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¿Comunismo cosecha del 2016?

POR: Arsenio del Castillo.

No puedo ser comunista. Lo que me hizo reflexionar fue que cuando iba a países comunistas, yo con papeleo de visados, permisos podía ir, en cambio, los nativos o no podían salir o si lo conseguían era con mucho trabajo y “conocimientos”.

He pasado controles rigurosos, nunca me prohibieron la entrada. He visto vallas, muros, vigilancia que en realidad era para impedir que salieran, quedarse sin gente. La primera vez que puse mis pies en un paraísocomunista era muy joven, estaba intrigado pero a las pocas horas comprendí las causas por las que la gente se jugaba la vida para abandonar el “paraíso comunista”.

Solo comprendo que alguien elija ser comunista por desconocimiento, no de la teoría, panfletos y argumentarios que la recitan de memoria, sino, quienes como yo, han estado allí y siguen erre que erre.

La ideología está bien hilvanada, es amena, pero la sociedad y ciudadano que crea o produce no es para imitarlo. Menos aún hacer proselitismo y lavarse las manos.

Actualmente España, millones de españoles, está jugando con un comunismo de primera hornada, puro leninismo y se quemará los dedos como ha ocurrido en todos los países y sociedades donde brotó la semilla que unos cuantos “intelectuales” sembraron entre la clase trabajadora, obrera. Curiosamente, desde Marx, Lenin, Trotsky ninguno era de clase obrera.

No me gusta el comunismo porque no recuerdo más que dictaduras, deportaciones y millones de muertos, miseria, hambre y siguen igual. Es algo que no quiero para mi país ni para mis hijos y nietos. Además yo estuve allí muchas veces.

El ‘apagón’ moral de la izquierda ante el islamismo

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Nada tiene tantos puntos ciegos como la indignación de la izquierda. Su conciencia es un coche que van aparcando por ahí a base de abolladuras. En su panóptico exclusivo de los derechos humanos, tan bien surtido de espejos retrovisores y de alertas acústicas, Palestina, Venezuela, Cuba o Irán son algo así como el bolardo impasible que les machaca la carrocería. La ejecución de Mahmoud Ishtiwi por sus correligionarios de Hamas representa la última evidencia de esta forma tan loca que tienen de conducir por la vida.

Ishtiwi, uno de los jefes terroristas de Al-Qassam, el brazo armado de Hamas, recibió tres tiros a bocajarro en el pecho el pasado 7 de febrero, después de pasar un año en una checa de Gaza entre torturas de sus propias fieras, a las que había adiestrado. Los tormentos tuvieron que ser tan espantosos, que grabó en su muslo, con un clavo, la palabra zulum –“machacado”–, para que su familia entendiera que la confesión que le habían arrancado, y serviría para justificar su ejecución, era una farsa.

Ishtiwi fue el jefe sanguinario y escurridizo de los ataques de 2014 a Israel. Más de mil terroristas y un arsenal estaban bajo su mando en Gaza. ¿Qué hizo para caer en desgracia ante Mohammed Deif, el lider de Al-Qasam? Esta investigación del New York Times publicada este pasado miércoles revela que Hamas lo acusaba de practicar relaciones homosexuales y desviar dinero de la banda terrorista, para pagar por sexo y comprar el silencio de sus amantes en una sociedad islamista opresiva donde ser homosexual es una ignominia que se paga con la vida. Que se lo pregunten al poeta iraní Payam Feili, que acaba de refugiarse en Israel, huyendo de la persecución, la cárcel y, probablemente, la horca que le esperaban en Teherán, bajo el régimen ahora “amigo” de los ayatollahs.

No parece que la brutalidad con los homosexuales indigne a los amigos de la causa palestina. No habrá una flotilla de la libertad con la bandera del arcoiris, navegando hacia Gaza. Los violentos promotores del boicot a Israel no boicotearán las bombas de Hamas por sus checas de homosexuales. El nuevo fascismo estudiantil en las universidades de Estados Unidos seguirá impidiendo a periodistas e intelectuales judíos hablar en los campus, pero no moverá un dedo por los derechos humanos en los territorios palestinos controlados por el terrorismo. El periodismo mencionará Hamas como la autoridad civil legítima de Gaza, y no por sus atentados y las expeditivas leyes morales que aplican a los palestinos.

La izquierda española lo tiene un poco más difícil, es verdad. Campeona europea de antisemitismo, ejemplo de apoyo a los peores regímenes islamistas, pero también pionera del homosexualismo en las leyes y la educación, las zonas de sombra de los derechos humanos alcanzan en sus portavoces la dimensión de un agujero negro.– V. Gago

[Con información de The New York Times y Truth Revolt, en inglés, y de El País]

HAMASsed

Katyn: genocidio con la firma de Stalin

POR: 

En la URSS de Stalin no había problemas con la población disidente ni con los prisioneros: o al gulag o a la fosa.

Después de firmar el pacto de amistad con Adolf Hitler, Stalin apuñaló por la espalda a los polacos el 17 de septiembre, dieciséis días después de que Alemania atacase por el oeste.

La máquina de propaganda bolchevique funcionó perfectamente y repartió sus consignas a comunistas de todo el mundo: la URSS sólo había acudido para proteger a las minorías ucranianas y bielorrusas. El problema fue para el Ejército Rojo y la policía secreta, la NKVD, mandada por Lavrenti Beria: qué hacer con las decenas de miles de oficiales capturados. Se habían rendido más de 200.000 militares.

La NKVD los distribuyó en varios campos de concentración construidos a toda prisa. De acuerdo con el historiador Donald Rayfield (Stalin y los verdugos), en ellos muchos polacos murieron de hambre, frío y enfermedades; otros miles fueron convertidos en esclavos: 25.000 fuerin enviados al Cáucaso para construir carreteras y 11.000 más a las minas de Ucrania. También se entregó a los alemanes 43.000 polacos que provenían de la zona ocupada por los primeros.

