Categoría: POLÍTICA

Las comisarías ilegales de policía de la China comunista en España y el silencio de Sánchez

Es el país con más comisarías chinas, pero el gobierno español no dice nada

Silencio. Ésa es la respuesta pública del gobierno español ante un grave escándalo que afecta a la soberanía nacional de España frente a la China comunista.

La China comunista tiene 54 centros ilegales de policía en 30 países

El 12 de septiembre, la ONG Safeguard Defenders, con sede en Madrid, publicó una investigación en la que destapó que la dictadura comunista de China tiene 54 centros de policía ilegales en 30 países de 5 continentes. Esos centros policiales actúan como delegaciones de las policías de los condados chinos de Fuzhou y Qingtian. La investigación reveló que 230.000 ciudadanos chinos han sido «persuadidos» a regresar a su país por esos centros de policía ilegales.

Una comisaría ilegal de la policía china de Fuzhou en Barcelona (Foto: Telegraph.co.uk).

Los métodos de la China comunista para obligar a sus ciudadanos a regresar

Los métodos de persuasión de esa dictadura incluyen la negación del derecho a la educación a los niños que sean familiares de los fugitivos y otras limitaciones a los miembros de sus familias. Los métodos para obligar a esos fugitivos a regresar incluyen castigar a sus familiares por «culpabilidad por asociación», aunque no haya ninguna sospecha de que hayan cometido ningún delito, una práctica similar a lo que hace la dictadura comunista de Corea del Norte.

Safeguard Defenders señaló que el 2 de septiembre de este año la dictadura comunista china aprobó una ley, que entrará en vigor el 1 de diciembre, en la que establece la extraterritorialidad total sobre chinos y extranjeros a nivel mundial para ciertos delitos (fraude, fraude de telecomunicaciones, estafas en línea, etc.), es decir, que China se considera con derecho a capturar a todo acusado de esos delitos en cualquier parte del mundo. En lugar de utilizar mecanismos internacionales de cooperación policial o judicial, que prevén mecanismos de control para proteger los derechos del detenido, incluido el derecho a un juicio justo y la presunción de inocencia, la dictadura comunista china se sirve de los citados métodos de coacción para obligarles a regresar a ese país.

Una de las dos comisarías ilegales chinas de Fuzhou en Barcelona (Foto: Telegraph.co.uk).

Entre abril de 2021 y julio de 2022 han regresado 230.000 chinos por esos métodos

La ONG ha denunciado que entre abril de 2021 y julio de 2022, y a pesar de las restricciones de la pandemia, una asombrosa cantidad de 230.000 ciudadanos chinos fueron forzados a regresar para enfrentar posibles cargos penales en China a través de estos métodos, que a menudo incluyen amenazas y acoso, tanto físicamente como a través de Internet, tato a los fugitivos en sus países de residencia como a los miembros de sus familias que residen en la República Popular China. Obviamente, esa dictadura también podría usar esos mismos mecanismos para perseguir a disidentes políticos en el extranjero. De este modo, no sólo los ciudadanos de ese país estarían sometidos a fuertes privaciones de derechos fundamentales: ese programa de comisarías ilegales implica convertir a la China comunista en una dictadura global.

Las comisarías ilegales de policía de la China comunista en España

La investigación de Safeguard Defenders ha identificado comisarías ilegales de policía de la China comunista en cuatro ciudades españolas:

  • La policía del condado de Fuzhou tiene dos centros ilegales en Madrid, otros dos en Barcelona y uno en Valencia.
  • La policía del condado de Qingtian tiene un centro ilegal en Madrid, uno en Barcelona, uno en Santiago de Compostela y uno en Valencia.

Significativamente, España es el país con más comisarías ilegales de policía de la China comunista (nueve en total). Italia, que es el segundo país con más comisarías ilegales chinas, tiene cuatro.

España es el país con más comisarías ilegales de policía chinas: son nueve en total (Foto: Telegraph.co.uk).

El silencio de la mayoría de los medios españoles ante este escándalo

Curiosamente, esta investigación ha sido ignorada por muchos medios de comunicación españoles, incluidos medios locales de las citadas ciudades. La existencia de comisarías ilegales de la policía de una dictadura extranjera en esas localidades, por lo visto, no es un tema de interés para esos medios. Cabría preguntarse cuántos de los medios que han silenciado esta investigación tienen contratos publicitarios con empresas chinas (recordemos que el Partido Comunista Chino tiene comités en todas las grandes multinacionales del país, que ejercen un control político sobre ellas).

El silencio de Sánchez y sus cordiales relaciones con China y con el PCCh

Aún más sorprendente resulta el silencio absoluto del gobierno español de Pedro Sánchez ante ese escándalo. En el mes y medio que ha transcurrido desde la publicación de esa investigación, ningún miembro del gobierno de coalición, formado por los socialistas del PSOE y los comunistas de Unidas Podemos, ha hecho ninguna declaración al respecto. Uno de los escasos medios españoles que han abordado esta cuestión, el diario El Correo, ha señalado que el Ministerio del Interior español «reconoce que está investigando el asunto, aunque no aclara si tenía conocimiento del mismo anteriormente, y esgrime esas indagaciones para no dar detalles al respecto». ¿El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) no conocía la existencia de comisarías ilegales de policía de China en España?

La web del PSOE informando en 2011 de la reunión celebrada entre varios dirigentes de ese partido y representantes del Partido Comunista Chino (Fuente: PSOE).

La permisividad del gobierno de Pedro Sánchez con las actividades ilegales de la policía china en España tiene una posible explicación política: la dictadura comunista de China mantiene cordiales relaciones con el PSOE y con los comunistas españoles del PCE (integrados en Unidas Podemos, el socio de gobierno de Pedro Sánchez) desde hace años, antes incluso de su llegada al gobierno. En julio de 2015 el jefe del Departamento de Comunicación del Comité Central del PCCh se reunió con Pedro Sánchez en Madrid, cuando el actual presidente del Gobierno estaba en la oposición. La agencia oficial china Xinhua señaló«Sánchez dijo que el PSOE otorga gran importancia a sus relaciones con el PCCh [Partido Comunista Chino], y es precisamente que durante el gobierno del PSOE, España y China establecieron los lazos de la asociación estratégica integral».

El dictador chino Xi Jinping recibido por el presidente del gobierno español Pedro Sánchez en el Palacio de La Moncloa en noviembre de 2018 (Foto: La Moncloa).

En noviembre de 2018, sólo unos meses después de la llegada del dirigente socialista al poder, Pedro Sánchez recibió en Madrid al dictador comunista chino Xi Jinping, en una visita de alto nivel en el que el presidente del gobierno español no dijo absolutamente nada sobre las violaciones de derechos humanos en China. Sánchez calificó el viaje a España el dictador chino como una «visita histórica» y como «una excelente oportunidad para estrechar los lazos comerciales y de inversión entre España y China». Los elogios del socialista español a esa dictadura comunista llegaron al extremo de decir que «China es un país prioritario, no solamente desde el punto de vista comercial, empresarial, sino también, desde el punto de vista afectivo y cultural».

Cabe preguntarse si en aquella visita se trató la instalación de esas comisarías ilegales de policía en España por parte de la China comunista, y si Pedro Sánchez dio su permiso para ello. En todo caso, el silencio del gobierno español ante este programa chino es alarmante y revela algo peor que la mera simpatía entre un gobierno que se dice democrático y un régimen totalitario.

Foto principal: La Moncloa. Reunión entre Xi Jinping y el presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez, durante una visita del dictador chino a Madrid en 2018.

FUENTE: ELENTIR

Un recorrido al pasar.

