Etiqueta: RIQUEZA

Erradicar la pobreza, no demoler la riqueza / Eradicate poverty, do not demolish wealth

LIBERALISMO47

“Same old story, that’s a fact. One step up and two steps back”

Bruce Springsteen.

En el tiempo en el que usted termine de leer este artículo, si llega al final, unas seiscientas personas de todo el mundo habrán salido de la pobreza.

En 1990, el 35% de la población mundial vivía en la pobreza extrema. Hoy no llegan al 10,7% según el Banco Mundial.

En 1987, en China había 660 millones de pobres. Tras la apertura económica, esa cifra ha caído hasta solo 25 millones. En Indiala cifra de pobres desde ese año se ha reducido en más de cien millones de personas.

140 millones de personas se incorporan a la clase media cada año

Sin embargo, estamos viviendo la época en la que se ignoran estas magníficas noticias para centrarse en mensajes intervencionistas sobre la riqueza. Usted leerá que “el 1% del mundo controla el 87% de la riqueza” y cosas como “si las diez personas más ricas del mundo entregaran su riqueza no habría pobreza”.

Los 635 millones de chinos que han abandonado la pobreza en los últimos treinta años disienten. Están encantados de que China sea el país donde más millonarios se crean cada año y donde más crece la clase media, y gracias a esa prosperidad se da una “desigualdad creciente” que no solo no es negativa sino que es positiva. Millones de pobres que dejan de serlo, millones de pobres que pasan a la clase media y unos cuantos que, gracias al progreso, son millonarios.

En vez de fijarnos en los modelos de éxito que han llevado a la caída sin precedentes de la pobreza, los intervencionistas se preocupan. Si se acaba la pobreza, se acaba su trabajo. Al contrario de lo que le dicen los defensores de la represión, el capitalismo está encantado con la caída de la pobreza y la mejora de la clase media. Significa más y mejores consumidores, mejores productos, más sostenibles y mayor desarrollo… y con ello, más beneficios y mejores servicios públicos. Los que sufren ante la caída de la pobreza son los redistribuidores de la nada.

Es una ridiculez de tal calibre pensar que confiscando la riqueza de los ricos se acabaría la pobreza que parece increíble que en 2017 haya que recordar el desastre y aumento exponencial de la pobreza que supuso la idea mágica del expolio al exitoso desde la época de los assignats tras la Revolución Francesa hasta los ejemplos recientes de Argentina, Zimbabue, Venezuela, etc. La lista es interminable.

El expolio a la riqueza solo ha generado pobreza y peores condiciones para todos. Además, es una mentira. Expropie la riqueza de los ciudadanos más ricos y con ello, además de destruir el empleo de miles de personas, no solo no saca a los pobres de su miseria, sino que ¿qué ocurre al año siguiente? Ya no hay ricos que expoliar. Los pobres aumentan y la miseria se multiplica ante la evidencia de que, si penalizas el éxito, repartes el fracaso.

Todos los meses de enero coinciden dos eventos, Davos y el informe de Oxfam. Muchos de ustedes pensarán que son dos eventos diferentes e incluso antagónicos, y sin embargo tienen un tronco común. La glorificación del intervencionismo como solución a los problemas creados por… el intervencionismo.

No es una casualidad. La transferencia de riqueza de los ahorradores y exitosos hacia los gobiernos es un buen negocio. Porque cuando falla siempre se achaca a que no se intervino suficiente. Y es curioso, porque la evidencia del desastre económico que supone poner como objetivo único y central de la política la redistribución y la igualdad es evidente. Porque son consecuencias de la prosperidad, el crecimiento y el empleo.

Los objetivos no pueden centrarse en las segundas derivadas, porque desde la intervención solo se consigue que no quede nada que distribuir. La desigualdad no es lo mismo que la injusticia, como bien explica el Nobel Angus Deaton, y no nos sorprende que los intervencionistas se empeñen en situar como problema la desigualdad, cuando es de un 40% (es decir, un nivel de igualdad muy alto) en vez de la pobreza y cómo acelerar el crecimiento de la clase media, la principal pagafantas -vía impuestos- de los excesos estatales.

