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El lenguaje de Babel

No me sorprendería que los mismos que están maquinando la distorsión del lenguaje en la actualidad, y con ello el desbarajuste global, sean la reencarnación de los arrogantes espíritus que causaron la debacle en la torre de Babel.

Por Gloria Chávez Vásquez.

La inclusividad y el mito

Lo de la confusión del lenguaje, en el caso de Babel, suena más bien a una terrible insolación en medio de un conflicto laboral con inmigrantes, que no hablaban el idioma de la región de Senaar, donde construían la torre.

En ese momento, cada cual resolvió declararse en paro y regresar al lugar de donde había venido. La torre, que pretendía ser un templo muy alto, solo llegó a los siete pisos y la única explicación que se le ocurrió al capataz, se le transmitió al rey: los albañiles enloquecieron y empezaron a hablar en otras leguas. Aquella excusa, la misma que se le dio al pueblo, terminó por convertirse, primero en leyenda y luego en mito.

La biblia nos cuenta, por ejemplo, de cómo Yahvé, en un acto divino, confundió lingüísticamente a los que pretendían construir un edificio tan alto que llegara al cielo y de paso sirviera de refugio, en caso de diluvio. Según la versión sagrada, los constructores empezaron a hablar sin ton ni son. No se sabe si el rey, que financiaba la obra, también hablaba otra lengua a la hora de pagar. Como quiera que sea, el historiador persa, Al-Tabari (839-923 A.D.) cuenta que del babélico revolú se originaron 72 idiomas.

Las fuentes judías definen la de Babel, como “la generación de la secesión”, altiva, anárquica, autodestructiva, cuyos seres no reconocían ni respetaban su puesto y querían disputárselo al Creador. En otras tradiciones, metafísicamente hablando, los de Babel son, desde entonces, espíritus perdidos, confundidos. Como los ángeles caídos, son criaturas rebeldes; almas cuyo único objetivo es reencarnar para sembrar el caos.

¿Lenguaje incluyente o divisivo?

Pero volviendo al mundo actual, los internautas conocen el video viralizado hace ya un tiempo, en donde una persona que se identifica con el género no binario, rompe a llorar en plena clase en línea porque un estudiante le llama “compañera” en lugar de “compañere”.

El video volvió a circular recientemente, tras la entrevista de Univisión, en la que Jorge Ramos, interroga al Premio Nobel de Literatura y miembro de la Real Academia de la Lengua EspañolaMario Vargas Llosa, sobre los pronombres inclusivos. El escritor no pudo contener la risa ante la posibilidad de que se utilice “todes” en lugar de “todos”, cuando se hable de hombres y mujeres juntos.

Ya lo había dicho en otra entrevista en 2016, que el lenguaje se concibe de forma natural y que hay reglas en su uso que se deben respetar y por tanto no se puede distorsionar para satisfacer una ideología.

“El uso de la letra como supuesta marca de género, _explicó entonces el intelectual_, es ajeno al sistema morfológico del español, además de ser innecesario, pues el masculino gramatical funciona como término inclusivo en referencia a colectivos mixtos, o en contextos genéricos o inespecíficos”.

Ramos preguntó al Nobel sobre si esta postura no era machista, pues en principio, el feminismo es uno de los elementos para proponer su uso. “Si hay más mujeres que hombres debería de ser ‘nosotras’ en lugar de ‘nosotros’, formuló el periodista.

“Yo estoy de acuerdo con las feministas en las cosas fundamentales, sin ninguna duda. Hay que combatir los prejuicios, hay que promover a las mujeres. Pero desnaturalizar el lenguaje porque se considera machista, es una estupidez que de ninguna manera yo voy a aprobar. La lengua se va renovando, adaptando, y no se la puede forzar sin provocar traumas lingüísticos”.

Piruetas lingüísticas

“Un individuo que tiene una limitación en el lenguaje por su falta de educación y de cultura, que pretenda cambiarlo, es el colmo de la ignorancia y la arrogancia”, apunta el escritor español Arturo Pérez Reverte y agrega que “las piruetas lingüísticas son innecesarias”.

Miembro, como Vargas Llosa, de la RAE, Pérez Reverte observa que “cuando el ser humano empieza a perder habilidades mentales, lo primero que sufre es la memoria y el lenguaje”. Y se refiere al lenguaje incluyente como a “un disparate lingüístico vinculado a la política, al feminismo radical, a la incultura y a la política demagógicamente correcta”.

Pérez R. critica “a las autoridades locales que imponen idioteces que violentan el sentido común y acosan a las personas por querer ejercer su derecho a hablar y escribir con propiedad la lengua española”.

La respuesta de la izquierda ante estos argumentos, se reduce a acciones injustas o violentas como las del dictador Daniel Ortega que ordenó en junio de este año, la disolución de la RAE en Nicaragua, por considerarla un “agente extranjero”. De paso cerró otras 82 agencias de tipo social y cultural que no se acomodaban a su ideología marxista.

La politización del lenguaje

Pero, como dice la filósofa y feminista estadounidense, Camille Paglia, la cultura y el lenguaje es de todos y para todos. No existe el derecho a deformarlo para hacerlo más inclusivo. Solo la literatura puede hacerlo más personal. “¡Contribuya al lenguaje, escriba un poema, escriba un libro, en lugar de destruirlo!” aconseja a los promotores del lenguaje incluyente a quienes considera, además, “agitadores políticos” que están invadiendo la privacidad y la libertad de pensamiento y de expresión.

El idioma es un legado, creado por intelectuales y artistas serios y dedicados, que han contribuido a la literatura y a la cultura, señala Paglia al tiempo que cuestiona: “¿Cómo se atreven los maniáticos a dictar como debemos hablar o como debemos usar los pronombres?”  La escritora aplaude, al tiempo que apoya, la decisión de maestros y académicos que rehúsan, el uso en las aulas, de los pronombres propuestos por los activistas del género.

