Categoría: POLÍTICA

Cómo enseñar economía austriaca a los hijos del vecino

Por Scott Drylie

Una madre del vecindario ha creado problemas recientemente. Problemas macroeconómicos. He aquí una forma de detectar esos problemas y de ayudar a alimentar la bondad de nuestro modo de vida económico.

Hace unos meses su chico fue de puerta en puerta, presentándose con confianza, explicando su propósito y entregándonos un folleto detallado: «Niño de doce años dispuesto a trabajar». Intentaba ganar dinero para ir a la escuela de vela. Yo estaba impresionado. Mi mujer también. Les dijimos a nuestros hijos que se impresionaran.

Hay virtud en el trabajo duro y la iniciativa, y esa virtud se duplica cuando se trata de preadolescentes y adolescentes. Felicito al chico y a la madre, ambos completamente desconocidos para mí.

Pero entonces las cosas se pusieron feas. No con el chico: era estupendo. Le llamé para que nos subiera a casa los cubos de basura vacíos un día que íbamos a estar fuera de la ciudad. Le prometí diez dólares a mi regreso. Estaba encantado y realizó la tarea con lo que imagino que fue una gran presteza. Nunca me habían subido tan bien los cubos de basura a casa.

Las cosas se pusieron feas cuando recibí el mensaje de mamá: «Fue una tarea fácil. No hace falta pagar».

Una peligrosa premisa subyacente

Reconozco que la tarea era fácil y que diez dólares eran muy generosos. Diablos, ¡probablemente podría haber negociado con el chico una rebaja de cinco dólares! El hecho de que tuviera un salario de reserva de cero fue notable y una oportunidad perdida para evitar infringir la legislación sobre trabajo infantil.

También admito que la caridad y la buena vecindad son hermosas e importantes. Pero esto era otra cosa. El sequitur de la madre era «fácil; ergo, gratis», un análogo del más familiar «difícil; ergo, caro». Con ello, había caído en un razonamiento económico (y moral) que está muy extendido en la sociedad y es peligroso en todas partes. Los economistas lo llaman teoría laboral del valor.

En términos sencillos, la teoría afirma que la cantidad de trabajo duro invertido en un producto o servicio es lo que determina su valor (y su precio). Cuanto más duro sea el trabajo, más valor se genera y, por tanto, más se debe remunerar al trabajador. Suena bastante inocente.

De hecho, esa lógica entra tan fácilmente en el cerebro que está profundamente arraigada en nuestra sensibilidad moral. Es la intuición que nos dice que el duro trabajo y el compromiso de los profesores deberían estar mejor remunerados. Es el impulso que nos dice que los ingresos por lanzamiento, por palabra, por hora y por post de, respectivamente, atletasactoresdirectores ejecutivos y personalidades de Instagram son injustamente altos.

La madre calculó claramente el esfuerzo del chico y se avergonzó de que el esfuerzo no se correspondiera con la remuneración. Quería que el niño aprendiera el valor del trabajo duro. ¿Qué había que aprender en esta situación de dinero fácil? Quizá algo indecoroso.

Perspectiva económica neoclásica

Yo veía la oportunidad de aprendizaje de otra manera. Su madre y yo íbamos a luchar por el alma de este niño y por el futuro de nuestro orden económico.

El valor, como reconocen la mayoría de los economistas desde la revolución marginal de finales del siglo XIX, no se determina en realidad calculando el número de horas de producción. Más bien, el valor lo determina el cliente, es decir, cuánto aprecia el producto en relación con su disponibilidad. El valor es intrínsecamente subjetivo.

En lo que se conocerá como la «debacle de los cubos de basura de 2023», yo valoraba mucho el servicio de cubos de basura. Los cubos de basura en la acera señalaban ausencia e invitaban a los malhechores a entrar y robar mis preciosas chucherías y brillantes adornos. Habría pagado veinte dólares. Quizá más.

El chico tuvo suerte con mi acertijo. Pero esta suerte no era gratuita. Era un emprendedor. Se le ocurrió la idea, elaboró unos folletos excelentes y luego se armó de valor para ir de puerta en puerta y mirar a los ojos a completos desconocidos y causar impresión. También tuvo que recordar que, entre el preálgebra y los LEGO, tenía que recuperar cubos de basura en el frío. Probablemente estuvo ansioso durante días.

La teoría laboral del valor se equivoca al dirigirnos a calcular lo más visible. Pero para mí había mucho más beneficio que el que podía obtenerse del fácil movimiento de objetos vacíos. Y mover esos objetos vacíos suponía mucho más que caminar los veinte metros que me separaban de mi casa. Como dijo el filósofo romano Séneca (y el famoso entrenador de fútbol y plagiario Vince Lombardi), «La suerte es cuando la oportunidad se encuentra con la preparación».

Una moral alternativa

De ahí mi contribución moral a la crianza de este niño: Tu valor está en toda tu persona, no sólo en tu «trabajo». Tus ideas tendrán valor en la sociedad actual. Tus agallas tendrán valor. Tu carácter también. Averigua qué aprecia el mundo. Ganarás bien y mejorarás la suerte de los demás.

Adam Smith veía moralidad en ese espíritu de búsqueda de riqueza. Aquel niño de doce años era mi carnicero, mi cervecero o mi panadero aquel día. No me ofreció sus servicios por espíritu caritativo, sino por espíritu egoísta para llegar a la escuela de vela. Y eso está bien. Fíjate en el resultado, no en la intención. Me proporcionó efectivamente una limosna (o lo que los economistas llaman «excedente del consumidor»).

Smith nació este año hace trescientos años. Su tipo de pensamiento moral amenazaba el monopolio de los líderes políticos y espirituales de su época. Hoy hace lo mismo. A Alexandria Ocasio-Cortez le gustaría que pensaras que a menudo intercambiamos dinero por las almas alienadas de los trabajadores. El Papa Francisco insiste en que las transacciones laborales son eventos «ganar-perder» entre los que tienen y los que no tienen.

Mi intercambio con el chico dice lo contrario. En los mercados, cambiamos deseos por provisiones, necesidades por satisfacciones y sueños por realizaciones. Todos somos pobres que se convierten en ricos, y ricos que proveen a pobres.

Formación continua

Al final, pagué al chico y no prediqué. La moralidad del mercado se aprende a menudo simplemente participando en él.

Si el chico y yo seguimos haciendo negocios juntos este año, ambos saldremos ganando. Además, para garantizar la continuidad de las transacciones, es probable que él se mantenga íntegro y yo evite ser un grosero y un bruto (a pesar de este artículo).

El año que viene mi vecindario experimentará una demostración de la mano invisible de Smith, así como del doux commerce. Se trata de una demostración que se repite una y otra vez en las sociedades libres, en las que diversos desconocidos se reúnen, resuelven los problemas de los demás y se comportan de un modo que favorece la tolerancia, la democracia, la paz y la confianza.

Una sociedad así es una causa a la que merece la pena donar. Así que busca a ese chico del barrio dispuesto a trabajar, y asegúrate de pagarle. Estarás alimentando el milagroso sentimiento de que el comercio tiene sus virtudes. Al hacerlo, estarás pagando por todos nosotros.

Author:

Scott Drylie

Scott Drylie is an Assistant Professor of Economics, Cost Analysis, and Acquisition Management at the Air Force Institute of Technology in Dayton, Ohio. 

La sequía española es la gran oportunidad de los hijos de puta

Por Diego Herchhoren

En agosto de 2005, el huracán Katrina desoló el interior de Estados Unidos provocando más de 1300 víctimas y una migración de centenares de miles de personas. El llamado «tercer mundo» ingresó en los Estados Unidos, y para el diario Wall Street Journal, esto era una «ventana de oportunidades» para reformar drásticamente el sistema de protección social en las zonas afectadas, donde empresas de primera línea podrían hacer grandes negocios con la gestión de determinados servicios públicos.

La sequía que padece la geografía española (inducida o no) recorre los mismos derroteros que aquella funesta experiencia, y los fondos Next Generation de la Unión Europea son el instrumento para que un bien esencial para el desarrollo humano sea convertido, bajo el paraguas de la eficiencia y la sostenibilidad, en un bien de pago. De hecho, el plan de recuperación español auspiciado por la UE aboga precisamente por una «digitalización» del ciclo del agua, similar al que ya ha sido incorporado en el negocio de la electricidad.

Entendido el negocio del agua como la suma de productos, canales de distribución, concesiones y puntos de venta, empresas españolas como Sacyr, con su proyecto SOS Agua, se han erigido en «facilitadoras» del acceso a este recurso.

La Comisión Europea impulsó en el año 2003 la creación de Water Europe, un grupo de presión encargado de asesorar a los Estados miembros y a sus administraciones en lo que ellos llaman «agua inteligente» y que tienen cuatro objetivos: reducir un 50% las fuentes de extracción de agua; agregarle valor como commodity; añadir competitividad al mercado del agua europeo y «garantizar a largo plazo la estabilidad y la sostenibilidad de los acuíferos y las diferentes fuentes de obtención de agua».

Es decir, el patrón es convertir el agua en un bien escaso que motive la incautación de regadíos, la distribución de contadores, el abono de precios libres en función de la oferta y la demanda, así como el necesario cambio cultural español en torno a este recurso, hasta ahora más o menos convencido de la generosidad en su acceso.

Para ello apuestan por «soluciones digitales y modelos de buen gobierno corporativo y de negocio que contribuyan a resolver, con objetivos sostenibles, el desafío de unas sociedades inteligentes en las que los recursos del agua estén plenamente garantizados y su demanda, satisfecha”, afirman en su web.

Water Europe es el ejemplo más claro de eso que se viene a llamar «colaboración público privada», es decir, un grupo de empresas líderes que promueven a una serie de «especialistas» distribuidos en organismos, confederaciones hidrográficas y administraciones públicas y que no se sabe nunca para quién trabajan. Corporaciones punteras como Suez, Veolia, Acciona o Coca-Cola son las empresas que están detrás de este lobby.

El paulatino acceso de «empresas gestoras» en las concesiones de agua potable a partir del año 2000 se ha ido naturalizando, y la evolución del sector (que es normalmente el anticipo de las regulaciones por venir) augura un próspero negocio en la «gestión eficiente».

Durante los gobiernos de Jose Luís Rodríguez Zapatero se introdujeron en España profundos cambios en la antigua Ley de Aguas, limitando los derechos e introduciendo el mercado del agua, así como se introdujo el llamado «Plan Hidrológico Nacional» y la Directiva Marco Europea, que fue una silenciosa pero contundente privatización de los recursos hídricos.

