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EL FASCISMO ES DE IZQUIERDAS

TERMINOLOGÍA PROGRE Y SU ENTENDIMIENTO

MANUAL BÁSICO PARA TRATAR CON IZQUIERDOSOS

Por vaktar111

Algunos de vosotros habréis notado que en la sociedad occidental existen grupúsculos perfectamente definidos: Alrededor del 40% de nuestra sociedad son conservadores, un 25% se consideran progresistas(esta es la manera cursi de autodenominarse que tienen últimamente socialistas, comunistas, radicales y progres) y otro 35% se echa a llorar cada vez que le preguntan dónde se posicionan y piden un coche policial para que los lleve a casa.

Todos aquellos con el carnet de conservador, creen de corazón en un poder limitado de los gobiernos, impuestos bajos y una constitución en la que se hable de la libertad personal. Aquellos que se consideran izquierdosos piensan firmemente que, si tuvieran un martillo gordo, lo dejarían todo absolutamente plano y romo, pero como no lo tienen se conforman con soltar gilipolleces o apoyar a Hamas, que es muy entretenido, con sus cohetitos y usando niños como carnaza y escudos humanos.

Llevar una camiseta en un país occidental diciendo “apoyo a Hamas” durante una manifestación de sarnosos antisemitas comunistas de mierda………. realmente quiere decir; APOYO A HAMAS Y A TODO BICHO VIVIENTE QUE MATE ISRAELÍES Y JUDÍOS, PORQUE SOY UNA RESENTIDA, IGNORANTE Y ME DEJO MANIPULAR POR CUALQUIERA, CAREZCO DE UNA VIDA NORMAL, LLORO MUCHO Y TENGO LA AUTOESTIMA POR LOS SUELOS, Y POR ESO ESCUPO MI RABIA CONTRA ISRAEL”, pero como es un poco largo, lo resumen en el slogan anteriormente citado. Y lo que hacen en el fondo es oprimir más al pobre pueblo árabe denominado “palestino” por Arafat en 1968, porque si apoyas el lanzamiento de misiles de Hamas hacia Israel lo que haces provocar las muertes inocentes entre los paisanos de la franja…………. pero tú, sabandija estúpida, tú esto no lo ves, sólo ves los tanques israelíes ejerciendo su derecho a la autodefensa y a tomar por el culo con la opinión internacional. Pues anda que no tienen callo gordo hecho ya los judíos con la puta comunidad internacional y toda tu puta madre. (Os recomiendo, si sabéis inglés leer una trilogía denominada en español “La nación fantasma:Palestina”, cuyo autor es israelí, quien tiene el defecto de ser un historiador perfectamente ajustado a los hechos reales. Sabéis lo que es la realidad y los hechos reales, verdad Sociatas? Todos aquellos hechos de facto e incontrovertibles que nunca deben interponerse en vuestra falsa narrativa para seguir manipulado a la gente).

Mi pregunta es la siguiente, ¿podemos intentar acercar a estos dos polos sin usar cinta americana o cuerda?, ¿quizá la utilización de una pistola neumática de clavos?, ¿no sería divertido?

Yo sinceramente creo que una sana comunicación es el camino a un mejor entendimiento, el cual es el sendero hacia mejores relaciones, y estas son el puente perfecto para mejores casas y jardines comunitarios, los cuales son la última parada del sueño occidental. Puf, esto lo diría Pedro Sánchez, casi que me desdigo.

Por eso hoy me llena de orgullo y satisfacción, presentaros el primer capítulo del “diccionario de la izquierda”. Todo un glosario de términos de izquierda y sus significados, los cuales ayudarán a todos aquellos que revolotean la derecha a entender todo aquello que dicen los comunistas y que no hay un dios que entienda.

Comencemos con un término que los conservadores escuchamos mucho cuando charlamos con izquierdosos: la expresión “tú eres un racista”. Esta corta frase la usan los progres para decir en realidad: “No tengo argumentos sólidos”. Como un ejemplo que os encontrareis tratando a estos engendros, podemos señalar aquella discusión en la que se explica que, bajo los gobiernos socialistas, el porcentaje de etnias desfavorecidas viviendo bajo el umbral de la pobreza ha aumentado, y su participación en la construcción de la sociedad ha disminuido, mientras que, bajo el gobierno conservador, esas mismas etnias trabajaban en un porcentaje alto y el margen entre ricos y pobres se estrechó. Es entonces cuando un progre empleará la frase: “tú eres un racista”. La mayoría de las veces acompañado de los famosos: cerdosionistanazifascistasupercalifragilisticoespialidoso……. ante lo cual debemos regocijarnos y dar rienda suelta a la chanza y el cachondeo porque es otra prueba más de la burbuja psicótica en la que viven aislados estos-estas-estes (me descojono mucho. lo sé) seres bípedos cuya existencia se basa en el consumo de CO2 y O a partes desiguales dependiendo de lo gilipollas que sea cada uno de ellos, todos izquierdosos, por supuesto. ¡Mira! Es lo único normal que compartimos los seres humanos con sentido común y los engendros de izquierdas.

El otro día día, paseando por las redes me encontré con un vídeo de hace unos años en el que el señor Anguita, uno de los pocos comunistas con los que tendría el placer de debatir incluso ahora que está muerto, hablaba de como acontecieron los acontencimientos acontecedores que propiciciaron que España saliera cagando leches del sahara occidental. En muchas de sus opiniones y manifestaciones coincido con él, pero es allí cuando usa la famosa táctica izquierdosa de usar a sus tontos útiles mediante las famosas técnicas de seducción de un buen manipulador como era este caballero, tratándose la misma en dar a sus tontos útiles cuatro reglas sencillas que puedan digerir apoyando su argumentario en un “mensaje cifrado” de Kisinger, nada menos, hilarante. No hay nada como meter una trama de espías malos de la CIA en una historieta para que los idiotas a usar se traguen anzuelo, hilo, caña y barca. No, Señor Anguita, no, lo que el señor Kisinger decía no era eso de “LIZI está para llegar en unos dos meses (No recuerdo exactamente la rocambolesca letra, pero es por el estilo), el mensaje era: Fire in the hole y maricón el ultimo”, ese era realmente, y ojo! lo he sacado de las mismas fuentes fidedignas de espionaje que el señor Anguita.

