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Cómo el gobierno nos roba derechos de forma gradual y progresiva

Escrito por: Jose Miguel

La única forma que el gobierno tiene para «justificar» su existencia es a través de problemas. Si hay problemas, «necesitamos al gobierno», pero ¿Si no hay problemas? El gobierno los inventa.

Cada nueva ley, política, ordenanza o cualquier forma que el gobierno encuentra para hablar de «un problema» y regular, legislar o controlar en base a ese problema, no es más que la forma en la que el gobierno convence a la gente de que este «es necesario» y así prolongar su existencia.

En Twitter escribí:

Son muchos los ejemplos que existen de cómo el gobierno ha crecido en tamaño e intervención, gracias al brillante trabajo que hacen de convencernos de que «solo ellos pueden resolver ciertos problemas».

El sistema de salud, el educativo y la seguridad nacional, son los temas más populares cuando se habla de la supuesta «necesidad de un gobierno», porque han magnificado estos tres a tal punto que la gente termina creyendo que no hay forma de tenerlos sin el gobierno, o que no pueden ser resueltos de manera local y focalizada.

Mientras el gobierno más mete sus narices, más son los controles, restricciones y robo de libertades de los que somos objeto constantemente por parte de esta institución, que crece constantemente, mientras trata de evitar que otros lo hagan.

¿Qué hace el gobierno cuando encuentra resistencia a sus intenciones de restringir y controlar? Comienza una campaña que se ejecuta de manera gradual pero progresiva, en la que la gente empieza a aceptar poco a poco grandes regulaciones que vienen en paquetes pequeños, pero constantes.

Veamos esto con ejemplos recientes, como el libre porte de armas. Es todo un tema en Estados Unidos, porque la gente está siendo convencida desde los medios de comunicación que «la violencia con armas de fuego en el país es un gran problema».

Una secta política anti-segunda enmienda, financia estas matrices de opinión que aterrorizan a la gente, a pesar de que en la realidad, casi cualquier país de Latinoamérica -con control de armas- es mucho más violento que Estados Unidos.

Siempre inician la propuesta con un paquete «all-in», en el que está todo lo que quieren hacer: que menos personas puedan tenerlas, que sea imposible comprarlas, que de ser posible sean totalmente prohibidas; así es el paquete inicial.

Cuando consiguen resistencia, empiezan con cambios «graduales», pero progresivos, para que la gente los acepte creyendo que «no alteran el derecho en su conjunto» y -de paso- creen que «es lo racional de hacer».

Por ejemplo:

Cuando nos damos cuenta, de 18 años cambiaron la edad para 21, lo que quiere decir que hay que esperar 3 años más para tener derecho a la legítima defensa. Aceptamos ese cambio y el gobierno viene con otro: aumentemos los controles del chequeo de antecedentes.

Unos años después, 21 años «ya no son suficientes», «subámoslo a 25» grita el gobierno y en un abrir y cerrar de ojos, el libre porte de armas ha sido derogado y con él, el derecho a la legítima defensa.

Cierro con esto:

LOS DISCURSOS DEL ODIO / THE SPEECHES OF HATE

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Hola, esta vez quiero tratar un tema que está muy de moda últimamente, y que se oye mucho en los llamados “medios de comunicación” (cuando en realidad, para que haya una comunicación debe haber alguien que emita un mensaje y alguien que responda, lo que excluye a la televisión, a la prensa y a la radio). Se trata de los discursos del odio. Escuchad, no hay dictadura más totalitaria que la que afirma ser ejercida en nombre de la libertad, del amor, de la paz, de la tolerancia. Ninguna dictadura podría funcionar a las claras, por lo que necesitan muchísimas capas de maquillaje lingüístico, palabras que suenen bien al oído, que deleiten al que escucha, que haga caer en sus redes a cualquiera que no sea crítico o que no piense por si mismo. Pues eso es lo que está pasando en los tiempos actuales sin que la inmensa mayoría de la población se dé cuenta de ello. Estamos llegando al punto alarmante en el que a cualquiera que discrepa de los temas predominantes en la “opinión pública” (opinión difundida mediante el marketing masivo y asimilada sin razonar por las masas) se le tacha de realizar algo llamado un discurso del odio.

Lejos de mi intención querer propagar el sentimiento del odio. Este sentimiento puede comprenderse cuando ha sucedido algo horrible en nuestras vidas, causado por otros, por ejemplo, si han asesinado a alguien muy querido, o si han quemado nuestro hogar, por poner algunos ejemplos. Sin embargo, nunca es un sentimiento que nos favorezca: lo ideal es mantenernos en un estado de calma, de serenidad sostenida. Sin embargo, el hecho de que se aplique la palabra odio a la simple discrepancia con un punto de vista predominante, es algo que no deberíamos permitir, y muy peligroso, pues nos acerca cada vez más a una dictadura ideológica, política y social.

Cuando veáis en lo sucesivo que alguien o algo (como la televisión o la prensa) habla de discurso del odio, hazte la siguiente pregunta: ¿realmente quien habla ha manifestado que desea algún mal a otras personas, o simplemente está hablando de lo que piensa?

 

Muy lejos de defender la libertad de expresión, quienes hablan de discursos del odio creen que hay una serie de dogmas que son incuestionables, que nunca pueden ni deben ser criticados, porque hacerlo es para ellos expresar odio. Por eso, imágenes como la siguiente no tienen ningún sentido (a veces, el supuesto discurso del odio es, precisamente, un simple uso de la libertad de expresión, aunque algunos totalitarios quieran llamarlo de otro modo):

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Otra pregunta que podéis haceros es: ¿quién está cortando realmente la libertad de expresión, quién no permite hablar al otro, el que emite su opinión, aunque sea discrepante, o quien le tacha de emitir un discurso del odio por ello?

 

De este modo, usando el sentido común, podréis distinguir entre lo que es dar una simple opinión o punto de vista, y la ignorancia más profunda. Pongamos algunos ejemplos.

1) El feminismo.

Este es sin duda uno de los dogmas incuestionables de nuestro tiempo, si lo criticas se te califica como emisor de un discurso del odio (contra las mujeres en este caso) si no de cosas aún peores. Y sin embargo, ¿qué pasa si simplemente dudas de algunos de los postulados de este movimiento ideológico? Por ejemplo, si dudas que exista un patriarcado (pues los hombres son sometidos al mismo nivel o más que las mujeres) o de esa otra afirmación según la cual las mujeres cobran menos que los hombres en igualdad de condiciones, siendo que esto carece de datos o evidencias? Si dudas de esto, se te calificará como machista, agresor, o de odiar a las mujeres en general, o de considerarlas inferiores. Cosas todas muy distantes de la realidad, que no provienen del uso de la lógica, sino de la estupidez, y que no honra al movimiento feminista actual (le honraría más bien dar datos objetivos de lo que afirman sin alarmarse de que alguien se los pregunte).

1) La inmigración masiva a Europa.

