Categoría: POLÍTICA

¿»Nada que ver con el islam»? / «Nothing to do with Islam»?

por Judith Bergman
26 de Diciembre de 2016

Por primera vez, una figura del establishment europeo, de la Iglesia, se ha pronunciado contra un argumento que exonera al ISIS y que esgrimen con frecuencia las élites políticas y culturales de Occidente. El arzobispo de Canterbury, Justin Welby, dijo en Francia el 17 de noviembre que, para hacer frente a la violencia de motivación religiosa en Europa, es necesario distanciarse de la postura, cada vez más popular, que es decir que el ISIS «no tiene nada que ver con el islam» (…). Hasta que los líderes religiosos no den un paso y asuman la responsabilidad por los actos de quienes hacen cosas en nombre de su religión, no veremos ninguna resolución».

El arzobispo Welby dijo también que «es muy difícil entender las cosas que impelen a las personas a cometer algunos de los terribles actos que hemos visto en los últimos años, a no ser que se tenga cierto conocimiento religioso».

«El conocimiento religioso» ha escaseado, especialmente en el continente europeo. Sin embargo, en todo Occidente, personas con poco o ningún conocimiento del islam, incluidos líderes políticos, periodistas y creadores de opinión, se han convertido de repente en «expertos» en el islam y el Corán, asegurando a todo el mundo que el ISIS y otras organizaciones terroristas similarmente genocidas no tienen nada que ver con la supuesta «religión de paz», el islam.

Llama la atención, por tanto, oír por fin una voz del establishment, especialmente un hombre de la iglesia, que se opone, aun guardando cautela, a esta postura curiosamente uniforme (y estupefacientemente desinformada) sobre el islam. Hasta ahora, las iglesias del establishment, a pesar de las atrocidades cometidas por musulmanes contra cristianos, han estado excesivamente ocupadas con el llamado «diálogo interreligioso». El papa Francisco incluso ha regañado a los europeos por no ser más obsequiosos con los migrantes que han saturado el continente, preguntándoles:

¿Qué te ha pasado a ti, a la Europa del humanismo, a la defensora de los derechos humanos, la democracia y la libertad? (…) Madre de grandes hombres y mujeres que dedicaron e incluso sacrificaron sus vidas por la dignidad de sus hermanos y hermanas?

(El papa, antes de pedir retóricamente a los europeos que sacrifiquen sus vidas por sus «hermanos y hermanas» migrantes, quizás debería preguntarse cuántos de esos migrantes musulmanes en Europa consideran a los europeos sus «hermanos y hermanas»).

Son unas declaraciones sobre el islam especialmente significativas en boca del arzobispo de Canterbury, el máximo obispo y líder de la Iglesia Anglicana, y jefe simbólico de la Comunión Anglicana, compuesta actualmente de unos 85 millones de miembros en todo el mundo, siendo la tercera mayor confesión mundial.

El arzobispo de Canterbury, Justin Welby (izquierda), declaró recientemente que el tratamiento de la violencia de motivación religiosa en Europa
El arzobispo de Canterbury, Justin Welby (izquierda), declaró recientemente que el tratamiento de la violencia de motivación religiosa en Europa «requiere apartarse del argumento, crecientemente popular, de que el ISIS ‘nada tiene que ver con el islam’ (…) Hasta que los líderes religiosos no asuman responsabilidades por las acciones de aquellos que hacen cosas en nombre de sus religiones, no habrá solución» (Imagen: Foreign and Commonwealth Office).

Hace tan sólo un año, en unas declaraciones sobre las masacres de París, el arzobispo siguió la ortodoxia políticamente correcta pontificando que «la perversión de la fe es uno de los aspectos más acuciantes de nuestro mundo actual». Explicó que los terroristas del Estado Islámico habían distorsionado su fe hasta el punto de creer que estaban glorificando a su dios. Desde entonces, es evidente que ha cambiado de opinión.

¿Puede alguien esperar que otros líderes de la iglesia y la política presten atención a las palabras del arzobispo Welby, o seguirán siendo convenientemente ignoradas? Es evidente que los líderes occidentales han escuchado de manera selectiva durante muchos años, e ignorado las verdades que no se ajustaban al «relato» que a los políticos les gusta imaginar, especialmente cuando las dicen los auténticos expertos sobre el islam. Cuando, en noviembre de 2015, el jeque Mohamed Abdulá Nasr, experto en ley islámica y licenciado por la Universidad Al Azhar de Egipto, explicó por qué la prestigiosa institución, que forma a alumnos en la corriente mayoritaria del islam, se negó a denunciar al ISIS por ser antiislámico, nadie lo escuchó:

El Estado Islámico es un subproducto de los programas de Al Azhar. Así que, ¿cómo puede condenarse a sí misma por antiislámica? Al Azhar dice que debe haber un califato, y que es una obligación para el mundo musulmán. Al Azhar enseña la ley de la apostasía y a matar al apóstata. Al Azhar es hostil hacia las minorías religiosas, y enseña cosas como que no que no hay que construir iglesias, etc. Al Azhar defiende la institución de la yizia [tributo exigido a los no musulmanes]. Al Azhar enseña a lapidar a la gente. Así que, ¿cómo puede Al Azhar denunciarse a sí misma por antiislámica?

Tampoco los líderes occidentales escucharon cuando The Atlantic, que no es precisamente una cabecera anti establishment, publicó un estudio de Graeme Wood, que investigó a fondo al Estado Islámico y su ideología. Habló con miembros y reclutadores del Estado Islámico y concluyó:

La realidad es que el Estado Islámico es islámico. Muy islámico. Sí, ha atraído a psicópatas y buscadores de aventuras, extraídos sobre todo de las poblaciones desafectas de Oriente Medio y Europa. Pero la religión que predican sus más fogosos seguidores se deriva de interpretaciones coherentes e incluso eruditas del islam.

En Estados Unidos, otra figura del establishment, Reince Priebus, presidente del Comité Nacional Republicano y jefe del gabinete entrante de Donald Trump, hizo hace poco unas declaraciones con un efecto parecido a las del arzobispo de Canterbury. «Claramente, hay algunos aspectos de esa religión que son problemáticos, y los conocemos: los hemos visto», dijo Priebus al ser preguntado acerca de la opinión del asesor de Seguridad Nacional entrante, el exteniente general Michael Flynn, de que el islam es una ideología política que se oculta tras una religión.

En gran parte de la sociedad estadounidense, que Flynn opine que el islam es una ideología política se considera polémico, a pesar de que las doctrinas políticas y militares del islam, resumidas sucintamente en el concepto de yihad, se codifican en la ley islámica –la sharia–, y se encuentra en el Corán y las hadices. Los yihadistas que cometen atentados al servicio del ISIS, por ejemplo, sólo están siguiendo las órdenes del Corán: «Combate y mata a los no creyentes allá donde los encontréis» (9:5) y «Combátelos hasta que no haya más fitna [lucha] y se sometan todos a la religión de Alá» (8:39).

La pregunta es, entonces, si otras figuras del establishment también reconocerán lo que alguien como el arzobispo Welby –y el extraordinario presidente de Egipto, Abdel Fatah el Sisí– han tenido por fin el coraje de decir en público: que si uno insiste en seguir siendo un «analfabeto religioso», entonces es imposible resolver el problema de una violencia de motivación religiosa.

Pablo Iglesias: “El Holocausto fue un mero problema burocrático”

EL BLOG PERSONAL QUE PABLO IGLESIAS INTENTÓ BORRAR DE INTERNET Y NO PUDO

Por M.A. Ruiz Coll en OKdiario

De los creadores de “La caída del Muro de Berlín fue una mala noticia para todos” llega… “El Holocausto fue un mero problema burocrático”. Tras ambas afirmaciones se oculta una idéntica visión totalitaria del mundo y un mismo autor: el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias.

Iglesias escribió estas palabras el 28 de febrero de 2009 en su blog El gesto de Antígona, en el que venía publicando sus opiniones personales desde hacía cuatro años. OKDIARIO ha podido acceder a una copia backup íntegra de este blog, a pesar de que Iglesias lo borró de Internet en 2014, coincidiendo con la fundación de Podemos: justo cuando otros compañeros de partido comenzaron a limpiar sus cuentas de Twitter borrando mensajes que pudieran resultar inconvenientes para su nueva carrera política.

 

En la entrada titulada “El lector y el Holocausto”, Pablo Iglesias narra en primera persona el debate que tuvo con un profesor llamado Norman Radcliffe, sobre la película “The Reader” (2008), producida por Sydney Pollack. El film cuenta la relación entre un joven alemán y una mujer mayor que él, que años después será juzgada por crímenes contra la humanidad por haber trabajado como guardia de un campo de concentración nazi.

La “banalidad del mal”

Hablando en primera persona, Iglesias explica su discusión en los siguientes términos: “Preocupado por las implicaciones que tiene presentar el Holocausto como una monstruosidad enfrentada a la inteligencia y a los valores morales de la modernidad, espeté a Norman que el Holocausto fue fundamentalmente una decisión administrativa, un mero problema burocrático. Como podrán imaginarse, la cara de espanto de Norman y del resto de participantes en el debate me hicieron sentir la honda satisfacción narcisista del condenado a la hoguera que está convencido de tener razón… eppur si muove…”

Con esta reflexión, el actual líder de Podemos se hacía eco de las tesis del sociólogo Zigmunt Bauman y de la “banalidad del mal” planteada por la periodista alemana Hannah Arendt quien, tras asistir en Israel al juicio contra el jerarca nazi Adolf Eichmann, describió a los responsables de los campos de concentración como simples burócratas que se limitaban a cumplir órdenes.

Pero presentar el asesinato de seis millones de judíos en la cámaras de gas como “un mero problema burocrático”, despojado de cualquier juicio moral sobre uno de los mayores crímenes contra la humanidad de la historia, denota una enorme vileza y una preocupante visión totalitaria del actual líder de Podemos.

Un fragmento del artículo que Pablo Iglesias dedicó al Holocausto en su blog.
Un fragmento del artículo que Pablo Iglesias dedicó al Holocausto en su blog.

Es más, en las 1604 palabras de su artículo, Pablo Iglesias no dedica ni una sola mención a las víctimas del genocidio judío: sólo dedica palabras de comprensión a sus verdugos. Y lo hace comparando a los actuales policías españoles con los agentes de las SS de Hitler.

“No hay tanta diferencia”, escribe Iglesias, “entre los policías que eficientemente detienen migrantes en nuestras metrópolis globales y los guardias de las SS. Ni los unos son comprometidos y honestos servidores de la ley, ni los otros eran monstruos terribles“.

A continuación, el líder de Podemos ejemplifica esta misma tesis en la figura de su abuelo, Manuel Iglesias Ramírez, del que ha hablado con frecuencia con admiración: “El Derecho no es más que la voluntad racionalizada de los vencedores. Mi abuelo, que presidió un tribunal militar de la República durante nuestra Guerra Civil, lo vivió en sus carnes cuando fue condenado a muerte por un tribunal franquista”, escribió en su blog.

El abuelo de Pablo Iglesias

No deja de ser significativo que, al escribir sobre los verdugos nazis, el fundador de Podemos acabara pensando en su propio abuelo. Efectivamente, durante la Guerra Civil, tras participar en varias sacas (es decir, cacerías contra civiles católicos o monárquicos) Manuel Iglesias Ramírez presidió un Tribunal Militar en Úbeda (Jaén), que dictó al menos nueve sentencias de muerte.

Lo llamativo es que al final la feroz dictadura de Franco se mostró más piadosa que el abuelo de Pablo Iglesias: tras condenarle a la pena capital por estos hechos, el Régimen le conmutó la sentencia por 30 años de prisión, de los que sólo cumplió cinco.

Una vez en libertad, logró colocarse como funcionario en el Ministerio de Trabajo que dirigía el falangista José Antonio Girón de Velasco. Estos datos históricos no encajan demasiado bien con el retrato del heroico “luchador antifascista” que el líder de Podemos suele hacer de su abuelo.

El artículo del blog borrado de Pablo Iglesias incluye también una interesante confesión: “Utilizar los términos fascismo y nazismo para definir las políticas migratorias de los Estados europeos o la política criminal del Estado de Israel sería banalizar el Fascismo y el Nazismo. No se me escapa que, a veces, la izquierda con la que me identifico pierde de vista el análisis de los procesos históricos cuando construye discursos que llaman alegremente fascista a todo adversario de derechas”.

El profesor Radcliffe no existe

“Para bien o para mal”, concluye, “las atrocidades espantosas cometidas en nombre del Comunismo, las bombas nucleares estadounidenses sobre Hiroshima y Nagasaki o la legalización de la tortura en Israel no reducen el horror político a la unidad”. Y es realmente llamativo que, en su artículo sobre el Holocausto, el líder de Podemos no haga ni una sola mención a las víctimas del Holocausto. En cambio, se refiere en dos ocasiones a “la política criminal de Israel” y en otra critica el poder de los lobbies “pro-sionistas” en Hollywood.

Y una última clave par interpretar el tono provocador del artículo de Iglesias. El profesor “Norman Radcliffe” con el que debate sus tesis sobre el genocidio judío no existe. En realidad, se trata del nombre de un personaje de la novela “Galíndez” de Manuel Vázquez Montalbán, uno de los escritores favoritos de Pablo Iglesias. En la ficción, Radcliffe es un catedrático de la Universidad de Columbia que dirige la tesis doctoral de la protagonista de la novela.

Por tanto, todo indica que, en el artículo de Iglesias, el nombre de Norman Radcliffe es en realidad una alusión a su profesor de Ciencias Políticas Ramón Cotarelo, quien inicialmente alentó el nacimiento de Podemos y ha acabado tachando de “majaderos, inútiles y cursis” a sus dirigentes.

podemos67

(La gensis de un libelo) Los Protocolos de los sabios de Sión/(The genesis of a libel) The Protocols of the Sages of Zion – César Vidal (SPANISH-ENGLISH)

Por Cesar Vidal Manzanares via: Verdades que ofenden

Utilizado por los antisemitas de todo el mundo —sin excluir a los nazis o a los árabes de las últimas décadas— los Protocolos constituyen un documento de enorme interés histórico y político. Sin embargo, ¿tienen realmente alguna relación con los judíos? ¿Quién escribió los Protocolos de los sabios de Sión?

En las últimas semanas se ha producido un revuelo considerable en el mundo árabe a consecuencia de una serie de TV egipcia en la que se sostenía la autenticidad de un documento denominado los Protocolos de los sabios de Sión. El citado texto, redactado a finales del siglo XIX, contendría las líneas maestras de un plan de dominio mundial por parte de los judíos.