Los pjiprogres que no han tenido que derramar una sola lágrima ni una gota de sangre defendiendo la libertad que dan por supuesta (JA!), con lo cual no tienen ni puta idea del real valor y significado del dolor que cuesta ganarse la libertad de expresión, identidad, movimiento y pensamiento (Yo sí puedo atestiguarlo porque yo sí he luchado y puesto mi vida en riesgo por tales conceptos, y al que le escueza que se joda) son ingeniosos y tienen un montón de formas de decir: “No tengo argumentos lógicos”, por la misma razón que los esquimales tienen muchos términos distintos para nombrar a la nieve, es decir, ninguna sólida.

Otro modo genial que usará un andrajoso de estos para indicar que su punto de vista es ridículo es usando: “Me estás ofendiendo”. Si por ejemplo se te ocurre decir que el nivel de empleo femenino cayó durante los gobiernos socialistas, y que sus ingresos fueron menores con respecto a los hombres, haciendo hincapié sobre el hecho de fueron tiempos “oscuros” para las mujeres, un podemita te dirá: “Has usado la palabra “oscuro”, Eres un racista y me estás ofendiendo”.

Otro modo de decir que no tienen pensamientos lineales sensatos es usando la expresión: “son datos científicos o verdades como puños”. Esto de verdades como puños les parece genial para zanjar cualquier debate, es acojonante lo gilipollas que se puede llegar a ser. Si se te ocurre puntualizar que hay exactamente cero evidencias de que la acción humana tiene influencia sobre el cambio climático, un izquierdoso se responderá muy serio: Hay datos científicos”. Y cuando le preguntes por esos estudios concretos, probablemente escucharás: “me estás ofendiendo y eres un racista”. (Leer a Patrick Moore, fundador de Greenpeace y doctor en Ecología, veréis).

Esta es la costumbre  fascistaizquierdosa de usar terminología klingon, despreciando todo aquello que suene a “significado lógico”. Por eso es bueno este repaso de palabras progres, para poder entender dentro de lo posible el significado del mundo progresista.

Bueno, no te quiero ya contar si les dices que el término y concepto de fascismo fue acuñado en los años veinte por un filósofo e ideólogo socialista llamado Giovanni Gentile, y de ahí han bebido todos los regímenes socialistas, como el nacional-SOCIALISTA y el de Mussolini, así como los regímenes comunistas. Esto les produce ya una apoplejía de las gordas y es cuando tu vida corre peligro si sigues riéndote mucho

Como por ejemplo: “En un país como este, todo el mundo debería respetar a la religión de paz”, o “la avaricia de las grandes compañías está creando el calentamiento global” o “quiero convertir el mundo en un lugar mejor”. Todas estas expresiones parecen inofensivas y sus palabras unidas por un extraño sentido aleatorio, pero no. Lo que realmente quieren decir es: “Soy mejor persona que tu” o “Quiero más poder”, por eso antes de intrincarnos más en expresiones complejas, bajemos a la base y veamos algunos términos fundamentales.

Comencemos con la palabra “progresista”. Normalmente se suele usar para citar enfermedades terminales como el cáncer o el enfisema o el socialismo…. Todo aquello que progresa lentamente hacia la destrucción de todo aquello que toca. En politología el término “progresista” ha reemplazado al término “liberal” cuando la gente se dio cuenta que el liberalismo de izquierdas no funcionaba, y “liberal”, a secas,sustituyó a “De izquierdas”, cuando la política de izquierdas dejo constancia de su inutilidad, y “de izquierdas” sustituyó a “socialista” cuando se vio que lo socialista no valía para nada. Y “socialista” vuelve a ocupar el sitio de “progresista”…. y tralalalalalalalalalalalalala.

Usada como un sustantivo, “progresista” (como ya hemos visto sustitutivo final de izquierdoso con sarna) se usa para llamar la atención sobre el supuesto hecho de que la humanidad progresa y se hace cada vez más civilizada con el paso del tiempo. Se pueden encontrar miles de ejemplos en la historia, por ejemplo, el imperio romano era un imperio militarista, por lo cual, independientemente de otros avances reales, la humanidad consiguió “progresar” y meterse en siglos de oscuridad y salvajismo; o la época victoriana, la represión sexual o el chovinismo racial y afortunadamente se “progresó” hacia los asesinatos en masa, guerras terribles y holocaustos del comunismo…. y al final hemos “progresado” hasta los teléfonos inteligentes y las pantallas de las que los idiotas no se despegan, así que evidente que es toda una cuestión de paciencia.

La idea del progreso se construye alrededor de otro término de izquierdas: “el siglo XXI” (Véase Pedro Sánchez 2050). En el mundo progre “el siglo XXI” significa un lugar mágico de paz e ilustración, de modo y manera que se usa en frases como: “Putin no puede hacer la guerra al isis en Siria, estamos en el siglo XXI” o “ninguna religión desea decapitar infieles o esclavizar a mujeres, estamos en el siglo XXI”…. Y así seguimos esperando a que llegue el jodido siglo XXI, lleno de paz y color. Mientras tanto, se puede seguir usando la frasecita en vez de tomar medidas serias. Y si resulta que el progreso no progresa y el siglo XXI no se convierte en el siglo XXI, un podemita siempre te puede responder con la actitud denominada “Inteligente”. Por ejemplo, la anterior secretaria de Estado norteamericana usó un poder “inteligente” para convertir Libia de una dictadura estable en un agujero negro sangriento con embajadores muertos, o el presidente Obama hizo uso de su inteligencia diplomática para convertir la frágil democracia iraquí en otro agujero negro sangriento. En el diccionario liberal, la palabra “inteligente “es sinónimo de “inefectivo” o “irreal” o “estúpido” o “progresista”.

