Categoría: ACTUALIDAD

Cómo los «Ambientalistas», BLM y LGBTIQ+ son utilizados para extorsionar

Escrito por: Jose Miguel

Todos sabemos que la izquierda es astuta y habilidosa al momento de promover sus agendas.

Son tan astutos, que han sabido tocarle la tecla a comunidades como los LGBTIQ+, BLM y los «Ambientalistas», hasta el punto que los resentimientos los convierten en «luchas».

Pero para poder hacer más bulla que los contrincantes, no basta con «gritar más fuerte», sino que hay que silenciar a los que no piensan igual que ellos, y los ☭ usan a estas comunidades para lograrlo.

Les explico cómo…

Al igual que toda mafia o pandilla, los comunistas apelan a la extorsión, persecución y el chantaje de los disidentes. Todo aquel que no se pliegue a su narrativa, es considerado «enemigo de la causa» y debe ser cancelado.

Pero para cancelarlo, hay que utilizar el poder. Los comunistas ☭ tienen poder económico, poder político y poder mediático. Combinados todos, terminan en algo muy peligroso: poder de manipulación.

Para manipular, la izquierda se apalanca en algo que a la gran mayoría de seres humanos les importa: las causas.

Ha sido la izquierda ☭, a través del financiamiento, el poder político y los medios, quienes han convertido a estas comunidades en supuestas causas:

Financian a grupos dentro de estas comunidades, para que hagan más bulla y alborotos que cualquier otro.

Veámoslo uno por uno: La autora estadounidense Candace Owensc expuso el gran tramado financiero que hay detrás de la organización BLM.

Este movimiento es usado como una célula de la mafia de izquierda, para bajar recursos $$ que financian todas las protestas y desastres de BLM.

BLM no solo es la cabeza de toda una pandilla de organizaciones que financia a supuestos «movimientos por los derechos de los negros», sino que desde BLM se bajan millones de dólares para movimientos que se identifican como LGBTIQ+ .

En palabras simples: El movimiento BLM es la nave nodriza y de ahí para abajo, movimientos como LGBTIQ+ y todos sus derivados, son células de una organización que funciona como mafia y como pandilla.

Pero ya va, ¿Por qué cómo pandilla? Las alas extremistas del movimiento BLM y de la comunidad LGBTIQ+, emplean las mismas técnicas y métodos que los pandilleros, al momento de ir contra sus contrincantes.

¿Qué contrincantes? Quienes no promuevan su narrativa y quienes la critiquen.

Son innumerables, la cantidad de veces que BLM y LGBTIQ+ han amenazado con sabotear, boicotear y hasta destruir, empresas, marcas, figuras públicas y al ciudadano común, utilizando su poder económico, político y mediático para difamar y extorsionar a los disidentes.

Estas pandillas han sido capaces de presionar a empresas para que despidan empleados, bajo la etiqueta «racistas» y «homofóbicos». También, han hecho que el poder político cierre negocios o imponga multas sobre negocios bajo las mismas etiquetas de «racistas» y homofóbicos».

Todo lo que no se sume a su narrativa, los movimientos BLM y sus células como la comunidad LGBTIQ+ los acusan con etiquetas que hoy día, la corrección política ha convertido en mazos para arrodillar a la humanidad. Racismo y homofobia son etiquetas que se usan hoy para extorsionar.

Hay un movimiento que funciona igual, pero más a nivel corporativo: los supuestos «Activistas por el medio ambiente». Estos son profesionales de la extorsión, porque tienen mucho poder y lobby político, en los principales gobiernos del mundo y en el Foro Económico Mundial.

La supuesta causa «por el medio ambiente» que promueven los «activistas por el medio ambiente», es utilizada para:

– Conseguir recur$o$ infinitos, vía impuestos, tasas y aranceles.
– Castigar a las empresas a través de multas y penalizaciones, por «no cumplir con lineamientos medioambientales».

¡Extorsión!

¿Cómo hacerles frente? Primero, hay que estar muy claros en que es deber moral el hacerle la guerra cultural a los tres: BLM + LGBTIQ+ + Activistas ambientales. Segundo, hay que mantenerse firmes en las opiniones, las tradiciones, la forma de ver la vida, las creencias y los valores. ¡No cedan!

La única forma de ponerle freno a las alas radicales de estos movimientos, es a través de la integridad, la unión, el trabajo en equipo y la guerra cultural. ¿Te quieren extorsionar? Pues hay que exponerlos. ¿Te quieren chantajear? Hay que hacerlo público y dejarlos en evidencia.

Si hay algo que sobra dentro de estas comunidades es:

– La hipocresía
– La xenofobia
– El desprecio por la libertad
– El odio a quien no piense igual
– El desprecio a lo bueno
– La intolerancia a la crítica
– La cultura pandillera

No se dejen intimidar.

Cierro con esto: Para parecer fuertes y hacer bulla, no se necesita tener más músculo y gritar más fuerte, solo hay que saber intimidar y amasar a un grupito de adoctrinados que griten. Ellos no son más fuertes, ni mayor cantidad, pero saben hacer ambas.

¡Vamos a exponerlos!

Las temperaturas mundiales no han subido en los últimos nueve años

No ha habido ningún aumento de las temperaturas mundiales desde julio de 2015 hasta marzo de este año, es decir, durante casi nueve años, según los registros satelitales de la Universidad de Alabama en Huntsville que miden las temperaturas en la troposfera.

Con respecto a la media del periodo 1991-2020 la temperatura fue de +0,20ºC, mientras que en febrero fue de sólo +0,08ºC.

Si tomamos un periodo de tiempo aún más largo, desde enero de 1979, la tendencia lineal de calentamiento se mantiene en +0,13ºC por década .

Se trata de mediciones reales de temperaturas que contrastan con las predicciones apocalípticas basadas en modelos informáticos o en las declaraciones de los grupos seudoecologistas.

Así, el movimiento 300.org intentó impedir que se superara las 300 partes por millón (ppm) de CO2 en la atmósfera, ya que ello elevaría las temperaturas y extinguiría la vida en el planeta.

El límite se basaba en un artículo publicado en 2007 por el “experto” James Hansen en el que aseguraba que 350 ppm de CO2 en la atmósfera era el tope que podían admitir los seres vivos.

Aquella web desapareció de puro ridículo hace ya varios años y actualmente la concentración de CO2 está en 418 ppm y, a pesar de ello, las temperaturas no aumentan de manera correlativa.

FUENTE: mpr21

La inteligencia artificial será la Nueva Inquisición

Desde el 30 de noviembre, fecha en que se puso a disposición de los usuarios, la “revolución” ChatGPT ha sacudido el panorama informático, dando una pequeña noción de las aplicaciones posibles de la inteligencia artificial.

Entre otras cosas, ChatGPT es un motor conversacional basado en un modelo lingüístico que se ha entrenado con millones de documentos en línea. Es capaz de generar textos de forma fluida, simulando una conversación humana convincente.

Cuando salió al mercado, el número de usuarios creció rápidamente, hasta el punto de que en la actualidad la utilizan más de cien millones de internautas. Es la aplicación informática que ha atraído más atención en menos tiempo. Lo más sorprendente es la capacidad de la máquina para imitar un diálogo, para dar respuestas que son, si no exactas, al menos superficialmente coherentes.

Ante el éxito, OpenAI, la empresa emergente que ha desarrollado el chatbot, ha lanzado una versión de pago. Por 20 dólares al mes, los estadounidenses primero, y luego el resto del mundo, podrán interactuar con el robot y obtener respuestas sobre los temas que se le pregunten… si es capaz de ello.

Microsoft, que ya tenía una participación en OpenAI, ha invertido más dinero en el negocio: 10.000 millones de dólares. Dado el éxito y el interés de Microsoft, Google entró en pánico. La empresa es muy consciente de la importancia del robot conversacional y de su impacto en las búsquedas en internet, el negocio principal de Google.

También ha avanzado mucho con su propia versión, Bard, con la que pretende hacer la competencia a ChatGPT, ofreciendo la posibilidad de que los usuarios interactúen con el chatbot. Pero Bard decepcionó y los especuladores sacaron su dinero rápidamente. Las acciones de Alphabet cayeron hasta un 8,9 por cien el miércoles. Ha sido la mayor caída de las acciones de la empresa en los últimos tres meses.

Pero la inteligencia artificial ya es un negocio especulativo. Otras empresas del gremio se han subido rápidamente a la cresta de la ola. Incluso se ha creado un fondo cotizado en bolsa en torno a esta moda. Como las demás tecnologías, la fiebre puede durar tanto como la especulación.

ChatGPT ha sido entrenado con preguntas cuidadosamente seleccionadas y, por lo tanto, con el sesgo asociado a ellas. Un desliz podría ser costoso para la marca comercial, por lo que orienta las respuestas para evitar ser políticamente incorrecto. Es la robotización intelectual.

La inteligencia jamás puede ser artificial. Es lógico que en internet los robots se hagan pasar por personas. Para eso se han creado. Lo sorprendente no es eso, sino que las personas funcionen como robots.

Lo mismo que los buscadores, ChatGPT expresa la ideología dominante de manera mecánica. En internet no hay más que una pregunta y una respuesta relevantes:

— Pregunta: ¿A dónde va Vicente?
— Respuesta: A donde va la gente

La uniformidad y la corrección política de los buscadores son una forma de censura, de la misma naturaleza que la que ya existe en las redes sociales. Algunos malintencionados ya han empezado a medir el sesgo introducido en las bases de datos de las que ChatGPT extrae sus respuestas.