Otro de los temas en los que se tergiversa la realidad es la inmigración de millones de personas de los inmensos continentes africano, asiático, etc, a la pequeña Europa. Muchas son las dudas o planteamientos que esto puede generar de un modo natural, pero todos serán calificados como ‘discurso del odio’ o xenofobia por todos aquellos que solo se centran en el dogma de que la inmigración es algo bueno y solidario, y que solo puede traer bien, o de que tenemos la obligación moral de aceptarlo. ¿Qué tiene que ver dudar de las ventajas de esta inmigración masiva de extranjeros a Europa con el odio personal a esas gentes? Creo yo que absolutamente nada. Pero cuidado con no estar conforme o de acuerdo con lo que está ocurriendo, con nada que tenga que ver con los extranjeros, porque ellos están “libres de crítica” como un limbo que escapa a la lógica humana, a la razón. Se esconde tras ello la ideología de que ellos son buenos y nosotros malos. Si te sales de ese patrón, serás tachado de racista, xenófobo, o fascista.

FUENTE: Para Mi Son Enigmas

La plaga de la solidaridad / The plague of solidarity

Voluntarios de la progre Caritas haciendo campaña en favor de de la diversidad y la gratuidad de las ayudas.

BD.- Vivimos inmersos en la representación continua de una formidable farsa que se ha dado en llamar “la Cultura de la Solidaridad” (así con mayúsculas). Esta ridícula comedia, que mortifica cualquier inteligencia medianamente exigente y ofende sin miramientos todo estómago normalmente constituido, consiste en loar polifónicamente sobre todos los tonos y registros la buena nueva de la fraternidad multicolor que ha de prohijar la era del amor eterno. “¡Hermanos, formenos una cadena y cantemos todos juntos: “¡We are the world, we are the childrens!” La verdadera solidaridad no puede ser esta indigna bufonada. Rechazamos sin contemplaciones esta bazofía. Cadena, que corra el agua.

La solidaridad es una actitud moral que distingue a las personas decentes, es un sentimiento superior que enaltece al que lo profesa y ennoblece al que se ha hecho merecedor de él. No es una simple demostración superficial o convencional de simpatía, es identificación activa con un igual: la solidaridad no tiene sentido de ser con los diferentes, con los “otros”. Eso es un contrasentido, un error, un imposible, o entonces estamos confundiendo la solidaridad con la compasión, la caridad, la misericordia, la piedad que toda criatura viviente, incluso la más vil, tiene derecho a reclamar. La solidaridad sólo puede darse entre miembros de una misma especie, entre componentes de una misma familia, entre las partes de un mismo todo, entre grupos afines, entre seres que profesan una comunión de intereses, se reconocen una unidad de espíritu y participan de unos valores comunes.

La solidaridad no es esa estúpida y aberrante moda de amar y ensalzar incondicional e irreflexivamente todo lo sucio y hediondo, todo lo deforme y ofensivo, todo lo ajeno y diferente, todo lo malo y lo peor que camina o se arrastra sobre la superficie de la tierra, biblia actual de una sociedad narcotizada de propaganda alienante y ebria de eslóganes huecos que se cree (que le han hecho creer) que la solidaridad es adorar sin freno ni medida las infinitas miserias y las repulsivas lacras del Tercer Mundo y sus comarcas vecinas y a colmar de atenciones a los extraños al tiempo que se impone ignorar a los hermanos. Ya decía Rousseau: “Desconfíen de esos filántropos que van a buscar lejos de su país o de sus compatriotas unos deberes que desdeñan cumplir en casa. Tal filósofo ama a los tártaros para estar dispensado de amar a sus vecinos”.

La solidaridad significa coincidencia y afinidad con aquél a quien va dirigida. No se puede ser solidario con el enemigo, el adversario, el extraño, el ajeno, o con un exponente de degradación sin cubrirse asi mismo de oprobio ni ensuciarse con la mancha indeleble de la infamía. Un acto de esa naturaleza entrañaría abdicar de la propia estatura como consecuencia de un impulso indigno y un gesto equivocado. Toda vez que los valores son expresiones del espiritu, si los valores se corrompen es porque el espíritu está corrompido. Este es el verdadero sentido de la solidaridad actualmente en boga: una perversión espiritual, una aberración moral.

Esta equivocada solidaridad es el síntoma de una profunda tara intelectual, la expresión inequívoca de un desequilibrio mental severo, la manifestación de una quiebra interior, de un extravío sin remedio, de una renuncia sin excusa, de una debilidad sin perdón, de una traición sin redención, de una capitulación sin honor.

La vocinglera moda de la presente solidaridad mediatizada en un derroche indecoroso de exhibicionismo farisaíco es, en la mejor de las eventualidades, una grosera impostura, y en todos los casos, un escándalo para la inteligencia humana, una afrenta al sentido común, una humillación para todo sentimiento elevado. Que esa encumbrada solidaridad sea celebrada como un valor supremo por la cultura dominante, seca, estéril e inhumana, habla a las claras de lo hundida y desorientada que está esta sociedad, aquejada de una devastadora subversión de los valores y ayuna de todo ideal verdadero, y volcada toda ella a una empresa de autosabotaje que es la prueba definitiva de la confusión en la que se halla. Tirar piedras a su propio tejado es la etapa última de la cretinidad, la firma auténtificada del desvario.

La mejor demostración de la falsedad de esta cacareada solidaridad es que pocas veces como hoy en España se había vivido una realidad tan huérfana de genuino hermanamiento entre compatriotas, un clima tan enrarecido de enfrentamiento entre hijos de un mismo suelo e historia, una alarmante y áspera desunión en medio de contínuas llamadas al odio entre españoles (de aquellos que quieren dejar de serlo contra los que pretenden seguir siéndolo), habiendo llegado a un grado tal de indiferencia e insolidaridad, cuando no de abierta hostilidad entre españoles de toda clase y condición, que vuelve risible y despreciable toda pretensión y exhibición de “buenas intenciones”, “amor al prójimo” y filantropía gaseosa: un festival de hipocresía travestida de ideales superiores, que es una de las peores plagas de nuestro tiempo.

Mientras la patria común amenaza ruina y nuestra casa se tambalea sobre sus cimientos corroidos por el veneno de la sedición, fuera arrecia con alegre inconciencia e insultante descaro la ruidosa cantinela de la solidaridad, el canto de todo lo extraño, la alabanza de todo lo enemigo, la exaltación del mal que nos aqueja y que nos habrá de llevar a la catástrofe.

