Etiqueta: FORO ECONÓMICO MUNDIAL

La planificación a largo plazo de la ONU, la OMS y el Foro de Davos

POR: Josep Cónsola


En junio de 2019 se celebró un “matrimonio” global entre el Secretario general de la ONU Antonio Guterres y el presidente del Foro Económico Mundial, Klaus Schwab. Dichos elementos actuaron uno en representación de una pequeña parte de los países miembros de la ONU, y el otro como portavoz de las grandes corporaciones internacionales.

La ocasión fue la firma de un memorándum de entendimiento (MOU) entre el Foro Económico Mundial y las Naciones Unidas. En virtud del acuerdo nupcial, las dos instituciones se comprometen a adoptar unos niveles sin precedente de coordinación en los campos de la educación, la financiación, el cambio climático y la salud (1).

Este acuerdo significó una formalización de sumisión de la ONU a las grandes corporaciones y la apertura de un camino hacia una gobernanza global privatizada. Una perspectiva de gobierno global no electo perfilado ya mediante la denominada Iniciativa de Rediseño Global establecida por el Foro Económico Mundial en el año 2010 y que vamos viendo día a día cómo se va consolidando dicha propuesta cuyos componentes son el acuerdo entre ONU y FEM, pero aparejado a ello el nuevo tratado sobre pandemias y el nuevo Reglamento Sanitario Internacional de la OMS que le otorga poderes supranacionales, siempre a tenor de lo que le ordenen las multinacionales que la subvencionan.

El Foro Económico Mundial en su Iniciativa de Rediseño Global (GRI) de 2010 argumentó que el primer paso hacia su visión de gobernanza global es “redefinir el sistema internacional como un sistema más amplio y multifacético de cooperación global en el que los marcos jurídicos y las instituciones intergubernamentales están integrados como un componente central, pero no único y a veces no el más crucial”. El objetivo era debilitar el papel de los Estados en la toma de decisiones a nivel mundial y elevar el papel de un nuevo conjunto de “partes interesadas” en el cual las empresas son parte de los mecanismos de gobierno.

¿Qué proponía el FEM en su Iniciativa de Rediseño Global (Global Redesign Initiative)?

Para ello debemos atendernos a las palabras escritas por su presidente Klaus Schwab en la presentación del citado documento: “Nuestro objetivo ha sido estimular un proceso de pensamiento estratégico entre todas las partes interesadas sobre las formas en que las políticas internacionales, las instituciones y los acuerdos deben adaptarse a los desafíos contemporáneos… Muchas de las ideas y propuestas presentadas en este informe son de gran alcance y requieren un fuerte consenso global y cooperación. Sería presuntuoso suponer que todas estas ideas se integrarán inmediatamente en el sistema global proceso de toma de decisiones. Por lo tanto, la Iniciativa de Rediseño Global no debe verse como un fin en sí misma sino como el comienzo de un proceso sostenido para adaptar y preparar mejor el sistema global para los desafíos del siglo XXI. Puedo hacerles a todos aquellos que trabajaron tan duro para hacer realidad esta iniciativa la promesa de que el Foro seguirá siendo una fuerza contundente para repensar nuestros valores, rediseñar nuestros sistemas y reconstruir nuestras instituciones” (2).

Documento que en su resumen ejecutivo señala que “las ideas y propuestas que han surgido del proceso de Rediseño Global sugieren que se pueden lograr mediante la redefinición del sistema internacional como un sistema más amplio y multifacético de cooperación en la que se integran marcos jurídicos e instituciones intergubernamentales como componente central, pero no el único y a veces no el más crucial… Ha llegado el momento de un nuevo paradigma de gobernanza internacional de partes interesadas análogo al plasmado en la teoría de las partes interesadas sobre el gobierno corporativo sobre la cual se fundó el propio Foro Económico Mundial… Pero lo que también se requiere es un sentido propio de la salud en el sistema internacional… Quienes educan y seleccionan líderes políticos, empresariales, académicos, religiosos, medios de comunicación y otras instituciones sociales, en particular programas de educación, tienen la mayor responsabilidad a este respecto… Existe una nueva oportunidad de lograr un cambio radical en gobernanza ambiental global al no centrarse en la agenda tradicional (estructura de la ONU) sino en una nueva agenda para construir el tipo de mecanismos prácticos, a menudo público-privados”.

Y en sus conclusiones afirma: la arquitectura actual no es totalmente adecuada para abordar los riesgos que se están acumulando en muchos ámbitos. Es más probable que lo logren si adoptan un enfoque práctico y multidimensional, centrándose en el “cómo” en lugar de simplemente el “qué”.

Así, la ONU a las órdenes del FEM afirma que Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) solo se pueden conseguir con asociaciones mundiales sólidas y cooperación (privada se entiende) (3).

El Transnational Institute publicó el 25 de septiembre de 2019 una carta abierta al secretario general de la ONU de cuyo texto extraemos algunas consideraciones. “Las disposiciones de la asociación estratégica establecen efectivamente que los líderes corporativos se convertirán en asesores de los jefes de los departamentos del sistema de las Naciones Unidas, utilizando su acceso privado para abogar por “soluciones” con fines de lucro basadas en el mercado para los problemas mundiales, a la vez que socavan las soluciones reales arraigadas en el interés público y los procedimientos democráticos transparentes… La elección de construir una alianza entre la Secretaría y las empresas transnacionales para salvar al sistema de las Naciones Unidas lo destruirá, no lo salvará” (4).

