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LA GUERRA DEL ISLAMISMO CONTRA LA MUJER.

El rey Abdulá de Arabia Saudí perdonó a «la chica de Qatif», que había sido condenada a 200 latigazos y seis meses de cárcel luego de presentar una denuncia por violación contra ocho varones. Dos semanas antes, el presidente de Sudán concedía una medida de gracia similar a Gillian Gibbons, la maestra británica condenada por difamar al islam porque sus alumnos –de 7 años– habían llamado Mahoma a un osito de peluche. Gibbons había sido condenada a prisión, pero en las manifestaciones orquestadas por el Gobierno se pedía para ella a voz en grito la pena de muerte.

En enero de 2007, Nazanin Fatehi abandonó el presidio iraní en que estaba encerrada luego de que fuera revocada la sentencia de muerte que pesaba sobre ella. Nazanin había sido condenada por asesinato porque había apuñalado a un individuo que, junto con otros dos, intentó violarla, así como a su sobrina, en un parque. Si Nazanin hubiera denunciado a los violadores, podría haber sido flagelada o lapidada por mantener relaciones extramatrimoniales.

La generosidad de que han sido beneficiarias Nazanin, Gillian y «la chica de Qatif» fue saludada con satisfacción, como no podía ser de otra forma, y no es casual que, antes, sus casos provocaran sonadas protestas internacionales. Sin embargo, para muchísimas mujeres musulmanas la liberación nunca llega.

Ninguna protesta internacional salvó a Aqsa Parvez, una adolescente de Toronto cuyo padre fue acusado el pasado 11 de diciembre de estrangularla hasta la muerte por negarse a llevar el hiyab. «Lo único que quería era parecerse a las demás –declaró una de sus amigas al National Post–, y supongo que su padre tenía problemas con eso».

Nadie concedió indulto alguno a Banaz Mahmod, una joven kurda de 20 años que vivía en el Reino Unido y a la que su padre y su tío dieron muerte por renunciar a un matrimonio concertado y abusivo y enamorarse de un hombre que no procedía de la aldea familiar, allá en el Kurdistán. Tras estrangularla con unos cordones, los asesinos de Banaz metieron su cuerpo en una maleta y lo enterraron en un jardín. En los últimos años se han confirmado 25 «crímenes de honor» en el Reino Unido, pero se sospecha que la cifra sea mucho más elevada.

No ha habido una sola protesta por las mujeres que han sido amenazadas o asesinadas en Basora por vestir a la manera occidental. De acuerdo con la Policía local, en 2007 los islamistas asesinaron a más de 40 mujeres en la ciudad. Los cadáveres suelen aparecer en vertederos con notas en las que se acusa a las víctimas de tener un comportamiento «antiislámico».

Para una mente occidental, la subyugación de la mujer por parte de musulmanes fanáticos, así como la a veces patológica obsesión del islamismo con la sexualidad femenina, resulta increíble. Pero hay que creerlo, porque es el pan nuestro de cada día:

En mayo del año pasado, el rector de la célebre universidad cairota de Al Azhar describió ante las cámaras de la televisión cómo debían golpear los hombres a sus esposas. «Bueno, no se trata de golpear –declaraba el jeque Ahmad al Tayyeb ante las cámaras de la televisión egipcia–, sino de darles algún puñetazo».

En 2002, un consejo tribal paquistaní ordenó la violación colectiva de una mujer como castigo a la presunta relación que un hermano de ésta había mantenido con una mujer de otra tribu.

El mismo año, en Teherán, un hombre decapitó a su hija de 7 años porque sospechaba que había sido violada. El asesino declaró haber actuado así para «defender» su «honor» y «dignidad».

También en 2002, la policía islámica que opera en Arabia Saudí impidió que unas niñas abandonaran su escuela en llamas porque no llevaban puestas las preceptivas pañoletas y abayas. Quince de ellas perdieron la vida en el incendio.

En 2000, en San Francisco, una joven musulmana fue abatida a tiros después de que mostrara su cabello y se pusiera maquillaje para asistir como dama de honor a la boda de una amiga.

