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Historia del nacionalismo catalán en 10 mentiras / History of Catalan nationalism in 10 lies

¡LAS MENTIRAS Y HECHOS DEL NACIONALISMO CATALÁN!

El vídeo corre en las redes como la pólvora. En Youtube lo han visto ya cerca de un millón de personas y no hay día que no se arroje a la cara acompañado de un: “Toma, aprende un poco de historia”. Se trata de Historia de Cataluña en 10 minutos, faro del relato independentista realizado por la productora Carki, que ya publicó hace tiempo un vídeo similar, con más éxito si cabe, sobre el País Vasco.

*(THE VIDEO CAN BE CONFIGURED FOR SUBTITLES IN ENGLISH AND OTHER LANGUAGES)

El vídeo original está lleno de sesgos, medias verdades, reinterpretaciones históricas o directamente mentiras. “Y aun así, no es de lo peor que he visto”, dice a El Independiente Jordi Canal i Morell, autor del éxito Historia mínima de Cataluña (Turner, 2015) natural de Olot (Gerona), historiador doctorado y profesor de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París.

Junto al profesor nos paramos a analizar el vídeo, punto por punto. Canal lo detiene a cada imprecisión y, al cabo de una hora, el concepto de la obra ha cambiado por completo. Esta no es la historia de Cataluña en 10 minutos, sino la historia de Cataluña en 10 mentiras:

1 – La trampa del presentismo. El vídeo, desde el primer momento y durante toda su extensión, mantiene en el mapa la frontera de la actual Cataluña. Incluso desde la época griega, donde da inicio al relato de una historia presuntamente diferenciada de la del resto de la península. “Es un abuso absoluto”, dice Canal. “No existe en esta época Cataluña, ni nada que se le parezca, ni nada que esté predestinado a serlo”. El vídeo, sin embargo, insiste en presentar la colonia de Ampurias como “el inicio de lo que será Cataluña”.

Con la llegada de los romanos, el truco continúa siendo el mismo. “Sigue apareciendo una línea que está condicionando a la persona que ve el vídeo a que imagine que esas cosas que están ahí son distintas de las que hay en otra parte, lo que en esa época no tiene ningún sentido”, dice el historiador. “Es curioso que el vídeo, cuando destaca poblaciones romanas importantes, opta por las que ahora son capitales de provincia, que no son necesariamente las más importantes en aquel momento”, continúa.  “Podría hablar de la actual Badalona, por ejemplo, o la actual Mataró, que en este momento eran muy importantes. Hay un intento de vincular esas ciudades con lo que son ahora: es más importante colocar Gerunda que colocar Ampurias porque te remite más al presente”.

La conclusión, en este sentido, es clara: “Uno de los problemas del vídeo, y del relato del nacionalismo, es la trampa permanente del presentismo”. Un ejemplo evidente de esto se da cuando el relato asegura que los visigodos “pasan por Cataluña” en su camino hacia la conquista de la península. “Como si Cataluña existiera en aquel momento”, rebate el profesor.

2 – Las ‘dos Cataluñas’. El relato hace especial hincapié en el surgimiento de la Marca Hispánica propiciada por los francos para arrebatar territorio a los musulmanes que dominaban la península. Es ahí donde surgen los primeros condados, y es ahí donde el vídeo asegura que existen “dos Cataluñas”. “Cataluña la vieja, la de los condados; y Cataluña la nueva, que todavía es territorio musulmán”, simplifica la voz en off que guía al vídeo.

Esta afirmación es de las más obscenas de todo el conjunto. “No hay dos Cataluñas, simplemente eso es Al-Andalus”, dice Canal para referirse a lo que Carki denomina como Cataluña la nueva, en un tiempo en el que según el vídeo surge ya la sociedad catalana como un conjunto. “Se habla de esto como algo evidente y como si existiera. No existe una sociedad catalana, ni siquiera existe el nombre de Cataluña. Existen unos condados que empiezan a unirse en el norte de lo que ahora es Cataluña, y siempre tenemos en el mapa ese recordatorio de lo que va a ser”, insiste Canal. “En ese momento del que habla, la separación del Norte y del Sur, el Sur no tiene ninguna frontera”.

3 – La innombrable Corona de Aragón. La producción hace referencia al enlace de Ramón Berenguer y Petronila como el momento en que los condados catalanes se unen a la Corona de Aragón, con “total autonomía de gobierno”. “Otra vez los términos”, subraya Canal, “autonomía y autogobierno son términos que volvemos a aplicar desde el presente sobre el pasado”.

El vídeo pasa a continuación a la expansión del Mediterráneo y, por arte de magia, las referencias a la Corona de Aragón desaparecen inmediatamente. “Cataluña es ahora una gran potencia”, asegura el relato. El historiador lo contradice: “Cuando habla de la expansión por la península y el Mediterráneo dice que es la expansión catalana, no la expansión de la Corona de Aragón. La terminología catalana inventó en el s.XIX términos nuevos para la Corona de Aragón que nunca habían existido hasta el momento. La gente entonces se reconocía como aragonesa. En la expansión mediterránea los almogávares, que ahora se han convertido en agentes nacionalizadores, lo que gritaban era: ‘¡Aragón, Aragón!”.

“Si se hubiera matizado y dicho que en Mallorca fueron básicamente catalanes, pues sí. Pero no se puede sostener es que Valencia fuese conquistada específicamente por catalanes, cuando ahí fueron los aragoneses quienes llevaron la batuta de la conquista de lo que va a ser el Reino de Valencia”, continúa Canal, que atribuye ese diseño a “una idea de futuro, que es la idea de un cierto nacionalismo catalán de los Países Catalanes”.

4 – La falsa continuidad de las instituciones. El vídeo se detiene, lógicamente, en la creación de las principales instituciones catalanas. “La autogestión catalana se hace cada vez más sólida”, dice el narrador, mientras el actor del vídeo muestra un puño cerrado en señal de fuerza.

“Es cierto que en el s.XIV aparece una institución que se llama Diputación del General, que no tiene nada que ver con la Generalitat actual”, dice Canal, que afea que el vídeo ilustre a las instituciones del siglo XIV con sus símbolos actuales. “Se trata de darle una continuidad que también adoptan los presidentes de la Generalitat, sin tener en cuenta que la Generalitat, hasta el siglo XVIII, no tiene nada que ver con la Generalitat actual”.

El autor de Historia mínima de Cataluña rebate el mito de la “restauración” de la Generalitat en 1931. “No hay una restauración sino una creación de una institución que va a llevar el nombre antiguo de la Generalitat. No hay 130 presidentes de la Generalitat, la cuenta empieza con Francesc Macià, pero el relato nacionalista siempre intentará eso”, continúa.

En este sentido, insiste en señalar que “si la Generalitat del 31 se llama Generalitat fue a propuesta del ministro de justicia Fernando de los Ríos (PSOE), que se lo propuso a Macià y Companys”.

5 – El sesgo social. El vídeo insiste en varias ocasiones en el presunto carácter social de la construcción de la nación catalana. Y hace referencia, en primera instancia, a las primeras revueltas campesinas en las que, según su versión, el monarca se pone en contra de las élites para “liberar a los campesinos de las ataduras de los nobles y de sus abusos”.

“El rey no se pone totalmente al lado de los campesinos, saltándose a los nobles. Llegan a un entendimiento que favorece a unos campesinos, los más ricos, y deja colgados a los otros. Esa lectura en clave sociomarxista, que estuvo de moda en cierto momento, ya está muy cuestionada”, explica el profesor. El vídeo insiste posteriormente en varias ocasiones en hacer coincidir las revueltas sociales con revueltas nacionales.

6 – El aislamiento en América. El relato de la productora destaca la autonomía “de Aragón y Cataluña” bajo el reinado de los Reyes Católicos. Y asegura que, mientras Castilla se lanza al descubrimiento de América, “Aragón y Cataluña no participan de esa colonización, siguen su propio camino y se centran más en la conquista del Mediterráneo, expandiéndose hasta Cerdeña, Sicilia y Nápoles”. Otra vez el lenguaje: mientras Castilla coloniza, Cataluña se expande.

“Primero, seguimos hablando de Corona de Aragón. Y luego, los últimos estudios muestran que los catalanes sí tuvieron un papel en la conquista de América. Que América fue sólo para los castellanos es un mito”, dice el profesor. “Los catalanes, sobre todo desde un punto de vista comercial, hicieron un gran negocio y tuvieron una gran intervención en América. Aunque los puertos catalanes no se abren hasta el siglo XVIII, hasta entonces los productos catalanes iban hacia el sur por cabotaje y desde allí iban a América”, añade.

Un vistazo, sin ir más lejos, a los políticos de la época, desmiente el aislamiento aragonés en América. Melchor Navarra y Rocafull, Manuel Amat y Juniet, Manuel de Oms y de Santa Pau o Gabriel de Avilés y del Fierro, todos ellos aragoneses y alguno de ellos catalán, fueron virreyes de Perú.

7 – La Guerra de Sucesión. El vídeo, en poco menos de un minuto, despacha la Guerra de Sucesión bajo la argumentación clásica del nacionalismo catalán: una guerra civil española en la que Cataluña lucha a favor de los Austrias por sus garantías hacia el autogobierno y el resto de España apoya al centralista borbónico. Culminada por la derrota del 11 de septiembre de 1714, hoy conmemorado en la Diada, y el paso al ostracismo de las instituciones catalanas.

“Evidentemente, la Guerra de Sucesión es una guerra dinástica, pero no se dice que es eminentemente una guerra internacional en la que están todas las potencias europeas, y en la que el apoyo a uno u otro candidato tiene que ver con los intereses de esas potencias, no con las ideas de más centralismo o menos. La clave en esta guerra es el juego entre Gran Bretaña, Francia y Austria”, explica Canal.

También es discutible la idea del apoyo monolítico en Cataluña hacia el candidato austracista. “Eso hay que matizarlo, las cosas no son tan simples. Hay catalanes en el bando felipista. Personas, pero también poblaciones como Cervera y muchas otras. Y tampoco es cierto que en el resto de España todo el mundo fuera felipista, también había austracistas en Castilla”.

8 – El nacionalismo proletario. El vídeo avanza y relata el proceso de industrialización que Cataluña y el resto de Europa viven en el S.XIX como causa del renacimiento del proletariado y, de su mano, del catalanismo político, al que vuelve a insistir en conferir un origen social, rebelde y obrero.

“Vincular tan claramente proletarización y catalanismo político es una lectura que ha generado debates historiográficos”, adelanta el profesor, que refleja a los dos bandos enfrentados en esta interpretación. “La tesis de que el catalanismo tiene origenes populares era la de Josep Termes y algunos historiadores que contradecían la tesis que hace mucho tiempo puso en circulación Solé Tura, y retomaron luego muchos otros, de que el catalanismo político nace de la burguesía”.

“Me da la impresión de que detrás del vídeo hay un discurso nacionalista catalán, pero un nacionalismo de izquierdas”, analiza el autor de Historia mínima de Cataluña.

9 – La reinterpretación del carlismo. Canal, como experto en la historia carlista, entra a fondo en la interpretación nacional que el vídeo hace de estos conflictos, según la cual Cataluña como unidad se posiciona junto al aspirante Carlos María de Borbón como garante de su autogobierno.

“Esto es una falsedad absoluta”, dice el profesor. “En Cataluña, los carlistas fueron muy importantes, pero no son mayoritarios salvo en algunas zonas: parte de la Cataluña interior, alguna parte de la Cataluña meridional, pero en el fondo son los liberales quienes predominan en Cataluña en ese momento”.

“En muy pocas ocasiones se alude al autogobierno o a las instituciones catalanas durante las guerras carlistas”, continúa Canal, que asegura que el nacionalismo catalán y el vídeo en particular hacen una lectura “a la vasca” del conflicto.

El relato, además, únicamente hace referencia a los conflictos en los que Cataluña, de alguna forma, participa y pierde. Nunca a aquellos en los que participa y gana. “Obvia por ejemplo la Guerra de Independencia, donde la movilización catalana no habla de instituciones y es totalmente por España. No entra bien en el relato”, analiza.

10 – El catalán en el franquismo. Mientras que el franquismo supone una evidente reacción contra todas las instituciones republicanas, incluida la Generalitat, que se extiende de manera uniforme durante los 40 años de dictadura, la represión hacia el catalán sufre diferentes estadios. Se prohíbe la prensa diaria en catalán y buena parte de su uso en las instituciones. Como explica Canal, la utilización del idioma evoluciona durante esas cuatro décadas y, de hecho, en el “último franquismo” se convierte en un arma poderosa y eficaz de contestación.

Es el ‘boom’ de la nova cançó catalana, sin duda una de las expresiones culturales de mayor valor político y contestatario. Voces como las de Joan Manuel Serrat o Lluís Llach, hoy diputado de Junts pel Sí, emergen entonces como referentes no sólo en Cataluña, sino en toda España, que encuentra en sus mensajes un refugio antifranquista. Aun así, es durante estos años, en 1968, cuando Serrat se niega a acudir a Eurovisión al prohibirsele cantar en catalán.

También la literatura catalana florece desde finales de los años 50: comienzan a entregarse premios a la literatura en catalán y a editarse revistas especializadas. En 1970, se firma el decreto que permite la enseñanza en idiomas distintos del castellano en la enseñanza primaria.

inglaterra

Video runs on networks like gunpowder. Youtube has already seen about one million people and there is no day that is thrown to the face accompanied by a: «Take, learn a little history.» It is about History of Catalonia in 10 minutes, a beacon of the independentist story made by the producer Carki, who has already published a similar video, with more success if possible, about the Basque Country.

The original video is full of biases, half truths, historical reinterpretations or directly lies. «And even then, it’s not the worst I’ve seen,» *says El Independiente Jordi Canal i Morell, author of the hit Minimum History of Catalonia (Turner, 2015), a native of Olot (Gerona), a doctoral historian and professor at the School of High Studies in Social Sciences of Paris.

