Etiqueta: COMUNISMO

La conjura de los niñatos. Por Rodolfo Arévalo

«Hay niñatos en la universidad que parecen querer tener que volver a cubrir heridas de bala con vendas negras como decía la canción de Cecilia»

Rodolfo Arévalo en La Paseata

Estos días están de regreso los tontos de baba de los estudiantes, que parecen salidos de la época en que corríamos delante de los caballos de los grises por la universidad, pero sin tantas agallas, ni tanto huevos, porque los niñatos saben que no van a acabar en la dirección general de seguridad, tras unas buenas leches, saliendo ante el juez a cumplir su condena. Menos por haber impedido entrar a unos viejos a oír una conferencia de Olona, que ni siquiera milita en VOX por real decreto de Abascal, y eso que se supone que esto es una democracia.

Estos infantiles caletres no solo no saben lo que es, fue y será el comunismo sino que les parece Tope Guay ¡Jatetú!. ¡Pero qué panda de imbéciles! hemos creado tras la muerte del dictador Franco. Creo que se nos a ido la mano con los gilipolles y estamos saturados de sal pimentado comunista a diestra y a siniestra. Si estás criaturas desnortadas supieran cuantos grandes comunistas se pudrieron en las cárceles castristas, leninistas, estalinistas y de cualquier otros istas de ultra izquierda moderarían un poquito, no mucho su lengua viperina y desconocedora de lo que no sea el chupete de la chiquillada de este principio de siglo. Claro que si quieren repetir, los primeros años del siglo veinte, son libres, por estúpidos y bobos, de volver a jugar con la misma pólvora y quemarse otra vez en la mierda de sociedades en las que triunfó su ideología.

Sin ir más lejos preguntad al Putin, Stalin redivivo de la modernidad. O a los herederos de Castro o por cierto Maduro y otros. Claro que el Putin ex KGB, sabe de la barbarie y crueldades de las policías políticas de la Rusia comunista, como de las de cualquier otra “democracia por los cojones” constituidas en Repúblicas socialistas. Perdón socialistas, también por los cojones, que últimamente no se puede tener otra palabra en la boca, porque nos los están tocando continuamente.

Pero discúlpenme, debo de aclarar que solo son socialistas para los miembros del polit buró y sus esbirros. Si comparamos es lo mismo que los estudiantes o Talibanes de los países islámicos, igual de sectarios y crueles pero también igual de bobitos al servicio de una ideología que para ellos, los “estudiantes” de allí es Allah. Perdón Dios Lenin que estás bajo una losa por la gracia de Dios, poco tienes por hacer frente a una dictadura bastante peor que la tuya política, la teocracia religiosa.

Que a estas alturas del siglo XXI todavía haya memos que quieren ver las ventajas de las sociedades dictatoriales comunistas, dice muy poco del nivel intelectual de muchos jóvenes en España y por ende, de la inteligencia de la actualidad, que nos retrotrae a otras épocas más digamos cazurras. Se supone que los estudiantes son lo más granado de la sociedad, y es por esto que no me extraña en absoluto que los empresarios demócratas que hoy regentan empresas en España tengan problemas para encontrar trabajadores despabilados y valiosos por estos lares patrios. Si todos se debaten entre estertores comunistocircenses de infantilidad, no me extraña nada de nada.

Yo cuando en el setenta y ocho vote por la Constitución, creía que la caterva de imbéciles pro Estalinistas que había en España durante la guerra civil, habrían desaparecido como piojos tras un baño con vinagre extra fuerte, pero mira tu por dónde, la incombustibilidad de los bobos seguidores de la post Rusia de los Zares sigue permaneciendo y no arderá hasta que sus propios cerebros no revienten en las propias cárceles futuras de sus encumbrados dictadores comunistas.

Aquí está visto que la gente solo aprende a base de bombazos, por eso las bombas en los trenes de Atocha, de esta forma se deduce que aprender se aprende más en una guerra civil que en una democracia de lujo y fantasía de ahí el interés de estos remama huevos de repetir las agresiones que conducen la las guerras. Aprender también aprendieron del comunismo los Etarras a la hora de combatir el Estado Democrático Español y creí, mira por dónde, que la gran mayoría de los españoles habían tomado nota de lo divertido que es ver salir muertos y heridos, de las casas cuartel, de las calles, incluso niñas de cinco años de comandancias de policía nacional, que qué culpa tendrían ellas de nada, también de las vías del tren de Atocha, pero no, mira tu por dónde hay niñatos en la universidad que parecen querer tener que volver a cubrir heridas de bala con vendas negras como decía la canción de Cecilia, mujer inteligente donde las hubiera, no como otras de la actualidad militantes de grupoides feminoides, absurdoides.

Que sí majetes que sí, que basta ya de vuestras niñadas gilipollas y si queréis comunismo pedid pasaje para cualquier Edén comunista que por el mundo hay varios. Porque si pretendéis ser vosotros los mandamases, vais de culo y cuesta abajo por gilipollas. Como decía la canción de un amigo “Mequetrefe, pelo largo y gafas de intelectual, métete en tus asuntos, que tienes mucho que estudiar

Los crímenes perpetrados por el comunismo al que defiende el ultraizquierdista Pablo Iglesias / The crimes perpetrated by communism defended by the ultraleftist Pablo Iglesias

49571241973_a800fd161a_b

EL VICEPRESIDENTE ESPAÑOL SALE EN APOYO DE UNA IDEOLOGÍA TAN VIL COMO EL NAZISMO

Durante el siglo XX, el mundo sufrió los terribles efectos de dos ideologías totalitarias: el comunismo y el nacional-socialismo, ambas con muchos millones de víctimas.

Nazismo y comunismo iniciaron juntos la Segunda Guerra Mundial

El nacional-socialismo fue derrotado militarmente en 1945, y en el año siguiente, durante los Juicios de Nüremberg, salieron a la luz los innumerables crímenes cometidos por los partidarios de esa monstruosa ideología. El amplio rechazo que afortunadamente recibe el nazismo contrasta, lamentablemente, con la insistencia de muchos izquierdistas en blanquear a la otra gran ideología criminal del siglo XX: el comunismo. Se trata de toda una paradoja, pues la Segunda Guerra Mundial fue iniciada por Hitler y Stalin con su invasión conjunta de Polonia, acordada en el pacto secreto firmado por sus respectivas dictaduras en agosto de 1939, un pacto en virtud del cual se repartieron tanto ese país como Finlandia, Lituania, Estonia y Letonia, repúblicas que la URSS invadió entre 1939 y 1940.

Los efectos de la alianza entre nazis y comunistas

Los soviéticos rivalizaron con los nazis en criminalidad: prueba de ello es la masacre de 22.000 oficiales polacos en Katyn a manos del NKVD de Stalin, un crimen de guerra por el que nadie fue castigado. Hitler y Stalin mantuvieron su alianza hasta junio de 1941, cuando Alemania invadió la URSS. Fue una alianza tan estrecha que Moscú dio orden a los comunistas franceses de sabotear el esfuerzo bélico de su país en plena invasión alemana de Francia en 1940. Por esa misma razón, los Partidos Comunistas a las órdenes de Stalin no se unieron a los movimientos de resistencia de los países ocupados por los alemanes hasta que éstos invadieron la URSS. En el marco de la alianza entre esas dos potencias totalitarias, el NKVD soviético entregó a la Gestapo nazi a unos 4.000 judíos y comunistas alemanes que habían huido a la URSS.

Media Europa pasó de la tiranía nazi a la tiranía comunista sin poder elegir otra cosa

Al final de la Segunda Guerra Mundial, en algunos países la tiranía sólo cambió de color: media Europa pasó de estar bajo la dictadura nazi a estar bajo la dictadura soviética, sin que la URSS le diese la oportunidad de elegir un sistema democrático. Los comunistas llegaron a aprovechar un campo de concentración alemán para encerrar a polacos que habían combatido contra el nazismo, simplemente porque esos combatientes no obedecían las órdenes de Stalin. En varios países la “liberación” soviética consistió en una ola masiva de violaciones de mujeres y niñas por parte de los soldados del Ejército Rojo. A eso hay que unir el pillaje cometido por los soviéticos. Aún hoy en Polonia se conoce al Ejército de Stalin como “czerwona zaraza” (La plaga roja), por las atrocidades que cometieron en ese país.