En un futuro próximo la inteligencia artificial será la Nueva Inquisición y el nuevo juez del decoro, lo mismo que la Wikipedia, las universidades, los colegios profesionales… y la Guardia Civil.

FUENTE: mpr21

The end is near. La derrota de Podemos

Irene Montero, Ione Belarra, y por extensión Pam y todas las alegres feministas del Ministerio de Igualdad, han sufrido una derrota sin paliativos con su Ley del Sólo Sí es Sí. Sus caras en el Congreso eran un poema. Humilladas pero sin aceptar su responsabilidad y sin dimisiones. Que ya son casta y están por la pasta. A eso sumen que Yolanda suma que te sumarás y que Tezanos hunde al partido… Este artículo es el Sainete Triste del Ministerio de Igualdad, una recreación ficticia pero plausible de los últimos días de Podemos. The end is near…

Por Julio Murillo

El día auguraba tormenta en el Ministerio de Igualdad. La tarde anterior Irene Montero había regresado de su viaje relámpago a Nueva York, donde había participado en la sesión de la Comisión sobre la Condición de la Mujer de la ONU, dedicada a la brecha de género en el mundo digital. Volvía, así lo había filtrado en discreta llamada telefónica una de sus secretarias, destemplada y con el rictus torcido en los labios. Demasiadas cosas en muy pocos días. Había convocado, mientras sobrevolaba el Atlántico, una reunión de crisis de su gabinete a las diez en punto.

Pasadas las nueve y media, y con cara de haber pasado una noche toledana, llegó trastabillando Lilith Verstringe, secretaria de Estado de la Agenda 2030. Saludó abúlica al personal, alzando el puñito y musitando su sempiterna melopeya –«Ma-ña-naaa… Es-pa-ñaaa… será re-pu-bli-canaaa»– y se dejó caer, desvencijada, en una butaca de la sala de juntas, comenzando a roncar a los pocos segundos. Al rato apareció Isa Serra, la portavoz de Podemos en la Asamblea de Madrid y asesora del Ministerio, con la cara lavada y recién peinada. Y ya eran casi las diez cuando asomaron, al unísono, Ione Belarra, ministra de Derechos Sociales y Agenda 2030, aferrada a sus carpetas, y Ángela «Pam» Rodríguez, Secretaria de Estado de Igualdad. Traía la mujer expresión de I can’t get no satisfaction, por lo que el personal interpretó, no sin malicia, que una vez más había vuelto a quedarse sin pilas alcalinas durante la noche.

A todos les pareció que el semblante de Irene no auguraba nada bueno. Irrumpió en la estancia con el ceño fruncido y los morritos más arrugados que una pasa de Corinto. Descargó su tablet y varios informes, se sirvió un té con aguachirle de avena y entró sin dilación en materia.

—A ver, chiques, os he convocado porque esto no va nada bien. El PSOE reforma la Ley de Libertad Sexual. Nos la meten doblada. Ya sabéis que el otro día se dio luz verde por vía urgente a su tramitación, con votos a favor de peperos y ciudadanos; este 8M hemos dado imagen de desunión, con manifestaciones paralelas, y con notable bajada de participación… Y me tuve que oír a más de una diciendo que nos pasamos diez pueblos en casi todo, y que así que no… –resumió adusta, yendo a clavar su mirada en Pam.

—¿A mí me miras? –interpeló con cara de bizcocho recién horneado la Secretaria de Estado–, ¿no me estarás culpando de todo eso a mí, no?

—Aquí hay para todos, pero tú deberías ser la primera en hacértelo mirar, reina, porque no paras de rajar y carcajearte en los medios… ¡Que si los violadores saldrán a miles de las cárceles; que menuda pena que no pudiera abortar en su día la madre de Santiago Abascal; que cómo es posible que al setenta y cinco por cien de las jóvenes les vaya mucho más el «aquí te pillo, aquí te empotro» que la auto estimulación! ¡Y que el consolador es una máquina de matar fascistas! ¿A ti eso te parece normal. tía? ¡Nos están atizando a base de bien en todas las encuestas! ¡Nunca nos habían puesto a parir así en las redes!

—Oye, oye, a ver, con mi satisfayer no te metas, bonita de cara, que Marx nos creó a todas libres… –gruñó molesta Pam cargando lanza en ristre–. ¡Si tengo foso con cocodrilos, puente levadizo y rastrillo en mi castillo es cosa mía!¡Como si la continencia verbal fuera lo tuyo! ¡Menudas peroratas largas tú con cara de acelga hervida: que lo que toca ahora es ocuparse del placer de las de setenta y ochenta en los geriátricos; que a ver cómo normalizamos lo de la coyunda en días menstruales…!

—Mira, Pam, así no vamos bien. Te pasas el santo día enmerdando en Twitter y en Instagram: que si tú eres «bollera de barrio de confianza»; que si estás en eterno problema con tu cuerpo; que si todos los españoles son fachas y violan a tope… Te dedican artículos a todas horas. Y Pedro Sánchez está hasta el gorro de nosotras, se sube por las paredes como un gato, y nos culpa de que las encuestas no le sean favorables. Lo sé de buena tinta. Entre lo de Tito Berni, la Moción de Censura de Tamames, y lo de la Ley del Sólo Sí es Sí, está que echa espuma por la boca. Y las municipales están a la vuelta de la esquina, y en cuatro días Navidad y Generales… ¡Y todas a la calle!

—¡Bah, para nada, no sufras, que el Gobierno de coaflicción, digo de coalición, está asegurado! –aseveró esbozando una sonrisilla cínica–. Oye… ¿No será que lo que a ti te amarga el café es ese análisis crítico que te dedica Gloria Elizo, ¡una de las nuestras!, en El Mundo? ¡Dice que eres un «cóctel explosivo y que lo tienes todo para provocar odio en muchos sectores»; que tienes una visión sesgada de las cosas; que no has desarrollado tu capacidad para hacer política, y que sólo entiendes la política como una guerra constante! ¡Y, ah, sí, que tú y Pablo os comportáis como si Podemos fuera vuestro coto de caza privado!

Si hasta ese momento la expresión de contrariedad de Irene era notoria, escuchar eso casi le desfigura el rostro. Durante segundos interminables flotó en la sala un silencio de ultratumba.

—Mira, lo que más me jode de este artículo de Gloria es que haya puesto el dedo en la llaga al señalar que parte de mi problema es haberme rodeado de un equipo no capacitado para estar en primera línea de la política… ¡Vamos a dejarlo estar, Pam! –zanjó taxativa–. En cuanto a ti, Ione, chata, hazme el favor… ¡Deja ya de llamar a Juan Roig «capitalista despiadado» cada dos por tres, basta de poner a parir a Mercadona por haber ganado un cinco por ciento más que el año anterior, y de exigir que se intervenga la cesta de la compra y de promover boicots! ¡Si es que parecemos unos antisistema!

Lilith Verstringe, que seguía durmiendo plácidamente, abrió en ese preciso instante los ojos y bostezó. Había escuchado la última parte de la invectiva de la ministra.

—¿Qué dices, Irene? ¿Ya no somos antisistema, muy anarquistas y republicanos? –interpeló estirando los brazos– ¿O lo dices porque si se nos acaba el chollo acabaremos todas de cajeras en el Mercadona? ¡Ay, no sé, perdonadme chicas, pero es que hoy estoy taaan cansada!

—¡Madre mía, qué he hecho yo para merecer esto! –se lamentó Irene hundiendo el rostro entre las manos– ¡Pero si es muy fácil, coño, sólo os estoy pidiendo que mantengamos, hasta que las aguas vuelvan a su cauce y todo se tranquilice un poco, un perfil más bajo, menos combativo! ¡Ocupémonos de asuntos menores, de cosas que no encabriten a todo el corral!

—¡Eso está hecho, Irene! –exclamó Isa Serra, achispada, chasqueando los dedos–. Mira, ya tenemos esos dos informes de los que te hablé, breves pero concisos. Y a precio de ganga, a cincuenta mil euros cada uno. Éste de los semáforos es muy bueno… ¿Sabéis que el algoritmo de los semáforos es machista y perjudica a las mujeres? ¡Os paso copia a todas! ¡Y luego está éste otro, que confirma que en este país pecamos de hablismo y glotofobia, como Pablo Motos, y que aquí todo el mundo se burla de su vecino y le discrimina por su acento y por su forma de hablar! ¡Eso son por lo menos dos buenas campañas!

Irene se quedó traspuesta, con cara de pasmarote, ausente. Definitivamente el mundo no estaba a su altura. Respiró hondo y optó por sosegarse. Sonó su teléfono móvil. Contestó con desgana.

—¿Sí…?

—¿Ireneee? ¡Holaaa, que soy yo, la Yoli! Cuchaaa, preciosa, que estaba yo por aquí, en Móstoles, que me he venido a Móstoles a ver si sumo a dos concejales del PSOE que están transicionando más a la izquierda, y me he dicho… ¿Y por qué no aprovechas que estás en Móstoles y llamas, entre suma y suma, a Irene, a ver si quiere sumarse ella también? Y así, sumando sumando, nos salen bien los números… Oye, que sin compromiso, tú háblalo con Pablo, y si no queréis sumaros, pues no pasa nada, pero al menos no me restéis, ¿eh? ¡Es que si me restáis no podremos crecer y multiplicarnos!

