El agresivo avance de la ideología de género no escatimará recursos ni herramienta para pasar a espaldas de todo padre y madre hasta llegar a cada niño. YouTube Kids es su nueva estrategia.
La información se dio a conocer en Twitter por medio del investigador, Aldo Buttazzoni, quien es graduado de James Madison College. Logró crearse una cuenta en YouTube Kids como si fuese un niño y lo que encontró fue alarmante o en sus palabras «asqueroso». Sobre todo siembra la inquietud respecto a si los menores están psicológicamente preparados para estos contenidos. Aquí el relato de Aldo:
Me hice una cuenta y lo que encontré fue repugnante. Hice una cuenta para 9-12 y uno de los primeros videos que recomiendan «los niños conocen a una persona de género no conforme».
Esta es sólo una captura de pantalla de la miríada de vídeos que tienen para inyectar a los niños con la programación LGBTQ. ¿Por qué los niños necesitan estar expuestos a esto?
Parece que hay un suministro interminable de estos vídeos. ¿Realmente tienen los niños la capacidad de entender estos conceptos? Esto no es educación. Esto es adoctrinamiento.
Uno de los canales más destacados de YouTUbe kids es «Queer Kid Stuff», donde desglosan las infinitas sexualidades del colectivo LGBTQ+ y detallan qué significa cada letra.
La presentadora es Lindsay Amer, una activista LGBTQ+ y YouTuber estadounidense. Ha sido reconocida por GLAAD, la Conferencia TED y los Webby Awards por su trabajo relacionado con la educación y la defensa del colectivo LGBT.
«El consentimiento consiste en dar permiso a alguien o a algo». Este es uno de los vídeos más extraños en los que se enseña a los niños a «dar su consentimiento»
Tenemos la obligación moral de proteger a los más inocentes de nuestra sociedad y tenemos que levantarnos contra inmundicias como YouTube Kids (Tuitear esta frase)
¿Qué es exactamente lo que enseñan a los niños sobre “consentir”?
Dicen que se trata de juguetes infantiles y de jugar, pero hay un trasfondo más siniestro dado el auge cultural de los MAP (Personas atraídas a menores, también conocidos como pedófilos). Echa un vistazo al reciente vídeo de Billboard Chris en el que un hombre dice que los niños pueden “consentir” el sexo.
El entrevistado afirma en el clip que «Un adulto maduro entiende el concepto de consentimiento, ¿por qué deberíamos limitar a alguien por su edad?». «¿Por qué debemos asociar la edad con el consentimiento?». Repugnante.
Este hombre (y otros) defienden que niños de tan solo 12 años puedan acceder a mantener relaciones sexuales consensuales. No olvidemos que los videos que YouTube Kids está promocionando sobre relaciones sexuales consuales son para niños de 12 años o menos.
Con este contenido están tratando de impulsar dos ideas:
1. Los niños son autónomos
2. Los niños pueden acceder a tener relaciones
La única conclusión lógica de estas dos ideas es la pedofilia. Están haciendo esto de la misma manera que están impulsando la sexualización de los niños con Drag Shows – bajo el pretexto de los «derechos de los homosexuales».
Los niños tienen derecho a su inocencia y a estar a salvo de la exposición a contenidos sexualizados en línea. Estos vídeos no son aptos para menores y YouTube los está promoviendo para adoctrinarlos.
Esta es la definición de “grooming” y es repugnante.
¿Por qué hacen estos videos “infantiles”? ¿Somos conscientes de la forma en que los MAP están tratando de cambiar la idea de consentimiento para legalizar la pedofilia?
Tenemos la obligación moral de proteger a los más inocentes de nuestra sociedad y tenemos que levantarnos contra inmundicias como ésta.
Menores de 8 años pasan 65 % del tiempo en YouTube
“YouTube es todo lo que los rodea”, dijo Michael Robb, director senior de investigación de Common Sense Media, la organización sin fines de lucro que emitió el informe.
Asegura que YouTube fue la abrumadora primera opción para ver videos en línea. Incluso entre los preadolescentes encuestados, tres cuartas partes de los cuales dicen que usan el sitio a pesar de las restricciones de edad. Solo el 23% en ese grupo de edad dijo que ve YouTube Kids, un servicio separado dirigido a ellos e incluso a niños más pequeños. Y de ellos, la mayoría aún dijo que prefería YouTube normal.
“Resulta retador para los padres descubrir cómo filtrar lo que ven sus hijos”, dijo Robb.
Es un artículo antiguo, publicado en «El Mundo», pero me resulta interesante de difundir porque, si las cosas no dan un gran giro, ¡que digo giro! volantazo violento, a una sociedad de este tipo es adonde nos están conduciendo y, aunque ya se que habrá grandes carcajadas de la «progresía» imperante (y majadera), el caso es que circule y que haya quien se lo piense.
«Queridos pasajeros, aquellos que viajen sin billete, que se comporten desordenadamente o que fumen en lugares públicos serán castigados de acuerdo a las reglas y su comportamiento quedará registrado en el sistema de créditos e información individual. Para evitar cualquier registro negativo en su crédito personal siga las normas y cumpla las órdenes en el tren y la estación».
Esta cita no corresponde a la voz de una telepantalla en 1984, la novela de George Orwell, o a un extracto del primer capítulo de la tercera temporada de Black Mirror en el que aspectos clave de la vida de las personas como el empleo de transportes públicos o la posibilidad de alojarse en un determinado hotel se encuentra condicionada por su puntuación en una red social global. El fragmento es una grabación real de un tren en Shanghai que muestra la punta del iceberg del sistema de crédito social puesto en marcha por el Partido Comunista chino. Real pero, al mismo tiempo, mucho más aterrador, preciso y perfecto que la distopía narrada en ambas obras de ficción.
Here's a dystopian vision of the future: A real announcement I recorded on the Beijing-Shanghai bullet train. (I've subtitled it so you can watch in silence.) pic.twitter.com/ZoRWtdcSMy
El sistema de créditos sociales chino, que ya se encuentra en funcionamiento, otorga una puntuación a cada uno de sus ciudadanos en función de sus hábitos cívicos, su estilo de vida, las páginas web por las que navega, de lo que compra en internet y de otras variables como sus infracciones de tráfico.
Una puntuación que marca la posición de los ciudadanos en la escala social del país de modo que, aquellos con un crédito alto, tendrán derecho a un trato preferente por parte de la Administración.
«Mantener la confianza es glorioso y romper la confianza es una desgracia«, sostiene un documento público del Partido Comunista en el que se explica el proyecto. Un escrito en el que la palabra «confianza» aparece 105 veces y en la que se detallan algunos comportamientos y actitudes que conllevan la «romper la confianza».
Aquellos con una puntuación baja, los que «rompen la confianza», se están enfrentando a represalias como la imposibilidad de acceder a determinados puestos de trabajo, la prohibición de comprar billetes de tren o avión, de alojarse en los mejores hoteles, de que sus hijos vayan a un buen colegio o, incluso, que el estado les quite a sus mascotas. Todo eso además de ser incluidos en listas negras públicas de malos ciudadanos.
Una serie de castigos que, más allá del papel, ya se están produciendo. Por ejemplo, a 12 millones de chinos ya se les ha prohibido de comprar billetes domésticos de avión y tren.
Un sistema de control político y social que, según el proyecto redactado por el partido comunista chino, es «una base importante para implementar de manera integral la visión del desarrollo científico y construir una sociedad socialista armoniosa, es un método importante para perfeccionar el sistema de economía de mercado socialista, acelerando e innovando la gobernanza social, y tiene una importante importancia para fortalecer la conciencia de sinceridad de los miembros de la sociedad, forjar un entorno crediticio deseable, elevar la competitividad general del país y estimular el desarrollo de la sociedad y el progreso de la civilización».
Un proyecto que, según dicho texto, se enmarca en el interés del «Comité Central del Partido Comunista Chino para las opiniones del Estado buscando el fortalecimiento y la innovación del manejo de la sociedad«.
Pese a que los castigos y represalias son conocidas, el funcionamiento del algoritmo que determina la posición de un individuo en la escala social es incierto.
Gran parte de los datos que otorgan la puntuación de cada ciudadano en el sistema de crédito social provienen de los historiales de internet de los chinos, aunque también se tienen en cuenta factores económicos -como retrasos a la hora de pagar las facturas- o sanciones administrativas y/o penales que castigan comportamientos incívicos.
El sistema también tiene en cuenta un componente moral, y con un carácter más aleatorio, a la hora de asignar el valor crediticio de cada ciudadano. Las compras frívolas, jugar a videojuegos, publicar fake news e, incluso, determinados comportamientos, que no son constitutivos de delito, en las redes sociales pueden tener un impacto negativo en la puntuación de cada ciudadano, según explica Foreign Policy.
En este ámbito, uno de los posibles castigos a los que se pueden enfrentar los ciudadanos con una baja puntuación es una merma en la calidad de su conexión a Internet.
Sin embargo, la lista de castigos es larga y la presencia de un individuo con una baja puntuación puede afectar a otros de su entorno social, pese a que estos gocen de un valor mayor en el sistema de créditos.
Esto le sucedió a un estudiante de universitario que vio su admisión revocada debido a que su padre tenía una baja puntuación en la escala de crédito social. Un caso recogido incluso por los medios estatales chinos que citan otros ejemplos de jóvenes a los que se les impidió acceder a instituciones educativas por la mala puntuación de sus padres.
Los medios de comunicación, bajo control público y censura(1), juegan un papel importante a la hora de generar una política de miedo y represalias en esta línea. El citado documento del Gobierno chino explica así su papel.
«Reforzar la propaganda relativa a la lista de personas perseguidas por romper la confianza y castigadas en su crédito, dar rienda suelta al papel de los medios de comunicación en la propaganda, la supervisión y la orientación de la opinión pública. Utilice los periódicos, la televisión, los medios online, etc., para hacer pública la información relativa a las personas sujetas a persecución por romper la confianza, el castigo que reciben, etc., crear presión en la opinión pública y ampliar la influencia y la disuasión del sistema de listas de nombres para personas sujetas a la persecución por romper la confianza».
Entre los castigos más severos fruto de una baja calificación en esta escala se encuentra la prohibición de viajar al extranjero,de comprar una vivienda, de tener una tarjeta de crédito, perder la tutela de tu perro o, incluso, deacceder a un buen empleo en cualquier empresa o institución que tenga relaciones con el sector público nacional o que ejerza su actividad en ámbitos relacionados la manipulación de potencialmente tóxicas y de alimentos o de ostentar cualquier cargo de responsabilidad en ámbitos como la minería, la industria química o la producción de petardos y fuegos artificiales.
Las personas con una «confianza» baja también se enfrentan a problemas a la hora de conseguir empleos en el sector privado. Un comunicado del gobierno anima a las empresas a consultar las listas negras antes de contratar a nuevos empleados. Unas listas negras que en algunos casos se encuentran publicadas en Internet pero que, en el caso de algunas localidades y provincias, también existen en un formato físico y se publican en tablones de anuncios en los que, además del nombre, aparece una fotografía de aquellos ciudadanos que «han roto la confianza».
Damn right! They want to impose a dictatorship
Y para todos esos listillos, que hay muchísimos, que piensan que bueno, pero nos dan seguridad y trabajo fijo les recuerdo lo siguiente:
“Quien renuncia a su libertad por seguridad, no merece ni libertad ni seguridad”
― Benjamin Franklin
(1)Para DESMEMORIADOS: ESTO LO LLEVA EXIGIENDO PODEMOS DESDE SU FUNDACIÓN Y, COMO ELLOS, LA MAYOR PARTE DE LA IZQUIERDA.YO TOMARIA BUENA NOTA DE ELLO, SOBRE TODO A LA HORA DE VOTAR.
“Familia Eugenésica” – el emblema de la biblioteca de la Sociedad Eugenésica en la década de 1930. Imagen a través de Wiki Commons del Galton Institute, anteriormente la British Eugenics Society, ahora renombrada como Adelphi Genetics Forum. (Wikimedia Commons)
Los transhumanos están presionando por una sociedad basada en la eugenesia que creará una clase de «ricos» versus «pobres». Los «desposeídos» serán finalmente eliminados o eliminados del acervo genético humano. Este fue el preciado sueño de Hitler y es tan malvado hoy como lo fue en la década de 1930. Recuerde, sin embargo, que la eugenesia comenzó originalmente en 1909 en Berkeley, California.⁃ Editor de TN
El equipo Tercera Cumbre Internacional sobre Edición del Genoma Humano, celebrada a principios de este mes en el Instituto Francis Crick de Londres, cerró con una ambiental que “la edición hereditaria del genoma humano sigue siendo inaceptable en este momento”, y agregó: “Las discusiones públicas y los debates sobre políticas continúan y son importantes para decidir si se debe usar esta tecnología. Los marcos de gobernanza y los principios éticos para el uso responsable de la edición hereditaria del genoma humano no existen”. Al señalar los «riesgos y efectos no deseados» de la edición de genes, la declaración advirtió que «no se han cumplido los estándares necesarios de seguridad y eficacia».
