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Libertad de prensa

Por José Vicente Pascual

Al que se salga del guión, ni agua. Al que no humille la cerviz y ponga todo su saber y talento al servicio de los amos, palo. A quien se rebele contra esta ignominia, cancelación como poco.

En 1991 la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 3 de mayo como Día Mundial de la Libertad de Prensa. Hoy, 33 años después, ya sabemos de sobra que celebrar la libertad de prensa es como hacer la ola en gratitud por los Encuentros Pacifistas Intergalácticos, entrevistar en vivo y en persona a personajes históricos como Harry Potter o Serlock Holmes, declarar solemnemente que el agua está mojada o que Nueva York es más grande que Castro Urdiales: por completo inútil y bastante fuera de la realidad. La libertad de prensa ni existe ni se la espera de momento. Y atentos a la paradoja que entraña este asunto: por lo general, quienes más vociferan por tal derecho son los que impiden su efectiva vigencia. A lo mejor no hace falta que lo explique, pero me explico: los grandes medios y las grandes corporaciones mediáticas son hoy los propagandistas de la libertad de información y opinión, pero siempre dentro de los cauces que ellos determinan —imponen— mediante la insoportable sutileza de la “línea editorial”. Al que se salga del guión, ni agua. Al que no humille la cerviz y ponga todo su saber y talento al servicio de los amos, palo. A quien se rebele contra esta ignominia, cancelación como poco.

La libertad de prensa es una entelequia, una más, generada por las élites; una mentira bonachona que sirve para que los encargados de mantener el discurso ideológico contemporáneo en sus precisos límites se celebren a sí mismos. Al final de todo: una piadosa censura. Lo cual no quiere decir, desde luego, que no existan periodistas libres, informadores comprometidos con la verdad e insensatos opinadores sin miedo. Claro que existen y no son pocos. El problema: que los mecanismos oficiales de la libertad de prensa los hacen indetectables; y si alguno asoma la cabeza le caen terribles homilías presidenciales aparte de la execración gremial: “pseudo medios”, “máquina del fango”, “bulos” y “fakes” y toda esa basura. Como dijo Lenin muy bien dicho: “¿Libertad? ¡Mis cojones!”.

Comunismo por puntos: China activa una tecnología para medir el «valor social» de cada ciudadano

Es un artículo antiguo, publicado en «El Mundo», pero me resulta interesante de difundir porque, si las cosas no dan un gran giro, ¡que digo giro! volantazo violento, a una sociedad de este tipo es adonde nos están conduciendo y, aunque ya se que habrá grandes carcajadas de la «progresía» imperante (y majadera), el caso es que circule y que haya quien se lo piense.

Por Daniel J. Ollero en El Mundo

«Queridos pasajeros, aquellos que viajen sin billete, que se comporten desordenadamente o que fumen en lugares públicos serán castigados de acuerdo a las reglas y su comportamiento quedará registrado en el sistema de créditos e información individual. Para evitar cualquier registro negativo en su crédito personal siga las normas y cumpla las órdenes en el tren y la estación».

Esta cita no corresponde a la voz de una telepantalla en 1984, la novela de George Orwell, o a un extracto del primer capítulo de la tercera temporada de Black Mirror en el que aspectos clave de la vida de las personas como el empleo de transportes públicos o la posibilidad de alojarse en un determinado hotel se encuentra condicionada por su puntuación en una red social global. El fragmento es una grabación real de un tren en Shanghai que muestra la punta del iceberg del sistema de crédito social puesto en marcha por el Partido Comunista chino. Real pero, al mismo tiempo, mucho más aterrador, preciso y perfecto que la distopía narrada en ambas obras de ficción.

El sistema de créditos sociales chino, que ya se encuentra en funcionamiento, otorga una puntuación a cada uno de sus ciudadanos en función de sus hábitos cívicos, su estilo de vida, las páginas web por las que navega, de lo que compra en internet y de otras variables como sus infracciones de tráfico.

Una puntuación que marca la posición de los ciudadanos en la escala social del país de modo que, aquellos con un crédito alto, tendrán derecho a un trato preferente por parte de la Administración.

«Mantener la confianza es glorioso y romper la confianza es una desgracia«, sostiene un documento público del Partido Comunista en el que se explica el proyecto. Un escrito en el que la palabra «confianza» aparece 105 veces y en la que se detallan algunos comportamientos y actitudes que conllevan la «romper la confianza».

Aquellos con una puntuación baja, los que «rompen la confianza», se están enfrentando a represalias como la imposibilidad de acceder a determinados puestos de trabajo, la prohibición de comprar billetes de tren o avión, de alojarse en los mejores hoteles, de que sus hijos vayan a un buen colegio o, incluso, que el estado les quite a sus mascotas. Todo eso además de ser incluidos en listas negras públicas de malos ciudadanos.

Una serie de castigos que, más allá del papel, ya se están produciendo. Por ejemplo, a 12 millones de chinos ya se les ha prohibido de comprar billetes domésticos de avión y tren.

Un sistema de control político y social que, según el proyecto redactado por el partido comunista chino, es «una base importante para implementar de manera integral la visión del desarrollo científico y construir una sociedad socialista armoniosa, es un método importante para perfeccionar el sistema de economía de mercado socialista, acelerando e innovando la gobernanza social, y tiene una importante importancia para fortalecer la conciencia de sinceridad de los miembros de la sociedad, forjar un entorno crediticio deseable, elevar la competitividad general del país y estimular el desarrollo de la sociedad y el progreso de la civilización».

Un proyecto que, según dicho texto, se enmarca en el interés del «Comité Central del Partido Comunista Chino para las opiniones del Estado buscando el fortalecimiento y la innovación del manejo de la sociedad«.

El sistema crédito social de China es posible gracias a la combinación e integración de varias tecnologías como el big data, el reconocimiento facial y la monitorización de internet en un entorno cuyas libertades no son comparables a los de una democracia occidental y ayudados por más de 600.000 cámaras de vigilancia con inteligencia artificial.

Pese a que los castigos y represalias son conocidas, el funcionamiento del algoritmo que determina la posición de un individuo en la escala social es incierto.

Gran parte de los datos que otorgan la puntuación de cada ciudadano en el sistema de crédito social provienen de los historiales de internet de los chinos, aunque también se tienen en cuenta factores económicos -como retrasos a la hora de pagar las facturas- o sanciones administrativas y/o penales que castigan comportamientos incívicos.

El sistema también tiene en cuenta un componente moral, y con un carácter más aleatorio, a la hora de asignar el valor crediticio de cada ciudadano. Las compras frívolas, jugar a videojuegos, publicar fake news e, incluso, determinados comportamientos, que no son constitutivos de delito, en las redes sociales pueden tener un impacto negativo en la puntuación de cada ciudadano, según explica Foreign Policy.

En este ámbito, uno de los posibles castigos a los que se pueden enfrentar los ciudadanos con una baja puntuación es una merma en la calidad de su conexión a Internet.

Sin embargo, la lista de castigos es larga y la presencia de un individuo con una baja puntuación puede afectar a otros de su entorno social, pese a que estos gocen de un valor mayor en el sistema de créditos.

Esto le sucedió a un estudiante de universitario que vio su admisión revocada debido a que su padre tenía una baja puntuación en la escala de crédito social. Un caso recogido incluso por los medios estatales chinos que citan otros ejemplos de jóvenes a los que se les impidió acceder a instituciones educativas por la mala puntuación de sus padres.

Los medios de comunicación, bajo control público y censura (1), juegan un papel importante a la hora de generar una política de miedo y represalias en esta línea. El citado documento del Gobierno chino explica así su papel.