Desde el año 2009 el capital mundial ha ido concretando paso a paso, sin grandes elementos propagandísticos de carácter público, la conversión de la ONU en un mercado de intereses corporativos, la OMS en una sucursal de la mafia químico farmacéutica, la UNESCO en la cobertura cultural del nuevo imperialismo, la UNICEF colaborando en la reducción de la población en la periferia del sistema, la ACNUR propiciando los masivos desplazamientos migratorios… Así podemos seguir con el resto de instituciones de las Naciones Unidas.

Una advertencia clara: mientras el capital planifica a largo plazo, el proletariado organizado responde a corto plazo (cuando responde) mediante diversos happenings a las cuestiones cotidianas, que si una guerra por aquí, que si una guerra por allá, que si un huracán, que si un terremoto, que si tantos muertos, que si cambia el clima, que si el dióxido de carbono, que si… Entretanto se oscurecen las muertes ocasionadas por los efectos secundarios de las inyecciones de ciertas pócimas a las que han dado el nombre de vacunas.

“Más de 5.550 millones de personas en todo el mundo han recibido una dosis de la vacuna contra la covid-19, lo que equivale aproximadamente al 72,3 por ciento de la población mundial”, publicó el New York Times el 13 de marzo de este año 2023 un exhaustivo informe con una serie de mapas interactivos por países y continentes (5).

En total se administraron más de 13.500 millones de inyecciones en todo el planeta.

Ya a principios de 2022 se publicaron más de mil artículos y estudios (1.011) en revistas científicas sobre los efectos adversos de las vacunas covid (6).

Según el investigador Steve Kirsch, la tasa de mortalidad de las vacunas contra el covid es aproximadamente de 1 entre 1.000 dosis. Esto se traduce en 676.000 estadounidenses muertos. Sin embargo, resulta que el análisis de Kirsch, que se basa en un desglose de las cifras del Vaers (Vaccine Adverse Event Reporting System), puede ser demasiado conservador (7).

Trabajando con datos de 17 países sobre mortalidad por todas las causas, investigadores de Correlation Research in the Public Interest, con sede en Canadá, han llegado a la conclusión de que la tasa de mortalidad de las inyecciones de covid-19 se sitúa en la región de 1 en 800 dosis. Calculan que las vacunas han matado a unos 17 millones de personas en todo el mundo (8).

Todo un panorama eugenésico que no está alejado de lo expuesto al inicio de este escrito. Pero con una salvedad: la mayoría de muertos desde finales del año 2020 no han sido a causa de las guerras o terremotos, sino bien planificados por el matrimonio público-privado ONU-FEM-OMS.

(1) https://weforum.ent.box.com/s/dj7x7z2fjxrox49farw5dfxfa1hfqw3h
(2) https://es.weforum.org/publications/everybodys-business-strengthening-international-cooperation-more-interdependent-world
(3) https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/globalpartnerships/
(4) https://www.tni.org/es/art%C3%ADculo/pon-fin-al-acuerdo-de-asociacion-estrategica-entre-las-naciones-unidas-onu-y-el-foro
(5) https://www.nytimes.com/interactive/2021/world/covid-vaccinations-tracker.html
(6) https://www.saveusnow.org.uk/covid-vaccine-scientific-proof-lethal/
(7) https://www.cdc.gov/vaccinesafety/ensuringsafety/monitoring/vaers/index.html
(8) https://www.globalresearch.ca/covid-vaccines-great-travesty-against-mankind/5837662

ABERRACIONES, ANOMALÍAS, Y DEMÁS

Y creo que la palabra «barrabasada» se queda corta. Este post contiene solo varios enlaces a otras tantas noticias, se trata de noticias «ABERRANTES» y como todas me parecen … eso, aberrantes y creo que se deben difundir a tope, para ver hacía donde nos llevan los autoproclamados «progresistas», los «progres», vaya.

Y por mucho que digan y nos metan todo tipo de rollos amparándose bajo algunos «científicos» que tienen mas de comerciantes de que de científicos, y ya se sabe, los lobbys LGTBIQ+ tienen «pasta», diré algo muy conocido, LOS HOMBRES TIENEN PENE Y LAS MUJERES VAGINA. PUNTO PELOTA.

Y ahora vayamos a la lista. Para las personas normales y con sentido común, esto es inaceptable y si sigue adelante, la extinción de la especie está garantizada, y no por cosas como el «Cambio Climático», otro EMBUSTE SUPERLATIVO:

Y etc., etc., etc., TODO ESTO ES ABOMINABLE Y DEBE DE PARAR.

Experta en Davos propone reducir la población mundial en un 90%

Por OpenAI

Durante la cumbre anual del Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, una destacada miembro del WEF compartió con sus colegas globalistas una solución a todos los «problemas» actuales: reducir la población mundial en un 90 por ciento. Jane Goodall, reconocida primatóloga y antropóloga inglesa, quien es considerada por el WEF como una de las contribuyentes clave a su agenda, expresó esta opinión durante un panel de discusión.

Después de que un clip de su declaración en la cumbre se compartiera recientemente en Twitter/X, los comentarios de Goodall han generado una renovada atención. Durante el panel de discusión, los participantes expresaron su preocupación por los obstáculos que enfrentan al intentar establecer la agenda del WEF para un público que no cumple. Se quejaron de la resistencia a las políticas impopulares destinadas a combatir el «cambio climático» y poner fin al capitalismo.

Lamentándose del tamaño de la población humana mundial, Goodhall sugirió que la Tierra sería más beneficiosa con una cantidad reducida de personas. «No podemos ignorar el crecimiento de la población humana», expresó a las élites frustradas. «Ya que subyace a muchos otros problemas», agregó. «Estos problemas de los que hablamos dejarían de serlo si la población tuviera el mismo tamaño que hace 500 años».

