Etiqueta: «IDEOLOGÍA DE GÉNERO»

Descubre lo que hay detrás de la ideología de género en tres minutos

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Informa: Actuall

Alonso de Mendoza ha realizado un vídeo para explicar en apenas tres minutos cómo surge y qué es la ideología de género.

Estos días el concepto ideología de género parece estar en boca de mucha gente, algunos de los cuales no tienen realmente claro qué es esta ideología, ni cómo surge ni qué supone.

Es por eso que el periodista Alonso de Mendoza ha realizado un vídeo para explicar en apenas tres minutos cómo surge y qué es la ideología de género. La respuesta es más simple de lo que parece: “El marxismo de toda la vida”.

Interesante tema para debatir

He notado que muchas veces todo lo masculino se considera intrínsecamente malo por el simple hecho de ser masculino. (El falo te oprime…pero también fue un falo lo que te dio la vida…)

Durante un debate sobre la igualdad de genero en la universidad de periodismo de Bristol, los 5 minutos del discurso final de Milo Yiannopoulos fueron enteramente destinados a los hombres, en un épico aliento para ellos en una época donde se los considera ciudadanos de segunda clase, mientras se les dice que son los culpales de todo mal en el mundo.

Voy a dejar este vídeo por acá y me retiraré lentamente… (lo interesante comienza a los 0:25 segundos).

Origen: Interesante tema para debatir

VÍDEOS. Leyes LGTBI un peligro para nuestros menores. Desmontando la ideologia de género.

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Desde hace meses las diferentes Comunidades Autónomas están desarrollando leyes, reglamentos y normativas, en las que supuestamente se pretenden defender los derechos LGTBI, encubriendo el verdadero motivo de dichas normas: LA DESTRUCCIÓN DE LA FAMILIA y EL ADOCTRINAMIENTO DE LOS MENORES.

Y no solo es eso, se trata además de otra maniobra mas para imponer la linea del pensamiento único dentro de lo que actualmente conocemos como «corrección política», atacando de facto la  libertad de expresión pues estas leyes cercenan cualquier tipo de discrepancia, obligandonos a aceptar estas doctrinas como verdades únicas e irrebatibles.

A todo ello hay que añadir que se basan en falsedades, no tienen el menor rigor científico siendo totalmente CONTRA NATURA.

Desde este blog apoyo y me sumo al manifiesto de la

“Plataforma por las libertades”

Pinchar en el anterior enlace para leer y firmar, a quien le interese (al contrario que los totalitarios de grupos como el lobby LGTBI o partidos políticos como UNIDOS PODEMOS, auténtica chusma estalinista-bananera, entre otros y que, desgraciadamente, tampoco son combatidos por quienes deberian hacerlo, lease el Sr. Rajoy y sus acólitos, aquí no se obliga a nadie, la verdadera libertad consiste en decidir uno mismo libremente sobre tal o cual asunto) el MANFIESTO.

Así mismo es MUY INTERESANTE VER ESTOS OTROS DOS VÍDEOS editadoS por Yael Farache que ella misma presenta de esta manera y que se titulaN «Desmontando la ideología de género» y «Las niñas con pene y los niños con vulva»:

Ayer en Madrid empezó a circular un autobús pagado por un grupo cristiano y rotulado con el siguiente mensaje:

«Las niñas tienen vulva y los niños tienen pene. Que no te engañen.»

El mensaje del autobús era una respuesta a otra campaña de un colectivo LGBT que meses atrás puso anuncios en las marquesinas de las paradas de autobús con el siguiente mensaje:

«Hay niñas con pene y niños con vulva. Así de sencillo»

El Autobús De La Realidad ha causado una gran polémica. Los colectivos LGBT y los grupos de izquierda han acusado al autobús de ser un autobús de odio, un autobús transfóbico. Sin embargo el mayor logro del autobús quizás sea que ha conseguido unir a Podemos y al PP: Manuela Carmena prohibió la circulación del autobús por las calles de Madrid y Cristina Cifuentes ha enviado el caso a la Fiscalía por si fuese constitutivo de delito de odio. 

De eso va mi vídeo de hoy, sobre lo sorprendente de que ahora se persiga a la gente detrás del Autobús De La Realidad por poner exhibir unos HECHOS y cómo los colectivos LGBT utilizan a los transexuales, los gays, las lesbianas y sus simpatizantes para sus fines políticos. Lo puedes ver por aquí:

VÍDEO 2

Por cierto, la cosa es tan descarada que hablan en muchos casos de «incitación al odio», bien, pues no se, pero ¿es mas «odio» decir que las niñas tienen vulva y los niños pene» que «vais a arder como en el 36» y cosas similares como dicen esos bolcheviques bananeros de PODEMOS?

A mi me parece que no, lo primero no es mas que UN HECHO REAL, BIOLÓGICO, CIENTÍFICO, lo otro es UNA CLARA AMENAZA DE VIOLENCIA.

Pues efectivamente, NO TE DEJES ENGAÑAR, NO A ESTAS ABERRANTES IDEOLOGIAS Y NO AL TOTALITARISMO DE LO «POLITICAMENTE CORRECTO».

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Verdades y mentiras sobre la transexualidad. Qué dice exactamente la ciencia / Truths and lies about transsexuality. What exactly does science say (SPANISH-ENGLISH)

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Imagen de la película La chica danesa

POR Juan Robles

No existe el tercer sexo. Sino dos únicos sexos: varón y mujer. Y el transexual, término que introduce en la Medicina el endocrinólogo norteamericano Harry Benjamin, se refiere a pacientes con patologías congénitas, pero no a la existencia de un tercer sexo. De hecho, Benjamin consideraba que la persona de sexo ambiguo debía ser tratada y corregida de acuerdo con la identidad de género predominante: o varón o mujer.

Pero con el tiempo, el término médico ha ido distorsionándose en manos de los colectivos LGTB hasta adquirir un significado social, cultural y política que poco o nada tiene que ver con aquellos casos patológicos –por otro lado, sumamente excepcionales, como acredita la literatura médica-.

Resumimos en diez puntos lo que la ciencia dice al respecto.

1. Las personas nacen varones y mujeres, no hay término medio.- Lo primero que constatan la Medicina (a través de la genética, urología, ginecología, pediatría) es que las personas nacen o varones o mujeres, no existe término medio. ¿Por qué?

Porque “la sexualidad humana es un rasgo biológico objetivo binario (…) La norma del diseño humano es ser concebido como hombre o como mujer”, así lo afirma el Colegio Americano de Pediatras. 

Y es binaria por definición porque su finalidad más elemental no es otra que la reproducción y crecimiento de la especie. Un principio evidente por sí mismo.