«Reforzar la propaganda relativa a la lista de personas perseguidas por romper la confianza y castigadas en su crédito, dar rienda suelta al papel de los medios de comunicación en la propaganda, la supervisión y la orientación de la opinión pública. Utilice los periódicos, la televisión, los medios online, etc., para hacer pública la información relativa a las personas sujetas a persecución por romper la confianza, el castigo que reciben, etc., crear presión en la opinión pública y ampliar la influencia y la disuasión del sistema de listas de nombres para personas sujetas a la persecución por romper la confianza».

Entre los castigos más severos fruto de una baja calificación en esta escala se encuentra la prohibición de viajar al extranjero, de comprar una viviendade tener una tarjeta de crédito, perder la tutela de tu perro o, incluso, de acceder a un buen empleo en cualquier empresa o institución que tenga relaciones con el sector público nacional o que ejerza su actividad en ámbitos relacionados la manipulación de potencialmente tóxicas y de alimentos o de ostentar cualquier cargo de responsabilidad en ámbitos como la minería, la industria química o la producción de petardos y fuegos artificiales.

Las personas con una «confianza» baja también se enfrentan a problemas a la hora de conseguir empleos en el sector privado. Un comunicado del gobierno anima a las empresas a consultar las listas negras antes de contratar a nuevos empleados. Unas listas negras que en algunos casos se encuentran publicadas en Internet pero que, en el caso de algunas localidades y provincias, también existen en un formato físico y se publican en tablones de anuncios en los que, además del nombre, aparece una fotografía de aquellos ciudadanos que «han roto la confianza».

Damn right! They want to impose a dictatorship

Y para todos esos listillos, que hay muchísimos, que piensan que bueno, pero nos dan seguridad y trabajo fijo les recuerdo lo siguiente:

“Quien renuncia a su libertad por seguridad, no merece ni libertad ni seguridad”

Benjamin Franklin

(1) Para DESMEMORIADOS: ESTO LO LLEVA EXIGIENDO PODEMOS DESDE SU FUNDACIÓN Y, COMO ELLOS, LA MAYOR PARTE DE LA IZQUIERDA. YO TOMARIA BUENA NOTA DE ELLO, SOBRE TODO A LA HORA DE VOTAR.

El comisario Thierry Breton lanza la Ley de Servicios Digitales

Europa vuelve a la censura. Será el poder el que decida quién odia y quién miente.

El comisario de Mercado Interior Thierry Breton no ha dudado en promulgar los nuevos mandamientos progresistas que permitirán borrar aquellos sitios de Internet que no gusten al poder

POR Eulogio López

Sé que la sociedad actual tiene unas tragaderas increíbles pero resulta difícil de comprender por qué nadie levanta la voz cuando la censura que viene ya es paneuropea. El misil se llama Ley de Servicios Digitales y es inminente.

El comisario de Mercado Interior Thierry Breton no ha dudado en promulgar los nuevos mandamientos progresistas que permitirán borrar aquellos sitios de Internet que no gusten al poder. Y ojo: no hablamos de los derechos y libertades habituales sino de odio y de bulos.

Delitos de odio: la carga de la prueba se invierte: que el acusado demuestre que no odia. Es decir, imposible y estúpido, pero penado en España con condenas que pueden alcanzar los cuatro años de prisión. En cuanto la ley -insisto, paneuropea- entre en vigor se podrá censurar cualquier sitio que, según los lobbies que marcan cómo debemos vivir, considera que promocionan el odio: censurado.

Y luego está lo de los bulos. Por lo  general, cuando el poder se mete a perseguir bulos no castiga las mentiras sino las opiniones que no le gustan y cualquier postura políticamente incorrecta. Es decir, que niegue las mentiras que el poder propaga como verdades.

Lo más curioso es que hace no más de un cuarto de siglo estas obviedades no era necesario explicárselas a nadie. Un planteamiento como el de la Ley de Servicios Digitales de don Thierry Breton habría acabado con su carrera. Hoy me temo que no.

#NoVotesPSOE .- El PSOE aprueba la justicia preventiva: te detendran por Fascista (Ley Orgánica 7/2021)

Y os descojonabais del advenimiento de China… ya estamos. EMO este es el mayor atentado a los derechos individuales desde 1978. Abro hilo tan urgente como breve, que requiere reflexión y análisis en profundidad. 

La Ley Orgánica 7/2021 establece el concepto de justicia preventiva. Así, sin rodeos. “Personas que puedan cometer un delito.”

Bajo restricciones indeterminadas, cabe la posibilidad de efectuar el tratamiento de datos genéticos (que estarán registrados), biométricos, y recabar información sobre opiniones políticas, religiosas y filosóficas, así como sobre la *actividad* y la *orientación* sexual. 

Y os tendréis que joder, porque captar, reproducir y tratar los datos personales no será una intromisión ilegítima en el derecho a la intimidad personal. 

Olvídate de reclamar nada, especialmente si se trata de proteger a la ciudadanía (como ocurre con un estado de alarma ¿no?) 

No sólo desde cámaras fijas, también desde cualquier dispositivo móvil como drones. Cuando los tengas encima de casa o encima de ti, en el campo, sonríe. Es lo único que te queda. 

Quiero saber quiénes de mis representantes han votado a favor de esta ley orgánica, que requiere de mayoría absoluta. Es un escándalo mayúsculo.

Tenemos hasta el 16 de junio para evitar que entre en vigor. Luego, disfrutad de China en España. El sueño húmedo de cualquier político, mientras no diga lo contrario.

Gracias a mi amigo @danielberzosa por ponerme en alerta.

Minority Report es tendencia. Good vibes. A descabalgar esta barbaridad. Ni transposición de directivas ni gaitas celestiales. Saquen las manos de mi vida.

Fuente hilo de @jmlopezzafra via VERDADESOFENDEN

Lula llevará al G-20 su plan de controlar las redes sociales a escala mundial

El presidente de Brasil destacó desde Emiratos Árabes Unidos que «acabar con la diseminación del odio en las redes sociales de todos los países» es un tema que debería ser abordado por las mayores potencias del planeta. En febrero envió una carta a la conferencia global Internet for Trust, realizada por la Unesco, en la que pidió que se establezca una regulación de las plataformas digitales a escala mundial con la excusa de evitar que «amenacen la democracia»

por José Gregorio Martínez

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, fue recibido en Abu Dabi por su homólogo de los Emiratos Árabes Unidos, Mohamed bin Zayed Al Nahyan. (EFE)

La insistencia del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, de controlar las redes sociales no tiene límites ni fronteras. Luego de haber enviado una carta en febrero a la conferencia global Internet for Trust, realizada por la Unesco en París, en la que pidió que se establezca una regulación a las plataformas digitales a escala mundial, este domingo anunció desde Abu Dabi su intención de elevar este debate al G-20, poniendo así la mirada en la próxima cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de este bloque que se celebrará el 9 y 10 de septiembre en Nueva Delhi, India.

“Necesitamos discutir en el G-20 cómo vamos a cuidar de las plataformas digitales, que no tienen ninguna responsabilidad con las ‘fake news’, con la transmisión de odio, con verdaderas prácticas terroristas a través de una red digital que de social tiene muy poco”, dijo a periodistas al finalizar su visita a Emiratos Árabes Unidos, donde hizo una parada a su regreso de China.

Así como en esta ocasión Lula invoca la supuesta lucha contra los discursos de odio, que se ha convertido en un arma de la izquierda para imponer el relato de la políticamente correcto, hace un par de meses argumentaba que su cruzada contra la libertad de expresión en las redes sociales tenía como objetivo evitar que estas “amenacen la democracia”, aprovechando como excusa el asalto a los poderes del 8 de enero en Brasilia.

La nueva excusa de Lula para controlar las redes sociales

Ahora usa la violencia desatada en escuelas de Brasil –siendo el caso más grave el ocurrido el 5 de abril en la ciudad de Blumenau, en el estado de Santa Catarina, donde un hombre mató a cuatro niños con un hacha– para justificar su pretensión de controlar el contenido que se publica en las redes sociales, lo cual viene promoviendo desde mucho antes que ocurrieran los hechos que hoy le sirven de sustento a su tesis.