Según las estimaciones, en 2023 la población humana de la Tierra alcanzará los 8 mil millones de personas. Hace 500 años, como bien señala Goodall, un reconocido antropólogo, la población humana era de aproximadamente 435 millones. Para abordar los «problemas» planteados por los globalistas, sería necesario que el 90% de la humanidad se marchara.

Los «verificadores de hechos» patrocinados por el WEF seguramente te dirán rápidamente que citar directamente los comentarios de Goodall es «desinformación» y que no debes confiar en lo que tus oídos escuchan. Sin embargo, Goodall no es el único miembro del WEF que promueve las supuestas «ventajas» de una población humana más pequeña. Según informó Slay News, otro destacado miembro del WEF solicitó una sorprendente reducción del 86 por ciento en la población humana, argumentando que este objetivo se puede lograr de manera «pacífica».

APORTACIÓN PERSONAL: ¿Y porqué nadie propone la REDUCCIÓN DEL ESTADO Y, POR SUPUESTO, DE POLÍTICOS Y SINDICALISTAS?

El WEF dice que es hora de legalizar el sexo con animales para promover la inclusión

El WEF ha ordenado a los principales medios de comunicación que comiencen a impulsar la narrativa en otros países. No se equivoquen, esto no se trata solo de España. Quieren extender esta enfermedad por todo el mundo.

FUENTE (INGLÉS/ENGLISH): WEF Says It’s Time To Legalize Sex and Marriage With Animals To Promote Inclusion

El Foro Económico Mundial ha ordenado a los gobiernos mundiales infiltrados que tomen medidas inmediatas hacia una nueva y controvertida iniciativa que debería hacer que todas las personas sensatas se levanten en armas.

El Foro Económico Mundial ahora pide que las personas tengan derecho a juntarse con animales en un esfuerzo por promover la diversidad y la inclusión.

España es el primer país en aprobar una nueva legislación dando pasos agigantados hacia la iniciativa. Esto no es sorprendente si se considera que el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, es tanto un socialista declarado como colaborador de la agenda del Foro Económico Mundial. Dentro del gobierno socialista de Sánchez, la ley pro-zoofilia fue impulsada por Ione Belarra Urteaga, afiliada al WEF, ministra de Derechos Sociales y Agenda 2030.

Así es, España está tan infiltrada por el WEF que de hecho tienen un Ministro para la Agenda 2030.

El mundo estaba en una pendiente resbaladiza con toda la locura de género y pedofilia, pero la nueva Ley de Bienestar Animal de España que despenaliza el sexo con animales es un nivel completamente nuevo de locura.

La nueva ley establece: “La persona que por cualquier medio o procedimiento maltrate a un animal doméstico o amansado, a un animal habitualmente domesticado, a un animal que temporal o permanentemente viva bajo control humano fuera de las actividades legalmente reguladas, incluidos los actos de carácter sexual, causando lesiones que requieran tratamiento veterinario para el restablecimiento de su salud, será sancionado con un mínimo de tres meses hasta un máximo de 18 meses de prisión.”

Básicamente, esto significa que mientras no haya una lesión física que requiera tratamiento veterinario, las personas son libres de tener relaciones sexuales con animales.

Si esto no es lo suficientemente perturbador, el WEF ha ordenado a los principales medios de comunicación que comiencen a impulsar la narrativa en otros países. No se equivoquen, esto no se trata solo de España. Quieren extender esta enfermedad por todo el mundo.

Según la élite mundial, los zoófilos son solo otro espectro en la bandera del orgullo trans. Esto ya no es una pendiente resbaladiza. Estamos en caída libre por un precipicio. La élite mundial está decidida a destruir nuestra civilización y todo lo que hemos construido como sociedad.

Porque no se equivoquen, las élites tienen la intención de hacer colapsar las economías y destruir nuestra civilización. ¿Cuándo fue la última vez que las personas se casaron con animales? La respuesta es la antigua Roma, en los oscuros días del emperador Calígula, justo antes de que el imperio romano colapsara.

Calígula cometió incesto con sus hermanas y tuvo conversaciones con la luna —hasta ahora se parece mucho a uno de los hijos de Joe Biden— y también planeó casarse con su caballo favorito Incitatus y solo fracasó porque primero lo asesinaron.

Los últimos días del imperio romano tienen sorprendentes paralelismos con nuestros propios tiempos.

Las protestas están comenzando en toda Europa a medida que los zoófilos exigen el derecho a tener relaciones sexuales y relaciones con animales en sus países.

Según los manifestantes en Alemania, los ciudadanos deberían tener derecho a tener relaciones sexuales con animales y quieren que el movimiento arcoíris LGBTQ+ agregue una Z a su nombre.

En una entrevista publicada por RUPTLY, uno de los manifestantes del orgullo de Zoophilia defiende el concepto de relaciones sexuales con animales. Según la marchante del orgullo, el sexo con animales debería despenalizarse porque “es mucho más fácil entablar una relación con animales que con humanos”.

La principal razón por la que los zoófilos no deberían ser aceptados por la sociedad en general tiene que ver con el tema del consentimiento. El sexo con animales es similar al abuso infantil, donde el dominio se impone a una parte más débil que es incapaz de dar su consentimiento.

Pero la influencia tóxica del Foro Económico Mundial y sus legiones de Jóvenes Líderes Globales corruptos incrustados en los gobiernos de todo el mundo está moviendo a la sociedad en la dirección opuesta a la decencia común y los valores tradicionales.

La zoofilia y la pedofilia están siendo normalizadas actualmente por la élite mundial y aquellos que se consideran liberales están cada vez más presionados para aceptar la desviación como algo normal. No se equivoquen, vienen por nuestros hijos.