La declaración puede haber provocado suspiros de alivio entre aquellos que estaban preocupados de que los participantes de la cumbre aprovecharan el evento para presionar inmediatamente por cambiar la ley que prohíbe la modificación genética (HGM) de la línea germinal humana (hereditaria) en el Reino Unido. De hecho, fue un paso atrás significativo desde la conclusión de la cumbre anterior on HGM en 2018, que concluyó que «es hora de definir un camino traslacional riguroso y responsable» hacia los ensayos clínicos de edición de la línea germinal.
Pero la declaración no logró comprometerse de manera significativa con la mayor pregunta ética en torno a HGM. Se centró en cómo hacer que la tecnología fuera aceptable mejorando la “seguridad y la eficacia”, sin poder acabar con el espectro de la eugenesia que se cernía sobre la cumbre. El grupo anti-eugenesia Stop Designer Babies ha señalado que la legalización de la HGM conducirá inevitablemente a una sociedad eugenésica de “los que tienen” y los “que no tienen” genéticos en el que los padres adinerados pueden elegir rasgos de «diseñador» en sus bebés, como el color de la piel, el cabello y los ojos, el coeficiente intelectual y la destreza atlética. En el peor de los casos, a aquellos que no pueden permitirse el “mejoramiento” genético se les prohibiría reproducirse. Y la declaración no aclara si, si los científicos logran resolver los problemas de seguridad pero las «discusiones públicas y los debates de políticas» llegan a la respuesta de que la HGM debe continuar prohibida por motivos éticos, esa decisión será aceptada.
Esta pregunta debe enfrentarse de frente porque, contrariamente a la creencia común, la eugenesia no murió con los nazis. Está muy vivo y coleando en los círculos científicos del Reino Unido y los Estados Unidos. Sin embargo, llamativamente ausentes de la publicidad en torno a la cumbre estaban las desconcertantemente conexiones y puntos de vista eugenistas de algunos de los científicos asociados con ella e, históricamente, con el lugar que la acogió, el Instituto Crick. Volveremos a ese tema más adelante en este artículo.
Explotación de personas con enfermedades genéticas.
La cobertura mediática de la cumbre de Crick, con citas de sus participantes y científicos aliados, fue mucho menos cautelosa que la declaración de clausura oficial de la cumbre. Los medios de comunicación se centraron fuertemente en la supuesta necesidad de editar genes humanos para curar enfermedades genéticas graves que conducen a la discapacidad. Por ejemplo, el editor científico del Observer, Robin McKie escribí, “Los ministros deben considerar cambiar la ley para permitir que los científicos lleven a cabo la edición del genoma de embriones humanos para enfermedades genéticas graves, con carácter de urgencia”.
Para respaldar su posición optimista, McKie no citó a los organizadores de la cumbre, sino a los hallazgos de “un informe recientemente publicado por un jurado de ciudadanos del Reino Unido compuesto por personas afectadas por condiciones genéticas”. Ese informe, dijo McKie, es “el primer estudio en profundidad de las opiniones de personas que viven con condiciones genéticas sobre la edición de embriones humanos para tratar trastornos hereditarios” y fue presentado en la cumbre.
¿Quién podría discutir eso? Excepto que como ha dicho el Dr. David King de Stop Designer Babies señaló, «No hay una necesidad médica insatisfecha para HGM, entonces, ¿por qué esta cumbre lo está discutiendo?» Las alternativas disponibles para las enfermedades genéticas incluyen el cribado genético de embriones de FIV [fecundación in vitro], la adopción, el cribado de embriones de espermatozoides o óvulos de donantes o las terapias génicas somáticas. Estos últimos no son hereditarios, solo afectan al paciente y no plantean las preocupaciones éticas sobre la eugenesia que plagan la HGM hereditaria. Aunque la manipulación genética de células somáticas podría, en principio, también usarse para «mejorar» (por ejemplo, mejorar el rendimiento deportivo), esto no sería hereditario y ya ha sido prohibido por el Comité Olímpico Internacional, ya que se considera que ofrece una ventaja injusta similar a esteroide que mejora el rendimiento hormonas. Además, aunque persisten importantes problemas de seguridad y eficacia con la terapia génica de células somáticas, que deben abordarse, esto también es cierto para la HGM hereditaria.
También hay indicios de que el jurado ciudadano fue manipulado y engañado. Pete Shanks del Centro de Genética y Sociedad señaló que en sus debates sobre la edición de genes hereditarios, se pidió a los participantes del jurado de ciudadanos que hicieran la suposición cuestionable de que la tecnología sería segura y eficaz. Eso es falso: muchos estudios de investigación han encontrado que la edición de genes causas genéticas errores, Cual podría resultado en el cáncer u otras enfermedades graves. Solo se necesita una edición en una sola celda para que salga mal y resulte en un cáncer en el futuro.
El fantasma en la fiesta
Cualquiera que lea el artículo de McKie asumiría que el impulso para legalizar la HGM fue impulsado por pacientes con enfermedades genéticas. Pero ese no es el caso. El «fantasma en la fiesta» que no se menciona en el artículo es uno de los organizadores de la cumbre y su líder más destacado, el profesor Robin Lovell-Badge del Instituto Crick, quien dio la Conferencia Galton de la Sociedad de Eugenia en 2017. Sí, todavía hay una Sociedad de Eugenia en Inglaterra, fundada en 1907 y que aún se mantiene fuerte bajo el nombre renombrado, Foro de Genética Adelphi.
Lovell-Badge tiene encontrado su Manera en todos los comités involucrados en la organización de los esfuerzos para debilitar las reglas en torno a HGM, sobre todo la clave comité asesorar a la Autoridad de Embriología y Fertilización Humana del Reino Unido (HFEA) sobre los planes para cambiar la Ley de Embriología y Fertilización Humana a finales de este año.
Lovell-Badge recientemente se entusiasmó con la idea seriamente distópica de «súper-soldados» genéticamente modificados para tolerar la exposición a agentes biológicos. las armas. Él también se refiere a GM «Super Humans» en el Cortar y Pegar actual exposición en el Crick.
Los desposeídos genéticos: ¿»sordos, mudos y ciegos»?
La profesora Jennifer Doudna, que compartió el premio Nobel de química 2020 por su papel en la invención de la edición de genes CRISPR, disfrutó de un cambio de imagen similar al de Lovell-Badge en el bombardeo de relaciones públicas actual en apoyo de HGM. Ella es citada por el guardiáncomo prediciendo con entusiasmo: «Definitivamente veremos terapias genómicas para enfermedades cardíacas, enfermedades neurodegenerativas, afecciones oculares y más, y posiblemente también algunas terapias preventivas».
Eso está muy bien, siempre que se trate de terapias genéticas somáticas, en las que los cambios modificados genéticamente no se transmitirán a las generaciones futuras.
Pero lo que notoriamente falta en el artículo de The Guardian son los puntos de vista más amplios de Doudna, como los expresados en su libro A Crack in Creation: Gene Editing and the Unthinkable Power to Control Evolution. La siguiente cita, para aquellos sensibles a las tendencias eugenésicas, es escalofriante: “Ya pasaron los días en que la vida estaba formada exclusivamente por las fuerzas laboriosas de la evolución. Estamos parados en la cúspide de una nueva era, una en la que tendremos la autoridad principal sobre la composición genética de la vida y todos sus resultados vibrantes y variados. De hecho, ya estamos suplantando el sistema sordo, mudo y ciego que ha dado forma al material genético en nuestro planeta durante eones y lo estamos reemplazando con un sistema consciente e intencional de evolución dirigida por humanos”.
Tal vez no sea una coincidencia que las palabras elegidas por Doudna: «trabajando», «sordo, mudo y ciego», que ella aplica a la evolución natural, en marcado contraste con el nuevo y valiente mundo de la «evolución dirigida por humanos», podrían haber sido tomadas directamente del libro de jugadas de los eugenistas al describir discapacitados y otras personas genéticamente «indeseables».
Reproducción de la Directiva de patentes de vida de 1997
La exageración que rodea a la cumbre de Crick no es la primera vez que las personas con enfermedades genéticas han sido explotadas por aquellos que desean promover la ingeniería genética y el patentamiento de la vida. El uso que hace Crick del informe del jurado de ciudadanos para abogar por la liberalización de HGM es una repetición escalofriante de los acontecimientos de 1997, cuando las personas discapacitadas con enfermedades genéticas fueron engañosamente explotadas para presionar por un cambio en la legislación de la UE que permitió patentar organismos vivos y sus genes De hecho, si no fuera por esta táctica, los OGM agrícolas probablemente nunca he despegado.
La explotación fue liderada por personas vinculadas a la red LM, un grupo bizarro y sectario que no favorece las restricciones a las tecnologías extremas o el poder corporativo y se ha infiltrado en los organismos científicos del Reino Unido durante muchos años. Este grupo, conocido como el red LM, ha explotado descaradamente durante muchos años a las personas discapacitadas y a las personas con enfermedades genéticas para promover sus objetivos corporativos. Y la evidencia presentada aquí sugiere que todavía lo está haciendo.
En 1997, como sitio web Lobbywatch de GMWatch reportaron, Los miembros del Parlamento Europeo (MEP) se presentaron en el edificio del parlamento en Estrasburgo para votar una ley que permita las patentes sobre la vida. Esta ley, si se aprueba, permitiría patentar genes, células, plantas, animales, partes del cuerpo humano y embriones humanos genéticamente modificados o clonados.
Pero la Directiva de patentes de vida fue impopular entre el público y los políticos. Solo dos años antes, los eurodiputados habían vetado la directiva y se esperaba que hicieran lo mismo nuevamente.
Cuando los eurodiputados se acercaron al Parlamento, estaban enfrentado por manifestantes en silla de ruedas en un evento organizado por el grupo de presión Genetic Interest Group (GIG). El director de GIG, Alistair Kent, había reunido a los manifestantes que padecían enfermedades genéticas al afirmar que se les negaría la posibilidad de una cura si los eurodiputados no votaban a favor de la Directiva de patentes de vida. Esta vez, la ley pasó. El cabildeo de GlG es ampliamente reconocido por haber sido decisivo en su aprobación.
Quejas de grupos de interés de pacientes
La acción de GIG atraído quejas de los muy pacientes grupos de interés que se suponía que representaba. Los grupos señalaron que la política de GIG siempre había estado en contra de las patentes de genes. Alistair Kent emitió una carta reafirmando los puntos de vista anti-patentes sobre la vida del grupo, que se mantuvieron oficialmente sin cambios. Entonces, ¿cómo llegó a comportarse de una manera tan contraria?
Los comentaristas señaló que el cabildeo de GIG había sido financiado en parte por SmithKline Beecham, una empresa que cabildeaba agresivamente a favor de la Directiva. Pero puede haber habido otro factor además del dinero: el oficial de políticas de GIG, John Gillott. A lo largo de la controversia de las patentes sobre la vida, Gillott estaba llevando a cabo una campaña de guerrilla contra las mismas personas que deberían haber sido los aliados más cercanos de GIG: los ambientalistas. “La Directiva ha sido enérgicamente rechazada”, escribió Gillott, “por activistas ambientales que dicen que es un aspecto de la ‘carrera para mercantilizar la vida’ que equivale a ‘biopiratería’”. Gillott descartó esos puntos de vista como «basura vendida por los ambientalistas».
El tablero de mensajes de Gillott era una revista llamada LM, del que fue editor científico. LM nació en 1987 como Living Marxism, la revista mensual del Partido Comunista Revolucionario (PCR). El PCR comenzó como un grupo disidente trotskista de extrema izquierda. Sin embargo, a principios de los 90 sufrió un drástico cambio ideológico. . Sus líderes dieron la espalda a la búsqueda de una acción masiva de la clase trabajadora.
La verdadera contradicción en la sociedad residía, parecían argumentar, entre los que creían en un mayor dominio humano sobre la naturaleza y los que no. Declararon una guerra de ideas a los que veían como enemigos del progreso humano. La nueva visión del PCR defendía el “progreso” al oponerse a todas las restricciones a la ciencia, la tecnología (especialmente la biotecnología) y los negocios.
Gillott fue un colaborador clave de Against Nature, una serie de televisión de Channel 4 que promovía los cultivos transgénicos y representaba a los ecologistas como nazis responsables de la muerte y las privaciones en el Tercer Mundo. También apareció en el programa otra colaboradora de LM, Juliet Tizzard, entonces directora del grupo de cabildeo científico, el Fideicomiso Educativo Progress, que apoya la clonación de embriones y se opone a las restricciones a las tecnologías genéticas, y tiene fuertes vínculos con la industria farmacéutica. Tizzard fue anteriormente jefe de políticas y comunicaciones en HFEA, la organización que actualmente encabeza el impulso para legalizar la ingeniería genética humana.
Si bien LM dejó de publicarse en 2000, su espíritu perduró en sus ramificaciones. El PCR adoptó la táctica de “entrismo” – infiltrarse en una organización para influir en su dirección. De repente, sus miembros estaban bien vestidos y organizando seminarios. A mediados de los 90, Living Marxism se había convertido en el LM que sonaba inocuo, mientras que el PCR había sido liquidado. Los LM-ers se escucharon cada vez más en los debates de los medios sobre temas polémicos como los cultivos transgénicos y el cambio climático. Los grupos de presión colonizados por LM incluyen Sentido sobre la ciencia, el Grupo de Interés Genético, el Progress Educational Trust y el Science Media Center. Sense About Science y Science Media Center han promovido Los cultivos transgénicos.
