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Rokhaya Diallo y el racismo necesario (Rokhaya Diallo and the necessary racism)

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Rokhaya Diallo se ha convertido en un icono del movimiento ‘antirracista’ en Francia.

La profesión de “perito en microrracismos” tiene un futuro brillante en la sociedad dominada por el marxismo cultural, en estrecha competencia con la de perito en micromachismos.

Por Francisco José Contreras

Les presento a Rokhaya Diallo. Nacida de padres africanos en París en 1978, su trayectoria es la de una triunfadora: cursó estudios de Derecho Internacional y Europeo y de markéting en la Universidad París I, se ha desempeñado profesionalmente con éxito, y llegó a pertenecer al Consejo Nacional de lo Digital (Conseil National du Numérique). Aunque, desde que creó en 2007 la asociación Les Indivisibles, su ocupación primordial ha sido el activismo y el periodismo. Digamos que se ha convertido en una profesional del antirracismo. En la última década ha denunciado constantemente el “racismo institucional y sistémico” del país que acogió a sus padres, le proporcionó una educación de calidad, subvenciona su asociación y le proporciona tribunas mediáticas masivas para difundir sus diatribas (Diallo es omnipresente en las televisiones y radios francesas). También escribe en el Washington Post.

¿Dónde se oculta ese terrible racismo francés? La asociación de Diallo concedió entre 2009 y 2015 los “Y’a bon Awards”, una especie de Premio Limón al racista del año. Casi todos los galardones se adjudicaron a supuestos “islamófobos”: es decir, la crítica del Islam es computada como racismo (en realidad, el Islam es una religión practicada por gente de todas las razas). También son racistas los fabricantes de tiritas y esparadrapo: ¡siempre son de color blanco! La voluntad de humillar a las personas de piel oscura es evidente. Los comentarios de Diallo suscitaron toda una polémica en Twitter: el #sparadrapgate. La profesión de “perito en microrracismos” tiene un futuro brillante en la sociedad dominada por el marxismo cultural, en estrecha competencia con la de perito en micromachismos.

Más enjundiosas son las consideraciones de Diallo sobre porcentajes de desempleo o delincuencia en las diversas etnias: “en la isla [francesa] de Guadalupe, el 57% de los jóvenes [mayoritariamente negros] están en el paro”; “el 60% de los detenidos por la policía en Francia son musulmanes, aunque los musulmanes no son más que el 10% de la población”. Ojo al truco: la sobrerrepresentación africana o magrebí en las estadísticas de delincuencia o desempleo no puede tener otra explicación, según Diallo, que el racismo de policías, jueces y empresarios. No se toma en consideración la posibilidad de que, en lo que se refiere al éxito económico, se trate de diferencias de formación, ambiente familiar, capacidad, esfuerzo… Y, en lo que se refiere a la delincuencia, la procedencia de países con culturas más violentas, amén del propio fracaso académico-profesional (si uno está en el paro, es más probable que caiga en el delito).

Tenemos, pues, lucha antirracista para rato. Pues, mientras no se alcance una perfecta igualdad de resultados interracial (o sea, ratios de delincuencia, éxito académico, etc. exactamente proporcionales al peso demográfico de cada raza), tendrán una excusa para gritar “¡racismo!”. El paralelismo con la falacia de la “brecha salarial de género” es evidente.

Pero esta exigencia de perfecta igualdad de resultados interracial e inter-género sólo podrá conseguirse mediante una masiva, asfixiante intervención del Estado, que promueva a los grupos en supuesta desventaja (mujeres y razas no blancas) y machaque la cresta del colectivo opresor, los varones blancos heterosexuales. Sólo una tiranía de la corrección política podrá impedir la disparidad de resultados. La “discriminación positiva” es un lecho de Procusto que estira los logros de algunos colectivos, mientras amputa los de otros. Recordemos que el lecho de Procusto era un instrumento de tortura.

Fomentar el resentimiento entre razas y sexos no parece una política muy saludable. Además de poner en peligro la cohesión social –dividiéndonos en “comunidades” enfrentadas- devalúa la responsabilidad individual al habituar a la gente a culpar a la sociedad de sus propias limitaciones y fracasos. Suspendí el examen por el sesgo racista de los examinadores, no porque no haya estudiado lo suficiente. Así que me voy a los Campos Elíseos a romperlo todo (más de 300 detenidos y 45 policías heridos en las celebraciones de la victoria en el Mundial).

En realidad, el llamado antirracismo es la forma que ha adoptado el racismo en la sociedad actual (entendiendo “racismo” en sentido amplio como “obesión por la raza”). La modernidad había encontrado una solución civilizada para los problemas raciales: la “desracialización” de la mirada, la puesta entre paréntesis del color. Martin Luther King dijo: “Sueño con un país donde se juzgue a las personas, no por el color de su piel, sino por el contenido de su carácter”. El corolario son las leyes colour-blind, que prescinden del dato racial a la hora de distribuir derechos y deberes: ven en la persona un ciudadano incoloro, no un miembro de tal o cual etnia. El ideal debería ser una sociedad de individuos, no de tribus raciales; una sociedad en la que la pigmentación de la piel resulte un rasgo anecdótico, no muy diferente del RH o la estatura.

Ahora bien, el antirracismo no quiere leyes ciegas al color, sino leyes que, distinguiendo entre razas opresoras y oprimidas, mantengan encendida la obsesión por la pertenencia racial (además, con un matiz revanchista y de enfrentamiento). Los antirracistas no quieren que nos olvidemos de la raza: insisten en recordarle a cada uno la suya.

Este énfasis en la concienciación racial llega a extremos delirantes. Por ejemplo, los “campamentos de verano descolonizadores”, en los que se prohíbe la entrada a los blancos (¿Imaginan la que se armaría si alguien tuviese la mala idea de crear un campamento cerrado a los negros?). O bien, las asociaciones de estudiantes negros o magrebíes en las Universidades, si bien este es un fenómeno más frecuente en EE.UU. y Canadá, donde existen grupos juveniles afroamericanos, orientales, nativo-americanos, hispanos… pero resulta impensable la creación de una “asociación estudiantil blanca”: inmediatamente surgirían las acusaciones de supremacismo y neonazismo.

Rokhaya Diallo se opuso en un artículo del Washington Post a la supresión del término “raza” en la Constitución francesa, debatida hace unos meses. Es lógico. Diallo necesita que la raza siga siendo muy importante: que la gente se defina –y se enfrente- en función de ella. ¿De qué vivirían, si no, los antirracistas?

Cuando el gran Joe Louis se convirtió en el primer boxeador negro en ganar el título mundial de los pesos pesados, un periodista le preguntó: “¿Estás orgulloso por [lo que significa para] tu raza?”. Su memorable respuesta fue: “Sí, estoy muy orgulloso por mi raza. La raza humana, por supuesto”. Para las huestes de Diallo, Joe Louis era un tío Tom.

Podemos la lía por el infarto de un senegalés tras pedir calma ante el asesinato de Gabriel

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LO OCURRIDO EN LAVAPIÉS DEJA AL DESCUBIERTO EL RACISMO DEL PARTIDO MORADO

Anoche, la muerte por infarto de un ciudadano senegalés en el barrio de Lavapiés, en Madrid, sirvió de excusa a la ultraizquierda para desatar una ola de violencia y vandalismo.

La ultraizquierda aprovechó un bulo para incendiar el barrio de Lavapiés

El detonante fue un bulo difundido por las redes sociales, según el cual el muerto era un mantero senegalés y el infarto se lo había provocado la Policía al perseguirle desde la Puerta del Sol. El bulo fue instrumentalizado por grupos de extrema izquierda para montar bronca. El resultado: 20 heridos -16 de ellos policías- y 6 detenidos, todos ellos españoles; mobiliario urbano quemado y destrozado (contenedores, farolas, bicicletas municipales); árboles y señales de tráfico arrancadassucursales bancarias asaltadas para robar televisoresuna ambulancia, un vehículo de los bomberos y coches de la Policía Local apedreados. La Policía Nacional tuvo que acudir al lugar porque los violentos quisieron linchar a policías locales. Incluso apedrearon a vecinos que estaban grabando lo que ocurría. Una orgía de violencia gratuita en la que la muerte de un senegalés sólo les importó a los violentos como una excusa para desahogarse.

