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DILEMAS DE LA ROPA INTERIOR.

 

HISTOIRE D’URINOIRS (HISTORIA DE URINARIOS)

EL QUE MEE MAS ALTO HA GANADO, ¿DE ACUERDO?

HISTORIA DE UNA DEPILACIÓN.

Capítulo I. Lunes

Llego a casa nervioso y excitado. Hoy voy a poner en práctica mi plan para sorprender a cuchicuchi y pasar una noche de sexo animal. He decidido depilarme pubis y testículos y quedarme suave como un Cd virgen, a ver si se anima la cosa matrimonial, que últimamente anda de capa caída.

Como no tengo ni idea de cómo hacer esto, pregunto a una amiga de un foro aprovechando que veo en una foto suya que ella también se rasura.

Leo y apunto sus consejos:

– Primero rapar con máquina de cortar el pelo

– Utilizar espuma o gel

– Pasar maquinilla, nunca a contrapelo

– Luego echarse crema hidratante

No puede ser tan difícil. Todas las tías de las fotos con las que me la meneo llevan el chochete como la pantalla del PC. Llego a casa y manos a la obra. Primero la máquina del cortar el pelo. Esto es fácil. Intento pensar en el Fary manteniendo relaciones homosexuales con TinkyWinky porque el cosquilleo de la maquinilla en las pelotas me está poniendo cachondo, y como me líe…

Acabo el primer rasurado con la máquina. Coño, cómo mola, ahora llevo el mismo corte en la cabeza, en la perilla y en la polla. Soy capicúa.

Vamos con la espuma. Esto también tiene su gracia. Vuelta a pensar en el Fary y TinkyWinky. Con la espuma, mi pito parece un Papá Noel. Hago el bobo delante del espejo «¡Aaaaahhhhh!, un pene rabioso, ¡aaaaahhh!». Bueno, al grano que te me distraes.

Cojo la cuchilla de afeitar. Se van a cagar, es la Guillete Mach3 Turbo TDI 16v. Esto corta más que la sierra de Viernes 13. Grácilmente levanto mi escroto para tener mejor visión. Primera duda: Vale, hazlo en el sentido del pelo. ¡Coño! ¿Cuál es el sentido del pelo en un cojón? Cagada, yo tengo el huevo redondo (¿qué raro, no?), los pelillos no parecen tener un «sentido». Simplemente, salen de punta. Bueno, pues entonces dará igual. Voy pasando la maquinilla con cuidado, aunque no evito darme un pellizquito. Miro haber si por el corte que me acabo de hacer en el huevo asoma el pollito. No, ha habido suerte. No asoma ni un esperma. Lo he pasado mal cuando he llegado a la zona que linda con el ojo de Sauron, casi atrás, pero la cosa no ha ido mal.

Ataco el otro huevo, más de lo mismo, como en el chiste:

– Manolo, ¿sabes que tengo abilismo?

– No jodas, ¿y eso qué es?

– Un huevo grande y el otro lo mismo

Voy a atacar los muslos, ahí casi no tengo vello, excepto en la zona más próxima a la bolsa escrotal. Sin problemas. Queda tan suave como las nalgas de una quinceañera patinadora. Toca la parte superior, que afeito sin problemas. Bidé y agua caliente… parece que noto algo de escozor por algunos puntos. Serán cortecitos. Me miro al espejo. Joer qué impresión. Parece que vuelvo a tener 10 años. No, no lo digo por el tamaño del pene, lo digo por la calva.

Pero algo va mal. Observo grandes deficiencias. Veo las piernas peludas y, llegando a los muslos, de repente, una calva. Los mismo sucede en la panza, baja un canalillo de pelos desde el ombligo y al llegar al paquete…¡zas! Parece los montes de Chernobyl. Y por detrás es aún peor. ¿Cómo voy a llevar un culo peludo y que al girarme parezca que ha llegado el otoño? Queda de pena.

