Etiqueta: POLÍTICA

CRISIS, MALDITA CRISIS… Y ALGUNOS SIN QUERER ENTERARSE.

Y para remate del tomate, la izquierda sale indemne, victoriosa, pese a ser la responsable.

Imaginen que hace tres décadas yo hubiera decidido comprar una casa, o mejor dicho (por aquello de las tres ideas-fuerza claves de la ideología “progresista” optar por un coche nuevo, una nueva casa… y “nueva compañera”) pedir un préstamo hipotecario, pongo por caso de 120.000 euros, y pactar con mi banco que durante los cinco primeros años solo pagaría intereses, no amortizando nada del capital…

Pero, sigan imaginando que además de contratar el préstamo hipotecario, como antes les dije, pues, también, me compré un vehículo de marca, y… y no escatimé en gastos, pues como comprenderán no iba yo a ser menos que el vecino (¿Recuerdan el tren de vida que se empezó a imponer en España, la “España que pasados unos años no iba a reconocer ni la madre que la parió…”? Alfonso Guerra dixit; para los que se hayan olvidado de él, el amigo más menos torpe de Felipe González…)

Supongan que transcurridos los cinco años en los que, no se olvide que solamente pude pagar intereses, y no amorticé nada del capital que me prestó el banco, pues llegué a la conclusión de que, para seguir en la vorágine de consumo, frivolidad, fiestas y más fiestas… pues que mejor que renegociar con el banco. Así que pacté con mi entidad bancaria “amiga” que me ampliara el préstamo, de manera que no tuviera dificultad para seguir asumiendo los pagos de las diversas “cosillas” que había adquirido, nuevo coche, nueva compañera… y ya puestos, pues invertí en una segunda residencia… Así que contraté un préstamo de 300.000 euretes, eso sí, a más largo plazo, de manera que me fuera fácil y cómodo de pagar… logré que el banco me redujera la cuota mensual, a condición de que se prolongara el tiempo en el que solamente pagaría intereses. Esta vez en lugar de cinco años en los que no amortizaría capital, serían ¡Diez!

Pasados los diez años (si las matemáticas no fallan, 15 años después de los “fastos del 92”) pues yo seguía, no ya con el ritmo de consumo de cuando me compré la casa y el coche de marca, sino que lo había multiplicado por tres o cuatro… Cambié de coche, de casa… hasta de compañera, en múltiples ocasiones… Así que volví a renegociar el préstamo hipotecario… Y “así” varias veces durante treinta años.

¿Se imaginan cuál sería el estado actual de mi economía? Evidentemente aún no habría amortizado nada de nada, tendría una deuda astronómica… un lastre del que nunca me libraría durante lo que me quedara de existencia, y lo que es peor: lo heredarían mis hijos, nietos, biznietos…

¡Dirán ustedes que para qué nos cuenta todo esto este buen hombre! Pues muy sencillo, todas las administraciones sin excepción, todos los gobiernos municipales, mancomunidades, diputaciones, cabildos, regiones (da igual la denominación de la “taifa”) y los Gobiernos Centrales; independientemente de la agrupación política que ostentara el poder, el cacique de turno, la oligarquía de que se tratara, han obrado de la manera que describo… En España hasta la más diminuta aldea posee un polideportivo municipal (y a algunos mandamases seguro que se les ocurrió también instalar jacuzzis) daba igual si era o no “rentable”, daba igual si podría ser luego conservado, o el municipio poder asumir su mantenimiento, daba igual si tendría o no en el futuro usuarios… En España tenemos unas autopistas de fábula (la mayoría “gratis total” que dirían los progres redundantes) lo de menos era si se necesitaban o no, si tendrían tránsito suficiente, o el coste de mantenimiento futuro… ¡Menuda red de asfalto que nos hemos dado!

Como sabe cualquier persona medianamente informada, al igual que autopistas, se construyeron aeropuertos (ninguno de ellos rentable, algunos aún por inaugurar…) se pusieron en marcha trenes de alta velocidad… Se crearon 17 miniestados, con sus correspondientes gobiernos, parlamentos, redes de funcionarios, asesores, enchufados, empresarios “amigos”… En fin, un largo etc. de despilfarro, malgasto, derroches miles, cientos de miles que llenarían una enciclopedia sobre la corrupción, el fraude, el mal-gobierno, el latrocinio, la infamia…

En definitiva, España tiene una deuda inmensamente grande, absolutamente impagable, por más ajustes, recortes… más y más impuestos que se suban o se creen (sean directos o indirectos), aparte de empobrecer a la clase media, como mucho van a ir a parar a pagar intereses (nunca a amortizar el capital prestado, no se olvide)

Y ¿Qué solución nos queda?

