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LOS VICIOS NO SON DELITOS.

 

Los vicios no son delitos

Por Lysander Spooner
Traducido por Mariano Bas Uribe

Una reivindicación de la libertad moral

Escrito en 1875. Puede leerse la versión original aquí.

I.

Vicios son aquellos actos por los que un hombre se daña a sí mismo o a su propiedad.

Delitos o crímenes son aquellos actos por los que un hombre daña la persona o propiedad de otro.

Los vicios son simplemente los errores que un hombre comete en la búsqueda de su propia felicidad. Al contrario que los delitos, no implican malicia hacia otros, ni interferencia con sus personas o propiedades.

En los vicios falta la verdadera esencia del delito (esto es, la intención de lesionar la persona o propiedad de otro).

En un principio legal que no puede haber delito sin voluntad criminal; esto es, sin la voluntad de invadir la persona o propiedad de otro. Pero nunca nadie practica un vicio con esa voluntad criminosa. Practica su vicio solamente por su propia satisfacción y no por malicia alguna hacia otros.

En tanto no se haga y reconozca legalmente esta clara distinción entre vicios y delitos, no puede haber en la tierra cosas como el derecho individual, la libertad o la propiedad; cosas como el derecho de un hombre a controlar su propia persona y propiedad y los correspondientes derechos de otro hombre a controlar su propia persona y propiedad.

Para un gobierno, declarar un vicio como delito y penalizarlo como tal, es un intento de falsificar la verdadera naturaleza de las cosas. Es tan absurdo como sería declarar lo verdadero, falso o lo falso, verdadero.

II.

Cada acto voluntario de la vida de un hombre es virtuoso o vicioso. Quiere decirse que está de acuerdo o en conflicto con las leyes naturales de la materia y el pensamiento, de las que depende su salud y bienestar físico, mental y emocional. En otras palabras, todo acto de su vida tiende, en general o bien a su satisfacción o a su insatisfacción. Ningún acto de su existencia resulta indiferente.

Más aún, cada ser humano difiere de los demás seres humanos en su constitución física, mental y emocional y también en las circunstancias que le rodean. Por tanto, muchos actos que resultan virtuosos y tienden a la satisfacción, en el caso de una persona, son viciosos y tienden a la insatisfacción, en el caso de otra.

También muchos actos que son virtuosos y tienden a la satisfacción en el caso de un hombre en un momento dado y bajo ciertas circunstancias, resultan ser viciosos y tender a la insatisfacción en el caso de la misma persona en otro momento y bajo otras circunstancias.

III.

Saber qué acciones son virtuosas y cuáles viciosas (en otras palabras, saber qué acciones tienden, en general, a la satisfacción y cuáles a la insatisfacción) en el caso de cada hombre, en todas y cada una de las condiciones en las que pueda encontrarse es el estudio más profundo y complejo al que nunca se haya dedicado o pueda nunca dedicarse la mejor mente humana. Sin embargo, es un estudio constante que cada hombre (tanto el más pobre como el más grande en intelecto) debe necesariamente realizar a partir de los deseos y necesidades de su propia existencia. También es un estudio en que cada persona, de su cuna a su tumba, debe formar sus propias conclusiones, porque nadie sabe o siente, o puede saber o sentir, como él mismo sabe y siente los deseos y necesidades, las esperanzas y los temores y los impulsos de su propia naturaleza o la presión de sus propias circunstancias.

IV.

A menudo no es posible decir de aquellos actos denominados vicios que lo sean realmente, excepto a partir de cierto grado. Es decir, es difícil decir de cualquier acción o actividad, que se denomine vicio, que realmente hubiera sido vicio si se hubiera detenido antes de determinado punto. La cuestión de la virtud o el vicio, por tanto, en todos esos casos es una cuestión de cantidad y grado y no del carácter intrínseco de cualquier acto aislado por sí mismo. A este hecho se añade la dificultad, por no decir la imposibilidad, de que alguien (excepto cada individuo por sí mismo) trace la línea adecuada o algo que se le parezca; es decir, indicar dónde termina la virtud y empieza el vicio. Y ésta es otra razón por la que toda la cuestión de la virtud y el vicio debería dejarse a cada persona para que la resuelva por sí misma.

V.

Los vicios son normalmente placenteros, al menos por un tiempo y a menudo no se descubren como vicios, por sus efectos, hasta después de que se han practicado durante años, quizás una vida entera. Muchos, quizá la mayoría, de los que los practican, no los descubren como vicios en toda su vida. Las virtudes, por otro lado, a menudo parecen tan duras y severas, requieren al menos el sacrificio de tanta satisfacción inmediata y los resultados, que son los que prueban que son virtudes, son a menudo de hecho tan distantes y oscuros, tan absolutamente invisibles en la mente de muchos, especialmente de los jóvenes, que, por su propia naturaleza, no puede ser de conocimiento universal, ni siquiera general, que son virtudes. En realidad, los estudios de profundos filósofos se han dedicado (si no totalmente en vano, sin duda con escasos resultados) a esforzarse en trazar los límites entre las virtudes y los vicios.

Si, por tanto, resulta tan difícil, casi imposible en la mayoría de los casos, determinar qué es vicio y qué no, o en concreto si es tan difícil, en casi todos los casos, determinar dónde termina la virtud y empieza el vicio, y si estas cuestiones, que nadie puede real y verdaderamente determinar para nadie salvo para sí mismo, no se dejan libres y abiertas para que todos las experimenten, cada persona se ve privada del principal de todos sus derechos como ser humano, es decir: su derecho a inquirir, investigar, razonar, intentar experimentos, juzgar y establecer por sí mismo qué es, para él, virtud y qué es, para él, vicio; en otras palabras, qué es lo que, en general, le produce satisfacción y qué es lo que, en general, le produce insatisfacción. Si este importante derecho no se deja libre y abierto para todos, entonces se deniega el derecho de cada hombre, como ser humano racional, a la “libertad y la búsqueda de la felicidad”.

VI.

Todos venimos al mundo ignorando todo lo que se refiere a nosotros mismos y al mundo que nos rodea. Por una ley fundamental de nuestra naturaleza todos nos vemos impulsados por el deseo de felicidad y el miedo al dolor. Pero tenemos que aprender todo respecto de qué nos produce satisfacción o felicidad y nos evita el dolor. Ninguno de nosotros es completamente parecido, física, mental o emocionalmente o, en consecuencia, en nuestros requisitos físicos, mentales o emocionales para obtener satisfacción y evitar la insatisfacción. Por tanto, nadie puede aprender de otro esta lección indispensable de la satisfacción y la insatisfacción, de la virtud y el vicio. Cada uno debe aprender por sí mismo. Para aprender, debe tener libertad para experimentar lo que considere pertinente para formarse un juicio. Algunos de estos experimentos tienen éxito y, como lo tienen, se les denomina virtudes; otros fracasan y, precisamente por fracasar, se les denomina vicios. Se obtiene tanta sabiduría de los fracasos como de los éxitos, de los llamados vicios como de las llamadas virtudes. Ambos son necesarios para la adquisición de ese conocimiento (de nuestra propia naturaleza y del mundo que nos rodea y de nuestras adaptaciones o inadaptaciones a cada uno), que nos mostrará cómo se adquiere felicidad y se evita el dolor. Y, salvo que se permita intentar satisfactoriamente esta experimentación, se nos restringiría la adquisición de conocimiento y consecuentemente buscar el gran propósito y tarea de nuestra vida.

VII.

Un hombre no está obligado a aceptar la palabra de otro, o someterse a la autoridad de alguien en un asunto tan vital para él y sobre el que nadie más tiene, o puede tener, un interés como el que él mismo tiene. No puede, aunque quisiera, confiar con seguridad en las opiniones de otros hombres, porque encontrará que las opiniones de otros hombres no son coincidentes. Ciertas acciones, o secuencias de acciones, han sido realizadas por muchos millones de hombres, a través de sucesivas generaciones, y han sido por ellos consideradas, en general, como conducentes a la satisfacción, y por tanto virtuosas. Otros hombres, en otras épocas o países, o bajo otras condiciones, han considerado, como consecuencia de su experiencia y observación, que esas acciones tienden, en general, a la insatisfacción, y son por tanto viciosas. La cuestión de la virtud y el vicio, como ya se ha indicado en la sección previa, también se ha considerado, para la mayoría de los pensadores, como una cuestión de grado, esto es, de hasta qué nivel deben realizarse ciertas acciones, y no del carácter intrínseco de un acto aislado por sí mismo. Las cuestiones acerca de la virtud y el vicio por tanto han sido tan variadas y, de hecho, tan infinitas, como las variedades de mentes, cuerpos y condiciones de los diferentes individuos que habitan el mundo. Y la experiencia de siglos ha dejado sin resolver un número infinito de estas cuestiones. De hecho, difícilmente puede decirse que se haya resuelto alguna.

VIII.

En medio de esta inacabable variedad de opiniones, ¿qué hombre o grupo de hombres tiene derecho a decir, respecto de cualquier acción o series de acciones “Hemos intentado este experimento y determinado todas las cuestiones relacionadas con él. Lo hemos determinado no sólo para nosotros, sino para todos los demás. Y respecto de todos los que son más débiles que nosotros, les obligaremos a actuar de acuerdo con nuestras conclusiones. No puede haber más experimentos posibles sobre ello por parte de nadie y por tanto, no puede haber más conocimientos por parte de nadie”?

¿Quiénes son los hombres que tienen derecho a decir esto? Sin duda, ninguno. Los hombres que de verdad lo han dicho o bien son descarados impostores y tiranos, que detendrían el progreso del conocimiento y usurparían un control absoluto sobre las mentes y cuerpos de sus semejantes, a los que debemos resistirnos instantáneamente y hasta el final; o bien son demasiado ignorantes de su propia debilidad y de sus relaciones reales con otros hombres como para merecer otra consideración que la simple piedad o el desdén.

Sabemos sin embargo que hay hombres así en el mundo. Algunos intentan ejercitar su poder sólo en una esfera pequeña, por ejemplo, sobre sus hijos, vecinos, conciudadanos y compatriotas. Otros intentan ejercitarlo a un nivel mayor. Por ejemplo, un anciano en Roma, ayudado por unos pocos subordinados, intenta decidir acerca de todas las cuestiones de la virtud y el vicio, es decir, de la verdad y la mentira, especialmente en asuntos de religión. Afirma conocer y enseñar qué ideas y prácticas religiosas son beneficiosas o perjudiciales para la felicidad del hombre, no sólo en este mundo, sino en el venidero. Afirma estar milagrosamente inspirado para realizar su trabajo y así virtualmente conocer, como hombre sensible, que nada menos que esa inspiración milagrosa le cualifica para ello. Sin embargo esa inspiración milagrosa no le ha resultado suficiente para permitirle responder más que unas pocas cuestiones. La más importante que los comunes mortales pueden conocer ¡es una creencia implícita en su infalibilidad (del papa)! y en segundo lugar que los peores vicios de los que podemos ser culpables son ¡creer y declarar que sólo es un hombre como el resto!

Hicieron falta entre quince y dieciocho siglos para permitirle llegar a conclusiones definitivas acerca de estos dos puntos vitales. Y aún parece que el primero debe ser previo a resolver cualquier otra cuestión, porque hasta que no se determinó su propia infalibilidad, no tenía autoridad para decidir otra cosa. Sin embargo, hasta ese momento, intentó o pretendió establecer unas pocas más. Y quizás pueda intentar establecer unas pocas más en el futuro, si continuara encontrando quien le escuche. Pero sin duda su éxito no apoya, hasta ahora, la creencia de que será capaz de resolver todas las cuestiones acerca de la virtud y el vicio, incluso en su peculiar área religiosa, a tiempo para satisfacer las necesidades de la humanidad. Él, o sus sucesores, sin duda, se verán obligados, en poco tiempo, a reconocer que ha asumido una tarea para la cual toda su inspiración milagrosa resultaba inadecuada y que, necesariamente, debe dejarse a cada ser humano que resuelva todas las cuestiones de este tipo por sí mismo. Y es razonable esperar que los demás papas, en otras áreas menores, tengan en algún momento motivos para llegar a la misma conclusión. Sin duda, nadie, sin afirmar una inspiración sobrenatural, debería asumir una tarea para la que obviamente es necesaria una inspiración de ese tipo. Y, sin duda, nadie someterá su propio juicio a las enseñanzas de otros, antes de convencerse de que éstos tienen algo más que un conocimiento humano ordinario sobre esta materia.

Si esas personas, que se muestran a sí mismos como adornadas tanto por el poder como por el derecho a definir y castigar los vicios de otros hombres dirigieran sus pensamientos hacia sí mismos, probablemente descubrirían que tienen mucho trabajo a realizar en casa, y que, cuando éste se completara, estarían poco dispuestos a hacer más con el fin de corregir los vicios de otros que sencillamente comunicar los resultados de su experiencia y observaciones. En este ámbito sus trabajos podrían posiblemente ser útiles, pero en el campo de la infalibilidad y la coerción, probablemente, por razones bien conocidas, se encontrarían con incluso menos éxito en el futuro que el que hubieran tenido en el pasado.

IX.

Por las razones dadas, ahora resulta obvio que el gobierno sería completamente impracticable si tuviera que ocuparse de los vicios y castigarlos como delitos. Cada ser humano tiene sus vicios. Casi todos los hombres tienen multitud. Y son de todo tipo: fisiológicos, mentales, emocionales, religiosos, sociales, comerciales, industriales, económicos, etc., etc. Si el gobierno tuviera que ocuparse de cualquiera de esos vicios y castigarlos como delitos, entonces, para ser coherente, debe ocuparse de todos ellos y castigar a todos imparcialmente. La consecuencia sería que todo el mundo estaría en prisión por sus vicios. No quedaría nadie fuera para cerrarles las puertas. De hecho no podrían constituirse suficientes tribunales para procesar a los delincuentes, ni construirse suficientes prisiones para internarlos. Toda la industria humana de la adquisición de conocimiento e incluso de obtener medios de subsistencia debería frenarse, ya que todos deberíamos ser siendo juzgados constantemente o en prisión por nuestros vicios. Pero aunque fuera posible poner en prisión a todos los viciosos, nuestro conocimiento de la naturaleza humana nos dice que, como norma general, habría, con mucho, más gente en prisión por sus vicios que fuera de ella.

X.