La red de malla fina ya la tendieron paso a paso, desde nuestros mails, búsquedas y atenciones en internet, transacciones, celulares, etc.

Con el poder de imprimir papeles sin valor, fusionado a las leyes político- gubernamentales-estatales que sostienen su falsa burbuja como real y de obligatoriedad, el dominio de la prisión humana planetaria ya fue asegurado.

Ellos te dan sus papeles y a cambio tú, les diste tus horas de vida y cada gota de tu esfuerzo. Y así se enriquecen parasitando.

Nada es tuyo. Solo condicional si pagas los impuestos.

Estás registrado, legislado, observado y vigilado siempre.

Los idiotas sin conciencia de libertad y naturaleza esclava, lo creen «sociedad organizada».

Es su granja humana y sin dudas que lo está.

Dentro del sistema y bajo potestad de los que creen tener el derecho y el poder de decidir cuántos sobran en la granja y cuántos van a quedar.

Ellos – en su mal y locura insondables – acumulan poder muerto, «riquezas» sin alma, como es su esencia.

Las fisuras posibles hacia la LIBERTAD INDIVIDUAL que son el mercado negro y el contrabando (real libre comercio), serán más estranguladas aún, cuando saquen el papel pintado sin valor (billetes) de circulación e impongan el «dinero digital».

La red de malla fina ya la tendieron paso a paso, desde nuestros mails, búsquedas y atenciones en internet, transacciones, celulares, etc.

La Humanidad, cada individuo con todo su acontecer, están ya casi todos dentro de la «Hal 9000» («2001 Odisea Espacial») planetaria.

Los cercos son invisibles y con la marca «CONTROL DE TODOS».

Ellos, «la masa», no lo ven…solo ven pantallas de noticias, TV. Más y más dosis cada día.

El DESPERTAR como siempre, será individual y una minoría luchará por la salvación y la derrota de los engendros del mal y su sistema. Siempre fué así.

No pierdas tiempo, sal a buscar e investigar.

Si no logras CONOCIMIENTO y COMPRENSIÓN, no podrás sumarte a la Victoria. No llegarás y te alcanzarán de un modo u otro.

Ya lo hicieron con millones. Y siguen cayendo.

Aprópiate de tu mente y de tu Conciencia Individual y serás victorioso junto con tus pares. No hay fronteras en eso.

Porque el mal al final, tiene asegurada su autodestrucción. (Individuo Libre).-

El antídoto a la tiranía es la libertad, no la democracia ni el Gobierno Mundial

Ciertamente, la democracia en sí misma no es garantía de una sociedad noble y justa. En una democracia perfectamente funcional de cien ciudadanos, cincuenta y uno pueden votar para negar a los otros cuarenta y nueve la propiedad, la libertad e incluso la vida.

(Foto: iStock)

Por J.B. Shurk . Translation of the original text: The Antidote to Tyranny is Liberty, Not Democracy or International Government
Traducido por El Medio

El lenguaje político manipula el debate político. Los detractores del aborto que se definen a sí mismos como «pro vida» convierten semánticamente a los partidarios del aborto en «pro muerte». Los partidarios del aborto que se definen como «pro elección» semánticamente convierten cualquier oposición en «anti elección». ¿Quién quiere ser «pro muerte» o «anti elección», después de todo? Tal es la naturaleza de la política. Las palabras son armas: cuando se manejan con destreza, modelan el campo mental de batalla.

Así las cosas, ¿por qué los dirigentes occidentales hablan tanto de democracia y tan poco de derechos individuales? ¿Por qué predican las virtudes de las instituciones internacionales mientras demonizan el nacionalismo como algo xenófobo y peligroso? Eso significa que la soberanía nacional y los derechos naturales e inviolables están siendo atacados frontalmente en todo Occidente.

Se ha vuelto bastante común que los políticos europeos y estadounidenses dividan el mundo entre naciones «democráticas» y «autoritarias»; las primeras son descritas como poseedoras de una bondad inherente y las segundas, despreciadas como una amenaza para la existencia misma del planeta. Por supuesto, después de más de dos años de imposición de mascarillas, vacunas y permisos de viaje por el covid-19, a menudo por medio de acciones ejecutivas o administrativas unilaterales –y no por medio de una decisión del Legislativo o tras un referéndum popular–, cuesta afirmar que las naciones democráticas están libres de impulsos autoritarios.

Cuando los presidentes y primeros ministros elaboran y aplican leyes a su antojo so pretexto de los «poderes de emergencia», la ciudadanía no debería sorprenderse cuando descubren un sinfín de emergencias que requieren una actuación urgente. Si hay alguna duda al respecto, sólo hay que mirar la implacable decisión del primer ministro canadiense, Justin Trudeau, de sofocar las protestas pacíficas del Convoy de la Libertad de los camioneros contra la obligatoriedad de las vacunas experimentales, a principios de este año, confiscando cuentas bancarias y efectuando detenciones por la fuerza, con escasa consideración por el proceso debido o la libertad de expresión de los canadienses. La emergencia decretada por Trudeau prevaleció sobre los derechos individuales de los ciudadanos canadienses.

Ciertamente, la democracia en sí misma no es garantía de una sociedad noble y justa. En una democracia perfectamente funcional de cien ciudadanos, cincuenta y uno pueden votar para negar a los otros cuarenta y nueve la propiedad, la libertad e incluso la vida. Si un miembro de la minoría se ve esclavizado por el Estado o condenado a ser ejecutado simplemente porque la mayoría así lo desea, no cantará las alabanzas de la democracia cuando le pongan la soga al cuello.

Los principios del federalismo (donde la jurisdicción del gobierno soberano se divide entre una autoridad central y sus partes constituyentes locales) y la separación de poderes (donde las funciones judicial, legislativa y ejecutiva del gobierno se dividen en ramas distintas e independientes) procuran controles de peso contra la concentración y el abuso del poder.

Ahora bien, es la asunción que ha hecho tradicionalmente Occidente de los derechos naturales, que existen al margen de y son superiores a la autoridad constitucional, lo que brinda la mayor protección contra el poder injusto del gobierno (democrático o no). Cuando los derechos naturales se consideran inviolables, como sucede en la Declaración de Independencia de Estados Unidos, la libertad de expresión no puede ser censurada simplemente por que el gobierno no esté de acuerdo con determinado mensaje. Cuando la propiedad privada se entiende como un derecho inherente a los individuos, Trudeau no puede ir tan fácilmente a por las cuentas bancarias privadas al declarar una emergencia. Sin embargo, cuando los derechos naturales individuales se consideran obsequios del gobierno, desaparecen rápidamente cuando las autoridades lo consideran oportuno.

Cada vez es más frecuente que se ataque a los derechos individuales como «egoístas» y contrarios al «bien común». Si los gobernantes convencen a los ciudadanos de que los derechos personales no existen, o de que no deberían existir, entonces los regímenes autoritarios que adoptan diversos tonos de comunismo o fascismo llaman a la puerta.

El imperio de la ley no sanciona la tiranía simplemente porque lo injusto haya sido promulgado democráticamente. Si una minoría con derecho a voto resulta vulnerable ante los caprichos de la mayoría, entonces percibirá el régimen democrático como excesivamente autoritario. Y si su vida, su libertad o su propiedad están en juego, es muy posible que usted prefiera el juicio de un dictador benévolo antes que las exigencias de una turba resentida pero democrática.