Con este avance semántico, tenéis todas las armas para enfrentaros al demonio leftie sin miedo ninguno al fracaso.

Paz a todos aquellos izquierdosos que siguen respirando, aunque en el fondo no tengan ni puta idea que hacer con ella, porque están llenos de odio, resentimiento y la ignorancia es su burbuja.

El cáncer de España

El verano más caluroso de la historia es otro engaño de los socialdemócratas

Hemos pasado el verano soportando falsas noticias acerca de que las temperaturas son las más altas de los últimos cien años, o mil años, o un millón de años… Da igual porque el efecto publicitario es el mismo. El País vuelve a la carga con el mismo fraude: “La crisis climática lleva al planeta al verano más caluroso jamás registrado” (1).

La revista Forbes repite la monserga y ElDiario.es se empacha de sensacionalismo: “Este mes de julio ha sido el más caluroso de nuestra historia documentada y, muy probablemente, de los últimos 120.000 años” (2).

Naturalmente, el calor ha estado acompañado de toda clase de calamidades naturales, desde los incendios de Canadá, hasta inundaciones “sin precedentes” porque, como en las olimpiadas, no hay noticia si no se supera un registro anterior.

Por supuesto, la intoxicación asegura que quienes no tragan con ese cúmulo de imbecilidades son unos reaccionarios “de derechas”, mientras que “los socialdemócratas de todo el mundo comparten un diagnóstico correcto de la crisis climática”, pontifica ElDiario.es.

Este tipo de declaraciones altisonantes son una manipulación desde el principio hasta el final. El aumento del vapor de agua en la atmósfera no está provocado por el calentamiento, como asegura ElDiario.es, sino por la erupción del volcán submarino Hunga Tonga, en el Océano Pacífico, que ha lanzado gigantescas masas de agua a la estratosfera y que explica las altas temperaturas de este verano en ciertas regiones del Hemisferio norte (3).

Los socialdemócratas se cuidan mucho de explicar el lugar en el que han calculado las temperaturas de hace 120.00 años, ni la manera en que la han calculado. Hablan de unas “mediciones directas” que se iniciaron “en el planeta” en 1850, una fecha mágica en la que sitúan el inicio de la revolución industrial y, con ella, del desastre climático.

Las temperaturas se han medido con termómetros, sobre todo desde que Daniel Fahrenheit creó en 1714 un modelo canónico de mercurio y una escala para medir los cambios. Era muy sencillo y bastante preciso. Pero hasta hace muy poco tiempo, casi nadie en el mundo tenía termómetro y, desde luego, no se dedicaba a registrar periódicamente las temperaturas.

Para poder comparar las temperaturas actuales con las de hace 100, 1.000 ó 100.000 años hacen falta series homogéneas de datos que no existen. No hay mediciones directas ni tampoco indirectas obtenidas con un atisbo de fiabilidad. No se sabe cómo se ha podido calcular con un mínimo de certieza la evolución de las temperaturas de los océanos, que suponen el 70 por cien del planeta.

La vara de medir ha cambiado. Desde los años ochenta las temperaturas ya no se obtienen con termómetros sino con sensores de resistencia eléctrica. En otras ocasiones recurren a satélites espaciales, de los que hay varios, y cada uno de ellos muestra tempraturas que no coinciden entre sí. Finalmente, unas mediciones se entremezclan con otras y los datos se barajan como si fuera una partida de cartas con naipes diferentes.

El resultado es aún peor que en los sondeos electorales. Cada empresa obtiene datos diferentes y arroja previsiones muy distintas porque la “cocina estadística” cambia notablemente según el tratamiento de la información bruta. En consecuencia, no sólo ha cambiado la vara de medir; el procedimiento de obtención de las temperaturas es distinto y su tratamiento estadístico también lo es.

Para ilustrar la precaución con la que se deben obtener las temperaturas, hay que recordar artilugios curiosos, como la “garita de Stevenson”, inventado a finales del siglo XIX por el padre del novelista británico para establecer un canon de medida de las temperturas, que consistía en introducirlos en una especie de jaula de madera, a una cierta altura del suelo, con techo y rejilla lateral.

“La garita de Stevenson está hecha de madera con láminas pintadas de color blanco para facilitar la ventilación y, a la vez, proteger a los aparatos de medida de la radiación solar y de la lluvia. La puerta de la garita se orienta al norte con el fin de que el sol no perturbe la medida cuando se hacen las lecturas de las distintas variables”, dice MeteoGalicia.

La inmensa mayoría del mundo ha carecido de mediciones con termómentro y, desde luego, casi nunca se han utilizado el tipo de garitas propuestas por Stevenson, a pesar de lo cual han ingresado en los registros oficiales y se las tiene por buenas mediciones.

Hasta los años setenta del siglo pasado, las garitas estaban en las ciudades, donde el urbanismo ha formado “islas de calor”. Las series históricas están afectadas por su emplazamiento en grandes metrópólis que apenas representan el 4 por cien de la superficie terrestre. Por ejemplo, en Madrid la isla de calor del centro sube las temperturas 8,5ºC por encima de la periferia (4). Se ha tomado la parte (las ciudades) por el todo (el planeta).

Lo que se discute es hasta qué punto las “islas de calor urbano” han alterado las mediciones. En su último informe el IPCC estimó que las “islas de calor urbano” suponen menos del 10 por cien del aumento de la temperatura. Sin embargo, un reciente estudio de 37 investigadores de 18 países diferentes eleva ese porcentaje hasta el 40 por cien (5).

Según los autores, en un siglo la temperatura ha subido 0,89ºC, teniendo en cuenta las áreas urbanas y las rurales. Pero si sólo se tienen en cuenta estas últimas, la subida es de sólo 0,55ºC.

