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El doctor LGTBI Frankenstein y el moderno cretino Prometeo

Las ampollas que un autobús rotulado con unas frases que rayan lo exacto y meridiano es, sin más ambages, un síntoma del grado de cinismo, cobardía e imbecilidad que imperan en el seno de nuestra sociedad.

“Los niños tienen pene. Las niñas tienen vulva. Que no te engañen. Si naces hombre, eres hombre. Si eres mujer seguirás siéndolo.” Este ha sido el puñado de frases que ha hecho explotar la indignación de la dictadura de lo políticamente correcto y de la policía del pensamiento, en la que los grandes grupos de la comunicación se han erigido.

Con esta lógica de la locura, decir que hoy, día en el que se publica este editorial, es uno de marzo puede llegar a ser considerado una aberración e incluso algo condenable. Porque si cada uno podemos ser lo que queramos, quién es el que puede decirnos en qué momento o día vivimos.

Podemos ser hombres y sentirnos mujeres, ser mujeres y sentirnos hombres, ser humanos y sentirnos lombrices, ser ancianos y sentirnos adolescentes, ser blancos y sentirnos negros. Podemos sentirnos lo que queramos, desafiando a la medicina, a la antropología o a la misma biología. Esta es la quimera que conduce irremisiblemente al colapso a las sociedades de Europa occidental. Esta es la libertad que nos ofrece, junto con las ofertas del Primark, el modelo económico global en su peor vertiente, que es la europea.

Pero esa presunta libertad, básicamente la libertad de ser un majadero, está blindada. Son esos irrefutables, sagrados e intocables dogmas de nuestros días que, en apenas veinte años, han puesto patas arriba milenios de civilización europea. Leyes, dotaciones presupuestarias y códigos penales aprobados por amplias mayorías parlamentarias que han llevado al ordenamiento jurídico a un plano similar al del Derecho Inquisitivo.

Porque la libertad o la defensa de la integridad de las personas por su condición sexual tienen muy poco, o nada, que ver con la actual operación de ingeniería social que estamos sufriendo. Es así de claro y sencillo.

En España el amparo no ya de una moral determinada, sino del más simple sentido común biológico cuenta con muy pocos valedores. Y en el marco del panorama político la situación es simplemente desoladora. El PP, el partido de los complejos y de la vergüenza, se sube a la carroza del orgullo arcoíris al son con el que Cifuentes mueve su teñida melena.

Solamente los ciudadanos de a pie somos quienes podemos contrarrestar el lavado de cerebro colectivo al que se nos está sometiendo. Debemos seguir llamando a las cosas por su nombre y ni plegarnos a la censura de los medios e instituciones, ni imponernos autocensura alguna ante el temor a la exclusión social. Son los padres los que han de vigilar y paliar el machacón adoctrinamiento que sus hijos reciben, desde la enseñanza primaria, en la ideología de género y en la apología del homosexualismo. Debemos denunciar, en reuniones de padres y profesores, la basura e inmundicia con la que se quiere confundir y corromper las inocentes mentes de los niños. Puede que sea duro, pero es una cuestión de supervivencia.

Ante la ley del silencio que se nos pretende aplicar, ante los dedos acusadores y las manipulaciones vertidas por los grandes medios de comunicación, ante los chillidos y estridencias del doctor Frankenstein de la ideología de género, transgénero o como quieran llamar a semejante genocida mamarrachada nos queda la resistencia civil.

Somos más los que creemos que los niños tienen pene y las niñas tienen vulva a quienes afirman que hay niños con vulva y niñas con pene. Y somos más, aunque hagamos menos ruido y muchos tengan miedo a expresarlo públicamente, porque simplemente tenemos razón y porque así ha sido desde que el hombre es hombre y así será hasta el día de nuestra extinción.

Los alaridos y gruñidos que han despertado unas cuantas verdades rotuladas en un autobús nos indican que el camino no es el de la resignación o el del silencio, sino decir las cosas alto y claro. Nadie dijo que ser libres fuese fácil.

