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Las claras similitudes entre los «progres» y los islamistas./ The clear similarities between the «trendys» and the Islamists.

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Es que las similitudes entre los islamistas y los progres se acercan bastante:

– Gente fanática e intolerante.

– Siempre lo hacen “por tu bien” De hecho en el papel del moro pone “a better society”, la misma utopía que venden los progres.

– No se admiten discusión. Para ellos son dogmas inamovibles (lo dice allah, lo dice este estudio y san se acabó…). Mirad el tema del autobús de hazte oir, sin discusión ni nada. Directamente leyes y represión.

– Gente de escasa inteligencia

– Propaganda machacona al estilo goebleliano (islamismas en mezquitas y al-jazeera y progres en escuelas y televisiones)

– Ambos son violentos aunque los progres no matan desde que la ETA dejó las armas.

– Ambos no tienen aprecio por las libertades individuales

– Sus instituciones académicas son pésimas y cada vez peor (no les interesan ciudadanos formados y críticos).

– Poco dados a trabajar y muy adictos a las ayudas sociales. Parásitos.

Ambas ideologías son totalitarías y tienen un mismo fin: anulación del individuo y la esclavitud colectiva en pos de una utopía con más fantasía que realidad.

Por cierto, no sólo en el tema de fumar se parecen a los progres; también critican la feminidad de las mujeres (tacones, faldas, sujetadores); unos por el cuento del heteropatriarcado, otros por el cuento de un profeta asesino y pederasta que andaba suyugando tribus árabes allá por el siglo VII.

Estamos apañados con esta gente. Parece que a la gente que queremos trabajar y vivir tranquilos nos la van a meter hasta el fondo.

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Is that the similarities between the Islamists and the progresses are close enough:

– Fanatic and intolerant people.

– They always do it «for your own good». In fact, in the role of the moro, he puts «a better society», the same utopia that the progressives sell.

– No discussion is allowed. For them they are immovable dogmas (says allah, this study says it and san is over …). Look at the theme of the bus to be heard, without discussion or anything. Directly laws and repression.

– People of scant intelligence

– Propaganda plugging style Goebleliano (Islamisms in mosques and al-jazeera and progress in schools and televisions)

– Both are violent although the progresses do not kill since the ETA left the weapons.

– Both have no appreciation for individual liberties

– Their academic institutions are terrible and getting worse (they are not interested in trained and critical citizens).

– Little given to work and very addicted to social aid. Parasites Both ideologies are totalitarian and have the same goal: annulment of the individual and collective slavery in pursuit of a utopia with more fantasy than reality.

By the way, not only on the subject of smoking do they resemble the progres; they also criticize women’s femininity (heels, skirts, bras); some for the story of the heteropatriarchal, others for the story of a murderous prophet and pederast who was supporting Arab tribes back in the seventh century.

We are satisfied with these people. It seems that people who want to work and live in peace are going to put it to the bottom.

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Delitos de odio: una excusa para imponer métodos de censura propios de dictaduras / Hate crimes: an excuse to impose censorship methods of dictatorships

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¿TODO VALE PARA QUE ALGUNOS NO OIGAN AQUELLAS OPINIONES QUE NO LES AGRADAN?

Los países occidentales están adentrándose en una peligrosa espiral con la excusa de perseguir ciertas fobias. Parece que todo vale con tal de reprimir lo que algunos tachan de “odio”.

El odio ya era una circunstancia agravante en el Derecho penal

La mayoría de los políticos y de los medios tratan de convencernos de que la sociedad necesita armarse legalmente para combatir contra esas fobias sociales porque, según dicen, el odio mata. Hay que decir que todo país democrático ya dispone de herramientas legales para castigar aquellos delitos que son motivados por el odio. Por ejemplo, en España el Código Penal de 2015 contempla en su Artículo 22 una serie de circunstancias agravantes que llevan a incrementar la pena impuesta a determinados delitos. Entre esos agravantes figura el siguiente: “Cometer el delito por motivos racistas, antisemitas u otra clase de discriminación referente a la ideología, religión o creencias de la víctima, la etnia, raza o nación a la que pertenezca, su sexo, orientación o identidad sexual, razones de género, la enfermedad que padezca o su discapacidad.” Así pues, ya existen en nuestro Derecho penal las herramientas para perseguir ese tipo de conductas como debe hacerse en una democracia: dejando que sean los jueces quienes apliquen las leyes.

Nos imponen leyes de excepción que ejecutan políticos y no jueces

Sin embargo, la mayoría de los políticos y de los medios, empujados por ciertos grupos de presión, están consiguiendo imponernos una serie de normas que convierten a los políticos acusadores y jueces. Políticos y periodistas nos aseguran que el castigo de esos “delitos de odio” por la vía administrativa es una necesidad imperiosa ante la amenaza que suponen esos delitos. Curiosamente, entre esos políticos y medios hay algunos que rechazan las leyes antiterroristas aplicadas por jueces porque, según ellos, son leyes de excepción, es decir, normas creadas vulnerando el ordenamiento constitucional para conseguir delitos por mera voluntad política. Este mismo año un partido de ultraizquierda, Podemos, ha intentado legalizar la apología del terrorismo, con el argumento de que ese tipo penal “habla mal de nuestra calidad democrática”. Sin embargo, ese mismo partido pretende aprobar ahora una “Ley Mordaza” que crea delitos de opinión y deja su castigo en manos de políticos, y no de jueces, algo propio de dictaduras.

Critican la ‘Ley Mordaza’ y luego piden una con la excusa de perseguir el ‘odio’

En una clara muestra de esa idea de que todo vale para perseguir las opiniones que no les gustan, Podemos ha includo en su “Ley Mordaza” aspectos que criticó en una ley presentada por el PP y que la formación de ultraizquierda tachó, de hecho, de “Ley Mordaza”. Lo que revela esta forma de actuar es la descaradamente arbitraria forma de entender la ley que tiene nuestra clase política, rechazando o aceptando ciertos preceptos legales no por la bondad del precepto en sí, sino en función del propósito que se busca con su imposición: es el viejo y aberrante principio de que el fin justifica los medios. En el caso de la ultraizquierda, además, la promoción de ese tipo de leyes se enmarca en una doble moral que ya viene de muy atrás. Y es que esa ultraizquierda critica la censura franquista pero no tiene reparos en apoyar dictaduras como las de Cuba y Venezuela, sin mostrar ni el más mínimo atisbo de vergüenza.

Se dicen liberales pero apoyan leyes dictatoriales

Pero si ese cinismo es lo que cabe esperar de la extrema izquierda, lo más chocante es ver como otros que se dicen demócratas y moderados se suben al carro de la censura e incluso pretenden ser los más aventajados en su imposición. Me refiero concretamente a formaciones como el Partido Popular y Ciudadanos, que a menudo presumen de liberales pero que el año pasado apoyaron, junto a Podemos y al PSOE, una de esas “leyes mordaza” en Madrid. Una ley que no resiste ni el más leve análisis desde un punto de vista democrático: viola la libertad de expresión y la libertad de educación, usurpa funciones exclusivas de los jueces e incluso vulnera el derecho a la presunción de inocencia, exigiendo que sean los acusados quienes prueben que no son culpables, cuando lo único legítimo en una democracia es que sea el acusador quien tenga que probar su acusación. Este método acusatorio es propio de regímenes totalitarios como el nazismo y el comunismo, y deja a los ciudadanos totalmente indefensos ante cualquier desaprensivo que quiera servirse de una falsa acusación para someter a alguien a un calvario legal.

Permiten matar a hijos por nacer pero prohíben decir que si tienen pene son niños

Lo más alarmante es que normas similares se han aprobado ya en otras muchas comunidades autónomas. Con esas normas, España está cayendo por una pendiente resbaladiza hacia la tiranía. Una tiranía en la que pretenden prohibir el mero hecho de afirmar, por ejemplo, que los niños tienen pene y las niñas tienen vulva. Es decir, quieren censurar a quien diga que existen dos sexos (y no 37) o que el sexo lo define la biología, y no el entorno cultural, convirtiendo la afirmación contraria en un dogma legal y tipificando toda discrepancia en un delito. Afirmar lo obvio hoy es tachado “odio” y te convierte en blanco de la censura. Sin embargo, no hay ningún problema en extender el odio a España, en decir que matar a hijos por nacer es un “derecho” o en promover el odio de clase o la cristianofobia, por citar cuatro manifestaciones de odio bien vistas por el progresismo y que han provocado multitud de muertes. Pero contra ese odio, real y cada vez más extendido, no ponen en marcha ninguna ley. La doble vara de medir que usan es escandalosa.

El ‘odio’ como excusa para desatar una caza contra los discrepantes

Si lo que acabo de señalar desde el punto de vista legal ya es grave, las consecuencias a nivel social y mediático no lo son menos. Animados por esas leyes liberticidas, los hinchas de los partidos que las han aprobado se han lanzado a la caza del discrepante, con especial entusiasmo en el caso de los más extremistas. Esa persecución se está notando especialmente en Internet. Las redes sociales se han convertido en un nuevo circo romano en el que los fans de la nueva censura insultan, amenazan e incluso desean la muerte al que les contradice. Esta ola de fanatismo ha registrado un aumento espectacular en estos últimos dos años. Si antes el tachar a alguien de “fascista” era la excusa más habitual para que los llamados “antifascistas” insultasen, amenazasen y agrediesen a cualquiera, ahora la acusación de “odio” se ha convertido, paradójicamente, en la señal para desatar campañas de odio contra los que no opinan como dicta la élite política y mediática.

Periodistas que actúan como si fuesen comisarios políticos

La élite mediática tiene una especial responsabilidad en las campañas de acoso que se están desatando en Internet e incluso en las calles. El cada vez mayor nivel de señalamiento y manipulación está convirtiendo a muchos periodistas en auténticos comisarios políticos, que se creen con autoridad para dictarnos lo que podemos opinar y lo que no, so pena de ser el blanco de sus iras (y de sus mentiras). Han ayudado a propagar palabras-policía como ultracatólico, ultraconservador, islamófobo, machista, homófobo y transfóbico, con las que van definiendo lo que tienes que pensar y lo que no. Poco importa que seas un católico y un conservador a secas, que no odies a las mujeres, ni a los homosexuales, ni a los transexuales ni a los musulmanes. Esas palabras-policía se lanzan indiscriminadamente contra todo el que no piensa como dicta la élite mediática, con la misma ligereza con la que el bolchevismo purgaba a aquellos a los que señalaba como “contrarrevolucionarios”. El problema para esa élite política es que los señalados conforman un colectivo social tan amplio que está creciendo el hartazo ante esos señalamientos. Basta con ver los comentarios de los lectores en muchos diarios digitales para comprobar el creciente alejamiento entre la élite mediática y su audiencia, porque ésta última no necesita a los medios para percibir e interpretar lo que pasa en la calle: para algo tiene ojos y oídos. Esa rebelión frente a la manipulación se ha hecho notar, por ejemplo, en la victoria electoral de Trump en EEUU, una victoria inesperada y contra la que se había conjurado la amplia mayoría de los medios. Veremos cuánto tarda en ocurrir algo así en Europa, porque lo que no pueden esperar esas élites políticas y mediáticas es que nos quedemos callados y sin rechistar mientras nos pisotean.

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Western countries are entering a dangerous spiral with the excuse of pursuing certain phobias. It seems that everything is worth with such to repress what some brand of «hatred».

Hate was already an aggravating circumstance in criminal law.

Most politicians and media try to convince us that society needs to arm itself legally to fight against these social phobias because, they say, hatred kills. It must be said that every democratic country already has legal tools to punish those crimes that are motivated by hatred. For example, in Spain, the Penal Code of 2015 contemplates in Article 22 a series of aggravating circumstances that lead to increase the penalty imposed for certain crimes. These include: «Committing the offense on the basis of racist, anti-Semitic or other discrimination concerning the victim’s ideology, religion or belief, ethnicity, race or nation, sex, orientation or identity Sexual, gender, disease or disability. «Thus, there are already in our criminal law the tools to pursue such behaviors as should be done in a democracy: leaving the judges to enforce the laws.

We impose exceptional laws enforced by politicians and non-judges.

However, most politicians and the media, pushed by certain lobbyists, are getting to impose a series of rules that make politicians accusers and judges. Politicians and journalists assure us that the punishment of these «hate crimes» by administrative means is imperative to the threat posed by these crimes. Curiously, among those politicians and means there are some who reject the antiterrorist laws applied by judges because, according to them, they are laws of exception, that is, rules created violating the constitutional order to obtain crimes by mere political will. This same year an ultra-left party, Podemos, has tried to legalize the apology of terrorism, with the argument that this criminal type «speaks badly about our democratic quality.» However, the same party intends to approve a «Gag Law» that creates crimes of opinion and leaves its punishment in the hands of politicians, and not of judges, something typical of dictatorships.

