Etiqueta: EROTISMO

PRIMERA VEZ QUE VEO UNO ASÍ.

 

Ayyyyyyssss!!! se le ve todo el gato jiji

 

El por qué de la infidelidad masculina. NADA NOS JUSTIFICA?

 

 

Estudios recientes entregan algunas de las causas que podrían explicar el por qué los hombres son  infieles.

A continuación encontrarán pruebas gráficas de los catalizadores o sustancias que disparan reacciones difícilmente controlables por los pobres hombres.

 

aaaaaaaaahhh pero el Hp….. es uno!!

CONSEJO DE UN HOMBRE CON EXPERIENCIA.

 

 

 

Consejo de un hombre viejo, sabio, y con mucha experiencia!

No importa qué tan linda sea ella !

No importa qué tan sexy es …

No importa si es

muy seductora…

Tampoco importa el tamaño de las tetas…

LA PUTA MADRE…

ya me olvidé cuál era el consejo !!!!!!!!!

 

VERONIQUE: ¡SUPERLATIVA RUBIA!

FOLLARME A UNA CHICA ENCIMA DE LA LAVADORA.

 

Esta es la amarga historia de un sueño roto: uno de tantos sueños que acabaron pisoteados y enterrados bajo la desangelada rutina cotidiana. Una triste historia que quiero compartir con ustedes. No busco compasión (podéis metérosla por el puto culo); si acaso, una brizna de humano consuelo.

Todo comenzó en una cafetería. Acudí a una cita que tenia con una chavala a la que había conocido días antes en el chat. Tras hablar un par de veces por teléfono con ella, se me antojo como una joven desinhibida y desenfadada, con muchas ganas de encontrar un novio: la presa perfecta. Al llegar al local, la encontré sentada esperándome. No era fea, cosa que ya sabía por la foto de carné digitalizada que me había mandado a través del IRC, pero estaba muy gorda, así que descarte de entrada entablar cualquier tipo de relación sentimental o sexual con ella. No soy de los que buscan la perfección física en la pareja, ni de los que rechazan una bien repartida voluptuosidad en el cuerpo de la mujer, pero cuando una dama pesa lo suficiente como para aplastarme y despanzurrarme algo en mí reacciona generando un cauteloso rechazo. Son cosas del instinto natural. Iniciamos, no obstante, una amena charla, en la que ella, tal como había hecho durante las conversaciones telefónicas previas al encuentro, intento incitarme a la pasión hablando de posturitas para hacer el amor, escenarios eróticos, trucos sexuales y no se cuantas chorradas mas. A la última chica que consiguió ponerme caliente en una cafetería le basto con pedirme la cucharilla de mi taza para disolver el azúcar, rechupetearla al acabar de mover el café para, supuestamente, limpiarla y colocarla de nuevo en mi platillo: si, me empalme allí mismo. Pero la gorda no tuvo tanta suerte, por más que intento darle un toque picante a aquella cita. El caso es que en un momento dado hablo de un escenario sexual bastante extraño: follar encima de una lavadora mientras la misma centrifuga, estando el chico sentado sobre la tapa de la maquina y la chica a horcajadas encima de él. Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo al imaginarme a aquella mole de carne sentada sobre mis piernas mientras un electrodoméstico hacia vibrar mi pandero. Pasada una hora, terminé aquello con un “ya te llamare otro día”, cosa que no hice.

De vuelta a casa, considere el tema de la fornicationis per machina. No encontré el asunto especialmente excitante, pues lo que la naturaleza varonil pide es sacar y meter el gusano, permitiendo que los testículos cuelguen cual badajo campanero y acompañen acompasadamente con su alegre vaivén a los movimientos de la cadera y los gemidos de la amada. Pero supuse que a las mujeres les habría de encantar, pues ellas se corren bien pronto si les vibra el chumino.

Unos meses mas tarde, conocí a una chica muy mona y comenzamos una relación amorosa relativamente estable. Tras follármela de todas las formas posibles y practicar con ella todas las guarrerías concebidas -mas algunas de las inconcebibles-, me acorde del tema de la lavadora, y se me metió en la cabeza que tenia que probar aquello.

Por aquel entonces, compartía piso con otros tres estudiantes. Vivíamos en un primero con pleno acceso al patio del edificio; de hecho, nuestra lavadora se encontraba justamente allí. Esta parecía haber sido fabricada entre la primera y la segunda revolución industrial. Cuando empezaba a centrifugar sufría una suerte de tembleque epiléptico; un trance mecánico que la ponía en movimiento, de tal manera que se iba paseando ella sola por todo el patio hasta que acababa el centrifugado. Siempre pensaba al verla en dicho estado que cualquier día me iba a tocar salir a la calle a buscarla:

–Oiga, una lavadora con unos gayumbos dentro, ¿no la ha visto usted pasar por aquí?
–No.
–Señor guardia. Mi lavadora me ha robado mis gayumbos rojos de la suerte. ¡Por el amor de Dios, haga algo y no se me quede mirando así!