Un sistema totalitario que ha matado a más de 100 millones de seres humanos

El comunismo instauró dictaduras allí donde conquistó el poder, estableciendo sistemas de partido único sin elecciones libres, en los que los derechos humanos eran sistemáticamente violados, y en los que más de 100 millones de personas fueron víctimas de sus políticas genocidas. Tomando los dogmas ideológicos de Marx y de Engels como referencia, e impulsando el odio de clase con el mismo fanatismo con el que el nazismo promovió el odio de raza, el comunismo se dedicó a perseguir, torturar y asesinar a científicosa homosexualesa huelguistas, a propietarios agrícolas, a disidentes políticos y a religiosos. Ningún otro sistema político ha dedicado tantos recursos a reprimir la libertad y a asesinar a millones de personas: en esto los comunistas ganaron por goleada a los nazis. Aún a día de hoy más de 1.500 millones de personas, es decir, la quinta parte de la humanidad, siguen sometidas a dictaduras comunistas (China, Corea del Norte, Cuba, Laos y Vietnam).

El Parlamento Europeo condenó los crímenes del comunismo: el PCE rechazó esa condena

El año pasado, el Parlamento Europeo condenó los crímenes del nazismo y del comunismo, recordando que “los regímenes nazi y comunista cometieron asesinatos en masa, genocidios y deportaciones y fueron los causantes de una pérdida de vidas humanas y de libertad en el siglo XX a una escala hasta entonces nunca vista en la historia de la humanidad”. La moción de condena también rechazaba “toda manifestación y propagación de ideologías totalitarias, como el nazismo y el estalinismo, en la Unión”. El Partido Comunista de España (PCE) rechazó esa condena, que considera una “equiparación de los crímenes del nazismo con los supuestos “crímenes del estalinismo”, según los términos utilizados en la resolución del Parlamento Europeo”Llamar “supuestos” a los crímenes del estalinismo es un claro caso de negacionismo. Y lo peor es que dos ministros del Gobierno español pertenecen a ese partido.

Un vicepresidente del Gobierno español sale en defensa del comunismo

Teniendo en cuenta esto, resulta escandaloso escuchar la defensa que hizo ayer Pablo Iglesias del comunismo. El vicepresidente podemita del Gobierno español llegó a decir que considera “un honor” representar al PCE:

El siniestro historial del PCE a las órdenes de Stalin

Iglesias se refiere al mismo partido que estuvo implicado en crímenes de guerra como la Masacre de Paracuellos, en la que fueron asesinadas 5.000 personas por motivos políticos, incluidos 50 niños. Un crimen monstruoso por el que ningún dirigente del PCE ha pedido perdón hasta la actualidad. Es más: el año pasado Podemos acusó de “fascismo” a las víctimas de esa masacre, un insulto miserable por el que el partido de extrema izquierda todavía no se ha disculpado. Hay que decir que los crímenes del PCE no se dirigieron sólo contra católicos y derechistas: también colaboró en la represión de comunistas disidentes como los trotskistas del POUM, siguiendo los dictados de Stalin. También por orden de Moscú, e igual que otros Partidos Comunistas, el PCE justificó la invasión nazi-soviética de Polonia y la invasión soviética de Finlandia, difamando y calumniando a los países invadidos.

El PCE sigue defendiendo hoy a dictaduras y dictadores comunistas

Sé que alguien alegará que el PCE es en la actualidad un partido democrático. No es verdad. El PCE sigue apoyando a dictaduras comunistas como ChinaVietnam y Cuba, y sus Juventudes incluso han apoyado a Corea del Norte. De hecho, el pasado 23 de abril el PCE ensalzó al primer dictador comunista, Lenin, cuyo régimen utilizó las más brutales torturas y fue responsable de la muerte de millones de personas por hambre y represión. Un partido así no debería ser legal, como tampoco debería serlo un partido nazi. Es el colmo que un gobernante español considere “un honor” defender a un partido totalitario como ése. Teniendo en cuenta esto, e igual que Pablo Iglesias equiparó el franquismo con el nazismo hace dos años, con mayor motivo cabe preguntarse: ¿qué país libre aceptaría ser gobernado por alguien que defiende el nacional-socialismo? ¿Y por qué aceptamos en España a un gobernante que defiende una ideología igual de criminal como es el comunismo?

Foto: Podemos.

FUENTE: outono.net

El plan totalitario de Sánchez e Iglesias para implantar una tiranía comunista / Sánchez and Iglesias’s totalitarian plan to implant a communist tyranny

ATENCIÓN:
Texto extraído de los tuits del 17/4/20 de la cuenta de Twitter de Cristina Martin Jimenez (@crismartinj), periodista, escritora y Doctora en Comunicación. Esta especializada en temas del Club Bilderberg.

RECOPILADOS POR: VERDADES OFENDEN

img_8507

Cada tuit va indicado así T01, T02…

T01. Me cuentan algunas de mis fuentes que se están moviendo hilos a muy alto nivel contra el Gobierno, cansados de sus supuestos “abusos de poder”. Me cuentan que el Rey no quiere firmar los Reales Decretos que les pasa el Gobierno.

T02. Entre estos decretos y otros movimientos estarían los de nacionalizar empresas, la renta básica para comprar votos, la persecución y censura a los periodistas críticos, el intento de “comprar” la voz de grandes medios por 15 mill € u otras ideas como esta (https://www.eleconomista.es/empresas-finanzas/noticias/10486787/04/20/Sanchez-se-da-poder-para-intervenir-en-las-inversiones-superiores-a-un-millon-de-euros.html).

T03. Entre los militares, cada vez crece más la indignación que causó la llegada del vicepresidente al CNI porque no solo le da acceso a las operaciones secretas del Ejército y la OTAN sino a los datos personales de aquellos militares que participan en estas misiones.

T04. No se trata solo de nombres, apellidos y dirección sino que los militares destinados en misión secreta o reservada tienen que enviar todas sus credenciales, es decir, una exposición detallada biográfica. Les indigna que esté en manos de un vicepresidente que no ha jurado bandera.

T05. Eso significa también que el vicepresidente tendría acceso a los secretos de Estado referentes al 23F, donde el papel del Rey Emérito nunca ha quedado muy claro. Si se hiciera con ellos y los sacara a la luz, muchos estarían en graves apuros.

T06. Por otra parte, los militares destinados en Madrid con la UME están trasladando a los fallecidos desde los hospitales hasta el Palacio de Hielo y la Ciudad de la Justicia. Es decir, conocen las cifras reales de los fallecidos y les indigna que el Gobierno esté mintiendo a todos.

T07. Otra cuestión es la de los test. Se han dejado de hacer test a los soldados de la UME porque la última estadística arrojó un 90% de infectados. La muestra fue pequeña, 30 militares, pero 27 estaban contagiados. La falta de protecciones y test ha sido determinante en el resultado.

T08. Hay otra muestra posterior. De 3 soldados, los 3 estaban infectados.

T09. Entre sus compañeros del PSOE, al presidente le quedan pocos aliados. Los barones de las CCAA ya han empezado a hablar. Por su parte, Torra, bien asesorado por su equipo estratégico, tampoco quiere hundirse con el barco y aprovecha la coyuntura para saltar.

T10. El PNV de Urkullo hace 3 semanas que decidió no seguir la hoja de ruta del Gobierno y hoy pide medidas (https://www.eitb.eus/es/noticias/sociedad/detalle/7173126/coronavirus-urkullu-pide-salida-menores-abrir-comercios-26/).

T11. La estrategia de ocultar los fallecidos no le ha funcionado al Gobierno y los presidentes de las CCAA contradicen la “verdad oficial” con datos que se van a multiplicar a medida que las declaraciones de los primeros contagien a los demás.

T12. Me cuentan que en la UE están enfadados con el Gobierno, pues creó un conflicto diplomático con Turquía a cuenta de los respiradores. Nos contaron que Turquía quería robárnoslo, pero no nos contaron lo que me ha contado mi fuente.

T13. El Gobierno decidió que el avión que venía de China, con una de las compras de material de segunda y sin certificar, parara en Turquía a recoger unos respiradores. Pero a esas alturas, el país ya había prohibido la exportación de material sanitario.

T14. ¿Cómo es que el Gobierno no se había informado de esto? ¿Negligencia? ¿Ineptitud? ¿Inexperiencia? Al final, Turquía, por no seguir escuchando a la UE, dejo que salieran los 150 respiradores, que resultaron ser otra mala compra pues estaban obsoletos.

T15. La última ocurrencia, lo que ha colmado el vaso es la encuesta del CIS, con esas preguntas ardid para aplicar la censura a todos los medios de comunicación, entre otros objetivos.

