Categoría: POLÍTICA

La nefasta gestión de Ahora Madrid, en cuatro puntos.

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LA mala gestión de Ahora Madrid al frente del Ayuntamiento de la capital se puede resumir en los siguientes cuatro puntos.

1. «El gobierno de Carmena genera superávit»

El gobierno anterior del Partido Popular presentó un presupuesto para el ejercicio 2015 donde había unos ingresos iniciales de 4.382 millones de euros, si bien finalmente el 2015 se cerró con unos ingresos de 4.916 millones. En total, 534 más de lo previsto, cifra sin duda extraordinaria. ¿Es mérito de Ahora Madrid recaudar 534 millones más de lo previsto?

Ninguno: es una situación coyuntural dada. Madrid está en un buen momento macroeconómico, de recuperación y se ha convertido en una máquina de recaudar impuestos y tasas, en definitiva, de esquilmar los bolsillos de los madrileños. El IBI es un impuesto muy estable y con un excelente comportamiento también en épocas de crisis, que ha aumentado la recaudación por dos en lo últimos diez años a nivel nacional. Como ejemplo se aplican deducciones y bonificaciones y aun así se recauda mucho más, nada que ver con el comportamiento de tributos estatales.

Por ello, es absurdo comparar las cuentas de Madrid capital con las de la Comunidad de Madrid o el Gobierno de España. En cambio, sí afirmamos que es un demérito de Ahora Madrid el no bajar impuestos y tasas a los madrileños, ya que esto impide potenciar el consumo, la inversión y la actividad económica.

2. «Aumenta gastos e inversiones»

En la parte del gasto e inversión es donde Ahora Madrid puede demostrar su pericia a la hora de gestionar. Invertir en limpieza, pavimentación, seguridad, bibliotecas, centros de mayores, infancia…

En el cuadro de gastos del ejercicio 2015, podemos ver cómo hay previstas unas inversiones de 324 millones para, al final, ejecutar 195 millones, o unos gastos en bienes y servicios de 1.540 millones de los que sólo ejecuta 1.345 millones. Esto evidentemente redunda en un superávit.

¿Es positivo este superávit? Este excedente consiste en no ejecutar inversiones ni gasto previsto, y, como consecuencia, tener Madrid sucio y lleno de baches. Para ser justos Ahora Madrid no lo hace no porque no quiera -intención sí que tienen-, sino que no lo hacen por su incapacidad para la gestión.

Por tanto, el superávit de Ahora Madrid es una prueba manifiesta de incapacidad de manejo de las cuentas públicas. Excelentes ingresos heredados, combinados con gastos e inversiones que no saben cómo llevar a cabo: así es como se genera un enorme excedente en el «modelo Carmena».

3. «Amortiza deuda»

«Ahora Madrid amortiza 1.058 millones». Inicialmente, los presupuestos incorporan una previsión realizada por el gobierno del PP de amortizar 734 millones. Ahora Madrid acabó amortizando 323 millones adicionales… pero esos 323 millones corresponden al superávit del año previo, cuando no gobernaba Ahora Madrid.

¿Qué dice la Ley de Estabilidad Presupuestaria que hay que hacer con el remanente del ejercicio anterior? Simple y llanamente, obliga a utilizar los superávits para amortizar deuda. La otra posibilidad sería dedicar el remanente a inversiones financieramente sostenibles, pero como hemos apuntado antes, Ahora Madrid es incapaz de ejecutarlas.

Por tanto, el mérito de la amortización de deuda no es de Carmena: el gobierno municipal está atado por Montoro y no tiene otra alternativa, dada su incapacidad para canalizar parte de ese superávit hacia inversiones financieramente sostenibles.

4. ¿Cuáles son las previsiones para 2016?

El presupuesto del ejercicio 2016 corresponde en su total realización al gobierno de Ahora Madrid, a diferencia del de 2015 que fue compuesto a medias con el PP. Con respecto a los ingresos, con gran probabilidad serán extraordinarios, es decir, se recaudará mucho más de lo previsto. Por tanto, vamos a más presión fiscal para los madrileños. Respecto al gasto e inversiones, que es donde Ahora Madrid podría demostrar su «buena gestión», vemos que está demostrando una absoluta falta de competencia.

A septiembre, apenas se había ejecutado el 11,52% de las inversiones. Es el peor dato de ejecución de los últimos ocho años. A estas alturas del ejercicio, deberíamos estar al menos en un 30%-40%. Por tanto, Ahora Madrid está marcando un récord de ineficacia en la Administración española. Eso se traduce en que las inversiones en limpieza, pavimentación, bibliotecas, carriles bicis, gasto social… No se realizarán en 2016. Por tanto, el dinero que no se invierta en eso irá, por ley, a amortizar deuda.

Conclusión

Esperamos que el superávit para el cierre del ejercicio 2016 sea espectacular por los ingresos dados, pero no por la capacidad de gastar e invertir con criterio, que se ha demostrado nula. Ahora Madrid amortizará deuda, lo hará en cifras récord, pero no por deseo, sino por incapacidad… Y porque así lo obliga la ley. Queda claro que hablar de una buena gestión por parte de Ahora Madrid es absurdo y los cuatro puntos anteriores así lo ponen de manifiesto.

Miguel Ángel Redondo es concejal del Ayuntamiento de Madrid por Ciudadanos.

Los ‘derechos humanos’ del islam. / Islam’s «Human Rights».

por Janet Tavakoli
28 de Noviembre de 2016

Tras presenciar cómo la República Islámica de Irán viola los derechos humanos, adopta la ley de la sharia, persigue a otras religiones, asesina a los disidentes y obliga al poder judicial a ponerse al servicio del Ministro de Inteligencia, parece claro que lo peor que puede ocurrirle a un país libre occidental es permitir que los fundamentalistas islámicos se hagan con un gobierno.

La mayoría de los 1.600 millones de musulmanes del mundo rezan en árabe, aunque no sea su lengua materna. El problema, sin embargo, no reside en la traducción, sino en la ideología.

Quince de los diecinueve secuestradores del 11-S eran árabes saudíes; dos eran de Emiratos Árabes Unidos, uno era de Egipto y otro del Líbano. Todos eran de países de lengua árabe.

Los eruditos musulmanes no se unieron para protestar por el acto terrorista del 11-S. En su lugar, muchos celebraron una victoria: el Corán incluye pasajes que permiten la violencia para expandir el islam.

La mayoría de los denominados musulmanes son amantes de la paz, pero como hay 164 versículos del Corán que prescriben la yihad, muchos musulmanes pueden sentir que sería herético o desleal condenarlo.

Los países de lengua árabe no son los únicos que apoyan el terrorismo. Según el Departamento de Estado de EEUU, la República Islámica de Irán sigue siendo el principal Estado patrocinador del terrorismo. Irán también anunció recientemente que seguirá financiando el terrorismo, incluidas las organizaciones terroristas Hezbolá [«El Partido de Alá»] y Hamás.