Redacción Despiertainfo.com

Un buen comienzo: Donald Trump afronta la batalla de la que desertó la derecha europea / A good start: Donald Trump faces the battle that deserted the European right (SPANISH-ENGLISH)

EMPIEZA PLANTANDO CARA AL LAICISMO, AL LOBBY LGBT Y AL CATASTROFISMO CLIMÁTICO

VIA: elentirvigo

Desde este blog he criticado a Trump por algunas declaraciones que no me han gustado, pero tengo que reconocer que las primeras horas de su mandato me han infundido esperanza.

El proteccionismo: el punto débil del discurso de Trump

El viernes seguí la ceremonia de su investidura porque tenía interés en ver qué es lo que decía. Su discurso inaugural (se puede leer aquí en español) puede ser criticado por proteccionista, ciertamente. Lo deseable es que los bienes y servicios y las mercancías se intercambien entre las naciones con las menores trabas posibles, no porque sea una axioma ideológico, sino porque la historia demuestra que cuando los pueblos fortalecen sus relaciones comerciales, reducen los motivos para dirimir sus disputas mediante conflictos bélicos. En este sentido, es contradictorio que uno diga que antepone el interés de su país a cualquier otra consideración, y al mismo tiempo rechace la forma más eficaz de asegurar su prosperidad. Lo que resulta hipócrita es que lancen críticas a ese proteccionismo quienes no ven reparos en que la Unión Europea y China impongan trabas proteccionistas a las importaciones mediante aranceles, unas trabas que penalizan en especial no a los países ricos, sino a aquellas naciones que menos recursos tienen.

Una batalla aún más importante que la económica: la cultural

Espero que el buen equipo de asesores del que se está rodeando Trump, así como la mayoría republicana en el Senado y en la Cámara de Representantes, moderen la puesta en práctica de ese discurso proteccionista, no sólo por el perjuicio que pudiera causar a los países que exportan sus productos a EEUU -entre ellos España-, sino también porque eso podría perjudicar la prosperidad de los propios estadounidenses. Con todo, y a la espera de lo que ocurra en ese ámbito, voy a discrepar de la tan extendida idea de que la economía es lo único que importa, una idea convertida en dogma por la derecha europea. La economía es, desde luego, un aspecto importante de la vida cotidiana de una nación, pero no el único ni el más importante. De hecho, la derecha europea ha caído en el error materialista de creer que todo se puede reducir a la economía, y que cualquier otro asunto son “cortinas de humo” para distraer nuestra atención. De esa forma la derecha europea no ha querido explicar su visión de la realidad, sino justificar su cobarde deserción en una contienda que es fundamental en nuestros días para preservar nuestras libertades y nuestro modo de vida: la batalla cultural frente a la ofensiva ideológica del progresismo.

Quiere que sea el pueblo el que controle al gobierno

En su discurso inaugural, Trump no ha tenido reparos en derribar un tótem del consenso socialdemócrata: “Lo que importa en verdad no es qué partido controla nuestro gobierno sino si nuestro gobierno es controlado por el pueblo.” Para la izquierda y la derecha europeas -en esto ya son indistinguibles-, el Estado se ha convertido en una enorme maquinaria con una diarrea legislativa que invade cada vez más ámbitos de nuestras vidas, desde la forma en que los padres educan a sus hijos hasta nuestra libertad para contradecir afirmaciones falaces como las que sostiene la ideología de género, pasando por un constante empeño en penalizar la iniciativa privada mediante subsidios estatales cuyo principal objetivo, a estas alturas, ya no es socorrer a aquellos que pasan dificultades, sino distribuir la riqueza obviando un derecho tan básico como es la propiedad privada. En Europa es el político el que controla tu vida. Trump quiere que sea al revés. Me ha parecido una afirmación digna de aplauso, especialmente porque el actual poder del que disponen los políticos en Europa y la falta de control sobre su actividad (lo que se traduce en abusos de poder) han convertido a ese Estado elefantiásico en caldo de cultivo perfecto para la corrupción política, lo que genera indefensión entre los ciudadanos, la pérdida de la confianza en las instituciones y, en último término, una creciente desafección hacia la democracia (de ahí el auge de los populismos).