Lo contrario de la tiranía no es la democracia, sino la libertad y los derechos individuales. ¿No resulta sorprendente, pues, que los dirigentes occidentales exalten la democracia pero rindan tan poco homenaje a las libertades personales? Sin duda, la civilización occidental debería ensalzar la libertad de expresión, la libertad de religión y la libertad de acción, tan arduamente conquistados. Sin duda, el avance de la libertad humana debería celebrarse como un triunfo de la razón y la racionalidad sobre los sistemas feudales de poder y sus formas imperiosas de control. Las sociedades libres se distinguen de los regímenes autoritarios por su firme protección de los derechos humanos inviolables, que existen con independencia del derecho estatutario. Sin embargo, rara vez se habla de la libertad y los derechos individuales. Los políticos ensalzan las «virtudes» de la democracia y poco más. Es como si un juego de manos lingüístico hubiera despojado a los ciudadanos occidentales de su patrimonio más valioso.

Los líderes políticos occidentales han recurrido al vudú retórico para sustituir la «libertad individual» por vagas nociones a la «democracia», y utilizado una brujería similar para sustituir la soberanía nacional por formas internacionales de gobierno. ¿Qué son la Unión Europea, las Naciones Unidas y la Organización Mundial de la Salud sino estructuras institucionales para debilitar el poder del voto particular de los ciudadanos de cada nación entregando a no ciudadanos poderes antaño vinculados a la soberanía nacional?

¿No es extraño que los dirigentes occidentales alaben la democracia por encima del autoritarismo mientras, al mismo tiempo, reducen el poder de sus votantes y refuerzan la autoridad de las instituciones extranjeras? ¿No deberían las naciones democráticas decidir sus propios destinos? Si no es así, si deben someterse a la autoridad de la UE, la ONU o la OMS, ¿pueden seguir afirmando que están siendo gobernadas democráticamente?

Hoy en día, nacionalismo es un término denigrante, como si todo lo que se haga en interés de la nación fuera intrínsecamente sospechoso. Los ciudadanos que expresan orgullo patriótico por su cultura y su historia suelen ser tachados de cerriles e intolerantes. Los movimientos políticos que defienden la autodeterminación nacional (como la coalición MAGA del presidente Trump en Estados Unidos y el Brexit en el Reino Unido) son ridiculizados habitualmente como «fascistas» o «neonazis». Y se les tacha de«amenazas» a la democracia incluso cuando triunfan en elecciones democráticas.

Pero ¿por qué las formas más grandes y vastas de gobierno internacional deberían considerarse más virtuosas y menos corruptas que las formas nacionales? Cuando Roma pasó de República a Imperio, ¿se volvieron sus instituciones, ya internacionales, intrínsecamente más fiables? Cuando el Sacro Imperio Romano Germánico unió gran parte de Europa, ¿lucieron sus emperadores menos autoritarios? Por otra parte, si el Partido Nazi de Hitler hubiera logrado conquistar toda Europa, ¿habría merecido su Unión Europea una mayor legitimidad que los regímenes nacionales de Polonia, Bélgica o Francia?

Seguramente es tan absurdo alabar las instituciones internacionales por encima de los regímenes nacionales sin tener en cuenta las formas que adoptan como lo es alabar la democracia sin tener en cuenta las libertades y los derechos individuales. Seguramente es más fácil fiscalizar las acciones de un político local que exigir responsabilidades a un funcionario de un ente lejano, en Washington DC, Nueva York, Bruselas o Ginebra. Sin embargo, los organismos internacionales gozan hoy de una enorme consideración, mientras que los nacionales son tratados con frecuencia con desdén. Es como si la soberanía nacional hubiera sido demolida porque no se puede confiar en los votos de las naciones democráticas para servir a los intereses internacionales. Cuando los líderes occidentales replican como loros lo quedice el Foro Económico Mundial, no parece que sigan el mandato de sus electores. Recurrir a organizaciones no electas, no transparentes y que no rinden cuentas parece una forma bastante extraña de luchar contra el autoritarismo.

Cuando a las poblaciones nacionales se les niega la autodeterminación y las libertades personales se tratan como privilegios en vez de como derechos, la tiranía nunca está lejos de imponerse. Ocultar esa realidad tras manipulaciones del lenguaje no cambia la poderosa verdad. Simplemente se difiere el conflicto para más tarde, cuando sea más explosivo.

Cómo el gobierno nos roba derechos de forma gradual y progresiva

La única forma que el gobierno tiene para «justificar» su existencia es a través de problemas. Si hay problemas, «necesitamos al gobierno», pero ¿Si no hay problemas? El gobierno los inventa.

Jose Miguel

Cada nueva ley, política, ordenanza o cualquier forma que el gobierno encuentra para hablar de «un problema» y regular, legislar o controlar en base a ese problema, no es más que la forma en la que el gobierno convence a la gente de que este «es necesario» y así prolongar su existencia.

En Twitter escribí:

Son muchos los ejemplos que existen de cómo el gobierno ha crecido en tamaño e intervención, gracias al brillante trabajo que hacen de convencernos de que «solo ellos pueden resolver ciertos problemas».

El sistema de salud, el educativo y la seguridad nacional, son los temas más populares cuando se habla de la supuesta «necesidad de un gobierno», porque han magnificado estos tres a tal punto que la gente termina creyendo que no hay forma de tenerlos sin el gobierno, o que no pueden ser resueltos de manera local y focalizada.

Mientras el gobierno más mete sus narices, más son los controles, restricciones y robo de libertades de los que somos objeto constantemente por parte de esta institución, que crece constantemente, mientras trata de evitar que otros lo hagan.

¿Qué hace el gobierno cuando encuentra resistencia a sus intenciones de restringir y controlar? Comienza una campaña que se ejecuta de manera gradual pero progresiva, en la que la gente empieza a aceptar poco a poco grandes regulaciones que vienen en paquetes pequeños, pero constantes.

Veamos esto con ejemplos recientes, como el libre porte de armas. Es todo un tema en Estados Unidos, porque la gente está siendo convencida desde los medios de comunicación que «la violencia con armas de fuego en el país es un gran problema».

Una secta política anti-segunda enmienda, financia estas matrices de opinión que aterrorizan a la gente, a pesar de que en la realidad, casi cualquier país de Latinoamérica -con control de armas- es mucho más violento que Estados Unidos.

Siempre inician la propuesta con un paquete «all-in», en el que está todo lo que quieren hacer: que menos personas puedan tenerlas, que sea imposible comprarlas, que de ser posible sean totalmente prohibidas; así es el paquete inicial.

Cuando consiguen resistencia, empiezan con cambios «graduales», pero progresivos, para que la gente los acepte creyendo que «no alteran el derecho en su conjunto» y -de paso- creen que «es lo racional de hacer».

Por ejemplo:

Cuando nos damos cuenta, de 18 años cambiaron la edad para 21, lo que quiere decir que hay que esperar 3 años más para tener derecho a la legítima defensa. Aceptamos ese cambio y el gobierno viene con otro: aumentemos los controles del chequeo de antecedentes.

Unos años después, 21 años «ya no son suficientes», «subámoslo a 25» grita el gobierno y en un abrir y cerrar de ojos, el libre porte de armas ha sido derogado y con él, el derecho a la legítima defensa.

Cierro con esto:

Cómo el comunismo trabaja para el Nuevo Orden Mundial

En síntesis, todo el lobby globalista que se está llevando a cabo es con el fin de exportar el tecnocomunismo chino, donde las personas viven permanentemente bajo la mirada atenta del Gobierno, donde no se permite la disidencia y se premia a quienes cumplan con los estándares de comportamiento

Por: Carlos Caballero

Este desde luego es un tema controversial y para los escépticos (la mayoría) son pamplinas, pero si nos ceñimos a los hechos, la evidencia y las señales que hemos estado recibiendo durante décadas, además de las advertencias de prominentes intelectuales; a mi no me queda duda de que en efecto, la izquierda cumple un papel muy importante en la instalación de ese Nuevo Orden Mundial que tanto hemos oído nombrar y que lamentablemente sufre de una especie de tufo a ficción que lo hace peligroso, pues las masas tienden a ver el tema con desdén, algo sin importancia de la que hablan algunos lunáticos.

