Frank Cuesta ha acudido este miércoles a El hormiguero para presentar su nuevo programa Carreteras salvajes. El presentador aprovechaba la ocasión para opinar sobre algunos aspectos de nuestro país.y se ha mostrado muy crítico con la Lay de bienestar animal del Gobierno. Cuesta deja caer que la han hecho miembros del PSOE y Podemos que no tenían ni idea del tema animal.
Esto es hablar con sensatez, pero claro, la izmierda de eso no tiene, imbéciles es poco, majaderos como mínimo. Da gusto oirle hablar, todo tiene sentido, y lo deja bien claro, lamento que el doblaje al inglés, bueno, en general los doblajes de YouTube, no terminan de convencerme, espero que podáis entenderlo, pues es puro sentido común, todo lo contrario que lo que predica eso que llaman «progresismo» y que de progreso NO TIENE NADA, AL CONTRARIO, ES PURO INVOLUCIONISMO.
No perder detalle, de verdad que merece la pena, sentido común en lugar de gilipolleces infantiloides respaldadas por una pequeña élite de hijos de …. que no pretenden otra cosa que llevarnos hacía la sociedad que describe George Orwellen su novela «1984»
«Todas estas promesas incrementan el gasto público, pero no generan riqueza nacional, lo que siempre obliga a que la Agencia Tributaria tenga que recaudar más y cometa más injusticias con los ciudadanos más esforzados»
La ministra de Derechos Sociales y Agenda 2030, Ione Belarra y la ministra de Igualdad, Irene Montero EUROPA PRESS / Gustavo Valiente.
Antonio (por llamarle de alguna forma) es un joven español cuya familia es especialista en el equilibrismo financiero. Su madre trabaja de dependienta y su padre -de 55 años- cobra un subsidio de desempleado de larga duración. Lo complementa con alguna ñapa en negro que sirve para llegar a fin de mes. Antonio es universitario y no pudo disfrutar de una beca Erasmus porque su cuantía era muy baja y su familia no podía prestarle apoyo con los gastos de su estancia en otro país. Tampoco pudo acompañar a sus amigos en el largo mes de Interrail que pasaron hace un año, entre sacos de dormir en estaciones de tren, bocadillos de mortadela y episodios seminales. Antonio si acaso viaja con alguna oferta de aerolínea de bajo coste y nunca por más de 100 horas. Los veranos ‘los estudia’ y los trabaja y, como hormiga, mira a las cigarras viajeras con cierto desprecio mientras el sudor gotea bajo su camisa y sueña con la suerte, ese concepto tan abstracto y tan lejano.
Estos días, ha leído en sus redes sociales que el Gobierno pagará una parte de la próxima aventura en ferrocarril de sus compañeros y ha pensado: “Ellos ya se lo podían permitir y yo tampoco iba a poder irme un mes. Vaya tontería. Vaya forma de comprar votos”.
A la familia de Antonio no le cuentan la verdad quienes hablan estos días de justicia social para convencerlos de que deben votar a su partido el próximo 28 de mayo. Resulta tentador que un Gobierno regale cheques-viaje, perritos piloto, bonificaciones de 400 euros y rentas universales. «Algo caerá», piensa su padre, mientras pide a su mujer 5 euros para tabaco, no sin tragarse cierta ración de la típica frustración de quien se siente un perdedor.
Por si fueran pocas las referencias gubernamentales a la tierra prometida, Ione Belarra ha anunciado recientemente que Podemos quiere constituir empresas públicas para todos los sectores estratégicos. Entre ellos, el de los supermercados. “Esta propuesta no le gustará a Juan Roig”, expresaba este domingo Pablo Echenique. Y la madre de Antonio pensaba: “Con lo difícil que es llegar a fin de mes, pese a lo que trabajo, y con lo que han subido los precios, quizás sea bueno votar a quienes nos defienden de verdad y quieren que paguemos menos en el súper”.
Lo que no le cuentan los portavoces de Podemos a la familia de Antonio es que todas estas promesas incrementan el gasto público, pero no generan riqueza nacional, lo que siempre obliga a que la Agencia Tributaria tenga que recaudar más y cometa más injusticias con los ciudadanos más esforzados. Generalmente, para que las hormigas asuman las cargas que las cigarras rechazan.
Esto es lo que provoca que la jefa de la madre de Antonio no pueda contratar a otra trabajadora; o que su padre no tenga grandes opciones de salir del agujero del paro por la vía del autoempleo. En ambos casos, el Estado pone sobre los emprendedores la pesada losa de la tributación desmedida. La que -dicen- sirve para pagar los hospitales, carreteras y colegios. Esos que cada vez se encuentran en peor situación, sin que nadie haya propuesto un debate serio sobre la forma de gestionarlos en el medio y largo plazo. Aquí no se habla de eso. Aquí se reparten subvenciones y se desafía a la inteligencia de los ciudadanos con propuestas como la de los supermercados públicos.
Personas fáciles de engañar
Estas iniciativas siempre resultan peligrosas porque suelen calar entre los desencantados. Las personas que deben ocuparse de su supervivencia no tienen tanto tiempo para informarse sobre los ‘asuntos públicos de relevancia’ como quienes pueden procrastinar y liberarse en su sindicato. Llenar el frigorífico, reunir el dinero necesario para pagar las facturas y ahorrar un poco por si se rompe la lavadora provoca demasiados quebraderos de cabeza y no permite concentrarse, muchas veces, en la reflexión profunda y el análisis pormenorizado de los discursos estatalistas de Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero y Cristina Fallarás.
Pero convendría aclarar que sus razonamientos son falaces, dado que la base de las sociedades prósperas no se encuentra en la política ministerial, sino en las relaciones comerciales y de colaboración de los individuos que las conforman. Cuanto mayor sea el volumen de ellas, mejor le irá a un territorio y más dinero tendrán sus habitantes. Cuanto más se impida el libre comercio, mayor dependencia del Estado habrá y más temor a los recaudadores de impuestos, que cada vez pedirán más a los contribuyentes.
