Baño de realidad y críticas al Gobierno por la gestión del Open Arms

#Política #Inmigración

Racismo bueno, racismo malo (Good racism, bad racism)

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“Todos los blancos están predispuestos genéticamente a quemarse más rápido bajo el sol, de modo que desde el punto de vista lógico sólo son adecuados para vivir bajo tierra, como humildes gnomos”

Por José Carlos Rodríguez

La llegada de Donald Trump al poder ha revalidado la actualidad del racismo. Si bien, según los medios de comunicación, cualquier líder del partido de Abraham Lincoln es automáticamente racista, en el caso de Donald Trump, con un discurso que desborda la pretensión de que la inmigración sea legal y ordenada, se ha ganado el epíteto por sí solo.

Los escribidores más avispados apuntan a la derecha alternativa, un movimiento ciertamente abominable y que tenía puestas sus esperanzas en la llegada al poder del candidato Trump. He de reconocer que, más allá del manejo del lenguaje de internet, con sus piezas mínimas de comunicación, sus mensajes sencillos e impactantes, no sé qué relevancia social tiene. Pero quien le dice a la realidad cómo es en verdad son los medios, y éstos han decidido que es un movimiento poderoso y muy peligroso, pues legitima el racismo.

Ser un hombre o una mujer de progreso exige hacer unas renuncias muy importantes, graves incluso, como la de dimitir de cualquier capacidad crítica. Una vez acallada, el maná progresista es mucho más fácil de asumir, pese a sus contradicciones.

Verbigracia, el racismo. Por un lado debemos rechazarlo. Por otro, forma parte de esa nueva moral que todos debemos aprender y asumir. Si ha de haber una discriminación positiva, ¿cómo no ha de haber un racismo positivo? Es más, necesitamos abrazar con espíritu de progreso, moral por supuesto, un nuevo racismo que fije una prelación de razas, un orden moral genético que nos sirva de guía a la hora de discriminar de forma científica. La propia expresión, discriminación positiva, exige que concurran dos criterios: uno taxonómico (en este caso, la raza), y otro moral (de ahí lo de positiva). No sólo hay que distinguir a los individuos según la categoría a la que pertenecen por su ADN, sino que es necesario aplicar a cada grupo un valor moral de tal modo que la discriminación sea positiva, que cada acto legal discriminatorio nos sitúe en un estadio superior de moralidad pública. En caso de duda, basta con aprender que en esa prelación la última de las razas ha de ser la blanca; con eso es suficiente para ir tirando.

El diario The New York Times, canon de esta nueva moral, ha vuelto a dar muestras de por dónde van los tiros. El NYT vive un momento maravilloso desde el punto de vista comercial. La llegada de Trump al poder ha hecho que aumenten las suscripciones al contenido del periódico, que vive la crisis de la prensa desde una cómoda bonanza. Esta situación le permite ampliar su plantilla, y el lunes 30 de julio incorporó a Sarah Jeong. Jeong es una periodista especializada en tecnología. Ha pasado por Vice, The Verge, The Guardian o Forbes, que entre sus numerosas listas tiene una para los menores de 30 que destaquen en su industria (30 under 30), incluyó a Jeong en la lista del año pasado de medios de comunicación.

Tiene un currículum brillante, y con Jeong el NYT quiere reforzar su sección de tecnología. Ahora bien, el medio ha sido criticado por la decisión de contratarla, y no es por su pericia periodística, sino por su ideología. Sarah Jong es conocida por su izquierdismo y por su racismo igualmente militantes. The Federalist ha recabado varios de los juicios morales de Jeong, que no dejan lugar a dudas: “Todos los blancos están predispuestos genéticamente a quemarse más rápido bajo el sol, de modo que desde el punto de vista lógico sólo son adecuados para vivir bajo tierra, como humildes gnomos”. Desde el punto de vista racista, este tuit es irreprochable, pero es cuestionable que una periodista volcada a la información tecnológica no tenga en cuenta que el hombre ha arbitrado infinidad de ingenios para protegerse del sol.