Lo que de verdad ocurrió: la Policía intentó salvar al senegalés fallecido

Ya desde anoche, algunos testigos de lo ocurrido negaban lo que afirmaba el bulo. Finalmente, hoy se ha sabido que el senegalés fallecido no se dedicaba al top manta, y que unos amigos suyos pidieron ayuda a la Policía al ver que se encontraba mal. Según informa Abc, los policías que atendieron al senegalés venían de entregar una notificación judicial en la zona de Embajadores cuando los amigos del fallecido les pidieron ayuda. Los policías intentaron salvarle la vida al senegalés practicándole una maniobra de reanimación cardiopulmonar, hasta que llegaron los efectivos del Samur, pero los esfuerzos para reanimarle fueron en vano y el senegalés falleció. Esto lo declaró en dependencias policiales anoche un amigo del senegalés fallecido. Pero para entonces otros inmigrantes y elementos de la extrema izquierda ya se habían decidido a liarla.

La miserable utilización de un infarto por parte de Podemos

Desde Podemos y sus marcas electorales se sumaron a la estrategia de la tensión iniciada por grupos violentos de ultraizquierda. La alcaldesa de Madrid, la comunista Manuela Carmena, publicaba un tuiteo anoche anunciando que investigaría lo ocurrido pero sin condenar los actos de violencia que estaban provocando ultras de izquierda e inmigrantes en Lavapiés. El senador de Podemos Ramón Espinar aprovechaba la muerte del senegalés para dar sepultura a nuestra democraciaHoy es un día triste en España. No hemos estado a la altura de los Derechos Humanos. Hemos fracasado como democracia. Otro dirigente de Podemos, Juan Carlos Monedero, se sumaba a la versión difundida por el bulo: “Aquí, en Lavapiés, ha muerto esta noche Mmame Mbage, un inmigrante perseguido por la policia. Cuánto dolor innecesario. ¿No basta la tragedia de ser inmigrante?” Hoy Pablo Iglesias también ha dado crédito al bulo, diciendo que “es inaceptable en una sociedad democrática” que un mantero “tenga que salir corriendo y morir de un infarto”. El colmo de la manipulación política de lo ocurrido lo ha protagonizado la concejala presidenta de los Distritos de Arganzuela y Userala podemita Rommy Arce: ha equiparado el infarto del senegalés con el asesinato de la dominicana Lucrecia Pérez a manos de neonazis en 1992, presentando a ambos como “víctimas de la xenofobia institucional y de un sistema capitalista que levanta fronteras interiores y exteriores”. Esto ya es el colmo de la manipulación y de la ruindad.

De día claman contra la ‘venganza’ y por la noche la jalean

Hay que recordar que el pasado domingo era detenida una inmigrante dominicana por el asesinato de un niño español. Ante las muestras de indignación provocadas por el cobarde asesinato, con el agravante de que la asesina engañó a los padres del niño y a las autoridades durante días, la ultraizquierda se lanzó a clamar contra el “racismo”. En contraste con lo ocurrido anoche, desde Podemos criticaron “los intentos de politizar el dolor”. Y ayer mismo, horas antes de los disturbios en Lavapiés y de jalear una operación de venganza de la ultraizquierda basada en un bulo, Podemos rechazaba la prisión permanente revisable tachándola de “venganza”. Podemos ha mostrado una asquerosa doble moral al pedir calma ante el asesinato de un niño español y luego lanzarse a montar jaleo porque a un senegalés le da un infarto. Lo que Podemos demostró anoche es su profundo racismo, alimentado por un discurso antioccidental que lleva años promoviendo la ultraizquierda, un discurso según el cual los europeos somos racistas, explotadores y opresores simplemente por el color de nuestra piel.

La millonaria industria del victimismo que ha montado la izquierda

Lo que uno acaba comprobando es que para la ultraizquierda todo se reduce a inventar víctimas de algo de lo que se pueda culpar a la cultural occidental, al Cristianismo o al capitalismo, sus viejos enemigos de siempre. Ese victimismo no se fomenta inocentemente: se está convirtiendo en un suculento negocio. La industria izquierdista del victimismo se alimenta con subvenciones públicas dirigidas a todo tipo de entidades afines, cuya finalidad es demostrarnos lo machistas, homófobos, transfóbicos y racistas que somos los españoles, y sobre esa base proponer planes de reeducación que, a su vez, llevarán a cabo -a cambio de más subvenciones- esos mismos grupos que viven del victimismo. Ya lo han hecho con el machismo, convirtiendo el feminismo en un negocio multimillonario que crece a costa de los contribuyentes y de nuestras libertades. Ya lo están haciendo también con la excusa de la homofobia y la transfobia, con la creación de diversas leyes autonómicas que recortan derechos constitucionales y crean una justicia paralela usando el pretexto de combatir la discriminación de los LGTB, una labor que los políticos acaban asignando a esos colectivos, desde tareas adoctrinadoras en los colegios hasta la función de censores, como prevé la Ley Mordaza de Podemos. Todo ello, por supuesto, alimentado con el fruto de tu trabajo que se lleva el Estado vía impuestos. Ahora le toca al racismo. Quieren que nos sintamos racistas por enfadarnos con una dominicana que mata a un niño español, aunque la raza de la asesina nos importe un pimiento -ya que eso no aumenta ni disminuye su culpa-, y quieren que nos sintamos racistas porque a un senegalés le da un infarto. Esto ya es el colmo.

FUENTE: ElentirVigo

#PodemosBasura #PodemosChusma #PodemosCanallas #PodemosParásitos #PodemosBocheviques #PodemosEstalinistas #PodemosTotalitarios

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Las mujeres no matan.

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Foto EFE

Debe de haber un error en la detención por el presunto asesinato del pequeño Gabriel. La asesina no ha podido ser una mujer, y para colmo inmigrante, y además, de color. Imposible. El pasado día 8 las más conspicuas publicistas del sexismo feminista, y los periodistos feministos que cumplen condena de género, han repetido infinitas veces que la violencia es cosa del heteropatriarcado machista y criminal. Vamos, que son cosa de hombres y sólo de hombres todas las manifestaciones violentas, desde la guerra al asesinato antes llamado de violencia doméstica o de pareja. Tras la implantación de la Ley contra la Violencia de Género, que discrimina al hombre y la mujer que cometen un mismo delito (de forma claramente anticonstitucional, pero aceptada prostitucionalmente por el Alto Tribunal, con el aplauso de todos los partidos), no hay posibilidad legal de que las mujeres maten por las mismas razones que los hombres, porque estarían sujetas al mismo castigo y eso está prohibido por Ley. Por el sexo de la Ley.

Zoido, que no deja de ser un machito sevillano, habrá inventado esa estadística según la cual de los 23 asesinatos de niños de este último año, 16 los cometieron las madres. Eso es imposible. La alcaldesa de Madrid, que además era jueza, dice que las mujeres no matan. Y la prueba, insisto, es que el Código Penal discrimina el delito por el sexo. No se penalizaría al marido con respeto a la mujer si no hubiera diferencia entre la capacidad criminal del varón, que es toda, y la de la mujer, que es ninguna. ¿Complejo de Medea, a cuenta del niño Gabriel? ¡Antiguallas! ¿Qué eran Esquilo y Sófocles sino machos griegos, adictos al queso de cabra? En la España actual las mujeres no matan, y si lo hacen, es por una buena razón: vengarse del hombre asesino, aunque el muerto no hubiera matado una mosca.

Corre por las redes la especie de que la amante dominicana del padre de Gabriel, que posó con él y con la madre para la televisión mientras el niño yacía muerto en el pozo, no fue detenida antes para que no pareciera que el Gobierno boicoteaba la jornada sexista del 8-M. Yo no lo creo, aunque viendo a Carmen Martínez Castro manifestándose con las periodistas ricas, entiendo el bulo. Tras contemplar a Rajoy con lazo malva, morado o lila, todo disparate es verosímil. Nada puede sorprendernos.