El antisemitismo constituye una actitud mental y una conducta que se pierde en la noche de los tiempos. Manetón, el sacerdote e historiador judío del periodo helenístico, ya dedicó vitriólicas páginas a los primeros momentos de la Historia de Israel y sus pasos siguieron los antisemitas de la Antigüedad clásica —prácticamente todos los autores de renombre— desde Cicerón a Tácito pasando por Juvenal. En términos generales, su antisemitismo, que presentó manifestaciones de enorme dureza en medio de una considerable tolerancia legal, era cultural más que racial. Durante la Edad Media, el antisemitismo estuvo relacionado con categorías de corte religioso (la resistencia de los judíos a convertirse al islam o al cristianismo) y social (el desempeño de determinados empleos por los judíos). Solamente con la llegada de la Ilustración, el antisemitismo se fue tiñendo de tonos raciales que aparecen ya en escritos injuriosos —y falsos— de Voltaire y que volvemos a encontrar muy acentuados en Nietzsche o Wagner. Aunque la figura del judío perverso y conspirador no se halla ausente de algunas de estas manifestaciones antisemitas y aunque, por ejemplo, Wagner y Nietzsche insistieron en tópicos como el del poder judío o el de su capacidad de corrupción moral (e incluso racial) no llegaron a agotar hasta el final el tema de una de las acusaciones ya popularizadas en su tiempo, la de la conspiración judía mundial. Ambos autores no llegaron a articular —aunque no les faltó mucho para ello— la tesis de que todo el poder degenerador de los judíos en realidad obedecía a un plan destructivo de características universales cuya finalidad era el dominio del orbe. Semejante papel le correspondería a un panfleto de origen ruso conocido generalmente como “Los Protocolos de los sabios de Sión”, en el que, supuestamente, se recogían las minutas de un congreso judío destinado a trazar las líneas de la conquista del poder mundial.

El análisis de esa obra constituye el objeto del presente Enigma, sin embargo, antes de entrar en el contenido y en las circunstancias en que la misma se forjó debemos detenernos siquiera momentáneamente en algunos de sus antecedentes. “Los Protocolos de los sabios de Sión” no fueron, en buena medida, una obra innovadora. Aunque, sin lugar a dudas, cuentan con el dudoso privilegio de constituir la obra más conocida y difundida sobre la supuesta conjura judía mundial, no son ni con mucho la única ni la primera. La idea de una conjura parcial (para envenenar las aguas, para empobrecer a la gente, para sacrificar niños, etc) aparecía periódicamente durante la Edad Media. Sin embargo, siempre se trataba de episodios aislados, regionales, desprovistos de un carácter universal. El cambio radical se produjo en 1797. Con la publicación de la Memoria para servir a la historia del Jacobinismo no quedará perfilada la tesis de una conspiración subversiva mundial. El autor de la obra, un clérigo llamado Barruel, pretendía que la orden de los Templarios, disuelta en el s. XIV, no había desaparecido sino que se había transformado en una sociedad secreta encaminada a derrocar todas las monarquías.

Cuatro siglos después, la misma se habría hecho con el control de la masonería y, a través de la organización de los jacobinos, habría
provocado la revolución francesa. Barruel afirmaba también que los masones eran, a su vez, una marioneta en manos de los iluminados bávaros que seguían a Adam Weishaupt. A menos que se acabara con estos grupos, afirmaba Barruel, pronto el mundo estaría en sus manos. Como suele ser habitual en todas las obras que desarrollan la teoría de la conspiración no sólo los datos expuestos recogen tergiversaciones sino también absolutos disparates. Barruel pasaba por alto, entre otras cosas, que el grupo de Weishaupt ya no existía en 1786, que siempre estuvo enemistado con los masones y que éstos no sólo por regla general habían sido monárquicos y conservadores sino que además habían experimentado la persecución a manos de los revolucionarios, muriendo centenares de ellos en la guillotina. Con todo Barruel, que había tomado sus ideas de un matemático escocés llamado John Robinson, apenas mencionaba a los judíos porque, ciertamente, éstos no habían tenido ningún papel de importancia durante la Revolución y porque además incluso habían sido víctimas de los excesos de ésta.

Pese a sus evidentes deficiencias, la obra de Barruel despertó, sin embargo, la pasión de un oficial llamado J. B. Simonini que le escribió desde Florencia proporcionándole supuestas informaciones sobre el papel judío en la conspiración masónica. En una carta —que fue un fraude de Fouchá para impulsar a Napoleón hacia una política antisemita— el militar felicitaba al clérigo por desenmascarar a las sectas que estaban “abriendo el camino para el Anticristo” y se permitió señalarle el papel preponderante de la “secta judaica”. Según Simonini, los judíos, tomándole por uno de los suyos, le habían ofrecido hacerse masón y revelado sus arcanos. Así se había enterado de que el Viejo de la Montaña (el fundador de la secta islámica de los Asesinos que tanto agradaba a Nietzsche) y Manes eran judíos, que la masonería y los iluminados habían sido fundados por judíos y que en varios países —especialmente Italia y España— los clérigos de importancia eran judíos ocultos. Su finalidad era imponer el judaísmo en todo el mundo, objetivo que sólo tenía como obstáculo la Casa de Borbón a la que los judíos se habían propuesto derrocar. Ni que decir tiene que las afirmaciones de Simonini carecían de la más mínima base (por esa época tanto los masones como los iluminados si acaso habían tenido alguna actitud hacia los judíos era de rechazo). Sin embargo, los dislates contenidos en la misma hicieron mella en la mente de Barruel, que, a juzgar por su obra, estaba bien predispuesto a creer este tipo de relatos.

De hecho, pese a que juzgó más prudente no publicarla, entre otras razones porque temía que provocara una matanza de judíos, distribuyó algunas copias en círculos influyentes. Finalmente, antes de morir en 1820, relató todo a un sacerdote llamado Grivel. Nacería así el mito, tan querido a tantos personajes posteriores, de la conjura judeo-masónica, mito al que se incorporaron los datos suministrados por Simonini en su carta. Con todo, inicialmente, la idea de una conspiración judeo-masónica iba a caer en el olvido y durante las primeras décadas del siglo XIX ni siquiera fue utilizada por los antisemitas. Con posterioridad, una obra de creación titulada Biarritz volvería a resucitarlo en Alemania. El autor de la novela se llamaba Hermann Goedsche y ya tenía un cierto pasado en relación con documentos de carácter sensacional. En el período inmediatamente posterior a la revolución de 1848 había presentado unas cartas en virtud de las cuales se pretendía demostrar que el dirigente demócrata Benedic Waldeck había conspirado para derrocar al rey de Prusia.

El acontecimiento dio origen a una investigación cuyo resultado no pudo resultar más bochornoso: los documentos eran falsos y además Goedsche lo sabía. Este se dedicó entonces a trabajar como periodista en el Preussische Zeitung, el periódico de los terratenientes conservadores, y a escribir novelas como Biarritz. Esta se publicó en 1868, una fecha en que la población alemana comenzaba a ser presa de renovados sentimientos antisemitas a causa de la Emancipación —sólo parcial— de los judíos. En un capítulo del relato, que se presentaba como ficticio, se narraba una reunión de trece personajes, supuestamente celebrada durante la fiesta judía de los Tabernáculos, en el cementerio judío de Praga. En el curso de la misma, los representantes de la conspiración judía mundial narraban sus avances en el control del gobierno mundial, insistiendo especialmente en la necesidad de conseguir la Emancipación política, el permiso para practicar las profesiones liberales o el dominio de la prensa. Al final, los judíos se despedían no sin antes señalar que en cien años el mundo yacería en su poder. Como en el caso de la conjura judeo-masónica, el episodio narrado en este capítulo de Biarritz iba a hacer fortuna.

En 1872, se publicaba en San Petersburgo de forma separada señalándose que, pese al carácter imaginario del relato, existía una base real para el mismo. Cuatro años después en Moscú se editaba un folleto similar con el título de “En el cementerio judío de la Praga checa (los judíos soberanos del mundo)”. Cuando en julio de 1881 Le Contemporain editó la obra, ésta fue presentada ya como un documento auténtico en el que las intervenciones de los distintos judíos se habían fusionado en un solo discurso. Además se le atribuyó un origen británico. Nacía así el panfleto antisemita conocido como el “Discurso del Rabino”. Con el tiempo la obra experimentaría algunas variaciones destinadas a convertirla en más verosímil. Así el rabino, anónimo inicialmente, recibió los nombres de Eichhorn y Reichhorn e incluso se le hizo asistir a un (inexistente) congreso celebrado en Lemberg en 1912.

Un año después de la publicación de Biarritz, Francia iba a ser el escenario donde aparecería una de las obras clásicas del antisemitismo contemporáneo. Se titulaba Le juif, le judaásme et la judaásation des peuples chrátiens y su autor era Gougenot des Mousseaux. La obra partía de la base de que la cábala era una doctrina secreta transmitida a través de colectivos como la secta de los Asesinos, los templarios o los masones pero cuyos jerarcas principales eran judíos. Además de semejante dislate —que evidencia una ignorancia absoluta de lo que es la cábala— en la obra se afirmaba, igual que en la Edad Media, que los judíos eran culpables de crímenes rituales, que adoraban a Satanás (cuyos símbolos eran el falo y la serpiente) y que sus ceremonias incluían orgías sexuales. Por supuesto, su meta era entregar el poder mundial al Anticristo para lo que fomentarían una cooperación internacional en virtud de la cual todos disfrutaran abundantemente de los bienes terrenales, circunstancias estas que, a juicio del católico Gougenot des Mousseaux, al parecer sólo podían ser diabólicas. Pese a lo absurdo de la obra, no sólo disfrutaría de una amplia difusión sino que además inspiraría la aparición de panfletos similares generalmente nacidos de la pluma de sacerdotes. Tal fue el caso de Les Francs-Maçons et les Juifs: Sixième Age de l’Eglise d’après l’Apocalypse (1881) del abate Chabauty, canónigo honorario de Poitiers y Angulema, donde aparecen dos documentos falsos que se denominarían “Carta de los judíos de Arles” (de España, en algunas versiones) y “Contestación de los judíos de Constantinopla”. Tanto la obra de Chabauty como la de Gougenot de Mousseaux serían objeto de un extenso plagio —a menos que podamos denominar de otra manera al hecho de copiar ampliamente secciones enteras sin citar la procedencia— por parte del antisemita francés Edouard Drumond, cuyo libro La France juive (1886) demostraría ser un poderoso acicate a la hora de convertir en Francia el antisemitismo en una fuerza política de primer orden.

El único país donde, por aquel entonces, el antisemitismo resultaba más acentuado que en Francia y Alemania, y donde, dicho sea de paso, se originaría el plan que culminaría en los Protocolos, era Rusia. Las condiciones de vida de los judíos bajo el gobierno de los zares se han calificado de auténticamente terribles pero la cuestión es digna de considerables matizaciones ya que no pocos progresaron considerablemente y llegaron a escalar socialmente puestos que les estaban vedados en países limítrofes al imperio zarista. Sin embargo, tras el asesinato de Alejandro II y el acceso al trono de Alejandro III empeoraron en parte, siquiera porque no eran pocos los judíos —generalmente jóvenes idealistas de familias acomodadas— que participan en grupos terroristas de carácter antizarista y, en parte, porque los revolucionarios recurrieron al antisemitismo en no pocas ocasiones como forma de obtener un ascendente sobre el pueblo. Así, a un antisemitismo instrumental de izquierdas —del que participaron no pocos judíos filorevolucionarios— se sumó otro popular que abominaba de la subversión y que estallaba ocasionalmente en pogromos. Tal situación estaba acompañada por la propaganda antisemita. Fue esta una floración libresca pletórica de odio, mala fe e ignorancia, que se extendió desde el Libro del Kahal (1869) de Jacob Brafman, editado con ayuda oficial, y en el que se pretendía que los judíos tenían un plan para eliminar la competencia comercial en todas las ciudades, hasta los tres volúmenes de El Talmud y los judíos(1879©1880) de Lutostansky, obra en que el autor demostraba ignorar lo que era el Talmud y además introducía en Rusia el mito de la conjura judeo-masónica.

No obstante, es posible que la obra de mayor influencia de este período fuera La conquista del mundo por los judíos (7ª ed. 1875) escrita por Osman-Bey, pseudónimo de un estafador cuyo nombre era Millinger. El aventurero captó fácilmente la paranoia antisemita que había en ciertos segmentos de la sociedad rusa y la aprovechó en beneficio propio. Su panfleto sostenía que existía una conjura judía mundial cuyo objetivo primario era derrocar la actual monarquía zarista. De hecho, sirviéndose de semejantes afirmaciones, el 3 de septiembre de 1881 salía de San Petersburgo con destino a París, provisto del dinero que le había entregado la policía política rusa, con la misión de investigar los planes conspirativos de la Alianza Israelita Universal que tenía su sede en esta última ciudad. Pasando por alto, como lo harían muchos otros, que este organismo sólo tiene fines filantrópicos Millinger afirmó que se había hecho con documentos que la relacionaban con grupos terroristas que deseaban derrocar el zarismo. En 1886, se editaban en Berna sus Revelaciones acerca del asesinato de Alejandro II. Con el nuevo panfleto quedaba completo el cuadro iniciado con La conquista… No sólo se afirmaba la tesis del peligro judío sino que además se indicaba ya claramente el camino a seguir para alcanzar “la Edad de Oro”. Primero, había que expulsar a los judíos basándose en “el principio de las nacionalidades y de las razas”. Un buen lugar para enviarlos sería África. Pero tales acciones sólo podían contemplarse como medidas parciales. En realidad, sólo cabía una solución para acabar con el supuesto peligro judío:

“La única manera de destruir la Alianza Israelita universal es a través del exterminio total de la raza judía”. El camino para la aparición de los Protocolos —y para realidades aún más trágicas— quedaba ya más que trazado. Del 26 de agosto al 7 de septiembre de 1903 aparecía en el periódico de San Petersburgo Znamya (La Bandera) la primera edición de los Protocolos, bajo el título de Programa para la conquista del Mundo por los judíos. El panfleto encajaba como un guante en el medio ya que el mismo estaba dirigido por P. A. Krushevan, un furibundo antisemita que había sido un personaje clave en el desencadenamiento del pogromo de Kishiniov. Krushevan afirmó que la obra —cuyo final aparecía algo abreviado— era la traducción de un documento original aparecido en Francia.

En 1905, el texto volvía a editarse en San Petersburgo en forma de folleto y con el título de La raíz de nuestros problemas a impulsos de G. V. Butmi, un amigo y socio de Krushevan que junto con éste se dedicaría a partir de ese año a sentar las bases de la Centurias negra. En enero de 1906, el panfleto era reeditado por la citada organización con el mismo título que le había dado Butmi e incluso bajo su nombre. Sin embargo, se le añadía un subtítulo que, en forma abreviada, haría fortuna: Protocolos extrañados de los archivos secretos de la Cancillería Central de Sión (donde se halla la raíz del actual desorden de la sociedad en Europa en general y en Rusia en particular).