—Ya, sí, vale, Yoli, vale, ya hablaremos; oye que te dejo, que tengo un mal día y estoy con jet lag

—Pues nada, bonita, tómate un Gelocatil y ya hablamos… ¡Salud y República, camarada!

“Biden no merece cuatro años más para seguir destruyendo EEUU”

El expresidente de EE.UU. Donald Trump cargó este martes contra la candidatura de Biden, al tiempo que habló sobre sus propuestas de ser posible un próximo gobierno. Entre ellas proporcionar «bonos para bebés» a familias jóvenes para ayudar a iniciar «un baby boom muy necesario», «recompensar la producción nacional y aumentar los aranceles a los fabricantes extranjeros» y «eliminar toda regulación federal innecesaria que obstaculice la producción de energía doméstica».

Miami, 25 abr (EFE).- El expresidente de EE.UU. Donald Trump afirmó este martes a través de un mensaje de su equipo de campaña que “la Presidencia de Joe Biden ha sido un fracaso” y “no merece cuatro años más para seguir destruyendo Estados Unidos”.

En un largo mensaje tras el anuncio de Biden de que buscará la reelección en 2024, el equipo de Trump hace un balance muy negativo de la situación del país con el actual presidente demócrata y expone en detalle lo que hará el expresidente si gana las elecciones del próximo año.

El resumen de la Presidencia de Biden es según Trump: “Estados Unidos está al borde de una guerra nuclear mortal. Los estadounidenses están luchando para pagar los alimentos y la gasolina. La frontera se ha abierto a millones de inmigrantes ilegales desconocidos y toneladas de drogas mortales”.

Trump (2017-20021) y Biden fueron los candidatos republicano y demócrata, respectivamente, en las elecciones de 2020, un escenario que se repetiría en 2024 si, como por ahora indican las encuestas, el primero logra la nominación por el Partido Republicano.

Entre las medidas que Trump se propone implantar si regresa a la Casa Blanca está el proporcionar “bonos para bebés” a familias jóvenes para ayudar a iniciar “un baby boom muy necesario”, “recompensar la producción nacional y aumentar los aranceles a los fabricantes extranjeros” y “eliminar toda regulación federal innecesaria que obstaculice la producción de energía doméstica”.

Además, promete sacar a EE.UU. del Acuerdo Climático de París y emitir rápidamente aprobaciones para proyectos de infraestructura energética, desplegar todos los activos militares necesarios para imponer un embargo naval completo a los carteles de la droga y declararlos organizaciones terroristas.

En su agenda está también pedir al Congreso que se asegure de que los narcotraficantes reciban la pena de muerte y hacer “una inversión récord en la contratación, retención y capacitación de oficiales de policía”.

Asimismo, garantizar que las agencias policiales locales cooperen con las autoridades migratorias “para arrestar y deportar extranjeros criminales” y “asegurar por completo la frontera”.

Varios párrafos están dedicados a la lucha que Trump entablará contra “los fiscales marxistas radicales”, en la cual incluye nombrar “a 100 fiscales estadounidenses que serán el polo opuesto de los fiscales de distrito de Soros que están destruyendo el estado de derecho en Estados Unidos”.

Esa medida es una alusión al hecho de que un fiscal de distrito de Manhattan, Alvin Bragg, al que acusa de ser marxista y de estar pagado por el financiero George Soros, le imputó cargos penales por los pagos supuestamente ilegales que hizo a una actriz porno en 2016 para comprar su silencio.

El desmantelamiento de “todas las pandillas, grupos callejeros y redes de drogas” en Estados Unidos, el despliegue de “activos federales, incluida la Guardia Nacional, para restaurar la ley y el orden cuando las fuerzas del orden locales se nieguen a actuar” son otras de las medidas de un posible segundo mandato de Trump.

En materia de Educación, cortará los fondos federales a cualquier escuela que promueva las teorías de racismo sistémico, la ideología de género y otro “contenidos inapropiados”.

NOTA PERSONAL: Apoyaría totalmente y sin el menor reparo, todas esas medidas para España, pero claro, primero hay que aplastar a toda la izquierda. Complejo asunto.

“En España no se defiende la propiedad privada”

«Esto [se permite] para el mantenimiento del actual gobierno comunista del querido Pedro Sánchez», destacó Daniel Esteve en entrevista con PanAm Post

 por Mamela Fiallo Flor

Los “okupas”, como se conocen en España a los invasores de la propiedad privada, se han convertido en un problema que en este país se agrava con una legislación tan laxa. Es justamente por la falta de respuesta efectiva por parte del Estado que han surgido emprendimientos privados para recuperar lugares ocupados ilegalmente. Desokupa es tal vez una de las empresas más conocidas en materia de desalojos. Su CEO y fundador, Daniel Esteve, ha acaparado espacio en la prensa local e internacional no solo por los resultados conseguidos por su compañía sino también por señalar directamente como responsable de que esta situación se haya agudizado al Gobierno de Pedro Sánchez, al que califica sin tapujos como “comunista”.

“En España, por desgracia, no se defiende la propiedad privada, como me imagino ya sabe todo el mundo. Es una vergüenza”, así comienza a responder Daniel Esteve la entrevista que concedió a PanAm Post en la que también explica que se trata de una situación que es más grave en algunas zonas del país que en otras. Por ejemplo, lamenta que la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, incluso haya sido okupa antes de llegar al cargo e imparta talleres con dinero del erario público para enseñar a invadir. “Es una apología del delito, es una locura”, señala Daniel Esteve al respecto.

Más que un negocio, Desokupa ha asumido una labor de principios, ya que brinda servicios de forma gratuita para ancianos. Cuenta que el caso más emotivo fue cuando recuperó la vivienda de un anciano que estaba hospitalizado. Además, parte de la ganancia se dedica a la Fundación Alberto Tres Huevos para niños con cáncer.

La situación de irrespeto a la propiedad privada es de tal magnitud en España que hasta la policía ha solicitado sus servicios para ayudar a desalojar okupas en más de 450 circunstancias.

“En España, por desgracia, no se defiende la propiedad privada, como me imagino ya sabe todo el mundo. Es una vergüenza”, aseguró Daniel Esteve, CEO y fundador de Desokupa. (PanAm Post)

Uso político de los okupas

Daniel Esteve destaca que hay un móvil político detrás de los okupas. “Yo tengo una teoría, que esto [se permite] para el mantenimiento del actual gobierno comunista del querido Pedro Sánchez, que permite la inmigración, sobre todo la de Marruecos, de una manera brutal, permite la ‘okupación’. Esos inmigrantes cuando llegan ya tienen casa, permite el empadronamiento, les da ayudas y persigue a las empresas como la mía”.

En exclusiva confesó que el gobierno pretende cerrar la empresa Desokupa, ya que desde la izquierda se defiende a los invasores por encima de los propietarios. Pero él asegura contar con los alegatos jurídicos para responder así como lo hizo en el pasado con una demanda que presentó contra el exvicepresidente segundo del Gobierno de España, Pablo Iglesias, por calumnias, tras haberlo acusado de “nazi” por defender la propiedad privada.

Esta política del Gobierno español estaría además alineada con los objetivos de la Agenda 2030, que uno de ellos reza que “no poseerás nada y serás feliz“. En España existe incluso el Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030, presidido por una militante comunista de Podemos, y el ataque contra la propiedad privada va de la mano con su discurso e ideales comunistas.

La mojigatería sexual entra en campaña

El candidato de Vox en Valencia, Juanma Badenas, en un mitin electoral

«¡Follar!» «¡Ha dicho “follar”!» «¡Vade retro, Satanás!», han exclamado los ofuscados oponentes de Juanma Badenas, el candidato de Vox a la alcaldía de Valencia.

Por Javier Ruiz Portella

¡Quién lo hubiera podido creer! ¡Quién se hubiera podido imaginar  dos cosas! La primera, que, a estas alturas de la película, la pudibundez pudiese regresar con tamaña fuerza a nuestros pagos (y no, no regresa desde el campo en el que estuvo haciendo estragos durante tanto tiempo: regresa desde el campo opuesto). Lo segundo que uno tampoco se habría podido imaginar es que lo publicado  por un periódico como EL MANIFIESTO  pudiese acabar impactando con tanta fuerza en la campaña electoral de unas elecciones: las próximas.

Viene lo anterior a cuento de lo sucedido en Valencia, donde los oponentes a Juanma Badenas, candidato de Vox a la alcaldía de la capital han lanzado toda una campaña en Redes Sociales para intentar denigrarlo a propósito de unas declaraciones que, hace dos años, efectuó en un almuerzo entre amigos y que, hasta ahora, sólo figuraban en este periódico, en el que también colabora el —así lo presentan— lujurioso, procaz candidato de Vox.

¿Cuáles fueron las obscenas palabras que sus adversarios le echan en cara? Helas aquí, en este video de YouTube que reproduce ABC :

«¿Por qué somos contraculturales? —se preguntaba Juanma Badenas—. No lo somos porque estemos en contra de la cultura, sino porque nos quieren imponer una cultura que no es la nuestra. Y nuestra cultura la queremos defender hasta el final, también comiendo, y bebiendo, y follando», concluyó.