No es una casualidad que las sociedades con mayor libertad económica tengan también rentas más altas y Estados de bienestar más sólidos. Y eso lo saben hasta los que predican llevar a cabo lo contrario. Pero es que para e burócrata el objetivo es mantener el aparato, no hacerlo innecesario.

El capitalismo y el libre comercio han hecho más por la reducción de la pobreza que todos los comités gubernamentales juntos.

El debate de la pobreza y la desigualdad se ha convertido en una excusa para intervenir, no en cómo seguir mejorando. No quieren que los pobres sean menos pobres, solo que la clase media y alta sean menos ricos

El intervencionismo asume que la desigualdad es un efecto perverso, no una consecuencia de la prosperidad. Y la desigualdad es positiva. Si mis compañeros de trabajo tienen más éxito que yo es un incentivo para hacerlo mejor. Solo cuando hay una desigualdad por éxito progresan las sociedades, y se garantiza un Estado de bienestar sostenible. No hay mayor desigualdad que el igualitarismo, que elimina el mérito y el incentivo a mejorar. Y el igualitarismo no solo no reduce la pobreza, la aumenta. Pero, eso sí, como aplaudía Oxfam sobre Venezuela hace ocho años, “se reduce la desigualdad”. Haciendo a todos pobres, menos a los redistribuidores. Esos se forran.

inglaterra

“Same old story, that’s a fact. One step up and two steps back”

Bruce Springsteen.

By the time you finish reading this article, if it reaches the end, some six hundred people from all over the world will have come out of poverty.

In 1990, 35% of the world population lived in extreme poverty. Today they do not reach 10.7% according to the World Bank (SEGÚN EL BANCO MUNDIAL pdf)

In 1987, there were 660 million poor people in China. After the economic opening, that figure has fallen to only 25 million. In India, the number of poor since that year has been reduced by more than one hundred million people.

140 million people join the middle class every year.

However, we are living in a time when this magnificent news is ignored to focus on interventionist messages about wealth. You will read that «1% of the world controls 87% of wealth» and things like «if the ten richest people in the world gave their wealth there would be no poverty».

The 635 million Chinese who have left poverty in the last thirty years disagree. They are delighted that China is the country where most millionaires are created each year and where the middle class grows the most, and thanks to that prosperity there is a «growing inequality» that is not only negative but positive. Millions of poor people who stop being poor, millions of poor people who move to the middle class and a few who, thanks to progress, are millionaires.

Instead of looking at the models of success that have led to the unprecedented fall of poverty, the interventionists worry. If poverty ends, your work is finished. Contrary to what the defenders of repression say, capitalism is delighted with the fall of poverty and the improvement of the middle class. It means more and better consumers, better products, more sustainable and more development … and with it, more benefits and better public services. Those who suffer from the fall of poverty are the redistributors of nothingness.

It is a ridiculousness of such caliber to think that confiscating the wealth of the rich would end poverty that it seems incredible that in 2017 we must remember the disaster and exponential increase in poverty that brought the magical idea of ​​plundering to the successful since the time of the assignats after the French Revolution until the recent examples of Argentina, Zimbabwe, Venezuela, etc. The list is endless.

The plundering of wealth has only generated poverty and worse conditions for all. Besides, it’s a lie. Expropriate the wealth of the richest citizens and with this, in addition to destroying the employment of thousands of people, not only does it not remove the poor from their misery, but what happens next year? There are no more rich people to plunder. The poor increase and misery multiplies before the evidence that, if you penalize success, you share failure.

Every January there are two events, Davos and the Oxfam report. Many of you will think that they are two different and even antagonistic events, and yet they have a common trunk. The glorification of interventionism as a solution to the problems created by … interventionism.