Lovell-Badge está en el consejo de administración de Sentido sobre la cienciay es un habitual portavoz en el Science Media Center en defensa de los intereses de estas organizaciones, que se alinean con los de sus empresas financiadoras.
HFEA: ¿Regulador o cabildero de HGM?
Actualmente, en el Reino Unido, se permite la investigación con embriones humanos descartados de un tratamiento de fertilidad, pero el embrión debe destruirse después de 14 días y no puede implantarse por un período prolongado. el embarazo. Pero la Autoridad de Embriones y Fertilización Humana (HFEA), el regulador de fertilidad del Reino Unido, piensa que la ley debe cambiarse para que sea «adecuada para el propósito» y «pertinente», ahora que la ciencia y la sociedad supuestamente «han avanzado». Nuevamente, la HFEA mantiene el enfoque en nuevas «opciones de tratamiento» para personas con trastornos genéticos graves.
Cómo es aceptable que un regulador impulse cambios en la ley para adaptarse a un grupo de presión minoritario que está engañando y explotando a las personas con enfermedades genéticas es una pregunta que no parece ocurrirle a los principales medios de comunicación ni, de hecho, a la propia HFEA.
Un nuevo tipo de tecno-eugenesia
Detener a los bebés de diseño advierte que la actual ola de exageraciones en torno a la HGM para el tratamiento de enfermedades promovida por la cumbre de Crick es realmente un movimiento para normalizar la eugenesia. El grupo dice que la legalización de estas técnicas inevitable y rápidamente generará un mercado comercial para los rasgos de «mejora».
Ese peligro se reconoce en un artículo del guardián titulado “Las próximas terapias genéticas plantean serias cuestiones éticas, advierten los expertos”, que llama la atención sobre los temores de los expertos de que la legalización de la ingeniería genética humana impulsará “un nuevo tipo de tecno-eugenesia”.
Los expertos ven esta evolución como imparable. La profesora Mayana Zatz de la Universidad de São Paulo, Brasil y fundadora de la Asociación Brasileña para la Distrofia Muscular, dijo que estaba “absolutamente en contra de editar genes para mejorarlos”, pero agregó: “Siempre habrá personas dispuestas a pagar por ello en clínicas privadas. y será difícil parar”. La profesora Françoise Baylis, filósofa de la Universidad de Dalhousie en Canadá, cree que la mejora genética es «inevitable» porque muchos de nosotros somos «burdos capitalistas, ansiosos por abrazar el biocapitalismo».
Sin embargo, si se mantienen las prohibiciones generalizadas actuales sobre la ingeniería genética de la línea germinal humana, un futuro eugenésico no es inevitable. Stop Designer Babies señala que 70 países prohibición HGM por su inevitable trayectoria hacia la eugenesia. Entonces, si el Reino Unido legaliza HGM, será una anomalía.
Es preocupante que la reciente ola de artículos en los medios, incluidos los del Observer y el Guardian, ni siquiera consideren la idea de mantener la prohibición actual, que después de todo es tan simple como mantener el statu quo. En cambio, se centran en cómo se puede gobernar HGM una vez que se legalice (supuestamente inevitablemente). Esa es una elección perversa, dado que existen soluciones alternativas viables para las enfermedades genéticas (como se mencionó anteriormente).
Costo deslumbrante
Mientras que el artículo de The Guardian reconoce que existen «cuestiones éticas serias» en torno a la HGM, la principal cuestión ética destacada en el artículo es el costo deslumbrante de las terapias génicas, que «las pondrá fuera del alcance de muchos pacientes».
Esto es correcto: las terapias génicas a menudo cuestan millones de dólares por dosis, lo que significa que no se implementarán ampliamente incluso si se ha demostrado que son eficaces en el tratamiento de las afecciones específicas. Esto podría conducir a una sociedad dividida entre aquellos que pueden permitirse modificar genéticamente a sus hijos y aquellos que no pueden, lo que lleva a la discriminación en muchas esferas de la vida e incluso a la prohibición de la reproducción de los «desposeídos genéticos».
Reino Unido y Estados Unidos: líderes mundiales en eugenesia
Stop Designer Babies sitúa la cumbre de Crick en el contexto de una larga y continua historia de pensamiento y práctica eugenésica, en la que científicos del Reino Unido y EE. décadas. Entre estos científicos destacan el científico inglés Francis Crick, bajo cuyo nombre se creó el Instituto, y el estadounidense James Watson. Además de ser los descubridores de la estructura del ADN en 1953, Tortícolis como Watson tuvieron afiladoeugenistas.
Por ejemplo, Crick dijo, “Tenemos que preguntar, ¿las personas tienen derecho a tener hijos, o al menos a tener tantos hijos como quieran?… Y si el niño es discapacitado, ¿no sería mejor dejar que ese niño muera y tener otro ¿uno? ¿Y qué pasa con un niño que nace incurablemente ciego? ¿Hay alguna razón hoy en día para mantener con vida a un niño así? En otras palabras, ¿no deberíamos tener una prueba de aceptación para los niños?
HGM: Éticamente inaceptable
Si bien el nuevo impulso para legalizar la HGM se presenta como una oferta de curas para condiciones genéticas que de otro modo serían incurables, esto es engañoso. Actualmente se dispone de soluciones viables y éticas para las enfermedades genéticas y se están investigando terapias génicas somáticas no hereditarias. Incluso si se superan los problemas de seguridad actuales, la HGM hereditaria siempre será éticamente inaceptable. Los organizadores de la cumbre de Crick no han rechazado firmemente la HGM hereditaria por motivos éticos, por lo que no estamos seguros de sus intenciones. Legalizar la HGM hereditaria representaría un paso en la pendiente resbaladiza hacia una sociedad basada en la eugenesia.
Más información
Para obtener más información sobre la Directiva de patentes de vida y la infiltración de la red LM en los organismos científicos, consulte: Lobbywatch, LM Watch . George Monbiot, Chantaje emocional . Monbiot.com, 7 de mayo de 1998. George Monbiot, La invasión de los entristas . The Guardian, 9 de diciembre de 2003.
«Todas estas promesas incrementan el gasto público, pero no generan riqueza nacional, lo que siempre obliga a que la Agencia Tributaria tenga que recaudar más y cometa más injusticias con los ciudadanos más esforzados»
La ministra de Derechos Sociales y Agenda 2030, Ione Belarra y la ministra de Igualdad, Irene Montero EUROPA PRESS / Gustavo Valiente.
Antonio (por llamarle de alguna forma) es un joven español cuya familia es especialista en el equilibrismo financiero. Su madre trabaja de dependienta y su padre -de 55 años- cobra un subsidio de desempleado de larga duración. Lo complementa con alguna ñapa en negro que sirve para llegar a fin de mes. Antonio es universitario y no pudo disfrutar de una beca Erasmus porque su cuantía era muy baja y su familia no podía prestarle apoyo con los gastos de su estancia en otro país. Tampoco pudo acompañar a sus amigos en el largo mes de Interrail que pasaron hace un año, entre sacos de dormir en estaciones de tren, bocadillos de mortadela y episodios seminales. Antonio si acaso viaja con alguna oferta de aerolínea de bajo coste y nunca por más de 100 horas. Los veranos ‘los estudia’ y los trabaja y, como hormiga, mira a las cigarras viajeras con cierto desprecio mientras el sudor gotea bajo su camisa y sueña con la suerte, ese concepto tan abstracto y tan lejano.
Estos días, ha leído en sus redes sociales que el Gobierno pagará una parte de la próxima aventura en ferrocarril de sus compañeros y ha pensado: “Ellos ya se lo podían permitir y yo tampoco iba a poder irme un mes. Vaya tontería. Vaya forma de comprar votos”.
A la familia de Antonio no le cuentan la verdad quienes hablan estos días de justicia social para convencerlos de que deben votar a su partido el próximo 28 de mayo. Resulta tentador que un Gobierno regale cheques-viaje, perritos piloto, bonificaciones de 400 euros y rentas universales. «Algo caerá», piensa su padre, mientras pide a su mujer 5 euros para tabaco, no sin tragarse cierta ración de la típica frustración de quien se siente un perdedor.
Por si fueran pocas las referencias gubernamentales a la tierra prometida, Ione Belarra ha anunciado recientemente que Podemos quiere constituir empresas públicas para todos los sectores estratégicos. Entre ellos, el de los supermercados. “Esta propuesta no le gustará a Juan Roig”, expresaba este domingo Pablo Echenique. Y la madre de Antonio pensaba: “Con lo difícil que es llegar a fin de mes, pese a lo que trabajo, y con lo que han subido los precios, quizás sea bueno votar a quienes nos defienden de verdad y quieren que paguemos menos en el súper”.
Lo que no le cuentan los portavoces de Podemos a la familia de Antonio es que todas estas promesas incrementan el gasto público, pero no generan riqueza nacional, lo que siempre obliga a que la Agencia Tributaria tenga que recaudar más y cometa más injusticias con los ciudadanos más esforzados. Generalmente, para que las hormigas asuman las cargas que las cigarras rechazan.
Esto es lo que provoca que la jefa de la madre de Antonio no pueda contratar a otra trabajadora; o que su padre no tenga grandes opciones de salir del agujero del paro por la vía del autoempleo. En ambos casos, el Estado pone sobre los emprendedores la pesada losa de la tributación desmedida. La que -dicen- sirve para pagar los hospitales, carreteras y colegios. Esos que cada vez se encuentran en peor situación, sin que nadie haya propuesto un debate serio sobre la forma de gestionarlos en el medio y largo plazo. Aquí no se habla de eso. Aquí se reparten subvenciones y se desafía a la inteligencia de los ciudadanos con propuestas como la de los supermercados públicos.
Personas fáciles de engañar
Estas iniciativas siempre resultan peligrosas porque suelen calar entre los desencantados. Las personas que deben ocuparse de su supervivencia no tienen tanto tiempo para informarse sobre los ‘asuntos públicos de relevancia’ como quienes pueden procrastinar y liberarse en su sindicato. Llenar el frigorífico, reunir el dinero necesario para pagar las facturas y ahorrar un poco por si se rompe la lavadora provoca demasiados quebraderos de cabeza y no permite concentrarse, muchas veces, en la reflexión profunda y el análisis pormenorizado de los discursos estatalistas de Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero y Cristina Fallarás.
Pero convendría aclarar que sus razonamientos son falaces, dado que la base de las sociedades prósperas no se encuentra en la política ministerial, sino en las relaciones comerciales y de colaboración de los individuos que las conforman. Cuanto mayor sea el volumen de ellas, mejor le irá a un territorio y más dinero tendrán sus habitantes. Cuanto más se impida el libre comercio, mayor dependencia del Estado habrá y más temor a los recaudadores de impuestos, que cada vez pedirán más a los contribuyentes.
Medidas como las que proponen Belarra y Pedro Sánchez -ni que decir la estupidez de Yolanda Díaz de dar 20.000 euros de herencia universal a los jóvenes- incrementan la factura, pero no generan beneficios, lo que provocará que a Antonio le cobren más IRPF del primer sueldo que perciba cuando termine la universidad y acceda a un trabajo cualificado, lo que dificultará su ahorro y sus proyectos personales.
Y todo ese sistema tan injusto -que paraliza el ascensor social y sangra a las clases medias- impedirá que su padre se gane la vida como autónomo, dado que entre cuotas e impuestos no le será rentable. Tampoco ayudará a sus potenciales clientes, que también estarán obligados a pagar al Estado casi hasta por respirar. Reitero: lo que les quite Hacienda no lo invertirán en la economía doméstica.
La desesperanza en un Estado socialista
También puede ocurrir algo peor, y es que el empleador que iba a contratar a Antonio quizás se lo piense dos veces a la vista de que el Gobierno cada vez pone más cargas a los empresarios, así que el muchacho probablemente se vea con un título en la mano, pero sin la capacidad de progresar. En esas condiciones, pensará: «O repartidor de Glovo u opositor«. Quizás tenga suerte y consiga una plaza pública en unos años, a base de tesón y esfuerzos por agarrar la moral para que no descienda hasta el subsuelo en los largos días de estudio. Entonces, conseguirá un trabajo indefinido, pero con un sueldo normalucho que pagarán el resto de los contribuyentes. Incluida su madre cuando vaya al supermercado y le cobren el IVA de cada producto.
«La solución podría ser un supermercado público», le dicen en Podemos. La iniciativa ha sido un desastre allá donde se ha aplicado. La URSS cayó entre desabastecimiento, estanterías vacías y colas en la calle, a 10 grados bajo cero, por una barra de pan o un paquete de arroz. En Cuba, este fin de semana disparaban con cañones de agua a los manifestantes en Guantánamo por lamentar la decisión del Gobierno de privar de carne de pollo a los menores de 13 años. En Venezuela, Hugo Chávezvendía en televisión frigoríficos al ‘precio justo’ determinado por la revolución. Ahora, el país es tan pobre y el bolivar está tan devaluado que no hay muchas más opciones que hacer una sopa con papel moneda para llenar el estómago de forma barata.
