
ABC Martes, 05.01.08
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LA LIBERTAD, SI NO ES INDIVIDUAL, NO ES LIBERTAD. Politicamente MUY incorrecto.
Etiqueta: IDEAS

ABC Martes, 05.01.08
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Carta del Esposo Ausente:
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Quiero decir, ante todo, que no me guía ninguna intención política en las reflexiones que expongo a continuación. Al menos no en el sentido práctico. Primero, porque carente de cualquier ambición, inclinación o vocación de cargo público, no tengo sardina que arrimar a ningún ascua y segundo, porque mi interés por la política es puramente teórico, sin que me preocupe otra cosa que vivir en paz con todo el mundo. Y esa paz que a todos nos preocupa y que a todos nos complace, no se logra por otro camino que por el de la educación y la cultura, y la cultura política es, en general, bastante deficiente en nuestra sociedad, en la que, sin embargo, todo el mundo habla de política y dogmatiza sobre el asunto público con una evidente carencia de conocimientos, lo que añade la confusión a la ignorancia.
Es curioso percibir cómo nadie se atreve a hablar de medicina o de matemáticas sin los conocimientos teóricos y especializados siempre necesarios para emitir opiniones sensatas; sin embargo, cualquiera se lanza a pontificar sobre materias tan abstractas como el derecho, la filosofía, la política o la religión, e incluso sobre lingüística, y más aún ahora que hemos hecho de la lengua una bandería política y, por ello, las opiniones que se emiten al respecto de estas cuestiones, no solamente en tertulias informales sino incluso en los mass media y por gentes, a veces de cierto pretendido nivel cultural, suelen ser bastante pintorescas, cuando no absolutamente erráticas.
Por eso, ahora que no se nos cae de los labios la palabra democracia, la cual hemos sacralizado, haciendo de esta forma política el compendio de todas las excelencias y felicidades, hemos dado en olvidarnos del liberalismo y de lo que el mismo significa en el desarrollo político de la propia democracia, tal como hoy debe ser entendida. Si pretendemos que esta comporte las cotas de libertad y de desarrollo de la convivencia tal como ansiamos cuantos hemos asumido el principio de un hombre, un voto, parece oportuno que hagamos una somera reflexión sobre ambos conceptos a fin de que la libertad no se vea aherrojada y sometida incondicionalmente al criterio de una mayoría, por muy democrática que esta sea, como lo está en los regímenes totalitarios, a la voluntad de un tirano.
Digamos, ante todo, que liberalismo y democracia no son términos equivalentes, sino más bien contradictorios, aunque esta afirmación pueda causar asombro a la mayor parte de quienes lean esta líneas. Sin embargo el concepto de libertad, de donde procede directamente el de liberalismo, casa muy mal con las diversas formas de ejercicio del poder político, ya sean democráticas o autoritarias porque todas ellas, necesariamente, tienden a limitar la autonomía del individuo.
Democracia y liberalismo son dos respuestas a dos cuestiones de derecho político que difieren profundamente entre sí. La primera, democracia, responde al planteamiento de “quién debe ejercer el poder”; y la segunda, liberalismo, al de “qué limitaciones debe tener el poder político, ejérzalo quien lo ejerza”. En otras palabras: la democracia no justifica el uso arbitrario del poder político, por mucho que el sufragio universal se erija mediante las elecciones en decisor del titular de dicho poder, porque una cosa es la titularidad del mismo y otra muy distinta la legitimidad de sus decisiones de gobierno, sobre todo cuando en las cámaras exista una mayoría, ya absoluta, ya pactada, que mediante la disciplina de partido prostituya la decisión y el voto en conciencia de los representantes del pueblo.