Together with the teacher we stopped to analyze the video, point by point. Canal stops him at each inaccuracy and, after an hour, the concept of the work has completely changed. This is not the history of Catalonia in 10 minutes, but the history of Catalonia in 10 lies:

1 – The trap of presenteeism. The video, from the first moment and throughout its extension, keeps on the map the border of the current Catalonia. Even from the Greek period, where the story of a story presumably differentiated from that of the rest of the peninsula begins. «It’s an absolute abuse,» says Canal. «There is no such thing as Catalonia, or anything that resembles it, or anything that is predestined to be.» The video, however, insists on presenting the colony of Ampurias as «the beginning of what Catalonia will be like».

With the arrival of the Romans, the trick remains the same. «A line continues to appear that is conditioning the person who sees the video to imagine that those things that are there are different from those that exist elsewhere, which at that time does not make any sense,» says the historian. «It is curious that the video, when it highlights important Roman towns, opts for what are now provincial capitals, which are not necessarily the most important at that time,» he continues. «I could talk about the current Badalona, for example, or the current Mataró, which at the moment were very important. There is an attempt to link these cities with what they are now: it is more important to place Gerunda than to place Ampurias because it refers you more to the present «.

The conclusion, in this sense, is clear: «One of the problems of the video, and the story of nationalism, is the permanent trap of presenteeism.» An obvious example of this occurs when the story says that the Visigoths «pass through Catalonia» on their way to the conquest of the peninsula. «As if Catalonia existed at that time,» rejects the professor.

2 – The ‘two Catalonias’. The story makes special emphasis on the emergence of the Hispanic Mark favored by the Franks to snatch territory from the Muslims who dominated the peninsula. That’s where the first counties emerge, and that’s where the video says that there are «two Catalonians.» «Catalonia the old, the one of the counties; and Catalonia, the new one, which is still Muslim territory «, simplifies the voice-over that guides the video.

This statement is one of the most obscene of the whole. «There are not two Catalonians, that’s just Al-Andalus,» says Canal, referring to what Carki calls the new Catalonia, at a time when, according to the video, Catalan society already appears as a whole. «This is spoken of as something evident and as if it existed. There is no Catalan society, there is not even the name of Catalonia. There are some counties that are beginning to join in the north of what is now Catalonia, and we always have on the map that reminder of what it is going to be, «insists Canal. «In that moment of the speaker, the separation of the North and the South, the South has no borders.»

3 – The unnamed Crown of Aragon. The production makes reference to the link of Ramón Berenguer and Petronila as the moment in which the Catalan counties join the Crown of Aragon, with «total autonomy of government». «Once again the terms», underlines Canal, «autonomy and self-government are terms that we apply from the present to the past».

The video then moves on to the expansion of the Mediterranean and, by magic, references to the Crown of Aragon disappear immediately. «Catalonia is now a great power,» says the story. The historian contradicts it: «When he talks about the expansion of the peninsula and the Mediterranean, he says that it is the Catalan expansion, not the expansion of the Crown of Aragon. The Catalan terminology invented in the nineteenth century new terms for the Crown of Aragon that had never existed until now. People then recognized themselves as Aragonese. In the Mediterranean expansion the almogávares, who have now become nationalizing agents, what they shouted was: ‘Aragón, Aragón!’.

«If it had been nuanced and said that in Mallorca they were basically Catalans, then yes. But it can not be sustained is that Valencia was conquered specifically by Catalans, when there were the Aragonese who led the baton of the conquest of what is going to be the Kingdom of Valencia, «continues Canal, who attributes this design to» an idea of future, which is the idea of a certain Catalan nationalism of the Catalan Countries «.

4 – The false continuity of the institutions. The video stops, logically, in the creation of the main Catalan institutions. «Catalan self-management is becoming increasingly solid,» says the narrator, while the video actor shows a closed fist in sign of strength.

«It is true that in the 14th century there is an institution called Diputación del General, which has nothing to do with the current Government,» says Canal, who fears the video will illustrate the institutions of the 14th century with their current symbols . «It is about giving continuity that also the presidents of the Generalitat adopt, without taking into account that the Generalitat, until the eighteenth century, has nothing to do with the current Generalitat».

The author of Minimal History of Catalonia refutes the myth of the «restoration» of the Generalitat in 1931. «There is no restoration but a creation of an institution that will bear the old name of the Generalitat. There are not 130 presidents of the Generalitat, the account begins with Francesc Macià, but the nationalist story will always try that, «he continues.

In this sense, he insists on pointing out that «if the Generalitat of the 31 is called Generalitat, it was proposed by the justice minister Fernando de los Ríos (PSOE), who proposed it to Macià and Companys».

5 – The social bias. The video insists on several occasions on the presumed social nature of the construction of the Catalan nation. And it refers, in the first instance, to the first peasant revolts in which, according to his version, the monarch turns against the elites to «liberate the peasants from the ties of the nobles and their abuses.»

«The king does not put himself totally on the side of the peasants, jumping on the nobles. They reach an understanding that favors some peasants, the richest, and leaves others hanging. That reading in a sociomarxist key, which was fashionable at a certain moment, is already very questioned, «explains the professor. The video insists on several occasions in making coincide the social revolts with national revolts.

6 – The isolation in America. The story of the producer highlights the autonomy «of Aragon and Catalonia» under the reign of the Catholic Monarchs. And he assures that, while Castile is launched to the discovery of America, «Aragon and Catalonia do not participate in that colonization, they follow their own path and focus more on the conquest of the Mediterranean, expanding to Sardinia, Sicily and Naples.» Again the language: while Castilla colonizes, Catalonia expands.

«First, we continue talking about Corona de Aragón. And then, the latest studies show that the Catalans did have a role in the conquest of America. That America was only for the Castilians is a myth, «says the professor. «The Catalans, especially from a commercial point of view, did a great business and had a great intervention in America. Although the Catalan ports do not open until the eighteenth century, until then the Catalan products went south by cabotage and from there they went to America, «he adds.

A glance, without going any further, to the politicians of the time, belies the isolation of Aragon in America. Melchor Navarra and Rocafull, Manuel Amat and Juniet, Manuel de Oms and Santa Pau or Gabriel de Avilés and del Fierro, all of them Aragonese and some of them Catalan, were viceroys of Peru.

7 – The War of Succession. The video, in just under a minute, dispatches the War of Succession under the classic argument of Catalan nationalism: a Spanish civil war in which Catalonia fights in favor of the Austrias for their guarantees towards self-government and the rest of Spain supports the Bourbon centralist. Culminated by the defeat of September 11, 1714, today commemorated in the Diada, and the step to ostracism of Catalan institutions.

«Evidently, the War of Succession is a dynastic war, but it is not said to be eminently an international war in which all the European powers are, and in which the support to one or the other candidate has to do with the interests of those powers, not with the ideas of more centralism or less. The key in this war is the game between Great Britain, France and Austria, «explains Canal.

The idea of monolithic support in Catalonia towards the Austrian candidate is also debatable. «That has to be nuanced, things are not so simple. There are Catalans in the Felipista camp. People, but also populations such as Cervera and many others. And it is not true that in the rest of Spain everyone was a felipist, there were also Austrians in Castile «.

8 – Proletarian nationalism. The video progresses and recounts the process of industrialization that Catalonia and the rest of Europe live in the nineteenth century as a cause of the rebirth of the proletariat and, at his hand, political Catalan, which again insist on conferring a social, rebellious origin and worker

«Linking so clearly proletarianization and political Catalanism is a reading that has generated historiographical debates,» says the professor, which reflects the two sides confronted in this interpretation. «The thesis that Catalanism has popular origins was that of Josep Termes and some historians who contradicted the thesis that Solé Tura put into circulation long ago, and then many others retorted, that political Catalanism is born of the bourgeoisie».

«I get the impression that behind the video there is a Catalan nationalist discourse, but a left-wing nationalism», analyzes the author of Historia mínima de Cataluña.

9 – The reinterpretation of Carlism. Canal, as an expert in Carlist history, goes deep into the national interpretation that video makes of these conflicts, according to which Catalonia as a unit is positioned next to the aspirant Carlos María de Borbón as guarantor of its self-government.

«This is an absolute falsehood,» says the professor. «In Catalonia, the Carlists were very important, but they are not majorities except in some areas: part of the interior Catalonia, some part of southern Catalonia, but basically the liberals are the ones who predominate in Catalonia at that time.»

«Very seldom does it allude to self-government or to Catalan institutions during the Carlist wars,» continues Canal, who says that Catalan nationalism and video in particular make a «Basque» reading of the conflict.

The story, moreover, only refers to the conflicts in which Catalonia, in some way, participates and loses. Never to those in which it participates and wins. «Obvia for example the War of Independence, where the Catalan mobilization does not speak of institutions and is entirely for Spain. It does not fit well into the story, «he analyzes.

10 – Catalan in the Franco regime. While the Franco regime is an obvious reaction against all the republican institutions, including the Generalitat, which extends evenly during the 40 years of dictatorship, the repression towards Catalan suffers different stages. The daily press in Catalan and much of its use in institutions is prohibited. As Canal explains, the use of the language evolves during these four decades and, in fact, in the «last Francoism» it becomes a powerful and effective weapon of contestation.

It is the ‘boom’ of the nova cançó catalana, undoubtedly one of the cultural expressions of greatest political and contestatory value. Voices such as those of Joan Manuel Serrat or Lluís Llach, today deputy of Junts pel Yes, emerge then as references not only in Catalonia, but throughout Spain, which finds in its messages an anti-Franco refuge. Even so, it is during these years, in 1968, when Serrat refuses to go to Eurovision when he is banned from singing in Catalan.

Catalan literature has also flourished since the late 1950s: prizes for literature in Catalan and specialized magazines have been published. In 1970, the decree allowing teaching in languages other than Spanish in primary education was signed.

FUENTE / SOURCE: EL INDEPENDIENTE

 

Cataluña nunca fue independiente: el Reino de Aragón, el Condado de Barcelona y otras realidades históricas

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Dicen que la historia la escriben los vencedores pero, en los últimos tiempos, la historia se reescribe día a día por políticos, ideólogos y educadores que llevan a convertir una utopía en una realidad. Y eso es lo que ocurre con el pasado histórico de Cataluña. Pero, haciendo un esfuerzo por buscar la objetividad, se puede ver la realidad que se esconde a lo largo del tiempo tras la supuesta independencia de Cataluña.

La Cataluña medieval

Condado de Barcelona

El primer conde de Barcelona fue Bera, caudillo visigodo que se ocupó de la defensa de la Marca Hispánica, asentándose en Barcelona tras la conquista franca del 801. Momento en el que surgen otros entes como los condados de Urgel, Cerdaña, Rosellón, Gerona, Osona o Ampurias; todos ellos bajo control de la dinastía carolingia que controlaba el reino Franco.

Corona de Aragón

alfonso_ii_de_aragc3b3n_from_liber_feudorum_maiorHasta la llegada al trono de Alfonso II de Aragón en 1163 no habría existido diferencia entre Corona y Reino de Aragón. La diferencia entre ambos radicaba en la existencia de territorios autónomos, administrativa y legalmente hablando, dentro de la Corona, como sería el caso de los reinos de Valencia y Mallorca, que se unían al reino de Aragón.

El momento fundamental para el auge de Barcelona llega de la mano del casamiento entre Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona, y la infanta Petronila, hija del rey Ramiro II. El poder catalán ganará peso en el reino y el conde llegará a realizar labores regias en sustitución de su suegro, aunque jamás tomaría ese título.

La expansión territorial y su consecuencia política

Durante el siglo XIII, Aragón había realizado una política de expansión hacia el norte que se ve detenida tras la derrota de Pedro el Católico en Muret, forzándole a la firma del Tratado de Almizrad (1244). Este hecho, sin embargo, fue aprovechado por los aragoneses para dirigirse al sur conquistando Valencia y Mallorca y, más importante aún, estableciendo una clara vinculación con el Mediterráneo.

Sin embargo, el fin de las guerras de conquista trajo consigo una consecuencia inesperada: la nobleza había podido consolidar su poder e independencia en cuestiones legislativas y fiscales. Además, la corona se había visto obligada a apoyarse en los diversos condados catalanes. Pese a todo, y con un desarrollo asimétrico de sus regiones, Aragón consolidaba un entramado político común que mantenía unido gracias a la religión, la moneda y la legislación.

Condados catalanes

Las primeras referencias al Principado de Cataluña las encontramos en el siglo XI paraprincipado-de-cataluc3b1a describir los condados de Barcelona, Girona y Osona que controlaba Ramón Berenguer, si bien se trataba de limites territoriales y no administrativos. Además, inicialmente incluía otros territorios como los condados de Lerida o Urgel, pero desde Jaime I y su Real Pragmática de 1243, los limites se reducían al condado de Barcelona, derogándose el título de marqueses, que habían tomado sin consentimiento regio aprovechando la minoría de edad del monarca aragonés.

Por otro lado, el término de Condados Catalanes es una invención de la historiografía moderna que ha tratado de ofrecer una unidad a los territorios que hoy componen Cataluña. Sin embargo, el origen y desarrollo de estos no es idéntico y durante siglos mantuvieron su independencia administrativa, pero siempre bajo el control de los reinos Franco y de Aragón, primero, y de la Corona aragonesa, después.

¿Fue Cataluña independiente?

Es cierto que el poder del conde de Cataluña y el reconocimiento por Jaime I del Principado de Cataluña puede llegar a usarse como referencia para esa supuesta independencia de Cataluña. Pero los datos son objetivos: existieron múltiples condados en el territorio catalán que fueron controlados por la Corona de Aragón.

