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UNIDOS PODEMOS: Más deuda, más impuestos y más regulaciones.

Por: Juan Ramón Rallo para La Razón

Unidos Podemos, la coalición electoral de Podemos e Izquierda Unida, presentó esta semana su programa económico para las elecciones generales del próximo 26 de junio. Se trata de un simple lavado de cara de las principales propuestas que ya estaban contenidas en el programa de Podemos de los pasados comicios del 20 de diciembre. Y si ya entonces esas propuestas constituían un error mayúsculo que, de haberse aplicado en su integridad, habrían condenado a nuestra economía a la bancarrota, actualmente no es posible emitir un juicio más optimista.

Así, el programa de Unidos Podemos se asienta sobre tres grandes pilares. El primero, reducir el déficit público mucho más lentamente y lograr que toda su disminución se acometa a través de fuertes subidas de impuestos. El segundo, dirigir, planificar e hiperregular en mucha mayor medida la economía y la vida de las empresas. Y, por último, establecer una tupida red de asistencialismo estatal para rescatar a todos aquellos ciudadanos excluidos de la sociedad debido a la pobreza generada por las subidas de impuestos y la hiperregulación de la economía.

Más en concreto, Unidos Podemos aboga por enfrentarse a las instituciones europeas para conseguir que el gobierno de España tenga derecho a endeudar todavía más rápidamente a los ciudadanos españoles. Al parecer, que la deuda pública se haya cuasi triplicado durante la última década les resulta insuficiente: necesitamos todavía más deuda para hipotecar en mayor grado el futuro de nuestros hijos y nietos. En este sentido, para la formación filocomunista, la sangría del déficit público sólo debe ir minorándose a través de brutales aumentos de prácticamente todos los impuestos —IRPF, cotizaciones sociales, patrimonio, sucesiones, sociedades, especiales, etc.—, con el declarado objetivo de incrementar la recaudación en hasta 40.000 millones de euros (una media superior a los 2.000 euros por familia).

A su vez, Unidos Podemos también defiende la necesidad de colocar una mayor porción de la economía bajo el control directo de las regulaciones y de los mandatos políticos. De entrada, pretende derogar las últimas reformas laborales para regresar al más rígidamente intervenido marcado de trabajo previo a 2010: sí, ese mercado de trabajo responsable de que la tasa media de paro en España haya sido del 17% en los últimos 35 años. La solución que ofrece Unidos Podemos para las personas que buscan empleo es, simple y llanamente, condenarlas al paro estructural más elevado del mundo desarrollado. Pero el dirigismo estatal no termina aquí: la formación rojimorada también aspira a crear una banca pública —a imagen y semejanza de las desastrosas cajas de ahorros—, a aprobar un “plan nacional de transición energética” —reforzando todavía más la injerencia política en la determinación de nuestras fuentes de energía, lo que ha contribuido a disparar su precio durante la última década— y a imponerles a los empresarios el tipo de inversiones que deben acometer —la mal llamada “política industrial” que no es más que una versión acicalada de la planificación indicativa que tantos fracasos cosechó en las economías socialistas—.

Por último, dado que Unidos Podemos parece ser consciente de que sus políticas económicas no contribuyen a generar riqueza sino sólo a colocar la economía a los pies de los políticos —a sus pies—, la coalición también contempla un reforzamiento del asistencialismo estatal para todos aquellos que queden desplazados de la sociedad: así, en el programa se defiende una renta mínima de inserción mucho más extensa que la actual, una reestrucuturación forzosa de la deuda privada o un control de precios sobre los suministros básicos. En suma, tras renunciar a la creación de riqueza —más deuda, más impuestos y más regulaciones— no les queda otra que apostar por repartir la miseria.

Sablazo al ahorro privado

La muy delicada situación a largo plazo de la Seguridad Social parecería justificar una cierta promoción del ahorro privado entre los españoles para que así cuenten con un colchón con el que capear los inexorables recortes futuros en sus pensiones. Sin embargo, Unidos Podemos plantea todo lo contrario: una ofensiva sin cuartel contra el ahorro privado. De entrada, la confluencia de izquierdas apuesta por aumentar aquellos impuestos que más directamente atacan la tenencia de ahorro privado: patrimonio y sucesiones. A su vez, también promete incrementar la tributación sobre las rentas del ahorro (como los dividendos, los intereses o las plusvalías). Y, por último, suprime toda ventaja fiscal al ahorro (muy en especial, la deducción por aportación a planes de pensiones, que aunque mal diseñada no debería eliminarse sin ofrecer alternativa alguna). En suma, Unidos Podemos ha colocado en su punto de mira a los ahorradores y no es de extrañar: el ahorro y la acumulación de un cierto patrimonio privado concede al individuo autonomía frente al Estado y la formación rojimorada no desea ciudadanos autónomos sino ciudadanos dependientes del Estado.

El expolio de la Seguridad Social

Como decimos, la situación financiera de la Seguridad Social es crítica, pero lejos de promover el ahorro privado complementario, Unidos Podemos aspiran a rapiñar con más saña a los ciudadanos. Así, por un lado, la confluencia de izquierdas apuesta por eliminar los límites a las cotizaciones sociales sin que ello implique elevar las pensiones máximas ofrecidas por el sistema. Textualmente: “Se eliminará el tope máximo a las cotizaciones, sin necesidad de incrementar la pensión máxima en similar proporción”. Pagar más, recibir lo mismo. Por otro lado, Unidos Podemos también propugna que los autónomos coticen según sus ingresos reales, impidiéndoles escoger su base de cotización tal como sucede ahora mismo: una política que encarecerá las cuotas de casi el 80% de todos los profesionales autónomos. En definitiva, se trata de arramblar sin miramiento alguno con los ingresos reales y con el ahorro de los españoles para mantener a flote un sistema social deficitario y condenado desde su mismo nacimiento al fracaso por meras razones demográficas.

La sindicalización de las pymes

Unidos Podemos suele manifestar su propósito de auxiliar a las pymes frente a las grandes empresas. Sin embargo, a la hora de la verdad, su programa económico establece muchos obstáculos nuevos a su capacidad para crecer y prosperar. Dejando de lado la contrarreforma laboral que prepara la coalición de izquierdas y que atentará directamente contra la capacidad de sobrevivir de muchas pequeñas empresas, su programa electoral contiene otra sorpresa envenenada para las pymes. En la actualidad, las empresas con menos de 10 trabajadores no están obligadas a contar con representantes de sus empleados dado el alto coste que ello representa en plantillas tan pequeñas y la creciente burocratización que implica en la gestión diaria de la compañía. Pues bien, Unidos Podemos pretende extender los representantes de los trabajadores —y, en definitiva, la presencia empresarial de los sindicatos— a todas las compañías con independencia de su tamaño. Lejos de liberarlas de la losa burocrática que ahora mismo las asfixia, la formación rojimorada pretender incrementarla todavía más.

El sector sindical tiene que liberalizarse.

Por:  Jaime de la Casa

El sindicalismo estatal vuelve a salir a las calles. Esta vez con un claro tono político; piden que la gente vote en masa para que haya un gobierno del cambio. Sorprende que estos autodenominados representantes de los trabajadores, digan ahora a quien hay que votar y a quien no para que la economía y los salarios se encaminen al alza, como si fueran expertos en la materia. Pero esto no es lo más llamativo, el líder sindical de UGT, Pepe Álvarez, afirmaba en la manifestación del pasado 1 de Mayo esta barbaridad:El compromiso de los sindicatos es repartir la riqueza, así sin pestañear. Quizás estaba yo confundido. Hasta donde tenía entendido, estos señores se dedicaban a representar a los trabajadores por imposición del Estado. Pero resulta que, además, otra labor que tienen es repartir la riqueza….