El concepto de esta reforma era que recaudando por consumo de agua se repercutirían los ingresos en la mejora de la infraestructura, evitando así los efectos de sequías prolongadas. Y podría pensarse que el objetivo fracasó, pero no es así.

En efecto, se han reducido notablemente las fuentes de extracción y la sequía, entendida ya no como anomalía del clima, sino como concepto político, se ha instalado en la población española, y la idea del «racionamiento», la «gestión eficiente» (de pago) y los «límites de acceso» están cada vez más asumidos.

Franklin Roosvelt definió al dictador nicaragüense Anastasio Somoza como «nuestro hijo de puta, trabaja para nosotros». Quienes diseñaron esta política hídrica son los hijos de puta que están haciendo cola en los despachos oficiales para llevarse alguna concesión hídrica o de infraestructura, y que seguramente fueron los que colocaron a otros como ellos a cargo de esos despachos.

Los efectos de esa sequía políticamente inducida los estamos viendo en el precio de los alimentos y en todo aquello que repercute en el bienestar general, que ya no es general, sino de pago. Y animamos a los lectores a que busquen en sus municipios quienes serán los encargados de «gestionar» el racionamiento hídrico previsto para este verano.

Final y nuevo comienzo

Estamos viviendo tiempo de la caída final de instituciones.

Instituciones que en su momento se formaron – algunas de ellas – con buenos fines y así sirvieron en sus primeras etapas. Ciclos cumplidos.

Hoy ya son cáscaras vacías, fósiles. Y la mayoría de ellas, totalmente podridas, corruptas por procesos de infiltración y de la naturaleza humana – o no humana – de aquellos que solo persiguen el poder y someter a los demás y fueron ocupándolas.

Y está demostrado que en su estertor final, se han unido bajo el más espurio y demencial fin, que es el de lograr un totalitarismo global.

Una institución central – se podría definir – donde todos los pervertidos morales, psicópatas, criminales, soberbios, pretenden llevar a la humanidad completa a un final programado por ellos.

Si bien esto no comenzó hace poco, hoy ya lo expresan a cara descubierta y a los cuatro vientos.

Sólo los idiotas y los idiotizados por ellos, sus propagandas y programación, no quieren o no pueden verlo. Y así fueron y forman el ejército de los idiotas útiles de siempre.

Pero el presente es del individuo que por su propio impulso se ha liberado de ellas, y traza su propio camino de libertad.

Con la información a su alcance como jamás en la historia se había producido, esta claro que aquellos que aún están atados a esas instituciones, las directivas de sus corruptos y perversos ocupantes, no podrán ser parte de esta era de liberación.

Lo corrupto y lo fosilizado, jamás puede renacer.

Y el tiempo de evolución del Individuo Libre, capaz de conectar con su propia conciencia, construirse espiritual y mentalmente desde allí y considerar al prójimo como iguales, en comunidad, con autoridades naturales reconocidas y nunca impuestas, es imposible que sea detenido.

Junto con el final-final de lo viejo. (Individuo Libre)

Desde Wuhan, una epidemia de mentiras

Escrito por Fernando del Pino Calvo-Sotelo

Hace pocos días el director del FBI afirmó que “muy probablemente” el origen de la pandemia había sido un escape accidental de laboratorio en Wuhan[1], sumándose así a diversos informes que han ido aflorando recientemente y al informe eminentemente científico del Senado de EEUU, publicado en octubre de 2022, que descartaba la teoría de un origen zoonótico natural y espontáneo[2].

Aunque probablemente el momento elegido para estas tibias iniciativas esté relacionado con la situación geopolítica actual y que por ahora carezcan del énfasis que merece la responsabilidad por la muerte de millones de personas, estamos ante un cambio de relato radical, pues durante la pandemia los medios de comunicación negaron y censuraron la teoría de un escape de laboratorio, aunque prestigiosas publicaciones médicas como el BMJ lo consideraban verosímil[3]. Dado que el único objeto de la censura es ocultar la verdad, de por sí éste era ya un indicio revelador, pero hay más.

El origen extremadamente probable de la pandemia

Como es bien sabido, en Wuhan existían dos laboratorios biológicos de seguridad y se sabía que al menos uno de ellos estaba trabajando con el mismo tipo de coronavirus que el SARS-CoV-2[4]. Como es obvio, la probabilidad a priori de que, de todas las ciudades del mundo, el virus emergiera precisamente en una ciudad donde existían dichos laboratorios sin que estos tuvieran nada que ver es ridículamente baja. Si se produce un vertido tóxico al lado de una fábrica de productos químicos, ¿de quién sospechamos?

En segundo lugar, la eficiencia con la que el SARS-CoV-2 se unía a los receptores ACE2 y la elevada contagiosidad del covid entre humanos encajaba mal con un origen zoonótico espontáneo. Existen escasos precedentes históricos de grandes pandemias de origen zoonótico procedente de mamíferos en el que el vector de transmisión no haya sido un insecto y la probabilidad de que una enfermedad pase de forma natural de mamífero a humano y se convierta en altamente contagiosa entre humanos es muy baja. Asimismo, la evidencia genética del coronavirus no mostraba que hubiera circulado por otros animales que no fueran seres humanos.

Por último, tres años después no se ha encontrado el animal origen del SARS-CoV-2 ni el grupo de animales contagiados que hiciera de reservorio de la enfermedad. Si ellos fueron el origen de la epidemia, ¿dónde están esos animales enfermos? Tampoco han seguido contagiando a humanos: ¿sólo los contagiaron una vez y sólo en Wuhan? La realidad es que no hay evidencia científica alguna que apoye la a priori muy improbable teoría del origen natural de la epidemia.

Los interesados en ocultar la teoría del escape biológico

El interés de la dictadura comunista china en ocultar un potencial escape biológico es evidente, pero ¿qué interés ha tenido la burocracia de EEUU en contribuir a tal ocultación hasta ahora? Existen tres motivos. El primero era un motivo político: Trump había acusado a China y el establishment norteamericano estaba juramentado para desacreditarle en todo lo que dijera, aunque fuera verdad[5].

El segundo motivo es que existía la preocupación de que culpar de la pandemia a un accidente biológico en un laboratorio gubernamental pusiera en riesgo los programas biológicos que todas las potencias – incluido EEUU – tienen en distintas partes del globo.

Pero el motivo más relevante es que conocidas instituciones de salud norteamericanas dirigidas por conocidos científicos y burócratas habían financiado parte de los experimentos en Wuhan debido a la prohibición legal de realizarlos en territorio estadounidense.

El intento de encubrimiento involucró a la corrupta OMS, que casualmente eligió a uno de estos científicos para unirse al equipo enviado a Wuhan “para investigar” el origen de la pandemia y aseverar, naturalmente, que los chinos nada habían tenido que ver[6], al fáustico Dr. Fauci[7], y a 27 científicos que publicaron una carta en The Lancet tildando de “teoría conspiratoria” la posibilidad de un escape de laboratorio. El escándalo fue mayúsculo, pues pronto se supo que 26 de los 27 tenían vínculos directos o indirectos con el propio laboratorio de Wuhan o sus financiadores[8].

Algunos creen que el escape no fue accidental y que la epidemia fue provocada. Sin embargo, si el gobierno chino hubiera querido desatar una epidemia nunca lo habría hecho en su propio territorio y mucho menos en una ciudad con laboratorios biológicos. Es más, aquellos que defienden que la epidemia fue provocada se verían obligados en pura lógica a mirar hacia algún adversario de China, como EEUU. Lo considero muy improbable.

Que el escape fuera accidental no exime al gobierno chino de responsabilidad ante la negligencia y ante algo mucho peor: su opacidad inicial, plagada de ocultaciones (consustanciales a un régimen comunista) y la exportación del virus al resto del mundo, de la que existen indicios de dolo al no prohibir presuntamente los vuelos internacionales una vez había prohibido los nacionales[9].

Si no hemos vivido una pandemia natural sino un accidente de laboratorio a lo Chernóbil con uno o varios escapes a lo largo del otoño del 2019, el relato sobre el covid cambia. Entre otras cosas, la psicosis sobre una futura epidemia se reduce considerablemente y Bill Gates queda en entredicho como sedicente profeta de pandemias y consejero sobre cómo prevenirlas. ¿Por qué no propone impedir que los yonquis del poder, sus científicos arrogantes y las vampíricas empresas farmacéuticas sigan jugando al peligroso juego de la manipulación genética de patógenos con fines bélicos o lucrativos?

Confinamientos, mascarillas e inmunidad natural: una epidemia de mentiras

Nada hay oculto que no llegue a descubrirse ni nada secreto que no llegue a saberse” (Lc 8, 16-18). Con el paso del tiempo el Himalaya de falsedades que ha rodeado la epidemia del covid está saliendo a la luz. Este aluvión de mentiras cimentó un programa de manipulación de masas sin precedentes para crear la histeria colectiva necesaria para lograr que la población aceptara mansamente una claustrofóbica dictadura sanitaria.

La implantación de los ilegales confinamientos (“dos semanas para aplanar la curva”, ¿recuerdan?) no sirvió para nada salvo para arruinar mental y económicamente a millones de personas.

Las mascarillas, primero denostadas y luego histéricamente impuestas, nunca dejaron de ser una completa farsa, una superstición, un símbolo de sumisión y un negocio para los comisionistas de turno. Ningún plan de epidemias previo contemplaba su uso y no existía evidencia sobre su utilidad para el público en general, pero ha sido un reciente estudio Cochrane (máxima fiabilidad estadística) el que ha dado la puntilla a la creencia de que las mascarillas valgan para prevenir la transmisión de virus como la gripe o el SARS-CoV-2. En efecto, su conclusión es que el uso comunitario de mascarillas quirúrgicas supone “poca o ninguna diferencia en el desenlace de gripe/SARS‐CoV‐2 confirmada en laboratorio en comparación con no utilizarla”, y que “las mascarillas N95 (FFP2) no implican “diferencias claras en comparación con el uso de mascarillas médicas/quirúrgicas (…)[10]”.

Si las mascarillas quirúrgicas y FFP2 no servían para impedir el contagio y la transmisión del virus (como evidencia que dos años de obligatoriedad no impidieran que éste circulara a voluntad), imaginen cómo nos tomaron el pelo con las mascarillas de tela. En España, tras torturar a los niños en colegios transformados en campos de concentración, la tomadura de pelo continuó en el transporte público y continúa aún en hospitales y farmacias.