FUENTE: ALERTANACIONAL

Ciudadanos malcriados a la sombra del Poder

«Como bebés chapoteando en un líquido amniótico embriagador, las personas eligen y consumen por instinto, ignorantes de todos las herramientas y recursos destinados a generar esas mismas elecciones»

Por  Eduardo Fort  en Disidentia

En un capítulo épico de The Simpsons, quizá la serie que mejor analiza la sociedad occidental contemporánea, dos extraterrestres que simulan ser Bill Clinton y Bob Dole(candidatos presidenciales en las elecciones de 1996) debaten sobre los humanos durante una manifestación pro-aborto y afirman: “Esto es muy sencillo. Banderitas estadounidenses para algunos, aborto para otros”. Ante la sonrisa siniestra de los visitantes del espacio exterior, los ciudadanos aparecen reflejados como niños malcriados a quienes hay que satisfacer.

otto_fc3bcrst_von_bismarck-1La segunda mitad del siglo XX marcó el establecimiento definitivo del Estado de Bienestar en la mayoría de los países desarrollados. Este avance, que nació como un sistema dirigido a paliar las desventajas del mercado capitalista así como alejar la amenaza comunista en los países occidentales, se convirtió pronto en un fetiche para casi todo el arco del espectro político. Sin entrar en detalles: con el paso del tiempo, este Frankenstein cuya existencia se remonta a los primeros bosquejos de la Seguridad Social implementada por el mariscal Otto von Bismarck (1815-1898) durante su mandato como primer canciller del Reich Alemán (1871-1890) degeneró en una especie de gigante dadivoso y deficitario que debe, por fuerza, cumplir los deseos de todos los ciudadanos.

¿Suena exagerado? No lo es y convendría no creer que lo sea. Los habitantes de la posmodernidad, herederos involuntarios pero desagradecidos de décadas de luchas políticas y revoluciones, entienden al Estado como un ente distante y etéreo, que sólo cifra su existencia en la consagración de muchos derechos y casi ninguna obligación. No hay una conciencia de la ciudadanía como conjunto de voluntades aunadas en pos de un objetivo común: ya sea por la fuerza, a lo Hobbes, o por la conveniencia armónica, a lo Rousseau.

Los habitantes de las grandes ciudades, como las chicas de la clásica canción de Cyndi Lauper, sólo quieren divertirse. En el imperio de lo efímero y lo fugaz, donde no existe respeto por la Historia y la Tradición, el distanciamiento con el legado ideológico y político de nuestros antepasados, sea cual fuere, es total. A diferencia de lo ocurrido en siglos anteriores, no se asesina a presidentes, no hay movilizaciones sociales que sacudan los cimientos del sistema y la participación política es nula.

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Quizá aquí los honestos espíritus liberales se congratulen de la descripción, pero habría que detenerse a pensar.

El escenario queda planteado, entonces, de la forma más perversa posible. Los miembros de las sociedades contemporáneas suponen que el Estado debe ponerse a su servicio. Hasta aquí, bien. Pero no es tan sencilla ni diáfana la evolución posterior. Los resortes ocultos que realmente detentan el Poder (dicho esto sin ánimo alguno de enfoques conspiranoicos) optan por generar artificialmente esas mismas necesidades que los ciudadanos creen requerir. Conclusión: nos encontramos con falsos talismanes e ídolos de barro que concitan el interés de las multitudes. Esto, que puede sonar televisivo y limitado al marketing publicitario, tiene un trasfondo siniestro; se aplica tanto a un kilo de arroz cuanto a un automóvil último modelo o al candidato presidencial de moda. No es casualidad que asistamos al boom de los asesores de imagen y los consultores de comunicación. Se votan rostros, vestuarios, maquillajes y estilos estéticos.

¿Y qué sucede con los ciudadanos? Como bebés chapoteando en un líquido amniótico embriagador, las personas eligen y consumen por instinto, ignorantes (en la inmensa mayoría de los casos) de todos las herramientas y recursos destinados a generar esas mismas elecciones. Citando al pionero de la publicidad Edward Bernays (1891-1995), se activan pretensiones que no existían y se inventan consumos jamás imaginados. Legiones de especialistas analizan los aspectos más diversos del (permítaseme la licencia poética) alma humana: se utilizan colores, sonidos, sabores y texturas para atraer al gran público.

¿Cuáles son las consecuencias? Es fácil imaginarlas. Mientras los ciudadanos dedican su tiempo al disfrute vacío y a la persecución vana de necesidades irrelevantes, quienes realmente reparten los naipes de la baraja se frotan las manos y pueden dar rienda suelta a sus más complejos diseños políticos. Como muestra, basta un botón: cualquiera puede advertir que las grandes multinacionales diseñan, merced a sus múltiples tentáculos, los productos necesarios para satisfacer a todos los paladares del mundo.

Con estas piezas sobre el tablero, es imperioso no caer en la tentación totalitaria (en términos de Jean François Revel): el sistema democrático que supimos (supieron) conseguir no tiene por qué terminar en el vertedero de la Historia, descartado sin más.

Jorge Luis Borges afirmó alguna vez, en una de sus clásicas boutades, que la democracia no es más que “un abuso de la estadística”. Es probable, pero, lamento decirlo, no hay a la vista otras reglas del juego más ecuánimes y satisfactorias. Aún corriendo el riesgo de parecer “antisistema”, superados los totalitarismos de corte fascista y comunista, impensables en la mayoría de los países del mundo las intervenciones militares sanguinarias que marcaron a fuego el siglo XX, es hora de criticar y repensar la forma y el fondo del “peor sistema político, exceptuando a todos los demás”, en palabras de Winston Churchill.

A ver si lo asumen de una vez: ‘el pueblo’ y ‘la mayoría social’ no son 25.000 podemitas

PODEMOS NO LOGRA LLENAR SOL PERO YA SE AUTOPROCLAMA COMO ‘EL PUEBLO’

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INFORMA: ElentirVigo

Tras reconocer Pablo Iglesias que su moción de censura es un paripé que no tendrá éxito y que sólo busca incordiar al PSOE, ayer el partido chavista se concentró en la Puerta del Sol de Madrid.

Querían ganar en la calle lo que perdieron en las urnas

El objetivo venían declarándolo sin rodeos desde hace días: consideran que el Parlamento no es representativo y el concepto abstracto de “la calle” sí que lo es. Y con ese concepto de “la calle” se refieren, claro está, a la plaza que ayer aspiraban a llenar. El mensaje es ya muy viejo: pretendían ganar con manifestaciones lo que fueron incapaces de ganar en las urnas. El caso es que el partido morado no pasa por su mejor momento: en las últimas Elecciones Generales se dejaron más de un millón de votos por el camino, y la reciente purga de los errejonistas ha generado mucho descontento interno. Prueba de ello es que hace unos días Podemos sometió a votación esa moción de censura entre sus afiliados, y sólo votó el 18% de los inscritos. Un fiasco.

El fracaso de Podemos: no consiguió llenar la Puerta del Sol

Podemos intentó movilizar a lo que le queda de sus bases para la concentración de ayer. El partido fletó 50 autobuses desde distintos puntos de España para viajar a Madrid, incluso ofreció el viaje gratis. Sin embargo, ayer por la tarde a las 19:30 horas, cuando aún no había terminado la concentración, éste es el aspecto que ofrecía la Puerta del Sol:

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Se observa con claridad que a pesar de todos los esfuerzos Podemos no llenó la plaza.