«¡Follar!» «¡Ha dicho “follar”!» «¡Vade retro, Satanás!» «¡¿Cómo es posible?!», han exclamado sus ofuscados oponentes.

Pues sí, señores (o señoras, o señoris, o lo que sea), el erotismo —«follar», expresado en lenguaje coloquial— forma parte integrante de la cultura; es decir, de la manera de ser, vivir y sentir de un pueblo. Y no hay en ello nada de reprobable u ominoso. Al contrario, es cosa altamente gozosa y virtuosa, siempre que por «virtud» se entienda lo que «virtus» significaba en Roma: lo elevado, lo grande, lo poderoso.

Pero da igual. Por más que uno se lo explique, esta gente nunca lo entenderá. No lo entendían los compungidos mojigatos de antaño (pero éstos al menos ya han cerrado prácticamente el pico) y tampoco lo entienden los desvergonzados puritanos de hoy: feministas radicales, identitarios genéricos, elegetebeicuístas (en claro: LGTBIQ+), que amenazan dar al traste con todo nuestro mundo de dos formas que parecen diametralmente opuestas. Por un lado, lo hacen con la desvergüenza hortera de quienes no tienen empacho en desnudarse y hasta en fornicar públicamente (por ejemplo, en la gran mascarada anual del «Orgullo Gay»). Por otro lado, lo hacen con la hipocresía de quienes se escandalizan (o lo simulan) cuando oyen que alguien habla públicamente de follar.

Pero se escandalizan sobre todo si ese alguien es un destacado candidato de Vox. Se rasgan las vestiduras si, además, ese candidato (un contumaz combatiente de lo políticamente correcto, cuyo último libro se titula precisamente Contra la corrección política) pone en relación el placer erótico con las virtudes —con la fuerza y la grandeza, decía— propias de la cultura.

Porque es sobre todo la cultura —esa que el hombre blanco ha ido forjando a lo largo de siglos— lo que está marcado, para esta gente, con el sello mismo del diablo. Para esta gente: para ese estado de espíritu que considera, entre otras cosas, que se deberían prohibir obras como las de  un Homero o un Beethoven. ¡Sí, sí, han leído bien! Deberían prohibirse las mayores obras de nuestra civilización porque —así lo pretenden— son tan nocivas como el conjunto de una «elitista cultura clásica, que refuerza el poder de los hombres blancos y reprime las voces de las mujeres, los negros y la comunidad LGTBIQ+», puede leerse, por ejemplo, en Vox.com, un digital estadounidense que nada tiene que ver (salvo el nombre) con quienes en España pretenden exactamente todo lo contrario.

Y para defender, frente a tanta aberración y tanto desvarío, la cultura y la civilización, la verdad y la belleza —tanto las del espíritu como las de la carne—, es por lo que gente como Juanma Badenas han saltado a la palestra.

El Banco Mundial exige a España que pague los pleitos millonarios de las renovables

La correspondencia que han intercambiado el CIADI y el Gobierno pone en un compromiso internacional al Estado. Los funcionarios nacionales consideran que el organismo no tiene potestad para hacerles pagar

Pedro Sánchez junto a la carta del CIADI, institución del Banco Mundial Jesús García

ALBERTO SANZ

El conflicto de España con los fondos internacionales por el recorte a las renovables lleva enrocado más de una década. Y, de forma recurrente, aparece con fuerza en la actualidad. Este mes de abril es uno de esos momentos. Como explican fuentes conocedoras de estos pleitos a Vozpópuli, este pico está vinculado a la correspondencia que han intercambiado en las últimas semanas el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), institución del Banco Mundial, y el Reino de España.  

El CIADI enviaba a la Abogacía del Estado una carta, a la que ha tenido acceso este medio, para exigir que afrontara el pago de cerca de 120 millones de euros por el denominado ‘caso Antin’, por la compensación del recorte más los costes judiciales e intereses. España perdió este arbitraje ante el CIADI en 2018 y el Tribunal internacional ratificó su decisión un año después a favor de los inversores en energías renovables Infrastructure Services Luxembourg S.A.R.L y Energia Termsolar B.V, titulares del laudo Antin.

“El CIADI ha recibido la comunicación adjunta de fecha 16 de diciembre de 2022, junto con los poderes de representación también adjuntos, recibidos por el Centro el 23 de enero de 2023, informando que, a la fecha, el Reino de España no ha cumplido con el Laudo. En este sentido, hacemos referencia al Artículo 53 del Convenio del CIADI que dispone que el Laudo y la Decisión de Anulación son definitivos y obligatorios para las partes”, explica la carta del organismo del Banco Mundial. 

Esta misiva, con fecha 25 de enero, era una reacción del organismo a la queja por parte de los inversores. Estas firmas internacionales quieren cobrar lo que les ha reconocido el Banco Mundial. Su protesta reside en que consideran a España una “democracia avanzada” que debe cumplir sus obligaciones dentro de su marco de seguridad jurídica. Sin embargo, los incumplimientos e impagos siguen escalando, hasta el punto de que solo Venezuela tiene tantos laudos pendientes de pago como informó Vozpópuli. 

“Agradeceremos que el Reino de España informe al CIADI las medidas que hayan sido adoptadas para cumplir con los términos. En caso de que no se haya adoptado ninguna medida hasta la fecha, instamos al Reino de España a cumplir y acatar los términos del Laudo tal como lo dispone el Convenio del CIADI y con el fin de evitar la acumulación de los intereses previstos en el Laudo”, añaden. 

España no ve motivos para pagar

El Reino de España, a través del Ministerio de Justicia, contestó a esta carta el pasado 22 de marzo a la exigencia del Banco Mundial. “El CIADI no juega ningún papel en el reconocimiento y ejecución de los laudos bajo el Convenio del CIADI, el cual no le reconoce ningún papel en esta materia. Por otra parte, este convenio no impone al Reino de España obligación alguna de informar sobre las medidas adoptadas”, apuntan desde el actual Gobierno. 

Para el Ministerio de Justicia “desgraciadamente” este tipo de comunicaciones castigan a la UE porque ofrecen una “publicidad indebida” de los intereses e imagen del Reino de España. El Gobierno español le recuerda al organismo del Banco Mundial que tanto España como los demás estados miembros de la Unión Europea no han sometido a la jurisdicción del Centro los litigios que afectan con el Tratado sobre la Carta de la Energía a nivel europeo

“Razón por la cual cualquier laudo dictado en una controversia de esta naturaleza constituye una extralimitación del tribunal arbitral”, afirman los funcionarios españoles. “En este sentido, el Reino de España solicita al CIADI que se abstenga de registrar solicitudes de arbitraje que se encuentren manifiestamente fuera de la jurisdicción del Centro, de conformidad con el artículo 36(3) del Convenio”, explican.

Carta del Ministerio de Justicia Jesús García

La UE es el escudo

España se agarra a su papel de país miembro de la Unión Europea, que están sujetos a los Tratados y sus disposiciones sobre Ayudas de Estado. La Comisión Europea actualmente está analizando si un laudo arbitral constituye una ayuda de estado. Algo que no es compatible “con la integridad del mercado interior”, como le recuerda Justicia al CIADI. 

“El propio inversor es plenamente consciente de esta situación y del motivo por el cual España no ha procedido al pago de la cantidad fijada en el laudo, ya que se le ha dado la oportunidad (junto a otros inversores) de presentar las oportunas alegaciones en el procedimiento iniciado por la Comisión”, asegura esta carta a la que ha tenido acceso este medio. 

El Gobierno también considera que los demandantes del ‘caso Antin’ saben que, de acuerdo con el Derecho de la Unión Europea y su interpretación por parte del Tribunal de Justicia, que debería ser el sistema judicial de la propia Unión donde debería haber acudido para hacer valer los derechos que le confiere el ordenamiento jurídico europeo

“Sin embargo, esta información ha sido silenciada por Antin en su carta”, apuntan. Una respuesta contundente al Banco Mundial que ni el Ministerio de Justicia ni la Secretaría de Estado de Comunicación han querido añadir más ante la consulta de Vozpópuli.

El Partido de lo Tuyo

Por  Juanma Badenas 

CONTEXTO SOCIO-POLÍTICO: crisis de la sociedad industrial

La democracia liberal creció al tiempo que el capitalismo y mientras se desarrollaron las clases medias. Este proceso tuvo su apogeo tras la Segunda Guerra Mundial y hasta que sobrevino la crisis de las hipotecas subprime, aunque a mediados de los años setenta del siglo XX se empezaron a manifestar algunos signos de decadencia del sistema. Alvin Toffler y su mujer Heidi publicaron en 1994 un ensayo titulado Creating a New Civilization: the Politics of the Third Wave; si bien, en 1970, Alvin ya había logrado un superventas con su libro Future Shock en el que introdujo el concepto de “crisis general de la sociedad industrial”.