La campaña de terror mediática también hizo creer que toda la población estaba expuesta a idéntico riesgo cuando se sabía que estadísticamente la enfermedad sólo revestía peligro para personas mayores y para quienes sufrían comorbilidades muy específicas. A pesar de que esta evidencia era conocida desde principios de 2020, Gates tuvo la desfachatez de afirmar en 2022 que “[al principio] no entendíamos que el covid tenía una letalidad bastante baja y que sobre todo afectaba a los ancianos, de modo similar a la gripe, aunque algo diferente[11]”. Los adultos sanos y, sobre todo, los jóvenes, adolescentes y niños, nunca corrieron un grave riesgo, pero este dato se ocultó para mantener a la población aterrorizada y maximizar el lucro del escandaloso programa de vacunación universal.

Asimismo, el contubernio político-mediático-farmacéutico negó el poder de la inmunización natural y exigió a quienes habían pasado la enfermedad que se vacunaran igualmente. La literatura médica y una robusta evidencia científica decían que esto era un disparate, y así lo denuncié desde el principio. Tres años después, un macro estudio financiado por la Fundación Gates concluye que la inmunización natural otorgaba una protección “igual o superior” a la de las vacunas, “muy elevada y duradera” contra la reinfección y gravedad para las variantes anteriores a ómicron y algo menor contra la reinfección, pero igualmente potente contra la gravedad, con ómicron[12]. La realidad es que la inmunización natural de virus respiratorios, que excita la producción de anticuerpos IgA en las mucosas y la inmunidad celular (células T), es siempre superior a la provista por vacunas sistémicas como las del covid.

Terapias genéticas y “vacunas” ineficaces e inseguras

Finalmente topamos con las terapias genéticas o “vacunas” covid imprudentemente aprobadas e impuestas a toda la población sin que cumplieran con los requisitos exigidos a toda vacuna: necesidad (criterio incumplido salvo para la población de riesgo), eficacia y seguridad. Incluso crearon un pasaporte sanitario para forzar la vacunación de los renuentes a pesar de que las “vacunas” nunca fueron concebidas para impedir la transmisión (como reconoció la propia Pfizer), de modo que la meta del 70% de inmunidad de rebaño no dejó de ser otra quimera para vender más vacunas. El fracaso de las vacunas antigripales, que “60 años después de su introducción no han logrado nada para prevenir la infección”, es un ejemplo de que “ninguno de los virus respiratorios en mucosas ha sido efectivamente controlado por ninguna vacuna[13]”. Esto se sabía desde un principio, pero se ocultó.

En la edición de Davos de 2022 el propio Gates reconoció que las vacunas covid “no tienen un efecto demasiado duradero y no son buenas bloqueando la transmisión”, con lo que se preguntaba “qué sentido tenía” comprobar si las personas estaban vacunadas[14]. Irónicamente, en Davos la organización exigía prueba de triple vacunación[15].

Las “vacunas” no sólo han resultado ineficaces e innecesarias para la inmensa mayoría de la población para la que el covid era estadísticamente leve (como se sabía, repito, desde 2020), sino que han provocado unos efectos adversos sin precedentes que explicaría el actual exceso de mortalidad cardiovascular y una multitud de bien documentados efectos isquémicos, inmunitarios, oculares, neuropáticos, herpes, menstruales, de fertilidad masculina e incluso cancerígenos[16].

¿Quién asumirá la responsabilidad?

Ante tanta acumulación de evidencias, ¿qué responsabilidad asumirán los políticos y las autoridades “sanitarias” que nos encerraron ilegalmente impidiéndonos circular con libertad, que abandonaron a nuestros mayores y los condenaron a morir solos, que nos obligaron a pasear como presos dos horas al día, a llevar mascarilla en el campo y a sentar familias separadas en restaurantes, que incitaron al odio hacia los no vacunados y nos empujaron mediante el pasaporte sanitario a inyectarnos unas terapias genéticas experimentales, ineficaces y poco seguras?

¿Qué responsabilidad asumirán los periodistas ignorantes y sin escrúpulos que aterrorizaron a la población durante dos años mintiendo constantemente, ocultando la realidad de las mal llamadas “vacunas” como si fueran agentes de ventas de la industria farmacéutica, animando escandalosamente a inyectarse a jóvenes, embarazadas y niños y censurando a quienes aportaban datos científicos mientras los estigmatizaban calumniándolos hipócritamente como “negacionistas”?

¿Qué responsabilidad asumirán las turbias agencias del medicamento que parecen controladas por las grandes empresas farmacéuticas y aprobaron con enorme negligencia[17] unos productos ineficaces e inseguros mientras boicoteaban todo tratamiento terapéutico? ¿Y los colegios de médicos que amenazaron y persiguieron a los pocos facultativos que osaban levantar su voz para protestar ante tanto atropello acientífico?

¿Qué responsabilidad asumirán tantos médicos de especialidades de todo tipo que incitaron a sus pacientes a vacunarse indiscriminadamente sin distinción de edad o circunstancias y ahora callan los efectos secundarios que ven de primera mano, que aceptaron como obedientes funcionarios las consignas de las “autoridades” sin pensar por sí mismos y sin leer un solo estudio científico sobre el covid mientras pontificaban desde su ignorancia abusando de la autoridad de la bata blanca?

¿Y qué decir de aquellos “expertos” entrevistados en los medios que no paraban de repetir necedades políticamente correctas atraídos por el brillo de un protagonismo efímero y que ahora han vuelto a la sombra de la que nunca debieron salir?

Contrasten estas actuaciones con la de los pocos médicos que tuvieron el enorme coraje de poner en peligro su carrera para defender la verdad científica o la de aquellos que no tenían tiempo de dar su opinión porque estaban ocupados tratando desesperadamente de salvar vidas en aquella traumática primavera de 2020. O la de aquellos ciudadanos, por cierto, que resistieron heroicamente la presión e histeria de las masas y decidieron no vacunarse en ejercicio de su libertad.

¿Qué lecciones debemos sacar de este enorme fraude?

La experiencia del Himalaya de falsedades que hemos vivido debería enseñarnos a desconfiar axiomáticamente del contubernio político-mediático-farmacéutico, de las “autoridades” políticas o sanitarias, pues son la misma cosa, y de la enorme corrupción que engloba a la industria farmacéutica y el amplio campo de voluntades que puede comprar.

De modo más profundo, lo que hemos vivido es un colosal fracaso del cientificismo que propugna la omnipotencia del hombre y “La Ciencia”, el mismo que despreciaba nuestro maravilloso sistema inmunológico natural mientras ponía su fe en una chapuza de “vacunas”, y cuyas ínfulas no son más que un despliegue de soberbia.

Pero lo más importante que debemos aprender es que quienes han aprovechado un accidente de laboratorio para poner en marcha un experimento totalitario creen haber creado un precedente y aspiran a lograr el atajo hacia un gobierno global mediante una dictadura sanitaria global. Ésta es la función del Tratado de Pandemias que la OMS (cofinanciada por la Fundación Gates) quiere aprobar antes de que el senil Darth Biden abandone el poder.

Este tratado otorgaría potestad absoluta a la OMS en caso de emergencia sanitaria e incentivaría estados de pandemia permanente. No olviden que la OMS[18] modificó la definición de pandemia para que incluyera cualquier enfermedad contagiosa, aunque fuera un virus conocido y estadísticamente leve[19], que aprovechó la insignificante viruela “del mono”, que ya nadie recuerda, para declarar una “emergencia sanitaria internacional[20]” y que tres años después aún mantiene vigente la declaración de pandemia con el covid. Ésta es una amenaza real para nuestra salud y libertad. Tómenla en serio.

[1] FBI director says China trying to thwart Covid origin probe (nbcnews.com)
[2] Report An Analysis of the Origins of COVID-19 (senate.gov)
[3] Covid 19: We need a full open independent investigation into its origins | The BMJ
[4] In 2018, Diplomats Warned of Risky Coronavirus Experiments in a Wuhan Lab. No One Listened. – POLITICO
[5] CNN ex-boss Jeff Zucker told staff not to probe ‘lab leak’ theory (nypost.com)
[6] How can Peter Daszak be part of WHO’s team investigating the original source of the outbreak?  | Daily Mail Online
[7] Fauci: No scientific evidence the coronavirus was made in a Chinese lab (nationalgeographic.com)
[8] Revealed: How scientists who dismissed Wuhan lab theory are linked to Chinese researchers (telegraph.co.uk)
[9] How China locked down internally for COVID-19, but pushed foreign travel (indiatimes.com)
[10] Intervenciones físicas para interrumpir o reducir la propagación de los virus respiratorios – Jefferson, T – 2023 | Cochrane Library
[11] Martin Kulldorff en Twitter: «After pushing covid lockdowns, @BillGates admits that he and his foundation experts «didn’t understand that it’s a fairly low fatality rate and that it’s a disease mainly of the elderly»; basic facts known in early 2020. He should stay away from public health.» / Twitter
[12] Past SARS-CoV-2 infection protection against re-infection: a systematic review and meta-analysis – The Lancet
[13] Rethinking next-generation vaccines for coronaviruses, influenzaviruses, and other respiratory viruses: Cell Host & Microbe
[14] Preparing for the Next Pandemic with Bill Gates | Davos | #WEF22 – YouTube
[15] Davos is back but participants have to be vaccinated and tested (cnbc.com)
[16] El covid y la cultura del miedo – Fernando del Pino Calvo-Sotelo (fpcs.es)
[17] FDA oversight of clinical trials is “grossly inadequate,” say experts | The BMJ
[18] WHO and the pandemic flu “conspiracies” | The BMJ
[19] WHO Changed Definition of Influenza Pandemic | The BMJ
[20] WHO Director-General declares the ongoing monkeypox outbreak a Public Health Emergency of International Concern

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Las elecciones no detendrán el declive de España

Escrito por Fernando del Pino Calvo-Sotelo

Como diría Dickens, España rueda con extraordinaria suavidad pendiente abajo. Sus mejores momentos parecen haber quedado atrás y el edificio constitucional de 1978 –un capítulo más de su larga historia, pero el orden vigente hoy en día- parece estar siendo sistemáticamente demolido. ¿Es esta situación responsabilidad exclusiva del actual gobierno o estamos ante un problema más profundo?

Resulta fácil, y más en el rifirrafe propio de períodos preelectorales, denostar a un gobierno tan dañino como el que tenemos y mantener la esperanza de que un cambio de ciclo político reconstruirá lo destruido y nos devolverá a un pasado mejor o, al menos, más tranquilo. Pero personalizar el declive de nuestro país en quienes nos gobiernan hoy nos dibuja un cuadro incompleto de la realidad, y la esperanza de que la indolente no-oposición cambie las cosas de manera duradera nos conducirá con toda probabilidad a la frustración, una vez más.

