“La madurez exige un compromiso. En toda transformación hay algo que dejamos atrás, que destruimos”, dice José Carlos Somoza.¿Quién no ha mirado hacia atrás y ha visto que todo ha cambiado?
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LA LIBERTAD, SI NO ES INDIVIDUAL, NO ES LIBERTAD. Politicamente MUY incorrecto.
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Creo que todos hemos oído alguna vez ese viejo refrán que reza: «pájaro que madruga se come al gusano…», que vendría a ser la versión inglesa de nuestro más castizo «a quien madruga, Dios le ayuda…».|
PRIMER TEOREMA PEREGRINO
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Madrugar no es bueno ni es malo. Es indiferente. Lo único cierto es que al final seremos todos pasto de los gusanos: el pájaro, el gato, el perro y todos nosotros. Por tanto, ¡muerte al gusano…!
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Lo que la progresía llama discriminación positiva no es otra cosa que la manera “postmoderna” de imponer las políticas igualitarias que defiende el socialismo.
Como cualquier otra acción que se emprenda con el objetivo de conseguir “igualar” a los miembros (y “miembras”, je,je,je) de un grupo social concreto, la denominada “discriminación positiva” es intrínsecamente coactiva, y por tanto un ataque a la libertad individual; pero, no podemos olvidar lo más importante –por ser especialmente grave- es también un absoluto menosprecio a las capacidades de los seres humanos, de sus riquezas, es ignorar la tendencia natural de los humanos a la diversidad, frente a la uniformidad… Uniformidad que inevitablemente es sinónimo de mediocridad, precarización, empobrecimiento.
Calificar de «positivo” lo que cualquier diccionario define como negativo, tiene como fin evitar el rechazo de las personas “educadas”, aparte de darle un barniz de ética al asunto. Aunque sus partidarios no oculten que aunque “positiva” sigue siendo “discriminación” (en español lo correcto sería denominarlo “trato preferente, o trato de favor”) su intención no es otra que la de convencernos de que “el fin justifica los medios”, pues se trata de saldar una deuda con gente desfavorecida, maltratada, discriminada, y de que… para tan noble causa es legítimo incluso perjudicar a otros individuos.
La razón principal que esgrime gente tan bienintencionada, filantrópica, los partidarios de la discriminación positiva, es que la Sociedad tiene pendiente de saldar una “deuda histórica” con las personas pertenecientes a determinados grupos sociales debido a que, en algún momento de la Historia sus ancestros fueron discriminados, sojuzgados, esclavizados, violentados, privados de sus derechos… Y como consecuencia de tal “discriminación negativa” sus actuales descendientes son merecedores del derecho a ser compensados, a resarcirse del daño que se le causó a sus antepasados, mediante la reserva en la actualidad de cupos, cuotas, en las prestaciones y servicios que el Estado “del bienestar” proporciona a los ciudadanos, ya sea en la educación, en la sanidad, en la administración de justicia, en el acceso al mercado laboral o cualquier otro ámbito.
Obviamente será el gobierno el que decida (teniendo en cuenta siempre la posible rentabilidad electoral de la “acción positiva”, que es otro eufemismo usado para enmascarar el trato de favor a determinadas minorías…) qué sector de la población es digno de recibir tales beneficios. Las políticas de discriminación positiva (affirmative action) no es que no hayan tenido el efecto esperado por sus defensores, y no hayan solucionado los problemas que pretendían resolver, sino que, en la mayoría de los casos, han perjudicado a sus destinatarios. En este sentido, merece la pena leer las reflexiones que hace Thomas Sowell en su muy interesante libro La discriminación positiva en el mundo. Thomas Sowell, un liberal de raza negra, analiza lo que apenas nadie se atreve ni a nombrar –por la dictadura asfixiante de lo políticamente correcto- y por supuesto argumenta con estadísticas y enésimos ejemplos.
Las políticas de discriminación positiva se fundamentan en una mezcla de mala conciencia, por las tropelías cometidas por nuestros ancestros; la corrección política, que los medios de información y demás trovadores divulgan de manera machacona, hasta abrurrir; y una intención clara de ingeniería social, de “rediseño social”. Los partidarios de políticas de discriminación positiva, en su afán totalitario e intervencionista, quieren destruir la actual sociedad y construir una nueva a la medida de su “utopía bienintencionada”, porque lo último que desean es que los seres humanos, libres, elijan actuar por sí mismos.