Irán sigue financiando la fetua de muerte dictada contra un europeo, el novelista británico Salman Rushdie, por Los versos satánicos –una novela–, dictada en 1989 el ayatolá Jomeini, muerto hace mucho tiempo. El año pasado, la recompensa por su cabeza se incrementó en otros 600.000 dólares, alcanzando casi los 4 millones de dólares.

Hasta su muerte a principios de este año, el ayatolá Vaez-Tabasi, un prominente clérigo chií en Irán, que presidió el santuario del Imán Reza, el cual atrae anualmente a tantos visitantes como La Meca, llamó a librar una «perpetua guerra santa».

Las prácticas de Mahoma chocan con los valores humanistas de la civilización occidental

Los fundamentalistas ven a Mahoma como el hombre perfecto. Sin embargo, Mahoma fue el guía de sus violentos seguidores, que violaron, esclavizaron a presos de guerra y asesinaron a los no creyentes como parte del plan de expansión del islam. Hoy, dicha conducta es emulada por los terroristas islámicos en Irak, Siria, Sudán, Pakistán, Bangladés, Mauritania y Nigeria, por citar sólo unos pocos.

Mahoma tuvo varias esposas, entre ellas una esclava que se le dio como regalo. Con los cincuenta años ya cumplidos, le pidió a un amigo la mano de su hija, de seis años, y consumó el llamado matrimonio cuando la niña tenía nueve. Aunque Mahoma criticaba las costumbres corruptas de sus contemporáneos árabes, mantuvo relaciones sexuales con una niña que era demasiado menor para tener capacidad de consentimiento; en Occidente llamamos a esto estupro. (Sahih Bukhari, volumen 5, libro 58, número 234)

Haciendo referencia a la vida de Mahoma, los fundamentalistas permiten matrimonios forzosos con menores en países como Arabia Saudí, Afganistán, algunos Estados del Golfo e Irán.

Si los líderes musulmanes fundamentalistas no entienden lo errónea que resulta esta ideología a ojos de occidente, tal incomprensión podría dar lugar a una visión fundamentalmente distinta de los derechos humanos: para Occidente, estos valores se encarnan en la Ilustración –valores como las libertades individuales, la libertad de pensamiento, la investigación desinteresada– , y en la Declaración Universal de los Derechos Humanos: que todos los pueblos, al margen de su raza, religión o sexo, tienen derecho a la vida, a la libertad y la seguridad personal, y a la libertad frente a la tortura, la esclavitud y el trato degradante.

Para los 57 miembros de la Organización de Cooperación Islámica (OCI), sin embargo, todos los derechos humanos deben basarse en primer lugar en la ley religiosa islámica, la sharia: todo lo que esté dentro de la sharia es un derecho humano, y todo lo que esté fuera de la sharia NO es un derecho humano.

Para los 57 miembros de la Organización de Cooperación Islámica, los derechos humanos deben estar basados en la ley religiosa islámica, la sharia: lo que esté dentro de la sharia es un derecho humano; lo que esté fuera, no. En la imagen, la cumbre que la OCI celebró en Estambul en 2016. (Imagen: captura de un vídeo de Al Yazira).
Para los 57 miembros de la Organización de Cooperación Islámica, los derechos humanos deben estar basados en la ley religiosa islámica, la sharia: lo que esté dentro de la sharia es un derecho humano; lo que esté fuera, no. En la imagen, la cumbre que la OCI celebró en Estambul en 2016. (Imagen: captura de un vídeo de Al Yazira).

Por lo tanto, la esclavitud, o el sexo con menores, o pegar a las mujeres, o llamar «adulterio» a las violaciones que no cuentan con cuatro testigos –castigado con la pena de muerte–, o que una mujer valga oficialmente la mitad que un hombre, son todo «derechos humanos».

En 2005, después de que el dibujante danés Kurt Westergaard dibujara una viñeta que satirizaba suavemente a Mahoma por encargo de un periódico, muchos clérigos musulmanes lo acusaron de blasfemia y pidieron su muerte. Entre ellos, un clérigo paquistaní que ofreció un millón de dólares de recompensa para quien asesinara al danés. Protestaron miles de musulmanes. En 2010, un asaltante musulmán, hacha en mano, atacó a Westergaard en su casa; por fortuna, Westergaard pudo escapar a una habitación segura.

Los gobiernos occidentales deberían mantenerse firmes frente a quienes nos chantajean para que renunciemos a nuestras libertades. Ningún gobierno inteligente debería debilitar el derecho a la libertad de expresión para aplacar a una gente que se presenta falsamente como víctimas, cuando a menudo son, en realidad, los agresores.

Los musulmanes reformistas y la crisis de credibilidad

La mayoría de los 1.600 millones de musulmanes del mundo no aprueben quizás la violencia y las violaciones de los derechos humanos, pero el hecho sigue siendo que los fundamentalistas no son un grupo marginal: ocupan posiciones de alto nivel en la jerarquía clerical musulmana. Hay decenas de millones (o más), y cada uno de ellos parece creer que su interpretación del islam es la única correcta. De este grupo, se calcula que cientos de miles son yihadistas dispuestos a tomar parte de la violencia activa.

Muchos musulmanes reformistas afirman que se les incluye injustamente en el mismo montón que esa cuadrilla de extremistas, pero si lo que están diciendo es que hay una división, puede que muchas veces no lo hayan expresado con demasiada claridad.

Cuando Martín Lutero, sacerdote católico y profesor de Teología, repudió dos enseñanzas fundamentales de la Iglesia Católica, reconoció que, por definición, ya no era católico. Formó parte de la Reforma protestante, y a sus seguidores se les conoce como luteranos.

Los musulmanes reformistas pueden seguir llamándose musulmanes, pero nunca podrá haber un Corán 2.0. Se considera que toda palabra del Corán es la palabra de Alá, similar a los Diez Mandamientos como la palabra directa de Dios. Nadie puede negar que Alá quiso decir realmente lo que se supone que Alá dijo. Las interpretaciones, sin embargo, sí difieren, y desde 1948 han provocado la muerte de 11 millones de musulmanes a manos de otros musulmanes.

Así que imaginemos lo que les podría deparar a los no musulmanes.

El islam, además, parece haberse estructurado para ser difundido mediante la violencia, la «yihad dura» y la «yihad blanda»: En la yihad dura entran el terrorismo, el asesinato y el intento de asesinato. En la yihad blanda entran la reescritura de la historia, como ha ocurrido con la votación de la Unesco que afirma que antiguos monumentos bíblicos, como la Tumba de Raquel o la Cueva de los Patriarcas, son islámicos, cuando el islam histórico ni siquiera existió hasta el siglo VII; la migración para hacer crecer el islam (héjira), como estamos viendo ahora en Europa y con las amenazas turcas de inundar Alemania de migrantes; la penetración cultural, como la promoción del islam en los libros de texto escolares o ajustar el currículum a la «corrección política»; la infiltración política y educativa, así como la intimidación (una yihad blanda bajo la que se esconde una yihad dura).