“La comunidad científica aún no está en condiciones de establecer con seguridad si el calentamiento desde 1850 es causado principalmente por el hombre, en su mayor parte natural o alguna combinación de ellos”, concluyen también los autores del estudio.

Si en todos los países del mundo las garitas se traladaran a las zonas rurales y los bosques, nos sorprenderíamos al escuchar que nos ha invadido una ola de frío intenso.

(1) https://elpais.com/clima-y-medio-ambiente/2023-09-02/la-crisis-climatica-lleva-al-planeta-al-verano-mas-caluroso-jamas-registrado.html
(2) https://www.eldiario.es/sociedad/ebullicion-global_129_10480941.html
(3) https://www.livescience.com/planet-earth/climate-change/did-the-tonga-eruption-cause-this-years-extreme-heat
(4) https://www.elmundo.es/madrid/2023/08/18/64de757bfc6c83b9168b4575.html
(5) https://doi.org/10.3390/cli11090179 https://www.mdpi.com/2225-1154/11/9/179

mpr21

El Gran Tinglado de la Culturilla

Dados los medios de que dispone, nuestro mundo podría y debería ser el más refinadamente culto de toda la historia. Pero no lo es. Es todo lo contrario.

Por Javier Ruiz Portella

Dieciocho universidades, tanto públicas como privadas, hay nada más que en Madrid. Ochenta y tres en toda España. Otros países, sin embargo, aún nos ganan; como Italia, con 97; o Alemania, con 108; o Gran Bretaña, con 160. Sólo Francia, inculto país, según el criterio de la cantidad, se queda con tan sólo 54 universidades.

La conclusión parece saltar a la vista. Estamos viviendo un espectacular auge cultural. Enormes son las ansias de saber. Caudalosos fluyen los ríos por los que navegan, envueltos en ciencia, arte y belleza, los tripulantes de «la generación más culta de toda nuestra historia», como se dice a menudo.

¿De verdad? ¿En serio?

No, se trata de un espejismo. El que se despliega en un mundo que, dados los medios de que dispone, podría y debería ser, es cierto, el más refinadamente culto de toda la historia. Pero no lo es. Miles de horas transcurren en cursos y exámenes, coloquios y conferencias, viajes y seminarios. Todo el inmenso acervo de nuestra cultura está, en un grado jamás conocido, al alcance de todos. Pero nuestra sociedad, careciendo de aliento para lo que no sea utilitario y material, se olvida de semejante acervo, no vive de él, no lo asume como su santo y seña. Peor aún: hasta puede rechazarlo, como lo hacen por ejemplo quienes, movidos por la ideología woke, pretenden prohibir —«cancelar»— por machistas, blancos y heteropatriarcales nada menos que a un Homero o a un Beethoven. (No es broma: la infamia ha sido proclamada negro sobre blanco.)

Lo que crece en lugar del vergel que podría, que debería ser nuestra cultura —la «cultura de gran estilo», decía Nietzsche— es en realidad una especie de páramo. Hábilmente camuflado, eso sí. Démosle un nombre: el Gran Tinglado de la Culturilla.

Cuatro grandes pilares lo sostienen:

La industria cultural  

Parece un contrasentido, un oxímoron, poner juntos los términos «indus­tria» y «cultura». Pero no lo es. Los principios industriales  o mer­cantiles —en particular, los del show star system— son los que rigen la industria cultural, ya sea cinematográ­fica, musical, arquitectónica, de artes plásticas o literaria. Una industria cuyos productos difícilmente pueden, en tales condiciones, verse nimbados por ningún tipo de genio o duende. Ello no impide, sin embargo, que, como excepción que confirma la regla, a veces pueda colarse entre tales productos algún libro, alguna película, alguna obra de alta cultura o de estremecedora belleza que se ve coronada, además, por un clamoroso y merecido éxito.

Los grandes medios de comunicación de masas

El segundo pilar sobre el que descansa el Gran Tinglado de la Culturilla está constituido por las todopoderosas cadenas de televisión, prensa y radio. Lo que menos importa son sus cada vez más reducidos «programas culturales». Lo decisivo es el espíritu que se expande a través de ese «cuarto poder», como se le llama, suponiendo que no sea ya el primero.

«Si no sales en televisión no existes», se dice con acierto. Y, sin embargo, es obvio que se puede existir fuera de los grandes medios. Un abundante número de periódicos digitales y políticamente incorrectos, alguna que otra  radio y hasta una pequeña televisión existen por ahí. Pero si todos esos medios tienen plena libertad jurídica para existir, todos carecen de libertad efectiva para incidir. Casi todos se encuentran extramuros de la Ciudad, fuera del centro del mundo, apartados de las audiencias masivas, donde se juega lo fundamental.

El sistema docente

Maltratado por el pedagogismo buenista, dominado por ideologías de izquierdas —hoy encarnadas en el wokismo—, el sistema docente constituye, con la salvedad de algunas casi heroicas excepciones, el tercer bastión desde el que se desparrama esa atmósfera, ese caldo de cultivo gris que nos envuelve con la falaz apariencia de una abundante y generalizada cultura.

«La cultura, la cultura… ¡Oh, ah! ¡Qué bonito! ¡Qué divertido, qué entretenido!», dice la gente. Mucho entretenimiento, en efecto, es el que aporta esa cultura —«ese espacio de ocio»— que no es otra cosa que el Gran Tinglado de una culturilla trivial y superficial donde el hombre-masa se siente a sus anchas. Todo ese tinglado, en efecto, se desmoronaría al instante si no se encontrara ahí ese hombre, si no estuvieran ahí esas masas que compran, consumen y hasta se deleitan con las fruslerías que, servidas en bandeja de plástico y envueltas con lazos de colores, la industria cultural, los medios sistémicos de comunicación y el sistema docente les sirven en «el siglo más culto de todos los tiempos».