Un gobierno que castigara imparcialmente todos los vicios es una imposibilidad tan obvia que no hay ni habrá nunca nadie lo suficientemente loco como para proponerlo. Lo más que algunos proponen es que el gobierno castigue algunos, o como mucho unos pocos, de los que estime peores. Pero esta discriminación es completamente absurda, ilógica y tiránica. ¿Es correcto que algún hombre afirme: “Castigaremos los vicios de otros, pero nadie castigará los nuestros. Restringiremos a los otros su búsqueda de la felicidad de acuerdo con sus propias ideas, pero nadie nos restringirá la búsqueda de nuestra propia felicidad de acuerdo con nuestras ideas. Evitaremos que otros hombres adquieran conocimiento por experiencia acerca de lo que es bueno o necesario para su propia felicidad, pero nadie evitará que nosotros adquiramos conocimiento por experiencia acerca de lo que es bueno y necesario para nuestra propia felicidad”?

Nadie ha pensado nunca, excepto truhanes o idiotas, hacer suposiciones tan absurdas como éstas. Y aún así, evidentemente, sólo es bajo esas suposiciones que algunos afirman el derecho a penalizar los vicios de otros, al tiempo que piden que se les evite ser penalizados a su vez.

XI.

Nunca se hubiera pensado en algo como un gobierno, formado por asociación voluntaria, si el fin propuesto hubiera sido castigar imparcialmente todos los vicios, ya que nadie hubiera querido una institución así o se hubiera sometido voluntariamente a ella. Pero un gobierno, formado por asociación voluntaria, para el castigo de todos los delitos, es algo razonable, ya que todo el mundo quiere para sí mismo protección frente a todos los delitos de otros e igualmente acepta la justicia de su propio castigo si comete un delito.

XII.

Es una imposibilidad natural que un gobierno tenga derecho a penalizar a los hombres por sus vicios, porque es imposible que un gobierno tenga derecho alguno excepto los que tuvieran previamente, como individuos, los mismos individuos que lo compongan. No podrían delegar en un gobierno derechos que no posean por sí mismos. No podrían contribuir al gobierno con ningún derecho, excepto con los que ya poseen como individuos. Ahora bien, nadie, excepto un individuo o un impostor, puede pretender que, como individuo tenga derecho a castigar a otros hombres por sus vicios. Pero todos y cada uno tienen un derecho natural, como individuos, a castigar a otros hombres por sus delitos, puesto que todo el mundo tiene un derecho natural no sólo a defender su persona y propiedades frente a agresores, sino también a ayudar y defender a todos los demás cuya persona o propiedad se vean asaltadas. El derecho natural de cada individuo a defender su propia persona y propiedad frente a un agresor y ayudar y defender a cualquier otro cuya persona o propiedad se vea asaltada, es un derecho sin el cual los hombres no podrían existir en la tierra. Y el gobierno no tiene existencia legítima, excepto en tanto en cuanto abarque y se vea limitado por este derecho natural de los individuos. Pero la idea de que cada hombre tiene un derecho natural a decidir qué son virtudes y qué son vicios (es decir, qué contribuye a la felicidad de sus vecinos y qué no) y a castigarlos por todo lo que no contribuya a ello, es algo que nunca nadie ha tenido la imprudencia de afirmar. Son sólo aquéllos que afirman que el gobierno tiene algún poder legítimo, que ningún individuo o individuos les ha delegado o podido delegar, los que afirman que el gobierno tenga algún poder legítimo para castigar los vicios.

Valdría para un papa o un rey (que afirman haber recibido su autoridad directamente del Cielo para gobernar sobre sus semejantes) afirmar ese derecho como vicarios de Dios, el de castigar a la gente por sus vicios, pero resulta un total y absoluto absurdo que cualquier gobierno que afirme que su poder proviene íntegramente de la autorización de los gobernados, afirmar poder alguno de este tipo, porque todos saben que los gobernantes nunca lo autorizarían. Para ellos autorizarlo sería un absurdo, porque sería renunciar a su propio derecho a buscar su felicidad, puesto que renunciar a su derecho a juzgar qué contribuye a su felicidad es renunciar a su derecho a buscar su propia felicidad.

XIII.

Ahora podemos ver qué simple, fácil y razonable resulta que sea asunto del gobierno castigar los delitos, comparado con castigar los vicios. Los delitos son pocos y fácilmente distinguibles de los demás actos y la humanidad generalmente está de acuerdo acerca de qué actos son delitos. Por el contrario, los vicios son innumerables y no hay dos personas que se pongan de acuerdo, excepto en relativamente pocos casos, acerca de cuáles son. Más aún, todos desean ser protegidos, en su persona y propiedades, contra las agresiones de otros hombres. Pero nadie desea ser protegido, en su persona o propiedades, contra sí mismo, porque resulta contrario a las leyes fundamentales de la propia naturaleza humana que alguien desee dañarse a sí mismo. Uno sólo desea promover su propia satisfacción y ser su propio juez acerca de lo que promoverá y promueve su propia satisfacción. Es lo que todos quieren y a lo que tienen derecho como seres humanos. Y aunque todos cometemos muchos errores y necesariamente debemos cometerlos, dada la imperfección de nuestro conocimiento, esos errores no llegan a ser un argumento contra el derecho, porque todos tienden a darnos el verdadero conocimiento que necesitamos y perseguimos y no podemos obtener de otra forma.

El objetivo que se persigue, por tanto, al castigar los delitos, no sólo tiene una forma completamente diferente, sino que se opone directamente al que se persigue al castigar los vicios.

El objetivo que se persigue al castigar los delitos es asegurar a todos y cada uno de los hombre por igual, la mayor libertad que pueda conseguirse (consecuentemente con los mismos derechos de otros) para buscar su propia felicidad, con la ayuda del propio criterio y mediante el uso de su propiedad. Por otro lado, el objetivo perseguido por el castigo de los vicios es privar a cada hombre de su derecho y libertad natural a buscar su propia felicidad, con la ayuda del propio criterio y mediante el uso de su propiedad.

Por tanto, ambos objetivos se oponen directamente entre sí. Se oponen directamente entre sí como la luz y la oscuridad, o la verdad y la mentira, o la libertad y la esclavitud. Son completamente incompatibles entre sí y suponer que ambos pueden contemplarse en un solo gobierno es absurdo, imposible. Sería suponer que los objetivos de un gobierno serían cometer crímenes y prevenirlos, destruir la libertad individual y garantizarla.

XIV.

Por fin, acerca de este punto de la libertad individual: cada hombre debe necesariamente juzgar y determinar por sí mismo qué le es necesario y le produce bienestar y qué lo destruye, porque si deja de realizar esta actividad por sí mismo, nadie puede hacerlo en su lugar. Y nadie intentará si quiera realizarla en su lugar, salvo en unos pocos casos. Papas, sacerdotes y reyes asumirán hacerlo en su lugar, en ciertos casos, si se lo permiten. Pero, en general, sólo lo harán en tanto en cuanto puedan administrar sus propios vicios y delitos al hacerlo. En general, sólo lo harán cuando puedan hacer de él su bufón y su esclavo. Los padres, sin duda con más motivo que otros, intentan hacer lo mismo demasiado a menudo. Pero en tanto practican la coerción o protegen a un niño de algo que no sea real y seriamente dañino, le perjudican más que benefician. Es una ley de la naturaleza que para obtener conocimiento e incorporarlo a su ser, cada individuo debe ganarlo por sí mismo. Nadie, ni siquiera sus padres, puede indicarles la naturaleza del fuego de forma que la conozcan de verdad. Debe experimentarla él mismo y quemarse, antes de conocerla.

La naturaleza conoce, mil veces mejor que cualquier padre, para qué está designado cada individuo, qué conocimiento necesita y cómo debe obtenerlo. Sabe que sus propios procesos para comunicar ese conocimiento no sólo son los mejores, sino los únicos que resultan efectivos.

Los intentos de los padres por hacer a sus hijos virtuosos generalmente son poco más que intentos de mantenerlos en la ignorancia de los vicios. Son poco más que intentos de enseñar a sus hijos a conocer y preferir la verdad, manteniéndolos en la ignorancia de la falsedad. Son poco más que intentos de enseñar a sus hijos a buscar y apreciar la salud, manteniéndolos en la ignorancia de la enfermedad y de todo lo que la causa. Son poco más que intentos de enseñar a sus hijos a amar la luz, manteniéndolos en la ignorancia de la oscuridad. En resumen, son poco más que intentos de hacer felices a sus hijos, manteniéndolos en la ignorancia de de todo lo que les cause infelicidad.

Que los padres puedan ayudar a sus hijos en definitiva en su búsqueda de la felicidad, dándoles sencillamente los resultados de su propia (de los padres) razón y experiencia, está muy bien y es un deber natural y adecuado. Pero practicar la coerción en asuntos en lo que los hijos son razonablemente competentes para juzgar por sí mismos es sólo un intento de mantenerlos en la ignorancia. Y esto se parece mucho a una tiranía y a una violación del derecho del hijo a adquirir por sí mismo y como desee los conocimientos, igual que si la misma coerción se ejerciera sobre personas adultas. Esa coerción ejercida contra los hijos es una negación de su derecho a desarrollar las facultades que la naturaleza les ha dado y a que sean como la naturaleza las diseñó. Es una negación de su derecho a sí mismos y al uso de sus propias capacidades. Es una negación del derecho a adquirir el conocimiento más valioso, es decir, el conocimiento que la naturaleza, la gran maestra, está dispuesta a impartirles.

Los resultados de esa coerción nos son hacer a los hijos sabios o virtuosos, sino hacerlos ignorantes y por tanto débiles y viciosos, y perpetuar a través de ellos, de edad en edad, la ignorancia, la superstición, los vicios y los crímenes de los padres. Lo prueba cada página de la historia del mundo.

Quienes mantienen opiniones opuestas son aquéllos cuyas teologías falsas y viciosas o cuyas ideas generales viciosas, les han enseñado que la raza humana tiende naturalmente hacia la maldad, en lugar de hacia la bondad, hacia lo falso, en lugar de hacia lo verdadero, que la humanidad no dirige naturalmente sus ojos hacia la luz, que ama la oscuridad en lugar de la luz y que sólo encuentra su felicidad en las cosas que les llevan a la miseria.

XV.

Pero estos hombres, que afirman que el gobierno debería usar su poder para prevenir el vicio, dicen o suelen decir: “Estamos de acuerdo con el derecho de un individuo a buscar a su manera su propia satisfacción y consecuentemente a ser vicioso si le place, sólo decimos que el gobierno debería prohibir que se les vendieran los artículos que alimentan su vicio”.

La respuesta a esto es que la simple venta de cualquier artículo (independientemente del uso que se vaya a hacer de él) es legalmente un acto perfectamente inocente. La cualidad del acto de la venta depende totalmente de la cualidad del empleo que se haga de la cosa vendida. Si el uso de algo es virtuoso y legal, entonces su venta para ese uso es virtuosa y legal. Si el uso es vicioso, entonces la venta para ese uso es viciosa. Si el uso es criminal, entonces la venta para ese uso es criminal. El vendedor es, como mucho, sólo un cómplice del uso que se haga del artículo vendido, sea virtuoso, vicioso o criminal. Cuando el uso es criminal, el vendedor es cómplice del crimen y se le puede castigar como tal. Pero cuando el uso sea sólo vicioso, el vendedor sería sólo un cómplice del vicio y no se le puede castigar.

XVI.

Pero nos preguntaremos: “¿No existe un derecho por parte del gobierno de evitar que continúe un proceso que conduce a la autodestrucción?”

La respuesta es que el gobierno no tiene derecho en modo alguno, mientras los calificados como viciosos permanezcan cuerdos (compos mentis), capaces de ejercitar un juicio y autocontrol razonables, porque mientras se mantengan cuerdos debe permitírseles juzgar y decidir por sí mismos si los llamados vicios son de verdad vicios, si realmente les conducen a la destrucción y si, en suma, se dirigirán a ella o no. Cuando pierdan la cordura (non compos mentis) y sean incapaces de un juicio o autocontrol razonables, sus amigos o vecinos o el gobierno deben ocuparse de ellos y protegerles de daños, tanto a ellos como a personas a las que pudieran dañar, igual que si la locura hubiera acaecido por cualquier otra causa distinta de su supuestos vicios.

Pero del hecho de que los vecinos de un hombre supongan que se dirige a la autodestrucción por culpa de sus vicios, no se deduce, por tanto, que no esté cuerdo (non compos mentis) y sea incapaz de un juicio o autocontrol razonables, entendidos dentro del ámbito legal de estos términos. Hombres y mujeres pueden ser adictos a a muchos y muy deleznables vicios (como la glotonería, la embriaguez, la prostitución, el juego, las peleas callejeras, mascar tabaco, fumar y esnifar, tomar opio, llevar corsé, la pereza, la prodigalidad, la avaricia, la hipocresía, etc., etc.) y aún así seguir estando cuerdos (compos mentis), capaces de un juicio y autocontrol razonables, tal como significan en la ley. Mientras sean cuerdos debe permitírseles controlarse a sí mismos y a su propiedad y ser sus propios jueces y estimar a dónde les llevan sus vicios. Los espectadores pueden esperar que, en cada caso individual, la persona viciosa vea el fin hacia el que se dirige y eso le induzca a rectificar. Pero si elige seguir adelante hacia lo que otros hombres llaman destrucción, debe permitírsele hacerlo. Y todo lo que puede decirse, en lo que se refiere a su vida, es que ha cometido un grave error en su búsqueda de la felicidad y que otros harán bien en advertir su destino. Acerca de cuál puede ser su situación en la otra vida, es una cuestión teológica de la que la ley en este mundo no tiene más que decir que sobre cualquier otra cuestión teológica que afecte a la situación de hombre en una vida futura.

¿Se puede saber cómo se puede determinar la cordura o locura de un hombre vicioso? La respuesta es que tiene que determinarse con el mismo tipo de evidencia que la cordura o locura de aquéllos que se consideren virtuosos y no otra. Esto es, por las mismas evidencias con las que los tribunales legales determinan si un hombre debe ser enviado a un manicomio o si es competente para hacer testamente o disponer de otra forma de su propiedad. Cualquier duda debe resolverse a favor de su cordura, como en cualquier otro caso, y no de su locura.