FUENTE: Diariocrítico.com

Manifiesto del fumador / A Smoker’s Manifesto

ORIGINAL ARTICLE IN ENGLISH: A Smoker’s Manifesto

Origen artículo en español: Manifiesto del fumador

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Por: Dmitri Kossyrev.

Manifiesto del fumador

Nosotros fumamos. Vamos a seguir fumando. Hay más de mil millones de nosotros, y nuestras filas crecen y seguirán creciendo.

Ha llegado el momento de enterrar el feo cadáver de la locura global antitabaco. Ha llegado el momento de manifestar con claridad lo que queremos hacer para que el mundo vuelva a ser normal y cómo lo lograremos.

Lo haremos simplemente mediante la desnormalización total y completa de la campaña antitabaco en su forma actual, que se reduce a mentiras flagrantes y odio ardiente.

Queremos que se acaben las feas mentiras y el lavado de cerebro a escala global. Exigimos una investigación independiente de la estafa médica que afirma que “fumar pasivamente mata a la gente”. Hacemos un llamamiento a controlar a la turbia e incontrolada Organización Mundial de la Salud. Exigimos respeto hacia todos los que eligen fumar, ya que no hacemos daño a nadie.

Nuestras armas son la dignidad en vez de la humillación, el conocimiento en lugar de la ignorancia impuesta y la unidad contra el mal global del odio y la intolerancia.

El camino a la victoria comienza con una palabra corta: Basta. Nunca aceptaremos las leyes antitabaco. Las echaremos atrás.

Siempre empieza con palabras. Di estas palabras a cada uno tan a menudo como puedas, y la marea cambiará.

No más mentiras

El humo del tabaco no daña a las personas que no fuman.  El fumador pasivo no existe.

Eso era un hecho conocido y probado antes de que el Tobacco Control (Movimiento Antitabaco) iniciara su campaña, un hecho que ha sido demostrado una y otra vez por varias docenas de estudios posteriores. Ese es el peor secreto de Control del Tabaco: que comenzaron su campaña sabiendo que iban a mentir a todos.

Han gastado miles de millones en subvenciones que dirigen a “investigadores” para probar el daño del humo pasivo. Todo lo que consiguieron fue la profunda burla de los científicos médicos honestos y la etiqueta de “ciencia basura” firmemente unida a su falsedad.

No habrá una larga investigación sobre el tema. Los informes sobre la ausencia de daños causados ​​por el humo pasivo son bien conocidos. Las críticas devastadoras a esta “ciencia basura” por los investigadores renombrados son bien sabidas también.

Sin embargo, será una larga batalla el nombrar investigadores independientes de esa estafa, ya que el Movimiento Antitabaco ha logrado, con subvenciones, subyugar y hostigar a casi cualquier persona que explore el tabaco y la salud.

Hay reputaciones y medios de vida que perder. Las autoridades sanitarias, los funcionarios de la OMS que no rinden cuentas y los investigadores corruptos te dirán que “no hay nada que debatir, punto”. Así es como nosotros y todos los demás sabremos que el debate sólo ha comenzado.

La batalla por lograr que se revise la justificación médica de las leyes antitabaco puede parecer difícil. Pero esa batalla puede ser ganada simplemente iniciándola. Porque ellos, el Movimiento Antitabaco, tienen miedo. Sabían que algún día ocurriría, y harán cualquier cosa para impedir la investigación. Esa resistencia será su ruina.

Es solo dinero

Hoy no es posible seguir ocultando lo obvio – que el movimiento antitabaco ha sido fuertemente financiado por las compañías farmacéuticas, médicas y de seguros mundiales, para su obvia ganancia material a costa de las personas que dejan de fumar (nuevos medicamentos, consultas médicas, cursos) Y para su futuro papel en la sustitución del tabaco (y el té, café, azúcar, vino, etc.), por medicamentos.

Es sólo dinero, y ese dinero se desperdició. El fumar puede disminuir en algunos países, pero crece globalmente y continuará creciendo. Las ventas de productos para dejar de fumar pueden ser altas. Pero cada día que pasa corre contra el Movimiento Antitabaco, ya que el esfuerzo para mantener diariamente la campaña de odio antitabaco es demasiado grande, y el peligro de que sus mentiras sean descubiertas por todos crece a diario. Ha llegado el momento de aceptar las realidades y dejar de financiar a esta desagradable estafa.

Nosotros los fumadores respetamos las intenciones comerciales de otras personas mientras no pisoteen nuestro derecho a elegir nuestro propio estilo de vida. Os decimos: abandonad este juego corrupto de una manera educada y digna.

Todo el mundo tendrá que rendir cuentas por la ignorancia agresiva

Tal vez el 99% de los que sin darse cuenta participan en el acoso a los fumadores no tienen ni idea de que son parte de una estafa. Pueden ser políticos que temen la reacción de los votantes. O la gente de los medios de comunicación que no se molesta en verificar los hechos. O los ciudadanos corrientes demasiado dispuestos a creer la mentira de que los fumadores les están haciendo daño.

A estas personas les decimos: piensen bien en cómo se sentirán cuando todo este falso castillo de naipes empiece a desmoronarse.

Ese castillo solo va en una dirección ya, y esa dirección es hacia abajo. Vivimos en una época de WikiLeaks y de todo tipo de filtraciones. Vivimos en una época de explosivos cambios políticos.

Al iniciar su falsa campaña, el Movimiento Antitabaco puede haber tenido la impresión de que los principales medios de comunicación eran el rey. Hoy en día, los medios de comunicación han perdido el control del mensaje que se estaba alimentando a la gente. Más y más personas se están fijando en los medios de comunicación alternativos. Hace 10 años uno podía haber creído que lo que le decían los medios de comunicación principales era verdad. Hoy sucede lo contrario. Hoy en día uno necesita comprobar cuidadosamente las pruebas de cada una de las afirmaciones que ve.

Y un día, pronto, todo el mundo tendrá que responder por la agresiva ignorancia, aunque sea tan solo ante su propia conciencia.

Cero aceptación de las mentiras y el odio

El movimiento mundial antitabaco ha elegido métodos e ideología inhumanos que tienen que ser expuestos a la luz. Ellos dicen mentiras. Ellos expresan odio.

Si odias el humo, entonces también odias a los fumadores. La guerra contra el tabaco y la guerra contra los fumadores es un odio sistemático, organizado e institucionalizado, destinado a erradicar el fumar y a erradicar a los fumadores.

No hay diferencia básica entre los activistas más agresivos antitabaco y los terroristas islámicos. Son aliados naturales. Ambos quieren destruir la civilización Occidental. Ambos encuentran posible e incluso glorioso acosar o destruir a millones de personas hoy en día para cambiar de manera irrevocable los estilos de vida de unas futuras generaciones imaginarias.

Encontramos totalmente inaceptable la manera que tiene el movimiento antitabaco de volver loca de miedo a la gente por una voluta de humo. Aborrecemos el método de enfrentar a fumadores contra  no fumadores sobre la base del concepto falso del daño del humo pasivo. Nos parece reprochable la participación del Movimiento Antitabaco en el analfabetismo y la agresividad de sus activistas, su negativa a aceptar una discusión honesta con hechos y cifras en mano.

Esa ideología tiene que ser condenada. Debemos asegurarnos de que nunca vuelva a levantar su fea cabeza nuevamente en la historia humana.

Necesitamos un estudio exhaustivo de la triste historia de las campañas de los grupos de interés privados que se convierten en engaños inhumanos e internacionales. Tenemos que aprender las lecciones de los abyectos fracasos de estados y sociedades que han sido saboteados por cabilderos y fanáticos agresivos.

Vapear

Fumamos, y respetamos a las personas que optan por no fumar o por cambiar al vapeo. Aceptamos el hecho obvio de que hoy en día el vapeo es la forma más fiable y segura de dejar de fumar, si dejar de fumar es lo que la gente quiere.

El movimiento vapeador ha dividido al movimiento antitabaco, le ha asestado un duro golpe. Ahora muchos expertos médicos, cómplices en el lavado de cerebro masivo sobre el “daño del fumador pasivo”, están probando su propio veneno de los colmillos de sus antiguos colegas, oyendo y leyendo mentiras obvias sobre el “daño del vapeo”.  Los defensores del vapeo contraatacan, exponiendo las mentiras del Movimiento Antitabaco con pleno conocimiento interior del mecanismo de sus mentiras.  El Movimiento Antitabaco no está contento con la situación. Se siente desnudo, teniendo virtualmente que admitir  que los verdaderos objetivos de su campaña no eran la salud pública, sino sólo la necesidad de conducir a los fumadores a las tiernas manos de los médicos con sus píldoras mágicas y costosas.

Les decimos a los vapeadores: nuestro enemigo común son los fanáticos mentirosos y odiosos. Así que unámonos contra ellos.

 

Tú puedes hacer mucho

No pedimos la creación de costosas burocracias internacionales para luchar contra el Movimiento Antitabaco. Que sean los antitabaco los que se queden atascados en ese lodazal.

No dependemos de grandes o pequeñas compañías de tabaco para ayudarnos o financiarnos. Ellas mismas no pudieron defenderse adecuadamente, cuando fueron atacadas. ¿Cómo van a poder defendernos a nosotros?

Nuestro comportamiento diario es nuestro arma más fuerte. Nosotros fumamos. No nos avergonzamos de eso. No permitiremos que nadie nos llame ciudadanos de segunda clase, porque eso no lo somos.

Podemos hablar entre nosotros e intercambiar hechos sobre mentiras flagrantes del Movimiento Antitabaco. Podemos intercambiar videos y ponerlos en YouTube, contando nuestras historias. Debemos hablar en todas las oportunidades posibles. Debemos exponer a la luz el odio, la ignorancia y las mentiras.

Los movimientos reales surgen de las bases. Cada comunidad sabe mejor que nadie si crear clubes de fumadores o partidos o equipos. Después de eso, que los políticos y los partidos corran detrás de nosotros, no viceversa.

Tenemos que revisar la esencia misma de la normativa restrictiva contra el tabaco que se exporta a nivel mundial. Las restricciones, o la ausencia de tales, tienen que ser un producto de la concordia en sociedades y comunidades con todas sus diferencias. Esta concordia tiene que ser alcanzada por la comprensión mutua y el respeto. Para empezar, tenemos que limpiar la legislación de la idea de que los ciudadanos que no fuman tienen más derechos que sus hermanos y hermanas que fuman.

Pero nunca debe haber ninguna concordia con uno de los peores mentirosos y odiadores de la historia humana. Ellos serán exiliados afuera.

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(La gensis de un libelo) Los Protocolos de los sabios de Sión/(The genesis of a libel) The Protocols of the Sages of Zion – César Vidal (SPANISH-ENGLISH)

Por Cesar Vidal Manzanares via: Verdades que ofenden

Utilizado por los antisemitas de todo el mundo —sin excluir a los nazis o a los árabes de las últimas décadas— los Protocolos constituyen un documento de enorme interés histórico y político. Sin embargo, ¿tienen realmente alguna relación con los judíos? ¿Quién escribió los Protocolos de los sabios de Sión?

En las últimas semanas se ha producido un revuelo considerable en el mundo árabe a consecuencia de una serie de TV egipcia en la que se sostenía la autenticidad de un documento denominado los Protocolos de los sabios de Sión. El citado texto, redactado a finales del siglo XIX, contendría las líneas maestras de un plan de dominio mundial por parte de los judíos.

El antisemitismo constituye una actitud mental y una conducta que se pierde en la noche de los tiempos. Manetón, el sacerdote e historiador judío del periodo helenístico, ya dedicó vitriólicas páginas a los primeros momentos de la Historia de Israel y sus pasos siguieron los antisemitas de la Antigüedad clásica —prácticamente todos los autores de renombre— desde Cicerón a Tácito pasando por Juvenal. En términos generales, su antisemitismo, que presentó manifestaciones de enorme dureza en medio de una considerable tolerancia legal, era cultural más que racial. Durante la Edad Media, el antisemitismo estuvo relacionado con categorías de corte religioso (la resistencia de los judíos a convertirse al islam o al cristianismo) y social (el desempeño de determinados empleos por los judíos). Solamente con la llegada de la Ilustración, el antisemitismo se fue tiñendo de tonos raciales que aparecen ya en escritos injuriosos —y falsos— de Voltaire y que volvemos a encontrar muy acentuados en Nietzsche o Wagner. Aunque la figura del judío perverso y conspirador no se halla ausente de algunas de estas manifestaciones antisemitas y aunque, por ejemplo, Wagner y Nietzsche insistieron en tópicos como el del poder judío o el de su capacidad de corrupción moral (e incluso racial) no llegaron a agotar hasta el final el tema de una de las acusaciones ya popularizadas en su tiempo, la de la conspiración judía mundial. Ambos autores no llegaron a articular —aunque no les faltó mucho para ello— la tesis de que todo el poder degenerador de los judíos en realidad obedecía a un plan destructivo de características universales cuya finalidad era el dominio del orbe. Semejante papel le correspondería a un panfleto de origen ruso conocido generalmente como “Los Protocolos de los sabios de Sión”, en el que, supuestamente, se recogían las minutas de un congreso judío destinado a trazar las líneas de la conquista del poder mundial.

El análisis de esa obra constituye el objeto del presente Enigma, sin embargo, antes de entrar en el contenido y en las circunstancias en que la misma se forjó debemos detenernos siquiera momentáneamente en algunos de sus antecedentes. “Los Protocolos de los sabios de Sión” no fueron, en buena medida, una obra innovadora. Aunque, sin lugar a dudas, cuentan con el dudoso privilegio de constituir la obra más conocida y difundida sobre la supuesta conjura judía mundial, no son ni con mucho la única ni la primera. La idea de una conjura parcial (para envenenar las aguas, para empobrecer a la gente, para sacrificar niños, etc) aparecía periódicamente durante la Edad Media. Sin embargo, siempre se trataba de episodios aislados, regionales, desprovistos de un carácter universal. El cambio radical se produjo en 1797. Con la publicación de la Memoria para servir a la historia del Jacobinismo no quedará perfilada la tesis de una conspiración subversiva mundial. El autor de la obra, un clérigo llamado Barruel, pretendía que la orden de los Templarios, disuelta en el s. XIV, no había desaparecido sino que se había transformado en una sociedad secreta encaminada a derrocar todas las monarquías.