Un patriotismo basado en la cultura del esfuerzo

Pero aún más importante que lo anterior son otros detalles del discurso inaugural del nuevo presidente de EEUU. Trump no ha tenido reparos en hablar de patriotismo sin reducirlo a palabras huecas (antes bien, lo ha definido con afirmaciones hoy tan atrevidas como ésta: “Compartimos un corazón, un hogar y un destino glorioso.”). Ha osado incluso cuestionar uno de los dogmas más asentados de la política de hoy, el bienestar entendido como la obligación del Estado -es decir, de los contribuyentes- de sostenerte a costa de los demás: “Sacaremos a nuestro pueblo del bienestar social y de vuelta al trabajo”. Y por si quedaban dudas, en otro párrafo ha recordado: “En Estados Unidos comprendemos que una nación solo vive cuando se esfuerza.” Una declaración que conecta con el tuétano cultural del país, ese “sueño americano” que no se conseguía pidiendo ayudas al Estado, sino mediante la cultura del esfuerzo y de la superación personal.

Obama hablaba de ‘terrorismo internacional’: Trump lo llama por su nombre

Uno de los mejores momentos de su intervención ha sido cuando se ha referido por su auténtico nombre a una de a las peores lacras de nuestro tiempo: “uniremos el mundo civilizado contra el terrorismo extremista islámico, que erradicaremos totalmente de la faz de la Tierra”. Por el contrario, estos últimos años Obama se había empeñado en hablar de “terrorismo internacional”, sin hacer mención a su carácter islamista, como si Osama Bin Laden o el ISIS fuesen meros activistas de un movimiento internacionalista, sin más, y no unos yihadistas musulmanes.

Apela a la raíz espiritual de la democracia en América y Occidente

Al mismo tiempo, Trump no ha tenido reparos en apelar a la raíz espiritual de la civilización occidental. Ha citado la Biblia, ha mencionado a Dios (invocando su protección), y ha dejado caer entre líneas una idea que a los europeos se nos ha olvidado en gran medida: que la igualdad y los derechos fundamentales de los que disfrutamos en Occidente no son una concesión de los políticos, sino algo anterior al Estado y que responde a una condición humana con la que nos ha distinguido Alguien superior a nosotros. A esto se refería Trump cuando explicaba que más allá de su raza y su lugar de residencia, todo estadounidense “recibe el aliento vital del mismo Creador Todopoderoso”. Una afirmación que hoy es tan políticamente incorrecta que pocos gobernantes de la Unión Europea -si exceptuamos a húngaros y polacos- se atreverían a pronunciarla, ya por tibieza, por descreimiento o por miedo de sufrir las iras de la izquierda materialista.

Portazo al lobby LGTB y al catastrofismo climático

Ya en el terreno de los hechos, entre las primeras medidas de Trump nada más jurar su cargo ha estado la supresión de las páginas dedicadas al lobby LGTB y al catastrofismo climático en la web de la Casa Blanca. Desaparecieron muy poco después de la ceremonia de investidura. Es un pequeño gesto pero cargado de simbolismo y lleno de acierto, pues lanza un mensaje claro: que el gobierno de los Estados Unidos tiene la voluntad de dejar de ser rehén de un pequeño grupo de presión que pretende socavar los derechos de la mayoría. Obama se había convertido en un propagandista de la ideología de género y del homosexualismo político. Eso, por lo visto, se acaó. Lo mismo se puede decir con el negocio en que se ha convertido el alarmismo ecologista, dos corrientes ideológicas que han servido para imponer en todo el mundo agendas políticas cada vez más lesivas contra los derechos humanos, desde la libertad de educación hasta el mismísimo derecho a la vida (recordemos que un personaje tan cercano a Obama como el biólogo Paul Ehrlich ha promovido el uso del aborto mediante alegatos ecocatastrofistas).

