Alertas y miedos sanitarios. Por el Dr. Luis Miguel Benito de Benito

Por: LUIS MIGUEL BENITO DE BENITO.

Esa ha sido la tónica habitual de los titulares de la prensa. Todas las noticias del ámbito sanitario en los últimos meses han sido para «alertar», «advertir», «temer», «no bajar la guardia», «vienen cepas», «habrá recortes», «aparecen resistencias», «prevén desabastecimiento», «faltarán recursos», «aumentan peligros»,… Los psicólogos «advierten» del aumento de suicidios, del deterioro mental y la mayor inestabilidad emocional de la población ante el incesante bombardeo de noticias de corte negativo que conducen a la sensación, consciente e inconsciente, de que no hay nada que hacer, que todo está perdido, que la maldad impera sobre la tierra.  

Los médicos se deprimen ante el flujo creciente de pacientes con efectos secundarios que no supieron ver o no quisieron advertir. Muchos tratan de jubilarse de forma anticipada o, ante el anuncio de recorte de su pensión si lo hacen, estiran lo que pueden su sexta década encadenando baja tras baja por cuestiones médicas entre las que sobresale el cansancio, el hastío, el miedo y la depresión. Otros más jóvenes se fugan al extranjero en un intento por cambiar de identidad, olvidando el pasado, y mejorar el poder adquisitivo en un país donde se pague mejor que aquí. España dice haber perdido este último año 2200 médicos por estos motivos, si bien su ausencia queda camuflada por la llegada de otros titulados en países extranjeros a los que se les homologa su titulación cada vez con menos requisitos… lo cual ya empieza a ser percibido por los usuarios de la sanidad. Menos cantidad y peor calidad de los servicios asistenciales, controlado el mercado por una creciente trama de seguros médicos que pagan de manera miserable a los que atienden a los pacientes cada vez con más desidia, porque evidentemente, nadie da duros a peseta (expresión que ya cada vez entiende menos gente).  

Si en la prestación de servicios médicos el panorama sanitario no se muestra muy alentador, la situación se agrava si atendemos a los parámetros de salud de la población. Entre todos ellos, el más alarmante es ese ya reconocido incremento de mortalidad con el que mes a mes y desde hace un año se registran oficialmente: se muere más gente, mucha más gente, de la que debería morirse según años anteriores… y ninguna autoridad da explicación de ello. La prensa ya no puede por menos que hacerse eco de este dato, que, junto al descenso de la natalidad, está llevando a un crecimiento negativo de la población. Cada vez somos menos los habitantes de este país, algo que también queda parcialmente maquillado por el aflujo incontrolado de inmigrantes que hacen el relleno demográfico de cara a próximas elecciones. El modelo social de la España que conocíamos desaparece inexorablemente en el próximo decenio. 

Los políticos conocen estos datos, son públicos. Lo único que les preocupa es pergeñar a quién «cargarle el muerto», ya que es evidente que se espera que los haya -porque ya los hay, y muchos- sin explicación. Alguno me ha reconocido que de esta manera se ajustan esas necesidades médicas: al haber menos ciudadanos, no hacen falta tantos recursos. De sobra saben que hay una sobremortalidad que cada mes se incrementa respecto al mes anterior. Es el objetivo de sus amos, reducir la población. Acaso las vacunas, esas de las que nadie se atreve a señalar como causa, están ya haciendo el efecto que pretendían. Cada vez aparece reflejada esa vinculación en más informes médicos, cada vez las funerarias registran más la condición de vacunado de los finados, porque la mayoría de esa sobremortalidad ya no pasa por los hospitales, va directamente a caja. No llevamos ni dos años del experimento y aquí están los frutos. Atentos a los ataúdes blancos cuya presencia está despegando apenas un año después: que no le desvíen la atención con guerras, recortes energéticos y cambios climáticos. La que sea que circula por la mayoría de los cuerpos españoles está haciendo su efecto y no son solo dismenorreas, alopecias, endocarditis, ictus o trombosis. Pregunten a los expertos por su eficacia, pregunten a las autoridades por su seguridad y reflexionen sobre qué necesidad había antes de pedir responsabilidades.  

He tenido que apartarme un poco del trabajo habitual, cambiar un tiempo por otro, para poder reunirme con colegas con los que compartir experiencias y ver cómo reinventar la medicina. No podemos quedarnos sin más lamentando ese bárbaro desajuste necesidades-medios que se atisba a corto plazo y que llevará a la desesperación a los que queden vivos. Ya que no hemos sabido estar a la altura de nuestro deber de advertir del daño, hay que afrontar la obligación de rescatar del miedo a todos los que quieran seguir siendo libres, a quienes deseen vivir sanos y felices. Es momento de construir cuando todo se desmorona. El momento de sujetar con abrazos a los que pretenden arrebatar al pozo de la desesperación los enemigos de la patria. 