2. No nacen niños con vulva y niñas con pene. Los primeros nacen con los atributos sexuales masculinos y las segundas con los femeninos. Así lo certifican urología, la ginecología y la pediatría.

Otra cosa es que posteriormente se operen los genitales, pero es científicamente inexacto decir que nacen niños con vulva y niñas con pene.

3. Operarse no equivale a cambiarse de sexo.- Es preciso distinguir entre sexo (que es un concepto amplísimo que abarca lo psicológico y no sólo lo hormonal) y la genitalidad. Una persona puede cambiarse los genitales pero no el sexo. Porque la identidad sexual es un hecho objetivo enraizado en la naturaleza específica de la persona, que afecta a numerosos aspectos y no sólo a los niveles hormonales o genitales.

Eso significa que hay varones que se operan pero siguen siendo varones, pero sin el aparato reproductor masculino y mujeres que se operan pero sigue siendo mujeres, pero con atributos sexuales masculinos.

4. Algunos padecen trastornos de ambigüedad genital, pero siguen siendo varones (ellos) y mujeres (ellas).- Existen trastornos de ambigüedad genital o anomalías de los cromosomas sexuales.

Se trata, por ejemplo, de la feminización testicular, llamada también Síndrome de Morris o síndrome de insensibilidad de los andrógenos.

Y se da la hiperplasia suprarrenal congénita, trastorno que afecta las glándulas suprarrenales, las cuales producen hormonas, como el cortisol, la aldosterona o  las hormonas sexuales.

Las niñas que tienen ese trastorno podrían nacer con genitales ambiguos. Es decir, que sus genitales pueden parecer más de hombre que de mujer. Pero no son de varón.

Eso no significa que en esos casos, los varones carezcan de testículos y pene y las hembras de sus órganos reproductores. Cada uno tiene los órganos reproductores propios de su sexo, pero pueden ser más pequeños de la normal, estar atrofiados o estar ocultos.

5. Y además son estadísticamente poco relevantes.- Se trata de desviaciones de la norma sexual binaria, raros e infrecuentes: Pueden llegar a un caso de cada 99.000

Este tipo de trastornos son muy raros y aislados, como se puede comprobar en el catálogo de trastornos genéticos de Omin (Online Mendelian Inheritance in Man). Se trata de desviaciones (término médico sin connotaciones despectivas) de la norma sexual binaria, como quien nace con malformaciones congénitas. Pero numéricamente son muy excepcionales. Tanto que son estadísticamente poco relevantes (desde 1 caso por cada 1000 hasta 1 de cada 99.000).

Así, entre las anomalías de los cromosomas sexuales, como por ejemplo el síndrome de kinefelter 48, XXXY (infertilidad y testículos atróficos) la incidencia es de 1 por cada 25.000 varones; o el hermafrodistimo verdadero (es decir que son cromosómicamente mujeres pero fenotípìcamente varones) la incidencia es de 1 por cada 20.000.

En el caso de las mujeres, tenemos el síndrome de Swyer, una disgénesis gonadal por la que  no llegan a desarrollar características femeninas secundarias, y  la incidencia es de una cada 20.000.

Y respecto a la mencionada feminización testicular, anomalía en los genes que intervienen en el desarrollo sexual, la incidencia llega, según algunos autores, a 1 por cada 99.000 varones.

Otras anomalías son tan excepcionales que los rarísimos casos que se han dado no son suficientes para elaborar estadísticas: como el pseudohermafroditismo masculino (técnicamente hipospadia seudovaginal perineoscrotal) o la hipoplasia de las células de Leydig.

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Cuadro de Adán y Eva

6. Las intervenciones quirúrgicas en los casos de ambigüedad sexual no son para cambiar de sexo, sino confirmar el sexo dominante.- No es lo mismo operarse porque alguien dice que se siente varón en cuerpo de mujer o viceversa (es decir no por problema físico sino psicológico) que operarse para reconducir una sexualidad ambigua. Es el caso de quienes nacen con hiperplasia adrenal congénita (una variante de la cual es el síndrome de insensibilidad andrógena), los que sufren mosaicismo, quimerismo u otra causa congénita de identidad sexual mixta.

En estos casos la cirugía sirve para confirmar a una persona en el sexo “dominante” y, por lo tanto, para  corregir una condición patológica. En puridad, eso no sería cambiar de sexo sino más bien confirmar lo que era originariamente ambiguo.

7. La disforia de género es otra cosa: es un problema psicológico, no físico.- Es cierto que determinadas personas dicen identificarse con el otro sexo, pero ese no es un problema genético o físico, sino psicológico.

De hecho, siguen siendo varones y mujeres, porque nadie nace con un género, sino con un sexo biológico. El género (la conciencia y sentimiento de uno mismo como hombre o mujer) es un concepto sociológico y psicológico, no un concepto biológico objetivo.

En esos casos se puede hablar de disforia de género. Un trastorno psicológico recogido en el Manual de Diagnósticos y Estadísticas de la Asociación Americana de Psiquiatría. Pero ellos tienen pene y ellas vagina. Y su problema no se soluciona sometiéndose a tratamiento hormonal o pasando por el quirófano.

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Paul R. McHugh

En unas declaraciones a Actuall, el catedrático de Genética, Nicolás Jouvé señalaba que tal cosa “supone un abuso total” pues lo que hacen “las campañas de la Ideología de Género es tomar casos patológicos y además sumamente raros, para justificar la idea de que se puede elegir el sexo a voluntad, y para manipular a los menores y a los padres”

8. Es un grave error hormonar a adolescentes que dicen ser transgénero.- Ese tipo de trastornos de disforia o de confusión de la sexualidad son transitorios y pueden remitir en la edad adulta, por lo que resulta contraproducente hormonar a púberes o adolescentes insatisfechos con su género.

La inmensa mayoría de niños y niñas que durante la infancia confunden su género, terminan aceptando su sexo biológico una vez pasada la pubertad. Hablamos del 98% de los varones y del 86% de las mujeres. Así lo subraya el Colegio Americano de Pediatras.

Resulta, por lo tanto, contraproducente someter a adolescentes a operación de cambio de sexo o la administración de hormonas sexuales como la testosterona  y los estrógenos del sexo opuesto, porque la confusión de género de la infancia se suele corregir después de la adolescencia.

Como subrayaba el profesor  Richard B. Corradi, (profesor de Psiquiatría de Cleveland) en un trabajo publicado en The Federalist, es contraproducente hormonar a esos adolescentes o someterles a cambio de sexo, del mismo modo que no se les impone una dieta de reducción de peso a quienes tienen una percepción irreal de sí mismos, como las que se creen obesas. Y de hecho, se diagnostica la anorexia como un trastorno psiquiátrico y se la trata apropiadamente con psicoterapia.

