Categoría: POLÍTICA

Réquiem por Occidente.

Réquiem por Occidente.

Por José Javier Esparza 

Occidente eran Roma frente a Cartago y Grecia frente a los persas. Hoy Occidente ya no es nada de eso.

Occidente fue un conquistador español que abría selvas con un estandarte de la Virgen. Occidente fue un explorador inglés buscando las fuentes del Nilo. Occidente fue Juana de Arco, santa y guerrera y mártir. Occidente fueron Dante, Cervantes y Montaigne. Occidente era el marinero de alma salobre que tensaba las gavias del galeón de Manila. Occidente era Sherlock Holmes (y Watson). Occidente fue John Wayne. Occidente fue Tintin. Y Corto Maltés. Occidente era un comerciante alemán de La Hansa y también un usurero holandés del puerto de Ámsterdam. Occidente fue Juan de Austria en Lepanto y Carlos V en Augsburgo (porque Lutero, sí, también era Occidente).

Occidente eran Roma frente a Cartago y Grecia frente a los persas. E Iván el Terrible, aquel providencial psicópata, echando a los tártaros de la madre Rusia. Occidente es la Dama de Shalott de Waterhouse y el Monte de las Ánimas de Bécquer y un aforismo de Lichtenberg, y también la torre Eiffel y el ferrocarril transiberiano. Y Occidente es la ciudad y Occidente es el Imperio, y la democracia y la dictadura también son Occidente. Y Nietzsche y San Agustín. Todo y lo contrario de todo.

Occidente eran un héroe de Joseph Conrad y un plantador portugués en Brasil. Occidente era Rommel y Occidente era Montgomery. Occidente fueron Napoleón y el cura Merino. La espada de Garcilaso de la Vega era Occidente, y la pluma de Shakespeare y la mano de hierro de Götz von Berlichingen, y la reina Isabel de Castilla. Occidente era Santa Teresa, tanto como Lawrence de Arabia, sin ánimo de comparar. Occidente era Cristo y, a veces, también el demonio era Occidente. Y el papa Luna y Wallenstein. Y Robespierre y Donoso Cortés. Y sor María de Ágreda y sor Juana Inés de la Cruz, y por cierto que también el indio Juan Diego fue Occidente. Occidente era un cazador en los bosques de Canadá y una dama bóer en Transvaal y un colono castellano en la sierra de Guadarrama. Occidente eran Goethe y un templario en Tierra Santa y un escribano en la Casa de la Contratación. Y la Pompadour y la Laura de Petrarca y la Dulcinea del Quijote. Y Luisa de Medrano dictando cánones en la Universidad de Salamanca, y María Curie, enferma, devorada por la radiactividad. Y Homero. Y Plutarco. Y el bardo galés Taliesin. Y Tristán e Isolda.

Hoy Occidente ya no es nada de eso.

Hoy Occidente es un anciano decrépito con evidentes problemas cognitivos, corrupto y lascivo, que intenta disimular su indisimulable senilidad con cierta sonrisa odontológica y gestos mecánicos de muñeco articulado. Occidente hoy es Joe Biden (y sus dobles). Es la histeria de lo woke y la maldición sobre la propia historia y el odio a sí mismo de quien se mira y sólo reconoce el vacío de lo que un día existió. Y el gesto bobo de las multitudes narcotizadas repitiéndose a sí mismas «oh, qué feliz soy», sin apartar la vista del móvil, mientras se ponen de rodillas ante su propio vacío. Y seres que no son hombres ni mujeres, ni tienen hijos, ni tienen tierra ni tienen Dios, seres que no son ni tienen nada. Hoy Occidente ha dejado de ser Roma para ser Cartago.

Hoy Occidente se está suicidando por su propia ideología, como dice Emmanuel Todd. Hoy Occidente quiere morir. Ergo, hoy Occidente merece morir. Pues bien: que muera. Y entonces, tal vez, los últimos hombres sobre esta tierra, ya no bendita, descubrirán una forma de empezar de nuevo. Tal vez, entonces, podamos recuperar la ingenuidad de aquel primer griego al que se le apareció, en sueños, el perfil del Partenón.

Para ilustrar gráficamente el artículo, les remitimos a este tweet de nuestra cuenta (@elmanifiestocom).