The Beatles:The Touring Years/Ron Howard/2016/R. Unido/7,5/Amazon,Movistar+. Filmin/7,5

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beatles_eight_days_a_week

I Want To Hold Your Hand‘ [1963]. The Beatles interpretan la canción en The Ed Sullivan Show, el 2 de septiembre de 1964. Compuesta por  por John Lennon y Paul McCartney. De la banda incorporada a la película. Vía TheBeatlesVEVO. Cartel estadounidense del film, diseñado por Gravillis Inc., vía IMPawards.

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TÍTULO The Beatles: Eight Days a Week – The Touring Years
AÑO
2016
DURACIÓN
120 min.Trailers/imágenes
PAÍS
Reino Unido
DIRECTORRon Howard
GUIÓNMark Monroe (historia: P.G. Morgan) con la colaboración de Yoko Ono Lennon,Olivia Harrison y Giles Martin
MÚSICAVer banda incorporada
FOTOGRAFÍAMichael Wood
REPARTOThe Beatles, promotores, colaboradores, comentaristas y testimonios de Richard Lester, Elvis Costello, Whoopi Goldberg o Sigourney Weaver, entre otros.
PRODUCTORA
La película, después de los títulos de…

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¡Los obispos españoles vuelven a atentar contra la Iglesia y sus feligreses!

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Los obispos apoyan a Irene Montero y desprecian a la ciudadanía. Han abrazado el comunismo que alienta desmesuradamente el «antipapa», Francisco.

ObisposLa Iglesia se cae a pedazos por los ‘cabestros’ que la desgobiernan, desde Francisco hasta el último obispo circense.

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¡Aquí te explico qué es un mamerto!

La falsedad del PSOE esconde hasta lo que entiende por «verdadera igualdad»

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Verdadera igualdad: «Quienes más pagan han de ser quienes más derechos tengan» (Josep Borrell)

ImpuestosEl desconcierto socialista sale a la luz cada día. La desvergonzada actuación de socialistas y comunistas no conoce límites.

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¡Hay que desmontar el Estado socialcomunista!

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Coño

DerogarSin duda, lo más urgente es derogar las nefastas leyes ideológicas que arruinan a nuestra sociedad.

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Lo que se está viniendo contra la democracia y nuestra libertad. Por Gusarapo

Lo que se está viniendo contra la democracia y nuestra libertad.

«Qué podíamos saber nosotros de lo que iba a venir. Qué podíamos saber nosotros de lo que es la vida, la democracia y nuestra libertad»

Ayer por la mañana me encontré en la calle con un conocido. Eran las ocho. La ciudad comenzaba a desesperezarse, el centro estaba vacío.

Este caballero, de oficio indefinido pues se dedica a muchas cosas y a ninguna, es muy inquieto y avispado. Se mueve mucho y factura mucho más. Compra, vende, intercede, invierte en aquello, sea lo que sea, en lo que vea la posibilidad de ganar un duro. Y le va mejor que bien.

Estaba enfurruñado y ofendido con nuestros convecinos por dormilones, perezosos y vagos. Con la mayoría de ellos. No comprende cómo es posible que la ciudad no esté en pleno funcionamiento desde el primer minuto de la mañana. Aunque habría que saber cual es esa primer hora, porque para cada uno será una, evidentemente.

Y por otra parte, habría que tener en cuenta que la mayoría de los negocios que hasta hace poco había en la zona en la que nos encontrábamos, han cerrado, por lo que difícilmente puede haber alguien abriendo, entrando, saliendo, entregando, recogiendo, o simplemente barriendo el trozo de acera que hay delante de cada una de sus puertas.

Una costumbre ésta, la de barrer delante de la puerta, que además de limpiar pretendía expulsar la mala suerte del hogar o negocio, a decir de otro conocido mío, experto en conocimientos inútiles.

Hay una expresión francesa, «balayer devant sa porte«, barrer delante du la propia puerta, que parece ser que nuestros vecinos del Norte utilizan cuando alguien lejos de reconocer y corregir sus propias faltas, pretende dar consejos, lecciones, o corregir las faltas o errores de los demás. Más o menos como nuestro «ver la paja en el ojo ajeno, y no ver la viga en el nuestro«.

Estuvimos conversando unos minutos sobre algunas noticias de la actualidad, o más bien debería decir que me estuvo poniendo al tanto de ciertas cosas que me he perdido durante los últimos dos meses por mi forzoso retiro campestre estival.

La mayoría de los temas de los que me informó eran cuestiones relativas a las ocurrencias -malas o pésimas- de los políticos, nuestros muy amados políticos, esos que nos malgobiernan desde todas las posiciones, ya sean locales, autonómicas, nacionales y de cualquier signo, porque hay que ver las ideas peregrinas de la mayoría de ellos, y que casi siempre, en casi todos los casos, suponen un coste para el ciudadano contribuyente.