Y es que a raíz de los ataques ocurridos en escuelas de Brasil, desde el miércoles el Gobierno del líder izquierdista endureció las normas que rigen la actividad de estas empresas en el país, las cuales deberán ahora fiscalizar el grado de “amenaza” y colaborar “inmediatamente” con la Policía en la debida “identificación” de usuarios “peligrosos”, entre otras exigencias.

Si bien los hecho de violencia pueden ameritar la implementación de medidas de seguridad por parte del Estado, la intención de Lula no se limita a estas situaciones. Su idea de controlar las redes sociales no solo es de larga data sino que además pretende buscar el apoyo de otros gobiernos para que se aplique de manera global, quedando una vez más en evidencia que el fin de todo socialista es aumentar el control estatal en todos los ámbitos, tanto el político como el económico, el social y el comunicacional.

¿Copiar el modelo chino?

El régimen chino es el mejor ejemplo, donde todas las plataformas digitales están vigiladas por el Partido Comunista de China (PCCh) que gobierna el país bajo un sistema de partido único sin oposición, lo cual por cierto alabó Lula durante la visita al gigante asiático que culminó el viernes.

Resulta además preocupante que los medios de comunicación y agencias de noticias al servicio del mal llamado progresismo se sumen a este discurso que a la larga terminará marcando el inicio de su propia censura, como es el caso de EFE, que culmina su nota sobre este información destacando que Lula –a quien exalta reiteradamente como “líder progresista” (nunca izquierdista)– subrayó que “acabar con la diseminación del odio en las redes sociales de todos los países” es un tema que está “a la orden del día” y, por tanto, debería ser abordado por las mayores potencias económicas del planeta.

La intención de imponer una censura global es clara y más que evidente.

Censura, vigilancia masiva e insectos: el Foro Económico Mundial, contra el mundo libre

por J.B. Shurk

Traducción del texto original: Censorship, Mass Surveillance and Bugs: World Economic Forum vs. The Free World
Traducido por Voz Media

(Foto: Fabrice Coffrini/AFP via Getty Images)

El Foro Económico Mundial (WEF), ese imperio aplastanaciones, parece un desguace que ha robado piezas de las peores dictaduras del mundo para crear un Frankenstein woke. Así, de los aztecas ha tomado la afición a los sacrificios humanos para ahuyentar el mal tiempo; de los comunistas chinos, el amor por el control absoluto y la erradicación de la cultura tradicional; de los fascistas italianos, su conchabeo con los monopolios corporativos para exprimir a la sociedad, y de los nazis alemanes la creencia en una raza superior, en este caso las celebridades, banqueros, capitalistas y potentados que se reúnen en Davos y otros lugares para aplaudir sus propios logros y seguir aplicando su plan maestro, que el WEF llama cariñosamente El Gran Reinicio.

Como el propio Klaus Schwab declaró recientemente a su popurrí de invitados principescos, el WEF pretende «dominar el futuro«, ¿y quién mejor para dominar el porvenir que quienes consideran al resto de los habitantes del planeta poco más que siervos?

Habría estado bien que los monstruos totalitarios del siglo XX hubieran servido de advertencia a la Humanidad para que no volviera a adentrarse imprudentemente por la sangrienta senda del autoritarismo. Por desgracia, parece que las lecciones brevemente aprendidas de un siglo de guerras mundiales, genocidios, conquistas y revoluciones se han esfumado como semillas de diente de león, y el mal podrá arraigar y crecer una vez más. Por supuesto, el WEF no se ve como nada que remita a Stalin, Hitler, Tojo, Mussolini, Pol Pot o Mao. Más bien se ve como se ve a sí mismo John Kerry: como un «selecto grupo de humanos» que salvará el planeta para todos los demás. ¿Acaso los totalitarios del siglo pasado se veían a sí mismos de otra manera? Como podría haber preguntado Albert Camus: ¿cuándo «el bienestar de la Humanidad» no ha sido «la coartada de los tiranos»?

Cuando los individuos más ricos y poderosos del planeta se reúnen al amparo de una seguridad militar abrumadora, que garantiza tanto su seguridad como la exclusión del resto, me viene a la mente una advertencia formulada en La riqueza de las naciones de Adam Smith:

La gente del mismo oficio rara vez se reúne, ni siquiera para divertirse, sino que la conversación termina en una conspiración contra el público o en alguna estratagema para subir los precios.

Las palabras de Smith nunca han sido más acertadas, con la locura de sustituir los hidrocarburos por alternativas verdes insuficientes que disparan los precios de las materias primas y de los bienes en todo el mundo, mientras el rápido aumento del coste de la vida asfixia a todos menos a los más acomodados, Como explica sin rodeos Kerry, sólo se puede luchar contra el cambio climático con «dinero, dinero, dinero, dinero, dinero y dinero». Resulta extraño ver cómo una élite plutocrática y engreída regala el partido. Si cada una de esas exhortaciones dinerarias representa cien billones de dólares, puede que esté a punto de escupir algo de verdad.

Antes de que los descerebrados defensores del Club de Klaus griten que las motivaciones humanitarias del WEF no tienen nada que ver con amasar dinero, deténganse a considerar la insensatez de tal afirmación. La gente que posee una fortuna tiene un incentivo económico para ocultarla tras el manto de la benevolencia, a fin de evitar el escrutinio mientras la sigue incrementando. Detrás de cada centímetro del «reconstruir mejor» (build back better) del gran restablecimiento (great reset) de la economía mundial que promueve el WEF hay algún titán empresarial, gigante bancario, político ávido de poder, cacique burocrático o simple aristócrata que gana dinero o influencia gracias a la multitud de transacciones secretas que apuntalan toda la farsa filantrópica.

Lo del «amor a la Humanidad» es sólo para las pegatinas que el WEF pueda pegar en sus vehículos eléctricos; la codicia sigue electrizando los secretos apretones de manos de los más poderosos cuando se reúnen. Dependen de la mano de obra esclava africana para la extracción de las materias primas verdes y de la mano de obra esclava china para la fabricación de las tecnologías verdes, al tiempo que tachan de intolerantes a quienes se oponen a sus políticas de fronteras abiertas que inundan las naciones occidentales de mano de obra barata. Como era de esperar, los máximos responsables de socavar a las organizaciones sindicales en casa mientras subvencionan la esclavitud en el extranjero son los mismos que sermonean al mundo sobre el racismo, los salarios justos y los derechos humanos.

Como ocurre con todas las estafas en las que los ricos y poderosos optan por robar aún más a los pobres y desvalidos, el altruismo de la WEF parece bastante mafioso. Sus agentes llaman a las puertas de las empresas de todo Occidente con una sencilla propuesta:

Puede que no se hayan enterado, pero hay muchos tipos malos que desean hacerles daño. La buena noticia es que podemos ofrecerles protección por sólo el cincuenta por ciento de sus beneficios.

Los empresarios que no han tenido problemas para obtener beneficios en el pasado se niegan en un primer momento. Y entonces sus nuevos amigos les explican:

No creo que entienda que, sin nosotros, podría tener a grupos de derechos civiles boicoteando sus productos por racistas y transfóbicos, a grupos de inversión devaluando sus acciones por no comprometerse con la ESG, y a bancos negándose a ofrecerle préstamos por su apoyo al odio y la desinformación. Nuestro personal de noticias corporativas podría tener que publicar artículos negativos sobre su empresa. Sería una pena ver sufrir a un pequeño negocio tan agradable, cuando estamos aquí para ayudar.

¿Y cómo podría conseguir el empresario esa ayuda?