Más lamentable es que todo esto se haga tan a menudo, como con la Unesco, con la ayuda y la complicidad de Occidente.

Tanto la yihad dura como la blanda han sido históricamente el modo con que el islam ha podido imponerse en Persia, Turquía, Grecia, el sur de España, Portugal, todo el norte de África y toda Europa oriental. Depende de nosotros que no nos lo vuelvan a hacer.

ISLAMCANCER

Fidel: socialismo o muerte, valga la redundancia

Para no tener que decir que era un tirano, la mayoría de medios y líderes mundiales lleva desde el sábado despidiéndose de Fidel Castro con circunloquios como “icono del siglo XX”, “figura histórica” o “líder revolucionario”.

El celo de asepsia ha sido infatigable. Mariano Rajoy lo definió como “una figura de calado histórico”. Tal vez estuviera pensando en la botadura de un súper petrolero. También podrían haber recurrido a la prosa forense: “Varón blanco barbudo en chándal Adidas”. 

En 1951, durante el juicio por el asalto al cuartel de Moncada, Fidel le dijo desafiante al tribunal: “La Historia me absolverá”. El periodismo se ha tomado tan al pie de la letra la profecía de aquel redentor con ojos de loco, que durante 55 años de tiranía en Cuba la Prensa internacional ha evitado contar sus atrocidades, y ahora le cargan el muerto a la Historia. 

Cada vez que oigo en televisión que ha muerto “un icono del siglo XX”, pienso, no en Picasso o Marie Curie, sino en una tabla rusa con la efigie de la Virgen María. También Pol Pot y Stalin eran “iconos del siglo XX”. ¿Te imaginas? “Muere Adolf Hitler, figura histórica, líder revolucionario e icono del siglo XX”. 

Otra forma de evitar mirar de frente al tirano muerto es relativizar sus crímenes. Decir: vale, de acuerdo, Fidel cometió “errores”, pero, ¿qué me dices del embargo yanqui? Esa forma de escaqueo moral es quizá la que más abunda entre los observadores occidentales fascinados con la épica revolucionaria de los jóvenes guerrilleros de Sierra Maestra. 

Pero, si Fidel Castro fusiló a disidentes, mandó a homosexuales a campos de trabajo y mató a miles de cubanos de hambre, o ahogados tratando de huir, no fue a causa del bloqueo estadounidense. Perpetuarse en el poder y encarcelar a la población en la isla fue desde siempre la esencia de su aclamada revolución, como ha mostrado la historiadora Lilian Guerra en su esclarecedor Vision of power in Cuba: Revolution, redemption and resistance, 1959-1971

Fidel ha muerto, pero el castrismo sigue siendo tan feroz como siempre. El régimen no tiene otra oferta para los cubanos que un chivato de los Comités de Defensa de la Revolución apostado en cada edificio. En 2014, hubo 8.899 detenciones por motivos políticos, cuatro veces más que en 2010. Continúan las golpizas en plena calle a las Damas de Blanco. El encarcelamiento de opositores es algo cotidiano. El asesinato de Oswaldo Payá muestra que sigue siendo un régimen atroz, y no tiene remedio. 

No hace falta esperar por el juicio de la Historia para constatar que Fidel instauró una tiranía que sigue oprimiendo a los cubanos; que inspira o tutela nuevas dictaduras en América, como la chavista en Venezuela, la sandinista en Nicaragua o la que las FARC quieren instalar en Colombia. 

Televisión Española, el canal del Gobierno, llamó “caravana de la libertad” al periplo que llevó a Fidel de Santiago a La Habana, entre 1956 y 1959. “Caravana de la libertad”: ni siquiera se molestan en cambiar los términos de la propaganda castrista. 

¿De dónde viene este hechizo del mal? ¿Cuál es el origen de esta fascinación por la violencia revolucionaria americana? Para Carlos Rangel, el mito del buen salvaje proyectado en América por los europeos del siglo XVI “ha sido el hecho central y sigue siendo el cáncer de Latinoamérica”. El buen salvaje se transmuta en buen revolucionario, “aventurero romántico, Robin Hood rojo, Don Quijote del comunismo, nuevo Garibaldi, Saint-Just marxista, Cid Campeador de los condenados de la tierra, Sir Galahad de los miserables, Cristo laico, San Ernesto de la Higuera, Ché”. 

Añade a la lista, desde ahora, a San Fidel, timonel, libertador e icono de Adidas.

++++Con voz propia: “[…] en 1965, Fidel creó las UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción), campos de trabajo forzado donde fueron a parar muchos de aquellos jóvenes “dementes”, “gusanos”, “antisociales”. Abundaban entre estos los testigos de Jehová, adventistas del séptimo día, grupos protestantes, bautistas, practicantes de las religiones afrocubanas. Pero el régimen dirigió su mayor inquina contra los homosexuales. En su obra Antes que anochezca, el gran escritor cubano Reinaldo Arenas ha dejado un testimonio desgarrador de su experiencia en esas “unidades”, pero Lillian Guerra la complementa con testimonios invaluables, de primera mano. Aparte del trabajo forzado, la ‘higiene revolucionaria’ en las UMAP sometió a los homosexuales a tratamientos pavlovianos para ‘curar su enfermedad’. Se calcula que entre 1965 y 1968 pasaron por las UMAP 35.000 personas. La homofobia oficial llegó hasta los años ochenta.” [Enrique Krauze, “¿La nueva Cuba?”, en Letras Libres, 7 de abril de 2015]

El brief de Actuall

Fidel Castro y Marcos Ana o la hipocresía de la izquierda

Avatar de miqueridaespana

El Che, Raúl y Fidel preparando un fusilamiento

«Cubanos, Castro ha muerto», y la figura del Comandante debería ser valorada exclusivamente por los historiadores sino fuera porque su régimen sigue sobreviviendo a día de hoy, aunque sea a base de empezar a tragarse buena parte de sus fracasadas teorías económicas.

Lo que aquí nos ocupa es cómo nuestra extrema izquierda e izquierda extrema, los Podemos, Izquierda Unida, Bildu y algunos destacados dirigentes de ERC y, no tanto, del PSOE, están reaccionando ante la muerte del ex dictador de Cuba. Apenas 24 horas antes que Castro, fallecía un poeta de la misma ideología que firmaba como Marcos Ana y que fue uno de los presos mal llamados republicanos (frentepopulistas es lo propio) más longevos, saliendo de prisión en 1963 (sí, doce años antes de que Franco muriera), ante los elogios de la misma izquierda que guarda el duelo por Fidel y…

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La ruina económica que deja Fidel Castro. / The economic ruin left by Fidel Castro. (SPANISH-ENGLISH)

El dictador amasó un gran patrimonio, pero hasta su propio hermano Raúl reconoce que el legado castrista es desastroso.