¿Pero esto qué es? ¿Los sindicatos, (financiados por coacción del Estado), tienen ahora plena legitimidad para decir a quien votar y dar consejos como el que no quiere la cosa sobre economía? ¿Hasta dónde vamos a llegar? ¿Qué será lo próximo? ¿Que esos hombres de bigote nos digan como tenemos que manejar nuestro dinero?… Esa es otra, parece que en el manifiesto de CCOO y UGT hay algún artículo que dice que todo líder sindical tiene que tener bigote. Bromas aparte, es muy preocupante que gran parte de la población española, apruebe la existencia de estos monopolios sindicales hechos para subvencionar a burócratas que viven de ilegitimidad impuesta por el Estado. Esas miles de personas que han salido a las calles a pedir más derechos, están adormecidos con el somnífero estatal, y creen, que la solución a los problemas laborales pasa por mayor intervención en la economía. Y no aprenden.

Para recuperar esos salarios dignos, poner fin a la precariedad laboral o al paro estructural de este país, la respuesta no pasa por un decreto-ley de un gobierno de turno, sino liberalizando de una vez por todas el mercado laboral, de igual modo que la economía. El sector sindical, (lo llamo sector porque debería ser de libre competencia y contratación), tiene que liberalizarse. El sindicalismo no puede ser impuesto por el Estado, tiene que ser de libre vinculación como un contrato más. Además, al no haber libre competencia y ser un monopolio estatal, este servicio no es atendido según las necesidades particulares de cada individuo. El sindicalismo del Estado, es una agencia de colocación de burócratas en el que, mediante la coerción, hacen creer de manera falsa y dañina, a los trabadores españoles que son representados y defendidos, para que los delegados y amiguetes sindicales puedan seguir viviendo el sueño diplomático, el de no hacer nada y cobrar de los que sí hacen.

Discúlpame mi pesimismo de este último párrafo querido lector, pero en un país en el que el 100% de las manifestaciones son para pedir más Estado y menos libertad, en el que la mayoría de las personas confunden derechos conquistados con libertades corrompidas, se hace palmariamente difícil pasar de la crítica objetiva liberal a la acción pedagógica.

Acerca del autor: Jaime de la Casa

Estudiante de Finanzas y Contabilidad en la Universidad de Sevilla. Miembro de Students for Liberty y en colaboración con Ágora Libertaria. Blog personal: Opinión Libre

 

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Consideraciones sobre el salario mínimo y la relación empleado-empleador como resultado de la intervención del Estado

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Por Alejandro Alarma Cabrerizo

El argumento que se esgrime para defender la aplicación del salario mínimo interprofesional es siempre el mismo: la defensa de los derechos de los trabajadores más vulnerables. Es decir, se entiende que con la aplicación de un salario mínimo se protegen mejor los derechos del trabajador y se conseguirá también un mejor reparto de los “ingresos”, que no los “beneficios” de una actividad empresarial. Por tanto, además, se le atribuye al salario mínimo unas virtudes como catalizador para una mejor redistribución de la riqueza.

Nada más lejos de la realidad. Su efecto es más bien contrario a los beneficios que sus defensores predican. ¿Por qué comento esto? Principalmente por una cuestión de teoría económica, además de por los resultados obtenidos donde se ha aplicado.

La única variable a tener en cuenta cuando hablamos del salario minino es la “productividad”. El salario está directamente relacionado con la productividad y por lo tanto, cualquier subida salarial que no vaya de la mano de un aumento de la productividad tendrá solo un impacto en el nivel de precios, provocando inflación.

 

El principal error de los defensores del salario mínimo es tomar como referencia el “salario nominal”, lo cual no deja de ser otra gran equivocación. Para comprobar correctamente cómo se encuentra el poder adquisitivo de los trabajadores debemos tomar como referencia el “salario real”. Y sabemos perfectamente que éste, solo presenta mejorías cuando ocurren dos cosas: el ya comentado aumento de la productividad y un aumento de la inversión.

El salario real sirve para mostrar si el poder adquisitivo del trabajador se ha reducido como consecuencia de la inflación, o si por el contrario ha aumentado, lo cual sería ideal. Podemos encontrarnos con casos donde el trabajador ha experimentado un aumento salarial, pero este no se ha traducido en un aumento de su poder adquisitivo. Por tanto, la única subida que nos debería interesar son las subidas del salario real ya que se traducirían en un mayor poder adquisitivo para el trabajador. Pero mientras no aumente la productividad, estas subidas solo serán artificiales, como las provocadas por subidas automáticas o programadas del salario mínimo.

Voy a utilizar como ejemplo datos de una economía dinámica como la norteamericana, donde se llevan recopilando estadísticas desde principios del siglo XIX. El primer aumento salarial en EEUU decretado por el gobierno federal ocurrió en el año 1938, y tuvo como resultado un aumento significativo de la tasa de desempleo, especialmente entre los trabajadores con menos formación, curiosamente aquellos a los que estas medidas pretenden ayudar.

Y ¿porque?. Pues, como dice el adagio: «there is no free lunch». En castizo: «no hay tal cosa como una almuerzo gratis, o no es almuerzo, o no es gratis». Cada vez que el gobierno impone una subida del salario mínimo, las empresas actúan en consecuencia, reduciendo personal, jornada laboral, quitando beneficios y por supuesto aumentando el precio final de sus productos. En definitiva, trasladando a los consumidores y por ende a los trabajadores más desfavorecidos el aumento del coste de la contratación.

Por lo que se ve, los políticos parecen no enterarse, o bien, prefieren seguir con el discurso electoralista y populista. Desde 1938 el salario mínimo en EEUU ha experimentado subidas en veintidós ocasiones. Según un estudio publicado en 2012 por Mark Wilson, los aumentos del salario mínimo en gran parte del siglo pasado no tuvieron ningún efecto a la hora de reducir el número de ciudadanos en situación de pobreza. Todo esto unido a los efectos que una subida de precios tendría sobre la inflación son argumentos más que sólidos para posicionarse en contra de la intervención del Estado a la hora de regular las condiciones económico-laborales.

Desgraciadamente, el control sobre el salario mínimo no es la única injerencia del Estado en las relaciones empleado-empleador. Tenemos los dichosos convenios colectivos regulados por sindicatos y gobierno, y que imponen a la fuerza a empresas con realidades económicas totalmente distintas en una especie de “café para todos” que solo sirve para reducir la flexibilidad de las mismas y entorpecer a los empresarios y trabajadores, que son realmente quienes mejor conocen su realidad y podrían establecer sus relaciones de forma más eficiente.

Mientras siga primando el discurso populista y desfasado de la actualidad, y continúe imperando el grito a la razón, seguiremos siendo castigados por un sistema que limita nuestras libertades y nos empobrece a todos.

Los errores y prejuicios de Podemos contra el informe sobre desigualdad del Instituto Juan de Mariana.

podemosestalinistas

POR: JUAN RAMÓN RALLO

Iván Ayala, miembro de Podemos, critica el reciente informe del Instituto Juan de Mariana acerca de la desigualdad en España. Dado que el artículo crítico es bastante largo, voy a ordenar las críticas y mis respuestas por bloques.

Intenciones del informe

1) El informe es un “estudio ad-hoc [sic] para alimentar ideológicamente las tesis conservadoras”

El propósito del estudio es, simple y llanamente, contrastar si la tan extendida afirmación política de que España es uno de los países más desiguales de Europa es cierta o no. La tesis liberal (que él incorrectamente tacha de conservadoras: imagino que siguiendo la misma estrategia de agitación tramposa que aquellos que tachan de stalinistas a Podemos) no es que la igualdad económica sea positiva: ésa es una tesis puramente socialdemócrata. La tesis liberal es que las desigualdades resultantes del escrupuloso respeto de los derechos básicos de las personas no deben ser corregidas mediante coacción (véase la concepción procedimentalista de justicia de Nozick). Por tanto, no tengo interés ideológico alguno en que España sea más o menos igualitaria —sí en que sea más libre—. Acaso quien sí posea algún interés en que España nos parezca especialmente desigualitaria sea el propio Iván, quien reconoce que “las nuevas ofertas políticas” [Podemos, partido del que forma parte] “están bebiendo [del paradigma] de la desigualdad”. ¿Qué pasaría si se mostrara que España no es tan desigual como ellos nos han dicho? Pues que se quedarían sedientos de votos y de poder. ¿Quién está realmente sesgado a la hora de estudiar los datos de desigualdad?