Un consejero del Departamento Correccional de Pensilvania que trabaja con delincuentes sexuales avivó la controversia la semana pasada después de defender a las ” personas atraídas por menores “, también conocidas como MAP, y quejarse de que el término ” pedófilo ” es un ” insulto hiriente y crítico”. 

En un video publicado en YouTube que desde entonces ha sido recortado y se ha vuelto viral en Twitter, Miranda Galbreath dice que los pedófilos son “probablemente la población más vilipendiada de nuestra cultura”.

El sexo con bebés tan pequeños como de 1 año no está mal, según el profesor de SUNY Fredonia, Stephen Kershnar, quien ha dejado constancia de que no ve nada malo en que los hombres adultos tengan relaciones sexuales con niños “dispuestos”.

Según el profesor Kershnar, que enseña ética aplicada en la universidad de Nueva York, existen “ ventajas evolutivas” de la pedofilia que la raza humana debería utilizar en su beneficio.

La podredumbre llega hasta la cima. Los gobiernos de todo el mundo, que operan bajo el control del Foro Económico Mundial, están librando una guerra contra nuestros niños.

El año pasado, en Nueva Zelanda infiltrada por WEF, un juez declaró que los niños de 12 años pueden consentir en tener relaciones sexuales con adultos. No es necesario presionar rebobinar. Me escuchaste bien. El caso en cuestión presentaba a un hombre de 45 años cuya defensa se centró en la afirmación de que su víctima de 12 años “lo quería”. Según el hombre de mediana edad, la niña de 12 años lo presionó para tener relaciones sexuales.

Francia, también dirigida por un joven líder mundial en Emmanuel Macron, no tiene edad de consentimiento.

Hollywood y CNN impulsan constantemente una agenda a favor de la pedofilia.

Con las élites globales detrás del plan, la única pregunta es si primero se agrega una P o una Z al movimiento del arcoíris LGBTQI+.

Si quieres vivir en un mundo seguro para aquellos que no pueden protegerse a sí mismos, es hora de tomar una posición.

Ver:

@hectorespinorueda

Increíble pero cierto, España aprueba la zoofilia.

♬ sonido original – Refugio Canino Larryguaruma

Censura, vigilancia masiva e insectos: el Foro Económico Mundial, contra el mundo libre

por J.B. Shurk

Traducción del texto original: Censorship, Mass Surveillance and Bugs: World Economic Forum vs. The Free World
Traducido por Voz Media

(Foto: Fabrice Coffrini/AFP via Getty Images)

El Foro Económico Mundial (WEF), ese imperio aplastanaciones, parece un desguace que ha robado piezas de las peores dictaduras del mundo para crear un Frankenstein woke. Así, de los aztecas ha tomado la afición a los sacrificios humanos para ahuyentar el mal tiempo; de los comunistas chinos, el amor por el control absoluto y la erradicación de la cultura tradicional; de los fascistas italianos, su conchabeo con los monopolios corporativos para exprimir a la sociedad, y de los nazis alemanes la creencia en una raza superior, en este caso las celebridades, banqueros, capitalistas y potentados que se reúnen en Davos y otros lugares para aplaudir sus propios logros y seguir aplicando su plan maestro, que el WEF llama cariñosamente El Gran Reinicio.

Como el propio Klaus Schwab declaró recientemente a su popurrí de invitados principescos, el WEF pretende «dominar el futuro«, ¿y quién mejor para dominar el porvenir que quienes consideran al resto de los habitantes del planeta poco más que siervos?

Habría estado bien que los monstruos totalitarios del siglo XX hubieran servido de advertencia a la Humanidad para que no volviera a adentrarse imprudentemente por la sangrienta senda del autoritarismo. Por desgracia, parece que las lecciones brevemente aprendidas de un siglo de guerras mundiales, genocidios, conquistas y revoluciones se han esfumado como semillas de diente de león, y el mal podrá arraigar y crecer una vez más. Por supuesto, el WEF no se ve como nada que remita a Stalin, Hitler, Tojo, Mussolini, Pol Pot o Mao. Más bien se ve como se ve a sí mismo John Kerry: como un «selecto grupo de humanos» que salvará el planeta para todos los demás. ¿Acaso los totalitarios del siglo pasado se veían a sí mismos de otra manera? Como podría haber preguntado Albert Camus: ¿cuándo «el bienestar de la Humanidad» no ha sido «la coartada de los tiranos»?

Cuando los individuos más ricos y poderosos del planeta se reúnen al amparo de una seguridad militar abrumadora, que garantiza tanto su seguridad como la exclusión del resto, me viene a la mente una advertencia formulada en La riqueza de las naciones de Adam Smith:

La gente del mismo oficio rara vez se reúne, ni siquiera para divertirse, sino que la conversación termina en una conspiración contra el público o en alguna estratagema para subir los precios.

Las palabras de Smith nunca han sido más acertadas, con la locura de sustituir los hidrocarburos por alternativas verdes insuficientes que disparan los precios de las materias primas y de los bienes en todo el mundo, mientras el rápido aumento del coste de la vida asfixia a todos menos a los más acomodados, Como explica sin rodeos Kerry, sólo se puede luchar contra el cambio climático con «dinero, dinero, dinero, dinero, dinero y dinero». Resulta extraño ver cómo una élite plutocrática y engreída regala el partido. Si cada una de esas exhortaciones dinerarias representa cien billones de dólares, puede que esté a punto de escupir algo de verdad.