Por  via LIBREMERCADO

Fidel Castro deja a Cuba sumida en la miseria | Efe
Fidel Castro deja a Cuba sumida en la miseria | Efe

Los actuales salarios no satisfacen las necesidades del trabajador cubano y de su familia

El modelo actual influye negativamente en la disciplina e incentiva el éxodo de personal cualificado que opta por salir de Cuba

El sistema desestima la promoción de los más capaces, ya que se traduce, generalmente, en que a mayor responsabilidad, menores ingresos personales

La anterior valoración sobre la ruina socioeconómica de Cuba no la firma ningún furibundo activista anticomunista. En realidad, son declaraciones de Raúl Castro en 2014. El hermano de Fidel reconocía así la necesidad de abandonar progresivamente el comunismo y adoptar un modelo económico más abierto.

Desde entonces, la dictadura ha impulsado tímidas medidas aperturistas, a menudo cosméticas, y también ha aprobado diversas leyes de inversión extranjera que buscan facilitar la entrada de capital en la isla. La viceministra de Comercio Exterior, Ileana Núñez, visitaba Madrid hace dos años y se reunía con el diario El País para reconocer que Cuba necesita «captar recursos financieros y lograr inversiones en sectores estratégicos». La cabecera de referencia de la izquierda escribía entonces que el objetivo de Fidel y Raúl Castro era «sacar al país del estancamiento económico y el subdesarrollo».

La realidad es cruda. Tras medio siglo de dictadura, el sueldo medio de los cubanos no llega a los 600 pesos, lo que se traduce en menos de 20 euros mensuales. ¿Y qué pueden adquirir los cubanos con esos 600 pesos? Un litro de yogur cuesta 30 pesos, un paquete de detergente o un kilo de pollo salen a 120 pesos… Y si ya resulta difícil comprar alimentos, acceder a cualquier comodidad se convierte en una misión imposible. Por ejemplo, una televisión cuesta 16 meses de sueldo íntegro mientras que una hora de internet supone 40 pesos.

La fortuna de Fidel

El impactante documental Cuba y los elefantes pone de manifiesto la miseria que sufren a diario los cubanos:

Pero recién fallecido Fidel Castro no sufría las penurias que sí atraviesa el cubano medio. Según revela su ex guardaespaldas, Juan Reinaldo Sánchez, el dictador nunca se privó de las comodidades y el lujo. «Al contrario de lo que pregonaba, Fidel nunca renunció a los lujos del capitalismo, una cosa era su discurso sobre la «vida austera» que debían vivir los revolucionarios, otra cosa era su modo de vida, que era el de todo un capitalista», escribe.

Ya en su día, Fidel Castro fue incluido en la lista de políticos millonarios que elaboró la revista Forbes. Por aquel entonces, se estimaba que el dictador amasaba un patrimonio cercano a los 800 millones de dólares.

«No es el bloqueo, estúpido»

A menudo se culpa al bloqueo de EEUU del empobrecimiento cubano. En realidad, el progresivo desplome del castrismo se explica por el declive de la Unión Soviética, que cada año inyectaba fondos equivalentes al 30% del PIB isleño. Hoy, Cuba es libre de comerciar con cientos de países y, de hecho, el comercio supone el 40% de su PIB. Sin embargo, la producción de la isla es tan primaria que Cuba es un actor marginal en la globalización.

La clave no está, por tanto, en el bloqueo de EEUU, sino en el atraso económico que ha generado el socialismo. Lo vemos, por ejemplo, con el azúcar y los cigarros. Aunque en 1958 había una producción de azúcar equivalente a 859 toneladas por cada 1.000 personas, hoy esta cifra es de apenas 106, ¡ocho veces menos! Algo parecido ha ocurrido con los cigarros: desde 1958 hasta hoy, su producción cayó de 92.000 a 26.000 por cada 1.000 personas, ¡3,5 veces menos!

inglaterra

TEXT IN ENGLISH

The dictator amassed a great heritage, but even his own brother Raul recognizes that the Castro legacy is disastrous.

Current wages do not meet the needs of the Cuban worker and his family.

The current model negatively influences the discipline and encourages the exodus of qualified personnel who choose to leave Cuba.

The system dismisses the promotion of the most capable, Generally, with greater responsibility, lower personal income

The previous assessment of Cuba’s socioeconomic ruin is not signed by any furious anti-communist activist. In fact, they are declarations of Raúl Castro in 2014. Fidel’s brother thus recognized the need to gradually abandon communism and adopt a more open economic model.

Since then, the dictatorship has encouraged timid, often cosmetic, opening-up measures, and has also passed a number of foreign investment laws aimed at facilitating the entry of capital into the island. Deputy Foreign Trade Minister Ileana Núñez visited Madrid two years ago and met with the newspaper El País to recognize that Cuba needs to «raise financial resources and secure investment in strategic sectors.» The reference header on the left then wrote that the objective of Fidel and Raúl Castro was «to get the country out of economic stagnation and underdevelopment».

The reality is crude. After half a century of dictatorship, the average salary of Cubans does not reach 600 pesos, which translates into less than 20 euros per month. And what can Cubans acquire with those 600 pesos? A liter of yogurt costs 30 pesos, a pack of detergent or a kilo of chicken comes out at 120 pesos … And if it is already difficult to buy food, access to any comfort becomes an impossible mission. For example, a television costs 16 months of full pay while an hour of internet costs 40 pesos.

The Fortune of Fidel.

The shocking documentary Cuba and the elephants shows the misery that Cubans suffer daily:

But recently deceased Fidel Castro did not suffer the hardships that the middle Cuban does. As revealed by his former bodyguard, Juan Reinaldo Sánchez, the dictator never deprived himself of comforts and luxury. «Contrary to what he preached, Fidel never gave up the luxuries of capitalism, one thing was his discourse on the» austere life «that revolutionaries had to live in, another way was his way of life, that of an entire capitalist» , writes.

Already in his day, Fidel Castro was included in the list of millionaire politicians who made Forbes magazine. At that time, it was estimated that the dictator amassed a patrimony near the 800 million dollars.

«It’s not the block, stupid»

The US blockade of Cuban impoverishment is often blamed. In fact, the progressive collapse of Castroism is explained by the decline of the Soviet Union, which each year injected funds equivalent to 30% of the island’s GDP. Today, Cuba is free to trade with hundreds of countries and, in fact, trade accounts for 40% of its GDP. However, the island’s production is so primary that Cuba is a marginal player in globalization.