Sólo tiene que hacer lo que dice el WEF de Klaus Schwab, hacer negocios con nuestros bancos y proveedores autorizados, expresar su apoyo a nuestras causas, y nosotros nos encargaremos del resto. ¡Hasta conseguiremos que los políticos que tenemos en nómina le den las gracias públicamente por salvar el mundo, oiga!

El palo y la zanahoria. Puede que vuelen en jets privados y se olviden de cuántas mansiones poseen, pero, al fin y al cabo, la camarilla del WEF es la mayor colección de matones que el crimen organizado ha conseguido reunir en una misma sala. Está orquestando los planes más eficaces jamás concebidos para obligar a pueblos que antes eran libres a hacer exactamente lo que ellos dicen. Es la Cosa Nostra convertida en la cosa de Klaus. En una época más justa, cualquiera que asistiera a las reuniones del WEF sería detenido por conspiración para cometer chantaje y fraude. En cambio, como los dueños de nuestro futuro han invertido mucho en la elección de los líderes más destacados de Occidente, los presidentes, los primeros ministros, los legisladores e incluso los estados mayores de los ejércitos están encantados de defender su causa.

António Guterres, secretario general de las Naciones Unidas, dijo a su audiencia del WEF que la economía mundial corre un peligro tremendo, mientras que omite señalar que han sido las propias políticas confinatorias del WEF a cuenta del covid y los intentos de utilizar la pandemia como un gran reseteo para que Occidente transite de los hidrocarburos a las energías verdes los responsables de gran parte de los daños. En lugar de utilizar el escenario global para emitir un muy necesario mea culpa a todo el mundo, el jefe de la ONU estaba más interesado en plantear otros dos puntos: 1) las redes sociales que promuevan «información falsa» deberían «rendir cuentas«; 2) los políticos deberían imponer políticas impopulares a sus sociedades por el propio bien de estas.

En esencia, el jefe del órgano de gobierno internacional preferido de los globalistas exige que los líderes nacionales ignoren intencionadamente la voluntad de sus pueblos e implanten un sistema para la
criminalización de la libertad de expresión, para que la disidencia desaparezca mágicamente, como un manifestante en un campo de reeducación. Son las mismas élites del WEF que luego tienen la temeridad de ponerse a predicar sobre la «democracia» y los «valores occidentales».

El presidente de Colombia, Gustavo Francisco Petro Urrego, no tuvo ningún problema en decir en voz alta lo que se suele decir en voz baja. Sentado junto al campeón verde Al Gore, Petro Urrego proclamó que la Humanidad debe «superar el capitalismo» si quiere sobrevivir. Dado que Gore, miembro del Consejo de Administración del WEF, no parecía estar en desacuerdo, parece justo decir que el Club de Davos encuentra más cosas que le gustan en una versión del comunismo controlada por las élites (¿hay de algún otro tipo?) que en un sistema de libre mercado en el que la gente corriente pueda prosperar.

Si todo esto suena salvajemente antagónico con las libertades occidentales, tan duramente peleadas, que priorizan la protección de los derechos y libertades individuales sobre las intrusiones indiscriminadas del Estado, es porque el Foro Económico Mundial ha puesto patas arriba el impagable legado ilustrado de Occidente. Coincidiendo con su última reunión, el WEF ha publicado un informe en el que cita «la información incorrecta y la desinformación» entre los «riesgos» mundiales más importantes. Los miembros del WEF predicen públicamente que las leyes contra la «incitación al odio» llegarán pronto a Estados Unidos, en violación directa de las protecciones de la Primera Enmienda de la Constitución a la libertad de expresión. En la interminable guerra contra el siempre cambiante clima de la Tierra, cada vez son más las voces que abogan por la imposición de «cupos de carbono» individuales. Estos mismos autoritarios impulsan los pasaportes digitales de vacunación, el rastreo de contactos, el uso obligatorio de vacunas experimentales y los test omnipresentes. Y en línea con la determinación del WEF de que los occidentales pasen a alimentarse con bichos, la Unión Europea ha autorizado ahora el consumo general de grillos domésticos. Censura, vigilancia masiva e insectos: bienvenidos al futuro, si el WEF se sale con la suya.

Ninguno de los vastos programas del WEF para rehacer el mundo de acuerdo con los intereses de sus miembros suena a nada que los occidentales libres pudieran abrazar voluntariamente. Seguramente por eso tantos de los ponentes del Foro instan a la adopción contundente de esas políticas, independientemente del apoyo público. Quizá por eso el Partido Comunista Chino aplaudió recientemente el «espíritu de Davos». Los comunistas reconocen el comunismo cuando lo ven, y a China le gusta lo que ve en la oligarquía globalista de Klaus Schwab.

Bienvenidos al futuro orwelliano: control mental, telepatía, supersoldados, transhumanismo, supervigilancia.

Leer la mente, telepatía, insertar y eliminar memorias, intercambio directo de pensamientos a través de ordenadores, super soldados, aprender Karate en un minuto, suena a ciencia ficción pero estas tecnologías podrían estar más cerca de lo que crees, algunas incluso a menos de 10 años.

Publicado por Melvecs

En abril de 2017, Mark Zuckerberg, CEO de Facebook confirmaba que están desarrollando tecnología para permitir a los usuarios comunicarse utilizando sólo sus pensamientos. «Suena imposible, pero está más cerca de lo que piensas«, dijo la Sra. Regina Dugan, quien se unió a Facebook desde Google el año pasado y anteriormente lideró DARPA, la división avanzada de investigación de defensa del gobierno de Estados Unidos. Dijo que permitir a la gente transcribir rápidamente pensamientos les permitiría enviar mensajes y correos electrónicos en un instante, pero dijo que el proyecto era sólo el comienzo de los esfuerzos de lectura mental de Facebook. La Sra. Dugan sugirió que en el futuro, las personas podrían compartir pensamientos directamente, eliminando las barreras de los diferentes idiomas.

Imagina que la telepatía fuera real. Si por ejemplo, pudieras transmitir tus pensamientos a una computadora o a otra persona simplemente pensando en ellos. Pues según la fundadora de OpenwaterMary Lou Jepsen, esto será posible en sólo ocho años, gracias a la tecnología en la que su compañía está trabajando. Jepsen es una ex ejecutivo de ingeniería en Facebook, Oculus, Google [X] e Intel. También ha sido profesora en el MIT y es inventora de más de 100 patentes. La tecnología M.R.I. actual ya puede ver tus pensamientos: «Si te arrojaran a una máquina de resonancia magnética ahora… podría decirte qué palabras estás a punto de decir, qué imágenes tienes en la cabeza, o en que canción estás pensando» dijo Jepsen.

Jepsen no es la única que sueña con la comunicación por el pensamiento. A principios de este año, Elon Musk lanzó Neuralink, una compañía con el objetivo de fusionar nuestros cerebros con el poder de la computación, aunque con un enfoque diferente. «Elon Musk está hablando de nanopartículas de silicio pulsando a través de nuestras venas para hacernos una especie de computadoras semi-cyborg», dice Jepsen. Pero, ¿por qué no adoptar un enfoque no invasivo? No se puede hablar de telepatia sin tocar las implicaciones éticas, si el uso de un sombrero le permitiera leer pensamientos, entonces: «¿Puede la policía hacerte usar un sombrero así? ¿Puede el militar hacerte usar ese sombrero? ¿Tus padres pueden hacerte usar ese sombrero?