They criticize the ‘Gag Law’ and then ask for one with the excuse of pursuing ‘hate’.

In a clear example of this idea that everything is worth pursuing the opinions they do not like, Podemos have included in their «Gag Law» aspects that criticized in a law presented by the PP and that the formation of ultra-left crossed, in fact, Of «Gag Law». What reveals this way of acting is the blatantly arbitrary way of understanding the law that has our political class, rejecting or accepting certain legal precepts not because of the goodness of the precept itself, but in function of the purpose that is sought with its imposition: The old and aberrant principle that the end justifies the means. In the case of the ultra-left, in addition, the promotion of this type of laws is framed in a double moral that already comes from far behind. And is that ultra-left criticizes the Franco censorship but has no qualms to support dictatorships like those of Cuba and Venezuela, without showing even the slightest hint of shame.

They call themselves liberals but they support dictatorial laws.

But if that cynicism is what we expect from the extreme left, the most shocking thing is to see how others who say they are Democrats and moderates get into the car of censorship and even pretend to be the most advantageous in their imposition. I am referring concretely to formations like the Popular Party and Citizens, who often boast of liberals but who last year supported, together with We and the PSOE, one of those «gag laws» in Madrid. A law that does not withstand the slightest analysis from a democratic point of view: it violates freedom of expression and freedom of education, usurps the exclusive functions of judges and even violates the right to presumption of innocence, demanding that they be the defendants Who prove that they are not guilty, when the only legitimate thing in a democracy is that it is the accuser who has to prove his accusation. This accusatory method is characteristic of totalitarian regimes such as Nazism and Communism, and leaves the citizens totally defenseless against any unscrupulous who wants to use a false accusation to subject someone to a legal calvary.

They allow to kill children to be born but they prohibit to say that if they have penis they are children.

Most alarming is that similar rules have already been approved in many other autonomous communities. With these rules, Spain is falling down a slippery slope towards tyranny. A tyranny in which they pretend to prohibit the mere fact of affirming, for example, that the children have penis and the girls have vulva. That is, they want to censor whoever says that there are two sexes (and not 37) or that sex is defined by biology, not the cultural environment, making the opposite statement into a legal dogma and typifying any discrepancy in a crime. Affirming the obvious today is labeled «hate» and makes you the target of censorship. However, there is no problem in extending hatred to Spain, in saying that killing unborn children is a «right» or in promoting class hatred or Christianophobia, to cite four manifestations of hate well seen by progressivism and Which have led to a multitude of deaths. But against this hatred, real and increasingly widespread, they do not implement any law. The double measuring rod they use is scandalous.

The ‘hatred’ as an excuse to unleash a hunt against discrepants.

If what I have just pointed out from the legal point of view is already serious, the consequences at social and media level are no less. Encouraged by these libertarian laws, the supporters of the parties that have approved them have thrown themselves into the pursuit of the dissenting, with special enthusiasm in the case of the most extremist. That persecution is especially noticeable on the Internet. Social networks have become a new Roman circus in which fans of the new censorship insult, threaten and even want death to contradict them. This wave of fanaticism has seen a dramatic increase in the last two years. If before to brand someone as «fascist» was the most common excuse for the so-called «antifascists» to insult, threaten and attack anyone, now the accusation of «hatred» has become, paradoxically, the signal to unleash Hatred against those who do not think as dictated by the political and media elite.

Journalists acting as if they were political commissars.

The media elite has a special responsibility in the harassment campaigns that are unleashing on the Internet and even on the streets. The increasing level of signaling and manipulation is turning many journalists into real political commissars, who believe with authority to dictate what we can say and what not, under penalty of being the target of their anger (and their lies) . They have helped to spread word-police as ultracatholic, ultraconservative, islamophobic, macho, homophobic and transphobic, with which they define what you have to think and what not. It matters little that you are a Catholic and a conservative to the dry, that you do not hate women, or homosexuals, transsexuals or Muslims. These police words are thrown indiscriminately at anyone who does not think as dictated by the media elite, with the same lightness with which Bolshevism purged those whom he called «counterrevolutionaries.» The problem for this political elite is that the people in question make up a broad social group that is growing tired of these signals. It is enough to see the comments of the readers in many digital newspapers to verify the growing estrangement between the media elite and its audience, because the latter does not need the media to perceive and interpret what happens in the street: for something has eyes and ears . This rebellion against manipulation has been noted, for example, in Trump’s electoral victory in the United States, an unexpected victory against which the vast majority of media had been conjured up. We will see how long it takes for such a thing to happen in Europe, because what these political and media elites can not expect is that we remain silent and unconvinced while we are trampled underfoot.

FUENTE/SOURCE: Outono.net

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Breve retrato del joven progresista. / Brief portrait of the young progressive. (SPANISH/ENGLISH)

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POR Agustín Laje Arrigoni

Progreso no es lo mismo que progresismo. Lo primero designa la cualidad de un hecho o una serie de hechos específicos que permiten el avance en algún campo de la realidad; lo segundo es la ideología según la cual todo hecho novedoso entraña esta cualidad. Es en virtud de esta diferenciación conceptual que debemos retratar al joven progresista de la sociedad occidental contemporánea.

En efecto, deslumbrado por toda novedad —por su mera condición novedosa— el joven progresista es parte del paisaje socio-político de nuestros tiempos. Podemos verlo en Facebook dedicando algunos minutos de su día a despotricar contra las “multinacionales”, a través de su MacBook último modelo que compró en su último viaje a Europa debidamente financiado por papá; en Change.org firmando peticiones para proteger al tigre de bengala y, al mismo tiempo, otras para legalizar el asesinato del ser humano por nacer que indulgentemente denomina “interrupción del embarazo”; en Twitter condenando al “heterocapitalismo patriarcal” en 140 caracteres por la violación que una joven sufrió ayer, en manos de un violador que la justicia (con minúscula) soltó anteayer en virtud de la ideología garantista que el joven progresista también defiende en sus próximos 140 caracteres.

El joven progresista es un producto bien diseñado por la institución educativa y los medios de comunicación dominantes. Probablemente no lo sepa, pero es el hijo necesario de la crisis histórica del marxismo clásico que derivó de la absorción de la clase obrera por el capitalismo avanzado. Habiendo quedado huérfana de su sujeto revolucionario arquetípico, la izquierda se replegó sobre la juventud que protagonizó en la década del ’60 hechos de trascendencia mundial como el Mayo Francés, los movimientos contraculturales y la emergencia de la New Left norteamericana.

Claro: quienes en aquellos tiempos eran jóvenes, hoy son los adultos que educaron al joven progresista contemporáneo. El problema, no obstante, es que a diferencia de sus antepasados progresistas, el joven progresista de nuestros días ha dejado de ser contracultural: se ha convertido en una figurita repetida y verdaderamente mainstream de un espacio ideológico4 que intercambió la guerra de guerrillas por los viajes de mochileros, también financiados por mamá y papá.

Debe remarcarse a este respecto que el desprecio que el joven progresista siente por los mayores, sus valores y jerarquías “alienantes”, es directamente proporcional sin embargo al uso que aquél hace de los frutos del también “alienante” trabajo que éstos desarrollan. Algo debe quedar claro: no hay joven progresista sin acceso a la tarjeta de crédito de mamá y papá. Aquélla siempre está lista para ser reventada, preferentemente en viajes multiculturales capaces de encubrir la vorágine de consumo capitalista (en la que el progresista tanto adora zambullirse) detrás de algún famélico ser humano del mundo sub-desarrollado que será congelado en una fotografía de IPhone, debidamente subida a las redes sociales con alguna nada novedosa reflexión que culpabilice al “capitalismo salvaje” del hambre de este pobre hombre, que jamás conoció ningún capitalismo por cierto.

Para el joven progresista, la única cultura que no debe ser conservada es la de su propia sociedad. De ello resulta una de sus acusaciones favoritas: “¡etnocéntrico!”, dirá apuntando con el dedo a todo aquel que ose criticar culturas diferentes de la propia, levantando una suerte de protección epistemológica que, mientras permite escandalizarnos respecto del hecho de que el hombre occidental prefiera una mujer sin vello en las axilas a aquellas que desean dejarse vello y teñirlo de azul o de rosa, cierra la posibilidad de toda crítica por ejemplo a culturas que practican la ablación sobre la mujer: es decir, la mutilación de su clítoris. Las africanas e indígenas son, claro, culturas chic.

No importa que la cultura foránea produzca atraso y pobreza. El progresismo, ya lo dijimos, nada tiene que ver con el progreso: es apenas su deformación ideológica. Nada podría ser más claro para ejemplificar el caso que las culturas indígenas: no importa que sus condiciones culturales impidan todo atisbo de modernización económica; importa “conservarlos” y fomentar ideológicamente su atraso, como quien desea conservar alguna especie en algún zoológico que esporádicamente visita para pasar el tiempo libre mirando ejemplares extraños del mundo animal. ¿No es esto lo que hace, en efecto, el joven progresista cuando al regresar de sus viajes de mochilero comenta a sus amigos —con sonrisa de oreja a oreja, como quien se topa con algún objeto hasta el momento desconocido pero fascinante— sobre “las cholas” que vio en algún destartalado medio de transporte del altiplano sudamericano?

El joven progresista sobreestima su papel y su realidad. Se ve a sí mismo como un ejemplar del “hombre nuevo”, pero no como el “hombre nuevo” que llamaba a construir el Che Guevara, dedicado con rudeza al más duro trabajo por meros incentivos morales, sino más bien como el “hombre nuevo” de Herbert Marcuse, un hombre con “sensibilidades” presuntamente superiores que hoy traducimos en lloriqueos banales y safe spaces universitarios: esos cuartos especiales con los que ya cuenta en Estados Unidos para encerrarse cuando alguien dicen algo “ofensivo”.

Es entendible que esta sobreestimación haga del joven progresista un completo narcisista. Él está convencido de ser poseedor de una mente superior, “de avanzada”, “propia de los tiempos que corren”. Por ello califica de “retrógrado” a todo aquel que no festeje sus trillados slogans, como si la historia tuviera un orden preestablecido de manera necesaria: una suposición que en el marco de la filosofía de la historia nada tiene de novedosa, valga aclarar. Pero el joven progresista cree, en el fondo, ser un “libre pensador”; un tipo hecho a sí mismo, ajeno a las “estúpidas tradiciones y creencias” del medio que lo rodea. La verdad sobre él es que no es mucho más que un pobre diablo fabricado en serie, un muñequito hecho a medida, cuyos moldes pueden ser fácilmente advertidos en cualquier película de Hollywood o en cualquier serie de NetFlix: su arquetipo no es ya el proletariado marxista, sino el protagonista del filme “Into the Wild”.

Producto que se cree a sí mismo original, pero que rebela en su praxis su producción serial, el joven progresista no es tampoco difícil de identificar en sus gustos y usos del lenguaje. “Sensibilidad social”, “Redistribución de la riqueza”, “Pueblos originarios”, “Enfoque de género”, “Popular”, “Pueblo”, son algunos de los sobreutilizados conceptos que forman parte de su lenguaje afirmativo; “capitalismo salvaje”, “afán de lucro”, “neoliberalismo”, “patriarcado”, “cisgénero”, “imperialismo”, “heterocapitalismo”, “genocidio blanco”, “hombre blanco heterosexual”, son algunos de los componentes de su lenguaje condenatorio. Cada vez que pronuncia alguno de estos significantes, se siente parte de los que buscan “un mundo mejor”, por supuesto.

Lo interesante de esta reproducción en masa que está en el origen de nuestro joven progresista, es que esconde relativamente bien su propia dinámica detrás un convencimiento contracultural que ya no puede ser sostenido por mucho tiempo más. En efecto, el joven progresista hoy es hegemónico: su rebeldía hoy es conformismo; su lucha política hoy es divertimento; sus consignas hoy son pose; su estética hoy es tendencia mainstream; su ideología hoy es obligación; su vocabulario hoy es redundancia; su revolución hoy es una cortina de humo que protege al establishment.

Algo de esto debe haber visto Johnny Rotten, vocalista legendario de Sex Pistols, cuando recientemente dijo que el antiprogresismo es, en los días que corren, el “nuevo punk”.

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ENGLISH 

Progress is not the same as progressivism. The first designates the quality of a fact or a series of specific facts that allow the advance in some field of reality; The second is the ideology according to which every new fact involves this quality. It is by virtue of this conceptual differentiation that we must portray the progressive young man of contemporary Western society.