El escritor y profesor colombiano Alister Ramírez Márquez, miembro de la RAE en Estados Unidos, afirma que el movimiento para cambiar los pronombres y hacerlos inclusivos, ha creado una gran confusión en todas las esferas. Por otra parte, el academista no cree en el uso arbitrario de los pronombres ni en que la lengua se adapte a la imposición de un grupo élite académico. Ramírez considera más importante “eliminar los prejuicios raciales, culturales y de género antes que dictar nuevas reglas a la lengua”.

Misión del lenguaje

Como ocurre en el mundo del arte, los ideólogos y activistas radicales recurren a la manipulación del lenguaje como una forma incongruente de desestabilizar la sociedad. Esa táctica, añadida al desadaptado social, que solo encuentra satisfacción en la protesta y el desorden, tiene como efecto, solo el caos. Lo paradójico es que, al tiempo que, en su hostilidad, exigen respeto e inclusión, ellos mismos son ofensivos y divisivos. La hipocresía de sus acciones es muy obvia. El lenguaje inclusivo es otra forma de separar, dividir, segregar. Una cosa es la libertad de expresión en los reclamos de justicia social, pero otra, la conveniente distorsión del lenguaje y la cultura.

Aparte de ser libre, el lenguaje es orgánico, es una función viva que crece y muta con el ser humano. Es una evolución lenta, gradual, que se adapta al ritmo de la transformación social. Bien empleado, el lenguaje une porque mejora la comunicación. Forzar sus funciones para lograr objetivos políticos es mera falta de imaginación en las desesperadas provocaciones.  

Gloria Chávez Vásquez escritora, periodista y educadora reside en Estados Unidos.

Detrás de ese ‘portavozas’ Podemos oculta algo más inconfesable que un tonto error gramatical

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¿POR QUÉ INTENTAN ENFRENTAR A HOMBRES Y MUJERES USANDO CUALQUIER TONTERÍA?

Podemos montó ayer otro numerito para demostrar su gran habilidad a la hora de generar polémicas aparentemente triviales y convertir incluso errores gramaticales en manifiestos políticos.

Intenta desacreditar a la RAE por no ayudarles en su ingeniería social

En una rueda de prensa en el Congreso de los Diputados, la portavoz de Unidos Podemos en el Congreso de los Diputados, Irene Montero, protagonizó la tontería del mes lanzando un “portavoces y portavozas”, un absurdo desdoblamiento de una palabra que, precisamente, sirve para ambos géneros:

Por la tarde, Irene Montero defendió el uso del “portavozas” alegando que “el lenguaje se usa como instrumento para perpetuar el machismo en las sociedades: lo que no se nombra suele no existir”.

Montero también alegó que la RAE contiene una definición machista de la palabra “fácil”, en un penoso intento de desacreditar a la Academia. Pero hay que decir que la RAE no se dedica a diseñar el significado de las palabras -eso es lo que intentan ingenieros sociales como los de Podemos-, sino que se limita a describir los usos existentes, aunque a veces sean peyorativos. Y precisamente por eso Podemos se lleva mal con la RAE: porque la Academia no se pliega a sus exigencias de manipular las palabras con fines ideológicos.

Un deliberado error gramatical con un propósito nada limpio

De hecho, lo de ayer no fue algo accidental. La propia Montero lo ha dejado claro: se siente oprimida por las palabras y quiere que las demás mujeres se sientan tan oprimidas como ella. Pero ¿y a qué viene esto? Pues a que Podemos defiende la ideología de género, cuyas creadoras -comunistas militantes como Simone de Beauvoir o Shulamith Firestone- querían trasladar la tesis marxista de la lucha de clases a los sexos, pensando que ésa era la única forma de que triunfase su revolución en un Occidente donde la consolidación de una amplia clase media inmunizaba a la sociedad frente a los viejos discursos marxistas. El objetivo de aquellas ideólogas era que las mujeres se sintiesen oprimidas por los hombres, pero en una sociedad en la que la mujer goza de los mismos derechos legales que el varón, ese discurso es cada vez más difícil de sostener. Por eso salen con cosas como el mito de la “brecha salarial” o los “micromachismos”, con los que intentan que las mujeres se sientan oprimidas por cualquier tontería, desde invitar a café a una chica a decirle que está guapa, pasando por que los niños jueguen a ser superhéroesque los hombres se sienten con las piernas abiertas y también por el hecho de llamar “portavoz” a una mujer.

Te ofrecen una utopía a cambio de tu libertad: ¿qué puede salir mal?

Pero ¿y qué ganan estos tipos -y tipas- provocando enfrentamiento entre hombres y mujeres? Repasemos la historia del comunismo (pues Podemos es un partido fundado por comunistas): también dijeron que iban a “liberar” a los obreros instaurando una sociedad igualitaria y sin clases, y el precio a pagar era que el Estado lo controlase todo, y que una minoría de ideólogos tuviese todo el poder. El dramático resultado lo hemos visto estos últimos cien años: represión, dictaduras, miseria y muerte. La ideología de género es un nuevo intento de concentrar un poder político absoluto en unas pocas manos, prometiendo a cambio -como en 1917- una sociedad utópica e igualitaria, en la que las mujeres se verán liberadas de la brutal opresión a la que las sometemos los hombres haciendo cosas como invitarlas a tomar café y decirles que están guapas. Y el precio a pagar sería, una vez más, nuestra libertad, y en este punto no tenemos que imaginar futuros distópicos: hace años que nos someten a un señalamiento constante contra todo el que es acusado de “machista”. Ahí tenemos el caso del actor Arturo Valls, sometido a un linchamiento en la red por rechazar que los Premios Goya se conviertan en un mitin feminista. Es otro claro aviso a navegantes: el que se atreva a discrepar será machacado. Al final, esos vendedores de utopías siempre acaban igual: intentando “liberarnos” de nuestra libertad.