Y de pronto, aquel escandaloso y tembloroso cacharro se convirtió a mis ojos en un aparato de inusitadas virtudes eróticas. El acto de meter y sacar mi ropa del bombo adquirió entonces una significación especial. Además, cuando cerraba la puerta lo hacia con tacto y cariño, y no de una patada, como tenia por costumbre.

El gran problema era que estaba, como ya he dicho, en el patio, a la vista de todo el vecindario. Cualquiera que se asomara a las ventanas interiores de su vivienda podía sorprendernos allí, enganchados en pelota picada como dos conejitos. Había, no obstante, una solución fácil: perpetrar el fornicio de madrugada, confiándole nuestra intimidad a la oscuridad y al buen hacer de Morfeo con todos los vecinos. Pero aun quedaban un par de detalles por resolver: el ruido de la lavadora y los rebuznos amorosos de mí pareja, muy dada a berrear durante el acto. A ella siempre podía amordazarla:

–Cariño, te voy a tapar la boca con un calcetín y nos vamos a subir encima de la lavadora a las cuatro de la mañana para follar. ¡Veras que divertido!
–¡Oh, si! Me corro solo de pensarlo. Que sea con el calcetín que llevas puesto.
–¿El izquierdo o el derecho?
–El de tu puta madre.

Bueno, tal vez bastara con pedirle simplemente que no gritara. Pero… ¿y el ruido de la lavadora? ¿Cómo iba a conseguir que aquel trasto no despertara a todos los habitantes del edificio, incluidos mis propios compañeros? Pensé que tal vez engrasándola toda entera… O probando a centrarle un poco el eje… O quizá nivelándola un poco… Puede que apretando tuercas aquí y allá… Pero, amigos míos, fue pasando el tiempo sin animarme en ningún momento a probar cualquiera de estas soluciones. De alguna manera, la idea de aquel capricho fue dando tumbos entre la materia gris mi cerebro, hasta que paso a un aparente olvido.

Meses mas tarde, trajeron al piso una lavadora nueva. Y es que los vecinos protestaban frecuentemente por el ruido que provocaba la que teníamos, por lo que el casero decidió acabar con las quejas al respecto. Era de marca alemana, y tenía un diseño muy atractivo. Toda ella parecía querer decir: soy sexy y eficiente. El día que me toco estrenarla, mecánicamente metí mi ropa dentro del bombo, coloque el programa adecuado –que en mi caso es invariablemente el de “Ropa muy sucia”; entiéndase como un eufemismo- y la puse en marcha. Aquello empezó a funcionar acompañado de un silencio perfecto: mi gata hace más ruido cuando anda. Entonces me quede absorto a la vez que contrariado, mirando el electrodoméstico con un cierto resquemor, notando que en mi alma se abría una especie de vacío emocional, una amarga sensación de fracaso… hasta que me acorde de aquel viejo capricho, y caí en la cuenta de que la nueva lavadora no era apta para las labores erótico-festivas porque no vibraba en absoluto. Buscando un alivio, gire el mando hasta ponerlo en el modo de centrifugado. Nada. El bombo daba vueltas vertiginosamente pero aquello no se movía lo mas mínimo. Además, el sonido emitido no era mayor que el zumbido de una mosca. “¿Y ahora que? ¿Me meto dentro y me tiro a las churris ahí?“, pensé. Fue cuando me empecé a mosquear. Di unas cuantas vueltas alrededor del trasto, buscándole un punto débil. Le pegue una patada en la parte de atrás, intentando descentrarle el eje. No lo conseguí.”¡Malditos alemanes!”, farfulle. Le pegue otras dos patadas sin mayor fortuna. “Perfeccionistas de mierda”, añadí. No se en que momento perdí el control de mis actos. Lo único que recuerdo con algo de claridad es que acabe pegándole puñetazos a aquel jodido cacharro mientras gritaba a grandes voces cosas como: “Tu no vas a poder conmigo, hija de puta”, “Los alemanes me vais a chupar la polla, desalmados”, “Me voy a follar a todas vuestras hijas aquí encima, cabrones”… y no se cuentas burradas mas.

Volví a tomar conciencia de mis actos cuando oí una voz que me llamaba por mi nombre. Al volverme, vi a mis tres compañeros de piso mirándome desde la puerta del patio asombrados a la vez que asustados… y a todos los vecinos asomados a sus ventanas. Golpee disimuladamente con el pie derecho el suelo del patio, probando si con ello conseguía abrir un agujero en la tierra para bajar a esconderme al infierno y quedarme allí acurrucado, tapándome la cara con las manos.