Me gustaría que no se considerase este punto de vista como una absolución de un gobierno que considero liberticida y subversivo. ¿Cómo no enjuiciar negativamente a quien dinamita nuestro Estado de Derecho, traiciona su promesa de lealtad y demuestra repetidamente no aceptar ningún límite ético, estético o legal?

Sin embargo, estas consideraciones, aun siendo ciertas, no nos muestran toda la verdad, porque el problema de España es mucho más profundo y complejo y no desaparecerá cuando este gobierno, que es un síntoma de la enfermedad que aqueja a España mas no la enfermedad en sí misma, pase al baúl de los olvidos.

Así, me gustaría ahondar en los factores estructurales de mayor calado que explican la deriva de nuestro país. El primero es la crisis institucional causada por las debilidades del régimen del 78 y por el abuso reiterado que de él han hecho los dos grandes partidos durante décadas.

La necesaria separación de poderes

En efecto, aunque la causa próxima de la crisis de régimen sea este gobierno, el problema de fondo radica en los desaciertos constitucionales que han permitido el desproporcionado poder alcanzado por los partidos políticos, un cáncer que ha hecho metástasis colonizando todas las instituciones del Estado e invadiendo con el transcurso del tiempo órganos vitales.

Ya en 1977 ese gran observador de la Transición que fue el filósofo Julián Marías advirtió que no le quedaba claro si los partidos se habían creado para servir al Estado o el Estado para servir a los partidos. Décadas más tarde nadie duda de la respuesta: los partidos consideran que el Estado es de su propiedad, una propiedad sobre la que tienen derecho de aprovechamiento por turno. Así, cuando se produce la alternancia política, el partido entrante ocupa todas las parcelas que ha tenido que desalojar el saliente convencido de que “tiene derecho” a ostentar no sólo el poder, sino el monopolio del poder durante un tiempo. “Ahora me toca a mí”, es la consigna.

Esta pretensión de monopolio del poder es muy peligrosa. Los sabios de antaño, conocedores de la inmutabilidad de la naturaleza humana y ajenos, por tanto, a toda tentación utópica, tenían claro que para preservar la libertad se debía evitar la concentración del poder en pocas manos.

Ya en la República Romana la razón de ser de su maraña de instituciones era dividir el poder para que la ambición de unos frenara el exceso de ambición de los otros. Veintitrés siglos más tarde Montesquieu lo resumió en una frase: “para evitar el abuso de poder, es preciso que el poder frene al poder”.

Quienes aplicaron este concepto con mayor rigor fueron los fundadores de los EE. UU., cuya Constitución moderaba el ejercicio de poder para que las mayorías no abusaran de las minorías y evitar la tiranía de las masas, tan manipulables, veleidosas y tendentes al linchamiento. Asimismo, crearon un complejo equilibrio de pesos y contrapesos con sus listas abiertas, sus primarias, su estricta separación de poderes entre el ejecutivo, el legislativo y el judicial, el Senado del Congreso, la duración de los mandatos y la existencia de instituciones independientes.

Comparen este sistema con el español, en el que el poder ejecutivo emana del legislativo, el judicial está completamente politizado y donde existen listas cerradas, disciplina de voto y un Senado inútil. Nuestra Constitución no preservó debidamente la separación de poderes: el poder ejecutivo y el legislativo quedaron fusionados en uno solo y se dejó abierta la puerta para que ese poder único controlara también el judicial.

¿Puede haber un gobierno delincuente?

Pero aparte de la separación de poderes, en un Estado de Derecho es la ley la que limita la caprichosa voluntad del que ostenta el poder. Por eso, el primero que debe cumplir la ley es el propio gobierno, porque cuando los gobernantes dejan de respetar la ley y puentean los procedimientos formales destinados a preservar la seguridad jurídica, se abre la caja de Pandora, estalla el Estado de Derecho y se liberan fuerzas destructivas que conducen primero a la anarquía y luego a la tiranía.

Así, la persistente vulneración por parte de todos los partidos de la norma suprema de nuestro sistema, la Constitución de 1978, y el abuso procedimental (o incluso el fraude de ley) habitual en este gobierno, suponen un verdadero riesgo existencial. Defender la Constitución no significa glorificarla ni mitificarla negando sus evidentes debilidades, sino defender el orden legal vigente.

Es importante comprender que, del mismo modo que el escorpión de la fábula no puede evitar picar a la rana, aunque ello conduzca a ambos a la muerte (“es mi naturaleza”), el poder no puede evitar tender a expandirse en el tiempo y en el espacio, aunque ello nos conduzca al desastre. Así, está en su naturaleza buscar constantemente la permanencia en el tiempo y la totalidad en su alcance, es decir, el poder perpetuo no sujeto a ley alguna, pues el súmmum del poder es la arbitrariedad. Esta amenaza es más alarmante cuando el poder político cae en manos de una persona que exhibe evidentes rasgos psicopáticos, como es nuestro caso.

Si el poder anhela la permanencia y la arbitrariedad intentará por todos los medios evitar límites temporales o legales que obstaculicen su voluntad de poder ilimitado y procurará saltarse los laboriosos procedimientos establecidos por la ley que le estorban en el ejercicio absoluto del poder. Así, para quien ostenta el poder las elecciones son un mal irremediable que le gustaría posponer, evitar o trampear. También es frecuente – como hace este gobierno – que manifieste su hostilidad hacia aquellas instituciones que le son más difíciles de controlar, acusándolas, por ejemplo, de “no ser democráticas” (la Jefatura del Estado, el Poder Judicial, la Guardia Civil, el CNI o el Banco de España, por ejemplo). Esta crítica, proveniente de partidos tan poco democráticos en su estructura interna y funcionamiento (vulnerando, una vez más, nuestra Constitución), no sólo es un ejercicio de hipocresía, sino que parte de un concepto de unicidad de poder liberticida, puesto que la democracia no sujeta a la ley es dos lobos y una oveja votando qué vamos a cenar esta noche – o dos subsidiados y un trabajador votando cuánto vamos a subir los impuestos.

Abusando de las debilidades de la Constitución del 78

Reitero que el origen último del deterioro institucional que estamos viviendo es el sistema político débil e impotente que lo permite. En efecto, estamos pagando los errores e ingenuidades de nuestro texto constitucional de 1978 y el abuso reiterado de ellos perpetrado por los partidos políticos durante décadas. Si a esto unimos una sociedad civil medrosa y una carencia de instituciones independientes, es fácil comprender el daño que puede hacer la llegada al poder de un dinamitero.

Una Constitución puede ser escrita por un sabio, por un necio o por un cínico. El sabio la escribe pensando que quien va a ocupar el poder es su peor adversario, por lo que pone todas las trabas posibles a su ejercicio. El necio, por el contrario, piensa que sólo cabe la posibilidad de que gobierne él y, por lo tanto, procura allanarse el sendero. El cínico, por último, piensa que antes o después le llegará el turno y que cuando llegue podrá apurar hasta la última gota del néctar del poder puesto que, a fin de cuentas, la Constitución es papel mojado si se puede incumplir con total impunidad.

Como toda obra humana, todo sistema político es imperfecto y está condicionado por la época en que nació, por los miedos y esperanzas de sus actores y por la tendencia a compensar, a veces de modo torpe y miope, los elementos percibidos como negativos de la experiencia histórica más reciente. Pero, así como el paso del tiempo permite formarse una opinión más ecuánime de los acontecimientos pasados, también dificulta ponerse en el lugar de quienes tomaron las decisiones en su momento. Por tanto, no juzgaré a los “padres” de nuestra Constitución ni el proceso de aprobación de ésta salvo para decir que uno de ellos me confesó hace años que dicho proceso había sido “una improvisación permanente” y que no comprendía su desorbitada exaltación. En cualquier caso, el texto constitucional no arbitró suficientes mecanismos de autodefensa frente a los excesos de los propios partidos que la redactaron.

El diálogo sólo es posible sobre la base de unas premisas básicas compartidas y de una identidad indiscutida. ¿Alguien podría decirme, casi medio siglo después, cuál es la identidad indiscutida de España? El problema, hoy agravado, ya existía en 1977, de modo que el consenso entre la izquierda, la derecha y los entonces débiles nacionalismos fue más aparente que real, fruto de lo cual se inventaron conceptos para salir del paso (“nacionalidades”), párrafos contradictorios (propiedad privada “delimitada” por su “función social”) y remisiones a futuras leyes de inferior rango que cada partido confiaba poder redactar sin el molesto requisito del consenso. Dicho eso, y más allá de las buenas intenciones de unos, de la frivolidad, ignorancia y maquiavelismo de otros y de la ignorancia de la mayoría, me invade cierta nostalgia cuando pienso en la capacidad de encuentro de la España de entonces.

El obsceno asalto al poder judicial

En un ejemplo de remisión a norma inferior en ausencia de consenso, la Constitución no especificó quién elegía a 12 de los 20 miembros del máximo órgano de gobierno del Poder Judicial. En un primer momento (1980) los dos grandes partidos votaron a favor de que fueran los propios jueces (258 votos a favor). Tan sólo cinco años más tarde, la mayoría absoluta del PSOE (202 escaños) decidió unilateralmente que fueran elegidos por 3/5 de Congreso y Senado.

El posterior recurso de la oposición ante el Constitucional fue desestimado por unanimidad (1986) aunque el Tribunal aclaró, con el cómodo voluntarismo del que suelta al zorro confiando en que no va a comerse a las gallinas, que el criterio de 3/5 debía implicar que todos los candidatos fueran elegidos por consenso y, por tanto, sometidos a veto mutuo, evitando “cuotas” de poder proporcionales. El “consenso” incentivaba la presencia de independientes de reconocido prestigio y evitaba figuras con excesivo perfil político. Por el contrario, las “cuotas” han fomentado que jueces y magistrados tengan una creciente afinidad o lealtad política y ha desacreditado al Poder Judicial al dividirlo entre jueces y magistrados “conservadores” y “progresistas”.

Con estos antecedentes, el actual gobierno ha dado un paso más nombrando al Tribunal Constitucional candidatos indistinguibles de políticos de partido y sujetos incluso a conflictos de interés que suelen ser precursores de conductas prevaricadoras. Este asalto fue inicialmente abortado en legítima defensa por el propio Tribunal provocando que algunos criticaran un “choque de poderes sin precedentes”, cuando es precisamente el choque de poderes lo que garantiza el funcionamiento del sistema y la protección de nuestras libertades. En este choque inicial, por cierto, y fiel a su matonismo y desprecio de la ley, el gobierno presionó al Tribunal vulnerando el decoro y la legislación vigente con críticas groseras más propias de repúblicas bananeras que de países europeos. Le salió bien, y quedó impune.