Y aún es más grave someter a estos tratamientos a niños preadolescentes cuyo pensamiento prelógico difumina los límites entre la fantasía y la realidad.

9. El apoyo de los poderes públicos a la transexualidad equivale al “abuso infantil”. Así de tajante se expresa la doctora Michelle Cretella, presidenta del Colegio Americano de Pediatras. Estas son sus palabras: “cuando las instituciones académicas, médicas y otras de carácter público promocionan la toma de hormonas tóxicas y la extirpación quirúrgica de partes del cuerpo sanas como parte de la asistencia sanitaria para los niños acaban involucrados en el abuso infantil institucionalizado”.

El Colegio Americano de Pediatras publicó en marzo de 2016 una declaración que desacredita la ideología de género y recoge los datos científicos y médicos que muestran que transgenerar a los menores “daña a los niños”.

10. Alentar el cambio de sexo puede abocar a los menores a un destino con graves riesgos de salud.– Es importante que los padres sepan que las tasas de suicidio son veinte veces mayores en los adultos que usan hormonas del sexo opuesto y/o se someten a una cirugía de cambio de sexo.

De forma que alentar el cambio de sexo en menores equivale a abocarles a un futuro con graves riesgos para su salud. Así lo advierte el Colegio Americano de Pediatras: muchos niños elegirán una vida “llena de hormonas cancerígenas y de productos químicos tóxicos nada recomendables para la salud”;  y muchos de ellos “elegirán la mutilación quirúrgica, innecesaria, de partes de su cuerpo perfectamente sanas en su juventud”

inglaterra

ENGLISH

There is no third sex. But only two sexes: male and female. And the transsexual, term that introduces in Medicine the American endocrinologist Harry Benjamin, refers to patients with congenital pathologies, but not to the existence of a third sex. In fact, Benjamin considered that the person of ambiguous sex should be treated and corrected according to the predominant gender identity: either male or female.

But over time, the medical term has been distorted in the hands of the LGBT groups to acquire a social, cultural and political meaning that has little or nothing to do with those pathological cases – on the other hand, extremely exceptional, as the medical literature.

We summarize in ten points what science says about it.

1. People are born males and females, there is no middle term.- The first thing that the medicine (through genetics, urology, gynecology, pediatrics) states is that people are born or males or females, there is no middle ground. Why?

Because «human sexuality is a biological objective binary trait … The norm of human design is to be conceived as a man or as a woman,» says the American College of Pediatricians.

And it is binary by definition because its most basic purpose is none other than the reproduction and growth of the species. A self-evident principle.

2. There are no children born with vulva and girls with penises. The first ones are born with the masculine sexual attributes and the second with the feminine attributes. This is certified by urology, gynecology and pediatrics.

Another thing is to later operate the genitals, but it is scientifically inaccurate to say that children are born with vulva and girls with a penis.

3. Operate is not equivalent to changing sex .- It is necessary to distinguish between sex (which is a broad concept that covers the psychological and not only the hormonal) and genitality. A person can change the genitals but not the sex. Because the sexual identity is an objective fact rooted in the specific nature of the person, which affects many aspects and not only the hormonal or genital levels.

That means that there are males who operate but remain male, but without the male reproductive tract and women who are operated but still female but with male sexual attributes.

4. Some suffer from disorders of genital ambiguity, but are still male (they) and women (they) .- There are disorders of genital ambiguity or abnormalities of sex chromosomes.

This is, for example, testicular feminization, also called Morris syndrome or androgen insensitivity syndrome.

And it gives the congenital adrenal hyperplasia, a disorder that affects the adrenal glands, which produce hormones, such as cortisol, aldosterone or sex hormones.

Girls who have this disorder may be born with ambiguous genitalia. That is, your genitals may look more like a man than a woman. But they are not male.

That does not mean that in those cases, males lack testicles and penis and females of their reproductive organs. Each has its own reproductive organs of its sex, but may be smaller than normal, atrophied or hidden.

5. And also they are statistically little relevant.- These are deviations from the binary sexual norm, rare and infrequent: They can reach a case of every 99,000

These types of disorders are very rare and isolated, as can be seen in the online catalog of genetic disorders of Omin (Online Mendelian Inheritance in Man). These are deviations (medical term without derogatory connotations) of the binary sexual norm, as one born with congenital malformations. But numerically they are very exceptional. So much that they are statistically little relevant (from 1 case per 1000 to 1 of every 99,000).

Thus, among sexual chromosome anomalies, such as kinefelter syndrome 48, XXXY (infertility and atrophic testes), the incidence is 1 per 25,000 men; Or true hermaphrodistimus (ie they are chromosomally female but phenotypically male) the incidence is 1 per 20,000.

In the case of women, we have Swyer’s syndrome, a gonadal dysgenesis that fails to develop secondary female characteristics, and the incidence is one in 20,000.

And regarding the aforementioned testicular feminization, anomaly in genes involved in sexual development, the incidence comes, according to some authors, to 1 per 99,000 men.

Other anomalies are so exceptional that the very rare cases that have occurred are not enough to produce statistics such as male pseudohermaphroditism (technically hypospadia pseudo-vaginal perineoscrotal) or hypoplasia of Leydig cells.

6. Surgical interventions in cases of sexual ambiguity are not to change sex, but to confirm the dominant sex.- It is not the same to operate because someone says that he feels male in a woman’s body or vice versa (ie not because of a physical problem But psychological) than to operate to redirect an ambiguous sexuality. It is the case of those born with congenital adrenal hyperplasia (a variant of which is the androgenic insensitivity syndrome), those who suffer mosaicism, chimerism or other congenital cause of mixed sexual identity.

In these cases the surgery serves to confirm a person in the «dominant» sex and, therefore, to correct a pathological condition. In purity, that would not be to change sex but rather to confirm what was originally ambiguous.

7. Gender dysphoria is another thing: it is a psychological problem, not a physical one.- It is true that certain people say they identify with the other sex, but that is not a genetic or physical problem, but psychological.

In fact, they are still male and female, because no one is born with a gender, but with a biological sex. Gender (the consciousness and feeling of oneself as a man or woman) is a sociological and psychological concept, not an objective biological concept.

In such cases it is possible to speak of gender dysphoria. A psychological disorder reported in the Diagnostic and Statistical Manual of the American Psychiatric Association. But they have penis and they vagina. And his problem is not solved by undergoing hormonal treatment or going through the operating room.