El más duro castigo para los reaccionarios

A Beria y a Stalin les sorprendió que los polacos no se resignasen a la cautividad y la muerte lenta. Tanto los militares como sus familias reclamaban derechos como el de recibir correspondencia (que los alemanes no negaban a sus compatriotas presos) y pedían amparo a las embajadas. Añadían que si la URSS estaba en guerra con Polonia tenían que ser tratados de acuerdo a la Convención de Ginebra, pero que si entre ambos países había estado de paz su detención era ilegal.

El 5 de marzo de 1940 Beria declaró al Politburó que los polacos eran «enemigos recalcitrantes del poder soviético», incapaces de ser reeducados, por lo que proponía aplicarles «el castigo más severo: el fusilamiento». Seis miembros del Politburó votaron ese mismo día a favor del exterminio en masa. Stalin fue el primero en firmar la orden; le siguieron Voroshílov y Molotov. Se trata de uno de los escasos documentos en que uno de los genocidas del siglo XX se responsabilizó por escrito del exterminio de quienes había escogido por enemigos.

Parte de las ejecuciones se realizaron en el bosque de Katyn, cerca de Smolensk, que ha dado nombre al genocidio, pero también las hubo en las cárceles de las ciudades de Kalinin y Jarkov.

Se calcula el número de asesinados en casi 22.000, de los que un 8% eran judíos, además de otros grupos nacionales como ucranianos y bielorrusos. Junto a los capellanes católicos también cayó el principal rabino del Ejército polaco.

En el colmo de la hipocresía, en una reunión en Moscú en diciembre de 1941, Stalin, el padrecito de los pueblos, espetó al general Sikorski, primer ministro del Gobierno polaco en el exilio y jefe de sus fuerzas armadas, que los oficiales que reclamaba habían escapado a pie a Manchuria.

Se cargó el crimen a los alemanes

Un oficial alemán adscrito a labores de inteligencia en el Grupo de Ejércitos Centro, el general Rudolf von Gersdorff, recibió en 1943 informes sobre los enterramientos realizados en Katyn. En abril, los alemanes excavaron la zona y descubrieron miles de cadáveres (serían poco más de 4.000), con el tiro en la nuca marca de la NKVD.

El ministro de Propaganda, Joseph Goebbels, montó una de sus mejores operaciones. Llevó al bosque a varios periodistas para que difundiesen la noticia; también organizó una comisión internacional de investigadores, que incluía a la Cruz Roja Internacional, que aseveró que los cuerpos pertenecían a militares polacos asesinados (por objetos como diarios, cartas y periódicos) en torno a abril y mayo de 1940.

Los soviéticos replicaron que los alemanes eran los exterminadores, que éstos, en su maldad, habían exhumado los cadáveres, introducido los objetos en las ropas y vuelto a enterrarlos, antes de convocar a los periodistas y los médicos.

Winston Churchill y Franklin D. Roosevelt tomaron partido por la versión de Stalin. El paso siguiente fue hacer callar al Gobierno polaco en el exilio, por cuya causa los aliados habían ido a la guerra y que combatía a los nazis desde septiembre de 1939.

Józef Czapski, aristócrata y pintor, oficial del Ejército que debido a su fama fue salvado de la muerte por intercesión del duce Benito Mussolini, investigó la suerte de sus compatriotas. En su libro En tierra inhumana escribió que en el Tribunal de Nüremberg se produjo

un suceso sin precedentes en toda la historia del derecho y de la jurisdicción en el mundo civilizado: el acusado de haber cometido un crimen se lo imputó a otro y lo juzgó por él.

En Minsk, según Rayfield, los soviéticos ahorcaron a varios oficiales alemanes por el delito de haber masacrado a los polacos.

En Occidente, el desprecio a los polacos que no se sometieron a Stalin llegó al punto de que el Gobierno laborista británico no les invitó a participar en el desfile de la victoria, celebrado en Londres en 1946.

Durante las décadas siguientes, la matanza de Katyn fue una de las líneas rojas que marcaban la división entre los comunistas y sus compañeros de viaje, por un lado, y los anticomunistas, por el otro. Quienes dudasen de la versión soviética, recibían las marcas de anticomunistas viscerales, agentes de la CIA y hasta de pronazis.

Czapski sostiene que un elemento que influyó en la desgana de los anglosajones y los franceses para buscar la verdad fue su vinculación con el nazismo.

No puede ser únicamente consecuencia de la campaña de la prensa comunista, tan susceptible en este punto y tan agresiva con cualquiera que se atreva a hablar con objetividad del tema. Diré más: sobre este asunto planea la sombra de Goebbels y de su propaganda histérica, un recuerdo que oscurece los contornos de la imagen y hace que toda información sobre Katyn parezca sospechosa.

Y es que todo lo que tocó Hitler es sospechoso.

Entre las matanzas cometidas por Stalin que Jruschov le atribuyó en el discurso que pronunció en el XX Congreso del PCUS en 1956, aunque incluyó las grandes purgas, no citó Katyn. El reconocimiento por los soviéticos de que habían cometido genocidios en la guerra contra la bestia nazifascista habría despojado a los comunistas del mayor elemento propagandístico de que disponían: su sacrificio para eliminar a Hitler.

Reconocimiento por la URSS

El régimen soviético se negó a reconocer su autoría hasta finales de los años 80. Los esfuerzos polacos, incluso bajo el comunismo tambaleante, empezaron a horadar la muralla de mentiras. El 13 de abril de 1990 Mijaíl Gorbachovreconoció que la NKVD había asesinado a los militares polacos y presentó sus condolencias a la nación polaca. Ese mismo año el presidente ruso, Boris Yeltsin, entregó numerosos documentos al presidente polaco, Lech Walesa.