Para resarcirse de esa metedura de pata con la ciencia, Jeong recoge también un gráfico que mostraría una correlación entre ser blanco y ser horrible (“awful”). Aunque, reconozcámoslo, el gráfico no responde a más realidad que a la mente progresista y racista de la propia periodista del NYT.

Y así podríamos seguir poniendo un ejemplo tras otro. Como ese tuit en el que dice: “En teoría no se puede ser racista contra los blancos, pero jajaja cómo describir el extraño rumor del olor a perro”. La referencia al olor de los blancos es de primero de racismo, pero lo interesante es lo primero que dice: “En teoría no se puede ser racista contra los blancos”. O, dicho de otro modo, puedes dividir a las personas en función de su raza y mostrar tu odio hacia los que pertenecen a una en particular, siempre que sea de raza blanca; en ese caso, no es racismo. Es la misma concepción que hay detrás de la expresión “ser una persona racializada”. Alguien “racializado” es quien no sea blanco. Y, por tanto, tenga una identidad racial portadora de agravios históricos y de unos derechos que van más allá de la vieja concepción liberal de la persona. El derecho, por ejemplo, a ser discriminado a su favor.

El diario The New York Times ha defendido su derecho a contratarla. Lo tiene en plenitud. Y ha defendido la profesionalidad de Sarah Jeong, que en realidad nadie pone en duda. El diario no tiene mayor problema con el racismo alegre y desenvuelto de la periodista. Cabría pensar que, puesto que son opiniones que nada tienen que ver con la tecnología, el NYT simplemente se pone de perfil, pero no es el caso.

Muy recientemente el diario despidió a otra periodista, Quinn Norton, también de la sección de tecnología, por su relación con el racismo. Es una relación indirecta, ya que el diario no cita ninguna opinión de Norton que sea racista. Lo que alega el diario es que ella ha reconocido ser amiga de Andrew Auernheimer, que trabaja para el diario neonazi The Daily Stormer.

En una sociedad abierta se entiende que dos personas sean amigas, o tengan cualquier tipo de relación personal, comercial o profesional, aun cuando tienen formas distintas de pensar. Sensu contrario, ser amigo de una persona que no piensa como tú no la convierte en alguien indeseable. Excepto, claro, para el NYT que explicó en una nota que al conocer la relación entre ambos “sobre esta base, hemos decidido ir por caminos separados”.

Si el NYT tiene escrúpulos por relacionarse con una amiga de un racista, pero no los tiene contratando a otra, ambas para la misma sección, es evidente que el diario asume uno de los racismos como indeseable, pero el otro como perfectamente asumible.

Es la vuelta a la barbarie moral, revestida de progresismo.

Foto LoboStudio Hamburg

HAROLD & WILSON FRIEND’S: «Stuart and Matilda go Boating (Stuart y Matilda van a navegar)». Vídeo con música

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Bueno, en un principio dudé de si postear esto como post sobre música, sobre la canción, o de animalitos, pero como los protagonistas son esos adorables pequeñines amiguitos de Harold y Wilson, al final me decidí por el tema animalitos.

KIM BEGGS
KIM BEGGS.

Pero el caso es que el vídeo lleva de fondo un bonito tema y desde luego, les ha quedado genial; los dos animalitos paseando en el barquito y la canción de fondo. Se trata de una canción típica del folk norteamericano y canadiense, de las que se usan sobre todo para cantarles a los niños, muy suave, lentita y acariciadora, con una instrumentación muy simple, de guitarra acústica, contrabajo, batería y violín, en el que este último tiene un gran protagonismo. Su autora e intérprete es la cantante canadiense Kim Beggs, de la que no encuentro información en español (lo mismo es culpa mía que no busco bien), titulada «Pieces of Sun» (Trozos de sol), incluida en su álbum «Streetcar Heart», publicado en 2004, de una lírica maravillosa, que contiene 15 temas, siendo este que nos ocupa el corte nº 12 del mismo.

Tampoco he podido conseguir una traducción al español, por lo que doy una traducción del traductor de Google, que remedio, pero como es una canción muy sencillita, tampoco hay gran problema.