Cuando se hicieron con el poder en Afganistán (1996), los talibanes dieron gran preeminencia a la represión de la mujer. Así, evacuaron un decreto por el que se las prohibía salir de casa, lo cual provocó –aparte de un parón brutal de la alfabetización y la inserción laboral femeninas– que colapsaran los servicios sanitarios y educativos del país. «El 40% de los médicos, la mitad de los funcionarios y siete de cada diez profesores eran mujeres», anotaba Lawrence Wright en The Looming Tower, una historia de Al Qaeda que le hizo merecedor del Premio Pulitzer. Y añadía: «Bajo los talibanes, muchas de ellas acabarían convertidas en mendigos».

La misoginia rampante de que estamos dando cuenta no sólo afecta a las mujeres. Pensemos, por ejemplo, en Mohamed Halim, un profesor afgano de 46 años al que su propia familia secuestró y asesinó con saña –fue eviscerado y desmembrado– en 2006 por desafiar las órdenes que impedían educar a las niñas.

Los ejemplos que he brindado en este artículo (y que solo son unos pocos, pues tenemos otros dos MUY RECIENTES en uno de los cuales TAMBIÉN HA MUERTO UN HOMBRE POR NO ESTAR DE ACUERDO CON UNA PENA DE MUERTE)  no son sino la punta de un iceberg que sólo podrá ser destruido cuando los musulmanes se pongan a ello pero, al contrarío de lo que ha ido ocurriendo en otras creencias, otras sociedades, otras religiones, otros ritos, otras costumbres que, mas pronto o mas tarde, con mayor o menor rapidez lo han ido haciendo, en el Islam la mayor fuerza LA TIENEN LOS INMOVILISTAS aparte de que ese «panfleto infecto» que llaman libro sagrado es muy claro y rígido al respecto, por lo tanto SOMOS LOS DEMÁS, EL RESTO DEL MUNDO los que tenemos la obligación de LEVANTAR LA VOZ Y NO DEJAR PASAR NI UNA.

El Islam, no me cansaré de decirlo, no es una religión que merezca NINGÚN RESPETO ni que se pueda proteger, como lo hacen, DEMOSTRANDO UNA INMENSA HIPOCRÉSIA, en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, puesto que a esa misma declaración LA PONEN DE VUELTA Y MEDIA EN PROGRAMAS PÚBLICOS DE TELEVISIÓN QUE SON ADEMÁS TRANSMITIDOS A TODO EL PLANETA. Es evidente que el Islam VA EN CONTRA DE LOS DERECHOS HUMANOS y por ello DEBE SER DECLARADO ILEGAL Y ERRADICADO.

EL ISLAM Y SUS BRUTALIDADES.

 

«El subcontinente indio sufrió la humillación y la destrucción bajo el Islam, tal como la sufrió África. El general islámico Mohammad Bin Qasim diezmó las grandiosas civilizaciones budista e hindú. Actuando bajo órdenes de un representante del Califa Islámico, Gobernador Hijaj Bin Yousaf (quien era un enemigo mortal del Hazrat Alí y de la familia del Hazrat Hussein – algunos de los cuales se habían refugiado bajo la protección del monarca budista Rajá Dahir en Sindh), Mohammad Bin Qasim conquistó el reino en el 712 EC. Sus pillos y saqueadores demolieron templos, destrozaron esculturas, saquearon palacios y asesinaron miles de personas. Le tomó tres días a su armada islámica el aniquilar los habitantes de Debal, y sus mujeres y niños fueron capturados para la esclavitud. Después perdonó a muchos prisioneros y trató de establecer una regla de ley justa, lo que enfureció al muy islámico y asesino gobernador Hijaj Bin Yousaf; por tanto, Qasim volvió otra vez a la barbaridad Islámica y masacró entre seis mil y dieciseis mil personas en Brahiminabad, sus mujeres y sus niños fueron enviados a los mercados islámicos de esclavos en Arabia.