Las ediciones mencionadas tenían una finalidad masivamente propagandística y consistieron en folletos económicos destinados a todos los segmentos sociales. Pero en 1905 los Protocolos aparecían incluidos en una obra de Serguei Nilus titulada Lo grande en lo pequeño. El Anticristo considerado como una posibilidad política inminente. El libro de Nilus ya había sido editado en 1901 y 1903, pero sin los Protocolos. En esta nueva edición se incluyeron con la intención de influir de manera decisiva en el ánimo del zar Nicolás II. La reedición de Nilus contaba con algunas circunstancias que, presumiblemente, deberían haberle proporcionado un éxito impresionante. Así, el metropolitano de Moscú llegó incluso a ordenar que en las 368 iglesias de la ciudad se leyera un sermón en el que se citaba esta versión de los Protocolos. Inicialmente, no resultó evidente si prevalecería la versión de Butmi o la de Nilus. Finalmente, sería esta última reeditada con ligeras variantes y bajo el título de Está cerca la puerta… Llega el Anticristo y el reino del Diablo en la Tierra la que llegaría a consagrarse. El motivo de su éxito estaría claramente vinculado a haberse publicado una vez más en 1917, el año de la Revolución rusa. El texto de Nilus está dividido en 24 supuestos protocolos en los que, realmente, se intenta demostrar la bondad del régimen autocrático (obviamente el zarista) y la perversidad de las reformas liberales.

Como justificación última de semejante discurso político se aduce la existencia de un plan de dominio mundial desarrollado por los judíos. Así el panfleto deja claramente establecido el supuesto absurdo del sistema liberal ya que la idea de libertad política no sólo resulta irreal sino que además sólo puede tener desastrosas consecuencias:

“La libertad política no es una realidad, sino una simple idea”. (1, 5)

“La idea de la libertad no puede realizarse porque nadie sabe hacer de ella el uso adecuado. Basta con permitir que el pueblo se gobierne durante un período breve de tiempo para que la administración se transforme al poco en desenfreno… los Estados arden en llamas y toda su grandeza se viene abajo convertida en cenizas”. (1, 6)

La razón fundamental que aduce Nilus, por boca de los supuestos conspiradores judíos, es similar a la esgrimida por otros antidemócratas anteriores y posteriores. Es absurda la libertad ya que la gente del pueblo no puede llegar a comprender lo que es la política:

“Los miembros de la plebe que han salido del pueblo, por más dotados que están, al no comprender la alta política no pueden guiar a la masa sin despeñar a toda la nación en la ruina”. (1, 18)

Si la idea de libertad política podía ser relativamente tolerada, esto se debería a algunas condiciones previas. Primero, su sumisión al poder clerical; segundo, la exclusión de los enfrentamientos sociales y, tercero, la eliminación de la búsqueda de reformas. En resumen, puede ser aceptable si no afecta en absoluto el sistema autocrático:

“La libertad podría ser inofensiva y darse sin peligro para el bienestar de los pueblos en los estados si se basase en la fe en Dios y en la fraternidad de los seres humanos y se alejase de la idea de igualdad, que está en contradicción con las leyes de la Creación…” (4, 3)

Sin embargo, la libertad no ha discurrido por los cauces deseados por Nilus y puestos en boca de los presuntos conspiradores judíos. El resultado ha sido por ello especialmente peligroso y ha degenerado en la mayor de las aberraciones posibles, la corrupción de la sangre:

“Después de haber instalado en el órgano estatal el “veneno del liberalismo”, toda su condición política ha sufrido una metamorfosis; los Estados han sido atacados por una dolencia mortal, “la corrupción de la sangre”; sólo hace falta esperar el final de su agonía. Del liberalismo han surgido los Estados constitucionales que han sustituido a la autocracia, único gobierno útil a los no judíos”. (10, 11-12)

Las afirmaciones relativas a lo nocivo de la libertad política tienen, lógicamente, en esta obra un reverso diáfano consistente en alabar las supuestas virtudes de la autocracia. Esta —sea la política de los zares o la religiosa de los papas— constituye, según los Protocolos, el único valladar contra el peligro judío:

“La autocracia de los zares rusos fue nuestro único enemigo en todo el mundo junto con el papado”. (15, 5)

Precisamente por eso, el poder del autócrata debe tener para ser efectivo un tinte innegable de cinismo, de maquiavelismo, de pura hipocresía utilitarista:

“La política no tiene nada que ver con la moral”. Un soberano que se deja guiar por la moral no actúa políticamente y su poder descansa sobre frágiles apoyos. “El que quiera reinar debe utilizar la astucia y la hipocresía”. (1, 12)

Sin embargo, tal actitud no debe causar malestar ni ser objeto de censura. Está más que justificada por el hecho de que la autocracia es la única forma sensata de gobierno y la única manera de crear y mantener en pie la civilización, algo que nunca puede emanar de las masas:

“Solamente una personalidad educada desde la juventud para la autocracia puede entender las palabras que forman el alfabeto político”. (1, 19) “… Sin despotismo absoluto no hay civilización; ésta no es obra de las masas sino sólo de su guía, sea quien fuere”. (1, 21)

Naturalmente, el modelo autocrático no se sustenta sólo sobre la figura del soberano sino sobre otros pilares del sistema. Los Protocoloscontienen, por lo tanto, loas a estos estamentos concretos que se sitúan en labios de los supuestos conspiradores judíos. El primero de ellos es la nobleza:

“… El triunfo más importante… es acabar con los “privilegios”, que son indispensables para la vida de la “nobleza no-judía” y la única protección que las naciones tienen frente a nosotros” (1, 30)

Obviamente, la aristocracia es presentada en términos ideales y, dicho sea de paso, radicalmente falsos desde una perspectiva histórica. Así se afirma que es la protectora de las clases populares y que comparte sus mismos intereses:

“Bajo nuestra dirección fue “aniquilada la nobleza”, que es la protectora natural y la madre nutricia del pueblo, y cuyos intereses están unidos inseparablemente del bienestar del pueblo… La nobleza, que conforme a un derecho legal exigía la fuerza de trabajo de los trabajadores, estaba interesada en que los trabajadores estuvieran bien alimentados, sanos y fuertes”. (3, 6 y 8)

Obviamente el otro estamento que debe colaborar —y al que se retrata de nuevo en términos excesivamente positivos— es el clero que en Rusia llegó a extremos de cesaropapismo extraordinarios:

“Controlado por su fe, el pueblo avanzará bajo la tutela de su clero, pacífica y modestamente de la mano de sus pastores espirituales”. Frente al panorama idealizado de la autocracia, sustentada por la nobleza y el clero, Nilus opone el retrato de una supuesta conjura mundial tras la que se encuentran los judíos. Estos, en teoría, se hallarían ya muy cerca de la conquista del poder:

“… Hoy estamos sólo a unos pocos pasos de nuestra meta. Sólo un tramo breve y el círculo de la serpiente simbólica”, el símbolo de nuestro pueblo se cerrará. Y una vez que se cierre el círculo, todos los Estados de Europa quedarán apresados en él como dentro de un torno”. (3, 1)

Siguiendo un patrón multisecular, Nilus presenta como base del poder judío el dominio económico, dato no sólo falso sino sangrante si tenemos en cuenta la situación miserable de los judíos de la Rusia de la época:

“Toda la maquinaria de gobierno depende de un motor que está en nuestras manos y es el oro”. (5, 8)

La conjura, obviamente, se manifiesta en una serie de acciones moralmente perversas desencadenadas por los judíos. La primera es, naturalmente, intentar contaminar con su materialismo a los que no son como ellos:

“Para no dejar tiempo a los no-judíos para la reflexión y la observación, debemos apartar sus pensamientos hacia el comercio y la industria” (4, 4)

Pero eso es sólo el comienzo. Según los Protocolos de Nilus, para que los judíos dominen el mundo se entregan a una serie de actividades simultáneas que desafían la imaginación más delirante. A ellos se les atribuye potenciar la idea de un “gobierno internacional” (5, 18), crear “monopolios” (6, 1), apoyarse en “las logias masónicas” (15, 13) (de nuevo la tesis de la conjura judeo-masónica!), fomentar “el incremento de los armamentos y de la policía” (7, 1), provocar una “guerra general”, “idiotizar y corromper a la juventud de los no-judíos” (9, 12), aniquilar “la familia” (10, 6), “distraer a las masas con diversiones, juegos, pasatiempos, pasiones” (13, 4), eliminar “la libertad de enseñanza” (16, 7) e incluso “destruir todas las otras religiones” (14, 1). En suma no hay nada que repugne a la mente autocrática de Nilus que no se deba atribuir a los judíos.

En esa paranoia que ve la mano judía detrás de todo lo inaceptable llega en algunos casos hasta el retorcimiento más absoluto o el ridículo más absurdo. Así queda de manifiesto al afirmar que los no-judíos padecen “las enfermedades que les causamos (los judíos) mediante la inoculación de bacilos” (10, 25) o al atribuir la construcción del metro a turbias intenciones políticas:

“Pronto se habrán construido en todas las capitales “trenes subterráneos”; partiendo de los mismos volaremos por los aires todas las ciudades junto con todas sus instalaciones y documentos”. (9, 14)

Al final, los judíos conseguirán mediante semejantes artimañas su meta final:

“El “Rey de Israel” será el patriarca del mundo cuando se ciña en la cabeza santificada la corona que le ofrecerá toda Europa”. (15, 30)

Los últimos Protocolos están dedicados presuntamente a pergeñar una descripción de cómo deberá gobernar mundialmente el Rey de Israel. En realidad, son una descripción de la monarquía autocrática ideal según Nilus. En la misma el monarca ideal deberá evitar “los impuestos demasiado elevados” (20, 2) para evitar sembrar la semilla de la revolución (20, 5), introducirá reformas como la creación de un impuesto progresivo de timbres (20, 12), de un fondo de reservas (20, 14), de un tribunal de cuentas (20, 17) y de un patrón basado en la fuerza de trabajo (20, 24) y llevará a cabo una serie de medidas económicas como la restricción de los artículos de lujo (23, 1), el fomento del trabajo artesanal (23, 2) y de la pequeña industria (23, 3) o el castigo del alcoholismo (23, 4).

inglaterra

ENGLISH

Used by anti-Semites around the world – not excluding Nazis or Arabs in recent decades – the Protocols constitute a document of enormous historical and political interest. However, do they really have any relationship with the Jews?

Who wrote the Protocols of the Sages of Zion? In recent weeks there has been a considerable stir in the Arab world as a result of a series of Egyptian TV in which the authenticity of a document called the Protocols of the Sages of Zion was held. The text, written at the end of the nineteenth century, would contain the main lines of a plan of world domination by the Jews.

Anti-Semitism is a mental attitude and behavior that is lost in the night of time. Maneton, the Jewish priest and historian of the Hellenistic period, already devoted vitriolic pages to the earliest moments of Israel’s history, and his steps followed the anti-Semitic of classical antiquity – almost all renowned authors – from Cicero to Tacitus through Juvenal. In general terms, his anti-Semitism, which presented manifestations of enormous hardship amidst considerable legal tolerance, was cultural rather than racial. During the Middle Ages, anti-Semitism was related to categories of religious (Jewish resistance to Islam or Christianity) and social (the performance of certain jobs by the Jews). Only with the advent of the Enlightenment did anti-Semitism become more and more tinged with racial tones, which appear already in Voltaire’s injurious and false writings, and which we find again very marked in Nietzsche or Wagner. Although the figure of the perverse and conspiratorial Jew is not absent from some of these anti-Semitic manifestations and although, for example, Wagner and Nietzsche insisted on such topics as Jewish power or their capacity for moral (and even racial) corruption did not arrive To exhaust to the end the subject of one of the accusations already popularized in his time, that of the world Jewish conspiracy. Both writers failed to articulate – although they did not lack much for this – the thesis that all the degenerating power of the Jews actually obeyed a destructive plan of universal characteristics whose purpose was the dominion of the world. Such a paper would correspond to a pamphlet of Russian origin generally known as «The Protocols of the Sages of Zion,» in which, supposedly, the minutes were collected from a Jewish congress designed to trace the lines of the conquest of world power.

The analysis of this work constitutes the object of the present Enigma, nevertheless, before entering into the content and the circumstances in which it was forged we must pause even in some of its antecedents. «The Protocols of the Sages of Zion» were not, to a large extent, an innovative work. Although undoubtedly they have the dubious privilege of being the best-known and most widely publicized work on the alleged Jewish world conspiracy, they are by no means the only or the first. The idea of a partial conspiracy (to poison the waters, to impoverish people, to sacrifice children, etc.) appeared periodically during the Middle Ages. However, they were always isolated episodes, regional, devoid of a universal character. The radical change occurred in 1797. With the publication of the Memory to serve the history of Jacobinism will not be outlined the thesis of a worldwide subversive conspiracy. The author of the work, a clergyman named Barruel, pretended that the order of the Templars, dissolved in the s. XIV, had not disappeared but had become a secret society aimed at overthrowing all monarchies.

Four centuries later, it would have been done with the control of Freemasonry and, through the organization of the Jacobins, would have provoked the French revolution. Barruel also stated that the Masons were, in turn, a puppet in the hands of the enlightened Bavarians who followed Adam Weishaupt. Unless these groups ended, Barruel asserted, soon the world would be in their hands. As is usual in all the works that develop conspiracy theory, not only do the exposed data contain misrepresentations but also absurd absurdities. Barruel overlooked, among other things, that Weishaupt’s group no longer existed in 1786, which was always at odds with the Freemasons and that these were not only generally monarchists and conservatives but also experienced persecution at the hands of The revolutionaries, dying hundreds of them in the guillotine. Yet Barruel, who had taken his ideas from a Scottish mathematician by the name of John Robinson, barely mentioned the Jews because, certainly, they had played no significant role during the Revolution, and because they had even been victims of the excesses of the Revolution.

Despite its obvious shortcomings, Barruel’s work nevertheless aroused the passion of an officer named J. B. Simonini who wrote to him from Florence providing him with supposed information about the Jewish role in the Masonic conspiracy. In a letter – which was a fraud by Fouchá to propel Napoleon to an anti-Semitic policy – the military congratulated the clergyman for unmasking the sects that were «opening the way for the Antichrist» and allowed him to point out the preponderant role of the «sect Jewish «. According to Simonini, the Jews, taking him for one of their own, had offered to become a mason and revealed his arcana. Thus he had learned that the Old Man of the Mountain (the founder of the Islamic Assassin sect who was so fond of Nietzsche) and Manes were Jewish, that Masonry and the enlightened had been founded by Jews and that in several countries – especially Italy and Spain – the clergymen of importance were hidden Jews. Its purpose was to impose Judaism on the whole world, objective that only had like obstacle the House of Bourbon to which the Jews had set out to overthrow. Needless to say, Simonini’s claims lacked the slightest basis (at that time both the Masons and the enlightened had they ever had any attitude towards the Jews was rejection). However, the disaffects contained in it made a dent in the mind of Barruel, who, judging by his work, was well predisposed to believe such stories.