La lógica rabieta de la izquierda liberticida y de la derecha acomplejada

En resumidas cuentas: que lo haga por oportunismo o por convicción, en sus primeras horas de mandato Trump ya ha demostrado que quiere afrontar la batalla cultural de la que ha desertado la derecha europea, una deserción que en algunos casos -como el del PP en España- se ha traducido en un cambio de bando en toda regla, asumiendo las tesis abortistas, LGTB y la ideología de género que promueve la izquierda. Es normal que Trump provoque ataques de rabia no sólo entre la izquierda liberticida, sino también entre la derecha tibia y acomplejada. Esa misma derecha ha traicionado sin rodeos a millones de sus votantes, presentándose cada cuatro años como el único dique electoral contra la izquierda, un “mal menor” que sólo ha servido para consolidar y continuar las políticas iniciadas por los gobiernos izquierdistas. Con todos los reparos que me pueda provocar Trump, su voluntad de dar esa batalla cultural me infunde esperanza y me anima a pensar que, aunque sólo sea por imitación, ojalá surjan a este lado del Atlántico cada vez más opciones políticas -en España ya tenemos a Vox- que apuesten por dar esa batalla cultural.

inglaterra

ENGLISH

From this blog I have criticized Trump for some statements that I did not like, but I have to admit that the first few hours of his term have given me hope.

Protectionism: the weak point of Trump’s speech

On Friday I followed the ceremony of his investiture because he had an interest in seeing what he said. His inaugural speech (can be read here in Spanish) can be criticized by protectionist, certainly. It is desirable that goods and services and commodities be exchanged between nations with the least possible obstacles, not because it is an ideological axiom, but because history shows that when peoples strengthen their trade relations, they reduce the motives for settling their disputes Through warlike conflicts. In this sense, it is contradictory for one to say that he prefers his country’s interest to any other consideration, and at the same time rejects the most effective way of ensuring its prosperity. What is hypocritical is that they criticize this protectionism, who see no objection that the European Union and China impose protectionist barriers to imports through tariffs, obstacles that penalize in particular not rich countries, but those nations that have fewer resources Have.

An even more important battle than the economic one: the cultural one

I hope that the good advisory team that Trump is surrounding, as well as the Republican majority in the Senate and the House of Representatives, will moderate the implementation of that protectionist discourse, not only because of the harm it might cause the countries Who export their products to the US – including Spain – but also because that could hurt the prosperity of the Americans themselves. However, and in the hope of what happens in that area, I will disagree with the widespread idea that the economy is the only thing that matters, an idea turned into a dogma by the European right. Economics is, of course, an important aspect of a nation’s daily life, but not the only one or the most important. In fact, the European right has fallen into the materialistic error of believing that everything can be reduced to the economy, and that any other matter is «smoke curtains» to distract our attention. In this way the European right has not wanted to explain its vision of reality, but to justify its cowardly desertion in a struggle that is fundamental in our days to preserve our freedoms and our way of life: the cultural battle against the ideological offensive of progressivism .

He wants the people to control the government.

In his inaugural speech, Trump has had no qualms about tearing down a totem of social-democratic consensus: «What really matters is not which party controls our government but whether our government is controlled by the people.» For the European Left and Right – In this they are indistinguishable – the state has become a huge machinery with a legislative diarrhea that invades more and more areas of our lives, from the way parents educate their children to our freedom to contradict fallacious statements such as That sustains the ideology of gender, going through a constant effort to penalize private initiative through state subsidies whose main objective, at this point, is no longer to help those who are struggling, but to distribute wealth by obviating a basic right such as private property. In Europe it is the politician who controls your life. Trump wants it to be the other way around. It seemed to me a statement worthy of applause, especially since the current power of politicians in Europe and the lack of control over their activity (which translates into abuses of power) have made that elephantine State into perfect breeding ground For political corruption, which generates defenselessness among citizens, the loss of confidence in institutions and, ultimately, a growing disaffection towards democracy (hence the rise of populism).

A patriotism based on the culture of effort

But even more important than the previous are other details of the inaugural speech of the new president of the USA. Trump has had no qualms about speaking of patriotism without reducing it to hollow words (rather, he has defined it with affirmations today as bold as this: «We share a heart, a home and a glorious destiny.»). It has even dared to question one of the most established tenets of today’s politics, welfare understood as the obligation of the state – that is, of the taxpayers – to support it at the expense of others: «We will draw our people from social welfare and Back to work». And in case of doubt, in another paragraph he recalled: «In the United States we understand that a nation only lives when it strives.» A statement that connects with the country’s cultural marrow, that «American dream» that was not obtained by asking for State, but through the culture of effort and self-improvement.