In fact, dazzled by any novelty-by its very novel condition-the young progressive is part of the socio-political landscape of our times. We can see him on Facebook spending a few minutes of his day ranting against the «multinationals», through his latest model MacBook bought on his last trip to Europe duly financed by Dad; At Change.org, signing petitions to protect the Bengal tiger and, at the same time, others to legalize the murder of the unborn human being that he indulgently calls «termination of pregnancy»; On Twitter condemning «patriarchal heterocapitalism» in 140 characters for the rape that a young woman suffered yesterday, in the hands of a rapist that justice (with lower case) released the day before yesterday by virtue of the guarantor ideology that the young progressive also defends in his next 140 Characters.

The young progressive is a product well designed by the educational institution and the mainstream media. He probably does not know it, but he is the necessary child of the historical crisis of classical Marxism that derived from the absorption of the working class by advanced capitalism. Having been left orphaned by her archetypal revolutionary subject, the left retreated over the youths who staged in the 1960s events of global significance such as the French May, the counterculture movements and the emergence of the New Left.

Of course: those who in those days were young, today are the adults who educated the young contemporary progressive. The problem, however, is that unlike his progressive ancestors, the progressive young man of today has ceased to be countercultural: he has become a recurrent and truly mainstream figure of an ideological space4 that exchanged guerrilla warfare for travel Of backpackers, also financed by mom and dad.

It should be pointed out in this connection that the contempt that the young progressive sees for the elders, their «alienating» values and hierarchies, is directly proportional to his use of the fruits of the «alienating» work that they develop. Something must be clear: there is no progressive young man without access to the credit card of Mom and Dad. This is always ready to be busted, preferably on multicultural trips capable of covering up the vortex of capitalist consumption (in which the progressive so much loves to dive) behind some starving human being in the underdeveloped world that will be frozen in a photograph of IPhone, Duly uploaded to social networks with some nothing new reflection that blames «savage capitalism» on the hunger of this poor man, who never knew any capitalism by the way.

For the young progressive, the only culture that should not be preserved is that of their own society. This is one of his favorite accusations: «ethnocentric!» He will point his finger at anyone who dares criticize cultures different from his own, raising a kind of epistemological protection that, while allowing us to scandalize about the fact that man Western preference for a woman without hair in the armpits to those who want to leave their hair and dye it blue or pink, closes the possibility of all criticism for example to cultures that practice ablation on women: that is, the mutilation of their clitoris. African and indigenous are, of course, chic cultures.

It does not matter that foreign culture produces backwardness and poverty. Progressivism, as we have said, has nothing to do with progress: it is hardly its ideological deformation. Nothing could be more clear to exemplify the case than the indigenous cultures: it does not matter that their cultural conditions prevent any hint of economic modernization; It is important to «preserve» them and ideologically promote their backwardness, as if they want to preserve some species in a zoo that sporadically visits to spend their free time looking at strange examples of the animal world. Is this not what the young progressive man does when he returns from his backpacking trips to his friends – with a smile from ear to ear, like someone who encounters something unknown yet fascinating – about » The cholas «that he saw in some ramshackle transport of the South American highlands?

The young progressive overestimates his role and his reality. He sees himself as an exemplar of the «new man,» but not as the «new man» who called for the construction of Che Guevara, rudely dedicated to hard labor for mere moral incentives, but rather as the «new man «By Herbert Marcuse, a man with supposedly superior» sensitivities «that today we translate into banal whining and university safe spaces: those special rooms with which he already counts in the United States to lock himself up when someone says something» offensive «.

It is understandable that this overestimation makes the young progressive a complete narcissist. He is convinced of being a possessor of a higher mind, «advanced», «own of the times that run.» For that reason, he describes as «retrograde» anyone who does not celebrate his trite slogans, as if history had a pre-established order in a necessary way: an assumption that within the framework of the philosophy of history has nothing new, worth clarifying. But the young progressive believes, at heart, to be a «free thinker»; A self-made type, oblivious to the «stupid traditions and beliefs» of the environment around him. The truth about him is that he is not much more than a poor serial devil, a tailor-made doll whose molds can easily be noticed in any Hollywood movie or any series of Netflix: its archetype is no longer the Marxist proletariat , But the protagonist of the film «Into the Wild».

A product that believes itself original, but that rebels in its praxis its serial production, the young progressive is not difficult to identify in his tastes and uses of language. «Social Sensitivity», «Redistribution of Wealth», «Original Peoples», «Gender Approach», «Popular», «People», are some of the overused concepts that form part of their affirmative language; «Wild capitalism,» «profit-seeking,» «neoliberalism,» «patriarchy,» «cistern,» «imperialism,» «heterocapitalism,» «white genocide,» «heterosexual white man,» are some of the components of his language condemnatory. Whenever you pronounce any of these signifiers, you feel part of those who are looking for «a better world,» of course.

What is interesting about this mass reproduction that is at the origin of our young progressive is that he hides his own dynamics relatively well behind a countercultural conviction that can no longer be sustained for much longer. In fact, the young progressive today is hegemonic: his rebellion today is conformism; His political struggle today is fun; His slogans today are pose; Its esthetics today is mainstream trend; His ideology today is an obligation; Their vocabulary today is redundancy; Its revolution today is a smokescreen that protects the establishment.

Some of this must have seen Johnny Rotten, legendary vocalist of Sex Pistols, when he recently said that anti-progressism is, in these days, the «new punk.»

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Soy musulmán, y los progresistas me dejan estupefacto / As a Muslim, I am Shocked by Liberals and Leftists

ORIGINAL IN ENGLISH: As a Muslim, I am Shocked by Liberals and Leftists

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Son numerosos los progresistas que, sin conocer el contexto, compran esa mercancía. Al ponerse del lado del otro, probablemente sienten una suerte de superioridad moral: están ayudando a una causa, defendiendo al otro y salvando a una víctima. Pero esta superioridad moral es superficial y está fuera de lugar. Se parece más bien a ese proverbial muchacho que asesina a sus padres y después pide clemencia al juez por ser huérfano.

Quizá sea esa la razón de que muchos progresistas se nieguen a escuchar críticas al islam radical. Si el islam radical deja de ser expuesto como si fuera una víctima, se quedan sin la cálida sensación de ser moralmente superiores por defender a unas víctimas. Irónicamente, es lo mismo que mueve a numerosos islamistas radicales: el sentirse moralmente superiores defendiendo el islam. Los progresistas entonces se muestran confusos, y no saben qué responder porque soy musulmán, he crecido allí, no soy un musulmán occidental que jamás ha vivido en una sociedad musulmana. Ni siquiera soy un conservador occidental, con quienes también chocan. Muchos progresistas son como quienes están felizmente casados con una fantasía y, a pesar de las evidencias abrumadoras en contra, siguen aferrados a ella y a su forma binaria de pensar. Es como intentar decirle a tu amigo que es posible que la bailarina erótica con la que se quiere casar no desee quedarse en casa a tener niños y cocinar. Está tan enganchado a su ilusión que hará lo que sea para preservarla.

Ni que decir tiene, al final los progresistas, como todo el mundo, intentan preservar sus intereses económicos y políticos. Esas inversiones materiales y sociales también se ven amenazadas cuando prestan atención a los musulmanes que han sufrido la opresión y la tortura bajo el islam radical. Esos progresistas parecen sospechar, con razón, que esa nueva información podría crearles algún tipo de conflicto de intereses, así que posiblemente decidan que lo mejor será no escuchar, directamente. En su lugar, y de nuevo para proteger su inversión, muchos progresistas e izquierdistas ignoran o critican a esos musulmanes.

Por último, habría que mandar un breve mensaje a los progresistas. Querido progresista: si de verdad defiendes valores como la paz, la justicia social, la libertad y tus derechos, has de saber que tu visión apologética del islam radical va totalmente contra ellos. Tu visión incluso perjudica los esfuerzos de numerosos musulmanes que quieren reformar pacíficamente el islam para, precisamente, promover esos valores. Además, lamentablemente, tu visión del islam radical contribuye a la violencia contra y la represión de millones de personas: mujeres, niños, esclavos y todas esas personas que dices que quieres proteger. Esas son las verdaderas víctimas. Son sometidos, deshumanizados, aterrorizados, torturados, violados y golpeados a diario por los practicantes del islam radical y por la sharia, el núcleo del fundamentalismo. Es hora de que abras la mente y los ojos y veas lo que te observa atentamente.

 

Progresista desea conocer a islamista para lo que surja / Progressive wants to meet Islamist for what emerges (SPANISH-ENGLISH)

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Ministras de Suecia con velo en una reunión con el presidente iraní Hassan Rouhani.

Por/By Carlos López Díaz

Aparentemente, nada hay más opuesto al progresismo que el islam, una religión surgida en los inicios de la Edad Media que no establece diferencias entre el plano político y el religioso.

Una religión que reprime la libertad de pensamiento, llegando en algunos países a castigar con la pena de muerte la apostasía o la blasfemia.

Una religión que considera a la mujer inferior al hombre, que promueve matrimonios de viejos con niñas de diez años, que castiga el adulterio en algunos países con la lapidación, que culpa de una violación a la propia víctima, que ahorca a homosexuales en grúas… y me abstengo de seguir.

¿No es esto todo lo contrario de lo que defiende el progresismo? Bien, habría algunos matices que hacer. El progresismo defiende la libertad de pensamiento, siempre y cuando un autobús no circule con el rótulo “Los niños tienen CENSURADO”, en cuyo caso nuestras bienamadas autoridades progresistas se consideran legitimadas para inmovilizarlo y multarlo, además de tolerar agresiones físicas contra el vehículo y sus ocupantes.

Los progresistas aseguran defender a las mujeres, siempre y cuando una mujer valiente como Alicia Rubio no publique un libro documentado y lúcido titulado Cuando os prohibieron ser mujeres… y os persiguieron por ser hombres, y encima se atreva a ir por ahí presentándolo. En ese caso, será coaccionada físicamente para impedirle la libre difusión de sus ideas y se tratará de que pierda su trabajo.

Los progresistas también aseguran ser los defensores de los gais, siempre y cuando un homosexual como Philippe Ariño no afirme públicamente que está a favor de la castidad, en cuyo caso boicotearán sus conferencias y lo cubrirán de insultos. No digamos ya si especialistas como Elena Lorenzo tratan de ayudar a personas que desean voluntariamente abandonar la homosexualidad: entonces exigen que se les prohíba ejercer su actividad profesional.

Es cierto que, a pesar de todo ello, resulta difícil negar la existencia de un abismo entre el islam y el progresismo. Pero es un abismo que los progresistas se esfuerzan denodadamente en salvar. Pensemos en la reacción típica del progre a un atentado yihadista. Tras la retórica solidaridad con las víctimas y las condenas rituales de la “violencia” (así, genéricamente), el progre utiliza invariablemente una de las dos plantillas discursivas siguientes, cuando no ambas.

La primera plantilla se resume como “¡cuidado con la islamofobia!” Bien es verdad que los progres no suelen entrar mucho en detalles, pero sin duda debe tratarse de algo terrible. En el canal La Sexta alguien afirmó: “Hay que resignarse ante los atentados. El peligro es que se alimente la islamofobia.” ¿Habrá algo peor que los miles de asesinatos perpetrados por el islamismo? Por lo visto, sí.

Imaginen que un fundamentalista cristiano cometiera un atentado. ¿Escucharíamos análogas prevenciones contra el riesgo de cristianofobia? Sospecho que sucedería todo lo contrario. Se multiplicarían ataques contra autoridades de la Iglesia que se hubieran significado por su defensa sin remilgos de la doctrina católica, acusándolas directamente de instigadoras. Ataques que por lo demás ya sufren, sin necesidad de que se produzca un incidente real de islamofobia.

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Imagen de la virgen rota en la iglesia / Le Pahre

La segunda plantilla discursiva es la que podría asociarse con las fórmulas “la culpa es de Occidente” o “algo malo habremos hecho”. Pedro Santisteve, alcalde de Zaragoza en la órbita de Podemos, a cuento del atentado en el puente de Westminster, sostuvo que los ataques islamistas son “una respuesta a la violencia de Occidente”. No se trata de una ocurrencia particular, sino de un leitmotiv del progresismo.

Se podrían escribir volúmenes enteros sobre la abyecta reacción de cientos de periodistas, políticos y activistas progresistas a los atentados del 11-S contra las Torres Gemelas y el Pentágono. La miserable Hebe de Bonafini se alegró públicamente de la matanza. Algunas de sus declaraciones se pueden hallar incluso en la Wikipedia: “cuando pasó lo del atentado (…), sentí alegría. No voy a ser hipócrita, no me dolió para nada.”

Muchos emplearon un lenguaje algo más hipócrita para sugerir que Estados Unidos se lo tenía merecido. Juan Luis Cebrián, en un artículo publicado en El País del 12 de septiembre de 2001 (el del infame titular de portada “El mundo en vilo a la espera de las represalias de Bush”), pontificaba sobre la comprensible reacción de “los desheredados de la tierra” (el multimillonario Ben Laden, si alguien se lo tradujo, debió reír un buen rato), víctimas de la creciente distancia económica entre países y de la “falta de diálogo” internacional.