2) El informe pretende convencer a todas “esas personas que sienten la miseria en sus carnes, que no pasa nada porque esa miseria no es real”:

No, el informe no pretende convencer a nadie de nada de eso. Repito: lo que señala el informe es que España no es uno de los países más desiguales de Europa. Esto ni implica que los españoles no sean desiguales ni que no sean míseros. Por un lado, ser menos desigual que otros no implica no ser desigual en absoluto (si todos somos muy desiguales, ser menos desiguales significa seguir siendo muy desiguales). Por otro, ser muy igualitario no implica que nadie lo pase económicamente mal: una sociedad puede ser pobre e igualitaria (justo por eso los liberales señalamos que lo importante no es la desigualdad, sino la lucha contra la pobreza).

Desigualdad de riqueza

3) El informe afirma que la riqueza en sí misma, así como su concentración, no merece ningún interés

El informe no afirma que la distribución de la riqueza “no merece ningún interés”, sino que en términos de bienestar no debería ser demasiado relevante en tanto dispongamos de renta con la que satisfacer nuestras necesidades —más allá de servicios específicos que sí proporciona la riqueza, como la ostentación o la seguridad económica—. Paradójicamente, Iván acepta que esto es así en el caso de Suecia, país con mucha desigualdad de riqueza pero donde el Estado proporciona renta a aquellas personas que carecen de riqueza. ¿Por qué critica nuestro argumento para luego darnos la razón al aplicarlo con Suecia?

4) El informe sostiene que la riqueza es una variable “que nace de la nada y que carece de explicación económica”

El informe no afirma esta boutade en ninguna parte (¿alguna cita al respecto?). De hecho, sí proporciona una breve explicación económica sobre la riqueza (aunque ése no es el objeto de este estudio). Cito textualmente: “el valor de la riqueza no corresponde al valor de renta presente, sino que es una estimación de rentas futuras que se espera que dichos activos generen, descontados el tiempo y el riesgo. Así, la riqueza representa una valoración virtual e incierta de unas rentas futuras esperadas”.

5) El informe obvia que la distribución de la riqueza depende de la distribución del PIB entre los distintos grupos sociales:

Después de acusarnos de explicar pobremente el origen de la riqueza, Iván nos arroja una simplista exposición sobre la misma. Su modelo simplificado es que la riqueza presente es consecuencia de la distribución y acumulación pasadas de la renta. Acaso si hubiera leído con mayor detenimiento el informe, no caería en errores tan básicos: la riqueza es el valor presente de las rentas futuras, no el valor acumulado de las rentas pasadas ahorradas. El valor de una empresa no depende de lo que se ha invertido en ella, sino de los beneficios que se espera que vaya a obtener en el futuro (en cualquier manual introductorio de finanzas puede encontrar cómo el precio de un activo equivale al valor actual de sus flujos de caja futuros). Asimismo, el valor de un inmueble no está determinado por lo que se pagó por él, sino por los servicios (por ejemplo, de alquileres) que espera que proporcione en el futuro (el propio Iván, más adelante, reconoce que el estallido de la burbuja de la burbuja inmobiliaria ha hundido el valor de los inmuebles: ¿pero éstos no dependían de su coste histórico?). Es absurdo pensar que, por ejemplo, la riqueza de Mark Zuckerberg es igual a todo el ahorro que ha acumulado a sus apenas 30 años: al contrario, la milmillonaria fortuna de Zuckerberg procede de haber creado una empresa que se espera que obtenga gigantescos beneficios futuros y, por eso, hoy tiene un valor superior a 300.000 millones de dólares. Si Zuckerberg, con sus mismos ingresos pasados, hubiese creado Gowex en lugar de Facebook, hoy apenas tendría patrimonio alguno. La riqueza debe analizarse con un enfoque forward-looking, no backward-looking.

6) El informe pasa por alto que la desigualdad actual de riqueza es heredada de la expansiva desigualdad en el reparto del PIB entra las rentas del capital y las rentas del trabajo (sobre todo, como consecuencia de las reformas laborales de PP y PSOE)

Recuerdo el propósito del estudio: analizar si, como repiten partidos políticos y medios de comunicación, España es uno de los países más desiguales de Europa. Recuerdo la conclusión del informe: España no es uno de los países más desiguales de Europa. Lo anterior no significa que en España no haya desigualdad, sino que hay menosdesigualdad que en otros rincones de Europa. Acusarnos de no analizar el origen de la desigualdad en España es tanto como acusarnos de que el informe debería versar sobre otro tema distinto: y está muy bien que Iván plantee sugerencias de temas a analizar por los miembros del Instituto Juan de Mariana, lo que no está tan bien es que intente vendernos que nuestro primer informe es erróneo (o tergiversador) por no tratar un tema distinto del que trata. En todo caso, y ya que menciona el asunto, entremos en él: es falso que la desigualdad de la riqueza en España se deba al creciente peso en el PIB de las rentas del capital derivado, a su vez, de las recientes reformas laborales. Y es falso porque, en esencia, durante los últimos 15 años las rentas del capital netas no han ganado peso en España (salvo que incluya como rentas del capital lo que él mismo dice que no debe ser considerado como renta: es decir, las rentas inmobiliarias imputadas).

7) La evidencia empírica demuestra que la riqueza se está concentrando como consecuencia del creciente peso de las rentas del capital en el PIB

Iván Ayala cita esencialmente dos fuentes para respaldar esta afirmación: Alvaredo y Saez (2009) y Piketty. Sin embargo, los trabajos reseñados, lejos de confirmar su afirmación la desmienten. Primero, Alvaredo y Saez (2009) señalan claramente que la concentración de la riqueza en España no ha aumentado en el período que ellos estudian (1982-2005): “La concentración de la riqueza [del top 1%] decrece desde el 19% en 1982 al 16% en 1992 y luego vuelve a aumentar al 20% en 2005 (…) En contraste, la concentración de la riqueza del top 0,1% ha caído apreciablemente desde el 7% en 1982 al 5,5% en 2005”. ¿La razón de ello? “Dado que la riqueza inmobiliaria está menos concentrada que la financiera y los precios de los inmuebles ha aumentado sobremanera, la concentración de la riqueza entre los segmentos más ricos ha caído entre 1982-2005”. A su vez, Alvaredo y Saez exponen que la proporción de la renta en manos del top 0,1% aumenta como consecuencia de dos factores: los salarios y las ganancias del capital, a saber, el porcentaje de las rentas del capital y los beneficios empresariales en manos del top 0,1% no se incrementan durante todo el período analizado: “El gráfico también demuestra que el aumento de la renta en manos del top 0,1% es debe solamente a dos componentes: las ganancias del capital y la renta salarial. Los otros dos componentes, los beneficios empresariales y la renta del capital, han permanecido constantes”. Imagino que, como Iván me ha remitido en varias ocasiones de su artículo a la distribución primaria de la renta, sabrá que las ganancias del capital no son forman parte ni del PIB ni, en consecuencia, de los canales de distribución primaria de ese PIB (véase páginas 235-236, donde las ganancias del capital no aparecen; o léase la metodología del Bureau of Economic Analysis en su página 5: “Es importante resaltar que las mediciones de renta en la contabilidad nacional no incluye las ganancias o pérdidas derivadas del cambio en el precio de los activos, esto es, las ganancias y pérdidas de capital, dado que un cambio en el precio de los activos no constituye renta derivada de la producción”), por lo que no debería incluirse para medir la concentración del PIB en manos del top 1% (aquí explico por qué Piketty hace trampas cuando, en ocasiones, la incluye). Por tanto, la razón de que el top 1% concentre un mayor porcentaje del PIB en los últimos años no es el creciente peso de las rentas del capital (como afirma Iván), sino el aumento de los salarios del top 1%. De hecho, esto mismo es lo que reconoce el propio Piketty: “No considero que la relación r>g sea el principal causante de los cambios en la distribución de la renta y de la riqueza en el siglo 20, o que nos sirva para pronostica el camino que la desigualdad de la renta y de la riqueza va a seguir en el siglo 21 (…) Además, yo desde luego no creo que r>g sea una herramienta útil para reflexionar sobre el aumento en la desigualdad de las rentas salariales: otros mecanismos y políticas son aquí mucho más relevantes, por ejemplo, la oferta y la demanda de habilidad o la educación. Por ejemplo, en mi libro (capítulo 8-9) destaco que el aumento de la concentración de la renta en los EEUU durante el período 1980-2010 se debe en su mayor parte a la desigualdad de las rentas salariales, que a su vez puede ser explicado por dos factores: la creciente desigualdad en el acceso a la formación y a la educación superior durante este periodo en EEUU (exacerbado por el coste de la matrícula universitaria y la insuficiente inversión pública); y las remuneraciones explosivas de los directivos, probablemente estimuladas por cambios en los incentivos y en las normas, así como por elevados recortes de los tipos marginales máximos”. Es decir, Iván se inventa la historia de que la creciente desigualdad de la renta se debe en todo el mundo, y también en España, a la cada vez mayor concentración de la riqueza y al aumento de las rentas del capital en relación con las salariales, me remite para demostrarlo a dos fuentes y resulta que según sus fuentes: a) en España no ha habido concentración de la riqueza; b) la desigualdad de la renta no se debe al aumento del peso de las rentas del capital sino a la creciente desigualdad dentro de las propias rentas salariales. Oye, que todos podemos comenzar a citar referencias a trote y moche sin leerlas, pero no deja de ser llamativo que un economista me acuse de falta de rigor por despreciar la evidencia empírica… que él mismo está despreciando.