«OKAY MA’AM, NOW, LET’S SAY THIS CRAP IS YOUR MIND.»

El totalitarismo del siglo XXI. Neocomunismo de millonarios para progres aburguesados

POR: JOSÉ MARÍA AIGUABELLA AÍSA

Aquiles en la Ilíada: «Todo es vano, excepto reinar sobre los dioses».

Benito Mussolini: «Todo en el Estado, nada fuera del Estado, nada contra él».

El siglo XX sufrió el sometimiento al totalitarismo, encarnado en los tres regímenes políticos del mal, que se sucedieron en este orden: comunismo, fascismo y nacionalsocialismo. No surgieron de la nada. Su génesis común se inició dos siglos antes. 

Dada la evolución que sigue el globalismo progresista hacia el totalitarismo universal, en camuflada versión neocomunista, vamos a intentar refrescar sus pretensiones clásicas y actuales, para  estimular el olfato, facilitar su detección. 

Mientras las tiranías clásicas aspiraban a dominar el cuerpo y controlar la opinión manifestada en público, los totalitarismos, van más allá,  pretenden poseer las almas. 

Los totalitarismos son religiones profanas. Ocupan en las almas el lugar de la fe y la salvación queda situada en este mundo, que llegará en un futuro, que nunca se hará presente, como se ha podido comprobar. Pretenden establecer un “ser humano nuevo”; una “era nueva”; un “nuevo  Reich”; hacer del pasado “tabla rasa”; crear un mundo inédito gobernado por un ser humano nuevo en una «sociedad perfecta». 

El totalitarismo no conoce límite, todo le está permitido porque representa la verdad absoluta, Pretende reducir la diversidad humana a un único modelo en el que  el individuo en soledad, desestructurado, sin normas, desligado de grupos orgánicos primarios como la familia, se reduce a ser un grano de arena del montón de arena constituido por las masas desarraigadas, a las que, previamente, les han hurtado sus raíces culturales. Este individuo, cual tabla  rasa, vacío de contenido, se parece a un recipiente, siempre dispuesto a ser llenado por cualquier cosa

Como su fin es absoluto (no hay nada ni  nadie superior) justifica que se recurra a todos los medios: la violencia puede ser una necesidad ética porque se utiliza para la finalidad «redentora» de la sociedad futura, que nunca llega. La eliminación del adversario es condición necesaria para la culminación del proceso a futuro. 

La esencia del totalitarismo fue el terror y la purga permanente«Sería una gran vergüenza mostrarnos dubitativos y no fusilar por falta de acusados» (Lenin 1919). Practica un proceso de liquidación colectiva, más que individual. Se es liquidable por el hecho de pertenecer a un determinado grupo social o profesional; se clasificaron como enemigas a categorías enteras de personas solo por pertenecer a una clase social, a una raza, a una nacionalidad, previamente convertidas en «ex personas». He aquí dos citas obra de Trotski: «La cuestión de saber a quién pertenecerá el poder no se resolverá con referencia a los artículos de la constitución, sino por el recurso a todas las formas de violencia». «No entraremos en el reinado del socialismo con guantes blancos y caminando sobre un piso encerado». 

El fascismo y el nazismo fueron derrotados en la guerra y condenados por la Historia. Los regímenes políticos comunistas del este de Europa cayeron con el muro de Berlín en 1989, pero no así su ideología que sigue vigente y renacida, gozando de prestigio y pedigrí  democrático y moral. «Si como fenómeno político el monstruo ha muerto, sigue bien vivo como fenómeno cultural. Cayó el muro de Berlín, pero no en las mentes» (Jean-François Revel).  

«¿Por qué el  negacionismo es definido como un crimen cuando se refiere al nazismo, y no lo es cuando se escamotean los crímenes comunistas…La razón consiste en que a los ojos de la izquierda subsisten buenos y malos verdugos» (Jean-François Revel).  El comunismo, bajo un falso maquillaje democrático, se  autolegitimó  aprovechando el hecho de haberse enfrentado y derrotado, junto con el occidente democrático, al nacionalsocialismo. He ahí la trampa, mientras Estados Unidos e Inglaterra eran enemigos del totalitarismo desde la democracia, la URSS comunista se enfrentó al totalitarismo nazi para sustituirlo, no por la democracia sino por el totalitarismo comunista. 

El nazismo puede, definirse como un anticomunismo que ha tomado de su adversario las formas y métodos, empezando por los métodos del terror. Drieu la Rochelle matiza: «Los nazis son los cínicos, porque reconocen abiertamente su violencia, su tiranía y los marxistas son los hipócritas, porque niegan desvergonzadamente las suyas».

El totalitarismo occidental se ha actualizado bajo formas aterciopeladas, un guante de seda que oculta la implacable mano de hierro que le es propia, sin renunciar a la violencia física, si es precisa, como sucede en varios países de Hispanoamérica.

Procura no parecer violento sino  que se sirve de una nueva forma de servidumbre: el ser humano se ve plácidamente privado, incluso con su propio consentimiento, de su humanidad.  ¿Para qué dominar por el terror si se puede hacerlo a demanda de los poseídos? Aldous Huxley lo expresa de manera clarividente: «Un Estado totalitario realmente eficiente, es aquél en el que las élites controlan a una población de esclavos que no necesita ser coaccionada, porque en realidad ama esta servidumbre». Alexis de Tocqueville lo describió llamándole despotismo democrático: «Una servidumbre reglamentada, apacible y benigna bajo un poder inmenso que busca la felicidad de los ciudadanos, que pone a su alcance los placeres, atiende a su seguridad, conduce sus asuntos procurando que gocen con tal de que no piensen sino en gozar».