T16. Me dicen que un General le ha trasmitido al jefe de las FFAA que hay un grupo de generales en absoluta disposición de cumplir órdenes, en caso de que surjan entre los iluminados del Gobierno nuevas ideas que atenten contra el orden público.

T17. Hay dos miembros del Consejo de Ministros que les han pedido al presidente que los destituya o acepte su dimisión, a lo que él se ha negado. La situación es caótica, el presidente está superado y psicológicamente enfermo, me dicen. Y el vicepresidente aprovecha su momento.

T18. La indignación de los empresarios ante los ataques recibidos cuando se han ofrecido a ayudar también es enorme. El Gobierno se ha buscado demasiados enemigos.

T19. Se ha convertido en un peligro incluso para quienes lo apoyaron y ahora dicen: antes de que nos arrastre a todos, hay que acabar con el problema. Por eso, vais a ver muchos cambios de “opinión” en los programas y tertulias de televisión, así como en los periódicos, radios y redes.

T20. La presión contra el Gobierno va a ser bestial.

La izquierda intelectual y el coronavirus. El comunismo reinventado de Zizek. / The intellectual left and the coronavirus. Zizek’s reinvented communism.

zizek-1-1180x590-1

«El descubrimiento del coronavirus y la declaración de pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS) reactivó rápidamente los mecanismos de la intelectualidad izquierdista, que más temprano que tarde comenzó a panfletear contra su odiado sistema capitalista y a favor del mil veces probado y fracasado socialismo.»

Por Ezequiel J. Eiben

El descubrimiento del coronavirus y la declaración de pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS) reactivó rápidamente los mecanismos de la intelectualidad izquierdista, que más temprano que tarde comenzó a panfletear contra su odiado sistema capitalista y a favor del mil veces probado y fracasado socialismo.

La principal voz cantante a nivel internacional en la trinchera de la intelectualidad izquierdista -que incluso ya publicó un libro pormenorizando sus reflexiones sobre el coronavirus- es Slavoj Žižek –el filósofo cultural más ponderado por su nicho en la actualidad-. Respecto del contexto actual, el autor avizora esperanzado el fin del capitalismo y el retorno del comunismo.

Explicó del siguiente modo la alternativa: “A medida que se extiende el pánico por el coronavirus, tenemos que tomar la decisión final: o promulgamos la lógica más brutal de la supervivencia del más apto, o algún tipo de comunismo reinventado con coordinación y colaboración global”.[1]

Luego, advirtiendo que sus expresiones serían objeto de burla, aclaró a qué quería referirse con comunismo reinventado: “Si miles de personas serán hospitalizadas por problemas respiratorios, se necesitará un número enormemente mayor de máquinas respiratorias, y para obtenerlas, el estado debe intervenir directamente de la misma manera que interviene en condiciones de guerra cuando se necesitan miles de armas, y debe confiar en la cooperación de otros estados. Al igual que en una campaña militar, la información debe compartirse y los planes deben coordinarse por completo: ESTO es todo lo que quiero decir con ‘comunismo’ necesario hoy, o como lo expresó Will Hutton: “Ahora, una forma de globalización no regulada y de libre mercado con su propensión por crisis y pandemias ciertamente se está muriendo. Pero está naciendo otra forma que reconoce la interdependencia y la primacía de la acción colectiva basada en la evidencia»”.[2]

Para despejar cualquier duda de su posición favorable al comunismo y contraria al liberalismo, Žižek interpretó al coronavirus como un golpe al “sistema capitalista global. Una señal de que no podemos continuar por el camino que estábamos recorriendo hasta ahora, de que un cambio radical es necesario”.[3] E insistió con las supuestas señales que arroja la pandemia: “¿Acaso no es todo esto una clara señal de que necesitamos una reorganización de la economía global para que deje de estar a merced de los mecanismos del mercado? Por supuesto, no estamos hablando aquí de comunismo de viejo cuño, sino simplemente de alguna clase de organización global que pueda regular y controlar la economía, así como limitar la soberanía de los Estados nación cuando sea necesario. En otros momentos los países han sido capaces de hacerlo frente a la amenaza de la guerra, y ahora todos nosotros nos estamos encaminando hacia un estado de guerra médica”.[4]

El problema con los oportunistas es que aprovechan cada momento de crisis, pandemia, miedo o pánico para vender con tapa nueva el mismo añejo libro de recetas que siempre conduce a quemar la comida. Pero si uno se mantiene alerta, es posible identificarlos y exponerlos.

En primer lugar, Žižek plantea una falsa dicotomía: supervivencia del más apto, o comunismo; siendo la primera asociada al capitalismo y la manera pacífica y civilizada de comunicarse endilgada al comunismo. El capitalismo ha puesto en contacto países alrededor de todo el globo, comerciando materias primas y productos finales, valiéndose cada uno de su ventaja comparativa, y marcando el camino de la relación entre partes vía acuerdos y no combates. Los intentos de la izquierda intelectual de acusarlo de “darwinismo social” quieren pintar la imagen de un sistema que somete a reglas condenatorias de grandes masas poblacionales y favorecedoras de unos pocos que se adaptan a su juego, lo que parecería indicar que dichas reglas son manejadas por una minoría o están en algún lado en abstracto simplemente reclamando su obediencia. Pero un principio fundante del capitalismo es la autonomía de la voluntad: las partes se relacionan para mutuo beneficio a través de reglas convenidas contractualmente. El comunismo, por el contrario, ha montado dictaduras aberrantes y su idea de solidaridad empieza y termina implementándose por la fuerza, aplastando vidas y haciendas particulares en nombre de un bienestar colectivo que no es tal, ya que millones perecen. La manera de “sobrevivir” en un estado comunista es apagando la conciencia, no criticando al gobierno, no pensando en público, y practicando la delación para ganarse el breve e hipotético favor del régimen. El planteo inicial, a todas luces, es una falacia insalvable.

En segundo lugar, Žižek habla de la reinvención del comunismo, como si este fuera una buena idea pero mal aplicada, o una doctrina de buenas intenciones que simplemente necesita un ajuste de tuercas para funcionar como se espera. Trasnochadas añoranzas de lado, el comunismo significa una cosa y solo una cosa: represión. Represión que lleva a la censura, represión que erige dictaduras, represión que asesina al por mayor, represión que provoca hambrunas e inanición. Todos los horrores imaginables y los que escapan a las peores pesadillas, mediante la represión de los dominantes sobre los dominados. Represión contra el vecino para que no lo asocien a uno, y represión contra la familia riesgosa, porque entregar a las autoridades puede salvar y levemente acomodar. Los horrores mediante la represión entre dominados. Represión sobre la propia mente para no tener ideas inconvenientes, y represión de la propia voz para no quedar expuesto. Los horrores mediante la represión de un dominado a existencia racional y consiente. El comunismo es inherentemente perverso, no meras aplicaciones equivocadas. Que Žižek proponga un comunismo reinventado es igual a que alguien proponga un nazismo reinventado. ¿Podemos imaginar un nazismo reinventado con coordinación y cooperación global? Un nazismo que no invade Polonia, Holanda, Francia, pide permiso y cooperación para llevar la esvástica a todos lados. Un nazismo que no organiza el genocidio de seis millones de judíos, sino que coordina gentilmente su traslado a otros lares y con mucha cooperación se queda con sus propiedades, joyas, obras de arte y cuentas bancarias. ¿Es una ridiculez? Sí, del mismo tamaño que la ridiculez del comunismo reinventado. Si al nazismo le quitan el genocidio, el racismo y el estatismo, los nazis dirían que están hablando de otra cosa pero no de nazismo. Si al comunismo le quitan la brutal represión, el igualitarismo coercitivo, la abolición de la propiedad privada, el control sobre los medios de producción, los impuestos progresivos para expoliar al capital, el terrorismo contra la burguesía y las hambrunas al campesinado, los comunistas ortodoxos dirían que se está hablando de otra cosa pero no de comunismo. Visto desde el otro lado: no aceptaríamos un nazismo reinventado que esta vez va a funcionar bien al agregársele economía de mercado y relaciones pacíficas entre pueblos, porque sabríamos lo que realmente es el nazismo y que los agregados no pertenecen ni pueden pertenecer al ethos nazi. De igual modo, no aceptamos un comunismo reinventado al que se le agrega coordinación y cooperación global, porque sabemos que los regímenes comunistas son represivos y entendemos lo que pueden llegar a significar esas palabras agregadas bajo los estándares comunistas.