In fact, although he judged it wiser not to publish it, among other reasons because he feared it would provoke a massacre of Jews, he distributed some copies in influential circles. Finally, before dying in 1820, he related everything to a priest named Grivel. Thus would be born the myth, so dear to so many later characters, of the Judeo-Masonic conspiracy, a myth to which the data supplied by Simonini in his letter were incorporated. However, initially the idea of a Judeo-Masonic conspiracy was to be forgotten and during the first decades of the nineteenth century was not even used by anti-Semites. Subsequently, a work of creation titled Biarritz would resurrect it in Germany. The author of the novel was called Hermann Goedsche and already had a certain past in relation to documents of sensational character. In the immediate aftermath of the 1848 revolution he had submitted letters which sought to show that the Democratic leader Benedic Waldeck had conspired to overthrow the King of Prussia.

The event gave rise to an investigation whose outcome could not be more embarrassing: the documents were false and besides Goedsche knew. He then worked as a journalist in the Preussische Zeitung, the newspaper of the conservative landowners, and wrote novels such as Biarritz. This was published in 1868, a date in which the German population began to be prey to renewed anti-Semitic sentiments because of the – only partial – Emancipation of the Jews. In one chapter of the story, which was presented as fictitious, a meeting of thirteen characters, supposedly celebrated during the Jewish feast of Tabernacles, was told in the Jewish cemetery in Prague. In the course of it, the representatives of the world Jewish conspiracy recounted their progress in the control of world government, with special emphasis on the need to achieve political Emancipation, permission to practice the liberal professions or domination of the press. In the end, the Jews said goodbye not without first pointing out that in a hundred years the world would lie in its power. As in the case of the Judeo-Masonic plot, the episode narrated in this chapter of Biarritz was to make a fortune.

In 1872, it was published in St. Petersburg separately, pointing out that, despite the imaginary nature of the story, there was a real basis for it. Four years later in Moscow a similar pamphlet was published with the title of «In the Jewish cemetery of the Czech Prague (the sovereign Jews of the world)». When in July 1881 Le Contemporain published the work, it was presented as an authentic document in which the interventions of the different Jews had been merged into a single discourse. In addition it was attributed a British origin. The anti-Semitic pamphlet known as the «Rabbi’s Address» was born. Over time the work would undergo some variations intended to make it more plausible. Thus the rabbi, anonymous initially, received the names of Eichhorn and Reichhorn and was even made to attend a (nonexistent) congress held in Lemberg in 1912.

One year after the publication of Biarritz, France was to be the setting where one of the classic works of contemporary anti-Semitism would appear. It was titled Le juif, le judaásme et la judaásation des peuples chratiens and its author was Gougenot des Mousseaux. The work was based on the fact that the Kabbalah was a secret doctrine transmitted through collectives such as the Assassin sect, the Templars or the Masons but whose main hierarchs were Jews. In addition to such a disdain-which evidences an absolute ignorance of what the kabbalah is-in the work it was affirmed, as in the Middle Ages, that Jews were guilty of ritual crimes, worshiping Satan (whose symbols were the phallus and The serpent) and that his ceremonies included sexual orgies. Their goal, of course, was to give world power to the Antichrist for what would foster international cooperation by virtue of which everyone enjoyed abundant earthly goods, which, in the opinion of the Catholic Gougenot des Mousseaux, apparently could only be diabolical . In spite of the absurdity of the work, it would not only enjoy a wide diffusion but also inspire the appearance of similar leaflets generally born of the pen of priests. Such was the case of Les Francs-Maçons et les Juifs: Sixième Age of the Eglise d’après l’Apocalypse (1881) of the abbot Chabauty, honorary canon of Poitiers and Angouleme, where two false documents appear that would be denominated «Letter of The Jews of Arles «(from Spain, in some versions) and» Contest of the Jews of Constantinople «. Both the work of Chabauty and Gougenot de Mousseaux would be the subject of extensive plagiarism – unless we may otherwise call the fact of copying whole sections without citing the source – by the French anti-Semite Edouard Drumond, whose book La France Juive (1886) would prove to be a powerful incentive in turning anti-Semitism into France into a political force of the first order.

The only country where, at that time, anti-Semitism was more pronounced than in France and Germany, and where, by the way, the plan that would culminate in the Protocols was Russia. The living conditions of the Jews under the Tsar’s rule have been termed truly terrible, but the question is worthy of considerable qualification, since not a few of them progressed considerably and climbed socially in places bordering on them to the tsarist empire. However, after the assassination of Alexander II and the accession to the throne of Alexander III they worsened partly, not least because there were few Jews – generally young idealists of affluent families – that participate in anti-Zero terrorist groups and partly because The revolutionaries resorted to anti-Semitism on many occasions as a means of obtaining an ascendant over the people. Thus, to a left-wing instrumental anti-Semitism – which involved a few Filorevolutionary Jews – was added another popular one that abhorred subversion and which occasionally exploded in pogroms. This situation was accompanied by anti-Semitic propaganda. This was a bloom of books full of hatred, bad faith and ignorance, which extended from Jacob Brafman’s Book of Kahal (1869), edited with official help, and which claimed that the Jews had a plan to eliminate competition Commercial in all the cities, to the three volumes of the Talmud and the Jews (1879 © 1880) of Lutostansky, work in which the author demonstrated to ignore what was the Talmud and also introduced in Russia the myth of the Jewish-masonic conspiracy.

However, it is possible that the most influential work of this period was the conquest of the world by the Jews (7th ed. 1875) written by Osman-Bey, pseudonym of a swindler whose name was Millinger. The adventurer easily grasped the anti-Semitic paranoia that was present in certain segments of Russian society and used it for his own benefit. His pamphlet held that there was a world Jewish conspiracy whose primary purpose was to overthrow the present tsarist monarchy. In fact, on September 3, 1881, he left St. Petersburg on his way to Paris, provided with money from the Russian political police, with the mission of investigating the conspiracy plans of the Universal Israelite Alliance which he had Its headquarters in this last city. Overlooking, as would many others, that this body is for philanthropic purposes only, Millinger stated that it had been done with documents that related it to terrorist groups that wanted to overthrow Tsarism. In 1886, his Revelations about the assassination of Alexander II were published in Bern. With the new pamphlet, the picture begun with La conquista was complete. Not only was the thesis of the Jewish danger affirmed, but the path to reach the «Golden Age» was already clearly indicated. First, the Jews had to be expelled on the basis of «the principle of nationalities and races». A good place to send them would be Africa. But such actions could only be considered as partial measures. In reality, there was only one solution to end the supposed Jewish danger:

«The only way to destroy the universal Israelite Alliance is through the total extermination of the Jewish race.» The road to the emergence of the Protocols – and even more tragic realities – was already outlined. From August 26 to September 7, 1903, the first edition of the Protocols, under the title Program for the Conquest of the World by the Jews, appeared in the St. Petersburg Znamya (La Bandera) newspaper. The pamphlet fit like a glove in the middle as it was led by P. A. Krushevan, a furious anti-Semite who had been a key character in the unleashing of Kishiniov’s pogrom. Krushevan claimed that the work – which was somewhat abridged – was the translation of an original document appearing in France.

In 1905, the text was rewritten in St. Petersburg in the form of a pamphlet and entitled The Root of Our Problems at the urging of GV Butmi, a friend and associate of Krushevan who together with him would dedicate himself from that year to sit The bases of the black Centurias. In January of 1906, the pamphlet was reedited by the mentioned organization with the same title that Butmi had given him and even under his name. However, he added a subtitle which, in abbreviated form, would make a fortune: Strange protocols from the secret archives of the Central Chancellery of Sion (where the root of the present disorder of society in Europe in general and in Russia in particular ).

The editions mentioned had a massively propagandistic purpose and consisted of economic pamphlets intended for all social segments. But in 1905 the Protocols appeared included in a work of Serguei Nilus titled The great in the small thing. The Antichrist is considered as an imminent political possibility. The book of Nilus had already been published in 1901 and 1903, but without the Protocols. In this new edition they were included with the intention of influencing in a decisive way in the mood of the Tsar Nicholas II. The reissue of Nilus had some circumstances which, presumably, should have given him an impressive success. Thus, the metropolitan of Moscow even ordered that a 36-page sermon be read in the 368 churches of the city, quoting this version of the Protocols. Initially, it was not clear whether the version of Butmi or Nilus would prevail. Finally, it would be this last one reedited with slight variants and under the title of Is near the door … It arrives the Antichrist and the kingdom of the Devil in the Earth that would arrive to consecrate itself. The reason for its success would be clearly linked to having been published once again in 1917, the year of the Russian Revolution. The text of Nilus is divided into 24 supposed protocols in which, in fact, attempts are made to demonstrate the goodness of the autocratic regime (obviously the tsarist) and the perversity of liberal reforms.

The ultimate justification for such a political discourse is the existence of a plan of world domination developed by the Jews. Thus the pamphlet clearly establishes the supposed absurdity of the liberal system since the idea of political freedom is not only unrealistic but also can only have disastrous consequences: «Political freedom is not a reality, but a simple idea.» (1, 5)

«The idea of freedom can not be realized because nobody knows how to use it properly. It is enough to allow the people to govern for a short period of time so that the administration will soon be transformed into wildness … the States burn in flames and all their greatness will come down into ashes. » (1, 6)

The fundamental reason Nilus argues, by the mouth of the alleged Jewish conspirators, is similar to that espoused by other earlier and later anti-democrats. Freedom is absurd because the people of the people can not understand what politics is:

«The members of the people who have left the village, however gifted they are, by not understanding the high politics can not guide the Mass without plaguing the whole nation in ruin «. (1, 18)

If the idea of political freedom could be relatively tolerated, this would be due to some preconditions. First, his submission to clerical power; Second, the exclusion of social confrontations and, third, the elimination of the search for reforms. In short, it may be acceptable if it does not affect the autocratic system at all:

«Freedom could be harmless and be given without danger to the welfare of peoples in the states if it were based on faith in God and the brotherhood of human beings and away from the idea of equality, which is in contradiction with Laws of Creation … «(4, 3)

However, freedom has not run through the channels desired by Nilus and placed in the mouth of the alleged Jewish conspirators. The result has therefore been particularly dangerous and has degenerated into the greatest possible aberrations, the corruption of the blood:

«After having installed in the state organ the» poison of liberalism «, all its political condition has undergone a metamorphosis; States have been attacked by a deadly disease, «the corruption of blood»; You just have to wait for the end of your agony. From liberalism have emerged constitutional states that have replaced autocracy, the only useful government to non-Jews. » (10, 11-12)

The affirmations concerning the noxiousness of political freedom have, logically, in this work a diaphanous reverse consisting of praising the supposed virtues of autocracy. This, according to the Protocols, is the only fence against the Jewish danger:

«The autocracy of the Russian tsars was our only enemy in the whole world together with the papacy.» (15, 5)

Precisely for this reason, the power of the autocrat must have to be an undeniable tinge of cynicism, Machiavellianism, pure utilitarian hypocrisy:

«Politics has nothing to do with morality.» A sovereign who is guided by morality does not act politically and his power rests on fragile supports. «He who wants to reign must use cunning and hypocrisy.» (1, 12)

However, such an attitude should not cause unrest or be censored. It is more than justified by the fact that autocracy is the only sensible form of government and the only way to create and maintain civilization, something that can never emanate from the masses:

«Only a personality educated from youth to Autocracy can understand the words that make up the political alphabet. » (1, 19)

«… Without absolute despotism there is no civilization; This is not the work of the masses but only of their guidance, whoever it may be. » (1, 21)

Of course, the autocratic model is not only based on the figure of the sovereign but on other pillars of the system. The Protocols contain, therefore, loas to these concrete estates that are placed on the lips of the supposed Jewish conspirators. The first is the nobility:

«… The most important triumph … is to put an end to the» privileges «which are indispensable to the life of the» non-Jewish nobility «and the only protection that the nations have before us» ( 1, 30)

Obviously, the aristocracy is presented in ideal terms and, incidentally, radically false from a historical perspective. Thus it is affirmed that it is the protector of the popular classes and that it shares its same interests:

«Under our direction the nobility was annihilated», that is the natural protector and nourishing mother of the town, and whose interests are inseparably united of the well-being of the Village … The nobility, which according to a legal right demanded the labor force of the workers, was interested in the workers being well fed, healthy and strong. (3, 6, and 8).

Obviously, the other group that must collaborate – and to which it is portrayed again in excessively positive terms – is the clergy that in Russia reached extraordinary extremes of cesaropapismo:

«Controlled by their faith, the people will advance under the tutelage of their clergy, peacefully and modestly by the hand of their spiritual shepherds.» Against the idealized panorama of the autocracy, supported by the nobility and the clergy, Nilus opposes the portrait of a supposed world conspiracy behind which the Jews are. These, in theory, would already be very close to the conquest of power:

«… Today we are only a few steps from our goal. Only a short stretch and the circle of the symbolic serpent, «the symbol of our people will be closed. And once the circle is closed, all the States of Europe will be captured in it as in a lathe «. (3, 1)

Following a multi-secular pattern, Nilus presents as the basis of Jewish power the economic domain, not only false but bleeding, if we take into account the miserable situation of the Jews of Russia at the time:

«The whole machinery of government Depends on an engine that is in our hands and is the gold «. (5, 8)

The conspiracy, obviously, manifests itself in a series of morally perverse actions unleashed by the Jews. The first is, of course, to try to contaminate with their materialism those who are not like them:

«In order not to leave time for non-Jews for reflection and observation, we must turn their thoughts to commerce and industry» (4, 4)

But that’s just the beginning. According to the Protocols of Nilus, for the Jews to dominate the world they are given to a series of simultaneous activities that defy the most delirious imagination. They are credited with promoting the idea of an «international government» (5, 18), creating «monopolies» (6, 1), relying on «masonic lodges» (15, 13) (again the thesis of the conspiracy Judeo-Masonic!), Encourage «the increase of armaments and the police» (7, 1), provoke a «general war», «idiotic and corrupt the youth of non-Jews» (9, 12), To annihilate «the family» (10, 6), «distract the masses with amusements, games, pastimes, passions» (13, 4), eliminate «freedom of teaching» (16, 7) Religions «(14, 1). In short, there is nothing to disgust the autocratic mind of Nilus that should not be attributed to the Jews.