Forman parte de este maravilloso tema:

Kim Beggs – voz, guitarra acústica 
Bob Hamilton – contrabajo 
Moritz Behm – violín 
Lonnie Powell – batería 
Anne Louise Genest – voz 

Y, ¡¡dentro vídeo!!. Insisto, la música, con las imágenes de naturaleza y la parejita de ratoncitos paseando en el barco está realmente GENIAL.

Today I felt pieces of sun 
Cuttin’ through my skin 
Cuttin’ through my bone 

There’s a little room back there 
It doesn’t get much sunshine 
No door, no deadbolt 
No window to fly through 

Seems like there’s no way in 
How you gonna get there my friend? 

Today I felt pieces of sun 
Cuttin’ through my skin 
Cuttin’ through my bone 

There’s a little treasure in there 
No one’s really seen it 
No map, no riddle 
No rumour, no hearsay

Hoy sentí pedazos de sol 
Cuttin ‘a través de mi piel 
Cuttin’ a través de mi hueso 

Hay un poco habitación allá atrás 
No hace mucho sol 
No hay puerta, no hay cerrojo 
No hay ventana para volar 

Parece que no hay forma de entrar 
¿Cómo vas a llegar mi amigo? 

Hoy sentí pedazos de sol 
cortando mi piel 
cortando mi hueso. 

Había un pequeño tesoro allí 
Nadie lo había visto realmente 
Sin mapa, sin acertijo 
Sin rumores, sin rumores

Y si… (porque siempre hay más de una versión de la misma historia) by mabm

Avatar de mabmTEJIENDO LAS PALABRAS

Sin nombre.png Imagen de Pinterest modificada con gimp

Y ¿si las historias que nos contaban de pequeños tuvieron un final distinto al que estaba escrito en los cuentos?

Y ¿si la Bella durmiente, tras el beso del príncipe azul, se hizo la dormida porque más que el de un príncipe prefería el de una princesa?

Y ¿si fue la propia Blancanieves quien le ordenó a su madrastra que envenenara la manzana para dar un escarmiento a la manada de los siete, aunque quizás fueran cinco, enanitos que le destrozaron la vida y ante lo que el administrador del reino hizo la vista gorda?

Y ¿si Barba azul era un fanático religioso que guardaba bajo llave los cuerpos de sus esposas e hijas víctimas de un crimen de honor?

Y ¿si Caperucita roja se hubiera enamorado del lobo y juntos hubieran tramado todo ese ardid del armario para quitarse de en medio a…

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¿VERDADERO ISLAM O ISLAM VERDADERO? ELIGE!! (TRUE ISLAM OR TRUE ISLAM? CHOOSE!!)

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El surgimiento de ese monstruo político, militar y religioso que es el Estado Islámico en Siria y en Irak (el llamado Califato o “Daesch” en árabe) no es más que el último episodio de una ofensiva en todo el mundo de un islam que vuelve a sus orígenes, que regresa para mejor progresar. Al igual que las erupciones solares y los volcanes dormidos, el islam (sobre todo sunita, es decir original) ha entrado en una fase de despertar, es decir de vuelta a su verdadera naturaleza que es totalitaria, conquistadora, intolerante y violenta.

¿Verdadero o falso islam?

En todas partes la tensión sube: jóvenes franceses fanatizados se enrolan en las filas del Estado Islámico, ataques de Hamás en Israel, talibanes afganos cometiendo atentados, masacres de no musulmanes perpetrados en Nigeria y en Kenia, caos terrorista diario en Bagdad, bandas armadas que asolan a Libia y al África sahariana, etc… La lista es interminable. El 90 % de las guerras civiles, enfrentamientos armados y atentados terroristas en el mundo tienen como denominador común al islam. ¿Simple coincidencia?

Frente a esas atrocidades (sobre todo las del EI), a esa barbarie sin nombre, a este salvajismo bestial, hay que hacerse algunas preguntas. No basta con decir: “Todo esto se comete en nombre del islam, pero… ¡no es el islam, no el verdadero islam!”, según la versión oficial políticamente correcta incesantemente repetida. ¿Quién se puede creer eso?