Obama speaks of ‘international terrorism’: Trump calls him by name

One of the best moments of his speech has been when he has referred by his real name to one of the worst hurdles of our time: «we will unite the civilized world against Islamic extremist terrorism, which we will totally eradicate from the face of the Earth» . On the contrary, in recent years Obama had been bent on talking about «international terrorism,» without mentioning his Islamist character, as if Osama bin Laden or the ISIS were mere activists of an internationalist movement, no more, and not jihadists Muslims.

It appeals to the spiritual root of democracy in America and the West

At the same time, Trump has had no qualms about appealing to the spiritual root of Western civilization. He has quoted the Bible, mentioned God (invoking his protection), and has dropped between the lines an idea that Europeans have largely forgotten: that the equality and fundamental rights we enjoy in the West are not A concession of politicians, but something prior to the State and that responds to a human condition with which someone has distinguished us superior to us. This was what Trump meant when he explained that beyond his race and his place of residence, every American «receives the vital breath of the same Almighty Creator.» An assertion that today is so politically incorrect that few rulers of the European Union – excepting Hungarians and Poles – would dare to pronounce it, either out of lukewarmness, out of disbelief or out of fear of suffering the wrath of the materialist left.

Door to the LGBT lobby and climate catastrophism

Already in the realm of facts, between the first measures of Trump nothing more to swear his position has been the suppression of the pages dedicated to the LGTB lobby and the climatic catastrophism in the web of the White House. They disappeared very shortly after the investiture ceremony. It is a small gesture but loaded with symbolism and full of success, because it sends a clear message: that the government of the United States has the will to stop being hostage of a small group of pressure that tries to undermine the rights of the majority. Obama had become a propagandist of gender ideology and political homosexuality. That, it seems, is over. The same can be said for the business in which environmentalism has become the two ideological currents that have served to impose on the world political agendas that are increasingly harmful to human rights, from freedom of education to the very right to Life (remember that a character as close to Obama as the biologist Paul Ehrlich has promoted the use of abortion through ecocatastrophism allegations)

The rabid logic of the left liberticida and of the complexed right

To sum up: to do it out of opportunism or conviction, in his first hours of office Trump has already shown that he wants to face the cultural battle that the European right has deserted, a desertion that in some cases – like the PP in Spain- has translated into a change of side in full rule, assuming the abortionist theses, LGTB and the gender ideology that promotes the left. It is normal for Trump to provoke rabies attacks not only between the left liberticide, but also between the warm and complex right. That same right has blatantly betrayed millions of its voters, presenting every four years as the only electoral dam against the left, a «minor evil» that has only served to consolidate and continue the policies initiated by leftist governments. With all the regrets that Trump may provoke me, his willingness to give that cultural battle gives me hope and encourages me to think that, if only by imitation, I hope that on this side of the Atlantic more and more political options will arise – in Spain we already have To Vox – that bet to give that cultural battle.

La medicina contra la Ideología de Género: advierte que se puede cambiar de sexo pero no de cerebro

Para el lobby LGTB o ciertas leyes progay, el sexo es deconstruible e intercambiable. Para la ciencia no. Médicos franceses alertan de los riesgos que tiene la Ideología de Género y subrayan la importancia de diferenciar entre hombre y mujer en el ámbito de la salud.

Por Javier Lozano

La ideología de género tiene como uno de sus principales principios negar la diferencia entre sexos.
La ideología de género tiene como uno de sus principales principios negar la diferencia entre sexos.

La llamada ideología de género sigue aplicando su rodillo por todo el mundo aplastando a todo aquel que se le pone por delante y sin importar las consecuencias que sus postulados puedan tener en las instituciones y en las personas. España es uno de los países en los que este nuevo ‘credo’ se ha hecho fuerte, pero no es el único.

En Francia también ocurre como en España donde esta ideología niega la diferencia de los sexos y afirma que uno es lo que siente y no como nace. Y de seguir imponiéndose tendrá efectos en la salud de las personas. Veamos los motivos.