In that paranoia that sees the Jewish hand behind all the unacceptable arrives in some cases until the most absolute twist or the most absurd ridiculous. This is evidenced by the assertion that non-Jews suffer «the diseases we inflict on them (the Jews) by inoculating bacilli» (10, 25) or by attributing the construction of the subway to murky political intentions:

«They will soon be built In all the capitals «underground trains»; Starting from the same we will fly through the air all the cities along with all its facilities and documents «. (9, 14)

In the end, the Jews will achieve their final goal by means of such devices: «The» King of Israel «will be the patriarch of the world when the crown of the whole of Europe will be crowned in his sanctified head. (15, 30)

The last Protocols are presumably devoted to a description of how the King of Israel is to govern the world. In fact, they are a description of the ideal autocratic monarchy according to Nilus. In it the ideal monarch must avoid «taxes too high» (20, 2) to avoid sowing the seeds of revolution (20, 5), he will introduce reforms such as the creation of a progressive tax of stamps (20,12) Of a reserve fund (20, 14), a court of accounts (20, 17) and a labor force-based pattern (20, 24) and will carry out a number of economic measures, such as the restriction of (23, 1), the promotion of artisanal work (23, 2) and small industry (23, 3) or the punishment of alcoholism (23, 4).

CESAR VIDAL: BIOGRAFIA/BIOGRAPHY

 

Los discursos de Podemos caben en un tuit./The Podemos speeches fit into a tweet.

Por Liberal Enfurruñada

“La hegemonía se mueve en la tensión entre el núcleo irradiador y la seducción de los sectores aliados laterales. Afirmación – apertura.”… y así todo. Con este tipo de cosas hacen creer a sus seguidores que son alguien, que tienen un discurso, que saben, que entienden, pero es sólo postureo, y es que no dan para más. Pablo Iglesias es profesor interino, Errejón acaba de terminar su doctorado y apenas “trabajó” lo de su ‘beca black’, Espinar no tiene ni el doctorado y ha trabajado de teleoperador e Irene Montero tres cuartos de lo mismo. Les llaman la casta universitaria, pero no llegan ni a eso. Ya no es que no sean catedráticos, es que no son ni profesores titulares. Y en política les pasa lo mismo, dan para un tuit, pero no se les puede pedir nada más.

 

Tengo un amigo que compara Twitter con una tasca de borrachos en donde cada uno suelta las mayores burradas que se le ocurren y cuanto más bestias son, más éxito tienen y más se les aplaude. Y yo no puedo negar que tenga algo de razón; no todo en Twitter es eso, pero sí que hay mucho de eso en la red. Y en esa tasca de borrachos los podemitas son líderes de opinión. A ese nivel sí que están sus discursos, como los de Garzón o Rufián. Entre los miles de trols podemitas sus discursos parecen los de don Antonio Maura.

 

Es el nivel adecuado para La Generación Más Preparada de la Galaxia, esos a los que en el resto del mundo llaman “millennials” y aquí muchos identificamos con el 15-M. La generación Peter Pan, sobreprotegidos, consentidos y maleducados; una generación que se nos ha quemado en el horno y ya tiene poca solución. Se les ha dado todo gratis, se les ha hecho creer que aún merecían mucho más, se les han creado unas expectativas que ahora, sin esforzarse mucho, no van a poder cumplir. Se han frustrado y como no son capaces de esforzarse, sólo saben protestar. Desprecian a sus mayores, esos que para dárselo todo a ellos tuvieron que luchar y sacrificarse tanto, pero no supieron enseñarles el valor del esfuerzo. Obviamente existen excepciones, existen jóvenes de su misma edad que sí luchan, que sí se esfuerzan y que no están frustrados por no recibirlo todo gratis. Pero los “millennials” españoles son todos podemitas y son el público al que dirigen sus tuits Carolina Bescansa o Echenique, cuando vomitan su odio.

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE MADRID
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE MADRID

Si políticos de la Segunda República como Ortega y Gasset, Gregorio Marañón, Alcalá Zamora, Julián Besteiro o Manuel Azaña pudieran darse una vuelta por nuestro Parlamento actual y alcanzasen a comprender a qué están dedicando su atención los podemitas, móvil en mano, y leyeran lo que escriben, y escucharan lo que dicen y supieran lo que piensan; pensarían que los españoles nos hemos vuelto locos al elegir a unos representantes tan mediocres… y, en buena parte, tendrían razón. Ciudadanos mediocres, frustrados, exigentes y vagos eligen, de entre ellos, a los que mejor les representan, a los que mejor expresan su ira… en un simple tuit.

inglaterra

ENGLISH

«Hegemony moves in the tension between the irradiating nucleus and the seduction of the side allied sectors. Affirmation – opening. «… and so on. With this kind of thing they make their followers believe that they are someone, that they have a speech, that they know, that they understand, but it is only postureo, and that is that they do not give for more. Pablo Iglesias is an interim professor, Errejón has just finished his doctorate and just «worked» on his ‘black scholarship’, Espinar does not have a doctorate and has worked as a telemarketer and Irene Montero three quarters of the same. They call them the university caste, but they do not even get to that. It is no longer that they are not professors, they are not even professors. And in politics it happens the same, give for a tuit, but you can not ask for anything else.

I have a friend who compares Twitter with a drunken tavern where everyone releases the biggest dudes they come up with and the more beasts they are, the more success they have and the more they are applauded. And I can not deny that he has any reason; Not everything on Twitter is that, but there is a lot of it on the net. And in that tavern of drunks the Canitas are leaders of opinion. At that level, there are his speeches, like those of Garzón or Rufian. Among the thousands of Trolls his speeches seem like those of Don Antonio Maura.

It is the right level for the Most Prepared Generation of the Galaxy, those that in the rest of the world call millennials and here many identify with 15-M. The Peter Pan generation, overprotected, spoiled and rude; A generation that has burned us in the oven and has little solution. They have been given everything for free, they have been made to believe that they deserved much more, they have created some expectations that now, without much effort, they will not be able to fulfill. They have been frustrated and as they are not able to strive, they only know how to protest. They despise their elders, those who, in order to give everything to them, had to fight and sacrifice so much, but they could not teach them the value of the effort. Obviously there are exceptions, there are young people of the same age who do fight, who strive and who are not frustrated by not receiving everything for free. But the Spanish «millennials» are all canitas and are the audience to which their tweets Carolina Bescansa or Echenique, when they vomit their hatred.

AUTONOMOUS UNIVERSITY OF MADRID
AUTONOMOUS UNIVERSITY OF MADRID

If politicians from the Second Republic, such as Ortega y Gasset, Gregorio Marañón, Alcalá Zamora, Julián Besteiro or Manuel Azaña, could take a tour of our current Parliament and understand what the MTAs are turning their attention to, and they read it. Who write, and listen to what they say and know what they think; They would think that the Spaniards have gone mad by choosing such mediocre representatives … and, to a large extent, they would be right. Mediocre, frustrated, demanding and vague citizens choose, from among them, those who best represent them, who best express their anger … in a simple tweet.

Los terroristas islámicos no son pobres y analfabetos, sino ricos y con estudios/Islamic Terrorists not Poor and Illiterate, but Rich and Educated

por Giulio Meotti
4 de Diciembre de 2016

Los terroristas parecen ser modelos de integración exitosa. Mohamed Buyeri (izquierda), el terrorista marroquí-holandés que disparó letalmente, apuñaló y degolló al cineasta Theo van Gogh (derecha) en 2004, era
Los terroristas parecen ser modelos de integración exitosa. Mohamed Buyeri (izquierda), el terrorista marroquí-holandés que disparó letalmente, apuñaló y degolló al cineasta Theo van Gogh (derecha) en 2004, era «un muchacho bien educado con buenas perspectivas», dijo Job Cohen, el alcalde de Ámsterdam.

A la investigación holandesa le siguió otra de Francia, que sumó más pruebas para la hipótesis que contradice la postura progresista de que, para derrotar al terrorismo, Europa debe invertir en oportunidades económicas e integración social. Dunia Buzar, directora del Centro para la Prevención, la Desradicalización y el Seguimiento Individual (CPDSI), una organización francesa que trata con el radicalismo islámico, estudió los casos de 160 familias cuyos hijos habían abandonado Francia para luchar en Siria. Dos tercios pertenecían a la clase media.

Estos resultados desmantelan el mito del proletariado del terror. Según un nuevo informe del Banco Mundial, «los reclutados por el Estado Islámico están mejor educados que sus compatriotas».

La pobreza y la privación no son, como dijo John Kerry, «la causa raíz del terrorismo». Tras estudiar los perfiles de 331 reclutados de una base de datos del Estado Islámico, el Banco Mundial halló que el 69 % tiene ha cursado como mínimo estudios secundarios, mientras que una cuarta parte son licenciados universitarios. La inmensa mayoría de esos terroristas tenía trabajo u oficio antes de unirse a la organización islamista. «Las proporciones entre los administradores, pero también los combatientes suicidas, aumentan con la educación», según el informe del Banco Mundial. «Además, los que se ofrecen voluntarios como terroristas suicidas puntúan de media como el grupo más educado».

Menos del 2 % de los terroristas son analfabetos. El estudio también apunta los países que proveen al ISIS de más reclutas: Arabia Saudí, Túnez, Marruecos, Turquía y Egipto. Al analizar la situación económica de esos países, los investigadores han encontrado que «cuanto más ricos son los países, más probabilidad hay de que provean de reclutas extranjeros a la organización terrorista».

Otro informe explicaba que «los países más pobres del mundo no cuentan con unos niveles excepcionales de terrorismo».

A pesar de las evidencias, el mantra progresista insiste en que el terrorismo islámico es fruto de la injusticia, la pobreza, la depresión económica y la agitación social. Nada más lejos de la verdad. La tesis de que la pobreza alimenta el terrorismo está muy extendida hoy en Occidente, desde el economista francés Thomas Piketty al papa Francisco. Es probable que su popularidad se deba a que se aprovecha del sentimiento de culpa colectiva occidental, y pretende racionalizar algo que parece que a Occidente le cuesta aceptar: que a los terroristas no les mueve la desigualdad, sino el odio hacia la civilización occidental y los valores judeocristianos de Occidente. Respecto a Israel, esto representa lo siguiente: ¿Qué hacen los judíos en una tierra que –a pesar de que durante 3.000 se la ha denominado Judea– consideramos que se le debería dar a los terroristas palestinos? Y seguramente estos terroristas se preguntarán por qué deberían negociar, cuando pueden conseguir que se les dé todo lo que quieran.

Para los nazis, la «raza inferior» (los judíos) no merecía existir, sino ser gaseada; para los estalinistas, los «enemigos del pueblo» no tenían derecho a seguir viviendo, y tenían que morir por los trabajos forzados o el frío en el Gulag; para los islamistas, es el propio Occidente el que no merece existir y tiene que ser destruido.

Es el antisemitismo, y no la pobreza, lo que llevó a la Autoridad Palestina a bautizar a una escuela como Abu Daud, el cerebro de la masacre de los atletas israelíes en las Olimpiadas de Múnich.

Los atentados de París, cuyo aniversario celebra Francia este mes, fue un ataque desatado por una ideología que no busca luchar contra la pobreza, sino hacerse con el poder mediante el terror. Es la misma ideología islamista que asesinó a los periodistas de Charlie Hebdo y al policía a cargo de su protección; la que obligó al escritor británico Salman Rushdie a esconderse durante una década; que degolló al padre Jacques Hamel; que asesinó a los pasajeros de Londres, Bruselas y Madrid; que asesinó a cientos de judíos israelíes en autobuses y restaurantes; que mató a 3.000 personas en Estados Unidos el 11 de Septiembre; que asesinó a Theo Van Gogh en una calle de Ámsterdam por hacer una película; que comete violaciones masivas en Europa y masacres en las ciudades y desiertos de Siria e Irak; que voló por los aires a 132 niños en Peshawar; y que mata habitualmente a tantos nigerianos que nadie presta atención.

Es la ideología islamista lo que mueve el terrorismo, no la pobreza, la corrupción o la desesperación. Son ellos, no nosotros.

Toda la historia del terrorismo político está marcada por fanáticos con estudios superiores que han declarado la guerra a sus propias sociedades. El genocidio de los Jemeres Rojos en Camboya surgió de las aulas de la Sorbona en París, donde su líder, Pol Pot, estudió los escritos de los comunistas europeos. Las Brigadas Rojas de Italia fueron un complot de unos chicos y chicas ricos y privilegiados de la clase media. Entre 1969 y 1985, el terrorismo mató en Italia a 428 personas. Fusako Shigenobu, líder de la organización terrorista japonesa Ejército Rojo, fue un erudito con estudios superiores en Literatura. Abimael Guzmán, fundador de Sendero Luminoso en Perú, una de las organizaciones de guerrilla más despiadadas, daba clase en la Universidad de Ayacucho, donde concibió la guerra contra «la democracia de las barrigas llenas». Carlos «El Chacal», el terrorista más infame de la década de los 70, era hijo de uno de los abogados más ricos de Venezuela, José Altagracia Ramírez. Mikel Albizu Iriarte, uno de los líderes de la organización terrorista vasca ETA, procedía de una familia rica de San Sebastián. Sabri al Bana, el terrorista palestino que el mundo conoce como «Abu Nidal», era hijo de un rico comerciante nacido en Jaffa.

Algunos de los terroristas británicos que se han unido al Estado Islámico provienen de familias ricas y han ido a las escuelas más prestigiosas de Reino Unido. Abdul Wahid Majid hizo el mismo largo trayecto desde la ciudad inglesa de Crawley a Alepo, en Siria, donde se inmoló. Ahmed Omar Said Sheij, el cerebro del secuestro y asesinato del periodista estadounidense Daniel Pearl, se tituló en la London School of Economics. Kafil Ahmed, que estrelló un jeep cargado de explosivos contra el aeropuerto de Glasgow, había sido presidenet de la Sociedad Islámica de la Universidad de QUeens. Faisal Shahzad, el terrorista que falló en Times Square en Nueva York, era hijo de un alto mando del ejército paquistaní. Zacarías Musaui, el vigésimo autor de los atentados del 11-S, se había doctorado en Economía Internacional en la Universidad South Bank de Londres. Sajid Badat, que quiso hacer estallar una bomba en un vuelo comercial, estudió Optometría en la Universidad de Londres. Azahari Husin, el terrorista que preparó las bombas en Bali, estudió en la Universidad de Reading.

El MI5 británico revelo que «dos tercios de los sospechosos británicos tenían un perfil de clase media, y los que quieren convertirse en terroristas suicidas son a menudo los más educados». La mayoría de los terroristas británicos también tienen mujer e hijos, desmontando otro mito, el de que los terroristas son unos fracasados sociales. Mohamed Sidique Jan, uno de los terroristas suicidas del 7 de Julio de 2005, estudió en la Universidad Metropolitana de Leeds. Omar Jan Sharif obtuvo una beca en el King’s College antes de llevar a cabo un atentado suicida en el paseo marítimo de Tel Aviv en 2003. Sharif no buscaba la redención económica, sino asesinar al mayor número posible de judíos.