El editorial de Le Monde de ese mismo día, bajo el engañoso título de “Nous sommes tous Américains venía a decir que Estados Unidos, en definitiva, cosechaba los frutos de su “cinismo”. El mismo periódico, semanas más tarde (3 de noviembre), fijaba la doctrina progresista sin tapujos: “La opresión y la riqueza generan resentimiento. El terrorismo es una respuesta legítima [¡sic!] a las iniquidades de la globalización y el imperialismo.”[1]

Progresismo e islamismo comparten enemigos comunes: Occidente, Israel y el cristianismo. Y esto une mucho. No son casuales los lazos entre el “socialismo del siglo XXI” e Irán, ni el apoyo de la teocracia persa a Podemos, a través del canal Hispan TV; ni la manifestación de feministas cubiertas con hiyab contra Trump, nada más iniciar su mandato. Tampoco son casuales los numerosos gestos de los ayuntamientos dominados por la ultraizquierda, vejando gratuitamente a los católicos mientras se desviven por felicitar a los musulmanes por el ramadán y la fiesta del cordero.

Culpar al Occidente judeocristiano de todos los males reales e imaginarios conlleva necesariamente exculpar al islam, o al menos relativizar la violencia que se comete en su nombre. Islamistas y progresistas puede que acaben chocando en un futuro, pero por ahora actúan como una pinza diabólica contra quienes no somos musulmanes ni nos adherimos al discurso dominante de la ideología de género, el socialismo ni el multiculturalismo.

[1] Martín Alonso, Doce de septiembre. La guerra civil occidental, Gota a Gota, Madrid, 2006, pág. 34.

inglaterra

ENGLISH

Apparently, there is nothing more opposed to progressivism than Islam, a religion emerged in the early Middle Ages that does not differentiate between the political and the religious.

A religion that represses freedom of thought, arriving in some countries to punish with the death penalty apostasy or blasphemy.

A religion that considers women inferior to men, which promotes marriages of old men with ten-year-old girls, who punishes adultery in some countries with stoning, which is blamed for a violation of the victim himself, who hangs up homosexuals on cranes … And I refrain from following.

Is not this the opposite of what advocates of progressivism? Well, there would be some nuances to do. Progressivism defends freedom of thought, as long as a bus does not circulate with the label «Children have CENSORED», in which case our beloved progressive authorities are considered legitimate to immobilize and fine it, in addition to tolerate physical aggression against the vehicle and its Occupants.

Progressives claim to defend women, as long as a brave woman like Alicia Rubio does not publish a documented and lucid book entitled «When you were banned from being women … and you were persecuted for being men, and even dare to go there and present it. In that case, he will be coerced physically to prevent the free dissemination of his ideas and will try to lose his job.

Progressives also claim to be gay defenders, as long as a homosexual like Philippe Ariño does not state publicly that he is in favor of chastity, in which case they will boycott his lectures and cover him with insults. Let’s not say if specialists like Elena Lorenzo try to help people who voluntarily want to abandon homosexuality: then they demand that they be prohibited from exercising their professional activity.

It is true that, despite all this, it is difficult to deny the existence of an abyss between Islam and progressivism. But it is an abyss that progressives strive hard to save. Consider the typical reaction of the progre to a jihadist attack. Following the rhetorical solidarity with the victims and the ritual condemnation of «violence» (thus, generically), the «progre» invariably uses one of the following two discursive templates, if not both.

The first template is summed up as «beware of Islamophobia!» It is true that progress is not often very detailed, but it must certainly be something terrible. On the La Sexta channel someone said: «You have to resign yourself to the attacks. The danger is that Islamophobia will feed. «Is there anything worse than the thousands of murders perpetrated by Islam? Apparently, yes.

Imagine a Christian fundamentalist committing an attack. Would we listen to similar precautions against the risk of Christianophobia? I suspect the opposite would happen. Attacks would multiply against authorities of the Church who would have been meant for their defense without regrets of the Catholic doctrine, accusing them directly of instigators. Attacks that otherwise already suffer, without the need for an actual incident of Islamophobia.

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Imagen de la virgen rota en la iglesia / Le Pahre

The second discursive template is the one that could be associated with the formulas «the fault is of the West» or «something bad we will have done». Pedro Santisteve, the mayor of Zaragoza in the orbit of Podemos, told the attack on Westminster Bridge that the Islamist attacks are «a response to the violence of the West.» This is not a particular occurrence, but a leitmotif of progressivism.

Whole volumes could be written about the abject reaction of hundreds of journalists, politicians and progressive activists to the 9/11 attacks on the Twin Towers and the Pentagon. The miserable Hebe of Bonafini was publicly glad of the massacre. Some of his statements can even be found on Wikipedia: «When the attack happened … I felt joy. I’m not going to be a hypocrite, it did not hurt at all. «

Many used somewhat more hypocritical language to suggest that the United States deserved it. Juan Luis Cebrián, in an article published in El País on September 12, 2001 (that of the infamous front-page headline «El mundo en vilo awaiting Bush’s reprisals»), pontificaba on the understandable reaction of «the disinherited The land «(billionaire Ben Laden, if someone translated it, had to laugh a long time), victims of the growing economic distance between countries and the international» lack of dialogue «.

Le Monde’s editorial of that day, under the misleading title of «Nous sommes tous Américains», came to say that the United States, in short, reaped the fruits of its «cynicism.» The same newspaper, weeks later (November 3), fixed the progressive doctrine openly: «Oppression and wealth generate resentment. Terrorism is a legitimate response [sic!] To the inequities of globalization and imperialism. «[1]

Progressives and Islamism share common enemies: the West, Israel and Christianity. And this unites a lot. The ties between «socialism of the 21st century» and Iran, or the support of the Persian theocracy to We, through the Hispan TV channel, are not casual; Nor the manifestation of feminists covered with hijab against Trump, soon to begin its mandate. Nor are they casual the numerous gestures of the ultra-Left-dominated town councils, watching the Catholics gratuitously while they go out of their way to congratulate the Muslims for the ramadan and the feast of the lamb.

Blaming the Judeo-Christian West of all real and imaginary evils entails necessarily exculpating Islam, or at least relativizing the violence committed in its name. Islamists and progressives may end up clashing in the future, but for now they act as a diabolical clamp against those of us who are not Muslims and do not adhere to the dominant discourse of gender ideology, socialism, or multiculturalism.

[1] Martín Alonso, Doce de septiembre. La guerra civil occidental, Gota a Gota, Madrid, 2006, pág. 34.

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El problema es el Islam como ideologia, no la raza, etnia o nacionalidad

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El líder del Partido de la Libertad (PVV) habla con la prensa en Ámsterdam. MICHAEL KOORENREUTERS

Este es uno de esos errores que se cometen hoy comunmente, el confundir raza, nacionalidad o etnia con religión o ideologia. Un árabe, por ejemplo, es, desde luego, un árabe, de perogrullo, pero ello no le convierte en musulmán, es decir, seguidor del Islam y el problema es este último.

En el siguiente artículo, sobre unas declaraciones del político holandés «Geert Wilders», este comete estos errores y si los cometen los políticos, periodistas e incluso muchos educadores ¿como no los va a cometer el ciudadano de a pie? Bien, primero veamos este artículo sobre el inicio de campaña del mencionado Geert Wilders y veremos claramente esos errores:

Wilders: «No tengo nada contra los musulmanes. Mi problema es el islam»

Holanda tiene dos problemas: el islam y la Unión Europa. El líder de la ultraderecha holandesa, Geert Wilders, no quiere «construir un muro alrededor» de los Países Bajos, pero si deshacerse de Bruselas y recuperar el control de las fronteras para «decidir quién entra en casa y cuándo debe irse». Lo ha dicho en una inusual rueda de prensa, que ha incluido a los medios extranjeros, a los que ha convocado en medio de un polígono industrial, en plena calle y rodeado de su reforzado equipo de seguridad. «No digo que todos los musulmanes sean terroristas, eso es absurdo, pero sí que el islam es una ideología muy peligrosa«, señala Wilders.

El controvertido político holandés prometió evitar los problemas de radicalización de los jóvenes holandeses gracias a una estricta política de inmigración, que no accedió a detallar. Según sus cifras, el 80% de los terroristas que han viajado a combatir a Siria e Irak son de origen marroquí. «Podemos cerrar nuestros ojos y ser políticamente correctos, pero la realidad es que hay un problema en Holanda, no con todos los marroquíes, pero si con muchas personas de origen marroquí», alerta.

En su primer día de campaña, Wilders prometió lidiar con la «escoria marroquí» y «desislamizar»los Países Bajos si logra ser primer ministro. Hoy ha ratificado que no tiene «un problema con los musulmanes» ni tampoco considera «que todos los marroquíes sean escoria», sino que «hay un alto porcentaje de marroquíes liderando las estadísticas sobre la criminalidad» en Holanda. «El islam tiene problemas con las mujeres, los homosexuales, los periodistas, los apóstatas, y no quiero importar eso a Holanda. El Corán es un libro lleno de odio y violencia, y con más antisemitismo que el propio Mein Kampf (Mi lucha, de Adolf Hitler)», especifica.

Auguró un «pronto fracaso» a un gobierno de coalición que no cuente con el Partido de la Libertad (PVV) después de las elecciones del 15 de marzo. «La gente es la que elige, es la que tiene el poder, y si somos el partido más grande del país, les será muy difícil ignorarnos. Lo intentarán. Lo han dicho en serio. Pero formar una coalición fuerte sin el PVV necesitará seis partidos, que incluso en un país como Holanda es poco común e inestable. Y se arriesgarían a no durar mucho», explica Wilders a decenas de medios que han acudido a ese polígono para hacerle las preguntas que niega responder en entrevistas individuales.

«La primavera patriótica se hará realidad»

Escuchando las preguntas de uno por uno, el populista ha ido contestando, en inglés y aludiendo siempre a la desislamización de los Países Bajos. Sobre las voces que le tildan de «racista», Wilders tiene un argumento. «Holanda es un país muy tolerante. Si yo fuese racista, o lo fuese mi partido, tendríamos quizás un 0,1% de los votos. Y no es el caso. El islam y la libertad son incompatibles. Y lo único que estamos haciendo ahora es reforzar nuestra constitución y nuestra libertad», justificó. Wilders también se desentiende del presidente estadounidense: «No estoy de acuerdo con todo lo que hace Trump pero sigue siendo mucho mejor de lo que hubiese hecho la señora Hillary Clinton«.

Sobre la Unión Europea, el populista holandés ha deseado poder seguir los pasos del Brexit, que ha calificado de «fantástico», y ha prometido convocar un referéndum para que su gente «vuelva a recuperar» su soberanía, sus fronteras, su dinero, su legislación, y su presupuesto, según enumeró. «La UE está muerta. No sé cuándo se va a materializar eso, pero la primavera patriótica se hará realidad. La gente quiere un Estado nacional, una identidad y una bandera. Todos podemos seguir siendo amigos, pero sin necesidad de la UE».

En la última encuesta publicada, el PVV pierde cuatro puntos en las encuestas, en comparación con la semana anterior, y obtendría 25 escaños si las elecciones fuesen hoy. Llamada Democristiana (CDA) se convierte en el tercer partido, con 21 escaños, por detrás del PVV y los liberales del VVD, que obtendrían 24 representantes en el Parlamento. En cuarto lugar se situarían Demócratas 66, que obtienen tres asientos más y se quedan con un total de 17 escaños.

Bien, ahí lo tenemos, el dice «no tengo problemas con los musulmanes. Mi problema es el Islam», ERROR, UN MUSULMÁN ES UN SEGUIDOR DEL ISLAM. Lo vemos facilmente llendo a lo mas sencillo, el diccionario de la RAE:

musulmán, na

Del fr. musulman, este del persa mosolmān o moslemān, pl. de moslem, y este del ár. clás.muslim.

1. adj. Que profesa la religión de Mahoma. U. t. c. s.

2. adj. Perteneciente o relativo a Mahoma o a su religión.

Podemos buscar mas fuentes, otra muy sencilla, ponemos «Musulmán» en Google y lo primero que vemos, en lo mas alto, presidiendo la página, es:

musulmán, musulmana
adjetivo
  1. 1.
    Del islamismo o relacionado con él.
    sinónimos: islámico, islamita, mahometano
  2. 2.
    adjetivo/nombre masculino y femenino
    [persona] Que profesa el islamismo.
    «los creyentes musulmanes; la llegada de los musulmanes a la península ibérica fue en el año 711»
    sinónimos: islamita, mahometano

Creo que ya queda suficientemente claro ¿no?.