8) El informe rechaza estudiar la concentración de la riqueza en los deciles superiores con respecto a los inferiores bajo el argumento de que esto “no permite ver la distribución de la renta en los demás estratos de la población”

El informe no sólo no lo rechaza, sino que ofrece la ratio de concentración de la riqueza entre el quinto quintil y los restantes (página 21). Ahora bien, también ofrece el índice Gini para exponer una imagen más completa. Supongo que Iván no se opondrá a que demos dos indicadores en lugar de uno. Por cierto, y como ya expliqué, aunque uno se centre en analizar la concentración de la riqueza en España en manos del top 1%, esa concentración es de las más bajas de Europa (página 250, gráfico 6.7: ésta es otra de las referencias a las que me remite Iván y que no debe haberse leído con demasiado detenimiento).

9) El informe oculta que “la práctica totalidad de las viviendas de las familias españolas en realidad no son de dichas familias, sino de los bancos con los que mantienen una hipoteca”

Si Iván dedicara tanto esfuerzo en leerse el informe como en criticarlo, probablemente se habría dado cuenta de que estamos midiendo la distribución de la riqueza neta, esto es, restamos al valor de los inmuebles la deuda hipotecaria (y para ello tomamos los valores que nos proporciona el estudio de Credit Suisse al que también me remite Iván para defender sus tesis). A este respecto, por cierto, es completamente falso que la “práctica totalidad” de las viviendas en propiedad de España soporten una hipoteca.Si nos vamos al INE, comprobaremos que de los 14,3 millones de viviendas residenciales en propiedad, 8,3 están libres de toda carga hipotecaria y 6 poseen cargas hipotecarias (lo cual no significa que adeuden el 100% de la hipoteca: aunque sólo les reste por pagar el 1% del inmueble, figuran en esta rúbrica). No me consta que el 42% equivalga a la “práctica totalidad”.

10) El informe no tiene en cuenta el efecto del estallido de los precios de la burbuja inmobiliaria sobre el valor de los inmuebles

No sé de dónde saca que no lo hemos tenido en cuenta (¿se lo inventará sin más?). Como digo, la estimación de la riqueza neta de las familias españolas la extraemos del informe de Credit Suisse que sí lo tiene en cuenta. ¿O es que cuando Iván me acusaba de negar que, según Credit Suisse, los ricos españoles han aumentado su riqueza durante el último, él no estaba teniendo en cuenta la variación del precio de los activos en manos de esos ricos?

Desigualdad de renta

11) Las rentas inmobiliarias imputadas no deben integrarse en la renta de las familias para medir la desigualdad dado que “nadie los percibe realmente fuera del artificio teórico de este estudio”

Es curioso cómo Iván quiere analizar cómo se distribuye el PIB entre la población española y, en cambio, uno de los principales componentes del PIB (las rentas inmobiliarias imputadas) crea que debe ser excluido de la distribución de esa renta. Tendré que recordar que el PIB es el valor de todos los bienes y servicios finales producidos en una economía durante un período de tiempo: los servicios de vivienda son claramente un servicio que debe estar integrado en el PIB, al igual que aparecen los alquileres. Es evidente que si el propietario de un inmueble me alquila un piso de su propiedad, Iván querrá incluir esa renta del alquiler como renta del capital del propietario del inmueble. Pero, ¿y si yo vivo en mi propia casa? ¿Acaso mi posición no es exactamente la misma que si me autoalquilara el inmueble? Estamos ante un caso de autoconsumo (y, por si alguien no lo sabe, los autoconsumos sí aparecen en el PIB): yo, con mi propiedad, produzco el servicio de vivienda y me lo distribuyo a mí mismo (nótese que, sin imputaciones inmobiliarias, un país donde todo el mundo viviera de alquiler disfrutaría de un mayor PIB que uno donde todo el mundo tuviera su casa en propiedad).

12) Para incluir las rentas inmobiliarias imputadas en la renta familiar, estas rentas deben estimarse y no hay estimaciones fiables para el caso español

Esta crítica es la única que tiene cierto peso, dado que el informe de Eurostat reconoce la falta de calidad de muchos de los datos europeos. Pero justamente España no está entre el listado de países entre los que los autores encuentran problemas en los datos (tabla 2, página 24). Es decir, aunque es verdad que todavía falta mejorar mucho los métodos para imputar rentas inmobiliarias a los distintos hogares españoles, como primera aproximación no es mala. Nota al margen: todos los críticos de nuestro informe recurren en este apartado a la misma estrategia. Primero tratan de argumentar por qué las rentas inmobiliarias imputadas no deberían estar incluidas en las mediciones de desigualdad (muy mal argumento) y luego añaden que además las estimaciones no son de calidad (argumento parcialmente bueno). ¿No detectan un cierto sesgo argumentativo? A saber, “vamos a buscar todos los argumentos posibles para desacreditar este resultado, sin discriminar entre buenos y malos argumentos”. Cuánto me gustaría leer a alguien que dijera: “Es verdad que debemos incluir las rentas inmobiliarias imputadas en nuestras mediciones de desigualdad pero los datos de Eurostat son mejorables” (argumento sensato). Pero claro, según Iván, el de las conclusiones ideologizadas y pre-establecidas soy yo. Seguro.

13) El informe demuestra que el Estado de Bienestar reduce las desigualdades de renta y eso no puede ser suscrito por “una persona cuyo leit motiv intelectual es luchar contra el Estado y que ha argumentado en numerosas ocasiones en contra del Estado de Bienestar”

Primero, el propósito del informe es estudiar si España es uno de los países más desiguales de Europa: nada más. Si España no lo fuera por influencia del Estado de Bienestar, pues se refleja y ya está. Entiendo que si Iván me acusa de tener ideas pre-establecidas y de manipular mi argumentación para que encajen con las mismas, le tendrá que llamar la atención que en este caso añada lo que parece ser un argumento en mi contra: pero ello sólo debería llevar a Iván a modificar sus ideas pre-establecidas sobre mis presuntas ideas pre-establecidas (aunque apuesto a que semejante nivel de disonancia cognitiva le impedirá hacerlo). Segundo, como ya ha indicado, a los liberales la desigualdad económica les suele preocupar más bien poco (no así la pobreza): de ahí que, aun cuando el Estado de Bienestar redujera la desigualdad, ello no lo veríamos como un argumento a favor del Estado de Bienestar. Tercero, no es verdad que el informe demuestre que el Estado de Bienestar reduzca la desigualdad: el informe demuestra que, después de cobrar impuestos y establecer un monopolio estatal de facto en educación o sanidad, la desigualdad se reduce si posteriormente incluimos en la definición de renta los servicios públicos. Lo que no dice el informe (tampoco lo niega, simplemente no lo analiza), es que la desigualdad aumentaría si eliminamos el Estado de Bienestar y también los impuestos dirigidos a financiarlo así como las limitaciones a su provisión competitiva por parte de empresarios.

