Etiqueta: CENSURA

Un lobby islamista presiona para coartar la libertad de expresión en Occidente / An Islamist lobby presses to curtail freedom of expression in the West

cumbre3

La prestigiosa analista Judith Bergman acaba de revelar en las páginas del Gatestone Institute cómo la Organización de Cooperación Islámica (OIC, por sus siglas en inglés) está intentando poner coto a tu libertad de expresión en diferentes países occidentales.

Bergman destaca cómo, de un modo irónico, el “Primer Foro Islámico-Europeo para examinar formas de cooperación para poner coto al discurso del odio en los medios”, tuvo lugar el pasado mes de junio en el Press Club Brussels Europe.

El director del departamento de información de la OIC, Maha Mustafá Aqel, explicó que el foro es parte de la estrategia mediática para contrarrestar la “islamofobia”:

“Nuestra estrategia se centra en interactuar con los medios, el sector académico y los expertos en varios temas relevantes, además de interactuar con los gobiernos occidentales para generar conciencia, apoyar los esfuerzos de los organismos de la sociedad civil musulmana en Occidente e implicar a esta última en el desarrollo de planes y programas para contrarrestar la islamofobia”.

A diferencia de todas las demás organizaciones intergubernamentales, el OIC ostenta poder religioso y político. Se define como:

“La segunda mayor organización intergubernamental después de Naciones Unidas con 57 países miembros repartidos en cuatro continentes. La Organización es la voz colectiva del mundo musulmán […] que apoya todas las causas que más interesan a los más de 1.500 millones de musulmanes en el mundo”.

Bergman explica cómo según la carta fundacional de la OIC, uno de los objetivos de la organización es “diseminar, promover y preservar las enseñanzas y valores islámicos basados en la moderación y la tolerancia, promover la cultura islámica y salvaguardar el patrimonio islámico así como “proteger y defender la verdadera imagen del islam, para combatir la difamación del islam y fomentar el diálogo entre civilizaciones y religiones”.

En la 11ª Sesión de la Conferencia de la Cumbre Islámica (Sesión de la Uma Musulmana del siglo XXI) celebrada en Dakar (Senegal) los días 13 y 14 de marzo de 2008, los países miembros de la OIC decidieron “renovar nuestro compromiso para trabajar más duro para asegurar que la verdadera imagen del islam se proyecta mejor sobre el mundo” y “tratar de combatir la islamofobia que pretende distorsionar nuestra religión”[6].

En 2008, la OIC publicó su Primer Informe del Observatorio de la OIC sobre Islamofobia. Este documento enumeraba una serie de interacciones que los representantes de la OIC tuvieron con los públicos occidentales, incluidos el Consejo de Europa, la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) y académicos y otras universidades como Georgetown y Oxford, y decía:

“La cuestión que se subrayó en todas estas interacciones fue que la islamofobia está ganando cada vez más terreno en la mentalidad de la gente común en las sociedades occidentales, un hecho que ha creado una percepción negativa y distorsionada del islam. Se hizo hincapié en que las sociedades musulmanas y occidentales tendrían que abordar el problema con un sentido de compromiso para poner fin a la islamofobia […]. La islamofobia representa una amenaza no sólo para los musulmanes, sino para el mundo en general”.

“La OIC fue explícita en sus exigencias a Occidente”, recuerda Bergman. “En un comunicado entregado en la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, el secretario general de la OIC pidió que Europa “enjuiciara y castigara la discriminación racial […] mediante el marco de una legislación adecuada” y también “fortalecer las leyes existentes sobre discriminación y el el ‘tratamiento desigual’ y discriminatorio adoptado por los directivos del consejo de la UE”.

Hoy, muchos gobiernos europeos están enjuiciando a sus propios ciudadanos por criticar al islam o a los musulmanes, por ejemplo en Suecia, Alemania y Reino Unido, aunque se desconoce si este desarrollo de los acontecimientos puede atribuirse directamente, o en qué medida, a la OIC.

En Suecia, por ejemplo, los pensionistas en especial han sido procesados por hacer comentarios críticos sobre el islam en Facebook. Una mujer de 71 años se refirió a los denominados menores sin acompañante como “niños barbudos” y dijo –no incorrectamente (aquí, aquí y aquí)– que algunos habían participado “en violaciones y demolido sus centros [de acogida]”. En febrero de 2018, un tribunal sueco la sentenció a pagar una multa por “incitación al odio contra un grupo étnico”.

En Alemania, un periodista, Michael Stürzenberger, recibió una sentencia de seis meses de cárcel suspendida por publicar en su página de Facebook una foto histórica del gran muftí de Jerusalén, Hay Amin Al Husseini, estrechando la mano de un gerifalte nazi en Berlín en 1941. La fiscalía acusó a Stürzenberger de “incitar al odio hacia el islam” y “denigrar el islam” al publicar la fotografía.

Además de cultivar contactos de alto nivel con actores occidentales, la OIC también está siguiendo una exhaustiva estrategia mediática, acordada en Arabia Saudí en diciembre de 2016 y centrada en Occidente.

La estrategia mediática de la OIC afirma que uno de sus objetivos es:

“Aumentar la interacción con los medios y profesionales, mientras se promueve una imagen veraz y factual del islam. Se debe dirigir el énfasis a evitar cualquier vínculo o asociación entre el islam y el terrorismo, o el uso de retórica islamófoba en la guerra contra el terrorismo, como la de caracterizar a los criminales terroristas de fascistas “islámicos” o extremistas “islámicos”.

Parte de esa estrategia ya ha tenido mucho éxito en todo el mundo occidental, donde las autoridades y los medios no quieren referirse a los terroristas musulmanes como islámicos, sino que los describen sistemáticamente como “trastornados mentales”.

La OIC también señala que le gustaría que los profesionales de los medios y los periodistas “desarrollen, articulen e implementen códigos de conducta voluntarios para contrarrestar la islamofobia”, mientras que colaboran con los gobiernos occidentales para “generar conciencia contra los peligros de la islamofobia al abordar la responsabilidad de los medios sobre el problema”. La OIC dice además que le gustaría formar a periodistas extranjeros para “abordar el fenómeno del odio y la difamación de la religión islámica”, como ejemplificó el reciente Foro Europeo-Islámico, donde se presentó a los asistentes el “Programa para formar a los profesionales de los medios y reorientar los estereotipos sobre el islam” de la OIC.

Como se sostuvo antes aquí, los periodistas europeos –ayudados por la UE– ya son muy proclives a censurarse a sí mismos, lo que significa que el trabajo de la OIC ya está más que medio hecho en lo relativo a Europa.

Por último, la estrategia mediática de la OIC pide fomentar “una red de figuras públicas occidentales de alto perfil que apoyen los esfuerzos para combatir la islamofobia en la política, el periodismo y la sociedad civil” así como equipos de investigadores académicos y celebridades que sean las caras de la campaña.

Según Bergman, la OIC menciona los siguientes ejemplos, entre otros, de campañas mediáticas generales que pretende lanzar como parte de su estrategia mediática:

  • Campañas de televisión y publicidad “dirigidas al transporte público (bus y metro), periódicos y revistas famosos de cada país dos veces al año”.
  • Organizar tres tertulias al año en canales televisivos clave de EEUU y Europa sobre el islam con la participación de miembros escogidos de países musulmanes.
  • Diez conferencias al año en cada país (universidades, sindicatos y centros importantes sugeridos) “sobre el papel islámico para construir culturas y conectar religiones”.
  • Visitas a colegios y universidades de “equipos de especialistas” de la OIC.
  • Invitar a cien “activistas occidentales” de varios ámbitos en países musulmanes seleccionados que “puedan interactuar con intelectuales, políticos, figuras mediáticas e investigadores religiosos”.
  • Producir un documental de una hora “que examine el crecimiento de la islamofobia en occidente y su impacto en los musulmanes alrededor del mundo y las relaciones interreligiosas” que se emita “en grandes canales como la BBC británica y el Channel 4 o la PBS de Estados Unidos”.

La OIC está siendo ayudada en estos esfuerzos por “prestigiosas compañías de relaciones públicas como UNITAS Communications con sede en Londres (Reino Unido), y Golden Cap, con sede en Yeda (Arabia Saudí)”. La OIC promete que también creará un fondo para financiar iniciativas locales contra la islamofobia, y que hará un seguimiento de los medios y pulicará comentarios en noticias en publicaciones occidentales clave.

“Los muy ambiciosos planes de la OIC para acabar con la libertad de expresión están pasando muy desapercibidos en Occidente”, explica Bergman, quien añade que “los periodistas de los grandes medios occidentales no parecen considerar peligroso que su libertad de expresión pueda estar supervisada por la OIC, mientras que los gobiernos occidentales, lejos de resistirse, parecen, quizá para ganar votos, cómodamente dispuestos a aceptar lo que sea”.

(La Tribuna del País Vasco)

El marxismo cultural impone el fin de la libertad de expresión en Europa / Cultural Marxism imposed to freedom of expression in Europe

fin-libertad-expresion

Según un extenso reportaje publicado en la nueva Revista Naves en Llamas, en su número del pàsado mes de junio, el totalitarismo socialdemócrata se extiende por los principales países de la Unión Europea de la mano de la más asfixiante censura periodística que ha vivido el viejo continente desde la II Guerra Mundial.