Algunos dicen que España habrá de negarse más tarde que pronto a pagar la deuda (que insisto, es impagable) declararse en suspensión de pagos, en bancarrota… Evidentemente, mientras los acreedores sigan pensando en que aún les cabe la posibilidad de recuperar alguna parte del dinero que nos han prestado, seguirán reteniéndonos, consintiendo que permanezcamos en la “zona euro”, en la UE, pero evidentemente o nos vamos o nos echan… Posiblemente, aunque sería una opción especialmente “dolorosa” más nos valdría volver a la peseta, y “volver a empezar”, comenzando por iniciar un periodo constituyente en el que ser rediseñe el modelo de Estado, de administración, se inicie el camino de la regeneración y nos homologuemos a las restante democracias de nuestro entorno cultural, y se instaure un régimen de democracia parlamentaria, un verdadero estado de derecho, con plena separación de los tres poderes… Indudablemente, todo ello es impensable que lo haga la actual casta parasitaria que nos malgobierna y que ha sido la causante del desaguisado del que vengo hablando. Posiblemente lo más deseable sea que nos intervengan y nos tutelen hasta que se normalicen las cosas en la dirección que vengo describiendo…

Antes de finalizar se me ocurre hacer una reflexión/pregunta ¿cómo es posible que si la caótica situación que estamos sufriendo haya sido resultado de las políticas colectivistas, socializantes, intervencionistas, derrochadoras… en nombre del interés general,… siga aún conservando un prestigio inmerecido la denominada “izquierda”? ¿Cómo es posible que habiendo gobernado en España la izquierda, más de las dos terceras partes del tiempo transcurrido desde la muerte del General, insisto, como es posible que la izquierda siga siendo capaz de salir airosa, salvar su prestigio, salir indemne y culpar a la derecha de la crisis económica, política, y de toda clase en las que estamos inmersos?

¡Cosas veredes que harán temblar a las paredes!

Carlos Aurelio Caldito Aunión.

Badajoz, “Taifa del Suroeste Peninsular”, junto a la raya…

EL CASO DE LA IZQUIERDA ESPAÑOLA

 

EL CASO DE LA IZQUIERDA ESPAÑOLA.

EL FRACASO DE UN REGIMEN

 

EL FRACASO DE UN REGIMEN.

C.S.Peinado: La Paradoja Catalana.

 

C.S.Peinado: La Paradoja Catalana..

CADA CUATRO AÑOS………

 

CARTA CONTRA LOS «PARASITOS POLITICOS» (VIVIS DE MI PASTA) RECOGIDA EN LA RED

CARTA CONTRA LOS «PARASITOS POLITICOS» (VIVIS DE MI PASTA) RECOGIDA EN LA RED. <<(CLICK)

 

C.S.Peinado: En caída Libre.

C.S.Peinado: En caída Libre..(CLICK)

¡HASTA AQUÍ HEMOS LLEGADO!

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Publicado con la autorización expresa de la persona que la ha empezado a difundir. Debo indicar, para que no haya algún «listillo» que piense que me estoy haciendo pasar por tal que yo NO pertenezco ni he pertenido nunca a NINGÚN Cuerpo de Seguridad del Estado.

No todo el Cuerpo Nacional de Policía lo constituyen los temidos integrantes de la UIP, aunque tendemos a englobarlo todo, y a causa de la acción de unas 100 personas, metemos en el mismo saco a un colectivo de más de 50.000 profesionales. Aqui os dejo la carta de un compañero de Gustavo, y creo que cualquier miembro de este gremio se sentirá identificado al leerla. Yo corroboro parte del texto, lo que por mi parte he vivido, y creedme, no es fácil estar al lado de una persona con este tipo de profesiones.

HASTA AQUÍ HEMOS LLEGADO

Todos sabéis cual es mi trabajo, lo que no conocéis es lo que hacemos cada día la gente que comparte mi profesión:

Antes de comenzar he de indicar que cuando alguien se imagina a un funcionario, normalmente piensa en un tipo con cara de pimiento detrás de una ventanilla. Por norma general, la imagen que tenemos del funcionario es la de una persona amargada que se cree por encima del bien y del mal gracias a que cobra un sueldo fijo a fin de mes; una persona que no tiene nada qué hacer pero que, aún así, hace menos todavía. Los chascarrillos sobre funcionarios jugando una partida a las cartas o yendo a tomar un café en horas de trabajo es algo muy habitual. No voy a negar que, dentro del funcionariado, exista un grupo de personajes que le sacan a uno de quicio, pero igual que en otras profesiones. Por eso, las críticas aberrantes que he escuchado sobre los funcionarios en estas últimas semanas me parecen absolutamente injustas (y mucho menos las que han ido saliendo de la boca de algunos de los que nos gobiernan y que hasta ahora me habían merecido algo de respeto).