14) El informe sostiene que los servicios públicos reducen la desigualdad en España lo mismo que en la media de la OCDE y por tanto “nos deja exactamente igual en nivel relativo a los demás países”

No deja de sorprenderme que las personas reflexivas y analíticas metan la pata en cuestiones de lógica tan básicas. En efecto, los servicios públicos reducen la desigualdad en España en el mismo porcentaje que la media de la OCDE (un 20%), pero ¡esto no significa que por necesidad nuestra posición relativa siga siendo la misma! Que la desigualdad en la media de la OCDE se reduzca un 20% no significa que en todos los países de la OCDE se reduzca un 20%: en unos países se puede reducir más de un 20% y en otros menos. Y, en particular, si los países en los que la desigualdad se reduce menos de un 20% son países más igualitarios que España antes de aplicar esta corrección, entonces España puede terminar mejorando su posición relativa en cuanto a desigualdad. Sin ir más lejos, España es más desigualitaria en renta que Alemania antes de considerar los servicios públicos pero menos después de considerarlos. ¿No hemos alterado con ello nuestra posición relativa?

15) Es sorprendente que el informe afirme que, si el aumento de la desigualdad de la renta se debe al incremento del desempleo en España, la solución es liberalizar el mercado de trabajo

No tiene nada de sorprendente. Uno puede considerar que se trata de una mala política económica que no logra los resultados ambicionados por sus impulsores (tema de otro debate), pero si realmente crees que liberalizar el mercado de trabajo reduce el paro (como sostenemos nosotros), se trata de una receta absolutamente coherente. ¿De verdad Iván nunca nos ha leído defender la liberalización del mercado de trabajo como medida de choque contra el paro? ¿Qué le sorprende entonces?

Desigualdad de consumo

16) Una menor dispersión del consumo en absoluto se puede tomar como un indicador de menor desigualdad de un país

Una menor dispersión del consumo se puede tomar como un indicador… de la menor desigualdad en la distribución del consumo de un país. Si el PIB es consumo+inversión, diría que la distribución del consumo entre la sociedad resulta altamente relevante; de hecho, para el bienestar efectivo de la población resulta muchísimo más relevante que la distribución de los bienes de inversión. Por tanto, es totalmente legítimo que midamos la desigualdad en la distribución de esos bienes de consumo. A la postre, si la desigualdad de renta sólo reflejara que las rentas altas invierten muchísimo más que las rentas bajas (pero ambas mantuvieran un tren de vida similar), ¿qué objetivos pretenderíamos lograr con la redistribución de la renta? ¿Que las rentas altas invirtieran menos y las bajas consumieran más (menor crecimiento económico futuro)? ¿Que las rentas altas invirtieran menos y las bajas invirtieran más? (¿En qué mejoraríamos su nivel de vida y la asignación de capital en proyectos empresariales viables?).

17) La desigualdad del gasto en consumo en España es menor que en otros países porque buena parte del gasto en consumo se financia con endeudamiento

Primero, Iván no cita ninguna evidencia de que la menor desigualdad del gasto en consumo se deba al endeudamiento familiar (¿afirmación gratuita?): lo más parecido es señalar que España es uno de los países con mayor endeudamiento privado de la Eurozona. Pero este argumento es bastante malo porque, por un lado, el 83% del endeudamiento bancario de las familias está vinculado con la adquisición o rehabilitación de vivienda (a su vez, el endeudamiento con bancos es el 92% de todo el endeudamiento familiar), y sólo una pequeña porción del valor de la vivienda puede considerarse renta del período en curso (¡justamente las rentas inmobiliarias imputadas que se niega a considerar como renta!); y, por otro, porque en 2010 (y desde 2010) el endeudamiento familiar se ha reducido en España. Segundo, que las familias puedan endeudarse para nivelar intertemporalmente sus niveles de consumo no es un argumento en contra de utilizar el indicador de desigualdad de consumo, sino a favor. Me explico: si consideramos que el consumo sólo puede financiarse con cargo a la renta presente, entonces cuando una persona se quede en desempleo y sin subsidios de ningún tipo, necesariamente deberá morirse de hambre. La realidad, sin embargo, es que muchas personas pueden seguir consumiendo pese a carecer de renta presente si es que poseen activos que liquidar o si se espera que vayan a obtener rentas futuras: dicho de otro modo, el gasto en consumo puede financiarse o con renta presente, o con liquidación de activos (ahorro) o con rentas futuras (endeudamiento). Si estoy transitoriamente desempleado pero en unos años espero volver a tener empleo, ¿por qué debo rebajar absolutamente mi nivel de vida hoy? ¿No es acaso más sensato que consuma con cargo a mis rentas futuras? En tal caso, la distribución del gasto en consumo contribuye a suavizar las fluctuaciones en la distribución de la renta y, también, la desigualdad debida a las fluctuaciones de la misma (nada, por otro lado, que no sepa quien haya estudiado la hipótesis del ciclo vital).

Habitualmente suele acusarse a Podemos de populismo, no sólo en materia política pero también en materia económica. Se afirma que Podemos carece de un discurso económico sólido, articulado y fundamentado y que sólo se mueve por desinformación, propaganda y consignas. Podría ser que muchas de estas acusaciones sean injustas: que, aunque Podemos recurra a una comunicación que muchos reputemos como demagoga y populista, en realidad cuenten con un excelente equipo de economistas que termine respaldando todas y cada una de sus sonadas exclamaciones mediáticas. Podría ser, sí, pero cada vez que tienen la ocasión de demostrárnoslo, sólo contribuyen a reafirmar que su discurso económico está completamente vacío.

liberalismo16

¿Qué sociedad prefiere usted? La sociedad liberal vs. la socialista

El proceso espontáneo hace posible la paz social, porque cada actor, cooperando dentro del marco legal, explotando sus conocimientos prácticos y objetivos particulares persigue de manera espontánea y disciplinada el intercambio. Adaptando su comportamiento en función de las otras personas y de los otros objetivos para maximizar su beneficio.

Allá por el año 2000. Jesús Huerta de Soto escribía un librito bajo el título “La escuela austríaca – mercado y creatividad empresarial” en el que presentaba las principales líneas de pensamiento de la escuela austríaca de economía. Aún pensando que se trata de un libro desigual -hay capítulos excepcionales, otros no tanto- les recomiendo encarecidamente su lectura, especialmente su capítulo VI dedicado al pensamiento social de Friedrich A. von Hayek.

Friedrich A. von Hayek.Al final de dicho capítulo, de Soto hace el – para mi gusto –  mejor resumen posible del pensamiento de Hayek sobre las sociedades libres y las sociedades socialistas. Me permito parafrasear su texto, ofreciéndoles una versión de su tabla-resumen. La situación política que atraviesa nuestro país, mejor dicho, nuestro mundo occidental, secuestrado por  las socialdemocracias de todo color, hace que el tema cobre especial relevancia y sea de rabiosa actualidad.

Dos modelos sociales, usted elige.