Imaginemos que se masacra masivamente a gente en el mundo, que se fomente a gran escala guerras civiles en nombre del budismo, del cristianismo, del judaísmo, del taoísmo o de cualquier otro “ismo”. Nos haríamos legítimamente algunas preguntas. ¿O no? Se asesina, se mata, se masacra, se tortura, se saquea, se incendia, se destruye, se viola, se ponen bombas, en breve: se hace correr la sangre a chorros… en nombre de Alá el misericordioso y de su simpático profeta, ¿y no habría ninguna relación de causa a efecto? Es cuanto menos extraño y singular, ¿verdad?

Hay que acabar con esta gigantesca hipocresía del “¡No se trata del verdadero islam!” Pues se trata en realidad del retorno del verdadero islam, tal como fue practicado en sus orígenes por Mahoma y sus sucesores. Esta increible indulgencia, cegada por la ingenuidad de las élites occidentales hacia esos crímenes perpetrados en nombre del islam (en realidad: por el islam) se parece, en peor, a la indulgencia que se manifestó en su tiempo por los crímenes masivos del comunismo estaliniano, maoista, albanés, camboyano…. No era el comunisno el culpable, sino era una “deriva”… Siempre el mismo sofisma.

Como está demostrado más allá de toda duda, las violencias y las ejecuciones sanguinarias, las masacres de poblaciones civiles consideradas infieles, entre ellas los chiítas, la muerte reservada a los apóstatas, los saqueos, etc, son una obligación para todos los musulmanes que actúan de acuerdo a la sharia. Las crucifixiones, praticadas a diario por el Califato en Siria e Irak corresponden plenamente a un castigo perfectamente en regla con el islam (sura 5, versículo 33). Muchos otros versículos abundan en esa dirección.

Debilidad intrínseca del islam “moderado”

Existen en sectores de la opinión pública esclarecida y culta de distintos países musulmanes fracciones de la población que rechazan horrorizados el islam radical. Pero es el árbol que esconde el bosque. Ciertamente, los musulmanes luchan entre sí y existen muchos “musulmanes moderados” antiislamistas. En Egipto, el mariscal presidente Abdel Fattah al-Sissi está erradicando a los Hermanos Musulmanes. Los régimenes de varios países musulmanes luchan contra el islamismo. Estas observacones deben ser matizadas por dos hechos: en primer lugar, hay vuelcos de situación totalmente espectaculares, como por ejemplo los militares iraquíes del antiguo ejército de Sadam Husein, salidos del partido laico Baas, que ahora forman los cuadros del ejército fanatizado del Califato, el Estado Islámico en Siria e Irak. Después, en todo el mundo musulmán y hasta en Francia, se asiste a una subida de la radicalización extremadamente preocupante. En siliencio se aprueban las bárbaras brutalidades del Califato, o incluso cada vez más abieramente. Es el síndrome del estadio de fútbol: los jugadores son pocos, pero en las tribunas los hinchas son innumerables.

Y no hablemos del doble juego de Arabia Saudita y del régimen turco del sátrapa Erdogan. Los régimenes que luchan contra el islamismo y sus facciones terroristas no lo hacen por convicción ni por ideal, sino para preservar su poder de casta en la cumbre del Estado. Los que están a su mando pueden fácilmente volverse en contra en cualquier momento.

Las razones de este fácil vuelco de los espíritus y de la radicalización se encuentran en la propia naturaleza del islam, en el corazón del Corán. Se puede perfectamente tener una interpreteción violenta y fanática del cristianismo. Ese fue, hasta la Inquisición y Savoranola, a veces el caso en la historia, aunque muy raramente. Pero es imposible encontrar el en Nuevo Testamento textos que incitan a la violencia y a la intolerancia. Estas interpretaciones del cristianismo son fácilmente recusables y asimilables a unas derivas cismáticas. Pasa lo contrario con el islam en que la interpretación tolerante es lo que puede ser acusado de cismático.