Antes de que los descerebrados defensores del Club de Klaus griten que las motivaciones humanitarias del WEF no tienen nada que ver con amasar dinero, deténganse a considerar la insensatez de tal afirmación. La gente que posee una fortuna tiene un incentivo económico para ocultarla tras el manto de la benevolencia, a fin de evitar el escrutinio mientras la sigue incrementando. Detrás de cada centímetro del «reconstruir mejor» (build back better) del gran restablecimiento (great reset) de la economía mundial que promueve el WEF hay algún titán empresarial, gigante bancario, político ávido de poder, cacique burocrático o simple aristócrata que gana dinero o influencia gracias a la multitud de transacciones secretas que apuntalan toda la farsa filantrópica.

Lo del «amor a la Humanidad» es sólo para las pegatinas que el WEF pueda pegar en sus vehículos eléctricos; la codicia sigue electrizando los secretos apretones de manos de los más poderosos cuando se reúnen. Dependen de la mano de obra esclava africana para la extracción de las materias primas verdes y de la mano de obra esclava china para la fabricación de las tecnologías verdes, al tiempo que tachan de intolerantes a quienes se oponen a sus políticas de fronteras abiertas que inundan las naciones occidentales de mano de obra barata. Como era de esperar, los máximos responsables de socavar a las organizaciones sindicales en casa mientras subvencionan la esclavitud en el extranjero son los mismos que sermonean al mundo sobre el racismo, los salarios justos y los derechos humanos.

Como ocurre con todas las estafas en las que los ricos y poderosos optan por robar aún más a los pobres y desvalidos, el altruismo de la WEF parece bastante mafioso. Sus agentes llaman a las puertas de las empresas de todo Occidente con una sencilla propuesta:

Puede que no se hayan enterado, pero hay muchos tipos malos que desean hacerles daño. La buena noticia es que podemos ofrecerles protección por sólo el cincuenta por ciento de sus beneficios.

Los empresarios que no han tenido problemas para obtener beneficios en el pasado se niegan en un primer momento. Y entonces sus nuevos amigos les explican:

No creo que entienda que, sin nosotros, podría tener a grupos de derechos civiles boicoteando sus productos por racistas y transfóbicos, a grupos de inversión devaluando sus acciones por no comprometerse con la ESG, y a bancos negándose a ofrecerle préstamos por su apoyo al odio y la desinformación. Nuestro personal de noticias corporativas podría tener que publicar artículos negativos sobre su empresa. Sería una pena ver sufrir a un pequeño negocio tan agradable, cuando estamos aquí para ayudar.

¿Y cómo podría conseguir el empresario esa ayuda?

Sólo tiene que hacer lo que dice el WEF de Klaus Schwab, hacer negocios con nuestros bancos y proveedores autorizados, expresar su apoyo a nuestras causas, y nosotros nos encargaremos del resto. ¡Hasta conseguiremos que los políticos que tenemos en nómina le den las gracias públicamente por salvar el mundo, oiga!

El palo y la zanahoria. Puede que vuelen en jets privados y se olviden de cuántas mansiones poseen, pero, al fin y al cabo, la camarilla del WEF es la mayor colección de matones que el crimen organizado ha conseguido reunir en una misma sala. Está orquestando los planes más eficaces jamás concebidos para obligar a pueblos que antes eran libres a hacer exactamente lo que ellos dicen. Es la Cosa Nostra convertida en la cosa de Klaus. En una época más justa, cualquiera que asistiera a las reuniones del WEF sería detenido por conspiración para cometer chantaje y fraude. En cambio, como los dueños de nuestro futuro han invertido mucho en la elección de los líderes más destacados de Occidente, los presidentes, los primeros ministros, los legisladores e incluso los estados mayores de los ejércitos están encantados de defender su causa.

António Guterres, secretario general de las Naciones Unidas, dijo a su audiencia del WEF que la economía mundial corre un peligro tremendo, mientras que omite señalar que han sido las propias políticas confinatorias del WEF a cuenta del covid y los intentos de utilizar la pandemia como un gran reseteo para que Occidente transite de los hidrocarburos a las energías verdes los responsables de gran parte de los daños. En lugar de utilizar el escenario global para emitir un muy necesario mea culpa a todo el mundo, el jefe de la ONU estaba más interesado en plantear otros dos puntos: 1) las redes sociales que promuevan «información falsa» deberían «rendir cuentas«; 2) los políticos deberían imponer políticas impopulares a sus sociedades por el propio bien de estas.

En esencia, el jefe del órgano de gobierno internacional preferido de los globalistas exige que los líderes nacionales ignoren intencionadamente la voluntad de sus pueblos e implanten un sistema para la
criminalización de la libertad de expresión, para que la disidencia desaparezca mágicamente, como un manifestante en un campo de reeducación. Son las mismas élites del WEF que luego tienen la temeridad de ponerse a predicar sobre la «democracia» y los «valores occidentales».

El presidente de Colombia, Gustavo Francisco Petro Urrego, no tuvo ningún problema en decir en voz alta lo que se suele decir en voz baja. Sentado junto al campeón verde Al Gore, Petro Urrego proclamó que la Humanidad debe «superar el capitalismo» si quiere sobrevivir. Dado que Gore, miembro del Consejo de Administración del WEF, no parecía estar en desacuerdo, parece justo decir que el Club de Davos encuentra más cosas que le gustan en una versión del comunismo controlada por las élites (¿hay de algún otro tipo?) que en un sistema de libre mercado en el que la gente corriente pueda prosperar.