Dicen que fueron 40.000 en una plaza que en Nochevieja se llena con 25.000

En un desesperado intento por vender la movilización como un éxito, ayer Podemos dijo que fueron 40.000 manifestantes, cifra que la Delegación del Gobierno rebajó a 6.000. Yo no soy experto en mediciones de plazas, pero en diciembre de 2015, ya con Carmena en la alcaldía de Madrid, el Ayuntamiento limitó el aforo de Sol a 25.000 personas para Nochevieja, fecha en la que esa plaza está realmente abarrotada. Según el Ayuntamiento, en la Puerta del Sol hay una superficie ocupable de 10.957 metros cuadrados, excluyendo bocas del Metro, quioscos y estatuas. Para Nochevieja esperaban una ocupación de 2,6 personas por metro cuadrado. A la vista de las “calvas” que había ayer en Sol, es evidente que ayer Podemos no se acercó a eso ni de lejos, así que la cifra de 40.000 manifestantes es claramente falsa. Si hubiesen abarrotado la plaza como en Nochevieja, serían 25.000. Está claro que no llegaron ni siquiera a eso.

A Podemos se le va la mano con el autobombo

Pero seamos generosos e imaginemos que Podemos lo hubiese conseguido y que hubiese logrado convocar a 25.000 personas en Sol. Esa cifra es, aproximadamente, la población de municipios como Marín, Calahorra o Navalcarnero. La menos poblada de las capitales de provincia españolas, Teruel, tiene 35.000 habitantes. Yo creo que convocar una concentración y que se sumen 25.000 personas no está nada mal, al contrario: es un éxito si quieres llamar la atención sobre cualquier tema o incluso demostrar que tu movimiento político no está formado por cuatro gatos. El problema llega cuando con 25.000 manifestantes -como mucho- lanzas mensajes como éstos:

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Esto lo escribió ayer Yolanda Rodríguez Martínez, concejala podemita de Madrid. Doy por hecho que doña Yolanda sabe, aunque sea por aproximación, cuál es la población de la ciudad a cuyos vecinos representa. ¿En serio esta concejala piensa que “el pueblo” son 25.000 personas? Otro tanto se podría decir de este tuiteo de Izquierda Unida Andalucía:

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Dejando a un lado que la plaza ni siquiera estaba llena (obsérvese como la foto de IU Andalucía deja fuera del encuadre la esquina de Sol que mostraba más espacios vacíos), ¿cuando hablan de “el pueblo” a lo que se refieren es a 25.000 fans -como mucho- de Podemos y sus portamaletas de IU? Pero lo más divertido lo publicó ayer el diputado aragonés de Podemos Pablo Echenique:

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A ver si lo entiendo: ¿se autoproclaman la “mayoría social” y son incapaces de reunir a 25.000 personas en Madrid? Lo de la incompatibilidad con la democracia podría dar para un debate, pero ¿se da cuenta de lo ridículo que resulta sacar a colación ese tema mientras está intentando deslegitimar al Parlamento como representante del pueblo?

¿Podemos (71 escaños) tiene más derecho a gobernar que el PP con 137?

Los lectores de Contando Estrelas ya saben que el Partido Popular no es santo de mi devoción. En las pasadas elecciones generales no voté por ese partido: voté en blanco, ya que no me convencía ninguna de las opciones que se presentaban por mi provincia. Pero como demócrata, hay algo que me cuesta entender: según Podemos el PP (7,9 millones de votos y 137 escaños) no merece gobernar, algo que sí le corresponde a Podemos (que junto a sus confluencias obtuvo 5 millones de votos y 71 escaños). Es posible que el mesianismo que viene caracterizando a Pablo Iglesias le haya hecho olvidar las más básicas nociones de matemáticas, pero en una democracia gobierna el que consigue reunir los votos y los escaños suficientes para formar gobierno, y eso lo ha conseguido el PP y no Podemos. El olvido de las matemáticas más básicas por parte de la cúpula de Podemos debe llegar a extremos delirantes cuando quieren convencernos de que unas elecciones no significan nada y lo que importa es haber reunido en una plaza a -como mucho- 25.000 podemitas. Por supuesto, no son los primeros que piensan así. Esto ya ocurrió hace casi un siglo. En Italia en 1922, tras su derrota electoral del año anterior, el exdirigente socialista Benito Mussolini se hizo con el poder mediante la famosa Marcha sobre Roma, movilizando a 25.000 fascistas. ¿Es éste el modelo que está siguiendo Pablo Iglesias para hacerse con el poder?

Ni una bandera de España ayer en la Puerta del Sol

Por último, no quiero dejar sin comentar uno de los detalles más llamativos de la movilización podemita de ayer: en la Puerta del Sol no había ni una bandera de España. No es un detalle nuevo, pero que se haya vuelto a repetir tras la presentación de una moción de censura debería animarnos a reflexionar sobre un detalle: estos tipos pretenden gobernar nuestra Nación pero detestan la bandera que nos representa a todos, y nos representa porque así lo expresaron los españoles en referéndum democrático y por abrumadora mayoría en 1978.

(Foto: Twitter Podemos)

Los terroristas islámicos no son pobres y analfabetos, sino ricos y con estudios/Islamic Terrorists not Poor and Illiterate, but Rich and Educated

por Giulio Meotti
4 de Diciembre de 2016

Los terroristas parecen ser modelos de integración exitosa. Mohamed Buyeri (izquierda), el terrorista marroquí-holandés que disparó letalmente, apuñaló y degolló al cineasta Theo van Gogh (derecha) en 2004, era
Los terroristas parecen ser modelos de integración exitosa. Mohamed Buyeri (izquierda), el terrorista marroquí-holandés que disparó letalmente, apuñaló y degolló al cineasta Theo van Gogh (derecha) en 2004, era «un muchacho bien educado con buenas perspectivas», dijo Job Cohen, el alcalde de Ámsterdam.

A la investigación holandesa le siguió otra de Francia, que sumó más pruebas para la hipótesis que contradice la postura progresista de que, para derrotar al terrorismo, Europa debe invertir en oportunidades económicas e integración social. Dunia Buzar, directora del Centro para la Prevención, la Desradicalización y el Seguimiento Individual (CPDSI), una organización francesa que trata con el radicalismo islámico, estudió los casos de 160 familias cuyos hijos habían abandonado Francia para luchar en Siria. Dos tercios pertenecían a la clase media.

Estos resultados desmantelan el mito del proletariado del terror. Según un nuevo informe del Banco Mundial, «los reclutados por el Estado Islámico están mejor educados que sus compatriotas».

La pobreza y la privación no son, como dijo John Kerry, «la causa raíz del terrorismo». Tras estudiar los perfiles de 331 reclutados de una base de datos del Estado Islámico, el Banco Mundial halló que el 69 % tiene ha cursado como mínimo estudios secundarios, mientras que una cuarta parte son licenciados universitarios. La inmensa mayoría de esos terroristas tenía trabajo u oficio antes de unirse a la organización islamista. «Las proporciones entre los administradores, pero también los combatientes suicidas, aumentan con la educación», según el informe del Banco Mundial. «Además, los que se ofrecen voluntarios como terroristas suicidas puntúan de media como el grupo más educado».