El torpedeo bipartidista del Estado de Derecho

Sin embargo, aunque el actual gobierno esté demoliendo el Estado de Derecho y la seguridad jurídica sin ningún escrúpulo, la oposición carece de autoridad moral para criticar el intento de toma de control del poder judicial, pues el torpedeo del Estado de Derecho ha tenido una naturaleza bipartidista.

En efecto, los dos grandes partidos han modificado la Ley Orgánica del Poder Judicial y sus mayorías cuando les ha convenido, y la actual oposición no ha tenido ningún interés en cambiar el statu quo una vez ha llegado al gobierno, incumpliendo sus promesas electorales a pesar de contar con ocho años de mayoría absoluta.

La realidad es que en este asunto ningún partido político ha defendido elevados principios o el interés general, sino intereses particulares y cortoplacistas. Unos lo han hecho por su ideología totalitaria o por una voluntad de poder narcisista y psicopática; otros, por razones más prosaicas, como intentar que sus corruptelas no salgan a la luz controlando la “puerta de atrás”.

Este inquietante y enésimo asalto contra el Estado de Derecho dirigido por un presidente que prometió una lealtad a su país y a sus instituciones que traiciona constantemente no será el último, pues su patología no tolera perder ningún pulso ni le permite comprender por qué su voluntad no puede transformarse en ley ipso facto. El deterioro institucional ha alcanzado tal extremo que ya no se cubren siquiera apariencias meramente estéticas o pudorosas.

Cuando el que toma las decisiones no sufre las consecuencias de sus actos o lo hace de forma asimétrica (esto es, si sale bien, me beneficio, y si sale mal, no me pasa nada) se crea un sistema de incentivos perverso. En efecto, cualquier ciudadano paga con creces la menor infracción de la más pequeña de las normas. Sin embargo, nuestros políticos pueden atacar e incumplir la más importante de las leyes y no les pasa absolutamente nada, como vimos con el ilegal estado de alarma.

Como colofón a décadas de abuso de los partidos políticos, el régimen del 78 está siendo derribado ante nuestros ojos por un gobierno subversivo. Obviamente, el primer paso es desalojarlo del poder y exigir las responsabilidades que correspondan, porque la impunidad de la clase política debe acabar. Pero el segundo paso debe ser mejorar nuestro sistema político en vista de los errores y excesos cometidos. La pregunta es qué líder político comprende la gravedad de la situación y qué partido tomará la decisión de limitar su propio poder una vez lo haya alcanzado.

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Sequía y demolición de presas

Escrito por Fernando del Pino Calvo-Sotelo

Tras un enero y febrero con temperaturas normales, España ha tenido un marzo y abril muy calurosos y está sufriendo una severa sequía. Como siempre, los que han hecho del cambio climático su modus vivendi han aprovechado la circunstancia para retomar la antigua denominación de “calentamiento global” y asustarnos con el apocalipsis que nunca llega. Ya saben: cuando se producen olas de frío (como Filomena en 2021) lo atribuyen a una borrasca pasajera, pero el calor siempre es cambio climático.

Sin embargo, más allá de la cansina propaganda climática, produce estupor ver cómo los mismos que vierten lágrimas de cocodrilo por los efectos de la sequía están haciendo la vida imposible a agricultores y ganaderos en nombre de la propia religión climática.

La guerra contra el campo

En este contexto se enmarcan los crecientes obstáculos al uso los fertilizantes derivados del nitrógeno, la inmoral campaña contra el consumo de proteína (p.ej., carne), la grotesca demonización del ganado como emisor de metano o las restricciones al uso de pesticidas mediante la moda “eco”, “orgánica” y “sostenible”, eslóganes bonitos con los que los iluminados de Davos, de la UE y de la ONU ocultan su verdadero objetivo: revertir la Revolución Verde, que permitió multiplicar el rendimiento de los cultivos y alimentar a una población creciente.

Sumen a esto el aumento de la factura eléctrica causada por el propio fanatismo climático y el sinfín de regulaciones absurdas que están asfixiando el campo, normas caprichosas decididas por burócratas urbanitas que, desde sus cómodos despachos, utilizan el arma de las subvenciones y la amenaza de las sanciones para ejercer un control absoluto sobre el sector primario.

Estas políticas tendrán graves consecuencias. De hecho, existen precedentes de lo que puede ocurrir, llegados al extremo. En 2021, el gobierno de Sri Lanka decidió prohibir los fertilizantes químicos y los pesticidas argumentando que los primeros incrementaban el efecto invernadero y los segundos perjudicaban el ecosistema. Su presidente alardeó de ello en un discurso en el COP26 en el que mencionó el “cambio climático” en su primera frase y abogó por la “agricultura orgánica” y por las energías renovables, que quería supusieran un 70% de la generación eléctrica para el 2030. “El hombre debe vivir en sintonía con la naturaleza”, afirmó[1]. Su país logró, cómo no, un rating ESG de 98.1 sobre 100, casi perfecto. Tres años antes, el Foro Económico Mundial (WEF) de Davos había publicado un artículo del entonces primer ministro del país en el que publicitaba su “visión”. Pues bien, las medidas para “paliar” el cambio climático provocaron en sólo seis meses una caída de la producción agrícola del 20% y un aumento de precios del 50%[2] mientras ciertos productos, como los tomates y las zanahorias, multiplicaban su precio por cinco y el gobierno se veía obligado a importar arroz. Finalmente, en 2022 llegó una terrible hambruna, las masas asaltaron el palacio presidencial y el presidente huyó del país (mientras el WEF borraba el artículo de su web[3]). El daño estaba hecho: hoy la desnutrición infantil sigue siendo un problema en Sri Lanka[4].

El derribo de presas y la agenda climática

El coste de oportunidad de la agenda climática está siendo inmenso. Imaginen el uso alternativo de los miles de millones desperdiciados durante años en subvencionar las ineficientes energías renovables – que también detraen superficies de cultivo– si se hubieran utilizado para fortalecer nuestras reservas hídricas en previsión de las recurrentes sequías. Sin embargo, lo que han estado haciendo los chamanes climáticos que nos gobiernan desde Madrid, Bruselas, Davos y Nueva York ha sido demoler presas para favorecer a pececillos y demás fauna, cuyo valor en esta época oscura parece ser superior al de la vida humana.

Las presas fueron inventadas para asegurar regadíos y reservorios de agua potable, aprovechar las lluvias y evitar inundaciones. Las más antiguas se remontan a comienzos de la Edad Antigua: la presa de Jawa, en Mesopotamia, se construyó en el 3.000 a.C. y la de Marib, capital del reino de Saba, alrededor del 2.000 a.C. Ésta fue utilizada durante 2.600 años, y su catastrófico derrumbe provocó la migración de 50.000 personas que ya no tenían cómo regar. Las más antiguas que aún permanecen en uso, construidas por los romanos hace cerca de 2.000 años, se encuentran en Homs (Siria) y Mérida (España).

Así, estas obras de ingeniería siempre se consideraron un avance de la civilización, hasta ahora. En efecto, desde 2021 el gobierno español ha derribado más de un centenar de ellas con el objeto de favorecer la libre circulación de la fauna fluvial. Aunque la mayor parte hayan sido presas y azudes pequeños (con excepciones, como el alucinante proyecto de demolición de Valdecaballeros), sólo el 15% de las presas europeas están obsoletas o en desuso[5]. Queda claro, una vez más, que destruir es la especialidad de este gobierno, y que destruir siempre es más fácil que construir.

Sin embargo, el vandalismo del gobierno y el fanatismo de las organizaciones ecologistas que promueven estas acciones no son los únicos responsables de haber destruido presas en vísperas de una sequía severa. El origen de esta medida está en la Estrategia sobre Biodiversidad para 2030 de la UE, que aboga por “la eliminación o adaptación de las barreras que impiden el paso de los peces migratorios (…)” de modo que “de aquí a 2030 al menos 25.000 km de ríos vuelvan a ser de caudal libre mediante la eliminación de obstáculos (…)”[6]. Esta misma estrategia propone “reducir el uso de fertilizantes en un 20% como mínimo (…), reducir en un 50% el uso global de los pesticidas químicos y gestionar al menos el 25% de las tierras agrarias en régimen de agricultura ecológica”. ¿Recuerdan Sri Lanka? A su vez, la Comisión Europea especifica que sus propuestas “están en consonancia con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y con los objetivos del Acuerdo de París sobre el Cambio Climático”, no en balde el punto 6.6 de la Agenda 2030 propone “restablecer los ecosistemas relacionados con el agua, incluidos los ríos (…)”. Ahí lo tienen: ecologismo, cambio climático y Agenda 2030.

¿Otra vez el cambio climático?

En efecto, la destrucción de las presas y la guerra contra el campo tienen como raíz la ideología ecologista y climática, que aprovecha los fenómenos meteorológicos locales, como el calor y la sequía, para sus campañas de propaganda.

Sin embargo, los fenómenos meteorológicos locales nunca pueden considerarse prueba de ningún “calentamiento global”. Primero, porque el mundo es muy grande: el estado de California, casi tan extenso y poblado como España, ha sufrido en 2023 el quinto mes de marzo más frío desde 1895[7] y nadie ha advertido de un enfriamiento global. Segundo, porque el aumento de temperaturas del planeta es irrisorio e inapreciable, salvo sugestión. Desde 1979, año en que comienzan a tenerse mediciones por satélite y un año particularmente frío para comenzar la serie (de hecho, si hubiera comenzado en 1998 no podríamos hablar de calentamiento alguno), el planeta se ha calentado a razón de sólo 0,13°C (trece centésimas de grado) por década[8].

Siempre he pensado que un observador ecuánime consideraría esta escasísima variación una estabilidad asombrosa en la temperatura de un fluido del volumen de la atmósfera dentro de un sistema que nunca está en equilibrio, como es el clima. Ese mismo observador quizá diría lo mismo viendo la evolución de las temperaturas en España desde 1961, ajustadas al efecto isla de calor urbana o UHI (fuente: AEMET):

La pertinaz sequía

La relación entre temperatura y precipitaciones es compleja y no siempre intuitiva. Por ejemplo, la Antártida es el continente más frío, pero también el más seco del planeta, mientras que en el subcontinente indio llueve torrencialmente durante los meses de monzón coincidiendo con las elevadas temperaturas veraniegas.