Este fue el comienzo de la destrucción de la civilización India clásica de la antigüedad, y el comienzo de la era medieval de oscurantismo islámico en India. El siglo XI fue testigo de otro asesino y saqueador islámico, el Sultán Mahmud Ghaznavi, un agente del Califa Islámico, quien arruinò totalmente la grandiosa civilización india y saqueó y robo la mayoría de sus bienes. Cincuenta mil hindúes fueron masacrados en solo uno de sus ataques en Somnath; invadió India más de 17 veces. Miles de hombres y mujeres hindúes fueron enviados a los mercados afganos islámicos de esclavos. Las altamente culturizadas y civilizadas hijas de las familias hindúes nobles fueron vendidas a los iletrados, incultos y bárbaros afganos por el equivalente de sólo un Franco (Libra/Dólar) cada una. Después de que cada musulmán afgano tuviera cuatro esposas, hubo cantidad de superavit de mujeres; a esto, esos malignos mullahs islámicos respondieron con una ingeniosa traducción de los versos coránicos, probando que Alá permitía que cada mujer se casara con 18 mujeres al tiempo, junto con un número ilimitado de mujeres que hacían de concubinas. Pronto, los nuevos instrumentos militares del Califa Islámico, los Turcos y Mongoles, siguieron diezmando a la capturada ciudad de Delhi y convirtieron la totalidad de India en un enorme campo de esclavos al aire libre. El Sultán Firoze Shah Tughlaq – un legislador turco e islámico – tenía 100.000 esclavos y miles de esclavas sexuales en su harem; el piadoso Mongol Islámico, el Emperador Shahjenan, tenía 15.000 esclavas y concubinas en su harem personal. De hecho, los invasores y dictadores turcos islámicos hicieron en India lo mismo que hicieron en Armenia – la totalidad de las razas de los pueblos fueron exterminados. (Sin embargo, se le debe dar crédito al Emperador Mongol agnóstico, humanista, y de mente secular, Akbar el Grande, quien se rehusó a recibir el título de «Rey de los Musulmanes», y prefirió ser llamado «la sombra de Dios»- porque, según declaró (de acuerdo con la mentalidad y lenguaje de su era), su dios era la deidad benéfica y protectora de todos los hindúes, musulmanes y otras razas de humanos y criaturas semejantes. El renunció a su fe en el Islam y trató de usar su genio en crear una religión pluralista que comprendiera las tradiciones de todas las religiones e ideologías prevalecientes en la India. Incluso invitó a los Sacerdotes Jesuitas cristianos para que desde Goa, llegaran a su palacio de discusión ideológica, pero no se pudo tragar el mito infantil de Jesús como Hijo de Dios).

El Imperio Islamico medieval del Califato Turco de Osmania desapareció después de la derrota del Eje en la Primera Guerra Mundial, con el ascenso del héroe secular turco Mustafá Kemal Pasha. Sin embargo, pronto se metamorfoseó en el Imperio espiritual islámico saudita moderno. Vale anotar que mientras que el muy cristiano Sacro Imperio Británico Romano del Occidente requería destacamentos armados para controlar los cuerpos de efectivos en todas sus colonias, el Imperio teocrático espiritual Islámico Saudí del oriente dependía de las permanentes armadas de clérigos -Mullahs e Imanes- estacionados en las mezquitas para controlar las mentes de sus hombres -el control social, cultural espiritual y psicológico. Es cierto que el Islam desmanteló las antiguas lealtades tribales árabes y algunos de sus tabúes y tradiciones; sin embargo, creó una nueva tribu en el nombre del Islam con el profeta mismo como líder, y su familia y tribu -Hashmis y Quresh- adquirieron un estatus elevado y sagrado y reemplazaron a la tribu medieval arcaica a la manera de una nueva tribu teocrática. Sin embargo, esencialmente continuaron muchos de los antiguos ritos paganos de adoración, al igual que muchos de sus tabúes y tradiciones. Las lealtades tribales de sangre fueron reemplazadas con las nuevas lealtades religiosas tribales. En el nivel intelectual, el Islam es simplemente la continuación de la Jahiliya (ignorancia) medieval con los ropajes sagrados del Islam – la Jahilia Islámica (la ignorancia medieval islámica). El Islam moderno es de hecho, simplemente una continuación de la ignorancia tribal y la actitud mental retrógrada de carácter medieval.