En un artículo publicado en Le Figaro titulado Medicina: las diferencias hombre-mujer olvidadas la genetista de la Facultad de Medicina de Paris-Oeste, Claudine Junien muestra sin pretenderlo las nefastas consecuencias de llevar a la práctica la teoría de género en el mundo de la salud.

El texto se hace eco del contundente comunicado de la Academia Nacional de Medicina de Francia en el que afirma que “los hombres y las mujeres no son iguales ante la enfermedad y deben ser tratados de manera diferente” por lo que denuncia “la primacía dada al género sobre las realidades del sexo”.

Academia Nacional de Medicina de Francia: “La paridad de sexos es un problema de salud pública”

La Academia pide a la comunidad médica y científica que tengan en cuenta “las diferencias biológicas ligadas al sexo además de las influencias sociales ligadas al género” y concluía afirmando que “la paridad de sexos es un problema de salud pública”.

Mientras los políticos nos van imponiendo que los sexos, que ellos llaman géneros, son una mera “construcción social”, la medicina se muestra en una dirección contraria. La ciencia niega que varón y hembra sean iguales pues “las enfermedades de las mujeres y los hombres son muy diferentes y sus tratamientos también”, afirma Junien.

La genetista agrega que en Francia “existe gran preocupación sobre la igualdad, especialmente de género, pero también se tiene que tener en cuenta el sexo biológico”.

Dr. Claudine Junien: “El embrión masculino no se comporta de la misma manera que el embrión femenino” y eso que aún “las hormonas sexuales aún no han aparecido”

Y para ello, la doctora Junien explica que “se sabe que, desde su concepción, el embrión masculino no se comporta de la misma manera que el embrión femenino” y eso que aún “las hormonas sexuales aún no han aparecido”. La genetista añade que la similitud genética entre dos hombres o dos mujeres es del 99,9% mientras que el que se da entre un hombre y una mujer es del 98,5%.

Claudine Junien, genetista de la Facultad de Medicina de París Oeste / YouTube
Claudine Junien, genetista de la Facultad de Medicina de París Oeste / YouTube

Pero va más allá y asesta otro golpe a la teoría de género y su negación de la diferencia.  Para ello, la profesora universitaria agrega que en las enfermedades las diferencias entre sexos son “flagrantes”.

Claudine Junien explica que algunas enfermedades afectan principalmente a las mujeres y pone como ejemplo algunas de ellas: Alzheimer, anorexia, depresión, esclerosis, lupus…Mientras tanto, el hombre es más propenso al autismo, al tumor cerebral y al de páncreas…

Por ello, considera que no se debe investigar y tratar a las personas como un ente unitario sino que se debe tener en cuenta el sexo puesto que su genética es distinta. Esta es, en su opinión, la mejor manera de ayudar a una persona.

Una explicación más de la comunidad científica

Esta explicación, meramente científica y que no entra en ningún tipo de consideración ideológica, desmonta la ideología de género. Y como el de Junien hay mucho más comentarios de científicos pese a la potente propaganda que apoya a estos grupos.

Y es que durante décadas los llamados “estudios de género” han conseguido imponer la visión de que la identidad de una persona es un componente completamente separado de la identidad sexual. La conclusión a la que han llegado los grupos LGTB y feministas es que las diferencias entre hombres y mujeres son únicamente una “construcción social”.

Antonio Federico: “Los datos científicos muestran diferencias claras entre el cerebro masculino y femenino, diferencias que son genéticas”

Por ejemplo, Actuall ya informaba cómo el profesor de Neurología de la Universidad de Siena, Antonio Federico, afirmaba que “los datos científicos muestran diferencias claras entre el cerebro masculino y femenino, diferencias que son genéticas, hormonales y en la estructura anatómica y fisiológica, con consecuencias importantes en la función cerebral e incluso de ciertas enfermedades”.

Es decir, ser hombre o mujer no se puede disfrazar con vestimentas, con una operación o con hormonas sino que va más allá. “Mujeres y hombres son diferentes no sólo en la anatomía y en la manera de afrontar la vida sino también en el uso de uno de los órganos más importantes del cuerpo, por ejemplo el cerebro”, agregó. Y es que estas diferencias provocan que un hombre y una mujer tomen decisiones distintas debido a sus diferencias cerebrales.