Si todo esto suena salvajemente antagónico con las libertades occidentales, tan duramente peleadas, que priorizan la protección de los derechos y libertades individuales sobre las intrusiones indiscriminadas del Estado, es porque el Foro Económico Mundial ha puesto patas arriba el impagable legado ilustrado de Occidente. Coincidiendo con su última reunión, el WEF ha publicado un informe en el que cita «la información incorrecta y la desinformación» entre los «riesgos» mundiales más importantes. Los miembros del WEF predicen públicamente que las leyes contra la «incitación al odio» llegarán pronto a Estados Unidos, en violación directa de las protecciones de la Primera Enmienda de la Constitución a la libertad de expresión. En la interminable guerra contra el siempre cambiante clima de la Tierra, cada vez son más las voces que abogan por la imposición de «cupos de carbono» individuales. Estos mismos autoritarios impulsan los pasaportes digitales de vacunación, el rastreo de contactos, el uso obligatorio de vacunas experimentales y los test omnipresentes. Y en línea con la determinación del WEF de que los occidentales pasen a alimentarse con bichos, la Unión Europea ha autorizado ahora el consumo general de grillos domésticos. Censura, vigilancia masiva e insectos: bienvenidos al futuro, si el WEF se sale con la suya.

Ninguno de los vastos programas del WEF para rehacer el mundo de acuerdo con los intereses de sus miembros suena a nada que los occidentales libres pudieran abrazar voluntariamente. Seguramente por eso tantos de los ponentes del Foro instan a la adopción contundente de esas políticas, independientemente del apoyo público. Quizá por eso el Partido Comunista Chino aplaudió recientemente el «espíritu de Davos». Los comunistas reconocen el comunismo cuando lo ven, y a China le gusta lo que ve en la oligarquía globalista de Klaus Schwab.

La IA esclavizante del Foro Económico Mundial va a por usted

por J.B. Shurk

Traducción del texto original: The World Economic Forum’s ‘AI Enslavement’ is Coming for YOU!
Traducido por Voz Media

El objetivo del Foro Económico Mundial (WEF) es extraordinariamente sencillo: las personas más inteligentes y mejores del mundo deben gobernar al resto. En la jerga del WEF, sus planes de supervisión total y modificación del comportamiento crearán un futuro «sostenible» para la Humanidad. Los seres humanos se convierten en «cosas» que hay que contar, barajar, clasificar, etiquetar, supervisar, manipular y controlar. No son más que engranajes de la gran maquinaria transhumanista y tecnocrática del WEF. En la foto (Fabrice Coffrini/AFP, vía Getty Images), el fundador y presidente ejecutivo del WEF, Klaus Schwab, en Davos el 23 de mayo de 2022.

Cuando sir Tomás Moro escribió su sátira sociopolítica sobre una sociedad isleña ficticia en el Nuevo Mundo, le dio el nombre inventado de Utopía, derivado del griego y que significa el «no lugar». Aunque Moro decía con humor a su público que su comunidad idealizada no existía en ninguna parte, siglos de planificadores centrales persiguiendo el espejismo de las sociedades utópicas no han entendido la broma. Peor aún, por cada comunidad religiosa pacífica que busca separarse de la civilización moderna hay un tirano sediento de poder que intenta imponer su voluntad sobre todos los demás.

Parece como si no pasara una generación sin su megalómano alzado para proclamar: «Si se hace exactamente lo que yo exijo, les entregaré el paraíso aquí en la Tierra». Por lo general, estos mismos narcisistas pasan a la Historia como bufones vanidosos o tiranos sanguinarios, o –a menudo– ambas cosas.

Hoy, Klaus Schwab se alza como líder del Foro Económico Mundial (WEF) para prometer un Gran Reinicio (Great Reset) para la especie humana. Concibe una futura utopía lograda mediante la precisión tecnológica, la gestión centralizada de los recursos de la Tierra, la cuidadosa observación de los ciudadanos, la fusión de la inteligencia humana y la artificial y la monopolización del poder gubernamental por una pequeña clase profesional de reconocida experiencia. Aunque el WEF lleva 50 años organizando conferencias, publicando propuestas políticas y poniendo en contacto a líderes mundiales de la industria, la banca, las tecnologías de la información, la inteligencia, la estrategia militar y la política, su misión es muy sencilla: los mejores y más inteligentes deben gobernar a todos los demás.

Al margen de todas sus pretensiones de «salvar al mundo» del crecimiento descontrolado de la población y del apocalipsis climático, el WEF no es nada nuevo. Sus fundamentos existen al menos desde los tiempos de Platón; y es que hace dos milenios y medio el filósofo griego propuso que la ciudad-estado ideal estuviera gobernada por «reyes filósofos». Del mismo modo que Platón estudió el mundo y concluyó, como era previsible, que los que eran como él debían lógicamente gobernar a todos los demás, las élites mundiales del Foro Económico Mundial han llegado a una determinación sorprendentemente similar. Lejos de presentar algo progresista o moderno, Schwab y sus acólitos siguen los pasos de un griego de la antigüedad. Durante medio siglo, los miembros del WEF se han dedicado a idear el Gobierno mundial perfecto sin contar con la opinión de los votantes de las naciones occidentales y, para sorpresa de nadie, esos mismos reyes filósofos se han nombrado a sí mismos para gobernar. Qué conveniente.