Mientras el Parlamento Europeo “aconseja” a los ciudadanos qué periódicos leer y pretende “enseñar” qué información seleccionar y cómo hacerlo, países como Alemania, Francia, Suecia o Gran Bretaña, entre otros, diseñan leyes intensamente restrictivas que se presentan como herramientas legislativas contra las “noticias falsas”, pero que tienen como único fin castigar y eliminar todas aquellas informaciones y opiniones que cuestionen el pensamiento políticamente correcto impuesto a sangre y fuego en la UE por las fuerzas políticas dominantes y la totalidad de los medios de comunicación del Sistema.

La historia de la comunicación de masas demuestra que las informaciones falsas, las noticias equivocadas, los comentarios manipuladores, los análisis torticeros, las opiniones estridentes, las críticas furibundas y los puntos de vista rompedores son la esencia de la libertad de expresión desde que las primeras gacetas comenzaron a ver la luz en la Europa del siglo XVI. Y, del mismo modo, tratar de poner fin a la publicación de “mentiras” ha sido la excusa preferida de los incontables censores políticos, culturales o religiosos que el mundo ha conocido a lo largo de los siglos. Lo dramático del asunto es que hoy, en el siglo XXI, son las principales potencias de Occidente, sumisas a una falsaria corrección política impuesta por la alianza atroz existente entre el marxismo cultural y el islamismo político, las que no dudan en silenciar a sus ciudadanos más libres, aquellos que se niegan a acatar el discurso ideológico dominante.

Durante los últimos años, y especialmente desde que las grandes empresas periodísticas entraron en una crisis económica dramática a consecuencia de la implosión producida en el sector por la llegada de las TIC’s (nuevas tecnologías de la comunicación y la información), han sido los canales televisivos de más audiencia y las principales cabeceras del continente (tanto unos como otros generosamente financiados por las instituciones) los medios que más patrañas, inventivas y contenidos manipulados han lanzado al público en general. Estas empresas, de la BBC a El País, pasando por Financial Times, La Vanguardia, Le Monde, The Washington Post, The New York Times o La Sexta, mantenidas directamente o indirectamente por gobiernos propios o por regímenes dictatoriales extranjeros, son las que durante años han mantenido el monopolio de la desinformación en solitario y son las que hoy más presionan para que los dirigentes europeos actuales legislen a su favor… censurando, acallando y enmudeciendo a los nuevos protagonistas informativos que, básicamente a través de Internet, se suman al ámbito de la comunicación global.

Francia

En Francia, donde intelectuales y periodistas de talla internacional como Alain Finkielkraut, Éric Zemmour, Gilles Kepel o Ivan Rioufol, repetidamente censurados en las televisiones públicas, denuncian insistentemente y en solitario cómo cada vez es más difícil emitir informaciones y escribir opiniones contrarias al pensamiento único islamoizquierdista dominante, el presidente Emmanuel Macron ha anunciado el inicio de una “guerra” a las “noticias falsas” y a quienes las propagan. Con este fin, va a impulsar una nueva ley para “controlar, limitar y castigar la propagación en Internet, durante campañas electorales, de noticias falsas por parte de entidades extranjeras”.

Según Emmanuel Macron, que ascensdió al poder después de que los principales medios de comunicación galos impulsaran una durísima campaña contra su principal contrincante, François Fillon, la norma que está preparando su Gabinete “protegerá la vida democrática de las falsas noticias que, a través de las redes sociales, expanden por todo el mundo y en un instante, en todas las lenguas, bulos inventados para ensuciar a un responsable político, a una personalidad, a una figura pública, a un periodista”.

Mientras tanto, en Francia, como también ocurre en la mayor parte de los países que forman el núcleo duro de la UE, y gracias a leyes dictadas “ad hoc” bajo el pretexto de luchar contra “los discursos del odio”, es imposible y sumamente arriesgado cuestionar públicamente los constantes alegatos antidemocráticos lanzados por el Islam político, no hay forma de criticar serenamente a los “jemeres verdes” apologetas incansables del “cambio climático” y, por supuesto, es siempre motivo de querella judicial cualquier planteamiento que se haga en contra de una ideología de género tan generalizada como ignorante. De todo esto, de las decenas de “no-go zones” que se extienden por el país, de los miles de policías que son atacados todos los años en los barrios de mayoría musulmana y de las decenas de atentados islamistas que se han cometido en suelo galo en la última década, Macron, por el momento, no tiene nada que decir.

Alemania

Desde el pasado 1 de octubre de 2017, una nueva ley ha introducido la censura del Estado en plataformas sociales como Facebook, Twitter y YouTube. El Gobierno germano exige a estas empresas que acallen a sus usuarios en nombre del Estado alemán y, para ello, estas redes sociales se encuentran obligadas a borrar o a bloquear cualquier “delito de ofensa” como el libelo, la calumnia, la difamación o la incitación en un plazo de 24 horas de la recepción de la queja de un usuario, al margen de que el contenido de la denuncia sea cierto o no. Las empresas propietarias de las redes sociales tienen siete días para los casos que sean más complicados. Si no lo hacen, el Gobierno alemán puede imponerles una multa de hasta 50 millones de euros por no cumplir la ley.

De esta forma, el Ejecutivo de Angela Merkel ha conseguido que la libertad de expresión de sus ciudadanos esté sujeta a las decisiones arbitrarias de entidades empresariales que tienden a censurar más de lo necesario para no arriesgarse a una multa demoledora. Como explica la analista Judith Bergman, “cuando se nombra a los empleados de las compañías de las redes sociales como policía privada del pensamiento del Estado y se les da el poder de moldear el actual discurso político y cultural, decidiendo quién puede hablar, y qué puede decir, y a quién se acallará, la libertad de expresión se reduce a nada más que un cuento de hadas”.

Mientras esto ocurre, y como ejemplo perfecto de que tanto en Alemania como en el resto de Europa Occidental la censura solo funciona en una dirección, el Tribunal del distrito de Múnich ha reactivado e imputado una sentencia suspendida al periodista alemán Michael Stürzenberger de seis meses de cárcel por publicar en su página de Facebook una foto histórica del gran muftí de Jerusalén, Haj Amin Al Huseini, estrechando la mano de un gerifalte nazi en el Berlín en 1941. Los fiscales acusaron a Stürzenberger de “incitar al odio hacia el Islam” y de denigrar a esta religión por publicar la fotografía. El tribunal declaró a Stürzenberger culpable de “diseminar la propaganda de organizaciones anticonstitucionales”. Aunque la admiración mutua que una vez existió entre Al Huseini y los nazis alemanes es un hecho histórico incuestionable, resulta evidente que los tribunales alemanes están reescribiendo la historia, con el visto bueno de las autoridades políticas.

Reino Unido

En el Reino Unido, mientras el alcalde musulmán de Londres prohíbe colocar en las estaciones de metro anuncios de mujeres occidentales en bikini, la primera ministra, Theresa May, dirige también su indignación contra las compañías de Internet y contra los usuarios de éstas: “La industria tiene que ir más lejos y más rápido para automatizar la detección y eliminación de contenido terrorista online […]. Al final, no son sólo los terroristas a quienes tenemos que derrotar. Es la ideología extremista que los alimenta. Son las ideologías que predican el odio, siembran la división y perjudican nuestra humanidad común. Debemos ser mucho más firmes en la identificación de esas ideologías y su derrota, en todos los ámbitos de nuestra sociedad”.

A más de un lector esta declaración de principios puede resultarle aceptable, pero lo más llamativo de la misma es que en ella Theresa May jamás pronuncia el “apellido” de los terroristas que durante los últimos años, y especialmente a lo largo de 2017, han convertido Londres en general, y el Reino Unido en particular, en un campo de cadáveres. La primera ministra sigue insistiendo en que “estas ideologías” afectan “a todos los ámbitos de nuestra sociedad” cuando, en realidad, prácticamente todo el terrorismo que padece Occidente es islámico.

Paralelamente, su propia secretaria de Interior, Amber Rudd, se ha negado a ilegalizar al brazo político de Hezbolá. El discurso del odio de los islamistas de Hezbolá, al parecer, es perfectamente aceptable para las autoridades británicas. Y también el del clérigo musulmán sudafricano y predicador del odio Ebrahim Bham, que había sido intérprete del director jurídico de los talibanes. Se le permitió entrar en el Reino Unido para hablar en el Queen Elizabeth II Centre, un edificio del Gobierno, en el marco de la “Expo Palestina”, un gran evento antijudío celebrado en julio en Londres. Bham es conocido por citar a Goebbels, el ministro nazi de Propaganda, y decir que todos los judíos y cristianos son “agentes de Satán”. Entretanto, a un académico de primer orden como Robert Spencer se le ha vetado la entrada en el Reino Unido, supuestamente porque lo que narra —que es verdadero— es “islamófobo”.

La muy concreta intencionalidad política e ideológica que encierra el empeño de coartar la libertad de expresión de los ciudadanos en base a lo que se conoce como “delitos de odio” queda claramente expuesta en los datos que ofrece la Fiscalía del Estado británica (CPS, por sus siglas en inglés), que entre 2015 y 2016 asegura haber denunciado 15.442 casos de este tipo de faltas. Curiosamente, a pesar de que los judíos de Gran Bretaña, que ya han sufrido un drástico aumento el antisemitismo en los últimos tres años, suelen ser los destinatarios habituales de los delitos de odio, sus casos continúan siendo apenas una fracción mínima de las estadísticas. Según Campaign Against Antisemitism, “aún no ha habido un año en que se hayan enjuiciado más de unos 25 delitos de odio antisemita. En lo que llevamos de 2017, nos constan 21 enjuiciamientos, en 2016 hubo 20 y en 2015 hubo sólo 12. Es tan grave la inacción de la Fiscalía que hemos tenido que demandar a título privado a los presuntos antisemitas y enfrentarnos a la Fiscalía mediante las revisiones judiciales, de las cuales la primera la ganamos en marzo. El año pasado sólo se juzgó el 1,9% de los delitos de odio contra los judíos, señalando a las fuerzas policiales que sus esfuerzos para investigar este tipo de delitos podrían ser en vano, y enviando el claro mensaje a los antisemitas de que no tienen por qué temer a la ley”.