Medidas como las que proponen Belarra y Pedro Sánchez -ni que decir la estupidez de Yolanda Díaz de dar 20.000 euros de herencia universal a los jóvenes- incrementan la factura, pero no generan beneficios, lo que provocará que a Antonio le cobren más IRPF del primer sueldo que perciba cuando termine la universidad y acceda a un trabajo cualificado, lo que dificultará su ahorro y sus proyectos personales.
Y todo ese sistema tan injusto -que paraliza el ascensor social y sangra a las clases medias- impedirá que su padre se gane la vida como autónomo, dado que entre cuotas e impuestos no le será rentable. Tampoco ayudará a sus potenciales clientes, que también estarán obligados a pagar al Estado casi hasta por respirar. Reitero: lo que les quite Hacienda no lo invertirán en la economía doméstica.
La desesperanza en un Estado socialista
También puede ocurrir algo peor, y es que el empleador que iba a contratar a Antonio quizás se lo piense dos veces a la vista de que el Gobierno cada vez pone más cargas a los empresarios, así que el muchacho probablemente se vea con un título en la mano, pero sin la capacidad de progresar. En esas condiciones, pensará: «O repartidor de Glovo u opositor«. Quizás tenga suerte y consiga una plaza pública en unos años, a base de tesón y esfuerzos por agarrar la moral para que no descienda hasta el subsuelo en los largos días de estudio. Entonces, conseguirá un trabajo indefinido, pero con un sueldo normalucho que pagarán el resto de los contribuyentes. Incluida su madre cuando vaya al supermercado y le cobren el IVA de cada producto.
«La solución podría ser un supermercado público», le dicen en Podemos. La iniciativa ha sido un desastre allá donde se ha aplicado. La URSS cayó entre desabastecimiento, estanterías vacías y colas en la calle, a 10 grados bajo cero, por una barra de pan o un paquete de arroz. En Cuba, este fin de semana disparaban con cañones de agua a los manifestantes en Guantánamo por lamentar la decisión del Gobierno de privar de carne de pollo a los menores de 13 años. En Venezuela, Hugo Chávezvendía en televisión frigoríficos al ‘precio justo’ determinado por la revolución. Ahora, el país es tan pobre y el bolivar está tan devaluado que no hay muchas más opciones que hacer una sopa con papel moneda para llenar el estómago de forma barata.
A Antonio y a su familia les dirán estos días que hay que votar al PSOE y a Podemos porque son los partidos del pueblo. Son los que reparten el dinero público entre los pobres y los que distribuyen equitativamente los recursos públicos. En Europa, esa filosofía política ha implicado el incremento imparable de las deudas y la creación de sociedades adocenadas y subvencionadas que acaban pudriéndose en su propia mediocridad mientras despotrican contra los Amancio Ortega, Juan Roig o Iberdrola de turno por el mero hecho de ser empresarios y, por tanto, de estar asociados a la codicia y la esclavitud de los proletarios.
En otras latitudes, las vertientes radicales de esa ideología han traído resultados mucho más dramáticos. Tanto, que cualquiera de sus habitantes hubiera matado por trabajar en un Mercadona con un sueldo base de 1.400 euros y 15 pagas. Que son mucho más de lo que ofrecen quienes son incapaces de crear sociedades prósperas Los intentos de colectivizar los recursos que se obtienen a partir de las relaciones comerciales han derivado históricamente en desastre, dado que no hay mayor derrochador de dinero público que el Estado que se deja llevar por las ocurrencias socialistas. Tampoco es nuevo este debate. Los escolásticos ya hablaban del ‘precio justo’ y los intelectuales de mediados del siglo XVI se preguntaban el porqué la riqueza que se obtenía en las colonias se destinaba a guerras lejanas y no a garantizar la prosperidad en España. La respuesta por estos lares ha sido siempre similar: la ceguera, las manías y la impericia gubernamental ha aplastado las buenas ideas de otros muchos.
Sobra decir que el modelo que proponen Podemos y el PSOE ni crea prosperidad ni arregla las necesidades de los pobres. Sin duda, es necesario que existan unos impuestos justos para que Antonio pueda estudiar y ascender en la sociedad hasta poder encontrar un trabajo o montar una buena empresa con la que poder pagarse el Interrail o un viaje a Cancún con sus padres. Pero quienes hoy le prometen el oro y el moro son los que más difícil le pondrán el conseguir ese objetivo. Pero eso no lo dicen en los mítines que Antonio y sus padres escuchan cuando ponen el telediario del fin de semana.
Los “okupas”, como se conocen en España a los invasores de la propiedad privada, se han convertido en un problema que en este país se agrava con una legislación tan laxa. Es justamente por la falta de respuesta efectiva por parte del Estado que han surgido emprendimientos privados para recuperar lugares ocupados ilegalmente. Desokupa es tal vez una de las empresas más conocidas en materia de desalojos. Su CEO y fundador, Daniel Esteve, ha acaparado espacio en la prensa local e internacional no solo por los resultados conseguidos por su compañía sino también por señalar directamente como responsable de que esta situación se haya agudizado al Gobierno de Pedro Sánchez, al que califica sin tapujos como “comunista”.
“En España, por desgracia, no se defiende la propiedad privada, como me imagino ya sabe todo el mundo. Es una vergüenza”, así comienza a responder Daniel Esteve la entrevista que concedió a PanAm Post en la que también explica que se trata de una situación que es más grave en algunas zonas del país que en otras. Por ejemplo, lamenta que la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, incluso haya sido okupa antes de llegar al cargo e imparta talleres con dinero del erario público para enseñar a invadir. “Es una apología del delito, es una locura”, señala Daniel Esteve al respecto.
Más que un negocio, Desokupa ha asumido una labor de principios, ya que brinda servicios de forma gratuita para ancianos. Cuenta que el caso más emotivo fue cuando recuperó la vivienda de un anciano que estaba hospitalizado. Además, parte de la ganancia se dedica a la Fundación Alberto Tres Huevos para niños con cáncer.