En tercer lugar, es mentira que haya una globalización desregulada con propensión a las crisis. En el ámbito del derecho internacional público hay regulaciones y extensa normativa de organismos internacionales supraestatales y de los propios estados nacionales. Regulaciones también existen en la rama del derecho internacional privado. Entonces, regulaciones hay. En cuanto a las propensiones a las crisis, digamos que la última gran crisis que repercutió en el mundo previo al COVID-19 fue la “Gran Recesión” del 2008, donde el estado mediante regulaciones cumplió su rol junto a la banca en la generación de la burbuja inmobiliaria. Las crisis por desregulación son la excusa empleada por Žižek para reclamar la centralización de los recursos al amparo del estado interventor, que como se ve también es una falacia. Y si a ello le sumamos una vasta experiencia histórica y una extensa biblioteca liberal teórica demostrando cómo la planificación central del estado destruye el sistema de precios, las posibilidades de inversión, y genera escasez de insumos básicos, no puede concluirse otra cosa que el remedio propuesto es peor que la supuesta enfermedad.

En cuarto lugar, Žižek apuesta a la alimentación de su idea mediante la difusión del pánico, anunciando guerra médica, y exhortando a la aparición de una organización global controladora de la economía. Organizaciones internacionales que inciden en la economía de los estados soberanos –por invitación de estos, valga decir- ya existen, como el Fondo Monetario Internacional (FMI) –paradójicamente repudiado por las izquierdas vernáculas-, que a su vez nace de una organización internacional con influencia en las políticas internas de los países, la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Siguiendo un camino similar al imaginado por el autor esloveno, la creación del FMI “se planteó en julio de 1944 en una conferencia de las Naciones Unidas celebrada en Bretton Woods, Nuevo Hampshire (Estados Unidos), cuando los representantes de 44 países acordaron establecer un marco de cooperación económica internacional destinado a evitar que se repitieran las devaluaciones cambiarias competitivas que contribuyeron a provocar la Gran Depresión de los años treinta”.[5] Básicamente, Žižek propone que surja con urgencia algo que ya existe, y además, quiere que surja de manera extrema. Pero su imaginada coordinación comunista es imposible: la burocracia es incapaz de manejar cientos de millones de señales, gustos, preferencias e iniciativas individuales so pretexto de una planificación eficiente. No hace falta remontarse a la China maoísta o a la Unión Soviética para ilustrar el punto. La planificación central no funciona mejor que el mercado ni siquiera a nivel municipal. Los agentes económicos son los mejores jueces de sus propios intereses, es la interacción entre oferta y demanda lo que permite la existencia de precios, las fijaciones del estado de precios máximos provocan falta de incentivo para invertir ante la pérdida de rentabilidad y ergo desembocan en desabastecimiento, y todo los puntos refutadores que la teoría liberal ya ha probado sobradamente. Además, son las sociedades abiertas las que mejor intercambian información, las que tienen predisposición a relacionarse mediante el comercio para beneficio recíproco, y las que respetan los derechos fundamentales de los individuos envueltos en las transacciones. Nada de eso propone el comunismo, que muy por el contrario, arruina lo que puede funcionar por sí mismo reemplazando las decisiones de la gente con talento y concentrándolas en funcionarios ignorantes que siguen su propia agenda política. Para cerrar el punto, las guerras siguen existiendo en la cara de la ONU (de hecho esta las beneficia cuando apaña a criminales como el caso del terrorismo palestino), la Segunda Guerra Mundial se desató después de haberse creado la predecesora Liga de las Naciones, y los foros internacionales son plataformas donde las dictaduras le hablan de igual a igual a las repúblicas, por lo que si alguien piensa que la centralización internacional en un organismo omnipotente es garante de paz, mejor sería desistir de tal idea.

En conclusión, la pandemia es el contexto del cual la izquierda intelectual quiere valerse para profundizar el control de los estados sobre el mercado, la propiedad privada, y la libertad individual. En este caso, a través de la “osadía” de proponer un sistema criminal pero reinventado, con decenas de millones de muertos a sus espaldas pero reinventado. Nunca olvidar que para la izquierda intelectual la ideología va primero y la realidad después, por ende la materia prima desde la cual parten los enfoques no son los datos que arroja la realidad sino las premisas prefabricadas que tiñen cualquier análisis a posteriori. Desde esta perspectiva, se valida un comprobado totalitarismo como la salvación de la humanidad, y mientras Žižek pretende ser original, los dictadores del mundo se relamen con la posibilidad de implementar lo que este recomienda.

Este es el segundo de la serie de artículos titulada “La izquierda intelectual y el coronavirus”.


[1] Slavoj Zizek: Global communism or the jungle law, coronavirus forces us to decide, 10/03/2020, RT op-ed.

[2] Ibídem

[3] Un golpe tipo ‘Kill Bill’ al capitalismo, Slavoj Žižek, 20/03/2020

https://ctxt.es/es/20200302/Firmas/31443/Slavoj-Zizek-coronavirus-virus-sistema-Orban-comunismo-liberalismo.htm

[4] Ibídem

[5] El FMI: Datos básicos

https://www.imf.org/es/About/Factsheets/IMF-at-a-Glance

La izquierda intelectual y el coronavirus. El ataque al capitalismo. / The intellectual left and the coronavirus. The attack on capitalism.

izquierda-intelectual-275x137-1

«De modo que, con el talante de quien no se cansa de perder batallas y ser desmentido, la izquierda intelectual posmoderna propone sus siempre maquilladas pero harto conocidas recetas colectivizadas»

Por  Ezequiel J. Eiben

La realidad es un fijador de las reglas de juego para cualquier análisis, un absoluto infranqueable. Mas a pesar de su implacabilidad fáctica, la práctica de desoír lo que la siempre presente dicta es recurrente, y se ve especialmente reflejada en el grupo de personas dedicadas a la actividad intelectual que acampan al costado izquierdo del camping político.

No importa si la verdad danza desnuda frente a sus narices en un descontrolado baile ritual, no importa si la cocina se ha prendido fuego y ya desde el comedor pueden observarse sus llamas y el humo empieza a afectar los pulmones; si alguien está empecinado en negar o evadir la evidencia más cristalina encontrará en su mente motivos para hacerlo o  los fabricará rápidamente para hallarlos al instante. Cuando se trata de la izquierda intelectual, la ecologista y la pedagoga social, millones de árboles pueden ser talados con tal de asentar en incontables páginas las cavilaciones que explican esa extraña percepción de que A no es A, y que hay posibilidades dialécticas e incluso mérito en la contradicción.

El presente contexto de pandemia declarada ante el esparcimiento del coronavirus  (COVID-19) ha hecho las veces de nuevo escenario para que este desafío a lo existente, lo patente, lo obvio y lo evidente suba y haga su número frente a un público dentro del cual algunos ya consumieron anteriores obras y no tienen defensa cuando les presentan algo similar para consumir.

De modo que, con el talante de quien no se cansa de perder batallas y ser desmentido, la izquierda intelectual posmoderna propone sus siempre maquilladas pero harto conocidas recetas colectivizadas; y con la fragilidad de quien no se cansa que le mientan, una cantidad de receptores se levanta a aplaudirlas a pesar que cada clap erosiona una parte irremplazable de su individualidad rendida.

La situación que se genera es un nuevo ataque frontal al capitalismo, o al difuso, no identificado y significante vacío “neoliberalismo”, y la correspondiente exhortación a adoptar el socialismo. Y en dicho marco el coronavirus, dependiendo el enfoque conveniente, es villano, héroe, o invento. El coronavirus es un villano que mata gente desprotegida cuyo origen y esparcimiento recae en la culpa del capitalismo que no provee sistemas de salud efectivos. Pero el coronavirus también es un héroe porque pone en jaque las estructuras del capitalismo global y está sembrando las minas que detonaran sus piernas y provocaran su estrepitoso derrumbe durante décadas ansiado. Pero cuidado, porque el coronavirus también puede ser un invento de los medios de comunicación masivos del capitalismo para generar pánico a los residentes en los estados capitalistas que están experimentando con el control poblacional y calculando asesinatos al por mayor para renovar la matriz productiva.

En todo y cualquier caso, para la izquierda intelectual el coronavirus es un fenómeno íntimamente relacionado al capitalismo, y es solamente a partir de este que podemos entenderlo, encuadrarlo, analizarlo y evaluarlo. La solución viene de la mano del socialismo, su manejo estatal de la situación y la solidaridad que inspira en la sociedad. Pero echar un vistazo a los hechos y no a las abstracciones imaginarias, y poner el punto de arranque en la realidad y no en la ideología, permiten efectuar otro tipo de consideración –a partir de lo que sabemos hasta aquí, no de lo que deseamos que fuese cierto aunque colisione con la evidencia-.