En efecto, el Corán y los hádices y la jurisprudencia desde hace siglos validan explícitamente la intolerancia y la violencia. Luego, no hay distancia entre los comportamientos bárbaros a los que asistimos y la enseñanaza religiosa y su prolongación jurídica. La cristiana pakistaní Asia Bibi (que está en el “pasillo de la muerte”), acusada sin pruebas de blasfemias por los tribunales oficiales de su país miembro de la ONU, no parece conmover a los Occidentales. Todos los países que aplican poco o mucho la ley islámica, violan permanentemente la Carta de las Naciones Unidas y la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Pero preferimos diabolizar a Putin o a los israelíes.

Extensión del terreno de las metástasis

Con el nacimiento de este Califato EI, acabamos de asistir a un precedente extremadamente grave con un fuerte poder de fascinación sobre todo el mundo musulmán. El EI dispone de un vasto territorio, de un ejército y de enormes recursos económicos. Aunque acabara por ser vencido (no es cosa segura) hace soñar, da ejemplo, concita la admiración y atrae a numerosos voluntarios de todo el mundo. La responsabilidad norteamericana es aplastante con la diplomacia y el belicismo infantiles de Washington que han incendiado al Próximo Oriente desde el año 2003. Pero sin todo eso, el caos también hubiera acabado por instalarse en la región.

Podemos apostar, sin arriesgarnos a equivocarnos, que los movimientos armados como el Estado Islámico se van a multiplicar en todas partes como metástasis. Eso ya ha empezado. Pero lo más inquietante, es que Estados como Pakistán (que dispone de un arsenal nuclear) pueden radicalizarse. El siglo XXI será inevitablemente el siglo del enfrentamiento global con el islam.

Es muy difícil y poco creíble el explicar a un musulmán o a un converso que no hay que tomar al pie de la letra las numerosas suras del Corán que llaman explícitamente a la yihad, sino que hay que “reinterpretarlas” en un sentido humanista. El problema del islam es que todo está en su genética, en su software fundador, en su ADN. Su mensaje, su ideología, son muy claros y su dinámica expansiva también. En historia ocurre como en química celular: hay programas.

En Europa Occidental, y particularmente en Francia, la agitación del Próximo Oriente va a tener ineludiblemente efectos de radicalización sobre una población joven musulmana en pleno crecimiento demográfico. Este fenómeno tendrá dos consecuencias: las reivindicaciones de islamización de trozos enteros de territorio con la capitulación de las autoridades (en eso estamos ya), y la multiplicación de disturbios, de violencias, de actos terroristas. Todavía no hemos visto nada en comparación de lo que está por venir. Por lo menos, esas hipótesis más que probables provocarán un despertar de los europeos y su toma de consciencia de que son agredidos en su propia tierra.

Amenazas en Francia

Las autoridades blandas que nos gobiernan en Francia han puesto en marcha mecanismos de “vigilancia” para detectar a los jóvenes que caen en el fanatismo islamista. Cerca de 2.000 (entre ellos muchos conversos) han ido a combatir en Siria, o mejor dicho a perpetrar masacres. Se hace otro tanto, sin éxito, en las prisiones, para contrarrestar el proselitismo (el 60 % de los internos son musulmanes) donde las propagandas se intensifica, paralelamente con Internet. Pero nos ocupamos de la consecuencia, no de la causa. La causa, es el islam y su enseñanza literal.

Los barrios de la inmigración son explosivos. Se perfilan guerras civiles en el horizonte. El salafismo se propaga en las “banlieues” con el apoyo de algunas mezquitas. Por cada red fundamentalista desmantelada, surgen decenas más. La radicalización islámica se propaga en las cárceles, ya que islam y delincuencia hacen una buena pareja. Y teniendo en cuenta la impunidad judicial actualmente vigente, la represión del Estado francés es poco menos que la picadura de un mosquito.