Si una persona realmente pierde la cordura (non compos mentis), y es incapaz de un juicio o autocontrol razonables, resulta un crimen por parte de otros hombres darle o venderle medios de autolesión[1]. No hay crímenes más fácilmente punibles ni casos en los que los jurados estén más dispuestos a condenar que aquéllos en que una persona cuerda vende o da a un loco un artículo con el cual este último pueda dañarse a sí mismo.

XVII.

Pero puede decirse que algunos hombres, por culpa de sus vicios, se vuelven peligrosos para otras personas: que por ejemplo, un borracho, a veces resulta pendenciero y peligroso para su familia y otros. Y cabe preguntarse: “¿No tiene la ley nada que decir en este caso?”

La respuesta es que si, por la ebriedad o cualquier otra causa, un hombre se vuelve realmente peligroso, con todo derecho no solamente su familia u otros, no sólo él mismo, pueden moderarlo hasta el punto que requiera la seguridad de otras personas, sino que a cualquier otra persona (que sepa o tenga base suficiente para creer que es peligroso) se le puede prohibir vender o dar cualquier cosa que haya razones para suponer que le hará peligroso.

Pero del hecho de que un hombre se vuelva pendenciero y peligroso después de beber alcohol y de que sea un delito darle o venderle licor a ese hombre, no se sigue que sea un delito vender licores a los cientos y miles de otras personas que no se vuelven pendencieros y peligrosos al beberlos. Antes de condenar a un hombre por el delito de vender licor a un hombre peligroso, debe demostrarse que ese hombre en particular al que se le vendió el licor era peligroso y también que el vendedor sabía, o tenía base suficiente para suponer, que el hombre se volvería peligroso al beberlo.

La presunción legal de ley sería, en todo caso, que la venta es inocente y la carga de la prueba del delito, en cualquier caso particular, reside en el gobierno. Y ese caso particular debe probarse como criminal, independientemente de todos los demás.

A partir de estos principios, no hay dificultad en condenar y castigar a los hombres por la venta o regalo de cualquier artículo a un hombre que se vuelve peligroso para otros al usarlo.

XVIII.

Pero a menudo se dice que algunos vicios generan molestias (públicas o privadas) y que esas molestias pueden atajarse y penarse.

Es verdad que cualquier cosa que sea real y legalmente una molestia (sea pública o privada) puede atajarse y penarse. Pero no es cierto que los meros vicios privados de un hombre sean, en cualquier sentido legal, molestos para otro hombre o el público.

Ningún acto de una persona puede ser una molestia para otro, salvo que obstruya o interfiera de alguna forma con la seguridad y el uso pacífico o disfrute de lo que posee el otro con todo derecho.

Todo lo que obstruya una vía pública es una molestia y puede atajarse y penarse. Pero un hotel o tienda o taberna que vendan licores no obstruyen la vía pública más que una tienda de telas, una joyería o una carnicería.

Todo lo que envenene el aire o lo haga desagradable o insalubre es una molestia. Pero ni un hotel, ni una tienda, ni una taberna que vendan licores envenenan el aire o lo hacen desagradable o insalubre a otras personas.

Todo lo que tape la luz a la cual un hombre tenga derecho en una molestia. Pero ni un hotel, ni una tienda, ni una taberna que vendan licores tapan la luz de nadie, salvo en casos en que una iglesia, un colegio o una vivienda la taparían igualmente. Desde este punto de vista, por tanto, los primeros no son ni más ni menos molestos que los últimos.

Algunas personas habitualmente dicen que una tienda de licores es peligrosa, de la misma forma que una fábrica de pólvora. Pero no hay analogía entre ambos casos. La pólvora puede explotar accidentalmente y especialmente en esos fuegos que tan a menudo se dan en las ciudades. Por esa razón resulta peligrosa para personas y propiedades en su cercanía inmediata. Pero los licores no pueden explotar así y por tanto no son molestias peligrosas en el sentido que lo son las fábricas de pólvora en las ciudades.

Pero también se dice que los lugares donde se consume alcohol están frecuentemente concurridos por hombres ruidosos y bulliciosos, que alteran la tranquilidad del barrio y el sueño del resto de los vecinos.

Esto puede ser ocasionalmente cierto, pero no muy frecuentemente. En todo caso, cuando esto ocurra, la molestia puede atajarse mediante el castigo al propietario y sus clientes y, si es necesario, cerrando el local. Pero un grupo de bebedores ruidosos no es una molestia mayor que cualquier otro grupo de gente ruidosa. Un bebedor alegre y divertido altera la tranquilidad de barrio exactamente en la misma medida que un fanático religioso que grita. Un grupo ruidoso de bebedores es una molestia exactamente en la misma medida que un grupo de fanáticos religiosos que grita. Ambos son molestias cuando alteran el descanso y el sueño o la tranquilidad de los vecinos. Incluso un perro que suele ladrar, alterando el sueño o la tranquilidad del vecindario, es una molestia.

XIX.

Pero se dice que el hecho de que una persona incite a otro al vicio es un crimen.

Es ridículo. Si cualquier acto particular es simplemente un vicio, entonces quien incita a otro a cometerlo, es simplemente cómplice en el vicio. Evidentemente, no comete ningún crimen, pues sin duda un cómplice no puede cometer una infracción superior al autor.

Cualquier persona cuerda (compos mentis), capaz de un juicio y autocontrol razonables, se presume que resulta mentalmente competente para juzgar por sí mismo todos los argumentos, a favor y en contra, que se le dirijan para persuadirle de hacer cualquier acto en particular, siempre que no se emplee fraude para engañarle. Y si se le persuade o induce a realizar la acción, ésta se convierte en propia e incluso aunque resulte dañina para sí mismo, no puede alegar que la persuasión o los argumentos a los que dio su consentimiento, sean delitos contra sí mismo.

Por supuesto, cuando hay fraude el caso es distinto. Si por ejemplo, ofrezco veneno a un hombre asegurándole que es una bebida sana e inocua y lo bebe confiando en mi afirmación, mi acción es un delito.

Volenti non fit injuria es una máxima legal. Con consentimiento, no hay daño. Es decir, legalmente no hay error. Y cualquier persona cuerda (compos mentis) capaz de un juicio razonable para determinar la verdad o falsedad de las razones y argumentos a los que da su consentimiento, esta “consintiendo”, desde el punto de visita legal, y asume por sí mismo toda responsabilidad por sus actos, siempre y cuando no haya sufrido un fraude intencionado.

Este principio, con consentimiento, no hay daño, no tiene límites, excepto en el caso de fraudes o de personas que no tengan capacidad de juzgar en ese caso particular. Si una persona que posee uso de razón y a la que no se engaña mediante fraude consiente en practicar el vicio más deleznable y por tanto se inflige los mayores sufrimientos o pérdidas morales, físicas o pecuniarias, no puede alegar error legal. Para ilustrar este principio, tomemos el caso de la violación. Tener conocimiento carnal de una mujer, sin su consentimiento, es el mayor delito, después del asesinato, que puede cometerse contra ella. Pero tener conocimiento carnal, con su consentimiento, no es delito, sino, en el peor de los casos, un vicio. Y a menudo se sostiene que una niña de nada más que diez años de edad tiene uso de razón de forma que su consentimiento, aunque se procure mediante recompensa o promesa de recompensa, es suficiente para convertir el acto, que de otra forma sería un grave delito, simplemente en un acto de vicio[2].

Vemos el mismo principio en los boxeadores profesionales. Si yo pongo un solo dedo sobre la persona de otro, contra su consentimiento, no importa lo suave que sea ni lo pequeño que sea el daño en la práctica, esa acción es un delito. Pero si dos personas acuerdan salir y golpear la cara del otro hasta hacerla papilla, no es delito, sino sólo un vicio.

Incluso los duelos no han sido generalmente considerados como delitos, porque la vida de cada hombre es suya y ambas partes acuerdan que cada una puede acabar con la vida del otro, si puede, mediante el uso de las armas acordadas y de conformidad con ciertas reglas que han aceptado mutuamente.

Y esta es una opinión correcta, salvo que se pueda decir (posiblemente no) que “la ira es locura” hasta el punto de que priva a los hombres de su razón hasta el punto de impedirles razonar.

El juego es otro ejemplo del principio de que con consentimiento no hay daño. Si me llevo un solo céntimo de la propiedad de un hombre, sin su consentimiento, el acto es un delito. Pero si dos hombres, que se encuentran compos mentis, poseen capacidad razonable de juzgar la naturaleza y posibles consecuencias de sus actos, se reúnen y cada uno voluntariamente apuesta su dinero contra el del otro al resultado de un tirada de dados y uno de ellos pierde todas sus propiedades (sean lo grandes que sean), no es un delito, sino sólo un vicio.

Ni siquiera sería un crimen ayudar a una persona a suicidarse, si éste posee uso de razón.

Es una idea algo común que el suicido es en sí mismo un evidencia concluyente de locura. Pero, aunque normalmente puede ser una fuerte evidencia de locura, no es concluyente en todos los casos. Muchas personas, con indudable uso de razón han cometido suicidio para escapar de la vergüenza del descubrimiento público de sus crímenes o para evitar alguna otra gran calamidad. El suicidio, en estos casos puede no haber sido la respuesta más sensata, pero sin duda no era una prueba de falta alguna de capacidad de razonar[3]. Y si estaba dentro de los límites de lo razonable, no era un crimen que otras personas le ayudaran, proporcionándole los instrumentos o de otra forma. Y si, en esos casos, no sería un crimen ayudar al suicido, ¿no sería absurdo decir que es un crimen ayudar a alguien en algún acto que sea realmente placentero y que una gran parte de la humanidad ha creído útil?

XX.

Sin embargo, algunas personas suelen decir que el abuso de las bebidas alcohólicas es el principal motivo de los delitos, que “llena nuestras prisiones de criminales” y que esta razón es suficiente para prohibir su venta.

Quienes dicen eso, si hablan seriamente, hablan a tontas y a locas. Evidentemente quieren decir que un gran porcentaje de los delitos los cometen personas cuyas pasiones criminales se ven excitadas, en ese momento, por el abuso del alcohol y como consecuencia de ese abuso.

Esta idea es completamente descabellada.

En primer lugar, los peores delitos que se cometen en el mundo los provocan principalmente la avaricia y la ambición.

Los peores crímenes son las guerras que llevan a cabo los gobiernos para someter, esclavizar y destruir la humanidad.

Los delitos que se cometen en el mundo que quedan en segundo lugar también los provocan la avaricia y la ambición: y no se cometen por súbitas pasiones, sino por hombres calculadores, que mantienen la cabeza fría y serena y no tienen intención alguna de ir a prisión por ellos. Se cometen, no tanto por personas que violan la ley, sino por hombres que, por sí mismos o mediante sus instrumentos, hacen las leyes, por hombres que se han asociado para usurpar un poder arbitrario y mantenerlo por medio de la fuerza y el fraude y cuyo propósito al usurparlo y mantenerlo es asegurarse a sí mismos, mediante esa legislación injusta y desigual, esas ventajas y monopolios que les permiten controlar y extorsionar el trabajo y propiedades de otros, empobreciéndoles así, con el fin de satisfacer su propia riqueza y engrandecimiento[4]. Los robos e injusticias así cometidos por estos hombres, de conformidad con las leyes (es decir, sus propias leyes), son como montañas frente a colinillas, comparados con los delitos cometidos por otros criminales al violar las leyes.

Pero, en tercer lugar, hay un gran número de fraudes de distintos tipos cometidos en transacciones de comercio, cuyos autores, con su frialdad y sagacidad, evitan que operen las leyes. Y sólo sus mentes frías y calculadoras les permiten hacerlo. Los hombres bajo el influjo de bebidas intoxicantes están poco dispuestos y son completamente incapaces para practicar con éxito estos fraudes. Son los más incautos, los menos exitosos, los menos eficientes y los que menos debemos temer de todos los criminales de los que las leyes deben ocuparse.

Cuarto. Los ladrones, atracadores, rateros, falsificadores y estafadores profesionales, que atentan contra la sociedad son cualquier cosa menos bebedores imprudentes. Su negocio es de un carácter demasiado peligroso para admitir esos riesgos en los que incurrirían.

Quinto. Los delitos que pueden considerarse como cometidos bajo la influencia de bebidas alcohólicas son principalmente agresiones y reyertas, no muy numerosas y generalmente no muy graves. Algunos otros pequeños delitos, como hurtos y otros pequeños ataques a la propiedad, se cometen a veces bajo la influencia de la bebida por parte de personas poco inteligentes, generalmente delincuentes no habituales. Las personas que cometen estos dos tipos de delitos no son más que unas pocas. No puede decirse que “llenen nuestras prisiones” y si lo hacen, deberíamos congratularnos de que necesitemos para internarlos tan pocas prisiones o tan pequeñas.

Por ejemplo, el Estado de Massachussets tiene un millón y medio de habitantes. ¿Cuántos están actualmente el prisión por delitos (no por el vicio de la bebida, sino por delitos) cometidos contra personas o propiedades bajo el influjo de bebidas alcohólicas? Dudo que sea uno de cada diez mil, es decir, unos ciento cincuenta en total y los crímenes por los que están en prisión son en su mayoría de muy poca importancia.

Y pienso que debe estimarse que estos pocos hombres son mucho más dignos de compasión que de castigo, porque fue su pobreza y miseria, más que su adicción al alcohol o tendencia al crimen, lo que les llevó a beber y les impulsó a cometer los delitos bajo la influencia del alcohol.

La dogmática acusación de que la bebida “llena nuestra prisiones” sólo la hacen, creo, aquellos hombres que no saben más que llamar criminal a un borracho y que no tienen mejor justificación para su acusación que el vergonzoso hecho de somos una gente tan brutal e insensible que condenamos y castigamos como si fueran criminales a personas tan débiles y desafortunadas como los borrachos.

Los legisladores que autorizan y los jueces que ejecutan atrocidades como éstas son intrínsecamente criminales, salvo que su ignorancia sea tal que les excuse (lo que probablemente no ocurre). Y habría más motivo en su conducta para que se les castigara como criminales.

Un juez de orden público en Boston me contó una vez que estaba acostumbrado a juzgar a borrachos (enviándoles a prisión durante treinta días –creo que era la sentencia tipo–) ¡a un ritmo de uno cada tres minutos! y a veces incluso más rápido, condenándoles así como delincuentes y enviándoles a la cárcel, sin piedad y sin averiguar las circunstancias, por una debilidad que debería hacerles dignos de compasión y protección, y no de castigo. Los verdaderos criminales en estos casos no eran los hombres que fueron a prisión, sino el juez y los que estaban detrás de él y le pusieron allí.