La sequía es un fenómeno natural cíclico que ha afectado desde siempre a nuestro país, una anomalía transitoria de precipitaciones que puede conllevar una incapacidad de atender la demanda de agua para riego o consumo. En EEUU la sequía más grave de su historia se produjo entre 1933 y 1940, mientras que en España la peor tuvo lugar entre 1941 y 1946, cuando el río Manzanares se secó por completo y el Ebro se convirtió en un riachuelo (con razón, “la pertinaz sequía” se convirtió en un latiguillo del franquismo). Otra sequía importante, cuyas restricciones recuerdo con claridad, fue la de 1991-1995, aunque en aquel entonces la sociedad era menos histérica y mucho más libre que hoy y el cambio climático no se había convertido todavía en un dogma. Claro que en esos años el IPCC aún defendía que “el incremento de temperatura observado en el s. XX ha podido ser en gran parte causado por una variabilidad natural[9].

Aquí tienen la evolución de la pluviosidad anual en España hasta 2022. Como verán, aunque en el último tercio del período se ha producido una ligera disminución, la tendencia no es significativa (fuente: AEMET):

Estos son los datos en España, pero en el planeta cada vez llueve más. Efectivamente, a nivel mundial -sorpresa, sorpresa-, las precipitaciones han aumentado desde 1900[10], y no ha habido aumento alguno de sequías, inundaciones, huracanes[11] o incendios forestales[12]. Todos estos datos contradicen, una y otra vez, las mentiras recurrentes de la propaganda climática.

Pero las medias de precipitación anual pueden enmascarar la realidad local de las sequías: por ejemplo, en 2022, un año entre normal y seco en España, en la misma provincia de Badajoz unas comarcas tuvieron un año húmedo y otras, muy seco, y mientras que en gran parte de Castilla fue un año entre normal y húmedo, en el norte fue muy seco y en Levante, muy húmedo. La sequía, a veces, es contraintuitiva: en 1752 una importante sequía afectó el norte peninsular mientras el Guadalquivir sufría riadas, y en 2018, año muy húmedo en prácticamente toda España (el quinto más húmedo desde 1965), el oeste de Galicia sufrió un año seco o muy seco[13].

Nadie ha comentado lo más relevante de la sequía actual, esto es, que nadie – ningún “experto”, ningún modelo – ha sido capaz de predecirla. Sin embargo, los mismos que no supieron predecir un fenómeno tan cíclico como la sequía, y que tampoco pueden decirnos si volverá a llover en unas semanas, afirman conocer exactamente cuál será el clima del planeta dentro de 100 años. La tomadura de pelo es de tal calibre que sigue sorprendiéndome el recorrido que ha tenido.  ¿La ciencia es incapaz de predecir la meteorología local más allá de unos pocos días y es capaz de comprender un sistema multifactorial y caótico como el clima terrestre, plagado de retroalimentaciones de signo opuesto y sistemas de reequilibrio y en el que faltan mediciones fiables en series largas, y hacer predicciones para dentro de un siglo?

La teoría del cambio climático antrópico parte de hipótesis enormemente resbaladizas: el clima ha cambiado de forma natural desde el albor de los tiempos, ¿y ahora sólo cambia por la acción humana? Algo tan complejo como el clima, ¿depende del control de una sola variable como es la emisión de un gas residual como el CO2, cuyo origen antrópico apenas supone una ínfima parte del 0,04% de su composición atmosférica? Las variaciones naturales de la radiación solar, las anomalías orbitales y rotacionales, los océanos y las nubes, ¿ya no cuentan? ¿Por qué debería preocuparnos lo más mínimo un eventual aumento de temperaturas de 1,5°C cuando en los últimos 150 años aparentemente han aumentado lo mismo sin que pasara absolutamente nada? ¿Acaso no nos adaptamos sin problemas a cambios de temperatura de 20 o 30°C entre el alba y la tarde o entre el invierno y el verano?

Cabe añadir que el ciudadano perspicaz se percatará de que, casualmente, las políticas propuestas para combatir el “calentamiento global” son idénticas a las que se propusieron en su momento frente al “enfriamiento global” de los años 70 o la lluvia ácida, tal y como nos recordaba el Prof. Lindzen[14], uno de los más prestigiosos expertos en clima del mundo.

Los corresponsables

El gobierno, la UE (Bruselas-Davos) y la ONU ha declarado la guerra al campo en nombre de una ideología enemiga del hombre. Sin embargo, nunca habrían podido llegar a estos extremos sin la complicidad de otros actores, como los medios de comunicación, que aplican la censura, estigmatizan al “negacionista” (ellos, que ignoran los datos más elementales) e imponen la ideología climática como dogma de creencia obligada, bajo pena de ostracismo.

Pero lamentablemente también son cómplices las instituciones de la sociedad civil (empresas, universidades, etc.) que, llevadas por las buenas intenciones, por intereses económicos o por corrección política, se dedican a promover la Agenda 2030 y la consigna de lo “sostenible” como si fuera una moda inocua. Confío en que comprendan que al hacer esto están contribuyendo a la destrucción de nuestro campo.

El cambio climático es la mayor estafa de todos los tiempos y la ideología más destructiva desde los totalitarismos del s. XX, pues aspira al poder total mediante el control de la producción de energía y alimentos. ¿Cuántas pruebas más necesitarán para convencerse? ¿Tendremos que llegar a la pobreza y el hambre?

[1] Speech by President Gotabaya Rajapaksa at the “Rediscovering Nitrogen: Solutions and Synergies for Climate Change, Health, Biodiversity and Circular Economy”, COP26 Side Event, Scotland, UK on 31 October 2021 (slembassyusa.org)
[2] Sri Lanka Is a Wake-Up Call for Eco-Utopians – HumanProgress
[3] The WEF questioned after deleted Sri Lanka PM article is recovered by Wayback Machine « Euro Weekly News
[4] Sri Lanka’s children go hungry as food prices soar – BBC News
[5] 0.-REPORT_Dam-Removal-Progress-2021-WEB-SPREADS.pdf (damremoval.eu)
[6] Estrategia de la UE sobre Biodiversidad para 2030 (europa.eu)
[7] California endured the fifth-coldest March since 1895, data show – Los Angeles Times (latimes.com)
[8] UAH_LT_1979_thru_March_2023_v6.jpg (749×432) (drroyspencer.com)
[9] IPCC AR1, WG1, Policymakers Summary p. XII (1990)
[10] Climate Change Indicators: U.S. and Global Precipitation | US EPA
[11] IPCC AR5, Working Group 1, Chapter 2.6, p.214-220
[12] A human-driven decline in global burned area | Science
[13] Resúmenes climatológicos – Página 1 – España – Anuales – Agencia Estatal de Meteorología – AEMET. Gobierno de España
[14] Alarmismo climático y la irrelevancia de la ciencia – Fernando del Pino Calvo-Sotelo (fpcs.es)

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Hacia un corralito de alta tecnología

Escrito por Juan Manuel Olarieta


Durante los tres años de pandemia los gobiernos paralizaron deliberadamente la actividad económica. Generaron una cantidad gigantesca de deudas y, para pagarlas, liberaron dinero fiduciario a espuertas.

Esa gran masa de moneda circulante (dólares, euros, libras) aumentó aún más con la Guerra de Ucrania, desatando una inflación galopante. El coste de la energía y los alimentos redujo los salarios reales de los trabajadores.

Para frenar la inflación, los bancos centrales elevaron los tipos de interés, tras lo cual el valor de los bonos se desplomó y el castillo de naipes empezó a tambalearse.

Algunos bancos han quebrado y la respuesta política es reforzar la supervisión “para que no se vuelva a repetir”. En las crisis financieras, los bancos centrales siempre salen absueltos. Los medios ni siquiera hablan de ellos, como si sólo fueran árbitros. Quieren dar la impresión de que no tienen la culpa del corralito, que es consecuencia de los bancos privados.

Es la gran coartada socialdemócrata: lo público es mejor que lo privado, hay que cambiar las reglas del juego, intensificar los controles, regular los mercados…

Las criptomonedas son uno de esos asuntos privados. Dos de los bancos que se han hundido (Silvergate y Signature) habían invertido en ellas, lo mismo que el SVB. Quieren aparentar que las criptomonedas son un peligro para el sistema financiero porque son privadas.

En consecuencia, pretenden regular las criptomonedas y la mejor manera es que sean los bancos centrales quienes las emitan. En la jerga de los expertos se llaman CBDC.

Esa política económica conduce a reforzar el capitalismo monopolista de Estado en los mercados financieros. Del mismo modo que España acabó con las cajas de ahorros (públicas) en beneficio de los bancos (privados), ahora tratan de eliminar a los pequeños bancos en beneficio de los grandes. Habría menos bancos y serán más fáciles de manejar para los bancos centrales.

A su vez, los bancos centrales ya funcionan de manera “independiente” de los gobiernos respectivos, es decir, no son tan políticos ni públicos como antes. El modelo es la Reserva Federal de Estados Unidos, un banco privado: instituciones privadas ejerciendo funciones públicas (de política económica).

En el caso de las criptomonedas, el sistema funcionaría al revés: una institución pública asumiría funciones privadas. Es otro espejismo: a muchos las CBDC les parecen más seguras que las criptomonedas de los bancos privados porque las emite un organismo público (que no tiene ánimo de lucro ni, por lo tanto, un afán de especular con la moneda digital).

Pero si, como ocurre, los fondos de garantía de depósitos cubren las cuentas de los clientes de los bancos quebrados, cualquiera que sea la cantidad, las instituciones públicas ya están sustituyendo a las privadas.

Lo que se está preguntando ahora mismo el capital financiero es: ¿las CBDC serán un factor de estabilización financiera?, ¿cómo afectarían a los futuros corralitos? Eso significa que hay algo que tienen muy claro: el actual sistema financiero internacional es insostenible y puede desatar una crisis económica sin precedentes.

En enero de este año, el Foro Económico Mundial publicó un documento titulado : “¿Pueden las monedas digitales de los bancos centrales ayudar a estabilizar los mercados financieros mundiales?” El Banco de Pagos Internacionales respondió que puede ocurrir todo lo contrario: las CBDC (y el dinero digital en general) pueden agravar las crisis bancarias, pero sólo respecto de los bancos que tengan dificultades. Ahora bien, como permiten transferir dinero de forma instantánea, los depositantes huirían de los pequeños bancos para marcharse a los fuertes.