In a statement to Actuall, Professor of Genetics, Nicolas Jouvé pointed out that such a thing «supposes a total abuse» because what the campaigns of the Gender Ideology do is to take cases pathological and also extremely rare, to justify the idea that You can choose sex at will, and to manipulate minors and parents «

8. It is a serious hormonal error to adolescents who claim to be transgender.- Such disorders of dysphoria or confusion of sexuality are transient and may remit in adulthood, so it is counterproductive hormone to puberty or adolescents dissatisfied with their gender.

The vast majority of children who confuse their gender during childhood, end up accepting their biological sex after puberty. We talk about 98% of males and 86% of females. This is underlined by the American College of Pediatricians.

It is, therefore, counterproductive to subject adolescents to sex-change surgery or the administration of sex hormones such as testosterone and estrogens of the opposite sex, because childhood gender confusion is often corrected after adolescence.

As Professor Richard B. Corradi (Professor of Psychiatry in Cleveland) pointed out in a paper published in The Federalist, it is counterproductive to hormone these adolescents or subject them to sex, just as they do not impose a reduction diet Weight to those who have an unrealistic perception of themselves, such as those who think they are obese. And in fact, anorexia is diagnosed as a psychiatric disorder and treated appropriately with psychotherapy.

And it is even more serious to subject these treatments to preadolescent children whose prelogical thinking blur the boundaries between fantasy and reality.

9. Public authorities’ support for transsexuality is tantamount to «child abuse». Dr. Michelle Cretella, president of the American College of Pediatricians, expresses the point. These are his words: «when academic, medical and other public institutions promote the taking of toxic hormones and the surgical removal of healthy parts of the body as part of health care for children, they become involved in institutionalized child abuse.»

The American College of Pediatricians published a statement in March 2016 that discredits gender ideology and gathers scientific and medical data that show that transgendering children «harms children.»

10. Encouraging sex change can lead children to a destination with serious health risks.- It is important for parents to know that suicide rates are twenty times higher among adults using hormones of the opposite sex and / or Undergo sex-change surgery.

So encouraging the change of sex in children is tantamount to bringing them to a future with serious risks to their health. This is warned by the American College of Pediatricians: many children will choose a life «full of carcinogenic hormones and toxic chemicals that are not recommended for health»; And many of them «will choose the unnecessary surgical mutilation of perfectly healthy parts of their body in their youth»

El patriarcado no existe. Por Agustín Laje

En 1969, la feminista radical Kate Millet publicaba su afamado libro Sexual Politics —considerado en 1998 por el New York Times como una de las diez obras más influyentes del Siglo XX—. Una renovada narrativa feminista se expresaba en aquellas páginas, articuladas por un viejo vocablo que, aggiornado, volvía a tomar centralidad discursiva: “el patriarcado”.

El concepto ya había sido utilizado antes por Friedrich Engels quien, en El origen de la familia, el Estado y la propiedad privada, adjudicaba su raíz a la aparición de la propiedad privada.[1] Pero Millet le daba, 85 años más tarde, un alcance mucho más importante. El “patriarcado” es ahora el régimen político “a través del cual la mitad de la población, que es femenina, es controlada por la otra mitad, que es masculina”.[2] El “patriarcado” es el sistema de dominación fundamental, vale decir, atraviesa todos los otros tipos de sistemas de dominación (si en Engels el sistema de clases es fundamento del “patriarcado”, en Millet el “patriarcado” es fundamento del sistema de clases).

En una palabra, el “patriarcado” es un sistema estructurado para colocar, de manera inexorable, a la mujer en inferioridad respecto del hombre. Las tesis más extremas del “patriarcado” motorizan el lesbianismo como “forma de resistencia”, pues la heterosexualidad equivaldría a “dormir con el enemigo” (la propia Millet, sin ir más lejos, era lesbiana).

No obstante, aquí argumentaré que, en verdad, el “patriarcado” ya no existe en los países occidentales, y ello no gracias a la vocinglera militancia feminista, sino gracias al sistema económico y político que tanto odian las feministas: el capitalismo de libre mercado y la democracia liberal.

Los datos de la realidad, en efecto, parecen mostrar algo bien distinto de lo que establece el discurso del “patriarcado”: en numerosas dimensiones e indicadores de la vida social, cuidadosamente omitidos por el feminismo, el hombre aparece mayormente perjudicado.

Veamos algunos ejemplos.

A nivel mundial, el 79% de las víctimas de homicidio son hombres[3] (Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito). En Argentina, por caso, en el año 2014 —los datos más actualizados de que disponemos— se cometieron 3.269 asesinatos, de los cuales el 83,60% corresponde a hombres asesinados (2733 hombres), y el 16,40% a mujeres asesinadas (536 mujeres).[4]

En las guerras, históricamente, el más perjudicado ha sido siempre el hombre. En una de las más recientes, la de Irak, las bajas correspondientes a Estados Unidos fueron un 97,68% hombres.[5]

En lo que hace a la violencia contra la mujer, es interesante advertir que las más altas tasas se registran precisamente en aquellos países donde menos libertad económica hay, si se compara el siguiente gráfico del Banco Mundial[6] con los datos del ranking de libertad económica de la Heritage Foundation.[7](Llamativamente, ni el Banco Mundial ni otras Organizaciones Internacionales han hecho estudios profundos sobre la violencia de la mujer contra el hombre).

A nivel mundial, la esperanza de vida de una mujer es 5 años mayor que la de un hombre. En un análisis entre países, podemos advertir asimismo que la mujer vive más allí donde la economía es más libre (Organización Mundial de la Salud).[8] Un dato curioso complementario: también a nivel mundial, hay tres veces más suicidios en hombres que en mujeres (Organización Mundial de la Salud)[9].

Veamos algunos datos relativos al mundo laboral. En lo que hace a la mano de trabajo infantil, la Organización Internacional del Trabajo calculó en 2012 que los niños tienden a participar más en la producción económica que las niñas (148,3 millones en comparación con 116,1 millones en el caso de las niñas). La tasa de empleo fue de 18,1% para los niños en comparación con 15,2% para las niñas.[10]

Las tasas de accidentes laborales son desproporcionadamente desventajosas para los hombres. En Argentina por ejemplo, la Superintendencia de Riesgos del Trabajo informó que en 2014 el 81% de los perjudicados por “Accidentes de Trabajo y Enfermedades Profesionales” eran hombres, en comparación con un 19% mujeres.[11]

A partir de la Revolución Industrial, la mujer ha ido tomando cada vez mayor participación en el mundo laboral. La ampliación progresiva que desde entonces ha experimentado lo que llamamos “mercado”, ha beneficiado esta incorporación femenina a la economía, debido a que su propia estructuración lógica maximizadora impide la discriminación sexual (y de cualquier tipo) bajo el riesgo de incurrir en mayores costos: nadie que quiera maximizar económicamente su negocio pagará más alguien “por ser hombre”.