La crisis de la sociedad industrial, que en el fondo no es más que la manera en que el capitalismo se transforma a sí mismo, tiene consecuencias económicas, sociales y políticas. Las económicas son bastantes conocidas y tienen que ver con el globalismo, la hiperinternacionalización de los mercados y la tendencia al oligopolio (con la consiguiente acumulación de la propiedad en pocas manos). Las sociales con la disminución de la influencia del factor trabajo (en favor del capital y del uso progresivo de máquinas para la fabricación y prestación de servicios), el estancamiento (e incluso mengua, en algunos casos) de los salarios, el aumento del desempleo y el empobrecimiento de las clases medias. Y las políticas con la pérdida de poder de los Estados en favor de las corporaciones globales, la pérdida de transparencia en la toma de decisiones (y de democracia), el sacrificio del individuo en favor de la colectividad y, como decían los Toffler en 1994, que “carezcan ya de aplicación las antiguas formas de análisis político, tales como los términos derecha izquierda o liberal conservador, entre otros”.

INFLUENCIA EN EL MODO DE VIDA DE LOS INDIVIDUOS

De las anteriores consecuencias, acaso las más relevantes son las que afectan directamente al individuo y su forma de vida. Siguiendo el orden expuesto, una de ellas es, sin duda, la tendencia a la concentración de la propiedad y del capital en pocas manos, así como el fortalecimiento de las grandes corporaciones internacionales. En el año 2000, Jeremy Rifkin empezó a hablar del tránsito de la “era de la propiedad” (base de la actual sociedad occidental) a la “era del acceso” (que da título a una de sus más conocidas obras). En la misma línea, veinte años después, el Foro Económico Mundial (WEF), en un documento titulado 8 predictions for the world in 2030, afirma que en menos de una década “no tendremos nada y seremos felices. Cualquier cosa que deseemos alquilar nos la llevará a casa un dron”. En el plano doméstico español, Santiago Niño-Becerra, en su libro Capitalismo 1679-2065, comparte las mismas posiciones y pone como ejemplo lo que la compañía Ikea anunció en enero de 2020 al decir que va a establecer un sistema por el cual los consumidores podrán acceder a un catálogo de productos sin necesidad de comprarlos, pagando únicamente por su uso. Por consiguiente, estamos asistiendo al proceso inverso al que tuvo lugar en España (entre otros países) cuando en el año 1965 se aprobó la Ley sobre Venta a Plazos de Bienes Muebles que tuvo por finalidad facilitar la adquisición de productos duraderos, tales como electrodomésticos y vehículos, por parte de una clase media creciente, tanto en número como en poder adquisitivo. Ahora el fenómeno es justamente al revés; el último estertor del sistema tuvo lugar, como dije antes, al tiempo que las hipotecas subprime, que –como es conocido, visto hoy con perspectiva– fue un intento de enmascarar el declive de la capacidad adquisitiva de las clases medias y el ensanchamiento de la baja. Por medio de su posterior titulización, estas hipotecas crearon, en extensas capas de la población, el espejismo de que podían seguir accediendo a bienes que, si no hubiera sido por créditos falsamente garantizados, no habrían podido adquirir.

La disminución de la influencia del factor trabajo –y la consiguiente mengua de los salarios– es otra circunstancia preocupante. Según Niño-Becerra, “a partir de 1973, la inflación, y no el desempleo, fue el enemigo a batir”. Esto trajo consigo la aparición de dos fenómenos que han terminado por influir en el statu quo de los ciudadanos, que son los siguientes: de un lado, la deslocalización de la producción y de los servicios y, del otro, la sustitución de puestos de trabajo por máquinas. Como señala Esmeralda Linares en su trabajo La Deslocalización Industrial en Europa, “el outsourcing está siendo una de las estrategias más frecuentes de las empresas” para adaptarse a la realidad económica (global) que vivimos. Este outsourcing puede ser nacional o internacional, y tanto interno como externo; pero casi siempre comporta un elemento externo y/o internacional. Aquellas empresas que por su envergadura y capacidad necesitan abaratar costes, trasladan una parte de su producción, a través de filiales, a países donde la mano de obra es mucho más barata o compran componentes, que anteriormente fabricaban por sí mismas, en naciones con precios más reducidos. Tanto una cosa como la otra tienen como efecto la disminución del número de puestos de trabajo disponibles a nivel nacional y el estancamiento (o incluso reducción) de los salarios.

La sustitución de puestos de trabajo por máquinas es otra manera que tienen las empresas de reducir costes y de maximizar el valor del accionista. Las máquinas no cobran, no cotizan a la Seguridad Social, no tienen derecho a vacaciones pagadas, ni pagas extra, ni derechos sindicales y, además, pueden llegar a producir, en algunos casos, más que veinte trabajadores juntos. En la duda, cualquier empresa preferirá comprar máquinas que contratar nuevos empleados. Durante algunos años se pensó que la tecnologización traería consigo la destrucción de puestos de trabajo que después serían sustituidos por otros de mejor calidad. Hecho que, según los Toffler y otros muchos autores, sucedió en el tránsito de la Primera Ola (la agrícola) a la Segunda Ola (la industrial). Sin embargo, los datos ponen de manifiesto que no es así, que los empleos que destruye la tecnología no son repuestos en ninguna otra parte. Al menos de momento, y no se espera que pueda cambiar durante las próximas décadas, motivo por el cual, tal y como vaticinaban los referidos autores, nos aproximamos inexorablemente a momentos socialmente convulsos.

Una opinión semejante se deduce del documental American Dharma, dirigido por Errol Morriscuando entrevista al estratega de Donald Trump, Steve Bannon. A mayor abundamiento y con datos más concretos, según un informe reciente de la OCDE, “más de cuatro millones de españoles pueden perder su empleo por los robots y la automatización” (el informe habla exactamente de 4.200.000 puestos de trabajo que van a desaparecer en nuestro país por esta causa). Un efecto de todo esto puede que ser que el nivel de paro entre quienes buscan su primer empleo sea descomunal y que la calidad y retribución de los pocos que son contratados sea ínfima. Un reciente editorial del diario español El Mundo hablaba de “la cicatriz laboral de los jóvenes” y de que “el salario mensual real de los jóvenes de entre 18 y 35 años es hoy menor que en la década de los 80, con caídas que van dese el 26% para la franja entre los 30 y los 34 años y hasta el 50% para la de los de 18 a 20” (datos apoyados en informes de fundaciones de estudios económicos de prestigio, como FEDEA).

Por otra parte, la disminución de los puestos de trabajo tiene otro efecto preocupante que es el relativo al mantenimiento del sistema de pensiones. Como advirtió el excanciller alemán Gerhard Schröder en el año 2003, “en 1960 trabajaban cinco por cada jubilado, hoy en día son solo tres y en el año 2030, por cada dos en activo habrá un jubilado”. Actualmente, esta ratio, por ejemplo, en España ya es menor.

El empobrecimiento de las clases medias es un hecho evidente, progresivo y constante. Como sostiene Niño-Becerra, “la clase media está desapareciendo por una razón muy sencilla: está dejando de ser útil para el sistema. Los elementos que la caracterizaban, el trabajo y el consumo, han perdido su significado debido a la disminución de los salarios y a la capacidad de endeudamiento cada vez más limitada desde 2007”. Siguiendo a Richart Sennet, uno de los mayores expertos sobre la materia, “el modelo anterior, cuya crisis se puso de manifiesto en 2007, suponía el equilibrio entre oferta y demanda de trabajo, y eso ya no tiene arreglo posible”. Se acabó la clase media, título de uno de los libros de otro de los especialistas sobre este tema, el economista y profesor norteamericano Tyler Cowen, publicado en 2013, es lo suficientemente elocuente para no tener que añadir mucho más. Este autor también hace hincapié en el desarrollo tecnológico como causa del derrumbe de la citada clase media.

Según otro informe reciente de la OCDE, “la clase media española pierde peso y cae a niveles de los años noventa”. La distribución de la renta se acerca cada vez más a la de USA y se aleja de la media europea. A pesar de lo que opinan los sociólogos y economistas, un 70% de los españoles desea identificarse con el citado término “clase media” aunque, conforme a la tabla de equivalencias que utiliza la OCDE, para ello sea necesario que la renta de tales personas sobrepase los 11.200 euros, cosa que no sucede en tan alto porcentaje en la población española. Esta situación, en la que los deseos y la realidad no coinciden, también será un factor de inestabilidad social. Conviene ver también el documento Cómo salvar a la clase media publicado por el diario El Mundo el 11 de abril de 2021 y el editorial de ese mismo día titulado “La agonía de la clase media pone en riesgo la estabilidad”. Como señalaban los Toffler en 1994, “cuando unas destrezas profesionales se tornan anticuadas de la noche a la mañana, puede quedar sin trabajo gran número de personas de la clase media, incluso muy capacitadas”.

Finalmente, respecto de lo señalado al principio, otro tema que tiene –y tendrá– consecuencias respecto de la vida de la gente, es la pérdida de poder de los Estados en favor de las corporaciones globales, tal y como anticipó Georges Soros en 1996, cuando dijo que “los mercados votan cada día, obligan a los gobiernos a adoptar medidas impopulares, pero imprescindibles. Son los mercados los que tienen sentido de Estado”. Tal pérdida de poder estatal produce un debilitamiento de la soberanía popular y de la democracia respecto de los tres poderes: ejecutivo, legislativo e incluso judicial. El sociólogo y escritor Carlos Malo de Molina, en su reciente libro El mercado de las ideas, hace una encendida defensa de la democracia y denuncia la opacidad de la ONU y de la UE, y de otras organizaciones internacionales, en la toma de decisiones que afectan directamente en la vida de los ciudadanos.