En 2005 el Parlamento polaco aprobó una resolución reclamando a Rusia que calificase el exterminio de esos 22.000 polacos como genocidio. El presidente Putin lo llamó «crimen político» en una entrevista en un diario polaco. En 2010 Putin y el presidente polaco, Donald Tusk, acudieron juntos al monumento de Katyn y la televisión rusa emitió la película polaca del mismo título que describe la matanza. En noviembre de ese año la Duma aprobó, con la oposición de los diputados comunistas, una resolución en la que se afirmaba que las muertes fueron ordenadas por Stalin.

El enfrentamiento entre Rusia y Europa de los últimos años también ha afectado a este asunto. Moscú no ha desclasificado aún los archivos pendientes. Y, cómo no, los comunistas rusos vuelven a mostrar su capacidad para mentir al seguir manteniendo la versión de que los asesinos fueron los nazis.

NOTA: Y es muy curioso ver como la propaganda nazi y la comunista ES PRACTICAMENTE IGUAL. SU ESTÉTICA ES LA MISMA:

Periódicos sin gobierno o gobierno sin periódicos.

Thomas Jefferson

«Yo mismo estoy convencido de que el mejor ejército siempre estará constituido por el sentido común de la sociedad civil. Podrán desviar al pueblo un momento, pero no para siempre. Las personas son los únicos censores de quienes les gobiernan: e incluso sus errores (los del pueblo) servirán para mantenerlos (a los gobernantes) dentro de los verdaderos principios de su institución (democracia formal). Castigar estos errores con demasiada severidad sería suprimir la única salvaguardia de la libertad pública. La manera de prevenir estas interposiciones irregulares de la gente es darles información completa de sus asuntos a través del canal de los documentos públicos, y de idear que esos documentos deben penetrar en toda la masa del pueblo. Ya que nuestra forma de gobierno está basada en la opinión pública, nuestro principal objetivo debe ser mantener ese derecho; y si dependiese de mí decidir si deberíamos tener un gobierno sin periódicos o periódicos sin gobierno, no vacilaría un instante en preferir lo último. Pero debo decir que todo hombre debe recibir esos papeles y ser capaz de leerlos». Thomas Jefferson (1)

POR: Vicente Jimenez

Cuando Jefferson en 1789 concluye que si tuviese que elegir entre un gobierno sin periódicos o periódicos sin gobierno elegiría la segunda opción, no enuncia este principio de forma baladí. Claro está, que dicha máxima se sustenta en solidas bases democráticas,  la honestidad hacia el pueblo y el del más puro patriotismo. Su discurso se fundamenta en que es el pueblo quien debe reafirmar o revocar al político, y si el pueblo se equivoca este hecho incluso reafirma el sistema de la democracia. Para que el pueblo no se equivoque a la hora de tomar decisiones debe recibir por, parte de los medios de comunicación la  verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. Si las premisas son buenas el pueblo empleará el mayor de los sentidos comunes al tomar todo tipo de decisiones en caso de consultas, juzgar o elegir a sus representantes, o echarlos en caso de deslealtad hacia el pueblo.

Pero si la información ha de llegar a todos los rincones y hasta el último ciudadano de forma veraz y entera es el momento de hacer entrar las inteligentes observaciones de Tocqueville en su Democracia en América cuando manifestaba su asombro de que el gobierno de EE UU fijaba mucho su atención en que todas las comunidades americanas, por pequeñas que fuesen,  tenían su escuela; y la importancia dada a que todos los niños aprendiesen a leer y escribir y recibir una enseñanza pública a costa de los presupuestos del Estado. En cambio, la enseñanza superior ya debía ser pagada por los propios ciudadanos, si querían recibirla. Efectivamente, los periódicos ha de llegar a todos, pero todos ciudadano norteamericano debía saber leer y escribir con fluidez. Pero ante todo, y lo más importante, viene dado en el objetivo final: keeping the govenment in check; (mantener al gobierno controlado por parte del pueblo). Esto lo escribe Jefferson desde Europa perteneciendo al gobierno de los EE UU la víspera del día en la que estallaría la Revolución Francesa. Jefferson observa lo que está pasando en Europa y teme que se den las mismas circunstancia donde la sociedad la encuentra dividida en indefensas ovejas (el pueblo) devoradas por lobos (el gobierno)

Cuando comparamos la información veraz como un componente irrenunciable de los inventores de la democracia con la degeneración que estamos recibiendo tenemos una prueba más de la ausencia de las normas más elementales de la democracia en nuestro sistema de partidos. Los  bochornosos dislates que se escuchan en las tertulias televisivas y radiofónicas, los artículos cuyos titulares caen ya por el peso de la falsedad en la más bochornosa de las ignominias son el espejo del sistema de partidos. El gran engaño de que ir a votar es un ejercicio democrático per se crea un espejismo fatal en unos ciudadanos totalmente alienados. Ciudadanos sometidos constantemente a la gigantesca presión de un ejercicio de cinismo llevado a cabo sistemáticamente por unos medios al servicio del poder y no de los ciudadanos se aleja del principio de información por y para la democracia que propugna Jefferson.

En esta melé no nos queda claro si son los medios de comunicación y demás lobbies los verdaderamente poderosos o todo forma parte de la misma maraña. 

Ora ensalzan en un tiempo récord por generación espontánea a un personaje que se une a la casta que critica, ora crean nuevas naciones sacadas de la manga.

No es verdad que la verdad luzca y venza siempre con luz propia. La verdad tiende a fracasar y cuesta un inmenso esfuerzo y trabajo sacarla de las cavernas donde la esconden los corruptos. A falta de hombres de estado como Jefferson, somos nosotros, los ciudadanos, los que debemos airearla.

(1) «I am persuaded myself that the good sense of the people will always be found to be the best army. They may be led astray for a moment, but will soon correct themselves. The people are the only censors of their governors: and even their errors will tend to keep these to the true principles of their institution. To punish these errors too severely would be to suppress the only safeguard of the public liberty. The way to prevent these irregular interpositions of the people is to give them full information of their affairs thro’ the channel of the public papers, & to contrive that those papers should penetrate the whole mass of the people. The basis of our governments being the opinion of the people, the very first object should be to keep that right; and were it left to me to decide whether we should have a government without newspapers or newspapers without a government, I should not hesitate a moment to prefer the latter. But I should mean that every man should receive those papers & be capable of reading them.» Thomas Jefferson

¡Esto mismo me pregunto yo!