Calma, que no cunda el pánico. Aún quedan 2 horas para que llegue cuchicuchi. Tengo tiempo, espuma, cuchillas y pulso de cirujano (con cirrosis, eso sí). No queda otro remedio. Primero el culo. ¿Alguien se ha depilado el culo sólo? Mientras lo hago siento que soy el primero en intentarlo. Me retuerzo hasta que me cruje el espinazo para poder verme. No llego a verme el culo y empiezo a afeitar sin ver. ¡Mierda! ¡Se me olvidó pasarme la máquina del pelo primero! Ya da igual. Llego a la zona del ano. No veo nada. Cojo un espejo de mano de cuchicuchi, el que utiliza para depilarse las cejas y esas cosas. Me pongo en la cama como una mujer en el paritorio. Con el espejo de la pared y el de mano hago posturas hasta que me veo el culo. ¡Coño! tanto tiempo juntos y apenas nos conocíamos. Un par de minutos depués y a base de pasarme la mano por el «lomo», dejo de notar pelos. ¡Culo depilado!

Después de eso, las piernas no tienen dificultad. El torso lo hago leyendo el Hola. Joer con el Rey, cómo se lo ha pasado en la visita a Marruecos. Bueno, pues dos cuchillas y medio bote de espuma después ¡no me reconozco! Coño, hasta parezco un deportista. ¡Qué fresquito se nota! El aire hace cosquillitas por zonas que antes estaban abrigadas. No sé si ponerme trocitos de papel en los cortecillos, como hago con la barba. Decido que mejor no, no vaya a verme mi mujer y me suelte «¡anda!, ¡qué disfraz de momia más guapo!».

Una duchita para eliminar todos los pelillos y resto de espuma, con la maquinilla voy repasando algún despistado. Esto me gusta, me siento limpito, no sé, como más higiénico sin tanto pelacho.

Queda el paso de la crema hidratante. Vamos allá. Busco entre los potingues de cuchicuchi. Hay cosas rarísimas. Por un momento dudo… ¿No estaré buscando entre sus cosas de restauración de muebles? Leo «lifting», «reafirmante», «Anti-age»… ¡esta! «Leche desmaquilladora hidratante». Justo lo que busco. Espero que me dé para todo el cuerpo. Empiezo a untarme en el mismo orden que me he afeitado. Joer , pues será todo lo hidratante que quieras, pero pica como su puta madre. Voy untando crema mientras todo me va escociendo.

Joer, joer. Ahora entiendo cuando las tías dicen que lo pasan mal con la depilación.

Cuando termino parezco una anchoa en lata. Tengo que sujetarme a la cama porque pego un resbalón en la tarima flotante. Me apunto mentalmente el nombre de la crema por si un día cuchicuchi me deja practicar el sexo anal, joer como desliza, con esto le meto yo la tranca y se piensa que es el meñique. Otra vez, qué no, joer, qué no lo digo por el tamaño, que es por lo que resbala la crema.

Me escuece todo el cuerpo. Parece que tengo un hormiguero cabreado en los huevos. Me visto y me voy a sacar al perro, a ver si se va calmando la cosa. Horrible. Cualquiera que me vea pensará que tengo una batería de coche enchufada a las pelotas. Voy como si me soltaran descargas. Escuece todo, pica que rabia. Algo pasa.

Llego a casa y me desnudo. ¡Otias! ¡estoy más rojo que Llamazares! Uhhhhh, que la he cagado, que la he cagadooooo. Pero si yo he seguido las instrucciones de la Paty. ¿Será que las tías tienen el chirri más resistente? Decido volver a ducharme con agua fría y la cosa se calma, pero donde me rozo me pica un huevo (nunca mejor dicho).

Aguanto como un campeón a que vuelva cuchicuchi.

Me conoce como si me hubiera parido, así que según entra por la puerta y me ve, dice «Algo has hecho». Es como cuando le digo voy a comprarme un casco para la moto que está en oferta de 175 euros… y vuelvo con uno que cuesta 399, según entro por la puerta tiene la carita igualita a la de este momento.