La situación de irrespeto a la propiedad privada es de tal magnitud en España que hasta la policía ha solicitado sus servicios para ayudar a desalojar okupas en más de 450 circunstancias.
“En España, por desgracia, no se defiende la propiedad privada, como me imagino ya sabe todo el mundo. Es una vergüenza”, aseguró Daniel Esteve, CEO y fundador de Desokupa. (PanAm Post)
Uso político de los okupas
Daniel Esteve destaca que hay un móvil político detrás de los okupas. “Yo tengo una teoría, que esto [se permite] para el mantenimiento del actual gobierno comunista del querido Pedro Sánchez, que permite la inmigración, sobre todo la de Marruecos, de una manera brutal, permite la ‘okupación’. Esos inmigrantes cuando llegan ya tienen casa, permite el empadronamiento, les da ayudas y persigue a las empresas como la mía”.
En exclusiva confesó que el gobierno pretende cerrar la empresa Desokupa, ya que desde la izquierda se defiende a los invasores por encima de los propietarios. Pero él asegura contar con los alegatos jurídicos para responder así como lo hizo en el pasado con una demanda que presentó contra el exvicepresidente segundo del Gobierno de España, Pablo Iglesias, por calumnias, tras haberlo acusado de “nazi” por defender la propiedad privada.
Esta política del Gobierno español estaría además alineada con los objetivos de la Agenda 2030, que uno de ellos reza que “no poseerás nada y serás feliz“. En España existe incluso el Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030, presidido por una militante comunista de Podemos, y el ataque contra la propiedad privada va de la mano con su discurso e ideales comunistas.
Yo, políticamente, siempre había sobrevolado los lares supuestamente liberales de la izquierda, soñando ingenuamente en todo aquello que predicaban. Hoy, me encuentro secuestrado en mis ideales y me ubico en lo más amplio del medio centro, una especie de Modric a lo bestia. Como la mayoría de gente sensata, soy liberal para algunos temas y conservador para otros. Es decir, ante pululaba por defecto en la izquierda, ahora pululo por defecto en la derecha porque no se me ha dado opción por el lobby socialista-podemita, el cual ni respeto, ni escucho ni me fio un pelo.
En mis tiempos, iba incluso a conciertos y mítines de los sociatas, tiene cojones la cosa, repartía panfletos y corría delante de los maderos, hasta que me hice policía y era yo el que corría detrás.
Así que, ahora cuando recibo mails y críticas de podemitas idealistas que me llaman “colega” y me dicen que me busque un verdadero trabajo y vida y deje de ser un fascista fanático, hasta cierto punto simpatizo, dentro del asco que me dan, porque yo solía compartir toda esa mierda utópica de certezas absolutas y asunciones a medio cocinar sobre la igualdad y la justicia social. Incluso solía pensar que los políticos de izquierdas nos llevarían a la liberación social………..hasta que me di cuenta de la cruda realidad. En los últimos años, me he forzado a parar de negarme a mí mismo la evidencia y reconocer la desagradable verdad de que la izquierda se dedica a la coerción, el asalto, el control, y no la libertad.
El aspecto más siniestro de podemos es que, mediante la corrupción del lenguaje y llamándose a sí mismos progresistas, se las han arreglado para crear un falso consenso que es solo envidia y valores auto controlados con el único propósito de parecer innatamente virtuosos, mientras que los verdaderos valores que sostienen la libertad individual y la responsabilidad son de algún modo siniestro inmorales, y sus defensores deben ser apartados como fascistas.
De cualquier manera que quieras vestirla, no hay virtud en la mentira, y toda la parafernalia dialéctica de podemos (justicia, igualdad, diversidad, tolerancia, progresía….) son mentiras.
Toda la mierda podemita es tan progresista como una maquina vieja de escribir; la justicia y la igualdad se han reducido a eufemismos para auto complacencia, envidia y autoritarismo corto de miras. La diversidad es algo a celebrar para los podemitas, excepto cuando hablamos de la diversidad que realmente importa, la diversidad de opinión; y por aquello de la tolerancia, he notado que podemos es siempre quien reclama más censura e intenta silenciar a sus críticos.
Son los podemitas quienes rehúsan usar las plataformas de opinión donde la gente vierte ideas que desaprueban, y son ellos los que pierden el culo para excusar la intolerancia, la misoginia, la homofobia y el anti semitismo del islam. Especialmente podemos. Incluso excusando la jihad monstruosa complaciéndose en su justa causa anti occidental, eso si, sin el vudú religioso.
Podemos está detrás del puto multicultulalismo, la mentira de la diversidad, la estafa de la justicia y la igualdad, la ofensa de la cultura y el victimismo barato, el secuestro de nuestras democracias por la dictadura federal europea y su política de fronteras abiertas, o la deliberada inyección de una religión atrasada medieval y totalitaria en una sociedad donde no es bienvenida y donde no pertenece.
Podemos ha mostrado, sin ningún género de dudas, que no son de fiar y no les podemos confiar nuestra libertad. Y la libertad es mi verdadera religión.
La gente está preocupada por la creciente islamización de nuestra sociedad, la erosión de la democracia y la puta corrección política. Esa que está destruyendo el lenguaje y convirtiéndonos en unos cobardes…. ¿Y qué podemos hacer?
La respuesta es obvia: Solo podemos cambiar la película diciendo lo que realmente pensamos y diciendo la verdad según la vemos, sin barnices ni medias tintas, independientemente de a quien ofenda. Si todos hacemos esto, las cosas cambiarán, y tenemos que empezar ya.
Y estas son las buenas noticias, queridos infieles. A pesar de la industria pesada de la diversidad y la sensibilidad cultural que te han hecho tragar a paladas, los sentimientos de los demás no son más importantes que los tuyos. Menuda revelación, no?