El Gobierno de Madrid predica con el ejemplo

El Gobierno de la Comunidad de Madrid no ha esperado a que la Ley anti-discriminación LGTB empiece a aplicarse, para predicar con el ejemplo de la homogeneidad y la intolerancia que la nueva norma instauran alrededor de la perspectiva de género obligatoria. Aprobada el pasado jueves en la Asamblea regional, casi por unanimidad, la ley incluye, entre otras medidas, la enseñanza obligatoria de la ideología de género en los colegios públicos y privados, la posibilidad de multar con 45.000 euros a un sacerdote que atienda a una persona homosexual que quiere cambiar de vida, o la inversión de la carga de la prueba en las denuncias por homofobia y transfobia. Para mostrar algunas de las prestaciones más inquietantes de la ley, el portavoz del gobierno regional, Ángel Garrido, del PP, empezó señalando desde su cuenta de Twitter a Ignacio Arsuaga, presidente de HazteOir.org, una de las plataformas ciudadanas que han denunciado que la nueva ley recorta la libertad personal de la mayoría de la población para favorecer la discriminación positiva de una minoría de activistas ideológicos. La nueva ley asume premisas controvertidas como la idea de una identidad de género libremente determinada. Al convertirse en un precepto legal, promoverse como un valor de las instituciones, enseñarse en los colegios y modificar el principio de la presunción de inocencia, la discriminación positiva se practica a costa de la libertad de los demás. En aras de una supuesta diversidad sexual, se suprime la diversidad de ideas. Este es el impacto de la nueva ley madrileña, sobre el que diversas voces de la sociedad civil española están alertando en los últimos días. ¿Es esta crítica infundada? ¿Es irrespetuosa? ¿Atenta contra la democracia? El portavoz gubernamental de Madrid cree que sí. En su perfil de Twitter, Ángel Garrido descalificó como “anti-cristiano” a Ignacio Arsuaga. Aquí puedes leer la respuesta del presidente de HO en Actuall. Se diría que el Gobierno de la presidenta Cristina Cifuentes ha elegido a un discrepante de sus políticas para enviar un mensaje al resto de la sociedad. La polémica ley recién aprobada deja suficiente margen de discrecionalidad a los gobernantes para perseguir la crítica y sofocar la diversidad de pensamiento, como para no pensar que el mensaje de un político con poder ejecutivo entraña algo más que un desahogo personal. (Con información de ABC, Religión en Libertad, Actuall)

La parada de los monstruos

Una vez disipado el hedor a orín con el que la celebración del “orgullo gay” ha impregnado el centro de la capital de España, es hora de hacer un análisis sobre los sucesos acaecidos durante este fin de semana en Madrid. Ahora, que ya se han recogido las 124 toneladas de basura con las que estos fastos agasajaron a los madrileños, podemos hacer, sin olores a meados y a cerveza derramada, una reflexión reposada sobre tan particular evento.

Debe ser que mentalidades retrógradas y reaccionarias, como la del que escribe estas líneas, no llegan a apreciar la trascendencia y singularidad de la celebración del “orgullo”. Aferrados, de forma recalcitrante, al heteropatriarcado somos incapaces de valorar el conmovedor espectáculode centenares de miles de personas deambulando por el centro de Madrid –la mayoría sin rumbo alguno-, en un impresionante macro botellón y miccionando en cada esquina y en cada portal.

Únicamente las personas de mentalidad abierta, como la alcaldesa Manuela Carmena, pueden deleitarse restregándose con masas sudorosas y hediondas en una calurosa tarde de julio. Los partidarios de la feminización de la sociedad y las mentes liberadas sí que pueden encontrar elevación espiritual, al contemplar a los maromos y maromas de las carrozas del “orgullo” frotándose unos con unos y unas con unas.

Y es que la ideología de género es una ventana abierta para el disfrute de esta festividad de la posmodernidad y de banderas arcoíris clavadas en el culo. Son este tipo de celebraciones con las que el modelo social de la globalización viene a sustituir la Navidad y otro fechas trasnochadas.