Federico Jimenez Losantos en El Mundo

 

SE ACERCA LA ERA GLACIAL: DENUNCIAMOS LA ESTAFA DEL CALENTAMIENTO GLOBAL — ¡Libertad y Vida! Zoé Valdés Publicación Digital

Pues claro, y se han hecho millonarios vendiéndonos lo del calentamiento global.

a través de SE ACERCA LA ERA GLACIAL: DENUNCIAMOS LA ESTAFA DEL CALENTAMIENTO GLOBAL — ¡Libertad y Vida! Zoé Valdés Publicación Digital

Una verdad disolvente / A true solvent

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Convertir la verdad en algo vaporoso ya forma parte del ADN de las sociedades occidentales. El caso del impacto de la comunidad islámica en Europa es uno de los más descollantes. Ha vuelto a quedar patente con los atentados de Barcelona del diecisiete de agosto. Hace ya más de una década un antiguo compañero de profesión me decía al respecto “francamente no creo en la mezcolanza euro-musulmana que está teniendo lugar en Europa. Pero quienes hacen y deshacen sí han creído (al menos es lo que han propagado a los cuatro vientos).

Muchos años después Europa occidental es un auténtico campo de minas yihadista para sus ciudadanos y visitantes y quienes denuncian que es cosa del islam son anatemizados sin piedad, ¿porque están faltando a la verdad?,¿o porque la ponen en su boca y eso es peligroso?. Si la verdad cae por su propio peso y se impone con el paso del tiempo ¿por qué hay un intento continuo de disuasión masiva de las posiciones que señalan que el problema del terrorismo procede del Islam?.

Me pregunto (es una ironía) si no estará puesta en marcha toda una estrategia disolvente de la verdad; los medios hablan de terrorismo yihadista y al unísono repiten que no tiene que ver con el Islam, mal empezamos porque resulta que la yihad (o el yihad) procede del Islam. Claro!, no hay una yihad cristiana, ni hinduista, pero sí musulmana: la llamada a la yihad tiene lugar en mezquitas, webs, universidades, organizaciones, o campos de entrenamiento todo ello dentro de una civilización; la islámica.

Cierto que todo el islam no es el problema, pero todo el problema se circunscribe al islam. Bien, vayamos a la primer parte de esa afirmación: pues ésa es la que va a hacer de disolvente de la otra parte; de modo que el aparato oficial aferrándose a que no todo el Islam está involucrado vende el conflicto civilizacional como un drama con dos dimensiones: una humana (las ovejas descarriadas existentes en cualquier rebaño) y otra social (ovejas dejadas de la mano de Europa).

Podemos ocultar nuestras vergüenzas pero vayamos a donde vayamos seguirán presentes. La verdad se esconde ocultando a los culpables u ocultando las respuestas. En el primer caso apenas sirve para ganar un poco de tiempo, en el segundo caso se puede construir un relato paralelo que, aun siendo infame, tenga cierta verosimilitud (oficialismo).

La estrategia para disolver el cariz islámico del terrorismo pasa por una serie de fases o escenas, las cuales pasamos a explicar, permítanme pedirles que se sienten, se abre el telón:

Escena 1: Personificación de los hechos o cosas, que pasan a ser los primeros protagonistas: la difusión estándar del atentado menciona directamente un vehículo, una carga explosiva, o a lo sumo “un ataque”. El protagonista es el ataque o el arma. Pónganse cómodos, la función acaba de comenzar.

Escena 2: Impersonalización de quienes perpetran los atentados. Los titiriteros mediáticos comienzan con una vaga descripción que ha de ser lo más impersonal posible: sexo, edad, complexión etc. Sacando de la ecuación transitoriamente el “quién”, consiguen hacer desaparecer el “porqué” hasta que el resto de la estrategia se ponga en marcha.

Escena 3: Creación de una conciencia unívoca a través de un protocolo muy determinado (minutos de silencio, manifestaciones, velas y todo tipo de simbología y actos) que permita la exaltación de los sentimientos humanitarios por encima de todo. Hay que canalizar convenientemente la zozobra y desviarla hacia el folclore. Es en esta fase cuando empiezan a “conocerse” algunos datos significativos sobre la autoría del atentado, empieza a decirse que puede ser de corte yihadista y aparece algún nombre, pero el vodevil montado por el oficialismo se viste astutamente de drama.

Escena 4: De regreso al vodevil y una vez anestesiado el personal, gracias a un arduo trabajo de piscología de masas, llegó la hora de poner el disolvente sociocultural al problema civilizacional de corte religioso. Llegó el momento de la victimización de los autores y la comunidad (islámica) a la que pertenecen. La nebulosa solidaria de la sociedad, aprovechando la inercia de la ola de sentimentalismo propiciada en la escena tres, llega hasta ellos.

Las exigencias del guion para esta parte de la función son: la discriminación de la sociedad de acogida, la islamofobia, la marginalidad, la falta de ayudas económicas, la no integración en su propia comunidad, la falta de imanes que dominen los preceptos coránicos, la falta de un censo de imanes radicalizados y la necesidad de facilitar las universidades islámicas en el país de turno.

Escena 5: Propaganda antibelicista de la comunidad islámica (que es la que está bajo sospecha) dando prioridad mediática a exiguas minorías que disienten de lo ocurrido. Por ejemplo, llevan a cabo entrevistas a miembros de esa comunidad que respaldan el relato de que el Islam es paz y amor y solo eso.

Se conocen ya los datos más importantes sobre los autores pero en las escenas cuatro y cinco se ha creado un nivel de empatía hacia el enemigo suficiente para que el meollo de la cuestión no sea el meollo sino algo irrelevante (recuerden el abrazo del imán de Rubí con los familiares de una de las víctimas de los atentados de Barcelona).

Con todo tipo de gestos y palabras de fraternidad entre los títeres se acaba la función. Se cierra el telón. Es cierto que la función ha terminado pero déjenme hacer entre bastidores unas precisiones sobre las dos últimas escenas:

a) Se dice que el problema no es del islam pero se inventan soluciones que pasan por el protagonismo de la comunidad islámica, la cual ha de discriminar a los imanes radicales de los moderados. Menudo enredo.

b) La Europa que tiene entre sus prédicas un laicismo radical creciente , abandera la creación de universidades islámicas para un conocimiento mayor (¿alguien puede explicármelo?). Pero los líderes yihadistas no suelen ser analfabetos: Bin Laden fue licenciado con matrícula de honor en la Universidad Rey Abdul Aziz, su sucesor Al Zawahiri se licenció en medicina por la Universidad de El Cairo. Que ilusionismo más deficiente para pagar por esta función.

c) La falta de implicación del país receptor en la integración y el conocimiento del islam también se alega, ¿Qué necesidades de integración tienen otras comunidades religiosas para no emanar corrientes de terrorismo y toda clase de violencia?. Esta parte de la escena por muy ridícula que sea al menos es bufonesca, algo es algo.

d) Para terminar con la crítica de la obra, decir que el hecho de que una parte de los musulmanes no comulgue con el yihadismo no significa que no esté acreditado dentro del Islam, recordemos que no hay una doctrina y magisterio para todos pues el Islam no tiene “su propia Iglesia”, y por eso tenemos en Europa cerca de un 20% de musulmanes susceptibles de radicalizarse. Así que señores titiriteros repasen el argumento que no va a haber quien les compre la entrada para la próxima.

Conclusión de un servidor: transfigurar de manera tan falsaria un problema de índole civilizacional en un problema de índole social resulta patético hasta desde el punto de vista teatral. El disolvente es ideal para las manchas, pero la del Islam en Europa es ya demasiado grande.

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Turning truth into something vaporous is already part of the DNA of Western societies. The case of the impact of the Islamic community in Europe is one of the most outstanding. It has become clear again with the attacks of Barcelona on the seventeenth of August. More than a decade ago a former colleague told me about it «frankly I do not believe in the Euro-Muslim hodgepodge that is taking place in Europe. But those who do and undo have believed (at least it is what they have spread to the four winds).