It is not a coincidence. The transfer of wealth from savers and successful to governments is a good business. Because when it fails it is always blamed on not enough intervention. And it is curious, because the evidence of the economic disaster that supposes to put as a single and central objective of the policy the redistribution and the equality is evident. Because they are consequences of prosperity, growth and employment.

The objectives can not be focused on the second derivatives, because from the intervention only is achieved that there is nothing left to distribute. Inequality is not the same as injustice, as the Nobel Angus Deaton explains well, and it is not surprising that interventionists insist on placing inequality as a problem, when it is 40% (that is, a very high level of equality) instead of poverty and how to accelerate the growth of the middle class, the main payfantas – via taxes – of the state excesses.

It is not a coincidence that societies with greater economic freedom also have higher incomes and stronger welfare states. And even those who preach to carry out the opposite know this. But it is that for the bureaucrat the objective is to maintain the apparatus, not to make it unnecessary.

Capitalism and free trade have done more to reduce poverty than all government committees combined.

The debate about poverty and inequality has become an excuse to intervene, not how to keep improving. They do not want the poor to be less poor, just that the middle and upper classes are less rich.

Interventionism assumes that inequality is a perverse effect, not a consequence of prosperity. And the inequality is positive. If my co-workers are more successful than me it is an incentive to do better. Only when there is an inequality for success do societies progress, and a sustainable welfare state is guaranteed. There is no greater inequality than egalitarianism, which eliminates merit and the incentive to improve. And egalitarianism not only does not reduce poverty, it increases it. But, yes, as Oxfam applauded Venezuela eight years ago, «inequality is reduced». Making everyone poor, less redistributors. Those are lined.

Por/by Daniel Lacalle

LIBERALISMO36

Sala i Martín y otros V/S OXFAM. / Sala i Martín and other V/S OXFAM (SPANISH-ENGLISH)

 

Por Carlos Rodríguez Braun

El economista catalán Xavier Sala I Martín desmonta el informe de OXFAM que sostiene que ocho multimillonarios tienen la misma riqueza que la mitad de la humanidad. Detecta tres errores. El primero es el uso de tipos de cambio nominales. Como los bienes y servicios son mas baratos en los paises subdesarrolados que en los desarrollados, el tipo de cambio nominal suele subestimar la riqueza de los paises pobres. De ahí que los economistas empleen la paridad del poder de compra, que no recoge Oxfam. A Sala I Martín esto le parece un «error infantil» que lleva a «la conclusión de que la riqueza de un rico americano equivale a la de muchos más pobres extranjeros de lo que es en realidad».

El segundo error es que «no tiene en cuenta la riqueza de muchos ciudadanos pobres de la mayor parte de los paises». Esto sucede porque la mayoria de la humanidad no tiene activos financieros sino bienes de consumo durables, lo que no es en modo alguno insignificante, aunque los señores de Oxfam lo pasan por alto. «Para nosotros, en Occidente, una bicicleta o una moto pueden no representar mucho, pero para muchas familias en el mundo emergente, esa bicicleta o esa moto es todo lo que tienen. Y claro, si excluyes arbitrariamente la única riqueza que tiene una parte de la humanidad, pues llegas a la conclusión equivocada de que su riqueza es cero».

Este error es parecido al que comete Piketty, que asegura que «el capital está en manos fundamentalmente de los ricos», ignorando el capital más importante que poseen los pobres: su capital humano.

El tercer error que comete Oxfam, y el estudio de Credit Suisse e el que se basa, es que analiza la riqueza eta, es decir, resta las deudas del patrimonio de los ciudadanos. Como dice Felix Salmon aquí (todos los enlaces en el blog www.carlosrodriguezbraun.com)  esto se basa en la idea absurda de que la deuda siempre es mala, y opera como un patrimonio neto negativo independientemente de lo que se haga con ella. Juan Ramón Rallo ha criticado esta manipulación (ver aquí y aquí; puede verse también el vídeo de Domingo Soriano aquí). Con los argumentos de Oxfam se llega a conclusiones absurdas: cualquier niño con un euro sin deudas es más rico que la tercera parte del mundo. Se ignora el dato crucial de los tramos de edad de la población: los más jóvenes no suelen tener patrimonio. Y se ignora el esfuerzo de ahorro de las clases medias en la educación de sus hijos.