En 2014, un científico en la Universidad de Harvard probó enviar una imagen dentro de la cabeza de alguien a otra persona, enviando un mensaje de la India a Francia. «Es una especie de realización tecnológica del sueño de la telepatía, pero definitivamente no es mágico«, dijo a AFP Giulio Ruffini, físico teórico y co-autor de la investigación. Para el experimento, una persona que llevaba un electroencefalograma (EEG) inalámbrico, vinculado a internet pensaría un simple saludo, como «hola» o «ciao». Una computadora tradujo las palabras en código binario digital, presentado por una serie de unos o ceros. Luego, este mensaje fue enviado por correo electrónico desde la India a Francia, y entregados vía robot al receptor, que a través de la estimulación cerebral no invasiva podía ver destellos de luz en su visión periférica. Los sujetos que recibieron el mensaje no oyeron ni vieron las palabras en sí, sino que pudieron informar correctamente los destellos de luz que correspondían al mensaje.

Los investigadores de la Universidad Carnegie Mellon hicieron recientemente un avance científico utilizando algoritmos de máquina para adivinar con precisión lo que la gente está pensando. En otras palabras, como la universidad se refirió a ella, han «aprovechado la tecnología de ‘lectura de la mente’ para decodificar pensamientos complejos.» «El nuevo estudio demuestra la codificación cerebral de 240 eventos complejos, oraciones que utilizan un alfabeto de 42 componentes de significado, o características semánticas neuronalmente plausibles, que consisten en características, como persona, configuración, tamaño, interacción social y acción física». Según el estudio, publicado en Human Brain Mapping, usando el algoritmo inteligente, el equipo pudo discernir lo que se pensaba en un momento dado – e incluso el orden de una oración en particular. Después de entrenar el algoritmo en 239 de las 240 frases y sus escaneos cerebrales correspondientes, los investigadores fueron capaces de predecir la última frase basada sólo en los datos del cerebro. La investigación tiene implicaciones para el futuro del sistema de justicia penal.

De acuerdo con DARPA, «existe una gran necesidad de dispositivos económicos de grabación neural  ($30 USD) y fáciles de usar», también conocidos como «aplicaciones inteligentes de grabación de actividad eléctrica cerebral» para permitir el uso generalizado por las escuelas y los ciudadanos promedio». «Tener EEGs en todos los salones de clases de Estados Unidos atraería a los estudiantes en ciencia y tecnología de una manera que antes no era posible en el campo de la neurociencia…» y con ella «los estudiantes podrían registrar su propia actividad cerebral y descargar los datos a sus dispositivos, en el mismo salón de clases.

Por su parte DARPA ha invertido 65 millones de dólares para un programa que desarrolle un ‘chip cerebral’ que permita a los seres humanos simplemente conectarse con una computadora. A principios del año pasado en enero, DARPA lanzó Neural Engineering System Design (NESD) para investigar la tecnología que podría convertir a los soldados en cyborgs, dicen que el sistema podría dar supersentidos a los soldados. El objetivo es «desarrollar un sistema implantable capaz de proporcionar una comunicación de precisión entre el cerebro y el mundo digital». El primer año del programa se centrará en hacer avances fundamentales en hardware, software y neurociencia, y probar esos avances en animales y células cultivadas. La Fase II del programa llama a estudios básicos continuos, junto con avances en miniaturización e integración, con atención a posibles vías para la aprobación regulatoria para pruebas de seguridad humana de dispositivos recién desarrollados. «El objetivo es lograr este enlace de comunicaciones en un dispositivo biocompatible de un tamaño no mayor de un centímetro cúbico.

Recordemos que en abril de 2013, el entonces presidente de los EE.UU. Barack Obama anunció una iniciativa federal para mapear el cerebro humano, de la misma manera que el genoma humano ya había sido mapeado. La iniciativa se llamó oficialmente B.R.A.I.N., un acrónimo de “Investigación del Cerebro Mediante la Mejora Innovadora de Neurotecnologías“. Ahora queda claro porque DARPA era una de las agencias más interesadas en dicho proyecto.

Avanzar la neurociencia no es el único experimento en el que DARPA ha estado trabajando; También están tratando activamente de fusionar al hombre con máquinas… esencialmente transhumanismo. El complejo militar industrial ha estado tratando durante años de desarrollar exotrajes robóticos y robots mechs para aumentar la fuerza de un soldado según lo documentado por el exosuit Raytheon Sarcos XOS 2. Lo que hace que su portador sea más fuerte, tenga una mayor agilidad y resistencia como un superhéroe. Al mismo tiempo que el lanzamiento del exosuit XOS 2 en 2015 el ejército también lanzó «The Revision Kinetic Operation Suit«. El traje tiene una visión nocturna incorporada, computadoras, un sistema de comunicaciones y un exoesqueleto de metal suspendido que envuelve el 60% Del cuerpo de un soldado con armadura. Es tan pesado que un esqueleto de metal motorizado para llevar el peso es necesario para mover al soldado.

En una serie de experimentos, los neurocientíficos fueron capaces de eliminar selectivamente diferentes tipos de recuerdos almacenados en una sola neurona perteneciente a un caracol marino. La hazaña, detallada en la revista Current Biology, sugiere que los recuerdos problemáticos -como los responsables del PSTD y la ansiedad- en el cerebro humano podrían ser extirpados sin dañar otros recuerdos. Por su parte neurocientíficos en Francia han implantado falsos recuerdos en los cerebros de ratones dormidos. Usando electrodos para estimular y registrar directamente la actividad de las células nerviosas, crearon recuerdos asociativos artificiales que persistieron mientras los animales dormían y luego influían en su comportamiento cuando despertaban. La manipulación de los recuerdos mediante el bricolaje con células cerebrales se está convirtiendo en rutina en los laboratorios de neurociencia. En el pasado un equipo de investigadores utilizó una técnica llamada optogenética para etiquetar las células que codifican recuerdos temerosos en el cerebro del ratón y para activar y desactivar los recuerdos, y otro lo utilizó para identificar las células que codifican los recuerdos emocionales positivos y negativos, así podrían convertir recuerdos positivos en negativos, y viceversa.

Investigadores han diseñado roedores capaces de ver la luz infrarroja mediante la implantación de sensores en su corteza visual. En otro experimento arreglos de microelectrodos implantados en el cerebro de monos paralizados recogieron y decodificaron las señales que antes se habían asociado con el movimiento de las piernas. Esas señales fueron enviadas de forma inalámbrica a dispositivos que generan pulsos eléctricos en la parte inferior de la columna, lo que provocó el movimiento de los músculos de las patas de los monos. Dos ratas – una en Carolina del Norte y la otra en Brasil – trabajaron juntos en una tarea comunicándose telepáticamente, gracias a implantes en su cerebro. Ratas ciegas con un sensor y una brújula unidos a sus cerebros fueron capaces de navegar a través de un laberinto casi tan bien como ratas con visión regular.

El hacking cerebral, por así decirlo, ha sido una fascinación futurista durante décadas. La idea de que tendremos, inevitablemente, chips en nuestros cerebros y formas de interactuar directamente con los dispositivos de computación ha sido un elemento básico de las obras más cibernéticas, desde Neuromancer de William Gibson hasta Ghost in the Shell de Masamune Shirow a The Matrix de Wachowski. La realidad, sin embargo, es mucho más complicada y peligrosa. Muy pocas personas en el mundo tienen arreglos de múltiples electrodos implantados dentro de sus cráneos hoy.