Pues este error tan extendido, y tengo mas que fundadas sospechas de que su extensión HA SIDO DELIBERADAMENTE PROGRAMADA, es el que APROVECHAN LOS «PROGRES» Y EN GENERAL QUIENES ESTÁN DISPUESTOS A LA IMPLANTACIÓN DE UN PENSAMIENTO ÚNICO BASADO EN LO QUE CONOCEMOS COMO «CORRECCIÓN POLÍTICA» Y TODOS LOS «CORTITOS DE MENTE» QUE CREEN EN ESTA IDEA ABSOLUTAMENTE TOTALITARIA para, ante cualquier crítica al Islam, tildar a quien o quienes las hagan de RACISTAS Y/O XENÓFOBOS, cuando esto es FALSO, ya que EL ISLAM NI ES UNA RAZA, NI ES UNA NACIONALIDAD.

Esto queda de nuevo demostrado con la clara definición que de RACISMO, nos da tambien el propio diccionario de la RAE:

racismo

De raza1 e -ismo.

1. m. Exacerbación del sentido racial de un grupo étnico que suele motivar ladiscriminación o persecución de otro u otros con los que convive.

2. m. Ideología o doctrina política basada en el racismo.

Luego queda fuera de toda duda que criticar, satirizar o directamente estar en contra del ISLAM, NO ES RACISMO, como no lo es, y en eso si que no hay desacuerdos, hacer lo mismo con, pongamos como ejemplos, el comunismo, el fascismo, la derecha, la izquierda, etc..

Y lo mismo podemos decir de la XENOFOBIA que el diccionario describe de forma muy clara y directa, IRREBATIBLE:

xenofobia

De xeno- y -fobia.

1. f. Fobia a los extranjeros.

Y para ampliar mas la información, en la página web «definición.de», podemos leer:

El término xenofobia proviene del concepto griego compuesto por xénos (“extranjero”) y phóbos (“miedo”). La xenofobia, por lo tanto, hace referencia al odio, recelo, hostilidad y rechazo hacia los extranjeros. La palabra también suele utilizarse en forma extendida con la fobia hacia los grupos étnicos diferentes o hacia a las personas cuya fisonomía social, cultural y política se desconoce.

La xenofobia es una ideología que consiste en el rechazo de las identidades culturales que son diferentes a la propia. A diferencia del racismo, la xenofobia se plantea aceptar a los extranjeros e inmigrantes, siempre que se cumpla su asimilación sociocultural.

Es decir, que estar contra el  ISLAM, que ni es raza, ni es etnia, NI ES NACIONALIDAD, NI ES NI PUEDE SER XENOFOBIA.

Es mas, TAN XENOFOBIA ES DECIR «estos marroquies…» o «estos africanos…» que decir «estos yankees…» o «estos hijos de la Gran Bretaña (referido sobre todo a los ingleses que, curiosamente, no son toda la Gran Bretaña) …

Por lo tanto, ME PARECE REALMENTE IMPORTANTE EL DESMONTAR este error que comete hoy dia la mayoria, pienso yo, de la ciudadania, ERROR QUE, INSISTO, VIENE INDUCIDO, EN MI OPINIÓN, DE FORMA DELIBERADA, de confundir RAZA Y NACIONALIDAD con IDEOLOGIA Y/O RELIGIÓN porque no es lo mismo; NO ES LO MISMO UN ÁRABE O UN MORO (y aquí volvemos a lo mismo, generalmente llamamos «moros» a todos los musulmanes e incluso a algunas nacionalidades, como los persas (iranies), árabes o turcos Y NO, SON ETNIAS DISTINTAS, los «moros» son los naturales de los territorios que hoy conocemos como Marruecos, Mauritana, Tunez y Argelia, la palabra «moro» viene del latín y este del griego – moro, ra. Del lat. Maurus ‘mauritano’, y este del gr. Μαῦρος Maûros; propiamente ‘oscuro’, por alus. al color de su piel. -, referida a la que fué provincia romana de la Mauritania, es decir, NO SON ÁRABES pero SI MUSULMANES) que un MUSULMÁN, SIEMPRE HABLANDO, CLARO ESTÁ, DE RAZA, ETNIA O NACIONALIDAD; tenemos tambien el ejemplo de los iranies, estos son MUSULMANES pero NO SON ÁRABES, SON PERSAS, o los INDONESIOS, INDONESIA es el pais CON MAYOR NÚMERO DE MUSULMANES DEL MUNDO y los indonesios, me parece de una claridad meridiana,  poco tienen de árabes o de moros; representan mas o menos el 84% de la población indonesia, nada mas y nada menos que unos 215.000.000.

EN DEFINITIVA, las acusaciones de RACISMO Y XENOFOBIA que usan, sobre todo los PARTIDOS Y GRUPOS DE IZQUIERDA (EN ESPAÑA, MUY ESPECIALMENTE, ESA CHUSMA ABERRANTE DE «UNIDOS PODEMOS» aunque el resto de la izquierda, PSOE incluido, no les van a la zaga Y LO QUE ES PEOR, a estos se suman incluso elementos de lo que se supone es el centro y la derecha e incluso algunos liberales) SON UNA FALACIA Y UNA MANIPULACIÓN y lo peor es que esto no es solo en España, es A NIVEL GLOBAL (solo que aquí lo de apuntarse a «progre» es deporte nacional, incluso una ADICCIÓN).

GEERT WILDERS TIENE RAZÓN EN LO QUE DICE Y EN LAS POLÍTICAS QUE PRETENDE APLICAR CONTRA EL ISLAM, incluso aun me parecen blandas, PERO LINGÜISTICAMENTE SE EQUIVOCA AL DECIR QUE «TIENE PROBLEMAS CON EL ISLAM, NO CON LOS MUSULMANES» PORQUE UN MUSULMÁN ES, SIEMPRE, UN SEGUIDOR DEL ISLAM, SIEMPRE, ISLAM Y MUSULMÁN VAN JUNTOS, SON INSEPARABLES.

Y efectivamente, EL PROBLEMA ES EL ISLAM, la IDEOLOGIA O RELIGIÓN (yo sigo insistiendo, el ISLAM ES UNA IDEOLOGIA POLÍTICA DISFRAZADA DE RELIGIÓN y esto tiene su lógica porque, en el siglo VII, recien comenzada la Edad Media, toda aquella ideologia que quisiera triunfar TENIA NECESARIAMENTE QUE ESTAR BASADA Y APOYARSE EN TEMAS «SOBRENATURALES», ES DECIR, QUE RELIGIÓN E IDEOLOGIA TENIAN QUE IR FORZOSAMENTE JUNTAS) NO TAL O CUAL RAZA O TAL Y CUAL NACIONALIDAD.

Independientemente de esto, está el tema de las políticas sobre inmigración, pero eso para otro momento, este post ES, ANTE TODO, SOBRE EL ISLAM y, aunque sea repetitivo, porque esto está mas que difundido, CONVIENE SEGUIR HACIENDOLO Y QUE LE ENTRE A LA GENTE EN LA CABEZA, INCLUSO A LOS «PROGRES» QUE TODAVIA PUEDEN PENSAR UN POQUITO Y NO HAN SIDO TOTAL Y ABSOLUTAMENTE ABDUCIDOS POR LA IDEOLOGIA; el ISLAM PROCLAMA, ENTRE OTRAS, LINDEZAS COMO ESTAS: 

Sura 2, versículo 191
«Matadles donde deis con ellos y expulsadles de donde os hayan expulsado. Tentar es más grave que matar. No combatáis contra ellos junto a la Mezquita Sagrada, a no ser que os ataquen allí. Así que, si combaten contra vosotros, matadles: esa es la retribución de los infieles».
Sura 2, versículo 193
«Combatid contra ellos hasta que dejen de induciros a apostatar y se rinda culto a Alá. Si cesan, no haya más hostilidades que contra los impíos».
Sura 2, versículo 216
«Se os ha prescrito que combatáis, aunque os disguste. Puede que os disguste algo que os conviene y améis algo que no os conviene. Alá sabe, mientras que vosotros no sabéis».
Sura 2, versículo 218
«Quienes creyeron y quienes dejaron sus hogares, combatiendo esforzadamente por Alá, pueden esperar la misericordia de Alá. Alá es indulgente, misericordioso».
Sura 2, versículo 244
«¡Combatid por Alá y sabed que Alá todo lo oye, todo lo sabe!»

A MI ME PARECE QUE SI HABLAMOS DE HACER «APOLOGIA DE LA VIOLENCIA Y DEL TERRORISMO, SOLO CON ESTAS «SURAS» EL CORÁN Y POR TANTO EL ISLAM, DEBERIA SER INMEDIATAMENTE ILEGALIZADO EN TODO EL MUNDO y ya que eso si que seria dificil, AL MENOS ILEGALIZARLO EN LOS PAISES LLAMADOS «DEMOCRÁTICOS» o, si se prefiere, OCCIDENTALES (aunque esto último tambien es muy subjetivo pues hoy en dia, con TODA JUSTICIA ADEMÁS, consideramos a paises como JAPÓN un pais unido a la CIVILIZACIÓN OCCIDENTAL, aunque ellos han conseguido un increible equilibrio entre sus propias costumbres y tradiciones y dicha civilización, lo que demuestra que, haciendo las cosas bien, este equilibrio se puede conseguir)

YO LO TENGO MUY CLARO, A LOS MUSULMANES NO SE LES DEBERIA DEJAR ENTRAR NI AUNQUE TUVIESEMOS PLENO EMPLEO Y SOBRASEN MILLONES DE PUESTOS DE TRABAJO.

Sobre el resto de las declaraciones de Geert Wilders no entro en este post, repito que porque este post es sobre el IMPORTANTÍSIMO TEMA DEL ISLAM, CONCRETANDO MAS, DEL PELIGRO QUE EL ISLAM REPRESENTA PARA LO MAS IMPORTANTE QUE TIENE EL SER HUMANO, LA LIBERTAD, EL LIBRE ALBEDRIO, EL LEGÍTIMO DERECHO A ELEGIR LIBREMENTE SOBRE CUALQUIER COSA.

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Un poco más de fascismo liberal / A Little More Liberal Fascism

Por FRANK DAVIS (ARTÍCULO ORIGINAL EN INGLÉS/ORIGINAL ARTICLE IN ENGLISH)

Después de la agitación de la inauguración Trump, he vuelto a leer fascismo liberal por Jonah Goldberg, y he encontrado en ella una explicación plausible de por qué, en los Estados Unidos, al menos, «liberal» ya no significa «liberal».

Los intelectuales liberales y activistas insistieron durante la década de 1920 que el socialismo de guerra [Woodrow] Wilson había sido un éxito rotundo y sus fracasos resultado de la insuficiente celo. «Se planificó en la guerra» se convirtió en su lema. Por desgracia, no pudieron convencer a los palurdos en las urnas. Como resultado, se encontraron cada vez más a contemplar el enfoque de Bismarck del socialismo de arriba hacia abajo. También buscaron a Rusia e Italia, donde «hombres de acción» fueron la creación de utopías con la excavadora y la regla de cálculo. El énfasis marxista en el socialismo científico y la ingeniería social infectado estadounidense progresismo. Y puesto que la ciencia no está abierto al debate democrático, un arrogante mentalidad literal se hizo cargo de progresismo.

También fue en este momento que a través de una estratagema diestro de mano, progresismo llegó a ser el nombre de «liberalismo». En el pasado, el liberalismo se había referido a la libertad política y económica como se entiende por los pensadores de la Ilustración como John Locke y Adam Smith. Para ellos, el desideratum final era la máxima libertad individual bajo la protección benigna de un Estado mínimo. Los progresistas, encabezados por Dewey, sutilmente cambiaron el significado de este término, la importación de la visión de Prusia del liberalismo como el alivio de la pobreza material y educativa, y la liberación de los viejos dogmas y religiones antiguas. Para los progresistas libertad la libertad ya no entiende de la tiranía, pero la miseria, libertad de ser un ciudadano «constructiva», la de Rousseau y Hegel «libertad» de vivir de acuerdo con el estado y la voluntad general. Los liberales clásicos ahora se denominan habitualmente conservadores, mientras que los devotos de control social eran conocidos como liberales. De este modo, en 1938 John Dewey escribiría en Liberalismo y acción social que el gobierno activista en nombre de la reconstrucción en desventaja económica y social había «prácticamente llegado a definir el significado de la fe liberal».

Teniendo en cuenta esta visión del mundo, que no debería ser sorprendente que tantos liberales creían que la Unión Soviética era el lugar libre de la tierra … (p. 221)

O, para decirlo de otra manera, liberal significaba ahora no liberal. Idioma había sido puesto de cabeza.