FUENTE: ElentirVigo

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La tiranía de lo políticamente correcto

Por: Adrián Rodríguez en El Herald Post

La corrección política es la censura socialmente aceptada a la que se alude cuando se pretende evitar la ofensa a grupos étnicos, culturales y religiosos, asociados con cierto relato victimista o que han sufrido cierta forma de opresión cultural por parte de la civilización occidental. En un sentido completo, lo políticamente correcto es el aseguramiento institucional de cierta ortodoxia política o hegemonía cultural que se asume (por fe) como absolutamente cierta y que define las linea directrices de toda la oficialidad histórica (esto es: diseñan la memoria de las civilizaciones para adecuarlas a fines populistas bien definidos).

En el mundo occidental moderno, el dominio lo ostenta el marxismo cultural, que es el régimen de castigo ideológico de la disidencia que estigmatiza (mediante el rotulado y el estereotipo) todo aquello que se desvía del nuevo orden social dominante: la socialdemocracia. El marxismo cultural, como ideología de elogio a la mediocridad y a los sujetos marginados y débiles, considera que toda forma de genialidad o excelencia es una potencial amenaza para el orden igualitario. La otra cara de la igualdad socialista es la intolerancia ideológica. Esta define las formas correctas de expresión lingüística mediante eufemismos y disfemismos buscando la promoción de un discurso único socialmente aceptado.

Los eufemismos son anti-conceptos que se utilizan para remplazar términos objetivamente definidos. El eufemismo pretende adecuar una idea irracional y subversiva (o un paquete-oferta de ellas) a un espacio o contexto donde la ideología dominante podría llegar a excluirla, por marginal o peligrosa. La introducción de eufemismos comienza con la identificación de palabras-tabú (que comienzan a asociarse con el mal gusto, la ofensa, lo peyorativo o lo superado) y la posterior operación de una inversión valorativa, donde lo que antes era definido como malo, pasa a ser definido como bueno e idealizado. Los disfemismos, por su parte, son también anti-conceptos, pero actúan en sentido inverso a los anteriores. Su objetivo es criminalizar e identificar chivos expiatorios. Y, en cierto modo, unos y otros (eufemismos y disfemismos) funcionan y operan al mismo tiempo. Se podría decir, en términos epistemológicos, que son los equivalentes anti-conceptuales de laidentificación (eufemismo) y la diferenciación (disfemismo) de una epistemología objetivamente definida.

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Acerca del autor: Adrián Rodríguez

Adrián Rodríguez López es doctorado en Filosofía por la Universidad Nacional de Educación a Distancia. Estudió el Máster de Filosofía Teórica y Práctica en la misma universidad. Se especializó en Historía de la Filosofía y Pensamiento Contemporáneo. Su interés filosófico se centra en el estudio del lenguaje político y en el pensamiento liberal. Es un amante apasionado de la lógica formal y de las obras de Ayn Rand. Actualmente vive en Madrid.

BLOG: EL ÁGORA LIBERAL

El neolenguaje ‘no sexista’ del todos, todas y todes, hará que definitivamente parezcamos idiotas.

El neolenguaje ‘no sexista’ del todos, todas y todes, hará que definitivamente parezcamos idiotas.

Lo que hacen la izquierda y los progres con esto no es mas que una variante del «No Pensar» que aparece en la novela de Orwell «1984» y en la cual vemos un ministerio que se dedica a ir quitando palabras del diccionario, prohibiendo su uso.

Yo, desde luego, NO PIENSO SEGUIR ESE LENGUAJE AUNQUE TENGA QUE TENER MAS DE UNA PELEA CALLEJERA, ESO QUE LO CUMPLA LA MADRE DE PABLO «AL PABLONE» IGLESIAS Y SUS GANGSTERS BOLCHEVIQUES.

Es decir, seguiré diciendo «miembros», «profesores», «jugadores», etc. y al que le moleste QUE SE JODA Y SE TOME UN ANALGÉSICO. Los de marca genérica van económicos esta temporada, capicci chusma perroflauta?

Avatar de javierdelcampomBlog de Javier del Campo

imageTodos recordamos a Pedro Sánchez en su intervención parlamentaria cuando dijo aquella patraña de «miembros y miembras«, como resultado de una estúpidamente moda de lenguaje progre .

A la Real Academia Española (RAE) le llamó la atención el uso creciente de un latiguillo lingüístico en América latina: un artículo de la Constitución de Venezuela habla de «venezolanos y venezolanas», la presidenta argentina Cristina Kirchner comienza siempre sus discursos dirigiéndose «a todos y a todas». Por estos lados, el reelecto presidente Tabaré Vázquez y otras figuras políticas suelen iniciar sus alocuciones con un «uruguayas y uruguayos». Y luego están ese par de concejales asturianos del grupo municipal Somos Corvera, Rogelio Crespo y Luz María Bulnes, que ya han ‘amenazado’ con rematar la buena prosodia diciendo que se referirán en todas sus comunicaciones utilizando exclusivamente el género femenino y dejando de utilizar el masculino: ‘las vecinas’ del concejo o a ‘las ciudadanas’…

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Un detective vasco en Cadiz

DETECTIVES PRIVADOSMe llamo Mikel Gorriaran, llevo 15 días en Cádiz y me estoy, o me están volviendo loco.

Os contaré mi historia. Soy investigador privado y he venido a Cádiz a resolver un caso simple. Pero la verdad es que cada día que pasa se vuelve más complicado. Tan solo se trataba de descubrir al amante de la mujer de un alto mandatario vasco, comprenderán ustedes por tanto que no dé su nombre, además porque me debo a mi secreto profesional.