La memoria humana está a punto de sobrealimentarse. Una prótesis de memoria que se está probando no sólo podría restaurar los recuerdos a largo plazo, sino que también puede utilizarse para cargar nuevas habilidades directamente al cerebro. Los primeros ensayos involucrarán a personas con epilepsia. Las convulsiones a veces pueden dañar el hipocampo, haciendo que el cerebro pierda su capacidad de formar recuerdos a largo plazo. Para reparar esta capacidad, Theodore Berger de la Universidad de California del Sur y sus colegas usaron electrodos ya implantados en los cerebros de las personas como parte del tratamiento para la epilepsia para registrar la actividad eléctrica asociada con la memoria. El equipo después desarrolló un algoritmo que podría predecir la actividad neuronal que se piensa que ocurre cuando una memoria a corto plazo se convierte en una memoria a largo plazo, ya que pasa a través del hipocampo. El equipo de Berger usará este algoritmo para instruir a los electrodos a predecir y luego imitar la actividad que debe ocurrir cuando se forman memorias a largo plazo. «Con suerte, reparará su memoria a largo plazo», dice Berger. Estudios previos con animales sugieren que la prótesis podría incluso dar a las personas una mejor memoria de lo que podrían esperar naturalmente. Un enfoque similar podría ser utilizado para implantar nuevos recuerdos en el cerebro. El equipo de Berger registró la actividad cerebral en una rata que había sido entrenada para realizar una tarea específica. La prótesis de memoria replicó entonces esa actividad en una rata que no había sido entrenada. La segunda rata fue capaz de aprender la tarea mucho más rápido que la primera rata – como si ya tuviera algún recuerdo de la tarea. «Hay buenas razones para creer que el intercambio de memoria puede ocurrir«, dice Berger.

Estamos siendo vigilados hasta nuestros genes, gracias a una potente combinación de hardware, software y recolección de datos que escanea nuestra biometría, nuestros rostros, iris, voces, genética, incluso nuestro andar- los procesa a través de programas de computadora que pueden romper los datos en «identificadores» únicos, y luego los ofrece al gobierno y a sus aliados corporativos para sus respectivos usos. Ahora con las tecnologías emergentes, nuestros pensamientos ya no están exentos.

George Orwell escribió en su libro 1984: «Nada era tuyo excepto los pocos centímetros cúbicos dentro de tu cráneo«. Un detalle que al parecer no paso por alto a los tecnocratas de la actualidad en Silicon Valley.

La tecnología está a punto de traer abiertamente una era en la que las autoridades gubernamentales pueden leer la mente de las personas sin su permiso y usarla contra ellos, incluso en los tribunales, antes de cometer un crímen, con una policía del pensamiento, por  crímenes de pensamiento y etiquetando a las personas incluyendo a los niños como criminales potenciales basados en sus ondas cerebrales. Además, implementar una tecnología como esta hará que los hackers traten de explotarla creando una situación peligrosa para los usuarios que saben de lo que es capaz.

No es una cuestión de si esta tecnología será utilizada con abuso, es una cuestión de cuándo sucederá.

La Unión Europea regula la censura en las redes sociales

El 16 de noviembre del pasado año entró en vigor la Ley de Servicios Digitales de la Unión Europea. Según esta ley, las grandes plataformas en línea con más de 45 millones de usuarios activos mensuales, como Twitter, Facebook e Instagram, tienen que eliminar rápidamente de sus plataformas los contenidos ilegales, la incitación al odio y la llamada “desinformación”. De lo contrario, se enfrentarán a multas de hasta el seis por ciento de sus ingresos mundiales anuales. Las plataformas más grandes deberán cumplir la ley antes de este verano, mientras que las más pequeñas estarán obligadas a abordar estos contenidos a partir de 2024.

Las ramificaciones de esta medida son inmensas. La ley no sólo impondrá por primera vez la regulación de los contenidos en internet, sino que se convertirá en una norma mundial, no sólo europea.

En los últimos años la Unión Europea se ha convertido en una reguladora mundial. Puede dictar cómo debe comportarse cualquier empresa del mundo si quiere operar en Europa, el segundo mercado mundial. Como resultado, sus estrictas normas reguladoras a menudo acaban siendo adoptadas en todo el mundo tanto por las empresas como por otros reguladores, en lo que se conoce como el “efecto Bruselas”.

Tomemos como ejemplo el Reglamento de Protección de Datos, una norma sobre la intimidad que entró en vigor en mayo de 2018. Entre otras muchas cosas, exige que las personas den su consentimiento explícito antes de que se puedan procesar sus datos. Desde entonces, esta normativa de la Unión Europea se ha convertido en la norma mundial, y ahora va a ocurrir lo mismo con la Ley de Servicios Digitales.

La aplicación del Reglamento de Protección de Datos por parte de la Unión Europea ha sido algo vacilante. Solo ha generado alrededor de 1.700 millones de euros en multas desde 2018, según The Economist, lo que es muy poco para una industria que genera más de un billón de euros en ingresos anuales.

La Comisión Europea ha creado un organismo interno de vigilancia del sector que contará con más de 100 trabajadores a tiempo completo el año que viene. Además, se espera que los especialistas supervisen también las operaciones de las grandes tecnológicas.

Se trata de lo que Thierry Breton, Comisario de Mercado Interior de la Unión Europea, califica de “momento histórico de la regulación digital”. Se espera que las grandes plataformas en línea financien ellas mismas esta operación de control, pagando cada año a la Comisión hasta el 0,05 por cien de su facturación anual mundial.

Esto confiere a la Unión Europea un poder extraordinario. La aplicación de la Ley de Servicios Digitales será supervisada por la propia Comisión, no por un regulador independiente. Además, la ley incluye un “mecanismo de gestión de crisis”, añadido el año pasado en una enmienda de última hora. La Comisión argumentó que necesita poder dirigir la respuesta de las plataformas ante ciertas informaciones, como la Guerra de Ucrania.

En una crisis, no es suficiente con la censura que habitualmente imponen las empresas tecnológicas. El control de la información tiene que ser mucho más estricto. En virtud de la nueva ley, la Comisión se ha otorgado a sí misma el poder de determinar si existe tal “crisis”, definida como “un riesgo objetivo de perjuicio grave para la seguridad pública o la salud pública en la Unión”.

Las normas europeas “normalizan” la censura para que nos vayamos acostumbrado a lo peor. Es la consecuencia lógica de las aberraciones que se vienen aireando desde hace unos años: desinformación, posverdad…

FUENTE: mpr21

La muerte de la prensa libre

Como ya sabrán, hace pocos días se aireó la noticia de los pagos del F.C. Barcelona a los árbitros, con la sospecha de que esas mordidas buscaban comprar un trato de favor. Una noticia de este calibre justificaría inundar las portadas de la prensa catalana. Pero no...

POR: Joan Puig

Cuando se descubrió el pastel, eché un vistazo a la prensa deportiva catalana. Asombroso. Ni una sola línea. Repito: ni una sola línea. No hace falta imaginar que habría pasado si lo mismo hubiese ocurrido con el Real Madrid.  En los días siguientes echaba ojeadas a la prensa generalista —La Vanguardia, El Periódico, Ara, etcétera…—. Y lo único que encontré fue un artículo que se hacía eco de los comentarios del entrenador del Barça, en el que decía que era raro que algo así se publicase justo ahora, siendo líderes. O sea, que era una conspiración. 

Sigamos. A las puertas de la huelga de Sanidad en Cataluña, La Vanguardia publicaba un artículo a página completa… ¡Sobre Ayuso y la Sanidad! ¿Saben que Cataluña es la Comunidad Autónoma que lidera las listas de espera para operarse? Es vergonzoso.

Hace unos días ocurrió algo terrible: el suicidio de una niña en Sallent. Aunque se intentó ocultar, finalmente se descubrió que la causa era el bullying que sufría en la escuela, entre otras razones porque se burlaban de su nivel de catalán. Cuando encontré alguna mención a esta noticia, era sobre la lacra del bullying en España. Cataluña, la tierra de la Omertá.

Recuerdo que cuando se descubrió el caso Pujol, un periodista y exdirectivo de un periódico importante de Cataluña hizo autocrítica: “hemos mirado demasiado hacia otro lado durante demasiados años”. Obviamente no han aplicado lo aprendido. Es más… proliferan los artículos de opinión que loan la figura figura histórica del expresidente. Aquí todo es intocable.