Desde la llegada del petróleo saudí, los petrodólares comenzaron a respaldar a los movimientos extremistas islámicos alrededor de todo el mundo y continúan haciéndolo. Los petrodólares saudíes han creado miles de centros Islámicos para el control y propaganda social y política a lo largo de todo el mundo -las mezquitas; 1000 mezquitas fueron construidas en los Estados Unidos únicamente, sólo en los últimos años. El lavado cerebral y la propaganda política islámica continúan en estas mezquitas y madrasas -las escuelas religiosas-, al igual que en los periódicos, magazines, programas de radio y televisión, todos islámicos. Todo tipo de terrorismo extremista y fundamentalismo islámico emana y fluye del «Núcleo del mal- el epicentro del horrible Islamismo- los saudíes». Porque el Alá de los saudíes hace que sea obligatoria la sumisión de todos los humanos al Islam. Aquellos que se rehúsen a someterse a Alá, o que difieran de la versión saudita del Islam son llamados «el partido de Satán», y deben ser eliminados por los saudíes o por sus zombies pagados, de cerebro lavado- los musulmanes- llamados «el partido de Alá». Arabia Saudita es de hecho el peor ejemplo de medievalismo islámico y de retrogradación mental y social. La esclavitud fue legal en Arabia Saudita hasta 1960 cuando fue oficialmente abolida ¡a raíz de una petición personal del Presidente Estadounidense no musulmán John Fitzgerald Kennedy! Sin embargo, la esclavitud continúa con otros nombres nuevos: las sirvientas domésticas extranjeras -la propiedad privada de los bárbaros beduinos Islámicos. Los petrodólares saudíes continúan respaldando a los mullahs extremistas y fundamentalistas, y continua atrayendo los estados islámicos hacia la barbarie de las leyes Sharia Islámicas medievales, y los saudíes continúan difundiendo el terrorismo islámico de los mullahs y el totalitarismo teocrático Islámico por todo el mundo.

LA ESCLAVITUD AUN EXISTE, LA PRACTICA…¡¡ EL ISLAM !!

SEGURO, PERO COMPLETAMENTE SEGURO ESTOY DE QUE ALGUIEN APARECERÁ Y DIRÁ QUE ESTO ES PURA MANIPULACIÓN.

O saldrá por peteneras diciendo «¿y lo que hicieron los conquistadores españoles cuando fueron a América?», «¿y lo que hicieron idem los del Imperio Británico?, «¿Y……?».

Pero ocurre QUE NADIE NIEGA ESO, LA HISTORIA ES LA QUE ES, mas hay un «PEQUEÑÍSIMO DETALLE» aunque PROCEDENTE Y MUY IMPORTANTE, ¡¡¡EL TIEMPO DE LA CONJUGACIÓN DEL VERBO!!!.

Es decir, PARA TODO AQUEL LERDO QUE NO LO CAPISQUE, «HICIERON», tercera persona del plural del Pretérito Perfecto Simple (antiguamente, Pretérito Indefinido) del verbo HACER, en suma «PRETÉRITO» o «PASADO».

Esto que también en tiempos PRETÉRITOS lo hacian los islámicos, no solo los occidentales, NO OLVIDEMOS  QUE ERAN LOS COMERCIANTES ESCLAVISTAS ISLÁMICOS, LOS MUSULMANES,LOS QUE MAS PENETRABAN EN EL AFRICA NEGRA, ENTRANDO A SACO EN CADA TRIBU QUE PILLABAN, SECUESTRANDO JOVENES, MUJERES Y NIÑOS PARA LUEGO VENDERSELOS A LOS OCCIDENTALES EN SUS MERCADOS DE ESCLAVOS Y POR TANTO ENRIQUECIENDOSE CON ELLO LOS PRIMEROS Y HACIENDO ADEMÁS EL TRABAJO DE RAPTAR, ARRASAR, VIOLAR, ETC.., LO SIGUEN HACIENDO HOY EN DIA, es decir, NO EN TIEMPOS PRETÉRITOS SINÓ EN TIEMPOS ACTUALES.