Por: Irene Muñoz

¿Por qué a Podemos le sale todo gratis?

¿Por qué OKDIARIO desvela el proceloso informe policial que demuestra que están a sueldo de la tan machista como homófoba a la par que repugnante dictadura iraní y numerosos medios lo silencian o miran hacia otro lado?

¿Por qué nadie pone el grito en el cielo tras descubrirse que el móvil personal de Pablo Iglesias está a nombre y lo paga una empresa del Gobierno de la República Islámica de los ayatolás (sí, ésa que lapida a las adúlteras y cuelga a los homosexuales)?

¿Se imaginan la que se hubiera liado si se prueba que la CIA abonaba la factura del teléfono a José María Aznar en pleno apogeo de la Cumbre de las Azores?

¿Por qué cada “carmenada” (término que empieza a ser sinónimo de “burrada”) es manipulada o directamente escondida por algunos?

¿Por qué un hecho tan impresentable en términos democráticos como asaltar un centro de culto y mofarse de la religión unos cuantos lo presentan como libertad de expresión?

¿Por qué el popular Mario Amilivia tuvo que dimitir por quítame allá unas gominas y al tal Santisteve, alcalde de Zaragoza que cobra 75.000 euros anuales, se le intenta exculpar argumentando que “un error lo tiene cualquiera”?

¿Por qué una golfería tan desvergonzada como cobrar dinero público sin ir a trabajar tiene coste cero (me refiero a Errejón)?

¿Por qué lo de Tania (la concesión entre ella y su padre de 1.400.000 euros al hermanísimo e hijísimo) no la ha echado de la política?

¿Por qué nadie llamó por su nombre, MACHISMO, sí con mayúsculas, al espectáculo ofrecido por la multimillonaria Bescansa el día 1 de la legislatura dando a entender que a los niños sólo los pueden cuidar las madres?

¿Por qué algunos se niegan a llamar “dictadura” a la dictadura venezolana?

¿Por qué intentan ridiculizarnos o presentarnos como unos exagerados a los que recordamos su adoctrinamiento y financiación por parte del régimen chavista?

¿Por qué no se les pone la cruz cuando se niegan a condenar el encarcelamiento de Leopoldo López y otros 76 líderes de la oposición venezolana?

¿Por qué se intenta silenciar que participaron en mítines proetarras o que directamente justificaron (caso de Monedero) el terrorismo que ha costado 850 vidas?

¿Por qué ha pasado cuasi desapercibida la exigencia de Podemos al PSOE para que el fiscal general del Estado, los magistrados del Constitucional y los vocales del Consejo General del Poder Judicial sean designados en función de “su compromiso con el programa de Gobierno”?

¿Por qué no se subraya que esto sólo ocurre en los regímenes totalitarios modelo Irán o Venezuela, por poner dos ejemplos que vienen al caso?

¿Por qué sólo el trinque sideral del sinvergüenza fiscal de Monedero les ha costado un disgusto? Esto último se lo contesto yo: porque a alguno/s le/s interesaba deshacerse del histrión.

En fin hay tantos porqués o más que los que exhibió Mou aquel miércoles de abril de 2011 en el que le robaron la eliminatoria con el Barça en Copa de Europa con un arbitraje escandaloso.

Tras estos interrogantes se esconde un drama mucho mayor: la calidad de la libertad de expresión en este país y el calamitoso estado de ese santo y seña de los medios de comunicación que es o, al menos, debe ser, la crítica. Al sosias de Podemos en el extremo contrario, el igualmente acongojante Frente Nacional, en Francia le dicen de todo y por su orden. Y nunca ha pasado del estadio del temor al de la realidad. Aquí, a Podemos, los tienen en palmitas no pocas TV, numerosos periódicos (alguno de los cuales antes se adscribía al centroderecha liberal) y bastantes radios. En ningún país europeo serio sucedería lo que está sucediendo en España. Una formación política financiada por dos satrapías estaría no sólo proscrita socialmente sino investigada policial y judicialmente. Entre otras razones, porque esta gentuza venezolana e iraní no da algo a cambio de nada. Aquí, no, aquí Podemos y cía se van de rositas día sí, día también.

El culmen de cuanto estoy diciendo lo representan los titirietarras. Una salvajada que no fue una equivocación, tampoco una imprudencia, ni siquiera una negligencia. Programar un acto tan deleznable en una función para niños es lo que querían. No se equivoquen. Éstos serán incapaces, totalitarios, demagogos o golfos pero no despistados. Y, además, en su ADN figura el adoctrinamiento de los más pequeños por una obvia razón: el que controla a la juventud y a la infancia, controla el futuro; es más, lo tiene en sus manos. En Francia al humorista Dieudonné, antisemita declarado, le calzaron dos meses de cárcel por exclamar en su perfil de Facebook “je me sens Charlie Coulibaly (yo me siento Charlie Coulibaly)”. Mezcló la primera parte del nombre de la revista Charlie Hebdo, atacada días antes por terroristas islamistas, con el apellido del yihadista que asesinó a cuatro judíos durante el secuestro del Hiper Cacher, uno de los tres hitos criminales de la espiral de violencia salvaje que atenazó París hace un año y un mes. No ha ingresado en prisión pero los jueces le han advertido que allá que irá si en el próximo lustro reincide en sus actos de humillación y mofa a las víctimas del terrorismo. Que yo sepa Francia es un país impecablemente democrático. No sólo eso: las libertades de las que disfrutamos en Occidente son en buena medida consecuencia de la Ilustración y de la Revolución Francesa. Sin un proceso y el otro habría democracia por estos lares, no tengo duda, pero con toda seguridad no tanta ni de tanta calidad.