Lo cierto es que ante la realidad actual en donde se han vulnerado las libertades de todo tipo a favor del «bien común» solo un quien no haya invertido demasiado en su educación será incapaz de darse cuenta hacia donde nos llevan. Por el bien común, se han perpetrado cualquier cantidad de excesos en contra de la humanidad, es por eso que es necesario explicar porqué no es ninguna exageración decir que vivimos en tiempos orwelianos.

Desde el estallido de la pandemia, ha sido notorio la imposición de un discurso oficial, de un protocolo incuestionable y de restricciones inquebrantables; sumiendo a todos en una estado de emergencia, donde el miedo figura como principal ingrediente, bueno no a todos, hay quienes parecen estar exentos de cumplir con lo que pregonan… adivinaron, la élite. La mano que controla los hilos del poder desde muy arriba moviendo a los distintos gobiernos cual marionetas vestidas de democracias.

Otro elemento clave e incómodo para los planes que tienen para el mundo estos grandes carajos, pues caracterizándose la democracia por garantizar libertades individuales, esto antagoniza con el control poblacional que buscan implementar.

En ese sentido no hay que perder de vista a la premisa con la que inicia la Agenda 2030: «No tendrás nada y serás feliz». Adelantándonos de forma abierta lo que planean hacer con la civilización, al despojarla de su derecho a la propiedad privada, algo que ya se está planteando en el Reino Unido.

Y todo parece indicar que la estrepitosa carrera por desarrollar metaversos, apunta hacia la misma dirección.

Pero más grave aún que la pérdida para poseer bienes materiales, como parecía indicar la funesta premisa, es la de no tener nada en realidad, ni siquiera derechos fundamentales, como la libertad de expresión, que ya se está haciendo presente de forma obscena en el Mass Media, donde la censura es abrumadora, sobre todo por parte de la Big Tech, contraponiéndose al fin inicial para el que fueron creadas las redes sociales, que era ser una alternativa a los medios tradicionales y darle voz a la gente de a pie; hoy vemos como por hacer comentarios relacionados con la plandemia, las vacunas o por compartir noticias que no son favorables al interés de ese poder supremo, somos silenciados por los «fact checkers».

Peor aún con los derechos humanos, tal cual es el caso de países como Vzla, Cuba o Corea del Norte, donde los ciudadanos no son tal, sino vasallos, súbditos, de hecho, la nueva Constitución chavista redactada por la ANC, ya literalmente habla de «humanos», no de ciudadanos, ni siquiera de venezolanos.

Otro elemento en el que coinciden el comunismo y el NOM, además de los anteriormente mencionados es el de la densidad poblacional, pues siendo uno de los objetivos que persigue el Foro Económico Mundial (reducir la población) que mejor aliado que el comunismo que ya se ha cargado con 150 millones de vidas, todo un récord del que casi no se habla en las escuelas y universidades.

Bill Gates / TED en 2010

“Tenemos Población 6000 millones, haciendo un buen trabajo con las VACUNAS con los servicios de salud reproductiva (abortos) podremos reducir la población un 15%”

Las vacunas del #COVID19 las de Bill Gates

Fuente: @pedroba46088728 pic.twitter.com/gps2YsVG6v

— MV ✚ (@elmovimientov) September 11, 2020

No es casualidad que la ONU, máximo organismo Internacional, sea tan indulgente con naciones comunistas como Cuba, Vzla, Nicaragua o China a quien incluso se le tiene como un ejemplo a seguir, tanto, que otra de las máximas del plan es que para 2030 será China la primera potencia mundial, desplazando a EEUU. Y para hacer más ilustrativo el escenario, dejaré que hable Aldous Huxley, autor de «Un Mundo Feliz» libro de obligatoria lectura:

Pero la afinidad va mucho más allá, pues siendo estos, países donde prácticamente la vida NO está garantizada y a nadie parece importarle, son el laboratorio perfecto para poner a prueba sus experimentos sociales, por eso vemos que se les da tanta palestra a líderes izquierdistas en Latinoamérica como los a Fernández, Castillo, Boric, Evo, entre otros, mientras que Bolsonaro es demonizado como una especie de anticristo. Ya que no es lo mismo perpetrar crímenes de lesa humanidad en algún país bananero de estos que en Europa, donde la cosa debe ir más progresivamente. Tener gobernantes cobardes, corruptos y sin escrúpulos es preciso para optimizar el plan del NOM, algo en lo que han trabajado arduamente desde hace unos años.

En síntesis, todo el lobby globalista que se está llevando a cabo es con el fin de exportar el tecnocomunismo chino, donde las personas viven permanentemente bajo la mirada atenta del Gobierno, donde no se permite la disidencia y se premia a quienes cumplan con los estándares de comportamiento, entre otras cosas que se alejan mucho de la libertad y que se parecen más a una Matrix.

¿Qué hacer al respecto? Esa es una respuesta para otra ocasión, otro artículo, si me lo permiten. Nos vemos.

Los hombres princesita: la verdadera masculinidad tóxica

La mujer sensual y lista despierta rencor y envidia en el hombre princesita. Ante ella adopta una actitud de altanería y soberbia.

Irene González

Quizá el origen de todo esté en la música indie. Esa desgracia musical que inutilizó los cerebros de una generación, atormentada en su egocentrismo, impregnándolos de debilidad y desprecio por lo valioso, para ocultar sus complejos ante la masculinidadTodo vestigio de hombría quedó denostado al crear al pusilánime, al eterno adolescente, al hombre princesita. Un subgénero del hombre moderno heterosexual.

El anhelo de ligar, de conectar. Ese interés, esa torpe curiosidad rodeada de errores y ganas de ver, tocar y vivir a la otra persona por encima de cualquier miedo, insignificante ante el calor del otro. Ligar muchas veces implica interrumpir, quizá molestar, insistir o sentirse ridículo, pero siempre es atreverse. Ser capaz de vencer ese instante de salto al vacío es un alarde natural de virilidad, aunque en muchas ocasiones no surta efecto. Siempre fue cosa de dos. Una especie de baile donde cada uno hace lo que puede y el valor va cambiando de lado, al paso.

Toda esa excitante y extraordinaria tentación ha sido sustituida en la vida posmoderna por una reacción en redes, un «me gusta», que sin palabras no es más que un bucle de emoticonos a ninguna parte. Sé que es difícil no caer rendida de deseo ante este absurdo, que lleva a refugiarse en una película de Marcello Mastroianni. Pienso en la masculinidad destruida que representan los hombres princesita y me invade la desolación ante el declive estético de la seducción y el amor, tras el que hay un oscuro vacío moral.

El princesita está tan acomodado en su cobardía que la ha transformado en pereza sexual y desidia emocional. Su apatía posmoderna le incapacita para vivir el vigor del deseo, tan alejado de la necesidad y el ansia de consumo. Tiene más miedo a mostrar un natural interés por una mujer y no ser correspondido, que a perderse lo que pueda vivir. Este desdén ante el sexo que requiere moverse del sofá hay quien lo interpreta como una desgana ante la falsa sensación de abundancia. Las redes le han hecho preso del espejismo de ilimitadas opciones y experiencias. Una generación atrapada y agitada en la saturación de un scrolling infinito que deja un vacío aturdido y demasiado cansado como para sentir ante la vida real que se escapa, mientras se intenta huir de ella en esa pantalla, en esa rueda de hámster. Hacerse next a uno mismo.