Suecia

En 1966, uno de los escritores para niños más populares de Suecia, Jan Lööf, publicó “Mi abuelo es pirata”, un libro infantil ilustrado que incluía, entre otros personajes, al malvado pirata Omar y al vendedor ambulante Abdulah. El libro se reveló como un éxito de ventas desde un primer momento, y ha sido traducido al inglés, al español, al francés y a otros idiomas. Hace diez años, se distribuyeron incluso 100.000 copias al público sueco con los “Happy Meals” de McDonald’s, como parte de un iniciativa para fomentar la lectura entre los niños.

Ahora, quince años después, el libro ya no es tolerable. El autor, que cuenta en la actualidad con 76 años, ha revelado que su editorial le había dicho que si no reescribía el libro y cambiaba las ilustraciones, éste sería retirado del mercado. La editorial también amenazó con retirar otro libro suyo si no lo rehacía, porque incluye la ilustración de un músico negro de jazz que duerme con las gafas de sol puestas.

La editorial de Lööf, la gigante sueca Bonnier Carlsen, dice que no ha tomado aún una decisión final y que solo considera la reescritura y reilustración de los libros como “una opción”. No hay duda, sin embargo, de que consideran los libros en cuestión sumamente problemáticos.

“Los libros estereotipan a otras culturas, algo que no es extraño, ya que todas las ilustraciones se crearon en un contexto, en su propio tiempo, y los tiempos cambian”, explica Eva Dahlin, que dirige el departamento literario de Bonnier Carlsen.

Por este motivo, Dahlin revela también que su editorial invierte mucho tiempo en revisar viejas publicaciones, para comprobar si incluyen dichos pasajes “problemáticos”. Añadió que la editorial no solo comprueba pasajes culturalmente delicados: “Tenemos muchas mujeres editoras, así que es probable que de forma natural seamos más conscientes de las representaciones con prejuicios de género que de este tipo de cuestiones. Pero ahora tenemos una mejor perspectiva y una mayor conciencia sobre estos asuntos”.

Suecia ya está acostumbrada a las “revisiones literarias” de este tipo, u otras revisiones culturales en nombre de las imposiciones políticamente correctas. Tanto “Pipi Calzaslargas” como otros libros infantiles han sufrido revisiones varias o han sido incluso retirados del mercado. En la serie televisiva de la niña pelirroja de las largas coletas se ha eliminado una escena en la que Pipi entrecierra los ojos para parecer china, “para no ofender a nadie”.

En 2013, un popular y premiado libro infantil danés, “Mustafas Kiosk”, de Jakob Martin Strid, fue retirado del mercado sueco tras las quejas en las redes sociales de este país de que el libro era racista e “islamófobo”. Irónicamente, el autor lo escribió en 1998, cuando se encontraba en Indonesia, el país con la mayor población musulmana del mundo, como un “alegato antirracista”.

Elocuentemente, el libro ha estado en el mercado sueco desde 2002 sin ninguna queja. En respuesta a estas críticas, el escritor danés señaló que solo se logra una sociedad igualitaria y no racista “cuando te permiten hacer bromas (cariñosas) sobre cualquiera”. “También hago bromas sobre los noruegos”, añadió.

En 2014, tras las quejas en las redes sociales suecas de que algunas de sus golosinas eran “racistas”, la empresa Haribo decidió cambiar uno de sus productos, “Skipper Mix”, que consistía en golosinas con forma de recuerdos marineros, entre ellos… máscaras africanas.

Y mientras tanto, día a día, y en muchos casos a través de asociaciones y organizaciones subvencionadas con recursos públicos, en Suecia se suceden las denuncias por “incitación al odio”. Estos son algunos casos recientes recogidos por el Instituto Gatestone norteamericano:

Una mujer de 71 años se refirió a los llamados menores sin acompañante como “niños barbudos”, y dijo que estaban “violando en grupo y demoliendo sus casas [de asilo]”. Publicó el comentario en la página de Facebook de los Demócratas Suecos en junio de 2016. En febrero de 2018, un tribunal sueco la sentenció al pago de una multa por “incitación al odio contra un grupo étnico”.

Durante el juicio, dijo que había estado leyendo varios artículos sobre estos supuestos refugiados sin acompañante que “habían incendiado las casas de asilo, violado, y negado a que un médico determinara su edad para evitar la sentencia”.

“Me horrorizó lo que leí”, dijo, disculpándose por el comentario que había publicado, del que dijo que se dirigía solamente a los que cometen delitos. Al tribunal, obviamente, no le importó el miedo de la anciana, y concluyó: “[la mujer] debió darse cuenta de que había un riesgo inminente de que las personas que leyeran el texto lo percibieran como una expresión de desacuerdo con otros grupos étnicos de personas en general y la inmensa mayoría de los refugiados sin acompañante, que, en el momento del comentario, habían ido concretamente a Suecia. A pesar de ello, escribió el comentario en Facebook”.

Otra mujer de cincuenta y tantos fue sentenciada a pagar una multa en diciembre de 2017 por un comentario en Facebook, donde llamaba a los hombres de Afganistán que habían mentido sobre su edad, “cabalgacamellos”: “Esos malditos cabalgacamellos nunca serán autosuficientes, porque son unos malditos parásitos”, escribió. El fiscal Mattias Glaser insistió en que el comentario iba dirigido contra “jóvenes que están luchando para quedarse en el país”. Según el tribunal: “se usaron palabras condescendientes de una manera que […] expresaban desprecio por las personas de origen afgano o personas de las regiones colindantes respecto al color de piel o su origen nacional o étnico y encajan en la cláusula sobre incitación al odio”.

En noviembre de 2017, un hombre de 65 años fue sentenciado a pagar una multa por “incitación al odio contra un grupo étnico”. ¿Cuál fue su delito? Escribir en Facebook que los migrantes “recién llegados”, no los suecos, “eran culpables de perpetrar violaciones colectivas”. Según el tribunal, el hombre “afirmó que los afganos, africanos y árabes que acababan de llegar a Suecia cometían delitos como violaciones colectivas”. Esta afirmación, según el tribunal, constituye un “claro desprecio” por las personas de los orígenes nacionales mencionados. El hombre de 65 años adujo que había publicado el comentario porque Suecia oculta las estadísticas sobre los orígenes étnicos de los violadores y que su comentario era una forma de difundir información e iniciar un debate. Esto no impresionó en absoluto al tribunal, que concluyó: “El comentario contiene una grave acusación de que las personas de determinados orígenes nacionales cometen delitos graves y no puede [el comentario] considerarse por tanto que dé lugar o contribuya a un debate objetivo sobre el asunto”.

En febrero de 2018, un hombre de 55 años fue sentenciado a pagar una multa por “incitación contra un grupo étnico” por escribir en Facebook que los musulmanes suníes están detrás de la mayoría de los delitos de bandas en Suecia, así como de las violaciones. “Los somalíes son musulmanes suníes… están detrás de buena parte de los delitos de bandas en Suecia y de toda la otra violencia, como las violaciones. ¡Los afganos son en un 80% suníes y son una gente maldita!”, escribió.

Durante el juicio dijo que tenía entendido que había libertad de expresión en Suecia. “Ves este tipo de cosas cada día”, dijo, “violaciones colectivas, disparos, maltrato animal y similares, y los políticos no parecen capaces de hacer nada al respecto. La policía no hace nada tampoco, y la gente se enfada”. El tribunal concluyó: “El comentario expresa que los musulmanes en general están detrás de los delitos de bandas y violaciones colectivas en Suecia, y se formula de una manera ofensiva […] El comentario no invita a un debate crítico sobre la religión, expresa exactamente el mismo tipo de desprecio que pretende abordar lo estipulado sobre incitación al odio contra un grupo étnico. Se sentencia al acusado al pago de 10.000 coronas [1.200 dólares] por incitación contra un grupo étnico”.

La analista Judith Bergman se muestra tajante: “Suecia está siendo barrida por una ola de asesinatos, agresiones violentas, violaciones, también colectivas y agresiones sexuales, además de la sempiterna amenaza terrorista. En lugar de usar sus limitados recursos para proteger a sus ciudadanos de los ataques violentos contra ellos, Suecia está librando una batalla legal contra sus pensionistas por atreverse a hablar contra los mismos ataques violentos de los que el Estado no les está protegiendo”.