Y esta es mi historia. Si alguien tiene una lavadora vieja y nerviosa, le propongo que pruebe el curioso escenario sexual y lo disfrute. Yo ando ya en el ocaso de mi juventud, camino de una adusta madurez, y he dejado caer ciertos sueños en las profundidades de la desesperanza y de la frustración. Porque la vida es “asin”, ¡y que se le va a hacer!

~~~w0w~~~

PD1: De la obra Cuentos, misivas irreverentes y malas hierbas, inscrita en el Registro Territorial de la Propiedad Intelectual de Andalucía.

PD2: Podéis escuchar el audio del articulo desde aquí. Cortesía de Tomás Galindo y su equipo del programa radiofónico “La Papelera”, emitido en Radio Tular Irratia.

FUENTE: Blog.innerpendejo.net

PUES SI NO HAY FUTBOL, VERÉ RUGBY, ¡¡HALA!!

 

BOLA 7 EN EL AGUJ……¡¡¡GLABS..!!!

¡DESPUÉS DICEN QUE LAS MULTAN!,. PERO ¿TANTO CUESTA PONERSE CASCO?

 

TODOS LOS HOMBRES CONSUMEN PORNOGRAFÍA, INCLUSO LOS FELIZMENTE RECIEN CASADOS.

 

El profesor Simon Louis Lajeunesse, investigador de la Universidad de Montreal, intento el año pasado encontrar a algunos estudiantes veinteañeros que jamas hubieran consumido pornografía con el objeto de llevar a cabo no-se-que estudio sobre hábitos sexuales. No pudo encontrar a ninguno. No obstante, el intento le sirvió para obtener algunos datos sobre los que si lo hacían: el 90% del material pornográfico lo obtenían via Internet; los que tenían pareja veían porno 1’7 veces a la semana durante unos 20 minutos; los que no tenían pareja veían porno tres veces a la semana durante unos 40 minutos. El profesor encontró ademas que, como promedio, habían tomado contacto con la pornografía a la edad de 10 años, cuando los niños se muestran mas curiosos con respecto al tema de la sexualidad. Y rara vez consumían dicho material junto a su pareja.

El profesor comento con respecto a los jóvenes encuestados:

La pornografía no ha cambiado la percepción que ellos tienen de la mujer ni tampoco sus relaciones sentimentales, que todos desean tan armoniosa y satisfactoria como sea posible. Aquellos que no pudieron satisfacer sus fantasías sexuales con su pareja, simplemente dejaron de lado la fantasía. La fantasía se rompe en la vida real, y los hombres no quieren que su pareja se parezca a una estrella del porno. 

El profesor parece haber aceptado finalmente que todos los hombres consumen pornografía. Pero no todo el mundo es tan resignado. En el foro de TodoBoda, una web dedicada a la parafernalia de las bodas, se ha descubierto a una mujer recién casada que se niega a aceptar que su marido vea material indecente.

He aquí su testimonio.

Bueno, pues hoy mismo, lo he descubierto, llevamos dos meses y medio casados.

Se ha ido a trabajar y yo antes de irme a trabajar cojo el portátil y me conecto un rato, nuestro internet, es de esos de lápiz.

Bien, pues ayer el se dejó una ventana abierta, de una cosa que el está estudiando, y desconectó internet, pero yo hoy lo he conectado y he visto la página, así que por curiosidad le he ido dando al botoncito de arriba a la izquiera que hay unas flechitas para atras y para delante, total, que le doy para atrás, atrás, atrás, atrás……. hasta que de repente me sale en la pantalla VIDEOS PORNO, que se llama pornrabit (PORNO CONEJO, por diosss, mi marido ve Pornoconejo me parece muy fuerte), le doy para atrás y veo los resultados de google, le doy para atrás, en la que tenemos que escribir para que google te busque y veo que el había escrito el mismo había puesto
el nombre de una página porno, y le he seguido dando para atrás y me encuentro otra página porno, atrás y la página de resultados y atrás otra vez y lo que el había escrito en google, que era kim kardashin fol….. y bueno, casi me da algo, me he puesto a fumar como una locaaaaa, y esta noche me voy de cena navideña con mi amiga así que probablemente no lo veré hasta que me acueste, pero le he mandado un sms y le he puesto ¿sabes quien es kim kardashian? y me contesta “sí, porque? y le contesto y pornoconejo??? y dice “no, pero que pasa” y le digo a lo mejor si te lo digo en inglés… que ya se a lo que te dedicas cuando yo no estoy… y me contesta y me dice no se lo que habrás visto en el ordenador, pero no es lo que piensas ¿¿¿¿¿COMO??? y le he contestado que lo se perfectamente, que debería darle vergüenza que tal y que cual, ahora falta que me responda, porque tengo razón, porque he hecho yo la prueba abriendo páginas y tal y volviendo para atrás y ES VERDAD QUE VE PORNO.

La Cuestión, es ¿vosotras sabéis si vuestros maridos / novios ven porno? lo véis lógico?? yo es que no pensaba que el fuera “de esos” jamás pude llegar a imaginármelo, y estoy decepcionada, porque pienso que conmigo no tiene suficiente y me lo imagino tocándose (que supongo que lo hará, no lo se…) y no se si es normal o si no lo es, si seguira haciéndolo despues de haberlo descubierto o que…

CHICAS NECESITO VUESTRA OPINIÓN. MIL GRACIAS

FUENTE: INNER, EL PENDEJO 

¡¡¡ A LA LADROOOONAAAA, QUE NO ESCAPE, LA TRINQUEN C….. !!

¡¡HEY...CLICK EN LA IMAGEN !!!
¡¡¡ PERO ...¿QUIERES CLICAR DE UNA VEZ, MIRÓN? !!!