Tres cuartos de lo mismo pasa en democracias tan indiscutibles como Alemania o Reino Unido. En ambos países se castiga con penas de cárcel la mofa o la vejación de las víctimas del terrorismo. El Código Penal germano sanciona estas conductas con dos años de prisión, el británico con hasta siete. En la primera potencia mundial, Estados Unidos, la tolerante Suiza y la siempre moderna Bélgica también recluyen a los que niegan, trivializan o ridiculizan los crímenes contra la humanidad, llámense terrorismo u Holocausto. Ninguno de estos cinco países son Irán, Venezuela, Corea del Norte, Cuba o el Chile de Pinochet sino sistemas con todas las garantías legales habidas y por haber.

Dicho todo esto les recuerdo que el debate no es la condena de lo ocurrido en el distrito de Tetuán: unos títeres que ante decenas de niños violan mujeres, asesinan monjas, ahorcan jueces y banqueros, matan policías y terminan con un cartel que reza “gora Alka-ETA”. No. La controversia es bien distinta: medios y periodistas podemeros han resaltado el ataque a la libertad de expresión que supone el encarcelamiento de los dos malnacidos que protagonizaron semejante disparate. El mundo al revés.

Algo falla en la sociedad cuando lo anormal se presenta como normal. Y cuando se incurre en este nivel de esquizofrenia intelectual puede ocurrir cualquier cosa. Cuando lo malo es bueno, la propaganda representa la verdad, lo ridículo se presenta como serio, la demagogia como algo normal, el totalitarismo como un pecadillo y la mentira como verdad, un pueblo acaba irremisiblemente mal. Ocurrió en España hace setenta años. Y en Europa, hace otros tanto. No voy a recordarles lo que aconteció porque todos ustedes lo tienen bien presente. Pero sí me permitiré el lujo de parafrasear a Cicerón: “Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla”. Pues eso: que lo anormal no puede ser nunca lo normal. Si no somos conscientes de este pequeño gran detalle corremos el riesgo de acabar mal. O muy mal.

P O D E M O S

C H U S M A

Los peores en el poder

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Por qué causa tanto desasosiego la contemplación de nuestra clase política? ¿Por qué en España sólo suben a la cumbre los peores? ¿Porqué los mejores nunca están en el poder? Hay tres respuestas para estas tres incógnitas: la primera es que la política es un estercolero donde sólo se sienten a gusto los peores; la segunda es que el camino de los buenos está bloqueado por los miserables; la última es que el pueblo español, que es el que tiene la llave para elegir a gente decente para que ejerzan el poder, prefiere a ineptos, corruptos y sinvergüenzas.

La clase política española es tan inepta que da miedo y grima. Cualquiera de nosotros conoce a personas con valores y preparación, cien veces más dignas y con mayores méritos para gobernar que tipos como Rajoy, Pedro Sánchez o Pablo Iglesias.

El tiempo transcurrido desde las elecciones del 20 de diciembre ha sido tan rico en bajezas que ha demostrado ante los ojos de toda España la pésima calidad de nuestra democracia y la profunda degradación moral y humana de la clase política española.

El desfile de los miserables ante las cámaras de televisión, exhibiendo odio, arrogancia, incapacidad para dialogar, rencores, mentiras, ambiciones y codicia, ha sido nauseabundo. Un Rajoy falso, incumplidor de sus promesas, indolente, débil, incapaz de dialogar hasta con su propio partido y culpable por su mal gobierno, de haber desaprovechado la mayoría absoluta que le regaló el pueblo español para acabar con la corrupción, adelgazar el Estado monstruoso, la regenerar la política y adecentar la vida pública, es merecedor de haber perdido millones de votos y de encontrarse ahora en bancarrota.

Pero muchos españoles contemplamos atónitos y angustiados que los repuestos disponibles son tan decepcionantes y peligrosos, ambiciosos y arrogantes, ineptos y codiciosos. El espectáculo de Pedro Sánchez, dispuesto a todo con tal de ser presidente, incluso de arrojar a España en manos de bellacos, traicionar sus ideas y aplastar a su propio partido, es aterrador, como no lo es menos la ambición desmedida del imitador del coronel Hugo Chavez, toda una amenaza de tiranía y liberticidio para una España que, tras haber vivido una guerra entre hermanos y cuatro décadas de dictadura, no merece otro calvario totalitario.

¿O sí lo merece? porque los principales culpables del drama español del presente no son únicamente la deplorable y desesperante clase política, hundida en la basura, sino la propia sociedad española, tan envilecida que sólo es capaz de elegir bandas y piaras en las urnas.

España está postrada por culpa de la bajeza del poder, de políticos culpables principales del deterioro y envilecimiento de una sociedad a la que se empuja hacia la pobreza mental y el vicio a través de la baja calidad de la enseñanza y el veneno de la televisión basura, del independentismo que amenaza con despedazar el país, del desempleo masivo, del avance de la pobreza, del endeudamiento atroz, del desprestigio de la clase política, de la desigualdad hiriente, de la injusticia reinante, del asesinato de la democracia y de muchos otros daños y estragos, todos ellos causados por una clase dirigente sin valores ni méritos, que ha demostrado que ni siquiera merece regentar una tienda.

Hoy, la sociedad española, desarmada de valores y acobardada, ofrece un espectáculo todavía más patético que su clase dirigente porque no sólo es incapaz de ejercer su derecho a reblarse contra la vergüenza española imponiendo cordura y decencia en la vida pública, sino que cada vez que acude a las urnas, en lugar de remediar la tragedia española eligiendo a personas de mérito y valor, capaces de sacar el país adelante con entrega, servicio y ejemplo, elige a auténticas piltrafas, sembradoras de inquietud, dirigentes sin valor ni grandeza moral, llenos de mediocridad y peligro.