FUENTE: ALERTANACIONAL

LOS DISCURSOS DEL ODIO / THE SPEECHES OF HATE

ley-contra-el-odio-_2

Hola, esta vez quiero tratar un tema que está muy de moda últimamente, y que se oye mucho en los llamados “medios de comunicación” (cuando en realidad, para que haya una comunicación debe haber alguien que emita un mensaje y alguien que responda, lo que excluye a la televisión, a la prensa y a la radio). Se trata de los discursos del odio. Escuchad, no hay dictadura más totalitaria que la que afirma ser ejercida en nombre de la libertad, del amor, de la paz, de la tolerancia. Ninguna dictadura podría funcionar a las claras, por lo que necesitan muchísimas capas de maquillaje lingüístico, palabras que suenen bien al oído, que deleiten al que escucha, que haga caer en sus redes a cualquiera que no sea crítico o que no piense por si mismo. Pues eso es lo que está pasando en los tiempos actuales sin que la inmensa mayoría de la población se dé cuenta de ello. Estamos llegando al punto alarmante en el que a cualquiera que discrepa de los temas predominantes en la “opinión pública” (opinión difundida mediante el marketing masivo y asimilada sin razonar por las masas) se le tacha de realizar algo llamado un discurso del odio.

Lejos de mi intención querer propagar el sentimiento del odio. Este sentimiento puede comprenderse cuando ha sucedido algo horrible en nuestras vidas, causado por otros, por ejemplo, si han asesinado a alguien muy querido, o si han quemado nuestro hogar, por poner algunos ejemplos. Sin embargo, nunca es un sentimiento que nos favorezca: lo ideal es mantenernos en un estado de calma, de serenidad sostenida. Sin embargo, el hecho de que se aplique la palabra odio a la simple discrepancia con un punto de vista predominante, es algo que no deberíamos permitir, y muy peligroso, pues nos acerca cada vez más a una dictadura ideológica, política y social.

Cuando veáis en lo sucesivo que alguien o algo (como la televisión o la prensa) habla de discurso del odio, hazte la siguiente pregunta: ¿realmente quien habla ha manifestado que desea algún mal a otras personas, o simplemente está hablando de lo que piensa?

 

Muy lejos de defender la libertad de expresión, quienes hablan de discursos del odio creen que hay una serie de dogmas que son incuestionables, que nunca pueden ni deben ser criticados, porque hacerlo es para ellos expresar odio. Por eso, imágenes como la siguiente no tienen ningún sentido (a veces, el supuesto discurso del odio es, precisamente, un simple uso de la libertad de expresión, aunque algunos totalitarios quieran llamarlo de otro modo):

discursos-de-odio-libertad-de-expresion

Otra pregunta que podéis haceros es: ¿quién está cortando realmente la libertad de expresión, quién no permite hablar al otro, el que emite su opinión, aunque sea discrepante, o quien le tacha de emitir un discurso del odio por ello?

 

De este modo, usando el sentido común, podréis distinguir entre lo que es dar una simple opinión o punto de vista, y la ignorancia más profunda. Pongamos algunos ejemplos.

1) El feminismo.

Este es sin duda uno de los dogmas incuestionables de nuestro tiempo, si lo criticas se te califica como emisor de un discurso del odio (contra las mujeres en este caso) si no de cosas aún peores. Y sin embargo, ¿qué pasa si simplemente dudas de algunos de los postulados de este movimiento ideológico? Por ejemplo, si dudas que exista un patriarcado (pues los hombres son sometidos al mismo nivel o más que las mujeres) o de esa otra afirmación según la cual las mujeres cobran menos que los hombres en igualdad de condiciones, siendo que esto carece de datos o evidencias? Si dudas de esto, se te calificará como machista, agresor, o de odiar a las mujeres en general, o de considerarlas inferiores. Cosas todas muy distantes de la realidad, que no provienen del uso de la lógica, sino de la estupidez, y que no honra al movimiento feminista actual (le honraría más bien dar datos objetivos de lo que afirman sin alarmarse de que alguien se los pregunte).

1) La inmigración masiva a Europa.

Otro de los temas en los que se tergiversa la realidad es la inmigración de millones de personas de los inmensos continentes africano, asiático, etc, a la pequeña Europa. Muchas son las dudas o planteamientos que esto puede generar de un modo natural, pero todos serán calificados como ‘discurso del odio’ o xenofobia por todos aquellos que solo se centran en el dogma de que la inmigración es algo bueno y solidario, y que solo puede traer bien, o de que tenemos la obligación moral de aceptarlo. ¿Qué tiene que ver dudar de las ventajas de esta inmigración masiva de extranjeros a Europa con el odio personal a esas gentes? Creo yo que absolutamente nada. Pero cuidado con no estar conforme o de acuerdo con lo que está ocurriendo, con nada que tenga que ver con los extranjeros, porque ellos están “libres de crítica” como un limbo que escapa a la lógica humana, a la razón. Se esconde tras ello la ideología de que ellos son buenos y nosotros malos. Si te sales de ese patrón, serás tachado de racista, xenófobo, o fascista.

FUENTE: Para Mi Son Enigmas

Cuando el lenguaje «políticamente correcto» atenta contra la libertad de expresión.

shutterstock_62757490-1-1024x576
En las universidades de los Estados Unidos el debate plantea por qué el exceso de prudencia en las palabras genera el “no debate” (Shutterstock)

En las principales universidades de los Estados Unidos se abrió un debate sobre cuáles son las mejores formas de expresarse para evitar caer en denuncias por racismo y discriminación

¿Pueden las palabras provocar la unión de los pueblos? Sí. ¿Pueden las palabras dividir a los pueblos? Sí. Pero claro que no son las palabras las culpables, sino el uso que se hace de ellas. Este siglo XXI parece ser un escenario férfil y complejo para que corran estas ¿aparentes? contradicciones. Tan basado en la diversidad cultural, política y religiosa que sin embargo parece ser que el uso de palabras justas y políticamente correctas conforman un debate acerca de lo «no dicho» que opera más para separar que para unir.

 

En Estados Unidos, esta discusión se dio de manera profunda en varias universidades de diferentes Estados del país del Norte. La revista Newsweek realizó al respecto un informe preciso sobre cómo se extiende y el daño que provoca esta situación de aparente «no debate»; pero que en realidad se trata de un debate efímero y epidérmico, que hoy se da en el interior de los claustros universitarios.

 

Para los sociólogos, este cambio de paradigma en el uso del lenguaje en las instituciones educativas de EEUU disparó la primera piedra. Allí, la demonización de ciertas expresiones y la amplificación casi inmediata en las redes sociales está provocando una ola de censura encubierta, donde la extrema corrección política pasa a ser un eje primordial.

 

La universidad siempre fue un campo fértil para la incorrección, para desafiar ideas preconcebidas, para jugar con el lenguaje y transgredir las fronteras mediante la creatividad. Sin embargo, esa óptica rupturista, que caracteriza a los jóvenes, parece en la actualidad estar cambiando.

 

Uno de los casos más llamativos fue el de Clyde Lynch, quien presidió durante 18 años el Lebanon Valley College. En su honor, hace un tiempo bautizaron al edificio principal con su nombre. Sin embargo, un grupo de estudiantes comenzó a juntar firmas y adhesiones en las redes sociales para cambiar la denominación. Los motivos no dejan de ser sorprendentes. El rechazo no está relacionado con la conducta de Lynch, ni con su trabajo, sino con el significado de su apellido, ya que «lynch», en inglés, significa linchar y en los petitorios aducían que el nombre del edificio tenía «connotaciones raciales».

 

Algo similar le sucedió a Eve Ensler, la reconocida dramaturga estadounidense, quién jamás se imaginó que una representación de su obra Los monólogos de la vagina, interpretada cientos de veces por miles de artistas alrededor del mundo, sería cancelada en un colegio de mujeres por ser ofensiva contra las «mujeres sin vagina».

 

Según los especialistas, estas nuevas camadas salen a un mundo sin reglas, pero con la contradicción de «vivir en lo prohibido», donde ciertas conductas verbales resultan ofensivas y donde los nombres de las personalidades más crueles de la historia están resaltados en monumentos y edificios públicos.

20160603cover1800-x-2400-768x1024
La tapa de la revista Newsweek puso el debate en la picota

En los últimos años los programas de estudio norteamericanos han ido cambiando: buscan reflejar las nuevas sensibilidades sociales. Los libros ahora vienen con «advertencias gatillo» –trigger warnings, en inglés- un concepto originado en Internet para advertir a las personas con trastorno de estrés postraumático -veteranos de guerra, sobrevivientes de abuso infantil y otros- sobre los contenidos que podrían «activar» un fantasma psicológico del pasado.

 

Otra de las conductas que causaron revuelo fue la postura de estudiantes de la Universidad de Columbia, quienes están dejando de leer mitología griega para no despertar impresiones del pasado relacionadas al abuso sexual. Y mientras que en Rutgers University realizaron una huelga de «libros caídos» por los textos de Virginia Woolf ante el temor a «activar» tendencias suicidas.

 

Más de la mitad de los colegios y universidades de Estados Unidos tienen códigos de expresión restrictivos y, de acuerdo con un observatorio de la censura, 217 instituciones -incluyendo algunas de los más prestigiosas- tienen códigos de expresión que «sin ambigüedades inciden en la libertad de expresión».

 

La Primera Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos se ha interpretado en términos generales, dando a los estadounidenses algunos de los derechos de expresión más amplios del mundo. Sin embargo, en las últimas dos décadas, y especialmente en los últimos años, los administradores universitarios y muchos estudiantes han tratado de limitar el uso de algunas palabras y han generado movimientos para restringirlo en las aulas también.

2312-1024x576
En las universidades de Columbia y Rutgers la sensibilidad acerca de textos de Virginia Woolf y otros escritos ya generaron polémica (The Atlantic)

Para proteger a los estudiantes de la incomodidad de tener que escuchar las ideas y opiniones de otros que puedan dañar sus creencias, el Departamento de Educación de Estados Unidos entre otras autoridades educativas- han señalado al «discurso» como una «conducta verbal que potencialmente puede violar los derechos civiles de las minorías y las mujeres».