A nivel mundial, casi un 40% de la población activa actual son mujeres según el Banco Mundial. En los países económicamente más libres, otra vez, la tasa es mayor.

Veamos el caso de Estados Unidos.[12] Hacia 1870, sólo un 14% de las estadounidenses en edad laboral trabajaban fuera de la casa. Pero hacia 1940, el número ya se había duplicado. Para 1970, aproximadamente el 43% de las mujeres de Estados Unidos con edad superior a los dieciséis años tenía un trabajo asalariado. En 1996, eran casi el 60% las que trabajaban. En 2014, según datos del Banco Mundial, un 46% de la mano de obra norteamericana estaba formada por mujeres.[13] Y no menos importante, según estudios de la revista Fortune, hoy las mujeres son propietarias del 65% de todos los bienes de Estados Unidos.[14]

La igualdad de la mujer respecto al hombre es un proceso y, como tal, debe ser analizado como una película y no como una fotografía. La mayoría de los errores del feminismo consiste en analizar la instantánea en lugar del largometraje. En la base de este proceso igualador se encuentra el sistema económico que, paradójicamente, el feminismo insiste con atacar.

La antropóloga Helen Fisher ha destacado precisamente cómo los cambios económicos, desde la Revolución Industrial hasta la actual Revolución de la Información, benefició a la mujer. Su tesis es que el actual capitalismo puede incluso darle grandes ventajas por sobre el hombre; de ahí que su trabajo se haya titulado El primer sexo.[15] Fundamentalmente, Fisher destaca el crecimiento del sector servicios frente al industrial, respecto de lo cual ya podemos darle razón en virtud de datos concretos como que a nivel mundial el sector servicios es ocupado por un 54% de mujeres (Banco Mundial).[16]

Probablemente se nos diga, empero, que “si bien la mujer se incorporó al mundo laboral, el patriarcado se expresa pagándoles menos salarios a éstas en comparación a los hombres”. Es la falacia de la “brecha salarial”, que ha sido destruida por la feminista (disidente) Christina Hoff Sommers.[17] En una palabra, el origen de la falacia tiene que ver con comparar hombres y mujeres haciendo diferentes trabajos; cuando se los compara en un mismo trabajo y misma cantidad de horas, no hay desigualdad (conforme a la lógica de mercado ya expuesta). Pero los análisis feministas no tienen en consideración cuestiones tan importantes como profesiones elegidas, tipos de trabajo y cantidad de horas laboradas por mes.

Sumemos otra curiosidad respecto del “patriarcado” en lo que hace a la dimensión económica de la sociedad: entre el 75% y el 80% de las personas en situación de calle son hombres.[18] Curioso sistema de dominación contra la mujer, que tiene a sus hombres sin techo.

¿Y qué hay de la educación? En este ámbito tampoco parecemos encontrar ya rastros del mentado “patriarcado”. En el siguiente gráfico del Banco Mundial[19] podemos ver, a nivel global, que las curvas de niños y niñas ya se encuentran prácticamente solapadas, lo cual significa que hay igualdad en la finalización de la educación primaria y secundaria.

En lo referente a la educación terciara y universitaria, no podemos decir que haya actualmente igualdad, sino clara ventaja para la mujer. A nivel global, la mujer se egresa un 33% más de universidades que los hombres.[20] Según el Informe Global de la Brecha de Género 2015 (Foro Económico Mundial), “las mujeres ya representan la mayoría de estudiantes en casi 100 países”.[21] Veamos de cerca el caso argentino: según los datos del último censo, de los 1.929.813 argentinos que completaron su formación universitaria, 1.050.662 son mujeres, y apenas 879.151, hombres. Significa que hoy si una empresa publica una búsqueda profesional recibirá 55 currículas femeninas, contra 45 masculinas. Hay que destacar en el censo anterior los egresados eran 582.574 mientras las egresadas 559.577, lo cual significa que la brecha sigue en crecimiento: mientras que en una década estas últimas se duplicaron, los egresados hombres crecieron sólo 50%.[22]

Midiendo precisamente salud, educación e ingreso, el “Nuevo Índice de Desarrollo Humano relativo al Género” (Naciones Unidas) dio para Argentina un valor de 1,001, donde 1 representa la igualdad total, >1 desigualdad en favor del hombre y <1 desigualdad en favor de la mujer.[23] Es decir, hay una completa igualdad, incluso con una centésima a favor de la mujer.

Nos detengamos aquí a insistir con la importancia del sistema económico (para profundizar este punto, ver artículo de mi autoría en Revista FORBES). El Cato Institute ha cruzado los datos del Índice de Libertad Económica en el Mundo con indicadores sociales relativos a las mujeres, que se desprenden del Índice de Desigualdad de Género (IDG) del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (2010), y ha encontrado cosas asombrosas. Entre otras, ha comprobado que la desigualdad entre hombres y mujeres es dos veces más baja en los países con una economía capitalista que en aquellos que mantienen una economía cerrada y reprimida.

Asimismo, otros indicadores nos resultan significativos: en los países económicamente más libres, 71.7% de las mujeres ha terminado la educación secundaria, mientras en los menos capitalistas sólo 31.8% ha podido pasar por ella y finalizarla; los Parlamentos de los países económicamente más libres tienen una media de representantes mujeres doblemente mayor a la de los menos capitalistas; la mortalidad maternal en los países económicamente más libres es de 3.1 por cada 100,000 nacimientos, mientras en los países menos capitalistas ese valor se encuentra en 73.1 muertes; la tasa de fecundidad de adolescentes en los países económicamente más libres es de 22.4 por cada 1,000 mujeres de entre 15 y 19 años, mientras en los países menos capitalistas encontramos 87.7 casos.

Pero subrayemos lo siguiente. El feminismo insiste en ver “patriarcado” precisamente en las sociedades que, con arreglo a sus sistemas políticos y económicos, más igualdad lograron para los sexos. Así, nunca faltan protestas tan extravagantes como aquella que se hizo recientemente contra la depilación femenina por ejemplo (¡justo cuando muchos hombres empiezan también a depilarse!), mientras se guarda un silencio de tumba respecto a lo que acontece en otros puntos del globo donde otros sistemas políticos, económicos y culturales, mantienen a la mujer oprimida —principalmente en África y Medio Oriente—, con prácticas tales como la ablación (mutilación del clítoris) o el matrimonio de niños.