LA CONQUISTA DEL MAÑANA

El conocido economista austro-estadounidense Joseph Schumpeter habló de “la destrucción creativa” como necesidad para el progreso. Y nadie duda que, efectivamente, como sostenía Ortega y Gasset, la historia es un proceso inexorable en donde las etapas se suceden unas a otras, sin que el devenir se pueda parar. No obstante, hay dos cosas dignas de tenerse en cuenta. La primera, que el declive de las eras y de los periodos históricos no es lineal (quiero decir, en forma de línea recta), sino que, como ocurre a los seres vivos, salvo que la muerte les sobrevenga de manera violenta (lo que en el campo social equivaldría a una guerra o revolución), ésta tiene lugar poco a poco –con altibajos–, pudiéndose alargar más o menos. La segunda que, como ya advertían los Toffler, “la cuestión política fundamental no es quién domina en los últimos días de la sociedad industrializada, sino quien configura la nueva civilización, que surge rápidamente para reemplazarla (…). Este conflicto es la superlucha por el mañana”. Niño-Becerra se refiere a ello de otra manera, “la dinámica histórica y el avance tecnológico pueden ser retrasados por conveniencia, durante un breve periodo de tiempo, pero son imparables”. Por consiguiente, la generación presente tiene, como mínimo, un par de alternativas. Una de ellas es –si lo que queremos es mantener, al menos en parte, las estructuras de la Segunda Ola (industrial), que tan buenos resultados nos ha dado durante la mayor parte del siglo XX y que, aunque de manera no perfecta sigue proporcionando más beneficios que perjuicio– es luchar social y políticamente para retrasar lo más que se pueda su declive. Respecto de ello no sólo estarían en juego las condiciones de vida de la generación presente y de la sucesiva, sino quizá también, dependiendo de lo tenaz que sea la resistencia, las de dos o tres generaciones más. La segunda es no impedir el tránsito de la Segunda Ola a la Tercera, pero sin dejar que sean “las fuerzas indeterminadas del progreso”, los mercados desbocados, casi sin ningún control gubernamental, y los movimientos políticos “progresistas”, alineados estratégicamente con las grandes corporaciones globales, las que impongan su modelo al resto del mundo.

La tercera posibilidad, a priori no se debería contemplar, si bien no debe ser completamente descartada porque, si las tensiones sociales y políticas arriba descritas, por afectar a capas de la población cada vez más numerosas, provocan estallidos violentos y revueltas prolongadas, el devenir de los acontecimientos, tal y como nos enseña la ciencia de la prospectiva y la propia historia, podría ser incierto y derivar en algo completamente imprevisible o que, desde la perspectiva actual, pudiera parecer poco probable.

En todo caso, en toda evolución histórica siempre existe margen para lo improbable y lo imprevisible. Determinado acontecimiento (quizá una guerra) podría desencadenar las circunstancias que podrían hacer que el futuro evolucionarse de una manera que en este momento parece menos probable. Por consiguiente, es responsabilidad de cada uno de nosotros estar preparado y dispuesto para aprovechar las circunstancias, si es que se dan.

LA PROPIEDAD: ELEMENTO CRUCIAL

Antes me referí al vaticinio del Foro Económico Mundial (WEF) para 2030: “no tendrás propiedades y serás feliz, alquilarás lo que quieras y será entregado por un dron”. Expuesto así, parece algo inofensivo, diríase que incluso bienintencionado, pues habla de que seremos felices sin necesidad de tener nada. Nos recuerda un refrán que bien podría haber inventado el Papa Francisco, “no es más rico quien más tiene, sino el que menos necesita”. En efecto, ser propietario implica preocupaciones, ya que hay que cuidar y conservar la cosa, mantenerla, pagar impuestos y otras molestias. No obstante, también comporta ciertas ventajas.

Veamos algunos ejemplos que ya he puesto en otro lugar. Muchos tenemos un coche e incluso una casa, lo cual nos permite desplazarnos por cuenta propia y habitar en una morada estable en compañía de nuestra familia. Es verdad que poseer un coche obliga a mantenerlo, pagar un seguro, impuestos, etc., y que para tener una casa casi siempre hace falta constituir una hipoteca, contribuir con el IBI, cuidarla e incluso tener que pagar los gastos de comunidad; pero mientras somos propietarios estamos seguros de que normalmente, hasta que decidamos venderlos, podemos seguir utilizando el coche y la casa sin que haya nadie que nos lo pueda impedir.

Sin embargo, la propiedad no es lo mismo que el arrendamiento. El inquilino tiene un contrato temporal que necesita ser renovado cada cierto tiempo. No es lo mismo ser el propietario de un coche que ser su arrendatario, y tampoco es igual ser el dueño del inmueble que estar a merced de un alquiler. Hay algunas cosas que conviene tener en cuenta: sólo el propietario de la vivienda puede hacer reformas en ella y ajustarla plenamente a sus necesidades, mientras que el inquilino ha de pedir permiso al propietario a veces incluso para cambiar el color de las paredes. La situación actual de propiedad e inquilinato se corresponde con la de un mercado en el que hay una gran variedad de propietarios (grandes y pequeños, empresarios y particulares), con unos Derechos nacionales muy protectores de los intereses de los inquilinos. Pero la situación no será la misma si los propietarios son solo unos pocos fondos internacionales, radicados en no se sabe dónde, con unos Derechos nacionales cada vez más irrelevantes, sin papel moneda –sino simplemente monedas digitales, controladas por unos pocos bancos centrales y otros agentes desconocidos —y en la que todos los arrendamientos serán celebrados por medio de smart contracts (contratos inteligentes), que seguidamente explicaré.

Los smart contracts son un tipo de programas informáticos que, según una definición bastante extendida, “facilita, hace cumplir y ejecuta acuerdos registrados entre dos o más partes”. Es decir, son unos contratos digitalizados que al mismo tiempo que formalizan un acuerdo entre las partes (por ejemplo, un arrendador y un arrendatario), permiten que el contrato se vaya ejecutando minuto a minuto y segundo a segundo, de acuerdo con la programación establecida en el propio contrato. De manera que ya no hace falta que haya leyes ni jueces, ni nada parecido, porque es el propio contrato, basado en la tecnología blockchain (cadena de bloques), el que actúa como intermediario entre las partes. Todo se debe realizar conforme a lo establecido en la cadena de bloques de información, de manera que si una de las partes deja de cumplir lo estipulado en el contrato inteligente la relación queda rescindida desde ese mismo momento. Veamos otro ejemplo. Algunas compañías de alquiler de vehículos están empezando a plantearse el uso de smart contracts para la celebración de sus contratos con los consumidores. Cuando el arrendatario del coche firma digitalmente el contrato recibe una llave que le permite acceder al vehículo y usarlo, a condición de que cumpla todo lo estipulado; porque, en el caso de que el contrato detecte algún tipo de irregularidad, la llave del coche queda automáticamente bloqueada, de manera que el arrendatario es privado, desde ese mismo instante, de su uso. La misma práctica se podría trasladar a los arrendamientos de viviendas o de cualesquiera otros bienes. Si el contrato inteligente, tal y como ha sido programado por la parte arrendadora, detecta algún tipo de incumplimiento por parte del inquilino (por ejemplo, un “uso inadecuado” del inmueble, un retraso en el pago de la renta, etc.), automáticamente se bloquea la llave de acceso a la casa, el suministro de gas y electricidad y cualquier otra cosa vinculada con la vivienda. Todo ello en cuestión de segundos, sin posibilidad de reclamación ni desahucio, porque es el propio contrato inteligente el que actúa como intermediario y juez entre las partes.

Esto, desde el punto de vista jurídico es muy interesante; pero, desde el de los usuarios, no parece tan divertido. Sobre todo, si tal y como prevé el WEF en los próximos ocho años la propiedad queda concentrada en muy pocas manos y Europa se convierte en un continente de arrendatarios.

Durante la Edad Media la propiedad también estuvo concentrada en pocas manos; pero, al menos, los señores, por medio del acuerdo de vasallaje, tenían un compromiso de defensa y protección de los vasallos que trabajaban sus tierras, cosa que no es seguro que se produzca entre los inquilinos y los titulares anónimos de los fondos internacionales que terminaran por convertirse en propietarios de los bienes. Porque la Agenda 2030 habla de que todos seremos arrendatarios, sin decir que alguien deberá seguir siendo el dueño de las cosas; pues no puede haber arrendamiento sin alguien que ostente la propiedad del bien que se arrienda. Lo que se nos viene encima quizá no sea como el Comunismo (en que la propiedad de los bienes correspondía al Estado), pero acaso pueda ser mucho peor.

Decía Ayn Rand, “sin derechos de propiedad ningún otro derecho es posible”. Quien tiene el control sobre tus cosas tiene el control de tu vida. De qué sirve reclamar el derecho a la libertad de expresión o de asociación, ideológica o religiosa, si tu vida depende de que un gran fondo internacional esté contento contigo. El derecho a disfrutar de “tu casa”, de “tu coche”, de “tu teléfono”, de tu conexión de internet, estará a merced de un click del gran suministrador de los bienes y de los servicios, por medio de los contratos inteligentes. También los “jueces” (aunque se habilitará una especie de justicia automática, por medio de programas informáticos) y los “políticos” habitarán en las casas y utilizarán los coches y los teléfonos, ordenadores, etc. de las grandes compañías, controladas por los fondos internacionales, señores de todos los bienes.