Cuatro siglos después, la misma se habría hecho con el control de la masonería y, a través de la organización de los jacobinos, habría
provocado la revolución francesa. Barruel afirmaba también que los masones eran, a su vez, una marioneta en manos de los iluminados bávaros que seguían a Adam Weishaupt. A menos que se acabara con estos grupos, afirmaba Barruel, pronto el mundo estaría en sus manos. Como suele ser habitual en todas las obras que desarrollan la teoría de la conspiración no sólo los datos expuestos recogen tergiversaciones sino también absolutos disparates. Barruel pasaba por alto, entre otras cosas, que el grupo de Weishaupt ya no existía en 1786, que siempre estuvo enemistado con los masones y que éstos no sólo por regla general habían sido monárquicos y conservadores sino que además habían experimentado la persecución a manos de los revolucionarios, muriendo centenares de ellos en la guillotina. Con todo Barruel, que había tomado sus ideas de un matemático escocés llamado John Robinson, apenas mencionaba a los judíos porque, ciertamente, éstos no habían tenido ningún papel de importancia durante la Revolución y porque además incluso habían sido víctimas de los excesos de ésta.

Pese a sus evidentes deficiencias, la obra de Barruel despertó, sin embargo, la pasión de un oficial llamado J. B. Simonini que le escribió desde Florencia proporcionándole supuestas informaciones sobre el papel judío en la conspiración masónica. En una carta —que fue un fraude de Fouchá para impulsar a Napoleón hacia una política antisemita— el militar felicitaba al clérigo por desenmascarar a las sectas que estaban “abriendo el camino para el Anticristo” y se permitió señalarle el papel preponderante de la “secta judaica”. Según Simonini, los judíos, tomándole por uno de los suyos, le habían ofrecido hacerse masón y revelado sus arcanos. Así se había enterado de que el Viejo de la Montaña (el fundador de la secta islámica de los Asesinos que tanto agradaba a Nietzsche) y Manes eran judíos, que la masonería y los iluminados habían sido fundados por judíos y que en varios países —especialmente Italia y España— los clérigos de importancia eran judíos ocultos. Su finalidad era imponer el judaísmo en todo el mundo, objetivo que sólo tenía como obstáculo la Casa de Borbón a la que los judíos se habían propuesto derrocar. Ni que decir tiene que las afirmaciones de Simonini carecían de la más mínima base (por esa época tanto los masones como los iluminados si acaso habían tenido alguna actitud hacia los judíos era de rechazo). Sin embargo, los dislates contenidos en la misma hicieron mella en la mente de Barruel, que, a juzgar por su obra, estaba bien predispuesto a creer este tipo de relatos.

De hecho, pese a que juzgó más prudente no publicarla, entre otras razones porque temía que provocara una matanza de judíos, distribuyó algunas copias en círculos influyentes. Finalmente, antes de morir en 1820, relató todo a un sacerdote llamado Grivel. Nacería así el mito, tan querido a tantos personajes posteriores, de la conjura judeo-masónica, mito al que se incorporaron los datos suministrados por Simonini en su carta. Con todo, inicialmente, la idea de una conspiración judeo-masónica iba a caer en el olvido y durante las primeras décadas del siglo XIX ni siquiera fue utilizada por los antisemitas. Con posterioridad, una obra de creación titulada Biarritz volvería a resucitarlo en Alemania. El autor de la novela se llamaba Hermann Goedsche y ya tenía un cierto pasado en relación con documentos de carácter sensacional. En el período inmediatamente posterior a la revolución de 1848 había presentado unas cartas en virtud de las cuales se pretendía demostrar que el dirigente demócrata Benedic Waldeck había conspirado para derrocar al rey de Prusia.

El acontecimiento dio origen a una investigación cuyo resultado no pudo resultar más bochornoso: los documentos eran falsos y además Goedsche lo sabía. Este se dedicó entonces a trabajar como periodista en el Preussische Zeitung, el periódico de los terratenientes conservadores, y a escribir novelas como Biarritz. Esta se publicó en 1868, una fecha en que la población alemana comenzaba a ser presa de renovados sentimientos antisemitas a causa de la Emancipación —sólo parcial— de los judíos. En un capítulo del relato, que se presentaba como ficticio, se narraba una reunión de trece personajes, supuestamente celebrada durante la fiesta judía de los Tabernáculos, en el cementerio judío de Praga. En el curso de la misma, los representantes de la conspiración judía mundial narraban sus avances en el control del gobierno mundial, insistiendo especialmente en la necesidad de conseguir la Emancipación política, el permiso para practicar las profesiones liberales o el dominio de la prensa. Al final, los judíos se despedían no sin antes señalar que en cien años el mundo yacería en su poder. Como en el caso de la conjura judeo-masónica, el episodio narrado en este capítulo de Biarritz iba a hacer fortuna.

En 1872, se publicaba en San Petersburgo de forma separada señalándose que, pese al carácter imaginario del relato, existía una base real para el mismo. Cuatro años después en Moscú se editaba un folleto similar con el título de “En el cementerio judío de la Praga checa (los judíos soberanos del mundo)”. Cuando en julio de 1881 Le Contemporain editó la obra, ésta fue presentada ya como un documento auténtico en el que las intervenciones de los distintos judíos se habían fusionado en un solo discurso. Además se le atribuyó un origen británico. Nacía así el panfleto antisemita conocido como el “Discurso del Rabino”. Con el tiempo la obra experimentaría algunas variaciones destinadas a convertirla en más verosímil. Así el rabino, anónimo inicialmente, recibió los nombres de Eichhorn y Reichhorn e incluso se le hizo asistir a un (inexistente) congreso celebrado en Lemberg en 1912.

Un año después de la publicación de Biarritz, Francia iba a ser el escenario donde aparecería una de las obras clásicas del antisemitismo contemporáneo. Se titulaba Le juif, le judaásme et la judaásation des peuples chrátiens y su autor era Gougenot des Mousseaux. La obra partía de la base de que la cábala era una doctrina secreta transmitida a través de colectivos como la secta de los Asesinos, los templarios o los masones pero cuyos jerarcas principales eran judíos. Además de semejante dislate —que evidencia una ignorancia absoluta de lo que es la cábala— en la obra se afirmaba, igual que en la Edad Media, que los judíos eran culpables de crímenes rituales, que adoraban a Satanás (cuyos símbolos eran el falo y la serpiente) y que sus ceremonias incluían orgías sexuales. Por supuesto, su meta era entregar el poder mundial al Anticristo para lo que fomentarían una cooperación internacional en virtud de la cual todos disfrutaran abundantemente de los bienes terrenales, circunstancias estas que, a juicio del católico Gougenot des Mousseaux, al parecer sólo podían ser diabólicas. Pese a lo absurdo de la obra, no sólo disfrutaría de una amplia difusión sino que además inspiraría la aparición de panfletos similares generalmente nacidos de la pluma de sacerdotes. Tal fue el caso de Les Francs-Maçons et les Juifs: Sixième Age de l’Eglise d’après l’Apocalypse (1881) del abate Chabauty, canónigo honorario de Poitiers y Angulema, donde aparecen dos documentos falsos que se denominarían “Carta de los judíos de Arles” (de España, en algunas versiones) y “Contestación de los judíos de Constantinopla”. Tanto la obra de Chabauty como la de Gougenot de Mousseaux serían objeto de un extenso plagio —a menos que podamos denominar de otra manera al hecho de copiar ampliamente secciones enteras sin citar la procedencia— por parte del antisemita francés Edouard Drumond, cuyo libro La France juive (1886) demostraría ser un poderoso acicate a la hora de convertir en Francia el antisemitismo en una fuerza política de primer orden.

El único país donde, por aquel entonces, el antisemitismo resultaba más acentuado que en Francia y Alemania, y donde, dicho sea de paso, se originaría el plan que culminaría en los Protocolos, era Rusia. Las condiciones de vida de los judíos bajo el gobierno de los zares se han calificado de auténticamente terribles pero la cuestión es digna de considerables matizaciones ya que no pocos progresaron considerablemente y llegaron a escalar socialmente puestos que les estaban vedados en países limítrofes al imperio zarista. Sin embargo, tras el asesinato de Alejandro II y el acceso al trono de Alejandro III empeoraron en parte, siquiera porque no eran pocos los judíos —generalmente jóvenes idealistas de familias acomodadas— que participan en grupos terroristas de carácter antizarista y, en parte, porque los revolucionarios recurrieron al antisemitismo en no pocas ocasiones como forma de obtener un ascendente sobre el pueblo. Así, a un antisemitismo instrumental de izquierdas —del que participaron no pocos judíos filorevolucionarios— se sumó otro popular que abominaba de la subversión y que estallaba ocasionalmente en pogromos. Tal situación estaba acompañada por la propaganda antisemita. Fue esta una floración libresca pletórica de odio, mala fe e ignorancia, que se extendió desde el Libro del Kahal (1869) de Jacob Brafman, editado con ayuda oficial, y en el que se pretendía que los judíos tenían un plan para eliminar la competencia comercial en todas las ciudades, hasta los tres volúmenes de El Talmud y los judíos(1879©1880) de Lutostansky, obra en que el autor demostraba ignorar lo que era el Talmud y además introducía en Rusia el mito de la conjura judeo-masónica.

No obstante, es posible que la obra de mayor influencia de este período fuera La conquista del mundo por los judíos (7ª ed. 1875) escrita por Osman-Bey, pseudónimo de un estafador cuyo nombre era Millinger. El aventurero captó fácilmente la paranoia antisemita que había en ciertos segmentos de la sociedad rusa y la aprovechó en beneficio propio. Su panfleto sostenía que existía una conjura judía mundial cuyo objetivo primario era derrocar la actual monarquía zarista. De hecho, sirviéndose de semejantes afirmaciones, el 3 de septiembre de 1881 salía de San Petersburgo con destino a París, provisto del dinero que le había entregado la policía política rusa, con la misión de investigar los planes conspirativos de la Alianza Israelita Universal que tenía su sede en esta última ciudad. Pasando por alto, como lo harían muchos otros, que este organismo sólo tiene fines filantrópicos Millinger afirmó que se había hecho con documentos que la relacionaban con grupos terroristas que deseaban derrocar el zarismo. En 1886, se editaban en Berna sus Revelaciones acerca del asesinato de Alejandro II. Con el nuevo panfleto quedaba completo el cuadro iniciado con La conquista… No sólo se afirmaba la tesis del peligro judío sino que además se indicaba ya claramente el camino a seguir para alcanzar “la Edad de Oro”. Primero, había que expulsar a los judíos basándose en “el principio de las nacionalidades y de las razas”. Un buen lugar para enviarlos sería África. Pero tales acciones sólo podían contemplarse como medidas parciales. En realidad, sólo cabía una solución para acabar con el supuesto peligro judío:

“La única manera de destruir la Alianza Israelita universal es a través del exterminio total de la raza judía”. El camino para la aparición de los Protocolos —y para realidades aún más trágicas— quedaba ya más que trazado. Del 26 de agosto al 7 de septiembre de 1903 aparecía en el periódico de San Petersburgo Znamya (La Bandera) la primera edición de los Protocolos, bajo el título de Programa para la conquista del Mundo por los judíos. El panfleto encajaba como un guante en el medio ya que el mismo estaba dirigido por P. A. Krushevan, un furibundo antisemita que había sido un personaje clave en el desencadenamiento del pogromo de Kishiniov. Krushevan afirmó que la obra —cuyo final aparecía algo abreviado— era la traducción de un documento original aparecido en Francia.

En 1905, el texto volvía a editarse en San Petersburgo en forma de folleto y con el título de La raíz de nuestros problemas a impulsos de G. V. Butmi, un amigo y socio de Krushevan que junto con éste se dedicaría a partir de ese año a sentar las bases de la Centurias negra. En enero de 1906, el panfleto era reeditado por la citada organización con el mismo título que le había dado Butmi e incluso bajo su nombre. Sin embargo, se le añadía un subtítulo que, en forma abreviada, haría fortuna: Protocolos extrañados de los archivos secretos de la Cancillería Central de Sión (donde se halla la raíz del actual desorden de la sociedad en Europa en general y en Rusia en particular).

Las ediciones mencionadas tenían una finalidad masivamente propagandística y consistieron en folletos económicos destinados a todos los segmentos sociales. Pero en 1905 los Protocolos aparecían incluidos en una obra de Serguei Nilus titulada Lo grande en lo pequeño. El Anticristo considerado como una posibilidad política inminente. El libro de Nilus ya había sido editado en 1901 y 1903, pero sin los Protocolos. En esta nueva edición se incluyeron con la intención de influir de manera decisiva en el ánimo del zar Nicolás II. La reedición de Nilus contaba con algunas circunstancias que, presumiblemente, deberían haberle proporcionado un éxito impresionante. Así, el metropolitano de Moscú llegó incluso a ordenar que en las 368 iglesias de la ciudad se leyera un sermón en el que se citaba esta versión de los Protocolos. Inicialmente, no resultó evidente si prevalecería la versión de Butmi o la de Nilus. Finalmente, sería esta última reeditada con ligeras variantes y bajo el título de Está cerca la puerta… Llega el Anticristo y el reino del Diablo en la Tierra la que llegaría a consagrarse. El motivo de su éxito estaría claramente vinculado a haberse publicado una vez más en 1917, el año de la Revolución rusa. El texto de Nilus está dividido en 24 supuestos protocolos en los que, realmente, se intenta demostrar la bondad del régimen autocrático (obviamente el zarista) y la perversidad de las reformas liberales.