Hombres princesita: cobardía emocional

Atrapados en el síndrome de María Antonieta, el hombre princesita necesita ser buscado, elogiado e invitado hasta tenerlo en bandeja para muchas veces desdeñarlo. Un ego débil, caprichoso e infantil que necesita alimentar la sensación de exceso. O algo mucho peor, aparentar un carácter bohemio que su cobardía emocional nunca le podrá dar. La mujer sensual y lista despierta rencor y envidia en el princesita, ante la que adopta una actitud de altanería y soberbia. Le da tanto miedo no ser deseado por ciertas mujeres que opta por el desprecio para ocultar sin éxito su falta de hombría. Lo que más valora es la facilidad de acceso y deshecho, la comodidad que le permita disfrazar sus limitaciones, masculinidad destruida.

El feminismo de tercera ola ha hecho mucho daño a las guapas. Sin piropos, ni caballerosidad, ni amor romántico. Ahora todo es un asco.

La ampliación del concepto de violencia sexual hasta el absurdo ha dado refugio a los depredadores al permitir que se confundan con el que mira a la chica que le gusta. (No te quedes ahí, ve a hablar con ella).

Este escenario sirve como excusa para camuflar su pusilánime existencia esperando impávido que vayan a cortejarle. Tan infantil como insustancial murmulla: «que se acerque ella, estamos en el siglo XXI». Terror. El princesita además de poco hombre no es muy listo.

La iniciativa no es y no debe ser exclusiva de los hombres, pero tampoco de las mujeres como pretenden. El posmofeminismo ha conseguido que las mujeres se encarguen de todo, de parir y de invitarles a salir. «No, que me denuncian», «igualdad», contesta el princesita —lo peor es que son unos aburridos. Pocas cosas más antieróticas que un tipo pidiendo cuotas de igualdad para él en el momento de «ligar».

Que hoy nazcan niños en este mundo del absurdo sentimental es un milagro. Se dedican estudios a la incidencia del precio del alquiler y los salarios en la baja natalidad. Nadie habla de los puentes destruidos entre los que son iguales y naturalmente algo distintos. Toda diversidad se celebra, menos la existente entre sexos. Se fomenta la confusión y se enaltece la fugaz compañía, sin capacidad para conocer el deseo, normalizando el desprecio al amor.

La verdad de una sociedad está en las costuras de cómo nos relacionamos y aproximamos a la intimidad. El lugar que ocupa en cada uno la posibilidad del amor, que no es tan frecuente como las parejas estables. Ahora la soberbia, el miedo, la envidia y la desidia llenan un espacio ausente de ternura y curiosidad hacia el otro a la hora de explorar una conexión real, una intimidad. Lo que más anhelan los hombres y mujeres supervivientes de la posmodernidad.

© Voz Populi

Y para que nada falte a nuestra condena a ser dilapidados en plaza pública por manifiesto delito de heteropatriarcado y masculinidad tóxica, he aquí La fortuna de ser mujer, una película con los grandes Sofia Loren y Marcello Mastroianni.

Credencialismo, crisis y censura: cómo la izquierda eliminó el debate

Todo lo que creen los fascistas progresistas es ahora un hecho oficial.

POR DANIEL GREENFIELD. ORIGINAL ARTICLE IN ENGLISH

“La gran verdad: defender la democracia en la era de la gran mentira”, escrito por un reportero de CBS y un activista político, es el último esfuerzo de los izquierdistas para envolverse en la bandera de la verdad.

El sesgo de los medios se ha despojado de su color protector de neutralidad y grita que su lado, los izquierdistas, representan la verdad y los conservadores la ‘mentira’. El título de “La gran verdad”, un ejercicio olvidable de señalar la virtud, es interesante solo porque abarca tan perfectamente un feed de medios que es un juego de bromas locas de “X republicano mintió, Y demócrata espera que la verdad triunfe”.

El problema es que esto no es sólo propaganda destilada hasta su esencia pura, de modo que todos los titulares de los medios ahora se leen como el título de «Las mentiras y los mentirosos mentirosos que las cuentan» de Al Franken.

El problema es que los izquierdistas crearon la infraestructura de una nueva verdad usando las tres C,  credencialismo, crisis y censura,  para eliminar el debate y el mercado de ideas.

El credencialismo  tiene expertos, activistas, académicos, miembros de grupos de expertos de izquierda y organizaciones sin fines de lucro, erróneamente descritos como no partidistas, y otras figuras interesadas con títulos, que declaran que una narrativa de izquierda, el calentamiento global, el racismo sistémico, la transgénero en niños o resultados electorales es un hecho avalado por estudios e investigaciones. Se  declara una crisis  acompañada de terribles advertencias de que cuestionar su verdad fabricada costará más vidas. En la etapa final, la  censura , los monopolios de internet, aliados con los medios y los políticos, reprimen el desacuerdo como desinformación.

Antes, en el medio y después, los medios sirven como tejido conectivo, promoviendo hacks partidistas como expertos, insistiendo en la crisis y presionando a las empresas tecnológicas para que censuren la disidencia.

Si bien los bloqueos por pandemia pronto vendrán a la mente, el modelo estaba operando antes de eso y se ha utilizado en prácticamente cualquier tema, desde refugiados hasta elecciones cuestionadas (ganadas por el partido de los medios), crimen y sexualización escolar. Todo lo que la izquierda cree es ahora un hecho y una crisis, discrepar es desinformación, traición y terrorismo. La represión sigue rápidamente.

Los hechos, se nos dice a menudo, no se pueden debatir. Y como todo lo que cree la izquierda es un hecho, ya no hay lugar para el debate. Personas razonables, inteligentes y de buena fe, nos dicen los medios, nunca estarían en desacuerdo con estos hechos. Solo fanáticos, trolls y extremistas que venden desinformación, disidencia. Y como no están de acuerdo con la verdad y los hechos, son mentirosos.

Y censurar a los “extremistas” y “mentirosos” se ha convertido en el nuevo deber cívico de los monopolios de internet. Este es el omnipresente fascismo progresista de cancelar la cultura, la censura y las interminables batallas contra la desinformación que han llegado a definir lo que solía ser el mercado de las ideas.

Cuestionar las  credenciales  de los expertos es un ataque a la ciencia, los hechos y la idea misma de la verdad. La sociedad civil, nos dicen los expertos, no puede existir a menos que confiemos en ellos. Cualquiera que no esté de acuerdo está dispuesto a socavar a la sociedad y destrozar la verdad artificial oficial que pretende unirnos en el Mordor digital que están construyendo los poderosos monopolios tecnológicos, una granja de servidores y verificación de hechos a la vez.

Agregue la segunda C,  crisis , y ni siquiera hay tiempo o espacio para debatir la ética de silenciar la disidencia política mientras la gente muere por la flatulencia de las vacas, la aplicación de la ley o la incapacidad de mutilar sexualmente a los niños rápidamente. La censura  se vuelve más urgente que nunca.

Declarar que sus opiniones son “verdad” y que cualquier desacuerdo es una “mentira” es un elemento crucial.

La narrativa de los medios es más que propaganda. La retórica que solía escuchar de Franken, Stewart y Colbert se ha convertido en una parte crucial de un esquema de censura masiva. Pero al centrarse en lo negativo, la censura de la disidencia, es fácil pasar por alto lo que realmente sucedió, que es un consenso fabricado que une al gobierno, los medios, los grupos de expertos y las organizaciones sin fines de lucro, la academia y los monopolios de Internet en un sistema totalitario. .

El fascismo progresista suprime el desacuerdo para imponer unilateralmente sus “verdades” oficiales.