SOCIEDAD LIBRE

SOCIALDEMOCRACIA

1. La coordinación social se produce espontáneamente, gracias a la función empresarial que descubre continuamente las expectativas de beneficio que generan los desequilibrios sociales al tiempo que los elimina (orden espontáneo). 1. Alguien trata de construir a propósito y mediante coacción la coordinación social. Para ello utiliza mandatos, órdenes y reglamentos establecidos desde un órgano central superior (orden jerárquico y organizado).
 2. El protagonista de los procesos  sociales es el individuo, que actúa y ejerce la función operativa. 2. El protagonista de los procesos sociales es el gobernante (democrático o no democrático) y el burócrata (es decir, la persona que pone en práctica las órdenes y reglamentos establecidos por el órgano central).
 3. Las relaciones de interacción social son de naturaleza contractual;  necesitan de la existencia de contratantes concretos, que intercambians bienes y servicios de acuerdo con las normas legales de la justicia material (ley).  3. Las relaciones de interacción social son relaciones de poder, en las que unos ordenan y los demás obedecen. Si se trata de una “socialdemocracia” la “mayoría” obliga a la “minoría”.
 4. Predomina el concepto tradicional de derecho desde la comprensión de la justicia material. Son reglas abstractas de contenido general que se aplican a todos por igual sin tener en cuenta ningún tipo de circunstancia especial.  4. Predomina el mandato o la regla, la que, como Ley formal, adopta contenidos concretos en forma de órdenes que determinan lo que se debe hacer en determinadas situaciones pero no es aplicable a todos por igual.
5.  Las leyes e instituciones que permitan el proceso social no se formaron intencionalmente, sino que tienen un origen evolutivo basado en las costumbres e incluyen un enorme volumen de experiencias e informaciones prácticas que se han ido acumulado durante generaciones. 5. Los mandatos y reglamentos son el resultado deliberado del poder organizado ; son altamente imperfectos y defectuosos, ya que nacen de la irremediable ignorancia de quienes están en el poder sobre los procesos de sociedad civil.
 6. El proceso espontáneo hace posible la paz social, porque cada actor, cooperando dentro del marco legal, explotando sus conocimientos prácticos y objetivos particulares persigue de manera espontánea y disciplinada el intercambio. Adaptando su comportamiento en función de las otras personas y de los otros objetivos para maximizar su beneficio.  6. Requiere que un objetivo o múltiples objetivos predominen sobre los demás. Ello se consigue mediante un sistema de órdenes. Esto conduce a conflictos sociales violentos que no se resuelven hasta que se impone al 100% la voluntad de unos sobre otros y, por tanto, pone en contínuo peligro la paz social.
 7. La libertad es entendida como ausencia de coacción o agresión (tanto la institucional como la no sistemática).  7. La “libertad” se entiende como el poder para lograr objetivos específicos, propios de un determinado momento y dictados por un simple acto de voluntad, un mandato o por un capricho.
 8. Predomina el sentido tradicional de la justicia que asume el derecho material es igual para todos, y ha de ser aplicada con independencia de los resultados concretos de un determinado proceso social. La única igualdad que se persigue es la igualdad ante la ley, aplicable por una justicia ciega a las diferencias individuales de las personas. 8. Predomina el sentido distorsionado de la “justicia de resultados” o de la “justicia social”, siendo su meta la igualdad en los resultados del proceso social, independientemente de si la conducta implícita de la gente en un proceso social es correcta  o no.
 9. Predominan las relaciones abstractas, económicas y comerciales. Los conceptos falsificados de “remordimiento”, “solidaridad” y el orden jerárquico no son considerados. En una sociedad libre de actores libres todos son prójimos de todos, todos son socios potenciales de todos, todos son potenciales clientes de todos, o potenciales proveedores.  9. Predomina la política en la vida social y las relaciones fundamentales siguen las reglas del “clan tribal”: a) La lealtad al grupo y su líder; b) el respeto al orden jerárquico; c) asistencia al “vecino” conocido (“Solidaridad”) y olvido e incluso desprecio por los” otros “, los más o menos desconocidos, los miembros de otro” clan tribal “, de los que se desconfía e incluso se califica de “enemigos”(falsificado y miope sentido del concepto de “solidaridad”).

Si se fijan bien, Hayek hace un dibujo perfecto de nuestra sociedad actual cuando de “socialismo” habla. Para él, el concepto de “socialismo” era un concepto muy amplio, que no sólo describía el “socialismo real” de las dictaduras comunistas, sino que incluía todo sistema social y político basado en el intento de sistematizar una sociedad mediante mecanismos de ingeniería social impuestos desde el poder. Asistimos con absoluta naturalidad (al menos la mayoría lo hace) a la intervención estatal en el mercado laboral, el energético, el de ocio, el de las profesiones liberales (como se decía antes), en la educación, la sanidad, el transporte, la vivienda, … convertidos en obedientes ciudadanos, ajenos al hecho de que lo legal es simplemente el dictado del poder, no necesariamente lo justo.

Las democracias occidentales han seguido en mayor o menor grado el camino socialdemócrata descrito por Hayek, lo que las convierte en vulnerables y caducas: no se puede domeñar la voluntad de las personas por siempre. El deseo de satisfacer las propias necesidades radica en la esencia misma del ser humano. La voluntariedad de las interacciones interpersonales no admite más diseño que el que realizan sus protagonistas directos, pues en caso contrario, siempre generarán insatisfacción. Ya está pasando: el proceso de polarización social al que asistimos en occidente es fruto de la socialdemocracia a la que nos hemos abandonado. Cada vez son más los obedientes que quieren imponer obediencia a todos los demás, pero cada vez son más también los que se sienten lesionados en sus relaciones formales con los otros, en su individualidad y en su deseo de prosperar. Populismos de izquierdas y derechas frente a los individuos maduros y responsables. Vamos perdiendo.

Considero las ideas de Hayek tan actuales como entonces, cuando las formuló. Y forman parte indispensable del cuerpo de ideas que deben subyacer en todo aqu¡el que se declare defensor de una sociedad libre. Yo ya he tomado mi decisión. Y usted, estimado lector, ¿por cuál de las dos formas de sociedad se inclina? ¿con cuál se siente más identificado?

La economía política del riesgo moral en Grecia

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Dice Jorg Guido Hülsmann en un artículo publicado en el año 2009 en la página del Mises Institute que el riesgo moral se define básicamente como el incentivo de una persona A, a usar más recursos de los que hubiera utilizado en otro caso, porque cree saber o sabe, que otra persona B proveerá algunos o todos esos recursos, sin su consentimiento.

Las claves del riesgo moral son, entre otras, la asimetría de la información, por un lado, y la separación entre propiedad y control, por otro. Es decir, quienes financian recursos extraordinarios contra su voluntad, desconocen parte de los datos necesarios, no saben que con su dinero se está financiando esa actividad sin su aprobación. Tal vez, de haberlo sabido, habrían elegido no destinar ese dinero o esos recursos a esa actividad, o tal vez sí. Esto lleva al segundo punto: la separación de la propiedad y…

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ACERCA DE UNO DE LOS DOGMAS/TABÚ MÁS IMPORTANTES DE LA IZQUIERDA: «LA DISCRIMINACIÓN POSITIVA».

 

Leire Pajín, peligrosa "progre" feminazi. Desgraciadamente, Ministra de Sanidad de España

Lo que la progresía llama discriminación positiva no es otra cosa que la manera “postmoderna” de imponer las políticas igualitarias que defiende el socialismo.

Como cualquier otra acción que se emprenda con el objetivo de conseguir  “igualar” a los miembros (y “miembras”, je,je,je) de un grupo social concreto, la denominada “discriminación positiva” es intrínsecamente coactiva, y por tanto un ataque a la libertad individual; pero, no podemos olvidar lo más importante –por ser especialmente grave- es también un absoluto menosprecio a las capacidades de los seres humanos, de sus riquezas, es ignorar la tendencia natural de los humanos a la diversidad, frente a la uniformidad… Uniformidad que inevitablemente es sinónimo de mediocridad, precarización, empobrecimiento.

Calificar de «positivo” lo que cualquier diccionario define como negativo, tiene como fin evitar el rechazo de las personas “educadas”, aparte de darle un barniz de ética al asunto. Aunque sus partidarios no oculten que aunque “positiva” sigue siendo “discriminación” (en español lo correcto sería denominarlo “trato preferente, o trato de favor”) su intención no es otra que la de convencernos de que “el fin justifica los medios”, pues se trata de saldar una deuda con gente desfavorecida, maltratada, discriminada, y de que… para tan noble causa es legítimo incluso perjudicar a otros individuos.