El coronavirus se originó en China. Hace 70 años que China es comunista. El partido comunista chino que gobierna con autoritarismo, censura y represión tiene más de 90 millones de integrantes. Ante la aparición del coronavirus, sus agentes se movilizaron como típicos comunistas, siguiendo los pasos de la checklist comunista ya aplicada en la Unión Soviética y Alemania Oriental, por citar algunos ejemplos. Se ocultó el origen del virus, se encubrió su esparcimiento, se demoró el reconocimiento ante el mundo de que ya estaba en marcha, se persiguió y desapareció a críticos, se atacó a profesionales de la salud que concientizaban, se comandó una operación diplomática para evadir responsabilidades y echar culpas a una potencia extranjera (Estados Unidos). Todo lo que histórica y habitualmente han realizado los comunistas, lo llevó a cabo el régimen comunista chino.

La pandemia está afectando muchos países, la situación de muchos estados entrando en cuarentena prácticamente al unísono es inaudita, y algunos de ellos están adoptando medidas sin precedentes en sus tierras. Pero nótese que entre los más afectados, se encuentran algunos de los modelos más admirados por la izquierda.

En Europa, España está sufriendo altas tasas de contagio, muchas muertes, y la inoperancia del gobierno que hace mal las compras sanitarias y falla en equipar sus hospitales. En España gobierna el socialismo.

Si la mirada se fija en Sudamérica, se encontrará que Venezuela, que no podía abastecer de papel higiénico a su población, mucho menos puede enfrentar responsablemente un virus nuevo y letal para los grupos de riesgo. Venezuela es gobernada por el socialismo desde hace décadas.

Argentina ha aplicado el aislamiento preventivo y obligatorio para toda la población a sabiendas de que su sistema de salud no tiene suficientes respiradores, carece de un número suficiente de camas, y de formación profesional al menos para parte del personal de la salud pública. Encima, es incapaz de organizar un cobro de jubilaciones, amontonando al grupo de riesgo de mayores de 65 años en las calles durante horas, y sus políticos practican la corrupción adquiriendo con sobreprecios alimentos para “solidariamente” repartir entre los necesitados cuando esos mismos políticos fijan precios máximos que los privados no deben superar so pena de sanción. En Argentina está gobernando en un nuevo mandato la misma izquierda que gobernó 12 de los últimos 16 años.

Mientras tanto, países que el progresismo relaciona a “la derecha”, con gobiernos más afines al capitalismo, están a la vanguardia de la investigación científica buscando tratamientos y vacunas para prevenir y curar el coronavirus. Tales son los casos de Estados Unidos e Israel. Otros países, con mayor libertad económica que los arriba mencionados en Europa y Latinoamérica, en principio están mejor equipados para afrontar la pandemia, como Suecia –que mantiene un estado de bienestar y ha anunciado que ni siquiera decretará una cuarentena obligatoria para todos- y Chile –que en contraste con el predecesor decretó “estado de catástrofe” pero donde reconocidos izquierdistas prefieren resguardarse antes que pasar penurias en Cuba-.

Entonces, el capitalismo no aparece como el culpable del origen del virus, ni como el responsable por los estragos causados en sociedades atrasadas, ni sus cimientos deberían temblar por el esparcimiento global. Al contrario, es la sociedad de avanzada, tecnológica, libre, la que mejor puede descubrir el antídoto científico contra el virus, y son las sociedades abiertas y pacíficas las que mejor pueden intercambiar mercantilmente productos, servicios y conocimiento especializado para hacer frente a la pandemia en sus respectivos territorios. Ese tipo de sociedades se dan en el escenario capitalista, no en el autoritarismo izquierdista.

CENSURA SOCIAL-COMUNISTA: El diario «La Razón» censura el último artículo de ALFONSO USSIA. / SOCIAL-COMMUNIST CENSORSHIP: The newspaper «La Razón» censors the last article by ALFONSO USSIA.

fab35e64-af23-4174-8dfd-12a9e09c751d

ASÍ EMPEZARON OTROS, SIN IR MAS LEJOS, HUGO «MUGRE» CHAVEZ, DIFUNTO PRESIDENTE DE VENEZUELA, PRIMERO ARTÍCULOS, DESPUÉS PERIÓDICOS, DESPUES …

Este es el SOBERBIO artículo que el periódico «La Razón», donde era columnista habitual y en su nombre, su servil directorcillo, Francisco Marhuenda, ha censurado a Alfonso Ussia para no incomodar al totalitario gobierno social-comunista que, desgraciadamente, tenemos en España.

El charlatán.
Por Alfonso Ussía.
Sánchez no se atreve a enfrentarse a una rueda de prensa abierta, libre y sin censuras en las preguntas. Es un timador. El pasado martes habló – mejor escrito, leyó-, durante una hora para no decir nada, y terminada su lectura, un hombre muy respetuoso, le formuló cuatro cariñosas preguntas cuyas respuestas ya tenía preparadas. El periodismo también es culpable. Se confirma, que aprovechando el barullo y la paralización de la ciudadanía en sus encierros domésticos, Sánchez ha ratificado al comunista bolivariano Iglesias en la Comisión del CNI. Me decepcionó que Casado se olvidara de semejante barbaridad. Esa designación supera con creces el calificativo de traición, pero al español confinado esos detallitos no le preocupan, de momento. Si ya quedó mal Sánchez leyendo su homilía y respondiendo a las preguntas elegidas de cuatro amiguetes, ya me dirán lo que hubiese ocurrido si los periodistas que asistieron a la prédica verborreica de Sánchez hubieran sido profesionales libres. -¿Por qué admitió usted que uno de sus vicepresidentes en cuarentena, se sentara a su lado en un Consejo de Ministros? ¿Por qué no tuvo usted la firmeza cívica de obligarle a abandonar la mesa? ¿Relaciona usted el contagio del coronavirus de su esposa y la compañera de Iglesias con la manifestación feminista del 8 de marzo? ¿ Ha leído usted las conclusiones de la OMS y de una buena parte de los dirigentes europeos que consideran una barbaridad haber permitido esa concentración? ¿Fue el vicepresidente Iglesias el que le coaccionó para actuar con tan demostrada irresponsabilidad y cobardía? ¿Sabía ya, cuando autorizó semejante gamberrada infecciosa que pocas horas más tarde declararía el Estado de Alerta? ¿Dónde están esos 200.000 millones de euros de los que usted presume? ¿Ha iniciado su reparto, o está a la espera de reunirlos? ¿Por qué ordenó en su momento, a principios de su mandato, el desmantelamiento del hospital de campaña más avanzado del mundo diseñado y construido por el Cuerpo de Sanidad Militar? ¿Relaciona usted el lamentable contagio de su esposa con su asistencia a la manifestación y los besos que intercambió con la ministra de Igualdad, la gran promotora de la farsa? ¿Confía usted en la creciente mansedumbre de los españoles durante su confinamiento hogareño, o teme que finalizada la cuarentena, actúen judicialmente contra ustedes por su insuperable incompetencia, sus mentiras, sus ocultamientos y sus desvergüenzas en la gobernación de España? ¿Recibió en su momento los informes científicos que le advertían de una propagación masiva del virus si no se adoptaban las medidas necesarias para impedirla? Y por último, señor Sánchez. Como Presidente del Gobierno de una Estado democrático y libre, al menos hasta su llegada al poder, ¿por qué impide la presencia y las preguntas de los periodistas independientes, tal como hicieron sus predecesores, incluido el calamitoso y nefasto Rodríguez-Zapatero? ¿Se trata de una consigna soviética de Podemos? Y perdón, porque la última nunca es la última. ¿Por qué sigue bajándose los pantalones, y posteriormente los calzoncillos, y después de ello mostrándoles el culo a los separatistas catalanes para que le propinen una patada en el trasero de todos los españoles? Gracias, señor, Sánchez. Le deseamos una feliz estancia en su hogar, y una pronta comparecencia, acompañado de su cómplice antiprofiláctico ante el Tribunal Supremo. Creo que haría usted bien en saber que su vicepresidente en cuarentena que se salta la cuarentena, y cuya compañera padece de la pandemia, llevó a la manifestación a una niña de pocos meses de edad, lo cual es de esperar que se le antoje como una imprudencia establecida en los ámbitos del delito contra los menores.
Una hora de cotorra y cuatro preguntas preparadas. Para mí, que el periodismo libre haría bien en sentirse avergonzado. No está España para saberse gobernada por Zipi y Zape, Mortadelo y Filemón o los inspectores de policía de los libros de Tintín, Dupont o Dupond. ¡Qué tediosos y afectados botarates! Le preguntaron en una rueda de prensa libre, en la Casa Blanca, al Presidente de los Estados Unidos Lyndon B. Johnson el motivo de su reafirmación en el cargo de Director del FBI del nada popular J.Edgar Hoover. Y Johnson, que no tenía la respuesta preparada respondió con lozana frescura y sinceridad. «Es mejor tener a ese individuo dentro de mi tienda y meando hacia afuera, que fuera de mi tienda y meando hacia dentro». El problema de los españoles no se soluciona buscando la bondad o maldad de elegir bien el destino de la micción. Los españoles tenemos a dos individuos, socios de Gobierno, que están en la azotea haciendo pis hacia abajo, allá donde nos encontramos todos, y sin boina.
No obstante, uno confía en una reacción ciudadana cuando se abran las puertas de nuestras casas y las voces de la indignación puedan ser oídas. Y las empresas que presumen de periodismo libre, que se lo miren o dejen de enviar a sus profesionales a una representación teatral.