– Verás, creo que la he cagado.

– ¿Qué has roto? ¿Cuánto te ha costado? ¿Llevas mucho tiempo tirándotela?

– Que no, que no, que no es una cagada de esas… mira.

Me desnudo y le enseño mi obra. Parezco un Alemán en Torrevieja un 2 de Agosto. O una gamba de Huelva.

– ¡Ay la madre que te parió! pero si estás en carne viva

– Yo es queee… quería darte una sorpresita… quería raparme los huevos y eso… pero claro, quedaba mal, y tirando, tirando…

– Pero.. ¿cómo lo has hecho? ¿con hacha?

– Nopes. Yo creo que ha sido la crema hidratante. Ahí si que me ha empezado a picar.

– ¿qué crema te has echado?

– Esta…

– ¿La desmaquilladora? JAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA JAAAAAAAAAAAAAAAA JAAAAAAAAAAAAAAAAAAA JAAAAAAAAAAAAAA.

Historia de una depilación. Capítulo II. Miércoles

Por fin se ha pasado los picores. Lo peor ha sido el culo. Me he retorcido como si tuviera lombrices. Parecía que había plantado el ano en un avispero. El pecho pica y la zona genital. Tanto me he rascado que un amigo me preguntó «Tío… ¿no te habrás ido de putas y te han pegado algo?». No tuve valor de explicarle lo ocurrido, así que ha dejado de hablarme porque es amigo de mi mujer y piensa que soy un putero.

Hoy voy a intentar hacer el amor con mi mujer. Estos dos días ni me la he meneado. Cualquier movimiento irritaba alguna zona de mi cuerpo y terminaba rascándome mientras veía como mi pene (casi la única zona de mi cuerpo que no está irritada) se bajaba.

Ahora me noto mucho mejor, casi no me pica nada, no tengo nada irritado. Ayer tenía unos granos rojos por todo el cuerpo, como picaduras de mosquito. Mi mujer decía que tenía «cada poro de tu cuerpo cabreado contigo».

Pero hoy se va a cagar. Eso si, le diré que se abra de piernas en el borde de la cama. No quiero roces.

CON LA BOQUITA CERRADA ESTARIAS MAS GUAPA, QUERIDA.

 

A un tipo lo detiene la Policia Nacional cuando va conduciendo hacia su casa, en compania de su esposa. El conductor se dirige al agente:

Cual es el problema, señor agente?

Circulaba a 70 Km/h en una zona de 50.

No sera que iba a 45.

Interviene la esposa:

No es cierto Luis, ibas como a 80.

El tipo le echa una mirada de advertencia a su mujer.

Prosigue el agente:

Tambien lo voy a multar porque tiene quemada la luz izquierda del freno.

Luz?… Que luz?… No tenia ni idea…!

 

No te hagas el loco Luis. Te dije que tenias la luz quemada hace por lo menos 6 semanas.

Esta vez la echa una mirada furiosa, de esas que causan pavor.

Tambien lo multare por no usar el cinturon de seguridad.

Pero si me lo quite en el momento que me detuvo!

Por favor, Luis… Si nunca lo usas…

Esta vez Luis no soporta, y en el colmo de la exasperacion le grita a su mujer:

CIERRA EL HOCICO, HIJA DE LA GRAN PUTA!

Señora, su esposo le habla asi normalmente?

No… solo cuando esta borracho.

DE ABOGADOS Y MUJERES.

 

Diego, joven y Empeñoso abogado, sabía que heredaría una fortuna cuando su padre enfermo muriese.

Pensando en que también quedaría sólo decidió que precisaba una mujer acorde a su autovaloración y para hacer de ella su gran compañera.

En base a su decisión, esa noche fue al bar de la ciudad, donde se juntaba lo más granado del foro local.