Pero la islamización de Francia cuenta con sus colaboradores, pagados o ad honorem, no sólo en la izquierda que coquetea con el movimiento terrorista Hamás y quiere reconocer unilateralmente el Estado palestino, sino también a esa derecha que sólo reconoce tener dos enemigos: la “islamofobia” y el Front National. Sin comentarios.

El problema es el siguiente: en los programas de TV, en todos los medios, nos repiten que hay que distinguir entre “islamismo” e “islam”. Las autoridades musulmanas, gobernadas por la hipocresía, van evidentemente en ese sentido, frotándose las manos.

Regreso a la realidad: el barril de pólvora

Según René Marchand, islamólogo y arabófono, la religión mahometana representa la forma más perfecta de totalitarismo, mucho antes que los movimientos políticos del mismo género del siglo XX. Esta palabra (totalitarismo) no debe ser considerada de manera peyorativa, sino descriptiva. Para los musulmanes, la fe se confunde con la ley. La existencia privada, la vida cívica y política, la vida religiosa, se fusionan en una totalidad. El pensamiento personal no tiene ni libertad ni autonomía según las prescripciones coránicas. El objetivo es la homogeneización de la humanidad en un corsé de sumisión uniforme, autoria, que excluye toda libertad y creatividad. Es por ello que esta visión del mundo, a la vez violenta, intolerante y simplificadora, ha seducido en Europa a una cierta extrema izquierda porque representa (de manera aún más radical) similitudes con el totalitarismo comunista marxista.

El islam es un barril de pólvora bajo nuestros pies occidentales. En Francia la mecha está incluso encendida. A causa de una inmigración masiva, millones de musulmanes residentes en Europa, y en Francia en particular, están bajo la influencia de un islam cada día más hostil y agresivo. Los cristianos de Siria y de Irak, perseguidos y lúcidos, nos advierten con su tragedia acerca de lo que nos podría ocurrir si persistitmos en nuestra ceguera y nuestra inconsciencia.

No hay una “lectura guerrera del Corán”, únicamente hay una lectura del Corán y punto. El Corán es un texto simple, claro y directo, que no se presta a ninguna interpretación turbia o rebuscada. Salvo que se reniegue a sí mismo, el islam no puede someterse a ninguna autocrítica. Debe vencer totalmente, someter o desaparecer. Su poder es su voluntad inquebrantable y su memoria. Su debilidad (al igual que la del comunismo) es que acaba por asquear hasta a sus propios adeptos cuando es aplicado y se impone.

Ya es tiempo que una tormenta apague la mecha y reviente el tonel.

FUENTE: ISLAMISMO ¿RADICAL?

Mensaje de Israel a Europa: “No trabajen con Irán”

#StopIslam

HAROLD & WILSON: «Pura ciencia»

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RESPUESTA A LA CARTA A LOS MEDIOS DEL PRESIDENTE QUIM TORRA.