Alerta anticomunista./ Anti-communist alert. #UnidasPandemias #PodemosBasura

1225282_1

Estamos, una vez más, en la encrucijada de España

Por Fernando Valbuena

Pablo Iglesias es, usando el femenino del que tanto abusa su partido, mala. Una mala persona. Lo canta cada vez que habla. El tal sujeto es un cáncer para la convivencia; para más inri, un cáncer maligno. Y, para desgracia de propios y ajenos, un cáncer que crece donde más daño puede causar: en el consejo de ministros. Sé que al decirlo escribo mi nombre en la negra lista de las chekas, de los gulags, de las sacas, de las tapias y de las fosas comunes… pero aún hay esperanza. Todo dependerá de nosotros mismos, de nuestra voluntad de oponernos a su maldad.

La situación es grave. Los vivos nunca antes habíamos visto algo parecido. Algo tan pequeño como un virus está haciendo un daño tan grande como nadie recuerda. La muerte de más de mil compatriotas ha traído de su mano no solo el luto, también, y sobre todo, el miedo. El miedo es un enemigo formidable. Toda civilización teme su abrazo. Entre nosotros habita ya el miedo, no solo el miedo a la muerte, sino también el miedo al hambre y a la miseria. El miedo, una ponzoña donde crecen las más bajas pasiones, donde los arribistas sin escrúpulos buscan ganancia.

Hoy, en España, la vida está comprometida y, además, la bolsa. La bolsa y la vida pendientes de un hilo para miles de compatriotas. El fantasma del paro. El drama del cierre de cientos de miles de pequeños negocios. La angustia de otros tantos cientos de miles de ahorradores ante el desplome de la Bolsa. Todo eso… y el miedo que ha venido para crecer sin freno. Un miedo denso y oscuro. El miedo que agiganta las sombras, el mismo miedo que convierte los sueños en pesadillas; el miedo, aliado sucio de sucios agitadores.

Pablo Iglesias comanda una revolución repleta de odios viejos. Una revolución, la suya, que el mundo ha padecido cien veces; una revolución que aspira a la dictadura comunista, al terror rojo. En esto no hay medias tintas,… hay más de cien millones de muertos. Eso es el terror rojo: la Rumanía de Ceausescu, la Cuba de Castro, la Albania de Enver Hoxha, la Camboya de Pol Pot, la Venezuela de Maduro,… Hambre y piojos. Y más de cien millones de muertos.

«Debemos politizar el dolor»; ha dicho el pequeño aprendiz de tirano. Esta crisis es una oportunidad para su egolatría. Está esperando, cual Lenin, su tren blindado. Cuanto peor mejor. Mejor para su casta, peor para el resto. El dolor, pero también el miedo y la mentira, son sus herramientas para derribar el régimen de paz y convivencia en el que, hasta hoy, mal que bien, vivimos los españoles,… Dolor, miedo y mentira a partes iguales, el veneno con que «asaltar los cielos», con que alcanzar el poder absoluto. Él y los suyos, los que nos han dividido hasta la náusea, los que nos han enfrentado sin tregua: hijos frente a padres, mujeres frente a hombres, empleados frente a patrones, inquilinos frente a caseros… Ellos, los que, en esta hedionda degradación moral, esperan su hora torva.

No, no se trata de si se ha saltado la cuarentena o no; no se trata de si es responsable de miles de contagios por jalear las manifestaciones del 8 de marzo, no; no se trata siquiera del bochorno de ver al vicepresidente del Gobierno de España alentando una cacerolada contra el Rey (todavía) de España (todavía). No, no se trata de eso. O, al menos, no se trata solo de eso. Hay algo mucho más importante en juego: el pan, la libertad y aún la vida de todos y cada uno de los españoles. Estamos ante un paso estrecho, ante un desfiladero donde, en sus cumbres, acechan bandoleros despiadados. Una encrucijada en la que se decide el futuro de España. Por eso conviene estar en alerta tensa. Alerta anticomunista, por supuesto.

comunismo6

El PSOE y Podemos imitan una receta de Lenin con sus requisas: éste fue su efecto en la URSS. / PSOE and PODEMOS imitate a recipe by Lenin with his requisitions: this was its effect in the USSR

COMUNISMO15

ESTA POLÍTICA YA ESTÁ CAUSANDO DESABASTECIMIENTO DE MATERIAL SANITARIO EN ESPAÑA

La imprevisión del Gobierno socialista-comunista ante la extensión del coronavirus le ha llevado a una huida hacia adelante que ya está empezando a tener efectos muy negativos en el suministro.

Difaman a una empresa y dejan a la sanidad andaluza sin mascarillas

Mientras el Gobierno se dedica a instigar caceroladas contra la monarquía para así distraer la atención sobre su mala gestión de esta crisis sanitaria, han empezado a ocurrir cosas que auguran momentos aún más difíciles. Este martes, la requisa por parte del Gobierno de 150.000 mascarillas sanitarias en Jaén dejó desabastecida a la sanidad andaluza, que es la que había encargado ese material a la empresa que sufrió la requisa, una empresa que además fue difamada desde el Gobierno, que presentó la recogida como una incautación, lanzándose varios medios a propagar falsas acusaciones contra esa firma, que ya ha desmentido el bulo del Gobierno. Esa medida ha provocado una protesta del Gobierno andaluz al Gobierno central.

La Comunidad de Madrid también sufre los efectos de las requisas masivas del Gobierno

Este jueves el problema ha surgido en la región con más casos de coronavirus en España: la Comunidad de Madrid ha denunciado que el Gobierno retiene en las aduanas el material sanitario que necesita: “Desde que estamos en el estado de alarma, nosotros como comunidad no podemos comprar material y tenemos retenido en las aduanas material de todo tipo”, ha denunciado la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso, añadiendo: “En las últimas 48 horas, no nos ha llegado ni una sola mascarilla, absolutamente nada para los hospitales. Estamos trabajando a mínimos”. Esto después de que el Gobierno de Sánchez haya centralizado la distribución de ese material.

El Gobierno niega las requisas mientras la Guardia Civil las confirma

En respuesta a esas acusaciones, hoy el Ministro de Sanidad, Salvador Illa, ha negado que haya requisas y ha asegurado que ese material ya se ha enviado. Pero a decir verdad, la credibilidad del ministro y de todo el Gobierno está ya muy tocada después de pasarse semanas restando importancia a esta amenaza sanitaria. Que ahora niegue requisas mientras la propia Guardia Civil las anuncia en su web es la guinda que faltaba para confirmar que en este difícil momento el ejecutivo sigue mintiendo a los españoles para tapar los efectos de su imprevisión y sus improvisaciones, y también de algo que viene caracterizando a la facción más extremista de este Gobierno: su torpe empeño en despreciar la ayuda de la iniciativa privada, maltratando a las empresas que la ofrecen generosamente, una política ideológica y sectaria que tiene su máxima plasmación en los mensajes de Podemos y de Izquierda Unida contra la sanidad privada.