Many years later, Western Europe is a real jihadist minefield for its citizens and visitors and those who denounce that it is a thing of Islam are mercilessly anathematized, because they are lacking in truth, or because they put it in their mouth and that is dangerous?. If the truth falls by its own weight and imposes itself with the passage of time, why is there a continuous attempt at mass dissuasion of the positions that indicate that the problem of terrorism comes from Islam?

I wonder (it is an irony) if a whole strategy of dissolving the truth will not be implemented; the media speak of jihadist terrorism and in unison they repeat that it has nothing to do with Islam, badly we started because it turns out that jihad (or jihad) comes from Islam. Of course, there is no Christian or Hindu jihad, but a Muslim jihad: the call to jihad takes place in mosques, websites, universities, organizations, or training camps all within a civilization; the Islamic.

True, all of Islam is not the problem, but the whole problem is confined to Islam. Well, let’s go to the first part of that statement: because that is what is going to be the solvent of the other party; so that the official apparatus clinging to the fact that not all Islam is involved sells the civilizational conflict as a drama with two dimensions: one human (the stray sheep existing in any flock) and another social one (sheep left behind by Europe).

We can hide our shame but go where we go, they will still be present. The truth is hidden by hiding the guilty or hiding the answers. In the first case, it hardly serves to gain a little time, in the second case a parallel story can be constructed that, although being infamous, has a certain verisimilitude (officialism).

The strategy to dissolve the Islamic aspect of terrorism goes through a series of phases or scenes, which we explain, let me ask you to sit down, the curtain opens:

Scene 1: Personification of events or things, which become the first protagonists: the standard dissemination of the attack directly mentions a vehicle, an explosive charge, or at most «an attack». The protagonist is the attack or the weapon. Get comfortable, the function has just begun.

Scene 2: Impersonalization of those who perpetrate the attacks. The media puppeteers begin with a vague description that has to be as impersonal as possible: sex, age, complexion, etc. Taking the «who» temporarily out of the equation, they manage to make the «why» disappear until the rest of the strategy gets under way.

Scene 3: Creation of a univocal conscience through a very specific protocol (minutes of silence, demonstrations, candles and all kinds of symbols and acts) that allow the exaltation of humanitarian feelings above all. We must conveniently channel the anxiety and divert it towards folklore. It is in this phase when they begin to «know» some significant information about the authorship of the attack, it begins to be said that it can be court jihadist and some name appears, but the vaudeville mounted by the ruling class dresses cunningly drama.

Scene 4: Back to vaudeville and once the staff was anesthetized, thanks to an arduous work of mass piscology, it was time to put the sociocultural solvent to the civilizational problem of religious cut. The time has come for the victimization of the authors and the (Islamic) community to which they belong. The solidarity nebula of the society, taking advantage of the inertia of the wave of sentimentality propitiated in scene three, reaches them.

The requirements of the script for this part of the function are: the discrimination of the host society, Islamophobia, marginality, lack of financial aid, non-integration into their own community, the lack of magnets that dominate the Koranic precepts, the lack of a census of radicalized magnets and the need to facilitate the Islamic universities in the country in turn.

Scene 5: Anti-war propaganda of the Islamic community (which is the one that is under suspicion) giving media priority to small minorities who disagree with what happened. For example, they conduct interviews with members of that community who support the story that Islam is peace and love and only that.

The most important data about the authors are already known but in scenes four and five a level of empathy towards the enemy has been created enough so that the core of the issue is not the core but something irrelevant (remember the embrace of the Ruby magnet with the relatives of one of the victims of the Barcelona bombings).

With all kinds of gestures and words of fraternity between the puppets the function ends. The curtain closes. It is true that the function has ended but let me make behind the scenes some details about the last two scenes:

a) It is said that the problem is not of Islam but solutions are invented that go through the role of the Islamic community, which must discriminate against the radical magnets of the moderates. What a mess.

b) The Europe that has among its preaching a growing radical secularism, advocates the creation of Islamic universities for a greater knowledge (can someone explain it to me?). But the jihadist leaders are not usually illiterate: Bin Laden graduated with honors at King Abdul Aziz University, his successor Al Zawahiri graduated in medicine from the University of Cairo. What a deceptive illusion to pay for this function.

c) The lack of involvement of the host country in the integration and knowledge of Islam is also alleged. What integration needs do other religious communities have in order not to emanate currents of terrorism and all kinds of violence? This part of the scene, however ridiculous it may be, is at least a buffoon, something is something.

d) To finish with the criticism of the work, to say that the fact that a part of the Muslims does not agree with the jihadism does not mean that it is not accredited within Islam, remember that there is no doctrine and teaching for all because Islam it does not have «its own Church», and that is why we have in Europe about 20% of Muslims susceptible to radicalization. So gentlemen puppeteers review the argument that there will be no one who will buy the ticket for the next.

  Conclusion of a server: Transforming a civilizational problem so falsely into a problem of a social nature is pathetic even from a theatrical point of view. The solvent is ideal for stains, but that of Islam in Europe is already too big.

Eduardo Gomez

VÍDEO: «Adoctrinados»/ «indoctrinated» (Music: «The Wall» by Pink Floyd)

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Así son adoctrinados y manipulados los niños y adolescentes en Cataluña por la «CHUSMA» Nacionalista catalana.

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CATALUÑA FORGES

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Islamofobia: el chantaje cultural que busca censurar la libertad de expresión / Islamophobia: cultural blackmail that seeks to censor freedom of expression

Por/By La Verdad Ofende

La islamofobia es una ingeniosa invención porque equivale a hacer del Islam un tema que no se puede tocar sin ser acusado de racismo”. Pascal Bruckner (filósofo, ensayista y novelista francés)

“Islamofobia: palabra creada por fascistas, utilizada por cobardes para manipular a estúpidos”.  Andrew Cummins
 

«Islamofobia es el Caballo de Troya de los salafistas» Manuel Valls (Publicado en L’OBS el 31 de julio de 2013 de 16:31)

“El fraude intelectual de la islamofobia, que pretende ser antirracista pero se utiliza como arma para silenciar a todos los críticos del Islam y a las ideas detrás de él calificándolas automáticamente como hostiles hacia todos los musulmanes”. Zineb El Rhazoui (Socióloga y superviviente del atentado islamista a Charlie Hebdo)

 

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Desde el mundo islámico –a pesar de los millones de negacionistas que existen en él– se ha querido equiparar el antisemitismo que dio lugar al Holocausto en el que fueron asesinados 6.000.000 de inocentes con el prejuicio contra el musulmán en Occidente.

La Organización de Cooperación Islámica (57 países) parece haber estado ocupada sembrando la palabra ‘islamofobia’ en el discurso internacional de manera que fusione el prejuicio contra los musulmanes con la crítica legítima del Islam, bajo el propósito específico de prohibir lo que ellos llaman la difamación de la religión.
 

La “Islamofobia” es usada por algunos grupos de apologetas del Islam con el fin supuesto de proteger a los musulmanes a quienes nadie amenaza en Occidente, que disfrutan de nuestros derechos humanos que las naciones islámicas se negaron a suscribir, de nuestras instituciones, leyes, ayuda social, diversas ONG, de la ayuda de la Iglesia, Caritas, así como del “complejo de Alicia” que subyuga la conciencia occidental.
 

Sin embargo, en lugar de proteger a un grupo de personas contra la intolerancia, el término actúa simplemente como una manera de silenciar a los críticos. Y no me refiero solo al evidente enmudecimiento de los crímenes que perpetran musulmanes (se evita mencionar su religión).
 

Las personas tienen el derecho a ser evaluadas como individuos y no juzgados por su raza, etnia o religión. Las ideologías o creencias religiosas que las personas tienen, sin embargo, no tienen los mismos derechos.
 

Ninguna ideología es irreprochable, ya sea el Islam, el fascismo o la democracia. Cualquier religión puede tener aspectos preocupantes y criticar aquellos aspectos es un paso hacia el cambio social. Esta no es una actividad que deba ser evitada en nombre de la corrección política; debe ser considerada una herramienta básica del pensamiento crítico.
 