Menos del 2 % de los terroristas son analfabetos. El estudio también apunta los países que proveen al ISIS de más reclutas: Arabia Saudí, Túnez, Marruecos, Turquía y Egipto. Al analizar la situación económica de esos países, los investigadores han encontrado que «cuanto más ricos son los países, más probabilidad hay de que provean de reclutas extranjeros a la organización terrorista».

Otro informe explicaba que «los países más pobres del mundo no cuentan con unos niveles excepcionales de terrorismo».

A pesar de las evidencias, el mantra progresista insiste en que el terrorismo islámico es fruto de la injusticia, la pobreza, la depresión económica y la agitación social. Nada más lejos de la verdad. La tesis de que la pobreza alimenta el terrorismo está muy extendida hoy en Occidente, desde el economista francés Thomas Piketty al papa Francisco. Es probable que su popularidad se deba a que se aprovecha del sentimiento de culpa colectiva occidental, y pretende racionalizar algo que parece que a Occidente le cuesta aceptar: que a los terroristas no les mueve la desigualdad, sino el odio hacia la civilización occidental y los valores judeocristianos de Occidente. Respecto a Israel, esto representa lo siguiente: ¿Qué hacen los judíos en una tierra que –a pesar de que durante 3.000 se la ha denominado Judea– consideramos que se le debería dar a los terroristas palestinos? Y seguramente estos terroristas se preguntarán por qué deberían negociar, cuando pueden conseguir que se les dé todo lo que quieran.

Para los nazis, la «raza inferior» (los judíos) no merecía existir, sino ser gaseada; para los estalinistas, los «enemigos del pueblo» no tenían derecho a seguir viviendo, y tenían que morir por los trabajos forzados o el frío en el Gulag; para los islamistas, es el propio Occidente el que no merece existir y tiene que ser destruido.

Es el antisemitismo, y no la pobreza, lo que llevó a la Autoridad Palestina a bautizar a una escuela como Abu Daud, el cerebro de la masacre de los atletas israelíes en las Olimpiadas de Múnich.

Los atentados de París, cuyo aniversario celebra Francia este mes, fue un ataque desatado por una ideología que no busca luchar contra la pobreza, sino hacerse con el poder mediante el terror. Es la misma ideología islamista que asesinó a los periodistas de Charlie Hebdo y al policía a cargo de su protección; la que obligó al escritor británico Salman Rushdie a esconderse durante una década; que degolló al padre Jacques Hamel; que asesinó a los pasajeros de Londres, Bruselas y Madrid; que asesinó a cientos de judíos israelíes en autobuses y restaurantes; que mató a 3.000 personas en Estados Unidos el 11 de Septiembre; que asesinó a Theo Van Gogh en una calle de Ámsterdam por hacer una película; que comete violaciones masivas en Europa y masacres en las ciudades y desiertos de Siria e Irak; que voló por los aires a 132 niños en Peshawar; y que mata habitualmente a tantos nigerianos que nadie presta atención.

Es la ideología islamista lo que mueve el terrorismo, no la pobreza, la corrupción o la desesperación. Son ellos, no nosotros.

Toda la historia del terrorismo político está marcada por fanáticos con estudios superiores que han declarado la guerra a sus propias sociedades. El genocidio de los Jemeres Rojos en Camboya surgió de las aulas de la Sorbona en París, donde su líder, Pol Pot, estudió los escritos de los comunistas europeos. Las Brigadas Rojas de Italia fueron un complot de unos chicos y chicas ricos y privilegiados de la clase media. Entre 1969 y 1985, el terrorismo mató en Italia a 428 personas. Fusako Shigenobu, líder de la organización terrorista japonesa Ejército Rojo, fue un erudito con estudios superiores en Literatura. Abimael Guzmán, fundador de Sendero Luminoso en Perú, una de las organizaciones de guerrilla más despiadadas, daba clase en la Universidad de Ayacucho, donde concibió la guerra contra «la democracia de las barrigas llenas». Carlos «El Chacal», el terrorista más infame de la década de los 70, era hijo de uno de los abogados más ricos de Venezuela, José Altagracia Ramírez. Mikel Albizu Iriarte, uno de los líderes de la organización terrorista vasca ETA, procedía de una familia rica de San Sebastián. Sabri al Bana, el terrorista palestino que el mundo conoce como «Abu Nidal», era hijo de un rico comerciante nacido en Jaffa.

Algunos de los terroristas británicos que se han unido al Estado Islámico provienen de familias ricas y han ido a las escuelas más prestigiosas de Reino Unido. Abdul Wahid Majid hizo el mismo largo trayecto desde la ciudad inglesa de Crawley a Alepo, en Siria, donde se inmoló. Ahmed Omar Said Sheij, el cerebro del secuestro y asesinato del periodista estadounidense Daniel Pearl, se tituló en la London School of Economics. Kafil Ahmed, que estrelló un jeep cargado de explosivos contra el aeropuerto de Glasgow, había sido presidenet de la Sociedad Islámica de la Universidad de QUeens. Faisal Shahzad, el terrorista que falló en Times Square en Nueva York, era hijo de un alto mando del ejército paquistaní. Zacarías Musaui, el vigésimo autor de los atentados del 11-S, se había doctorado en Economía Internacional en la Universidad South Bank de Londres. Sajid Badat, que quiso hacer estallar una bomba en un vuelo comercial, estudió Optometría en la Universidad de Londres. Azahari Husin, el terrorista que preparó las bombas en Bali, estudió en la Universidad de Reading.

El MI5 británico revelo que «dos tercios de los sospechosos británicos tenían un perfil de clase media, y los que quieren convertirse en terroristas suicidas son a menudo los más educados». La mayoría de los terroristas británicos también tienen mujer e hijos, desmontando otro mito, el de que los terroristas son unos fracasados sociales. Mohamed Sidique Jan, uno de los terroristas suicidas del 7 de Julio de 2005, estudió en la Universidad Metropolitana de Leeds. Omar Jan Sharif obtuvo una beca en el King’s College antes de llevar a cabo un atentado suicida en el paseo marítimo de Tel Aviv en 2003. Sharif no buscaba la redención económica, sino asesinar al mayor número posible de judíos.

Prácticamente todos los cabecillas de las organizaciones terroristas internacionales son hijos del privilegio, que llevaron vidas doradas antes de unirse a las filas terroristas. Quince de los diecinueve terroristas del 11-S provenían de distinguidas familias de Oriente Medio. Mohamed Ata era hijo de un abogado en El Cairo. Ziad Jarrah, que estrelló el vuelo 93 en Pensilvania, pertenecía a una de las familias más ricas del Líbano.