En el centro del debate está la cuestión de qué es la verdad y cómo llegamos a ella. Sesgos mediáticos y debates sobre qué periodismo objetivo se enfrenta cada vez a las “nuevas verdades”.

Un simple informe objetivo basado en hechos podría ser que Bob X le disparó a Jack Y en la cabeza en medio de Main Street. Captado por la cámara, lo que sucedió es la verdad indiscutible. La nueva verdad, la que aparece cada vez más en la cobertura de los medios, es que el racismo sistémico, la desigualdad de ingresos y la falta de leyes de control de armas llevaron a un tiroteo en Main Street. Bob y Jack, como todos los individuos, son meros actores secundarios en los grandes dramas sociopolíticos izquierdistas de clase y raza.

El tirador de la escuela es una ocurrencia tardía en la lucha por pedir nuevas leyes de control de armas, el violador es solo un producto de las leyes de aborto y la misoginia, las víctimas del huracán tienen que dar paso a los informes sobre el calentamiento global. La creencia izquierdista tradicional de que las personas son solo peones de los fenómenos académicos impregna los medios porque representa la nueva verdad.

La nueva verdad trata una cosmovisión como un hecho. Los individuos en los medios se han convertido en tipos, irrelevantes como personas, vitales solo porque transmiten la cosmovisión izquierdista más amplia. Una víctima de un tiroteo en la escuela que aboga por el control de armas puede obtener fácilmente un perfil nacional, pero uno que pide encerrar a los criminales nunca lo hará.

Los periodistas solían pensar que las verdades eran personales, no políticas. La nueva verdad ha invertido todo, siendo las verdades últimas verdades políticas y personales relegadas a lo anecdótico.

Quién, qué, cuándo, dónde y por qué se ha reducido solo a la última W. Solo importa el ‘por qué’ y las respuestas son siempre políticas. El ‘Por qué’ es el racismo sistémico, el calentamiento global, la falta de leyes de control de armas, el patriarcado, el capitalismo, la homofobia, el colonialismo y el resto de los ataques a la civilización. Las otras cuatro W solo están ahí para proporcionar ejemplos que ilustren la quinta.

Los medios se envuelven en la bandera de la verdad porque se alejan de los hechos. Sus verificaciones de hechos, una herramienta crucial tanto para el  credencialismo  como  para las crisis , a menudo considerarán que las cosas que son verdaderas son falsas porque carecen de contexto. Y dado lo suficiente del contexto correcto, las cosas que son objetivamente falsas pueden parecer verdaderas y las cosas que son objetivamente verdaderas pueden parecer falsas.

El credencialismo hace que las narraciones parezcan hechos. Pero la narrativa es un sistema de creencias que sostiene que las ideas izquierdistas son absolutamente ciertas en un sentido superior, a pesar de no funcionar en la vida real. Es la ‘veracidad’ de lo que Colbert se burló de su carrera, con activistas disfrazados de expertos para que pareciera que es el producto de una investigación objetiva en lugar de sentimientos.

La izquierda no es un movimiento de hechos, ningún movimiento lo es. Las personas no están apasionadamente impulsadas a luchar y morir, a desarraigar vidas y transformar la sociedad mediante hechos objetivos y estudios de investigación. Luchan por amor y odio, deseo de independencia, tribalismo, codicia, egoísmo, idealismo y búsqueda de sentido y mil intangibles más que son parte de la naturaleza humana, no de los hechos.

Emergiendo en una era donde los descubrimientos científicos estaban cambiando el mundo, la izquierda siempre ha disfrazado sus prejuicios, sesgos, impulsos y malicia con el barniz de la teoría académica. Su genialidad ha sido unir el reino inferior de la revuelta campesina con el intelectualismo del salón, la mente y el corazón, reclamando la sanción de la razón y la empatía cuando no tiene ninguna.

La nueva verdad es más de lo mismo. Su verdad es la convicción de que la cosmovisión holística de la izquierda es objetivamente precisa en todos sus detalles. El credencialismo experto desplegado para crear hechos y luego verificaciones de hechos es solo una apología de un movimiento ideológico. Lo que solía ser propaganda, activistas disfrazados de expertos, se ha transformado en un fascismo progresista completo que quiere imponerte su verdad.

Y para silenciar a todos los que no están de acuerdo.

Cuando la soberanía reside en el lobby: ¿Es legítimo legislar fuera de los parlamentos?

#StopLobbyLGTBIQ+ #CambioClimáticoPatraña

EL LEGISLATIVO SE SOMETE A FACTORES EXTERNOS

El magnate globalista George Soros y la activista climática Greta Thunberg. La Gaceta de la Iberosfera

JAVIER TORRES

No se presentan a las elecciones pero sus demandas acaban en el BOE. Que Pablo Iglesias denunciara -cuando surgió Podemos- el chalaneo bipartidista con las puertas giratorias, la influencia de lobbies, bancos y empresas energéticas en el parlamento o la sumisión de los medios comprados, y luego remedara algunos de esos vicios, no invalida el argumento, sino al denunciante.

La verdad, la diga quien la diga, es que hay una confluencia de intereses entre los dos grandes partidos y fuerzas extramuros de distinto pelaje que influyen notablemente en la dirección del Estado. En demasiadas ocasiones los diputados votan leyes cocinadas desde oscuros despachos por grupos de presión. Nada nuevo, por otra parte, en política. 

Sin embargo, cabe preguntarse por la legitimidad del proceso. Sobre todo ahora que escuece la falta de independencia de un poder judicial que agoniza sometido al ejecutivo y legislativo. La costumbre se hace ley pero es, sobre todo, la ley la que hace la costumbre. Por eso los partidos políticos se reparten los jueces en un cambalache normalizado desde el entierro socialista de Montesquieu en 1985. Una anomalía en la que ahora se incide a menudo. (Por cierto, este mercadillo de togas en que PP y PSOE han convertido al CGPJ ha espoleado a Urkullu, que ya reclama su propio poder judicial vasco. Con las escuelas y cárceles controladas, al PNV sólo le faltaban gudaris togados al servicio de la causa).

Se habla menos, por el contrario, del sometimiento del legislativo a factores externos. A organismos supranacionales, consejos de administración de compañías del Ibex, oenegés, fundaciones… Todos redactan en la sombra. Intereses que mutan en ley, una especie de fotosíntesis legislativa que convierte el interés particular en papel gracias al calor de escaño y moqueta. 

Hace unos días el presidente de un poderosísimo club de fútbol se reunió con el flamante líder de un partido político para que retirase unas incómodas enmiendas a la ley del deporte que obstaculizaban su nuevo negocio. Logrado el objetivo, el dirigente también torció el otro brazo del mismo cuerpo bipartidista. Sin esas amarras, nada impedirá un futuro con gigantes cada vez más ricos contra medianos y pequeños cada vez más pobres. ¿Nos suena?

Tampoco es casualidad que mientras en España nadie saliera a la calle, en Reino Unido o Italia (tierras del Brexit y la reciente victoria de Meloni) las protestas fueran masivas cuando conocieron el proyecto –la superliga– que pone en riesgo sus competiciones nacionales.

Esta misma semana se ha conocido que la Guardia Civil relaciona a George Soros con una aplicación para impulsar un nuevo referéndum separatista en Cataluña. Los agentes investigaron las actividades del ‘CNI catalán’ y, en concreto, la elaboración de una aplicación informática llamada Vocdoni destinada a organizar elecciones seguras. Uno de los “socios clave” detrás de la aplicación, según la Guardia Civil, es la fundación Open Society, propiedad de Soros.  