Yorick

Yorick

El presidente ucraniano Volodomir Zelenski cuando sólo era un bufón

Por Sertorio

Nepogoda (pronúnciese “niepagoda”) es el término que los rusos utilizan para denominar al mal tiempo, además del título de una famosa canción de la era soviética. Y de septiembre a marzo hay abundancia de nepagoda. Con el mal tiempo la electricidad, el gas y el petróleo se usan en enormes cantidades para mantener caldeadas las viviendas, las escuelas y todo tipo de lugares de habitación. A los mediterráneos, acostumbrados a la bondad de nuestro bendito clima, nepogoda nos dejaría tiritando cuando las temperaturas bajan a varias decenas de grados bajo cero o nos hundiría en melancólicos pensamientos cuando anochece casi en la sobremesa y los cielos nos oprimen con todos los matices que van del gris al negro.

Otros chaparrones, con diluvios de chuzos de punta y granizadas de obuses, caerán sobre la Ucrania del Maidán, ahora que se celebra el décimo aniversario de la revolución de colores que acabó en un golpe de Estado en toda regla. La guerra de desgaste ha causado en Ucrania un mínimo de 200.000 bajas, según los atlantistas, y de cerca de 400.000, según los rusos, pero todo parece indicar que la cifra más ajustada es algo superior a los 300.000. Lo que sí se sabe de cierto es que por cada prisionero ruso en manos de Kíev hay veinte ucranianos en poder de Moscú. Y eso nos puede dar una idea bastante aproximada de la proporción de bajas del conflicto en cada bando. Añadamos que, además, una buena parte de los prisioneros de guerra hechos por Rusia se niegan a ser canjeados, ya sea por su terrible experiencia como carne de cañón en Artyómovsk (Bajmut), Mariúpol o Soledar, ya sea porque no quieren luchar contra sus hermanos de sangre y religión; también se olvida el curioso dato de que hay cerca de tres millones de refugiados en Rusia, que es el país que más ucranianos acoge. La aventura de la OTAN ha costado más de 130 mil millones de dólares (130.000.000.000 US$) y el resultado de semejante inversión es una lenta, implacable, inevitable y humillante catástrofe para Occidente.

Rusia no ha vuelto a la Edad Media, como vaticinaban los expertos de la UE. Al revés: este año lo ha acabado con unos ingresos extra de 75.000 millones de dólares, disfruta de pleno empleo y el único peligro en el horizonte es algo que en la frígida Gayropa autosancionada de hoy resulta inimaginable: que la economía se recaliente. No sólo los Shylocks como Borrell, Scholz, Biden y compañía se han quedado sin su deseada libra de carne rusa y sin su rejuvenecedor baño de sangre eslava, sino que Rusia florece como a principios de este siglo: las sanciones económicas de los tecnócratas de la UE están produciendo el milagro económico ruso, el más inesperado de todos los efectos de la guerra de Biden. Quien sí se acerca a la edad oscura es Ucrania, sin olvidar que Europa también la ronda. Sólo los Estados Unidos han hecho un excelente negocio, pues han cortado el flujo de energía barata de Rusia a Alemania, han iniciado la desindustrialización de Europa y han convertido el tinglado de Bruselas en una colonia cada vez más dependiente de Washington en todos los aspectos: políticos, económicos y militares. Pero el contribuyente yanqui está harto de ser explotado por el fisco para ayudar a unos rusos renegados y la ayuda a Israel es mucho más prioritaria que mantener con algo de chatarra blindada la picadora de carne ucraniana. Se aproximan las elecciones y Biden quiere soltar lastre, pero Moscú no tiene ninguna prisa. Todos sabemos cómo acaban las guerras de desgaste contra Rusia.

Diez años después del golpe del Maidán, Ucrania es un inmenso cementerio donde pronto veremos al bufón-presidente interpretar su último papel: el de Yorick, una calavera en las manos de Hamlet.

El ventajismo del País Vasco: españoles con más privilegios que el resto

El ventajismo del País Vasco: españoles con más privilegios que el resto

Los partidos como el PNV no quieren la independencia, sino ser españoles que cuentan con más privilegios que el resto.

POR: JOSÉ MARÍA ROTELLAR

Tras el pacto cerrado por Sánchez con el PNV, la comunidad vasca, región ya beneficiada de por sí, va a ver aumentar su volumen de privilegios, que va desde el sistema foral que tiene hasta la gestión de las pensiones que quiere quedarse, pasando por el mal cálculo del cupo y su no liquidación en muchas ocasiones.

Comencemos por la insolidaridad del régimen foral. Para empezar, aceptando, porque así viene recogido en la Constitución, el régimen foral vasco, lo grave, realmente, es que incumple otro precepto, que es también constitucional, tanto como su régimen foral, que es la solidaridad con el resto de CCAA. Y lo incumple porque las comunidades forales no participan en los mecanismos de solidaridad interterritorial, ya que no están incluidas en el Sistema de régimen común y al mismo tiempo las aportaciones estatales a la nivelación interterritorial no se incluyen en la base de cálculo del cupo vasco ni de la aportación navarra, todo ello a pesar de la muy elevada capacidad fiscal de ambas regiones, con una riqueza desproporcionadamente superior a la media.