Debo decir que me siento inclinado a pensar que tanto ha ocurrido lo mismo con la palabra «progreso», que ahora parece significar más como «una regresión», o yendo hacia atrás, en lugar de ir hacia delante. Estas palabras deben tener sus significados restaurado. Hay demasiados de ellos, que ahora significa lo contrario de lo que solían decir: no me sorprendería saber que las «prisiones» se han convertido en «colonias de vacaciones.»

Pero tengo mis propias ideas de lo que significa la libertad. En Teoría de inactividad , la libertad no es ningún tipo de abstracción: la libertad es el tiempo libre o tiempo de inactividad, y se mide en horas. Es como una cosa concreta como un rollo de algodón, medido en yardas. Es lo que la gente experimenta, de manera muy amplia, los fines de semana, o fuera de las horas de trabajo, o brevemente durante la hora del almuerzo. Históricamente, esta libertad se experimentó en sábado o el día de descanso. Era algo santo.

Aparte de esta iluminación de las tribulaciones sufridas por la palabra «liberal», fascismo liberal echó un poco de luz sobre la palabra «fascismo»:

El deseo de destruir es una consecuencia natural del culto de acción. Después de todo, si usted está totalmente comprometido con el cambio revolucionario, los límites que se ejecutan en – los tribunales, la policía, el Estado de Derecho – debe ser convertida, cooptado, ni se destruye. Todos los fascistas son miembros de la secta de acción. el atractivo del fascismo era que iba a hacer las cosas. Hacen que los trenes lleguen a tiempo, ponen a la gente a trabajar, obtener la nación en movimiento: estos son sentimientos cosidos en la fibra de cada movimiento fascista. El estado fascista de la mente puede ser mejor descrito como «Basta de palabras, más acción!» Cerrar los libros, salir de la biblioteca, ponerse en movimiento. ¡Tomar acción! ¿Qué tipo de acción? ¡Acción directa! ¡Acción social! La acción revolucionaria! Acción, acción, acción.

Comunistas querido acción también. Eso no es sorprendente teniendo en cuenta los lazos familiares entre el comunismo y el fascismo. Pero fascistas valoran más la acción. El comunismo tenía un libro de jugadas. El fascismo tenía una ofensa prisa arriba, llamando a sus jugadas en el campo … (p. 177)

Los teóricos de inactividad como yo son, en todo caso, los devotos de un

máquina de ejercicios satánicos
máquina de ejercicios satánicos

 culto a la falta de acción: la falta de acción sublime de estar sentado en un bar con una pinta de cerveza y un cigarrillo, mirando distraídamente por la ventana en las calles concurridas, vagamente pensando en nada en particular . Los antismokers fascistas que quieren cerrar los pubs, y evitar que la gente beber y fumar, o mirando sin hacer nada por las ventanas, están tratando de despertar a la gente a la acción, tratando de conseguir que se haga algo. Así también los fanáticos de la salud y de la aptitud con su trotar y sus maratones y sus máquinas de ejercicio satánicos: todos ellos están tratando de despertar a la gente a la acción. Todo el mundo debe hacer algo, incluso si lo que se está haciendo es inútil y fútil y autodestructivo.

Porque si tengo alguna visión de lo que se entiende por progreso, es hacia un mundo libre y fácil y reposo, en la que cada uno está haciendo las cosas que ellos quieren, en lugar de lo que algunos blustering entrometido intimidación quiere que hagan.

¿Usted no puede ver? / Can’t You See?

POR FRANK DAVYS. ARTÍCULO ORIGINAL EN INGLÉS (ORIGINAL IN ENGLISH, CLICK)

Todavía estoy meditando sobre la descripción de sí mismo de Tom Paine:

«El mundo es mi país, toda la humanidad mis hermanos, y hacer el bien es mi religión.»

Theresa May, dijo recientemente algo en el sentido de que «si usted es un ciudadano del mundo, usted es un ciudadano de la nada.» Eso me llamó la atención por ser la verdad llana y simple de la materia. También podría haber añadido, como una ocurrencia tardía «, y si usted es el hermano de todos, es muy hermano de nadie.»

Pero lo que he estado realmente rumiando era su «religión de hacer el bien.» Hice un comentario sobre ella en la entrada de ayer: Tom Paine era un bienhechor. Control del Tabaco está llena de esas buenas también. Deborah Arnott es un bienhechor. Pero creo firmemente que es -gooders que realmente hacen la mayor parte del daño en el mundo, ya que metedura de pata por ahí tratando de hacer el bien, pero en realidad hacer más daño que bien.

Mi pregunta es: ¿cómo saben lo que es bueno y lo que no lo es? A veces pienso que el -gooders realmente que hacer algo es mejor que no hacer nada. Esa acción es siempre mejor que la inacción. Los que hacen el bien como para mantener ocupado. Y el más ocupado que son, más bien que piensan que están haciendo. Y por lo que son todos los entrometidos. Para ellos, las buenas mentiras en el hacer.

Pero creo que no hacer nada es muy a menudo mejor que hacer algo. De hecho, yo casi diría que no hacer nada es generalmente mejor que hacer algo. Porque creo que algunas cosas son mejores que otras cosas. Que algunas cosas son útiles, y algunas cosas perjudiciales. Y, sin embargo ocupado que está, que estás haciendo no es bueno si lo que estás ocupado haciendo es algo dañino.

Y creo que la hacen el bien en el control del tabaco están haciendo algo dañino. Creo que están haciendo algo muy, muy, muy perjudicial. Creo que destruyen comunidades, empresas en quiebra, y romper la confianza y la confianza. Incluso he hecho un dibujo de lo que yo
creo que están haciendo a la sociedad (a la derecha) que he utilizado en el estudio de ISIS .

Pero por supuesto que no lo ven de esa manera. Ellos no piensan en las comunidades y empresas o la estructura política de la sociedad. Se ven como salvar vidas . Y lo que puede ser más importante que salvar vidas? ¿Qué podría ser más noble y bueno que eso? Si, con todo su intimidación y el avasallamiento de los fumadores, que pueden conseguir sólo uno de ellos para dejar de fumar y vivir otros 10 minutos ya que de otra manera, tendrá valido la pena. Estas personas se han convertido en una fijación en una cosa sola – tabaco – con exclusión de todo lo demás. El tabaco se ha convertido, para ellos, la forma de realización singular de todo lo malo. La suya es una vista de un solo ojo del mundo. Y su único ojo se fija firmemente sobre un solo objeto en ese mundo. Y que simplemente no pueden ver que la bola de demolición que han tomado a ese objeto está destruyendo todo a su alrededor. Son como las personas que persiguen una mosca moscarda en torno a una habitación con un martillo, y romper todo lo que se posa sobre, sin llegar nunca a acabar con él. Todo lo que pueden ver es la marcha que están persiguiendo. Ellos no pueden ver los platos en la mesa, la pantalla en la luz, el vidrio en los cristales de las ventanas, que están rompiendo con cada golpe de su martillo.

Estaba leyendo en algún lugar ayer sobre cómo la gente hace expertos no confían en nada más, y no creo que los medios de comunicación una vez confianza-y cómo esto era preocupante. Pero eso es lo que quería decir sobre añicos la confianza. He dejado de confiar en los médicos que han sido gritándome para dejar de fumar (y ahora que han empezado a gritar a mí para dejar de beber y comer, así). He perdido la confianza en ellos. No creo que sepan lo que están haciendo. Y he perdido la confianza en los medios de comunicación que se repite simplemente ciegamente todo lo que dicen. Y por encima de todo lo que he perdido la confianza en los políticos que, en su insistencia, no dudan en apilar más prohibiciones y más impuestos en todo el mundo. Y una vez que se pierde la confianza en un experto, es fácil perder la confianza en todos los expertos. La desconfianza se extiende como una onda ensanchamiento.

Fue un todo espantoso que hay que hacer, a los fumadores del exilio al exterior con sus prohibiciones de fumar. Estaba completamente atroz a tomar su martillo para las comunidades a las que pertenecían, los bares y cafés que frecuentaba, y hacer parias de cientos de millones de fumadores en todo el mundo. Pero el control del tabaco no puede ver eso. Y así tampoco los medios de comunicación. Y así tampoco los políticos. Todos ellos son completamente ciego. No tienen idea de lo que están haciendo, cualquiera de ellos. Ellos piensan que están salvando vidas. Y ahora se preguntan por qué la confianza y la confianza en ellos ha disminuido de distancia.

Por supuesto, no se trata sólo de tabaco y la prohibición de fumar. Es cualquier número de otras cosas también. Estas personas no son sólo ciegos a los efectos de la prohibición de fumar, sino al efecto de todo lo demás que hacen. Son ajenos a todo.

¿No pueden ver? ¿No pueden ver lo que han hecho, y lo que todavía están haciendo? No, no pueden. Ellos no pueden ver absolutamente nada. Y nunca lo harán. Y es por eso que los estadounidenses votaron por Donald Trump: sabían perfectamente que la clase política de élite establecida no iba a hacer nada por ellos. Y es por eso que han dejado de escuchar los medios de comunicación que los loros los puntos de vista de que la clase política. La confianza y la confianza en ellos ha ido. Donald Trump no puede llegar a ser mejor, pero es al menos algo diferente.

Las tres leyes del progresismo. / The Three Laws of Progressivism.

El pensamiento progresista puede sistematizarse también mediante un número reducido de leyes sencillas. No se trata aquí de enumerar los tópicos más comúnmente manoseados, sino de abstraer unas reglas formales.

Por Carlos López Díaz

Por alguna razón misteriosa, o que al menos lo parece, existen muchos fenómenos, estudiados por las disciplinas más diversas, que pueden ser descritos mediante tres leyes: no dos ni cuatro, sino precisamente tres.

Citemos por ejemplo las tres leyes de Newton, las de Kepler, las de Mendel o las de los gases. En el campo de las ciencias sociales, Robert Conquest propuso el trío de leyes conocidas por su nombre, y en la literatura de ciencia-ficción son dignas de mención las populares tres leyes de la robótica, formuladas por Isaac Asimov.

El pensamiento progresista puede sistematizarse también mediante un número reducido de leyes sencillas. No se trata aquí de enumerar los tópicos más comúnmente manoseados, sino de abstraer unas reglas formales, previas a cualquier contenido concreto. Las exponemos a continuación.

“No olvidemos que el medio en que surge el progresismo es la civilización cristiana, no la islámica, la hindú o la china”

Primera Ley: El progreso sólo se da en una dirección

Corolario: Quien discrepe acerca de cuál sea esa dirección, está en contra del progreso. Por ejemplo, para un progre, la legalización del aborto es un paso más en el camino de la liberación de la mujer.

En cambio, quien considera que es todo lo contrario, un drástico paso atrás en la defensa de la dignidad de la vida humana, será un integrista fanático que está en contra de las mujeresy por supuesto del progreso.

La primera ley propugna un monopolio de la verdad, lo que implica un conflicto ineludible con la verdad revelada según el cristianismo. No olvidemos que el medio en que surge el progresismo es la civilización cristiana, no la islámica, la hindú o la china. Sin tener en cuenta esto, no se entiende nada.

El progre, por mucho que presuma de tolerante y escéptico, se cree en posesión de la verdad absoluta. También el cristiano, pero la diferencia crucial es que el segundo no esconde el carácter indemostrado de sus dogmas de fe.

Los líderes progresistas iberoamericanos Rafael Correa, Nicolas Maduro, Dilma Rousseff, Cristina Fernández y José Mújica.
Los líderes progresistas iberoamericanos Rafael Correa, Nicolas Maduro, Dilma Rousseff, Cristina Fernández y José Mújica.

No engaña a nadie sosteniendo que sus convicciones se derivan exclusivamente de la razón y la ciencia (aunque no rehúse apoyarse también en ellas), como sí hace el progre.

Dicho sea de paso, nada más falso que ese supuesto apoyo de la ciencia a las tesis progresistas. Estas, en lo que respecta al papel de la cultura en las diferencias entre los sexos, por ejemplo, entran en contradicción con las abrumadoras evidencias científicas que, sin negar la influencia del medio, ponen de relieve el enorme peso de la genética. Lo ha expuesto ampliamente, por citar sólo a un autor, el psicólogo evolucionista Steven Pinker, en su conocida obra ‘La tabla rasa’.

Cuando un magistrado como Antonio Salas publica en las redes sociales determinadas reflexiones de sentido común sobre el problema de la violencia que sufren algunas mujeres, ideas que chocan con la visión oficial de la ideología de género, la reacción de ciertas indignadas feministas es recomendarle al juez cursillos de formación.

Ni se les pasa por la cabeza la idea de que tal vez sean ellas, y ellos, quienes tienen un déficit formativo, que suplen con mantras ideológicos.