Se fijó en una colega, la más bonita que jamás había visto. Su belleza natural era la admiración de todos los concurrentes.

El se arrimó y le dijo:

– Puedo parecer un abogado común, pero en pocos meses mi padre va a morir y heredaré 20 millones de dólares. ¿Quieres acompañarme y venir conmigo a mi casa?…. Puedes llegar a ser mi mujer.

Impresionada la hermosa y brillante abogada, aquella noche fue a la casa con Diego….

Y … tres días después se transformó en su madrastra.

MORALEJA: Los abogados pueden ser muy hábiles, pero las abogadas, además, son mujeres.

DIARIO DE UN HOMBRE VIVIENDO SOLO CON SU PERRO.

 

Primera semana:
Por fin tengo mi propia casa, es un cambio que me viene muy bien. Hasta me traje el perro, para que esté más tranquilo conmigo, presiento que lo vamos a pasar de maravilla. He preparado un riguroso programa de actividades y sé exactamente a qué hora me levantaré, cuánto tardaré en ducharme y arreglarme, y cuánto preparar el desayuno. También he calculado el número total de horas que me llevará lavar los platos, hacer la limpieza, sacar a pasear el perro, ir de compras y cocinar. Ha sido una grata sorpresa darme cuenta que me quedará mucho tiempo para hacer LO QUE QUIERA.

A la hora de la cena me hice un churrasco y le di otro al perro. Puse en la mesa un bonito mantel, una vela y un florero con rosas para crear un ambiente agradable. El perro comió paté de entremés y también de plato fuerte, este ultimo acompañando por verduras. De postre le serví galletas, yo tomé un poco de vino y me fumé un cigarro. NO ME HABIA SENTIDO TAN A GUSTO EN MUCHO TIEMPO.

Segunda semana:
Debo revisar mi programa, creo que necesita unos ajustes menores. Le expliqué al perro que no todos los días son de fiesta, así que no debe esperar entremeses a diario, ni que le sirva la comida en tres tazones, pues tendría más trastos que lavar. En el desayuno me di cuenta que el jugo de naranja hecho en casa, tiene el inconveniente que hay que lavar el exprimidor cada vez que se usa. Una solución es preparar el jugo para dos días, así la frecuencia del lavado se reduce a la mitad. También he averiguado que las salchichas se pueden calentar junto con la sopa, lo cual es una cacerola menos que lavar. Tampoco pienso pasar la aspiradora todos los días, pasarla cada dos semanas es suficiente.

Tercera semana:
Empiezo a creer que los quehaceres domésticos llevan mas tiempo del que pensaba. Tendré que reconsiderar mi estrategia.
Primer paso, fui a comprar comida, así no pierdo tiempo cocinando. El hacer la cama es otro problema… Primero, hay que levantarse, ventilar el cuarto y luego tender las sabanas y mantas! QUE ENGORROSO!!!. Creo que no es necesario hacer la cama todos los días, si total me voy a acostar en ella todas las noches. Es una tarea sin sentido. Ya no preparo nada especial para el perro, le compré comida enlatada, puso cara de repugnancia, pero no le valdrá de nada. Si yo tengo que comer comida preparada él también.

Cuarta semana:
NO MAS JUGO DE NARANJA, como puede ensuciar tanto esa fruta bendita. DESCUBRIMIENTO: logré salir de la cama sin desarreglar las sabanas, y solo alisé un poco las mantas con las manos, desde luego hacer esto requiere práctica y no hay que moverse mucho cuando se duerme. Me queda la espalda dolorida, pero una ducha caliente lo resuelve todo, tampoco me afeito todos los días. Me parece un desperdicio de tiempo.
DESCUBRIMIENTO: es absurdo usar un plato limpio en cada comida. Lavar los platos tan a menudo me pone los nervios de punta, el perro también puede comer en un solo tazón al fin y al cabo es sólo un animal.
NOTA: He llegado a la conclusión de que la aspiradora la puedo pasar una vez al mes. Salchichas de cena y almuerzo.