En principio no tenía muchas pistas. Solo sabía que el hombre en cuestión era de Cádiz, se llamaba Manuel Ramírez, que trabajaba en el Puerto de Cádiz y que se le conocía con el alias de “picha”. Así que el individuo en cuestión debía de estar bien dotado, ya que además de la amante de la mujer del político, eran conocidas sus correrías por el Puerto de Bilbao. También usaba otro sobrenombre: “quillo”.

Con estas pistas, tome el avión hasta Madrid, y de allí enlace con el tren hasta Cádiz. Llegue a la estación, cogí un taxi y mientras iba camino del hotel, intente entablar conversación con el taxista. La cosa quedo en eso, en el intento, porque que yo sepa, una conversación es entre dos o más personas, pero el taxista no me daba opción ya que hablaba por los codos, y de modo ininteligible. Lo hacía de forma sumamente apresurada y las pocas palabras que podía cazar al vuelo estaban incompletas. Quise preguntarle por el puerto, pero sabiendo que su respuesta no la entendería, lo dejé para mejor ocasión.
Llegué al hotel “Playa Victoria” y como mi interés era buscar al tal Manuel Ramírez, en principio consulté la guía telefónica de la ciudad; pero como presumía aquí había demasiados Ramírez. En mi tierra hubiera sido muy fácil. Así que opte por buscar pistas en su lugar de trabajo. Salí a la calle y pregunte por el puerto. Un señor muy amable me dijo que lo mejor era coger el autobús de los Comes, pero que para eso tenía que ir a Cádiz.

Aquello me desconcertó, ¿Dónde estaba yo? Empecé a atar cabos. Efectivamente cuando llegue a la terminal de la estación no ponía Cádiz, sino Cortadura. Y, además, recuerdo que en el trayecto di unas cuantas cabezadas, y claro en ese intervalo pudo haber algún enlace, o algo, no sé. Lo cierto es que yo no me encontraba en Cádiz. Pero no debía de estar muy lejos.
Pare un taxi y con gesto decidido le dije al taxista que me llevara a Cádiz. El me contestó con: “¿a Cádiz dónde?”. Y le conteste algo enfadado: “a Cádiz, joder, a Cádiz; de una puta vez quiero llegar a Cádiz”.
Ya luego, el taxista con mucha paciencia y muy despacio me explico que donde yo estaba era Cádiz, pero no era Cádiz. A ver si lo explico bien. Resulta que la gente de aquí le llama Cádiz a la parte antigua y desde unas murallas para adelante le llaman Puerta Tierra. Así que en realidad yo estaba en Cádiz, pero en Puerta Tierra. No se si lo he explicado bien, pero yo ya lo he entendido.

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Llegue por fin a la estación de autobuses de Comes, pedí un billete para el Puerto y me subí al autobús correspondiente. El trayecto fue relativamente corto, si acaso 30 minutos; pero la verdad es que yo creía que Cádiz era más pequeño. Sin duda me habían informado mal. Y además mi trabajo aquí se complicaba, puesto que habría que buscar en una ciudad más grande de lo que pensaba.

Pero mis sorpresas no habían acabado. Llegado a la estación terminal pegunte por el puerto. Mi interlocutor me miro con mal gesto y me dijo que esto era el Puerto. Yo no entendía nada. Ese hombre enfadado y yo no veía barcos por ningún sitio.
La verdad es que el hombre tuvo más paciencia que el santo Job, me fue explicando poco a poco que aquello era El Puerto de Santa María, pero que por todo el mundo (todo el mundo menos yo) era conocido por El Puerto. Y además me dijo que eso no era Cádiz, que Cádiz estaba allí enfrente. Que El Puerto es un pueblo de Cádiz y que si lo que quería es ir al puerto de Cádiz, que cogiera el vaporcito y me dejaría allí mismo.

Total, antes lo de Cádiz, que no era Cádiz, que era Puertatierra y ahora que El Puerto es un pueblo de Cádiz y entonces digo yo: ¿Cómo le llaman al puerto, al de los barcos, al puerto de siempre?

Subí por fin al que llaman el Vaporcito de El Puerto, que para que lo sepan ustedes no es un barco de vapor. No, porque aquí en Cádiz o donde coño esté ahora, no le llaman a las cosas por su nombre. Si, le llaman vaporcito; pero en realidad es un barco que va a gasoil. Y llegue por fin al puerto de Cádiz, que aquí le llaman “el muelle”. Una gracia que me ha costado gran pérdida de tiempo y dinero, que además no se justificar ante mi cliente, porque me temo que no me va a creer, y tampoco quiero darle muchas explicaciones porque seguro que voy a ser objeto de burlas.

Bien obviaré todos estos inconvenientes y pasaré a la acción. De siempre las mejores informaciones se consiguen en los bares, así que me acerque al bar más próximo al puerto (perdón “al muelle”), uno que se llama Lucero y pedí un tubo (de cerveza, se entiende), pero el camarero no lo entendió. Yo, más o menos, le explique lo que quería y el con aire de suficiencia me dijo: “Ah, usted lo que quiere es un bó”. Joder, no sabía yo que también tenían un idioma particular los gaditanos.
Me acomodé en la barra del bar y puse la oreja atenta a lo que allí se cocía. Me acerque la cerveza a los labios, y tome un trago largo y, de pronto, escuche la palabra mágica: “Pisha”.