Como justificación última de semejante discurso político se aduce la existencia de un plan de dominio mundial desarrollado por los judíos. Así el panfleto deja claramente establecido el supuesto absurdo del sistema liberal ya que la idea de libertad política no sólo resulta irreal sino que además sólo puede tener desastrosas consecuencias:

“La libertad política no es una realidad, sino una simple idea”. (1, 5)

“La idea de la libertad no puede realizarse porque nadie sabe hacer de ella el uso adecuado. Basta con permitir que el pueblo se gobierne durante un período breve de tiempo para que la administración se transforme al poco en desenfreno… los Estados arden en llamas y toda su grandeza se viene abajo convertida en cenizas”. (1, 6)

La razón fundamental que aduce Nilus, por boca de los supuestos conspiradores judíos, es similar a la esgrimida por otros antidemócratas anteriores y posteriores. Es absurda la libertad ya que la gente del pueblo no puede llegar a comprender lo que es la política:

“Los miembros de la plebe que han salido del pueblo, por más dotados que están, al no comprender la alta política no pueden guiar a la masa sin despeñar a toda la nación en la ruina”. (1, 18)

Si la idea de libertad política podía ser relativamente tolerada, esto se debería a algunas condiciones previas. Primero, su sumisión al poder clerical; segundo, la exclusión de los enfrentamientos sociales y, tercero, la eliminación de la búsqueda de reformas. En resumen, puede ser aceptable si no afecta en absoluto el sistema autocrático:

“La libertad podría ser inofensiva y darse sin peligro para el bienestar de los pueblos en los estados si se basase en la fe en Dios y en la fraternidad de los seres humanos y se alejase de la idea de igualdad, que está en contradicción con las leyes de la Creación…” (4, 3)

Sin embargo, la libertad no ha discurrido por los cauces deseados por Nilus y puestos en boca de los presuntos conspiradores judíos. El resultado ha sido por ello especialmente peligroso y ha degenerado en la mayor de las aberraciones posibles, la corrupción de la sangre:

“Después de haber instalado en el órgano estatal el “veneno del liberalismo”, toda su condición política ha sufrido una metamorfosis; los Estados han sido atacados por una dolencia mortal, “la corrupción de la sangre”; sólo hace falta esperar el final de su agonía. Del liberalismo han surgido los Estados constitucionales que han sustituido a la autocracia, único gobierno útil a los no judíos”. (10, 11-12)

Las afirmaciones relativas a lo nocivo de la libertad política tienen, lógicamente, en esta obra un reverso diáfano consistente en alabar las supuestas virtudes de la autocracia. Esta —sea la política de los zares o la religiosa de los papas— constituye, según los Protocolos, el único valladar contra el peligro judío:

“La autocracia de los zares rusos fue nuestro único enemigo en todo el mundo junto con el papado”. (15, 5)

Precisamente por eso, el poder del autócrata debe tener para ser efectivo un tinte innegable de cinismo, de maquiavelismo, de pura hipocresía utilitarista:

“La política no tiene nada que ver con la moral”. Un soberano que se deja guiar por la moral no actúa políticamente y su poder descansa sobre frágiles apoyos. “El que quiera reinar debe utilizar la astucia y la hipocresía”. (1, 12)

Sin embargo, tal actitud no debe causar malestar ni ser objeto de censura. Está más que justificada por el hecho de que la autocracia es la única forma sensata de gobierno y la única manera de crear y mantener en pie la civilización, algo que nunca puede emanar de las masas:

“Solamente una personalidad educada desde la juventud para la autocracia puede entender las palabras que forman el alfabeto político”. (1, 19) “… Sin despotismo absoluto no hay civilización; ésta no es obra de las masas sino sólo de su guía, sea quien fuere”. (1, 21)

Naturalmente, el modelo autocrático no se sustenta sólo sobre la figura del soberano sino sobre otros pilares del sistema. Los Protocoloscontienen, por lo tanto, loas a estos estamentos concretos que se sitúan en labios de los supuestos conspiradores judíos. El primero de ellos es la nobleza:

“… El triunfo más importante… es acabar con los “privilegios”, que son indispensables para la vida de la “nobleza no-judía” y la única protección que las naciones tienen frente a nosotros” (1, 30)

Obviamente, la aristocracia es presentada en términos ideales y, dicho sea de paso, radicalmente falsos desde una perspectiva histórica. Así se afirma que es la protectora de las clases populares y que comparte sus mismos intereses:

“Bajo nuestra dirección fue “aniquilada la nobleza”, que es la protectora natural y la madre nutricia del pueblo, y cuyos intereses están unidos inseparablemente del bienestar del pueblo… La nobleza, que conforme a un derecho legal exigía la fuerza de trabajo de los trabajadores, estaba interesada en que los trabajadores estuvieran bien alimentados, sanos y fuertes”. (3, 6 y 8)

Obviamente el otro estamento que debe colaborar —y al que se retrata de nuevo en términos excesivamente positivos— es el clero que en Rusia llegó a extremos de cesaropapismo extraordinarios:

“Controlado por su fe, el pueblo avanzará bajo la tutela de su clero, pacífica y modestamente de la mano de sus pastores espirituales”. Frente al panorama idealizado de la autocracia, sustentada por la nobleza y el clero, Nilus opone el retrato de una supuesta conjura mundial tras la que se encuentran los judíos. Estos, en teoría, se hallarían ya muy cerca de la conquista del poder:

“… Hoy estamos sólo a unos pocos pasos de nuestra meta. Sólo un tramo breve y el círculo de la serpiente simbólica”, el símbolo de nuestro pueblo se cerrará. Y una vez que se cierre el círculo, todos los Estados de Europa quedarán apresados en él como dentro de un torno”. (3, 1)

Siguiendo un patrón multisecular, Nilus presenta como base del poder judío el dominio económico, dato no sólo falso sino sangrante si tenemos en cuenta la situación miserable de los judíos de la Rusia de la época:

“Toda la maquinaria de gobierno depende de un motor que está en nuestras manos y es el oro”. (5, 8)

La conjura, obviamente, se manifiesta en una serie de acciones moralmente perversas desencadenadas por los judíos. La primera es, naturalmente, intentar contaminar con su materialismo a los que no son como ellos:

“Para no dejar tiempo a los no-judíos para la reflexión y la observación, debemos apartar sus pensamientos hacia el comercio y la industria” (4, 4)

Pero eso es sólo el comienzo. Según los Protocolos de Nilus, para que los judíos dominen el mundo se entregan a una serie de actividades simultáneas que desafían la imaginación más delirante. A ellos se les atribuye potenciar la idea de un “gobierno internacional” (5, 18), crear “monopolios” (6, 1), apoyarse en “las logias masónicas” (15, 13) (de nuevo la tesis de la conjura judeo-masónica!), fomentar “el incremento de los armamentos y de la policía” (7, 1), provocar una “guerra general”, “idiotizar y corromper a la juventud de los no-judíos” (9, 12), aniquilar “la familia” (10, 6), “distraer a las masas con diversiones, juegos, pasatiempos, pasiones” (13, 4), eliminar “la libertad de enseñanza” (16, 7) e incluso “destruir todas las otras religiones” (14, 1). En suma no hay nada que repugne a la mente autocrática de Nilus que no se deba atribuir a los judíos.

En esa paranoia que ve la mano judía detrás de todo lo inaceptable llega en algunos casos hasta el retorcimiento más absoluto o el ridículo más absurdo. Así queda de manifiesto al afirmar que los no-judíos padecen “las enfermedades que les causamos (los judíos) mediante la inoculación de bacilos” (10, 25) o al atribuir la construcción del metro a turbias intenciones políticas:

“Pronto se habrán construido en todas las capitales “trenes subterráneos”; partiendo de los mismos volaremos por los aires todas las ciudades junto con todas sus instalaciones y documentos”. (9, 14)

Al final, los judíos conseguirán mediante semejantes artimañas su meta final:

“El “Rey de Israel” será el patriarca del mundo cuando se ciña en la cabeza santificada la corona que le ofrecerá toda Europa”. (15, 30)

Los últimos Protocolos están dedicados presuntamente a pergeñar una descripción de cómo deberá gobernar mundialmente el Rey de Israel. En realidad, son una descripción de la monarquía autocrática ideal según Nilus. En la misma el monarca ideal deberá evitar “los impuestos demasiado elevados” (20, 2) para evitar sembrar la semilla de la revolución (20, 5), introducirá reformas como la creación de un impuesto progresivo de timbres (20, 12), de un fondo de reservas (20, 14), de un tribunal de cuentas (20, 17) y de un patrón basado en la fuerza de trabajo (20, 24) y llevará a cabo una serie de medidas económicas como la restricción de los artículos de lujo (23, 1), el fomento del trabajo artesanal (23, 2) y de la pequeña industria (23, 3) o el castigo del alcoholismo (23, 4).

inglaterra

ENGLISH

Used by anti-Semites around the world – not excluding Nazis or Arabs in recent decades – the Protocols constitute a document of enormous historical and political interest. However, do they really have any relationship with the Jews?

Who wrote the Protocols of the Sages of Zion? In recent weeks there has been a considerable stir in the Arab world as a result of a series of Egyptian TV in which the authenticity of a document called the Protocols of the Sages of Zion was held. The text, written at the end of the nineteenth century, would contain the main lines of a plan of world domination by the Jews.

Anti-Semitism is a mental attitude and behavior that is lost in the night of time. Maneton, the Jewish priest and historian of the Hellenistic period, already devoted vitriolic pages to the earliest moments of Israel’s history, and his steps followed the anti-Semitic of classical antiquity – almost all renowned authors – from Cicero to Tacitus through Juvenal. In general terms, his anti-Semitism, which presented manifestations of enormous hardship amidst considerable legal tolerance, was cultural rather than racial. During the Middle Ages, anti-Semitism was related to categories of religious (Jewish resistance to Islam or Christianity) and social (the performance of certain jobs by the Jews). Only with the advent of the Enlightenment did anti-Semitism become more and more tinged with racial tones, which appear already in Voltaire’s injurious and false writings, and which we find again very marked in Nietzsche or Wagner. Although the figure of the perverse and conspiratorial Jew is not absent from some of these anti-Semitic manifestations and although, for example, Wagner and Nietzsche insisted on such topics as Jewish power or their capacity for moral (and even racial) corruption did not arrive To exhaust to the end the subject of one of the accusations already popularized in his time, that of the world Jewish conspiracy. Both writers failed to articulate – although they did not lack much for this – the thesis that all the degenerating power of the Jews actually obeyed a destructive plan of universal characteristics whose purpose was the dominion of the world. Such a paper would correspond to a pamphlet of Russian origin generally known as «The Protocols of the Sages of Zion,» in which, supposedly, the minutes were collected from a Jewish congress designed to trace the lines of the conquest of world power.

The analysis of this work constitutes the object of the present Enigma, nevertheless, before entering into the content and the circumstances in which it was forged we must pause even in some of its antecedents. «The Protocols of the Sages of Zion» were not, to a large extent, an innovative work. Although undoubtedly they have the dubious privilege of being the best-known and most widely publicized work on the alleged Jewish world conspiracy, they are by no means the only or the first. The idea of a partial conspiracy (to poison the waters, to impoverish people, to sacrifice children, etc.) appeared periodically during the Middle Ages. However, they were always isolated episodes, regional, devoid of a universal character. The radical change occurred in 1797. With the publication of the Memory to serve the history of Jacobinism will not be outlined the thesis of a worldwide subversive conspiracy. The author of the work, a clergyman named Barruel, pretended that the order of the Templars, dissolved in the s. XIV, had not disappeared but had become a secret society aimed at overthrowing all monarchies.

Four centuries later, it would have been done with the control of Freemasonry and, through the organization of the Jacobins, would have provoked the French revolution. Barruel also stated that the Masons were, in turn, a puppet in the hands of the enlightened Bavarians who followed Adam Weishaupt. Unless these groups ended, Barruel asserted, soon the world would be in their hands. As is usual in all the works that develop conspiracy theory, not only do the exposed data contain misrepresentations but also absurd absurdities. Barruel overlooked, among other things, that Weishaupt’s group no longer existed in 1786, which was always at odds with the Freemasons and that these were not only generally monarchists and conservatives but also experienced persecution at the hands of The revolutionaries, dying hundreds of them in the guillotine. Yet Barruel, who had taken his ideas from a Scottish mathematician by the name of John Robinson, barely mentioned the Jews because, certainly, they had played no significant role during the Revolution, and because they had even been victims of the excesses of the Revolution.

Despite its obvious shortcomings, Barruel’s work nevertheless aroused the passion of an officer named J. B. Simonini who wrote to him from Florence providing him with supposed information about the Jewish role in the Masonic conspiracy. In a letter – which was a fraud by Fouchá to propel Napoleon to an anti-Semitic policy – the military congratulated the clergyman for unmasking the sects that were «opening the way for the Antichrist» and allowed him to point out the preponderant role of the «sect Jewish «. According to Simonini, the Jews, taking him for one of their own, had offered to become a mason and revealed his arcana. Thus he had learned that the Old Man of the Mountain (the founder of the Islamic Assassin sect who was so fond of Nietzsche) and Manes were Jewish, that Masonry and the enlightened had been founded by Jews and that in several countries – especially Italy and Spain – the clergymen of importance were hidden Jews. Its purpose was to impose Judaism on the whole world, objective that only had like obstacle the House of Bourbon to which the Jews had set out to overthrow. Needless to say, Simonini’s claims lacked the slightest basis (at that time both the Masons and the enlightened had they ever had any attitude towards the Jews was rejection). However, the disaffects contained in it made a dent in the mind of Barruel, who, judging by his work, was well predisposed to believe such stories.