Nasra Hasan, que escribió un documentado perfil de unos terroristas suicidas palestinos para The New Yorker, explicó que «de 250 terroristas suicidas, ninguno era analfabeto, pobre o estaba deprimido». Las personas sin trabajo, al parecer, son siempre las menos propensas a apoyar los atentados terroristas.

Europa y Estados Unidos les han dado todo a estos terroristas: oportunidades educativas y laborales, ocio popular y placeres sexuales, salarios y riqueza y libertad religiosa. Estos terroristas, como el «terrorista de la ropa interior», Umar Faruk Abulmutalab, hijo de un banquero, no han conocido un solo día de pobreza en su vida. Los terroristas de París rechazaron los valores seculares de la liberté, egalité y fraternité; los yihadistas británicos que atentaron en Londres y ahora combaten por el Califato rechazaron el multiculturalismo; el islamista que mató a Theo Van Gogh en Ámsterdam repudiaba el relativismo danés y Omar Matin, el soldado del ISIS que convirtió el Pulse Club de Orlando en un matadero, dijo que quería purgarlo de lo que para él era una licenciosidad libertina y de, al parecer, sus propios impulsos homofílicos.

Si Occidente no comprende cuál es la verdadera fuente de este odio, y en su lugar se contenta con falsas excusas como la de la pobreza, no ganará esta guerra que se está librando contra nosotros.

“HORA DE RESISTIR”: Discurso del primer ministro húngaro Viktor Orbán sobre las cuotas obligatorias de refugiados

refugiados

El pasado mes de marzo, este señor, Primer Ministro de Hungria,  Viktor Orbán, pronuncio un discurso que es una tan fogosa como brillante proclama en defensa de los pueblos europeos, de nuestro modo de vida occidental, contra la CLARA INVASIÓN MUSULMANA de Europa, via «presuntos pobres refugiados» que, y lo vemos una y otra vez en los medios de siempre pero estos a ello no aluden, son mayoritariamente hombres en edad militar, van provistos de carísimos smartphones, iphones y hasta ordenadores portátiles (que además, hacen funcionar sin Wifi ¿o es que en esos campamentos que se montan también hay Wifi?) y se «quejan y lamentan» de haber pagado cifras astronómicas a «mafias» para llegar (pero no dicen como, si son tan «pobres» y lo han perdido todo, han conseguido cifras de entre 8 o diez mil euros y tampoco nadie de los medios de comunicación «de siempre» se hace o les hace esa pregunta) y contra las cuotas de inmigrantes OBLIGATORIAS que se nos están imponiendo.

Aunque han pasado ya dos meses practicamente desde ta discurso, creo que es relevante e importante seguir difundiendolo porque SIGUE SIENDO DE PLENA VIGENCIA.

Y por cierto, YO desde luego, diga lo que diga la bruja esa de la Carmena, no pienso hacer el menor esfuerzo por ayudar a ningún «refugiado» MUSULMÁN ni, por supuesto, tener un comportamiento amable y de buena acogida con ellos; ¡NO ME SALE DE LOS COJONES!

Son poco mas de doce minutos, tiene subtítulos en español y, como se trata del discurso de un primer ministro de un pais miembro de la UE dudo que esta vez YouTube se atreva a retirarlo/censurarlo (aunque, por supuesto, yo me lo he bajado por si acaso).

Y me atrevo a solicitar MÁXIMA DIFUSIÓN.

islammahomapedófiloDigan lo que digan, EL ISLAM ES TOTAL Y ABSOLUTAMENTE
INCOMPATIBLE CON UN MUNDO CIVILIZADO. ERA YA UNA BARBARIE CUANDO LO PREDICABA EL LOCO PEDERASTA ANALFABETO PSICÓPATA QUE YA SABEMOS.

ISLAM27

Exxon, verdes y leyes

Una conspiración contra Exxon Desde siempre, la estrategia del activismo verde ha sido “acabar la discusión” del cambio climático. Que no deja de tener su ironía. Su tesis básica es que…

Origen: Exxon, verdes y leyes

 

Podemos y el peligroso engaño de la «Democracia Real».

Por: Alicia Delibes.

PODEMOS NUNCA DIRÁ QUE PRETENDE IMPLANTAR UN RÉGIMEN QUE NO SEA DEMOCRÁTICO. SUS DIRIGENTES SABEN QUE EL TÉRMINO «DICTADURA», AUNQUE SEA LA DEL PROLETARIADO, ES HOY Y AQUÍ INACEPTABLE, Y POR ESO HABLAN DE UNA DEMOCRACIA REAL, PARTICIPATIVA O RADICAL. ES UN ARTIMAÑA PARA LAMINAR LA DEMOCRACIA LIBERAL QUE DISFRUTAMOS.

PABLO IGLESIAS Y SUS PURGAS A LO STALIN

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, tras la caída de Hitler, el Ejército Rojo había ocupado Hungría. Los soviéticos se dieron cuenta de que no contaban con las simpatías de la población y como no querían, al menos en un primer momento, tener ningún conflicto con los Estados Unidos, el Kremlin proclamó su voluntad de dar nacimiento a una verdadera democracia.

En noviembre de 1945 se realizaron las primeras elecciones libres, controladas por una comisión aliada dirigida por el mariscal ruso Voroshílov. Los resultados dieron la mayoría absoluta al partido de los Pequeños Propietarios (57%), seguido del partido socialdemócrata, con un 17,7% y de los comunistas, que obtuvieron el 17%.

El líder del partido que había ganado las elecciones, Zoltan Tildy, fue nombrado presidente de la República de Hungría. A pesar de que los Pequeños Propietarios habían tenido mayoría absoluta, Voroshílov presionó a Tildy para que formara un gobierno de coalición.

Fue entonces cuando Mátyás Rákosi, secretario general del Partido Comunista húngaro y fiel súbdito de Stalin, para deshacerse de los partidos no estalinistas puso en marcha la que él denominó «táctica del salami«. Rákosi, que era hijo de carnicero, sabía muy bien que rodaja a rodaja puede uno comerse un salchichón sin que nadie se dé cuenta. Aplicada a la política, la estrategia consistía en, paso a paso, rodaja a rodaja, laminar los partidos que fueran contrarios al régimen de Moscú.

En marzo de 1946, Voroshílov obligó a Tildy a que nombrara Ministro del Interior al comunista Lázlo Rajk. Éste creó una policía política que se encargó de vigilar, perseguir, denunciar y encarcelar a todos los que se consideraron enemigos de Stalin. Los primeros en caer fueron los conservadores del Partido de los Pequeños Propietarios.

En 1947 se celebraron nuevas elecciones. Esta vez ganaron los comunistas con el 22,3% de los votos, el Partido Demócrata consiguió el 16,5% y los socialdemócratas el 14,9%. El Partido de los Pequeños Propietarios obtuvo el 15,3% de los votos; en tres años había perdido más del 40% de sus votantes.

