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Humor: 24 Personas que demuestran que NO todos evolucionamos al mismo ritmo

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Origen: Humor: 24 Personas que demuestran que NO todos evolucionamos al mismo ritmo

¡Resultado del pacto PSOE+Podemos!

Avatar de jesaalAnálisis en clave liberal

Manuela Carmena, alcaldesa del Ayuntamiento de Madrid, considerada como "un peligro público" por muchos madrileños.Manuela Carmena, alcaldesa del Ayuntamiento de Madrid, considerada como «un peligro público» por muchos madrileños.

Por Jesús Salamanca Alonso / Quedan cuatro años y hay equipos de gobierno como el madrileño que puede acabar fundiéndolo todo, desde los incontables logros de los equipos anteriores hasta las arcas públicas. Eso sí, quede claro que la suma de podemitas y socialistas forman esa mayoría actual que es lo que ha votado y deseaba la mayoría de los madrileños. Pues eso… ¡con su pan se lo coman, aunque se tirarán del pelo y llorarán los horrores!

De momento, en los países de nuestro entorno, el equipo de gobierno del ayuntamiento madrileño representa un ruidoso hazmerreír y no parece que tenga abiertas excesivas puertas. Es más, también en Madrid es considerada por muchos madrileños –ella y su equipo de gobierno– como «un peligro público».

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Gratch

Algo así como Manolo y Benito o Pepe Gotera y Otilio pero en Ámsterdam y con un «chorizo» drogata, diarrea, cuescos…

Ta mu lograo icon_biggrin (1)m-aplauso

 

«Costo de guena calidas»

 No es la primera vez que nos topamos con un traficante de droga que anuncia su negocio para captar clientes. Recordemos el caso de Sylvester, el vendedor de crack de Kansas que imprimió tarjetas comerciales en las que daba su teléfono. Pero la versión celtibérica supera todo lo anterior: la publicidad incluía el verdadero nombre del trapichero y un plano para llegar a su casa. Y no se pierdan el texto del anuncio, que reproducimos completo:

 

Vendo costo de guena calidas ha chabale rollao y no venir lo menorevendocosto
Esperar al lao de la bentana de detras mi casa y en lo banco de asentarse
No llamar la atension o no su vendo na
Podei silvar o llamarme y sargo po la bentana. Me llamo Marcos
Vale 20 uros una barrita
Ta bien Planos
(y aquí incluía un dibujo con claras instrucciones para llegar a su domicilio)
.

Marcos R.I, de 32 años, vecino de Badalona (Cataluña), escribió la nota a mano, la fotocopió y pegó las fotocopias por su barrio, sobre todo en los alrededores de un instituto, aunque en el anuncio especificaba claramente que no vendía a «lo menore», punto del que discrepan los Mossos de Esquadra que, sin creerse del todo que aquello fuera real, vigilaron la «bentana» de Marcos y «lo banco de asentarse». El resultado de la vigilancia: 12 ventas en una tarde, algunas a menores, según los Mossos. De modo que decidieron silvar y trincar a Marcos cuando éste salió po la «bentana». En abril, el juez lo dejó en libertad con cargos hasta el juicio.El asunto parece tan propio de película de Berlanga o historieta de Ibáñez que hay quien todavía no se cree que el camello pudiera ser tan burro y sospecha que Marcos fue víctima de una trampa tendida por algún vecino que lo tenía localizado y no encontró mejor manera de denunciarlo y desprestigiarlo a la vez. Podría ser. Llegado el momento, una prueba grafológica resolverá la duda. Pero si nos creemos que Marcos fue el autor del anuncio, lo más conmovedor es esa frase en la que advierte: «No llameis la atension o no su vendo na». Sí, señor. Hante todo, precausion.

FUENTE: A degüello.

LA RUBIA Y LA FONTANERIA.

 

rubias1

¡¡ OTILIOOOOOOOOOOO…!!!

 

chapuzas

World’s Worst Handyman Prank

 

TUNING RUMANO.

 

ZP, CAGADAS Y MENTIRAS. ANTOLOGÍA.

Y quien aun no se de cuenta, no solo de lo que es y lo que ha sido este sujeto, sinó todo su partido, porque al fin y al cabo, la política de un gobierno es la política de UN PARTIDO y no solo LA DE SU LIDER, es, sencillamente, un superlativo TONTO.

Por tanto, A LA HORA DE VOTAR EN LAS PRÓXIMAS ELECCIONES, TENER EN CUENTA ESTO, ES IMPORTANTE PORQUE EL PSOE SEGUIRÁ, COMO SIEMPRE HA HECHO, EN LA MISMA LINEA.

Aunque este «HAZMERREIR DE OCCIDENTE» (y también de oriente, ¡¡que leches!!) HA BATIDO RECORDS NEGATIVOS DIFICILES DE SUPERAR, ESO TAMBIÉN ES CIERTO.