El contraste del discurso anti minorías de Donald Trump

 

Algunos campus universitarios están empezando a parecerse a la Oceanía de George Orwell con su policía del pensamiento. Los periódicos estudiantiles se debaten ante la elección del uso de algunos vocablos y los estudiantes que hacen uso de frases y expresiones calificadas como «discurso del odio» son señalados por el resto. En paralelo, las redes sociales todo lo amplifican y lo comunican como un ojo omnipresente y protagonista vital de este tiempo.

 

Los profesores también se enfrentan a la posibilidad de ofender accidentalmente a cualquier estudiante y es por eso que están reconsiderando los planes de estudio y la restricción de las discusiones en clase sólo a cuestiones simples y «lavadas». Un profesor de la Universidad de Brandeis tuvo que atravesar recientemente una investigación administrativa secreta por acoso racial después de usar la expresión «espalda mojada» en clase, que se considera ofensiva y dirigida a los inmigrantes mexicanos que quieren ingresar a los Estados Unidos.

 

A medida que las universidades se han convertido en bastiones de una corrección política rigurosa, en la arena política se destaca un ambiente muy distinto. Y lo más manifiesto es la posición del candidato republicano a la presidencia, Donald Trump. Él se caracteriza por repartir macro-agresiones a diario y con un uso de expresiones muy políticamente incorrectas. Sus discursos incluyen acusaciones sobre la supuesta «portación de criminalidad» de los hispanos y musulmanes o comentarios que contienen expresiones que promueven la violencia de género sobre la gordura o fealdad de sus rivales mujeres políticas. Este tipo de discurso, en la actualidad, sería casi imposible que ocurriera en la mayoría de los campus universitarios.

shutterstock_336181772-1024x576
Mientras que algunos textos como los de Virginia Woolf despiertan “traumas”; el discurso misógino del candidato republicano Donald Trump contrasta con la corrección política de las universidades (Shutterstock)

Algunos líderes de negocios, escritores, políticos y hasta cómicos están siendo excluidos de los campus para evitar incomodar a las minorías -o a la mayoría-. La primavera en Estados Unidos es la estación donde ocurren los discursos de graduación y que ahora se denominó con ironía «temporada de no invitación». Los estudiantes y las universidades debaten acaloradamente sobre la idoneidad moral de quienes hablan en las graduaciones y se involucran en peleas sobre si los oradores ligeramente controvertidos merecen estar detrás de un podio.

 

Algunos incluso declinan el convite. Christine Lagarde, directora del Fondo Monetario Internacional y una de las mujeres más poderosas del mundo, canceló recientemente un discurso en la Universidad de Smith, uno de los colegios de mujeres más preeminentes de los Estados Unidos, después de una protesta contra ella en Facebook de estudiantes y profesores, a raíz de su conexión con los «capitalistas globales».

Los temas sobre diversidad sexual y raza son los que generan mayor debate con respecto al rol de la universidad. ¿Es un laboratorio para experimentar cómo hacer una sociedad más amable y justa? ¿O se trata de un campo de entrenamiento para el cerebro, donde las mentes jóvenes son desafiadas por otros puntos de vista para aprender a defender los propios? ¿O ambos?

 

Irónicamente, los jóvenes que claman por las «advertencias gatillo» es una generación criada por los valores de hombres y mujeres que alcanzaron la mayoría de edad en la década de 1960, en pleno auge del movimiento pro libertad de expresión de la Universidad de Berkeley, California que  estableció un nuevo estándar para hablar sin restricciones. El Free Speech Movement (FSM).

shutterstock_314305691-1024x766
Las universidades solían ser el espacio para lo disruptivo. Ya no (Shutterstock)

El movimiento de censura en los campus de hoy es un impulso profundamente conservador, incrustado dentro de una cultura permisiva y decadente que está muy lejos de ser «segura».

Cinco meses atrás, la Universidad de Yale organizó el debate Inteligencia Squared para analizar la proposición «La libertad de expresión está amenazada en el campus». Allí, cuatro destacados profesores y escritores argumentaron durante 1 hora y 45 minutos. Después, el público votó la proposición y el 66 por ciento estuvo de acuerdo. El debate tuvo muy poca cobertura, posiblemente debido a que se realizó el Supermartes, una noche en la que el dueño de las macro-agresiones, Donald Trump, lideró la atención de los medios.

 

El debate de Yale devino en una discusión acerca de si la demanda de libertad de expresión es en realidad un ataque encubierto a la izquierda. «Debemos tener en cuenta la posibilidad de que lo que realmente está sucediendo es que la libertad de expresión ha sido cooptada por los grupos sociales dominantes, para servir a sus intereses y silenciar a los marginados», dijo el profesor de filosofía de la Universidad de Yale Stanley Jason.

Shaun Harper, director del centro para el estudio de la raza y la equidad en la educación de la Universidad de Pennsylvania desestimó las quejas generalizadas acerca de la censura en el campus, diciendo que «sólo un puñado de las universidades tienen políticas restrictivas y que el racismo en los campus americanos es un problema más generalizado y urgente que la censura». Como prueba de ello, dijo que 8 mil presidentes de universidades y otros directores de alto nivel han llegado a su centro de orientación para saber cómo responder al racismo en sus campus.

shutterstock_242611990-1024x576
Para los especialistas, en algunas universidades hay más problemas de racismo que de libertad de expresión (Shutterstock)

La escritora y abogada Wendy Kaminer, en cambio, argumentó a favor de la idea y coincidió: «La libertad de expresión está amenazada en el campus» y desgranó las estadísticas que muestran que la mitad de los colegios y universidades de Estados Unidos tienen códigos de expresión restrictivos.

 

Kaminer ha escrito libros y ensayos que critican los movimientos de autoayuda y recuperación, así como la censura, y argumentó que el número de restricciones «vagas» en el habla, los chistes y los gestos en los campus son «demasiados para memorizarlos».

La opinión de Kaminer es interesante, ya que ella misma tuvo problemas con la «policía del lenguaje«. Poco antes del debate en Yale, ella participó en un panel organizado por los alumnos de la Universidad de Smith en Nueva York donde se debatió sobre el desafío de enseñar o no con el libro de Mark Twain «Huckleberry Finn», donde se usa repetidamente la palabra «nigger», forma despectiva de llamar a una persona de descendencia africana.

 

Opinó Kaminer a la revista Newsweek: «En la clase propuse hablar de estas palabras que sólo podemos mencionar por sus iniciales. Cuando digo ‘la palabra N’, todos oyen la palabra nigger en sus cabezas. Una alumna que estaba presente lo filmó y lo posteó en las redes «fogoneando» un debate sobre el supuesto racismo de la escritora. Fue realmente sorprendente para mí que mis agresores, no pudieran distinguir entre el discurso racista y el hecho de hablar sobre el discurso racista. No hubo diferencia«.

El jurista y crítico cultural Stanley Fish, autor del libro «No hay tal cosa como la Libertad de Expresión», dice que los administradores universitarios deberían ignorar las demandas de censura de los estudiantes, ya que van en contra del propósito de la universidad.

 

«La investigación académica no puede ser impedida por demonizar a ciertas formas de discurso por adelantado o por santificar a ciertos tipos de discurso con antelación», dijo.

«Lo que estamos viendo no son sólo fobias sobre el lenguaje», dijo Kaminer. «Hemos ido más allá de la corrección política y estamos viendo una disminución real del pensamiento crítico. Si usted no sabe la diferencia entre una palabra citada y un epíteto, entonces usted no sabe pensar».

FUENTE: Infobae

NOTA PERSONAL: Pues todo esto en Europa es aun peor y, si PODEMOS llegara a gobernar en España … ¡¡NI TE CUENTO!! MEJOR SER MUDO.

 

 

La manada magrebí: 10 inmigrantes violan y… ¡los medios lo ocultan!

violadores

El mes pasado 10 magrebíes violaron (violaron de violar, violar) en el piso donde vivían, en Alicante, a 3 chicas de 14, 15 y 17 años, grupalmente y durante horas. Por esta noticia han pasado algunos medios de puntillas…

Por Victor Sánchez

¿Quiénes escriben el guión de lo que pasa en España? Los MEDIOS DE COMUNICACIÓN. Y aquí tenemos uno de esos casos donde el pueblo zombificado baila al ritmo que le marcan los medios.

Estos días, ves a todo el mundo en Facebook (pero todos es TODOS) expresando su repulsa contra ‘la manada española’ ante la sentencia de 371 folios que, por supuesto, no piensan leerse, aunque ello conlleve llevar la contraria a jueces que llevan dos años de sumario, y que han tenido acceso a vídeos que no son públicos.

Pero vamos al meollo, el mes pasado 10 magrebíes violaron (violaron de violar, violar) en el piso donde vivían, en Alicante, a 3 chicas de 14, 15 y 17 años, grupalmente y durante horas. Por esta noticia han pasado algunos medios de puntillas…

En una tertulia, en un famoso programa de televisión, el otro día un contertulio sacó a colación la noticia y… cambiaron rápidamente de tema. A ver, señores, seamos sinceros, seamos honestos ¿Por qué de esto no y eso sí? ¿Cuál es la diferencia? ¿Por qué los MEDIOS DE COMUNICACIÓN deciden ascender la historia de la manada a noticia de alcance nacional, y la historia de la manada magrebí es ocultada? ¿Alguien sabe responderlo? ¿Por qué no tenemos “manada magrebí”? ¿Por qué tenemos monográficos, programas especiales, reportajes y dos de pecho televisados cada dos por tres?