Me informó del estudio y recuperación de vías pecuarias y la aprobación de la primera partida económica para su ejecución. Los mismos que durante decenios han hecho caso omiso a veredas y cordeles, o incluso han permitido su usurpacion o destrucción, ahora se muestran defensores y recuperadores de su uso, aunque no para el ganado, porque ya se ocuparon durante esos mismos decenios de constreñir y acabar con la conducción del ganado por esas mismas vías y con la trashumancia y con muchos ganaderos, sino para su disfrute por paseantes humanos.

Tal vez estén acertados en este asunto, los políticos, viendo que el español medio se ha convertido en oveja y la sociedad en un gran rebaño o piara. Por aquí usamos piara más que rebaño.

Hay quien utiliza piara para referirse a los cerdos, y en muchos casos también sería buena elección para el caso, porque hay que ver el rastro que van dejando muchos de esos paseantes de fin de semana allí por donde pasan. Aunque tal vez no sea culpa de ellos sino de la inexistencia de una adecuada red de papeleras en los caminos rurales.

También me informó de la conversión de los trabajadores de la prevención y extinción de incendios forestales de fijos discontinuos a fijos continuos, con la correspondiente duplicación de presupuesto.

Antes había menos incendios y más ganaderos y ganado, y leñadores, y resineros, y recolectores de piñas, y no costaba dinero. Qué confundidos estábamos.

Después hablamos de las bajadas y subidas de impuestos. Y de la serie. Es decir, de obscenidades, y como no quisiera ofender a nadie con pornografía y obscenidades, me guardo mi opinión sobre este asunto.

Luego comentamos sobre las aproximadamente cincuenta mil vacas que dicen que se han sacrificado de más durante lo que va de año. Puede que sean más o que sean menos, pero en cualquier caso es una salvajada.

Todo sea por el aire limpio y la naturaleza. Y la democracia y la libertad europeas. Porque hay un anuncio de la UE que informa de lo bueno que resulta para la democracia y la libertad la eliminación de las emisiones de CO2. Del bolsillo de los europeos no dice nada dicho anuncio. Será porque los bolsillos llenos también perjudican a la democracia y a la libertad. Seguro que es así y por eso nos fríen a impuestos y tasas y nos quieren ver sin nada, hasta sin camisa.

A quienes avisamos de carestias y desabastecimientos de materias primas y alimentos, nos dedicaron lindezas y palabras que para algunos no resultaron muy agradables, y ni había pandemia ni guerra en Ucrania, pero qué podíamos saber nosotros de lo que iba a venir. Qué podíamos saber nosotros de lo que es la vida, la democracia y la libertad.

Porque esa es otra, lo que se está viniendo contra la democracia y nuestra libertad.

FUENTE: La Paseata.

El fantasma de la libertad

El Bosco, ‘Ascensión al Empireo’

El hombre moderno escoge sus servidumbres. Entroniza la libertad, pero organiza su vida de forma en que no pueda coincidir con ella en un solo momento del día.

Por: Guillermo Mas Arellano en El Manifiesto

Una puta, una meretriz, prostituida en ese gran lupanar en el que se ha convertido Europa: la libertad. Un fantasma recorre Europa, diría Marx; el fantasma de la libertad, añadiría Buñuel. Esa puta, esa meretriz que todos los hombres dicen amar mientras pagan por poder violarla. Muchos aseguran estar enamorados de ella, le prometen el oro y el moro, pero a la hora de la verdad acaban volviendo a sus vidas de esclavos y se olvidan de haberla conocido. Palabras de amor, una vez más traicionadas por los hechos.

El hombre moderno escoge sus servidumbres. Entroniza la libertad, pero organiza su vida de forma en que no pueda coincidir con ella en un solo momento del día. Nuestro consumo, nuestras adicciones, nuestros deseos, nuestra ansiedad, nuestro anhelo. Todo ello silenciado en agendas imposibles y perfectamente planeadas. Los hombres del siglo XXI encumbramos la libertad en cada una de nuestras conversaciones pero la mandamos a hacer la calle a diario. Y la degradamos a cambio de unas míseras monedas. Acabamos sirviendo al mismo amo: esa forma de desesperación con la que elegimos estrangular a la libertad.

Hay algo transversal en nuestra cultura: la obsesión con el sexo. A semejanza del propio Lutero, fundador de un comercio y una sexualidad modernos, esa es la pulsión fundamental, junto a la de acumular la riqueza, que mueve nuestra sociedad. Miles de millones de personas se levantan todos los días para llenar sus bolsillos al tiempo que vacían sus sexos. Y es natural: somos animales cargados de proyecciones, capaces de concebir el absoluto. Es igual en los puritanos que en los libertinos: dos tipos sociales de una Modernidad materialista en lo vital e idealista en lo intelectual.