Recomiendo a esas personas a las que tanto les perturba el miedo a que las prisiones de Massachussets se llenen de criminales que empleen al menos una parte de su filantropía en prevenir que nuestras prisiones se llenen de gente que no son criminales. No recuerdo haber oído que nunca sus simpatías se hayan ejercido activamente en ese sentido. Por el contrario, perecen tener tal pasión por castigar criminales que no les preocupa averiguar particularmente si un candidato a castigo es realmente un criminal. Déjenme asegurarles que esa pasión es mucho más peligrosa y mucho menos caritativa, tanto moral como legalmente, que la pasión por la bebida.

Parece mucho más consecuente con el carácter despiadado de estos hombres enviar a un pobre hombre a prisión por embriaguez y así aplastarle, degradarle, desanimarle y arruinarle de por vida, que sacarle de la pobreza y miseria que ha hecho de él un borracho.

Sólo aquellas personas que tienen poca capacidad o disposición a iluminar, fomentar o ayudar a la humanidad, poseen esa violenta pasión por gobernarlos, dominarlos y castigarlos. Si en lugar de mantenerse al margen y consentir y sancionar todas las leyes por las que el hombre débil es en el primer lugar sometido, oprimido y desalentado y después castigado como un criminal, se dedicaran a la tarea de defender su derechos y mejorar su condición y así fortalecerle y permitirle sostenerse por sus propios medios y resistir las tentaciones que le rodean, tendrían, creo, poca necesidad de hablar sobre leyes y prisiones tanto para vendedores como para consumidores de alcohol e incluso para cualquier otra clase de criminales ordinarios. Si, en resumen, estos hombres, que tienen tantas ganas de suprimir los delitos, suspendieran, por un momento, sus reclamaciones al gobierno de ayuda para suprimir los delitos de individuos y se dirigieran a la gente para pedir ayuda para suprimir los delitos del gobierno, demostrarían su sinceridad y sentido común más claramente que ahora. Cuando todas las leyes sean tan justas y equitativas que hagan posible que todos los hombres y mujeres vivan honrada y virtuosamente y les hagan sentirse cómodos y felices, habrá muchas menos ocasiones que ahora para acusarles de vivir deshonesta y viciosamente.

XXI.

Pero también se dice que el consumo de bebidas alcohólicas lleva a la pobreza y por tanto hace a los hombres mendigos y grava a los contribuyentes, y que esto es razón suficiente para que deba prohibirse su venta.

Hay varias respuestas a este argumento.

1. Una respuesta es que si el consumo del alcohol lleva a la pobreza y la mendicidad es una razón suficiente para prohibir su venta, igualmente es una razón suficiente para prohibir su consumo, ya que es el consumo y no la venta, lo que lleva a la pobreza. El vendedor, como mucho, sería simplemente un cómplice del bebedor. Y es una norma legal, y también de la razón, que si el principal actor no puede ser castigado, tampoco puede serlo el cómplice.

2. Una segunda respuesta al argumento sería que si el gobierno tiene derecho y se ve obligado a prohibir cualquier acto (que no sea criminal) simplemente porque se supone que lleva a la pobreza, siguiendo al misma lógica, tiene derecho y se ve obligado a prohibir cualquier otro acto (aunque no sea criminal) que, en opinión del gobierno, lleve a la pobreza. Y bajo este principio, el gobierno no sólo tendría el derecho, sino que se vería obligado, a revisar los asuntos privados de cada hombre y sus gastos personales y determinar si cada uno de ellos lleva o no a la pobreza y a prohibir y castigar todos los de la primera clase. Un hombre no tendría derecho a gastar un céntimo de su propiedad de acuerdo con sus gustos o criterios, salvo que el legislador sea de la opinión de que ese gasto no le lleva a la pobreza.

3. Una tercera respuesta al mismo argumento sería que si un hombre se entrega a la pobreza e incluso a la mendicidad (sea por sus vicios o sus virtudes), el gobierno no tiene obligación de ocuparse de él, salvo que quiera hacerlo. Puede dejarle perecer en la calle o hacerle depender a la caridad privada, si quiere. Puede cumplir su libre deseo y discreción en este asunto, porque en este caso estaría fuera de toda responsabilidad. No es, necesariamente, obligación del gobierno ocuparse de los pobres. Un gobierno (esto es, un gobierno legítimo) es simplemente una asociación voluntaria de individuos, que se une para los propósitos que les parezcan y sólo para esos propósitos. Si ocuparse de los pobres (sean éstos virtuosos o viciosos) no es uno de esos propósitos, el gobierno como tal no tiene más derecho ni se ve más obligado a hacerlo que un banco o una compañía de ferrocarriles.

Sea cual sea la moralidad que tengan las reclamaciones de un hombre pobre (sea éste virtuoso o vicioso) acerca de la caridad de sus conciudadanos, no puede reclamar legalmente contra ellos. Puede depender totalmente de su caridad, si se dejan. No puede demandar, como un derecho legal, que deben alimentarle y vestirle. No tiene más derechos morales o legales frente a un gobierno (que no es sino una asociación de individuos) que los que pueda tener sobre cualquier otro individuo respecto de su capacidad privada.

Por tanto, de la misma forma que un pobre (sea virtuoso o vicioso) no tiene más capacidad de reclamar, legal o moralmente al gobierno comida o vestido que la que tiene frente a personas privadas, un gobierno no tiene más derecho que una persona privada a controlar o prohibir los gastos o las acciones de un individuo justificándolas en que le llevan a la pobreza.

El señor A, como individuo, claramente no tiene derecho a prohibir las acciones o gastos del señor Z, aunque tema que esas acciones o gastos puedan llevarle (a Z) a la pobreza y que Z puede, por tanto, en un futuro indeterminado, pedirle afligido (a A) algo de caridad. Y si A no tiene, como individuo, ese derecho a prohibir cualquier acción o gasto de Z, el gobierno, que no es más que una asociación de individuos, no puede tener ese derecho.

Sin duda, ningún hombre compos mentis mantendría que su derecho a disponer y disfrutar de su propiedad fuera una posesión de tan poco valor que autorizara a algunos o todos sus vecinos (se hagan llamar a sí mismos gobierno o no) a intervenir y prohibirle cualquier gasto excepto aquéllos que piensen que no le llevarán a la pobreza y no le conviertan en alguien que les reclame caridad.

Si un hombre compos mentis llega a la pobreza por sus virtudes o sus vicios, nadie puede tener derecho alguno a intervenir basándose en puede apelar en el futuro a su compasión, porque si se apelara a ella, tendría perfecta libertad para actuar de acuerdo con su gusto y criterio respecto de atender sus solicitudes.

El derecho a rechazar dar caridad a los pobres (sean éstos virtuosos o viciosos) es un derecho sobre el que los gobiernos siempre actúan. Ningún gobierno hace más provisiones para los pobres que las que quiere. En consecuencia, los pobres quedan, en su mayor parte, dependiendo de la caridad privada. De hecho, a menudo se les deja sufrir enfermedades e incluso morir porque ni la caridad pública ni la privada acuden en su ayuda. Qué absurdo es, por tanto, decir que el gobierno tiene derecho a controlar el uso de la propiedad de la gente, por miedo a que en el futuro lleguen a ser pobres y pidan caridad.

4. Incluso una cuarta respuesta al argumento sería que el principal y único incentivo por el que cada individuo tiene que trabajar y crear riqueza es que puede disponer de ella de acuerdo con su gusto y criterio y para su propia satisfacción y la de quienes ame[5].

Aunque a menudo puede que un hombre, por inexperiencia o mal juicio, gaste parte de los productos de su trabajo de forma poco juiciosa y por tanto no consiga el máximo bienestar, adquiere sabiduría en ello, como en todo, a través de la experiencia, por sus errores tanto como por sus éxitos. Y esta es la única manera de la que puede adquirir sabiduría. Cuando se convenza de que ha hecho un gasto absurdo, al tiempo aprenderá a no volver a hacer algo parecido. Y debe permitírsele hacer sus propios experimentos a su satisfacción, es ésta como en otras materias, ya que de otra forma no tendría motivo para trabajar o crear riqueza en absoluto.

Todo hombre que sea hombre, debería mejor ser un salvaje y ser libre para crear o procurar sólo esa pequeña riqueza que pueda controlar y consumir diariamente, que ser un hombre civilizado que sepa cómo crear y acumular riqueza indefinidamente y al que no se la permita disfrutar o disponer de ella, salvo bajo la supervisión, dirección y dictado de una serie de idiotas y tiranos entrometidos y sobrevalorados, quienes, sin más conocimiento que el de sí mismos y quizás ni la mitad de eso, asumirían su control bajo la justificación de que no tiene el derecho o la capacidad de determinar por sí mismo qué debería hacer con los resultados de su propio trabajo.

5. Una quinta respuesta al argumento sería que si fuera tarea del gobierno vigilar los gastos de cualquier persona (compos mentis y que no sea criminal) para ver cuáles llevan a la pobreza y cuáles no y prohibir y castigar los primeros, entonces, siguiendo esta regla, se ve obligado a vigilar los gastos de todas las demás personas y prohibir y castigar todo lo que, en su criterio, lleve a la pobreza.

Si ese principio se llevara a efecto imparcialmente, la consecuencia sería que toda la humanidad estaría tan ocupada en vigilar los gastos de los demás y en testificar, acusar y castigar aquéllos que lleven a la pobreza, que no quedaría en absoluto tiempo para crear riqueza. Todo el mundo capaz de trabajo productivo o bien estaría en la cárcel o actuaría como juez, jurado, testigo o carcelero. Sería imposible crear suficientes tribunales para juzgar o construir suficientes prisiones para contener a los delincuentes. Cesaría toda labor productiva y los idiotas que estuvieran tan atentos a prevenir la pobreza, no sólo serían pobres, prisioneros y famélicos, sino que harían que los demás fueran asimismo pobres, prisioneros y famélicos.

6. Si lo que se quiere decir es que un hombre puede al menos verse obligado con todo derecho a apoyar a su familia y, en consecuencia, a abstenerse de todo gasto que, en opinión del gobierno, le lleve a impedirle realizar esta labor, pueden darse varias respuestas. Pero con sólo esta es suficiente: ningún hombre, salvo un loco o un esclavo, aceptaría que sea su familia, si esa aceptación fuera a ser una excusa del gobierno para privarle de su libertad personal o del control de su propiedad.

Cuando se otorga a un hombre su libertad natural y el control de su propiedad, normalmente, casi siempre, su familia es su principal objeto de orgullo y cariño y querrá, no sólo voluntariamente, sino con la máxima dedicación, emplear sus mejores capacidades de cuerpo y mente, no sólo para proveerles las necesidades y placeres de la vida ordinarios, sino a prodigarles todos los lujos y elegancias que su trabajo pueda obtener.

Un hombre no entabla una obligación legal ni moral con su esposa o hijos para hacer algo por ellos, excepto cuando puede hacerlo de acuerdo con su libertad personal y su derecho natural a controlar su propiedad a su discreción.

Si un gobierno puede interponerse y decir a un hombre (que esté compos mentis y cumple con su familia como cree que debe cumplir y de acuerdo con su juicio, por muy imperfecto que éste sea): “Nosotros (el gobierno) sospechamos que no estás empleando tu trabajo de la mejor forma para tu familia, sospechamos que tus gastos y tus disposiciones sobre tu propiedad no son tan juiciosos como deberían ser en interés de tu familia y por tanto te pondremos, a ti y a tu propiedad, bajo vigilancia especial y te indicaremos lo puedes hacer o no contigo y con tu propiedad y de ahora en adelante tu familia nos tendrá a nosotros (el gobierno) y no a ti, como apoyo”. Si un gobierno pudiera hacer esto, quedarían aplastados todo orgullo, ambición y cariño que un hombre pueda sentir por su familia, hasta donde es posible que una tiranía pueda aplastarlos, y o bien no tendrá nunca una familia (que pueda reconocer públicamente como suya) o arriesgará su propiedad y su vida para derrocar una tiranía tan insultante, despiadada e insufrible. Y cualquier mujer que quiera que su marido (siendo éste compos mentis) se someta a un insulto y prohibición tan antinatural, no merece en absoluto su cariño ni ninguna otra cosa que no sea su disgusto y desprecio. Y probablemente en seguida él le hará entender que, si escoge confiar en el gobierno como su apoyo y el de sus hijos, en lugar de en él, sólo podrá confiar en el gobierno.

XXII.

Otra respuesta completa al argumento de que el abuso del alcohol lleva a la pobreza es que, por regla general, pone el efecto por delante de la causa. Supone que es el abuso del alcohol el que causa la pobreza, en lugar de que la pobreza es la que causa el abuso del alcohol.

La pobreza es la madre natural de prácticamente toda ignorancia, vicio, crimen y miseria en el mundo[6]. ¿Por qué es tan grande el porcentaje de trabajadores en Inglaterra que se dan a la bebida y el vicio? Sin duda, no porque sean por naturaleza peores que otros. Sino porque su pobreza extrema y desesperada les mantiene en la ignorancia y el servilismo, destruye su coraje y su autoestima, les somete a tan constantes insultos y prohibiciones, a tan incesantes amargas miserias de todo tipo y por fin les lleva a tal grado de desesperación que el pequeño desahogo que pueden permitirse con la bebida u otros vicios es, en ese momento, un alivio. Ésta es la causa principal de la ebriedad y otros vicios que prevalecen entre los trabajadores de Inglaterra.

Si esos trabajadores ingleses que ahora son borrachos y viciosos, hubieran tenido las mismas oportunidades y entorno vital que las clases más afortunadas; si se hubieran criado en hogares confortables, felices y virtuosos, en lugar de escuálidos, horribles y viciosos; si hubieran tenido oportunidades para adquirir conocimientos y propiedades y hacerse inteligentes, acomodados, alegres, independientes y respetados y asegurarse todos los placeres intelectuales, sociales y domésticos con los que puede honrada y justamente remunerarles la industria; si pudieran tener todo esto, en lugar de haber nacido a una vida de desesperanza, de duro trabajo sin recompensa, con la seguridad de morir en la fábrica, se hubieran visto tan libres de sus vicios y debilidades presentes como aquéllos que ahora se los reprochan.