Tampoco leerán nada sobre los suicidios en las cárceles catalanas, que ostenta el triste récord de ser líderes en España,  por ejemplo. O sobre la tasa de fracaso escolar en Cataluña, que es aterradora. Es deprimente, créanme.

Estos días nos hemos enterado del hackeo de varios centros hospitalarios. Es gravísimo. Entre otras consecuencias, es posible que los datos de los pacientes acaben en las aseguradoras y que éstas lo utilicen para denegar solicitudes para ser cliente de la entidad. Algo así, en cualquier democracia occidental, conllevaría la dimisión del máximo responsable político. Pero en Cataluña, no. ¿Por qué? Porque saben que, con la inestimable ayuda de los medios de comunicación catalanes, la sociedad seguirá en la inopia. Es desolador. 

Y si hablamos de las radios, tres cuartos de lo mismo. Estos días, tan prolíficos en noticias escandalosas en Cataluña, ¿saben de qué hablan en RAC1 (emisora líder)? Pues de la Operación Cataluña, Villarejo, etcétera.

Los medios de comunicación catalanes han contribuido, y siguen contribuyendo, a construir una sociedad idiotizada, que se mira el ombligo. “Somos los mejores” es la letanía que emiten los medios, sin mostrar nunca la más mínima exigencia o crítica hacia los organismos públicos que les gobiernan.

Algo tan saludable como la crítica sirve para que los Gobiernos estén obligados a ser mejores y, sobre todo, a que la sociedad sea exigente. Fíjense que jamás ha habido ninguna manifestación como protesta contra la corrupción. Impensable. Los medios de comunicación catalanes sólo se calientan con el tema de la lengua. Tenemos un ejemplo reciente. El caso de la enfermera que protestaba por tener que obtener el nivel C de catalán. ¡Anatema, herejía! Ahí sí, ahí entraron al trapo, como un rebaño de miuras, TV3, la prensa, la radio, las tertulias, magnificando un caso puntual. 

Sí, señores, no les quepa la menor duda: el periodismo en Cataluña no existe. Y es cómplice y responsable de haber creado una sociedad infantilizada y manipulada, que alimenta un vergonzoso sentimiento de superioridad que roza el racismo. ¿Exagero? ¡En absoluto! Miren, recientemente, por un extraño milagro de origen desconocido, TV3 emitió un reportaje sobre el protagonismo de los catalanes en la explotación de los negros de Cuba. ¿Han oído hablar del repugnante papel jugado por los negreros catalanes en el tráfico de esclavos? Seguramente sí. Las grandes fortunas catalanas se amasaron comerciando con seres humanos, a miles, decenas de miles. Como en todas partes, la Historia tiene etapas luminosas y otras mucho más oscuras. Pues bien… ¿Saben cuál fue la reacción que generó ese programa? Negación, absoluta, rotunda. Y balón por la banda. Y cortina de humo. Y que eso era culpa de España, porque los catalanes, seres de luz, no hacían estas cosas.

Este último ejemplo refleja perfectamente en qué han convertido a la sociedad catalana los medios controlados por los gobiernos nacionalistas: no conciben, ni admiten, ni analizan, que los catalanes no sean seres luminosos, ahora y en toda su historia pasada. Cataluña es una sociedad adolescente,  estúpida, sumamente inculta, y sumamente fanatizada. Da mucha pena, muchísima, toda.   

Recuerdo que hace ya algún tiempo mantuve un intercambio de tweets sobre lo “sangrientos que fueron los españoles, el Duque de Alba, etcétera». Cuando argumenté que en aquel contexto histórico era algo habitual, la guerra, las conquistas, mi interlocutor me contestó —¡cómo no— que los catalanes no eran así. Que ellos eran seres élficos. Le puse un ejemplo de lo contrario y documentado. De hecho, todavía a día de hoy, el recuerdo de la terrible «Venganza Catalana», bajo la figura del Katalan, como respuesta al asesinato de Roger de Flor aún persiste en los países balcánicos, donde la figura de un guerrero-gigante, sediento de sangre, se usa para asustar a los niños. O en Bulgaria, donde es un insulto llamar a alguien “hijo de catalán”. En la respuesta incluí un enlace a un excelente artículo histórico. ¿Saben que ocurrió? ¡Me bloqueó de inmediato! Y es que esta parroquia de fanáticos no soporta ninguna verdad que pueda estropear su falsa luminosidad.

¿Tiene solución el periodismo en Cataluña? Pues me temo que no. Hace ya unos cuantos años publiqué un artículo sobre este tema, en el que utilizaba como ejemplo un texto del periodista Enric Juliana, subdirector de La Vanguardia. Me pareció correcto enviárselo en un mensaje privado de Twitter. Lo leyó. Vaya si lo leyó. De cabo a rabo se lo leyó… ¿Y saben que hizo? ¡Bloquearme a los pocos minutos! 

Mientras he escrito estas líneas, más y más ejemplos de la muerte del pensamiento crítico y del periodismo libre se han producido en Cataluña. Es inútil intentar siquiera consignarlos todos. Descanse en paz el periodismo en Cataluña, tierra de silencio.

Censura, vigilancia masiva e insectos: el Foro Económico Mundial, contra el mundo libre – J. B. Shurk

Los comunistas reconocen el comunismo cuando lo ven, y a China le gusta lo que ve en la oligarquía globalista de Klaus Schwab.

Por J. B. SHURK (ORIGINAL ARTICLE IN ENGLISH LANGUAGE CLICK HERE)

El Foro Económico Mundial (WEF), ese imperio aplastanacionesparece un desguace que ha robado piezas de las peores dictaduras del mundo para crear un Frankenstein woke. Así, de los aztecas ha tomado la afición a los sacrificios humanos para ahuyentar el mal tiempo; de los comunistas chinos, el amor por el control absoluto y la erradicación de la cultura tradicional; de los fascistas italianos, su conchabeo con los monopolios corporativos para exprimir a la sociedad, y de los nazis alemanes la creencia en una raza superior, en este caso las celebridades, banqueros, capitalistas y potentados que se reúnen en Davos y otros lugares para aplaudir sus propios logros y seguir aplicando su plan maestro, que el WEF llama cariñosamente El Gran Reinicio.

Como el propio Klaus Schwab declaró recientemente a su popurrí de invitados principescos, el WEF pretende «dominar el futuro«, ¿y quién mejor para dominar el porvenir que quienes consideran al resto de los habitantes del planeta poco más que siervos?

Habría estado bien que los monstruos totalitarios del siglo XX hubieran servido de advertencia a la Humanidad para que no volviera a adentrarse imprudentemente por la sangrienta senda del autoritarismo. Por desgracia, parece que las lecciones brevemente aprendidas de un siglo de guerras mundiales, genocidios, conquistas y revoluciones se han esfumado como semillas de diente de león, y el mal podrá arraigar y crecer una vez más. Por supuesto, el WEF no se ve como nada que remita a Stalin, Hitler, Tojo, Mussolini, Pol Pot o Mao. Más bien se ve como se ve a sí mismo John Kerry: como un «selecto grupo de humanos» que salvará el planeta para todos los demás. ¿Acaso los totalitarios del siglo pasado se veían a sí mismos de otra manera? Como podría haber preguntado Albert Camus: ¿cuándo «el bienestar de la Humanidad» no ha sido «la coartada de los tiranos»?

Cuando los individuos más ricos y poderosos del planeta se reúnen al amparo de una seguridad militar abrumadora, que garantiza tanto su seguridad como la exclusión del resto, me viene a la mente una advertencia formulada en La riqueza de las naciones de Adam Smith:

La gente del mismo oficio rara vez se reúne, ni siquiera para divertirse, sino que la conversación termina en una conspiración contra el público o en alguna estratagema para subir los precios.