El resultado de esta medida: freno a las importaciones de material sanitario

Hoy Libre Mercado informa que las requisas generalizadas de material sanitario por parte del Gobierno español están frenando su importación“El riesgo de que el material sea requisado en frontera ha hecho que muchos fabricantes se nieguen a vender a clientes en España, ya que nadie les asegura que van a cobrar”. Pasa lo mismo con los importadores: las empresas españolas que compraban ese material en el exterior están recibiendo un claro incentivo para dejar de hacerlo: “Illa lo que hace es quitárnoslo y llevárselo a Madrid”. A esto hay que añadir que el Gobierno no explica cómo, cuándo y en qué cuantía va a pagar a las empresas que sufren las requisas, a lo que hay que añadir los retrasos del Gobierno en los pagos. Como señala @absolutexe, en enero de este año “la administración central del estado debía a sus proveedores 488 millones de euros”. Se trata, además, de un problema que no se limita a las mascarillas: también afecta a los guantes de nitrilo, hisopos, gafas de protección, batas desechables e impermeables, soluciones hidroalcohólicas y respiradores. Primero nos ha tocado pagar la imprevisión del Gobierno y sus retrasos a la hora de adquirir ese material, y ahora nos tocará pagar sus modos autoritarios.

Lo que provocó la política de requisas instaurada por Lenin

La actuación del Gobierno de Sánchez no es la propia de un estado de alarma, ni siquiera de un estado de excepción. El ejecutivo está aplicando unas formas propias de una economía de guerra, y para más inri al estilo soviético. De hecho, este desastre que está provocando con la importación de material sanitario empieza a recordar mucho a la Prodrazvyorstka, la política de requisas impuesta por Lenin. Esa medida se puso en marcha en 1918 cuando la Rusia bolchevique empezó a sufrir el desabastecimiento de grano. La ocurrencia de los comunistas fue confiscar a los campesinos primero el grano, y después el forraje, las patadas y la carne, en muchos casos pretendiendo obligarles a producir estos artículos sin garantizar siquiera un pago por ellos. En agosto hubo en Tambov una revuelta campesina contra esas requisas, que fue brutalmente reprimida por los comunistas, dejando 240.000 muertos entre las ejecuciones masivas y los internamientos en el Gulag, el sistema de campos de concentración instaurado por la dictadura de Lenin.

Cuanto peor, mejor: jugando con la desesperación de la gente

La represión también alcanzó a los hambrientos obreros de las fábricas que se declararon en huelga por las duras condiciones impuestas por los bolcheviques: en abril de 1919, en la fábrica de Putilov, 900 huelguistas fueron detenidos y 200 fueron ejecutados sin juicio previo. El propio Lenin animaba a matar a los huelguistas, tachándolos de saboteadores: “Me sorprende que usted tome el asunto con tanta ligereza y no ejecute inmediatamente un gran número de huelguistas por el delito de sabotaje”, le dijo a Vladimir Smirnov en un telegrama el 29 de enero de 1920 ante las huelgas de los trabajadores de la región de los Urales. El resultado de estas políticas leninistas fueron hambrunas masivas en las que murieron entre 3,9 millones y 7,75 millones de rusos, kazajos y tártaros. Hay que decir que el propio Lenin fomentaba estas desdichas, bajo la premisa de cuanto peor, mejor, en la creencia de que la desesperación de las masas a causa del hambre les haría más favorables a los comunistas: “Todas las consideraciones indican que más adelante no lo haremos, porque en ningún otro momento, además del hambre desesperada, nos dará ese estado de ánimo entre la masa general de campesinos que nos garantizaría la simpatía de este grupo”, escribió en una carta dirigida al Politburó el 19 de marzo de 1922 que se conserva en la librería del Congreso de EEUU.

Al menos dos ministros del Gobierno de Sánchez son admiradores de aquel brutal dictador

A la vista de los planteamientos del primer dictador comunista, en este momento empieza a resultar más escalofriante que nunca acordar de que al menos dos ministros del Gobierno, Pablo Iglesias y Alberto Garzón, son admiradores de Lenin. Recordemos que en marzo de 2013, sólo un año antes de fundar Podemos y en una conferencia para las Juventudes Comunistas, Iglesias llegó a compararse con Lenin en su papel de títere de los alemanes para desestabilizar a la Rusia zarista, pero en su caso con la dictadura islámica de Irán ocupando el sitio de Alemania. ¿Qué recetas y qué resultados hemos de esperar de un Consejo de Ministros en el que se sientan totalitarios que admiran a ese dictador criminal que mató de hambre a millones de personas? Desde luego, tenemos el peor gobierno posible en una situación tan crítica como ésta.

FUENTE: Outono.net

El origen golpista, totalitario y violento del PSOE: un pasado que hoy intenta blanquear

32282288987_95092934cc_b

SU FUNDADOR, PABLO IGLESIAS, AMENAZÓ DE MUERTE A UN OPONENTE EN LAS CORTES.

Por/By @ElentirVigo

El PSOE es, sin duda, uno de los actuales partidos españoles cuyo pasado debería provocar más vergüenza a sus actuales dirigentes. Pero no hay vergüenza que valga cuando se vive de la mentira.

Ayer la portavoz del Gobierno, Isabel Celaá, dijo sin ruborizarse lo siguiente: “lleva 140 años haciendo democracia y luchando por las libertades”. Podéis ver aquí el vídeo de su declaración. ¿Es cierto lo que dice Celaá? Ni por asomo. Más bien podríamos afirmar todo lo contrario. Si por algo destacó el PSOE durante gran parte de la historia fue por actuar como un partido totalitario tan extremista como los comunistas. Basta con ver las barbaridades que decía y hacía su fundador.

El discurso de odio del fundador del PSOE: “Queremos la muerte de la Iglesia”

Fundado en 1879, el PSOE fue desde sus inicios un partido marxista. En agosto de 1902, el partido celebró eu VI Congreso en la ciudad de Gijón. En aquel evento, el fundador del PSOE, el ferrolano Pablo Iglesias Posse, lanzó un discurso de odio: “Queremos la muerte de la Iglesia, cooperadora de la explotación de la burguesía; para ello educamos a los hombres, y así le quitamos conciencias. Pretendemos confiscarle los bienes. No combatimos a los frailes para ensalzar a los curas. Nada de medias tintas. Queremos que desaparezcan los unos y los otros“. En 1918, mientras los bolcheviques desarrollaban en Rusia una brutal persecución contra los cristianos, el PSOE incorporó a su programa el objetivo totalitario de “la disolución de todas las órdenes religiosas”. Con estas declaraciones, en las que plasmaban sus prejuicios ideológicos, Pablo Iglesias y su partido encendieron la mecha que unas décadas después llevarían a muchos socialistas a participar en una de las más brutales persecuciones anticatólicas de la Europa contemporánea.

32282288857_cf9a038277_b
Pablo Iglesias en un mitin del PSOE en 1909 durante la Semana Trágica de Barcelona. El 11 de julio de ese año, el fundador del partido declaró en un acto público: “Hay que combatir al Gobierno empleando todos los medios”.

La retórica golpista de Pablo Iglesias Posse

El PSOE tardó más de 30 años en obtener representación. Lo logró en 1910. En la tarde del 7 de julio de 1910, Pablo Iglesias participó en el debate del discurso de la Corona con una incendiaria intervención: “el partido al que yo represento aspira a concluir con los antagonismos sociales, a establecer la solidaridad humana, y esta aspiración lleva consigo la supresión de la Magistratura, la supresión de la Iglesia, la supresión del Ejército, y la supresión de otras Instituciones necesarias para ese régimen de insolidaridad y antagonismo.” Es decir, que los marxistas del PSOE pretendían eliminar a la Iglesia, a los jueces y a los militares: un programa genuinamente totalitario. Y como suele ser habitual en los totalitarios, su defensa de unas ideas abominables no conoce límites, ni siquiera la violencia: “este partido no ha cambiado de opinión respecto a este particular; estará en la legalidad mientras la legalidad le permita adquirir lo que necesita; fuera de la legalidad, como han estado todos los partidos, cuando ella no le permita realizar sus aspiraciones“, señaló Iglesias.

Un año antes Iglesias y su partido ya habían ofrecido un anticipo de su intento de subvertir la legalidad vigente, cuando el PSOE intentó extender a toda España, mediante una huelga general, los incidentes violentos de la Semana Trágica de Barcelona, lo que provocó la detención de Iglesias y del resto de la cúpula del partido. Y no sin motivo. El 11 de julio, en un mitin del PSOE, Iglesias había pronunciado un discurso abiertamente golpista en el que afirmó: “Los enemigos del pueblo español no son los marroquíes, sino el Gobierno. Hay que combatir al Gobierno empleando todos los medios. En vez de tirar hacia abajo los soldados deben tirar hacia arriba“, añadió, en una incitación clara a los militares para que disparasen contra sus jefes. Hay que tener en cuenta, además, que España estaba en guerra: las declaraciones de Iglesias eran un acto de traición.