Los españoles, acobardados y sin ilusión, parecen haberse entregado a la desesperación y haber renunciado al impulso regenerador al aceptar que sólo pueden elegir entre corruptos y totalitarios, cuando hay otra opción, que es la única salvadora, consistente en elegir a partidos nuevos con limpieza, votar en blanco o abstenerse masivamente, debilitando así a los depredadores y expresando con claridad que queremos mas democracia y limpieza, no a esas manadas llamadas «partidos políticos», donde hay decenas de miles de miserables que destrozan el país y que, en una verdadera democracia, harían cola en las puertas de los juzgados y prisiones.

FUENTE: voto en blanco

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Comentario a un interesante artículo de Pablo Sebastián: Inepcia y caos. Cousas a 21-2-16

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Origen: Comentario a un interesante artículo de Pablo Sebastián: Inepcia y caos. Cousas a 21-2-16

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¡Ay tia Guillerma…!

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POR: Luis Eduardo Castro

Ay tía Guillerma!

Qué disgusto tan grande tengo. Con lo contenta que estaba yo de estar trabajando en el Congreso, en toíta mi vida me había yo sentío tan malamente.

Iba yo para fregar el piso de arriba porque alguien había tirao un café yLIMPIADORA montao un estropicio en el suelo, que ya lo tenía yo requetefregao desde por la mañana, pues eso, que voy con mi carro pal ascensor, y cuando voy a subir siempre me fijo en la gente que hay esperando, porque hay algunos diputaos que son bastante siesos…bueno, que hay un grupo esperando, no me importó porque eran los moraos, los de la gente…

¿Los de la gente? Los de la madre que los parió, que cuando voy a entrar me dicen en toa mi cara que no entro, que el ascensor va lleno. ¿Lleno? Si en ese ascensor caben 15 personas.

Tía, me sentí lo mismito que una mierda, coño, pensé a lo mejor huelo mal que llevo to la mañana fregando, que no, tía, que no tenía ni manchas en el mandilón. Joé que son los moraos que si llega a ser la diputada esa que le dan miedo los piojos po tú dices mira la mujer es escrupulosa, pero ¿los de la gente? que van de gente corriente y algunos que parece que no tienen ni agua corriente, esos ¿esos me va a mirar a mi por encima del hombro? ¿De qué?

Tía Guillerma me quedé tan fría que no me dí ni cuenta de enseñarles el carné de Gente.

Dice Almudena, mi compañera que es porque no querían que yo me enterase de lo que iban hablando, ¿Pero esta gente quien se ha creído que soy yo? Que yo te lo cuento a ti en confianza, no me voy a dedicar a contarlo en el interné ni na.
Pero vamos a mi no me la dan con queso, a estos lo que les pasa es que se han vuelto señoritingos y no se quieren rozar con la gente normal, porque de toda la vida de Dios en los ascensores se habla del tiempo, y si vas hablando de un tema importante y no quieres que se entere nadie po te callas, que total el viaje dura menos de un minuto, a ver, es el Congreso no el empair esteit bildin ese.

¡Que poca vergüenza!
Vamos que no llevan ni dos meses aquí y ya se dan esos aires.. ¡que decepción más grande! Yo me pensaba que eran más normales, más como la gente del pueblo, y resulta que no. Tía estos van a cambiar pocas cosas, bueno ellos ya están cambiando eso sí.
Me dijo Almudena, que estos iban a renunciar a los privilegios y que iban a contratar a gente normal como nosotras, y que va, yo creo que ella también sa llevao el chasco, porque resulta que no solo no han renunciao sino que además del dineral pa taxis, se han pedido más cosas, por lo visto hay ayudas para los empleados del Congreso, para los que no son diputaos, pues esa también se las han pedido, que voy a ver si me dan a mi la del dentista que uno de los trillizos necesita un aparato.
Si hasta han pedido que les paguen el DIU, ¿Tú sabes lo que es el DIU? Pregúntale al médico que él te lo va a explicar mejor que yo, pero vamos que es un método para darle a la jodienda sin preñarse, ¿Cómo se te queda el cuerpo? ¿eh?

Y lo de contratar a gente normal, aquí no sé na todavía, en el ayuntamiento si han contratado a mucha gente, pero igual que los de antes, al sobrino de aquella, a la novia de este, al padre de la otra, lo que han hecho los políticos perros de toa la vida. Vamos que si no hay enchufe ná de ná. Así que me quedo fregando, y que me dure, aunque ya estoy a la mitad del contrato.
Y lo que no acabo de entender, es que dice que quieren la vicepresidencia, el ministerio de Defensa y el de Interior…no lo entiendo, con la murga que han dao con la Renta pa tos esa ¿Porqué no han pedido el Ministerio de las pensiones? O el de vivienda para evitar los desahucios, o el de sanidad, pa acabar con los recortes. Yo veo aquí mucho postureo…
En fin tía que no se me quita el disgusto del mal rato que pasé que se me puso la cara colorá, sin necesidad, que yo solo iba a hacer mi trabajo como gente honrá, ni me interesan sus cuitas, ni huelo mal, pa que me cierren la puerta en las narices.
Algo tienen que se les ve nerviosos, pero eso no quita que la educación no hay que perderla, y menos siendo diputaos, porque yo trabajo fregando en el Congreso, pero ellos trabajan para mí, porque se les llena la boca hablando de “la gente”, y yo soy gente, que parece que se le has olvidao mu pronto
Bueno prima te dejo, otro día te cuento la que traen lía los azules, pero pa eso necesito otra carta entera.

Un abrazo y saluda a las vecinas.
La Mari.

PODEMOSMIENTE

políticos2

Una reunión que no sirve para nada.