A Antonio y a su familia les dirán estos días que hay que votar al PSOE y a Podemos porque son los partidos del pueblo. Son los que reparten el dinero público entre los pobres y los que distribuyen equitativamente los recursos públicos. En Europa, esa filosofía política ha implicado el incremento imparable de las deudas y la creación de sociedades adocenadas y subvencionadas que acaban pudriéndose en su propia mediocridad mientras despotrican contra los Amancio Ortega, Juan Roig o Iberdrola de turno por el mero hecho de ser empresarios y, por tanto, de estar asociados a la codicia y la esclavitud de los proletarios.
En otras latitudes, las vertientes radicales de esa ideología han traído resultados mucho más dramáticos. Tanto, que cualquiera de sus habitantes hubiera matado por trabajar en un Mercadona con un sueldo base de 1.400 euros y 15 pagas. Que son mucho más de lo que ofrecen quienes son incapaces de crear sociedades prósperas Los intentos de colectivizar los recursos que se obtienen a partir de las relaciones comerciales han derivado históricamente en desastre, dado que no hay mayor derrochador de dinero público que el Estado que se deja llevar por las ocurrencias socialistas. Tampoco es nuevo este debate. Los escolásticos ya hablaban del ‘precio justo’ y los intelectuales de mediados del siglo XVI se preguntaban el porqué la riqueza que se obtenía en las colonias se destinaba a guerras lejanas y no a garantizar la prosperidad en España. La respuesta por estos lares ha sido siempre similar: la ceguera, las manías y la impericia gubernamental ha aplastado las buenas ideas de otros muchos.
Sobra decir que el modelo que proponen Podemos y el PSOE ni crea prosperidad ni arregla las necesidades de los pobres. Sin duda, es necesario que existan unos impuestos justos para que Antonio pueda estudiar y ascender en la sociedad hasta poder encontrar un trabajo o montar una buena empresa con la que poder pagarse el Interrail o un viaje a Cancún con sus padres. Pero quienes hoy le prometen el oro y el moro son los que más difícil le pondrán el conseguir ese objetivo. Pero eso no lo dicen en los mítines que Antonio y sus padres escuchan cuando ponen el telediario del fin de semana.
Un desarrollador de inteligencia artificial que trabajaba en Google ha dejado su puesto para replantearse el futuro de esta tecnología y sus riesgos para la humanidad.
No es el primero y habrá más como él que alerten de que la inteligencia artificial (IA) supone una amenaza para la humanidad.
Se trata de Geoffrey Hinton, quien ha renunciado a seguir trabajando para Google en el desarrollo de estas tecnologías, ya que considera que hay que replantearse su futuro.
Hinton es uno de los pioneros en el desarrollo de la inteligencia artificial y toma esta decisión porque dentro de la empresa para la que trabajaba no podía, por contrato, decir lo que opinaba.
Desde la libertad, ahora deja claro que esta inteligencia digital se está creciendo mucho más rápido de lo que los ritmos deberían ser y que suponen una amenaza para la humanidad en el sentido de que pueden utilizarse para suplantar la realidad sin que las personas pueden distinguir entre lo real y lo virtual.
Desde su perfil en Twitter, Hinton explica que se ha marchado de Google porque así puede «hablar sobre los peligros de la IA sin perjudicar a Google».
Además, ha concedido una entrevista a ‘The New York Times’ en la que admite su enorme preocupación por las aptitudes de la inteligencia artificial, y da ejemplos, como cuando se usa para crear imágenes y textos que no son reales pero que son tan exactos que el público podría llegar a un punto en que «no podrá saber qué es verdad».
In the NYT today, Cade Metz implies that I left Google so that I could criticize Google. Actually, I left so that I could talk about the dangers of AI without considering how this impacts Google. Google has acted very responsibly.
Hace muchos años que existen tecnologías para, por ejemplo, crear vídeos a partir de grabaciones y poner en boca de un mandatario político o de un famoso unas declaraciones que no son suyas. Lo que se llamaba ‘deep fake’, por lo realista que era.
Deep Fake’in patladığı video buydu. Bu videoda Obama o dönem ABD Başkanı olan Trump için “pislik torbası” diyor.
Sonra ben böyle şeyler söylemem dedikten sonra Oscar ödüllü aktör Jordan Peele görünüyor, ben söylerim diyor ve ekliyor: “Gördüklerimiz karşısında daha uyanık… pic.twitter.com/ifu8uM4sGi
— Mehmet Yaşar Altundağ (@YasarAltundag) May 1, 2023
IA ha perfeccionado las formas hasta hacer casi imposible diferenciar entre lo real y lo creado. Hay que recordar la controversia que originó las imágenes del Papa Francisco con extraños atuendos, que todos tomaron por ciertos. También dándose las manos con una inquietante personalidad de apariencia satánica:
No es por nada, pero el Papa acaba de hacer un fashion statement.
— L u i s V e r o n i k a 🟣 (@luisVeronika) March 26, 2023
Que haya que desmontar el bulo de que el Papa le ha dado la mano "a un cura satánico" es un ejemplo de que el problema de la desinformación desde luego a día de hoy no es la IA. pic.twitter.com/P9kyA6CTI0
Hinton también cree que la IA es una amenaza para el empleo, porque supone sustituir tareas que desarrollan ahora personas y que además esta tecnología está creciendo algo descontroladamente con nuevos comportamientos no esperados: «Es difícil prever y evitar que determinados actores lo usen con malas intenciones».
Aunque no lo menciona, recientemente su ex compañía, Google, se alertó al ver cómo su IA, Bard, había aprendido el idioma de Bangladés sin esperarlo.
Hinton sostiene en esa entrevista que «estas cosas podrían volverse más inteligentes que las personas», pero que se pensaba que quedaba mucho tiempo para eso. Sin embargo, el crecimiento ha sido alarmante: «La mayoría de la gente pensó que estaba muy lejos, y yo también pensaba que estaba muy lejos, que faltaban entre 30 y 50 años o incluso más. Obviamente, ya no pienso eso».
Pese a sus temores y haber dejado Google, Hinton deja claro que esta compañía está siendo responsable a la hora de desarrollar ‘Bard’, su propio sistema de IA: «Ha actuado de manera muy responsable». También desvincula su renuncia a una especie de denucia pública por comportamientos que no pudieran ser éticos o responsables.
Todos sabemos que la izquierda es astuta y habilidosa al momento de promover sus agendas.
Son tan astutos, que han sabido tocarle la tecla a comunidades como los LGBTIQ+, BLM y los «Ambientalistas», hasta el punto que los resentimientos los convierten en «luchas».
Pero para poder hacer más bulla que los contrincantes, no basta con «gritar más fuerte», sino que hay que silenciar a los que no piensan igual que ellos, y los ☭ usan a estas comunidades para lograrlo.
Les explico cómo…
Al igual que toda mafia o pandilla, los comunistas apelan a la extorsión, persecución y el chantaje de los disidentes. Todo aquel que no se pliegue a su narrativa, es considerado «enemigo de la causa» y debe ser cancelado.
Pero para cancelarlo, hay que utilizar el poder. Los comunistas ☭ tienen poder económico, poder político y poder mediático. Combinados todos, terminan en algo muy peligroso: poder de manipulación.
Para manipular, la izquierda se apalanca en algo que a la gran mayoría de seres humanos les importa: las causas.
Ha sido la izquierda ☭, a través del financiamiento, el poder político y los medios, quienes han convertido a estas comunidades en supuestas causas:
Financian a grupos dentro de estas comunidades, para que hagan más bulla y alborotos que cualquier otro.
Veámoslo uno por uno: La autora estadounidense Candace Owensc expuso el gran tramado financiero que hay detrás de la organización BLM.
Este movimiento es usado como una célula de la mafia de izquierda, para bajar recursos $$ que financian todas las protestas y desastres de BLM.
BLM no solo es la cabeza de toda una pandilla de organizaciones que financia a supuestos «movimientos por los derechos de los negros», sino que desde BLM se bajan millones de dólares para movimientos que se identifican como LGBTIQ+ .
Bajo la pantalla de BLM ✊🏿 y LGBTIQ+ 🏳️🌈, los ☭ ofrecen recursos financieros a criminales a quienes para asuntos como:
– Financiamiento para protección legal – Pago de fianzas – Financiamiento individual
"Hagan el desastre, que nosotros los sacamos", es la oferta.
En palabras simples: El movimiento BLM es la nave nodriza y de ahí para abajo, movimientos como LGBTIQ+ y todos sus derivados, son células de una organización que funciona como mafia y como pandilla.
Pero ya va, ¿Por qué cómo pandilla? Las alas extremistas del movimiento BLM y de la comunidad LGBTIQ+, emplean las mismas técnicas y métodos que los pandilleros, al momento de ir contra sus contrincantes.
¿Qué contrincantes? Quienes no promuevan su narrativa y quienes la critiquen.
Son innumerables, la cantidad de veces que BLM y LGBTIQ+ han amenazado con sabotear, boicotear y hasta destruir, empresas, marcas, figuras públicas y al ciudadano común, utilizando su poder económico, político y mediático para difamar y extorsionar a los disidentes.
Estas pandillas han sido capaces de presionar a empresas para que despidan empleados, bajo la etiqueta «racistas» y «homofóbicos». También, han hecho que el poder político cierre negocios o imponga multas sobre negocios bajo las mismas etiquetas de «racistas» y homofóbicos».
Todo lo que no se sume a su narrativa, los movimientos BLM y sus células como la comunidad LGBTIQ+ los acusan con etiquetas que hoy día, la corrección política ha convertido en mazos para arrodillar a la humanidad. Racismo y homofobia son etiquetas que se usan hoy para extorsionar.
Si un integrante del movimiento ✊🏿 o de una de sus células de la comunidad 🏳️🌈 se encapricha contigo, porque los criticas o porque no los apoyas fanáticamente, ten la plena seguridad de que:
– Te etiquetarán – Te perseguirán – Te extorsionarán
Hay un movimiento que funciona igual, pero más a nivel corporativo: los supuestos «Activistas por el medio ambiente». Estos son profesionales de la extorsión, porque tienen mucho poder y lobby político, en los principales gobiernos del mundo y en el Foro Económico Mundial.
La supuesta causa «por el medio ambiente» que promueven los «activistas por el medio ambiente», es utilizada para:
– Conseguir recur$o$ infinitos, vía impuestos, tasas y aranceles. – Castigar a las empresas a través de multas y penalizaciones, por «no cumplir con lineamientos medioambientales».
¡Extorsión!
En palabras simples: El movimiento BLM ✊🏿 es la nave nodriza y de ahí para abajo, movimientos como el 🏳️🌈 y todos sus derivados, son células de una organización que funciona como mafia y como pandilla.
¿Cómo hacerles frente? Primero, hay que estar muy claros en que es deber moral el hacerle la guerra cultural a los tres: BLM + LGBTIQ+ + Activistas ambientales. Segundo, hay que mantenerse firmes en las opiniones, las tradiciones, la forma de ver la vida, las creencias y los valores. ¡No cedan!
La única forma de ponerle freno a las alas radicales de estos movimientos, es a través de la integridad, la unión, el trabajo en equipo y la guerra cultural. ¿Te quieren extorsionar? Pues hay que exponerlos. ¿Te quieren chantajear? Hay que hacerlo público y dejarlos en evidencia.
Si hay algo que sobra dentro de estas comunidades es:
– La hipocresía – La xenofobia – El desprecio por la libertad – El odio a quien no piense igual – El desprecio a lo bueno – La intolerancia a la crítica – La cultura pandillera
No se dejen intimidar.
Cierro con esto: Para parecer fuertes y hacer bulla, no se necesita tener más músculo y gritar más fuerte, solo hay que saber intimidar y amasar a un grupito de adoctrinados que griten. Ellos no son más fuertes, ni mayor cantidad, pero saben hacer ambas.
CONTEXTO SOCIO-POLÍTICO: crisis de la sociedad industrial
La democracia liberal creció al tiempo que el capitalismo y mientras se desarrollaron las clases medias. Este proceso tuvo su apogeo tras la Segunda Guerra Mundial y hasta que sobrevino la crisis de las hipotecas subprime, aunque a mediados de los años setenta del siglo XX se empezaron a manifestar algunos signos de decadencia del sistema. Alvin Toffler y su mujer Heidi publicaron en 1994 un ensayo titulado Creating a New Civilization: the Politics of the Third Wave; si bien, en 1970, Alvin ya había logrado un superventas con su libro Future Shock en el que introdujo el concepto de “crisis general de la sociedad industrial”.