Prácticamente todos los cabecillas de las organizaciones terroristas internacionales son hijos del privilegio, que llevaron vidas doradas antes de unirse a las filas terroristas. Quince de los diecinueve terroristas del 11-S provenían de distinguidas familias de Oriente Medio. Mohamed Ata era hijo de un abogado en El Cairo. Ziad Jarrah, que estrelló el vuelo 93 en Pensilvania, pertenecía a una de las familias más ricas del Líbano.

Nasra Hasan, que escribió un documentado perfil de unos terroristas suicidas palestinos para The New Yorker, explicó que «de 250 terroristas suicidas, ninguno era analfabeto, pobre o estaba deprimido». Las personas sin trabajo, al parecer, son siempre las menos propensas a apoyar los atentados terroristas.

Europa y Estados Unidos les han dado todo a estos terroristas: oportunidades educativas y laborales, ocio popular y placeres sexuales, salarios y riqueza y libertad religiosa. Estos terroristas, como el «terrorista de la ropa interior», Umar Faruk Abulmutalab, hijo de un banquero, no han conocido un solo día de pobreza en su vida. Los terroristas de París rechazaron los valores seculares de la liberté, egalité y fraternité; los yihadistas británicos que atentaron en Londres y ahora combaten por el Califato rechazaron el multiculturalismo; el islamista que mató a Theo Van Gogh en Ámsterdam repudiaba el relativismo danés y Omar Matin, el soldado del ISIS que convirtió el Pulse Club de Orlando en un matadero, dijo que quería purgarlo de lo que para él era una licenciosidad libertina y de, al parecer, sus propios impulsos homofílicos.

Si Occidente no comprende cuál es la verdadera fuente de este odio, y en su lugar se contenta con falsas excusas como la de la pobreza, no ganará esta guerra que se está librando contra nosotros.

La corrección política se nos ha ido de las manos./The political correctness has gone out of our hands. (SPANISH-ENGLISH)

Imagen Luigi Morante
Imagen Luigi Morante

Hemos llegado a un punto en el que cada vez son más las personas que prefieren autocensurarse, eludir la discusión, el debate o, simplemente, no manifestar su opinión ante el riesgo de ser señaladas con el dedo.

POR JAVIER BENEGAS

Es muy probable que usted, querido lector, pertenezca a una familia de clase media, con más o menos posibles, en la que, desde la más tierna infancia, sus padres, abuelos y familiares le educaron en una serie de convenciones morales, algunas de ellas bastante elementales tales como que no se debía abusar de los demás, que estaba mal pegar o pelearse, menos aún hacerlo con personas manifiestamente más débiles. Incluso, tal vez le enseñaran que la violencia de cualquier tipo, no sólo física, sino también verbal, contrariamente a lo que un crío pueda creer, no te colocaba por encima de los demás sino justo lo contrario: te degradaba.

Era difícil siendo muy joven asumir por completo esas enseñanzas, sobre todo en el colegio, sin el amparo de la familia, rodeado de desafiantes competidores, de locos bajitos que buscaban destacar sobre los demás, erigirse en líderes dominantes o, simplemente, colocarse los primeros en la cadena alimenticia de una selva infantil. En ocasiones se fracasaba porque resultaba imposible reprimir el insulto ante una provocación o no recurrir al uso de la fuerza cuando algún chaval te arreaba un mamporro durante una discusión. Sin embargo, los mayores insistían. Así, perseverando, madurabas y desarrollabas un mayor autocontrol. Ya de adulto, eras tú quien transmitías esas mismas convenciones a tus hijos, que a su vez tenían que asumirlas e intentar salir indemnes de sus infantiles selvas particulares.

Evolución social

Sin embargo, pese a esas convenciones nobles, aquellos eran tiempos diferentes. Tiempos en los que hacer chistes sobre maricas, negros, mujeres, discapacitados físicos o mentales no estaba mal visto. Se admitían porque nos hacían reír y se descontaba que su coste moral no recaía sobre nosotros sino que corría a cuenta de minorías testimoniales. La “ofensa” era inocua, en tanto que afectaba a grupos supuestamente residuales o que no manifestaban de forma contundente su indignación. Obviamente esta circunstancia no ennoblecía la costumbre. De hecho, antes de que aparecieran  grupos organizados que defendieran a las minorías, estas actitudes ya resultaban incómodas para quienes eran educados en contra del abuso, porque podían intuir cierta incoherencia entre esas elevadas convenciones transmitidas en el seno familiar y la trivialización del menosprecio, aunque fuera para pasar el rato. Así, aunque la actitud mayoritaria consistiera en mirar para otro lado, con el tiempo aquellas actitudes fueron cayendo en desuso.

El progreso social consiste en desarrollar reglas informales contrarias a cualquier práctica que atente o denigre a los demás

Podríamos decir que el progreso social consiste en desarrollar reglas informales contrarias a cualquier práctica que atente o denigre a los demás. Unas reglas informales que tarde o temprano terminan convirtiéndose en reglas formales. Quizá no a la velocidad que muchos desean, pero la evolución se produce. Sin embargo, lo que hoy entendemos como corrección política (o políticamente correcto) es relativamente reciente. Un fenómeno no tanto surgido de forma espontánea, a través de reglas informales que dimanan de la sociedad, sino dirigido desde las instituciones a exigencia de organizaciones que, se supone, representan a grupos agraviados, discriminados o simplemente vituperados. Esta corrección política ha dado lugar no sólo a legislaciones polémicas, que, esgrimiendo la discriminación positiva, han chocado frontalmente contra el principio de igualdad ante la ley, sino al surgimiento de una policía del lenguaje. Incluso, en ocasiones, lo que puede parecer un avance, una evolución, puede ser un viaje al pasado, como sucede, por ejemplo, con el “novedoso” delito de odio, que es una puesta al día deldelito por convicción ideado en la totalitaria y, se supone, desaparecida Unión Soviética.

La policía del lenguaje

Hoy, cualquiera con una mínima empatía sabe que no sólo la agresión física hace daño sino que también puede hacerlo la palabra. Por lo tanto, la corrección política, que afecta al uso del leguaje, ha progresado sin apenas resistencia, a una velocidad vertiginosa, demasiado vertiginosa como para no producir efectos adversos. Al fin y al cabo, ¿quién osará oponerse a prohibiciones que persiguen actitudes inmorales? Lamentablemente, las sociedades no son masas uniformes de millones de individuos, capaces todos de avanzar a igual velocidad en el complejo terreno de las convenciones. Hay quienes están encantados con que la progresión sea vertiginosa y quienes necesitan más tiempo para asumir situaciones completamente nuevas que, en no pocos casos, les obligan no ya a luchar contra la costumbre, el hábito, sino a girar 180 grados sobre sí mismos.

Hoy, cualquiera puede meterse en un buen lío por el simple hecho de tener un desliz y usar una expresión inconveniente

Hoy, cualquiera puede meterse en un buen lío por el simple hecho de tener un desliz y usar una expresión inconveniente, quizá anacrónica, aunque sólo sea una frase hecha dentro de una conversación mucho más amplia y, desde luego, sin intención de ofender. Peor aún, se puede sacar de contexto una expresión y que algún desdichado termine siendo linchado socialmente, sin que la turba atienda a razones. De hecho, resulta alarmante la facilidad con la que hoy se adjudican etiquetas como “intolerante”, “machista”, “racista”, “xenófobo”, “homófobo” a cualquiera que, no ya utilice expresiones incorrectas, sino manifieste su desacuerdo o disienta de determinadas iniciativas, leyes o medidas que supuestamente tienen como fin revertir algún tipo de discriminación.

Autocensura y silencio

Así, hemos llegado a un punto en el que cada vez son más las personas que prefieren autocensurarse, eludir la discusión, el debate o, simplemente, no manifestar su parecer ante el riesgo de ser señaladas con el dedo y que su reputación se vea comprometida. En vez de propiciar el acuerdo, el intercambio de ideas y pareceres, se incentiva el silencio, la falta de comunicación y el distanciamiento entre las personas.

Los políticos llevan demasiado tiempo jugando al peligroso juega de la polarización, a dividir a la sociedad en facciones, en grupos de intereses de los que se valen para alcanzar el poder

Para que una sociedad evolucione de forma equilibrada es necesario un clima que favorezca el diálogo, donde las personas puedan expresar libremente sus preocupaciones, inquietudes, dudas y, por qué no, desacuerdos. Una sociedad sana tiene que poder debatir sobre cualquier asunto, abiertamente, sin tabúes, desde todas las perspectivas y dentro de un clima de confianza. Pero si la policía de la corrección política anda al acecho, atenta al menor indicio de disidencia, dispuesta a arrojar a la hoguera a cualquier sospechoso de herejía, ese clima es imposible. Así, lejos de lograr la integración, lo que se perpetúa es la exclusión. Si hay un síntoma de la crisis de la política es la incapacidad de los partidos para sumar, para ser realmente inclusivos. Muy al contrario, los políticos llevan demasiado tiempo jugando al peligroso juega de la polarización, a dividir a la sociedad en facciones, en grupos de intereses de los que se valen para alcanzar el poder. Y están determinados a perseverar en el error.

Como muestra, valga un botón. Tras la victoria de Trump, el partido Demócrata se plantea buscar un candidato que movilice el voto afroamericano y latino, porque ahí ha estado la clave del fracaso de Hillary Clinton. Pero lo que puede parecer un acierto en el corto plazo, es un error a largo plazo. En realidad, el fracaso no ha estado en no movilizar a minorías decisivas sino plantear la política como un juego de desequilibrios, en vez de como un gran proyecto, donde todos los ciudadanos, independientemente de su raza, sexo, religión o preferencias, estén y se sientan debidamente representados.

inglaterra

ENGLISH

We have reached a point where more and more people prefer to self-censor, avoid discussion, debate or simply not express their opinion at the risk of being pointed with the finger.

BY JAVIER BENEGAS

It is very likely that you, dear reader, belong to a middle-class family, with more or less possibility, in which, from the earliest childhood, their parents, grandparents and relatives educated him in a series of moral conventions, some of them They were quite elementary such as not to abuse others, it was wrong to hit or fight, let alone to manifestly weaker people. They might even teach him that violence of any kind, not only physical but also verbal, contrary to what a child can believe, did not put you above others, but just the opposite: it degraded you.

It was hard to be very young to fully assume these teachings, especially in school, without the protection of the family, surrounded by challenging competitors, crazy little people who wanted to stand out over others, become dominant leaders or simply put the first In the food chain of a children’s jungle. Sometimes it failed because it was impossible to suppress the insult to a provocation or not to resort to the use of force when some guy was driving you a fight during an argument. However, the elders insisted. Thus, persevering, matured and developed a greater self-control. As an adult, it was you who transmitted these same conventions to your children, who in turn had to take them and try to get free of their childish particular jungles.

Social evolution

However, despite these noble conventions, these were different times. Times in which to make jokes about fags, blacks, women, physically or mentally disabled were not frowned upon. They were admitted because they made us laugh and it was deduced that their moral cost did not fall on us but it was run by testimonial minorities. The «offense» was innocuous, while it affected groups supposedly residual or who did not manifest in a forceful way their indignation. Obviously this circumstance did not ennoble the custom. In fact, prior to the emergence of organized groups defending minorities, these attitudes were already uncomfortable for those who were educated against abuse, because they could sense a certain inconsistency between these high conventions conveyed in the family and the trivialization of contempt, Outside to hang out. Thus, although the majority attitude consisted in looking the other way, over time those attitudes were falling into disuse.

Social progress consists of developing informal rules that are contrary to any practice that threatens or denigrates others

We could say that social progress consists in developing informal rules that are contrary to any practice that threatens or denigrates others. Informal rules that sooner or later end up becoming formal rules. Maybe not at the speed that many want, but evolution occurs. However, what we understand today as political correctness (or politically correct) is relatively recent. A phenomenon not so much spontaneously emerged, through informal rules that emanate from society, but directed from the institutions to the demands of organizations that are supposed to represent aggrieved groups, discriminated or simply vituperated. This political correctness has given rise not only to controversial legislation, which, on the basis of positive discrimination, has clashed head-on against the principle of equality before the law, but to the emergence of a language police. Sometimes, what may seem to be an advance, an evolution, can be a journey into the past, as, for example, with the «novel» hate crime, which is an updating of crime by conviction devised in the Totalitarian and, supposedly, disappeared Soviet Union.

The Language Police

Today, anyone with a minimum of empathy knows that not only does physical aggression hurt, but so can the word. Therefore, political correctness, which affects the use of language, has progressed with little resistance, at a vertiginous speed, too dizzying to produce no adverse effects. After all, who dares oppose prohibitions that pursue immoral attitudes? Regrettably, societies are not the uniform masses of millions of individuals, all capable of advancing at the same speed in the complex terrain of conventions. There are those who are delighted that the progression is vertiginous and those who need more time to take on completely new situations that, in a few cases, force them not to fight against habit, but to turn 180 degrees on themselves.

Today, anyone can get into a mess by the simple fact of having a slip and use an expression inconvenient

Today, anyone can get into a mess by the simple fact of having a slip and use an inconvenient, perhaps anachronistic, expression, if only a phrase made into a much broader conversation and certainly not meant to offend. Worse, an expression can be taken out of context and some wretch ends up being socially lynched, without the mob attending to reasons. In fact, it is alarming the ease with which today labels like «intolerant», «macho», «racist», «xenophobic», «homophobic» are given to anyone who does not already use incorrect expressions, but expresses their disagreement or dissents Of certain initiatives, laws or measures that are supposed to reverse some form of discrimination.

Self-censorship and silence

Thus, we have reached a point where more and more people prefer to self-censor, to avoid discussion, debate or simply not to express their opinion to the risk of being pointed with the finger and that their reputation Is compromised. Instead of fostering agreement, the exchange of ideas and opinions, silence is encouraged, lack of communication and distance between people.

Politicians have spent too long playing the dangerous game of polarization, dividing society into factions, groups of interests that are used to achieve power

For a society to evolve in a balanced way, it is necessary a climate that favors dialogue, where people can freely express their concerns, concerns, doubts and, why not, disagreements. A healthy society must be able to discuss any issue, openly, without taboos, from all perspectives and within a climate of trust. But if the politically correct police are on the lookout for the slightest sign of dissent, ready to throw any suspected heresy to the stake, that climate is impossible. Thus, far from achieving integration, what is perpetuated is exclusion. If there is a symptom of the crisis of politics is the inability of parties to add, to be truly inclusive. Quite the contrary, politicians have spent too long playing the dangerous game of polarization, dividing society into factions, into groups of interests that are used to achieve power. And they are determined to persevere in error.