“Para un progre, la crisis de la familia tradicional es un progreso, aunque sólo fuera porque la percibe como una tendencia imparable e irreversible”

Segunda Ley: El progreso es inevitable a largo plazo

Corolario 1: Aquello que es (supuestamente) inevitable a largo plazo, necesariamente será un progreso. Corolario 2: Oponerse al progreso no sólo es inmoral, es también inútil.

Para un progre, la crisis de la familia tradicional es un progreso, aunque sólo fuera porque la percibe como una tendencia imparable e irreversible. No queda otra opción que asumirla como un signo de los tiempos.

De ahí la matraca de que la Iglesia debe adaptarse a las transformaciones sociales, discurso interiorizado por una parte del propio clero.

La segunda ley establece un evidente fatalismo histórico, extrapolado aventuradamente a partir del avance tecnológico, desde el descubrimiento del fuego hasta el desciframiento del genoma humano. Es sin duda propio de una cosmovisión materialista o positivista.

Que, sin ir más lejos, el director del Proyecto Genoma Humano, Francis S. Collins, al igual que tantos grandes científicos, sea un ferviente cristiano, no es obstáculo para que los progres sigan recreándose en su tosco relato maniqueísta del conflicto entre razón y fe, en el que indefectiblemente –nos aseguran– triunfará la primera.

“Los progres despliegan un talento innegable para distinguir entre injusticias intolerables y otras ‘comprensibles’ o incluso legítimas”

Tercera Ley: El progreso no se puede medir con la misma escala de valores en todas partes

Las violaciones de derechos humanos en países de economía socialista o no occidentales no son juzgadas por los progres con la misma severidad que gastan con países democráticos.

Como mucho, admitirán la existencia de “errores” y “excesos”, pero nunca reconocerán que el problema se encuentre en las tesis progresistas de partida. Y con frecuencia culpan a los países democráticos de la pobreza, el terrorismo y hasta las catástrofes climáticas.

La tercera ley está emparentada inequívocamente con el viejo principio de que el fin justifica los medios, exacta antítesis de la ética cristiana, como ilustró inolvidablemente Arthur Koestler en ‘El cero y el infinito’.

Los progres despliegan un talento innegable para distinguir entre injusticias intolerables y otras “comprensibles” o incluso legítimas, al considerarlas como el precio inevitable que debe pagarse por el triunfo y la supervivencia de la revolución de turno.

Así amparan desde el genocidio de La Vendée hasta los presos de ETA; pasando, cómo no, por las criminales dictaduras socialistas del siglo pasado y el actual. Esta bula de la que goza el comunismo no se limita a las izquierdas.

La presidenta de la comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, expresó en una ocasión su “respeto” por los comunistas. En su disculpa cabe suponer que no debe haber leído a Koestler… Ni a Solzhenitsyn, ni a Revel, ni tal vez nada.

Concluyendo, el pensamiento progresista hace del progreso un dios, y como tal invencible e incuestionable. Una patética caricatura del Dios judeocristiano, al que no por casualidad ansía ver desterrado del espacio público.

inglaterra

ENGLISH 

For some mysterious reason, or at least it seems, there are many phenomena, studied by the most diverse disciplines, which can be described by three laws: not two nor four, but precisely three.

For example, Newton’s three laws, those of Kepler, those of Mendel, or those of gases. In the field of social sciences, Robert Conquest proposed the trio of laws known by their name, and in science-fiction literature the popular three laws of robotics, formulated by Isaac Asimov, are noteworthy.

Progressive thinking can also be systematized by a small number of simple laws. It is not a matter here of enumerating the most commonly handled topics, but of abstracting some formal rules, prior to any concrete content. We will explain them below.

«Let’s not forget that the medium in which progressivism arises is Christian civilization, not Islamic, Hindu or Chinese civilization»

First Law: Progress only occurs in one direction

Corollary: Anyone who disagrees about that direction is against progress. For example, for a progre, the legalization of abortion is a further step in the path of women’s liberation.

On the other hand, whoever considers it to be the opposite, a drastic step back in defending the dignity of human life, will be a fanatical fundamentalist who is against women and of course progress.

The first law advocates a monopoly of truth, which implies an inescapable conflict with truth revealed by Christianity. Let us not forget that the medium in which progressivism arises is the Christian civilization, not the Islamic, the Hindu or the Chinese. Without taking this into account, nothing is understood.

The «progre», however much it presumes to be tolerant and skeptical, believes itself to be in possession of absolute truth. Also the Christian, but the crucial difference is that the second does not hide the unmasked character of his dogmas of faith.

He does not deceive anyone by claiming that his convictions derive exclusively from reason and science (although he does not refuse to rely on them as well), as does the «progre».

Incidentally, nothing more false than that supposed support of science to progressive theses. These, for example, contradict the overwhelming scientific evidence which, without denying the influence of the medium, emphasizes the enormous weight of genetics, as regards the role of culture in the differences between the sexes. He has exposed it extensively, to cite only one author, the evolutionary psychologist Steven Pinker, in his well-known work ‘La tabla rasa’.

When a magistrate like Antonio Salas publishes in social networks certain common-sense reflections on the problem of violence suffered by some women, ideas that conflict with the official vision of gender ideology, the reaction of certain indignant feminists is to recommend to the judge Training courses.

Nor does the idea that they may be them, and they, who have a formative deficit, replace them with ideological mantras.

«For a» progre «, the crisis of the traditional family is a progress, if only because it perceives it as an unstoppable and irreversible tendency»

Second Law: Progress is inevitable in the long run

Corollary 1: That which is (supposedly) inevitable in the long run will necessarily be a progress. Corollary 2: Opposing progress is not only immoral, it is also useless.

For a «progre», the crisis of the traditional family is a progress, if only because it perceives it as an unstoppable and irreversible tendency. There is no choice but to assume it as a sign of the times.

Hence the chatter that the Church must adapt to social transformations, speech internalized by a part of the clergy itself.

The second law establishes an evident historical fatalism, extrapolated adventurously from the technological advance, from the discovery of the fire until the decipherment of the human genome. It is certainly characteristic of a materialist or positivist worldview.

That the director of the Human Genome Project, Francis S. Collins, like so many great scientists, is a fervent Christian, is not an obstacle for progress to be recreated in his crude Manichean account of the conflict between reason and Faith, in which unfailingly – assured us – triumph the first.

«The «progres» display an undeniable talent for distinguishing between intolerable injustices and other ‘understandable’ or even legitimate ‘

Third Law: Progress can not be measured with the same scale of values everywhere

Human rights violations in socialist or non-Western economy countries are not judged by progress with the same severity that they spend with democratic countries.

At most, they will admit the existence of «errors» and «excesses», but they will never recognize that the problem lies in the progressive theses of departure. And they often blame democratic countries for poverty, terrorism and even climate catastrophes.

The third law is unequivocally related to the old principle that the end justifies the means, the exact antithesis of Christian ethics, as Arthur Koestler unfortu- nately illustrated in ‘Zero and Infinity’.

The «progres» unfolds an undeniable talent for distinguishing between intolerable and other «understandable» or even legitimate injustices, as the inevitable price to be paid for the triumph and survival of the revolution of the day.

They protect from the genocide of La Vendée to the prisoners of ETA; Passing, of course, by the criminal socialist dictatorships of the last century and the present. This bull that communism enjoys is not limited to the left.

The president of the community of Madrid, Cristina Cifuentes, once expressed her «respect» for the communists. In his apology, it may be supposed that he should not have read Koestler-Neither Solzhenitsyn, nor Revel, nor perhaps nothing.

Concluding, progressive thinking makes progress a god, and as such invincible and unquestionable. A pathetic caricature of the Judeo-Christian God, who does not accidentally yearn to be banished from public space.

MEETING OF THE FUTURE COUNCIL OF MINISTER OF
MEETING OF THE FUTURE COUNCIL OF MINISTER OF «WE CAN» IN THE PALACE OF «MONKLOA»

El legado de Obama: islamismo y narco-comunismo / Obama’s legacy: Islam and narco-communism (SPANISH-ENGLISH)

Por FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS en LIBERTAD DIGITAL

 

 

 

 

 

 

No existe tiranía en Cuba. Lo dice Obama y el dorado periodismo progre aplaude. Siempre pasa lo mismo con el comunismo: lo hacen fuerte las democracias.

La misma prisa con que Bill Clinton indultó antes de dejar la Casa Blanca al multimillonario Marc Rich, perseguido en los USA por tráfico de armas con destino a países islámicos enemigos de los USA, ha mostrado Barack Hussein Obama, con el pie en el estribo de la campaña presidencial de su señora –igual que los Clinton-, indultando políticamente al hombre más rico de Cuba, Raúl Castro, único heredero de la Cuenta del Comandante, o sea, Fidel en Suiza: mil millones de dólares hace 30 años. Si los indultos de la última semana de Bill fueron, según opinión general en Washington el origen financiero de la carrera presidencial de Hillary, los de Obama para Evita Michelle serán infinitamente más fructíferos, algo así como la diferencia entre la picaresca de Arkansas y el hampa de Chicago.

Clinton indultó personas. Obama ha indultado regímenes despóticos. Peor aún: se ha asegurado de que los países favorecidos por él se agrupen en el nuevo Triángulo del Mal: el islamismo nuclear de Irán, el comunismo de Cuba y Venezuela y el narcotráfico de Santos, Timochenko y las FARC.

La humillación a los demócratas cubanos

Como una de las bases de la inesperada victoria electoral de Trump ha sido Florida, Obama se ha regodeado en la humillación de los miles de cubanos que han entregado su vida a la causa de la libertad desde 1959, cuando Fidel asomó la pata totalitaria en el juicio a los pilotos de Batista, obligando al tribunal que los había absuelto a repetir el juicio y condenarlos tras un espectáculo de masas calcado de los juicios de Moscú en 1937. No le ha bastado abrazarse al dictador, heredero de la fortuna y la dictadura del tirano más longevo del mundo. Obama manda que los cubanos que quieran ir a Estados Unidos sean tratados como cualquier migrante de cualquier país, no como perseguidos políticos.

El Premio Nobel de la Paz ha decretado que ya no hay tiranía política en Cuba, y que un cubano que haya sido despedido de su trabajo, detenido, torturado y encarcelado durante años por el régimen será tratado como un bracero mejicano o una mucama salvadoreña. Raúl también ha heredado el viejo sueño de Fidel: para los USA, Cuba ya no es una dictadura enemiga.

Como prueba de buena voluntad hacia la supuesta democracia de los Castro, Obama ha cancelado el relativo privilegio de los cubanos –que era una pequeña compensación por vivir en Cuba- en el tradicional sorteo de green cards y el programa que permitía a los infinitos médicos cubanos fletados por los Castro para ir por todo el mundo como asesores de otros regímenes dictatoriales o simples acarreadores de divisas, escapar de la tiranía asilándose en cualquier embajada o puerta de entrada a los USA.

El dorado exilio moral del periodismo progre

Los periodistas adictos la dictadura comunista lo han celebrado con titulares tan abyectos como éste: «Fin de la era dorada del exilio cubano». O sea, que los tres millones de cubanos que han huido desde 1960 de su país viven como rajás gracias al cuento de que Cuba era, decían ellos, una dictadura comunista. Obama ha puesto por fin en su sitio a estos vividores: «Al tomar esta medida tratamos a los migrantes cubanos de la misma manera que tratamos a los migrantes de otros países». Y así lo celebra el diario oficial Gramma: «Un importante paso en el avance de las relaciones bilaterales» que garantizará una «migración regular, segura y ordenada».

El cementerio de Miami está lleno de doradas tumbas de los que han muerto en la dorada pobreza del exilio tras ser despojados por el tirano de todo lo que habían ganado -casa, empresa, familia- a lo largo de su vida. La Cuba que se agrupa en los barrios pobres de Miami, Tampa o Nueva York porque prefiere empezar de cero a vivir bajo la tiranía está cubierta de oro. Los plantados, presos políticos que se negaban a vestir el uniforme de los presos comunes en las cárceles castristas y durante años prefirieron estar desnudos en sus celdas, eran buscadores de oro. Los torturados y fusilados por el Che, Raúl, Fidel, Barbarroja y demás enemigos de la ostentación, lo fueron por querer vivir como capitalistas en Cuba, y no como comunistas, que viven en régimen de apartheid y tienen, como todo camarada desde que hace cien años Lenin implantó la primera dictadura roja, acceso a todos los bienes que prohíbe a la reacción. ¡Pues no quiere enriquecerse trabajando!