32282288827_6961c17d6e_b
El diputado conservador Antonio Maura fue amenazado de muerte por Pablo Iglesias en una sesión de las Cortes celebrada en la tarde del 7 de julio de 1910, con motivo del debate del discurso de la Corona.

Lanzando una amenaza terrorista desde la tribuna de las Cortes

El fundador del PSOE no se conformó con hacer gala de una retórica golpista. Además, en la citada sesión del 7 de julio de 1910, desde la tribuna de las Cortes, Iglesias amenazó al diputado conservador Antonio Maura con un atentado terrorista si volvía a presidir el Consejo de Ministros: “Tal ha sido la indignación producida por la política del gobierno presidido por el Sr. Maura, que los elementos proletarios, que nosotros, de quienes se dice que no estimamos a nuestra nación, que no estimamos lo intereses de nuestro país, amándolo de veras, sintiendo las desdichas de todos, hemos llegado al extremo de considerar que antes que Su Señoría suba al poder debemos llegar al atentado personal“.

El Socialista, periódico oficial del PSOE, comentó la amenaza en su número del 15 de julio reconoció sin rodeos que Pablo Iglesias había defendido “su tesis de que para evitar á España el bochorno de ser regida nuevamente por un político tan funesto como el jefe del partido conservador era menester apelar á todos los medios, incluso á la violencia“. Sin el menor atisbo de crítica, el diario socialista presentaba el discurso de Iglesias como “una colosal victoria del proletariado”. Una cosa que llama la atención repasando el periódico del PSOE es el culto a la personalidad de su líder, al que se presentaba como “un héroe de sus ideas y un mártir probable de sus justas y loables ambiciones”.

40259427573_8cafedb28b_b
Portada del número del 29 de julio de 1910 de ‘El Socialista’, el periódico oficial del PSOE. En este número, el diario se mofó abiertamente del atentado sufrido por Maura una semana antes. Un atentado que había sido precedido de la incitación de Pablo Iglesias al atentado personal contra el diputado conservador.

Iglesias se negó a condenar el intento de asesinato contra Maura

La amenaza provocó un escándalo y el presidente de las Cortes exigió a Iglesias que retirase esas palabras, porque “no puede ampararse en la inmunidad parlamentaria para cometer un delito”. Pablo Iglesias se negó a rectificar. Unos días después, el 22 de julio, Manuel Possá Roca tiroteó a Maura cuanto éste viajaba en tren a Barcelona con su familia, hiriéndole en una pierna y en un brazo. Las Cortes emitieron una declaración oficial condenando el atentado. Pablo Iglesias se negó a apoyar la condena. El 29 de julio, El Socialista se burlaba del atentado en su portada: “El mismo Universo atribuye á la intervención de la santísima virgen el haber escapado con vida el Sr. Maura del infame atentado. ¡Pues fíate de la virgen y no corras!”.

En la página 3, una nota titulada “Sobre el atentado personal”, El Socialista justificó la amenaza de Pablo Iglesias contra Maura apelando a la doctrina católica sobre el tiranicidio. En otro infame artículo que aparecería en su portada, el periódico del PSOE culpaba al propio Maura de su asesinato frustrado “por sus orientaciones reaccionarias”. Es decir, que para el periódico del Partido Socialista, tener determinadas ideas justificaba asesinar al que las defendiese.

32282288777_6fc2a939d2_b
Pablo Iglesias acompañado de otros dirigentes del PSOE, entre ellos Francisco Largo Caballero, en la manifestación del 1 de mayo de 1919 en Madrid, junto a una gran pancarta con el lema “Viva Rusia”. El PSOE y su líder se sentían muy identificados con la joven dictadura soviética. La foto, que apareció censurada en su momento por Abc, apareció en el semanario Los Domingos de Abc del 6 de julio de 1980).

“Viva Rusia”: la afinidad del PSOE y de Iglesias por el comunismo soviético

Otro de los puntos que suelen “olvidar” los propios socialistas es que Pablo Iglesias simpatizaba con la Unión Soviética y en 1919 el PSOE mostró su disposición a ser el representante español de la Tercera Internacional, con sede en Moscú. El PSOE no disimulaba de ningún modo es afinidad. En su número del 13 de julio de 1919, El Socialista afirmaba: “La Revolución rusa es un acontecimiento magno, y si lograra doblar todos los cabos y vencer todas las dificultades que sistemáticamente se la oponen, lo de Rusia constituiría -lo es ya, sin duda-, la gran epopeya socialista, hacia la que volverán sus ojos, admirados, todos los hombres de buena voluntad“. El periódico del PSOE añadía: “hoy la obra de los rusos encuentra eco en todos los pechos proletarios y, a pesar de las campañas calumniosas de la prensa, que cobra sus censuras a tanto la línea, y a despecho de todos los mentidos horrores que por ahí han circulado, el instinto dice a las masas profundas de proletarios que la Revolución sovietista es su revolución, la que realizará la mayor parte de sus ideales”.

Otro de los gestos de simpatía de Iglesias y de su partido hacia la dictadura bolchevique quedó plasmado en una foto de la manifestación del 1 de mayo de 1919 publicada por la prensa de la época, en la que se ve a Pablo Iglesias y otros dirigentes del PSOE junto a una pancarta con el lema “Viva Rusia”. El 2 de mayo en Abc el lema de la pancarta apareció censurado en la foto, aunque unas páginas más adelante el periódico mencionaba el “Viva Rusia” de la pancarta. El diario explicaba, además, que los convocantes, apelando a la libertad “han intentado que se cerrasen a la fuerza varios establecimientos que estaban abiertos en las calles por donde la manifestación transcurría. Y apoyados por el ya citado concepto de libertad apedrearon a los guardias de Seguridad que estaban allí precisamente para garantizar el ejercicio de las libertades ciudadanas. Estos procedimientos de coacción y de violencia, ejercidos en nombre de tan sano principio, repugnan a los que verdaderamente lo aman”.

El debate sobre la posible adhesión a la Internacional Comunista continuó en el PSOE hasta el congreso extraordinario de 1921, cuando el partido se dividió ante la dureza de las condiciones impuestas por los soviéticos, que incluían, por ejemplo, la expulsión de todos los afiliados que se hubiesen opuesto a la Tercera Internacional, lo que habría implicado la expulsión del propio Iglesias. Teniendo en cuenta sus simpatías de antaño por la URSS, cuesta menos entender hechos como la medalla del Senado concedida por el PSOE al dictador soviético Kostantin Chernenko en 1984, uno de los últimos tiranos comunistas de la línea dura en ese régimen, y la negativa del PSOE a condenar los crímenes del comunismo en 2006, en una sesión del Consejo de Europa.

(Foto principal: Pablo Iglesias Posse, fundador del PSOE)

El reparto (estracto de «El Erial» de Constancio C. Vigil)

Constancio_Vigil
Constancio C. Vigil (1876-1954)

Un hombre alcanzó la suma del poder de su nación, y apesadumbrado de las miserias que veía, cifró su felicidad en lograrla para sus compatriotas.Meditó todo lo que haría, y decidió que se le entregaran todos los bienes materiales para repartirlos. Así se hizo, se distribuyó con extremada equidad entre todos, y suponiendo cumplida su misión, se alejó del país.Pero pronto volvieron las desigualdades y aflicciones, y anhelaron el regreso de quien les prometiera la felicidad.Por fin un día entró en la capital un pobre viejo encorvado, y ante la ansiosa muchedumbre, habló de esta manera:

-Al repartir las cosas, creí haceros iguales y dichosos, y no hice más que perturbar las leyes de la vida, que dan la compensación a cada esfuerzo, que empujan al indolente,que liman con el dolor las asperezas, que restablecen la justicia, a través de aparentes contradicciones… Y ahora estoy nuevamente entre ricos y pobres, amos y esclavos,sinceros y traidores, laboriosos y haraganes, ingeniosos y torpes, sangradores y desangrados.

Y juntando las manos cual si rezara, exclamó:

¡Los verdaderos bienes no pueden ser repartidos! ¡Nadie cambiará vuestro destino, sino vosotros mismos! ¡Conseguid por vuestro propio esfuerzo la inteligencia y la virtud, y entonces seréis iguales; entonces, sí, tendréis toda la felicidad posible en este mundo.

Constancio C. Vigil, «El Erial»
https://www.scribd.com/doc/81421764/Constancio-C-Vigil-El-Erial

SE PUEDE DESCARGAR LA OBRA COMPLETA PINCHANDO EN EL ENLACE.

COMUNISMO