La razón principal que esgrime gente tan bienintencionada, filantrópica, los partidarios de la discriminación positiva, es que la Sociedad tiene pendiente de saldar una “deuda histórica” con las personas pertenecientes a determinados grupos sociales debido a que, en algún momento de la Historia sus ancestros fueron discriminados, sojuzgados, esclavizados, violentados, privados de sus derechos… Y como consecuencia de tal “discriminación negativa” sus actuales descendientes son merecedores del derecho a ser compensados, a resarcirse del daño que se le causó a sus antepasados, mediante la reserva en la actualidad de cupos, cuotas, en las prestaciones y servicios que el Estado “del bienestar” proporciona a los ciudadanos, ya sea en la educación, en la sanidad, en la administración de justicia, en el acceso al mercado laboral o cualquier otro ámbito.

Obviamente será el gobierno el que decida (teniendo en cuenta siempre la posible rentabilidad electoral de la “acción positiva”, que es otro eufemismo usado para enmascarar el trato de favor a determinadas minorías…) qué sector de la población es digno de recibir tales beneficios. Las políticas de discriminación positiva (affirmative action) no es que no hayan tenido el efecto esperado por sus defensores, y no hayan solucionado los problemas que pretendían resolver, sino que, en la mayoría de los casos, han perjudicado a sus destinatarios. En este sentido, merece la pena leer las reflexiones que hace Thomas Sowell en su muy interesante libro La discriminación positiva en el mundo. Thomas Sowell, un liberal de raza negra, analiza lo que apenas nadie se atreve ni a nombrar –por la dictadura asfixiante de lo políticamente correcto- y por supuesto argumenta con estadísticas y  enésimos ejemplos.

Las políticas de discriminación positiva se fundamentan en una mezcla de mala conciencia, por las tropelías cometidas por nuestros ancestros; la corrección política, que los medios de información y demás trovadores divulgan de manera machacona, hasta abrurrir; y una intención clara de ingeniería social, de “rediseño social”. Los partidarios de políticas de discriminación positiva, en su afán totalitario e intervencionista, quieren destruir la actual sociedad y construir una nueva a la medida de su “utopía bienintencionada”, porque lo último que desean es que los seres humanos, libres, elijan actuar por sí mismos.

Estamos hablando de puro paternalismo: estamos hablando de gente totalitaria, que se caracteriza por su desconfianza en el libre actuar de las demás personas, considerándolas poco menos que estúpidas e incapaces, y están plenamente convencidos de que deben ser guiadas y dirigidas; en la idea de que «no se las puede dejar solas» (ésta es una idea que comparten las dictaduras diversas) que se las debe «proteger» y «ayudar» en todo (incluso en contra de su voluntad) con mil leyes que les digan qué comer y qué no comer, cómo y con qué se han de drogar-estimular, cómo se ha de hablar (imponiendo un lenguaje «socialmente correcto») cómo y cuánto trabajar o cómo emprender, cómo hacer el amor, cómo educar a los hijos, qué estudiar, las enfermedades que deben tener, e incluso cómo se ha de «ligar», «coquetear», etc. esta gente totalitaria, erigida en nuevos gestores de la moral colectiva, arrogándose una sapiencia fuera de lo común, piensan que, la sociedad no sabe organizarse por sí misma, y necesita de sus directrices.

El problema de la soberbia y la arrogancia intervencionista es que siempre, de manera inevitable, tiene que acabar haciendo frente a la dura y tozuda realidad. Las leyes se  aprueban con la intención de aplicarlas a “sociedades en abstracto” (distorsiones resultado de filtrar la realidad a través de determinadas ideologías), pero acaban afectando a los individuos que las componen. Así, por ejemplo, quienes aprobaron la denominada “paridad”, como la mejor manera de aumentar el número de miembros de un determinado sexo en ámbitos de poder, o trabajos en los que tradicionalmente las mujeres son minoría,  acabarán llegando a la conclusión de que algunos (no pocos) varones mejor preparados que algunas mujeres, acaben quedándose sin plaza… Esos hombres/varones no participarán de la llamada ideología patriarcalista, ni serán culpables de lo que supuestamente hicieron sus tatarabuelos; pero, sin embargo, van a pagar los platos rotos. En resumen: quienes promueven políticas de discriminación positiva pretenden poner solución a injusticias pretéritas, mediante injusticias presentes…

Pero aún hay más: los supuestos beneficiarios son en última instancia los más perjudicados, y eso por no hablar de los graves disturbios que suelen provocar estas medidas de discriminación institucional, que en muchos lugares del planeta se han cobrado miles de víctimas (en España, sin ir más lejos, la aplicación de la denominada “Ley Integral contra la Violencia de Género”, plasmación de la “discriminación positiva” en ámbito judicial, con el noble pretexto de “proteger a las mujeres”, ha traído como consecuencia la detención y el procesamiento indiscriminados de cientos de miles de hombres –más de un millón tras un lustro de su puesta en vigor- ocasionando más y mayores problemas que los que supuestamente se pretendían solucionar… y, ni que decir tiene que las supuestas beneficiarias de tales medidas de discriminación positiva, siguen estando en situación tan o más vulnerable que en la que se encontraban antes de la aprobación de tan perversa ley…)

Las políticas de discriminación positiva no provocan otra cosa, generalmente, que un enorme resentimiento social. Cuando el poder político promueve medidas de discriminación positiva (lo cual hace por puro electoralismo, favoreciendo a un grupo social fácilmente identificable para conseguir el apoyo de sus miembros en futuras citas electorales) acaba corrompiendo moralmente a la sociedad, pues se acaba propagando la idea de que es legítimo reivindicar la compensación de un determinado agravio pretérito, en lugar de preocuparse de labrar su futuro confiando en sus posibilidades, en igualdad de oportunidades con el resto de sus semejantes.

Es innegable que han sido muchas las minorías a las que se ha privado del acceso a la igualdad de oportunidades, unas veces por prejuicios racistas, otras ideológicos, o por motivos religiosos; pero la solución no pasa por rebajar la nota mínima de acceso a la universidad, o engordando las calificaciones de determinados estudiantes, o creando tribunales especiales para juzgar a los hombres –varones- de manera exclusiva, o castigándolos con penas más severas cuando incurren en los mismo “ilícitos penales” que las mujeres, o privándolos del derecho constitucional a la presunción de inocencia. De estas y otras maneras sólo se consigue perjudicar a buena parte de los miembros de las minorías que se pretende proteger, y se fomenta un sentimiento de discriminación entre quienes se han visto tratados injustamente…

Dar trato de favor, beneficiar a los miembros de un grupo social, sea por su color de piel, sea por su sexo, sea por la circunstancia personal que fuere, significa que no se confía en que los integrantes de ese grupo sean capaces de progresar por sí mismos, si se les da las mismas oportunidades que al resto de la población.

Al igual que el racismo no se combate con racismo, la misoginia no se combate con misandria. Resulta especialmente llamativo que no haya generalmente ningún político que acepte debatir sobre los efectos perjudiciales de la perversa discriminación positiva; si hablan de ello, lo hacen para proclamar la necesidad de aumentar las medidas de discriminación, con el objetivo de solucionar un problema que las medidas de discriminación positiva no han hecho más que agravar.

Y, no se olvide una cosa: Los males ocasionados por las generaciones que nos precedieron en siglos pasados, hágase lo que se haga seguirán siendo males, da igual lo que se haga en el tiempo presente…

AUTOR: Carlos Aurelio Caldito Aunión.

ASÍ AFECTARÁ A LOS BLOGS LA LEY MORDAZA QUE PREPARA LEIRE PAJÍN.