Es, por tanto, el liberalismo el principio soberano que proclama que el poder no puede ser absoluto porque las personas tienen derechos anteriores y previos a toda injerencia del Estado. Esta concepción personalista de la política es, sin duda, anterior y superior al propio concepto de democracia. Así lo comprendieron los fundadores de los Estados Unidos, los cuales son la democracia más antigua de las hoy existentes. Washington, Madison, Franklin, etc., en su lucha por la libertad, huían precisamente del propio concepto de democracia, porque lo consideraban tiránico. Para establecer el naciente Estado americano sobre una base más firme y más libre, preferían una concepción distinta y seguramente menos precisa, pero más a su estilo: la de república federal (Madison, J. El federalista. Whorth.& Mauer, Boston, 1878, pag. 12).
Para ellos el concepto de república (res publica, es decir: cosa pública) enmarcaba mejor sus anhelos de libertad y de independencia.
El poder público, como dice Ortega, tiende siempre y dondequiera a no reconocer límite alguno. Es indiferente que se halle en una sola mano o en la de todos. Sería por lo tanto un error de bulto, una ingenuidad absoluta, creer que a fuerza de democracia podemos esquivar el absolutismo; todo lo contrario: no hay tiranía más feroz ni autocracia más salvaje que la difusa e irresponsable del pueblo (Ortega y Gasset, J. El espectador. Sánchez y Leal, Madrid, 1950, pag. 594).
Por eso quien es verdaderamente liberal mira con desconfianza y con plausible recelo los fervores democráticos que tienden a diluir las libertades personales. Así sucede, por ejemplo, con el tradicional desprecio que desde las instancias democráticas más interventoras se tiene por la propiedad privada, que se persigue demagógicamente mediante un nivel excesivo de impuestos que sirven literalmente para comprar el voto de ciertas capas sociales, las cuales buscan en la subvención y en el subsidio (necesarios en prudente medida) lo que debe de ser conseguido mediante el esfuerzo, el mérito y la igualdad de oportunidades.
Así pues, frente al poder omnímodo del Estado burocrático y pretendidamente benefactor, que usa y abusa de su legitimidad democrática, el principio liberal significa la exaltación del derecho privado, aspira a la consecución, en definitiva, de un espacio de privacidad, un privilegio, en el que la persona se libere, en la posible proporción, del abuso intervencionista al que la soberanía tiende siempre en el ejercicio del poder.
Por lo tanto el concepto de democracia es en sí mismo poco estimable políticamente si no va indisolublemente unido al de liberalismo. No reconoceremos, pues, otra democracia que la democracia liberal, aunque sabemos de antemano que ambos términos son difícilmente maridables. Sin embargo, pese a su imposible fusión, existen múltiples maneras de que se solapen y complementen. Rafael del Águila ha descrito esta opción con el original nombre de “El Centauro transmoderno” (Vallespín, F. Teoría de la política, vol. 6. Alianza, Madrid, 1995, pag. 628.), tomando el mito del animal mitad hombre mitad caballo, en el que cada parte representa tendencias contradictorias, pero de las que puede surgir una resultante que satisfaga las también contradictorias tendencias del problema político. Este problema no es sino el de la convivencia humana, ya que el hombre, como fue considerado por Aristóteles, no es otra cosa que un animal político y quiéralo o no, solamente pude vivir en la “polis”, es decir, en la sociedad, que es en realidad una creación política, sin la que la vida humana no es comprensible, ya sea como actor protagonista o como comparsa. En esta, pues, difícil simbiosis transgénica de liberalismo y democracia, los teóricos y los estudiosos de los sistemas políticos, desde Hume o Montesquieu hasta otros de nuestros días, han ideado soluciones y herramientas para que la tiranía no tenga asiento en el sistema democrático.
No es ajeno al tinglado político el hecho religioso o, si se quiere, el sistema de creencias. No puede haber vida social sin dicho sistema, la agnosis, la apatía, el escepticismo, la irreligiosidad, en suma, son malos compañeros de viaje para la convivencia humana y, por lo tanto, para la propia democracia. Grecia y Roma, maestras en la construcción de andamiajes políticos, así lo comprendieron, y consecuentemente estimularon por todos los medios el culto público y la pietas y ello no es cuestión baladí. Alexis de Tocqueville, que tuvo la perspicacia de estudiar la democracia americana, cuando dicho sistema aún no había fructificado adecuadamente en Europa, dice textualmente: «Uno de mis sueños al entrar en la vida política, era trabajar por conciliar el espíritu liberal y el espíritu religioso, la sociedad nueva y la Iglesia» (Tocqueville, A. La democracia en América. Aguilar, Madrid, 1972, pag. 255).
Este sueño que Tocqueville comentaba así a un amigo en 1843, se había alimentado y fortificado ante el espectáculo que el autor había observado en los Estados Unidos, donde, el espíritu político y el religioso marchaban perfectamente coordinados, justo al revés de lo que sucedía en la Europa de aquel entonces. Religión y libertad habían presidido concertadamente la formación de la Nueva Inglaterra por los puritanos, quienes habían llevado al Nuevo Mundo su cristianismo “republicano y democrático”. Sería sumamente largo a los propósitos de este artículo entrar en consideraciones históricas al respecto del hecho religioso, sobre todo del cristianismo; pero, por lo mismo que un liberal no puede por menos de respetar profundamente las creencias íntimas e individuales de todo el mundo, tampoco puede dejar de sentirse responsable ante sí mismo de un sentimiento religioso, sea de la confesión o estilo que sea, o aún de elaboración estrictamente personal. Ello no implica ni beatería ni sumisión al dogma, sino un sentimiento de que la vida humana tiene un sentido trascendente, de que el hombre, como decía Unamuno, es “un conato de eternidad”. Pero el profundo desprecio que cierta parte de la sociedad, la más proclive al intervencionismo y al recorte de las libertades individuales, siente por la religión, no aporta nada a la convivencia, es decir, aporta algo profundamente negativo: la ignorancia de nuestra historia y de la formulación de la idea de Europa tal como se ha desarrollado.
En resumen: la Democracia Liberal es el logro más importante y genial que el hombre moderno ha sido capaz de realizar. Es una aventura que ha durado dos centurias y que de consolidarse puede durar indefinidamente. Markoff ha preconizado que la marea democrática es imparable, pero nosotros añadimos que si no va firmemente unida al espíritu del liberalismo, no se habrá progresado en política absolutamente nada.
Los principios sobre los que se basa, pues, el Estado liberal-democrático, y a los que implícitamente ya nos hemos referido a lo largo de las líneas que anteceden, son los siguientes:
– Individualismo.
– Nomocracia (predominio o soberanía de la Ley sobre la arbitrariedad).
– Equilibrio de poderes (separación de legislativo, ejecutivo y judicial).
– Democracia (en el sentido de elecciones libres y periódicas, fijando de antemano su periodicidad).
– Sistema representativo-voluntarista (con libertad absoluta de voto, sin sujeción a líneas de partido ni a mandatos imperativos enmascarados)
La tabla de declaración de los derechos fundamentales como anteriores al Estado, sagrados e inalienables, suprema barrera de todas las actividades del poder; la vinculación de la soberanía a la voluntad popular, pero concretada en la norma o ley fundamental como superior a los poderes del Estado, los cuales distribuyen sus funciones en órganos iguales y distintos, para que mutuamente se limiten y, haciendo imposible la arbitrariedad, hagan efectiva la libertad; la creación de toda instancia imperativa, de toda norma o poder, por la propia voluntad de los ciudadanos; son las ideas que expresan, en síntesis, el contenido de estos principios cuya realización constituye la sustancia de la verdadera democracia liberal (Markoff, J. Olas de democracia. Technos, Madrid, 1996, pag. 125).
Como puede verse, en una democracia como la nuestra actual, en la que el principio individualista cede ante los intereses espurios de la compra de votos, mediante la demagogia del gasto inmoderado (que sale de los impuestos), en la que la separación de poderes es una ficción que los partidos políticos manejan a su gusto, eligiendo a los jueces según el peso de las diversas ideologías en las cámaras y donde el legislativo y el ejecutivo confunden sus funciones mediante expedientes de arreglos impresentables o del uso y abuso de la legislación administrativa. Una democracia donde igualmente se conculca el principio democrático por los partidos políticos que elaboran candidaturas cerradas con las que se impide la libre elección de las personas (lo que vicia también el principio individualista) y donde la representación de las voluntades está sujeta a las instrucciones de la dirección y del aparato de cada partido, y un largo etcétera que sería demasiado extenso para comentar aquí, propician una democracia que tiene muy poco de liberal y un mucho de autoritaria…
Por ello, los liberales aún tienen un largo camino que recorrer y una lucha tenaz por delante para lograr un sistema más limpio, más justo y, en suma, más liberal.
Desgraciadamente, la autonomía y la iniciativa de los individuos son ahora dos valores en baja, ante la planificación interventora creciente, enmascarada tras las disposiciones burocrático-administrativas y ante la agresión constante al primero de los derechos individuales, la propiedad privada, sin el respeto a la cual son letra muerta todos los demás derechos humanos proclamados a bombo y platillo por los demócratas de toda la vida que ejercen ahora el poder. Nada nuevo en suma, pues, como dice Ortega, «Los demócratas de ayer, son los tiranos de hoy»( Ortega y Gasset, J. op. cit., pag. 598.) .
Texto: Fernando Álvarez Balbuena para Asturias Liberal
El durísimo ataque que todo Occidente está recibiendo por parte del Islam está despertando las conciencias de un buen número de intelectuales, que ya han comenzado a denunciar públicamente la realidad de esta destructiva religión.
Es el caso de la escritora y periodista italiana Oriana Falacci, que ha publicado un libro titulado «La Fuerza de La Razón» (Editorial La Esfera de Los Libros) del que, por su enorme interés, reproducimos algunos fragmentos.

Oriana Fallaci (Florencia, 29 de junio de 1929 – Florencia, 15 de septiembre de 2006) fue una escritora y periodista italiana. Como periodista obtuvo un gran prestigio internacional, en especial gracias a sus entrevistas a personajes famosos.
Oriana Fallaci sobre el Islam:
Los fragmentos reproducidos a continuación ha sido extraídos del libro «La Fuerza de La Razón». (Editorial La Esfera de Los Libros) de la escritora y periodista italiana Oriana Fallaci.
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«Escribo porque es mi deber. Un deber que me está costando la vida. Y por deber he examinado a fondo esta tragedia, la he estudiado a fondo. En los dos últimos años no me he ocupado de otra cosa; por no ocuparme de otra cosa he descuidado ocuparme de mí misma. Y me gustaría morir pensando que tanto sacrificio ha servido para algo.»
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«Si dices lo que piensas sobre el Vaticano, sobre la Iglesia Católica, sobre el Papa, sobre la Virgen, sobre Jesucristo, sobre los santos, no te pasa nada. Pero si haces lo mismo con el islam, con el Corán, con Mahoma o con los hijos de Alá, te conviertes en racista y en xenófobo y blasfemo y culpable por discriminación racial.»
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«Si eres occidental y dices que tu civilización es una civilización superior, la más evolucionada que haya producido este planeta, vas a la hoguera. Pero si eres un hijo de Alá o un colaboracionista suyo y dices que el islam siempre ha sido una civilización superior, un faro de luz, y si según las enseñanzas del Corán añades que los cristianos hieden como las cabras y los cerdos y los monos y los camellos, nadie te toca. Nadie te denuncia. Nadie te procesa.»
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«Hoy está de moda darse golpes de pecho a cuenta de las Cruzadas, echar pestes de Occidente a cuenta de las Cruzadas, considerar las Cruzadas una injusticia cometida contra los pobres musulmanes inocentes. Pero antes que una serie de expediciones encaminadas a reconquistar el Santo Sepulcro, las Cruzadas fueron la respuesta a cuatro siglos de invasiones ocupaciones vejaciones carnicerías. Fueron una contraofensiva para bloquear el expansionismo islámico en Europa.»
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«No son sólo los Bin Laden, los Saddam Hussein, los Arafat, los jeques Yassin, los terroristas que saltan por los aires junto a los rascacielos o los autobuses. Son también los inmigrantes que se instalan en nuestra casa y que sin respeto alguno por nuestras leyes nos imponen sus ideas. Sus costumbres, su Dios.»
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«En todas las mezquitas de Europa la oración del viernes va acompañada de la exhortación que incita a las mujeres musulmanas a «parir al menos cinco hijos cada una». Y cinco hijos no son precisamente pocos. En el caso de un inmigrante con dos mujeres, se convierten en diez. (…) Y no me digáis que entre nosotros la poligamia está prohibida, porque mi indignación aumenta y te recuerdo que si eres un bígamo italiano o francés o inglés etcétera vas derecho a la cárcel. Pero si eres un bígamo argelino o marroquí o paquistaní o sudanés o senegalés, etcétera, nadie te toca un pelo.»
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«Pensar ilusamente que existe un islam bueno y un islam malo, es decir darse cuenta de que existe sólo un islam, que todo islam es una charca y que a este paso terminamos todos ahogados en esa charca, va contra la Razón. No defender el propio territorio, la propia casa, los propios hijos, la propia dignidad, la propia esencia va contra la Razón.»
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«Para apagar el incendio, pues, nos hace falta ante todo y sobre todo contar con Europa. Pero, ¿cómo hacer para contar con una Europa que es ya Eurabia, que recibe al enemigo con el sombrero en la mano, lo mantiene e incluso le ofrece el voto? ¿Cómo hacer para fiarse de una Europa que se ha vendido y se vende al enemigo como una prostituta, que islamiza a sus hijos y los entontece y los confunde desde el momento en que van a la guardería? En definitiva, una Europa que no sabe razonar.»
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«A pesar de las matanzas con las que los hijos de Alá nos ensangrientan y se ensangrientan desde hace más de treinta años, la guerra que el islam ha declarado a Occidente no es una guerrilla militar. Es una guerra cultural. Una guerra que, como diría Tocqueville, antes que nuestro cuerpo quiere atacar nuestra alma. Nuestro sistema de vida, nuestra filosofía de la Vida. Nuestra forma de pensar, de actuar, de amar. Nuestra libertad. No te dejes engañar por sus explosivos. Son sólo una estrategia. Los terroristas, los kamikazes, no nos matan sólo por el gusto de matarnos. Nos matan para doblarnos. Para intimidarnos, para cansarnos, para desanimarnos, para chantajearnos. Su objetivo no es llenar los cementerios. No es destruir nuestros rascacielos, nuestra Torre de Pisa, nuestro David de Miguel Ángel. Es destruir nuestra alma, nuestras ideas, nuestros sentimientos, nuestros sueños. Es sojuzgar de nuevo a Occidente. Y el auténtico rostro de Occidente no es América: es Europa.»
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«La libertad y la democracia, amigos míos, hay que quererlas. Y para quererlas es necesario saber qué son y comprender qué encierran ambos conceptos. El noventa y cinco por cierto de los musulmanes rechazan la libertad y la democracia, no sólo porque no saben lo que es, sino también porque, si se lo explicas, no lo entienden. Son conceptos demasiado opuestos a aquellos sobre los que se basa el totalitarismo .
FUENTES: Pues, entre otras, entre otras muchas, ESTA MISMA, AQUÍ.
ANTOLOGIA, DE «LAS PROGRESISTAS ENSEÑANZAS» DE UN PASTOR DE CABRAS DEL DESIERTO AL QUE LE PARECE ¡¡¡¡LÓGICO, NORMAL Y NATURAL!!!! EL ACOSTARSE CON NIÑAS DE 9 A 10 AÑOS.
– «Los hombres están por encima de las mujeres porque Dios ha favorecido a unos respecto de otros, y porque ellos gastan parte de sus riquezas en favor de las mujeres. Las mujeres piadosas son sumisas a las disposiciones de Dios; son reservadas en ausencia de sus maridos en lo que Dios mandó ser reservado. A aquellas mujeres de quien temáis la desobediencia, amonestadlas, confinadlas en sus habitaciones, golpeadlas». (Corán, azora IV, versículo 38).