¡Dios!, por fin la suerte me vino de cara. Casi no podía creérmelo. Me atore con la cerveza, me puse perdido, pero merecía la pena. Había encontrado a la persona que estaba buscando. Bendita suerte la mía. Con disimulo me acerqué a los hombres que charlaban de un tema que no comprendía, pero tenía que ver con la música y los coros. Y con un jurado, que por lo visto no tenía ni idea. Gente, sin duda muy creyente. Aunque mal hablada, eso sí, se escapaban de vez en cuando, demasiado de vez en cuando, palabras mal sonantes, que no creo deban reproducirse aquí. Pero, a mí lo que me interesaba era que uno de ellos fuera “el pisha”. Y para asegurarme que ese era el tipo que buscaba, pedí otro bó y pegue la oreja a la conversación.
Efectivamente a lo largo de la conversación uno de ellos: un tipo bajito (1,65 no más), moreno, 40 años, delgado, que no tenía ni media bofetada, era llamado constantemente “picha” por su compañero de conversación. Jo, pensé, Dios le da pañuelos al que no tiene nariz. No se si lo captan ustedes, porque aquel tipo se estaba trajinando a la mujer de mi cliente, Y aunque este mal decirlo, porque yo soy un profesional, es una hembra de bandera. No me extraña que a ese tipo le dijeran “el pisha”, porque sin duda era lo único que tendría.

Bueno, bueno, que me desvío de la trama. Había dado con el individuo, eso era lo importante. Esperé tranquilamente a que acabaran la conversación y seguí al “picha”, con la idea de abordarlo solo y sin testigos. Y ocurrió un caso hasta ahora inédito en mi dilatada carrera. Se encontró con un amigo suyo y al saludarlo le dijo: “¿Qué pasa PISHA?”. Y el otro le contesto: muy bien PISHA, ¿y tú?
Si efectivamente, había dos individuos con el mismo alias. Y a decir verdad, ese segundo tipo tenía mejor planta de amante que el escuchimizado de antes. Pero en esto de la investigación nunca se puede descartar a ningún sospechoso. Lo malo de esto es que ahora tendría que doblar mis esfuerzos y hacer seguimientos alternativos, para comprobar cual de ellos era el verdadero amante.

Opto en principio por seguir a este último ya que le veo con mejor planta, pero sin descartar, como buen profesional que soy, al tipo escuchimizado. El individuo toma un autobús y allí entabla conversación con un conocido suyo al que llama “quillo”. ¡Dios! Esto se complica a cada paso. Ahora tengo dos “pishas” y un “quillo”. Mi instinto de detective me dice que estoy siguiendo una pista falsa. Empezaré de nuevo; así que vuelvo al bar del “muelle” y le pregunto al camarero si conoce a un tal Manuel Ramírez que trabaja en el puerto. Me dice que con esos datos no le suena y que además El Puerto le queda algo lejos. Caigo entonces en la cuenta y rectifico diciéndole que donde trabaja es en el “muelle”. No cae. Le digo entonces que le conocen por el apodo de “pisha” y también por el de “quillo”. El tipo del bar se carcajea en mi cara. Y me aclara que aquí todo el mundo es “picha” y “quillo”. La poli, sin duda, aquí lo tiene complicado.

Te estás luciendo Mikel, me digo para mí. Otra cagada. No obstante, el camarero me dice que pregunte por “Paco el bigote”, que en el muelle es el que contrata a los estibadores. Después de darle todos los datos que disponía de Manuel Ramírez; de que según tenía entendido trabajaba en el muelle , de que durante seis meses trabajó en el Puerto de Bilbao (lo de los apodos lo omití, porque con el cachondeo del camarero ya tuve bastante), aquel me contesto de mala gana que ya no trabajaba allí. Que según tenía entendido ahora trabajaba en la Residencia. Yo le pregunté que, ¿en cuál residencia? El contestó, con menos ganas que antes, que “en cual va a ser, joé, pues en la Residencia”. Era ya tarde; y como la verdad había conseguido bastante información, volvía la hotel, a comer. Lo de la residencia dejaría para la tarde.

Pensé que era buena idea tomar un pescado para el almuerzo, que aquí lo habría bueno con tanta costa. Así que le pregunté al camarero que si tenía pescado. Él me contestó que tenía unas “zapatillas mu fresquitas”. A mi sinceramente me importaba un pimiento lo que se calzaba el fulano. Yo lo que quería era comer, y además no se a que venía aquello de las zapatillas. El tipo me estaba vacilando o tendría a medias una zapatería con algún cuñado y me hacia la propaganda. Obvie el comentario e insistí en lo del pescado, pero el camarero volvió con lo de las zapatillas fresquitas. Puse mala cara y el camarero debió de notarlo, ya que inmediatamente me aclaró que así le llaman aquí a las doradas. Gente rara esta de Cádiz. No hay Dios que los entienda, con lo que corren hablando, las palabras que las pronuncian a medias y, para colmo, le cambian el nombre a las cosas. Luego dicen que el euskera es difícil. No, euskera fácil, gaditano difícil.

Después de una pequeña siesta reparadora, volví a la faena. Tendría que averiguar a qué residencia en cuestión se refería “Paco el bigote”. Deduje, sin duda, que tenía que ser muy conocida, por la forma en que el susodicho me dijo: “cuál va a ser, joé, pues en la Residencia”. Perspicaz que es uno.

En la misma recepción del hotel me dieron la información que necesitaba. La Residencia estaba a cien metros del hotel. Un paseo siempre vendría bien; pero llevaba cierto tiempo andando y no encontré ninguna residencia. Pregunté a un transeúnte y me contesto que me la había pasado, que estaba a dos bocacalles. Así que volví sobre mis pasos, pero yo no encontré ninguna residencia. Y debía de estar allí. Volví a preguntar. “¿Por favor, la Residencia?”. “Pues eso que tiene usted delante”. Pero….eso…¡eso es UN HOSPITAL! Aquí decimos la Residencia, me contesto la señora y se quedo tan pancha y de camino me echó una mirada como diciendo, pareces tonto.