Pues la respuesta es fácil. Porque los medios son máquinas de enfrentar y de generar odio y rencor, pero de igual manera que cuando se dispara y hay que apuntar, cuando se genera odio también hay que apuntar. Y generar odio contra el hombre, el patriarcado y España parece ser lo único correcto, pero invocar las terribles ventiscas del odio contra 10 magrebíes es estimado “no conveniente”, o no “suficientemente constructivo”.

Y los mismos que el mes pasado, con el horrible asesinato del pequeño Gabriel, hacían control de daños, llamaban a no legislar en caliente, o incluso decían “todos somos Ana Julia” (artículo de un concejal de IU en Madrid), y por supuesto hablaban de que el objetivo de la cárcel es la rehabilitación y no la venganza con la cuestión de la Prisión Permanente Revisable, esos mismos se suman hoy a las masas enfurecidas, pidiendo modificar la legislación en el acto, no ya en caliente sino en ardiendo, y se suman a la escalada verbal contra “la manada” (de energúmenos, que lo son), respecto a la que los MEDIOS han concedido que hay bula para odiar y odiar todo lo que, cuando se trata de los 10 magrebíes, callan todos como putas.

Y ahora vendrá alguno o alguna a decirme a mí, que tengo madre y mujer, que me parece bien lo de la manada. Es el precio que se paga en España por ser un poco coherente. Vivimos en una colonia de hipócritas, pero sobre todo de patéticas marionetas de los medios de comunicación…

15727100_1801226123449739_7048532836610571024_n

Políticamente Correcto: Que es, de donde vino. / Political Correctness: What It Is and Where It Came From

27009896

«Redwood se refiere a la corrección política como una de las armas más viables y útiles de la izquierda, porqué  debido a la presión de algunos grupos, obliga a la sociedad a aceptar lo que aquellos ven como “verdad”. Esta presión lleva a las personas a adaptarse o a ser rechazadas. ¿Quién quiere eso? Muy a menudo, la gente cede por no soportar la alternativa.»

Por / By Fred DeRuvo

ORIGINAL ARTICLE IN ENGLISH: 

Political Correctness: What It Is and Where It Came From

SPA2

politicamente-correcto-autocensuraTodos hemos escuchado los términos “políticamente correcto” y “corrección política”. Sabemos que estos términos comenzaron como un poco más que eufemismos, pero en realidad, fueron (y son) de hecho un señuelo. Se hace hincapié en el disimulo del término para ocultar la verdadera amenaza que plantean a la sociedad lo políticamente correcto o la corrección política.

Políticamente correcto o Corrección política es esencialmente la labor externa de la cultura marxista en la sociedad.  El objetivo del marxismo cultural es la reformar de la sociedad para reemplazar completamente sus tradiciones y valores. Mientras que los marxistas de la vieja escuela creían que la oposición violenta, incluso militarizada era la mejor manera de lograrlo, los marxistas de hoy (Los nuevos Izquierdistas) encontraron una mejor manera de hacer eso mismo evitando el derramamiento de sangre y muerte con que plagaron el siglo XX. Hacerlo cambiando la sociedad desde adentro. Es algo que el secretario del partido comunista italiano Antonio Gramsci (1891-1937) había entendido y promovió en muchos de sus escritos.

La mayoría de la gente piensa que ser políticamente correcto significa simplemente evitar términos, frases y acciones que solo tienen el propósito de ofender a la gente. Normalmente, a personas que forman parte de grupos minoritarios. Por ejemplo, socialmente no es aceptable utilizar términos despectivos al referirse a las personas por su raza o por sus preferencias sexuales. Nos dicen que la corrección política en una sociedad civilizada evita hacer este tipo de cosas porque simplemente exacerba los problemas creando más separación entre los grupos.

¿Pero políticamente correcto es solo eso? Resumiendo, la corrección política en vez de alentar a la gente a reconocer su identidad, lleva a las personas a ver y acentuar sus diferencias. Esto es también conocido como multiculturalismo. Así, en lugar de celebrar nuestra identidad, deberemos celebrar nuestra diversidad. Se pretende que festejemos a los que son diferentes de nosotros, como si debido a esas diferencias ellos fueran mejores (no si eres blanco). Políticamente correcto es un llamado a ignorar el carácter de la persona centrándonos sólo en el color de su piel, su género u otra condición superflua.

Entiéndase que el objetivo del marxismo hoy sigue siendo el mismo que generaciones atrás, enfrentar a los trabajadores (el proletariado) contra la burguesía (ricos) y forzarlo a redistribuir su riqueza. Sin embargo, pretende lograr lo mismo mediante la corrección política (o multiculturalismo), obligando a la sociedad civil a rendir su libre pensamiento.

En otras palabras, se utiliza la presión social para obligar a la gente a aceptar nuevos valores y principios relegando esos molestos valores bíblicos. Por ejemplo, si una persona no está de acuerdo con el estilo de vida homosexual, rápidamente se enfrentara a “! DETEN EL ODIO!” entre otros comentarios diseñados para avergonzarla y conducirla a un sumiso silencio.

No importa si la persona realmente odia o no la homosexualidad. La idea aquí es que supoliticamente-correcto-libertad-expresion desacuerdo sea expuesto como odio y acusarlo de eso. Pronto, en el momento que alguien se atreva a afirmar su desacuerdo con ese estilo de vida, será verbalmente atacado e injuriado como alguien que odia al homosexual. Así eventualmente, aunque solo estén en desacuerdo con la homosexualidad las personas comienzan a mantenerse calladas. Es decir la corrección política se utiliza para forzarlo a aceptar un nuevo valor, suprimiéndole el de su tradición.

Estos insólitos valores también son acompañados por la promoción y constante repetición en los medios de comunicación, la educación y los negocios. Los teóricos marxistas a través de las últimas tres o cuatro generaciones hasta hoy, se ocultaron en grupos académicos detrás de los muros de nuestras universidades, en revistas de como Fortune 500,  tras películas de Hollywood y en la industria musical. También llenan los pasillos del Congreso. Desde estas posiciones de poder, los marxistas han redefinido valores fundamentales para nuestra sociedad. Mientras calladamente ocurría esta metamorfosis, creo que muchos fuimos sorprendidos totalmente fuera de guardia  y ahora tratamos de ponernos al día.

El principal problema con la corrección política (como la variedad multicultural) es que “en la mayoría de estos dogmas y tabúes podemos encontrar una creencia oculta que nunca  fue examinada correctamente y mucho menos probada, aun así, no puede ser cuestionada”. [1] La persona que dijo esto, Zuriel Redwood, utiliza el ejemplo de la homosexualidad perfectamente. Zuriel lo explica diciendo: “todo el movimiento de los derechos homosexuales se basa en el supuesto de que el homosexual nace homosexual. El dogma insiste en que ser homosexual no es una opción. Basado en este supuesto, sugiere la lógica que cualquier argumento en contra de los reclamos homosexuales es intrínsecamente injusto. Quien se oponga a la idea de los homosexuales en las fuerzas armadas es acusado inmediatamente de odiarlos”. [2]

El principio básico fundamental, que las personas nacen homosexuales, nunca ha sido probado. Redwood dice que mientras algunas personas posiblemente nacen homosexuales, no tenemos una pizca de evidencia o prueba concluyente que apoye el concepto/creencia de que todo homosexual, nació como tal y no que fue una elección personal. Sin embargo, por la presión social creada por la corrección política, esta conjetura (que el  homosexual nace así) aun sin pruebas es  aceptada como verdad.

Redwood se refiere a la corrección política como una de las armas más viables y útiles de la izquierda, porqué  debido a la presión de algunos grupos, obliga a la sociedad a aceptar lo que aquellos ven como “verdad”. Esta presión lleva a las personas a adaptarse o a ser rechazadas. ¿Quién quiere eso? Muy a menudo, la gente cede por no soportar la alternativa. Si miramos a través de las Escrituras, encontramos muchos ejemplos de personas que no claudicaron ante la presión social, manteniendo su integridad siguieron la verdad de Dios independientemente de lo que pudiera sucederles.

Políticamente correcto es una fuerza en la sociedad que moldea y forma no sólo lo que la gente dice y hace, al final hasta lo que piensa. “El Bolchevismo soviético dio lugar a la corrección política tal como la conocemos hoy. El término se refería a las acciones o declaraciones aunque no  ilegales, iban en contra de los estándares aprobados de la dirigencia política. Ser políticamente incorrecto no fue necesariamente castigado legalmente, pero tuvo consecuencias políticas”. [3]

Hoy, ser políticamente correcto significa evitar acciones y palabras que pudieran ofender las sensibilidades de los que se consideran víctimas de la sociedad (minorías). Sin embargo, es llevado al ridículo extremo, siendo lo más preocupante la aplicación legislativa de la corrección política. Sabemos que se han promulgado leyes en el Reino Unido que prohíben a la gente de decir ciertas cosas. ¿Llamarlo homosexualidad? “pecado” ¡Prepárate, será arrestado e ir a la cárcel! Lo mismo sucede ahora en Canadá, donde se aprobó una ley que prohíbe el uso de la palabra “sodomita” al referirse a un homosexual.