Sánchez: «Le he dicho a Rajoy que nos gustaría que acabara la campaña del miedo»

El secretario general dice que su reunión con el presidente del Gobierno en funciones fue «útil», pese a que no han llegado a ningún tipo de acuerdo. Le pide que sea tan «leal» como el PSOE en la oposición

Leer más:  Pactos Electorales 20-D: Sánchez: Le he dicho a Rajoy que nos gustaría que acabara la campaña del miedo Elecciones Generales 2015  http://goo.gl/6NMFY1

 

—-UNA REUNIÓN QUE NO SIRVE PARA NADA—–

 

POR: Luis Fernandez Arenas.

Se reunieron. Rajoy y Sánchez se vieron en el Congreso, y ¿para qué?¿para un diálogo de sordos?¿para «aparentar» normalidad?. Pues me parece que España no está para esas estampas.

No. España no está para bromas con la que se nos avecina. Y es que las turbulencias de los mercados, la crisis en las economías emergentes y el derrumbe del precio del petróleo, entre otras cosas, desestabiliza el conjunto de sistemas monetarios, restringe el comercio y siembra dudas en la capacidad de generar beneficios para las inversiones. Y ese axioma básico de que el Capital quiere Beneficios cuando se le requiere para Invertir, sigue siendo una Ley de Bronce en el sentido más duro de ese término, de modo tal que sin Beneficios, nada de Inversión. Así de claro y sencillo.

¿Y cual es la «ocurrencia» de Pedro SÁNCHEZ?: pues, sencillamente, ante la imposibilidad de formar Gobierno con otras fuerzas políticas que no sean PODEMOS, IU, y la abstención y/o ausencia de fuerzas tales como PNV, BILDU, ESQUERRA, y así unos cuantos partidos más, no le que da otra que mirar el pavor que tal enjendro entre OCHO PARTIDOS como mínimo, provoca en las distintas fuerzas productivas, que son las que crean empleo.

¿Olvidamos lo que acontece en Portugal, donde su prima de riesgo está ya en los 400 puntos básicos?¿y sus Presupuestos?¿no han sido rechazados en su Parlamento?¿olvidamos el experimento de Grecia, donde las pensiones HAN BAJADO YA un 35% y las huelgas generales acosan a Tsipras?…¿y pretenden que, con estos vaticinios que se pueden comprobar YA en Europa, no se les pongan la piel de gallina a los españoles, y, en especial al Capital?¿acaso en España, en esas Comunidades Autónomas donde gobiernan estas coaliciones, YA ESTÁN SUBIENDO LOS IMPUESTOS y RECORTANDO, los derechos de los ciudadanos, rechazando inversiones productivas y colocando a parentelas y amiguetes?.

Pero Pedro SÁNCHEZ tiene una solución, «genial» como todo en el PSOE, solución que viene a ser tan sencilla como: RAJOY, DÉJATE DE ADVERTIR A LOS ESPAÑOLES DE LOS RIESGOS DE ESTE DISPARATE QUE VOY A HACER CON EL PSOE y así los españoles pasarán de la IGNORANCIA AL ESPANTO, pero ya con el PSOE en La Mocloa.

Luego ¿quién es el demagogo?¿el que nos avisa o el que no quiere que seamos conscientes de lo demasiado que nos estamos jugando?. Ustedes mismos decidan, ya que nos va mucho, demasiado, en ello.

Saludos cordiales.

Las frases que retratan lo que piensa el líder de Podemos

POLÍTICA: LA HEMEROTECA MUESTRA LA IDEOLOGÍA DEL LÍDER DE PODEMOS

POR: YAGO GONZÁLEZ en EXPANSIÓN.

Los mayores enemigos del político madrileño son sus propias afirmaciones de los últimos años, que revelan sus planteamientos sobre estrategia política, libertad de expresión, economía y violencia social.

«Cuando los hechos cambian yo cambio de opinión. Y usted, señor, ¿qué hace?». El famoso economista John Maynard Keynes defendía así el derecho de las personas a cambiar de parecer. Sin duda es un planteamiento legítimo y muchos escritores, filósofos y políticos han ido modificando sus ideas con el paso del tiempo. El problema es que esas transiciones suelen ser fruto de años de reflexión o de la propia experiencia biográfica. Pero no parece ser éste el caso de Pablo Iglesias, que ahora sostiene un discurso socialdemócrata y aspira a formar parte de un Gobierno «progresista» con el PSOE y otras fuerzas, cuando hace dos años seguía definiéndose como «marxista» o «comunista».

¿Se debe esta mutación a una abrupta caída del caballo? ¿Cuál es el Pablo Iglesias auténtico, el de hace uno o dos años o el de ahora? La clave está en la respuesta que dio el propio líder de Podemos a Financial Times a finales de noviembre: «Claro que nos hemos moderado. Nos hemos dado cuenta en estos 18 meses de que no es lo mismo presentarse a unas elecciones europeas para darle una patada al sistema que concurrir a unas elecciones con la intención de ganar, convertirse en presidente y cambiar el país». Aunque unos días después decía esto en La Sexta: «No nos hemos moderado, nos hemos preparado para gobernar».

Es decir, que su presunto escoramiento hacia el centro responde a una mera cuestión estratégica, y que sus ideas de fondo nunca han cambiado. Es lo que el propio Iglesias define como la necesidad de ser «laicos»: no proclamarse abiertamente de izquierdas ni ser dogmáticos en los principios o en la estrategia. O sea, que el fin justifica los medios, aunque éstos impliquen un giro en el discurso o incurrir en flagrantes contradicciones. La hemeroteca da fe del auténtico corpus ideológico del líder de Podemos.

El 26 de septiembre de 2014 Pablo Iglesias ya era eurodiputado por Podemos y viajó a La Paz, capital de Bolivia, donde dio una conferencia sobre su experiencia política junto al vicepresidente del Gobierno de Evo Morales, Álvaro García Linera. Allí dijo lo siguiente: «En política no se gana por tener el mejor discurso, ni siquiera por tener más poder, y eso tiene que ver con la capacidad de plantear la posibilidad de ser gobierno». Ésta es una idea en la que el secretario general de Podemos ha insistido varias veces: lo importante es conseguir objetivos palpables, por encima de consideraciones doctrinarias e ideológicas.