El propio término “islamofobia” es engañoso. Una fobia es un miedo irracional a algo. En el caso del Islam, sin embargo, a menudo tiene sentido práctico tener miedo. Miles de ex musulmanes temen expresarse públicamente acerca de una religión que aboga por el asesinato de sus apóstatas y victimiza a sus propios miembros, especialmente mujeres y niños inocentes.
 

Etiquetándolos como “islamófobos», el Islam y sus apologetas están reconociendo que el Islam no puede resistir un análisis crítico. Una defensa que colisiona con el necesario derecho a la critica constructiva, herramienta que permitió a las sociedades occidentales desarrollar su ciencia, sus leyes, y su actual estado de bienestar.
 

Se debe rechazar el término “islamofobia” mientras desde ámbitos como la Organización de Cooperación Islámica y otros apologetas del Islam se utilice esa palabra como herramienta de propaganda, con el fin de silenciar la crítica legítima del Islam como ideología, permitiendo y legitimando las reiteradas violaciones de los derechos humanos que los regímenes islamistas imponen a los musulmanes y no musulmanes.
 

En su libro “Destruir el fascismo islámico”,  Zineb El Rhazoui llama colaboracionistas y cómplices a todos aquellos políticos occidentales que apoyan silenciar las críticas al Islam mediante la utilización del término “islamofobia”:
 

“Todos estos cómplices distorsionan la noble causa de la lucha contra el racismo para dar legitimidad inmerecida a una ideología que en sus resultados más extremos son los horrores del Estado Islámico, pero que también hace que las vidas de millones de musulmanes que viven en países islámicos sean francamente miserables”.
 

Sin dudar de la buena voluntad de los que utilizan el término “islamofobia”, las estadísticas nos muestran una realidad radicalmente diferente. Los autores de los más sangrientos atentados y crímenes de odio en Europa son mayoritariamente musulmanes.
 

Los medios de comunicación silencian lo que eminentes sociólogos europeos han alertado. Vean:
 

El “Estudio comparativo de la integración de los inmigrantes en seis países”, realizado durante 5 años con inmigrantes marroquíes y turcos en Alemania, Austria, Bélgica, Francia, Holanda y Suiza, fue financiado por el gobierno alemán, y presentado en diciembre de 2013 por el Centro de Ciencias Sociales WZB Berlín , yarrojaba los siguientes resultados:
 

– El 65% de los musulmanes entrevistados dice que la ley islámica Sharia es más importante que las leyes del país en que viven.
 

-El 75% de los encuestados sostiene la opinión de que sólo hay una interpretación legítima del Corán, que debe aplicarse a todos los musulmanes.
 

-El 60% de los musulmanes creen que su comunidad debe volver a «raíces islámicas.»
 

El nivel de fobia contra Occidente entre los musulmanes es muy alto, un 54% cree que Occidente busca destruir el Islam.

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Desde finales del siglo XX, los musulmanes han surgido como un nuevo grupo de antisemitas en Europa occidental. Los autores de los casos más extremos de violencia contra los judíos europeos en los últimos años eran musulmanes, y en parte justificaron sus acciones por su interpretación del Islam o con el pretexto del conflicto árabe-israelí o cualquier otra guerra en la que participe Occidente en Oriente Medio.
 

No hay estadísticas fiables ya que numerosos incidentes antisemitas protagonizados por musulmanes no han sido resueltos y en otros casos, el hermetismo de policía y medios de comunicación hace que sólo pueda ser un número estimativo.
 

Esta realidad escasamente difundida por los medios de comunicación generales es sin embargo algo cotidiano en las redes sociales. Millones de tuits cada día son lanzados con consignas antisemitas y antisionistas con innegables mensajes de odio. Son una ínfima parte de los que se difundieron cuando Israel ardía en llamas por los incendios provocados hace apenas una semana, en una nueva forma de terrorismo palestino.

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Como sucede en el resto de Occidente, en España y para el mundo hispano, organizaciones islamistas y activistas pro-palestinos siguen las consignas de la Organización de Cooperación islámica.
 

Dicen luchar contra el discurso del odio en las redes sociales utilizando la herramienta “islamofobia” para silenciar cualquier crítica al Islam y al islamismo. Su “lucha contra el discurso del odio” incluye paradójicamente difundir contenidos y enlaces a webs islamistas de innegable carácter antisemita, con informaciones falsas o tergiversadas, con el  propósito de difundir un mensaje de odio a Israel y los Judíos.
 

Hipócritamente adornan sus mensajes de odio con un supuesto respeto al pueblo Judío pero con un inequívoco odio a los judíos y no judíos sionistas, que en el mejor caso son calificados de racistas y en el peor, de asesinos sin piedad. En realidad judaísmo y sionismo están intrínsecamente unidos y en el fondo, de este modo lo entienden los antijudíos, pues al incriminar al sionismo, siempre se les escapa la incorrección antisemita.

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Lejos de constituir una guerra progresista contra el racismo, la industria de la islamofobia es un intento cobarde y autoritario de evitar todo debate de ideas y de traer de nuevo la obsoleta condena de la blasfemia a Europa.
 

Debemos compartir plenamente el enjuiciamiento a lo que se ha convertido en el más descarado chantaje cultural de nuestro tiempo, la islamofobia. La lucha contra el terror no se plantea únicamente en el terreno bélico, sino también en el ideológico.
 

La lucha contra la hipocresía que se esconde detrás de la “industria de la islamofobia” debe ser una de las primeras prioridades del mundo democrático después de los horribles atentados de París, Niza, Copenhague, Marsella, Toulouse, Bruselas….
 

A pesar del creciente poder sobre los legisladores occidentales, las organizaciones islámicas aún no han conseguido reinstaurar el delito de blasfemia en las legislaciones europeas, donde ya hay presiones para reconocer la “sharia” como parte esencial de su cultura.
 

Esta reinstauración rompería de facto con la Carta Universal de los Derechos Humanos que las naciones árabes jamás suscribieron, y silenciaría cualquier crítica al Islam por banal que fuera, mutilando la libertad de expresión y la crítica para siempre, y con ello la democracia, sometiéndonos al Islam, cuya traducción es sumisión.
 

Y así, tal vez, quienes basan su política en los sentimientos y no en el poder de la razón, proclamando eslóganes como “tu odio mi sonrisa” aumentarían explosivamente el racismo dentro de nuestras sociedades occidentales al identificar a quienes cercenaron la libertad de expresión, o tal vez, como en Cuba, no, sometiéndose. Estamos a tiempo… Aún.
 

“La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; por la libertad así como por la honra se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres”. (El preso de Argel, y manco de Lepanto)

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«Islamophobia is an ingenious invention because it is equivalent to making Islam a subject that can not be touched without being accused of racism.» Pascal Bruckner (French philosopher, essayist and novelist)

«Islamophobia: word created by fascists, used by cowards to manipulate stupid people.» Andrew Cummins

«Islamophobia is the Trojan Horse of the Salafists» Manuel Valls (Posted in L’OBS on July 31, 2013 at 4:31 PM)

«The intellectual fraud of Islamophobia, which purports to be anti-racist but used as a weapon to silence all critics of Islam and the ideas behind it, automatically qualifying them as hostile to all Muslims.» Zineb El Rhazoui (Sociologist and survivor of the Islamist attack on Charlie Hebdo)

 

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From the Islamic world – in spite of the millions of negationists that exist in it – it has wanted to equate the anti-Semitism that gave rise to the Holocaust in which 6,000,000 of innocent people were assassinated with the prejudice against the Muslim in the West.

The Organization of Islamic Cooperation (57 countries) seems to have been busy sowing the word ‘Islamophobia’ in international discourse in a way that fuses prejudice against Muslims with the legitimate criticism of Islam, specifically forbidding what they call Defamation of religion.

«Islamophobia» is used by some groups of apologists of Islam with the supposed purpose of protecting the Muslims whom no one threatens in the West, who enjoy our human rights that the Islamic nations refused to subscribe to, from our institutions, laws, Social assistance, various NGOs, aid from the Church, Caritas, as well as the «Alice complex» that subjugates Western consciousness.

However, instead of protecting a group of people against intolerance, the term acts simply as a way of silencing critics. And I am not referring only to the evident silence of the crimes perpetrated by Muslims (we avoid mentioning their religion).