Frente a estos hechos, esta Nueva Izquierda de la cual el feminismo radical es parte, tiene listo su discurso contra el “etnocentrismo”, en favor del “multiculturalismo”, y da por cerrada epistemológicamente cualquier tipo de crítica.

Son contradicciones de ideologías que, diciendo estar del lado de la mujer, sólo buscan atacar los fundamentos del propio sistema que hizo del llamado “patriarcado” una pieza de museo histórico para Occidente.

[1] Ver Engels, Friedrich. El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado. La Plata, De la Campana, 2011, p. 51.

[2] Millet, Kate. Sexual politics. Illinois, University of Illinois Press, 2000, p. 25.

[3] https://www.unodc.org/documents/gsh/pdfs/GLOBAL_HOMICIDE_Report_ExSum_spanish.pdf

[4] http://www.datosmacro.com/demografia/homicidios/argentina

[5]

[6] http://blogs.worldbank.org/opendata/es/igualdad-de-genero-que-muestran-los-datos-en-2016

[7] http://www.heritage.org/index/pdf/2016/book/Highlights_Spanish.pdf

[8] http://www.who.int/mediacentre/news/releases/2016/health-inequalities-persist/es/

[9] http://www.who.int/gho/publications/world_health_statistics/2016/en/

[10] http://www.ilo.org/ipec/Informationresources/WCMS_IPEC_PUB_23776/lang–es/index.htm

[11] http://www.srt.gob.ar/estadisticas/anuario/2014.pdf

[12] Datos tomados de Fisher, Helen. El primer sexo. Las capacidades innatas de las mujeres y cómo están cambiando el mundo. Madrid, Santillana, 2001.

[13] http://es.theglobaleconomy.com/USA/Labor_force_percent_female/

[14] http://www.lanacion.com.ar/1814990-critica-al-feminismo-radical-despues-de-niunamenosensayo

[15] Fisher, Helen. El primer sexo. Las capacidades innatas de las mujeres y cómo están cambiando el mundo. Madrid, Santillana, 2001.

[16] http://datos.bancomundial.org/tema/genero

[17] https://www.youtube.com/watch?v=1oqyrflOQFc

[18] Ver Hurst, Charles. Social InequalityForms, Causes, and Consequences. Estados Unidos, Allyn and Bacon, 1998. También consultar Roleff, Tamara. The Homeless: Opposing Viewpoints. Estados Unidos, Greenhaven Press, 1996. Para el caso español, http://www.ine.es/prensa/np761.pdf

[19] http://blogs.worldbank.org/opendata/es/igualdad-de-genero-que-muestran-los-datos-en-2016

[20] http://www.lanacion.com.ar/1814990-critica-al-feminismo-radical-despues-de-niunamenosensayo

[21] https://www.weforum.org/es/agenda/2015/11/informe-global-de-la-brecha-de-genero-2015/

[22] http://www.lanacion.com.ar/1615742-mas-mujeres-graduadas-que-hombres

[23] http://www.ar.undp.org/content/argentina/es/home/presscenter/articles/2014/08/22/el-pnud-argentina-dialoga-sobre-igualdad-de-g-nero-con-referentes-mendocinas.html

FUENTE: Prensa Repúblicana

La medicina contra la Ideología de Género: advierte que se puede cambiar de sexo pero no de cerebro

Para el lobby LGTB o ciertas leyes progay, el sexo es deconstruible e intercambiable. Para la ciencia no. Médicos franceses alertan de los riesgos que tiene la Ideología de Género y subrayan la importancia de diferenciar entre hombre y mujer en el ámbito de la salud.

Por Javier Lozano

La ideología de género tiene como uno de sus principales principios negar la diferencia entre sexos.
La ideología de género tiene como uno de sus principales principios negar la diferencia entre sexos.

La llamada ideología de género sigue aplicando su rodillo por todo el mundo aplastando a todo aquel que se le pone por delante y sin importar las consecuencias que sus postulados puedan tener en las instituciones y en las personas. España es uno de los países en los que este nuevo ‘credo’ se ha hecho fuerte, pero no es el único.

En Francia también ocurre como en España donde esta ideología niega la diferencia de los sexos y afirma que uno es lo que siente y no como nace. Y de seguir imponiéndose tendrá efectos en la salud de las personas. Veamos los motivos.

En un artículo publicado en Le Figaro titulado Medicina: las diferencias hombre-mujer olvidadas la genetista de la Facultad de Medicina de Paris-Oeste, Claudine Junien muestra sin pretenderlo las nefastas consecuencias de llevar a la práctica la teoría de género en el mundo de la salud.

El texto se hace eco del contundente comunicado de la Academia Nacional de Medicina de Francia en el que afirma que “los hombres y las mujeres no son iguales ante la enfermedad y deben ser tratados de manera diferente” por lo que denuncia “la primacía dada al género sobre las realidades del sexo”.

Academia Nacional de Medicina de Francia: “La paridad de sexos es un problema de salud pública”

La Academia pide a la comunidad médica y científica que tengan en cuenta “las diferencias biológicas ligadas al sexo además de las influencias sociales ligadas al género” y concluía afirmando que “la paridad de sexos es un problema de salud pública”.

Mientras los políticos nos van imponiendo que los sexos, que ellos llaman géneros, son una mera “construcción social”, la medicina se muestra en una dirección contraria. La ciencia niega que varón y hembra sean iguales pues “las enfermedades de las mujeres y los hombres son muy diferentes y sus tratamientos también”, afirma Junien.

La genetista agrega que en Francia “existe gran preocupación sobre la igualdad, especialmente de género, pero también se tiene que tener en cuenta el sexo biológico”.

Dr. Claudine Junien: “El embrión masculino no se comporta de la misma manera que el embrión femenino” y eso que aún “las hormonas sexuales aún no han aparecido”

Y para ello, la doctora Junien explica que “se sabe que, desde su concepción, el embrión masculino no se comporta de la misma manera que el embrión femenino” y eso que aún “las hormonas sexuales aún no han aparecido”. La genetista añade que la similitud genética entre dos hombres o dos mujeres es del 99,9% mientras que el que se da entre un hombre y una mujer es del 98,5%.

Claudine Junien, genetista de la Facultad de Medicina de París Oeste / YouTube
Claudine Junien, genetista de la Facultad de Medicina de París Oeste / YouTube

Pero va más allá y asesta otro golpe a la teoría de género y su negación de la diferencia.  Para ello, la profesora universitaria agrega que en las enfermedades las diferencias entre sexos son “flagrantes”.