El totalitarismo del siglo XXI ha renovado su técnica y sus medios: el mercado, la técnica, la comunicación, siempre que mediante medios indoloros se puedan conseguir los mismos fines. Aprovecha el oportunismo para adaptarse a las circunstancias e instrumentalizar los fenómenos sociales del presente para ocupar el poder. Los viejos dogmas marxistas se renuevan bajo otras apariencias a modo de nuevas ideologías, animadas por impulsos emocionales, que facilitan la labor de una ingeniería social intensiva, basada en la propaganda, la coacción y los hechos consumados. Es la denominada ideología progre: sustitución de la conciencia de clase por la de identidad;  ideología de género; ecologismo radical; animalismo; movimiento “okupa”; leyes educativas exterminadoras del saber, así como el relativismo moral, que permite adaptar el bien y el mal a la conveniencia del momento.

El proceso hacia el totalitarismo se apodera de las decisiones políticas, hasta el punto de conseguir que entre los partidos políticos, supuestamente democráticos, exista un consenso en torno a las leyes en las que se concreta la ideología progre, mediante la asunción de las ideas que, definidas en sus agendas,  foros y cenáculos, imponen las oligarquías globalistas. Esto hace, que los denominados «partidos de Estado» no presenten diferencias en cuanto a las finalidades, limitándose a discrepar sobre los medios para difundir los mismos valores y conseguir los mismos objetivos. Una muestra se da en nuestro país. Hemos escuchado anunciar la derogación de leyes de ese corte por parte del partido de la hipotética derecha cuando llegase al poder, pero una vez alcanzado éste ha mantenido todas ellas tal cual.

La democracia está en peligro. Se ha instalado la creencia de que la política puede y debe resolver e intervenir en todos los problemas, quedando su ejercicio, dada su complejidad, reservado a una élite de expertos, mientras que los ciudadanos han perdido la capacidad de control sobre ella, quedando la democracia amenazada en su esencia, aunque se mantenga una apariencia participativa bajo la celebración de elecciones, de cuyos resultados se encargará la propaganda mediática.

«Así pues, nos enfrentamos a un nuevo y temible totalitarismo, una ideología invisible, líquida, polimórfica, que desborda las tradicionales fronteras ideológicas. Un monstruo con vida propia que apela a las emociones y no a la razón, a las ensoñaciones y no a la realidad, que promete proporcionar aquello que cada uno desee, aunque sea una identidad imposible. Incrustado dentro del propio poder, compra voluntades, proporciona prebendas a quienes son sus cómplices y castiga con la muerte civil a quienes lo desafían» (J. Benegas, la ideología invisible). El sistema está condenado a agotarse en sí mismo o a consolidarse en el más puro totalitarismo. La negación de la existencia de la ley natural, de principios objetivos sobre los que asentar  el ordenamiento social o su marginación a la privacidad autista, conlleva una inseguridad acerca de los fundamentos mismos de la humanidad. Si la definición del bien y el mal dependen de las encuestas,lo que hoy se considera pernicioso, mañana la variación de la aritmética sociológica podrá convertirlo en una excelencia moral.

«Toda utopía comienza siendo un enorme paraíso que tiene como anexo un pequeño campo de concentración para rebeldes a tanta felicidad; con el tiempo, el paraíso mengua en bienaventurados y la prisión se abarrota de descontentos, hasta que las magnitudes se invierten»Milan Kundera. Citado por J. Benegas, la ideología invisible

«Cuando el relativismo moral se absolutiza en nombre de la tolerancia, los derechos básicos se relativizan y se abre la puerta al totalitarismo»Benedicto XVI

El manicomio globalista

Tenemos la desgracia de sufrir unas élites lunáticas y dementes.

Alonso de Mendoza

Las élites occidentales no están equivocadas. Están locas. Someter el cuerpo de un niño sano a cambios hormonales irreversibles no es una idea radical, es un disparate de tomo y lomo. Derribar centrales térmicas y embalses en plena crisis energética y de sequía no es una medida errónea, es un acto demencial. Prohibir los productos contra las plagas mientras anuncias que Europa se dirige a una hambruna no es una mera equivocación, ni siquiera una estupidez; es un atentado contra el más elemental sentido común.

No, nuestras élites no son un grupo de inútiles sin remedio. O no todas. Tampoco son necesariamente malvadas. Simplemente, tenemos la desgracia de sufrir unas élites lunáticas y dementes. Porque el malvado deja de hacer el mal cuando consigue sus objetivos, pero el loco nunca deja de hacer locuras. Y en esas estamos, en una espiral de locura permanente.

¿En qué cabeza cabe, si no, que a las puertas de una crisis económica sin precedentes, un jefe de gobierno salga a la palestra y anuncie alegremente que va a regalar 130 millones de euros del sufrido contribuyente a un tipo cuya fortuna supera el PIB de una potencia petrolera como Kuwait?

Hace no muchos años, ningún cargo público habría sobrevivido políticamente a algo así (y hace unos pocos más, tampoco lo habría hecho físicamente). Pero ahora se hacen esos anuncios mientras te disparan la cuota de autónomo y suben los impuestos. Y va a peor.

No hay día que no se cometa o se anuncie un nuevo disparate. No hay día que no se rice el rizo del disparate anterior. De hecho, cuando estás intentando digerir su última locura, te aparecen con otra todavía peor. Es como ese reality show que lleva siglos en antena y que se ha emitido en todos los formatos posibles: en una casa, en una isla, en un hotel, debajo de un puente, etc. En él, los productores buscan desesperadamente nuevas fórmulas para escandalizar al público y para ello se dedican a poner a prueba la salud física, mental y emocional de los concursantes, a los que humillan y desprecian incitándoles –cuando no obligándoles– a cometer las peores indignidades.

En el manicomio globalista, esos concursantes somos nosotros, el pueblo llano, la gente normal. Hoy toca comer albóndigas de gusano, mañana embarcarse en una relación «poliamorosa» y pasado hacer un cursillo homologado para adoptar un «perrhijo». Como en los realities de televisión, la locura cada vez tiene que ir a más. Porque las locuras anteriores aburren. Es una revolución permanente.