LOS JEQUES Y DEMÁS JERIFALTES DE ESOS RICOS REINOS Y EMIRATOS ISLÁMICOS PETROLEROS QUE TODOS SABEMOS, TIENEN ESCLAVOS EN SUS SUNTUOSOS PALACIOS, INCLUSYENDO ESOS QUE SE HAN LLEVADO EL MUNDIAL FUTBOLERO DEL 2022.

UNA MAS DEL  ISLAM, LA RELIGIÓN «DE LA PAZ»,  LA «CIVILIZACIÓN DISTINTA» CON LA QUE TENEMOS QUE SER «TOLERANTES».

A ver QUIEN ES EL «LISTILLO» QUE REFUTA LO SIGUIENTE:

http://blogs.periodistadigital.com/t…stianos-sudane

Liberados 603 esclavos cristianos sudaneses del sur

Christian Solidarity International [Solidaridad Cristiana Internacional] (CSI) ha informado el 10 de diciembre de 2010 que ha conseguido la libertad de 603 esclavos del sur del Sudán en una acción de liberación de esclavos antes de Navidad.

La mayoría de los esclavos cristianos fueron capturados por las milicias árabes baggaras al servicio del Gobierno de Sudán en su Yihad -guerra santa- contra las comunidades negras, no-musulmanas del sur de Sudán (1983 – 2005). Algunos de los niños esclavos liberados habían nacido en cautiverio.

Muchos de estos esclavos cristianos fueron obligados a convertirse al Islam. Muchos cristianos que se negaron a convertirse al Islam fueron ejecutados por sus amos árabes musulmanes.

Todos los esclavos eran propiedad de los capitanes árabes musulmanes de las regiones del norte sudanés de Darfur y Kordofan.

El abuso físico y psicológico informado por los esclavos liberados es coherente con lo descrito en el Informe de Gobierno de los EEUU.-patrocinado del Grupo Internacional de Personas Eminentes sobre la Esclavitud, Servidumbre Forzada y Secuestro.

Según un destacado miembro del ahora disuelto Comité para la Erradicación del Secuestro de Mujeres y Niños (CEAWC), James Aguer Alic, aproximadamente 35.000 sudaneses cristianos del sur siguen siendo esclavizados en el norte de Sudán y musulmán.
Los árabes musulmanes tienen esclavizados a millares de cristianos y animistas del sur de Sudán.

«El papel central de la Christian Solidarity International [Solidaridad Cristiana Internacional] en la liberación de 603 esclavos de Sudán antes de Navidad es un signo de nuestro compromiso permanente para alcanzar la erradicación de la esclavitud en Sudán», dijo el Dr. John Eibner, director general de la CSI (EEUU). En septiembre pasado, el Dr. John Eibner advirtió al presidente Barack Hussein Obama que «la persistencia de la esclavitud y la intolerancia racial y religiosa que se basa este» crimen contra la humanidad «internacionalmente reconocido arruina la perspectiva de una paz duradera entre el norte y el sur de Sudán.»

El mundo árabe y musulmán practica el esclavismo en Sudán, en Mauritania, y en Arabia Saudita. La esclavitud no recibe críticas por parte de los ultra izquierdistas europeos.
Ante los esclavistas árabes y musulmanes, los vasallos ultraizquierdistas agachan la cabeza frente a sus amos y señores. Los relativistas éticos duermen narcotizados por la estulticia de su ideología.

NOTAS

http://www.state.gov/documents/organization/11951.pdf

http://www.bradenton.com/2010/12/10/…#ixzz1889aXtWs

http://www.bradenton.com/2010/12/10/…liberated.html

EL FALSO MITO DE «AL-ANDALUS»

 

La invención de la España musulmana como lugar paradigmático de una humanidad superiortuvo lugar hace 250 años y se renueva hasta hoy en innumerables versiones. Así, los teóricos franceses nos presentan un mundo islámico idealizadoy pluriteísta como contrapartida al mundo papista, dogmático e inquisidor que representa el esclerotizado occidente con sus hogueras y su Iglesia Católica y culpable. Siguiendo el concepto de Rousseau de «salvaje noble» también se da forma al «musulmán u oriental noble» y Pierre Bayle, Montesquieu, Voltaire y otros lo convierten en «modelo de virtud»(Siegfried Kohlhammer). En la utopía pedagogizante de Herder aparecen los Hispano-Arabes finalmente como «profesores de Europa» que habrían terminado, gracias a su «luz clara» y el «genio oriental», con la «oscuridad» de la cultura occidental . Cuando llegan los románticos (Chateaubriand -«Le dernier Abencérage», 1826 – y Washington Irving -«Tales of the Alhambra», 1832 – fueron los primeros) la mentira ya es perfecta.