No tiene sentido decir que la ebriedad o cualquier otro vicio sólo se añade a sus miserias, porque está en la naturaleza humana (en la debilidad de la naturaleza humana, si lo prefieren), que el hombre puede soportar hasta cierto punto la miseria antes de perder la esperanza y el coraje y rendirse a cualquier cosa que les prometa un alivio y mitigación de su presente, aunque el coste sea mayor miseria para el futuro. Predicar moralidad y templanza a esos desdichados, en lugar de aliviar sus sufrimientos o mejorar sus condiciones, es simplemente burlarse de sus desdichas.

¿Querrían esos que suelen atribuir a los vicios la pobreza de los hombres, en lugar a la pobreza sus vicios (como si todos los pobres, o casi todos, fueran especialmente viciosos), decirnos si toda la pobreza que ha aparecido tan de repente en último año y medio[7] (como si dijéramos, en un momento) para veinte de millones de personas de Estados Unidos, les parece una consecuencia natural de su ebriedad o de otros vicios? ¿Fue su ebriedad u otros vicios los que paralizaron, como si hubiera caído un rayo, todas las industrias de las que vivían y que, hace pocos días, funcionaban prósperamente? ¿Fueron los vicios que afectaron a la parte adulta de esos veinte millones de vagabundos sin empleo los que les llevaron a consumir sus pocos ahorros, si es que los tenían, y así convertirse en mendigos (mendigando trabajo y, si no lo encuentran, mendigando pan)? ¿Fueron sus vicios los que sin previo aviso llenaron las casas de tantos de necesidad, miseria, enfermedad y muerte? No. Sin duda no fue la ebriedad ni otros vicios de estos trabajadores los que les llevó a esa ruina y desdicha. Y si no lo fue, ¿qué fue?

Ese es el problema que debe resolverse, porque se viene repitiendo constantemente y no puede dejarse de lado.

De hecho, la pobreza de una gran parte de la humanidad, de todo el mundo, es el gran problema de la humanidad. El que esa pobreza extrema y casi universal exista en todo el mundo y haya existido en todas las generaciones pasadas prueba que se origina en causas que la naturaleza humana común de quienes la sufren no ha sido hasta ahora suficiente fuerte como para superarlas. Pero quienes la sufren al menos están empezando a ver las causas y se están decidiendo a eliminarlas a toda costa. Y quienes imaginen que no tienen nada que hacer salvo seguir atribuyendo esa pobreza a sus vicios y predicando contra ellos por esos mismos vicios, pronto despertarán para descubrir que eso ya es pasado. Y entonces la cuestión será no cuáles son los vicios de los hombres, sino cuáles son sus derechos.


[1] Dar a un loco un puñal u otra arma o cosa con la que pueda autolesionarse, es un crimen.

[2] La ley de Massachussets indica los diez años como la edad a la que una niña se supone que tiene discernimiento suficiente para disponer de su virtud. ¡Pero la misma ley establece que ninguna persona, hombre o mujer, de ninguna edad ni grado de sabiduría o experiencia tiene discernimiento suficiente para beber un vaso de alcohol bajo su propio criterio! ¡Qué ejemplo de la sabiduría legislativa de Massachussets!

[3] Catón se suicidó para evitar caer en las manos de César. ¿Quién hubiera sospechado que estuviera loco? Bruto hizo lo mismo. Colt se suicidó sólo aproximadamente una hora antes de ser ahorcado. Lo hizo para evitar traer a su nombre y a su familia la desgracia de que se dijera que le habían ahorcado. Esto, sea o no sensato, fue claramente un acto dentro de lo razonable. ¿Supone alguien que la persona que le dio el instrumento necesario era un criminal?

[4] Un ejemplo de este hecho se encuentra en Inglaterra, cuyo gobierno durante más de mil años no ha sido más que una banda de ladrones que ha conspirado para monopolizar la tierra y, en la medida de lo posible, el resto de la riqueza. Esos conspiradores, haciéndose llamar reyes, nobles y terratenientes han detentado, por la fuerza o el fraude, el poder civil y militar; se han mantenido en el poder únicamente por la fuerza y el fraude y el uso corrupto de su riqueza y sólo han empleado su poder para robar y esclavizar a la mayor parte de su gente y someter y esclavizar a otros. Y el mundo ha estado y está lleno de ejemplos sustancialmente similares. Y, como podemos imaginar, el gobierno de nuestro propio país no difiere mucho de otros en este aspecto.

[5] Por este solo incentivo estamos en deuda por toda la riqueza creada a través del trabajo humano y acumulada en beneficio de la humanidad.

[6] Excepto aquellos grandes crímenes que unos pocos, autodenominándose gobiernos, practican contra la mayoría, mediante una extorsión y tiranía sistemáticas y organizadas. Y sólo la pobreza, ignorancia y consecuente debilidad de la mayoría, les permite adquirir y mantener sobre ellos un poder tan arbitrario.

[7] Esto es, del 1 de septiembre de 1873 al 1 de marzo de 1875.

FUENTE: LIBERALISMO.ORG

LA SGAE, LA NUEVA INQUISICIÓN.

 

La Sociedad General de Autores y Editores, más conocido por su acrónimo SGAE, es una organización – según ellos – sin ánimo de lucro cuya principal misión es institucionalizar y proteger los derechos y autorías de los artistas y editores de España. Hasta aquí podría parecer muy bonito, pero esto está muy lejos de la realidad. La SGAE es un cuerpo elitista y sectario, cuyo único fin es el de alimentar las arcas privadas de varios miembros. Y no tiraré gas sobre fuego sin pruebas.

Este cuerpo se fundó en 1899 con el propósito de mejorar la situación de muchos autores maltratados por la economía, en aquel entonces era la Sociedad de Autores Españoles (SAE) y su existencia era limpia y honrada. Lamentablemente, con el paso del tiempo llegaron varios cambios que la destrozaron. En 1941 se refundó como Sociedad General de Autores de España y posteriormente, en 1995, comenzó su perversión con el nuevo nombre de Sociedad General de Autores y Editores.

En 1996 se introdujo con toda su fuerza el canon compensatorio por copia privada (Real Decreto Legislativo 1/1996, de 12 de abril, durante el último gobierno en funciones de Felipe González), y los mares de dinero comenzaron fluir en las arcas de la SGAE. Voy a explicar muy brevemente cómo funciona el famoso canon. Como se supone que la mayoría de nosotros vamos a piratear, se nos graba un impuesto especial sobre cualquier soporte que sirva para esto; véase CD, disco duro o puerto USB como los más usados. Y no os penséis que es poco dinero. Por cada diez CD’s vírgenes la SGAE gana 2.7€, o por ejemplo, el último disco duro que me compré, de un Tb de memoria, le tuve que pagar casi 50€. Aquí mi pregunta, ¿dónde está la presunción de inocencia?

Uno de los primeros temas de gran controversia fue el incidente con los programas P2P. Básicamente, la SGAE ha recibido varias denuncias por promover y financiar campañas publicitarias que asocian el P2P – que no es más que compartir archivos entre usuarios de la red – y el top manta, la delincuencia y los robos.Cronológicamente hablando, otro asunto muy peliagudo fue el del, ya esmentado, canon digital. Añadir que el odio internauta ha llegado a tal punto por este motivo, que buscando ‘ladrones’ en Google encontramos varias entradas entre las 5 primeras. Esto es el Google Juice, totalmente imparcial del gran buscador. Además, el 21 de octubre de 2010 el tribunal de la Unión Europea declaró ilegal la aplicación del canon digital para empresas y profesionales. Obviamente, la respuesta de la SGAE ha sido oídos sordos.

Otro tema peliagudo fue el de la compensación por recaudación. Se trata de lo siguiente, cuando llegó el actual Presidente del Consejo de Dirección, Teddy Bautista, cambió el sistema de voto dándole más poder a los miembros que más dinero aportan. Vamos a destacar dos cosas. La primera, ¿dinero que aportan? ¿Pensaba que la SGAE cobraba impuestos, por lo tanto tenía funciones públicas? Bueno, cobrar impuestos se le da de maravilla, ahora bien, compartir el dinero con el Gobierno no tan bien. Un claro caso de corrupción en toda regla. Lo segundo, el señor Bautista ha conseguido que solo el 10% de los miembros de la SGAE pueda votar, y estos son, efectivamente, sus amiguetes.

Otro tema que me llama mucho la atención es el la defensa del honor de la SGAE. Han denunciado a muchas organizaciones por mancillar su nombre. Ellos pueden pasarse la presunción de inocencia por dónde duele, pero el resto del mundo no puede ni ejercer la libre expresión. No estoy hablando de amenazas de muerte, solamente de sitios web como la Frikipedia que se vio cerrada durante un buen tiempo por tener una sátira de la SGAE. Me estoy indignando mucho mientras escribo esto, ¿pero en qué mundo vivimos? Dónde se ha visto que una organización inquisidora pueda cerrar – en contra de toda ley – una web por presuntas críticas satíricas. De estas hay muchísimas, recuerdo unas declaraciones de Teddy Bautista llamando ‘fascistas’ a Google por indexarles en el término ‘ladrones’; mal hecho teniendo en cuenta la gran reputación del gigante americano.

Acabando ya, quiero exponer un tipo de polémica que siempre me ha horrorizado, el cobro por beneficencia y patrimonio humano. Véase que la SGAE, impunemente de cara a la justicia, se presenta en un concierto benéfico y pide derecho de autor y, obviamente, dinerito fresco. Todos nos acordamos del lío que se montó con el caso del ‘Síndrome de Alexander’ o el reciente concierto en beneficio del Terremoto de Lorca. Y la otra, que no acabo de entender cómo se puede cobrar derechos de autor, es cuando la SGAE llega a un pueblo y reclama dinero cuando tocan canciones típicas del territorios, chirigotas, flamencos, jotas, y sardanas han sufrido esta calvario.

Hasta aquí la historia de la SGAE. Y la indignación latente del que suscribe. ¿Qué podemos hacer? La Unión Europea ha declarado ilegal el canon y se sigue aplicando como antes. La SGAE se salta cómo y cuándo quiere, ya no solo la ley, sino derechos fundamentales como el de la libertad de expresión. Me cobran un dinero por derechos de autor, que si luego soy yo el autor no puedo cobrar. Y van repartiendo denuncias a cualquiera que hable mal de ellos. Quiero aprovechar esta entrada para reunir ideas, ‘Anonymous’ ha dado un ejemplo de que los internautas unidos tenemos mucho que decir, os animo a que dejéis vuestras ideas, propuestas, opiniones. Eso sí, que venga alguien y se atreva a decirme que esta no es la nueva inquisición.

FUENTE: ENFOXICADOS

CORTE DE LOS MILAGROS.

 

POR: Manuel Molares do Val 

Numerosas plazas centrales en las ciudades españolas están ocupadas por “indignados del 15M”, que han instalado chabolas para formar una moderna corte de los milagros permitida por el candidato Rubalcaba, que no los desalojó cuando lo ordenó la Junta Electoral.

Barrios de chabolas en medio de las poblaciones. Quizás las retiren este domingo. Pero lo hizo la policía en Barcelona y volvieron a montarlas, puesto que la expulsión, según la Generalidad, sólo trataba de higienizar la Plaza de Cataluña.

Los indignados actúan como piqueteros que arruinan lo que les rodea, según los comerciantes. Parece cierto: han expulsado al ocupar su espacio a las minorías tribales este-europeas que por allí campaban, que no acampaban, extrayéndole la billetera a los caminantes.

Lo más revolucionario sería traerse a esas tribus de marginados, que al anochecer se iban a sus insalubres chabolas fuera de las ciudades, para ponerlas a convivir con ellos y facilitarles la labor extractiva.

También deberían compartir con esa gente su comida: hay testigos en Madrid que han visto llegar a un parking cercano a la Puerta del Sol lujosos vehículos, algunos blindados, con ricas viandas para distintos ocupas de paupérrima apariencia.

Que repartan, sí, que nacionalicen sus jamones ibéricos, y que los donen a esas tribus de ladrones cuyos robos son un trabajo más honesto que el de los banqueros, que en muchos casos son los papás de los indignados.

Los coches de sus padres, algunos importantes capitalistas y políticos, deberían servir para traer las chabolas de los carteristas, instaladas entre ratas y detritus, y plantarlas en las plazas.

Los rateros son los habitantes naturales de las cortes de los milagros. Junto a los piqueteros, que ahora sólo son góticos, punks, redskin y perriflautas, harían más vivas las plazas. Y Zapatero terminaría prometiendo pagarles el PER.

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SALAS. Antes del 15M y del 22M el artista ya había previsto hacia dónde iba el país. Lo interesante es que los ni-ni-nindignados no se manifestaron contra el gobierno, sino comtra «el sistema»

LOS NI-NI GOBIERNO
El artista y su familia son amantes de los vagabundos. Especialmente de los gatos vagabundos. Los recogen, los incorporan a su colonia gatuna, los educan para que lleguen a diputados y los visten para que tengan una apariencia más formal, al estilo Zapatero y sus velinas. Vea estos dos ejemplos:

De folclorica

Kitty-hat

Algún día llegarán a leonas de la Metro, como esta.

Metro Goldwyn Pajin

FUENTE: CRÓNICAS BARBARAS.

ACERCA DE UNO DE LOS DOGMAS/TABÚ MÁS IMPORTANTES DE LA IZQUIERDA: «LA DISCRIMINACIÓN POSITIVA».

 

Leire Pajín, peligrosa "progre" feminazi. Desgraciadamente, Ministra de Sanidad de España

Lo que la progresía llama discriminación positiva no es otra cosa que la manera “postmoderna” de imponer las políticas igualitarias que defiende el socialismo.

Como cualquier otra acción que se emprenda con el objetivo de conseguir  “igualar” a los miembros (y “miembras”, je,je,je) de un grupo social concreto, la denominada “discriminación positiva” es intrínsecamente coactiva, y por tanto un ataque a la libertad individual; pero, no podemos olvidar lo más importante –por ser especialmente grave- es también un absoluto menosprecio a las capacidades de los seres humanos, de sus riquezas, es ignorar la tendencia natural de los humanos a la diversidad, frente a la uniformidad… Uniformidad que inevitablemente es sinónimo de mediocridad, precarización, empobrecimiento.