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El actual presidente de la Generalitat de Cataluña, Quim Torra, títere del trotamundos Carles Puigdemont, envió ayer una carta a varios medios de comunicación catalanes titulada Como un solo pueblo contra el fascismo’. Probablemente ni él mismo se da cuenta, pero pedir ya en el título comportarse ante un fenómeno, el que sea, como un solo pueblo, trae implícito que, hoy en día, el pueblo catalán está dividido. Y tiene razón. Él mismo es uno de los responsables.
El escrito es de una hipocresía palmaria. Denuncia unas supuestas agresiones fascistas con la clara intención de identificar con esta ideología los defensores de la hispanidad de Cataluña, señalando especialmente a los que combaten el nacionalismo retirando la suciedad amarilla del espacio público, a la vez que presenta a los separatistas como ejemplos de virtud, pacifismo y baluartes de la democracia. Cómo diría el exministro Trillo, ‘manda huevos’. Desmontaremos en este artículo las mentiras y las medias verdades del señor Torra, a quien agradecemos, también, que inconscientemente nos ayude a comprender mejor cómo funciona el nacionalismo y el proceso impulsado por las élites parasitarias de Cataluña.
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La buena tarea de los GDR. Lo que de verdad molesta a los nacionalistas.
TORRA: «No tenemos que combatir tan sólo una concepción antigua, monárquica y autoritaria de la cosa pública, sino que tenemos que combatir la mentira, el engaño y, más peligroso que nada, la tergiversación de las palabras. Ya lo sabemos: el lenguaje es poder y quien lo controla o quién es capaz de manipularlo, tiene capacidad para cambiar la percepción de la realidad».
Tenemos que darle aquí parte de la razón a este señor. Y decimos parte y no toda porque pretende engañar cuando obvia que son los suyos, precisamente, los maestros de la manipulación de las palabras. Los «procesistas» lo saben bien: Ellos llevan años y años, y de forma agudizada desde el inicio del proceso, manipulando el lenguaje y tergiversando las palabras. Así es cómo han conseguido establecer el marco mental social y, por lo tanto, establecer las reglas del juego. Incluso los contrarios a la secesión de Cataluña utilizan palabras designadas por los separatistas. La ingeniería social nacionalista ha creado toda una serie de conceptos para llevar la iniciativa, presentarse como demócratas perseguidos y desprestigiar a los catalanes fieles, y lo han conseguido: mandato democrático, presos políticos, voluntad popular, fascistas, ultras, parada del país, proceso, derecho a decidir, exiliados… Todo obedece a una muy bien calculada estrategia de comunicación, con la que sin duda han pasado por encima de los contrarios a la secesión.
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El nacionalismo ha creado una serie de conceptos para establecer el marco mental de la sociedad.
TORRA: «Hemos visto estos últimos meses y me atrevo a decir estas últimas semanas un incremento notable de las agresiones, amenazas, intimidaciones y violencia fascista a casa nuestra. Unos grupos de individuos agresivos han querido atemorizar los activistas por la libertad de los presos políticos y el regreso de los exiliados».
Antes que nada, el señor Torra no da ningún dato: ni número de denuncias, ni número de heridos, ni número de detenidos. ¿Cómo es posible, si realmente ha existido este incremento notable de las agresiones, según sus propias palabras? Lo que sí hemos visto, y está al alcance de cualquiera en internet, es un aumento palpable de la tensión entre catalanes debido a lo que ha llegado a convertirse en una verdadera guerra propagandística. Unos ponen basura amarilla y otros, más sensatos, la quitan. Y es que con esto no contaban, está claro. Todo este clima de tensión que, puntualmente, puede acabar a puñetazos (y gracias) es mérito exclusivo del nacionalismo. Esto no existía, fuera de hechos puntuales, hasta que ustedes han llevado a cabo un verdadero golpe de estado pasando por encima de la mitad de la población, violando descaradamente las leyes nacionales e incluso el Estatuto de Cataluña y tratando de imponer la maldita república porque les da la gana. No lo dude, señor Torra: Estaremos siempre enfrente suyo y de su proyecto totalitario. Siempre.
Ahora, tratar de identificar a los que se encargan de dejar nuestra casa limpia y pulcra, los llamados GDR (Grupos de Defensa y Resistencia) y otros, con el fascismo, es un ejercicio de manipulación del lenguaje y una mentira como un piano de gorda. Lo que les molesta a ustedes es la rebelión cívica contra el abuso y la ocupación del espacio público, y por eso tratan de desprestigiar a los GDR mientras calla ante las actuaciones violentas e intimidatorias, estas sí demostradas, de sus CDR. Hipocresía nacionalista pura y dura.