In fact, although he judged it wiser not to publish it, among other reasons because he feared it would provoke a massacre of Jews, he distributed some copies in influential circles. Finally, before dying in 1820, he related everything to a priest named Grivel. Thus would be born the myth, so dear to so many later characters, of the Judeo-Masonic conspiracy, a myth to which the data supplied by Simonini in his letter were incorporated. However, initially the idea of a Judeo-Masonic conspiracy was to be forgotten and during the first decades of the nineteenth century was not even used by anti-Semites. Subsequently, a work of creation titled Biarritz would resurrect it in Germany. The author of the novel was called Hermann Goedsche and already had a certain past in relation to documents of sensational character. In the immediate aftermath of the 1848 revolution he had submitted letters which sought to show that the Democratic leader Benedic Waldeck had conspired to overthrow the King of Prussia.

The event gave rise to an investigation whose outcome could not be more embarrassing: the documents were false and besides Goedsche knew. He then worked as a journalist in the Preussische Zeitung, the newspaper of the conservative landowners, and wrote novels such as Biarritz. This was published in 1868, a date in which the German population began to be prey to renewed anti-Semitic sentiments because of the – only partial – Emancipation of the Jews. In one chapter of the story, which was presented as fictitious, a meeting of thirteen characters, supposedly celebrated during the Jewish feast of Tabernacles, was told in the Jewish cemetery in Prague. In the course of it, the representatives of the world Jewish conspiracy recounted their progress in the control of world government, with special emphasis on the need to achieve political Emancipation, permission to practice the liberal professions or domination of the press. In the end, the Jews said goodbye not without first pointing out that in a hundred years the world would lie in its power. As in the case of the Judeo-Masonic plot, the episode narrated in this chapter of Biarritz was to make a fortune.

In 1872, it was published in St. Petersburg separately, pointing out that, despite the imaginary nature of the story, there was a real basis for it. Four years later in Moscow a similar pamphlet was published with the title of «In the Jewish cemetery of the Czech Prague (the sovereign Jews of the world)». When in July 1881 Le Contemporain published the work, it was presented as an authentic document in which the interventions of the different Jews had been merged into a single discourse. In addition it was attributed a British origin. The anti-Semitic pamphlet known as the «Rabbi’s Address» was born. Over time the work would undergo some variations intended to make it more plausible. Thus the rabbi, anonymous initially, received the names of Eichhorn and Reichhorn and was even made to attend a (nonexistent) congress held in Lemberg in 1912.

One year after the publication of Biarritz, France was to be the setting where one of the classic works of contemporary anti-Semitism would appear. It was titled Le juif, le judaásme et la judaásation des peuples chratiens and its author was Gougenot des Mousseaux. The work was based on the fact that the Kabbalah was a secret doctrine transmitted through collectives such as the Assassin sect, the Templars or the Masons but whose main hierarchs were Jews. In addition to such a disdain-which evidences an absolute ignorance of what the kabbalah is-in the work it was affirmed, as in the Middle Ages, that Jews were guilty of ritual crimes, worshiping Satan (whose symbols were the phallus and The serpent) and that his ceremonies included sexual orgies. Their goal, of course, was to give world power to the Antichrist for what would foster international cooperation by virtue of which everyone enjoyed abundant earthly goods, which, in the opinion of the Catholic Gougenot des Mousseaux, apparently could only be diabolical . In spite of the absurdity of the work, it would not only enjoy a wide diffusion but also inspire the appearance of similar leaflets generally born of the pen of priests. Such was the case of Les Francs-Maçons et les Juifs: Sixième Age of the Eglise d’après l’Apocalypse (1881) of the abbot Chabauty, honorary canon of Poitiers and Angouleme, where two false documents appear that would be denominated «Letter of The Jews of Arles «(from Spain, in some versions) and» Contest of the Jews of Constantinople «. Both the work of Chabauty and Gougenot de Mousseaux would be the subject of extensive plagiarism – unless we may otherwise call the fact of copying whole sections without citing the source – by the French anti-Semite Edouard Drumond, whose book La France Juive (1886) would prove to be a powerful incentive in turning anti-Semitism into France into a political force of the first order.

The only country where, at that time, anti-Semitism was more pronounced than in France and Germany, and where, by the way, the plan that would culminate in the Protocols was Russia. The living conditions of the Jews under the Tsar’s rule have been termed truly terrible, but the question is worthy of considerable qualification, since not a few of them progressed considerably and climbed socially in places bordering on them to the tsarist empire. However, after the assassination of Alexander II and the accession to the throne of Alexander III they worsened partly, not least because there were few Jews – generally young idealists of affluent families – that participate in anti-Zero terrorist groups and partly because The revolutionaries resorted to anti-Semitism on many occasions as a means of obtaining an ascendant over the people. Thus, to a left-wing instrumental anti-Semitism – which involved a few Filorevolutionary Jews – was added another popular one that abhorred subversion and which occasionally exploded in pogroms. This situation was accompanied by anti-Semitic propaganda. This was a bloom of books full of hatred, bad faith and ignorance, which extended from Jacob Brafman’s Book of Kahal (1869), edited with official help, and which claimed that the Jews had a plan to eliminate competition Commercial in all the cities, to the three volumes of the Talmud and the Jews (1879 © 1880) of Lutostansky, work in which the author demonstrated to ignore what was the Talmud and also introduced in Russia the myth of the Jewish-masonic conspiracy.

However, it is possible that the most influential work of this period was the conquest of the world by the Jews (7th ed. 1875) written by Osman-Bey, pseudonym of a swindler whose name was Millinger. The adventurer easily grasped the anti-Semitic paranoia that was present in certain segments of Russian society and used it for his own benefit. His pamphlet held that there was a world Jewish conspiracy whose primary purpose was to overthrow the present tsarist monarchy. In fact, on September 3, 1881, he left St. Petersburg on his way to Paris, provided with money from the Russian political police, with the mission of investigating the conspiracy plans of the Universal Israelite Alliance which he had Its headquarters in this last city. Overlooking, as would many others, that this body is for philanthropic purposes only, Millinger stated that it had been done with documents that related it to terrorist groups that wanted to overthrow Tsarism. In 1886, his Revelations about the assassination of Alexander II were published in Bern. With the new pamphlet, the picture begun with La conquista was complete. Not only was the thesis of the Jewish danger affirmed, but the path to reach the «Golden Age» was already clearly indicated. First, the Jews had to be expelled on the basis of «the principle of nationalities and races». A good place to send them would be Africa. But such actions could only be considered as partial measures. In reality, there was only one solution to end the supposed Jewish danger:

«The only way to destroy the universal Israelite Alliance is through the total extermination of the Jewish race.» The road to the emergence of the Protocols – and even more tragic realities – was already outlined. From August 26 to September 7, 1903, the first edition of the Protocols, under the title Program for the Conquest of the World by the Jews, appeared in the St. Petersburg Znamya (La Bandera) newspaper. The pamphlet fit like a glove in the middle as it was led by P. A. Krushevan, a furious anti-Semite who had been a key character in the unleashing of Kishiniov’s pogrom. Krushevan claimed that the work – which was somewhat abridged – was the translation of an original document appearing in France.

In 1905, the text was rewritten in St. Petersburg in the form of a pamphlet and entitled The Root of Our Problems at the urging of GV Butmi, a friend and associate of Krushevan who together with him would dedicate himself from that year to sit The bases of the black Centurias. In January of 1906, the pamphlet was reedited by the mentioned organization with the same title that Butmi had given him and even under his name. However, he added a subtitle which, in abbreviated form, would make a fortune: Strange protocols from the secret archives of the Central Chancellery of Sion (where the root of the present disorder of society in Europe in general and in Russia in particular ).

The editions mentioned had a massively propagandistic purpose and consisted of economic pamphlets intended for all social segments. But in 1905 the Protocols appeared included in a work of Serguei Nilus titled The great in the small thing. The Antichrist is considered as an imminent political possibility. The book of Nilus had already been published in 1901 and 1903, but without the Protocols. In this new edition they were included with the intention of influencing in a decisive way in the mood of the Tsar Nicholas II. The reissue of Nilus had some circumstances which, presumably, should have given him an impressive success. Thus, the metropolitan of Moscow even ordered that a 36-page sermon be read in the 368 churches of the city, quoting this version of the Protocols. Initially, it was not clear whether the version of Butmi or Nilus would prevail. Finally, it would be this last one reedited with slight variants and under the title of Is near the door … It arrives the Antichrist and the kingdom of the Devil in the Earth that would arrive to consecrate itself. The reason for its success would be clearly linked to having been published once again in 1917, the year of the Russian Revolution. The text of Nilus is divided into 24 supposed protocols in which, in fact, attempts are made to demonstrate the goodness of the autocratic regime (obviously the tsarist) and the perversity of liberal reforms.

The ultimate justification for such a political discourse is the existence of a plan of world domination developed by the Jews. Thus the pamphlet clearly establishes the supposed absurdity of the liberal system since the idea of political freedom is not only unrealistic but also can only have disastrous consequences: «Political freedom is not a reality, but a simple idea.» (1, 5)

«The idea of freedom can not be realized because nobody knows how to use it properly. It is enough to allow the people to govern for a short period of time so that the administration will soon be transformed into wildness … the States burn in flames and all their greatness will come down into ashes. » (1, 6)

The fundamental reason Nilus argues, by the mouth of the alleged Jewish conspirators, is similar to that espoused by other earlier and later anti-democrats. Freedom is absurd because the people of the people can not understand what politics is:

«The members of the people who have left the village, however gifted they are, by not understanding the high politics can not guide the Mass without plaguing the whole nation in ruin «. (1, 18)

If the idea of political freedom could be relatively tolerated, this would be due to some preconditions. First, his submission to clerical power; Second, the exclusion of social confrontations and, third, the elimination of the search for reforms. In short, it may be acceptable if it does not affect the autocratic system at all:

«Freedom could be harmless and be given without danger to the welfare of peoples in the states if it were based on faith in God and the brotherhood of human beings and away from the idea of equality, which is in contradiction with Laws of Creation … «(4, 3)

However, freedom has not run through the channels desired by Nilus and placed in the mouth of the alleged Jewish conspirators. The result has therefore been particularly dangerous and has degenerated into the greatest possible aberrations, the corruption of the blood:

«After having installed in the state organ the» poison of liberalism «, all its political condition has undergone a metamorphosis; States have been attacked by a deadly disease, «the corruption of blood»; You just have to wait for the end of your agony. From liberalism have emerged constitutional states that have replaced autocracy, the only useful government to non-Jews. » (10, 11-12)

The affirmations concerning the noxiousness of political freedom have, logically, in this work a diaphanous reverse consisting of praising the supposed virtues of autocracy. This, according to the Protocols, is the only fence against the Jewish danger:

«The autocracy of the Russian tsars was our only enemy in the whole world together with the papacy.» (15, 5)

Precisely for this reason, the power of the autocrat must have to be an undeniable tinge of cynicism, Machiavellianism, pure utilitarian hypocrisy:

«Politics has nothing to do with morality.» A sovereign who is guided by morality does not act politically and his power rests on fragile supports. «He who wants to reign must use cunning and hypocrisy.» (1, 12)

However, such an attitude should not cause unrest or be censored. It is more than justified by the fact that autocracy is the only sensible form of government and the only way to create and maintain civilization, something that can never emanate from the masses:

«Only a personality educated from youth to Autocracy can understand the words that make up the political alphabet. » (1, 19)

«… Without absolute despotism there is no civilization; This is not the work of the masses but only of their guidance, whoever it may be. » (1, 21)

Of course, the autocratic model is not only based on the figure of the sovereign but on other pillars of the system. The Protocols contain, therefore, loas to these concrete estates that are placed on the lips of the supposed Jewish conspirators. The first is the nobility:

«… The most important triumph … is to put an end to the» privileges «which are indispensable to the life of the» non-Jewish nobility «and the only protection that the nations have before us» ( 1, 30)

Obviously, the aristocracy is presented in ideal terms and, incidentally, radically false from a historical perspective. Thus it is affirmed that it is the protector of the popular classes and that it shares its same interests:

«Under our direction the nobility was annihilated», that is the natural protector and nourishing mother of the town, and whose interests are inseparably united of the well-being of the Village … The nobility, which according to a legal right demanded the labor force of the workers, was interested in the workers being well fed, healthy and strong. (3, 6, and 8).

Obviously, the other group that must collaborate – and to which it is portrayed again in excessively positive terms – is the clergy that in Russia reached extraordinary extremes of cesaropapismo:

«Controlled by their faith, the people will advance under the tutelage of their clergy, peacefully and modestly by the hand of their spiritual shepherds.» Against the idealized panorama of the autocracy, supported by the nobility and the clergy, Nilus opposes the portrait of a supposed world conspiracy behind which the Jews are. These, in theory, would already be very close to the conquest of power:

«… Today we are only a few steps from our goal. Only a short stretch and the circle of the symbolic serpent, «the symbol of our people will be closed. And once the circle is closed, all the States of Europe will be captured in it as in a lathe «. (3, 1)

Following a multi-secular pattern, Nilus presents as the basis of Jewish power the economic domain, not only false but bleeding, if we take into account the miserable situation of the Jews of Russia at the time:

«The whole machinery of government Depends on an engine that is in our hands and is the gold «. (5, 8)

The conspiracy, obviously, manifests itself in a series of morally perverse actions unleashed by the Jews. The first is, of course, to try to contaminate with their materialism those who are not like them:

«In order not to leave time for non-Jews for reflection and observation, we must turn their thoughts to commerce and industry» (4, 4)

But that’s just the beginning. According to the Protocols of Nilus, for the Jews to dominate the world they are given to a series of simultaneous activities that defy the most delirious imagination. They are credited with promoting the idea of an «international government» (5, 18), creating «monopolies» (6, 1), relying on «masonic lodges» (15, 13) (again the thesis of the conspiracy Judeo-Masonic!), Encourage «the increase of armaments and the police» (7, 1), provoke a «general war», «idiotic and corrupt the youth of non-Jews» (9, 12), To annihilate «the family» (10, 6), «distract the masses with amusements, games, pastimes, passions» (13, 4), eliminate «freedom of teaching» (16, 7) Religions «(14, 1). In short, there is nothing to disgust the autocratic mind of Nilus that should not be attributed to the Jews.