Claudine Junien explica que algunas enfermedades afectan principalmente a las mujeres y pone como ejemplo algunas de ellas: Alzheimer, anorexia, depresión, esclerosis, lupus…Mientras tanto, el hombre es más propenso al autismo, al tumor cerebral y al de páncreas…

Por ello, considera que no se debe investigar y tratar a las personas como un ente unitario sino que se debe tener en cuenta el sexo puesto que su genética es distinta. Esta es, en su opinión, la mejor manera de ayudar a una persona.

Una explicación más de la comunidad científica

Esta explicación, meramente científica y que no entra en ningún tipo de consideración ideológica, desmonta la ideología de género. Y como el de Junien hay mucho más comentarios de científicos pese a la potente propaganda que apoya a estos grupos.

Y es que durante décadas los llamados “estudios de género” han conseguido imponer la visión de que la identidad de una persona es un componente completamente separado de la identidad sexual. La conclusión a la que han llegado los grupos LGTB y feministas es que las diferencias entre hombres y mujeres son únicamente una “construcción social”.

Antonio Federico: “Los datos científicos muestran diferencias claras entre el cerebro masculino y femenino, diferencias que son genéticas”

Por ejemplo, Actuall ya informaba cómo el profesor de Neurología de la Universidad de Siena, Antonio Federico, afirmaba que “los datos científicos muestran diferencias claras entre el cerebro masculino y femenino, diferencias que son genéticas, hormonales y en la estructura anatómica y fisiológica, con consecuencias importantes en la función cerebral e incluso de ciertas enfermedades”.

Es decir, ser hombre o mujer no se puede disfrazar con vestimentas, con una operación o con hormonas sino que va más allá. “Mujeres y hombres son diferentes no sólo en la anatomía y en la manera de afrontar la vida sino también en el uso de uno de los órganos más importantes del cuerpo, por ejemplo el cerebro”, agregó. Y es que estas diferencias provocan que un hombre y una mujer tomen decisiones distintas debido a sus diferencias cerebrales.

Ejemplos disparatados (pero reales) de lo que ocurrirá con la ley LGTBI de Cifuentes

La película La vida es bella, de Roberto Benigni, demuestra que hasta del horror se puede sacar humor. Quizá porque las peores atrocidades tienen algo de ridículo, de risible; y nada hay más satirizable que un tirano o un impostor.

La Ley LGTB de Cristina Cifuentes, que está a punto de entrar en vigor en los colegios, (y la de Transexualidad aprobada hace unos meses) nos lo pone en bandeja. No hace falta pedirle a José Mota que haga un sketch, porque el propio texto de la norma da muchísimo juego. Es todo tan extravagante, tan surrealista, que serviría de guión para varios shows de Martes y Trece o aquellos añorados Tip y Coll.

Comenzando por su enunciado, que parece sacado de una diálogo de Groucho Marx: una ley que quiere acabar con la discriminación, discriminando a la mayoría de la población (lo que no somos gais, lesbianas o transexuales). Y que al violar la presunción de inocencia (al invertir la carga de la prueba), nos convierte a todos en sospechosos de homofobia mientras no se demuestre lo contrario.

Nos partiríamos de la risa, si no fuera porque sus consecuencias pueden ser dramáticas para nuestros hijos, que tendrán que aprender obligatoriamente la realidad LGTB en las aulas.

Esa mezcla de ‘tragi’ y comedia nos dio la idea de coger la ley y llevar los delirantes postulados de la Ideología de Género hasta sus últimas consecuencias. Y nos salió una sitcom surrealista. ¿Qué pasa ahora si el varón dice ser mujer y denuncia a la suya por violencia de género?

Se encargó de ello una de nuestras plumas más sagaces: la de Javier Torres (plumas periodísticas, no empecemos). Se ha lucido, como puedes ver, pero tampoco le costó excesivamente: se limitó a seguir casi al pie de la letra la ley LGTB para llegar a consecuencias tan disparatadas como reales.

No lo tuvo difícil porque una ley tan mal hecha está llena de socavones, se le ven las costuras ideológicas, y no hay cubos suficientes para sus innumerables goteras inconstitucionales.

Ejemplos disparatados (pero reales) de lo que ocurrirá con la ley LGTBI de Cifuentes

Hecha la ley, hecha la trampa. O cómo un varón, registrado como mujer, puede conseguir que su esposa vaya a la cárcel por violencia de género. Todo es posible con las normas LGTBI aprobadas por la Comunidad de Madrid.

Anuncio de Fiat en el que una mujer pega al hombre / YouTube

Por Javier Torres

Aunque parezca mentira, esto es lo que a partir de septiembre puede ocurrir en cualquier aula de la Comunidad de Madrid tras la aprobación de la “ley de Protección Integral contra la Discriminación por Diversidad Sexual y de Género” el pasado mes de julio. Tiren a la basura los libros de Orwell, Robert Hugh Benson o Aldous Huxley, porque la ciencia ficción ya está aquí:

Madrid, año 2016. Hace días que Manolo no sonríe. Le han excluido del equipo de fútbol por blandito y algunos de sus compañeros de clase hacen continua mofa de ello. El joven Manolo, 13 años, no encuentra consuelo entre sus amigos, que ya no le llaman para jugar al fútbol en los recreos.

Por suerte para él su colegio es mixto y en su clase también hay chicas. No se arranca a ir con ellas, por el qué dirán. Y así pasa dos días, muy solo, deambulando por el patio del colegio. Hasta que se le acerca una de sus compañeras y le invita a jugar. Él duda, pero le queda eso o la marginalidad. Entonces dice que sí.

Manolo ha encontrado entre las chicas un refugio, y muy pronto comienza a divertirse con ellas. Ahora son sus amigas. Y él cree ser una más, así se lo hace saber a su profesor.“Quiero que a partir de ahora todos me llamen Manuela”.

El profesor, don Evaristo Iñíguez, casi 30 años de profesión, cree estar curado de espanto porque ha visto de todo entre los muros del colegio concertado en el que -mal que bien- ha resistido durante tanto tiempo: un nuevo plan educativo cada cuatro años, jefes de estudio que van y vienen, directores que imponen un tanto por ciento de aprobados en cada grupo, claustros que parecen el club de la comedia por las ocurrencias de los docentes, reuniones de padres que acaban en batalla campal, excursiones con los alumnos a museos de arte contemporáneo…

Don Mariano y doña Francisca no se ponen de acuerdo

Pero nunca esto, nunca se había topado con un alumno que de la noche a la mañana le dice que ya no se siente hombre, sino mujer. Además de exigir que le llamen Manuela, anuncia que mañana vendrá con el uniforme de las chicas: falda y leotardos. Don Evaristo traga saliva, cuenta hasta diez y aún no da crédito. Sabe que lo que en otra época hubiera sido tarea del psicólogo, ahora es de absoluta normalidad democrática. Es la ley. La de Cifuentes. Y no tiene más remedio que acatarla.