Ayer os comentaba que este viernes el gobierno aprobó el anteproyecto de la llamada “Ley de Igualdad de Trato”, que podría someter todos los ámbitos de la vida a los caprichos del gobierno. Cuando digo “todos” me refiero también a los blogs. La inclusión de las bitácoras en los ámbitos afectados por esta ley no es algo gratuito. El Art.1 de ese anteproyecto señala que dicha norma regulará los “derechos y obligaciones de las personas, físicas o jurídicas, públicas o privadas”. El Art.3 señala: “Esta Ley se aplicará en todos los ámbitos de la vida política, económica, cultural y social”. Y el Art.4, en un absurdo intento de ponerle puertas al campo, afirma que “queda prohibida toda conducta, acto, criterio o práctica” que atente contra los amplísimos e incluso contradictorios conceptos de discriminación que contempla dicha ley. Veamos algunos ejemplos:

  • Moderación de comentarios: te puede caer una considerable multa si tienes un blog con los comentarios moderados y basas tu política de moderación en cualquier criterio que pueda considerarse discriminatorio por “razón de nacimiento, origen racial o étnico, sexo, religión, convicción u opinión, edad, discapacidad, orientación o identidad sexual, enfermedad, lengua o cualquier otra condición o circunstancia personal o social” (Art.2 de la ley). Por ejemplo: este blog podría ser multado porque las normas de participación indican que los idiomas del blog son el castellano y el gallego, y que cualquier comentario en otro idioma ha de ser traducido. Es un criterio de sentido común pero que incurre en la discriminación por razón de lengua según ese Art.2. Así pues, para cumplir la ley tendría que aceptar cualquier comentario en cualquier idioma, aunque no entendiese su contenido (con el consiguiente riesgo de admitir contenidos ilegales): el colmo del absurdo. Si no lo hago, según los Arts.43 y 44 de esa ley podría estar incurriendo en una infracción grave y podría caerme una multa de entre 10.001 y 60.000 euros (entre 1.644.000  y 9.983.000 pesetas, una auténtica burrada).
  • Si tienes un blog dedicado a Linux y en los comentarios tienes a un troll dando la matraca cada día diciendo que quiere hablar de Windows en los comentarios, no podrías banearle pues incurrirías en una discriminación por razón de opinión, según ese Art.2. De la misma forma, si tienes un blog de izquierdas no podrás borrar un comentario por defender ideas opuestas, y viceversa. De lo contrario, podrían acusarte de una infracción grave con una sanción de entre 10.001 y 60.000 euros. Gusten más o menos esas políticas de moderación, es un derecho del propietario de un blog establecer los criterios de moderación que desee. Ese derecho desaparecerá con la Ley Pajín, al aplicarse al ámbito privado criterios de no discriminación que hasta ahora y por sentido común sólo eran aplicables al ámbito de las administraciones públicas. Esto es violar nuestras libertades en nombre de la llamada “igualdad de trato”, un concepto que nada tiene que ver con la verdadera igualdad de toda democracia, que es la igualdad ante la ley.
  • Si en tu blog no discriminas a nadie por razón de lengua u opinión, también podrías vulnerar la ley, pues su Art.5 proclama un nuevo concepto: la “discriminación indirecta”, que según la ley “se produce cuando una disposición, criterio o práctica aparentemente neutros ocasiona o puede ocasionar a una o varias personas una desventaja particular con respecto a otras”. Esto entra en contradicción con el concepto de discriminación directa que establece la propia ley, revelando el enorme tamaño del disparate jurídico que está promoviendo Leire Pajín. Y es que lo que esto quiere decir es que tendrás que discriminar para no discriminar: a modo de ejemplo, como en este blog la mayoría de comentarios se publican en castellano, se me podría multar porque las normas de moderación del blog no incluyen criterios para obligar al uso de idiomas minoritarios como el gallego, el vascuence o el catalán en un determinado número de comentarios, por ejemplo. Nuevamente, estaría incurriendo en una infracción grave con una sanción de entre 10.001 y 60.000 euros
  • Para colmo de esperpento, si por ejemplo impidieses comentar en tu blog a alguien que te haya denunciado al amparo de esta ley podrías estar incurriendo en lo que el Art.10 de dicha ley define como represalia: “cualquier trato adverso o consecuencia negativa que pueda sufrir una persona por intervenir, participar o colaborar en un procedimiento administrativo o proceso judicial destinado a impedir o hacer cesar una situación discriminatoria”. Nuevamente podrían acusarte de una infracción grave con otra sanción más de entre 10.001 y 60.000 euros.

Una ‘ley comodín’ para tener la llave de la libertad de cualquiera

Como podéis observar, esta ley considera discriminación casi cualquier decisión que podamos tomar en nuestros blogs, o en cualquier ámbito de nuestra vida social. No es algo hecho por capricho, de forma accidental o fruto de la casualidad. Antes bien, estamos ante una “ley comodín” con la que el poder político podrá perseguir y castigar a cualquier ciudadano cuando le dé la gana, por casi cualquier causa: una eficaz herramienta legal para reprimir al discrepante, sobre todo teniendo en cuenta lo que vamos a ver a continuación.

Aplicará la ley un ‘inquisidor’ designado por el gobierno

Hay que tener en cuenta que el Art.37 crea la llamada “Autoridad para la Igualdad de Trato y la No Discriminación”, definiéndola cínicamente como una “autoridad independiente” que se encargará de aplicar esta ley. La curiosa “independencia” de esa autoridad queda en evidencia en el punto 4 del Art.38: “El nombramiento de la persona titular de la Autoridad para la Igualdad de Trato y la No Discriminación corresponderá al Gobierno mediante Real Decreto”. Al parlamento se le reserva un papel de mero florero en este nombramiento. ¿Cómo puede considerarse independiente un cargo así?

El acusado deberá probar su inocencia, como en la Inquisición

Para colmo, como señala el Art.28 de la ley y como comenté aquí en enero, el acusado de discriminación deberá probar su inocencia, lo cual viola el derecho a la presunción de inocencia que ampara el Art.24 de la Constitución Española. Esta inversión de la carga de la prueba supone una vuelta a los métodos de la Inquisición, cuando existía la llamada “prueba diabólica”, que dejaba a acusado en una total indefensión. Si tenemos en cuenta que, además, esto será competencia de un “inquisidor” designado por el gobierno, podemos hacernos una clara idea de para qué quiere aprobar el gobierno con tanta prisa una ley tan radicalmente antidemocrática como ésta.

Podrán censurar tu blog para proteger a la víctima de “discriminación”

Pero aún hay más: la disposición adicional primera de la ley modifica la LSSI, la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información, aprobada en 2002 durante el mandato de Aznar. En concreto se modifica el Artículo 11 de esa ley, relativo al “Deber de colaboración de los prestadores de servicios de intermediación”. La modificación consiste en añadir un segundo párrafo en el que se establece que los tribunales podrán ordenar “medidas de restricción o interrupción de la prestación de servicios o de retirada de datos de páginas de Internet que contempla la presente ley” con el fin de “proteger los derechos de la víctima”. O dicho sea de otra forma: podrán bloquear el acceso a tu web o censurar parte de sus contenidos para dar satisfacción a la víctima de una “discriminación”.

Una ley mucho peor que la Ley Sinde para la libertad de expresión

Viendo los innumerables y hasta contradictorios conceptos de discriminación que establece este anteproyecto, la ya de por sí cercenada libertad en la red va a sufrir un recorte enorme con esta nueva ley. Para seros sincero, no entiendo que toda la movilización que hubo en su momento contra la LSSI y más recientemente contra la Ley Sinde no se esté produciendo ahora contra la Ley Pajín. Estamos ante una ley mucho peor que la Ley Sinde en lo que respecta a la libertad de los internautas. Al fin y al cabo, se trata de una ley que reinstaura los delitos de opinión, y para colmo encomienda su persecución a un cargo político designado a dedo por el gobierno, violando el derecho a la presunción de inocencia de todo acusado. Ni la Ley Sinde había llegado tan lejos en la agresión a nuestras libertades.

FUENTE: http://www.outono.net/elentir/2011/05/29/asi-afectara-a-los-blogs-la-ley-mordaza-que-prepara-leire-pajin/comment-page-78/#comment-139461

LAS PROHIBICIONES DEL PSOE.

 

¡¡¡ A VER, LERDO-PROGRES, A VER SI OS ENTERAIS !!, estos son los que, en la transición gritaban desaforadamente (y llenaban las paredes de pasquines y pintadas) ¡¡SOCIALISMO ES LIBERTAD!!

BIEN, PUES…¡¡AQUÍ ESTÁ LA LIBERTAD DEL PSOE!!!

¡¡HALA TONTAINAS, SEGUID VOTANDOLOS,SEGUID!!

F U E R A

P . S . O . E .