Mas que nadie olvide que tras el, SIEMPRE HA ESTADO RUBALCABA, PRÓXIMO CANDIDATO SOCIALISTA.

FOLLARME A UNA CHICA ENCIMA DE LA LAVADORA.

 

Esta es la amarga historia de un sueño roto: uno de tantos sueños que acabaron pisoteados y enterrados bajo la desangelada rutina cotidiana. Una triste historia que quiero compartir con ustedes. No busco compasión (podéis metérosla por el puto culo); si acaso, una brizna de humano consuelo.

Todo comenzó en una cafetería. Acudí a una cita que tenia con una chavala a la que había conocido días antes en el chat. Tras hablar un par de veces por teléfono con ella, se me antojo como una joven desinhibida y desenfadada, con muchas ganas de encontrar un novio: la presa perfecta. Al llegar al local, la encontré sentada esperándome. No era fea, cosa que ya sabía por la foto de carné digitalizada que me había mandado a través del IRC, pero estaba muy gorda, así que descarte de entrada entablar cualquier tipo de relación sentimental o sexual con ella. No soy de los que buscan la perfección física en la pareja, ni de los que rechazan una bien repartida voluptuosidad en el cuerpo de la mujer, pero cuando una dama pesa lo suficiente como para aplastarme y despanzurrarme algo en mí reacciona generando un cauteloso rechazo. Son cosas del instinto natural. Iniciamos, no obstante, una amena charla, en la que ella, tal como había hecho durante las conversaciones telefónicas previas al encuentro, intento incitarme a la pasión hablando de posturitas para hacer el amor, escenarios eróticos, trucos sexuales y no se cuantas chorradas mas. A la última chica que consiguió ponerme caliente en una cafetería le basto con pedirme la cucharilla de mi taza para disolver el azúcar, rechupetearla al acabar de mover el café para, supuestamente, limpiarla y colocarla de nuevo en mi platillo: si, me empalme allí mismo. Pero la gorda no tuvo tanta suerte, por más que intento darle un toque picante a aquella cita. El caso es que en un momento dado hablo de un escenario sexual bastante extraño: follar encima de una lavadora mientras la misma centrifuga, estando el chico sentado sobre la tapa de la maquina y la chica a horcajadas encima de él. Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo al imaginarme a aquella mole de carne sentada sobre mis piernas mientras un electrodoméstico hacia vibrar mi pandero. Pasada una hora, terminé aquello con un “ya te llamare otro día”, cosa que no hice.

De vuelta a casa, considere el tema de la fornicationis per machina. No encontré el asunto especialmente excitante, pues lo que la naturaleza varonil pide es sacar y meter el gusano, permitiendo que los testículos cuelguen cual badajo campanero y acompañen acompasadamente con su alegre vaivén a los movimientos de la cadera y los gemidos de la amada. Pero supuse que a las mujeres les habría de encantar, pues ellas se corren bien pronto si les vibra el chumino.

Unos meses mas tarde, conocí a una chica muy mona y comenzamos una relación amorosa relativamente estable. Tras follármela de todas las formas posibles y practicar con ella todas las guarrerías concebidas -mas algunas de las inconcebibles-, me acorde del tema de la lavadora, y se me metió en la cabeza que tenia que probar aquello.

Por aquel entonces, compartía piso con otros tres estudiantes. Vivíamos en un primero con pleno acceso al patio del edificio; de hecho, nuestra lavadora se encontraba justamente allí. Esta parecía haber sido fabricada entre la primera y la segunda revolución industrial. Cuando empezaba a centrifugar sufría una suerte de tembleque epiléptico; un trance mecánico que la ponía en movimiento, de tal manera que se iba paseando ella sola por todo el patio hasta que acababa el centrifugado. Siempre pensaba al verla en dicho estado que cualquier día me iba a tocar salir a la calle a buscarla:

–Oiga, una lavadora con unos gayumbos dentro, ¿no la ha visto usted pasar por aquí?
–No.
–Señor guardia. Mi lavadora me ha robado mis gayumbos rojos de la suerte. ¡Por el amor de Dios, haga algo y no se me quede mirando así!

Y de pronto, aquel escandaloso y tembloroso cacharro se convirtió a mis ojos en un aparato de inusitadas virtudes eróticas. El acto de meter y sacar mi ropa del bombo adquirió entonces una significación especial. Además, cuando cerraba la puerta lo hacia con tacto y cariño, y no de una patada, como tenia por costumbre.