Por lo tanto, de momento, el capital financiero sólo piensa en crisis bancarias localizadas en los pequeños bancos y juegan con la suposición de que los bancos centrales no van a dejar caer a los grandes, que se beneficiarían de la crisis de los demás, es decir, que se produciría una monopolización aún mayor del mercado financiero.

Con más razón se puede decir eso mismo de las CBDC: los depositantes de los bancos privados comprarían las CBDC de los bancos centrales a golpe de móvil, sin necesidad de guardar cola en la sucursal del banco, ni en el cajero automático.

Los corralitos serían mucho más discretos, sin gritos en las calles, pero mucho más acelerados y, por lo tanto, más graves. Bastaría que los rumores corrieran por las redes sociales para vaciar las cuentas en muy pocos segundos. Las retiradas de fondos serían más frecuentes y más masivas, llevando a los bancos privados a la quiebra.

Con los CBDC los bancos centrales van a hacer exactamente lo mismo que con el dinero fiduciario, creando más inestabilidad financiera y provocando el colapso de los bancos privados, las aseguradoras y, finalmente, las bolsas de valores.

Antes de que esa situación se produzca, quienes estén enganchados a los móviles y sus aplicaciones se encontrarán con una sorpresa desagradable: empezarán a pulsar las teclas pero no podrán recuperar su dinero. El móvil dejará de mover dinero sin esperar a que el corralito haya aparecido. Es política preventiva. Para evitar una quiebra lo mejor es dejar a los clientes sin su dinero.

Se acabaron las crisis, las quiebras y los corralitos. No es futurología; ya ocurrió con las acciones de GameStop hace un par de años. En lo sucesivo no bastará tener cuidado con los bancos, sino también con las aplicaciones de los móviles, como Robin Hood, que funcionan muy rapido y dejan de funcionar más rápido aún.

La plataforma digital Robin Hood hizo todo lo contrario de lo que cabía esperar de una denominación así: robó el dinero a los pobres para dárselo a los ricos. No sólo los bancos funcionan así; también las empresas tecnológicas, aunque presuman de “alternativas”.

Hay que tener mucho cuidado con los “alternativos”. Forman parte de lo mismo: robar a los pobres para dárselo a los ricos, porque es la manera de paliar las crisis capitalistas.

La España embargada y el marrón de las renovables que Sánchez ha multiplicado

Los pleitos internacionales por las renovables brindan una pésima imagen ante las agencias de calificación y los grandes inversores. Mala tarjeta de presentación para un país obligado a financiar una deuda inmensa

JUAN T. DELGADO en VOXPOPULI

No debe ser plato de buen gusto para los profesionales del Tesoro, ni para algunos funcionarios ‘top’ del Ministerio de Economía. Sobre sus espaldas recae la misión de mover en los mercados la deuda soberana española. Esta tarea implica dar la cara ante quienes tienen que calificarla y, por supuesto, ante quienes pueden comprarla. Y el presente no facilita, precisamente, la ‘venta’. España es hoy cualquier cosa menos un ejemplo para los inversores internacionales, y no sólo porque tiene una deuda pública excesiva: para colmo, no paga lo que debe.

Las principales agencias de calificación (Moody’sFitch o S&P) son plenamente conscientes. Se lo han hecho saber los fondos que llevan años litigando contra el Estado por los cambios de retribución de las energías renovables. El marrón lo dejó el Ejecutivo de Mariano Rajoy sin medir las consecuencias. Recordemos: el gabinete de José Luis Rodríguez Zapatero aprobó unas primas de ensueño para promover fuentes, como la solar o eólica. El Gobierno de Rajoy, al que tocó comerse el rescate europeo, consideró disparatada la factura y tiró por la calle de en medio, aplicando un tajo radical a la retribución. 

De aquellos polvos vienen los actuales lodos. Los inversores se lanzaron en tromba a denunciar al Estado. Las cortes de arbitraje fueron dándoles uno por uno la razón, imponiendo compensaciones… que el Gobierno de Sánchez se niega a pagar ahora. La bola de nieve se ha hecho tan grande que sólo Venezuela supera hoy a España en el ranking de países morosos. Lo ha contado en Vozpópuli Alberto Sanzya hay ocho laudos impagados por valor de 700 millones y un reguero de litigios que supera el medio centenar.

Hasta el Banco Mundial ha sacado los colores al Gobierno, exigiendo que abone lo exigido en los arbitrajes. Mala tarjeta de presentación para un país obligado a lidiar con una deuda pública descomunal. En septiembre de 2022 superó por primera vez la barrera del billón y medio de euros, y el pasado febrero cerró con un nuevo récord (1,52 billones). La factura desbocada de las pensiones o la falta de voluntad para recortar el gasto superfluo explican, entre otros factores, por qué España tardará mucho más que otros países vecinos en recuperar los niveles de deuda prepandemia.

Sólo este año, el Tesoro tiene que colocar cerca de 257.000 millones de euros, sumando las nuevas emisiones (70.000 millones) y la refinanciación de los títulos en circulación. La rentabilidad exigida en las primeras operaciones del año ya alcanzó los niveles más altos en una década (casi un 3% para los bonos a 10 años).

Al Tesoro le queda un gran trabajo por delante en los próximos meses. A la incertidumbre que genera entre los inversores el año electoral, se suma el goteo de informaciones negativas que seguirán generando los pleitos de las energías renovables.

Pulsos por las renovables

No olvidemos que esos pulsos se libran en las principales plazas del mercado, como Londres Nueva York. E incluso en la lejana Sidney, donde la Corte Suprema ha iniciado un proceso que puede culminar en el embargo de activos de la pública Navantia en suelo australiano. 

Eso es, exactamente, lo que ya está ocurriendo en Reino Unido. El Tribunal Superior de Londres aceptó a principios de este mes el embargo cautelar de la sede del Instituto Cervantes en la capital. Todo un bochorno para quienes trabajan en la institución. Y un apunte negativo más para quienes dan la cara en el Ministerio de Economía ante los inversores y las agencias de calificación de riesgos.

Tanto Moody’s como Fitch o S&P conocieron hace diez días un hecho que prendió como la pólvora en los mercados y en la prensa: un fondo estadounidense (Blasket Renewable Investments) ha solicitado que se declare el ‘default’ de una partida de deuda española. Sus abogados esgrimen que los bonos españoles merecen tal castigo al ser emitidos por un Estado tan mal pagador.

El incendio, lejos de aplacarse, irá extendiéndose, a la vista de la lista de laudos pendientes de pago. El marrón de Rajoy que Sánchez ha multiplicado acabará en manos del próximo presidente. «Lo peor que nos puede pasar es que los inversores internacionales empiecen a percibir que España va camino de convertirse en una especie de Venezuela», asegura uno de los principales banqueros de inversión que operan en nuestro país. «En el fondo, eso es lo que percibió Rafael del Pino. Por eso se marcha Ferrovial.

 

Cómo los «Ambientalistas», BLM y LGBTIQ+ son utilizados para extorsionar

Escrito por: Jose Miguel

Todos sabemos que la izquierda es astuta y habilidosa al momento de promover sus agendas.

Son tan astutos, que han sabido tocarle la tecla a comunidades como los LGBTIQ+, BLM y los «Ambientalistas», hasta el punto que los resentimientos los convierten en «luchas».

Pero para poder hacer más bulla que los contrincantes, no basta con «gritar más fuerte», sino que hay que silenciar a los que no piensan igual que ellos, y los ☭ usan a estas comunidades para lograrlo.

Les explico cómo…

Al igual que toda mafia o pandilla, los comunistas apelan a la extorsión, persecución y el chantaje de los disidentes. Todo aquel que no se pliegue a su narrativa, es considerado «enemigo de la causa» y debe ser cancelado.

Pero para cancelarlo, hay que utilizar el poder. Los comunistas ☭ tienen poder económico, poder político y poder mediático. Combinados todos, terminan en algo muy peligroso: poder de manipulación.

Para manipular, la izquierda se apalanca en algo que a la gran mayoría de seres humanos les importa: las causas.

Ha sido la izquierda ☭, a través del financiamiento, el poder político y los medios, quienes han convertido a estas comunidades en supuestas causas:

Financian a grupos dentro de estas comunidades, para que hagan más bulla y alborotos que cualquier otro.

Veámoslo uno por uno: La autora estadounidense Candace Owensc expuso el gran tramado financiero que hay detrás de la organización BLM.

Este movimiento es usado como una célula de la mafia de izquierda, para bajar recursos $$ que financian todas las protestas y desastres de BLM.

BLM no solo es la cabeza de toda una pandilla de organizaciones que financia a supuestos «movimientos por los derechos de los negros», sino que desde BLM se bajan millones de dólares para movimientos que se identifican como LGBTIQ+ .

En palabras simples: El movimiento BLM es la nave nodriza y de ahí para abajo, movimientos como LGBTIQ+ y todos sus derivados, son células de una organización que funciona como mafia y como pandilla.

Pero ya va, ¿Por qué cómo pandilla? Las alas extremistas del movimiento BLM y de la comunidad LGBTIQ+, emplean las mismas técnicas y métodos que los pandilleros, al momento de ir contra sus contrincantes.

¿Qué contrincantes? Quienes no promuevan su narrativa y quienes la critiquen.

Son innumerables, la cantidad de veces que BLM y LGBTIQ+ han amenazado con sabotear, boicotear y hasta destruir, empresas, marcas, figuras públicas y al ciudadano común, utilizando su poder económico, político y mediático para difamar y extorsionar a los disidentes.

Estas pandillas han sido capaces de presionar a empresas para que despidan empleados, bajo la etiqueta «racistas» y «homofóbicos». También, han hecho que el poder político cierre negocios o imponga multas sobre negocios bajo las mismas etiquetas de «racistas» y homofóbicos».

Todo lo que no se sume a su narrativa, los movimientos BLM y sus células como la comunidad LGBTIQ+ los acusan con etiquetas que hoy día, la corrección política ha convertido en mazos para arrodillar a la humanidad. Racismo y homofobia son etiquetas que se usan hoy para extorsionar.

Hay un movimiento que funciona igual, pero más a nivel corporativo: los supuestos «Activistas por el medio ambiente». Estos son profesionales de la extorsión, porque tienen mucho poder y lobby político, en los principales gobiernos del mundo y en el Foro Económico Mundial.

La supuesta causa «por el medio ambiente» que promueven los «activistas por el medio ambiente», es utilizada para:

– Conseguir recur$o$ infinitos, vía impuestos, tasas y aranceles.
– Castigar a las empresas a través de multas y penalizaciones, por «no cumplir con lineamientos medioambientales».