Hace quince años hice mi primera oposición al Cuerpo Nacional de Policía. Nos presentábamos 3.900 opositores de toda España para 75 plazas. Primero tuve que hacer unas pruebas físicas; aquel año los termómetros marcaban -2 grados, mientras yo tenía que correr 2 kilómetros en menos de 7 minutos alrededor de una pista, hacer 16 dominadas, una prueba de salto y pasar por un circuito como un hámster. El primer examen teórico (60 temas más toda la legislación penal y procesal) duró tres horas; una para la primera prueba, una hora de descanso y otras dos horas para la segunda prueba. El segundo examen también duró 1 hora y era el obligatorio y voluntario de idiomas. Posteriormente tuve que defender mi supuesto ante un tribunal formado por 5 Comisarios con cara de pocos amigos, pasar una entrevista ante 3 psicólogos que casi “me sacan las tripas”, superar una prueba oral de idiomas durante una hora, y pasar un reconocimiento médico. Aún así, las cosas no me fueron mal (era la tercera vez que me presentaba), y, gracias a las notas que obtuve, me convocaron en septiembre para pasar dos años en la Academia de Ávila más otros año de practicas.

Hoy soy Inspector de Policía, y no tengo cara de pimiento cuando voy a mi trabajo. Tengo dos títulos universitarios, dos títulos de la Escuela Oficial de Idiomas, más de 50 cursos de formación muchos de los cuales he pagado de mi bolsillo y otro sin fin de acreditaciones profesionales (lo malo de tanta formación es que nunca podré hacer carrera política, ya que supero la media del Graduado Escolar y la etiqueta de anís del mono que tienen nuestros gestores de la nación). Aún así, nunca soñé con ser funcionario, sino con ser Policía. Nadie me ha regalado nada, solo tengo que agradecer todo lo que soy a mis padres, mi mujer y mis hijos. Mi sueldo me lo gano yo solito realizando una función que considero absolutamente necesaria y más que digna. Por ello, no tengo por qué avergonzarme ni pedir perdón por ser Policía. Al igual que yo, millones de funcionarios realizan su tarea diaria de manera impecable; bomberos, guardias civiles, maestros, médicos, enfermeros, etc, y todos ellos merecen –como decía Jack Nicholson en “Algunos hombres buenos”- un poco más de jodido respeto.

Siguiendo con mi triste historia y para no desviar la atención de lo que os quiero comentar, desempeño mi función de Jefe de Grupo. Tengo a mi mando a 79 personas y en todo lo que he leído se habla mucho del esfuerzo hasta llegar a ser Policía o Guardia Civil, pero no de lo que te condiciona la vida, las restricciones y la responsabilidad. Como todos tengo la impresión de que vamos a pagar la falta de valentía y corrupción de los que nos gobierna, y la injusticia de todo el sistema que facilita la impunidad de los que delinquen económicamente o abiertamente contravienen la ética, así como dificulta la competitividad del mercado en pro de favoritismos e intereses particulares.

Como os decía, llegar a donde estoy a mi me ha supuesto 6 destinos en unos 14 años, con todo lo que conlleva: gastos, desarraigo, falta de medios para cumplir mi trabajo (más o menos de lo que se quejan los jueces pero yo tengo la obligación y responsabilidad de llevarlo a cabo) la cabeza caliente todos los días, tomando decisiones en dos segundos y en las que si te equivocas hay responsabilidad no solo penal, sino disciplinaria. (yo no tengo mi trabajo seguro como piensan algunos). El trabajo es lo primero, ya que la seguridad y los problemas relativos de la gente son prioritarios, con lo cual tu familia se quedan, muchísimas veces esperándote, mientras tú te vas de casa por la mañana y vienes por la noche, bien tarde.