Individuals have the right to be evaluated as individuals and not judged by their race, ethnicity or religion. The ideologies or religious beliefs that people have, however, do not have the same rights.

No ideology is irreproachable, be it Islam, fascism or democracy. Any religion can have worrying aspects and criticizing those aspects is a step towards social change. This is not an activity to be avoided in the name of political correctness; Must be considered a basic tool of critical thinking.

The very term «Islamophobia» is misleading. A phobia is an irrational fear of something. In the case of Islam, however, it is often practical to be afraid. Thousands of former Muslims fear publicly expressing a religion that advocates the murder of their apostates and victimizes their own members, especially innocent women and children.

By labeling them as «Islamophobes,» Islam and its apologists are recognizing that Islam can not withstand a critical analysis.A defense that collides with the necessary right to constructive criticism, a tool that allowed Western societies to develop their science, And their current state of well-being.

The term «Islamophobia» should be rejected as long as, from areas such as the Islamic Cooperation Organization and other apologists of Islam, that word is used as a propaganda tool, in order to silence legitimate criticism of Islam as an ideology, permitting and legitimizing repeated violations Of the human rights that Muslim regimes impose on Muslims and non-Muslims.

In his book «Destroying Islamic Fascism», Zineb El Rhazoui calls collaborators and accomplices all those Western politicians who support silencing criticism of Islam by using the term «Islamophobia»:

«All these accomplices distort the noble cause of the fight against racism to give undeserved legitimacy to an ideology that in its most extreme results are the horrors of the Islamic State, but which also makes the lives of millions of Muslims living in Islamic countries Be downright miserable. «

Without doubting the goodwill of those who use the term «Islamophobia», statistics show us a radically different reality. The perpetrators of the bloodiest attacks and hate crimes in Europe are mostly Muslim.

The media silence what eminent European sociologists have warned. See:

The «Comparative Study of the Integration of Immigrants into Six Countries», carried out over 5 years with Moroccan and Turkish immigrants in Germany, Austria, Belgium, France, the Netherlands and Switzerland, was funded by the German government and presented in December 2013 By the WZB Berlin Social Science Center, and showed the following results:

– 65% of Muslims interviewed say that Islamic Sharia law is more important than the laws of the country in which they live.

– 75% of respondents hold the view that there is only a legitimate interpretation of the Koran, which should apply to all Muslims.

– 60% of Muslims believe that their community should return to «Islamic roots.»

The level of phobia against the West among Muslims is very high, 54% believe that the West seeks to destroy Islam.

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Since the late twentieth century, Muslims have emerged as a new group of anti-Semites in Western Europe. The authors of the most extreme cases of violence against European Jews in recent years were Muslims, and partly justified their actions by their interpretation of Islam or under the pretext of the Arab-Israeli conflict or any other war involving the West in Middle East.

There are no reliable statistics as numerous anti-Semitic incidents carried out by Muslims have not been resolved and in other cases, the secrecy of police and media makes it only an estimate number.

This reality scarcely spread by the general media is nevertheless something everyday in social networks. Millions of tweets every day are launched with anti-Semitic and anti-Zionist slogans with undeniable hate messages. They are a tiny part of those that spread as Israel burned in flames over fires sparked just a week ago in a new form of Palestinian terrorism.

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As in the rest of the West, in Spain and for the Hispanic world, Islamist organizations and pro-Palestinian activists follow the slogans of the Organization of Islamic Cooperation.

They say they fight the hate speech in social networks using the «Islamophobia» tool to silence any criticism of Islam and Islam. His «fight against hate speech» includes, paradoxically, disseminating content and links to Islamist websites of undeniable antisemitic character, with false or distorted information, in order to spread a message of hatred to Israel and the Jews.

Hypocrically they adorn their messages of hatred with an alleged respect for the Jewish people but with unequivocal hatred of the Jews and non-Jewish Zionists, who in the best case are described as racist and at worst, merciless murderers. In fact, Judaism and Zionism are intrinsically united, and in the end, this is understood by the anti-Jews, because by incriminating Zionism, anti-Semitic incorrectness always escapes them.

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Far from constituting a progressive war against racism, the industry of Islamophobia is a cowardly and authoritarian attempt to avoid any discussion of ideas and to bring back the obsolete condemnation of blasphemy to Europe.

We must fully share in the prosecution of what has become the most blatant cultural blackmail of our time, Islamophobia. The fight against terror does not only arise in the military field, but also in the ideological one.

The fight against hypocrisy behind the «Islamophobia industry» must be one of the first priorities of the democratic world after the horrific attacks in Paris, Nice, Copenhagen, Marseille, Toulouse, Brussels ….

Despite growing power over Western lawmakers, Islamic organizations have yet to reinstate the crime of blasphemy in European law, where there is pressure to recognize sharia as an essential part of their culture.

This reinstatement would de facto break with the Universal Charter of Human Rights that the Arab nations never signed, and would silence any criticism of Islam as banal as it might be, mutilating freedom of expression and criticism forever, and thus democracy, by subjecting ourselves to Islam, whose translation is submission.

And so, perhaps, those who base their politics on feelings rather than the power of reason, proclaiming slogans like «you hate my smile» would explosively increase racism within our Western societies by identifying those who cut off free speech, Or perhaps, as in Cuba, not, submitting. We are on time … Yet.

«Freedom, Sancho, is one of the most precious gifts given to men by the heavens; For liberty as well as for honor one can and should venture to live, and, on the contrary, captivity is the greatest evil that can come to men. » (The prisoner of Algiers, and Lepanto’s maim)

A ver si lo asumen de una vez: ‘el pueblo’ y ‘la mayoría social’ no son 25.000 podemitas

PODEMOS NO LOGRA LLENAR SOL PERO YA SE AUTOPROCLAMA COMO ‘EL PUEBLO’

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INFORMA: ElentirVigo

Tras reconocer Pablo Iglesias que su moción de censura es un paripé que no tendrá éxito y que sólo busca incordiar al PSOE, ayer el partido chavista se concentró en la Puerta del Sol de Madrid.

Querían ganar en la calle lo que perdieron en las urnas

El objetivo venían declarándolo sin rodeos desde hace días: consideran que el Parlamento no es representativo y el concepto abstracto de “la calle” sí que lo es. Y con ese concepto de “la calle” se refieren, claro está, a la plaza que ayer aspiraban a llenar. El mensaje es ya muy viejo: pretendían ganar con manifestaciones lo que fueron incapaces de ganar en las urnas. El caso es que el partido morado no pasa por su mejor momento: en las últimas Elecciones Generales se dejaron más de un millón de votos por el camino, y la reciente purga de los errejonistas ha generado mucho descontento interno. Prueba de ello es que hace unos días Podemos sometió a votación esa moción de censura entre sus afiliados, y sólo votó el 18% de los inscritos. Un fiasco.

El fracaso de Podemos: no consiguió llenar la Puerta del Sol

Podemos intentó movilizar a lo que le queda de sus bases para la concentración de ayer. El partido fletó 50 autobuses desde distintos puntos de España para viajar a Madrid, incluso ofreció el viaje gratis. Sin embargo, ayer por la tarde a las 19:30 horas, cuando aún no había terminado la concentración, éste es el aspecto que ofrecía la Puerta del Sol:

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Se observa con claridad que a pesar de todos los esfuerzos Podemos no llenó la plaza.

Dicen que fueron 40.000 en una plaza que en Nochevieja se llena con 25.000

En un desesperado intento por vender la movilización como un éxito, ayer Podemos dijo que fueron 40.000 manifestantes, cifra que la Delegación del Gobierno rebajó a 6.000. Yo no soy experto en mediciones de plazas, pero en diciembre de 2015, ya con Carmena en la alcaldía de Madrid, el Ayuntamiento limitó el aforo de Sol a 25.000 personas para Nochevieja, fecha en la que esa plaza está realmente abarrotada. Según el Ayuntamiento, en la Puerta del Sol hay una superficie ocupable de 10.957 metros cuadrados, excluyendo bocas del Metro, quioscos y estatuas. Para Nochevieja esperaban una ocupación de 2,6 personas por metro cuadrado. A la vista de las “calvas” que había ayer en Sol, es evidente que ayer Podemos no se acercó a eso ni de lejos, así que la cifra de 40.000 manifestantes es claramente falsa. Si hubiesen abarrotado la plaza como en Nochevieja, serían 25.000. Está claro que no llegaron ni siquiera a eso.