Un año más tarde se fundaba el Partido de los Trabajadores, fruto de la fusión de comunistas y socialdemócratas. Para entonces todos los líderes de partidos no comunistas habían sido arrestados, silenciados, o habían huido del país. En agosto de 1949 se aprobó una nueva constitución, calcada de la soviética, y se proclamó la República Popular de Hungría bajo el poder absoluto de Mátyás Rákosi. Las libertades individuales y de expresión dejaron de existir. Hungría se convirtió en un satélite de Moscú. Más tarde, Rákosy utilizaría la misma estrategia para limpiar su partido y convertirse en el único líder. Durante la Guerra Fría, la expresión «táctica del salami» se utilizó para explicar la estrategia utilizada por Stalin para someter a los países de Europa del Este.

Analistas políticos del chavismo dicen que Hugo Chávez fue un experto en utilizar la misma táctica, no solo para hacerse con el poder, sino también cuando, una vez alcanzado, puso en marcha el proceso dictatorial de la República Bolivariana de Venezuela. Paso a paso, rodaja a rodaja, fue suprimiendo las libertades civiles de los venezolanos. Los pasos eran tan pequeños que la gente apenas percibía el cambio, pero si alguien se hubiera ocupado de reconstruir rodaja a rodaja el salami completo, hubiera podido comprender cómo había llegado a ser aplastada la libertad individual en Venezuela.

El pasado 20 de diciembre Podemos se convirtió en el tercer partido político más votado por los españoles. Dadas las conexiones de Podemos con la Venezuela de Chávez no sería de extrañar que los chicos de Pablo Iglesias se hubieran traído de allí la táctica del salami. Eso podría explicar cómo, en tan solo dieciocho meses, Pablo Iglesias ha conseguido construir un partido de extrema izquierda que tiene ya 69 escaños en el Parlamento. El líder de Podemos laminó Izquierda Unida, juntó rodajas de fuerzas políticas minoritarias y ahora trabaja para ocupar el espacio de toda la izquierda española.

Si se quiere conocer de primera mano cuál es el proyecto político de Podemos no hay más que leer los escritos de sus PODEMOS80dirigentes. En mayo de 2015, antes de que se celebraran las elecciones autonómicas y municipales, se publicó un libro de conversaciones entre Iñigo Errejón, portavoz de Podemos, y Chantal Mouffe, viuda de Ernesto Laclau, teórico del populismo, asesor ideológico de los Kirchner y uno de los intelectuales que más ha influido en los elaboradores del cuerpo doctrinario de Podemos.

Solo el título del libro, Construir pueblo. Hegemonía y radicalización de la democracia, dice ya mucho sobre el carácter revolucionario del proyecto político de Podemos. Cuando Pablo Iglesias hablaba de «asaltar el cielo» la mayoría entendimos que quería tomar al asalto el poder. Eso sería demasiado simple, los líderes de Podemos han llegado a la política con un propósito mucho más ambicioso. Están imbuidos de un espíritu redentor. Quieren cambiar el mundo, construir un pueblo, crear el hombre nuevo colectivo del que hablaba Rousseau, aquel capaz de entregar su libertad a la voluntad del Estado. No está de más recordar que, para Isaíah Berlin, Rousseau era uno de los seis mayores enemigos de la libertad humana.

En Construir pueblo, Iñigo Errejón y la viuda de Laclau hablan de Gramsci, de su concepto de hegemonía, de «identidades colectivas», de posmarxismo, de populismo… y lo hacen utilizando una confusa jerga para explicar su pensamiento político. Un lenguaje para iniciados que recuerda a la «neolengua» del libro 1984 de George Orwell.

Si algo dejan claro los autores en este libro es que Podemos es un partido que surge del 15M. Recogieron todas sus demandas y elaboraron un ideario político de izquierdas que ofrecía soluciones para los distintos colectivos que entonces se movilizaron.

Podemos considera que la democracia liberal (parlamentaria) nacida de la Constitución de 1978 ha resultado un fracaso. El movimiento 15M reclamaba una «democracia real ya». No queda claro qué tipo de democracia quieren implantar los ideólogos de Podemos. Hablan de una «radicalización de la democracia» mientras van dando pasos hacia la construcción de una «democracia directa» no parlamentaria.

La democracia parlamentaria, con todos sus defectos, es mucho más garante de las libertades individuales que cualquier otra forma de democracia y, por supuesto, infinitamente más liberal que cualquier dictadura. Podemos nunca dirá que pretende implantar un régimen que no sea democrático. Los dirigentes de Podemos saben que el término «dictadura», aunque sea la del proletariado, es hoy y aquí inaceptable, por eso hablan de una democracia real, participativa o radical. Siempre dirán que ellos lo que quieren es mayor participación popular y mucha más democracia, pero también lo decían los comunistas del siglo pasado. Es importante recordar que la Hungría dominada por Stalin se llamó República Popular de Hungría, que la Alemania del Este era la República Democrática Alemana y que la República Popular Democrática de Corea es hoy Corea del Norte, la Corea comunista.

La táctica del salami, como se ha visto en Venezuela, funciona tanto para eliminar partidos como para suprimir libertades. Muy bien podría Podemos utilizar la estrategia del salchichón para cambiar nuestro sistema parlamentario por una «democracia directa» sin que apenas nos diéramos cuenta. Bastaría con mantener y respetar, porque no les queda otra, las reglas democráticas actuales y, al mismo tiempo, crear una vía de participación popular que fuera haciéndose cada vez más amplia. El salami parlamentario iría desapareciendo rodaja a rodaja mientras la democracia directa se iría construyendo pasito a pasito.

El método sería muy similar al que, según Iñigo Errejón, debe Podemos utilizar para transformar la «vieja política» en una nueva política. «Yo creo -dice el hoy portavoz de Podemos- que hay que moverse en dos carriles. Uno, el de la disputa mediática, del presente, que se juega con unas reglas, con una cultura política, que fundamentalmente ha construido el adversario (…) Y luego otro carril en paralelo: nosotros decimos ‘de paso corto y mirada lejos». Ese otro carril, el del paso corto, es el que estaría reservado para, «la necesaria reconstrucción popular, cultural y comunitaria, que recomponga lo roto por décadas de fragmentación neoliberal». Si no he entendido mal, esto significa que los líderes de Podemos, mientras luchan por alcanzar cuanto antes el poder, irán, sin prisa pero sin pausa, creando una nueva mentalidad, una nueva forma de ser y de pensar para ese pueblo que quieren construir.

¿DEMOCRACIA REAL? LAS INSTITUCIONES REPRESENTAN A TODOS

Rita Maestre, Manuela Carmena y Marta Higueras, podemitas y 'perroflautas' del Ayuntamiento de Madrid.Y en esa radicalización de la democracia está el gobierno del Ayuntamiento de Madrid. Se han puesto en marcha varios espacios de participación ciudadana con el objetivo, según dicen los responsables municipales, de fomentar la democracia directa en Madrid. Nadie puede estar en contra de que los vecinos opinen y debatan sobre las cuestiones de su ciudad. Es una buena cosa que los concejales tengan en cuenta las sugerencias de los ciudadanos, pero ello debería hacerse respetando siempre el reglamento. No podría ser que decisiones que corresponden al Pleno Municipal se tomaran en asambleas o a través de las redes sociales. Los concejales tenemos la representación de nuestros votantes. En el Pleno Municipal están pues representados, no unos cuantos, sino todos los madrileños.