As shown, a button is worth. After Trump’s victory, the Democratic Party plans to seek a candidate who mobilizes the African-American and Latino vote, because that has been the key to Hillary Clinton’s failure. But what may seem like a success in the short term is a long-term mistake. In reality, the failure has not been to not mobilize decisive minorities but to pose politics as a game of imbalances, rather than as a grand project, where all citizens, regardless of race, sex, religion or Feel properly represented.

Navidad en Europa: no hables, no preguntes

La primera ministra británica, Theresa May, dijo la semana pasada que los cristianos no deben tener miedo de hablar de su fe en el trabajo y en lugares públicos. Añadió que los cristianos deben “guardar celosamente” su derecho a hablar de su fe “libremente, con respeto y responsabilidad”. [The Telegraph, en inglés, de pago]

En un discurso inusual en un gobernante europeo, la señora May señaló que “estamos en el tiempo de Adviento, tenemos en nuestro país una tradición muy fuerte de tolerancia religiosa y libertad de expresión, y nuestra herencia cristiana es algo de lo que podemos sentirnos orgullosos”. 

Las palabras de la primera ministra respaldaban las conclusiones de dos informes que alertan de una creciente presión de los códigos de corrección política en las empresas británicas. Se está obligando a los trabajadores cristianos a no mostrar signos externos de su fe para no ofender a los no creyentes y a los musulmanes. 

David Isaac, presidente de la Comisión de Igualdad y Derechos Humanos, dijo haber detectado “demasiada ansiedad” por la corrección política en muchas empresas. Cada vez es más frecuente que las compañías dejen de celebrar la Navidad con árboles, postales y actos específicos, para no ofender a una parte de sus empleados. [Equality and Human Rights Commission, en inglés]

El Cristianismo “debe ser celebrado, no denigrado”, concluye otro informe, elaborado conjuntamente por la Evangelical Alliance y el Lawyers Christian Fellowship, que apunta los mismos síntomas. “Me alegra dar la bienvenida a este informe y a sus conclusiones”, dijo la primera ministra, refiriéndose a este último documento. 

La dictadura de la corrección política está haciendo estragos con las libertades fundamentales en las democracias. La libertad religiosa no es una libertad más, sino una que goza de una especial protección en el contrato social. No son libertades de la misma naturaleza expresar una opinión sobre fútbol o política, y expresar tu fe. Vivir y manifestar libremente tus creencias es un derecho reforzado en las constituciones democráticas avanzadas. 

Hasta el progresista The Guardian reconoció este domingo, en un artículo editorial, que la corrección política está llegando demasiado lejos. [The Guardian, en inglés]

Y no solo en el Reino Unido. 

En Virginia (Estados Unidos), acaban de prohibir que en los colegios se lean las novelas Matar a un ruiseñor, de Harper Lee, y Las aventuras de Huckelberry Finn, de Mark Twain, porque su contenido puede ofender a los negros. [Kiro7 y The Daily Wire, en inglés]

En España, este libro de HazteOir.org que describe la aplicación en los colegios de las nuevas leyes LGBT aprobadas por Gobiernos locales como el de Madrid y el de Cataluña, ha suscitado una campaña de censura de autoridadespartidos políticos y grupos de presión. Todos exigen la retirada de la publicación, de la que se están distribuyendo 100.000 ejemplares. [Actuall]

Además, se han pedido acciones legales contra la plataforma ciudadana, cuyos responsables creen que lo que vendrá, a continuación, es una intensa campaña en televisión y otros medios para intentar desacreditar su labor. [Actuall]

Son prácticamente inexistentes las voces en la sociedad española que han denunciado estas prácticas censoras. Una de las excepciones es la red liberal Club de los Viernes, cuya delegación de Extremadura emitió un comunicado el pasado sábado, defendiendo la libertad de expresión y el derecho a difundir el libro que describe los contenidos LGBT que se enseñarán en los colegios al amparo de las nuevas leyes de discriminación positiva. 

El presidente de HO, Ignacio Arsuaga Rato, responde a la polémica en este artículo en Actuall, en el que inscribe la censura contra el libro en el marco de las tensiones entre la sociedad civil y las élites instaladas. [Actuall]

El discurso de la primera ministra May merece ser tenido en cuenta, para que Europa y, en general, las sociedades democráticas occidentales no acaben adoptando una política selectiva de “no hables, no preguntes” para ciertas creencias y ciertas opiniones.

Actuall 

Y PARA LOS MAS CORTITOS, A VER, CEPORRETES, LA CORRECCIÓN POLÍTICA ES CENSURA, ES UN ATAQUE A LA LIBERTAD INDIVIDUAL Y LA LIBERTAD, SI NO ES INDIVIDUAL, NO ES LIBERTAD ¿OS ENTERAIS DE UNA VEZ, PANDA DE SACAMANTECAS?

LA TOLERANCIA NO ES PROHIBIR NI AUTOCENSURARSE, BERZOTAS.

Y EN EL CASO PARTICULAR DEL TEMA DE LAS NAVIDADES, LOS ÚNICOS QUE PROTESTAN SON LOS PUTOS MUSULMANES, YO SOY AGNÓSTICO Y NUNCA ME HA MOLESTADO PERO ES MAS, ES QUE CONOZCO A MUCHAS OTRAS PERSONAS, NO RELIGIOSAS, QUE SIEMPRE HAN CONVIVIDO PERFECTAMENTE Y SIN PROBLEMAS, ESTO LO HAN EMPEZADO, UNA VEZ MAS, LOS SEGUIDORES DE ESA INMUNDA IDEOLOGIA, DISFRAZADA DE RELIGIÓN, QUE PIDE TOLERANCIA CUANDO LOS QUE NO TOLERAN NADA A NADIE SON ELLOS.

Ideología de género, una actitud política sin más. / Gender ideology, a political attitude no more (SPANISH-ENGLISH)

Lunes 5 de diciembre de 2016

Según Leonor Tamayo. Presidente de Profesionales por la ética: La ideología de género es un «constructo doctrinal» sin base científica cuyos postulados se han implantado por vía del engaño y la imposición totalitaria en diversos ámbitos de nuestra sociedad alterando valores y comportamientos. Que es una máquina de hacer dinero y lograr poder. Que supone una vulneración “legal” de derechos humanos fundamentales y la intromisión en las aulas de los menores mediante legislaciones inadmisibles.

Parece duro, pues este esta ideología, supone para los colectivos de mujeres organizadas sindicalmente, una actitud permanente en busca de una mayor preponderancia en una sociedad , hasta hace poco profundamente «machista», que busca sobre todo desde la izquierda adquirir protagonismo , derechos especiales y gabelas sobre el género masculino, lo que consigue especialmente en los medios de difusión, y en la legislación, que se endurece a la hora de castigar la llamada violencia de género, es decir cuando el hombre ataca a la mujer, ya sea leve ya sea gravemente. Es de justicia que ambos géneros sean iguales no solo ante la ley, sino también ante la sociedad, pero no es así, bien al contrario, el género masculino, no tiene quien le defienda, por ese mero hecho, lo que degenera en más violencia, por el sentimiento de trato inferior que tienen ante los tribunales, cuando se enfrentan con la pareja, en temas tales como la pensión o la patria potestad sobre los hijos.

Para un psicólogo, la explicación es muy profunda, pues proviene nada menos que de los instintos, que según Sigmund Freud son: los de vida, el sexual y el de conservación de la especie y los de muerte, es decir la agresión. Ambos se realizan en una conducta (behaviorismo) construida a partir de las actitudes, que transformadas en hábitos, definen las decisiones que constantemente hay que tomar para vivir, Naturalmente hasta el S. XX la agresión se reservaba al hombre, especialmente en las guerras y en toda conducta que implicara agresión, policía o milicia, en tanto la mujer se reservaba para las labores más pasivas.

La Filosofías nacidas en la Modernidad, especialmente la marxista, no solo han cambiado los «roles» que anteriormente se jugaban, sino que están revelando una tendencia cada vez mayor a la neutralidad, razón por la que la bisexualidad o la homosexualidad que pertenece a los instintos de vida, ha perdido su objetivo de conservación de la especie, limitándolo exclusivamente al sexual.

La Religiones, en la Historia, se han basado asimismo en el mantenimiento de un sistema, básicamente la familia, que aseguraba el mantenimiento de la población, su crecimiento y el aprovisionamiento de bienes materiales con los que sobrevivir. Hoy, quizás la Humanidad está creciendo en exceso. Se proyecta que la población mundial llegará a 11 200 millones en 2100, es evidente que la organización social del género humano, hábitat urbano, riqueza coyuntural, sobre todo de Occidente, intente frenar a un crecimiento que es una auténtica epidemia, ¿Como lo hace? Pues una de las formas es la igualación de los géneros, aunque la pregunta que cabe formularse, ¿esta igualación se produce de una forma justa?, o por el contrario lo hace por la búsqueda del predominio, aunque sea temporal del género femenino sobre el masculino. Esa actitud, es una actitud política que no tiene justificación, por lo que habrá que preguntarse si puede ocurrir una actitud de signo contrario en el hombre que genere conflicto, es decir más violencia.

Parece ser que las elecciones USA, el candidato Trump, ha apelado a esta motivación de lo que se ha dado en llamar, el voto «blanquito» de los hombres, a los que ha recordado que han dejado de jugar un papel principal en la sociedad y que él, está dispuesto a devolverles ese protagonismo que perdieron, incluyendo al voto femenino, no feminista que prefiere el «rol» que anteriormente jugaron. Evidentemente, pues en los USA la Ideología de Género se ha identificado con una actitud política.

En España, es el feminismo militante y sindicado, el que ha impulsado la ideología de genero, y el que ha distinguido en el asesinato de mujeres, si es o no violencia de género, lo que no ha dejado de sorprenderme, incluyendo la estadística que se lleva de las mismas, que provoca una gran alharaca en los medios de comunicación.

No creo personalmente, que deba darse una educación distinta según el género, pero sí creo que en aras de la libertad, lo que no podemos es oponernos, a que de acuerdo con su filosofía de vida o de religión, cada uno haga lo que quiera, sin que se ataque ominosamente su forma de hacer.

Menos aún, creo que el sexo, deba intervenir como «lobby» en la política, y bien que lo hacen los colectivos organizados en torno a su especial sexualidad, dentro de una actitud política que al fin y al cabo les proporciona poder y dinero, además de preponderancia social, y con la ideología de género como una de sus banderas. De cualquier forma defiendo también el derecho de las feministas a manifestarse en libertad y a conquistar las posiciones de igualdad que las Instituciones o la Sociedad le nieguen, que sea con una actitud política, pues de acuerdo, pero siendo conscientes de que lo es sin más. Ojala fuéramos más iguales, pero la desigualdad es en el fondo un derecho a ser diversos para los humanos, alejándonos del mundo de Orwell y de la confusión del individuo dentro de la masa. Esa es la verdadera libertad, igualdad de oportunidades sí, pero a continuación el esfuerzo, es el que debe premiar la consecución o no de los objetivos, materiales o intelectuales de cada ser humano en lo que debería ser el Cosmos y no el Caos de la existencia humana.

BERNARDO RABASSA ASENJO. PRESIDENTE DE CLUBS Y FUNDACIONES LIBERALES. MIEMBRO ASOCIADO DE ALIANZA LIBERAL EUROPEA (ALDE), PREMIO 1812. PREMIO CIUDADANO EUROPEO 2013. MEDALLA AL MÉRITO CULTURAL 2015, PSICOLOGO SOCIAL

inglaterra

ENGLISH

According to Leonor Tamayo. President of Professionals for Ethics: Gender ideology is a «construct doctrinal» without a scientific basis whose postulates have been implemented through deception and totalitarian imposition in various areas of our society altering values and behaviors. That is a machine to make money and achieve power. That involves a «legal» violation of fundamental human rights and intrusion into the classrooms of minors through inadmissible legislation.

It seems hard, because this ideology, supposes for the groups of women organized union, a permanent attitude in search of a greater preponderance in a society, until recently deeply «macho», that looks for everything from the left to acquire protagonism, special rights And gabelas on the masculine gender, which gets especially in the media, and in the legislation, that hardens when it comes to punishing the so-called gender violence, that is to say when the man attacks the woman, either light and Be seriously. It is fair that both genders are equal not only before the law, but also before society, but it is not so, on the contrary, the male gender, there is no one who defends, by that mere fact, what degenerates into more violence , Because of the feeling of inferior treatment that they have before the courts, when faced with the couple, in subjects such as the pension or parental authority over the children.

For a psychologist, the explanation is very profound, because it comes from nothing less than the instincts, which according to Sigmund Freud are: those of life, sexual and conservation of the species and death, ie aggression. Both are carried out in a behavior (behaviorism) built from the attitudes, which transformed into habits, define the decisions that must constantly be taken to live. Naturally until the XX century, aggression was reserved for man, especially in wars and In any conduct involving aggression, police or militia, while the woman reserved for the most passive tasks.

Philosophies born in Modernity, especially the Marxist, have not only changed the «roles» that were previously played but are revealing a growing tendency to neutrality, which is why bisexuality or homosexuality belonging to the Instincts of life, has lost its goal of conservation of the species, limiting it exclusively to the sexual.

Religions, in history, have also been based on the maintenance of a system, basically the family, which ensured the maintenance of the population, its growth and the supply of material goods with which to survive. Today, perhaps Humanity is growing in excess. It is projected that the world population will reach 11.2 billion by 2100, it is clear that the social organization of the human race, urban habitat, economic wealth, especially the West, try to stop a growth that is a real epidemic, as it does ? For one of the forms is the equalization of the genres, although the question that can be formulated, is this equation produced in a fair way ?, or on the contrary does it by the search for the predominance, even if it is temporal of the feminine gender on the male. That attitude is a political attitude that has no justification, so we have to ask if there can be an opposite attitude in the man who generates conflict, that is, more violence.

It seems that the US election, the candidate Trump, has appealed to this motivation of what has been called, the «white» vote of men, who has recalled that they no longer play a major role in society And that he is willing to give back to them that protagonism they lost, including the feminine, non-feminist vote that prefers the «role» they previously played. Obviously, because in the USA the Gender Ideology has been identified with a political attitude.

In Spain, feminism is militant and syndicated, which has promoted the ideology of gender, and which has distinguished in the murder of women, whether or not gender violence, which has not ceased to amaze me, including statistics that Is carried away from them, which causes a great stir in the media.

I do not personally believe, that a different education should be given according to gender, but I do believe that for the sake of freedom, what we can not oppose, that according to their philosophy of life or religion, everyone do whatever they want , Without ominously attacking his way of doing.