Los puritanos niegan el deseo y se entregan de lleno a la represión; los libertinos niegan los límites y se entregan por entero al deseo. El puritano establece las normas que el libertino transgrede; el libertino encuentra su razón de ser en romper las barreras fijadas por la sociedad puritana. Se necesitan para legitimarse en el temor al otro que no es sino el reflejo de su yo descartado. El espectro, el doble, el monstruo, que les aguarda en el espejo distorsionado de la fantasía. El puritano vive esclavizado por el miedo a su deseo reprimido; el libertino vive dominado por el vacío de su deseo desaforado. Ambos sirven al mismo amo que les niega la libertad: un ego atemorizado que necesita demonizar aquello que oculta dentro de sí y no le reafirma.

Nunca hubo tanta variedad de tipos sociales y nunca hubo una sociedad global tan homogénea. Decimos amar la libertad, pero queremos imponer nuestras normas a nosotros mismos y a nuestros vecinos. Por la inseguridad de nuestras convicciones y por miedo a la duda en nuestras creencias. Y los que dicen querer vivir sin normas, en realidad solo pretenden imponer esa misma ausencia de principios al prójimo. Normativizar lo privado: fundación totalitaria sobre la que Beauvoir cimenta la ideología de género. Rescindir los límites de lo privado: fundación satánica sobre la que Rousseau funda la Ilustración. Nihilistas por igual, niegan el sometimiento a un orden trascendente que emana del Ser propio. Porque en un tiempo donde los dioses han sido profanados sin remisión, el sexo (o, por contra, su normativización) ocupa los altares de la humanidad.

Los puritanos de hoy, que leen con fervor a esa célebre escritora llamada Jane Austen, repudiarán igual que sus predecesores del siglo XIX cualquier atisbo de pasión que se represente ante ellos. Los libertinos de hoy, que leen con fervor al genial autor conocido como el Marqués de Sade, censurarán igual que sus predecesores del siglo XVIII cualquier atisbo de moral que se esgrima ante ellos. Ambos encumbrarán a la libertad, pero serán, sin saberlo, esclavos de sus propias elecciones conservadoras. Una imposición de orden que estrangule el yo y una transgresión furiosa que carezca de sentido resultarán, en último término, semejantes.

¿Qué es lo verdaderamente revolucionario, entonces? Toda forma de arte que merezca ese nombre lo será por definición. La vida, en grado sumo, aspira a ser una obra de arte. Si el arte no pone en duda las convenciones de su tiempo, sólo será espectáculo, comercio y entretenimiento huero. A día de hoy, quizás, no haya un tema en el arte como el amor para contrariar a puritanos y libertinos por igual. El puritano censurará desde su esterilidad sentimental. El libertino censurará desde su lubricación vacua. Pero el amor está más allá del alcance de ninguna de estas dos posturas: su horizonte desborda todas las categorías. Solo que hemos acabado con el arte en el momento de acabar con la crítica y con el mérito: si todos somos artistas, o casi, es porque en realidad ya no hay arte de verdad. Y hemos acabado con el amor, o casi, en el momento en que hemos renunciado a la calidez de la libertad como vía para conocernos a nosotros mismos, a los otros y al resto del mundo. Atreverse a amar, como atreverse a (re)crear, supone invocar el terrible fantasma de la libertad.

Ayuso marca las pautas a los ladrones del PSOE y le consultan sus medidas económicas

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Ayuso2Ayuso marca las pautas económicas del PSOE y los barones socialistas le consultan cómo llevarlo a cabo. Ello supone la humillación a Sánchez.

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¡Sigo queriendo un novio estable!

Avatar de El Quicio de la MancebíaEl Quicio de la Mancebía [EQM]

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  • El conservadurismo frena la lucha contra la violencia machista en el Este

El Convenio de Estambul, el acuerdo paneuropeo de lucha contra la violencia machista, es rechazado en el Este de Europa por Gobiernos ultraconservadores, como el húngaro y el polaco, que consideran que «atenta contra la familia» y «normaliza la homosexualidad».

EFE Viena | EUROEFE EURACTIV, 010721

Viena (EuroEFE).-

El tratado del Consejo de Europa fue un hito en la lucha contra la violencia contra las mujeres y el primero en fijar tanto normas vinculantes sobre el castigo a los agresores, sino también medidas preventivas y de protección para las víctimas.

«GUERRA CULTURAL»

Sin embargo, el tratado se ha convertido en un elemento polarizador en muchos países con Gobiernos conservadores, incluida Turquía, que este jueves abandonó el tratado que lleva el nombre de su mayor ciudad, Estambul, donde se adoptó en 2011.

Justo una década después, el convenio se ha…

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