Con la ‘Ley Cifuentes’ los profesores no solo no podrán impedir a los alumnos vestir como el sexo contrario, sino que estarán obligados a llamar al alumno con el nombre con que desee ser llamado

Porque el texto de la norma LGTBI señala que es perfectamente válido que el niño que se sienta niña -o viceversa- elija vestir el uniforme que crea conveniente. Los profesores no solo no podrán impedírselo, sino que estarán obligados a llamar al alumno con el nombre con que desee ser llamado. Tampoco hace falta operación quirúrgica alguna o que el chico sea sometido a un tratamiento hormonal (aunque puede solicitarlo, pues la ley lo contempla). Él se siente mujer, y eso es lo único que cuenta.

Rápidamente don Evaristo telefonea a los padres de Manuel (aún le llama así en sus pensamientos) con la esperanza de encontrar algo de sensatez al otro lado de la línea. Un contrapeso a la rigidez de la norma y la conducta del chaval. Pero el matrimonio no pasa por su mejor momento, y no es casualidad que mientras el padre, don Mariano, muestra su estupor, la madre, doña Francisca, parece encantada de la vida. “Mi hijo se siente mujer y me parece perfecto”, dice la señora.

Se acabó que los padres puedan elegir la educación de sus hijos. En el caso de que el hijo solicite el cambio de sexo, los padres deberán autorizar el tratamiento de transexualidad, pero si se niegan, la decisión de los progenitores puede ser revocada.

La venganza ante el Registro Civil

Las cosas no pintan mucho mejor para el profesor. Por si fuera poco, don Evaristo, por ley, tiene que celebrar el “día LGTBI” el 17 de mayo y el 18 de junio de cada curso. Y es dogma de fe porque los profesores no pueden discutir los preceptos de esta ideología. Cuidado con lanzar un mensaje equivocado a sus alumnos.

Don Evaristo cae en la cuenta de que el trimestre pasado la madre de Manuel le dijo que estaban al borde de la ruptura. Ella está enamorada de otra mujer. Ahora incluso confiesa que se plantea cambiar de sexo. Al profesor, claro, le van encajando las cosas.

Estamos en 2016 y ya nadie nace como hombre o mujer, lo único que determina el sexo es “la identidad de género”. Cada cual elige la suya, libremente, y tantas veces como quiera

El padre decide vengarse y acompaña a su mujer al Registro Civil. Si ella se inscribe como hombre, él lo hará como mujer. Estamos en 2016 y ya nadie nace como hombre o mujer, lo único que determina el sexo es “la identidad de género”. Cada cual elige la suya, libremente, y tantas veces como quiera, sin necesidad de informes médicos ni operaciones quirúrgicas: una firma en el Registro Civil, y a otra cosa.

Al llegar a casa los padres de Manuel mantienen una acalorada discusión. A Francisca no le ha parecido muy buena idea lo del cambio de sexo de Mariano, que muy pronto pasará a ser su ex marido. O ex mujer. Bueno, qué más da. Los gritos suben de tono, y la bronca es ya insoportable. Él, o sea, Francisca, pierde los nervios y abofetea a ella, o sea, a Mariano.

La ley contra la violencia de género consagra la asimetría penal y el fin de la presunción de inocencia para el varón.

Mariano, mujer a todos los efectos legales, acaba de ser maltratado por su esposo. Es un caso de violencia doméstica, y llama a la policía. Los agentes aplican al dedillo la ley contra la violencia de género y detienen a Francisca por maltratar a su mujer. Más tarde la encierran en el calabozo, pues para ello no ha hecho falta más que la denuncia de Mariano.

Esta ley, recordemos, eliminó la presunción de inocencia para el hombre. El Estado protege a quien figure como mujer independientemente de si nació hombre, así que Francisca al calabozo.

Bienvenidos a la ideología de género.

Las vividoras del género y la tasa de inevitabilidad. Una reflexión de Alicia Rubio/Profesionales por la ética.

Las vividoras del género y la tasa de inevitabilidad. Una reflexión de Alicia Rubio/Profesionales por la ética.

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Cuando unas cifras de siniestrabilidad son altas, por ejemplo, imaginemos que hay 10.000 muertos anuales en accidentes de tráfico, lo primero que se hace es estudiar las causas, caso por caso, para tratar de descubrir las razones de tan alto índice de muertes, y tratar de solventarlas.

Lo normal sería descubrir que hay carreteras mal trazadas o deterioradas, puntos negros de accidentes por causas diversas, muertes por no utilizar los cinturones, por conducir bajo los efectos del alcohol… y poner en marcha todas las acciones necesarias para eliminar esas causas.
Con nuevas carreteras, campañas de concienciación, multas disuasorias…el índice de muertes bajaría mucho y fácilmente.

Sin embargo, cualquier persona sensata sabe que, a partir de un punto, bajar la siniestrabilidad en el tráfico es prácticamente imposible: no hay ley, ni obra pública que evite que un conductor se duerma, que sufra un despiste, que cometa un error, que le de…

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DICTADURA FEMINAZI, EL CRIMEN MENTAL.

Totalitarismo y censura feminazi. Ingeniería social, adoctrinamiento de masas. El poder fomenta el gran negocio de la discordia y la violencia. Individuos disociados unos de otros para un mayor «control social».

A esto  nos están conduciendo, ¿esto es lo que la gente quiere?, PUES YO ME REBELO, SI SIGUE ASÍ, PIENSO DESOBEDECER CON TOTAL DESCARO.

Orwell, en su novela 1.984,de la que vemos aquí escenas de la película sobre la misma, marcó 1.984, bueno….sencillamente, ha ido un poco mas lento, PERO HACIA ELLO VAMOS.

ESTO ES LO QUE LE GUSTA, SIN IR MAS LEJOS, A ESA IGNORANTE, INCULTA DE LEIRE PAJÍN la cual, solo con un gobierno socialista podría llegar a donde ha llegado, ya que, ¿méritos?, NINGUNO, su intelecto –discutible— y su preparación académica la da para, como mucho, Auxiliar Administrativa. Y NO DE LAS MEJORES.

Para rematar, una excelente y magistral clase sobre la ideología de género, este es largo pero NO TIENE DESPERDICIO: