Etiqueta: FUNCIONARIOS

Llegan los funcionarios ‘NINI’: ni esfuerzo, ni conocimiento

Pero ¿quién no va a querer ser, por ejemplo, Inspector de Hacienda del Estado, Inspector de Trabajo, Abogado del Estado, o Interventor, con un simple test y una entrevista, ¿seguido de un curso de formación en el que ya cobras un sueldo? La respuesta es obvia.

José María Peláez Martos   Inspector de Hacienda del Estado

Miremos dos años atrás, cuando el Ministerio de Función Pública (ahora integrado en Hacienda y Función Pública) lanzó la idea de que para aprobar cualquier oposición bastaba con hacer un examen tipo test y pasar una entrevista, eliminando los ejercicios orales, y reduciendo los temarios al mínimo, o lo que es lo mismo, despreciando el esfuerzo y el conocimiento necesario en la actualidad para acceder a cualquier puesto de funcionario.

Dentro de esta filosofía «NINI», ya se ha ideado una prueba piloto en el sistema de promoción interna para un Cuerpo, el llamado Escala Técnica de Gestión de Organismos Autónomos, para el que se reducirán los temas a estudiar: de 83 temas se quedarán en 16, y se pasará de los cuatro exámenes actuales a solo uno, de tipo test, pero en el que las respuestas negativas no penalizan.

Miremos ahora a la Generalitat Valenciana en la que se hará también una prueba piloto similar para todos los cuerpos nivel A1 (el nivel más alto de la Administración) que va a consistir en un ejercicio tipo test, y en un curso teórico-práctico de cuatro meses que – dicen – tiene como objetivo facilitar el desarrollo de habilidades comunicativas de relación en el equipo de trabajo y de sociabilización. En esa prueba piloto las bases de la convocatoria determinarán qué capacidades se van a evaluar, como análisis y resolución de problemas, determinación de prioridades y organización, liderazgo, trabajo en equipo…, utilizando para ello pruebas como dinámica de grupos, o entrevistas.

Pues bien, este nuevo sistema de oposiciones ideado es una tremenda aberración, aunque lo estén intentado vender con mensajes grandilocuentes, a los que pocos se pueden resistir: «necesidad de captar talento», «simplificar los trámites», «democratizar la función pública», «valorar las aptitudes de los candidatos» …

Pero ¿quién no va a querer ser, por ejemplo, Inspector de Hacienda del Estado, Inspector de Trabajo, Abogado del Estado, o Interventor, con un simple test y una entrevista, ¿seguido de un curso de formación en el que ya cobras un sueldo? La respuesta es obvia.

Solo se me ocurre pensar que quienes pretenden implantar este sistema pertenezcan a esa generación de jóvenes NINI, que se han dedicado a la política, sin trabajar nunca, salvo los puestos que han ido escalando en el partido político, y sin estudiar demasiado. Recordemos los escándalos descubiertos en los últimos años, relativos a inflar los currículums con estudios inacabados, carreras universitarias terminadas en tiempos récord – eso sí que es talento – o títulos master regalados. Ahora bien, tampoco es cuestión de generalizar, puesto que hay políticos que han llegado a los puestos más altos, presidente del gobierno, vicepresidente o ministro, que pertenecían a Cuerpos Superiores de la Administración: Inspectores de Hacienda, Registradores de la Propiedad o Abogados del Estado.

Todos sabemos que, en el caso de nuestra querida España, este nuevo sistema en el que se sustituyen criterios objetivos – como los que existen en las actuales oposiciones –por otros subjetivos, nos llevaría inexorablemente a que los futuros funcionarios serán aquellos que tengan algún padrino, incluidos, por supuesto, los políticos. Y ya puestos, ¿por qué no podrían ocupar esos puestos los NINI que intentan escalar puestos en el partido político y no lo consiguen? Éste sería un buen premio.

Los promotores de este sistema no deben de olvidar que todos tenemos que cumplir las normas, y ellos los primeros, y la norma principal, nuestra Constitución, establece en su artículo 103 que la ley regulará el acceso a la función pública de acuerdo con los principios de mérito y capacidad. Es decir, los puestos de funcionarios no se pueden regalar.

Como primera medida de esta filosofía «NINI», se ha firmado un acuerdo entre Función Pública y tres sindicatos para implantar este nuevo sistema en la promoción interna- para pasar de un cuerpo a otro superior- confundiendo la carrera administrativa de los funcionarios, que está sin desarrollar, con el acceso a otro cuerpo superior, que, como se ha dicho, tiene que cumplir los requisitos constitucionales de mérito y capacidad. Las dos partes firmantes no han tenido en cuenta la opinión de los más afectados, los cuerpos de nivel A1, porque saben que estarían en contra de esos regalos, y que han propuesto muchas alternativas para solucionar los problemas actuales que tiene la función pública.

Si las medidas que hemos propuesto no les interesan, podría ser porque su objetivo es conseguir miles y miles de estómagos agradecidos, muy importantes en el próximo año electoral, tanto de elecciones políticas como sindicales. De paso, los políticos sustituyen a los funcionarios actuales, altamente cualificados e independientes-pero que en los próximos años se jubilarán casi la mitad-, por estos nuevos funcionarios «NINI», que estarían dispuestos a agradar a los políticos que les han regalado el puesto de funcionario o el acceso a un cuerpo superior.

Recordemos a los políticos que su función es gestionar lo público, pero no son los dueños de la Administración ni de la cosa pública. La existencia de una función pública cualificada e independiente es una condición imprescindible para el correcto funcionamiento del Estado y, en muchos momentos, el elemento corrector de la acción política.

Estos cambios ideados en las oposiciones para entrar como funcionario, o para ascender en la Administración a cuerpos superiores desde niveles inferiores, son un gravísimo atentado contra el esfuerzo, la excelencia y la preparación acreditada. Además, van en contra de los principios constitucionales de mérito y capacidad, y supondrán la muerte de una Función pública profesional, preparada e independiente. No sólo los directivos de la Administración, sino todos los funcionarios y la sociedad deberían oponerse a ello, porque recuerden: un funcionario con menos conocimientos es más vulnerable y manipulable.

¿Inspectores de Hacienda o comisarios políticos?

El Gobierno está dispuesto a hacer Inspector de Hacienda a miles de funcionarios sin comprobar que están capacitados para serlo

Ignacio Ruiz-Jarabo

Son múltiples las ocasiones y variados los formatos en los que desde hace años vengo manifestado mi intensa crítica a la desequilibrada situación jurídica que, a consecuencia del contenido de nuestro Ordenamiento legal, tienen respectivamente el Estado y los contribuyentes. También he criticado que no son pocas las veces en las que, en el curso de una inspección tributaria, los inspectores de Hacienda usan sin matiz alguno las ingentes potestades administrativas que le confieren las normas legales. Estas declaraciones han provocado que con frecuencia se me haya preguntado acerca de la posible dirección política del trabajo de la Inspección de Hacienda, de la posible existencia de órdenes dadas por los responsables políticos para que un inspector se ensañe con un contribuyente concreto o, alternativamente, proporcione un trato de favor a otro. Siempre he respondido lo mismo y además con contundencia, convicción y conocimiento de causa: no hay tal. Sin que resulte posible negar que haya podido existir algún caso aislado, he afirmado con rotundidad que los inspectores de Hacienda ejercen su función con profesionalidad e independencia política. Profesionalidad e independencia que traen su origen en que ningún inspector debe su pertenencia al Cuerpo Superior de Inspectores de Hacienda al favor recibido de un superior si no que por el contrario la ha obtenido por haber demostrado tener el necesario nivel de conocimientos técnicos y legales para serlo. Y lo ha hecho superando un exigente proceso selectivo que respeta los principios constitucionales de mérito y capacidad e incorpora adicionalmente elementos de concurrencia, publicidad y transparencia en las pruebas previstas para demostrarlo.

Sin embargo, esto puede cambiar y de hecho cambiará si el Gobierno lleva adelante el acuerdo suscrito con los sindicatos para modificar el sistema de promoción interna de los funcionarios. De aplicarse lo acordado, miles de funcionarios hoy pertenecientes a otros Cuerpos de la Administración menos cualificados podrán ingresar en el Cuerpo Superior de Inspectores de Hacienda sin más que recibir el parabién de la superioridad política y superar un aberrante test absolutamente impropio para el uso al que se le quiere destinar.

Empezando por el test, éste se compondría de un conjunto de preguntas para las que se propondrán cuatro respuestas alternativas entre las que el candidato debe elegir una. Es obvio que una prueba así es propia de un examen para la obtención del carnet de conducir o de figurar en cualquier semanario para descubrir la afinidad existente en los dos componentes una pareja sentimental. Pero en ningún caso es adecuada para comprobar el nivel de conocimientos técnico-legales que se precisan para ser Inspector de Hacienda. Para más inri, en el acuerdo Gobierno-Sindicatos se prevé que una respuesta equivocada no provoque penalización. Para observar el sin Dios de lo previsto resulta útil hacer unos sencillos cálculos numéricos.

Veamos, por estricta probabilidad estadística el mayor ignorante del mundo acertaría el 25% de las preguntas formuladas por lo que, en una posible calificación máxima de 10, ya parte de 2,5 puntos que le son regalados. Quiere decirse que para aprobar -obtener un 5- le bastaría con saber responder acertadamente a otro 25% de las preguntas incluidas en el cuestionario ¿Puede de verdad considerarse que aquél que solo sabe una cuarta parte de lo que se le pregunta ha demostrado tener los conocimientos necesarios para ejercer la compleja y delicada función que ejerce un Inspector de Hacienda? Francamente, no y por ello hay que exclamarlo con toda la crudeza que merece la cuestión: El Gobierno está dispuesto a hacer Inspector de Hacienda a miles de funcionarios sin comprobar que están capacitados para serlo.

Es obligado preguntarse entonces cual va a ser el criterio para seleccionar a los nuevos inspectores entre aquellos que aspiren a serlo, y aquí entra en juego la segunda parte del proyecto gubernamental pactado con los sindicatos. que es la valoración personal que de cada aspirante realicen sus superiores. Expresándolo en román paladino, será Inspector de Hacienda quien de manera libérrima, caprichosa y subjetiva decidan los responsables políticos del proceso. Es decir, lo será aquel que haya demostrado ser un “buen chico” -es la expresión que utilizan los miembros del Gobierno cubano para explicar cómo se deciden los nombramientos y ascensos en el sistema político vigente en Cuba-.

El fin de la independencia profesional

De acuerdo con lo expuesto, para ser inspector no será preciso disponer de las condiciones objetivas que habilitan para cumplir la función. Por el contrario, se precisará contar con el placet del responsable político de turno al que, además, los nuevos inspectores deberán la condición a la que han accedido. No hace falta ser un lince para imaginar lo que se nos avecina que no será otra cosa que inspecciones de Hacienda decididas políticamente, dirigidas políticamente y finalizadas políticamente. Está claro, el Gobierno pretende disponer de un ejército de comisarios políticos que, realizando inspecciones políticas, pueda amedrentar a todo aquel que le moleste, ya sea miembro de partidos de la oposición, periodista que no escriba a su dictado, analista que ose criticar su ejercicio del poder o famoso que no esté dispuesto a apoyarle públicamente. Bienvenidos a una proyectada nueva agresión al Estado de Derecho que en esta ocasión acabaría con la independencia en la labor profesional de unos funcionarios como son los inspectores de Hacienda.

¿Compartes la opinión del pijo-progre, Monedero?

Yo, por supuesto que no, ni los funcionarios NI NADIE.

Es decir, si alguien, individualmente y porque a el le da la gana quiere, es su decisión pero ¿por decreto, por orden del estado o alguna administración? NI DE COÑA.

Y DESDE LUEGO, YO ACONSEJARIA NO SOLO NO HACERLO SINÓ DESOBEDECER A LOS GOBIERNOS, LA U.E. Y LA ONU PORQUE ESTO ES UNA INVASIÓN EN TODA REGLA QUE ESTABA DIABOLICAMENTE PLANEADA DESDE HACE TIEMPO.

YO NO PIENSO AYUDAR EN NADA, ABSOLUTAMENTE EN NADA, NO ME SALE DE LOS COJONES.

Y volviendo al BOLCHEVIQUE ESTALINISTA DE MIERDA ESTE, que le pida mas dinero a sus amigos iranies y venezolanos, se compre una isla desierta y se los lleve a todos con el.

Avatar de jesaalAnálisis en clave liberal

Según el podemita, Monedero: «Los funcionarios deberían ceder su paga extra a los refugiados»

Cada vez que un podemita habla, suben la luz y el panCada vez que un podemita habla, suben la luz y el pan

Ver la entrada original

LA IMPORTANCIA DE LOS CHURROS Y EL CAFÉ

 

 

Dos leones huyeron de un zoológico.

 

En la huida cada uno partió con rumbo diferente. Uno fue para el monte y el otro para el centro de la ciudad. Los buscaron por todos lados y nadie los encontró.

 

Después de una semana y para sorpresa de todos, volvió el león que había huido al monte.

Regresó flaco, famélico y con fiebre. Fue reconducido a la jaula.

 

Pasaron tres meses y nadie se acordó del león que se había ido para el centro de la ciudad hasta que un día el león fue recapturado y llevado al zoo. Estaba gooooordo, sano, desbordante de salud.

 

Al ponerlos juntos, el león que huyó para al monte le pregunta a su colega:

–¿Cómo estuviste en la ciudad tanto tiempo y regresas tan bien de salud?. Yo que fui al monte y pese a la época de veda, no hay un solo bicho para comer. Muerto de hambre, decidí entregarme.

 

El otro león le explicó:

–A mí me pasó todo lo contrario. Estoy en España, me dije, voy a un lugar donde difícilmente me busquen y me escondí en los Ministerios. Cada día me manducaba a un funcionario y nadie advertía su ausencia.

–¿Y por qué te pescaron?… ¿Se acabaron los funcionarios?

 

— Nada de eso… Los funcionarios públicos nunca se acaban. Sucede que cometí un error gravísimo. Ya había comido a 20 Asesores, 8 Directores, 5 Coordinadores, 22 Secretarias Privadas, 20 Sindicalistas, 15 Jefes de Zona, y nadie notó que habían desaparecido. Pero el día que me comí al Ordenanza que se encarga de servir los churros y el café… se fastidió todo!!!…

LA FÁBULA DEL FUNCIONARIO MALVADO.

Érase una vez una nación en la que todo el mundo era feliz, donde:

– Un nene semianalfabeto sin la ESO se ponía a apilar ladrillos y ganaba 4.000 euros al mes.

– Marroquíes y rumanos parían a sus hijos porque cobraban 2.500 euros y tenían guarderías gratis.

– Un ecuatoriano se traía a su familia a operarse de juanetes.

– Los ministros se entretenían encargando estudios estúpidos sobre la reproducción de la lagartija espongiforme.

– A la oposición le regalaban trajes y se iban a puticlubs gastos pagados por el ayuntamiento de turno.

– En el Senado se ponían traductores.

– El mago bueno ZP cuidaba de todos.

– Todo era feliz y feliza (por aquello de la igualdad).
Pero en este bonito país no todo era perfecto, había un malvado llamado «El funcionario», vago entre los vagos, tomador de cafeses y fumador de cigarros, de trato desagradable, forrado y sinvergüenza, que vivía de lo robado a los honrados banqueros y políticos, a los honrados curritos que no defraudaban (sólo preguntaban con IVA o sin IVA).

Pues bien, nuestro protagonista era un tierno obrero salido de un instituto con 18 años sin aprobar ni el recreo llamado Jonathan, volvió un día del tajo y decidió comprarse un BMW serie 3 con el Pack Sport, llantas, y le puso fluorescentes y un equipo de música con subwoofer y una casita pareada.

En el banco, el señor director, muy amable le prestó el dinero sin ningún problema, mejorando su petición con más dinero que también le prestó para que se diera un homenaje en la Rivera Maya.

Pasó el tiempo,y un mal día a Jonathan lo echaron del trabajo, ¿con qué iba a pagarse sus vicios?. Y sobre todo, ¿su BMW?. Apurado fue a ver al Sr. Director del banco, que, muy simpático él, no pudo ayudarle, a pesar de que se desvivía por los necesitados. El Sr director, compungido, al ver que Jonathan no podía pagar, y que el no cobraba, fue a ver al mago bueno, a ZP.

Mientras… el malvado funcionario seguía trabajando en la sombra, envidioso él de nuestro amigo, que no tiene estudios y dilapidaba los euros que ganaba.
Un buen día, a nuestro mago bueno ZP, lo llamó papá Obama y mamá Merkel y le dijeron que esto no podía seguir así.

La solución estaba clara, salvar a Jony y fastidar al malvado. Le bajamos el sueldo al despreciable funcionario y ya está.

Secuencia:

– Johathan no paga lo que debe al banco.

– El banco no cobra.

– El banco le pide pasta al Gobierno.

– El Gobierno se la da quitándosela al funcionario; o sea,

– El BMW y la casita lo paga el funcionario con su 5%.

Y dos noticias curiosas de última hora

Los licenciados en paro ocultan su curriculum para poder acceder a trabajos de menos cualificación ¡joder a lo que estamos llegando!

Y 2: se va a limitar la velocidad en ciudad a 30 km/h así que ya puedes ir tirando a
la basura ese BMW de 200 CV porque su limitador de velocidad no da para tanto y te acabarán poniendo una multa para pagar los cafés de los políticos. ¡puta mierda!…¡ayyyy!

SANGUIJUELAS (AUDIO).

 

Editorial de César Vidal: miércoles

Es la noche de César
Presentado por César Vidal
8:57
Solo un tercio de la población activa produce.
 

036.