A Podemos se le va la mano con el autobombo

Pero seamos generosos e imaginemos que Podemos lo hubiese conseguido y que hubiese logrado convocar a 25.000 personas en Sol. Esa cifra es, aproximadamente, la población de municipios como Marín, Calahorra o Navalcarnero. La menos poblada de las capitales de provincia españolas, Teruel, tiene 35.000 habitantes. Yo creo que convocar una concentración y que se sumen 25.000 personas no está nada mal, al contrario: es un éxito si quieres llamar la atención sobre cualquier tema o incluso demostrar que tu movimiento político no está formado por cuatro gatos. El problema llega cuando con 25.000 manifestantes -como mucho- lanzas mensajes como éstos:

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Esto lo escribió ayer Yolanda Rodríguez Martínez, concejala podemita de Madrid. Doy por hecho que doña Yolanda sabe, aunque sea por aproximación, cuál es la población de la ciudad a cuyos vecinos representa. ¿En serio esta concejala piensa que “el pueblo” son 25.000 personas? Otro tanto se podría decir de este tuiteo de Izquierda Unida Andalucía:

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Dejando a un lado que la plaza ni siquiera estaba llena (obsérvese como la foto de IU Andalucía deja fuera del encuadre la esquina de Sol que mostraba más espacios vacíos), ¿cuando hablan de “el pueblo” a lo que se refieren es a 25.000 fans -como mucho- de Podemos y sus portamaletas de IU? Pero lo más divertido lo publicó ayer el diputado aragonés de Podemos Pablo Echenique:

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A ver si lo entiendo: ¿se autoproclaman la “mayoría social” y son incapaces de reunir a 25.000 personas en Madrid? Lo de la incompatibilidad con la democracia podría dar para un debate, pero ¿se da cuenta de lo ridículo que resulta sacar a colación ese tema mientras está intentando deslegitimar al Parlamento como representante del pueblo?

¿Podemos (71 escaños) tiene más derecho a gobernar que el PP con 137?

Los lectores de Contando Estrelas ya saben que el Partido Popular no es santo de mi devoción. En las pasadas elecciones generales no voté por ese partido: voté en blanco, ya que no me convencía ninguna de las opciones que se presentaban por mi provincia. Pero como demócrata, hay algo que me cuesta entender: según Podemos el PP (7,9 millones de votos y 137 escaños) no merece gobernar, algo que sí le corresponde a Podemos (que junto a sus confluencias obtuvo 5 millones de votos y 71 escaños). Es posible que el mesianismo que viene caracterizando a Pablo Iglesias le haya hecho olvidar las más básicas nociones de matemáticas, pero en una democracia gobierna el que consigue reunir los votos y los escaños suficientes para formar gobierno, y eso lo ha conseguido el PP y no Podemos. El olvido de las matemáticas más básicas por parte de la cúpula de Podemos debe llegar a extremos delirantes cuando quieren convencernos de que unas elecciones no significan nada y lo que importa es haber reunido en una plaza a -como mucho- 25.000 podemitas. Por supuesto, no son los primeros que piensan así. Esto ya ocurrió hace casi un siglo. En Italia en 1922, tras su derrota electoral del año anterior, el exdirigente socialista Benito Mussolini se hizo con el poder mediante la famosa Marcha sobre Roma, movilizando a 25.000 fascistas. ¿Es éste el modelo que está siguiendo Pablo Iglesias para hacerse con el poder?

Ni una bandera de España ayer en la Puerta del Sol

Por último, no quiero dejar sin comentar uno de los detalles más llamativos de la movilización podemita de ayer: en la Puerta del Sol no había ni una bandera de España. No es un detalle nuevo, pero que se haya vuelto a repetir tras la presentación de una moción de censura debería animarnos a reflexionar sobre un detalle: estos tipos pretenden gobernar nuestra Nación pero detestan la bandera que nos representa a todos, y nos representa porque así lo expresaron los españoles en referéndum democrático y por abrumadora mayoría en 1978.

(Foto: Twitter Podemos)

La universidad y el totalitarismo

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POR Isaac Parejo

La universidad, ese espacio de debate en el que la mente del estudiante comienza a formarse para el mundo laboral, se ha convertido en los últimos años en un gueto de pensamiento único, en el que se ha establecido la más exacerbada ultra izquierda adoctrinada por un profesorado que, en ocasiones, pocos conocimientos tienen la intención de transmitir.

 

La universidad se ha convertido en un espacio ideológico donde todo el que piensa diferente corre el riesgo real de que no pueda abrir la boca con libertad ni expresar su ideas políticas. La universidad pública sobre todo es actualmente una escuela de pensamiento en la que no hay espacio para el discrepante, donde el que no comulga con la ultraizquierda debe sentir pavor por expresarse y en el que llevar una camisa se considera reaccionario.

La Universidad Complutense en concreto, el lugar de nacimiento de Podemos, es un ejemplo de ello. Un gueto que es suyo, ignorando que, tanto ese espacio como los sueldos de su profesorado, son pagados por todos los contribuyentes españoles.

El humilde autor de este blog estudió en la citada universidad, concretamente en la facultad de Ciencias de la información. El ambiente que se respiraba allí era de absoluta implantación de ideología  sobre todo en los primeros años de carrera.

Muchos cuando llegamos a esta facultad y vimos el plan de estudios, nos extrañamos de que entre las materias a estudiar el primer año estuvieran incluidas asignaturas tan trilladas en nuestros años de instituto como Historia Universal o Sociología (que era filosofía, realmente). No era un tema baladí. Como tampoco es baladí que estas asignaturas se impartieran en el primer año de carrera, cuando el estudiante de 18 años recién llegado, tiene la mente en blanco en cuanto a ideología, por lo tanto es el momento ideal para moldearla al gusto del estatismo y el socialismo.

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Estos son algunos de los libros que la profesora A.B.C. (en serio, son las siglas de su nombre y apellidos) obligaba a leer a sus alumnos en el transcurso de la asignatura Historia Universal del s. XX. Lo de Universal era un adjetivo sin importancia ya que, de los 20 y tantos temas a estudiar, casi la mitad  trataban sobre la Unión Soviética, la Revolución Rusa o la Segunda República, por supuesto exaltándolas y dándonos a entender que nada más grandioso había pasado en el siglo XX que estos dos funestos hechos. Aunque mi querida profesora no era la única en considerar la Revolución Bolchevique como un hecho hermoso en la historia de la humanidad. El concejal de Hacienda del Ayuntamiento Madrid, es un ejemplo de ello.

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Ante la imposibilidad de aprobar esta asignatura con la citada profesora, tuve que cambiar de docente. Cual fue mi sorpresa al comprobar que aún la cosa podía ir a peor cuando asistí a la primera clase. Si A.B.C. anteponía la grandiosidad de la Unión Soviética a cualquier otro tema ocurrido en el siglo XX, el nuevo profesor hacía lo suyo pero, en esta ocasión, con la China de Mao Zedong. No voy a contar mi vida en este artículo pero por si a alguno le interesa conseguí aprobar esta asignatura de primero,  en quinto de carrera y gracias a la extinción del antiguo plan universitario.

Personalismos aparte, esto solo ha sido un pequeño ejemplo para mostrar el nivel de adoctrinamiento existente en las aulas universitarias. Pero si la situación era caótica en la Facultad de Ciencias de la Información (recordemos, de donde salen los periodistas de este país. Algo clave para entender el escoramiento de los medios españoles hacia la izquierda) aún peor es la famosa facultad de Ciencias Políticas, el pesebre de la ultraizquierda y el cortijo de Pablo Iglesias y su partido.

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Ese estercolero que ven ahí arriba es la facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid.  Un lugar donde el totalitarismo y la pasión por las dictaduras campan a sus anchas.