Los datos, en suma, no avalan el alarmismo de Oxfam, y mucho menos si se analizan las desigualdades de rentas que, dice Xavier Sala-i-Martín, “se han reducido sustancialmente desde 1970”. Y, por no hablar de ingresos, “si miramos las desigualdades en la esperanza de vida, las desigualdades en mortalidad infantil, o las desigualdades en educación, todas ellas se han reducido dramáticamente en las últimas décadas”.

inglaterra

ENGLISH

Catalan economist Xavier Sala-i-Martin dismantles Oxfam’s report that eight billionaires have the same wealth as half of humanity. Detects three errors. The first is the use of nominal exchange rates. Since goods and services are cheaper in underdeveloped than in developed countries, the nominal exchange rate often underestimates the wealth of poor countries. Hence, economists use the purchasing power parity, which Oxfam does not collect. To Sala-i-Martín this seems to him a «childish error» that leads to «the conclusion that the wealth of a rich American is equivalent to that of many poorer foreigners than it really is.»

The second error is that «it does not take into account the wealth of many poor citizens in most countries.» This is because the majority of mankind has no financial assets but durable consumer goods, which is by no means insignificant, although the Oxfam lords ignore it. «For us, in the West, a bicycle or a bike may not represent much, but for many families in the emerging world, that bike or that bike is all they have. And, of course, if you arbitrarily exclude the only wealth that a part of humanity has, for you come to the wrong conclusion that your wealth is zero. «

his error is similar to that of Piketty, who asserts that «capital is in the hands of the rich,» ignoring the most important capital the poor have: their human capital.

The third mistake made by Oxfam, and the study by Credit Suisse on which it is based, is that it analyzes net wealth, that is, subtracts debts from the citizens’ assets. As Felix Salmon says here (all links on the blog: www.carlosrodriguezbraun.com) this is based on the absurd idea that debt is always bad, and operates as a negative net worth regardless of what is done with it. Juan Ramón Rallo has criticized this manipulation (see here and here, you can see also the video of Domingo Soriano here).

Oxfam’s arguments lead to absurd conclusions: any child with a euro without debts is richer than the third part of the world. It ignores the crucial data of age segments of the population: the youngest usually have no equity. And the savings effort of the middle classes in the education of their children is ignored.

The data, in short, do not endorse Oxfam’s alarmism, let alone analyzing the income inequalities that Xavier Sala-i-Martín says «have been substantially reduced since 1970». And, to say nothing of income, «if we look at inequalities in life expectancy, inequalities in infant mortality, or inequalities in education, all of them have declined dramatically in recent decades.»

La riqueza de los ricos no es el problema.

LIBERALISMO2

Por Luis I. Gómez

El verdadero veneno de nuestra sociedad no es la desigualdad, sino la gestión política de la envidia. La pobreza sólo podrá ser superada cuando superemos la envidia y aceptemos con naturaldad la riqueza de otros, también la de las grandes fortunas, dejando a un lado las preguntas sobre cómo llegaron esos ricos a serlo para pasar a preguntarnos cómo podemos nosotros alcanzar metas similares.

El primer paso fundamental es la abolición de todas las ayudas y subvenciones en que se basa nuestro sistema de redistribución de la riqueza; también aquellas dedicadas supuestamente a la ayuda de los pobres, pero que apenas consiguen sumirlos en un estado de eterna dependencia. Los pobres no son pobres porque los ricos son ricos. En una sociedad libre de trabas al mercado también habrá personas más ricas y más pobres que la media, simplemente por el hecho de que no todas las personas quieren o pueden producir lo mismo. El valor de lo producido se determinará, en una economía de libre mercado, por la escasez relativa. Es por eso que no sólo los llamados “cualificados” disponen de una oportunidad para obtener una buena renta de su trabajo, también aquellos que son capaces de encontrar (vía creatividad) un nicho de mercado – y esos nichos existirán siempre en una economía de servicios global – incluso entre las actividades para las que no es necesaria cualificación alguna. Los más ricos serán aquellos que mejor identifiquen las áreas de escasez -qué carencias se deben superar – y cómo gestionar esa escasez mediante los intercambios más productivos. Aquí no puedo olvidar hacer mención especial a la educación. Desde sistemas de educación más libres y abiertos se proporcionan a las personas más herramientas de conocimiento creativas y productivas que más tarde favorecerán la capacidad de inventar y descubrir las necesidades de otros. Tampoco olvido que en una sociedad abierta existen también los factores “suerte” y “mala suerte”,  “esfuerzo” y “pereza”.