Calificar de «positivo” lo que cualquier diccionario define como negativo, tiene como fin evitar el rechazo de las personas “educadas”, aparte de darle un barniz de ética al asunto. Aunque sus partidarios no oculten que aunque “positiva” sigue siendo “discriminación” (en español lo correcto sería denominarlo “trato preferente, o trato de favor”) su intención no es otra que la de convencernos de que “el fin justifica los medios”, pues se trata de saldar una deuda con gente desfavorecida, maltratada, discriminada, y de que… para tan noble causa es legítimo incluso perjudicar a otros individuos.

La razón principal que esgrime gente tan bienintencionada, filantrópica, los partidarios de la discriminación positiva, es que la Sociedad tiene pendiente de saldar una “deuda histórica” con las personas pertenecientes a determinados grupos sociales debido a que, en algún momento de la Historia sus ancestros fueron discriminados, sojuzgados, esclavizados, violentados, privados de sus derechos… Y como consecuencia de tal “discriminación negativa” sus actuales descendientes son merecedores del derecho a ser compensados, a resarcirse del daño que se le causó a sus antepasados, mediante la reserva en la actualidad de cupos, cuotas, en las prestaciones y servicios que el Estado “del bienestar” proporciona a los ciudadanos, ya sea en la educación, en la sanidad, en la administración de justicia, en el acceso al mercado laboral o cualquier otro ámbito.

Obviamente será el gobierno el que decida (teniendo en cuenta siempre la posible rentabilidad electoral de la “acción positiva”, que es otro eufemismo usado para enmascarar el trato de favor a determinadas minorías…) qué sector de la población es digno de recibir tales beneficios. Las políticas de discriminación positiva (affirmative action) no es que no hayan tenido el efecto esperado por sus defensores, y no hayan solucionado los problemas que pretendían resolver, sino que, en la mayoría de los casos, han perjudicado a sus destinatarios. En este sentido, merece la pena leer las reflexiones que hace Thomas Sowell en su muy interesante libro La discriminación positiva en el mundo. Thomas Sowell, un liberal de raza negra, analiza lo que apenas nadie se atreve ni a nombrar –por la dictadura asfixiante de lo políticamente correcto- y por supuesto argumenta con estadísticas y  enésimos ejemplos.

Las políticas de discriminación positiva se fundamentan en una mezcla de mala conciencia, por las tropelías cometidas por nuestros ancestros; la corrección política, que los medios de información y demás trovadores divulgan de manera machacona, hasta abrurrir; y una intención clara de ingeniería social, de “rediseño social”. Los partidarios de políticas de discriminación positiva, en su afán totalitario e intervencionista, quieren destruir la actual sociedad y construir una nueva a la medida de su “utopía bienintencionada”, porque lo último que desean es que los seres humanos, libres, elijan actuar por sí mismos.

Estamos hablando de puro paternalismo: estamos hablando de gente totalitaria, que se caracteriza por su desconfianza en el libre actuar de las demás personas, considerándolas poco menos que estúpidas e incapaces, y están plenamente convencidos de que deben ser guiadas y dirigidas; en la idea de que «no se las puede dejar solas» (ésta es una idea que comparten las dictaduras diversas) que se las debe «proteger» y «ayudar» en todo (incluso en contra de su voluntad) con mil leyes que les digan qué comer y qué no comer, cómo y con qué se han de drogar-estimular, cómo se ha de hablar (imponiendo un lenguaje «socialmente correcto») cómo y cuánto trabajar o cómo emprender, cómo hacer el amor, cómo educar a los hijos, qué estudiar, las enfermedades que deben tener, e incluso cómo se ha de «ligar», «coquetear», etc. esta gente totalitaria, erigida en nuevos gestores de la moral colectiva, arrogándose una sapiencia fuera de lo común, piensan que, la sociedad no sabe organizarse por sí misma, y necesita de sus directrices.

El problema de la soberbia y la arrogancia intervencionista es que siempre, de manera inevitable, tiene que acabar haciendo frente a la dura y tozuda realidad. Las leyes se  aprueban con la intención de aplicarlas a “sociedades en abstracto” (distorsiones resultado de filtrar la realidad a través de determinadas ideologías), pero acaban afectando a los individuos que las componen. Así, por ejemplo, quienes aprobaron la denominada “paridad”, como la mejor manera de aumentar el número de miembros de un determinado sexo en ámbitos de poder, o trabajos en los que tradicionalmente las mujeres son minoría,  acabarán llegando a la conclusión de que algunos (no pocos) varones mejor preparados que algunas mujeres, acaben quedándose sin plaza… Esos hombres/varones no participarán de la llamada ideología patriarcalista, ni serán culpables de lo que supuestamente hicieron sus tatarabuelos; pero, sin embargo, van a pagar los platos rotos. En resumen: quienes promueven políticas de discriminación positiva pretenden poner solución a injusticias pretéritas, mediante injusticias presentes…

Pero aún hay más: los supuestos beneficiarios son en última instancia los más perjudicados, y eso por no hablar de los graves disturbios que suelen provocar estas medidas de discriminación institucional, que en muchos lugares del planeta se han cobrado miles de víctimas (en España, sin ir más lejos, la aplicación de la denominada “Ley Integral contra la Violencia de Género”, plasmación de la “discriminación positiva” en ámbito judicial, con el noble pretexto de “proteger a las mujeres”, ha traído como consecuencia la detención y el procesamiento indiscriminados de cientos de miles de hombres –más de un millón tras un lustro de su puesta en vigor- ocasionando más y mayores problemas que los que supuestamente se pretendían solucionar… y, ni que decir tiene que las supuestas beneficiarias de tales medidas de discriminación positiva, siguen estando en situación tan o más vulnerable que en la que se encontraban antes de la aprobación de tan perversa ley…)

Las políticas de discriminación positiva no provocan otra cosa, generalmente, que un enorme resentimiento social. Cuando el poder político promueve medidas de discriminación positiva (lo cual hace por puro electoralismo, favoreciendo a un grupo social fácilmente identificable para conseguir el apoyo de sus miembros en futuras citas electorales) acaba corrompiendo moralmente a la sociedad, pues se acaba propagando la idea de que es legítimo reivindicar la compensación de un determinado agravio pretérito, en lugar de preocuparse de labrar su futuro confiando en sus posibilidades, en igualdad de oportunidades con el resto de sus semejantes.

Es innegable que han sido muchas las minorías a las que se ha privado del acceso a la igualdad de oportunidades, unas veces por prejuicios racistas, otras ideológicos, o por motivos religiosos; pero la solución no pasa por rebajar la nota mínima de acceso a la universidad, o engordando las calificaciones de determinados estudiantes, o creando tribunales especiales para juzgar a los hombres –varones- de manera exclusiva, o castigándolos con penas más severas cuando incurren en los mismo “ilícitos penales” que las mujeres, o privándolos del derecho constitucional a la presunción de inocencia. De estas y otras maneras sólo se consigue perjudicar a buena parte de los miembros de las minorías que se pretende proteger, y se fomenta un sentimiento de discriminación entre quienes se han visto tratados injustamente…

Dar trato de favor, beneficiar a los miembros de un grupo social, sea por su color de piel, sea por su sexo, sea por la circunstancia personal que fuere, significa que no se confía en que los integrantes de ese grupo sean capaces de progresar por sí mismos, si se les da las mismas oportunidades que al resto de la población.

Al igual que el racismo no se combate con racismo, la misoginia no se combate con misandria. Resulta especialmente llamativo que no haya generalmente ningún político que acepte debatir sobre los efectos perjudiciales de la perversa discriminación positiva; si hablan de ello, lo hacen para proclamar la necesidad de aumentar las medidas de discriminación, con el objetivo de solucionar un problema que las medidas de discriminación positiva no han hecho más que agravar.

Y, no se olvide una cosa: Los males ocasionados por las generaciones que nos precedieron en siglos pasados, hágase lo que se haga seguirán siendo males, da igual lo que se haga en el tiempo presente…

AUTOR: Carlos Aurelio Caldito Aunión.

ALGUNO DE LOS VOTOS EMITIDOS EL 22-M.

 

¡Y QUE QUEDE CLARO!, esto no es nuevo ni mucho menos.

Yo ya hice algo parecido en la votación para la constitución o lo que quiera que fuera aquello, de la Unión Europea.

¿Que que puse?, ¡NO QUERAIS SABERLO, JUAS JUAS JUAS J UAS JUAS!

FUENTE: MINUTODIGITAL.COM

BREVE MANUAL DE FEMINAZISMO PARA ACTUAR EN POLÍTICA (Y EN OTROS ÁMBITOS)

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Al feminismo español de género, subvencionado y “políticamente correcto” (calcado del feminismo «gender» nortemericano) se le suele denominar, cada día con mayor frecuencia «feminazismo». Como se verá a continuación, son numerosas las similitudes de la llamada “perspectiva o ideología de género” con la doctrina de Adolfo Hítler…
Si se lee con suficiente atención, se comprueba que sólo cambian la cuestión racial por el sexo (aunque lo denominen “género”)

1. EL FEMINAZISMO PONE EN MARCHA CAMPAÑAS DE CRIMINALIZACION, ESTIGMATIZACION, DESACREDITACIÓN CONTRA EL GRUPO PERSEGUIDO (HOMBRES –VARONES AHORA Y ANTES LOS JUDIOS).

2. EL FEMINAZISMO ESTABLECE UN CONTROL FERREO Y DICTATORIAL DE LOS MEDIOS DECOMUNICACION para que sólo se hable de determinadas noticias, las que convengan a los intereses del lobby de género,…

3. EL FEMINAZISMO IMPONE TESIS TOTALITARISTAS EN LA ENSEÑANZA PÚBLICA Y PRIVADA Y EN TODOS LOS ÁMBITOS DE LA ADMINISTRACIÓN: LA LEY DE IGUALDAD Y LA ASIGNATURA DE EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA, SON DOS EJEMPLOS DE ELLO…

4. EL FEMINAZISMO PROMUEVE LA CREACION DE UNA LEGISLACION A LA MEDIDA DE SU IDEOLOGIA NAZI-SEXISTA-HEMBRISTA ANTIHOMBRES COMO LA DENOMINADA LEY INTERGRAL CONTRA LA VIOLENCIA DE GENERO.

5. El feminazismo promueve campañas de propaganda que lleva al grupo perseguido a ser constantemente ridiculizado y a ser demonizado, etiquetando al grupo perseguido de gente pervertida y criminales sexuales.

6. El feminazismo divulga la visión de que el grupo perseguido, es responsable de la mayoría (o casi de la totalidad) de los males de nuestra sociedad.

7. El feminazismo promueve la mentira de que el grupo, realmente privilegiado, el lobby dominante es un grupo de “víctimas inocentes”… y por supuesto, los verdugos son el grupo perseguido.

8. El feminazismo demanda trato de favor, “cuotas”, privilegios especiales, “discriminación positiva”, ayudas y subvenciones económicas cada vez mayores, para que sus activistas-militantes progresen en las diversas administraciones y en asociaciones pagadas con dinero público y discrimina a los integrantes del grupo perseguido, tanto en la educación como en el trabajo.

9. El feminazismo pervierte el sistema de justicia, de modo que los miembros del grupo perseguido sean fácilmente discriminados por ley y se las arregla para que los acusados del grupo perseguido sean considerados culpables mientras no sean capaces de probar su inocencia… Actualmente en España, el hombre por el simple hecho de ser hombre, es culpable mientras no sea capaz de demostrar su inocencia; en los tribunales españoles se viola diariamente el derecho constitucional a la presunción de inocencia, y se invierte un precepto tan elemental como el de la “carga de la prueba”…

10. El feminazismo se las arregla para que la ley castigue a los miembros del grupo perseguido más severamente que a los miembros del grupo privilegiado, cuando ambos incurran en el mismo delito y, en el caso de que los miembros del grupo privilegiado maltraten o dañen, o incluso asesinen a miembros del grupo perseguido, se buscaran atenuantes o eximentes tales como que actuaron “en defensa propia”, o se les tratará con especial condescendencia… (Ley Integral contra la Violencia de Género) Ni que decir tiene, que cuando algún miembro del lobby dominante acuse falsamente a alguien del grupo perseguido, al ministerio fiscal se le dará órdenes de que mire hacia otro lado…

11. El feminismo de género presiona a todos los poderes del Estado, hasta el extremo de conseguir que se pongan en marcha “tribunales de excepción” (Juzgados de Violencia Sobre la Mujer) para juzgar en ellos de manera exclusiva a los miembros del grupo perseguido.

12. El feminazismo también consigue, con su enorme poder que el Tribunal Constitucional considere “constitucional” la discriminación que se ejerce a diario con los integrantes del grupo perseguido, e incluso, con el mayor de los cinismos, declare legal el que se haya resucitado el llamado “derecho de autor” –y obviamente no me refiero al “copirraig”-

13. Por otro lado, el feminazismo se pavonea de continuo de sus enormes logros, así como del sufrimiento del grupo privilegiado, mientras desprecian los logros y el sufrimiento del grupo acosado. E insisten hasta el hartazgo en una larga campaña de odio contra el grupo acosado.

El «feminismo de género» es una ideología totalitaria y militante contra todos los valores y seres que se le enfrenten:
Contra la Justicia, contra la Equidad, contra el enemigo “cromosómico” a batir: todos los hombres, pero también es adversario del «feminismo de igualdad», el clásico feminismo que buscaba la equiparación entre sexos, no la supremacía de uno sobre otro… Sin que nos estemos dando cuenta, vamos pasando del antiguo «género humano» al victorioso feminazismo de género sexista.

El feminimo de género es un especie de hembrismo o machismo a la inversa, pero con todos sus vicios. Este es el «feminismo de género» que está triunfando en todas las políticas que ha ido promoviendo el PSOE en el tiempo que lleva en el poder
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«El feminismo es la creencia de que las mujeres son humanas y en eso todos debemos estar conformes. El hembrismo afirma lo mismo, pero cree que los hombres no. ¿No demuestra con eso el hembrismo que es una ideología NO humana?».

«Las hembristas no quieren la igualdad, sino un trato de favor que anule y perjudique al hombre. Sepamos, pues, que la Justicia, los hombres y las mujeres con sentido igualitario somos las víctimas del hembrismo QUE HA TOMADO EL PODER EN ESPAÑA».