Como ocurre con casi todas las visiones de la utopía, el nuevo orden mundial del WEF estará notablemente centralizado. Los expertos en cambio climático determinarán qué tipos de energía podrán utilizar las empresas y los consumidores. Los expertos en sostenibilidad determinarán qué alimentos podrán comer los humanos (al menos los que no pertenecen a la élite). Los expertos en desinformación determinarán qué tipo de noticias y qué lado del debate pueden conocerse y promoverse. Los expertos en sanidad determinarán cuántas veces hay que inyectar a cada ciudadano vacunas de nuevo cuño, si hay que mantener a los ciudadanos encerrados «por su propio bien» y si hay que llevar mascarillas para demostrar que se sigue cumpliendo la norma. Expertos en extremismo determinarán qué discursos son «dañinos». Expertos en racismo determinarán qué grupos de la sociedad tienen privilegios injustos. Los expertos en desigualdad determinarán a quién hay que quitar la propiedad y a qué grupos debe recompensar el Estado. Expertos en lo que el Estado requiera determinarán que el Estado está actuando razonablemente en cada momento. Sin embargo, la libertad de pensamiento, la libertad de expresión, los derechos individuales y otras libertades personales significarán poco en un futuro construido por el WEF y basado en la experiencia aprobada por los filósofos. En ningún momento puede permitirse que las necesidades, deseos o preocupaciones de un individuo obstruyan el «bien superior». Esta es la monótona visión de la Utopía de Schwab.

Si él y el clan del WEF lo consiguen, lo harán utilizando la tecnología para debilitar, en lugar de potenciar, a la especie humana. La gente ya se ha familiarizado con las nuevas condiciones de su futura esclavitud. Las monedas digitales de los bancos centrales permitirán a los Gobiernos no sólo hacer un seguimiento en tiempo real de los ingresos y el historial de compras de cada ciudadano, sino limitar lo que una persona puede gastar en función de unos sistemas de crédito social pergeñado por los Gobiernos, infracciones percibidas del «bien común» o, quizá, posesión injusta de «privilegios sistémicos». Los pasaportes digitales de vacunación no sólo permitirán un seguimiento universal de los movimientos de cada individuo, sino que garantizarán el cumplimiento a rajatabla de órdenes obligatorias durante las «emergencias sanitarias» que se declaren. La huella de carbono personal, que mide la culpabilidad de cada individuo en el llamado cambio climático antropogénico, tendrá el efecto de registrar todo lo que una persona come y todos los lugares a los que va, al tiempo que se empuja constantemente a cada ciudadano con recompensas o penalizaciones digitales para que modifique su comportamiento en beneficio de los estándares preferidos por el Gobierno. Huelga decir que, cuando un Gobierno posee poderes tan omnipotentes, las invasiones de la intimidad no hacen más que aumentar, las emergencias sanitarias no hacen más que multiplicarse y los codazos gubernamentales se agravan.

Si esto suena más a distopía que a utopía, y a cárcel no deseada supervisada por agentes gubernamentales que no rinden cuentas, es porque lo es, precisamente. Los fanáticos del WEF ya ni siquiera ocultan sus intenciones y va tan lejos como para impulsar la construcción de ciudades inteligentes o de quince minutos, en las que decenas de millones de personas puedan ser reubicadas, vivir apiñadas en pequeños complejos de apartamentos y moverse por un laberinto constante de entradas y salidas sólo accesibles mediante la verificación y aprobación digital de la identidad. En esencia, el objetivo es crear un panóptico digital que implemente todos los programas de vigilancia previos, para procurar a los futuros gobernantes un control absoluto, mientras se deja a todo el mundo en un estado permanente de dócil encarcelamiento. En la jerga del WEF, estos planes de supervisión total y modificación del comportamiento crearán un futuro «sostenible» para la Humanidad. No cabe duda de que los guardianes de las prisiones sienten lo mismo al ver a los reclusos tras las rejas. La diferencia es que en la utopía de la WEF no hay que cometer ningún delito para cosechar las injustas recompensas de Schwab.

Ahora bien, si los occidentales se dieran cuenta de lo que se les viene encima, podrían entrar en apoplejía y resistirse al nuevo orden mundial del WEF. Por esta misma razón, la guerra más importante que se libra hoy en día es una de la que nunca se habla abiertamente en la prensa: la guerra encubierta de la información.

Cuando se permite a la gente debatir abiertamente sus ideas en la plaza pública (incluida la plaza digital de las redes sociales y las páginas web libres de las prohibiciones de los motores de búsqueda), ese mercado libre de las ideas llegará hasta donde así lo decidan los individuos que debaten. Para que las narrativas gubernamentales no sólo sobrevivan sino que dominen toda opinión disidente, las plataformas aliadas del Gobierno deben inclinar la balanza de la libertad de expresión a su favor, ridiculizando, censurando o directamente criminalizando los pensamientos y expresiones de las mentes disidentes. En cualquier otro mercado, esa interferencia intencionada se consideraría una colusión anticompetitiva violatoria de las leyes antimonopolio; pero como los acólitos del Foro Económico Mundial consideran la libre expresión de los competidores como peligrosa «desinformación«, el mercado libre de las ideas se ha transformado en un espacio seguro controlado para los amigos del Gobierno.

¿Qué ocurre cuando la ambivalencia gubernamental hacia la libertad de expresión se combina con la fuerza tecnocrática amoral que está detrás de los planes del WEF para la utopía global? Bueno, como Herr Schwab recientemente proclamó en la Cumbre Mundial de Gobiernos celebrada en Dubai, al hablar de inteligencia artificial (IA), chatbots e identidades digitales: «De alguna manera, quien domine esas tecnologías será el amo del mundo». (Después de eso, ¿lo del Gobierno mundial todavía se considera una «teoría de la conspiración»?). Si la WEF controla el mundo digital, entonces esencialmente controlará a la gente. Antaño cosa de ciencia ficción, sus tecnócratas tienen incluso un plan para «hackear» las mentes de los empleados mediante la monitorización y decodificación de sus ondas cerebrales.

