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EVIDENTEMENTE.

 

TU MUJER NO HA CREIDO TU HISTORIA DEL "TRABAJO TARDIO", ¿EH FRED?

PAIS SUBDESARROLLADO

 

UNA EXPLICACIÓN DE LA SEXUALIDAD

 

CONSUELO.

 

¡¡SENSACIONAL DESCUBRIMIENTO CRIPTOZOOLÓGICO, EL ZIPOTECUS REX !!!

 

ASÍ ME GUSTA, UNA AUTOVÍA BIEN SEÑALIZADA.

 

LES «MINI COQUILLES», HI HI HI HI HI….

 

CHIZITO.

Esto no me sucedió a mi.
Le sucedió a un amigo de un amigo cuyo amigo es ahijado de mi hermano…
¡EN SERIO!!!

El amigo de amigo cuyo amigo es ahijado de mi hermano, tiene por alias «Chizito»… ya imaginaran por qué.

La cuestión es que el amigo de un amigo cuyo amigo es ahijado de mi hermano, a través de un famoso sitio de compras virtuales, decidió subsanar su malogrado y a maltaer ego.

Como podrán deducir por su apodo, dicho amigo tiene un problemita de … ejem… tamaño. Y navegando por las imensidades mayúsculas de la web, encontro un producto que prometía ser la solución de su congoja.

Un magnífico aparato que permitiría en brevísimo tiempo agrandar las dimensiones de aquella parte de su anatomía que tantos pesares le traía.

1.80 € pago por esa maravilla. De contado, contante y sonante, en un mundo donde todos se tambalean ante el fantasma del crédito usurero.

Al cabo de una semana, recibió en su casa la encomienda que ponía en sus manos la panacea. Dejaría, pues, de ser el «Chizito» de tantas damas y su nueva vida sexual cobraría nuevos ímpetus y vigores…

LOS JUEPUTAS LE MANDARON UNA LUPA!!!!!

POR NO CONFIAR EN SU ESPOSO.

A pesar de vivir bien y sin sobresaltos económicos, la vida sexual no
funcionaba bien entre el marido y su joven mujer. Ella estaba

convencida de que su esposo la engañaba con la empleada
déstica.
Para salir de dudas, preparó una trampa para atraparlo engañándola. Le
dio licencia a la empleada sin avisarle a su esposo. En la noche,
cuando se iba a la cama, el esposo le contó que se sentía mal del
estómago, por lo que iba a tomar un poco de aire antes de acostarse.
Cuando él fue al baño, la mujer salió al corredor, subió las escaleras
y se acostó en la cama de la empleada.
Al rato entró el hombre silenciosamente y sin pérdida de tiempo, se
metió en la cama y le hizo el amor con gran fogosidad. Ambos gemían de
placer. Cuando terminaron, la mujer muy agitada le dice:
– ¿No esperabas encontrarme en esta cama?. ¿No es así querido? Y
encendió la luz.

– Sinceramente no, patrona… respondió el jardinero.