Even less, I believe that sex should intervene as a «lobby» in politics, and well that the groups organized around their special sexuality, within a political attitude that ultimately gives them power and money, Besides social preponderance, and with the ideology of gender as one of its flags. In any case, I also defend the right of feminists to express themselves in freedom and to conquer the positions of equality that the Institutions or the Society deny to her, let it be with a political attitude, of course, but being aware that it is just. I wish we were more equal, but inequality is at bottom a right to be different for humans, away from the world of Orwell and the confusion of the individual within the mass. That is true freedom, equality of opportunity, but then the effort must reward the achievement or not of the objectives, material or intellectual of each human being in what should be the Cosmos and not the Chaos of the Human existence.

BERNARDO RABASSA ASENJO. PRESIDENT OF CLUBS AND LIBERAL FOUNDATIONS. ASSOCIATE MEMBER OF THE EUROPEAN LIBERAL ALLIANCE (ALDE), PRIZE 1812. EUROPEAN CITIZEN AWARD 2013. MEDAL FOR CULTURAL MERIT 2015, SOCIAL PSYCHOLOGIST

 

#StopIslam : ¡Si señor, así se hace! / Yes sir, that’s how it is done! (SPANISH-ENGLISH)

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ESTE ES EL CAMINO A SEGUIR. De hecho, ESTO TENDRIAMOS QUE HABERLO HECHO EN TODO OCCIDENTE DESDE HACE MUCHAS DÉCADAS.

ESTA ES LA NOTICIA:

NO PODRÁN ESTABLECER ESCUELAS

Eslovaquia impide al Islam acceder a las subvenciones públicas

El líder del Partido Nacional Eslovaco señala que su país, que ya rechazó acoger a refugiados musulmanes, «desea seguir siendo cristiano y no facilitar la islamización de su nación». 

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Eslovaquia ha aprobado una ley para evitar que el Islam sea reconocido como religión oficial. Esta medida evitará que los musulmanes no puedan acceder a subvenciones públicas ni establecer escuelas que impartan su doctrina. 

La ley fue aprobada por una amplia mayoría -dos tercios del parlamento- y fue propuesta por el Partido Nacional Eslovaco (SNP). Su líder, Andrej Danko, manifestó que «tienen que evitar que ninguna mezquita se construya en el país en el futuro» y enviar el mensaje de que los eslovacos «desean seguir siendo cristianos y no facilitar la islamización de su nación». Según Reuters, el 60% de la población -algo más de cinco millones de personas- son católicos.

El país rechazó acoger a refugiados musulmanes dentro del plan de la Unión Europeo para la crisis migratoria. «Queremos escoger a la gente que realmente quiere empezar una nueva vida en Eslovaquia. Como país cristiano, Eslovaquia puede ayudar a cristianos de Siria a encontrar un nuevo hogar. No queremos que en Eslovaquia suceda algo parecido a lo de Alemania y la mejor forma de evitarlo es «mpidiendo la entrada a musulmanes», manifestó el portavoz del Ministerio del Interior, Ivan Netik.

En este sentido, señaló que para muchos inmigrantes «Eslovaquia era un país de tránsito». «Nosotros tenemos una comunidad musulmana muy pequeña. Ni siquiera tenemos mezquitas. No discriminamos ninguna religión, pero sería una falsedad, una solidaridad no sincera si acogemos a gente que no quiere vivir en Eslovaquia», dijo antes de aseverar que «la idea de una Europa multicultural ha fracasado». «Sólo hace falta consultar las hemerotecas para ver que «los migrantes no podrán ser integrados, simplemente no es posible».

inglaterra

ENGLISH

THIS IS THE WAY TO FOLLOW. In fact, THIS WILL HAVE TO BE HAPPENED EVERYWHERE FROM A LONG TIME.

THIS IS THE NEWS:

SCHOOLS WILL NOT BE ABLE TO ESTABLISH

Slovakia prevents Islam from accessing public subsidies

The leader of the Slovak National Party says his country, which has already refused to welcome Muslim refugees, «wants to remain Christian and not facilitate the Islamization of their nation.»

La Gaceta

Saturday, December 3, 2016 – 12:22

Slovakia has passed a law to prevent Islam from being recognized as an official religion. This measure will prevent Muslims from being able to access public grants or establish schools to teach their doctrine.

The law was passed by a large majority – two-thirds of the parliament – and was proposed by the Slovak National Party (SNP). Their leader, Andrej Danko, said «they have to prevent any mosque being built in the country in the future» and send the message that Slovaks «want to remain Christian and not facilitate the Islamization of their nation.» According to Reuters, 60% of the population – some five million more people – are Catholics.

The country refused to host Muslim refugees within the European Union’s plan for the migratory crisis. «We want to choose people who really want to start a new life in Slovakia. As a Christian country, Slovakia can help Christians in Syria find a new home. We do not want something like that happening in Slovakia to happen in Germany and the best way to To avoid this is «preventing the entry of Muslims,» interior ministry spokesman Ivan Netik said.

In this sense, he pointed out that for many immigrants «Slovakia was a transit country». «We do not discriminate against any religion, but it would be a falsehood, not a sincere solidarity if we welcome people who do not want to live in Slovakia,» he said before asserting that «the idea of a Multicultural Europe has failed. » «It is only necessary to consult the newspaper archives to see that» migrants can not be integrated, it simply is not possible «.

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SOLIDARIDAD OBLIGATORIA, -FALTARÍA MÁS!- Y ADEMÁS QUE PAGUEN MÁS LOS QUE MÁS TIENEN, QUE PAGUEN LOS RICOS…

Milton Friedman dice que hay cuatros formas de gastar el dinero:
1º, cuando una persona gasta su dinero en beneficio propio, y en ese caso tiende a gastar lo menos posible y a conseguir la máxima rentabilidad.

2º, cuando una persona gasta su dinero en beneficio de otra persona, por ejemplo, cuando hacemos un regalo de cumpleaños, y en tal caso también procura gastar lo menos posible, pero la utilidad o el beneficio que le reporte a la otra persona no importa demasiado.

3º, cuando una persona gasta dinero ajeno en beneficio propio, y dado que no le ha costado ningún esfuerzo conseguirlo, entonces busca conseguir la máxima satisfacción y lo que cueste el capricho le importará un bledo. Pongo por caso si la empresa donde esa persona trabaja decide invitarlo a pasar unas vacaciones de lujo porque los dueños de la empresa son “así de esplendidos”. Otro ejemplo podría ser cuando alguno recibe un premio enorme por haberle tocado la lotería.

4º, cuando una persona gasta dinero ajeno en beneficio ajeno, como es el caso de los gobiernos y de quienes gestionan empresas públicas; ni los diversos gobiernos ni los mandamases de las empresas públicas tienen demasiado en cuenta la utilidad del gasto, el beneficio que realmente cause, y menos aún la cuantía del gasto.

Bien, tras estas advertencias, imaginemos que quienes dirigen ese maravilloso invento, llamado “Podemos”, movidos por su bondad extrema, su bonhomía, su espíritu solidario (detrás de lo cual generalmente se esconde algo así como sentimiento de culpa por pertenecer al grupo social de los “favorecidos”, que les lleva a verse impelidos a exigir “justicia social”, “igualdad” y ocurrencias por el estilo; pero, claro, con el dinero ajeno) un día cualquiera proponen en el Congreso de los Diputados que se emprendan acciones para “acabar con la pobreza”.

Por supuesto, antes de hacer semejante proposición, Pablo Iglesias y su tropa realizarían una campaña de “sensibilización” en la calle, en los medios de información, en las universidades, en los institutos de enseñanza media, y un largo etc, para “concienciar la gente” del gravísimo problema social que aqueja a España (Pablo Iglesias y sus correligionarios nunca dirán España, dirán “estepaís”).

El Congreso de los Diputados, en el cual el partido gobernante, integrado por miembros de la derecha boba, al no contar con mayoría se vería obligado a apoyar la proposición de “podemos” y la acogería con enorme entusiasmo, para evitar que los llamaran reaccionarios, fachas, insolidarios y lindezas por el estilo, y propondría la creación de una “comisión ad hoc” para estudiar tan terrible “lacra”. Ni que decir tiene que los restantes partidos políticos con representación parlamentaria aplaudirían, también, a rabiar la iniciativa del partido de Pablo Iglesias para no quedarse descolgados en el mercadeo y chalaneo del voto.

La comisión para el “estudio de la pobreza”, acabaría decidiendo, después de hacer comparecer en ella a miembros de “la sociedad civil” que, por su especial predicamento y autoridad en la materia pudieran aportar su enorme sabiduría y luz a tan noble causa…, que habría que crear de forma urgente, inaplazable, un “observatorio” integrado por “expertos” para dar solución a tan terrible lacra social. La primera tarea a emprender por el “observatorio de la pobreza” sería definir el umbral de pobreza, el nivel de ingreso mínimo que según la costumbre, la tradición y también las creencias, es necesario para adquirir un óptimo nivel de vida en “estepaís”. No importa que ya existan estadísticas oficiales, o estudios de organizaciones tales como Caritas, u “oenegés” por el estilo acerca de tal asunto, que en más de una ocasión han afirmado cosas tales como que en España una de cada cinco personas viven por debajo del umbral de la pobreza, o que alrededor del 20% de la población española deambula por las calles muriéndose de hambre, no tienen donde cobijarse y tampoco con qué vestirse; eso es lo de menos, pues cuando se crean en España semejantes tinglados, la primera obligación de quienes forman parte de ellos es ser creativos, originales y redefinir conceptos, y a ser posible inventar nuevos “palabros” y crear una nueva jerga, e innovar el lenguaje.

Una vez decidido, por parte del “observatorio de la pobreza” quiénes son calificables de “pobres”, la siguiente acción a emprender será ponerse a localizar a quienes entre nuestros compatriotas, y quienes transitan por el solar patrio de forma más o menos “legal”, coinciden con el “estándar” decidido por el “observatorio”. Para ello, propondrán que se cree la burocracia correspondiente (por descontado, los gerifaltes de “podemos” ya habrían previsto este particular en su proposición de ley para combatir la pobreza…) y que se realice la dotación dineraria que corresponda –según el criterio de tan doctos “observantes”- para atender a quienes sufren tan la tan terrible e insoportable “lacra”.

A estas alturas de mi narración ya es seguro que algunos habrán empezado a pensar que todo ello “cuesta dinero, muchísimo dinero”; pero esto tampoco importa, pues como dijo una eminente “miembra” (de nombre Carmen Calvo Poyato) del gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, el dinero es de todos y no es de nadie.

Ni que decir tiene que, los proponentes de tan hermosa y noble cruzada ya habrían dicho en más de una ocasión que su ingeniosa iniciativa ¡También se crearía empleo!

Siguiendo las indicaciones del Ministerio de Asuntos Sociales, o como mejor deseen ustedes denominarlo (algunos es posible que tuvieran la feliz ocurrencia de proponer que se creara un ministerio específico para atender al enorme número de nuestros compatriotas calificables de “pobres”) se haría una convocatoria pública con la publicidad que se suele dar en estos casos, para seleccionar a la legión de funcionarios que integrarían la burocracia encargada, para empezar, de detectar, localizar a la multitud de “pobres” que hay en España. Por supuesto, dado que en España alrededor del 25 por ciento de las personas que están en edad de trabajar, están “oficialmente” desempleadas, y previendo que la cantidad de candidatos a funcionarios inmensa, el gobierno decidiría que quienes se apuntaran a tal proceso de selección deberían abonar una cierta cantidad dineraria, como requisito para participar en los exámenes.

Una vez realizado el “casting”, la legión de burócratas se patearía todo el territorio patrio en busca de “pobres” a los que ayudar, y dependiendo de la laxitud o severidad empleado para valorarlos, siguiendo el baremo creado exprofeso por el “observatorio de la pobreza”, se elaboraría el censo de personas candidatas a ser agraciadas con ayudas dinerarias procedentes, ¡Cómo si no! del dinero de los contribuyentes.

Como generalmente quienes manejan dinero ajeno, tal cual ya advertí al principio, en palabras de Milton Friedman, no suelen escatimar en gastos, es seguro que debido a esa exploración efectuada por los burócratas del “observatorio de la pobreza”, se llegaría a la conclusión de que eran muchos más los “pobres” españoles que los que se había pensado en principio. Y por consiguiente habría que aumentar la dotación presupuestaria destinada a tan noble causa.

Como tales iniciativas, generosas a más no poder, suelen descuadrar los presupuestos de los gobiernos y de las empresas estatales, la siguiente iniciativa que tomaría el “observatorio de la pobreza” sería sugerir al Gobierno que intentara recaudar más o que creara un “canon” especial para atender a nuestros desgraciados y “pobres” compatriotas, para ello, por ejemplo, bastaría con grabar con un pequeño tanto por ciento la gasolina, o el tabaco, o cualquier cosa que a ustedes se les ocurra, que sea de consumo corriente.

Llegados a este punto, ya se habría dado más de un caso de gente “pícara” que habría recurrido a alguna artimaña para pasar a ser catalogado como “pobre” aunque su circunstancia personal no fuera calificable de tal manera. También, como consecuencia lógica habría muchos contribuyentes (los que pagamos impuestos por coacción, y si pudiéramos “escaquearnos” los intentaríamos) que habrían llegado a pensar que la cruzada contra la pobreza era otra nueva estafa, y un despilfarro que no nos podemos permitir y que nunca se debió emprender, además de fomentar otra forma de parasitismo.

Los más pudientes ya habrían contratado los servicios de asesores fiscales para intentar no participar en el sostenimiento de una acción más de las muchas que emprende la élite oligárquica y caciquil que nos gobierna, o mejor dicho “nos malgobierna”, e incluso más de uno habría ya hecho algo para poner a buen recaudo sus ahorros y su patrimonio, fuera por el procedimiento que fuera, incluyendo el cerrar sus negocios e irse a otros lugares donde la casta parasitaria sea menos depredadora.

Moraleja: como decía un tal Winston Churchill, los colectivistas, socialistas, intervencionistas, son muy “amigos de los pobres”, por eso cuando gobiernan aumenta el número de pobres. Porque ¿Cuál acabaría siendo el resultado de emprender una acción semejante, inspirada en la bondad extrema de los sabios que forman parte del Congreso de los Diputados, sino el empobrecimiento y el saqueo de la clase media, de quienes trabajan y crean riqueza?

¡Ah, se me había olvidado, iniciativas de este tipo, más tarde o más temprano, aparte de generar déficit e inflación, acaban siendo financiadas con más y más deuda pública, y por tanto nos hipotecan más y más, por muchos años, y a nuestros descendientes directos y no tan directos!

Y por supuesto, iniciativas de esta clase aparte de fomentar la arbitrariedad de los gobiernos y quienes dirigen las empresas estatales, fomentan la corrupción de la que tanto nos hablan hipócritamente quienes la promueven con sus acciones, hipocresía que se encargan de amplificar los trovadores y aduladores de los medios de información que, también reciben enormes cantidades de dinero, en forma de subvenciones y regalos diversos por hacerle el caldo gordo a los gobernantes.

Carlos Aurelio Caldito Aunión.