Quinta semana:
OTRO HALLAZGO: las salchichas son ricas por la mañana, son pasables en el almuerzo, y son INSOPORTABLES en la cena, comerlas más de dos días seguidos me dan ganas de vomitar. Le compré alimento seco al perro. Es tan nutritivo como el enlatado y no ensucia tanto. Me di cuenta que la sopa se puede tomar directamente de la cacerola. Sabe igual y no hay que lavar los platos, ni usar sopera ni cucharón. Por fin dejaré de sentirme una máquina lavaplatos. Decidí no pasar más el trapo en la cocina, eso y hacer la cama me ponía los nervios de punta.
NOTA: tendré que prescindir de las latas, el abrelatas se ensucia.

Sexta semana:
¿Por qué hay que desvestirse a la noche si a la mañana siguiente hay que vestirse de nuevo?. Prefiero dedicar ese tiempo a dormir más.
También he decidido dejar de usar sabanas y colchas lo que ahorra el trabajo de hacer la cama. El perro dejo caer unas migajas en el piso y lo reprendí, que se cree, que soy su criado. Que curioso, mi mamá algunas veces me hablaba así. Hoy me toca afeitarme, pero no tengo ganas de hacerlo. Estoy echo un manojo de nervios. El desayuno será algo que no tenga que desenvolver, abrir, rebanar, untar, cocer ni mezclar. Todas esas cosas, me sacan de quicio.
PLAN: comer directamente de la bolsa, encima del cubo de basura, sin platos, cubiertos, manteles ni demás cacharros. Me duelen un poco las encías. Tal vez sea por falta de frutas que nocompromás porque pesan demasiado. Mi mamá me llamó por la tarde y me preguntó si alguna vez había lavado la ropa y las ventanas, solté una carcajada histérica y le dije que no tenía tiempo para esas cosas. Hay un desperfecto en el baño: el desagüe está atascado de espagueti, pero no me preocupa mucho porque dejé de ducharme.
NOTA: El perro y yo comemos juntos, directamente de la heladera. Hay que hacerlo rápido porque la puerta no puede estar abierta mucho tiempo.

Séptima semana:
El perro y yo nos quedamos en la cama mirando la tele, donde aparece gente comiendo manjares deliciosos. A los dos se nos hizo agua la boca. Estamos débiles y de malhumorEsta mañana comí algo del tazón del perro. A ninguno de los dos nos gustó. Hoy sí tendré que afeitarme, ducharme, peinarme, prepararle algo de comer al perro, sacarlo a pasear, lavar los platos, arreglar la casa, ir de compras y hacer varias cosas más, pero estoy hecho una piltrafa. Siento que me caigo y se me nubla la vista. El perro dejó de menear la cola. Decidí que no voy a comer más en la casa, lo haré en restaurantes. Le devolví el perro a mamá.

Fui a hablar con mi mamá para regresar a casa. Puse en venta el apartamento.

LA VIUDA.

Hacia 5 años que esta mujer había perdido a su
marido y todavía seguía de luto como si fuese ayer.


Su hija le pidió que por favor saliera con alguien
para que se distrajera.

La hija
le presenta a un tipo.

Inmediatamente de conocerse se cayeron muy bien y después de 6
meses el tipo la invita a pasarse el fin de semana con él.


Llega el Sábado
se van a un lugar romántico.

El tipo la lleva a pasear y la
atiende muy bien.

Ella queda encantada pero resulta
que cuando llega la noche se van al hotel.

Ahí el empieza a acariciarla y a
quitarle la ropa.




Ella le dice:
– Déjame ponerme cómoda y se va
al baño.

Cuando sale, sale toda
desnuda excepto con unos pantis negros.



El le pregunta:

– Y por que te quedaste con los
pantis?


A lo que ella contesta.

– Mis pechos puedes acariciar, mi cuerpo lo puedes explorar pero
aquí abajo… no lo puedes tocar, estoy de luto.