Estamos hablando de puro paternalismo: estamos hablando de gente totalitaria, que se caracteriza por su desconfianza en el libre actuar de las demás personas, considerándolas poco menos que estúpidas e incapaces, y están plenamente convencidos de que deben ser guiadas y dirigidas; en la idea de que «no se las puede dejar solas» (ésta es una idea que comparten las dictaduras diversas) que se las debe «proteger» y «ayudar» en todo (incluso en contra de su voluntad) con mil leyes que les digan qué comer y qué no comer, cómo y con qué se han de drogar-estimular, cómo se ha de hablar (imponiendo un lenguaje «socialmente correcto») cómo y cuánto trabajar o cómo emprender, cómo hacer el amor, cómo educar a los hijos, qué estudiar, las enfermedades que deben tener, e incluso cómo se ha de «ligar», «coquetear», etc. esta gente totalitaria, erigida en nuevos gestores de la moral colectiva, arrogándose una sapiencia fuera de lo común, piensan que, la sociedad no sabe organizarse por sí misma, y necesita de sus directrices.
El problema de la soberbia y la arrogancia intervencionista es que siempre, de manera inevitable, tiene que acabar haciendo frente a la dura y tozuda realidad. Las leyes se aprueban con la intención de aplicarlas a “sociedades en abstracto” (distorsiones resultado de filtrar la realidad a través de determinadas ideologías), pero acaban afectando a los individuos que las componen. Así, por ejemplo, quienes aprobaron la denominada “paridad”, como la mejor manera de aumentar el número de miembros de un determinado sexo en ámbitos de poder, o trabajos en los que tradicionalmente las mujeres son minoría, acabarán llegando a la conclusión de que algunos (no pocos) varones mejor preparados que algunas mujeres, acaben quedándose sin plaza… Esos hombres/varones no participarán de la llamada ideología patriarcalista, ni serán culpables de lo que supuestamente hicieron sus tatarabuelos; pero, sin embargo, van a pagar los platos rotos. En resumen: quienes promueven políticas de discriminación positiva pretenden poner solución a injusticias pretéritas, mediante injusticias presentes…
Pero aún hay más: los supuestos beneficiarios son en última instancia los más perjudicados, y eso por no hablar de los graves disturbios que suelen provocar estas medidas de discriminación institucional, que en muchos lugares del planeta se han cobrado miles de víctimas (en España, sin ir más lejos, la aplicación de la denominada “Ley Integral contra la Violencia de Género”, plasmación de la “discriminación positiva” en ámbito judicial, con el noble pretexto de “proteger a las mujeres”, ha traído como consecuencia la detención y el procesamiento indiscriminados de cientos de miles de hombres –más de un millón tras un lustro de su puesta en vigor- ocasionando más y mayores problemas que los que supuestamente se pretendían solucionar… y, ni que decir tiene que las supuestas beneficiarias de tales medidas de discriminación positiva, siguen estando en situación tan o más vulnerable que en la que se encontraban antes de la aprobación de tan perversa ley…)
Las políticas de discriminación positiva no provocan otra cosa, generalmente, que un enorme resentimiento social. Cuando el poder político promueve medidas de discriminación positiva (lo cual hace por puro electoralismo, favoreciendo a un grupo social fácilmente identificable para conseguir el apoyo de sus miembros en futuras citas electorales) acaba corrompiendo moralmente a la sociedad, pues se acaba propagando la idea de que es legítimo reivindicar la compensación de un determinado agravio pretérito, en lugar de preocuparse de labrar su futuro confiando en sus posibilidades, en igualdad de oportunidades con el resto de sus semejantes.
Es innegable que han sido muchas las minorías a las que se ha privado del acceso a la igualdad de oportunidades, unas veces por prejuicios racistas, otras ideológicos, o por motivos religiosos; pero la solución no pasa por rebajar la nota mínima de acceso a la universidad, o engordando las calificaciones de determinados estudiantes, o creando tribunales especiales para juzgar a los hombres –varones- de manera exclusiva, o castigándolos con penas más severas cuando incurren en los mismo “ilícitos penales” que las mujeres, o privándolos del derecho constitucional a la presunción de inocencia. De estas y otras maneras sólo se consigue perjudicar a buena parte de los miembros de las minorías que se pretende proteger, y se fomenta un sentimiento de discriminación entre quienes se han visto tratados injustamente…
Dar trato de favor, beneficiar a los miembros de un grupo social, sea por su color de piel, sea por su sexo, sea por la circunstancia personal que fuere, significa que no se confía en que los integrantes de ese grupo sean capaces de progresar por sí mismos, si se les da las mismas oportunidades que al resto de la población.
Al igual que el racismo no se combate con racismo, la misoginia no se combate con misandria. Resulta especialmente llamativo que no haya generalmente ningún político que acepte debatir sobre los efectos perjudiciales de la perversa discriminación positiva; si hablan de ello, lo hacen para proclamar la necesidad de aumentar las medidas de discriminación, con el objetivo de solucionar un problema que las medidas de discriminación positiva no han hecho más que agravar.
Y, no se olvide una cosa: Los males ocasionados por las generaciones que nos precedieron en siglos pasados, hágase lo que se haga seguirán siendo males, da igual lo que se haga en el tiempo presente…
AUTOR: Carlos Aurelio Caldito Aunión.