Es lo que se deduce, por ejemplo, de estas palabras en una entrevista con Jot Down en octubre de 2015: «Yo creo que me puedo sentir revolucionario en el diagnóstico, es decir, me considero marxista, pero soy consciente de que cambiar las cosas no depende de los principios sino de la correlación de fuerzas (…) Decir ‘yo soy marxista-leninista…’ es como ser punky. ¿Eso qué traducción tiene en tu praxis política? ¿Qué vas a hacer, te vas a montar una guerrilla y te vas a ir al monte a pegar tiros? No vas a hacer eso, ¿verdad?». Para Iglesias, como señaló en una conferencia en Valladolid en febrero de 2014, «la política no consiste en tener razón, sino en tener éxito (…) Tiene que ver con la fuerza, no con los deseos».

«Que síiii, que ya estáis con Venezueeeeelaa…». Es habitual escuchar este reproche, entreverado de risas sarcásticas y mohínes de hartazgo, de los dirigentes de Podemos cuando se les muestran declaraciones o datos que apuntan a una relación entre la cúpula del partido y el régimen venezolano. Pero los hechos son los hechos. En marzo de 2013, poco después de la muerte de Hugo Chávez, Iglesias le elogiaba así en la cadena Venezolana de Televisión: «Me emociona escuchar al comandante, se le echa mucho de menos, cuántas verdades nos ha dicho este hombre… Lo que ha ocurrido en Venezuela es una referencia fundamental para los ciudadanos del sur de Europa». Pocos meses antes, en su programa de La Tuerka, decía que Venezuela «es una las democracias más saludables del mundo». La simpatía de Iglesias y sus colaboradores es extensiva a todo el «proceso bolivariano». En la conferencia de Bolivia, el dirigente reveló que en diciembre de 2005, invitado como observador de las elecciones que dieron el triunfo a Evo Morales, envío un mensaje a Íñigo Errejón celebrando el resultado: «No te imaginas lo que está pasando aquí, están ganando los nuestros».

Iglesias tiene un análisis claramente marxista de la economía y la sociedad, aunque con su salto a la primera fila política ha adoptado un tono más moderado. Jordi Évole le entrevistó en Ecuador para el programa Salvados en octubre de 2014, cuando Iglesias argumentaba que «para salir de la crisis hacen falta políticas expansivas, es imposible que la gente consuma más si tiene unos salarios de miseria». Évole le replica que salir de una crisis consumiendo más es ceñirse a las reglas de la economía de mercado, a lo que el líder de Podemos responde: «Hasta que podamos lanzar una enmienda a la totalidad del capitalismo y de la lógica del crecimiento, hay que dar de comer a la gente (…) Un Gobierno no puede salir un día y abolir la economía de mercado, no se puede, ya me gustaría a mí (…) Somos muy pequeños para cargarnos el capitalismo nosotros solos, para eso necesitaríamos a Podemos en todo el mundo». Pocas veces Iglesias ha condensado mejor lo utópico de sus planteamientos. Pero su influencia en el campo del lenguaje es indudable: Iglesias no habla de «burguesía capitalista» como hacían los comunistas del siglo XX, sino que ha acuñado con éxito el concepto de «casta», reeditando la dialéctica marxista de «capital-proletario» con el antagonismo «casta-pueblo». En este sentido Iglesias, como explicó en Financial Times, ha seguido los consejos de Antonio Gramsci: «La realidad está definida con palabras. Por lo tanto, el que controla las palabras controla la realidad». Así se entiende este planteamiento expuesto durante las III Jornadas de las Juventudes Comunistas, en marzo de 2013: «Aunque podamos teorizar que la dictadura del proletariado es la máxima expresión de la democracia en la medida en que aspira a anular unas relaciones de clase injusta que en sí mismas, ontológicamente, anulan la posibilidad de la igualdad que es la base de la democracia, no hay a quien le vendas que la palabra dictadura mola. La palabra que hay que disputar es democracia».

En septiembre de 2013, Iglesias expuso al canal alternativo gallego Galiza Ano Cero sus ideas sobre política de comunicación, «tomando como referencia a Ecuador, Argentina y Venezuela». Aseguraba entonces que cuando el derecho a la información «se convierte en un derecho susceptible de mercantilización y de ser una propiedad privada, se convierte en un privilegio. Por lo tanto lo que ataca la libertad de expresión es que la mayor parte de los medios sean privados. Incluso que existan medios privados ataca la libertad de expresión, hay que decirlo abiertamente. ¿Por qué esto de tener medios va a ser un privilegio de los ricos? Si alguien los tiene que tener, tiene que estar controlado por una cosa llamada Estado (…) Esto es una medida fundamental de cualquier gobierno». Dos años después, cuando ya había visitado decenas de veces todos los canales de televisión privados del país, Iglesias decía prácticamente lo contrario en una entrevista de Jot Down: «Tendría que haber más [medios de comunicación privados en España]. La tendencia a una concentración oligopólica de la propiedad de la mayor parte de los medios de comunicación en dos grupos afecta a la pluralidad. Tendría que haber muchos más medios privados y además habría que cortar las intervenciones públicas».

El 25 de septiembre de 2012 se produjo la movilización Rodea el Congreso. En un determinado momento, varios asistentes encapuchados agredieron con patadas, puñetazos y empujones a uno de los antidisturbios. Iglesias, que entonces presentaba La Tuerka, hizo el siguiente comentario al vídeo que mostraba los hechos: «Tengo que reconocer que me ha emocionado. Porque aunque no es agradable ver una agresión contra nadie, expresaba una rabia que está creciendo. Y cuando la rabia crece hasta el punto de que alguien es capaz de jugarse la integridad física atreviéndose con un funcionario público entrenado y con un casco y un arma de fuego, es que algo está pasando en la sociedad».