In that paranoia that sees the Jewish hand behind all the unacceptable arrives in some cases until the most absolute twist or the most absurd ridiculous. This is evidenced by the assertion that non-Jews suffer «the diseases we inflict on them (the Jews) by inoculating bacilli» (10, 25) or by attributing the construction of the subway to murky political intentions:

«They will soon be built In all the capitals «underground trains»; Starting from the same we will fly through the air all the cities along with all its facilities and documents «. (9, 14)

In the end, the Jews will achieve their final goal by means of such devices: «The» King of Israel «will be the patriarch of the world when the crown of the whole of Europe will be crowned in his sanctified head. (15, 30)

The last Protocols are presumably devoted to a description of how the King of Israel is to govern the world. In fact, they are a description of the ideal autocratic monarchy according to Nilus. In it the ideal monarch must avoid «taxes too high» (20, 2) to avoid sowing the seeds of revolution (20, 5), he will introduce reforms such as the creation of a progressive tax of stamps (20,12) Of a reserve fund (20, 14), a court of accounts (20, 17) and a labor force-based pattern (20, 24) and will carry out a number of economic measures, such as the restriction of (23, 1), the promotion of artisanal work (23, 2) and small industry (23, 3) or the punishment of alcoholism (23, 4).

CESAR VIDAL: BIOGRAFIA/BIOGRAPHY

 

Los terroristas islámicos no son pobres y analfabetos, sino ricos y con estudios/Islamic Terrorists not Poor and Illiterate, but Rich and Educated

por Giulio Meotti
4 de Diciembre de 2016

Los terroristas parecen ser modelos de integración exitosa. Mohamed Buyeri (izquierda), el terrorista marroquí-holandés que disparó letalmente, apuñaló y degolló al cineasta Theo van Gogh (derecha) en 2004, era
Los terroristas parecen ser modelos de integración exitosa. Mohamed Buyeri (izquierda), el terrorista marroquí-holandés que disparó letalmente, apuñaló y degolló al cineasta Theo van Gogh (derecha) en 2004, era «un muchacho bien educado con buenas perspectivas», dijo Job Cohen, el alcalde de Ámsterdam.

A la investigación holandesa le siguió otra de Francia, que sumó más pruebas para la hipótesis que contradice la postura progresista de que, para derrotar al terrorismo, Europa debe invertir en oportunidades económicas e integración social. Dunia Buzar, directora del Centro para la Prevención, la Desradicalización y el Seguimiento Individual (CPDSI), una organización francesa que trata con el radicalismo islámico, estudió los casos de 160 familias cuyos hijos habían abandonado Francia para luchar en Siria. Dos tercios pertenecían a la clase media.

Estos resultados desmantelan el mito del proletariado del terror. Según un nuevo informe del Banco Mundial, «los reclutados por el Estado Islámico están mejor educados que sus compatriotas».

La pobreza y la privación no son, como dijo John Kerry, «la causa raíz del terrorismo». Tras estudiar los perfiles de 331 reclutados de una base de datos del Estado Islámico, el Banco Mundial halló que el 69 % tiene ha cursado como mínimo estudios secundarios, mientras que una cuarta parte son licenciados universitarios. La inmensa mayoría de esos terroristas tenía trabajo u oficio antes de unirse a la organización islamista. «Las proporciones entre los administradores, pero también los combatientes suicidas, aumentan con la educación», según el informe del Banco Mundial. «Además, los que se ofrecen voluntarios como terroristas suicidas puntúan de media como el grupo más educado».

Menos del 2 % de los terroristas son analfabetos. El estudio también apunta los países que proveen al ISIS de más reclutas: Arabia Saudí, Túnez, Marruecos, Turquía y Egipto. Al analizar la situación económica de esos países, los investigadores han encontrado que «cuanto más ricos son los países, más probabilidad hay de que provean de reclutas extranjeros a la organización terrorista».

Otro informe explicaba que «los países más pobres del mundo no cuentan con unos niveles excepcionales de terrorismo».

A pesar de las evidencias, el mantra progresista insiste en que el terrorismo islámico es fruto de la injusticia, la pobreza, la depresión económica y la agitación social. Nada más lejos de la verdad. La tesis de que la pobreza alimenta el terrorismo está muy extendida hoy en Occidente, desde el economista francés Thomas Piketty al papa Francisco. Es probable que su popularidad se deba a que se aprovecha del sentimiento de culpa colectiva occidental, y pretende racionalizar algo que parece que a Occidente le cuesta aceptar: que a los terroristas no les mueve la desigualdad, sino el odio hacia la civilización occidental y los valores judeocristianos de Occidente. Respecto a Israel, esto representa lo siguiente: ¿Qué hacen los judíos en una tierra que –a pesar de que durante 3.000 se la ha denominado Judea– consideramos que se le debería dar a los terroristas palestinos? Y seguramente estos terroristas se preguntarán por qué deberían negociar, cuando pueden conseguir que se les dé todo lo que quieran.

Para los nazis, la «raza inferior» (los judíos) no merecía existir, sino ser gaseada; para los estalinistas, los «enemigos del pueblo» no tenían derecho a seguir viviendo, y tenían que morir por los trabajos forzados o el frío en el Gulag; para los islamistas, es el propio Occidente el que no merece existir y tiene que ser destruido.

Es el antisemitismo, y no la pobreza, lo que llevó a la Autoridad Palestina a bautizar a una escuela como Abu Daud, el cerebro de la masacre de los atletas israelíes en las Olimpiadas de Múnich.

Los atentados de París, cuyo aniversario celebra Francia este mes, fue un ataque desatado por una ideología que no busca luchar contra la pobreza, sino hacerse con el poder mediante el terror. Es la misma ideología islamista que asesinó a los periodistas de Charlie Hebdo y al policía a cargo de su protección; la que obligó al escritor británico Salman Rushdie a esconderse durante una década; que degolló al padre Jacques Hamel; que asesinó a los pasajeros de Londres, Bruselas y Madrid; que asesinó a cientos de judíos israelíes en autobuses y restaurantes; que mató a 3.000 personas en Estados Unidos el 11 de Septiembre; que asesinó a Theo Van Gogh en una calle de Ámsterdam por hacer una película; que comete violaciones masivas en Europa y masacres en las ciudades y desiertos de Siria e Irak; que voló por los aires a 132 niños en Peshawar; y que mata habitualmente a tantos nigerianos que nadie presta atención.

Es la ideología islamista lo que mueve el terrorismo, no la pobreza, la corrupción o la desesperación. Son ellos, no nosotros.

Toda la historia del terrorismo político está marcada por fanáticos con estudios superiores que han declarado la guerra a sus propias sociedades. El genocidio de los Jemeres Rojos en Camboya surgió de las aulas de la Sorbona en París, donde su líder, Pol Pot, estudió los escritos de los comunistas europeos. Las Brigadas Rojas de Italia fueron un complot de unos chicos y chicas ricos y privilegiados de la clase media. Entre 1969 y 1985, el terrorismo mató en Italia a 428 personas. Fusako Shigenobu, líder de la organización terrorista japonesa Ejército Rojo, fue un erudito con estudios superiores en Literatura. Abimael Guzmán, fundador de Sendero Luminoso en Perú, una de las organizaciones de guerrilla más despiadadas, daba clase en la Universidad de Ayacucho, donde concibió la guerra contra «la democracia de las barrigas llenas». Carlos «El Chacal», el terrorista más infame de la década de los 70, era hijo de uno de los abogados más ricos de Venezuela, José Altagracia Ramírez. Mikel Albizu Iriarte, uno de los líderes de la organización terrorista vasca ETA, procedía de una familia rica de San Sebastián. Sabri al Bana, el terrorista palestino que el mundo conoce como «Abu Nidal», era hijo de un rico comerciante nacido en Jaffa.

Algunos de los terroristas británicos que se han unido al Estado Islámico provienen de familias ricas y han ido a las escuelas más prestigiosas de Reino Unido. Abdul Wahid Majid hizo el mismo largo trayecto desde la ciudad inglesa de Crawley a Alepo, en Siria, donde se inmoló. Ahmed Omar Said Sheij, el cerebro del secuestro y asesinato del periodista estadounidense Daniel Pearl, se tituló en la London School of Economics. Kafil Ahmed, que estrelló un jeep cargado de explosivos contra el aeropuerto de Glasgow, había sido presidenet de la Sociedad Islámica de la Universidad de QUeens. Faisal Shahzad, el terrorista que falló en Times Square en Nueva York, era hijo de un alto mando del ejército paquistaní. Zacarías Musaui, el vigésimo autor de los atentados del 11-S, se había doctorado en Economía Internacional en la Universidad South Bank de Londres. Sajid Badat, que quiso hacer estallar una bomba en un vuelo comercial, estudió Optometría en la Universidad de Londres. Azahari Husin, el terrorista que preparó las bombas en Bali, estudió en la Universidad de Reading.

El MI5 británico revelo que «dos tercios de los sospechosos británicos tenían un perfil de clase media, y los que quieren convertirse en terroristas suicidas son a menudo los más educados». La mayoría de los terroristas británicos también tienen mujer e hijos, desmontando otro mito, el de que los terroristas son unos fracasados sociales. Mohamed Sidique Jan, uno de los terroristas suicidas del 7 de Julio de 2005, estudió en la Universidad Metropolitana de Leeds. Omar Jan Sharif obtuvo una beca en el King’s College antes de llevar a cabo un atentado suicida en el paseo marítimo de Tel Aviv en 2003. Sharif no buscaba la redención económica, sino asesinar al mayor número posible de judíos.

Prácticamente todos los cabecillas de las organizaciones terroristas internacionales son hijos del privilegio, que llevaron vidas doradas antes de unirse a las filas terroristas. Quince de los diecinueve terroristas del 11-S provenían de distinguidas familias de Oriente Medio. Mohamed Ata era hijo de un abogado en El Cairo. Ziad Jarrah, que estrelló el vuelo 93 en Pensilvania, pertenecía a una de las familias más ricas del Líbano.

Nasra Hasan, que escribió un documentado perfil de unos terroristas suicidas palestinos para The New Yorker, explicó que «de 250 terroristas suicidas, ninguno era analfabeto, pobre o estaba deprimido». Las personas sin trabajo, al parecer, son siempre las menos propensas a apoyar los atentados terroristas.

Europa y Estados Unidos les han dado todo a estos terroristas: oportunidades educativas y laborales, ocio popular y placeres sexuales, salarios y riqueza y libertad religiosa. Estos terroristas, como el «terrorista de la ropa interior», Umar Faruk Abulmutalab, hijo de un banquero, no han conocido un solo día de pobreza en su vida. Los terroristas de París rechazaron los valores seculares de la liberté, egalité y fraternité; los yihadistas británicos que atentaron en Londres y ahora combaten por el Califato rechazaron el multiculturalismo; el islamista que mató a Theo Van Gogh en Ámsterdam repudiaba el relativismo danés y Omar Matin, el soldado del ISIS que convirtió el Pulse Club de Orlando en un matadero, dijo que quería purgarlo de lo que para él era una licenciosidad libertina y de, al parecer, sus propios impulsos homofílicos.

Si Occidente no comprende cuál es la verdadera fuente de este odio, y en su lugar se contenta con falsas excusas como la de la pobreza, no ganará esta guerra que se está librando contra nosotros.

La medicina contra la Ideología de Género: advierte que se puede cambiar de sexo pero no de cerebro

Para el lobby LGTB o ciertas leyes progay, el sexo es deconstruible e intercambiable. Para la ciencia no. Médicos franceses alertan de los riesgos que tiene la Ideología de Género y subrayan la importancia de diferenciar entre hombre y mujer en el ámbito de la salud.

Por Javier Lozano

La ideología de género tiene como uno de sus principales principios negar la diferencia entre sexos.
La ideología de género tiene como uno de sus principales principios negar la diferencia entre sexos.

La llamada ideología de género sigue aplicando su rodillo por todo el mundo aplastando a todo aquel que se le pone por delante y sin importar las consecuencias que sus postulados puedan tener en las instituciones y en las personas. España es uno de los países en los que este nuevo ‘credo’ se ha hecho fuerte, pero no es el único.

En Francia también ocurre como en España donde esta ideología niega la diferencia de los sexos y afirma que uno es lo que siente y no como nace. Y de seguir imponiéndose tendrá efectos en la salud de las personas. Veamos los motivos.

En un artículo publicado en Le Figaro titulado Medicina: las diferencias hombre-mujer olvidadas la genetista de la Facultad de Medicina de Paris-Oeste, Claudine Junien muestra sin pretenderlo las nefastas consecuencias de llevar a la práctica la teoría de género en el mundo de la salud.

El texto se hace eco del contundente comunicado de la Academia Nacional de Medicina de Francia en el que afirma que “los hombres y las mujeres no son iguales ante la enfermedad y deben ser tratados de manera diferente” por lo que denuncia “la primacía dada al género sobre las realidades del sexo”.

Academia Nacional de Medicina de Francia: “La paridad de sexos es un problema de salud pública”

La Academia pide a la comunidad médica y científica que tengan en cuenta “las diferencias biológicas ligadas al sexo además de las influencias sociales ligadas al género” y concluía afirmando que “la paridad de sexos es un problema de salud pública”.

Mientras los políticos nos van imponiendo que los sexos, que ellos llaman géneros, son una mera “construcción social”, la medicina se muestra en una dirección contraria. La ciencia niega que varón y hembra sean iguales pues “las enfermedades de las mujeres y los hombres son muy diferentes y sus tratamientos también”, afirma Junien.