En todos los años de servicio he visto todo lo que vosotros nunca veréis y más de lo que nadie debería ver nunca: se como es el olor de la sangre, de un cuerpo putrefacto o quemado…( He visto casi cada tipo de muerte que pueda existir y más de las que podáis imaginar y esos olores los recuerdas durante el resto de tu vida, ); he entrado en un domicilio a detener a dos tíos que miden más que tu y te están esperando con una pistola cada uno; he detenido traficantes de droga ( mientras otros se gastaban el dinero de los ERES en comprársela); violadores, he estado en más peleas de las que puedo contar, he aguantado escupitajos, insultos; he perdido amigos y compañeros, he caminado ese largo paseo hasta la puerta para decirle a una madre, padre, esposa, hijo o familiar que su ser amado nunca volverá a casa. He aguantado la agonía verbal e incluso las amenazas de esa pobre gente que no puede aguantar su dolor y lo proyecta contra la primera persona que puede, el mensajero de la noticia, yo.

He visto el maltrato y la violencia entre personas que un día se prometieron amor, entre padres e hijos, entre hermanos y entre amigos. He visto los actos más crueles y mezquinos del ser humano. He visto la enfermedad y la vejez, he ayudado a levantarse al caído y he socorrido al enfermo.
Si fallo en mi trabajo, o aún sin fallar, puedo ser fácilmente denunciado ante una justicia que no me ampara, poniendo en riesgo mi trabajo, mi familia y mi propia vida. Como un compañero una vez me dijo: “Los policías viven los veinte peores minutos de las vidas de otros”. Sí.

He escuchado de amigos y familiares como “la Policía no hace nada” como “nos quedamos con droga” como “maltratamos y torturamos a los detenidos” o como “llegamos tarde a propósito”…

He visto a mi esposa escatimar y arañar intentando sacar adelante a dos niños con el sueldo de un policía. He visto a mis hijos aguantarse cuando se dieron cuenta de que no podía ir a sus actos escolares porque “Papá no tiene un horario normal”. He visto también a mis hijos llevar una carga que no deberían haber llevado, cuando uno de sus compañeros o amigos ha dicho que “Todos los policías son unos hijos de puta y deberían estar muertos”. A eso no hay derecho.
He trabajado noches, fines de semana y vacaciones, noche vieja, navidad y hasta el día que tuve mi primer hijo, mientras tu estabas cómodo y seguro en tu casa con tu familia. Mi familia completa caminó sin mí demasiado tiempo… demasiado tiempo…
He visto las caras de niños que estaban perdidos y que mis colegas y yo tuvimos el privilegio de devolverles a los brazos de su desesperada madre. He visto hemorragias que he sido capaz de parar, corazones a los que he sido capaz de dar una segunda oportunidad para volver a empezar y a las víctimas del crimen que mis camaradas y yo hemos sido capaces de proteger.
Tengo grabadas en mi mente las caras de las personas cuyas vidas mis compañeros y yo salvamos. Sí, tengo historias de éxito… y de fallos.
Tengo noches en las que no puedo dormir, simplemente porque veo las caras de los que no pude ayudar, porque no llegue a tiempo o simplemente porque pienso en un “y sí…” para cada caso en que fracasé. Y si usted nunca ve una milésima parte de esto, es porque la policía nacional no ha hecho bien su trabajo…

Y en todas esas ocasiones siempre he estado el primero, nunca he escurrido el bulto y mis compañeros lo sabían, conmigo estaban tranquilos y aprendieron que a mi lado mi chaleco pararía las balas y golpes que fueran dirigidas contra ellos. Mi teléfono particular (yo no tengo teléfono/Ipod oficial como los políticos) esta disponible las 24 horas del día los 365 días al año, puede ser que porque tenga un plus de responsable y me guste dar ejemplo y está claro que la gente me lo agradecerá ALGUNAS VECES, pero SIEMPRE me sentiré satisfecho.

A pesar de todo lo que os he contado, os quiero decir que no le llego ni a la suela del zapato a muchos de mis compañeros que han tenido que sufrir y padecer en esta profesión veinte veces más que yo.

Algunos días la gente se acerca a mi para preguntarme que es lo que pueden hacer cuando un ladrón se mete a su casa o si puedo ayudarles en tal o cual gestión en la Comisaría, aunque nunca me preguntan si ya he comido o cómo me hice el arañazo de la cara, o cómo es que trabajaba el día de la romería si era domingo.

Nunca me he arrepentido de matricularme en su día en la carrera de derecho, y luego renunciar a conseguir un trabajo con horario de 9 a 3 y un mes de vacaciones, un trabajo con pagas extras, cesta por navidad y una vida corriente. La vida que querían mis padres para mí, la vida que quiere todo el mundo.