Al final todo concuerda, Santiago Niño-Becerra lleva algunos años hablando de la defunción del sistema capitalista que trajo consigo la Ilustración, la democracia liberal y el Estado de Derecho, tal y como hasta ahora lo estábamos conociendo. Él sitúa el colapso definitivo en torno a 2065, aunque reconoce que la crisis del Covid-19 está acelerando el derrumbe (la guerra de Ucrania también contribuye a ello). Coincide con los representantes del Foro Económico Mundial y de las restantes organizaciones globalistas en que el futuro al que nos encaminamos será sin derecho de propiedad (con un mero “derecho de acceso”, como sostiene Riftin), en un mundo lleno de arrendatarios felices que esperarán la llegada del dron milagroso.

¿Por qué las predicciones de Niño-Becerra y del Foro Económico Mundial se van a cumplir tan rápidamente? Pues porque el empobrecimiento causado por la “gran pandemia”, que nos ha traído el coronavirus –que no se sabe muy bien cómo se originó– las guerras y otros problemas, provocarán más pronto que tarde, un abaratamiento del precio de los bienes que muchas personas no tendrán más remedio que vender, lo cual producirá, a su vez, que quienes tengan liquidez (especialmente, los grandes fondos internacionales) compren muy barato. Y si esto no se consigue a la primera, vendrán dos, tres o más crisis económicas –como la de 2007– que conseguirán que se produzca el definitivo abaratamiento de los bienes, y que todos terminen siendo comprados por los citados fondos (esto en lo que respecta a los inmuebles). La proscripción de los combustibles fósiles también traerá consigo que, en menos de diez o quince años, todos nuestros coches de gasoil y gasolina resulten inservibles y que muy probablemente terminemos recurriendo al alquiler de vehículos eléctricos de uso temporalizado.

En conclusión, estoy de acuerdo con el filósofo José Luis L. Aranguren cuando en su obra Ética sostiene que “los hombres –todos los hombres—necesitan una cierta cuantía de bienes, materiales e inmateriales, para su perfección moral. Por debajo de ella, tratados como seres inferiores, sin libertad social, se ven obligados para subsistir a abdicar de su humana dignidad. Por encima de ella, adquieren una ilusión de sobrehumano poder que les conduce a la perdición”. Por tanto, un mundo donde la propiedad estuviera en muy pocas manos sería necesariamente malo e injusto, y nada ético. Este podría ser un argumento a favor de quienes piensan que el paso de la Segunda a la Tercera Ola no se puede dejar al albur del globalismo y de que los Estados necesitan jugar el papel que las sociedades democráticas les han otorgado, al menos, durante el último siglo.

EL PARTIDO DE LO TUYO

Ante los acontecimientos económicos, sociales y políticos que ya se están poniendo de manifiesto y, sobre todo, frente a la agitación social que progresivamente se va a ir concentrando en España y el resto de los países occidentales, alguien tendrá que vertebrar y dar voz a la inmensa mayoría de gente que directa o indirectamente está sufriendo, y seguirá haciéndolo con más intensidad, las consecuencias de la crisis de la sociedad industrial.

Harán falta pensadores, comunicadores, estrategas, juristas, etc., pero sobre todo un partidos o movimientos que encaucen la voluntad de tantísimas personas. Partidos que defiendan los intereses de cada ciudadano en los órdenes económico, social y político y que, de acuerdo con los criterios y principios de la democracia parlamentaria (que sigue siendo la mejor forma de regir el destino de los seres humanos, mientras no se demuestre lo contrario, aunque es cierto también que “is the worst form of government, excep for all the others”, según la opinión de Churchil), contribuya a construir una sociedad ética y democrática en la que los ciudadanos sigan mereciendo tal nombre, por poseer un nivel de dignidad y derechos políticos y patrimoniales que les permita seguir siendo libres y autónomos.

¿Qué postulados o proposiciones deberán sustentar el ideario de tales partidos? Pues, entre otros, según mi opinión, los que se exponen a continuación:

  1. La nación o la patria como baluarte frente a un globalismo desbocado e incontrolable. Nación no es sinónimo de nacionalismo. El nacionalismo es una posición política sentimental que huye del racionalismo. Sin embargo, se puede llegar al convencimiento racional de que la nación sigue siendo el mejor ecosistema político para la convivencia de las personas. Los humanos siempre hemos sido– y seguiremos siendo– seres de comunidad, cuyas relaciones de confianza mutua necesitan de un capital social que sea compartido por sus miembros. Sin nación no puede haber soberanía nacional, ni Estado de Derecho ni del bienestar.
  2. La comunidad nacional debe ser entendida como un todo integrado por individuos libres e iguales, lo cual es incompatible con las políticas de identidad que enfrentan mujeres contra hombres, nacionales contra extranjeros, homosexuales contra heterosexuales, o personas de una raza contra las de otra, etc.
  3. El pasado no es un compartimento estanco del que únicamente merece la pena enorgullecerse o ser recordado con añoranza. La tradición es un vínculo entre generaciones y también una entidad viva, capaz de adaptarse constantemente a la realidad (de acuerdo con la opinión, entre otros, de Edmund Burke y Roger Scruton). Lo mejor que tenemos no nos lo debemos sólo a nosotros mismos. El olvido del esfuerzo empleado por los que nos precedieron es una actitud presuntuosa e irreal y, por tanto, perjudica a la sociedad.
  4. El Derecho nacional no sólo sirve para regular las relaciones de convivencia entre los miembros del grupo, asimismo es el límite (quizá el único) frente al poder omnímodo de los poderosos. La defensa de los débiles exige leyes nacionales que los protejan, tribunales independientes que los amparen, y que castiguen e impidan los abusos de los más fuertes.
  5. La propiedad debe ser tenido como el primero de los derechos individuales y ser elevado a la categoría de fundamental. Sin este derecho, los demás no son posibles. Las personas necesitan una morada estable para su familia y un mínimo control sobre sus bienes, para desarrollar su vida con dignidad y seguridad. El partido de lo tuyo deberá promover los cauces para el acceso a la propiedad del mayor número de ciudadanos y para que la mantengan quienes ya la tienen.
  6. La ciencia objetiva, la razón y la verdad de los hechos son imprescindibles para el avance social y para la misma cohesión de las sociedades. La razón es el elemento que nos hace comunes a todos los hombres, a diferencia del misticismo de cualquier tipo: político, religioso y, aunque parezca un oxímoron, científico, que produce división social. Salvo que se trate de una sociedad o nación teocrática o totalitaria, obviamente, en cuyo caso la adhesión no es voluntaria de los individuos, sino externamente impuesta, en algunos casos incluso por la fuerza. El abuso del misticismo y de la corrección irracional son algunas de las causas de la decadencia de las sociedades occidentales. El progreso social exige la defensa a ultranza de la libertad de expresión, de pensamiento y de cátedra. El mercado de las ideas es el que ha permitido que nuestras naciones hayan alcanzado las cuotas de desarrollo social, cultural, científico y económico que poseen.
  7. La defensa de la clase media para evitar el extremismo que produce la polarización entre muy ricos y demasiado pobres. No puede haber verdadera democracia sin una clase media abundante.
  8. El fomento de las capacidades del individuo, de su libertad y responsabilidad, la igualdad de oportunidades, y el mérito –no como elementos formales de selección, sino reales y efectivos–, también son condiciones necesarias para el verdadero progreso social. El mejor ciudadano es el que es capaz de obtener, a través de su ingenio y de su trabajo, lo necesario para valerse por sí mismo y cuidar de sus hijos, y que, además, genera un excedente que le permite ahorrar y contribuir al bien común por medio de unos impuestos limitados y proporcionados.

CONCLUSIÓN

Ante la disgregación política y social, producida por el choque entre el final de una etapa y el comienzo de una nueva, se abre un espacio en el que han dejado de ser útiles y válidas las referencias que durante las últimas décadas han servido para el posicionamiento político en las naciones occidentales.

Un Partido de lo Tuyo, con este o con cualquier otro nombre, está llamado a jugar un importante papel social y político durante las próximas décadas.

Hablar de éxito o de fracaso de los partidos o de los movimientos políticos es algo relativo. Al final todos se extinguen, pues nacen en función de unas circunstancias y mueren cuando tales circunstancias desaparecen. En efecto, hay algunos que duran muy poco; pero no será el caso del Partido de lo Tuyo, porque el movimiento político-social en la que nos encontramos no ha hecho sino empezar.

El Partido de lo Tuyo no va a ser un fenómeno nacional. La mayor parte de los países occidentales van a tener su propio “partido de lo tuyo”. De hecho, es muy previsible un “efecto contagio” entre ellos; pues los problemas que se detectan en unos países tienen su correlato en otros, como consecuencia de la globalización.

Como dije antes, un mundo donde la propiedad estuviera en muy pocas manos sería necesariamente malo e injusto, y nada ético. Y cuando digo propiedad, incluyo, por extensión, todos y cada uno de los derechos individuales que permiten que los ciudadanos tengan el margen de libertad que necesitan para tener una vida digna. En su defensa deberá emplearse, a fondo, el Partido de lo Tuyo.