La genetista agrega que en Francia “existe gran preocupación sobre la igualdad, especialmente de género, pero también se tiene que tener en cuenta el sexo biológico”.

Dr. Claudine Junien: “El embrión masculino no se comporta de la misma manera que el embrión femenino” y eso que aún “las hormonas sexuales aún no han aparecido”

Y para ello, la doctora Junien explica que “se sabe que, desde su concepción, el embrión masculino no se comporta de la misma manera que el embrión femenino” y eso que aún “las hormonas sexuales aún no han aparecido”. La genetista añade que la similitud genética entre dos hombres o dos mujeres es del 99,9% mientras que el que se da entre un hombre y una mujer es del 98,5%.

Claudine Junien, genetista de la Facultad de Medicina de París Oeste / YouTube
Claudine Junien, genetista de la Facultad de Medicina de París Oeste / YouTube

Pero va más allá y asesta otro golpe a la teoría de género y su negación de la diferencia.  Para ello, la profesora universitaria agrega que en las enfermedades las diferencias entre sexos son “flagrantes”.

Claudine Junien explica que algunas enfermedades afectan principalmente a las mujeres y pone como ejemplo algunas de ellas: Alzheimer, anorexia, depresión, esclerosis, lupus…Mientras tanto, el hombre es más propenso al autismo, al tumor cerebral y al de páncreas…

Por ello, considera que no se debe investigar y tratar a las personas como un ente unitario sino que se debe tener en cuenta el sexo puesto que su genética es distinta. Esta es, en su opinión, la mejor manera de ayudar a una persona.

Una explicación más de la comunidad científica

Esta explicación, meramente científica y que no entra en ningún tipo de consideración ideológica, desmonta la ideología de género. Y como el de Junien hay mucho más comentarios de científicos pese a la potente propaganda que apoya a estos grupos.

Y es que durante décadas los llamados “estudios de género” han conseguido imponer la visión de que la identidad de una persona es un componente completamente separado de la identidad sexual. La conclusión a la que han llegado los grupos LGTB y feministas es que las diferencias entre hombres y mujeres son únicamente una “construcción social”.

Antonio Federico: “Los datos científicos muestran diferencias claras entre el cerebro masculino y femenino, diferencias que son genéticas”

Por ejemplo, Actuall ya informaba cómo el profesor de Neurología de la Universidad de Siena, Antonio Federico, afirmaba que “los datos científicos muestran diferencias claras entre el cerebro masculino y femenino, diferencias que son genéticas, hormonales y en la estructura anatómica y fisiológica, con consecuencias importantes en la función cerebral e incluso de ciertas enfermedades”.

Es decir, ser hombre o mujer no se puede disfrazar con vestimentas, con una operación o con hormonas sino que va más allá. “Mujeres y hombres son diferentes no sólo en la anatomía y en la manera de afrontar la vida sino también en el uso de uno de los órganos más importantes del cuerpo, por ejemplo el cerebro”, agregó. Y es que estas diferencias provocan que un hombre y una mujer tomen decisiones distintas debido a sus diferencias cerebrales.

Carmena reingresará hasta el 30% de sus donaciones | Verdadera Izquierda

Los componentes de Ahora Madrid reingresarán al menos un 10% de sus donaciones a entidades benéficas gracias a la desgravación fiscal.

Los sueldos y donaciones de los miembros de Ahora Madrid trae cola. Para empezar, las promesas en la campaña electoral de las elecciones municipales y autonómicas de mayo de reducirse el sueldo de hasta un 50% son falsas. Los miembros del ayuntamiento que gobierna Ahora Madrid con el apoyo del PSOE no sólo cobran el mismo salario que el equipo de Botella, si no que se ha visto aumentado.

LEER COMPLETO, ORIGEN: http://verdaderaizquierda.blogspot.com.es/2016/04/carmena-reingresara-30-donaciones.html

MANUELACARMENA3

 

La izquierda y los derechos de los trabajadores

Avatar de Santiago GonzálezEl blog de Santiago González

Pablo Iglesias y Carmena

Escribía el miércoles pasado mi querido Jabois sobre el duelo de titanas que Esperanza Aguirre y Manuela Carmena protagonizaron en Telemadrid. De toda la columna me llamó especialmente la atención el último párrafo:

«Ni siquiera Esperanza Aguirre puede fingir naturalidad cuando acusa a Carmena de venir a derrumbar las libertades que Carmena, no Aguirre, trajo a España».

Creo que este párrafo constituye un error fundamental de las creencias extendidas entre el buen pueblo español sobre la transición de la dictadura a la democracia. Manuela Carmena pertenecía al Partido Comunista cuando entonces. Yo también. Creo que Carmena hizo sus deberes militantes, fue abogada laboralista en el santuario de Atocha. Creo también que el PCE fue un agente que contribuyó a posibilitar la transición y que Santiago Carrillo fue un importante actor secundario en ella. Igual que Fraga.

Sin embargo, me parece un ejercicio conceptualmente muy arriesgado ese «las libertades que Carmena, no…

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Un fenicio regresa a Toledo: La memez de las tres culturas

EL MITO DE PALESTINA, Por Francis Nadizi

EL MITO DE PALESTINA,  Por Francis Nadizi

(Islamólogo y árabe de nacimiento) 

La situación en Medio Oriente parece fácilmente comprensible para todo el mundo: los palestinos quieren una patria y los musulmanes quieren controlar los lugares que consideran sagrados 

 ¿A que es fácil?

Pues bien, en mi condición de periodista árabe y estadounidense que ha acabado conociendo a fondo la situación en Medio Oriente a punta de comentar lanzamientos de piedras y disparos de mortero, hoy en día puedo afirmar que el origen de tanta violencia y revueltas nada tiene que ver con la reivindicación de una patria por parte de los palestinos, ni tampoco con la decisión de los musulmanes de controlar un puñado de lugares que consideran sagrados.

¿Indignados por mis comentarios?

En ese caso, ¿cómo explican ustedes que, antes de la Guerra de los Seis Días, en 1967, no se manifestara en serio ningún movimiento a favor de la independencia de los palestinos antes de 1967?,

 Pensarán algunos. «Pero si los israelíes no habían ocupado aún Cisjordania y la ciudad vieja de Jerusalén…». Y con razón. Pero durante aquella guerra, la razón de que Israel conquistara Judea, Samaria y Jerusalén.  Este no tuvo que ver con los palestinos o con Yasser Arafat.  La verdad es que esos territorios habían sido ocupados por el rey Hussein de Jordania en 1948.  En el tiempo transcurrido desde entonces, ¿Quién le ha pedido al soberano hachemita que devuelva a los palestinos esos territorios?¿Acaso las Naciones Unidas han aprobado una sola resolución sobre este tema.? La respuesta es, llana y simplemente: NO. De paso: ¿Por qué nadie se pregunta por qué tantos palestinos descubrieron entonces su identidad de la noche a la mañana, justo después de que Israel hubiese ganado aquella guerra? ¡La única verdad es que Palestina es un mito! El nombre «Palestina» fue utilizado por primera vez en el año 135 de la actual era por el emperador romano Adriano, a quien no le bastó con borrar al pueblo judío de la faz de Judea ( ¡su patria desde hacía nada menos que un millar de años! ), ni tampoco con destruir su Templo en Jerusalén, y que, después de prohibir a los judíos regresar de nuevo a su tierra natal, quiso borrar todo rastro de la civilización judía bautizando su antiguo hogar con un nombre acuñado por los filisteos. Los filisteos eran ese pueblo al que perteneció Goliat, que siglos antes vencieron los hebreos. Con aquel gesto, los romanos buscaban agraviar aún más a sus enemigos. También quisieron ponerle otro nombre a Jerusalén-«Alea Capitolina»- pero el invento no tuvo éxito. Lo cierto es que Palestina, considerada como entidad autónoma, nunca ha tenido existencia histórica. ¡Nunca! La región ha caído sucesivamente bajo el dominio de romanos, cruzados cristianos, musulmanes ( quienes, por cierto, nunca hicieron de Jerusalén su capital ), otomanos y, durante un breve periodo, británicos, poco después de la Primera Guerra Mundial. Después de la Declaración Balfour, en 1917, los británicos se mostraron favorables a una cesión al menos parcial de la región al pueblo judío, para que en ella pudiera establecer un Estado soberano. No existe nada parecido a una lengua palestina.  Ni siquiera existe una cultura específicamente palestina. Nunca ha existido una Palestina gobernada por palestinos. En realidad, los palestinos son árabes, y son inseparables de los jordanos ( Jordania también fue creada recientemente, en 1922, por los británicos ). Ya va siendo hora de que comprendamos que el mundo árabe controla el 99,9 % del territorio de Medio Oriente, y de que Israel apenas representa el 0,1% de su superficie total. Pero por lo visto, con esto los árabes no tienen suficiente. Lo quieren TODO. Y precisamente esto es el fondo de su rechazo a Israel. La avidez, la arrogancia, y la envidia, la codicia. Por eso da igual que Israel haga concesiones: el mundo árabe nunca se dará por satisfecho, pero, ¿y los santuarios del Islam? Pues resulta, sencillamente, que no hay ni uno solo en Jerusalén ¿Qué es escandaloso lo que digo?  Ya lo creo es que ningún medio de comunicación internacional se ha atrevido jamás a proferir esta verdad, porque es políticamente incorrecta, sí, me sé de memoria el argumento: » la mezquita Al-Aqsa y el Templo de la Roca en Jerusalén, después de La Meca y Medina, son el tercer lugar sagrado de peregrinación para el Islam”. Y bien, ya va siendo hora de decirlo: ¡Es falso! En realidad, Jerusalén no aparece mencionada en el Corán, mientras que La Meca es citada más de un centenar de veces. Pero lo que es Jerusalén, ni una sola ( por contraste, su nombre aparece mencionado hasta ¡699 veces! en la Torá.)  De hecho, no hay ninguna prueba histórica de que el profeta Mahoma haya estado en Jerusalén, siendo esto así, ¿cómo es posible que Jerusalén se haya convertido en el tercer lugar de peregrinación para los musulmanes?  Actualmente, éstos suelen remitir a un pasaje impreciso del Corán, la sura 17, que lleva por título «El viaje nocturno» (1). Donde se evoca la vez que en sueños Mahoma fue llevado » del templo sacro al templo más lejano que hemos consagrado a nuestro culto. En el siglo VII, los musulmanes identificaron los dos templos mencionados en esta sura como La Meca y Jerusalén. Esta tenue base es el único vínculo entre el Islam y Jerusalén que actualmente pueden aducir los musulmanes. En otras palabras, un vínculo basado en sueños, imaginación, interpretaciones y mitos.  Por el contrario, el pueblo judío puede demostrar que su arraigo en Jerusalén se remonta a los tiempos del patriarca Abraham. La más reciente oleada de violencia que ha padecido Israel se originó, supuestamente, en una visita del líder del Likud, Ariel Sharon, al Monte del Templo, donde se hallan los cimientos del Templo construido por Salomón. Por tanto, el lugar más sagrado del judaísmo. Sharon y su séquito fueron recibidos a pedradas e insultos. Sé de lo que hablo, porque estuve ahí .¿Quién no es capaz de imaginar lo que sienten los judíos cuando son amenazados y maltratados, y cuando se les impide el acceso al lugar de culto más importante del judaísmo? Llegados a este punto, alguien podría preguntar: ¿cómo llevar la paz a Medio Oriente?  Francamente, pienso que nadie es capaz de aportar una solución duradera a esta situación.  Pero si de algo estoy convencido, es que el primer paso debería consistir en decir la verdad. Seguir prodigando mentiras sólo puede agravar el caos actual.  Seguir alegando reivindicaciones espurias para despreciar el legítimo derecho que 5.000 años de historia otorgan a los judíos -un derecho cimentado, además, en pruebas históricas y arqueológicas irrefutables- sólo conduce a agravar la pésima reputación de esta diplomacia de mentirosos. *

Nota* (1) Los musulmanes basan en el Corán sus pretensiones sobre Jerusalén, pero resulta que Jerusalén no aparece mencionada en el Corán ni una sola vez. La sura 17 contiene una vaga alusión a «la mezquita más lejana»: «Infinito en Su gloria es Aquel que transportó a Su siervo en la noche de la Casa Inviolable de Adoración a la Casa Lejana de Adoración». ¿Acaso hay alguna prueba sólida de que se trata de Jerusalén?  La respuesta es: ¡No!* En tiempos de Mahoma, muerto en 632 de la era cristiana, Jerusalén era una ciudad cristiana del reino bizantino.  No fue conquistada por el califa Omar hasta seis años después.  Durante ese periodo, la ciudad sólo albergaba iglesias, y en el Monte del Templo se levantaba la iglesia bizantina de Santa María.  Hacia el año 711, es decir 80 años después de la muerte de Mahoma, la iglesia fue transformada en mezquita y bautizada Al-Aqsa para así sustanciar la incomprensible sura 17 del Corán.  Cuando redactó el Corán, por tanto, Mahoma no podía referirse a esta mezquita, fundada tres generaciones después de su muerte.  Por lo demás, Mahoma no manifestó nunca especial simpatía por Jerusalén.  En una oportunidad, autorizó a sus seguidores a rezar en dirección a Jerusalén durante unos meses, con la idea de convencer a los judíos de convertirse al Islam.  Al ver que fracasaba su iniciativa, el12 de febrero de 624 impuso la prohibición de rezar en dirección a Jerusalén. Jerusalén nunca fue para los musulmanes un lugar sagrado.

10363901_4431668926213_6809251414703388751_nObserven el mapa, donde el punto rojo en el medio es Israel y el verde restante los países árabes. Pensándolo bien, tienen razón de envidiarnos!!

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