Bien, a partir de ahora no volveré a caer en estas artimañas. Porque para mí estaba claro que había algún tipo de complot, y entre todos los gaditanos intentaban marearme con nombres equivocados a cosas que solo pueden tener un nombre.
Investigué en el hospital y saque un dato importantísimo. Allí trabajaba desde hace dos meses un tal Manuel Ramírez que estuvo cierto tiempo en Bilbao, según todo ello me confirmó un celador de la residencia. No pudo decirme su dirección concreta, aunque me dijo que vivía por la Plaza de Toros. Iba, a pesar de la cantidad de datos “incorrectos”, cercando al sospechoso. Dar con la Plaza de Toros sería tarea simple.

Eso pensé, pero hasta el día de hoy (y llevo quince días aquí), no he podido dar con ella. Y tiene que estar ahí, porque una Plaza de Toros es una Plaza de Toros, y a eso no le pueden cambiar el nombre. Y además, a todo el que le pregunto me dice que “dos calles más pallá”, o “una mijita mas palante”. Luego eso confirma mi teoría: Hay una Plaza de Toros. Todos me hablan de ella, pero yo no la encuentro. Me estoy o me están volviendo loco.

Definitivamente dejo el caso. Y como dicen los de aquí, me guannajo

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DICCIONARIO GADITANO – CASTELLANO

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A lo que sarga : Hacer algo de cualquier manera, sin ponerle empeño y sin que importen en lo más mínimo el resultado ni las consecuencias.

A mi me diguá : El hablante expresa que los demás pueden hacer lo que quieran, que él siempre estará de acuerdo.

¿Andevá, carajo? : Se usa cuando el hablante se siente perentoriamente agraviado por el oyente, por un tercero o por una situación, siempre bajo una entonación eminentemente plañidera y victimista. También se emplea para preguntar simplemente a otro que a dónde se dirige, normalmente a gritos y de acera a acera.

¿Andevá, cohone? El hablante advierte al oyente que se está pasando de la raya.

A pata, a pata: El hablante se niega a coger el autobús o cualquier otro medio de transporte (probablemente por no tener un duro encima para pagar el billete).

Aro, aro: el interlocutor está totalmente de acuerdo con lo que se está diciendo, pero puede no tener ni idea de lo que se está hablando o incluso estar molestísimo y aburridísimo por la conversación.

¡Ay!: la forma más habitual de saludo gritado

Bastinaso: Exageración (para bien o para mal).

Buya: Prisa. Suele emplearse la frase “no hay buya” para dar largas cuando hay algo por hacer que no se piensa hacer jamás.

¡Diooooooooo!: Expresa asombro, admiración, especialmente al paso de una mujer no necesariamente espectacular. También frecuente con el prefijo “in”: “¡Indioooó!”

Enga, a ve si un diíta queamoh : forma definitiva de despedirse para siempre. Frase típica que se dice para no quedar jamás.

Enga, dehpué me paso, lo más seguro: Se emplea cuando no se piensa acudir al presunto destino bajo ningún concepto. En este caso, lo más seguro es que no se pase nunca.

¡Ese tío eh mongolo!: Se emplea para enfatizar que la persona de quien se habla ha dejado pasar una oportunidad que el hablante considera de oro.

Eso es ajín: El hablante no le quiere dar más vueltas al tema, o porque la conversación le molesta o porque no tiene ni idea de lo que se está hablando.

¡Illo, eso no pué sé!: El hablante comenta con alguien o para sí mismo las excelencias de alguna mujer no necesariamente excelente.

Ira, killo, ehto e una mierda: Se emplea cuando el hablante se da cuenta de que no le sale bien lo que está haciendo

Ira, killo, ehto e una pollada: El hablante ha pensado, en un momento de euforia, que va a terminar pronto y bien lo que está haciendo.

Ira, que le den por culo: el hablante insta al oyente a que no siga prestando atención a una persona o cosa.

Lá jiñao : se dice de quien ha cometido un error clamoroso y previsible.

Máh gente quer caraho: Aglomeración de personas en lugares determinados. Considérese, a modo de contextualización, que en Cádiz sólo se dan tales aglomeraciones en estos momentos y lugares: carnavales, estadio de fútbol, mercadillo (véase Piohito), la “velá losánhele” (amago ridículo de feria que se celebra en la Punta San Felipe) y “plasa Mina” (o “paseo en verano”: véase).

¡ Me zúarcaraho! El hablante expresa con tono desafiante que le da lo mismo una persona, animal, cosa, idea o situación.

¡No! ¡Qué va…!: Ironía de “¡desde luego que sí! ¡Faltaría más!”.

¡Oleeee!: Saludo (también gritado).

Pa tó suh muertoh : expresión admirativa y ponderativa equivalente a “muy”. Así, por ejemplo, “esa mujer es muy guapa” se diría “eza tía ehtá pa to suh muerto”.

Pamplina: Persona a la que el hablante no concede el más mínimo crédito. También cosa o idea que el hablante considera una solemne tontería, aunque no lo sea.

Paseo: Equivalente veraniego de “plasa Mina”.

Piohito: Mercadillo ambulante que se instala los lunes en los alrededores del estadio Carranza y al que acude todo Cádiz y media provincia. La frase “der piohito” expresa lo mala que ha salido una cosa barata que se ha comprado creyendo que era un chollo.

Plasa Mina: Lugar de Occidente donde la densidad borrachos/m2 adquiere dimensiones aritmética y geométricamente no cuantificables sin la herramienta informática adecuada.

Po lo va a hasé su puta madre : El hablante esta cansado de trabajar o ha llegado al final de la jornada (una hora u hora y media antes de lo que dice el contrato).

¡Por loh cohone!: ironía de “seguro que sí”.