Los sentimientos son algo subjetivo, y tienen su modo de volverse rápidamente auto indulgentes, así que si dejas que los sentimientos de otros dicten lo que debes decir, pronto no podrás decir nada, y nadie sabrá lo que piensas, a nadie le importará quien carajo eres.
Diciendo la verdad podrás perder algunos amigos, pero esos no lo eran, no te preocupes.
Tu prioridad es ser fiel a ti mismo, con lo cual puedes dar confianza a los demás.
Todo esto, Podemos trata de cercenarlo.
Paz para los engendros podemitas, aunque no sepan qué hacer con ella y feliz navidad al resto.
2016 ha sido un año convulso en la política española. Tras más de 300 días de gobierno en funciones que nos ha colocado como el tercer país del mundo con más tiempo sin gobierno, Rajoy ha conseguido finalmente ser presidente con el apoyo de Ciudadanos y la abstención del PSOE. Pero hay un cuarto en discordia, el populismo representado por Podemos.
Como todos sabemos, los movimientos populistas se sirven de la mentira para calar en la sociedad. Mentiras adornadas con medias verdades o embustes directamente que divulgan sin ningún pudor. Esta no es una técnica inventada por el partido de Pablo Iglesias ya que ha sido usada por todos los movimientos populistas a lo largo del siglo XX, desde Hitler hasta Hugo Chávez.
Este 2016 que ya acaba nos deja un reguero de falsedades por parte de la formación morada bastante importante. Repasemos.
La mayoría social
Comenzamos el año con las recién celebradas elecciones de diciembre de 2015. Pablo Iglesias se ofrecía al extinto Pedro Sánchez para la formación de un gobierno de coalición. Su premisa era que el Congreso estaba formado por una mayoría de izquierdas que pedía a gritos un gobierno “progresista”.
Veamos el resultado salido de las urnas aquel 20 de diciembre de 2015:
A menos que el PNV o la antigua Convergencia se hayan transformado en fuerzas progresistas de izquierdas y ya no sean la derechona rancia y nacionalista que han sido toda la vida, las fuerzas de izquierdas representadas en el Congreso fueron 172 diputados frente a los 178 de centroderecha. Daba igual, la mayoría social representada en el cerebro de Pablo Iglesias pedía a los cuatro vientos que él se convirtiera en el vicepresidente del país.
Los sillones
Los sillones, esos grandes enemigos de Podemos. A ellos solo les importaba la Gente (marca registrada). Renunciaban a los cargos y a entrar en gobiernos ajenos. Hasta que llegó la posibilidad de tocar poder. Iglesias no dudó en pedirse al menos 7 ministerios para su gobierno de coalición con Pedro Sánchez. Y no cualquier ministerio. Defensa, vicepresidencia o el CNI son algunos de los organismos que Coleta Morada quería controlar para mejorar la vida de la gente.
Las renuncias
A pesar de que los alcaldes del cambio prometieron bajarse el suelo y no lo han hecho, incluso en algunos casos se lo han subido, los diputados de Podemos que prometieron cobrar solo 3 salarios mínimos (nadie sabe por qué tres y no uno, quizás porque suena mejor decir eso a que cobrarán el triple del salario mínimo) cobran su sueldo al completo. Sí, ellos siguen orgullosos de percibir un salario de 1.985 euros. No es cierto, su sueldo es de 4.600, de los que donan poco más de 2.000… ¡a su propio partido! Y no todos. Es decir, una autodonación en toda regla.
Llamativo fue el caso de Ramón Espinar que renunció a un sueldo que no podía cobrar por ley. Era el caso de su salario como senador, incompatible con su nómina como diputado de la asamblea de Madrid. Además este 2016, el citado Espinar ha llegado a acumular hasta tres cargos cuando los estatutos de su propio partido impiden ocupar más de dos. También llamó la atención, aunque pertenece a 2015, los 6.200 euros que Teresa Rodriguez percibió como Eurodiputada por 5 días de trabajo antes de renunciar al acta para liderar Podemos Andalucía. No donó ni un solo céntimo de esa abultada retribución de más de 1.200 euros diarios.
Y por supuesto la famosa renuncia a su aforamiento del diputado Diego Cañamero. Un aforamiento al que no se puede renunciar debido a que hace falta una reforma de la Constitución para tal fin.
La reducción de la deuda de Carmena
Esto es un mantra que se ha repetido sin parar durante meses. Otra falsedad más de la formacion morada, en este caso referente al ayuntamiento del cambio de la señora Carmena. No, Carmena no ha reducido un solo euro de esos 1.000 millones en el ejercicio de junio de 2015 hasta el mismo mes de 2016. Lo que ocurrió en 2015 es que el consistorio dirigido por la exjueza se dedicó a aplicar el presupuesto aprobado por el gobierno de Ana Botella, de modo que la reducción sería aplicable a ella, sin contar con el amplio superávit que se encontraron al llegar. Es más, el gobierno de Ana Botella ya venía reduciendo la deuda en más de esos 1.000 millones cada año, de modo que la reducción de deuda se ha ralentizado desde que Ahora Madrid llegó al ayuntamiento incluso siguiendo el plan de Botella. Por otra parte, el discurso contradictorio de la formación morada les lleva a enorgullecerse de esta reducción (que no es fruto de su gestión) y a la vez despotricar contra la regla de gasto impuesta por Montoro que ha llevado al ayuntamiento a reducir dicha deuda. Todo un sinsentido.
Sí, ineficacia, que ni siguiendo un plan de deuda ya elaborado que permitía reducir la deuda en 1.200 millones anuales son capaces de mantener el ritmo.