Pues muy bien Sr. Presidente del Gobierno; yo soy uno de esos 2.600.000 funcionarios a los que ustedes, los politicuchos, han decidido rebajar el salario en alrededor de un 5% , congelar el mismo para el 2011, y quitarnos la paga extra de navidad, tan solo 24 h. después de que uno de sus secuaces ( Cristóbal Montoro) nos echara a la gente encima diciendo que “al país no le conviene la imagen de que con aprobar una oposición ya se «tiene todo hecho», ya que el examen debe ser la forma de acceder a un puesto de trabajo en el que hay que «cumplir todos los días». (Tranquilo Sr. Montoro que con estos recortes la crisis ya se ha solucionado y la gente es más feliz, joder, se han puesto ustedes a la altura intelectual de Zapatero, Pajines, Blancos y compañía. Esperábamos algo más de ustedes).

No sé cuantos de todos esos bisoños asesores que tiene usted le habrán aconsejado decidir una medida tan drástica, o si por el contrario, lo ha decidido usted solo aplicando los conocimientos de economía adquiridos en una de esas dos clases que a usted le resultaban suficientes para saber “todo” lo que tenía que saber del tema. En cualquiera de los dos casos, tengo que mostrarle mi más absoluto desacuerdo por tal decisión, entre otras cosas, porque los funcionarios del CUERPO NACIONAL DE POLICIA llevamos ya mucho tiempo, demasiado, siendo maltratados y humillados por todos los gobiernos que hemos conocido.

Llevo más de 15 años dependiendo del Ministerio del Interior (ya ve que son cuatro días, pero el triple los que muchos están de presidente). En todo este tiempo, los “Policías Nacionales” hemos sufrido congelaciones salariales en más de una ocasión y numerosas subidas por debajo del I.P.C , maltratándonos económicamente en relación a otras Policías Locales y forales

Si bien este hecho por sí solo ya es bastante frustrante, lo es más aún el estar siendo siempre señalados por la sociedad, incluso por miembros de los distintos gobiernos (entre ellos el suyo), por haber cometido el “delito” de preparar unas oposiciones quitando tiempo de nuestras vacaciones, de nuestra familia, de nuestro descanso, para tener un “empleo fijo”, que tampoco lo tenemos. El tener que escuchar de distintos sectores, de la prensa, etc… que el dinero de los impuestos de los ciudadanos sirve para que nosotros comamos (como si nosotros no pagásemos impuestos) sin que ningún responsable de los distintos gobiernos haya dicho nunca una sola palabra en defensa nuestra, en defensa de “sus” propios empleados.

Y todo este esfuerzo … ¿para qué?. Pues para cobrar menos que hace cuatro años; para que después de esta bajada, la congelación del año que viene y las subidas que ya adivinamos futuras, tardemos no menos de otros cinco años en volver a cobrar una cantidad similar a la que hasta ahora cobramos.

Sr. Presidente, puede estar seguro que daría por buena esta medida si fuese acompañada de otros gestos.

Por ello y como decía anteriormente, a los policías nos gustaría percibir gestos, por ejemplo:

· Explicar cuál es la realidad de nuestros salarios.

· Explicar que muchísimos grupos A de la administración (después de durísimas oposiciones y horas de estudio) ganan menos de lo que han ganado encofradores, fontaneros, electricistas, aparejadores, arquitectos, camareros, etc… colectivos que durante la época de bonanza han ganado cantidades que nosotros ni soñamos podamos llegar a percibir.

· Explicar que los policías tenemos controlado desde el primer hasta el último euro que ganamos, que no cobramos en negro, que no defraudamos a hacienda.

· Explicar que los policías, tanto si ganamos más como si ganamos menos, no vamos a ver incrementadas nuestras jubilaciones, pues estas están fijadas en función de la categoría profesional.

· Explicar nuestra pérdida de poder adquisitivo desde hace 20 años.

· Explicar que o bien han fallado todos sus asesores o bien usted ha hecho caso omiso de sus opiniones; en cualquiera de los dos casos…¿para que los quiere? Seguramente se ahorraría también mucho dinero.

· Explicar la cantidad de contrataciones con empresas externas en las que ustedes meten a sus enchufados cuya única habilidad es tener el carné del partido político de turno y cuyo coste por persona es superior al que se produciría de pagar a un funcionario.