Google se ha apuntado a este tipo de control del pensamiento: ha manifestado su intención de ampliar un programa de pre-bunking, destinado a inmunizar a la gente contra lo que considera «propaganda» o «desinformación», adoctrinando a tal fin a los usuarios de internet desprevenidos ante la propia propaganda de Google, elaborada en casa pero aprobada. Manipulando a los usuarios de Google sin su conocimiento, el gigante de los buscadores puede ahuyentar las ideas de la competencia ¡brillante!

El fundador de Microsoft , Bill Gates, piensa lo mismo. En una entrevista concedida al diario alemán Handelsblatt, el autoproclamado experto en vacunas sostiene que las tecnologías de IA deben utilizarse como potentes herramientas para combatir la «desinformación digital» y la «polarización política». Esto se conoce tras el reciente descubrimiento de que Microsoft ya ha estado utilizando a un think tank británico, el Global Disinformation Index (GDI), para elaborar en secreto listas negras de medios de comunicación conservadores norteamericanos e impedirles generar ingresos publicitarios. ¿El truco? El Departamento de Estado de ha estado financiando el trabajo sobre desinformación de GDI con fondos de los contribuyentes destinados a National Endowment for Democracy y a Global Engagement Center, posteriormente transferidos a GDI antes de que GDI blanquee el sórdido punto de vista discriminatorio de Microsoft y otras empresas tras un fino velo de objetividad.

Siguiendo el modelo del WEF de crear una alianza todopoderosa entre la industria privada y la autoridad gubernamental, Microsoft y el Departamento de Estado han descubierto la manera de socavar la disidencia haciendo que un tercero, GDI, etiquete todo ese discurso como «desinformación perjudicial» en su Lista de Exclusión Dinámica.

Asimismo, medios de comunicación financiados con fondos públicos de países como Alemania, Canadá, Suiza y Bélgica están colaborando para «desarrollar soluciones basadas en la Red» para combatir «los comentarios de odio y la creciente desinformación». ¿Qué puede salir mal cuando las instituciones controladas por el Estado se confabulan para controlar la difusión de la información? Como declaró ante el Congreso el antiguo jefe de Confianza y Seguridad de Twitter, Yoel Roth, «la libertad de expresión sin restricciones da lugar, paradójicamente, a menos expresión». A partir de este doble lenguaje orwelliano, la línea que separa la protección de la libertad de expresión de la censura absoluta se mueve en función de si el orador expresa puntos de vista que están de acuerdo o no con la coalición gobernante de titanes de las grandes empresas tecnológicas y autoridades gubernamentales. En la utopía de Schwab, no hay lugar para la verdadera libertad de expresión.

¿Qué ocurre cuando el trabajo de censurar al público se pone enteramente en manos de la inteligencia artificial? Aunque algunos líderes políticos han advertido de que la IA podría ser un «amenaza existencial» para la Humanidad, y aunque pioneros de la tecnología como el antiguo jefe de Google Eric Schmidt admiten que los sistemas informáticos basados en la IA deberían considerarse tan poderosos como las armas nucleares, la carrera hacia la utopía construida por la IA avanza a toda velocidad. Lo cual debería hacer reflexionar a cualquier persona en su sano juicio. Al fin y al cabo, los prejuicios cognitivos de las «élites» Big Tech, como Gates, Schmidt y otros, se traducirán casi con toda seguridad en prejuicios digitales para cualquier inteligencia artificial.

ChatGPT, un programa de software de inteligencia artificial lanzado a finales del año pasado, ya está asustando a la gente por su evidente sesgo político. En un caso, llegó a la conclusión de que utilizar un insulto racial era peor que permitir que una ciudad fuera aniquilada por una bomba nuclear. En otro, justificó la supresión de votantes de Trump como necesaria para «defender la democracia» y evitar la propagación de «discursos peligrosos», al tiempo que argumentaba que «la IA no debería utilizarse para suprimir la libertad de expresión» de los partidarios de Biden. Por otro lado, en cuanto algunos experimentadores tuvieron acceso al nuevo chatbot de Microsoft potenciado por IA, el cerebro sintético empezó a amenazar a la gente.

Estos primeros indicios preocupantes dan credibilidad a la advertencia de Schmidt de que la IA debe considerarse tan peligrosa como las bombas nucleares. Sin embargo, en lo que él y otras élites mundiales aliadas del WEF difieren de los científicos que participaron en el Proyecto Manhattan es en su deseo aparentemente urgente de volver estas impresionantes armas de IA directamente contra los pueblos occidentales.

Claramente, si el Foro Económico Mundial de Schwab pretende avanzar hacia a una utopía impulsada por la IA en la que él pueda ser el «amo del mundo«, a los humanos les dará poca cancha. El ser humano se convierte, en un sentido muy real, en una cosa que contar, clasificar, etiquetar, vigilar, manipular y controlar. Se convierten en meros engranajes de la gran maquinaria transhumanista y tecnocrática del WEF, útiles durante un tiempo, quizá, pero en última instancia una carga a la que alimentar y dar cobijo y, lógicamente, prescindible. Si la inteligencia artificial puede hacer lo que Schwab necesita, y respaldar las ideas que Schwab venera, entonces los humanos sólo estorban. Si el Foro Económico Mundial logra su utopía centralizada, la cosificación de la especie humana será un paso de gigante hacia su eventual eliminación.

¡Adiós al Capitalismo, bienvenido al SOCIALISMO!… Es el grito triunfal de la elite mundial involucrada en el Foro Económico Mundial en su agenda GRAN REINICIO. Recientemente el Foro Económico Mundial lanzo un video publicitario sobre el Gran Reinicio y desencadeno la preocupación de todo el mundo por sus revelaciones descaradas para la humanidad y el planeta. La vida como la conocemos YA no volverá a la de antes.