La crisis de la sociedad industrial, que en el fondo no es más que la manera en que el capitalismo se transforma a sí mismo, tiene consecuencias económicas, sociales y políticas. Las económicas son bastantes conocidas y tienen que ver con el globalismo, la hiperinternacionalización de los mercados y la tendencia al oligopolio (con la consiguiente acumulación de la propiedad en pocas manos). Las sociales con la disminución de la influencia del factor trabajo (en favor del capital y del uso progresivo de máquinas para la fabricación y prestación de servicios), el estancamiento (e incluso mengua, en algunos casos) de los salarios, el aumento del desempleo y el empobrecimiento de las clases medias. Y las políticas con la pérdida de poder de los Estados en favor de las corporaciones globales, la pérdida de transparencia en la toma de decisiones (y de democracia), el sacrificio del individuo en favor de la colectividad y, como decían los Toffler en 1994, que “carezcan ya de aplicación las antiguas formas de análisis político, tales como los términos derecha e izquierda o liberal y conservador, entre otros”.
INFLUENCIA EN EL MODO DE VIDA DE LOS INDIVIDUOS
De las anteriores consecuencias, acaso las más relevantes son las que afectan directamente al individuo y su forma de vida. Siguiendo el orden expuesto, una de ellas es, sin duda, la tendencia a la concentración de la propiedad y del capital en pocas manos, así como el fortalecimiento de las grandes corporaciones internacionales. En el año 2000, Jeremy Rifkin empezó a hablar del tránsito de la “era de la propiedad” (base de la actual sociedad occidental) a la “era del acceso” (que da título a una de sus más conocidas obras). En la misma línea, veinte años después, el Foro Económico Mundial (WEF), en un documento titulado 8 predictions for the world in 2030, afirma que en menos de una década “no tendremos nada y seremos felices. Cualquier cosa que deseemos alquilar nos la llevará a casa un dron”. En el plano doméstico español, Santiago Niño-Becerra, en su libro Capitalismo 1679-2065, comparte las mismas posiciones y pone como ejemplo lo que la compañía Ikea anunció en enero de 2020 al decir que va a establecer un sistema por el cual los consumidores podrán acceder a un catálogo de productos sin necesidad de comprarlos, pagando únicamente por su uso. Por consiguiente, estamos asistiendo al proceso inverso al que tuvo lugar en España (entre otros países) cuando en el año 1965 se aprobó la Ley sobre Venta a Plazos de Bienes Muebles que tuvo por finalidad facilitar la adquisición de productos duraderos, tales como electrodomésticos y vehículos, por parte de una clase media creciente, tanto en número como en poder adquisitivo. Ahora el fenómeno es justamente al revés; el último estertor del sistema tuvo lugar, como dije antes, al tiempo que las hipotecas subprime, que –como es conocido, visto hoy con perspectiva– fue un intento de enmascarar el declive de la capacidad adquisitiva de las clases medias y el ensanchamiento de la baja. Por medio de su posterior titulización, estas hipotecas crearon, en extensas capas de la población, el espejismo de que podían seguir accediendo a bienes que, si no hubiera sido por créditos falsamente garantizados, no habrían podido adquirir.
La disminución de la influencia del factor trabajo –y la consiguiente mengua de los salarios– es otra circunstancia preocupante. Según Niño-Becerra, “a partir de 1973, la inflación, y no el desempleo, fue el enemigo a batir”. Esto trajo consigo la aparición de dos fenómenos que han terminado por influir en el statu quo de los ciudadanos, que son los siguientes: de un lado, la deslocalización de la producción y de los servicios y, del otro, la sustitución de puestos de trabajo por máquinas. Como señala Esmeralda Linares en su trabajo La Deslocalización Industrial en Europa, “el outsourcing está siendo una de las estrategias más frecuentes de las empresas” para adaptarse a la realidad económica (global) que vivimos. Este outsourcing puede ser nacional o internacional, y tanto interno como externo; pero casi siempre comporta un elemento externo y/o internacional. Aquellas empresas que por su envergadura y capacidad necesitan abaratar costes, trasladan una parte de su producción, a través de filiales, a países donde la mano de obra es mucho más barata o compran componentes, que anteriormente fabricaban por sí mismas, en naciones con precios más reducidos. Tanto una cosa como la otra tienen como efecto la disminución del número de puestos de trabajo disponibles a nivel nacional y el estancamiento (o incluso reducción) de los salarios.
La sustitución de puestos de trabajo por máquinas es otra manera que tienen las empresas de reducir costes y de maximizar el valor del accionista. Las máquinas no cobran, no cotizan a la Seguridad Social, no tienen derecho a vacaciones pagadas, ni pagas extra, ni derechos sindicales y, además, pueden llegar a producir, en algunos casos, más que veinte trabajadores juntos. En la duda, cualquier empresa preferirá comprar máquinas que contratar nuevos empleados. Durante algunos años se pensó que la tecnologización traería consigo la destrucción de puestos de trabajo que después serían sustituidos por otros de mejor calidad. Hecho que, según los Toffler y otros muchos autores, sucedió en el tránsito de la Primera Ola (la agrícola) a la Segunda Ola (la industrial). Sin embargo, los datos ponen de manifiesto que no es así, que los empleos que destruye la tecnología no son repuestos en ninguna otra parte. Al menos de momento, y no se espera que pueda cambiar durante las próximas décadas, motivo por el cual, tal y como vaticinaban los referidos autores, nos aproximamos inexorablemente a momentos socialmente convulsos.
Una opinión semejante se deduce del documental American Dharma, dirigido por Errol Morris, cuando entrevista al estratega de Donald Trump, Steve Bannon. A mayor abundamiento y con datos más concretos, según un informe reciente de la OCDE, “más de cuatro millones de españoles pueden perder su empleo por los robots y la automatización” (el informe habla exactamente de 4.200.000 puestos de trabajo que van a desaparecer en nuestro país por esta causa). Un efecto de todo esto puede que ser que el nivel de paro entre quienes buscan su primer empleo sea descomunal y que la calidad y retribución de los pocos que son contratados sea ínfima. Un reciente editorial del diario español El Mundo hablaba de “la cicatriz laboral de los jóvenes” y de que “el salario mensual real de los jóvenes de entre 18 y 35 años es hoy menor que en la década de los 80, con caídas que van dese el 26% para la franja entre los 30 y los 34 años y hasta el 50% para la de los de 18 a 20” (datos apoyados en informes de fundaciones de estudios económicos de prestigio, como FEDEA).
Por otra parte, la disminución de los puestos de trabajo tiene otro efecto preocupante que es el relativo al mantenimiento del sistema de pensiones. Como advirtió el excanciller alemán Gerhard Schröder en el año 2003, “en 1960 trabajaban cinco por cada jubilado, hoy en día son solo tres y en el año 2030, por cada dos en activo habrá un jubilado”. Actualmente, esta ratio, por ejemplo, en España ya es menor.
El empobrecimiento de las clases medias es un hecho evidente, progresivo y constante. Como sostiene Niño-Becerra, “la clase media está desapareciendo por una razón muy sencilla: está dejando de ser útil para el sistema. Los elementos que la caracterizaban, el trabajo y el consumo, han perdido su significado debido a la disminución de los salarios y a la capacidad de endeudamiento cada vez más limitada desde 2007”. Siguiendo a Richart Sennet, uno de los mayores expertos sobre la materia, “el modelo anterior, cuya crisis se puso de manifiesto en 2007, suponía el equilibrio entre oferta y demanda de trabajo, y eso ya no tiene arreglo posible”. Se acabó la clase media, título de uno de los libros de otro de los especialistas sobre este tema, el economista y profesor norteamericano Tyler Cowen, publicado en 2013, es lo suficientemente elocuente para no tener que añadir mucho más. Este autor también hace hincapié en el desarrollo tecnológico como causa del derrumbe de la citada clase media.
Según otro informe reciente de la OCDE, “la clase media española pierde peso y cae a niveles de los años noventa”. La distribución de la renta se acerca cada vez más a la de USA y se aleja de la media europea. A pesar de lo que opinan los sociólogos y economistas, un 70% de los españoles desea identificarse con el citado término “clase media” aunque, conforme a la tabla de equivalencias que utiliza la OCDE, para ello sea necesario que la renta de tales personas sobrepase los 11.200 euros, cosa que no sucede en tan alto porcentaje en la población española. Esta situación, en la que los deseos y la realidad no coinciden, también será un factor de inestabilidad social. Conviene ver también el documento Cómo salvar a la clase media publicado por el diario El Mundo el 11 de abril de 2021 y el editorial de ese mismo día titulado “La agonía de la clase media pone en riesgo la estabilidad”. Como señalaban los Toffler en 1994, “cuando unas destrezas profesionales se tornan anticuadas de la noche a la mañana, puede quedar sin trabajo gran número de personas de la clase media, incluso muy capacitadas”.
Finalmente, respecto de lo señalado al principio, otro tema que tiene –y tendrá– consecuencias respecto de la vida de la gente, es la pérdida de poder de los Estados en favor de las corporaciones globales, tal y como anticipó Georges Soros en 1996, cuando dijo que “los mercados votan cada día, obligan a los gobiernos a adoptar medidas impopulares, pero imprescindibles. Son los mercados los que tienen sentido de Estado”. Tal pérdida de poder estatal produce un debilitamiento de la soberanía popular y de la democracia respecto de los tres poderes: ejecutivo, legislativo e incluso judicial. El sociólogo y escritor Carlos Malo de Molina, en su reciente libro El mercado de las ideas, hace una encendida defensa de la democracia y denuncia la opacidad de la ONU y de la UE, y de otras organizaciones internacionales, en la toma de decisiones que afectan directamente en la vida de los ciudadanos.
LA CONQUISTA DEL MAÑANA
El conocido economista austro-estadounidense Joseph Schumpeter habló de “la destrucción creativa” como necesidad para el progreso. Y nadie duda que, efectivamente, como sostenía Ortega y Gasset, la historia es un proceso inexorable en donde las etapas se suceden unas a otras, sin que el devenir se pueda parar. No obstante, hay dos cosas dignas de tenerse en cuenta. La primera, que el declive de las eras y de los periodos históricos no es lineal (quiero decir, en forma de línea recta), sino que, como ocurre a los seres vivos, salvo que la muerte les sobrevenga de manera violenta (lo que en el campo social equivaldría a una guerra o revolución), ésta tiene lugar poco a poco –con altibajos–, pudiéndose alargar más o menos. La segunda que, como ya advertían los Toffler, “la cuestión política fundamental no es quién domina en los últimos días de la sociedad industrializada, sino quien configura la nueva civilización, que surge rápidamente para reemplazarla (…). Este conflicto es la superlucha por el mañana”. Niño-Becerra se refiere a ello de otra manera, “la dinámica histórica y el avance tecnológico pueden ser retrasados por conveniencia, durante un breve periodo de tiempo, pero son imparables”. Por consiguiente, la generación presente tiene, como mínimo, un par de alternativas. Una de ellas es –si lo que queremos es mantener, al menos en parte, las estructuras de la Segunda Ola (industrial), que tan buenos resultados nos ha dado durante la mayor parte del siglo XX y que, aunque de manera no perfecta sigue proporcionando más beneficios que perjuicio– es luchar social y políticamente para retrasar lo más que se pueda su declive. Respecto de ello no sólo estarían en juego las condiciones de vida de la generación presente y de la sucesiva, sino quizá también, dependiendo de lo tenaz que sea la resistencia, las de dos o tres generaciones más. La segunda es no impedir el tránsito de la Segunda Ola a la Tercera, pero sin dejar que sean “las fuerzas indeterminadas del progreso”, los mercados desbocados, casi sin ningún control gubernamental, y los movimientos políticos “progresistas”, alineados estratégicamente con las grandes corporaciones globales, las que impongan su modelo al resto del mundo.
La tercera posibilidad, a priori no se debería contemplar, si bien no debe ser completamente descartada porque, si las tensiones sociales y políticas arriba descritas, por afectar a capas de la población cada vez más numerosas, provocan estallidos violentos y revueltas prolongadas, el devenir de los acontecimientos, tal y como nos enseña la ciencia de la prospectiva y la propia historia, podría ser incierto y derivar en algo completamente imprevisible o que, desde la perspectiva actual, pudiera parecer poco probable.
En todo caso, en toda evolución histórica siempre existe margen para lo improbable y lo imprevisible. Determinado acontecimiento (quizá una guerra) podría desencadenar las circunstancias que podrían hacer que el futuro evolucionarse de una manera que en este momento parece menos probable. Por consiguiente, es responsabilidad de cada uno de nosotros estar preparado y dispuesto para aprovechar las circunstancias, si es que se dan.
LA PROPIEDAD: ELEMENTO CRUCIAL
Antes me referí al vaticinio del Foro Económico Mundial (WEF) para 2030: “no tendrás propiedades y serás feliz, alquilarás lo que quieras y será entregado por un dron”. Expuesto así, parece algo inofensivo, diríase que incluso bienintencionado, pues habla de que seremos felices sin necesidad de tener nada. Nos recuerda un refrán que bien podría haber inventado el Papa Francisco, “no es más rico quien más tiene, sino el que menos necesita”. En efecto, ser propietario implica preocupaciones, ya que hay que cuidar y conservar la cosa, mantenerla, pagar impuestos y otras molestias. No obstante, también comporta ciertas ventajas.