La libertad de expresión

Pero si hay algo que muchos estudiantes detestan es la libertad de expresión. Ya comienzan a convertirse en rutinarios los reventamientos de conferencias por parte de estudiantes para impedir hablar a algunos ponentes que consideran que no tienen derecho a expresarse porque su pensamiento no coincide con el implantado en su cerebro. Fue el caso de Rosa Díez, quien fue increpada y se le impidió hablar en dicha facultad por parte de un desconocido Pablo Iglesias y el hermano de Íñigo Errejón, “el moderao”. La exlíder de Upyd fue recibida en el salón de actos con un cartel que rezaba “Rosa Díez, víctima profesional y asesina legal”. Esto contrasta un poco con este otro cartel que se encontraba en esos momentos por los pasillos de esas facultad. Apelar a la libertad de expresión de un terrorista mientras impides la de un político que no piensa como tú.

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Rosa Díez era una asesina y De Juana Chaos un pobre escritor. Pero sigamos. Ya que antes de que Rosa Díez se encontrara con esa preciosa pancarta tuvo que recibir insultos y gritos como el clásico “fuera fascistas de la Universidad”. Damos por hecho que todo lo que no es Podemos y, antes de su existencia, todo lo que no era comunismo, era fascismo, de modo que no tiene mucha importancia. Pablo Iglesias y los suyos también acusaban a Díez de usar la universidad pública como trampolín para su carrera política. Algo que el propio Pablo Iglesias lleva haciendo durante años en sus clases, pero lo de Pablo tiene un fin mucho más comprensible, como es extender la revolución, empezando por las aulas y siguiendo por el país.

Realmente lo de Rosa Díez solo fue la punta del iceberg. La universidad siempre ha sido un gueto de la izquierda y boicots a actos públicos siempre se han dado, pero en los últimos años, gracias al zapaterismo, se ha acentuado aún más. Un zapaterismo que se encargó de sembrar el odio que hoy estamos recogiendo. Un zapaterismo que se propuso crear un cordón sanitario al PP para aislarlo y tratarlo como enemigo del país en lugar de como adversario político. Un zapaterismo que inculcó el odio a la derecha y a todo el que no comulgara con la ideología de género o con el estatismo que el PSOE siempre ha intentado imponer a la sociedad y que de hecho, ha conseguido. Podemos no son más que los hijos de Zapatero, el resultado de años de odio y de políticas invasivas a la libertad que no han hecho más que convertir a España en un punto rojo en Europa, por algo somos el país más anticapitalista de la UE.

Pero lo que no sabían es que ese odio se iba a volver contra ellos. Felipe González sufrió hace poco otro escrache similar al de Rosa Díez, en esta ocasión en la Universidad Autónoma de Madrid. Al grito del clásico “Fuera fascistas de la universidad” el expresidente del Gobierno tuvo que cancelar el acto por culpa de estos enmascarados con caretas de terroristas y pancartas de apoyo a etarras y otras en las que se podía leer que González tenía el pasado manchado de cal viva, en clara alusión a las palabras que Pablo Iglesias profirió a los socialistas durante la fallida investidura del zombie Pedro Sánchez.

El último episodio de esta serie de totalitarismos se dio en la Facultad de Derecho de la Universidad de Sevilla donde un grupo de jóvenes autodenominados antifascistas y feministas irrumpieron en el salón de actos para evitar que los ponentes ejercieran su libertad de expresión. Se trataba de una charla sobre la ideología de género impartida por Alicia Rubio, vinculada a Vox. Poco más hay que decir, si Felipe González es un fascista según esta gente imaginen lo que será un militante de Vox.

En contraposición a esto, estos jóvenes universitarios ven con buenos ojos charlas sobre la benevolencia hacia los etarras, sobre caras que hay que partir a los fachas o sobre apaleamientos de policías en manifestaciones. Todo rezuma democracia como pueden comprobar.

Los sindivagos

Pero toda esta patraña no sería nada sin el famoso Sindicato de Estudiantes. Una cuadrilla  que se dedica a boicotear a todo el que usa la universidad para su fin: estudiar y formarse. Este sindicato, vinculado, cómo no, a Podemos, está formado por figuras anti-estudiantiles como su secretaria general, Ana García,  con la que tuve el placer de compartir facultad y clase, a pesar de que pocas veces se la veía por el aula. Con  30 años no se le conoce ningún oficio que el de pertenecer a este sindicato y organizar manifestaciones bajo la bandera republicana para exigir una educación pública que ya existe. Y lo mejor del asunto es que una persona con edad para llevar ya unos cuantos años en el mundo laboral y tener 3 carreras terminadas aún es “estudiante”. Es todo maravilloso.

Las huelgas estudiantiles y universitarias son, la mayoría de las veces, convocadas por estos sindicatos, aunque no haya una razón aparente para ello, pero suelen coincidir con la proximidad de algún comicio o alguna encuesta en la que el PP vuelve a subir escaños.

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Las banderas republicanas o comunistas son habituales en estas protestas, no sabemos muy bien con qué fin.

Las becas recortadas

A pesar de que el presupuesto para becas es más alto que nunca y se conceden más becas que nunca, las protestas por este tema son diarias. Hay ciertas mentiras que calan en la sociedad y son imposibles de erradicar, como que el Gobierno se ha cargado el sistema de becas en favor de los ricos y ha recortado la partida dedicada a estas año tras año empujando a la juventud a un futuro sin oportunidades y en la mendicidad (así a grandes rasgos). Pero lo cierto es que si nos vamos a los datos del Ministerio de Educación podemos comprobar cómo esto es otro bulo inventado por una izquierda que es incapaz de ganar unas elecciones.

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No solo el presupuesto no se ha recortado sino que ha aumentado año tras año (excepto en 2012) situándose en casi 400 millones más que cuando ZP estaba en el Gobierno. Pero hay un problema. Las becas ya no se dan como en una tómbola como durante el nefasto gobierno socialista de Zapatero, cuando se repartían tirándolas al vuelo para el primero que las cogía, con unos controles inexistentes que hacían que las becas fueran a parar a gente con recursos y sin necesidades. Seguramente todos conocemos casos de jóvenes que se han pulido la beca en viajes o en sacarse el carnet de conducir. Por suerte la mayoría recaían en estudiantes que sí las necesitaban, pero muchas de ellas no. Y recordemos que todo ese dinero sale de nuestros impuestos. Ahora los controles son estrictos y, en caso de detectar alguna irregularidad, se exige la devolución de la ayuda.

Pero hay que tener un motivo para odiar a la derecha y si no los hay, se inventan. El neoliberalismo salvaje del que acusan al Gobierno se traduce en empresas públicas por doquier, en 13 millones de personas recibiendo prestaciones públicas, en bancos nacionalizados o en ciertos sectores, como los taxistas o los estibadores, con regulaciones laborales del franquismo  a los cuales se les protege sin razón aparente más que la de mantener sus privilegios. Qué ironías de la vida, la izquierda defendiendo leyes franquistas.

Pero no convencerás a uno de estos jóvenes universitarios de que no viven en el neoliberalismo salvaje sino que continúan en el mismo estatismo involucionista de hace décadas, (con décadas incluyo también el franquismo). No convencerás a uno de estos manifestantes de que la universidad es un espacio para la formación, el debate y el intercambio de ideas y no para gresca y el atropello. No les vas a convencer de que lo que ellos llaman democracia y libertad es dictadura y represión. Esto no tiene remedio hasta dentro de unas cuantas generaciones.

Descubre lo que hay detrás de la ideología de género en tres minutos

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Informa: Actuall

Alonso de Mendoza ha realizado un vídeo para explicar en apenas tres minutos cómo surge y qué es la ideología de género.

Estos días el concepto ideología de género parece estar en boca de mucha gente, algunos de los cuales no tienen realmente claro qué es esta ideología, ni cómo surge ni qué supone.

Es por eso que el periodista Alonso de Mendoza ha realizado un vídeo para explicar en apenas tres minutos cómo surge y qué es la ideología de género. La respuesta es más simple de lo que parece: “El marxismo de toda la vida”.