¿Quéhtasiendo, cohone?: El hablante intenta drásticamente que el oyente deje inmediatamente de hacer algo que considera que le está saliendo mal.

¡ Que sí, caraho!: El hablante se ha indignado al no percibir físicamente una muestra total e inequívoca de adhesión por parte del oyente a lo que está diciendo.

¿Sabeloquetedigono?: El hablante percibe que el oyente ha perdido el hilo de lo que está diciendo y busca su gesto afirmativo para que continúe atento y así poder seguir liándose en la argumentación.

¡Se lan follao!: se usa para expresar que a alguien le han suspendido un examen, lo han despedido, ha perdido un partidito deportivo (de lo que sea) o le han dado calabazas amorosas.

¡Sino te var caraho !: Lo tomas o lo dejas

Sigarrito de la felicidá: Porro, peta, truho, pusho,yoi

Tan dao por culo : expresa la satisfacción del hablante por haber acertado al vaticinar al oyente que algo le saldría mal.

Tan metío tor nabo: el hablante bromea ácidamente acerca de una derrota del oyente en cualquier ámbito (generalmente deportes de barriada o ligues de cuarta).

¡ Tehquiarcarajo!: Se utiliza para mostrar desacuerdo radical. Una variante lírica es “¡Tehquí pa la ventar nabo!”

Una caló der caraho : Se emplea reiterativamente desde mayo hasta octubre.

Yo me viá i ya : El hablante expresa su voluntad de quedarse al menos una hora más.

REFRANERO INTELECTUAL.

Quien necesite ver la traducción entre paréntesis, es que no entendió nada, es decir, es

                                                    INCULTO. 

Más vale plumífero volador en fosa metacarpiana, que segunda potencia de diez pululando por el espacio. (Más vale pájaro en mano, que cien volando.)
Crustáceo decápodo que pierde su estado de vigilia, es arrastrado por el ímpetu marino. (Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente.)
Relátame con quién deambulas y te manifestaré tu idiosincrasia. (Dime con quién andas y te diré quién eres.)
A perturbación ciclónica en el seno ambiental, rostro jocundo. (Al mal tiempo, buena cara.)
H2O que no has de ingurgitar, permítele que discurra por su cauce. (Agua que no has de beber, déjala correr.)
Ocúpate de la alimentación de las aves córvidas y éstas te extirparán las estructuras de las fosas orbitarias que perciben los estímulos visuales. (Cría cuervos y te sacarán los ojos.)
El globo oftálmico del poseedor torna obeso el bruto vacuno. (El ojo del amo, engorda el ganado.)
Quien a ubérrima conífera se adosa, óptima umbría le entolda. (El que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija.)
A equino objeto de un obsequio, no se le aquilatan las piezas odontoblásticas. (A caballo regalado, no se le miran los dientes.)
El rumiante cérvido propende al accidente orográfico. (La cabra tira al monte.)
Las exequias con candel son más tolerables. (Las penas con pan son menos.)
No existe adversidad que por sinecura no se trueque. (No hay mal, que por bien no venga.)
La ausencia absoluta de percepción visual torna insensible al órgano cardíaco. (Ojos que no ven, corazón que no siente.)
Al andar maltrecho aplicarle premura. (Al mal paso, darle prisa.)
Cavidad gástrica satisfecha.. ……… .Víscera cardíaca eufórica…. (Barriga llena, corazón contento.)
Existe un felino en cautiverio. (Aquí hay gato encerrado.)
(¡Éste si esta para muy cultos!)
El que embriológicamente es traído al mundo con el diámetro anteroposterior de la cavidad abdominal aumentado, no logrará reducir su contenido visceral por más intentos forzados extrínsecos de reforzar dicha pared en su infancia. (El que nace barrigón, ni aunque lo fajen de chiquito.)
*
*

¡¡SPEACKME IN ESPAÑOL MODERNO, COGNING!!

 

Juan Gómez Pérez, consultor de «Prais Guaterjáus an Cúper»(P.G.A.C.), fue detenido ayer en las oficinas de esta empresa por «desafiar a los directivos, al utilizar en repetidas ocasiones un correctísimo español en su labor profesional», según consta en la denuncia presentada en la comisaría madrileña de la calle de la Luna.

El detenido, según los testigos, habría provocado diversas escenas de terror lingüístico entre sus compañeros. Los problemas comenzaron en abril, cuando Gómez Pérez llegó a la empresa e insistió en poner Jefe de producto en su tarjeta de visita, en lugar del ‘Product Manager’ que aparecía en las de sus compañeros.

«Desde el primer día nos extrañó su actitud», comentó Francisco de Borja Acebo-Guindaleda y Álvarez de Las Asturias, Account Manager (director de cuentas) de PGAC, pero nunca creímos que fuera a reaccionar con la violencia verbal con que se despachó después».

Un mes más tarde, durante la presentación del catálogo comercial, Gómez Pérez proyectó sobre una pantalla varias láminas que mostraban rótulos escritos en un perfecto castellano, mientras comentaba en voz alta los gráficos y cifras de la empresa en un discurso totalmente desprovisto de anglicismos.

Ante los ojos de sus compañeros -«horrorizados», según su propio testimonio- desfilaron varias decenas de frases escritas en la lengua de Cervantes sin que el consultor mostrara ningún pudor o vergüenza por lo que estaba haciendo. «El catálogo de la empresa había sido traducido y, por lo tanto, manipulado», aseguró el Managing Director (director general), Juan Jacobo O´Callaghan García-Carrizosa de Fontejudo: «Este sujeto había sustituido todos los ‘markets’, ‘targets’, ‘inputs’, ‘slides’ y ‘sponsors’… por mercados, objetivos, entradas, diapositivas y patrocinadores y otros varios que fueron apareciendo.