En esencia, el marxismo hoy emplea el multiculturalismo (a través de lo políticamente correcto) para cambiar las normas sociales y valores desde adentro, mientras que ayer los marxistas intentaban cambiar la sociedad desde fuera, asimiento el control a través de la oposición violenta. Obviamente, es mucho más efectivo cambiar la sociedad desde dentro. Aunque lograrlo toma mucho más tiempo, tiene más poder de permanencia.

Los izquierdistas están usando lo políticamente correcto para arruinar la sociedad. Apelan al anclaje sentimental y emocional de la persona. Nos dicen que “si se siente bien no es malo”. La corrección política ha creado una paleta siempre cambiante sobre la virtud de las emociones por las que la gente toma sus decisiones. La corrección política es un método sin basamento alguno en la Verdad real sustantiva. No es absoluta. Simplemente busca cerrar la discusión o la acción que considere ofensiva y lo hará con leyes si es necesario.

[1] Redwood, Zuriel (29 / 08 / 2012). Minoría bolchevismo (Kindle ubicaciones 1050-1051). Kindle Edition.
[2] Ibíd., Kindle ubicaciones 1038-1041
[3] Ibídem, Kindle ubicaciones 1059-1062

626178-944-1116

 CORRECCIÓN POLÍTICA1

Europa: Que el totalitarismo vuelva a ser grande / Europe: Making Totalitarianism Great Again

censura-ue

«La UE no es la única que amenaza con liquidar la libertad de expresión bajo el pretexto de combatir las «noticias falsas». En Francia, el presidente Emmanuel Macron ha anunciado que quiere introducir nuevas leyes dirigidas a regular las «noticias falsas» en periodo electoral, incluyendo «acciones legales de urgencia» que permitan al gobierno francés retirar «noticias falsas» de un sitio web o bloquearlos completamente.»

Por/By  Judith Bergman

ORIGINAL ARTICLE IN ENGLISH: Europe: Making Totalitarianism Great Again

Traducido por El Medio

La Unión Europea está intensificando sus esfuerzos para censurar y marginar las voces que discrepan de sus políticas, valiéndose del oportuno eufemismo de combatir las «noticias falsas».

«La Comisión tiene que estudiar los desafíos que las plataformas online representan para nuestras democracias en lo relativo a la difusión de informaciones falsas e iniciar una reflexión sobre lo que haría falta a nivel de la UE para proteger a nuestros ciudadanos», escribió Jean-Claude Juncker, el presidente de la Comisión Europea, en mayo de 2017. Qué considerado por parte de Juncker que, de forma totalitaria, desee proteger a los ciudadanos de la UE de las noticias que no se ajustan a las narrativas y agendas de la Comisión.

En octubre de 2017, la Comisión Europea anunció sus medidas políticas para tratar las «noticias falsas» y su intención de «diseñar soluciones para abordar la difusión de noticias falsas». Según la Comisión, «las noticias falsas consisten en la desinformación intencionada a través de plataformas sociales online, medios informativos o la prensa tradicional». Además, según la Comisión, la política de la UE sobre las noticias falsas se guía por, entre otras cosas, «la libertad de expresión, el pluralismo mediático y el derecho de los ciudadanos a información diversa y fiable».

Esta reafirmación de la libertad de expresión y el pluralismo resulta bastante ridícula: la UE ya hace todo lo que puede para suprimir «el pluralismo mediático y […] la información diversa y fiable». Por ejemplo, la UE tiene programas en marcha —como el Programa de Derechos, Igualdad y Ciudadanía (REC)— que intentan ejercer una fuerte influencia en los medios de comunicación europeos y sus periodistas de cara a sus propias agendas, como la de la constante migración masiva a Europa desde África y Oriente Medio. Para este objetivo, la Comisión Europea financió hace poco la publicación de un manual con directrices para los periodistas acerca de cómo escribir sobre los migrantes y la migración. El manual lo lanzó el 12 de octubre el International Press Institute (IPI), una asociación de profesionales en representación de los principales medios digitales, impresos y audiovisuales de más de 120 países. Concretamente, en relación con los musulmanes, las directrices recomiendan:

Ten cuidado de no estigmatizar aún más términos como «musulmán» o «islam» asociándolos con actos particulares […]. No permitas que las alegaciones de los extremistas de estar actuando «en nombre del islam» queden sin réplica. Subraya […] la diversidad de las comunidades musulmanas.

La UE también financia una campaña llamada «Medios contra el Odio» y dirigida por la Federación Europea de Periodistas (EJF), la mayor organización de periodistas de Europa, que representa a más de 320.000 periodistas de 43 países. La campaña tiene por objetivo:

Mejorar la cobertura mediática en relación con la migración, los refugiados, la religión y los colectivos marginados […], contrarrestar el discurso del odio, la intolerancia, el racismo y la discriminación […] mejorar la implementación de los marcos jurídicos que regulan el discurso del odio y la libertad de expresión.

Para impulsar sus nacientes políticas sobre las «noticias falsas», la Comisión Europea nombró recientemente a 39 «expertos» para un denominado «Grupo de Alto Nivel (HLEG) para las Noticias Falsas y la Discriminación Online»:

Comprende a representantes de la sociedad civil, las plataformas sociales, los medios de comunicación, los periodistas y el ámbito académico […].

El Grupo de Alto Nivel asesorará a la Comisión para analizar el fenómeno de las noticias falsas, definir las funciones y responsabilidades de los actores relevantes, entender su dimensión internacional, hacer un balance de las posiciones en riesgo y formular recomendaciones.

Los representantes de los medios han sido casi exclusivamente seleccionados de entre los grandes medios; gigantes como ARD, RTL, la televisión pública sueca, Sky News, AFP y News Media Europe—, lo que hace que cualquier tipo de conclusión ecuánime que pueda alcanzar este grupo de «expertos» sea una posibilidad bastante ilusoria. En la medida en que consideran cualquier medio nuevo o alternativo una amenaza, a los representantes de estos medios les interesa lógicamente catalogar a la competencia de los medios alternativos o nuevos como «noticias falsas». El grupo de alto nivel celebró su reunión inaugural el 15 de enero de 2015.

La Comisión Europea sondeará a los ciudadanos de la UE mediante una encuesta de opinión pública —el Eurobarómetro— a comienzos de 2018 para «medir y analizar las percepciones y preocupaciones de los ciudadanos europeos en torno a las noticias falsas». La Comisión también organizará una «conferencia multilateral sobre las noticias falsas», que «defina el perímetro del problema, valore la efectividad de las soluciones ya puestas en marcha en las redes sociales y […] acuerde unos principios clave para futuras acciones».

La UE no es la única que amenaza con liquidar la libertad de expresión bajo el pretexto de combatir las «noticias falsas». En Francia, el presidente Emmanuel Macron ha anunciado que quiere introducir nuevas leyes dirigidas a regular las «noticias falsas» en periodo electoral, incluyendo «acciones legales de urgencia» que permitan al gobierno francés retirar «noticias falsas» de un sitio web o bloquearlos completamente. Dijo Macron:

Para poder proteger las democracias liberales, debemos ser fuertes y tener normas precisas. Cuando se difundan noticias falsas, se podrá recurrir a un juez […] y si procede, retirar el contenido, borrar cuentas de usuarios y en última instancia bloquear sitios web.

Una ley como esta significaría que el Estado francés —o quien esté en posición de actuar en su nombre como policía del pensamiento— se convertiría en el árbitro de lo que constituye la «verdad», muy al estilo de la nueva ley de censura alemana que exige a las redes sociales que hagan las veces de policía del pensamiento privatizada del Estado alemán.

La propuesta de ley francesa, sin embargo, iría aún más lejos que la censura alemana, ya que permitiría a las autoridades francesas bloquear sitios web completos en periodo electoral, una medida draconiana para combatir a la oposición política, y que pondría a Francia en la misma categoría que China e Irán, que bloquean las webs que no se ajustan a las agendas del régimen.

Esa ley francesa vulneraría también el derecho a la libertad de expresión e información protegidas por el artículo 10 del Convenio Europeo sobre Derechos Humanos, del que Francia forma parte, y la jurisprudencia del Tribunal Europeo para los Derechos Humanos. El artículo 10 establece que todas las personas tienen derecho no sólo a la libertad de expresión, también a «recibir y comunicar informaciones e ideas sin que pueda haber injerencia de la autoridad pública y sin consideración de fronteras». Se supone que los gobiernos no deben interferir en ese derecho —con algunas excepciones concretas recogidas en el artículo 10—, porque esa injerencia constituye una censura por parte del gobierno.

En general, Europa parece aspirar a hacer el totalitarismo grande otra vez.

3112
Tanto el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker (izquierda), como el presidente de Francia, Emmanuel Macron (derecha), proponen restricciones que violarían la libertad de expresión e información garantizada en la Convención Europea de Derechos Humanos. (Imagen: Comisión Europea).

Damore, el ingeniero despedido de Google, cuenta qué pasa cuando el buscador no está de acuerdo contigo / Damore, the fired engineer from Google, tells what happens when the search engine does not agree with you

google

Google puede censurar vídeos u ocultar noticias que no sean del agrado de la compañía.

¿Qué pasa cuando Google no está de acuerdo contigo? James Damore responde a esta pregunta con conocimiento de causa. 

VÍDEO EN INGLÉS pero se puede configurar para obtener subtítulos en múltiples idiomas, incluido como es lógico, el español.

Por / By  Pablo González de Castejón

¿Censura Google contenidos contrarios a su línea ideológica? ¿Muestra antes una serie de contenidos más favorables a sus ideas que otros? Muchas veces se ha acusado al gran buscador de tendencioso a la hora de publicar los resultados de una búsqueda, lo mismo que dice James Damore, el ingeniero despedido de Google.