Bueno, el tipo pensó, a
lo mejor es prematuro.


Mejor me espero a mañana.

Al día siguiente pasa lo
mismo y el tipo al ver que ya se le estaba acabando el fin de semana le dice:

Me voy a poner
cómodo.


Cuando sale del baño, el tipo
sale todo excitado con un condón negro.

Ella curiosa le pregunta:
Y por
qué tienes ese condón negro?

A
lo que él le contesta:


Porque esta noche quiero compartir tu
dolor,

te voy a dar el

pésame…!

LE DIJE A LA AGENCÍA MATRIMONIAL QUE QUERIA TODA UNA MUJERONA Y…….

 

¡¡ VIVA EL FUTBOL, JA JA JA JA JA JA !!

 

AQUELLA FATÍDICA NOCHE.

Querida Bella, hace 2 años ligué. Pero no de esa manera patética que tengo de hacerlo, sino por la puerta grande.

Aquella fatídica noche conocí a un bombón que se llamaba Paula. Era una chica sacada de una revista erótica. Una de esas con la que fantaseas todas las noches y que se ves en la calle no te la quitas de la cabeza en seis meses. Paula. Paula se llamaba. Vivíamos en el mismo bloque. Se había mudado hace poco al 8ºD.

Recuerdo que aquella noche pude verla observándome mientras yo bailaba haciendo el «ganso» en la discoteca. Recuerdo cómo se acercó a mí. Como me sonrió. Como se giró. Como me fustigó con su larga y bienoliente melena. Como se me metieron sus pelos en mi ojo y como lloré de dolor. También recuerdo que por un motivo inexplicable en mí conseguí mantener una conversación simpática y que mientras lo hacía notaba algún que otro retortijón.

Como de una nube caí en la realidad que me llevaba a su casa.

– ¡Chavalote hay que cumplir!¡Hay que cumplir!- me dije a mí mismo.

Me invitó a una copa que no me supo a nada. Mientras ella me hablaba cariñosamente agarrada, yo intentaba repasar mentalmente todo lo que había aprendido en 10 años de consumo compulsivo de pornografía. Mi gran maestro, Rocco Sifreddi, me lo había enseñado todo.

En un momento dado, pasó por mi mente el chino de karate kid diciendo: «dal cela, pulil cela dal cela, pulil cela» ¡Lárgate de aquí, cabrón!

Me despertaron de mis cavilaciones, o mejor dicho, mis alucinaciones, unos besos que Paula comenzó a darme en el cuello. Me temblaban las piernas. Se me salía el corazón. Nos íbamos a dar un beso.

-A ver, ¡repasa!- pensé -Posición de los labios. Perfecto. ¿Cantidad de saliva? Bien, bien. ¿Movimiento? Suave y constante. Mano derecha pecho izquierdo, mano izquierda cachete derecho. Todo genial. Perfecto.

Pero de pronto se me encendieron todas las alarmas. ¡Luz roja luz roja! ACUMULACIÓN PELIGROSA DE GASES.

¡Dios mío! Creí que se me iba a escapar el pedo más grande jamás tirado.

-Paula cariño -dije con los ojos achinados y una voz que intentaba disimular el esfuerzo- ¿puedo ir al baño?
– Sí claro, en el pasillo. Segunda puerta a la derecha.

En un último esfuerzo esbocé una sonrisa mientras me dirigía al baño en un paso que se convertía en carrera tras un nuevo retortijón.

Tras varios minutos de descarga y concierto de corneta comencé a recuperar el color y a recordar dónde estaba. Y lo que era más importante, con quién estaba.
Reparé en aquellos momentos en el olor nauseabundo que había creado en aquel pequeño cuarto de baño, pero me volví a relajar cuando vi que tenía ventana y había un bote de desodorante. Además, pensé, estaba en la otra punta de la casa.