«El resultado fue que no entendíamos nada de la presentación, provocando el desconcierto general». Además, y según consta en la denuncia, el detenido habría cambiado las palabras ‘outsourcing’, ‘finances’ y ‘transactions’ por subcontratas, finanzas y transacciones. «Y se había quedado tan ancho; hasta ahí podríamos llegar», comentó indignado el responsable de PGC.

Gómez Pérez no pudo terminar su presentación, pues fue reducido por dos compañeros de la empresa -el Phone&Door Manager (recepcionista) y el Security Surveillance Officer (vigilante jurado)- y maniatado hasta la llegada de la policía municipal, que puso al consultor a disposición judicial. «Lo ha hecho para provocar», comentaba ayer Ramón María Antúnez de Biedma y Fernández-Malvarrosa, consultor de PGC, refiriéndose a la actitud de Gómez Pérez.

«¿Quién se cree que es?, ¿un Vicepresident (subdirector)? No se puede ser tan hortera.», concluyó el Manager’s Ball (pelota del director). Debe tratarse de un morning-singer de three to the quarter.

CARTA DE UNA MADRE A SU HIJO INFORMÁTICO.

Querido hijo:

A la vista está que desde que comenzaste tus estudios de Informática, tu nivel de comunicabilidad con el resto de tu familia ha ido en receso, al igual que tu capacidad para mantener un mínimo orden en tu mesa de trabajo y resto de tu habitación. Es por ello que he decidido tomar cartas en el asunto y ponértelo de manifiesto en los mismos términos que empleas a diario para dirigirte a nosotros, tu familia:

Viendo que tu sistema operativo no te permite mantener optimizado tu entorno de trabajo ni tus unidades de almacenamiento, he creído conveniente defragmentar el espacio libre y poner orden en tu sistema de archivos. Así pues, he liberado cantidad de espacio en tus unidades de alta capacidad (estanterías) y en las unidades extraíbles (cajones).

He habilitado, junto a tu acceso telefónico, un espacio reservado a tus documentos, en el cual se encuentra tu libreta de direcciones y tu portapapeles, y he dejado espacio suficiente para que tengas acceso directo a tus herramientas de escritura y dibujo. También he vaciado la papelera y restaurado la configuración visual de tus paredes, eliminando esos wallpapers tan pasados de moda.

Al escanear el resto del entorno, encontré algunas particiones ocultas, tales como el espacio entre el colchón y el somier. Te recomiendo que guardes el software de «anatomía visual» en carpetas poco accesibles a tus hermanos, que aún son menores de edad, si no quieres sufrir la censura de la B.S.A. o en su defecto, de tus padres.

La ropa sucia la he procesado con un programa largo y comprimido en tus unidades extraíbles. Te recomiendo que actualices más a menudo tu ropa interior, o de lo contrario habrá que pasarles periódicamente un Antivirus. Como sé que encontrarás cierta dificultad a la hora de adaptarte a este nuevo orden, he sobrescrito la tabla de contenidos de tus unidades para que te resulte más sencillo encontrar lo que busques. Claro que puedes encontrar algún bug; es la primera vez que hago de administrador de sistemas. Si detectas alguno, comunícamelo y desarrollaré un patch.

Por último, he minimizado el desorden general de tu armario, he maximizado tu área de estudio y he puesto en funcionamiento un bucle condicionado que limitará tus recursos en caso de que no mantengas optimizado tu entorno. Espero que todos estos cambios mejoren tu rendimiento y no sea preciso hacer overclocking en tus horas de estudio, ni limitarte el ancho de banda en tus comunicaciones.

Firmado: Tu madre

P.D.: Tu familia echa de menos una conversación normal.

 

 

DE LA PUREZA DEL LENGUAJE.

Señores: Un servidor,
Pedro Pérez Paticola,
cual la Academia Española
\»Limpia, Fija y da Esplendor\».
Pero yo lo hago mejor
y no por ganas de hablar,
pues les voy a demostrar
que es preciso meter mano
al idioma castellano,
donde hay mucho que arreglar.

¿Me quieren decir por qué,
en tamaño y en esencia,
hay esa gran diferencia
entre un buque y un buqué?
¿Por el acento? Pues yo,
por esa insignificancia,
no concibo la distancia
de presidio a presidió,
ni de tomas a Tomás,
ni de topo al que topó.

Mas dejemos el acento,
que convierte, como ves,
las ingles en un inglés,
y pasemos a otro cuento.
¿ A ustedes no les asombra
que diciendo rico y rica,
majo y maja, chico y chica,
no digamos hombre y hombra?
Por eso no encuentro mal
si alguno me dice cuala,
como decimos Pascuala,
femenino de Pascual.

¿Por qué llamamos tortero
al que elabora una torta
y al sastre, que trajes corta,
no le llamamos trajero?
¿Por qué las Josefas son
por Pepitas conocidas,
como si fuesen salidas
de las tripas de un melón?

De largo sacan largueza
en lugar de larguedad,
y de corto, cortedad
en lugar de sacar corteza.
De igual manera me quejo
de ver que un libro es un tomo;
será tomo, si lo tomo
y sino lo tomo, un dejo.

Si se le llama mirón
al que está mirando mucho,
cuando mucho ladre un chucho
se le llamará ladrón.

Porque la silaba \»on\»
indica aumento, y extraño
que a un ramo de gran tamaño
no se le llame Ramón.

Y por la misma razón,
si los que estáis escuchando
un gran rato estáis pasando,
estáis pasando un ratón.
Y sobra para quedar
convencido el mas profano,
que el idioma castellano
tiene mucho que arreglar.

Melitón González
Pablo Parellada (1855-1944)
de su obra “Entremeses, sainetes y teatralerías”, publicada en 1921.
Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.