¡Extorsión!

¿Cómo hacerles frente? Primero, hay que estar muy claros en que es deber moral el hacerle la guerra cultural a los tres: BLM + LGBTIQ+ + Activistas ambientales. Segundo, hay que mantenerse firmes en las opiniones, las tradiciones, la forma de ver la vida, las creencias y los valores. ¡No cedan!

La única forma de ponerle freno a las alas radicales de estos movimientos, es a través de la integridad, la unión, el trabajo en equipo y la guerra cultural. ¿Te quieren extorsionar? Pues hay que exponerlos. ¿Te quieren chantajear? Hay que hacerlo público y dejarlos en evidencia.

Si hay algo que sobra dentro de estas comunidades es:

– La hipocresía
– La xenofobia
– El desprecio por la libertad
– El odio a quien no piense igual
– El desprecio a lo bueno
– La intolerancia a la crítica
– La cultura pandillera

No se dejen intimidar.

Cierro con esto: Para parecer fuertes y hacer bulla, no se necesita tener más músculo y gritar más fuerte, solo hay que saber intimidar y amasar a un grupito de adoctrinados que griten. Ellos no son más fuertes, ni mayor cantidad, pero saben hacer ambas.

¡Vamos a exponerlos!

The end is near. La derrota de Podemos

Irene Montero, Ione Belarra, y por extensión Pam y todas las alegres feministas del Ministerio de Igualdad, han sufrido una derrota sin paliativos con su Ley del Sólo Sí es Sí. Sus caras en el Congreso eran un poema. Humilladas pero sin aceptar su responsabilidad y sin dimisiones. Que ya son casta y están por la pasta. A eso sumen que Yolanda suma que te sumarás y que Tezanos hunde al partido… Este artículo es el Sainete Triste del Ministerio de Igualdad, una recreación ficticia pero plausible de los últimos días de Podemos. The end is near…

Por Julio Murillo

El día auguraba tormenta en el Ministerio de Igualdad. La tarde anterior Irene Montero había regresado de su viaje relámpago a Nueva York, donde había participado en la sesión de la Comisión sobre la Condición de la Mujer de la ONU, dedicada a la brecha de género en el mundo digital. Volvía, así lo había filtrado en discreta llamada telefónica una de sus secretarias, destemplada y con el rictus torcido en los labios. Demasiadas cosas en muy pocos días. Había convocado, mientras sobrevolaba el Atlántico, una reunión de crisis de su gabinete a las diez en punto.

Pasadas las nueve y media, y con cara de haber pasado una noche toledana, llegó trastabillando Lilith Verstringe, secretaria de Estado de la Agenda 2030. Saludó abúlica al personal, alzando el puñito y musitando su sempiterna melopeya –«Ma-ña-naaa… Es-pa-ñaaa… será re-pu-bli-canaaa»– y se dejó caer, desvencijada, en una butaca de la sala de juntas, comenzando a roncar a los pocos segundos. Al rato apareció Isa Serra, la portavoz de Podemos en la Asamblea de Madrid y asesora del Ministerio, con la cara lavada y recién peinada. Y ya eran casi las diez cuando asomaron, al unísono, Ione Belarra, ministra de Derechos Sociales y Agenda 2030, aferrada a sus carpetas, y Ángela «Pam» Rodríguez, Secretaria de Estado de Igualdad. Traía la mujer expresión de I can’t get no satisfaction, por lo que el personal interpretó, no sin malicia, que una vez más había vuelto a quedarse sin pilas alcalinas durante la noche.

A todos les pareció que el semblante de Irene no auguraba nada bueno. Irrumpió en la estancia con el ceño fruncido y los morritos más arrugados que una pasa de Corinto. Descargó su tablet y varios informes, se sirvió un té con aguachirle de avena y entró sin dilación en materia.

—A ver, chiques, os he convocado porque esto no va nada bien. El PSOE reforma la Ley de Libertad Sexual. Nos la meten doblada. Ya sabéis que el otro día se dio luz verde por vía urgente a su tramitación, con votos a favor de peperos y ciudadanos; este 8M hemos dado imagen de desunión, con manifestaciones paralelas, y con notable bajada de participación… Y me tuve que oír a más de una diciendo que nos pasamos diez pueblos en casi todo, y que así que no… –resumió adusta, yendo a clavar su mirada en Pam.

—¿A mí me miras? –interpeló con cara de bizcocho recién horneado la Secretaria de Estado–, ¿no me estarás culpando de todo eso a mí, no?

—Aquí hay para todos, pero tú deberías ser la primera en hacértelo mirar, reina, porque no paras de rajar y carcajearte en los medios… ¡Que si los violadores saldrán a miles de las cárceles; que menuda pena que no pudiera abortar en su día la madre de Santiago Abascal; que cómo es posible que al setenta y cinco por cien de las jóvenes les vaya mucho más el «aquí te pillo, aquí te empotro» que la auto estimulación! ¡Y que el consolador es una máquina de matar fascistas! ¿A ti eso te parece normal. tía? ¡Nos están atizando a base de bien en todas las encuestas! ¡Nunca nos habían puesto a parir así en las redes!

—Oye, oye, a ver, con mi satisfayer no te metas, bonita de cara, que Marx nos creó a todas libres… –gruñó molesta Pam cargando lanza en ristre–. ¡Si tengo foso con cocodrilos, puente levadizo y rastrillo en mi castillo es cosa mía!¡Como si la continencia verbal fuera lo tuyo! ¡Menudas peroratas largas tú con cara de acelga hervida: que lo que toca ahora es ocuparse del placer de las de setenta y ochenta en los geriátricos; que a ver cómo normalizamos lo de la coyunda en días menstruales…!

—Mira, Pam, así no vamos bien. Te pasas el santo día enmerdando en Twitter y en Instagram: que si tú eres «bollera de barrio de confianza»; que si estás en eterno problema con tu cuerpo; que si todos los españoles son fachas y violan a tope… Te dedican artículos a todas horas. Y Pedro Sánchez está hasta el gorro de nosotras, se sube por las paredes como un gato, y nos culpa de que las encuestas no le sean favorables. Lo sé de buena tinta. Entre lo de Tito Berni, la Moción de Censura de Tamames, y lo de la Ley del Sólo Sí es Sí, está que echa espuma por la boca. Y las municipales están a la vuelta de la esquina, y en cuatro días Navidad y Generales… ¡Y todas a la calle!

—¡Bah, para nada, no sufras, que el Gobierno de coaflicción, digo de coalición, está asegurado! –aseveró esbozando una sonrisilla cínica–. Oye… ¿No será que lo que a ti te amarga el café es ese análisis crítico que te dedica Gloria Elizo, ¡una de las nuestras!, en El Mundo? ¡Dice que eres un «cóctel explosivo y que lo tienes todo para provocar odio en muchos sectores»; que tienes una visión sesgada de las cosas; que no has desarrollado tu capacidad para hacer política, y que sólo entiendes la política como una guerra constante! ¡Y, ah, sí, que tú y Pablo os comportáis como si Podemos fuera vuestro coto de caza privado!

Si hasta ese momento la expresión de contrariedad de Irene era notoria, escuchar eso casi le desfigura el rostro. Durante segundos interminables flotó en la sala un silencio de ultratumba.

—Mira, lo que más me jode de este artículo de Gloria es que haya puesto el dedo en la llaga al señalar que parte de mi problema es haberme rodeado de un equipo no capacitado para estar en primera línea de la política… ¡Vamos a dejarlo estar, Pam! –zanjó taxativa–. En cuanto a ti, Ione, chata, hazme el favor… ¡Deja ya de llamar a Juan Roig «capitalista despiadado» cada dos por tres, basta de poner a parir a Mercadona por haber ganado un cinco por ciento más que el año anterior, y de exigir que se intervenga la cesta de la compra y de promover boicots! ¡Si es que parecemos unos antisistema!

Lilith Verstringe, que seguía durmiendo plácidamente, abrió en ese preciso instante los ojos y bostezó. Había escuchado la última parte de la invectiva de la ministra.

—¿Qué dices, Irene? ¿Ya no somos antisistema, muy anarquistas y republicanos? –interpeló estirando los brazos– ¿O lo dices porque si se nos acaba el chollo acabaremos todas de cajeras en el Mercadona? ¡Ay, no sé, perdonadme chicas, pero es que hoy estoy taaan cansada!

—¡Madre mía, qué he hecho yo para merecer esto! –se lamentó Irene hundiendo el rostro entre las manos– ¡Pero si es muy fácil, coño, sólo os estoy pidiendo que mantengamos, hasta que las aguas vuelvan a su cauce y todo se tranquilice un poco, un perfil más bajo, menos combativo! ¡Ocupémonos de asuntos menores, de cosas que no encabriten a todo el corral!

—¡Eso está hecho, Irene! –exclamó Isa Serra, achispada, chasqueando los dedos–. Mira, ya tenemos esos dos informes de los que te hablé, breves pero concisos. Y a precio de ganga, a cincuenta mil euros cada uno. Éste de los semáforos es muy bueno… ¿Sabéis que el algoritmo de los semáforos es machista y perjudica a las mujeres? ¡Os paso copia a todas! ¡Y luego está éste otro, que confirma que en este país pecamos de hablismo y glotofobia, como Pablo Motos, y que aquí todo el mundo se burla de su vecino y le discrimina por su acento y por su forma de hablar! ¡Eso son por lo menos dos buenas campañas!

Irene se quedó traspuesta, con cara de pasmarote, ausente. Definitivamente el mundo no estaba a su altura. Respiró hondo y optó por sosegarse. Sonó su teléfono móvil. Contestó con desgana.

—¿Sí…?

—¿Ireneee? ¡Holaaa, que soy yo, la Yoli! Cuchaaa, preciosa, que estaba yo por aquí, en Móstoles, que me he venido a Móstoles a ver si sumo a dos concejales del PSOE que están transicionando más a la izquierda, y me he dicho… ¿Y por qué no aprovechas que estás en Móstoles y llamas, entre suma y suma, a Irene, a ver si quiere sumarse ella también? Y así, sumando sumando, nos salen bien los números… Oye, que sin compromiso, tú háblalo con Pablo, y si no queréis sumaros, pues no pasa nada, pero al menos no me restéis, ¿eh? ¡Es que si me restáis no podremos crecer y multiplicarnos!

—Ya, sí, vale, Yoli, vale, ya hablaremos; oye que te dejo, que tengo un mal día y estoy con jet lag

—Pues nada, bonita, tómate un Gelocatil y ya hablamos… ¡Salud y República, camarada!