Por mucho que tachen de conspiranoico a quien señala las actividades de Soros, es indiscutible la financiación del magnate a causas como la inmigración ilegal masiva o el separatismo, ambos tentáculos del proyecto globalista. La influencia del magnate también se aprecia dentro de las instituciones, como los 12 jueces del tribunal europeo de derechos humanos vinculados a su fundación. Además, Soros fue la primera persona que Sánchez recibió en la Moncloa, una reunión que el líder socialista jamás ha explicado.  

Quizá las mayores conexiones entre un lobby y la política se produzcan a cuenta del cambio climático. El año pasado este grupo de presión sacó adelante en el Congreso la ley que prohíbe explorar y explotar nuestros propios recursos naturales. Como todo movimiento poderoso, el climático invierte más en lavar su imagen y comprar voluntades que en ciencia, de ahí su apariencia verde, simpática y comprometida con el planeta. Una fachada que oculta que la aplicación de sus postulados (voladura de centrales nucleares y térmicas, impuestos a la emisión de CO2…) ha arrastrado a la dependencia -pobreza- energética a países como España, donde pagamos la gasolina, la luz y el gas a precio de oro.

La propaganda climática es tan potente a través de medios de comunicación, empresas, colegios, universidades, ¡y hasta el Vaticano!, que al movimiento se le tolera una cara B que destroza obras de arte y ataca edificios oficiales sin que le llamen terrorista. Peor, claro, es que a uno le digan negacionista. 

También es recurrente la etiqueta de homófobo, que se emplea a quien osa discutir los planteamientos LGTBI. Desde hace más de una década el rodillo arcoíris ha extendido sus tentáculos en las legislaciones de la mayoría de naciones occidentales. A las leyes de primera generación (matrimonio gay) le han seguido otras como la trans. Aunque no son iguales, ambas tienen algo en común: no tuvieron respaldo en las calles, lo que nos recuerda que cualquier norma puede salir adelante aunque la sociedad no la demande. El lobby, así, pasa por encima del pueblo como si la historia ya estuviera escrita y el parlamento fuera puro atrezo. 

Las nuevas víctimas de la izquierda: niños y hombres

Buena parte del clima de persecución de lo masculino abanderado por la izquierda nunca se habría producido sin la manipulación sistemática de sus medios de comunicación

Por: ITXU DÍAZ

Fueron los Gobiernos. El cierre de escuelas prolongado en el tiempo, especialmente criticado en Estados Unidos, ha causado «un daño enorme a la educación de los jóvenes», según explican los editores de National Review. Los resultados en Matemáticas o comprensión lectora de la Primera Evaluación de Progreso Educativo en Estados Unidos son aterradores: «Atrás quedaron para siempre los días en que los educadores aseguraban al público que los niños son resistentes y se adaptarán y se recuperarán de la pandemia». No es casualidad que, frente al desprestigio de la pública, «las escuelas privadas que permanecieron abiertas y brindaron a los padres opciones gratuitas sobre mascarillas y vacunas» estén prosperando. La lluvia de dinero público que Biden arrojó en las escuelas para paliar el daño de la pandemia en la educación de los niños, por otra parte, no fue para ayudar a los estudiantes, los más perjudicados, sino para «los agentes del statuo quo educativo». 

Una y otra vez descubrimos que las iniciativas políticas de la izquierda, incluso cuando a veces suenan bonitas, no funcionan, y tienen consecuencias nefastas. La campaña global de demonización del hombre ha comenzado a dar sus frutos después de muchos años de martillo. En nada ha beneficiado a la mujer, por supuesto, más allá de crear un nuevo enfrentamiento extra dentro de la sociedad, y a cambio, ha empezado ya a dejar síntomas preocupantes en los hombres, tal y como detalla Casey Chalk en The Federalist

«Estados Unidos está presenciando problemas sin precedentes con sus hombres», relata Chalk, «el porcentaje de hombres que busca títulos de educación superior está disminuyendo vertiginosamente», antes de señalar que también están decayendo su esperanza de vida, ingresos, y niveles de testosterona –con sus consiguientes problemas de salud-. «El sufrimiento masculino contribuye al sufrimiento general de Estados Unidos», apunta: «Porcentajes significativos de la población estadounidense crecen en hogares sin padre, lo que sitúa a los niños en mayor riesgo de pobreza, conflictos de comportamiento, problemas de salud y ausentismo escolar». 

En resumen, y tal vez sea lo más novedoso del planteamiento: «La crisis masculina en Estados Unidos es una crisis social», mientras que la única respuesta de la izquierda es «desprecio y burla». Lo que requieren los hombres, concluye Chalk, y por tanto la sociedad, no es caer en el ridículo sino «la restauración». 

Buena parte del clima de persecución de lo masculino abanderado por la izquierda nunca se habría producido sin la manipulación sistemática de sus medios de comunicaciónOtro informe de The Federalist expone ahora la dramática caída de rentabilidad, popularidad y credibilidad de los medios progresistas americanos, pero señala que les resulta indiferente a las élites de izquierda que los sustentan, porque unas pocas pérdidas «son un precio notablemente bajo a pagar por controlar el resultado de las elecciones». Se trata de algo que hemos experimentado también en España, especialmente en los últimos años. 

Una de las víctimas evidentes del enfrentamiento orquestado entre hombres y mujeres es la familia, sustento básico de estabilidad tradicional, escuela de valores, y refugio emocional, lo que la ha situado en las últimas décadas en el principal objetivo a abatir por la izquierda. Y dentro de esa guerra contra la familia, el aborto ocupa un lugar central. Luke Larson, de The American Conservative, propone a Occidente mirar hacia Hungría y sus políticas a la hora de encontrar fórmulas para preservar la vida de los no nacidos, y potenciar políticas familiares. 

La estrategia de la derecha húngara contra el aborto esconde una importante novedad con respecto a las habituales en otras latitudes occidentales: «Los enfoques provida estadounidense y húngaro difieren en una forma clave: Hungría se enfoca en usar al gobierno para eliminar las razones que llevan a las mujeres a buscar el aborto en primer lugar», enfocando especialmente sus esfuerzos, no tanto en cambiar la ley, sino en ofrecer financiación a las familias en apuros y contribuir al cambio de mentalidad mediante mensajes e iniciativas simbólicas gubernamentales a favor de la familia. Durante la era socialista, la propaganda del gobierno húngaro sobre el aborto se convirtió en la punta de lanza de una guerra cultural, ahora esa misma técnica a la inversa para fomentar la familia está logrando que la opinión pública en Hungría vuelva a considerar a los niños como un regalo y no como una carga. 

La vida dentro de los «campos de reeducación» en la China de Mao Zedong

Durante décadas, el Partido Comunista de China se ha basado en los campos de reeducación para reformar a los «parásitos» y persuadir a la gente para que apoye la causa comunista.

Por: Staff GDM

En su libro Archipiélago Gulag , el escritor ruso Aleksandr Solzhenitsyn reflexiona sobre los ocho años que pasó dentro de un sistema de campos de prisioneros soviéticos esparcidos por la tundra siberiana. Dentro del Gulag, los presos políticos como Solzhenitsyn fueron enviados al frío glacial para talar árboles, construir casas y extraer oro y uranio. Apenas estaban alimentados y mal vestidos. Cualquier palabra de protesta podría costarles la vida o, peor aún, la vida de sus amigos y familiares.

La publicación del libro de Solzhenitsyn reveló los horrores del Gulag al resto del mundo.

Sin embargo, la Unión Soviética no fue la única nación comunista que sometió a sus prisioneros a adoctrinamiento y trabajos forzados. Durante décadas, la República Popular China presidió un sistema similar, posiblemente más amplio, de campos de trabajo y de reeducación.

Estos campos fueron construidos para prisioneros políticos y no políticos y los chinos los llamaban Laogai y Laojiao , respectivamente.