Existen “herejes” del feminismo que se atreven a decir lo políticamente incorrecto, como es el caso de Cristina Hoff Sommers, feminista critica del feminismo actual. Cristina Hoff Sommers, es Profesora de Filosofía de la Clark University (EEUU) desde 1980. Ha trabajado en las áreas de Ética y Teoría Moral Contemporánea. Es una teórica y estudiosa del feminismo. Fue y sigue siendo feminista, pero al llegar a ciertos extremos, decidió que no quería seguir posturas fundamentalistas y totalitarias que vio en otras mujeres y hombres…

Cristina Hoff Sommers distingue entre el ‘Feminismo de Equidad’ y el ‘Feminismo de Género’, que viene a ser una especie de hembrismo, o sea, un machismo total, pero a la inversa:

«El feminismo de equidad es sencillamente la creencia en la igualdad legal y moral de los sexos. Una feminista de equidad quiere para la mujer lo que quiere para todos: tratamiento justo, ausencia de discriminación.
Por el contrario, el feminismo de género es una ideología que pretende abarcarlo todo, según la llamada perspectiva de género, la mujer está presa en un sistema patriarcal opresivo…”


ESTUDIOS, ENCUESTAS …

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Si, porque eso es lo que hacen, se creeran que yo no puedo saber quien entra y quien anda de «miranda» por aquí, craso error, hay gente mas profesional que yo escribiendo (no tengo el menor inconveniente en reconocerlo) que publican artículos como este y donde, seguramente, esos «adalides» de «la sanidad mundial» ni se atreven a aparecer.

Antes quiero también resaltar LA MANIPULACIÓN QUE SE HACE TAMBIÉN DESDE LOS MEDIOS DE «¿¿COMUNICACIÓN??» sobre el tema, como la patética demostración que han querido hacer de que todo va mejor con esa DESPÓTICA LEY ANTI-TABACO preguntando a ¡¡UN!! médico y a ¡¡UN!! transeunte.

Seguro que han preguntado a muchos mas, PERO SOLO HAN DIFUNDIDO LO QUE LES HA INTERESADO.

En fin, este artículo me parece interesante y por ello, porque creo que tiene que tener toda la difusión posible, está claro que cuantos mas lo publiquemos, mayor será su difusión:

De todo, lo más razonable que he oído: es prematuro sacar conclusiones. Ahora viene el verano, después, llegará el invierno otra vez.

Supongo que se estarán preguntando ustedes, como yo, con las listas de espera que hay ¿qué hacen los médicos de familia elaborando encuestas con sus pacientes en vez de explorar, diagnosticar, recetar y ¡SIGUIENTE! que es lo que deberían hacer? Las encuestas hechas en los centros de salud son sólo representativas del público que acude al centro de salud y no se puede hacer de ello una verdad universal. Generalmente, este público está enfermo… De ahí que vaya al médico… Y se encuentran con que, entre tosa y diga 33, el médico de familia explora su pecho con un estetoscopio y su opinión con una encuesta.

Si yo fuera sociólogo o demógrafo protestaría: si los médicos pueden hacer encuestas, ¿por qué los profesionales de la demoscopia no pueden diagnosticar enfermedades? Y ustedes dirán, lógicamente, porque no saben nada de medicina. ¿Y qué saben los médicos de encuestas?

Asistí el mes pasado a la presentación de un libro fantástico, que ya mismo les estoy recomendando: “La cruzada antitabaco vista por los infieles”, de Susana Rodríguez Díaz, editorial Sepha, una visión, a decir por Enmánuel Lizcano, profesor de Sociología de la UNED, en exceso objetiva de cómo se ha sacralizado el hecho de fumar en pocos años. Sí, sacralizado. Lo sagrado puede ser positivo, como Dios, o negativo, como el diablo, pero sigue dentro del círculo de lo sacro. Ni hace veinte años eran todo ventajas, ni hoy es todo negativo, pero los científicos de hoy no quieren dejar ni una rendija a los beneficios de fumar, así que lo han sacralizado (negativamente). La ciencia, decía Lizcano en la presentación del libro, de manera brillantísima, no puede ser moral, no hace juicios de valor, sino que se limita a demostrar hipótesis. “Han cambiado la percepción social del tabaco”, aseguró Lizcano, “nos han modelado sin que lo percibamos”.

Así ha sido. Gota a gota. Lluvia fina. Dato tras dato, titular tras titular, han conseguido que, incluso, muchos fumadores sientan remordimientos por el hecho de fumar. Y lo han hecho con encuestas como la de SEMFYC, que quiere demostrar que a los bares les va mejor ahora con la ley antitabaco porque “El 88% de los encuestados [pacientes de centros de salud] asegura ir más o lo mismo a los bares después de la prohibición”. Después, si uno se lee la encuesta, se da cuenta de que el 70% dice ir lo mismo, el 18% dice que va más y el 12% dice que va menos… Otra cosa es lo que consuman, claro. Esto no está incluido en la encuesta.

http://www.semfyc.es/es/noticias/destacadas/listado/Encuesta_XIISemanaSinHumo/

Cerveceros de España

Como uno tiene inquietud, se acredita en la rueda de prensa de Cerveceros de España (la patronal de los fabricantes de cerveza) sólo para hacer una pregunta. Jacobo Olalla, director general de la asociación, presentó los resultados (malos) de ventas de 2010, apoyado por el secretario general de Medio Rural, del Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino, Eduardo Tamarit.

De toda la rueda de prensa, me llama la atención la conclusión del representante del Ministerio, que debería estar mejor informado de las medidas legales que toman otros ministerios: “El sector cervecero valoraría medidas que contribuyan a dinamizar el consumo en hostelería; cualquiera que suponga una retracción del mismo tendría implicaciones negativas en el empleo, en la dinamización de la economía (sic) y en la recaudación de las arcas públicas”. Ganas me dan de levantar la mano para preguntar si una medida que da ese perfil no podría ser la habilitación de espacios para fumadores en hostelería, pero no es eso lo que he ido a preguntar.

Levanto la mano y pregunto a Jacobo Olalla si puede anticipar algún dato de ventas del primer trimestre de 2011 y si puede valorar la influencia, si es que ha habido alguna, de la ley antitabaco en esas ventas (dando por sentado, que han caído).

Efectivamente, han caído entre un 3 y un 3’5%, pero Olalla no sabe si atribuírselo al mal tiempo (el año pasado también tuvimos un muy crudo invierno, puede que más), a que la Semana Santa ha caído en abril (el año pasado cayó en abril, también) o a la ley antitabaco. Se moja algo, no mucho, cuando dice que el impacto, sin duda, ha sido negativo, y no le falta razón cuando añade: “Es prematuro sacar conclusiones, pero cualquier medida que impida el consumo es negativa”. Un dato más: el 70% de la cerveza que se bebe en España se vende en bares pequeños, no en el McDonalds.

http://www.que.es/madrid/201105241304-ventas-industria-cervecera-aumentan-31-epi.html

¿Se referirá esa asociación extremista de no fumadores a Cerveceros de España cuando habla de dudosa legitimidad? El párrafo entero de su estudio es para enmarcarlo junto a la foto del Fürher:

“Resumen ejecutivo: Después de 18 meses de debate social y de 5 de tramitación parlamentaria, la Ley 42/2010 entró en vigor el pasado día 2 con el fin de proteger la salud en los espacios cerrados frente al humo nocivo del tabaco. Frente a esa evidencia ha habido resistencias y temores de dudosa legitimidad”.

Analicemos el texto:

Amén de un pulido de estilo, el autor o autores precisan de una mano de objetividad a la hora de encarar un estudio, porque parte de conclusiones y no de hipótesis (la ciencia no tiene nada de moral), y no se puede empezar diciendo: “Es una verdad inmutable que el fin es proteger la salud del nocivo humo del tabaco”. Se parece al comienzo de “Mein kampf” y todo el que dude de esto, es de legitimidad dudosa.

Yo, sin embargo, no tengo ninguna duda sobre la legitimidad del sillón que ellos ocupan en el Observatorio de Prevención del Tabaquismo, organismo asesor del Ministerio de Sanidad, que se encarga de vigilar la ley y de proponer nuevas prohibiciones. Lo mínimo que se debe exigir a una asociación es que tenga algo de representatividad para sentarse a hablar a ese nivel con la administración: ellos no representan a los no fumadores. En su web, en el foro, se puede leer cómo se desea una muerte lenta y dolorosa a los fumadores, entre una nube de exacerbados insultos a todo aquel que osa opinar lo contrario que ellos. Perdónenme, pero si ellos representan a los 30 millones de no fumadores que hay en España… Miedo me da pensarlo: soy fumador.

FUENTE: CLUB FUMADORES POR LA TOLERANCIA.

Una vez mas quiero indicar que, a pesar de que esos «tolerantes y demócratas» agrupados en eso que llaman «nofumadores.org», me han estado llamando de todo, recuerdo sobre todo lo de «nazi» y «ultra sur», pero…YO NO SOY EL QUE REPRIME LIBERTADES, YO NO SOY EL QUE PROHIBE, SON ELLOS y NO DAN NINGUNA OPCIÓN, quieren un mundo idílico que, entre otras cosas, ES IMPOSIBLE, porque NO EXISTE LA SALUD PERFECTA.

Se ha fumado durante SIGLOS, es mas, no se si tabaco pero lo de «aspirar humo» es algo antiquísimo y hablo de «antes de Cristo».

Digan lo que digan estos «demócratas» cuyo cerebro es tan ingenioso que lo mejor que se les ocurre para DESPRESTIGIAR A QUIEN NO COMULGA CON SU FUNDAMENTALISMO es el que, al ver que en un blog hay un escudo de un equipo de futbol, en este caso el del R. Madrid, llamarle ULTRA SUR, como si TODOS LOS QUE GUSTAN DEL FUTBOL FUERAN UNAS MALAS BESTIAS PARDAS Y SI SON DEL MADRID, TODOS PERTENECEN A ESA «PANDA», no puede ser que una parte de la sociedad MANTENGA A LA OTRA CASI AL BORDE DE LA CRIMINALIDAD Y LA MARGINALIDAD por algo que, además,NO ES DEL TODO CIERTO, pues si bien NADIE VA A NEGAR LO NOCIVO DEL TABACO, también HAY OTROS PRODUCTOS NOCIVOS QUE SE CONSUMEN A DIARIO y es que, ASÍ DEBE SER LA VIDA, NI MAS NI MENOS y no me vengan con historietas de tantos por ciento de muertes y demás porque para tantos por ciento tenemos EL INDISCUTIBLE DATO DE QUE LAS GENERACIONES QUE ESTÁN TENIENDO MAYOR LONGEVIDAD SON, PRECISAMENTE, LAS QUE HAN CONVIVIDO CON LOS MOMENTOS EN QUE MAS DE MODA HA ESTADO EL FUMAR, eso SI QUE ES INNEGABLE

El artículo publicado tenía comentarios, bien, pues de ahi he sacado otro comentario, firmado por un tal «Ruben» que NO TIENE DESPERDICIO Y DESDE LUEGO, LO SUSCRIBO TOTALMENTE, DICE ASÍ:

La estrategia del gobierno está clara: no permitir una salida «digna» para un fumador, si no es obedeciendo. De lo contrario, se queda sin vida social. Es como el del chiste: «Un atracador: la chupa o la vida. El atracado: La chupo, la chupo». Pues bien, el precio es tan alto, que la gente la chupa, succiona, y se traga la corrida de forma gustosa. El otro dia estaba hablando con mi amigo el jebi, un antisocial de toda la vida, de los que le pegan ostias a las papeleras por que si, de los que le meten fuego a un contenedor porque «yo lo valgo»… etc. Le pregunté que como llevaba lo de no fumar en los bares. Agachó la cabeza, y dijo: «bien». Supongo que es cuestión de supervivencia. Sin palabras. Y con esto juega el estado. Yo en la vida le daría una ostia a una papelera, pero te aseguro que si un atracador me dice que se la chupe, se la arranco de un bocao. Debe ser la escala de valores… para mi, la dignidad vale mucho más que todo eso.

Lo suscribo, VAYA QUE LO SUSCRIBO, la pena es que NO SE ME HAYA OCURRIDO A MI.

Pero además, LA MAYOR PRUEBA QUE SE PUEDE DAR DEL FUNDAMENTALISMO TANTO DE ESTE GOBIERNO DESPÓTICO AL QUE, CON UN POCO DE SUERTE, LE QUEDAN TRES TELEDIARIOS (y con ellos a esas dos tiparracas, la Pajín y la Aido, artífices del engendro legal), el el hecho de no permitir, sencillamente QUE HAYA LOCALES DE FUMADORES Y LOCALES DE NO FUMADORES. Es así de facil.

Es de lo mas facil, EN LOS DE FUMADORES tendrián entrada libre TODOS, UNOS Y OTROS, solo que, evidentemente, el NO FUMADOR que entre, va a tener que soportar EL HUMO DEL TABACO.

Pero igualmente EN LOS DE NO FUMADORES la entrada sería igualmente libre, solo que EL FUMADOR NO PODRÍA NUNCA FUMAR (aunque podría salirse un rato a la puerta mientras sus compañeros no fumadores le guardan «la cañita»).

Olvida tanto el gobierno como estos «demócratas y tolerantes» no fumadores que UN LOCAL ES DE SU DUEÑO, LO DE «LUGAR PÚBLICO» ES MUY MATIZABLE, YA QUE ES UN LOCAL PRIVADO,EN EL CUAL DEBERÍA SER SIEMPRE EL O LOS DUEÑOS LOS QUE DECIDAN QUE ES LO QUE SE PUEDE Y LO QUE NO SE PUEDE HACER, igual que HAY LOCALES DONDE NO SE VENDE ALCOHOL, POCOS, ES CIERTO, PERO LOS HAY.

Al fin y al cabo, SI UNO ENTRA EN UN BAR, ESTÁ OBLIGADO A CONSUMIR, DE LO CONTRARIO NO PUEDE ESTAR EN EL MISMO (salvo que el dueño, QUE PARA ALGO ES EL DUEÑO, se lo permita a …a quien a el le parezca).

Estos «tipos» NO CUENTAN NUNCA QUE, si no se han abierto bares de NO FUMADORES es porque NO ENTRABA NADIE y claro, ESO NO ES NEGOCIO.