El gran problema era que estaba, como ya he dicho, en el patio, a la vista de todo el vecindario. Cualquiera que se asomara a las ventanas interiores de su vivienda podía sorprendernos allí, enganchados en pelota picada como dos conejitos. Había, no obstante, una solución fácil: perpetrar el fornicio de madrugada, confiándole nuestra intimidad a la oscuridad y al buen hacer de Morfeo con todos los vecinos. Pero aun quedaban un par de detalles por resolver: el ruido de la lavadora y los rebuznos amorosos de mí pareja, muy dada a berrear durante el acto. A ella siempre podía amordazarla:

–Cariño, te voy a tapar la boca con un calcetín y nos vamos a subir encima de la lavadora a las cuatro de la mañana para follar. ¡Veras que divertido!
–¡Oh, si! Me corro solo de pensarlo. Que sea con el calcetín que llevas puesto.
–¿El izquierdo o el derecho?
–El de tu puta madre.

Bueno, tal vez bastara con pedirle simplemente que no gritara. Pero… ¿y el ruido de la lavadora? ¿Cómo iba a conseguir que aquel trasto no despertara a todos los habitantes del edificio, incluidos mis propios compañeros? Pensé que tal vez engrasándola toda entera… O probando a centrarle un poco el eje… O quizá nivelándola un poco… Puede que apretando tuercas aquí y allá… Pero, amigos míos, fue pasando el tiempo sin animarme en ningún momento a probar cualquiera de estas soluciones. De alguna manera, la idea de aquel capricho fue dando tumbos entre la materia gris mi cerebro, hasta que paso a un aparente olvido.

Meses mas tarde, trajeron al piso una lavadora nueva. Y es que los vecinos protestaban frecuentemente por el ruido que provocaba la que teníamos, por lo que el casero decidió acabar con las quejas al respecto. Era de marca alemana, y tenía un diseño muy atractivo. Toda ella parecía querer decir: soy sexy y eficiente. El día que me toco estrenarla, mecánicamente metí mi ropa dentro del bombo, coloque el programa adecuado –que en mi caso es invariablemente el de “Ropa muy sucia”; entiéndase como un eufemismo- y la puse en marcha. Aquello empezó a funcionar acompañado de un silencio perfecto: mi gata hace más ruido cuando anda. Entonces me quede absorto a la vez que contrariado, mirando el electrodoméstico con un cierto resquemor, notando que en mi alma se abría una especie de vacío emocional, una amarga sensación de fracaso… hasta que me acorde de aquel viejo capricho, y caí en la cuenta de que la nueva lavadora no era apta para las labores erótico-festivas porque no vibraba en absoluto. Buscando un alivio, gire el mando hasta ponerlo en el modo de centrifugado. Nada. El bombo daba vueltas vertiginosamente pero aquello no se movía lo mas mínimo. Además, el sonido emitido no era mayor que el zumbido de una mosca. “¿Y ahora que? ¿Me meto dentro y me tiro a las churris ahí?“, pensé. Fue cuando me empecé a mosquear. Di unas cuantas vueltas alrededor del trasto, buscándole un punto débil. Le pegue una patada en la parte de atrás, intentando descentrarle el eje. No lo conseguí.”¡Malditos alemanes!”, farfulle. Le pegue otras dos patadas sin mayor fortuna. “Perfeccionistas de mierda”, añadí. No se en que momento perdí el control de mis actos. Lo único que recuerdo con algo de claridad es que acabe pegándole puñetazos a aquel jodido cacharro mientras gritaba a grandes voces cosas como: “Tu no vas a poder conmigo, hija de puta”, “Los alemanes me vais a chupar la polla, desalmados”, “Me voy a follar a todas vuestras hijas aquí encima, cabrones”… y no se cuentas burradas mas.

Volví a tomar conciencia de mis actos cuando oí una voz que me llamaba por mi nombre. Al volverme, vi a mis tres compañeros de piso mirándome desde la puerta del patio asombrados a la vez que asustados… y a todos los vecinos asomados a sus ventanas. Golpee disimuladamente con el pie derecho el suelo del patio, probando si con ello conseguía abrir un agujero en la tierra para bajar a esconderme al infierno y quedarme allí acurrucado, tapándome la cara con las manos.

Y esta es mi historia. Si alguien tiene una lavadora vieja y nerviosa, le propongo que pruebe el curioso escenario sexual y lo disfrute. Yo ando ya en el ocaso de mi juventud, camino de una adusta madurez, y he dejado caer ciertos sueños en las profundidades de la desesperanza y de la frustración. Porque la vida es “asin”, ¡y que se le va a hacer!

~~~w0w~~~

PD1: De la obra Cuentos, misivas irreverentes y malas hierbas, inscrita en el Registro Territorial de la Propiedad Intelectual de Andalucía.

PD2: Podéis escuchar el audio del articulo desde aquí. Cortesía de Tomás Galindo y su equipo del programa radiofónico “La Papelera”, emitido en Radio Tular Irratia.

FUENTE: Blog.innerpendejo.net