Cuando terminé de reflexionar tomé un trozo de papel higiénico y me dispuse a limpiar aquello que siempre hay que limpiar después de hacer una visita al señor Roca, cuando mi mirada fue a parar a mis calzoncillos.

Aquello no era la simple y típica zurrapilla, ni tampoco un pedo sucio. Aquello era una real cagada en mis calzoncillos.

-¿Y ahora qué hago?¿Qué hago? ¡Lavarlos!-exhorté. Pero aquello era demasiado espectacular como para quitarlos con un poquito de agua. Con la tensión por las nubes y las pulsaciones disparadas no podía pensar.

-Céntrate-pensaba-tienes que deshacerte de ellos.

Por una ventana del 8º piso salieron unos slip volando que cayeron en el ojo-patio.

Intentando mantener la dignidad y no hacer mucho ruido lavé mis posaderas en el bidé de aquella casa.

-¿Y ahora que hago? Si me pongo los pantalones va a pensar que soy un guarro. Un tío sin calzoncillos…- pensé- ¡Iré desnudo! Si ahora llego en bolas lo mismo se me pone como una moto.

Me quité el resto de la ropa y salí del baño pensando que era la decisión acertada. Mientras iba por el pasillo iba diciendo: «¡Paula cariño, ya vuelvo!»

Antes de llegar al salón dejé toda la ropa en el suelo y de un salto como si de un equilibrista se tratase entré en el salón con los brazos abiertos, ante el asombro de Paula, Don Antonio (su padre) y Doña Elvira (la madre).

Nuevamente noté los retortijones y sentí que las piernas me fallaban. Sin mediar palabra giré sobre mis pies y me agaché para recoger la ropa ante la incredulidad de los tres, pero con tan mala fortuna que al flexionar el tronco se escuchó como un melódico y sonoro ¡Prrrrt! salía de mi culo.

Tras decir un tímido «losiento» y un «buenasnoches» salí de aquella casa y bajé a toda prisa 4 plantas. Yo vivía en un 3º pero era tal las sensaciones que se agolpaban en mi cabeza y en mi pecho que sentía las piernas paralizadas. Me apoyé de espaldas a la pared mientras trataba se serenarme tomando largas bocanadas de aire.

Pero aquella noche no podía terminar así. La puerta del 4ºC se abrió y apareció Dña Paca una mujer de 76 años, que como supe después, acostumbraba a pasear de madrugada. Esta mujer al verme abrió mucho los ojos, hizo un ruido extraño y cerró la puerta. Tras lo cual se escuchó un golpe seco, que imagino era la cadera de Dña Paca que se había roto al caer.

Tenía que llegar a mi casa. Bajé sigilosa pero velozmente la escalera y saqué la llave de mis pantalones en cuanto llegué a mi puerta.

Debido a mi desconcierto no había escuchado que el ascensor estaba funcionando y que se paraba en mi planta. Y que se abría la puerta. Y que por ella salía mi vecina Mari carmen, que volvía de la juerga.

Tras la sorpresa inicial, fijó su mirada en mi pajarito que tras lo vivido aquella nochecita se había encogido, casi escondido (no recobró su aspecto hasta varios días después). Pues bien, tras echar un vistazo comenzó a reírse sonoramente señalando aquel tímido indicio de hombría.

Aquella fue la peor noche de mi vida. Y la mañana siguiente la más agitada del bloque desde el incendio del 74, ya que Lourdes, la del 6ºB encontró una bola de mierda envuelta en unos calzoncillos en la ventana de su dormitorio. A Dña Paca tuvieron que llevarla al hospital con la cadera rota y una angina de pecho después de que un pervertido desnudo le atacara al salir de casa. Y los Rodríguez, una familia que a pocos les dio tiempo conocer, abandonaron la casa precipitadamente ese día.

Ya no volví a saber nada de Paula y he intentado olvidar aquella noche. Tan solo la sonrisa burlona de mi vecina Mari carmen me recuerda cada día que aquella noche viví una Pesadilla.