Y la pregunta está, ¿DONDE ESTABAN ENTONCES ESOS «NO FUMADORES»?, porque es curioso, no aparecian por ningún sitio.

Un comerciante SABE MUY BIEN DE QUE VA SU NEGOCIO, Y SI EN SU MOMENTO NO ABRIÓ UN BAR DE NO FUMADORES ES PORQUE SABÍA PERFECTAMENTE QUE NO IBA A TENER CLIENTES.

Entonces, ¿DONDE ESTÁ ESA MAYORIA DE «NO FUMADORES» QUE AHORA DICEN QUE «QUE BIEN SE ESTÁ EN LOS BARES, SIN HUMO»?.

Yo NO LOS VEO, YO LO QUE VEO ES LOS BARES MUCHO MAS VACIOS, LA GENTE SALIENDO A LA PUERTA A FUMAR (por cierto, DE ESTO TAMBIÉN SE QUEJAN ESTOS «SEÑORES» QUE OSAN LLAMAR A LOS DEMÁS «NAZIS» Y «ULTRAS SUR») y también que, PESE A QUE ES MAS CARO, LAS TERRAZAS AL AIRE LIBRE, DONDE SI SE PERMITE FUMAR, ESTÁN EN ALZA, CON CRISIS Y TODO, PERO EN ALZA.

Hale, SEGUID DE «MIRANDAS» «nofumadores.org» Y TRAGAOS ESTA.


LA MIRADA SUECA.

Svenska ögon, la mirada sueca, es un programa que trata de analizar las diferencias culturales de los paises europeos. Aquí está un trozo del dedicado a España (he añadido subtítulos para que se entienda) / «Svenska Ögon» är ett program som analyserar kulturella skillnader mellan europeiska länder. Här är delen som handlar om Spanien. ( har lagt till undertexter för att underlätta förståelsen).

FUENTE: http://www.youtube.com/user/silksashbash

Por mi parte quiero añadir que sobre esto han escrito en la revista «El Jueves» y hay muchos comentarios indignados de reconocidos «progres» que, mira por donde, al ver algo así les sale de repente el «honor celtibérico» y no veas como se ponen, igualmente ocurre con gran parte de los comentarios que se hacen en «Youtube».

Bien, pues deberian saber (o lo saben pero claro, no lo quieren reconocer y además les duele) que esta opinión no tiene NADA que ver con esos otros tópicos del «español torero» o «gitano» o «de palmas, tintorro y sevillanas», SINÓ CON LA IMAGEN QUE EL NEFASTO GOBIERNO SOCIALISTA ENCABEZADO POR EL PRESIDENTE ZP Y SUS RIDICULAS INTERVENCIONES EN SUS LAMENTABLES Y PATÉTICAS VISITAS AL EXTRANJERO, ASÍ COMO SU MINISTRA DE ASUNTOS EXTERIORES Y LAS CHAPUCERAS MEDIDAS ECONÓMICAS TOMADAS POR LOS MISMOS VAN DEJANDO POR AHÍ FUERA.

Es asunto conocido y existen datos confrontados, publicados por nuestros propios medios de comunicación (excepción hecha,NATURALMENTE, de los panfletos «El País» y «Público») que en España se da la paradoja de que es el país que mas horas de trabajo tiene pero sin embargo, ELLO NO CUADRA CON LA PRODUCTIVIDAD QUE SE DEBERÍA DERIBAR DE ELLO, al contrario, ESPAÑA ES TAMBIÉN EL PAÍS MENOS PRODUCTIVO.

Así que todos estos «progres» que, de repente, y cuando la ironía y el sarcasmo vienen de otro país, sacan a relucir de golpe y porrazo ese «espíritu pátrio» que normalmente CALIFICAN COMO «DE FACHOSOS», deberían tomar nota de que SON ESOS LIDERES A LOS QUE VOTAN Y SIGUEN COMO LOS BORREGOS QUE SON los que ESTÁN DEJANDO EN EUROPA (y no solo en Europa) ESTA IMAGEN DEL PAÍS.

No les digo que se lo piensen porque…COMO NI SABEN NI HAN SABIDO NUNCA PENSAR……..

OSTRACISMO, APRENDAMOS DE LOS GRIEGOS.

 

Una de las cosas que más me llama la atención del mundo de los políticos, es la nula responsabilidad social que tienen en la gestión que realizan.

Un político, puede llevar a un país a la ruina, como el caso de Grecia, Irlanda, endeudar una comunidad autónoma hasta límites insospechados, e imposibles de afrontar, y su único “castigo”, es la posibilidad de no resultar reelegido en los próximos comicios.

Por ello, para castigar los abusos de poder, en la antigua democracia griega, se inventó el ostracismo.

Seguramente el término les suene, pero poco saben de dónde procede.

La ley del ostracismo aparece a finales del s. VI a.C. La ley establecía la pena de destierro para aquellos políticos que fueran encontrados culpables de acumular un exceso de poder.

El término ostracismo procede del término griego “óstraca” que significa literalmente conchas, y era utilizado por el modo en el que los ciudadanos griegos, usaban una pieza de barro, de las que abundaban en el barrio griego de Cerámicos con forma de concha, para votar una vez al año en la asamblea, el nombre de aquellos gobernantes, que en su opinión habían realizado un abuso del poder que les había sido otorgado.

Para que la condena se llevase a cabo, se requerían 6000 votos que eran aproximadamente dos tercios, de la población de la ciudad.

Algo así es inviable en nuestros días, pero aunque no podamos expulsar a un político de un país, por haberle causado un gran daño, deberíamos de aprender de los antiguos, y buscar una manera de castigar una gestión nefasta que haya llevado a millones de ciudadanos inocentes a la mayor de la ruinas.

 

By Rafael Soto Santos

FUENTE: PERIODISMOINDEPENDIENTE.ES

VOSOTROS SI QUE SOIS NAZIS Y PARTIDISTAS.

 

Me hanvisitado los del foro «NOFUMADORES.ORG y demostrando una vez mas lo que son, me ponen de vuelta y media, como puede observarse aquí: http://www.nofumadores.org/foro/viewtopic.php?f=5&t=7662

Esto demuestra, una vez mas que CREE EL LADRÓN QUE TODOS SON DE SU CONDICIÓN, dicen que «solo con ver mis los simbolos (se refieren a los widgets) que tengo, demuestro ser un NAZI ULTRA SUR.

Osea, para estos «eminentes pensadores» (como para todo los «lerdo-progres», y gente que gusta de las leyes que ponen ministras analfabetas como la Pajín, la cual y lo demuestra su propio curriculum, en ningún pais medianamente serio pasaría de Auxiliar Administrativo, y eso con dificultades) el tener un escudo del R. Madrid ya te convierte en un «ULTRA SUR» , también sacan la palabra NAZI y PARTIDISTA obviando que, dentro de esos widgets, TAMBIEN HAY UN SIMBÓLO NAZI QUE ES ARROJADO A LA PAPELERA (DONDE DEBE ESTAR, EVIDENTEMENTE) y ….DE AHÍ NO SON CAPACES DE SALIR.

Por supuesto, NO HACEN NINGUNA REFERENCIA A HECHOS COMPROBADOS que se pueden ver en los enlaces que yo puse en mi post dedicado a esta supuesta organización de «no fumadores». HECHOS QUE DEMUESTRAN A LAS CLARAS LO QUE HARIAN SI PUDIERAN A TODO AQUEL QUE OSE ENCENDER UN CIGARRILLO.

Sabido es, pues resulta ser un HECHO COMPROBADO CIENTIFICAMENTE Y QUE TODO EL MUNDO DEBERÍA SABER (digo «deberia» porque claro, CON LA EDUCACIÓN QUE NOS HAN TRAIDO LOS DISTINTOS GOBIERNOS SOCIALISTAS QUE HEMOS SUFRIDO EN ESTE PAÍS, LA IGNORANCIA Y LA LERDEZ MAS SUPINA SE HA VUELTO A APODERAR DE GRAN PARTE DE LA POBLACIÓN, SOBRE TODO DE ESTOS «PROGRES» QUE GUSTAN DE DAR LECCIONES DE ÉTICA, EDUCACIÓN Y TOLERANCÍA PERO QUE, CURIOSAMENTE, PARECEN HABER OLVIDADO AQUEL LEMA LUCHADOR QUE TENIAMOS EN LOS SETENTA DE «PROHIBIDO PROHIBIR») y es que LOS EXTREMOS SE TOCAN y esos «widgets» que estos «pensadores matricula de honor» y doctorado «cum laudem» en APOYAR LA GRAN CANTIDAD DE RECORTES A LA LIBERTAD INDIVIDUAL QUE ESTAMOS SUFRIENDO, son widgets que atacan A LA EXTREMA IZQUIERDA, LA ULTRA DERECHA (los nazis, lo que ellos me llaman a mi) y LO PEOR DE TODO, ESA BÁRBARA DOCTRINA LLAMADA ISLAM, pero claro, como NO TIENEN NINGÚN ARGUMENTO PARA REBATIR LO QUE INDICO EN EL MENCIONADO POST (QUE POR CIERTO, APROVECHO PARA LINKEAR AQUÍ Y REFRESCAR LA MEMORIA, YA QUE ESTOS «AMABLES LUMBRERAS» ME LO PONEN A HUEVO: https://ramrock.wordpress.com/2011/01/09/la-intolerancia-mas-siniestra-disfrazada-de-respeto-a-otros-nofumadores-org/ ) aunque, sabiendo como se las gasta esta gente y LO TRAMPOSOS Y MANIPULADORES QUE SON no me extrañaría que hubieran borrado lo que en el post se menciona MEDIANTE ENLACES.

Se basan el lo de siempre, ¿que no hay argumentos?, pues hacemos acusaciones de «facha», «nazi» y demás, cuando, entre otras cosas, en su gran IGNORANCIA, LA INMENSA MAYORÍA DE ELLOS NO SABEN SIQUIERA NI LO QUE ES EL NAZISMO, NI EL FASCISMO.

Bueno, que voy a contar, SI MUCHOS DE ELLOS COMPARAN EL LIBERALISMO CON EL NAZISMO.

Se les llena la boca con la palabra LIBERTAD cuando LOS PRIMEROS QUE OBVIAN TODA LIBERTAD SON ELLOS, apoyando incluso LEYES INTERVENCIONISTAS DEL ESTADO, QUE LLEGAN A INCITAR INCLUSO A LA «DELACIÓN», COSA QUE, ¡¡OH, QUE CASUALIDAD!! ESO SI QUE ES MUY PROPIO TANTO DEL NAZISMO COMO DEL MAS PURO ESTALINISMO.

Desde luego, es preocupante el que SE PUEDE CREER A GENTE COMO ESTA QUE, CUANDO LES PLANTEAS QUE ESTÁN ATACANDO ALGO TAN IMPORTANTE COMO LA LIBERTAD INDIVIDUAL (LLEGANDO HASTA EL PUNTO DE QUERER QUE SE PROHIBA FUMAR HASTA EN EL PROPIO DOMICILIO Y  QUE LA GENTE SE DEDIQUE HA IR POR LA VIDA DE «CHOTA») LO PRIMERO QUE HACEN ES LLAMARTE NAZI y si encima ven el escudo de un equipo de futbol, YA ENTONCES TE LLAMAN ULTRA SUR.

Supongo que para estos ADALIDES DE LA TOLERANCIA Y LA LIBERTAD, el ser un chivato, el que el estado intervenga de pleno en la vida privada del ciudadano, diciendole además lo que puede y no puede consumir, ES LUCHAR POR LAS LIBERTADES y quien no piense lo mismo, ES UN NAZI.

El caso es que, por supuesto, NO HAN SIDO CAPACES, NI LO SERÁN, DE REFUTAR LO QUE ELLOS MISMOS POSTULAN Y QUE, DIGAN LO QUE DIGAN, ESO SI QUE ES NAZISMO (O ESTALINISMO, AL FIN Y AL CABO, TANTO MONTA, MONTA TANTO).

Por tanto, QUE SIGAN REBUZNANDO, ME LA TRAE FLOJA.

VOY A LIARME UN CIGARRILLO, ¡¡HALA!! (NOOO, QUE NADIE PIENSE MAL, ES QUE, CON LO QUE ESTE ESTADO INTERVENCIONISTA E HIPÓCRITA QUE POR UNA PARTE PROHIBE DE FORMA MUY SUBREPTICIA, DEJANDO RESQUICIOS MUY DÉBILES PARA QUE, EN ALGÚN MOMENTO TENGAS UN DESCUIDO Y «CALZARTE» EL MULTÓN CORRESPONDIENTE y, al mismo tiempo, FIJA PRECIOS MÍNIMOS —MAS UNA GRAN CARGA IMPOSITIVA– SALTANDOSE A LA TORERA EL DERECHO A LA LIBRE ECONOMIA DE MERCADO Y A PERMITIR QUE LAS MARCAS DE TÁBACO, COMO CUALQUIER OTRA EMPRESA PRIVADA, COMPITA LIBREMENTE DENTRO DE UN MERCADO LIBRE Y CON PRECIOS LIBRES, NO ME QUEDA MAS REMEDIO QUE FUMAR TABACO DE LIAR, ES EL MAS BARATO DEL MERCADO, NO ESTÁN LOS PRECIOS YA NI PARA LOS VIEJOS Y CASTIZOS «CELTAS»).

Y lo dicho, «adalides de la libertad», A SEGUIR REBUZNANDO que por eso la Salgado aun no cobra impuestos.

Eso si, para que no hagais tanto el ridículo, ID A ALGUNA BIBLIOTECA, SI SABEIS LO QUE ES ESO, Y MIRAD QUE ES EL NAZIONAL-SOCIALISMO Y QUE ES EL MARXISMO-LENINISMO, Y DENTRO DE ESTE ÚLTIMO, EL ESTALINISMO.

Eso si, llevaros analgésicos, pues el esfuerzo os puede traer unas jaquecas enoooorrrrrmees. ¡¡¡TRANQUIIIILOOS!! los analgésicos, de momento, VAN ECONÓMICOS.

 

¿ENTERADOS?, LO DIGO PORQUE ESTA NO SERÁ LA ÚLTIMA, QUE LO SEPAIS.

¡Y APRENDED LO QUE ES VERDADERA DEMOCRACIA Y LIBERTAD, QUE FALTA OS HACE, MAJETES!