Juanma Badenas es catedrático de Derecho civil de la UJI, su último libro
es Contra la corrección política, Ediciones Insólitas.

El hombre menguante en la Ciudad de los 15 Minutos

Seguramente muchos de ustedes conocen una expresión coloquial, atribuida a la milenaria cultura china, que es, por su ambigüedad, bendición y maldición a la vez. Me refiero a ese «¡Ojalá te toque vivir tiempos interesantes!», que según parece se deseaban de reojo y con retranca unos a otros al cruzarse…

Por Julio Murillo

Seguramente muchos de ustedes conocen una expresión coloquial, atribuida a la milenaria cultura china, que es, por su ambigüedad, bendición y maldición a la vez. Me refiero a ese «¡Ojalá te toque vivir tiempos interesantes!», que según parece se deseaban de reojo y con retranca unos a otros al cruzarse. Si lo analizamos, a todos se nos antoja que la felicidad, el bienestar, es más fácil de alcanzar en tiempos estables, apacibles, de rutina bien llevada, sin exceso de sobresaltos, que en épocas turbulentas, presididas por cambios, revoluciones y pérdida colectiva del oremus.

Que estamos viviendo «tiempos interesantes» es más que evidente. Tras dos años de pandemia, confinamiento y restricciones, nos hemos zambullido en un marco global de crisis e inestabilidad económica, hiperinflación, incremento estratosférico del coste de vida, pobreza y desigualdad social galopante, guerra a las puertas de casa e innegable geoestrategia de bloques, y muy negros augurios en el horizonte. Es decir, que vamos de sobresalto en sobresalto comiéndonos las uñas, si es que nos queda alguna por morder.

Los capitostes que mueven los hilos del mundo nos advirtieron nuevamente, hace muy pocos días, durante la reciente reunión del Foro Económico Mundial, de que la huella de carbono que vamos dejando diariamente en nuestras pequeñas e insignificantes vidas no es asumible, y que de seguir así nos vamos todos al garete; también de que más de dos terceras partes de la población del planeta sobra… Y de que en los dos próximos años –la alerta la emite la Interpol, no la T.I.A. de Mortadelo y Filemón– la probabilidad de que un ciberataque terrorista nos deje sin electricidad, a oscuras, sin Internet, sin cajeros, sin dinero de plástico y sin poder ir a Mercadona o a Zara –más que para comprar, que todo está carísimo, para pasar la tarde y hacer rabiar un rato a Pablo EcheniqueIone Belarra y compañía– es altísima. El caos, vaya…

El Reto Climático de Santa Greta Thunberg, el Big Reset, y un imprescindible cambio de paradigma planetario a todos los niveles, se han convertido en el nuevo caballo de batalla, en el becerro de oro a idolatrar con la fe del carbonero. Consumimos exceso de energía; exceso de agua y alimentos –toma grillo que te crió; «¡rico, rico!» como diría Karlos Arguiñano–; abusamos del transporte todo el año; y producimos residuos por un tubo cada día. Pues menuda novedad… ¡Maldita Revolución Industrial! ¡Malditos ingleses! ¡Maldita máquina de vapor de Watt!

Y de nada sirve ante dogma de fe tan asumido el que eminentes científicos nieguen rotundamente lo que consideran un bulo; o que brillantes escritores y analistas de lo político y social, como Konstantin Kisin, orador ruso-británico, autor de «An Inmigrant’s Love Letter To The West», desarbolara con su viral y demoledor discurso anti-woke en la Oxford Union Society toda la argumentación que sostiene la teoría del apocalipsis climático.

En lo personal, amigos, yo «ni quito ni pongo rey, pero ayudo a mi señor». Eso dicen que dijo Bertrand Duguesclin, condestable francés, al voltear y dar ventaja a Enrique de Trastamara en su sañudo combate cuerpo a cuerpo con Pedro I «El Cruel». Pues eso. Que personalmente ni suscribo ni niego lo del Cambio Climático, pero ayudo a mi señor, que en mi caso es la duda eterna que me lleva, y tal vez debería llevarnos a todos, a someter a revisión constante todas nuestras convicciones, todo lo que damos por hecho. Y ahí incluyo, por descontado, la fidelidad de voto. Que de borregos está el prado lleno.

Cuanto más uno lee, se informa, analiza y reflexiona (sobre cualquier cosa), más interrogantes y dudas afloran. Y la duda es el motor de combustión del pensamiento crítico, libre y no adscrito a ningún credo institucionalizado. Cada vez resulta más difícil dilucidar lo que es cierto de lo que no lo es. Porque además, la tentación que supone considerar escenarios distópicos y teorías de la conspiración, acaba convirtiéndose en un imán tan irresistible como poco aconsejable.

No pasa día, ni semana, en que no nos lleven, con su orwelliano bombardeo mediático, al paroxismo; porque tan pronto nos venden la probabilidad de una invasión extraterrestre tras derribar, aquí y allá, media docena de ORNIS (Objetos Ridículos No Identificados) en forma de globo, como nos hielan la sangre con la ralentización del núcleo de la Tierra. Menos mal que lo del núcleo seguro que ya lo está arreglando –tentado estuvo de dar explicaciones en el Congreso– Super Pedro Sánchez. Podemos estar tranquilos.

Ahora, como guinda al pastel, Ursula von der Leyen, Presidenta de la Comisión Europea, acaba de anunciar que en 2035 quedarán prohibidos por completo los coches de combustión. Y lo argumenta diciendo que «los incendios o huracanes son solo un botón de muestra de lo que puede ser nuestro futuro». Las estadísticas dicen, además, que la contaminación de los vehículos en las ciudades causa en Europa 30.000 muertes prematuras anuales. Pues nada… ¡Que viva el tren de San Fernando, un ratito a pie y otro andando! Porque el coche gilipijo eléctrico, que es ahora mismo ecológicamente –¿estamos hablando de ecología, no?– inasumible en su fabricación masiva, y carísimo, y se quema, y la lía parda, y no tiene apenas puntos de carga, no lo va a comprar ni Dios. Así que estamos condenados, nos guste o no, al downsizing empezando por el coche. Si lo sé me pulo los doce puntos del carné que aún tengo intactos.

Tras explorar durante siglos un mundo que se nos antojaba inmenso, inagotable en recursos, de horizonte inalcanzable, el nuevo paradigma nos dice ahora, en su Agenda 2030, que donde dijeron consumismo querían decir: consumismo pantalón y consumismo calzoncillo (serán ustedes felices). Y que todo debe ser pequeño, mucho más pequeño, de proximidad y sostenible, y BIO, y vegano a tope. Bueno, vale, pues muy bien…

Y ahí tenemos, en esa Hégira de lo macro a lo micro, a todas las grandes capitales del mundo estudiando cómo remodelar a contrarreloj su filosofía, su razón de ser y su trazado urbano, a fin de poder izar cuanto antes la bandera verde que las homologue como Ciudad de los 15 Minutos. Ya saben, todo a tiro de piedra: domicilio, trabajo, centro de salud, institutos y facultades, zonas verdes y deportivas, área lúdica y centro comercial. La idea, aplicable a ciudades de más de 50.000 habitantes, es de Carlos Moreno, urbanista francocolombiano, profesor de La Sorbona y autor del libro «La Revolución de la Proximidad». Anne Hidalgo, alcaldesa de París, se pirra con sus teorías. Y Ada Colau ya se ha puesto manos a la obra, creando ejes verdes y supermanzanas de felicidad, ínsulas de paz. Barcelona es indudablemente la urbe perfecta para implementar una remodelación de esas características, gracias al trazado reticular, hipodámico –de Hipodamo de Mileto–, de su gran Ensanche central. En Pontevedra también están en ello.

Ese nuevo concepto a aplicar en aras de la ciudad verde, ecológica, humana y sostenible cuenta con el apoyo entusiasta de muchos, pero también con el rechazo de tantos otros, que consideran que esas zonas se revalorizarán en detrimento de las circundantes, o que las supermanzanas afectarán negativamente el comercio, o que son el primer paso, de muchos pasos, hacia el barrio gueto y vulneran la libertad de movimiento. We will see

Todos tranquilos, porque en el peor de los casos, si todas las medidas de la Agenda 2030 fracasan, y todo se pone aún más feo, los que dirigen el mundo encontrarán nuevas salidas. Seguro que ya están en ello. Me viene al recuerdo esa maravilla de película de la Sci-fi clásica, «El increíble hombre menguante», y también «Una vida a lo grande», protagonizada por Matt Damon y el gran Christoph Waltz, en la que la salvación del planeta y sus recursos pasa por reducir, gracias a la tecnología, el tamaño de los seres humanos a poco más de diez centímetros de altura y ponerlos a vivir en un diorama perfecto, a escala, adecuado a  su nueva medida.

Un invento así podría solventar todos los problemas habidos y por haber. Con un garbanzo cocido o cinco granos de arroz por persona al día se acabaría el hambre. Y con una bobina de tela vestiría media ciudad. Todo es una cuestión de magnitudes. Y el tamaño, siendo lo que somos, no importa un pito. A nivel cósmico somos infinitamente menos que un microbio, ni la lente del telescopio James Webb lograría detectarnos.

Sean felices y no pierdan nunca el buen humor.