Veamos algunos ejemplos que ya he puesto en otro lugar. Muchos tenemos un coche e incluso una casa, lo cual nos permite desplazarnos por cuenta propia y habitar en una morada estable en compañía de nuestra familia. Es verdad que poseer un coche obliga a mantenerlo, pagar un seguro, impuestos, etc., y que para tener una casa casi siempre hace falta constituir una hipoteca, contribuir con el IBI, cuidarla e incluso tener que pagar los gastos de comunidad; pero mientras somos propietarios estamos seguros de que normalmente, hasta que decidamos venderlos, podemos seguir utilizando el coche y la casa sin que haya nadie que nos lo pueda impedir.
Sin embargo, la propiedad no es lo mismo que el arrendamiento. El inquilino tiene un contrato temporal que necesita ser renovado cada cierto tiempo. No es lo mismo ser el propietario de un coche que ser su arrendatario, y tampoco es igual ser el dueño del inmueble que estar a merced de un alquiler. Hay algunas cosas que conviene tener en cuenta: sólo el propietario de la vivienda puede hacer reformas en ella y ajustarla plenamente a sus necesidades, mientras que el inquilino ha de pedir permiso al propietario a veces incluso para cambiar el color de las paredes. La situación actual de propiedad e inquilinato se corresponde con la de un mercado en el que hay una gran variedad de propietarios (grandes y pequeños, empresarios y particulares), con unos Derechos nacionales muy protectores de los intereses de los inquilinos. Pero la situación no será la misma si los propietarios son solo unos pocos fondos internacionales, radicados en no se sabe dónde, con unos Derechos nacionales cada vez más irrelevantes, sin papel moneda –sino simplemente monedas digitales, controladas por unos pocos bancos centrales y otros agentes desconocidos —y en la que todos los arrendamientos serán celebrados por medio de smart contracts (contratos inteligentes), que seguidamente explicaré.
Los smart contracts son un tipo de programas informáticos que, según una definición bastante extendida, “facilita, hace cumplir y ejecuta acuerdos registrados entre dos o más partes”. Es decir, son unos contratos digitalizados que al mismo tiempo que formalizan un acuerdo entre las partes (por ejemplo, un arrendador y un arrendatario), permiten que el contrato se vaya ejecutando minuto a minuto y segundo a segundo, de acuerdo con la programación establecida en el propio contrato. De manera que ya no hace falta que haya leyes ni jueces, ni nada parecido, porque es el propio contrato, basado en la tecnología blockchain (cadena de bloques), el que actúa como intermediario entre las partes. Todo se debe realizar conforme a lo establecido en la cadena de bloques de información, de manera que si una de las partes deja de cumplir lo estipulado en el contrato inteligente la relación queda rescindida desde ese mismo momento. Veamos otro ejemplo. Algunas compañías de alquiler de vehículos están empezando a plantearse el uso de smart contracts para la celebración de sus contratos con los consumidores. Cuando el arrendatario del coche firma digitalmente el contrato recibe una llave que le permite acceder al vehículo y usarlo, a condición de que cumpla todo lo estipulado; porque, en el caso de que el contrato detecte algún tipo de irregularidad, la llave del coche queda automáticamente bloqueada, de manera que el arrendatario es privado, desde ese mismo instante, de su uso. La misma práctica se podría trasladar a los arrendamientos de viviendas o de cualesquiera otros bienes. Si el contrato inteligente, tal y como ha sido programado por la parte arrendadora, detecta algún tipo de incumplimiento por parte del inquilino (por ejemplo, un “uso inadecuado” del inmueble, un retraso en el pago de la renta, etc.), automáticamente se bloquea la llave de acceso a la casa, el suministro de gas y electricidad y cualquier otra cosa vinculada con la vivienda. Todo ello en cuestión de segundos, sin posibilidad de reclamación ni desahucio, porque es el propio contrato inteligente el que actúa como intermediario y juez entre las partes.
Esto, desde el punto de vista jurídico es muy interesante; pero, desde el de los usuarios, no parece tan divertido. Sobre todo, si tal y como prevé el WEF en los próximos ocho años la propiedad queda concentrada en muy pocas manos y Europa se convierte en un continente de arrendatarios.
Durante la Edad Media la propiedad también estuvo concentrada en pocas manos; pero, al menos, los señores, por medio del acuerdo de vasallaje, tenían un compromiso de defensa y protección de los vasallos que trabajaban sus tierras, cosa que no es seguro que se produzca entre los inquilinos y los titulares anónimos de los fondos internacionales que terminaran por convertirse en propietarios de los bienes. Porque la Agenda 2030 habla de que todos seremos arrendatarios, sin decir que alguien deberá seguir siendo el dueño de las cosas; pues no puede haber arrendamiento sin alguien que ostente la propiedad del bien que se arrienda. Lo que se nos viene encima quizá no sea como el Comunismo (en que la propiedad de los bienes correspondía al Estado), pero acaso pueda ser mucho peor.
Decía Ayn Rand, “sin derechos de propiedad ningún otro derecho es posible”. Quien tiene el control sobre tus cosas tiene el control de tu vida. De qué sirve reclamar el derecho a la libertad de expresión o de asociación, ideológica o religiosa, si tu vida depende de que un gran fondo internacional esté contento contigo. El derecho a disfrutar de “tu casa”, de “tu coche”, de “tu teléfono”, de tu conexión de internet, estará a merced de un click del gran suministrador de los bienes y de los servicios, por medio de los contratos inteligentes. También los “jueces” (aunque se habilitará una especie de justicia automática, por medio de programas informáticos) y los “políticos” habitarán en las casas y utilizarán los coches y los teléfonos, ordenadores, etc. de las grandes compañías, controladas por los fondos internacionales, señores de todos los bienes.
Al final todo concuerda, Santiago Niño-Becerra lleva algunos años hablando de la defunción del sistema capitalista que trajo consigo la Ilustración, la democracia liberal y el Estado de Derecho, tal y como hasta ahora lo estábamos conociendo. Él sitúa el colapso definitivo en torno a 2065, aunque reconoce que la crisis del Covid-19 está acelerando el derrumbe (la guerra de Ucrania también contribuye a ello). Coincide con los representantes del Foro Económico Mundial y de las restantes organizaciones globalistas en que el futuro al que nos encaminamos será sin derecho de propiedad (con un mero “derecho de acceso”, como sostiene Riftin), en un mundo lleno de arrendatarios felices que esperarán la llegada del dron milagroso.
¿Por qué las predicciones de Niño-Becerra y del Foro Económico Mundial se van a cumplir tan rápidamente? Pues porque el empobrecimiento causado por la “gran pandemia”, que nos ha traído el coronavirus –que no se sabe muy bien cómo se originó– las guerras y otros problemas, provocarán más pronto que tarde, un abaratamiento del precio de los bienes que muchas personas no tendrán más remedio que vender, lo cual producirá, a su vez, que quienes tengan liquidez (especialmente, los grandes fondos internacionales) compren muy barato. Y si esto no se consigue a la primera, vendrán dos, tres o más crisis económicas –como la de 2007– que conseguirán que se produzca el definitivo abaratamiento de los bienes, y que todos terminen siendo comprados por los citados fondos (esto en lo que respecta a los inmuebles). La proscripción de los combustibles fósiles también traerá consigo que, en menos de diez o quince años, todos nuestros coches de gasoil y gasolina resulten inservibles y que muy probablemente terminemos recurriendo al alquiler de vehículos eléctricos de uso temporalizado.
En conclusión, estoy de acuerdo con el filósofo José Luis L. Aranguren cuando en su obra Ética sostiene que “los hombres –todos los hombres—necesitan una cierta cuantía de bienes, materiales e inmateriales, para su perfección moral. Por debajo de ella, tratados como seres inferiores, sin libertad social, se ven obligados para subsistir a abdicar de su humana dignidad. Por encima de ella, adquieren una ilusión de sobrehumano poder que les conduce a la perdición”. Por tanto, un mundo donde la propiedad estuviera en muy pocas manos sería necesariamente malo e injusto, y nada ético. Este podría ser un argumento a favor de quienes piensan que el paso de la Segunda a la Tercera Ola no se puede dejar al albur del globalismo y de que los Estados necesitan jugar el papel que las sociedades democráticas les han otorgado, al menos, durante el último siglo.
EL PARTIDO DE LO TUYO
Ante los acontecimientos económicos, sociales y políticos que ya se están poniendo de manifiesto y, sobre todo, frente a la agitación social que progresivamente se va a ir concentrando en España y el resto de los países occidentales, alguien tendrá que vertebrar y dar voz a la inmensa mayoría de gente que directa o indirectamente está sufriendo, y seguirá haciéndolo con más intensidad, las consecuencias de la crisis de la sociedad industrial.
Harán falta pensadores, comunicadores, estrategas, juristas, etc., pero sobre todo un partidos o movimientos que encaucen la voluntad de tantísimas personas. Partidos que defiendan los intereses de cada ciudadano en los órdenes económico, social y político y que, de acuerdo con los criterios y principios de la democracia parlamentaria (que sigue siendo la mejor forma de regir el destino de los seres humanos, mientras no se demuestre lo contrario, aunque es cierto también que “is the worst form of government, excep for all the others”, según la opinión de Churchil), contribuya a construir una sociedad ética y democrática en la que los ciudadanos sigan mereciendo tal nombre, por poseer un nivel de dignidad y derechos políticos y patrimoniales que les permita seguir siendo libres y autónomos.
¿Qué postulados o proposiciones deberán sustentar el ideario de tales partidos? Pues, entre otros, según mi opinión, los que se exponen a continuación:
La nación o la patria como baluarte frente a un globalismo desbocado e incontrolable. Nación no es sinónimo de nacionalismo. El nacionalismo es una posición política sentimental que huye del racionalismo. Sin embargo, se puede llegar al convencimiento racional de que la nación sigue siendo el mejor ecosistema político para la convivencia de las personas. Los humanos siempre hemos sido– y seguiremos siendo– seres de comunidad, cuyas relaciones de confianza mutua necesitan de un capital social que sea compartido por sus miembros. Sin nación no puede haber soberanía nacional, ni Estado de Derecho ni del bienestar.
La comunidad nacional debe ser entendida como un todo integrado por individuos libres e iguales, lo cual es incompatible con las políticas de identidad que enfrentan mujeres contra hombres, nacionales contra extranjeros, homosexuales contra heterosexuales, o personas de una raza contra las de otra, etc.
El pasado no es un compartimento estanco del que únicamente merece la pena enorgullecerse o ser recordado con añoranza. La tradición es un vínculo entre generaciones y también una entidad viva, capaz de adaptarse constantemente a la realidad (de acuerdo con la opinión, entre otros, de Edmund Burke y Roger Scruton). Lo mejor que tenemos no nos lo debemos sólo a nosotros mismos. El olvido del esfuerzo empleado por los que nos precedieron es una actitud presuntuosa e irreal y, por tanto, perjudica a la sociedad.
El Derecho nacional no sólo sirve para regular las relaciones de convivencia entre los miembros del grupo, asimismo es el límite (quizá el único) frente al poder omnímodo de los poderosos. La defensa de los débiles exige leyes nacionales que los protejan, tribunales independientes que los amparen, y que castiguen e impidan los abusos de los más fuertes.
La propiedad debe ser tenido como el primero de los derechos individuales y ser elevado a la categoría de fundamental. Sin este derecho, los demás no son posibles. Las personas necesitan una morada estable para su familia y un mínimo control sobre sus bienes, para desarrollar su vida con dignidad y seguridad. El partido de lo tuyo deberá promover los cauces para el acceso a la propiedad del mayor número de ciudadanos y para que la mantengan quienes ya la tienen.
La ciencia objetiva, la razón y la verdad de los hechos son imprescindibles para el avance social y para la misma cohesión de las sociedades. La razón es el elemento que nos hace comunes a todos los hombres, a diferencia del misticismo de cualquier tipo: político, religioso y, aunque parezca un oxímoron, científico, que produce división social. Salvo que se trate de una sociedad o nación teocrática o totalitaria, obviamente, en cuyo caso la adhesión no es voluntaria de los individuos, sino externamente impuesta, en algunos casos incluso por la fuerza. El abuso del misticismo y de la corrección irracional son algunas de las causas de la decadencia de las sociedades occidentales. El progreso social exige la defensa a ultranza de la libertad de expresión, de pensamiento y de cátedra. El mercado de las ideas es el que ha permitido que nuestras naciones hayan alcanzado las cuotas de desarrollo social, cultural, científico y económico que poseen.
La defensa de la clase media para evitar el extremismo que produce la polarización entre muy ricos y demasiado pobres. No puede haber verdadera democracia sin una clase media abundante.
El fomento de las capacidades del individuo, de su libertad y responsabilidad, la igualdad de oportunidades, y el mérito –no como elementos formales de selección, sino reales y efectivos–, también son condiciones necesarias para el verdadero progreso social. El mejor ciudadano es el que es capaz de obtener, a través de su ingenio y de su trabajo, lo necesario para valerse por sí mismo y cuidar de sus hijos, y que, además, genera un excedente que le permite ahorrar y contribuir al bien común por medio de unos impuestos limitados y proporcionados.
CONCLUSIÓN
Ante la disgregación política y social, producida por el choque entre el final de una etapa y el comienzo de una nueva, se abre un espacio en el que han dejado de ser útiles y válidas las referencias que durante las últimas décadas han servido para el posicionamiento político en las naciones occidentales.