Sr. Presidente, antes o después usted se irá, sus asesores serán sustituidos por otros asesores, sus ministros le acompañarán y curiosamente, muchos grandes empresarios de los que ahora critican su gestión, les ofrecerán jugosos contratos y puestos directivos en sus empresas, como suele suceder con los políticos que se retiran. Entonces todas sus necesidades estarán cubiertas con creces. Además tendrán la seguridad de ser beneficiarios en su día de la máxima pensión posible simplemente por haber estado siete años de diputado. Y nosotros los policías seguiremos ahí, en la puta calle intentando hacer bien nuestro trabajo, recibiendo y encajando los dardos emponzoñados de los que nos quieren hacer pagar por delitos que no hemos cometido. Y sabremos que nuestra edad de jubilación se habrá incrementado. Y nos volverán a congelar el salario. Y volverá a haber un período de vacas gordas en el que unos cuantos (o muchos), ganarán muchísimo mientras que nosotros seguiremos intentando preparar una oposición para tener unas remuneraciones más dignas. Y volverá otra crisis….y nos volverán a hacer responsables de la misma aquellos que la han provocado. Y seguiremos esperando que alguien tenga un gesto con nosotros. Alguien que ya no será usted. Usted ya perdió la oportunidad, como tantas veces, de demostrar esa tan cacareada “responsabilidad” (Su predecesor lo llamaba “talante”)

El recorte más necesario: sobran las Autonomías.

Son el verdadero agujero en las cuentas públicas españolas.  El recorte que más necesitamos pero en el que paradógicamente ningún partido quiere meter la tijera.  Ya no es cuestión sólo de los obstáculos que ponen 17 legislaciones diferentes que han roto la unidad de mercado y dificultan la recuperación económica y la creación de empleo; es que las autonomías nos cuestan 86.000 millones que no sólo tienen que salir de nuestros bolsillos sino que quitamos a lo que realmente nos interesa: la educación, la sanidad, la garantía del sistema de pensiones.

Está demostrado que por cada nuevo empleo público se destruyen 2,8 empleos privados, pues se necesitan más impuestos para mantenerlos.  Sostener el necesario estado de bienestar (una sanidad y educación de calidad, justicia, seguridad…) requiere empleo público suficiente y de calidad; el problema son los empleos públicos improductivos y a menudo innecesarios.  Según los expertos, y teniendo en cuenta el número de habitantes de España, sobran 1.000.000 de empleos públicos (920.000 por las autonomías).  ¿Consecuencias de tener una administración excesivamente engordada por las innecesarias y carísimas autonomías?: España, que es el país de la Unión Europea con mayor tasa de desempleo (más que Grecia y mucho más que Portugal)  y el tercero en volumen de déficit público (por detrás de Grecia e Irlanda), se ha situado ya (11-07-2012) como el cuarto país europeo con más impuestos (detrás de Bélgica, Dinamarca y Suecia). Sin embargo, al contrario que estos tres últimos países, esos impuestos no van a sostener el estados del bienestar, ni tampoco a ayudar a salir de la crisis, sino a mantener una Administración excesivamente engordada por unas autonomías que sólo benefician a las castas políticas.

En total, el traspaso de competencias del Estado a las comunidades autónomas ha implicado un traspaso de 821.357 empleados.  Sin embargo los asalariados de las autonomías superan ya los 1.740.000 empleados (920.000 más) y no paran de crecer exponencialmente (ver gráfico). ¿Dónde están esos 920.000 empleados de más? ¿Hay más médicos? ¿Más profesores?… Algunos más pro el aumento de la población estos años, pero pocos.  De hecho, España está por debajo de la media europea en número de funcionarios y sin embargo diversos organismos aseguran que en relación al número de habitantes, en España sobran alrededor de 1.000.000 de empleados públicos.

¿Dónde están entonces esos 920.000 empleados de más en las autonomías? Se estima que más de 500.000 son enchufados, el resto, unos 400.000 son el producto de multiplicar por 17 la estructura de gestión.

nota: en miles de empleados

Más de 500.000 Enchufados.   Amigos, familiares y militantes (de todos los partidos políticos)… colocados en fundaciones, agencias y en las 2.671 empresas públicas creadas por las autonomías para contratar a dedo y evitar la fiscalización de las cuentas, convirtiéndose en una tapadera del despilfarro público.  Esto explica porqué nuestros políticos no quieren meter la tijera en las autonomías; pero el problema autonómico no se resuelve sólo con legislación y recortes para eliminar esos 520.000 enchufados… porque seguiría habiendo 17 estructuras paralelas con incompetencias impropias y que nos costaría al menos la mitad de esos 86.000 millones de euros de sobrecoste que actualmente tienen las CC.AA.  Ante la gravísima situación, las comunidades autónomas se comprometieron a cerrar sólo 600 de esas 2.671 empresas públicas; sin embargo, meses después, sólo han cerrado 2 de ellas.