Ramón Espinar
El caso Espinar ha sido otro de los temas de 2016. Su VPO, con la que apenas intentó especular, ha estado en boca de la opinión pública durante varias semanas, pero ha sido olvidado ya. Qué lástima. El hijo del mangante que se llevó casi 200.00 euros de una tarjeta black no especuló con una vivienda pública sino que se benefició “de la diferencia entre el precio de compra y el de venta”, según dice él. La verdad es que su declaración ante la prensa estuvo repleta de mentiras que no han impedido que el Ramón siga en su puesto como si no ocurriera nada. A pesar de que llegó a declarar esto en alguna ocasión del pasado:
Ramón especuló con vivienda pública, ni más ni menos. Si no podía pagarla, como declaró, tenía la posibilidad de devolverla pero aún así, la vendió por un precio superior al que le costó aunque ni siquiera llegó a vivir en ella.
La democracia
Aunque ya sabíamos que Podemos es un partido totalitario que aspira a instaurar en España una dictadura al más puro estilo bolivariano, este año se ha dejado entrever más que nunca. La muerte del dictador Fidel Castro ha dejado un reguero de condolencias por parte de todo el partido (Izquierda Unida incluido) que contrasta con sus críticas a la democracia en España y sus reivindicaciones para que el Jefe del Estado en nuestro país sea elegido en las urnas que, como todos sabemos, en Cuba, Fidel ha sido elegido en numerosos comicios celebrados a lo largo de 60 años.
No a las monarquías parlamentarias sin ningún poder en el gobierno y que son refrendadas en las elecciones y sí a las dictaduras hereditarias que no han sido votadas por nadie.
La educación
Uno de los caballos de batalla, no solo de Podemos sino también del PSOE, ha sido, cómo no, la LOMCE, la única ley educativa no socialista que ha tenido este país en 35 años. Para combatir el perder la hegemonía en el adoctrinamiento por la izquierda se han usado todo tipo de artimañas y mentiras para justificar el supuesto agravio de una ley que apenas comenzó a implantarse el pasado año y de la que no hemos podido ver sus efectos. Aún así, visionarios como el eurodiputado de Podemos Miguel Urban fueron capaces de predecir el futuro.
Aunque para ello tuviera que usar un gráfico elaborado antes de la implantación de la LOMCE, por lo tanto refleja el abandono escolar consecuencia de las leyes socialistas. Ni se inmutó, no borró el tuit siquiera, mintió descaradamente. Ya sabe usted, difama que algo queda.
El tema de las becas también es algo recurrente en el discurso falaz de Podemos. La formación morada arremete continuamente contra el sistema de becas que supuestamente el PP ha destrozado para que solo puedan estudiar los ricos.
Pero los datos son los datos, y lo que el Ministerio de Educación arroja, a menos que los ministerios se dediquen a falsear datos fácilmente comprobables en el BOE, es que la inversión en becas no solo no se ha recortado sino que ha aumentado. De hecho durante el curso 2015-2016 hubo casi 10.000 becarios más que el curso anterior. Lo que ocurre es que se ha endurecido el criterio para asignación de becas, para que su concesión se realice a la gente que realmente lo necesita, no como ocurría en la época zapateril que las becas llovían del cielo y muchos la usaban para irse de vacaciones o sacarse el carnet de conducir.
La sanidad
Si por cada mentira de Podemos en este tema pusieramos un euro en una hucha, acabaríamos con la deuda pública de España en un santiamén. Han sido tantos los embustes que sería difícil elegir uno. Veamos, es cierto que ha habido recortes en sanidad pero exactamente el mismo recorte que hizo ZP en 2010 y del cuál nadie habló. Los recortes se llevaron a cabo en absolutamente todas las partidas presupuestarias, era imposible mantener la inversión en todas si queríamos bajar el déficit, pero ese no es el tema. El presunto empeoramiento de la sanidad en nuestro país es tan falso como que según el CIS los españoles siguen dando una nota excelente a nuestro sistema sanitario. Quizás una de las mayores mentiras descaradas de Podemos este año respecto a este tema fue perpetrada por la embustera Irene Montero que afirmó en Espejo Público que muchas de sus amigas que vivían fuera de España no tenían asistencia sanitaria cuando venían a su país.
Alfonso Rojo le pidió una y otra vez que diera el nombre del hospital que denegó la asistencia a sus amigas y ella, como quien oye llover, apelaba a la declaración de Derechos Humanos de la ONU porque básicamente se había inventado la historia.
Si alguien emigra y tras tres meses vuelve a España y no dispone de tarjeta sanitaria es tan fácil como volverse a apuntar al paro y su tarjeta es devuelta sin ningún problema porque pasa a ser beneficiario del Estado, como cualquier desempleado. Pero quizás de lo que habla Irene es sobre los casos en que un emigrante que trabaja en otro país viene a su país para pasar unas vacaciones y espera tener asistencia aquí cuando está cotizando en otro país y ya no pertenece a la seguridad social de España. Si las amigas inexistentes de Irene querían tener cobertura en España no tenían más que sacarse la tarjeta sanitaria europea en el país en el que trabajan para tener total cobertura en España cuando vengan de vacaciones. Pero es un tema demasiado complejo para la demagogia barata de los que te explican el funcionamiento de un estado en 2 tuits.
Los enchufados
Uno de los grandes argumentos de Podemos antes de pisar las instituciones fue el nepotismo de la casta a la hora de enchufar amigotes y familiares en puestos públicos relevantes. Esto no solo se ha mantenido en los ayuntamientos del cambio sino que ha ido a más. La lista de enchufados en los consistorios del cambio durante el 2016 es interminable siendo Madrid líder en colocados. El sobrino de Carmena, el hermano de Alberto Garzón, la exnovia de Guillermo Zapata, la familia Maestre al completo, Samuel Romero, Vanesa Valiño y así hasta 44 enchufados solo en el consistorio madrileño. Pero la lista no acaba aquí y abarca también los ayuntamientos de Ada Colau o el Kichi en Cádiz.