The key, therefore, is not the US blockade, but the economic backwardness that has generated socialism. We see it, for example, with sugar and cigarettes. Although in 1958 there was a production of sugar equivalent to 859 tons per 1,000 people, today this figure is only 106, eight times less! Something similar has happened with cigars: from 1958 to today, their production fell from 92,000 to 26,000 per 1,000 people, 3.5 times less!

Carta de Santiago Abascal líder de Vox a Pablo Iglesias de Podemos.

Os recomiendo que no dejéis de leerla y compartir.

Pablo, permite que me ahorre lo de «estimado», más que nada porque me gusta decir la verdad siempre. El caso es que el otro día reiteraste tu miseria moral alabando a un terrorista. Dijiste que «sin personas como Otegi no habría paz». No leí tus declaraciones. Me las leyó mi padre. Me llamó por teléfono expresamente. Te ahorro la literalidad de la conversación porque es más virulenta aún que las letras que ahora escribo.

Pero debes saber que, mientras tú vomitabas esa basura, el hombre que me llamaba no debía de tener a muchos metros a los escoltas que le vigilan desde hace veinte años gracias a las balas de los amigos de Otegi. Mientras tú pasabas tu infancia en Soria leyendo a Verne y a Salgari, yo la pasaba en tierra vasca y española viendo cómo mataban a los amigos de mi padre, como Jesús Velasco o Félix Galíndez, o como a Estanis Galíndez, cartero de mi pueblo, asesinado, como todos, por la espalda. Sello de tus admirados, valientes y perspicaces amigos.

Mientras tu adolescencia empezaba a despertar con sueños húmedos con no sé qué actriz española –algo de eso dijiste hace poco–, la mía despertaba con las cartas que la ETA escribía a mi abuelo para anunciarle su temprana muerte: «Le buscaremos hasta ejecutarle», rezaban las misivas de tus perspicaces amigos. Mientras tú te reunías con el enemigo en una herriko taberna y alababas la «perspicacia de ETA», yo recibía a mis hijos en el paritorio acompañado por guardaespaldas.

Mientras tú te entretenías en la universidad entre escrache y manifa, yo acudía a la universidad escoltado y veía mi nombre en un punto de mira pintado con spray en las mismas pizarras. Literal, Pablo. Mientras tú disfrutabas de tus becas y de tu vida facilona, yo llevaba una pistola al cinto por si podía evitar que me pegasen un tiro en la nuca, anuncio también literal de las paredes de mi pueblo.

Mientras tú animabas a la afición que te jaleaba a salir a «cazar fascistas» o a pegar a un «lumpen», y quizá mientras tú leías cómo se hace un cóctel molotov, yo empezaba la madrugada apagando el fuego de la tienda de ropa de mi padre, arrasada por el fuego de los cócteles molotov de los amigos de tus amigos.

Mientras tú te dedicabas a acosar a los que no piensan como tú en la universidad me acuerdo ahora de Rosa Díez, yo veía pasar el féretro de Gregorio Ordóñez entre vivas a España, o velaba el cadáver de Jesús Mari Pedrosa, asesinado a tiros en la puerta de su casa en Durango.

Mientras yo rendía honores a Manuel Indiano, abatido a balazos en su tienda de golosinas de Zumárraga, tú cogías un vuelo para tu paraíso venezolano o iraní para aprender cómo jodernos más la vida.

Tu paraíso es nuestro infierno. Tus amigos son nuestros enemigos.Y tus héroes, Pablo, son nuestros villanos. Y tú siento decirlo y siento pensarlo eres todo eso a la vez, sin matices, el enemigo, un villano y el infierno mismo.
Por eso somos tantos los que te conocemos, cada día un poco más, los que vemos la gran mentira que se esconde detrás de alguna de tus verdades. Y por eso somos tantos los que te combatiremos, en las universidades si hace falta, en las urnas cuando toque, en los tribunales cuando la ocasión lo exija.
En la cheka si ese es nuestro destino en la España soviética que querrías construir. Y en todos los lugares en los que pretendas dar tu pérfida batalla. Cuando quieras y donde quieras. Porque se trata de nuestra Patria y se trata de nuestra Libertad. Y no solo no crees en ninguna de las dos, sino que quieres destruir ambas.

Lo tienes crudo, porque somos millones los que pensamos que representas lo peor. Lástima que los corruptos te hayan dado esta oportunidad para engañar a tanta buena gente.

Porque es así, Pablo, tú solo eres una consecuencia de la corrupción de tantos dirigentes del PSOE y del PP. Gracias a Dios, la España decente os combatirá a ambos a la vez. Por una España más unida, más justa y más libre. Os combatiremos siempre.

Santiago Abascal

Podemos empobrecerá a los más pobres con su ley de salario mínimo.

Una ley de salario mínimo solo decreta la prohibición jurídica de trabajar por debajo de una determinada remuneración. La ley no obliga a subir los sueldos de nadie

JUAN RAMÓN RALLO

El Congreso aprobó el pasado martes una proposición de Ley de Unidos Podemos para incrementar progresivamente el salario mínimo interprofesional hasta el 60% del salario medio de España en el año 2020. Dado que en la actualidad el salario medio de España asciende a unos 1.881 euros mensuales, la propuesta de la formación morada pasa por fijarlo en 1.108 euros mensuales en 2020 (950 euros mensuales en 14 pagas).

La idea parece razonable, dado que únicamente desarrolla la respectiva sugerencia de la Carta Social Europea: a saber, que los salarios mínimos nacionales representen al menos el 60% de los salarios medios. Sin embargo, su fundamentación económica es muchísimo más endeble y peligrosa, justamente por no entender qué es y qué implicaciones conlleva un incremento normativo del sueldo mínimo.

¿Qué es el salario mínimo?

Empecemos por lo básico: una ley de salario mínimo solo decreta la prohibición jurídica de trabajar por debajo de una determinada remuneración. La ley no obliga a subir los sueldos de nadie, dado que el empresario puede optar por despedir al trabajador antes que abonarle un mayor salario. Si muchas personas confunden ambas proposiciones (subir el salario mínimo legal con incrementar los salarios más bajos de la economía) es porque implícitamente asumen que el empresario no podrá permitirse prescindir de sus empleados y, por consiguiente, se verá empujado a incrementarles su sueldo.

Si la aportación mensual que efectúa un trabajador a los ingresos de la empresa es inferior al salario mínimo legal, el empresario optará por despedirle

Pero esta última hipótesis —que el empresario preferirá siempre aumentar la remuneración de sus trabajadores antes que despedirlos— es cuando menos discutible. Si la aportación mensual que efectúa un trabajador a los ingresos de la empresa (lo que suele llamarse “productividad marginal del trabajador”) es inferior al salario mínimo legal, entonces el empresario optará por despedir a su empleado: “Si gracias a ti ingreso 10 pero me cuestas 15, mejor no te contrato”. Imaginen que el Congreso aprobara una “ley de altura mínima”, según la cual los empresarios no pudieran contratar a trabajadores que midieran menos de 1,85 metros: ¿lograría esa normativa aumentar la altura de los obreros más bajitos o más bien equivaldría a prohibirles trabajar por ley? O imaginen que el Congreso aprobara una “ley de ingresos mínimos” para los autónomos, según la cual ningún trabajador autónomo con ingresos inferiores a 1.100 euros mensuales tiene permitido desarrollar la actividad en nuestro país: ¿conseguiría esa ley que los autónomos ingresaran más o simplemente los condenaría al desempleo? El problema de las leyes de salario mínimo es justamente ese: en lugar de contribuir a mejorar las remuneraciones de los sectores más débiles de la sociedad, puede terminar relegándolos al desempleo estructural.