Parece como si el Ayuntamiento, para poner en marcha ese proceso de implantación de una democracia directa en Madrid, estuviera empleando la táctica del salami. Y es que, pasito a pasito, rodaja a rodaja, abre ámbitos de participación directa en barrios y distritos sin cambiar la normativa municipal. Como ellos mismos suelen decir, «vamos despacio porque vamos lejos». Para ellos lo importante no es la meta, son los procedimientos. Ya lo dijo la alcaldesa parafraseando a Antonio Machado: «se hace camino al andar». Su «lejos», su meta, no es el poder, ya lo tienen. Su objetivo más inmediato es la «radicalización de la democracia». Después vendrá la transformación de la sociedad y la «hermosa» tarea de construir un nuevo pueblo.

Alicia Delibes es concejal del PP en el Ayuntamiento de Madrid. Este artículo se publicó inicialmente en Libertad Digital.

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LAS CONDENAS MAS CINICAS DE LA IZQUIERDA CON LA VIOLENCIA QUE ELLOS MISMOS ARENGAN.

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LA IZQUIERDA SIEMPRE TIENE UN «PERO Y UNA EXCUSA» QUE AÑADIR CUANDO SE DESDICE DE LO DICHO.

EN UNAS MISERABLES COMPARACIONES QUE POSTULAN CADA VEZ QUE AGREDE ALGUIEN DE IZQUIERDA QUE LLENAS DE UNOS DENIGRANTES SUBTERFUGIOS SE ESCUDAN EN UNAS COMPARACIONES DE LO MÁS EXECRABLE.

Llevamos ya muchos años oyendo hipócritas condenas de la violencia y del terrorismo, siempre seguidas de un “pero”. Ese “pero” sólo servía para invalidar la condena previa.

Recordemos cuando Pablo Iglesias le emociona” ver a encapuchados pateando a un policía.

Recordemos a Pablo Iglesias justificando a los ultras violentos de Can Vies con un ‘argumento boomerang’

“No les «gusta» la violencia, pero…”

Uno de los ejemplos más claros de “pero” lo escribió Pablo Iglesias en mayo del año pasado refiriéndose a los incidentes violentos de Can Vies.

Me pregunto qué diría Pablo Iglesias si alguien utilizase ese argumento boomerang para referirse a una agresión contra alguien de izquierdas, por ejemplo, diciendo “pero violencia también es el saqueo fiscal que propone la izquierda”.

Supongo que le parecería fatal, pero no porque le parezca justo saquear los bolsillos de los contribuyentes que se le parece, como a todo buen comunista, sino porque la izquierda cree tener el privilegio exclusivo de trivializar la violencia política equiparándola con cualquier otra cosa.

Si los demás lo hacemos, está mal, pero si lo hacen ellos, es algo de lo más razonable. A veces ni siquiera se esconden a la hora de justificar la violencia sin rodeos.

Muestra de ello este vídeo publicado el 28 de septiembre de 2012 en el canal de Youtube de “La Tuerka”, uno de los programas de TV que presenta Pablo Iglesias:

En él, el ahora líder de Podemos confesaba sentirse “emocionado” viendo como unos ultras encapuchados pateaban a un policía.

Resulta difícil creer que alguien que se complace de ver como unos delincuentes agreden a un funcionario del Estado, sienta un sentimiento completamente distinto cuando otro ultra de izquierdas la arrea un puñetazo al Presidente del Gobierno.

¿O acaso patadas y puñetazos le merecen calificaciones morales distintas al líder de Podemos?

UN DIRIGENTE DE C’S FUE LINCHADO POR LLAMAR «VIOLENCIA» AL ABORTO

Veamos otro ejemplo: hace poco un dirigente de Ciudadanos fue desautorizado por su partido por decir que el aborto es violencia. Esta declaración mereció una ola de críticas por parte de la izquierda y la ultraizquierda en las redes sociales.

Y lo más llamativo es que tenía razón. Objetivamente hablando, abortar implica matar a un ser vivo humano, y matar es una forma de violencia. Otra cosa es que esa forma de violencia a cierta gente le merezca un aprobado moral, hasta el punto de llamar “derecho” a matar y descuartizar a un ser humano inocente e indefenso.

Imaginemos qué pasaría si alguien diese un puñetazo a un abortista y un dirigente del movimiento provida dijese: “rechazo toda violencia, pero el aborto también es violencia”.

No hace falta tener mucha imaginación: basta con ver los insultos recibidos por ese dirigente de C’s.

DESDE EL DIARIO PÚBLICO EQUIPARÁ el PUÑETAZO A RAJOY CON LOS DESAHUCIOS

Otra muestra más de la capacidad de la ultraizquierda para añadir “peros” a un supuesto rechazo de la violencia política la da hoy un columnista del diario Público, Arturo González, hablando sobre la agresión de ayer a Rajoy: “Nos escandalizamos por un puñetazo, pero no por un desahucio.

Ni con una reforma laboral que deja inermes a los trabajadores. O con la supresión de ayudas a personas físicamente dependientes. No entiendo por qué el puñetazo es más condenable que éstos y tantos otros casos de violencia política real que admitimos con indiferencia.”

En el fondo, esto es una forma de legitimar la violencia, porque se la equipara con medidas legales y legítimas como desahuciar a una persona que no paga sus deudas, o con el mero hecho de emprender una reforma laboral que no es del gusto de la izquierda. Es más: para el columnista, la “violencia política real” es la que él dice, y no el puñetazo a Rajoy.

Esta forma de argumentar abre de par en par al uso de puñetazos como forma de compensar eso que la izquierda considera “violencia” aunque no lo sea.

Y LUEGO VENDRÁN REPARTIENDO CARNETA DE DEMÓCRATAS

Lo más indignante es que esta gente, tan comprensiva hacia la violencia ejercida por sus afines con motivaciones políticas, al mismo tiempo pretende ir repartiendo carnets de demócrata, como si todos los españoles que no somos de izquierdas y que rechazamos la aberrante idea de discutir ideas a patadas y puñetazos fuésemos, en realidad, unos fachas y los verdaderos demócratas fuesen los que siempre encuentran un “pero” que añadir a cualquier objeción a la violencia política izquierdista.

HAY QUE DECIRLO Y DECÍRSELO BIEN ALTO Y CLARO.

NO SOIS DEMÓCRATAS, NO SOIS LIBERALES, SOIS UNOS UNOS VIOLENTOS QUE JUGÁIS CON EL MIEDO Y LA VIOLENCIA….

SOIS UNOS DICTADORES Y UNOS SALVAJES.

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