Esta es la lista de los colocados de Podemos aportada por Ciudadanos solo en el ayuntamiento de Madrid.-CLICK AQUÍ-
La democracia interna
Podemos siempre se enorgullece de su democracia interna, de que el debate es sano, de que en Podemos hay muchas corrientes de pensamiento. Pero del dicho al hecho hay un trecho. La formación morada tiene en su seno tanta democracia como Corea del Norte. Las purgas de Iglesias a todo el que discrepa de él son antológicas, ya no hablamos de Sergio Pascual o de la macropurga que llevó a cabo en Galicia. El inminente congreso de Podemos en Vistalegre donde se disputa el liderazgo con Íñigo Errejón ha acelerado la eliminación de todo adversario siendo la última víctima el portavoz de Podemos Madrid, José Manuel López perteneciente al ala errejonista del partido.
Tras declarar que Podemos necesita una dirección más plural y que el debate y las distintas corrientes son sanas en un partido, nos espetó esto:
La supuesta burla de Rita Barberá a las víctimas del metro
Hace poco asistíamos al repentino fallecimiento de Rita Barberá y sobraron minutos para que toda la progresía se lanzara a celebrarlo como si hubiera muerto algún sanguinario dictador, por ejemplo, no sé, Fidel Castro. El caso es que Podemos y sus seguidores comenzaron a hacer circular como la pólvora un video en el que la fallecida alcaldesa se burlaba presuntamente de las víctimas del metro de Valencia que se concentraron bajo el balcón del consistorio durante la Mascletá de las Fallas. Hay que decir que el video no fue grabado por un espontáneo sino por la productora Barret Films, encargada de realizar videos para determinados colectivos, por ejemplo, del que hablaremos a continuación. No, Rita no se burló de las víctimas del metro. Contemos la verdad. En Valencia existe un movimiento estudiantil llamado Intifalla que se dedica a concentrarse frente a las puertas del consistorio cada día de las distintas Mascletás que se celebran, en protesta por los casos de corrupción y para pedir la dimisión de la alcaldesa y que Barberá conocía muy bien. A su lado había un grupo reducido de la asociación de víctimas del metro y se utilizó el video para manipular el contenido del gesto. El movimiento Intifalla, cuyo logo es una fallera con una metralleta, era el que estaba concentrado a las puertas del ayuntamiento durante la Mascletá, como demuestra este cartel, de modo que fue este movimiento el que manipuló el video para achacar la burla que Rita Barberá les hizo a los pocos concentrados de la asociación de víctimas del metro que tenían al lado.
Bonus Track: los transplantes de Carolina Bescansa
Hace unos meses la diputada Carolina Bescansa afirmaba en “Los Desayunos de RTVE”, sin despeinarse, que España es líder en transplantes de órganos “por la alta tasa de accidentes de tráfico” achacando esto al mal estado de las carreteras por falta de inversión. El dato no solo era falso sino que Carolina Bescansa, como todo su partido, se quedó anclada en el pasado. Es cierto que una gran parte de los transplantes provenían de accidentes de tráfico, pero en los años 90 cuando era de un 43%. Actualmente el porcentaje de transplantes provenientes de accidentes en carretera es del 4%, según la Organización Nacional de Transplantes. Dio igual, Bescansa mintió como suele hacer siempre y aquí paz y después gloria.
Podríamos seguir así durante mucho más tiempo pero nada más lejos de mi intención que aburriros con los interminables embustes de la formación neocomunista nórdica. Está claro que la mentira es un oficio, y en política todo vale, pero cuando además tienes a un auditorio dispuesto a tragarse tus soflamas como un plato de sopa, todo es más fácil. Y más si estás 24 horas en televisión, un medio que manejan a la perfección. Podemos, sí, pero mentir y muy bien.
Una ley de salario mínimo solo decreta la prohibición jurídica de trabajar por debajo de una determinada remuneración. La ley no obliga a subir los sueldos de nadie
El Congreso aprobó el pasado martes una proposición de Ley deUnidos Podemospara incrementar progresivamente el salario mínimo interprofesional hasta el 60% del salario medio de España en el año 2020. Dado que en la actualidad el salario medio de España asciende a unos 1.881 euros mensuales, la propuesta de la formación morada pasa por fijarlo en 1.108 euros mensuales en 2020 (950 euros mensuales en 14 pagas).
La idea parece razonable, dado que únicamente desarrolla la respectiva sugerencia de laCarta Social Europea: a saber, que los salarios mínimos nacionales representen al menos el 60% de los salarios medios. Sin embargo, su fundamentación económica es muchísimo más endeble y peligrosa, justamente por no entender qué es y qué implicaciones conlleva un incremento normativo del sueldo mínimo.
¿Qué es el salario mínimo?
Empecemos por lo básico: una ley de salario mínimo solo decreta la prohibición jurídica de trabajar por debajo de una determinada remuneración. La ley no obliga a subir los sueldos de nadie, dado que el empresario puede optar por despedir al trabajador antes que abonarle un mayor salario. Si muchas personas confunden ambas proposiciones (subir el salario mínimo legal con incrementar los salarios más bajos de la economía) es porque implícitamente asumen que el empresario no podrá permitirse prescindir de sus empleados y, por consiguiente, se verá empujado a incrementarles su sueldo.
Si la aportación mensual que efectúa un trabajador a los ingresos de la empresa es inferior al salario mínimo legal, el empresario optará por despedirle
Pero esta última hipótesis —que el empresario preferirá siempre aumentar la remuneración de sus trabajadores antes que despedirlos— es cuando menos discutible. Si la aportación mensual que efectúa un trabajador a los ingresos de la empresa (lo que suele llamarse “productividad marginal del trabajador”) es inferior al salario mínimo legal, entonces el empresario optará por despedir a su empleado: “Si gracias a ti ingreso 10 pero me cuestas 15, mejor no te contrato”. Imaginen que el Congreso aprobara una “ley de altura mínima”, según la cual los empresarios no pudieran contratar a trabajadores que midieran menos de 1,85 metros: ¿lograría esa normativa aumentar la altura de los obreros más bajitos o más bien equivaldría a prohibirles trabajar por ley? O imaginen que el Congreso aprobara una “ley de ingresos mínimos” para los autónomos, según la cual ningún trabajador autónomo con ingresos inferiores a 1.100 euros mensuales tiene permitido desarrollar la actividad en nuestro país: ¿conseguiría esa ley que los autónomos ingresaran más o simplemente los condenaría al desempleo? El problema de las leyes de salario mínimo es justamente ese: en lugar de contribuir a mejorar las remuneraciones de los sectores más débiles de la sociedad, puede terminar relegándolos al desempleo estructural.