– «… los hombres tienen sobre ellas [las mujeres] preminencia». (Corán, azora II, versículo 228).
– “Matadlos donde los encontréis, arrojadlos de donde os arrojaron… Si os combaten, matadlos: ésa es la recompensa de los que no creen… Matadlos hasta que no haya persecución, y en su lugar se levante la religión de Alá. (Corán, 2, 186-189).
– “Haré acto de presencia, y quemaré las casas de los hombres que no se presentaron para la oración” (Hadiz*, 9, 250-251, 89.53.330).
– “Se perdonarán los pecados del primer ejército de mis seguidores que invada la ciudad de César” (Hadiz, 4, 109, 52.93.175).
– “¡Profeta! Declaramos que te son lícitas tus esposas; aquellas a las que diste tus dotes, a las que posee tu diestra porque Alá te las ha dado, a las hijas de tu tío paterno, a las hijas de tu tío materno, y a las hijas de tus tías maternas, y a la mujer creyente si se entrega al profeta y el profeta desea tomarla en matrimonio… Aparta de entre ellas a las que quieras; atrae hacia ti a las que quieras, y a la que quieras de aquellas a las que apartaste. No cometes trasgresión. Eso es completamente adecuado para que alivies su mirada, para que no se pongan tristes, y para que se satisfagan con lo que les das” (Corán, 33, 49 y 51).
– “Se me ha dado como botín lícito lo que no fue lícito para nadie más antes de mí” (Hadiz, 1, 199-200, 7.1.331).
– “El profeta recitaba la sura en an-Najm en La Meca, y se postró mientras la recitaba, y aquellos que estaban con él hicieron lo mismo, salvo un anciano que tomó un puñado de piedrecillas o de tierra, y lo levantó hasta su frente, y dijo: «Ya es bastante para mí». Más tarde vi que lo habían matado como a un infiel”. (Hadiz, 2, 100, 19.1.173).
– “Oh Unáis, ve a la adúltera, y apedréala hasta que muera” (Hadiz, 3, 535, 49.5.860).
– “Se dé muerte a sus guerreros, que sus mujeres y niños se conviertan en esclavos, y sus propiedades sean distribuidas” (Hadiz, 5, 309, 59.29.44).
– “Alá maldice al hombre que roba un huevo, y hay que cortarle la mano” (Hadiz, 8, 509, 81.8.774).
– “En los últimos días aparecerá gente joven con pensamientos e ideas necios. Hablarán bien, pero abandonarán el Islam, igual que una flecha abandona su arco. Su fe no superará sus gargantas. De manera que donde los encuentres, mátalos” (Hadiz, 6, 519, 61.36.577).
– “A cualquiera que cambie su religión islámica, matadlo” (Hadiz, 9, 45, 84.2.57).
– “El enviado de Alá maldijo a aquellos hombres que asumen el comportamiento sexual de mujeres, y a aquellas mujeres que asumen el comportamiento sexual de hombres” (Hadiz 7, 513, 72.61.773).
– “El profeta dio órdenes en relación a ellos. Así que les metieron clavos en los ojos, y les cortaron las manos y las piernas, y los abandonaron en Harra hasta que murieron en ese estado” (Hadiz, 5, 354, 59.35.505).
– «¡Oh, mujeres! Dad limosnas, porque he visto que la mayoría de los moradores del fuego del infierno erais vosotras». Ellas le preguntaron: «¿Por qué es así, oh enviado de Alá?». Él contesto: «Maldecís con frecuencia, y sois ingratas con vuestros maridos. No he visto a nadie más deficiente en inteligencia y en religión que vosotras» (Hadiz, 1, 181-182, 6.8.301).