La combinación de estos factores es infinitamente compleja y será siempre, desde algún punto de vista metafísico, “injusta”. La economía de mercado no es un juego de suma cero en el que hay un pastel definido que distribuir de forma “justa”. El pastel crece o disminuye en función de nuestra capacidad para descubrir o inventar nuevas necesidades. y ponerles solución medinte el intercambio. La base de una sociedad libre es siempre la desigualdad, porque de ella nacen las necesidades y sobre ellas crecen nuestro ingenio, nuestras mejores virtudes y nuestros mayores talentos.

FRASES1

La Desigualdad No Es Pobreza

comunismodemierdaEste Miércoles, 29 de octubre de 2014, Oxfam Internacional ha publicado el informe «Iguales: Acabemos con la desigualdad extrema», donde se han vuelto a verter las falacias económicas más clásicas del marxismo, como que «Las diferencias entre ricos y pobres es cada vez mayores» o que «La desigualdad extrema corrompe la política y frena el crecimiento económico». Como si el ser humano naciese rico y depués viniese otra persona a robarle y covertirle en pobre para fastidiarle, como si el ser humanos no naciese siempre en la más absoluta probreza (nacemos desnudos sin nada más que nuetro propio cuerpo y mente) y fuese después con sus habilidades, ingenio y esfuerzo creciendo y mejorando para con ayuda del resto de congéneres que le rodean ir aumentando su capital y por lo tanto saliendo de la pobreza.

Este informe, que habrá salido carísimo y va a ayudar en nada a los pobres de los que tanto habla, basa sus análisis y conclusiones en fuentes tan fiables, respetables y neutrales como los datos del FMI, el Banco Mundial, la Confederación Sindical Internacional, la OCDE, la ONU, el Senado yankie o el Parlamento británico (organismos estatales, paraestatales o supraestatales) o y en «reputados»autores estatólatras como Stiglitz, Thomas Piketty, John Rawls o R. Wilkinson y K. Pickett.

Su principal critica es al «FUNDAMENTALISMO DE MERCADO Y SECUESTRO DEMOCRÁTICO» y considera que los Gobiernos deben rechazar este «fundamentalismo de mercado» (del fundamentalismo de estado no se dice nada) como primer paso para reducir la desigualdad, «oponiéndose a los intereses particulares de las élites poderosas, cambiando las leyes y sistemas que han provocado la actual expansión de desigualdad y adoptando medidas para «equilibrar» la situación a través de la introducción de políticas que redistribuyan el dinero y el poder». Basicamente le piden al estado lo de siempre, que intervenga y mangonée la economía a su antojo…

Como vemos, una y otra vez en los medios de comunicación, éstá muy extendida esta falsa idea de que la riqueza es como la energía, que existe una cantidad dada y fija en el universo y que ni se crea ni se destruye, sólo se transforma (o se redistribuye o se acumula). La naturaleza de la riqueza no es en absoluto análoga a la energía, porque la riqueza se crea y la riqueza se destruye, PORQUE LA RIQUEZA ES MATERIA, NO ENERGIA.