Un Partido de lo Tuyo, con este o con cualquier otro nombre, está llamado a jugar un importante papel social y político durante las próximas décadas.
Hablar de éxito o de fracaso de los partidos o de los movimientos políticos es algo relativo. Al final todos se extinguen, pues nacen en función de unas circunstancias y mueren cuando tales circunstancias desaparecen. En efecto, hay algunos que duran muy poco; pero no será el caso del Partido de lo Tuyo, porque el movimiento político-social en la que nos encontramos no ha hecho sino empezar.
El Partido de lo Tuyo no va a ser un fenómeno nacional. La mayor parte de los países occidentales van a tener su propio “partido de lo tuyo”. De hecho, es muy previsible un “efecto contagio” entre ellos; pues los problemas que se detectan en unos países tienen su correlato en otros, como consecuencia de la globalización.
Como dije antes, un mundo donde la propiedad estuviera en muy pocas manos sería necesariamente malo e injusto, y nada ético. Y cuando digo propiedad, incluyo, por extensión, todos y cada uno de los derechos individuales que permiten que los ciudadanos tengan el margen de libertad que necesitan para tener una vida digna. En su defensa deberá emplearse, a fondo, el Partido de lo Tuyo.
Juanma Badenas es catedrático de Derecho civil de la UJI, su último libro es Contra la corrección política, Ediciones Insólitas.
Seguramente muchos de ustedes conocen una expresión coloquial, atribuida a la milenaria cultura china, que es, por su ambigüedad, bendición y maldición a la vez. Me refiero a ese «¡Ojalá te toque vivir tiempos interesantes!», que según parece se deseaban de reojo y con retranca unos a otros al cruzarse…
Seguramente muchos de ustedes conocen una expresión coloquial, atribuida a la milenaria cultura china, que es, por su ambigüedad, bendición y maldición a la vez. Me refiero a ese «¡Ojalá te toque vivir tiempos interesantes!», que según parece se deseaban de reojo y con retranca unos a otros al cruzarse. Si lo analizamos, a todos se nos antoja que la felicidad, el bienestar, es más fácil de alcanzar en tiempos estables, apacibles, de rutina bien llevada, sin exceso de sobresaltos, que en épocas turbulentas, presididas por cambios, revoluciones y pérdida colectiva del oremus.
Que estamos viviendo «tiempos interesantes» es más que evidente. Tras dos años de pandemia, confinamiento y restricciones, nos hemos zambullido en un marco global de crisis e inestabilidad económica, hiperinflación, incremento estratosférico del coste de vida, pobreza y desigualdad social galopante, guerra a las puertas de casa e innegable geoestrategia de bloques, y muy negros augurios en el horizonte. Es decir, que vamos de sobresalto en sobresalto comiéndonos las uñas, si es que nos queda alguna por morder.
Los capitostes que mueven los hilos del mundo nos advirtieron nuevamente, hace muy pocos días, durante la reciente reunión del Foro Económico Mundial, de que la huella de carbono que vamos dejando diariamente en nuestras pequeñas e insignificantes vidas no es asumible, y que de seguir así nos vamos todos al garete; también de que más de dos terceras partes de la población del planeta sobra… Y de que en los dos próximos años –la alerta la emite la Interpol, no la T.I.A. de Mortadelo y Filemón– la probabilidad de que un ciberataque terrorista nos deje sin electricidad, a oscuras, sin Internet, sin cajeros, sin dinero de plástico y sin poder ir a Mercadona o a Zara –más que para comprar, que todo está carísimo, para pasar la tarde y hacer rabiar un rato a Pablo Echenique, Ione Belarra y compañía– es altísima. El caos, vaya…
El Reto Climático de Santa Greta Thunberg, el Big Reset, y un imprescindible cambio de paradigma planetario a todos los niveles, se han convertido en el nuevo caballo de batalla, en el becerro de oro a idolatrar con la fe del carbonero. Consumimos exceso de energía; exceso de agua y alimentos –toma grillo que te crió; «¡rico, rico!» como diría Karlos Arguiñano–; abusamos del transporte todo el año; y producimos residuos por un tubo cada día. Pues menuda novedad… ¡Maldita Revolución Industrial! ¡Malditos ingleses! ¡Maldita máquina de vapor de Watt!
Y de nada sirve ante dogma de fe tan asumido el que eminentes científicos nieguen rotundamente lo que consideran un bulo; o que brillantes escritores y analistas de lo político y social, como Konstantin Kisin, orador ruso-británico, autor de «An Inmigrant’s Love Letter To The West», desarbolara con su viral y demoledor discurso anti-woke en la Oxford Union Society toda la argumentación que sostiene la teoría del apocalipsis climático.
En lo personal, amigos, yo «ni quito ni pongo rey, pero ayudo a mi señor». Eso dicen que dijo Bertrand Duguesclin, condestable francés, al voltear y dar ventaja a Enrique de Trastamara en su sañudo combate cuerpo a cuerpo con Pedro I «El Cruel». Pues eso. Que personalmente ni suscribo ni niego lo del Cambio Climático, pero ayudo a mi señor, que en mi caso es la duda eterna que me lleva, y tal vez debería llevarnos a todos, a someter a revisión constante todas nuestras convicciones, todo lo que damos por hecho. Y ahí incluyo, por descontado, la fidelidad de voto. Que de borregos está el prado lleno.
Cuanto más uno lee, se informa, analiza y reflexiona (sobre cualquier cosa), más interrogantes y dudas afloran. Y la duda es el motor de combustión del pensamiento crítico, libre y no adscrito a ningún credo institucionalizado. Cada vez resulta más difícil dilucidar lo que es cierto de lo que no lo es. Porque además, la tentación que supone considerar escenarios distópicos y teorías de la conspiración, acaba convirtiéndose en un imán tan irresistible como poco aconsejable.
No pasa día, ni semana, en que no nos lleven, con su orwelliano bombardeo mediático, al paroxismo; porque tan pronto nos venden la probabilidad de una invasión extraterrestre tras derribar, aquí y allá, media docena de ORNIS (Objetos Ridículos No Identificados) en forma de globo, como nos hielan la sangre con la ralentización del núcleo de la Tierra. Menos mal que lo del núcleo seguro que ya lo está arreglando –tentado estuvo de dar explicaciones en el Congreso– Super Pedro Sánchez. Podemos estar tranquilos.
Ahora, como guinda al pastel, Ursula von der Leyen, Presidenta de la Comisión Europea, acaba de anunciar que en 2035 quedarán prohibidos por completo los coches de combustión. Y lo argumenta diciendo que «los incendios o huracanes son solo un botón de muestra de lo que puede ser nuestro futuro». Las estadísticas dicen, además, que la contaminación de los vehículos en las ciudades causa en Europa 30.000 muertes prematuras anuales. Pues nada… ¡Que viva el tren de San Fernando, un ratito a pie y otro andando! Porque el coche gilipijo eléctrico, que es ahora mismo ecológicamente –¿estamos hablando de ecología, no?– inasumible en su fabricación masiva, y carísimo, y se quema, y la lía parda, y no tiene apenas puntos de carga, no lo va a comprar ni Dios. Así que estamos condenados, nos guste o no, al downsizing empezando por el coche. Si lo sé me pulo los doce puntos del carné que aún tengo intactos.
Tras explorar durante siglos un mundo que se nos antojaba inmenso, inagotable en recursos, de horizonte inalcanzable, el nuevo paradigma nos dice ahora, en su Agenda 2030, que donde dijeron consumismo querían decir: consumismo pantalón y consumismo calzoncillo (serán ustedes felices). Y que todo debe ser pequeño, mucho más pequeño, de proximidad y sostenible, y BIO, y vegano a tope. Bueno, vale, pues muy bien…
Y ahí tenemos, en esa Hégira de lo macro a lo micro, a todas las grandes capitales del mundo estudiando cómo remodelar a contrarreloj su filosofía, su razón de ser y su trazado urbano, a fin de poder izar cuanto antes la bandera verde que las homologue como Ciudad de los 15 Minutos. Ya saben, todo a tiro de piedra: domicilio, trabajo, centro de salud, institutos y facultades, zonas verdes y deportivas, área lúdica y centro comercial. La idea, aplicable a ciudades de más de 50.000 habitantes, es de Carlos Moreno, urbanista francocolombiano, profesor de La Sorbona y autor del libro «La Revolución de la Proximidad». Anne Hidalgo, alcaldesa de París, se pirra con sus teorías. Y Ada Colau ya se ha puesto manos a la obra, creando ejes verdes y supermanzanas de felicidad, ínsulas de paz. Barcelona es indudablemente la urbe perfecta para implementar una remodelación de esas características, gracias al trazado reticular, hipodámico –de Hipodamo de Mileto–, de su gran Ensanche central. En Pontevedra también están en ello.
Ese nuevo concepto a aplicar en aras de la ciudad verde, ecológica, humana y sostenible cuenta con el apoyo entusiasta de muchos, pero también con el rechazo de tantos otros, que consideran que esas zonas se revalorizarán en detrimento de las circundantes, o que las supermanzanas afectarán negativamente el comercio, o que son el primer paso, de muchos pasos, hacia el barrio gueto y vulneran la libertad de movimiento. We will see…
Todos tranquilos, porque en el peor de los casos, si todas las medidas de la Agenda 2030 fracasan, y todo se pone aún más feo, los que dirigen el mundo encontrarán nuevas salidas. Seguro que ya están en ello. Me viene al recuerdo esa maravilla de película de la Sci-fi clásica, «El increíble hombre menguante», y también «Una vida a lo grande», protagonizada por Matt Damon y el gran Christoph Waltz, en la que la salvación del planeta y sus recursos pasa por reducir, gracias a la tecnología, el tamaño de los seres humanos a poco más de diez centímetros de altura y ponerlos a vivir en un diorama perfecto, a escala, adecuado a su nueva medida.
Un invento así podría solventar todos los problemas habidos y por haber. Con un garbanzo cocido o cinco granos de arroz por persona al día se acabaría el hambre. Y con una bobina de tela vestiría media ciudad. Todo es una cuestión de magnitudes. Y el tamaño, siendo lo que somos, no importa un pito. A nivel cósmico somos infinitamente menos que un microbio, ni la lente del telescopio James Webb lograría detectarnos.
Leí con atención el último artículo de José Javier Esparza publicado en este periódico. En él se aborda el llamado “Gran Reinicio” (Great Reset, según su nombre original en inglés). No me voy a extender sobre su contenido (de imprescindible lectura), simplemente voy a recordar al lector que el reinicio consiste en lo que las élites financieras mundiales han decidido que será nuestro mundo dentro de diez años. Esparza nos advierte de que no se trata de un plan oculto, sino de una planificación completamente abierta y transparente en la que están de acuerdo el Fondo Monetario Internacional, el Foro Económico Mundial y otras instituciones globalistas, entre las que se encuentra el Partido Demócrata norteamericano. La reelección de Trump hubiera supuesto un pequeño inconveniente en la producción de estos planes, así que había que hacer todo lo posible (los lectores ya me entienden), para evitar la reelección, tal y como los hechos acontecidos antes, durante y después de las elecciones del pasado 3 de noviembre han demostrado con claridad.
El Gran Reseteo se apoya en ocho puntos, siendo el primero de ellos, a mi juicio, el de mayor transcendencia: “No tendrás propiedades y serás feliz, alquilarás lo que quieras y será entregado por un dron”. Expuesto así, parece algo inofensivo, diríase que incluso bienintencionado, pues habla de que seremos felices sin necesidad de tener nada. Me recuerda un refrán que bien podría haber inventado el papa Francisco: “no es más rico quien más tiene, sino el que menos necesita”.
En efecto, ser propietario implica preocupaciones, ya que hay que cuidar y conservar la cosa, mantenerla, pagar impuestos y otras molestias. Así que si —de acuerdo con la Agenda 2030— en los próximos diez años vamos siendo todos y cada uno de nosotros progresivamente despojados de la carga de la propiedad, seguramente seremos más felices. ¿O no?
Veamos algunos ejemplos. Hoy, muchos tenemos un coche e incluso una casa, lo cual nos permite desplazarnos por cuenta propia y habitar en una morada estable en compañía de nuestra familia. Es verdad que poseer un coche obliga a mantenerlo, pagar un seguro, impuestos, etc., y que para tener una casa casi siempre hace falta constituir una hipoteca, contribuir con el IBI, cuidarla e incluso tener que pagar los gastos de comunidad; pero mientras somos propietarios estamos seguros de que normalmente, hasta que decidamos venderlos, podemos seguir utilizando el coche y la casa sin que haya nadie que nos lo pueda impedir.