Ahora bien, es verdad que hay muchos economistas que defienden los aumentos del salario mínimo legal. ¿Por qué? Pues una de dos: o porque consideran que parte de los trabajadores están percibiendo a día de hoy un salario inferior a su productividad marginal (es lo que ocurriría enmercados laborales monopsónicos o con comportamientos similares al monopsonio) o porque creen que el incremento de los salarios mínimos contribuirá a elevar la productividad del trabajo de manera endógena (por ejemplo, porque el mayor coste laboral inducirá a los empresarios a reducir sus ineficiencias organizativas internas; o porque el mayor salario actuará como un estímulo keynesiano sobre el resto de la economía; o porque el mayor salario estimulará a los propios trabajadores a volverse más eficientes; o porque el mayor salario desincentivará la alta rotación de empleados en un mismo puesto de trabajo). En principio, pues, no cabe rechazar teóricamente de plano que un cierto incremento del salario mínimo pudiera generar un incremento sostenible de la ocupación y de las remuneraciones.
Por tanto, para conocer la relevancia real de los anteriores efectos no queda otra que recurrir a la empírica: ¿qué nos dice la experiencia acerca de las consecuencias de los aumentos del salario mínimo legal?
Efectos del salario mínimo
En 2009, los economistasHristos Doucouliagos y T. D. Stanleypublicaron una meta-análisis de 1.474 estimaciones acerca de los efectos del salario mínimo sobre elempleo, y el conjunto de tales estimaciones mostraba que, por cada incremento del 1% en el salario mínimo, el empleo se reducía un 0,19%. Es decir, si Unidos Podemos propone aumentar el salario mínimo legal un 45%, el empleo tenderá a reducirse un 8,5% con respecto a los niveles actuales: una destrucción de 1,5 millones de puestos de trabajo.
Es verdad, sin embargo, que Doucouliagos y Stanley consideran que su devastadora estimación sobre los efectos del salario mínimo se debe a que existe un sesgo de publicación entre los ‘journals’ de Economía: esto es, que los autores y los editores tienden a publicar en mayor medida análisis críticos con el salario mínimo que análisis favorables al mismo. Pero fijémonos en que la exoneración de los efectos destructivos del salario mínimo no se debe a que la evidencia disponible concluya que el salario mínimo es inocuo, sino a la presunción de que la evidencia disponible no es totalmente válida.
Si Unidos Podemos propone aumentar el salario mínimo legal un 45%, el empleo tenderá a reducirse un 8,5%: una destrucción de 1,5 millones de puestos
Pero supongamos que, en efecto, un incremento del salario mínimo no provoca destrucción neta de empleo porque la evidencia negativa sí se halla sesgada. ¿Significa ello que carece de consecuencias negativas sobre los trabajadores? En absoluto. La destrucción de empleo es solo uno de los posibles canales de transmisión de una subida del salario mínimo, pero hay al menos otroscinco canales negativospara los que contamos con diversos grados de evidencia empírica:
Ralentización de la creación de empleo: El incremento del salario mínimo no tiene por qué reducir el volumen de empleo actual, sino que bien puede frenar la creación de nuevos puestos de trabajo. Por ejemplo, los economistasMeer y Westestiman que un aumento del 10% en el salario mínimo conlleva una reducción del 25% en el ritmo de creación de empleo. Dado que Unidos Podemos desea aumentar el salario mínimo más de un 40%, ello significaría que la creación de empleo de la economía española se frenaría por entero.
Reducción del número de horas trabajadas: Los empresarios pueden no despedir a aquellos trabajadores cuyo salario mínimo ha aumentado, pero sí pueden reducir el número de horas por las que los contratan (sustitución de la jornada a tiempo completo por jornada a tiempo parcial). Si la hora de trabajo sale más cara, su demanda de horas de trabajo cae.
Reducción de los salarios en especie: Los empresarios pueden compensar el mayor coste salarial con un menor coste no salarial (por ejemplo, una menor inversión en formación interna), de modo que la remuneración total de un trabajador no cambiará pese al mayor salario mínimo legal.
Sustitución de trabajadores no cualificados por trabajadores cualificados: Imaginemos que la productividad de un trabajador no cualificado es 10 y la de un trabajador cualificado es 15. Si el coste de contratar al no cualificado es 5 y el de contratar al cualificado es 12, el empresario preferirá incorporar al trabajador no cualificado (su margen de ganancias es mayor). Sin embargo, si se eleva el salario mínimo de 5 a 8, pasará a ser más rentable contratar al trabajador cualificado, de modo que el empresario podría optar por despedir a los empleados no cualificados para incrementar la contratación de los cualificados (el efecto del salario mínimo sobre el empleo total sería nulo, pero saldrían perdiendo aquellos a los que se quería beneficiar con el mayor salario mínimo).
Aumento de precios: Los empresarios que vendan bienes o servicios con una demanda muy inelástica podrán repercutir su mayor coste salarial sobre los precios finales. Pero, evidentemente, si los precios de los bienes de consumo aumentan, los salarios reales de todos los trabajadores se reducirán. O dicho de otro modo, el aumento nominal del salario mínimo de algunos trabajadores ocasionará un recorte del salario real de otros trabajadores. ¿Cuál es el saldo neto de este efecto redistributivo entre los que ganan y los que pierden? De acuerdo conun reciente estudio del economista Thomas MaCurdy, el efecto es netamente perjudicial para los más pobres (pues son ellos los que consumen un mayor porcentaje de los productos que más se encarecen).