Actualmente las autonomías españolas tienen mayor nivel de competencias y gasto que las regiones de cualquier otro país del mundo. Aproximadamente tienen el  56% de competencias y del gasto público total.   ¿Hay que descentralizar? Aquí todos los expertos están de acuerdo: Sí, pero hacia la administración local; en un país del tamaño de España no se justifica una administración intermedia entre Estado y Administración local (Ayuntamientos y diputaciones).

Según el estudio “comparación internacional de los modelos de descentralización fiscal” de la Fundación Cajamar, a nivel mundial… de 213 Estados, sólo 25 presentan una estructura descentralizada de gobierno. Si observamos estos pocos estados federales, hay dos tipos: los que son muy muy extensos (EEUU, Rusia, India, Australia, Canadá…) y los que surgieron de la unión de pequeños estados en un nuevo país unido, buscando entre otras cosas eficiencia y tamaño (Alemania, Suiza…).  Sin embargo en España hemos ido contra toda lógica al disgregar un estado relativamente pequeño en extensión como España para crear estructuras administrativas intermedias en las regiones.  Además dotándolas de más competencias y porcentaje de gasto público que los estados, landers… de ningún otro país del mundo; añadiendo 86.000 mill. €  de gasto innecesario e improductivo y multiplicando por 17 las normativas a aplicar en multitud de sectores lo que dificulta el desarrollo económico y nos empobrece más a todos.  Si nos fijamos por ejemplo en los dos estados federales europeos más conocidos (surgidos ambos de la unión de estados pequeños para formar uno mayor y más eficiente cediendo competencias al gobierno central el nuevo estado), según el estudio citado de la Fundación Cajamar:  En Alemania el 65,2 % del gasto público corresponde al Estado alemán, por sólo el 20,3 % a las regiones o Landers y el 14,5 % a los AyuntamientosEn Suiza, el 51,5 % del gasto corresponde al Estado suizo, el 27,6 % a la administración regional y el 20,9 % a la local.

España es además el país europeo donde la Administración local (Ayuntamientos y Diputaciones)  tiene un menor porcentaje de gasto (aproximadamente el 12% del total de las administraciones públicas).   Hay muchos ayuntamientos pequeños, algunos minúsculos que habría que fusionar además de mantener las Diputaciones.  Pero no nos engañemos (o que no nos engañen), aunque todas las castas políticas autonómicas, en su intento de mantener el estado autonómico cueste lo que cueste, estén deseando eliminar las Diputaciones y algunas incluso el Estado, aunque también haya despilfarro en muchos Ayuntamientos, aunque haya que legislar para evitar el enchufismo y se penalice incluso penalmente el despilfarro de dinero público… aún con todo eso, es imprescindible atajar el principal agujero en las cuentas públicas, el principal problema, el verdadero cáncer que impide dedicar recursos a lo que nos interesa y no a mantener una estructura administrativa ineficiente:  el problema autonómico.  Para racionalizar esto, hay que eliminar directamente las autonomías,  cediendo las competencias tanto al Estado (las que gestionaría mejor y a menor coste como Sanidad, Educación, Justicia, Ciencia y Tecnología, I+D, grandes infraestructuras…) como a Ayuntamientos y Diputaciones (Asuntos Sociales, pequeñas infraestructuras…).  Basta ver cómo tienen distribuidas las competencias otros estados más eficientes:

En la mayoría de países de la Unión Europea y del mundo, es el Estado quién concentra más del 80% del gasto público total. Sólo en seis países europeos (Bélgica, Dinamarca, Alemania, España, Finlandia, Suecia) el Estado tiene algo menos del 80% del gasto, sólo en algún caso (Alemania y Suiza) por la descentralización hacia gobiernos intermedios (fruto además de uniones de pequeños estados en un Estado mayor y no, cómo sólo ha ocurrido en España, de la desintegración de un país), en el resto (Reino Unido, Finlandia o Suecia) por el peso de las entidades locales.