Le recordamos también que los políticos que están en prisión lo están, preventivamente, por graves delitos que atentan contra la paz social y el bien común, no por motivos políticos. La prueba es que usted, que es un fanático separatista, es presidente (de paja) de la desprestigiada Generalitat de Catalunya, no está en prisión. Y aplique el razonamiento a los cobardes que prefirieron huir antes de que dar la cara.
TORRA: «La policía catalana tiene que hacer su trabajo. No lo tenemos que situar en el centro del debate político».
Pero qué morro, oiga. Ahora, después de utilizar descaradamente a los mossos para permitir un referéndum ilegal, después de utilizarlos para espiar y controlar a la disidencia, con el mayor Trapero pendiente de un juicio que puede comportarle años de prisión, ahora dice usted que no se tiene que situar los mossos al centro del debate político. Pues mire, haberlo pensado antes. Muchos pensamos que la policía autonómica es un cuerpo desleal que no está al servicio de todos los catalanes, sino de un proyecto político totalitario. Puntualizamos, eso sí, que hay agentes que son excelentes profesionales que saben separar sus opiniones políticas de su trabajo. Lástima que no sea la tónica general.
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¿La policía de todos?
TORRA: «Es evidente que el Estado español no ha hecho limpio de este magma fascista y que la transición no hizo un corte seco con el pasado».
Y tiene toda la razón. Su partido, CiU o cómo se diga ahora, puede dar cuenta de esto. De los 219 alcaldes que había a Cataluña al morir el general Franco, 95 se presentaron después a las elecciones por su partido. Calle, hombre, calle, que no le conviene hablar.
TORRA: «Pido a todos los partidos políticos catalanes y españoles que condenen enérgicamente la violencia de estos grupos fascistas contra los independentistas… No hace falta ser independentista para actuar con contundencia contra los violentos».
Y nosotros le pedimos que no calle ante las agresiones, amenazas e intimidaciones por parte de sus amigos separatistas hacia los catalanes hispanos. No hace falta ser patriota español para actuar con contundencia contra los violentos, ¿verdad?
TORRA: «Nadie, ni aquí ni en el mundo, duda del carácter completamente pacífico movimiento independentista que estos últimos años se ha expresado en la calle con una pulcritud y civismo ejemplar».
No se puede ser más falso y más hipócrita. Las agresiones, amenazas e intimidaciones son continuas. Inés Arrimadas no puede andar tranquila por muchos pueblos de Cataluña, sedes de partidos políticos o asociaciones no nacionalistas son continuamente atacadas (pintadas, destrozos, excrementos…), se producen ataques personales e intimidaciones incluso en domicilios de particulares, los jóvenes de SCC no han podido nunca hacer ningún acto a la UAB sin protección policial, la quema de banderas españolas, fotos del rey o del juez Llarena (que no puede ni cenar sin ser perseguido) es habitual… son sólo algunos ejemplos, pero la lista es larga. Es usted un mentiroso, señor Torra.
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Rivera amenazado.
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La revolución de las sonrisas
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Obsesiones del separatismo.
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Sin comentarios.
Presidente Torra, usted manipula las palabras cuando califica de fascistas a los que quitan los lacitos. Usted las manipula cuando habla de presos políticos, exiliados y activistas y luchadores por la libertad. Usted miente cuando generaliza señalando a los GDR como violentos. Usted calla cuando la violencia viene de su lado siendo, cuando es (en teoría), presidente de todos los catalanes. Usted quizás no se da cuenta, pero el «proceso» y su proyecto de republiquita están dentro del fascismo que los descontaminadores de churros amarillos. Y sobre todo, señor Torra, usted, que es un creador de odio, no está legitimado para dar lecciones. Usted, que ha dicho cosas como estas sobre los españoles, lo mejor que puede hacer es callar:

«Los españoles sólo saben expoliar».

«Vergüenza es una palabra que los españoles hace años que han eliminado de su vocabulario».

«El fascismo de los españoles que viven en Cataluña es infinitamente patético, repulsivo».

«Ahora miras en tu país y vuelves a ver hablar las bestias. Pero son de otro tipo. Carroñeros, víboras, hienas. Bestias con forma humana, aun así, que destilan odio».

Para acabar, sólo decirle que es un placer recordarle que USTED TAMBIÉN ES ESPAÑOL. ¡Enhorabuena, presidente! No todo el mundo tiene este privilegio.

¡Y encima cachondeo…!

COBAYASCOMIC12

Civilización perdida: ¡Esto sí que era un taxi!

Avatar de Kaw-djerContra la ley "antitabaco"

No estoy cumpliendo. No estoy desconectando. La Red sí que es una adicción.

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