La sola idea de que el hombre puede alterar artificialmente el clima de un planeta –y hacerlo nada menos que por decreto del parlamento– nos indica el nivel de desvarío que se ha alcanzado. Es un delirio de tal calibre que cuesta creer que haya calado tanto, sobre todo en una época que reniega de los dioses y dice guiarse sólo por la razón. Pero así están las cosas. Así piensa una clase dirigente que ha acumulado tanto poder y está tan presa de su soberbia que no sólo ha perdido el contacto con la realidad, sino que nos lo quiere hacer perder al resto por Ley

© La Gaceta de la Iberosfera

Santurrones progres… y liberales

Imágenes de los dos colegios mayores la noche de la «agresión machista y heteropatriarcal»

Ante la blasfemia mayor de los tiempos LGTBIQ+, las vestiduras se han rasgado

Por: Javier R. Portella

“¡Salid, putas, de la madriguera! ¡Ninfómanas! ¡Os vamos a follar!”, gritaban desde sus ventanas los estudiantes del Colegio Mayor Elías Alhuja de Madrid dirigiéndose la otra noche a sus vecinas del Colegio Mayor Santa Mónica. Las cuales, regocijadas, contestaban a sus amigos y compañeros: “¡Queremos más, queremos más!”. Luego, a preguntas de los periodistas que se precipitaron a asediarlas, las estudiantes precisaron que todo era una tradicional broma de inicio de curso por la que no se sentían en absoluto ofendidas y pedían la readmisión de sus compañeros masculinos que han sido expulsados del colegio mayor.

Ante la blasfemia mayor de los tiempos LGTBIQ+, las vestiduras se han rasgado y se ha montado el mayor de los escándalos. “¡Machismo insultante, expresión denigrante del heteropatriarcado”, etc. han gritado todos a coro. Todos. No sólo el rojerío PSOE-izquierdista, encabezado por sus televisiones (la Sexta y TVE) que han abierto con tal noticia sus telediarios. También el PP (cosa lógica y de esperar) ha repudiado el “machismo” varonil. Y lo más tremendo: también Vox, en boca de Rocío Monasterio y de su recientemente dimitido secretario general Javier Ortega Smith, ha inclinado la cerviz y se ha sumado al coro de los santurrones de la virtud feministoide. Sola, en toda la casta política, la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso ha tenido la inteligencia política de negarse a condenar los hechos.

Cuando todo se rompe…

Cuando todo se rompe —valores, principios, belleza, tradiciones…— hasta se quiebra el sentido mismo del humor y de la fiesta. Todo se vuelve triste, enjuto, seco. Como les gusta a ellos, como son ellos mismos: mirad, si no, la cara de los líderes del mundo progre-liberal que nos sojuzga (suavemente, dulcemente, la mayoría de las veces; pero si nuestra servidumbre voluntaria no les basta, entonces…).

Todo se había limitado a una fiesta, ¡por Dios!, a una de esas tradicionales bufonadas estudiantiles con las que se suele celebrar el comienzo del año académico. Jamás, fuera de tal contexto, a ninguno de los “machistas” estudiantes se le ocurriría dirigirse con tales términos a sus amigas, compañeras o novias.

Fue una bufonada, es cierto, de tintes groseros, vulgares, incluso. ¿Y?… ¿Desde cuándo los forjadores del mundo más vulgar, feo y grosero de la historia osan criticar una vulgaridad puntual, breve y festiva? Es más, ¿desde cuándo las bufonadas festivas carecen, en el grado que sea, de tales rasgos? ¿No los había acaso en todas las tradiciones y ritos, hoy perdidos, en que, durante ciertos días del año, se transgredían los principios  y el orden social imperantes? ¿Acaso no era descomedido, desaforado y burdo todo lo que se celebraba desde las Saturnalia romanas (con sus orgías y su inversión de roles entre amos y siervos) hasta los carnavales medievales y renacentistas?

¿Hasta tal punto hemos perdido hoy el sentido del humor y de la transgresión, de la fiesta y de la tradición? Por supuesto que los hemos perdido. Pero todavía no todo el mundo. Todavía no lo han perdido, por ejemplo, los estudiantes de ambos sexos (sí, “sexos”, no “géneros”, maldita sea) de estos colegios mayores de Madrid que, con su fiesta, se han mostrado inmunes (¡y cómo les duele a los progres y liberales!) a la ideología de género y demás desatinos woke que, desde su más tierna infancia, los forjadores de ideas (desde los medios de cretinización hasta muchos docentes, pasando incluso por sus propias familias) les han tratado y tratan de imbuir.

Saludemos, pues, con simpatía y admiración a los estudiantes de los colegios mayores Elías Alhuja y Santa Mónica de Madrid. Y esperemos que los años próximos tengan las agallas de proseguir su tradición. Pero les resultará difícil: la policía del pensamiento y los nuevos Savonarola  velarán por el mantenimiento del orden y la moral.

La conjura de los niñatos. Por Rodolfo Arévalo

«Hay niñatos en la universidad que parecen querer tener que volver a cubrir heridas de bala con vendas negras como decía la canción de Cecilia»

Rodolfo Arévalo en La Paseata

Estos días están de regreso los tontos de baba de los estudiantes, que parecen salidos de la época en que corríamos delante de los caballos de los grises por la universidad, pero sin tantas agallas, ni tanto huevos, porque los niñatos saben que no van a acabar en la dirección general de seguridad, tras unas buenas leches, saliendo ante el juez a cumplir su condena. Menos por haber impedido entrar a unos viejos a oír una conferencia de Olona, que ni siquiera milita en VOX por real decreto de Abascal, y eso que se supone que esto es una democracia.