El dominio árabe en España fue fruto de una invasión militar garantizado por una clase dirigente violenta y militarizada. En tan sólo cien años y a golpe de espada y fuego, los seguidores del Profeta (fallecido en 632 DC) se construyeron un imperio desde el Indo hasta Lisboa.

Por supuesto que todos los ejércitos de la época, todas las guerras de la época, distaban mucho de ser grupos de caballeros tomando té o partidas de ajedrez. La más cruda de las brutalidades, la esclavización de los vencidos, el saqueo eran la práctica de todos los ejércitos de aquellos tiempos. Pero «la brutalidad sin límites, la regularidad y el carácter sistemático de las devastaciones musulmanas», nos cuenta la historiadora británico-egipcia Bat Ye’or, diferencian la expansión islamo-árabe de las empresas militares de los ejércitos griegos, eslavos y latinos del tiempo, y la convierten quizá en «la acción más grande y sanguinaria de saqueo de la historia». «La Dschihad es una tarea santa», escribió Ibn Khaldun en el Siglo XIV, un político, sociólogo y descendiente de una familia noble musulmana de Al-Andalus, «debido a la universalidad de la misión islámica y la obligación de que todo el mundo se convierta al Islam, debemos recurrir al convencimiento o a la fuerza». Y sigue: «el Islam tiene la orden de alcanzar el poder sobre las otras naciones.»

En Al-Andalus terminó por reinar una paz ficticia mantenida sobre todo por las normas de la Dhimma (que no eran más que un contrato en el que decía: “paga o muere») y la potencia militar de los ocupadores. Ibn Abdun, un letrado malaquita y jurista, escribió en el año 1100 en Sevilla un tratado para el califa en el que se podía leer entre otras cosas:

«Un musulmán no puede dar masajes a un judío, tampoco a un cristiano. No puede retirarles la basura o limpiarles las letrinas; es más acorde a ley que judíos y cristianos realicen tales trabajos, pues se trata de trabajos menores» (Nr. 153).

«No debemos consentir que un recaudador, un policía, un judío o un cristiano se vistan como un jurista, un rico o un notable, sino que debemos odiarlos, evitar el contacto con ellos y no se les debe saludar con el “la paz sea contigo», pues son posesos de Satán y han olvidado dar gracias a Allah. Pertenecen al partido de Satán. En verdad, quienes pertenecen al partido de Satán terminarán sufriendo (Sure 58:19). Deben llevar una marca para así poderles reconocer en su vergüenza» (Nr. 169).

«No se debe poner en manos de judíos ni de cristianos ningún libro científico a no ser que el autor sea de su misma condición» (Nr. 206)

El Apartheid religioso se convierte muy rápidamente en un Apertheid social. Sólo en la mitad del siglo X, bajo Abderramán III y Al-Hakam II, se puede hablar de «consentimiento interreligioso», pero nunca de ecumenismo. No era infrecuente encontrar judíos o cristianos en la corte o en puestos científicos.

PARA QUIEN NO LO SEPA: Averroes tradujo las obras de Aristóteles para el sultán Jusuf I. En cuanto éste murió, su sucesor, Jakub Al-Mansur dictó en 1195 un decreto por el que la filosofía griega era prohibida, se quemaron los libros de Aristóteles y las obras de Averroes. A éste se le latigó ante la mezquita de Córdoba y se le desterró. Murió poco después.

En otras palabras, no existió el mito de Al-Andalus como paraíso de culturas, de entendimiento o de ecumenismo. Es mentira.

SON LAS MENTIRAS DEL ISLAM, NI MAS NI MENOS.