Yo he visto salir, después de veinte o treinta años en las cárceles de Cuba, o detenidos en su casa, o linchados en público, o todo a la vez, a docenas de presos políticos y disidentes del castrismo, de Valladares a Menoyo y Jorge Valls, de Cabrera Infante a Heberto Padilla, Raúl Rivero y Severo Sarduy, unos huidos, otros sacados de las ergástulas castristas tras largos años de campañas pidiendo su liberación. Éramos siempre los mismos: Montaner, Rangel, Revel, Mario Vargas Llosa, Plinio Apuleyo Mendoza, Valerio Riva, Xavier Domingo… Luego llegaron los más jóvenes como Zoe Valdés, y después los blogueros y los raperos, la inmensa tribu que Alvaro Vargas Llosa dibuja en El exilio indomable. Y ahora resulta que huían de un fantasma. Que en Cuba no se ha perseguido políticamente a nadie, ni es enemiga de Occidente, con USA a la cabeza, y que los etarras escondidos andaban muy errados. Raro que no los echaran.

Además de tontos pre-Obama, eran masoquistas. Porque los que les escupían en la calle o les insultaban en los medios oficiales de la Isla –o en sus periocloacas españolas- podían vivir muy bien en Cuba aplaudiendo al régimen. Hasta Willy Toledo vive de okupa en una de las casas pilladas a los españoles tras la robolución. Pero durante casi 60 años esos cubanos amigos de la libertad que han afrontado la cárcel, la tortura y la muerte en el paredón o el estrecho de la Florida, donde no se distingue a los tiburones de los esbirros de los Castro, estaban absolutamente equivocados. No existe tiranía en Cuba. Lo dice Obama y el dorado periodismo progre le aplaude. Siempre pasa lo mismo con el comunismo: lo hacen fuerte las democracias.

El golpe cubano-iraní en Venezuela

Pero la humillación a Cuba y a todos los políticos cubanoamericanos que han luchado por ayudar a los demócratas dentro y fuera de la isla, de Iliana Ros, Lincoln Díaz Balart y Bob Menéndez a Marco Rubio, no debe hacernos olvidar que el legado de Obama es un nuevo marco internacional en el que los USA han apadrinado el nacimiento de un nuevo Imperio del Mal, un triángulo diabólico formado por tres piezas: el islamismo nuclear de Irán, el comunismo de Cuba y Venezuela y el narcotráfico de las FARC.

Esta semana ha sido designado vicepresidente de Venezuela Tarik Assaimi, hombre de Irán al que Cuba ya puso en el Ministerio del Interior y que fue echado por los viejos militares chavistas tras dar cien pasaportes a terroristas de Hizbulá que Macri está tratando de expulsar de Argentina. El proyecto de Macri está relacionado con la persecución de la estructura de terrorismo antisemita montada por la embajada iraní, autora de la masacre de la AMIA judía en Buenos Aires, pero tan protegida por Cristina Fernández Kirchner que el fiscal Nisman fue asesinado cuando estaba a punto de procesarla por complicidad y encubrimiento de aquel atentado.

Desde el viaje de Fidel Castro a Teherán y el comunicado conjunto contra el Gran Satán norteamericano, la presencia del régimen iraní no ha dejado de crecer, singularmente en Venezuela pero también en otros focos del proyecto bolivariano, cuyo fin último es implantar el comunismo en Iberoamérica y cuyo combustible financiero es doble: cocaína y petróleo. Pero que Tarik Assaimi, investigado por narcotráfico en los USA según reveló El Nuevo Herald y explicó Carlos Alberto Montaner en Libertad Digital, se haya colocado el primero en la línea de sucesión de Maduro, ese hombre que siempre parece que va a tropezar con algo y romperse, es un salto cualitativo en la conversión de Venezuela en una estricta dictadura comunista, sin embelecos populistas, capaz de disolver de un día para otro su Parlamento y encarcelar a todos los opositores, al modo de Cuba o Irán.

De hecho, este Tarik –como el islamista que invadió España en 711- ha debutado acusando de preparar un golpe de Estado a Lilian Tintori y ha detenido u ordenado capturar a los jefes históricos de la cúpula militar chavista, único obstáculo que impediría, como ya hizo, su acceso al poder. Este proceso avanza velocísimamente a la sombra del largo adiós de Obama, una alfombra para Irán, Cuba, Santos y las FARC. Y abre la caja del narcotráfico para todo grupo terrorista o partido antisistema en cualquier parte del mundo. Empezando por Colombia, donde Santos ha ignorado el no popular en el plebiscito promovido, con el apoyo de Obama y el Papacisco, para respaldar el pacto con las FARC que convertiría a Bogotá en la Gran Caracas del narcomunismo bolivariano.

Al lado de Obama, Carter es Reagan y Rambo

Si el legado de Obama en política interior se llama Donald Trump; en política exterior es ese triángulo islamismo-comunismo-narcotráfico, que tiene como base a los millones de islamistas y comunistas de todo el mundo y como auxilio dorado -que no exilio- al narcotráfico. ¡Y todo ello, gracias a la Casa Blanca, legitimado internacionalmente!

Al lado de Obama, el legado de Carter es una apretada síntesis de los de Washington, Lincoln, Reagan, John Wayne y John Rambo. Sólo le faltó un toque de color.

inglaterra

ENGLISH

There is no tyranny in Cuba. Obama says it and the golden journalism progre applauds. The same thing always happens with communism: democracies make it strong.

The same hurry Bill Clinton pardoned before leaving the White House to billionaire Marc Rich, pursued in the United States for arms trafficking destined to Islamic countries enemies of the USA, has shown Barack Hussein Obama, standing in the stirrup of The presidential campaign of his lady – just like the Clintons, politically pardoning the richest man in Cuba, Raul Castro, sole heir to the Count of the Commander, that is, Fidel in Switzerland: a billion dollars 30 years ago. If the pardons of Bill’s last week were, according to the general opinion in Washington the financial origin of Hillary’s presidential race, those of Obama for Evita Michelle will be infinitely more fruitful, something like the difference between the Arkansas rogue and the underworld Of Chicago.

Clinton pardoned people. Obama has pardoned despotic regimes. Worse still, he has ensured that the countries favored by him are grouped in the new Triangle of Evil: Iran’s nuclear Islamism, Cuban and Venezuelan communism, and the narco-trafficking of Santos, Timochenko and the FARC.

The humiliation of Cuban Democrats.

As one of the bases of Trump’s unexpected electoral victory has been Florida, Obama has gloated over the humiliation of the thousands of Cubans who have given their lives to the cause of freedom since 1959, when Fidel loomed the totalitarian leg in the Forcing the court that had acquitted them to repeat the trial and condemn them after a mass spectacle based on the Moscow trials in 1937. It has not been enough to embrace the dictator, heir of fortune and the dictatorship of the The longest-living tyrant in the world. Obama orders Cubans who want to go to the United States to be treated like any migrant from any country, not as political persecution.

The Nobel Peace Prize has decreed that there is no political tyranny in Cuba, and that a Cuban who has been dismissed from his job, detained, tortured and imprisoned for years by the regime will be treated as a Mexican bracero or a Salvadoran maid. Raúl has also inherited the old dream of Fidel: for the USA, Cuba is no longer an enemy dictatorship.

As a test of goodwill toward Castro’s supposed democracy, Obama has canceled the relative privilege of Cubans – which was a small compensation for living in Cuba – in the traditional draw of green cards and the program that allowed the infinite Cuban doctors Chartered by the Castro to go around the world as advisors to other dictatorial regimes or mere pursuers of foreign exchange, to escape the tyranny asylum in any embassy or gateway to the USA.

The Golden Moral Exile of Progressive Journalism

Journalists addicted to the communist dictatorship have celebrated with such abject headlines as this: «End of the Golden Age of Cuban Exile.» That is, the three million Cubans who have fled since 1960 of their country live as Rajas thanks to the story that Cuba was, they said, a communist dictatorship. Obama has finally put these people in their place: «In taking this step we treat Cuban migrants the same way we treat migrants from other countries.» And so it is celebrated by the official Gramma newspaper: «An important step in the advance of bilateral relations» that will guarantee a «regular, safe and orderly migration.»

The Miami cemetery is filled with golden tombs of those who have died in the golden poverty of exile after being robbed by the tyrant of everything they had gained – home, business, family – throughout their lives. The Cuba that groups in the poor neighborhoods of Miami, Tampa or New York because it prefers to start from scratch to live under the tyranny is covered of gold. Planters, political prisoners who refused to wear the uniform of common prisoners in Castro’s prisons and for years preferred to be naked in their cells, were gold diggers. Those tortured and shot by Che, Raul, Fidel, Barbarroja and other enemies of ostentation, were for wanting to live as capitalists in Cuba, and not as Communists, who live apartheid and have, as every comrade since One hundred years Lenin implemented the first red dictatorship, access to all goods that bans the reaction. Well, he does not want to get rich by working!

I have seen, after twenty or thirty years in the prisons of Cuba, or detained in his house, or lynched in public, or all at once, to dozens of political prisoners and dissidents of Castroism, from Valladares to Menoyo and Jorge Valls, from Cabrera Infante to Heberto Padilla, Raúl Rivero and Severo Sarduy, a few fugitives, others taken from the Castro Ertatats after long years of campaigns demanding their release. We were always the same: Montaner, Rangel, Revel, Mario Vargas Llosa, Plinio Apuleyo Mendoza, Valerio Riva, Xavier Domingo … Then came the younger ones like Zoe Valdés, then bloggers and rappers, the immense tribe Alvaro Vargas Llosa draws on The Indomitable Exile. And now they were running away from a ghost. That no one has been politically persecuted in Cuba, nor is it an enemy of the West, with the USA at the head, and that the hidden ETAs have been very wrong. Weird they did not throw them away.

In addition to pre-Obama fools, they were masochists. Because those who spat on the streets or insulted them in the official media of the island – or in their Spanish periocloacas – could live very well in Cuba applauding the regime. Even Willy Toledo lives in a squatter house in one of the Spanish houses after the revolution. But for nearly 60 years those Cuban friends of freedom who have faced jail, torture and death on the wall or the Florida Straits, where sharks are not distinguished from the Castro henchmen, were absolutely wrong. There is no tyranny in Cuba. Obama says it and the gilded journalism progre applauds him. The same thing always happens with communism: democracies make it strong.

The Cuban-Iranian coup in Venezuela.

But the humiliation of Cuba and all Cuban-American politicians who have fought to help Democrats on and off the island, from Iliana Ros, Lincoln Diaz Balart and Bob Menendez to Marco Rubio, should not make us forget that Obama’s legacy is a A new international framework in which the USA has sponsored the birth of a new Evil Empire, a diabolical triangle made up of three parts: Iran’s nuclear Islam, Cuban and Venezuelan communism, and FARC drug trafficking.

This week, Tarik Assaimi, a man from Iran who has been put in the Interior Ministry by the old Chavez military, has been appointed Vice President of Venezuela after giving 100 passports to Hezbollah terrorists that Macri is trying to expel from Argentina. Macri’s project is related to the persecution of the anti-Semitic terrorist structure set up by the Iranian embassy, author of the massacre of the Jewish AMIA in Buenos Aires, but so protected by Cristina Fernández Kirchner that the prosecutor Nisman was assassinated when he was about to To prosecute her for complicity and cover-up of that attack.

Since Fidel Castro’s trip to Tehran and the joint communique against the American Great Satan, the presence of the Iranian regime has continued to grow, especially in Venezuela but also in other foci of the Bolivarian project, whose ultimate goal is to implant communism in Latin America And whose financial fuel is double: cocaine and oil. But that Tarik Assaimi, investigated for drug trafficking in the USA as revealed by the Nuevo Herald and explained Carlos Alberto Montaner in Libertad Digital, has placed the first in the line of succession of Maduro, that man who always seems to be stumbling over something and Is a qualitative leap in the conversion of Venezuela into a strict communist dictatorship, without populist embellishments, capable of dissolving its Parliament overnight and imprisoning all opponents, in the manner of Cuba or Iran.

In fact, this Tarik – like the Islamist who invaded Spain in 711 – has made the accusation of preparing a coup d’etat to Lilian Tintori and has arrested or ordered to capture the historical heads of the Chavista military dome, only obstacle that would prevent, as already Did, his access to power. This process is moving very fast in the shadow of Obama’s long farewell, a carpet for Iran, Cuba, Santos and the FARC. And it opens the drug box for any terrorist group or anti-system party anywhere in the world. Beginning in Colombia, where Santos has ignored the non-popular in the plebiscite promoted, with the support of Obama and the Papacisco, to back the pact with the FARC that would turn Bogota into the Greater Caracas of Bolivarian narcomunismo.

Next to Obama, Carter is Reagan and Rambo

If Obama’s legacy in domestic politics is called Donald Trump; In foreign policy is that triangle Islamist-communism-drug trafficking, which is based on millions of Islamists and communists around the world and as a golden aid – not exile – to drug trafficking. And all this, thanks to the White House, legitimized internationally!

Alongside Obama, Carter’s legacy is a tight synthesis of those of Washington, Lincoln, Reagan, John Wayne and John Rambo. He only lacked a touch of color.