Estos infantiles caletres no solo no saben lo que es, fue y será el comunismo sino que les parece Tope Guay ¡Jatetú!. ¡Pero qué panda de imbéciles! hemos creado tras la muerte del dictador Franco. Creo que se nos a ido la mano con los gilipolles y estamos saturados de sal pimentado comunista a diestra y a siniestra. Si estás criaturas desnortadas supieran cuantos grandes comunistas se pudrieron en las cárceles castristas, leninistas, estalinistas y de cualquier otros istas de ultra izquierda moderarían un poquito, no mucho su lengua viperina y desconocedora de lo que no sea el chupete de la chiquillada de este principio de siglo. Claro que si quieren repetir, los primeros años del siglo veinte, son libres, por estúpidos y bobos, de volver a jugar con la misma pólvora y quemarse otra vez en la mierda de sociedades en las que triunfó su ideología.

Sin ir más lejos preguntad al Putin, Stalin redivivo de la modernidad. O a los herederos de Castro o por cierto Maduro y otros. Claro que el Putin ex KGB, sabe de la barbarie y crueldades de las policías políticas de la Rusia comunista, como de las de cualquier otra “democracia por los cojones” constituidas en Repúblicas socialistas. Perdón socialistas, también por los cojones, que últimamente no se puede tener otra palabra en la boca, porque nos los están tocando continuamente.

Pero discúlpenme, debo de aclarar que solo son socialistas para los miembros del polit buró y sus esbirros. Si comparamos es lo mismo que los estudiantes o Talibanes de los países islámicos, igual de sectarios y crueles pero también igual de bobitos al servicio de una ideología que para ellos, los “estudiantes” de allí es Allah. Perdón Dios Lenin que estás bajo una losa por la gracia de Dios, poco tienes por hacer frente a una dictadura bastante peor que la tuya política, la teocracia religiosa.

Que a estas alturas del siglo XXI todavía haya memos que quieren ver las ventajas de las sociedades dictatoriales comunistas, dice muy poco del nivel intelectual de muchos jóvenes en España y por ende, de la inteligencia de la actualidad, que nos retrotrae a otras épocas más digamos cazurras. Se supone que los estudiantes son lo más granado de la sociedad, y es por esto que no me extraña en absoluto que los empresarios demócratas que hoy regentan empresas en España tengan problemas para encontrar trabajadores despabilados y valiosos por estos lares patrios. Si todos se debaten entre estertores comunistocircenses de infantilidad, no me extraña nada de nada.

Yo cuando en el setenta y ocho vote por la Constitución, creía que la caterva de imbéciles pro Estalinistas que había en España durante la guerra civil, habrían desaparecido como piojos tras un baño con vinagre extra fuerte, pero mira tu por dónde, la incombustibilidad de los bobos seguidores de la post Rusia de los Zares sigue permaneciendo y no arderá hasta que sus propios cerebros no revienten en las propias cárceles futuras de sus encumbrados dictadores comunistas.

Aquí está visto que la gente solo aprende a base de bombazos, por eso las bombas en los trenes de Atocha, de esta forma se deduce que aprender se aprende más en una guerra civil que en una democracia de lujo y fantasía de ahí el interés de estos remama huevos de repetir las agresiones que conducen la las guerras. Aprender también aprendieron del comunismo los Etarras a la hora de combatir el Estado Democrático Español y creí, mira por dónde, que la gran mayoría de los españoles habían tomado nota de lo divertido que es ver salir muertos y heridos, de las casas cuartel, de las calles, incluso niñas de cinco años de comandancias de policía nacional, que qué culpa tendrían ellas de nada, también de las vías del tren de Atocha, pero no, mira tu por dónde hay niñatos en la universidad que parecen querer tener que volver a cubrir heridas de bala con vendas negras como decía la canción de Cecilia, mujer inteligente donde las hubiera, no como otras de la actualidad militantes de grupoides feminoides, absurdoides.

Que sí majetes que sí, que basta ya de vuestras niñadas gilipollas y si queréis comunismo pedid pasaje para cualquier Edén comunista que por el mundo hay varios. Porque si pretendéis ser vosotros los mandamases, vais de culo y cuesta abajo por gilipollas. Como decía la canción de un amigo “Mequetrefe, pelo largo y gafas de intelectual, métete en tus asuntos, que tienes mucho que estudiar

¿Inclusivo?

Reenviado de WhatsApp:

¿¿¿Inclusivo ????

El otro día me senté en un restaurante con un amigo. Llega la encargada para atendernos, nos saluda con una sonrisa y se da el siguiente diálogo:

Hola chiques!

Chiques? le dije yo, también con una sonrisa.

Así es, somos un restaurante inclusivo! (dijo con orgullo).

Mira que bien, me viene estupendo entonces, porque en un ratito viene un amigo que es ciego. Tienen la carta en Braille?

Ay no, eso no tenemos.

Ah ok, viene mi señora pero viene con mi hija, que es Asperger. ¿Carta con pictogramas para la gente autista, tienen?

No, perdón… Me dijo visiblemente nerviosa.

No te hagas drama, suele pasar. Me imagino que lengua de señas para los clientes sordos deben saber… cierto?

La verdad me estás matando (me contesto sonriendo nerviosa).Ella ya no estaba cómoda, sonreía con vergüenza, un poco de culpa, y un poco de malestar también.

Y ahí le dije:No te hagas drama, suele pasar. Pero entonces lamento contarte que no sois un local inclusivo, sois un local progre de cotillón, parte del triste relato que está de moda. En el caso de tu local, esta gente no podría hacer algo tan básico como comunicarse y pedir de comer o beber.

Quieres ser inclusivo? Incluye a todos ellos, y todos los que el sistema directamente no da lugar. Es difícil, sí y mucho, pero no debemos ser tan hipócritas como sociedad… una «E» no te hace inclusivo… Te hace idiota, así de claro.

Yo he copiado y pegado este texto. Cada uno que haga lo que crea. Yo añado… Como sigamos tragando y «tolerando» todas las estupideces que nos meten con calzador la panda de analfabetos que hay por ahí dirigiendo instituciones acabaremos como borregos…o lo somos ya???