Ahora bien, es verdad que hay muchos economistas que defienden los aumentos del salario mínimo legal. ¿Por qué? Pues una de dos: o porque consideran que parte de los trabajadores están percibiendo a día de hoy un salario inferior a su productividad marginal (es lo que ocurriría en mercados laborales monopsónicos o con comportamientos similares al monopsonio) o porque creen que el incremento de los salarios mínimos contribuirá a elevar la productividad del trabajo de manera endógena (por ejemplo, porque el mayor coste laboral inducirá a los empresarios a reducir sus ineficiencias organizativas internas; o porque el mayor salario actuará como un estímulo keynesiano sobre el resto de la economía; o porque el mayor salario estimulará a los propios trabajadores a volverse más eficientes; o porque el mayor salario desincentivará la alta rotación de empleados en un mismo puesto de trabajo). En principio, pues, no cabe rechazar teóricamente de plano que un cierto incremento del salario mínimo pudiera generar un incremento sostenible de la ocupación y de las remuneraciones.

Por tanto, para conocer la relevancia real de los anteriores efectos no queda otra que recurrir a la empírica: ¿qué nos dice la experiencia acerca de las consecuencias de los aumentos del salario mínimo legal?

Efectos del salario mínimo

En 2009, los economistas Hristos Doucouliagos y T. D. Stanley publicaron una meta-análisis de 1.474 estimaciones acerca de los efectos del salario mínimo sobre el empleo, y el conjunto de tales estimaciones mostraba que, por cada incremento del 1% en el salario mínimo, el empleo se reducía un 0,19%. Es decir, si Unidos Podemos propone aumentar el salario mínimo legal un 45%, el empleo tenderá a reducirse un 8,5% con respecto a los niveles actuales: una destrucción de 1,5 millones de puestos de trabajo.

Es verdad, sin embargo, que Doucouliagos y Stanley consideran que su devastadora estimación sobre los efectos del salario mínimo se debe a que existe un sesgo de publicación entre los ‘journals’ de Economía: esto es, que los autores y los editores tienden a publicar en mayor medida análisis críticos con el salario mínimo que análisis favorables al mismo. Pero fijémonos en que la exoneración de los efectos destructivos del salario mínimo no se debe a que la evidencia disponible concluya que el salario mínimo es inocuo, sino a la presunción de que la evidencia disponible no es totalmente válida.

Si Unidos Podemos propone aumentar el salario mínimo legal un 45%, el empleo tenderá a reducirse un 8,5%: una destrucción de 1,5 millones de puestos

Pero supongamos que, en efecto, un incremento del salario mínimo no provoca destrucción neta de empleo porque la evidencia negativa sí se halla sesgada. ¿Significa ello que carece de consecuencias negativas sobre los trabajadores? En absoluto. La destrucción de empleo es solo uno de los posibles canales de transmisión de una subida del salario mínimo, pero hay al menos otros cinco canales negativos para los que contamos con diversos grados de evidencia empírica:

  • Ralentización de la creación de empleo: El incremento del salario mínimo no tiene por qué reducir el volumen de empleo actual, sino que bien puede frenar la creación de nuevos puestos de trabajo. Por ejemplo, los economistas Meer y West estiman que un aumento del 10% en el salario mínimo conlleva una reducción del 25% en el ritmo de creación de empleo. Dado que Unidos Podemos desea aumentar el salario mínimo más de un 40%, ello significaría que la creación de empleo de la economía española se frenaría por entero.
  • Reducción del número de horas trabajadas: Los empresarios pueden no despedir a aquellos trabajadores cuyo salario mínimo ha aumentado, pero sí pueden reducir el número de horas por las que los contratan (sustitución de la jornada a tiempo completo por jornada a tiempo parcial). Si la hora de trabajo sale más cara, su demanda de horas de trabajo cae.
  • Reducción de los salarios en especie: Los empresarios pueden compensar el mayor coste salarial con un menor coste no salarial (por ejemplo, una menor inversión en formación interna), de modo que la remuneración total de un trabajador no cambiará pese al mayor salario mínimo legal.
  • Sustitución de trabajadores no cualificados por trabajadores cualificados: Imaginemos que la productividad de un trabajador no cualificado es 10 y la de un trabajador cualificado es 15. Si el coste de contratar al no cualificado es 5 y el de contratar al cualificado es 12, el empresario preferirá incorporar al trabajador no cualificado (su margen de ganancias es mayor). Sin embargo, si se eleva el salario mínimo de 5 a 8, pasará a ser más rentable contratar al trabajador cualificado, de modo que el empresario podría optar por despedir a los empleados no cualificados para incrementar la contratación de los cualificados (el efecto del salario mínimo sobre el empleo total sería nulo, pero saldrían perdiendo aquellos a los que se quería beneficiar con el mayor salario mínimo).
  • Aumento de precios: Los empresarios que vendan bienes o servicios con una demanda muy inelástica podrán repercutir su mayor coste salarial sobre los precios finales. Pero, evidentemente, si los precios de los bienes de consumo aumentan, los salarios reales de todos los trabajadores se reducirán. O dicho de otro modo, el aumento nominal del salario mínimo de algunos trabajadores ocasionará un recorte del salario real de otros trabajadores. ¿Cuál es el saldo neto de este efecto redistributivo entre los que ganan y los que pierden? De acuerdo con un reciente estudio del economista Thomas MaCurdy, el efecto es netamente perjudicial para los más pobres (pues son ellos los que consumen un mayor porcentaje de los productos que más se encarecen).

La evidencia disponible, pues, no parece avalar un incremento del salario mínimo en España: incrementar la frontera mínima legal a partir de la que está permitido trabajar en nuestro país solo contribuirá a reducir muy significativamente el empleo y a hundir los ingresos reales de las familias más pobres. Un riesgo que, con una tasa de paro del 20%, no nos podemos permitir.