Las palabras de Smith nunca han sido más acertadas, con la locura de sustituir los hidrocarburos por alternativas verdes insuficientes que disparan los precios de las materias primas y de los bienes en todo el mundo, mientras el rápido aumento del coste de la vida asfixia a todos menos a los más acomodados,  Como explica sin rodeos Kerry, sólo se puede luchar contra el cambio climático con «dinero, dinero, dinero, dinero, dinero y dinero». Resulta extraño ver cómo una élite plutocrática y engreída regala el partido. Si cada una de esas exhortaciones dinerarias representa cien billones de dólares, puede que esté a punto de escupir algo de verdad.

Antes de que los descerebrados defensores del Club de Klaus griten que las motivaciones humanitarias del WEF no tienen nada que ver con amasar dinero, deténganse a considerar la insensatez de tal afirmación. La gente que posee una fortuna tiene un incentivo económico para ocultarla tras el manto de la benevolencia, a fin de evitar el escrutinio mientras la sigue incrementando. Detrás de cada centímetro del «reconstruir mejor» (build back better) del gran restablecimiento (great reset) de la economía mundial que promueve el WEF hay algún titán empresarial, gigante bancario, político ávido de poder, cacique burocrático o simple aristócrata que gana dinero o influencia gracias a la multitud de transacciones secretas que apuntalan toda la farsa filantrópica.

Lo del «amor a la Humanidad» es sólo para las pegatinas que el WEF pueda pegar en sus vehículos eléctricos; la codicia sigue electrizando los secretos apretones de manos de los más poderosos cuando se reúnen. Dependen de la mano de obra esclava africana para la extracción de las materias primas verdes y de la mano de obra esclava china para la fabricación de las tecnologías verdes, al tiempo que tachan de intolerantes a quienes se oponen a sus políticas de fronteras abiertas que inundan las naciones occidentales de mano de obra barata. Como era de esperar, los máximos responsables de socavar a las organizaciones sindicales en casa mientras subvencionan la esclavitud en el extranjero son los mismos que sermonean al mundo sobre el racismo, los salarios justos y los derechos humanos.

Como ocurre con todas las estafas en las que los ricos y poderosos optan por robar aún más a los pobres y desvalidos, el altruismo de la WEF parece bastante mafioso. Sus agentes llaman a las puertas de las empresas de todo Occidente con una sencilla propuesta:

Puede que no se hayan enterado, pero hay muchos tipos malos que desean hacerles daño. La buena noticia es que podemos ofrecerles protección por sólo el cincuenta por ciento de sus beneficios.

Los empresarios que no han tenido problemas para obtener beneficios en el pasado se niegan en un primer momento. Y entonces sus nuevos amigos les explican:

No creo que entienda que, sin nosotros, podría tener a grupos de derechos civiles boicoteando sus productos por racistas y transfóbicos, a grupos de inversión devaluando sus acciones por no comprometerse con la ESG, y a bancos negándose a ofrecerle préstamos por su apoyo al odio y la desinformación. Nuestro personal de noticias corporativas podría tener que publicar artículos negativos sobre su empresa. Sería una pena ver sufrir a un pequeño negocio tan agradable, cuando estamos aquí para ayudar.

¿Y cómo podría conseguir el empresario esa ayuda?

Sólo tiene que hacer lo que dice el WEF de Klaus Schwab, hacer negocios con nuestros bancos y proveedores autorizados, expresar su apoyo a nuestras causas, y nosotros nos encargaremos del resto. ¡Hasta conseguiremos que los políticos que tenemos en nómina le den las gracias públicamente por salvar el mundo, oiga!

El palo y la zanahoria. Puede que vuelen en jets privados y se olviden de cuántas mansiones poseen, pero, al fin y al cabo, la camarilla del WEF es la mayor colección de matones que el crimen organizado ha conseguido reunir en una misma sala. Está orquestando los planes más eficaces jamás concebidos para obligar a pueblos que antes eran libres a hacer exactamente lo que ellos dicen. Es la Cosa Nostra convertida en la cosa de Klaus. En una época más justa, cualquiera que asistiera a las reuniones del WEF sería detenido por conspiración para cometer chantaje y fraude. En cambio, como los dueños de nuestro futuro han invertido mucho en la elección de los líderes más destacados de Occidente, los presidentes, los primeros ministros, los legisladores e incluso los estados mayores de los ejércitos están encantados de defender su causa.

António Guterres, secretario general de las Naciones Unidas, dijo a su audiencia del WEF que la economía mundial corre un peligro tremendo, mientras que omite señalar que han sido las propias políticas confinatorias del WEF a cuenta del covid y los intentos de utilizar la pandemia como un gran reseteo para que Occidente transite de los hidrocarburos a las energías verdes los responsables de gran parte de los daños. En lugar de utilizar el escenario global para emitir un muy necesario mea culpa a todo el mundo, el jefe de la ONU estaba más interesado en plantear otros dos puntos: 1) las redes sociales que promuevan «información falsa» deberían «rendir cuentas«; 2) los políticos deberían imponer políticas impopulares a sus sociedades por el propio bien de estas.

En esencia, el jefe del órgano de gobierno internacional preferido de los globalistas exige que los líderes nacionales ignoren intencionadamente la voluntad de sus pueblos e implanten un sistema para la criminalización de la libertad de expresiónpara que la disidencia desaparezca mágicamente, como un manifestante en un campo de reeducación. Son las mismas élites del WEF que luegotienen la temeridad de ponerse a predicar sobre la «democracia» y los «valores occidentales».

El presidente de Colombia, Gustavo Francisco Petro Urrego, no tuvo ningún problema en decir en voz alta lo que se suele decir en voz baja. Sentado junto al campeón verde Al Gore, Petro Urrego proclamó que la Humanidad debe «superar el capitalismo» si quiere sobrevivir. Dado que Gore, miembro del Consejo de Administración del WEF, no parecía estar en desacuerdo, parece justo decir que el Club de Davos encuentra más cosas que le gustan en una versión del comunismo controlada por las élites (¿hay de algún otro tipo?) que en un sistema de libre mercado en el que la gente corriente pueda prosperar.

Si todo esto suena salvajemente antagónico con las libertades occidentales, tan duramente peleadas, que priorizan la protección de los derechos y libertades individuales sobre las intrusiones indiscriminadas del Estado, es porque el Foro Económico Mundial ha puesto patas arriba el impagable legado ilustrado de Occidente. Coincidiendo con su última reunión, el WEF ha publicado un informe en el que cita «la información incorrecta y la desinformación» entre los «riesgos» mundiales más importantes. Los miembros del WEF predicen públicamente que las leyes contra la «incitación al odio» llegarán pronto a Estados Unidos, en violación directa de las protecciones de la Primera Enmienda de la Constitución a la libertad de expresión. En la interminable guerra contra el siempre cambiante clima de la Tierra, cada vez son más las voces que abogan por la imposición de «cupos de carbono» individuales. Estos mismos autoritarios impulsan los pasaportes digitales de vacunación, el rastreo de contactos, el uso obligatorio de vacunasexperimentales y los test omnipresentes. Y en línea con la determinación del WEF de que los occidentales pasen a alimentarse con bichos, la Unión Europea ha autorizado ahora el consumo general de grillos domésticos. Censura, vigilancia masiva e insectos: bienvenidos al futuro, si el WEF se sale con la suya.

Ninguno de los vastos programas del WEF para rehacer el mundo de acuerdo con los intereses de sus miembros suena a nada que los occidentales libres pudieran abrazar voluntariamente. Seguramente por eso tantos de los ponentes del Foro instan a la adopción contundente de esas políticas, independientemente del apoyo público. Quizá por eso el Partido Comunista Chino aplaudió recientementeel «espíritu de Davos». Los comunistas reconocen el comunismo cuando lo ven, y a China le gusta lo que ve en la oligarquía globalista de Klaus Schwab.