Esto no se suele entender en absoluto. Un problema muy habitual entre los que no entienden la Ciencia Económica es el pensar que ésta funciona como una tarta, en la que si se reparte entre 2 personas y una coge un trozo muy grande, a la otra le queda un trozo minúsculo, como si fuese un juego de suma 0 (A+B=0; +A=-B). Eso obviamente no es así, razón por la cual no se trata de ver cuánto más ricos son los ricos, si no de ver por qué los pobres son pobres. Que les hace pobres? Por qué han llegado a esa situación? Y qué impide que prosperen? Esta falacia económica y malintencionada tiene un único objetivo: fomentar el odio al rico y consiguir que la gente interiorice el mensaje de «yo soy pobre porque usted es rico, por lo tanto, yo tengo derecho a quitarle parte de su riqueza para hacerme yo rico a su costa».

El problema no es que haya ricos muy ricos, sino que haya pobres muy pobres y las causas que les impide a estos pobres hacerse más ricos ahora. Todo lo demás es resentimiento y envidia…

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A vueltas con papá estado.

El pasado mes de julio, una madre indignada de dos hijas, en el buen sentido de la palabra, intervenía en el pleno del ayuntamiento de Cádiz para pedir que le permitan ejercer legalmente su trabajo, pedía una licencia que lleva esperando cuatro años para  poder vender los domingos en el mercado y dar de comer a sus hijas sin necesidad de recurrir a ningún  tipo de subsidio, para poder decir orgullosa que lo que van a comer ella y sus hijas se lo ha ganado ella. Pues bien, la respuesta del ayuntamiento es que no quieren que Cádiz se convierta en un zoco, como si hubiera algo de malo en ello, y que sí quiere dar de comer a sus hijas que acuda a las ayudas públicas, al «estado de bienestar», al «papá estado». Aquí el video de la fantástica intervención: 
 
 

 
 Todo esto hubiera importado poco, de no ser, porque nuestra TV pública nacional emite un programa llamado «Entre todos», muy criticado por la izquierda porque comete el «delito moral» de permitir a la gente que llame al programa para pedir financiación para abrir un negocio y seguir adelante en vez de vivir del dinero que producen el resto de los ciudadanos. Algo totalmente inmoral para la izquierda española y que, según ellos, atenta contra el «Estado del bienestar» como dijo un telespectador en dicho programa. Dentro video: 
 
 
 Al programa se le puede criticar muchas cosas, pero no que intente ayudar a la gente de la mejor forma posible, ayudándoles a crear su propia riqueza. En esta ocasión es otra mujer, que juntó a sus hijos, quiere montar un bar y necesita 14.000€. Entonces unos jóvenes que «trabajan de forma profesional» como asistentes sociales llaman, no para donar parte del dinero sino para criticar que  María Jesús, la madre de 3 hijos que quiere montar un bar, recurra al programa para conseguir el dinero en vez de ir a por una mísera paga estatal que la haga dependiente, esclava, del estado.
 
 Esto nos debería hacer reflexionar, ¿Si la izquierda quiere acabar con la pobreza cuál es el problema para que  las dos mujeres no puedan montar su negocio y salir adelante sin necesidad de la miseria estatal? ¿Realmente quieren acabar con la pobreza? Siempre que han gobernado y allá donde gobiernan lo que ha aumentado es la asistencia social pero no la riqueza de sus ciudadanos, menos aún de los pobres. 
 
 Curiosamente ellos nunca hablan de acabar con la pobreza, sino con la desigualdad, es decir con los ricos, que todos seamos iguales (de pobres) que nadie destaque.  Ese es al fin y al cabo el socialismo. Ya lo dijo el asesino Che Guevara «O café para todos o café para nadie» pues café para nadie.

Autor: @josemariatamayo

FUENTE: Verdadera Izquierda.

 
«El socialismo es la filosofía del fracaso, el credo a la ignorancia y la prédica a la envidia; su virtud inherente es la distribución igualitaria de la miseria». Sir Winston Churchill

LA LLEGADA DE LA POBREZA (AUDIO).

Editorial de César Vidal

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Es la noche de César
Presentado por César Vidal
5:24
Nuevo editorial de César Vidal.
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