España incurrió por tanto, en su intento de contentar a vascos y catalanes durante la transición, en una descentralización muy muy cara y además mal enfocada pues deberían haberse cedido menos competencias y no hacia una administración intermedia innecesaria en las regiones sino hacia la administración local (Aytos y Diputaciones).  Este disparate autonómico es muy costoso no sólo por ceder, ceder y ceder competencias a las autonomías sin importar si era lógico y eficiente o no, sino porque se ha demostrado que los ciudadanos no podemos seguir pagando un sistema administrativo intermedio.  En un país como este, lo eficiente son dos niveles de administración: la central con las competencias que sea más eficiente y barato gestionar de forma centralizada (sanidad, educación, ciencia y tecnología, justicia, economía, grandes infraestructuras…) y teniendo en cuenta que poco a poco alguna de esas competencias debe ir a la Unión Europea y la administración local (Ayuntamientos y Diputaciones provinciales) con parte de las competencias que ahora tienen las autonomías (servicios sociales, pequeñas infraestructuras…).  Sólo con eso ya ahorraríamos 86.000 millones de euros.  Si añadimos la fusión de ayuntamientos pequeños o cesión de sus competencias a Diputaciones junto con la eliminación entidades comarcales o mancomunidades, tendríamos ya sobradamente solucionado el problema de los 90.000 millones de euros de déficit, sin recortes sociales ni subidas de impuestos por lo que tendríamos los cimientos sólidos para empezar a salir de la crisis.   Muchos expertos, catedráticos y organismos internacionales llevan tiempo avisando… mientras no se solucione el cáncer autonómico sólo vamos a conseguir seguir empobreciéndonos.

Los partidos discuten entre si es mejor más recortes sociales o subir el déficit más aún e hipotecarnos por varias generaciones, siempre pagando los ciudadanos… pero ninguno tiene intención de recortar lo que realmente sobra.  Eso sí, España es con abrumadora diferencia el pías europeo con más políticos por habitante.  Un reciente estudio cifra en 445.568 los políticos tiene España;  el doble que Italia y que Francia (segundo y tercer país pero a gran distancia de la España de las Autonomías).  Otro ejemplo, Alemania, con el doble de habitantes, tiene tres veces menos políticos.   Si pusiésemos en fila a todos los políticos españoles, dando 50 centímetros a cada uno, sumarían nada menos que 223 kilómetros.  Así que está claro por qué no quieren ni oír hablar de suprimir las autonomías, con diferencia la administración pública española más enchufista y con más empresas públicas, fundaciones, agencias...

Pero, como publicaba el catedrático de Economía Roberto Centeno en el diario Cotizaliael dilemas es:  o las autonomías o nosotros.  No es una cuestión de partidos ni de ideologías, es una cuestión de dónde queremos en un futuro emplear los 86.000 millones de euros en impuestos que nos cuestan las autonomías: en mantener el estado del bienestar (la sanidad, la educación, las pensiones…) o en pagar los 920.000 enchufados y empleados que sobran con el sistema autonómico y las castas políticas que lo sustentan.

En una reciente encuesta del diario El Mundo, 9 de cada 10 votaron a favor de la devolución de competencias al Estado.  Los españoles lo tenemos claro, los políticos no tanto. No hace falta que lo diga The Economist, las autonomías tienen que desaparecer para poder evitar el colapso y salir de la crisis.  Una salida al disparate autonómico podría ser el referendum.  Quién todavía no lo tenga claro, quizá porque añore las bondades vendidas por muchas autonomías, siempre con necesidad de autojustificarse, les recomiendo que lean el libro  EL OCASO DE LAS AUTONOMÍAS. (El libro que ningún partido político quisiera ver publicado) de Joaquín Javaloys; puede descargarse gratuitamente en formato pdf.

Julián pavon es Licenciado y catedrático de Economía, Licenciado en Sociología y Doctor Inteniero industrial

Julián Pavón es, además de catedrático de Economía, Licenciado en Economía, Licenciado en Sociología, y Doctor Ingeniero Industrial

Si estás de acuerdo, si sabes que ningún político va a hacer nada a no ser que haya una verdadera e indignada exigencia ciudadana… une tu voz a la de los muchos ya estamos pidiendo a gritos que se acabe con el despropósito de tanto recorte social y subida de impuestos y se meta la tijera en extirpar el gran problema de las cuentas públicas: el cáncer autonómico.  No queda otra.  REFERENDUM SOBRE LAS AUTONOMÍAS YA !!   De esta crisis hay que salir fortalecidos; si vascos o catalanes quieren seguir pagando un alto sobrecoste por sus autonomías allá ellos, pero el resto nos bajamos de este disparate… es lo que piensa la inmensa mayoría.. el sistema autonómico es innecesario, ineficiente e insostenible. NO con mis impuestos.

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EL OCASO DE LAS AUTONOMÍAS. (El libro que ningún partido político quisiera ver publicado)

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