Y es que a raíz de su propio caso, Damore explica qué a Google, a pesar de ser en teoría una compañía que dice buscar a los mejores más allá de raza, sexo e ideología, le importa lo que piensas, o al menos poder influir en lo que piensas.

Y es que Damore fue despedido por escribir un documento en el que criticaba la discriminación positiva hacia las mujeres en Google y proponía fórmulas para que más mujeres llegasen a la compañía por sus propios méritos, en vez de por cuotas.

Su texto se entendió como discriminatorio y fue despedido, a pesar de que la información que utilizó eran conclusiones de otros estudios, no propios. 

Así, de la misma manera Google puede censurar vídeos u ocultar noticias que no sean del agrado de la compañía. Una opción valida para una empresa privada, pero también poco ético sobre todo si se habla del mayor buscador del mundo, que pueda alterar la visión de millones de personas.

inglaterra

Google can censor videos or hide news that is not to the liking of the company

What happens when Google does not agree with you? James Damore answers this question knowingly.

VIDEO IN ENGLISH but can be configured to obtain subtitles in multiple languages, including, of course, Spanish.

Does Google censor content contrary to its ideological line? Do you show beforehand a series of contents more favorable to your ideas than others? Many times the great tendancy seeker has been accused when publishing the results of a search, just like James Damore, the fired engineer from Google, says.

And is that in the wake of his own case, Damore explains what to Google, despite being in theory a company that says look for the best beyond race, sex and ideology, you care what you think, or at least be able to influence in what you think.

And Damore was fired for writing a document in which he criticized the positive discrimination against women in Google and proposed formulas for more women to come to the company on their own merits, instead of quotas.

His text was understood as discriminatory and he was fired, despite the fact that the information he used was the result of other studies, not his own.

Thus, in the same way Google can censor videos or hide news that is not to the liking of the company. A valid option for a private company, but also unethical, especially if we talk about the world’s largest search engine that can alter the vision of millions of people.

Prohibido criticar al Islam / Forbidden to criticize Islam

Es un artículo, en idioma inglés, antiguo, del pasado mes de Julio pero no por ello deja de ser importante ya que demuestra, es una CONTUNDENTE PRUEBA MAS de que, al menos en lo relativo al Islam, NO TENEMOS LIBERTAD DE EXPRESIÓN. Y no solo es eso, es que además, SE TOMAN REPRESALIAS.

inglaterra

It is an article, in English, old, of last July but it does not stop being important because it shows, it is a CONTINUOUS PROOF THAT, at least with regard to Islam, WE DO NOT HAVE FREEDOM OF EXPRESSION. And it’s not only that, it’s also that RETALIATION IS TAKEN.

PARA LEER ARTÍCULO ORIGINAL EN INGLÉS PINCHAR ENLACETO READ ORIGINAL ARTICLE IN ENGLISH CLICK LINK:

Swedish soldier (from Sri Lanka) prevents Gang-Rape of Christian refugee; gets fired after critical Facebook post

idyhkgi

Soldado sueco (de Sri Lanka) previene violación en masa de refugiada cristiana; Es despedido después de un post de critica en Facebook

Las Fuerzas Armadas suecas han despedido a un hombre que evitó un ataque sexual por parte de un grupo de solicitantes de asilo dirigidos contra una refugiada cristiana.

Después del intento de violación colectiva en un centro de asilo, el soldado llamado Erik – ventiló ideas críticas sobre la inmigración en Facebook que llevaron a su baja del ejército este mes de mayo. Según el personal disciplinario militar, los 40 años de edad «habían expresado opiniones que están en conflicto directo con la misión y los valores de las Fuerzas Armadas».

Fue el trabajo civil de Erik como  guardia de seguridad el que le trajo problemas. En un momento, fue alertado de un alojamiento de asilo debido a una pelea que estaba teniendo lugar. Resultó que un grupo de solicitantes de asilo intentó molestar a una mujer refugiada en el centro. Erik:

«Tuve que luchar contra un grupo de idiotas que intentaron violar a la mujer. Ella era cristiana. No es raro que los cristianos en los refugios vivan constantemente en el miedo, y que las mujeres ni siquiera se atreven a ir a los aseos por la noche porque corren el riesgo de ser violadas «.

El intento de violación en grupo causó una fuerte impresión en Erik y después, escribió sobre sus experiencias en Facebook. Las declaraciones atrajeron la atención del empleador de Erik, quien al principio trató de «corregir» su comportamiento y censurarle. Cuando se negó a ser silenciado, el ejército lo despidió después de 25 años de servicio. Erik publicó en Facebook:

«El multiculturalismo, en realidad, es simplemente un eufemismo para el Islam. No existe ningún país donde el Islam haya asentado donde se ha adaptado al país, así que ¿por qué creemos que lo hará aquí? Ciertamente sufriremos el mismo destino que los zoroastrianos en Irán, los budistas paquistaníes, los cristianos ortodoxos en Kosovo, los católicos en Bosnia o el Líbano, y ahora los cristianos ortodoxos sirios. Esos [suecos] que aceptan ciegamente las acciones de los islamistas seguirán encontrando excusas para ellos, incluso el día en que han invadido sus propias casas, cortando las gargantas de sus esposas y violando a sus hijos «.

Erik, estando casado con un refugiado que vino a Suecia en los 90’s, ciertamente no es «estereotipo racista», escribe Nyheteridag. Además, el ex soldado fue adoptado de Sri Lanka y, por lo tanto, es de piel oscura.

Erik, quien afirma que «los migrantes somalíes y afganos están fuertemente afectados por las estadísticas de violación», es muy crítico con la falta de controles de edad por parte de la Junta Nacional de Migración. Los inmigrantes que entran a Suecia, incluso si son claramente mayores de 20 años, pueden fácilmente reclamar ser «menores refugiados» sin que su edad sea evaluada por las autoridades. «Registrar a hombres adultos como» niños «es una broma que sólo funciona en Suecia, yo misma he sido testigo.» Es comprensible que Erik no sea un gran admirador de la política multicultural del ejército:

«He estado siguiendo sus valores cuando hice el juramento, es decir, amar mi bandera y mi país y mantenerla de nuestros enemigos. Sin embargo, ahora se permite a los soldados usar sombreros religiosos, mientras siento que el uniforme debe estar libre de opiniones religiosas y políticas. Así que no, no puedo soportar los valores recién introducidos, pero sigo defendiendo los viejos «.

16023383_1479311368-4632_funddescription

diversity_the_new_europeans

El Marxismo cultural. / Cultural Marxism.

cxqhsgowkaq7jpe

Hoy en día, los practicantes del marxismo cultural se están levantando de las sombras y reproduciendo a un ritmo increíble.

Su gran lucha es destruir la cultura europea a través del «politicamente correcto» para implantar las costumbres e ideas que traen los «inmigrantes y refugiados» ,los que no estén a favor de someterse a esa dictadura rápidamente son calumniados a través de las redes sociales y los medios afines, con calificativos de «racismo», «fascismo», «nazi», «xenofobo» y «supremacismo blanco» entre otros. Después viene la segunda fase, «suavizar» a toda la masa restante en una «burbuja amorfa» donde se le repetirá continuamente a través de los medios y tertulias políticas que hay que aceptar lo que venga de fuera y así moldear una nueva mentalidad de sumisión.

El que no entre en su juego será machacado ideológicamente, en España tenemos los casos de Herman Tersch, Abascal, García Serrano, Alfonso Rojo entre otros ,que no pliegan a las exigencias del «politicamente correcto» y basta ver la caña que les dan desde La Sexta, Cuatro, SER, El País, es.diario, Público etc, etc..

El perfecto ejemplo de marxismo cultural se encuentra en la mayoría de las élites de la UE, en especial los alemanes aliados con Angela Merkel, esta globalista que está llevando Europa a la ruina moral y económica, junto a sus sirvientes Macron, Mark Rutte, Charles Michel, Alexander Van der Bellen y Stefan Löfven forman un ramillete de traidores que están sacrificando a sus pueblos en el altar del buenismo y del politicamente correcto.

inglaterra

Today, practitioners of cultural Marxism are rising from the shadows and reproducing at an incredible rate.

Their great struggle is to destroy European culture through the «politically correct» to implant the customs and ideas that bring «immigrants and refugees,» those who are not in favor of submitting to that dictatorship are quickly slandered through social networks and related media, with the terms «racism», «fascism», «nazi», «xenophobia» and «white supremacism», among others. Then comes the second phase, «soften» all the remaining mass in an «amorphous bubble» where it will be repeated continuously through the media and political gatherings that you have to accept what comes from outside and thus mold a new mentality of submission .

The one that does not enter his game will be crushed ideologically, in Spain we have the cases of Herman Tersch, Abascal, García Serrano, Alfonso Rojo among others, that do not fold to the exigencies of the «politically correct» and it is enough to see the cane that give them from «La Sexta», «Cuatro», SER, El País, es.diario, Público etc, etc …

The perfect example of cultural Marxism is found in most EU elites, especially the Germans allied with Angela Merkel, this globalist who is leading Europe to moral and economic ruin, along with his servants Macron, Mark Rutte, Charles Michel, Alexander Van der Bellen and Stefan Löfven form a bouquet of traitors who are sacrificing their people on the altar of goodness and the politically correct.

Marxismocultural (1)

marxismo-cultural

wpid-1440366267650-e1451927966545