Más allá de ironías, solamente podríamos calificar el proselitismo y la apología de la homosexualidad que venimos padeciendo, y de forma muy especial en estas fechas, como agresiva e insultante hacia las personas de condición heterosexual. Carteles en las estaciones de metro, en las marquesinas de autobús, vallas publicitarias, propaganda institucional y publicidad privada sugerente e insinuante. Toda una campaña que viene a decir: “sé homosexual o sé lesbiana, es lo moderno, es lo actual, es lo morboso, no seas un casposo”.

El actual modelo económico, cerebro y motor del modelo político, también cuenta con un modelo social. Ya no sólo quieren que compremos más, que nos decantemos por tal o cual producto o que consumamos en esto o lo otro. El grado de intromisión en nuestras vidas es tal que se han propuesto, y lo están consiguiendo,di rigir –por medio del bombardeo mediático y de la enseñanza- la condición sexual de millones de personas.

¿Y para qué? Pues para llevar a las poblaciones autóctonas de Europa occidental a la extinción física. La ecuación es simple: “sé homosexual o sé lesbiana y no tengas hijos, los refugiados llaman a nuestras puertas y hay que darles la bienvenida”. Esto, queridos lectores, se llama sustitución y genocidio inducido. Sí, somos esos execrables “blancos, delgados y católicos” exterminables y, al parecer, origen -incluso para el Pleno del Ayuntamiento de Getafe- de todos los males del universo.

El “orgullo gay” no es un día de reivindicación de ningún derecho, es la exaltación del relativismo absoluto y del “todo vale”, es la consagración de la ingeniería social que lleva a nuestras sociedades a la autodestrucción. Un espectáculo denigrante e incalificable para toda persona, sea cual sea su condición sexual, con un mínimo de civismo, dignidad y decencia.

Miguel Sardinero

Santi Rodríguez cierra twitter tras las amenazas del lobby gay

El conocido humorista Santi Rodríguez (@santihumor) ha tenido que cerrar su perfil oficial en Twitter tras recibir amenazas de muerte a través de esta red social. Santi se suma a una larga lista de famosos que han recibido amenazas de muerte, lamentablemente esta vez ha acabado con el cierre del perfil de famoso humorista.

Santi Rodriguez

Las amenazas de muerte, vinieron tras declararse alto, claro y orgulloso de ser católico, estos son los tweets de las amenazas, realizadas por @joaquiinees, esta cuenta fue desactivada anoche pero antes de que eso sucediese, borró los tweets de las amenazas de muerte.

Amenazas a Santi

Santi tras recibir las amenazas, pidió ayuda a los perfiles oficiales de la Guardia Civil (@GDTGuardiaCivil) y (@GuardiaCivil062) y a la Policia (@Policia), lo hizo a través de estos tweets:

Santi comunicandose con la Policía y la Guardía Civil

Tras recibir las amenazas, Santi decidió que para encontrarse en una red social dónde se le faltaba al respeto por sus creencias católicas, era mejor abandonar la misma, estos fueron sus tweets de despedida.

Santi despidiéndose de Twitter
Uno de los instigadores de las amenazas contra Santi, ha sido el travesti como Shangay Lily, (@shangay), conocido por su odio contra los católicos y contra todo aquel que no piensa como él, hace gala de una pensamiento nazi autoritario, un homonazi en potencia que apunta contra todo aquel que no piensa como él.
Recordemos que recientemente este pseudopersonajillo insultó a los participantes del Congreso Mundial de las Familias celebrado la pasada semana en Madrid o su más famosa actuación que fue el pasado verano en las Jornadas Mundiales de la Juventud, en las que el conocido travestiincrepó, insultó y agredió a jóvenes católicos juntos a su sequito el “lobby gay”, su motivo, que son personas decentes que creen en Dios y no piensan como él.

Twitter dijo que iba a empezar a llevar a cabo censura de tweets en la red, quizás es momento de que empiece por este tipo de personas, que al carecer de argumentos se dedican a insultar, a amenazar y a amedrentar a los que piensan diferentes a ellos.

FUENTE: VERDADERA IZQUIERDA