Sin embargo, como sabe el lector, la propiedad no es lo mismo que el arrendamiento. El inquilino tiene un contrato temporal que necesita ser renovado cada cierto tiempo. No es lo mismo ser el propietario de un coche que ser su arrendatario, y tampoco es igual ser el dueño del inmueble que estar a merced de un alquiler. Hay algunas cosas que conviene tener en cuenta: sólo el propietario de la vivienda puede hacer reformas en ella y ajustarla plenamente a sus necesidades, mientras que el inquilino ha de pedir permiso al propietario a veces incluso para cambiar el color de las paredes. La situación actual de propiedad e inquilinato se corresponde con la de un mercado en el que hay una gran variedad de propietarios (grandes y pequeños, empresarios y particulares), con unos Derechos nacionales muy protectores de los intereses de los inquilinos (en España vamos a tener hasta una Ley antidesahucios). Pero la situación no será la misma si los propietarios son solo unos pocos fondos internacionales, radicados en no se sabe dónde, con unos Derechos nacionales cada vez más irrelevantes, sin papel moneda —sino simplemente monedas digitales, controladas por unos pocos bancos centrales y otros agentes desconocidos— en la que todos los arrendamientos serán celebrados por medio de smart contracts (contratos inteligentes), que seguidamente explicaré.
Los smart contracts son un tipo de programas informáticos que, según una definición bastante extendida, “facilita, hace cumplir y ejecuta acuerdos registrados entre dos o más partes”. Es decir, son unos contratos digitalizados que al mismo tiempo que formalizan un acuerdo entre las partes (por ejemplo, un arrendador y un arrendatario), permiten que el contrato se vaya ejecutando minuto a minuto y segundo a segundo, de acuerdo con la programación establecida en el propio contrato. De manera que ya no hace falta que haya leyes ni jueces, ni nada parecido, porque es el propio contrato, basado en la tecnología blockchain (cadena de bloques), el que actúa como intermediario entre las partes. Todo se debe realizar conforme a lo establecido en la cadena de bloques de información, de manera que si una de las partes deja de cumplir lo estipulado en el contrato inteligente la relación queda escindida desde ese mismo momento. Veamos otro ejemplo. Algunas compañías de alquiler de vehículos están empezando a plantearse el uso de smart contracts para la celebración de sus contratos con los consumidores. Cuando el arrendatario del coche firma digitalmente el contrato recibe una llave que le permite acceder al vehículo y usarlo, a condición de que cumpla todo lo estipulado; porque, en caso de que el contrato detecte algún tipo de irregularidad, la llave del coche queda automáticamente bloqueada, de manera que el arrendatario es privado, desde ese mismo instante, de su uso.
La misma práctica se podría trasladar a los arrendamientos de viviendas o de cualesquiera otros bienes. Si el contrato inteligente, tal y como ha sido programado por la parte arrendadora, detecta algún tipo de incumplimiento por parte del inquilino (por ejemplo, un “uso inadecuado” del inmueble, un retraso en el pago de la renta, etc.), automáticamente se bloquea la llave de acceso a la casa, el suministro de gas y electricidad y cualquier otra cosa vinculada con la vivienda. Todo ello en cuestión de segundos, sin posibilidad de reclamación ni desahucio, porque es el propio contrato inteligente el que actúa como intermediario y juez entre las partes.
Esto, desde el punto de vista jurídico es muy interesante; pero, desde el de los usuarios, no parece tan divertido. Sobre todo, si —tal como prevé el Gran Reseteo— en los próximos diez años la propiedad queda concentrada en muy pocas manos (las de los grandes plutócratas globales) y Europa se convierte en un continente de arrendatarios. Aunque felices (¿o no?).
Durante la Edad Media la propiedad también estuvo concentrada en pocas manos; pero, al menos, los señores, por medio del acuerdo de vasallaje, tenían un compromiso de defensa y protección de los vasallos que trabajaban sus tierras, cosa que no estoy seguro de que se produzca entre los inquilinos y los titulares anónimos de los fondos internacionales que terminarán por convertirse en propietarios de los bienes. Porque la Agenda 2030 habla de que todos seremos arrendatarios, sin decir que alguien deberá seguir siendo el dueño de las cosas; pues no puede haber arrendamiento sin que alguien ostente la propiedad del bien que se arrienda. Lo que se nos viene encima no será como el comunismo (en que la propiedad de los bienes correspondía al Estado), pero acaso sea mucho peor.
Como decía Aynd Rand, “sin derechos de propiedad ningún otro derecho es posible”. Quien tiene el control sobre tus cosas tiene el control de tu vida. ¿De qué sirve reclamar el derecho a la libertad de expresión o de asociación, ideológica o religiosa, si tu vida depende de que un gran fondo internacional esté contento contigo? El derecho a disfrutar de “tu casa”, de “tu coche”, de “tu teléfono”, de tu conexión de internet, estará a merced de un click del gran suministrador de los bienes y de los servicios, por medio de los contratos inteligentes. También los “jueces” (aunque se habilitará una especie de justicia automática por medio de programas informáticos) y los “políticos” habitarán en las casas y utilizarán los coches y los teléfonos, ordenadores, etc. de las grandes compañías, controladas por los fondos internacionales, señores de todos los bienes.
Al final todo va concordando. Santiago Niño-Becerra lleva algunos años vaticinando la defunción del sistema capitalista que trajo consigo la Ilustración, la democracia liberal y el Estado de derecho, tal como hasta ahora lo estábamos conociendo. Él sitúa el colapso definitivo en torno a 2065, aunque reconoce que la crisis del Covid-19 va a acelerar el derrumbe. Coincide con los representantes del Foro Económico Mundial y de las restantes organizaciones globalistas en que el futuro al que nos encaminamos será sin derecho de propiedad, en un mundo lleno de arrendatarios felices que esperarán la llegada del dron milagroso.
¿Por qué las predicciones de Niño-Becerra y del Foro Económico Mundial se van a cumplir tan rápidamente? Pues porque el empobrecimiento causado por la “gran pandemia”, que nos ha traído el coronavirus —que no se sabe muy bien cómo se originó— provocará, más pronto que tarde, un abaratamiento del precio de los bienes que muchas personas no tendrán más remedio que vender, lo cual producirá, a su vez, que quienes tengan liquidez (especialmente, los grandes fondos internacionales) compren muy barato. Y si esto no se consigue a la primera, vendrán dos, tres o más crisis económicas —como la de 2008— que conseguirán que se produzca el definitivo abaratamiento de los bienes y que todos terminen siendo comprados por los citados fondos (esto en lo que respecta a los inmuebles). La proscripción de los combustibles fósiles también traerá consigo que, en menos de diez años, todos nuestros coches de gasoil y gasolina resulten inservibles y que terminemos recurriendo al alquiler de vehículos eléctricos de uso temporalizado. En fin, seremos muy felices, aunque ya no tengamos nada. También la molestia de pensar cómo repartir nuestra herencia dejará de ser una preocupación; pues lo único que tendremos será un puñado de contratos inteligentes y de cadenas de bloques de información, junto a la esperanza de que un dron nos traiga algo que realmente no necesitamos, pero que los grandes amos del mundo han decidido que sí deberíamos necesitar.
Juanma Badenas es catedrático de Derecho civil y miembro de la Real Academia de Ciencias de Ultramar de Bélgica. Su último libro publicado es La Derecha (Almuzara, 2020).
El WEF ha ordenado a los principales medios de comunicación que comiencen a impulsar la narrativa en otros países. No se equivoquen, esto no se trata solo de España. Quieren extender esta enfermedad por todo el mundo.
El Foro Económico Mundial ha ordenado a los gobiernos mundiales infiltrados que tomen medidas inmediatas hacia una nueva y controvertida iniciativa que debería hacer que todas las personas sensatas se levanten en armas.
El Foro Económico Mundial ahora pide que las personas tengan derecho a juntarse con animales en un esfuerzo por promover la diversidad y la inclusión.
España es el primer país en aprobar una nueva legislación dando pasos agigantados hacia la iniciativa. Esto no es sorprendente si se considera que el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, es tanto un socialista declarado como colaborador de la agenda del Foro Económico Mundial. Dentro del gobierno socialista de Sánchez, la ley pro-zoofilia fue impulsada por Ione Belarra Urteaga, afiliada al WEF, ministra de Derechos Sociales y Agenda 2030.
Así es, España está tan infiltrada por el WEF que de hecho tienen un Ministro para la Agenda 2030.
El mundo estaba en una pendiente resbaladiza con toda la locura de género y pedofilia, pero la nueva Ley de Bienestar Animal de España que despenaliza el sexo con animales es un nivel completamente nuevo de locura.
La nueva ley establece: “La persona que por cualquier medio o procedimiento maltrate a un animal doméstico o amansado, a un animal habitualmente domesticado, a un animal que temporal o permanentemente viva bajo control humano fuera de las actividades legalmente reguladas, incluidos los actos de carácter sexual, causando lesiones que requieran tratamiento veterinario para el restablecimiento de su salud, será sancionado con un mínimo de tres meses hasta un máximo de 18 meses de prisión.”
Básicamente, esto significa que mientras no haya una lesión física que requiera tratamiento veterinario, las personas son libres de tener relaciones sexuales con animales.
Si esto no es lo suficientemente perturbador, el WEF ha ordenado a los principales medios de comunicación que comiencen a impulsar la narrativa en otros países. No se equivoquen, esto no se trata solo de España. Quieren extender esta enfermedad por todo el mundo.
Según la élite mundial, los zoófilos son solo otro espectro en la bandera del orgullo trans. Esto ya no es una pendiente resbaladiza. Estamos en caída libre por un precipicio. La élite mundial está decidida a destruir nuestra civilización y todo lo que hemos construido como sociedad.
Porque no se equivoquen, las élites tienen la intención de hacer colapsar las economías y destruir nuestra civilización. ¿Cuándo fue la última vez que las personas se casaron con animales? La respuesta es la antigua Roma, en los oscuros días del emperador Calígula, justo antes de que el imperio romano colapsara.
Calígula cometió incesto con sus hermanas y tuvo conversaciones con la luna —hasta ahora se parece mucho a uno de los hijos de Joe Biden— y también planeó casarse con su caballo favorito Incitatus y solo fracasó porque primero lo asesinaron.
Los últimos días del imperio romano tienen sorprendentes paralelismos con nuestros propios tiempos.
Las protestas están comenzando en toda Europa a medida que los zoófilos exigen el derecho a tener relaciones sexuales y relaciones con animales en sus países.
Según los manifestantes en Alemania, los ciudadanos deberían tener derecho a tener relaciones sexuales con animales y quieren que el movimiento arcoíris LGBTQ+ agregue una Z a su nombre.
En una entrevista publicada por RUPTLY, uno de los manifestantes del orgullo de Zoophilia defiende el concepto de relaciones sexuales con animales. Según la marchante del orgullo, el sexo con animales debería despenalizarse porque “es mucho más fácil entablar una relación con animales que con humanos”.
La principal razón por la que los zoófilos no deberían ser aceptados por la sociedad en general tiene que ver con el tema del consentimiento. El sexo con animales es similar al abuso infantil, donde el dominio se impone a una parte más débil que es incapaz de dar su consentimiento.
Pero la influencia tóxica del Foro Económico Mundial y sus legiones de Jóvenes Líderes Globales corruptos incrustados en los gobiernos de todo el mundo está moviendo a la sociedad en la dirección opuesta a la decencia común y los valores tradicionales.
La zoofilia y la pedofilia están siendo normalizadas actualmente por la élite mundial y aquellos que se consideran liberales están cada vez más presionados para aceptar la desviación como algo normal. No se equivoquen, vienen por nuestros hijos.
Un consejero del Departamento Correccional de Pensilvania que trabaja con delincuentes sexuales avivó la controversia la semana pasada después de defender a las ” personas atraídas por menores “, también conocidas como MAP, y quejarse de que el término ” pedófilo ” es un ” insulto hiriente y crítico”.
En un video publicado en YouTube que desde entonces ha sido recortado y se ha vuelto viral en Twitter, Miranda Galbreath dice que los pedófilos son “probablemente la población más vilipendiada de nuestra cultura”.
El sexo con bebés tan pequeños como de 1 año no está mal, según el profesor de SUNY Fredonia, Stephen Kershnar, quien ha dejado constancia de que no ve nada malo en que los hombres adultos tengan relaciones sexuales con niños “dispuestos”.
Según el profesor Kershnar, que enseña ética aplicada en la universidad de Nueva York, existen “ ventajas evolutivas” de la pedofilia que la raza humana debería utilizar en su beneficio.
La podredumbre llega hasta la cima. Los gobiernos de todo el mundo, que operan bajo el control del Foro Económico Mundial, están librando una guerra contra nuestros niños.
El año pasado, en Nueva Zelanda infiltrada por WEF, un juez declaró que los niños de 12 años pueden consentir en tener relaciones sexuales con adultos. No es necesario presionar rebobinar. Me escuchaste bien. El caso en cuestión presentaba a un hombre de 45 años cuya defensa se centró en la afirmación de que su víctima de 12 años “lo quería”. Según el hombre de mediana edad, la niña de 12 años lo presionó para tener relaciones sexuales.
Francia, también dirigida por un joven líder mundial en Emmanuel Macron, no tiene edad de consentimiento.
Hollywood y CNN impulsan constantemente una agenda a favor de la pedofilia.
Con las élites globales detrás del plan, la única pregunta es si primero se agrega una P o una Z al movimiento del arcoíris LGBTQI+.
Si quieres vivir en un mundo seguro para aquellos que no pueden protegerse a sí mismos, es hora de tomar una posición.