– “No quedará establecida la Hora hasta que combatáis con los judíos, y la piedra detrás de la que se esconda un judío, diga: «¡Oh musulmán! Hay un judío que se esconde detrás de mí, así que mátalo” (Hadiz, 4, 110, 52.94.177).
– “El profeta se casó con ella cuando tenía 6 años de edad, y consumó el matrimonio cuando tenía 9 años” (Hadiz, 7, 50, 62.39.64).
– “Nuestro profeta, el mensajero de nuestro Señor, nos ha ordenado luchar contra vosotros hasta que únicamente adoréis a Alá, o paguéis tributo” (Hadiz, 4, 254-55, 53.21.386).
– “Ninguno de vosotros tendrá fe hasta que me ame más que a su fe, que a sus hijos, y que a toda la humanidad” (Hadiz, 1, 20, 2.8.14).
– “Cuando el profeta escuchó las noticias de que el pueblo de Persia había convertido a la hija de Cosroes en reina, dijo: «Nunca tendrá éxito una nación que convierte a una mujer en su gobernante” (Hadiz, 9, 171, 88.18.219).
– “El enviado de Alá envió a Abduláh bin Atik y a Abduláh bin Utba con un grupo de hombres para matar a Abu Rafi” (Hadiz, 5, 253-55, 59.15.372).
*Hádices: textos islámicos que narran los hechos y dichos de Mahoma.
ESA ES SU DOCTRINA, ¿QUEDA CLARO? Y NO SOLO NO LO NIEGAN SINÓ QUE POR AHÍ TENEMOS «BICHOS ASQUEROSOS» DE ESOS QUE SE SUBEN A UNA TORRE Y EMPIEZAN «AAAHALLA…» molestando mucho al personal, por cierto, QUE LLEGAN MUCHO MAS LEJOS.
ES CURIOSO, MUY CURIOSO QUE, CUANDO SE HABLA DE ESTO, UNOS VAN A MAS Y OTROS DICEN ¡¡¡ESTUPIDECES!!! COMO QUE «PARA INTERPRETAR ESTO HACE FALTA UNA CLAVE QUE…..!
Si claro, NECESITAMOS OTRA «PIEDRA DE ROSETA», ¿NO?.
EL PRESIDENTE DE FRANCIA, MONSIEUR SARKOZY, A PESAR DE PROBLEMAS CON EL TRIBUNAL SUPREMO DE SU PAÍS, INSISTE EN PONER TRABAS A MUCHAS DE ESTAS ¡¡¡¡MIERDAS ISLÁMICAS!!!!.
Y HACE MUY BIEN, ES MAS, SE QUEDA MUY CORTO.
¿RACISMO?, jajajaja, ¡¡NO SEÑOR!! Y O NO SOY RACISTA, PARA NADA, A MI NUNCA ME HA IMPORTADO Y SIGUE SIN IMPORTARME EL QUE UNO SEA MAS OSCURO DE PIEL O MAS CLARO, QUE DICHA PIEL SEA MAS PÁLIDA O MAS ROJIZA, MAS….ES IGUAL…QUE UNOS SEAN MAS RUBIOS Y OTROS MAS MORENOS, OJOS AZULES, VERDES, MARRONES, NEGROS, ESTATURA ALTA O ESTATURA BAJA, CARA MAS REDONDA O CARA MAS…..¡¡¡TODO ESO ES UNA GILIPOLLEZ!!!.
LAS DOCTRINAS, DOGMAS, TODO ESO ES…FATAL Y……Y SI HAY ALGO MAS FATAL QUE TODO LO FATAL..
¡¡¡¡¡¡¡EL ISLAM!!!!!!!.
¡¡¡¡¡EL ISLAM ES NEFASTO!!!!!
Y EL SUJETO QUE SE SACÓ DE LA MANGA DICHA DOCTRINA……..DE LO PEORCITO. UN ANALFABETO QUE PROMULGA LA PEDERASTIA NO ES MAS QUE UN DEGENERADO Y POR TANTO, CUALQUIERA DE SUS IDEAS SON NEFASTAS.
ASÍ DE CLARITO.