Incrementar la frontera mínima legal a partir de la que está permitido trabajar contribuirá a reducir el empleo y a hundir los ingresos de las familias más pobres

Ahora bien, imaginemos que somos relativamente escépticos con respecto a los resultados anteriores. A la postre, sigue habiendo numerosos economistas partidarios de subir el salario mínimo legal. ¿Quedaría en tal caso justificada la propuesta de Unidos Podemos? No, ni mucho menos. Incluso aquellos economistas partidarios de subir el salario mínimo son conscientes de que, a partir de ciertos umbrales, el efecto es siempre negativo. Tomemos el caso de uno de los más destacados defensores académicos de incrementar los salarios mínimos: el profesor Arindrajit Dube.

Dube defiende que los distintos estados que componen EEUU fijen un salario mínimo equivalente al 50% del salario mediano de ese estado. Él mismo reconoce que se trata de una propuesta osada y arriesgada —“la propuesta de incrementar el salario mínimo hasta el 50% del salario mediano va algo más allá del rango salarial para el que disponemos de una mejor evidencia empírica”—, pero por la que cree que merece la pena apostar. En España, el salario mínimo ya representa el 47,8% del salario mediano (el salario mínimo en doce pagas son 764 euros mensuales y el salario mediano en 2015 fue de 1.596 euros), de modo que incluso para economistas como Dube tendríamos poco margen para incrementarlo sin considerables riesgos.

Sucede que Unidos Podemos no pretende aumentar el salario mínimo al entorno —o algo por encima— del 50% del salario mediano, sino al 60% del salario medio, lo cual equivale al 70% del salario mediano. Se trataría, con diferencia, del salario mínimo relativo más elevado de toda la OCDE. Una absoluta imprudencia que multiplicaría todos los riesgos de destrucción de empleo en una economía que ya padece una altísima tasa de paro estructural como la nuestra:

En definitiva, la propuesta de Unidos Podemos de incrementar el salario mínimo hasta el 60% del salario medio es puro populismo laboral. No existe ningún otro país desarrollado con una regulación salarial tan restrictiva y obstructiva, acaso porque sus consecuencias serían verdaderamente devastadoras: y lo serían, muy en especial, para aquellos trabajadores con menores sueldos. Si a Unidos Podemos realmente le preocuparan los sectores más desfavorecidos de la sociedad, mañana mismo procedería a retirar su pauperizadora proposición de Ley: no lo hará porque su genuina preocupación no son los trabajadores pobres, sino alcanzar el poder a hombros del populismo más descarnado… caiga quien caiga.

El órdago nacional.

Por , Magistrado excedente del Tribunal Supremo

Aumenta la frecuencia de los desplantes de los secesionistas frente al Estado. No pasa un día sin que insistan en su desafío de convocar ilegalmente una consulta previa a su declaración de independencia, o directamente amenacen con lo que denominan desconectarse del Estado español.
Diariamente nos desayunamos con esa cantinela, cansina por lo reiterada pero preocupante por la intensificación de la firmeza con la que expresan su enloquecido plan secesionista. Y porque ya empiezan a pasarse abiertamente por el arco del triunfo las sentencias del Tribunal Constitucional o del Tribunal Supremo con la mayor desfachatez. Dicen que no se sienten sujetos a sus decisiones porque son tribunales españoles….
Todo esto se veía venir desde hace muchos años. La pasada Historia contemporánea de España avalaba los peores augurios, y los acontecimientos políticos recientes los corroboraban. Sin embargo, quienes tenían el deber y el poder de poner a punto los mecanismos jurídicos de respuesta no lo han hecho. Prefirieron mirar hacia otro lado. De hecho, se dedicaron de manera suicida a desarmar el aparato jurídico del Estado, eliminando sus defensas hasta dejarlo inerme frente a los retos del secesionismo. Y esto durante veintiún años, que se dice pronto.
Pero hemos llegado ya al final del trayecto y las autoridades del Estado parece que por fin ven las orejas al lobo y dicen que quieren responder. Proclaman ahora solemnemente que tienen dispuestos y a punto los mecanismos de reacción. Si es así, a buenas horas…
Yo, la verdad, no veo tales mecanismos por ninguna parte. Por más que los busco y estudio el ordenamiento jurídico no los encuentro. No descubro ninguna respuesta legal verdadera y seria. Me refiero, claro está, a una respuesta que sea eficaz y dotada de una escala que se ajuste realmente a la gravedad del desafío que hay que neutralizar.
Porque si de lo que se trata es de tener una reacción raquítica, canija, lo mejor será no usarla ni exhibirla siquiera. Por dignidad. Por no hacer el ridículo, y por evitarnos a todos los españoles tener que rematar con un triste espectáculo final la incompetencia de quienes desde los resortes del poder político nos han traído a rastras hasta esta lamentable situación histórica.
Le dirán a usted, amable lector, que el Estado está preparado. Pero no se deje engañar. Sepa usted que hoy en España, aunque parezca mentira, proclamar la independencia de una parte de su territorio no es un delito. Ni puede ser castigada semejante enormidad con una pena. A la opinión pública se le dice que sí lo es, pero no es cierto. Me consta que importantes juristas de altísimo nivel situados en las instituciones del Estado trabajan con ahínco para encontrar la naturaleza delictiva del desafío secesionista. Yo lo veo muy difícil sin retorcer los textos legales y sin quebrantar el principio de legalidad, fundamental en el Derecho Penal civilizado.
Lo que es verdad es que el comportamiento al que me refiero fue un grave delito en España durante muchos años hasta que el Código Penal de 1995, llamado Código de la democracia, suprimió todas las figuras penales que castigaban los ataques a la unidad nacional, y los comportamientos secesionistas dirigidos a la fragmentación del Estado. Ataques que castigaba, y muy severamente, por cierto, el Código Penal de la Segunda República: su artículo 242 recogía como delito de rebelión “los ataques a la integridad de España… bajo una sola Ley fundamental y una sola representación de su personalidad como tal Estado español”. La pena no era precisamente menuda: de seis años y un día a doce años de prisión; y en el caso de llegar a tener efecto la rebelión, la de prisión de doce años y un día a veinte años para los promovedores de ella.
El Código Penal de la Segunda República castigaba, y muy seriamente, los ataques a la unidad nacional.
Este delito se mantuvo en los Códigos Penales posteriores, primero como delito de rebelión y luego como delito de sedición. Pero el legislador del 95, aquejado de un buenísimo suicida, los suprimió todos haciendo gala de una ceguera política verdaderamente asombrosa. Pero la verdad es que tampoco nadie después rectificó este error, aunque lo conocían. Y así hemos seguido durante veintiséis años. Ahora las cosas quieren arreglarse tarde y mal. Y posiblemente no puedan ya arreglarse de ningún modo.
Ésta es la verdad que no se cuenta.
¿Y ahora qué tenemos?, se preguntará usted. Pues nada… No tenemos nada que castigue la proclamación de independencia de una parte de España: no es ya rebelión porque ésta exige que la finalidad de separar una parte del territorio español se pretenda a través de un alzamiento público que además tiene que ser “violento”. No es tampoco sedición porque este delito exige que el alzamiento público sea además “tumultuario”. Así que proclamar la independencia de parte del territorio español, sin que medie violencia ni haya tumulto, aun concurriendo alzamiento público, no es nada.
Es más: ni siquiera los sucesivos gobiernos de España han querido incluir semejante barbaridad entre los delitos contra la Constitución. Le parecerá mentira pero así es. Entre esos delitos encontrará el lector un variado repertorio de conductas más o menos perturbadoras del trabajo de los diputados; incluso el inocuo hecho de manifestarse ante las sedes del Congreso de los Diputados, por citar sólo un ejemplo de algo irrelevante pero que ha sido elevado a la categoría de delito contra la Constitución. Sin embargo, no encontrará usted ninguna figura que describa la proclamación de independencia de una comunidad autónoma o de una parte de nuestro territorio, en el seno de una asamblea legislativa por votación y decisión colectiva de sus Señorías secesionistas.
¿Qué nos queda entonces? Pues el modesto campo de la desobediencia a los tribunales en el que no faltan ciertas particularidades verdaderamente bochornosas: cuando el desobediente es una autoridad (por ejemplo, Presidente de la Comunidad Autónoma) que se niega abiertamente a dar debido cumplimiento a una resolución judicial (por ejemplo, Supremo o Constitucional), ni siquiera su comportamiento rebelde es delito contra la Constitución a pesar de que integra un verdadero ataque a la estructura del Estado y a la división de poderes. Es sólo un modesto delito contra la Administración Pública, o sea, un delito en el que lo que se protege es la eficacia de la maquinaria que dispensa los servicios públicos. La pena por ello es ridícula: una pequeña multa, y una inhabilitación por dos años como máximo para ejercer empleos o cargos públicos… precisamente en España. Es fácilmente imaginable lo que estas penas pueden impresionar a la autoridad autonómica secesionista que se constituye en Estado independiente.