Académicos como James Finerman de la Universidad de Georgetown han sugerido que los campos de Laogai —Laogai significa “reforma a través del trabajo”— no eran tan diferentes (e incluso podrían haber tenido mejores condiciones) que las prisiones estadounidenses promedio.

Harry Wu, que pasó 19 años dentro del gulag chino después de criticar la invasión de Hungría por parte de la URSS en 1957, no está de acuerdo. En una entrevista de 1994 con NPR , Wu dijo que los guardias de la prisión lo mataron de hambre, lo golpearon y lo colocaron en confinamiento solitario durante largos períodos de tiempo.

Después de ser liberado en 1979, Wu emigró a los Estados Unidos. Apostado en la Universidad de California, Berkeley, hizo planes para regresar a China con la intención de documentar la vida dentro de los campos de Laogai.

Disfrazado como un hombre de negocios que buscaba emplear trabajo forzoso para su empresa, Wu regresó al oeste con imágenes de prisioneros chinos fabricando productos para la exportación. Este vídeo, mostrado en 60 Minutos de CBS , causó indignación pública, lo que motivó a los políticos estadounidenses a reconsiderar las relaciones económicas con China.

Las personas detenidas bajo el laojiao están detenidas en instalaciones diferentes a las del sistema penitenciario general de laogai. Ambos sistemas, sin embargo, implican mano de obra penal.

En sus escritos académicos, Wu describió el gulag chino como la mejor defensa del PCCh contra la libertad de expresión , citando a Mao Zedong:

«El marxismo sostiene que el Estado es una máquina de violencia para que una clase gobierne a otra. Las instalaciones de Laogai son uno de los componentes de violencia de la maquinaria estatal. Son herramientas que representan los intereses del proletariado y las masas populares y ejercen la dictadura sobre una minoría de elementos hostiles provenientes de la clase explotadora.«

La creación de los campos de reeducación

Junto a Laogai existía Laojiao, que se traduce como «reeducación a través del trabajo». Donde los campos de Laogai estaban reservados para prisioneros políticos, las instalaciones de Laojiao albergaban ladrones, mendigos y prostitutas.

El concepto de Laojiao comenzó a tomar forma a fines de la década de 1930, cuando Mao y sus asociados observaron que la economía de China, gravemente afectada por años de guerra civil (sin mencionar la mala gestión capitalista), había empujado a muchos ciudadanos a “profesiones ilegítimas y de mala reputación”.

La reeducación a través del trabajo en China se practicó hasta 2013, cuando se abolió el sistema Laojiao.

En el lenguaje comunista, estos ciudadanos eran conocidos como el “lumpenproletariado”, miembros de la clase trabajadora que, a diferencia de sus hermanos socialistas, aún tenían que organizarse o tomar un interés activo en la actividad revolucionaria. En la práctica, eran vistos como parásitos: personas que se alimentaban de la sociedad sin contribuir a ella de manera significativa.

En 1949, el Ministro de Seguridad Pública, Luo Ruiqing, comenzó a construir la infraestructura burocrática necesaria para “reformarlos”.

Ruiqing se movió rápidamente. Se cerraron los burdeles y se limpiaron las calles. Para finales del año siguiente, según los informes, el PCCh había reunido a más de 5000 personas y las había distribuido en 13 campos de reeducación.

Según la historiadora Aminda H. Smith , ocho de estos campamentos estaban destinados a prostitutas, mientras que el resto albergaba a delincuentes comunes, soldados desbandados, terratenientes fugitivos, víctimas de desastres, hooligans y vagabundos, entre otro tipo de personas.

Campos de prisioneros para prostitutas en China.

Los documentos del gobierno citados por Smith afirman que el objetivo de los campos de reeducación de Laojiao era “mantener el orden público en las ciudades”, “erradicar la población parasitaria”, “liberar a las prostitutas” y asegurarse de que los prisioneros recibieran “reforma, educación y capacitación en habilidades”. Los horarios revelan que los internos se despertaban a las 5 a. m. y se acostaban a las 9:30 p. m. El tiempo intermedio estaba lleno de clases, discusiones y ejercicios de calistenia. Los internos también podían disfrutar de dos horas y media de “tiempo de recreación”.

Aunque es difícil saber qué sucedió realmente dentro de los campos de reeducación, generalmente se acepta que los internos de Laojiao fueron tratados mejor que sus contrapartes de Laogai. A los ojos del Partido Comunista, eran víctimas del capitalismo, no enemigos de clase. En lugar de ser sometidos a trabajos forzados, se les enseñó sobre el marxismo-leninismo. El plan de estudios del campo de reeducación, dice Smith, comenzó «enseñando a los mendigos y prostitutas a equiparar sus ocupaciones ‘impropias’ actuales con la victimización».

Laogai contra Laojiao

Había una clara diferencia en la forma en que los campos de Laogai y Laojiao trataban a sus internos. Donde los presos políticos fueron, en palabras de Mao, «obligados» a reformarse, los apolíticos tuvieron que ser «persuadidos».

La persuasión vino a través de la educación. En clase, los instructores les dieron a las prostitutas materiales de lectura que “exponían los crímenes de los dueños y cuidadores de burdeles, mostraban cómo se creó el sistema de prostitución y explicaban la conexión inseparable entre este y la vieja sociedad”.

Después de escapar de China, Harry Wu hizo campaña por la autonomía tibetana.

Los instructores también mostraron películas. El viceministro de Educación de China, Yang Yunyu, dijo que una obra de teatro de 1934 llamada Amanecer , sobre una niña huérfana que se suicida después de ser vendida a un burdel, conmovió a muchas prostitutas hasta las lágrimas.

Los miembros del partido también mencionan que los internos se convencieron unos a otros al compartir sus propias experiencias. Según los informes, escuchar sobre enfrentamientos con terratenientes abusivos y proxenetas hizo que los internos “se dieran cuenta de las causas de su sufrimiento” mientras los ayudaba a identificar a “sus verdaderos enemigos”.

Las fuentes gubernamentales siempre deben tomarse con pinzas, especialmente porque los testimonios de los internados en campos de reeducación a menudo pintan un panorama mucho más oscuro. Los informes de personas atadas, colgadas, humilladas o golpeadas hasta la muerte sugieren que, después de todo, Laojiao y Laogai no eran tan diferentes.

Smith incluso menciona casos de instructores de campamento que se negaron a obedecer a sus superiores, quienes a su vez fueron castigados por «no ver que el trabajo de reeducación era glorioso».

Los académicos también debaten si los internos en los campos de reeducación, específicamente los delincuentes comunes, fueron sometidos a trabajos forzados de la misma manera que los disidentes políticos en Laogai. Fuentes no gubernamentales afirman que sí. Fuentes gubernamentales, en cambio, insisten en que los instructores evitaron a toda costa la fuerza. Estas fuentes no solo dicen que los internados accedieron a unirse a la fuerza laboral por su propia voluntad, sino que hacerlo fue una señal de que su reeducación había sido exitosa.

Se ha denunciado que las prisiones chinas producen los artículos que se venden en países extranjeros, cuyos beneficios van al Gobierno.

Preguntas sin resolver como estas revelan lo poco que sabemos sobre el gulag chino. Algunos culpan a la inaccesibilidad de los informes oficiales, muchos de los cuales permanecen bajo llave.

Wu, quien luego creó una ONG dedicada a estudiar los campos de Laogai, sugirió que nuestra falta de conocimiento delata una ignorancia deliberada. Después de todo, China es un actor central en la economía mundial, e investigar abiertamente sus abusos de derechos humanos pasados ​​y presentes podría obstaculizar importantes acuerdos comerciales.