La evidencia disponible, pues, no parece avalar un incremento del salario mínimo en España: incrementar la frontera mínima legal a partir de la que está permitido trabajar en nuestro país solo contribuirá a reducir muy significativamente el empleo y a hundir los ingresos reales de las familias más pobres. Un riesgo que, con una tasa de paro del 20%, no nos podemos permitir.
Incrementar la frontera mínima legal a partir de la que está permitido trabajar contribuirá a reducir el empleo y a hundir los ingresos de las familias más pobres
Ahora bien, imaginemos que somos relativamente escépticos con respecto a los resultados anteriores. A la postre, sigue habiendo numerosos economistas partidarios de subir el salario mínimo legal. ¿Quedaría en tal caso justificada la propuesta de Unidos Podemos? No, ni mucho menos. Incluso aquellos economistas partidarios de subir el salario mínimo son conscientes de que, a partir de ciertos umbrales, el efecto es siempre negativo. Tomemos el caso de uno de los más destacados defensores académicos de incrementar los salarios mínimos: el profesor Arindrajit Dube.
Dubedefiendeque los distintos estados que componen EEUU fijen un salario mínimo equivalente al 50% del salario mediano de ese estado. Él mismo reconoce que se trata de una propuesta osada y arriesgada —“la propuesta de incrementar el salario mínimo hasta el 50% del salario mediano va algo más allá del rango salarial para el que disponemos de una mejor evidencia empírica”—, pero por la que cree que merece la pena apostar. En España, el salario mínimo ya representa el 47,8% del salario mediano (el salario mínimo en doce pagas son 764 euros mensuales y el salario mediano en 2015 fue de 1.596 euros), de modo que incluso para economistas como Dube tendríamos poco margen para incrementarlo sin considerables riesgos.
Sucede que Unidos Podemos no pretende aumentar el salario mínimo al entorno —o algo por encima— del 50% del salario mediano, sino al 60% del salario medio, lo cual equivale al 70% del salario mediano. Se trataría, con diferencia, del salario mínimo relativo más elevado de toda la OCDE. Una absoluta imprudencia que multiplicaría todos los riesgos de destrucción de empleo en una economía que ya padece una altísima tasa de paro estructural como la nuestra:
En definitiva, la propuesta de Unidos Podemos de incrementar el salario mínimo hasta el 60% del salario medio es puro populismo laboral. No existe ningún otro país desarrollado con una regulación salarial tan restrictiva y obstructiva, acaso porque sus consecuencias serían verdaderamente devastadoras: y lo serían, muy en especial, para aquellos trabajadores con menores sueldos. Si a Unidos Podemos realmente le preocuparan los sectores más desfavorecidos de la sociedad, mañana mismo procedería a retirar su pauperizadora proposición de Ley: no lo hará porque su genuina preocupación no son los trabajadores pobres, sino alcanzar el poder a hombros del populismo más descarnado… caiga quien caiga.
Los candidatos demagogos no se imponen por su programa político o por sus propuestas.., sino que son elegidos por lograr incentivar algún tipo de sentimiento en las personas. Esta elección, por lo tanto, no es racional.
Gente de mala calidad. Ilustración de Linda Galmor
Atraen las decisiones de los demás hacia los intereses propios utilizando falacias o mentiras. La manipulación de la información, los datos fuera de contexto y las falsas dicotomías también son demagogia.
Algunos, además de demagogos e irracionales, también practican el cinismo y el enaltecimiento del odio , desligándose de la humanidad.., ésa con que se les llena la boca..
Alberto Rodríguez en el colegio Madres Concepcionistas. (Foto: OKDIARIO)
OKDIARIO ha pillado al diputado rasta podemita Alberto Rodríguez en las puertas del colegio madrileño Madres Concepcionistas. Según varios testigos, el militante de Podemos, acompañado por representantes de sindicatos como Comisiones Obreras, ha pasado buena parte de la mañana en los alrededores de la calle Princesa, pasando por la Plaza de Emilio Jiménez Millas -conocida como la Plaza de los Cubos-, o el colegio Madres Concepcionistas, con alumnos de entre 3 y 18 años.
Según los mismos testigos, Alberto Rodríguez no tenía reparo en charlar con chavales que se acercaban a él para comentar la actualidad política. Además, según ha podido confirmar OKDIARIO, el diputado podemita no repartía ningún panfleto, pero sí ha podido charlar con varios chavales sobre el futuro de la formación morada.
Alberto Rodríguez en el colegio Madres Concepcionistas. (Foto: OKDIARIO)
En septiembre le pillaron ‘contento’
A finales de septiembre de este año, el diputado de Unidos Podemosya fue pilladoasí de contento junto a sus amigos. A las 7:51 era fotografiado junto a sus colegas a la salida del Ambigú, un after de Salamanca, cuando España se encontraba en pleno bloqueo político.
El diputado de Podemos, Alberto Rodríguez
Alberto Rodríguez salía, según los testigos presenciales, del Ambigú, un local de dudosa reputación entre los vecinos que ha sido epicentro de altercados en numerosas ocasiones. En plenas Navidades de 2014 incluso tuvo que ser desalojadopor la policía local por problemas con los clientes a altas horas de la madrugada. Los vecinos denuncian ruidos, suciedad en la calle y la constante presencia policial durante los fines de semana.
En febrero de 2015 caducaba la licencia del Ambigú y, ante las reiteradas denuncias de los habitantes de las calles aledañas, el Ayuntamiento se planteó no renovarla. Sin embargo, el dueño del local encontró una inteligente argucia legal para evitar el cierre y el fin de su negocio: pidió licencia de cafetería y logró mantener el Ambigú abierto, para deleite de los aficionados a la noche salmantina.
Son las pequeñas cosas del tradicional saber perder de la izquierda… … de los bolivarianos y sus zampabollos subvencionados que ya vuelven a la calle para recordarnos lo del hambre infa…