PARA TODAS MIS AMIGAS y AMIGOS INTELIGENTES
Es una interpretación muy femenina (que no feminista)
Hace unos días, en una ciudad de Francia, un cartel, con una joven
espectacular, en el escaparate de un gimnasio, decía:
‘ESTE VERANO ¿QUIERES SER SIRENA O BALLENA?’
Dicen que una mujer joven-madura, cuyas características físicas no han
trascendido, respondió a la pregunta publicitaria en estos términos:
Estimados Srs :
Las ballenas están siempre rodeadas de amigos (delfines, peces marinos,
humanos curiosos). Tienen una vida sexual muy activa, se embarazan y
tienen ballenitas de lo más tiernas a las que amamantan. Se lo pasan
bomba con los delfines poniéndose moradas de camarones. Juegan y nadan
surcando los mares, conociendo lugares tan maravillosos como La Patagonia
, el mar de Barens o los arrecifes de Coral de la Polinesia. Las ballenas
cantan muy bien y hasta graban CD’s. Son impresionantes y casi no tienen
más depredador que los humanos. Son queridas, defendidas y admiradas por
casi todo el mundo.
Las sirenas no existen. Y si existieran harían colas en las consultas de
los psicoanalistas porque tendrían un grave problema de personalidad:
‘¿mujer o pescado?’ No tienen vida sexual porque matan a los hombres que
se acercan a ellas, además por dónde?. Así que tampoco tienen hijos. Son
bonitas, es verdad, pero solitarias y tristes. Además ¿quien querría
acercarse a una chica que huele a pescadería?.
Yo lo tengo claro, QUIERO SER BALLENA.
PD : En esta época en que los medios de comunicación nos meten en la
cabeza la idea de que sólo las flacas son bellas, prefiero disfrutar de
un helado con mis hijos, de una buena cena con un hombre que me haga
vibrar, de un café con pastas con mis amigos. Con el tiempo ganamos peso
porque al acumular tanta información en la cabeza, cuando ya no hay más
sitio, se reparte por el resto del cuerpo, así que no estamos gordas,
somos tremendamente cultas. Desde hoy cuando me vea el culo en el espejo
pensaré, madre mía, lo lista que soy…….
Una vez acabado el año fiscal, la Agencia Tributaria envió un inspector de Hacienda para auditar los libros de una sinagoga.-¡Oh!, respondió el inspector, algo decepcionado con que su insólita pregunta hubiese tenido una respuesta tan buena, pero continuó con sus odiosas maneras-
¿Qué me puede decir sobre sus compras de galletas? ¿Qué hacen con las migajas?
-¡Ah, sí! -respondió el rabino, dándose cuenta de que el inspector estaba intentando ponerle en un aprieto con su absurda pregunta; las recogemos y las devolvemos a los fabricantes y de vez en cuando, nos envían gratis una caja de benditas galletas
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-Ya veo- respondió el inspector, estrujándose el coco para ver como podía sacar de quicio al sabelotodo del rabino-.¡Bien rabino! y entonces, ¿qué es lo que hacen con los prepucios que van quedando de las circuncisiones que llevan a cabo?
-Pues aquí tampoco desperdiciamos nada -respondió el rabino-.
Lo que hacemos es irlos guardando y enviarlos a la Agencia Tributaria y de vez en cuando, una vez al año más o menos, ellos nos envían un capullo completo.
El mayor placer de una persona inteligente es aparentar ser idiota delante de un idiota que aparenta ser inteligente. (NO LO OLVIDÉIS NUNCA, PORQUE HAY MONTONES POR TOS LAOS)

REFLEXIÓN DEL DÍA
Nunca discutas con un imbécil,
Leopoldo Abadía (Zaragoza, 1933) es un profesor y escritor español conocido por su análisis de la crisis económica actual
– «¿Libertad? ¿Para qué?» (Lenin)
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«La Democracia es incompatible con el Socialismo» (Francisco Largo Caballero)
– «El hambre es progresista porque destruye la antigua economía campesina y prepara el camino al socialismo» (Lenin)
– «La consolidación de un régimen exige hechos que repugnan, pero que luego justifica la Historia» (Francisco Largo Caballero)
– «Para deshacernos de nuestros enemigos, debemos tener nuestro propio terror socialista. Debemos atraer a nuestro lado digamos a noventa de los cien millones de habitantes de la Rusia soviética. En cuanto a los otros, no tenemos nada que decirles. Deben ser aniquilados» (Grigori Zinoviev Apfelbaum, septiembre de 1918, en «Severnaya Comuna», núm. 109, 19 de septiembre de 1918, pág. 2. LIBRO NEGRO DEL COMUNISMO, 93).