Aún más: el precepto que recoge este delito de la autoridad desobediente a las sentencias judiciales es el mismo que, también con idéntica pena, sanciona a cualquier funcionario que desobedece las órdenes recibidas de la autoridad superior. No importa ni el rango jerárquico del que desobedece ni la relevancia de la autoridad desobedecida, desde una perspectiva constitucional. Así que para el legislador ambas cosas son equiparables: la conducta del modesto funcionario que desobedece a la autoridad de la que depende y la conducta de la autoridad rebelde que se niega a cumplir las sentencias de nuestro Tribunal Constitucional o de nuestro Tribunal Supremo.
Y todavía algo peor: el precepto contiene la vergonzosa previsión de que el desobediente (pensemos en un Presidente autonómico que se niega a cumplir una sentencia del Supremo o del Constitucional) pretenda su exención de responsabilidad con el alegato de que el mandato incumplido era contrario a la Ley. No digo que este alegato pueda prosperar. Digo que la norma prevé la posibilidad de hacer esta alegación incluso cuando el mandato desobedecido proceda del más alto Tribunal de España. Y digo yo que el sólo hecho de que el Código Penal contemple esta hipótesis como posible y por tanto como alegable en un proceso, debería abochornar al legislador español que ha mantenido este estado de cosas en el repertorio jurídico del Estado.
Así que cuando ahora nos dicen que están preparados los mecanismos jurídicos para responder al desafío, pienso para mis adentros: “menos lobos…”
El Gobierno, viniéndose arriba, busca tranquilizar a la inquieta opinión pública. Pero no nos engañemos. Para soltar un órdago así al envite del nacionalismo hace falta algo más que entusiasmo. Hace falta tener mejores cartas jurídicas. En este problema no se puede ir de farol porque se corre el riesgo de que te contesten: “veo”. Y en ese momento hay que enseñar las cartas.
Entonces, ¿qué haremos? Mucho me temo que, aparte del ridículo, no haremos nada. Sólo contemplar un desastre de gravísimas consecuencias para la Historia de España. Un desastre que tiene una larga nómina de responsables.

Proyecto de ley israelí busca poner fin a la contaminación acústica extrema del llamado musulmán a la oración. / ISRAELI bill seeks to end the extreme noise pollution of the Muslim Call to Prayer

ISRAELI bill seeks to end the extreme noise pollution of the Muslim Call to Prayer (CLICK For ORIGINAL IN ENGLISH)

Un proyecto de Ley para prohibir a las mezquitas esta convocatoria suprema de los musulmanes para la oración por los altavoces, se ha considerado como «un intento de borrar la religión» (¡Que se puede esperar!)

El primer ministro Benjamin Netanyahu afirma que el proyecto de ley no tiene la intención de suprimir el Islam, sino que pretende proteger a los ciudadanos de la perturbación del ruido fuerte y ofensivo de la llamada a la oración, que invita a las personas tan pronto como las 5 de la madrugada y continúa cinco veces al día. Es tambien una forma de crueldad a los animales,  como se puede ver por la reacción de este pastor alemán israelí en Jerusalén (abajo) ante el ruido de la oración.

Se espera que los partidos de la coalición respalden la legislación, que prohibiría que la llamada a la oración se difunda por la noche y temprano por la mañana. Moni Aloleimi, de 44 años, un musulmán originario de Jordan que ahora vive en Jaffa, Israel, describió el proyecto como «un intento de borrar la religión». Ha añadido: «La gente no puede aceptar esto. Si no hay ninguna llamada a la oración, no hay oración. Y si no hay oración, no hay religión. » (Esa es la idea!)

El Sr. Aloleimi, que dirige una empresa de mano de obra, dijo que se requiere la llamada a la oración, que se emite cinco veces al día y se remonta a la época del profeta Mahoma, a «despertar y recordar a la gente que hay un dios y para no hacer el mal .. hechos «, ha advertido que si la ley sigue adelante,» habrá una explosión y que va a terminar muy mal «, y agregó:» Ustedes no atentan contra la religión de un árabe. Se inicia con esto y entonces van a tomar otras medidas como la que nos dice que no necesitamos 20 mezquitas, que cinco es suficiente. «(¿Y porqué no ninguna?) Amjab Rasas, 40, de Jerusalén, afirmó que burlaria la prohibición si esto sigue adelante, uniendo los altavoces a su casa. Y agregó: «He estado escuchando la llamada a la oración desde la mezquita de Al-Aksa toda mi vida. ¿Cómo pueden detenerlo? Escucho la sirena de Shabat los viernes, y no hay ningún problema con él (Eso es una vez por semana en el ocaso, no todos los días al amanecer a través de la oscuridad) «¿Por qué debemos ser perturbado por la llamada a la oración? El que no quiera oír, puede irse. La llamada a la oración estaba aquí antes de la llegada de los Judios. «(CRAP. Los Judios estaban en Israel antes de que existiera el Islam)

CON DONALD TRUMP SOLO HABRÁ PAZ EN LOS CEMENTERIOS…