Para hacer una estimación de la capacidad fiscal del País Vasco y Navarra que pueda ser comparable a la de las comunidades de régimen común, en el caso del País Vasco, se puede partir de la recaudación territorial de los tributos concertados recaudados por las tres diputaciones forales y se le ajustan los recursos transferidos a la Comunidad Autónoma. A éstos se le descuenta el cupo líquido neto, para determinar la capacidad fiscal de la administración regional. Los resultados son claros, con unos recursos recaudados por las regiones forales que se quedan en su práctica totalidad, ya que sus aportaciones a los servicios que presta el Estado en dichas regiones son mínimos, sin llegar en muchas ocasiones al 5%.

Queda así puesta de manifiesto la desproporcionada riqueza relativa del País Vasco -también de Navarra-, que justifica sobradamente la propuesta de hacerlas participar en los mecanismos de nivelación y solidaridad interterritorial, que engarza así los principios constitucionales de la solidaridad entre regiones y del régimen especial de las regiones forales, respetando su régimen foral constitucionalmente reconocido, pero haciendo que también aporte a la solidaridad interregional, que incumple. Debido a ello, se ahorra entre 2.000 y 2.300 millones de euros, si consideramos que sólo aportase al Fondo de Garantía de los Servicios Públicos Fundamentales (FGSPF) el 75% de su capacidad tributaria o que también contribuyera a la aportación del Estado al FGSPF y al fondo de suficiencia (aunque, en este último caso, tendría que recibir una compensación del fondo de competitividad).

Esta alternativa se limita a contemplar unas aportaciones forales que se añadirían a las aportaciones estatales a la dotación de los fondos de Garantía, Suficiencia y Convergencia, que no están incluidos en las competencias cubiertas por los actuales Cupo vasco y Aportación navarra y que se calcularían atendiendo a los respectivos índices de imputación.

APORTACIÓN PERSONAL.- Me llama mucho la atención esa manía que ya tienen todos los médios, independientemente de su linea ideológica, hablan del «País Vasco» y eso es una barrabasada, las Vascongadas NO HAN SIDO NUNCA EN TODA SU HISTORIA, UNA NACIÓN O UN PAÍS, ni siquiera una pequeña república al estilo de las italianas de la Edad Media y el Renacimiento, ni una ciudad-estado, eran diversas aldeas, al estilo de la famosa aldea gala de Asterix y Obelix (pero sin poción mágica 😆), es decir, de país, NADA DE NADA. Es cierto que son una etnia de la que no se sabe la procedencia, pero son distintos no solo al resto de peninsulares, sino de la propia Europa y se basan en ello, hablan además de «hecho diferencial vasco», es decir, DISCRIMINAN Y SON RACISTAS, no todos los vascos sino los nazi-onalistas y encima, con el apoyo de la izquierda, que una vez mas se contradice, pues está admitiendo un derecho a la discriminación, cuando dicen defender todo lo contrario.

Resumiendo, no tienen ni el mas mínimo derecho a independizarse y romper un país que es los mas antiguos de Europa, por las ideas y caprichos y el RACISMO Y SUPREMACISMO DE UN PSICÓPATA PELIGROSO Y SUS SEGUIDORES, el tal Sabino Arana, personaje siniestro donde los haya y que, como el propio Hitler, se creía además un visionario. Por cierto, es que a veces pienso si Hitler no se basó en esto, puesto que cuando «Adolfito» aun era un niño o no había nacido, este siniestro personaje ya andaba por ahí rebuznando la superioridad vasca sobre el resto.

Y el partido que representa esas ideas, fundado por el propio Arana, el Partido Nacionalista Vasco (PNV) es el que, ahora, es socio del partido en el gobierno (sin haber ganado las elecciones), es decir, un partido con con 5 vasco-nazis nada mas, PUEDEN EXTORSIONAR LO QUE LES VENGA EN GANA, PORQUE SANCHEZ NECESITA DEL VOTO DE ESOS CINCO PARA MANTENER EL PODER.

En fin, creo que es importante aportar esto al artículo, pues la gente debe saber también cual es la historia real de las Vascongadas que, insisto, NO HAN SIDO UN PAÍS EN TODA SU HISTORIA, es mas, los romanos apenas lo tocaron PORQUE LES PARECIÓ UN TERRITORIO DEL QUE SE PODÍA OBTENER POCO BENEFICIO, y fue por eso, NO, como dicen ellos, porque fueron muy heróicos, ¡¡¡CHORRADAS!!!, lo que pasó es que a los romanos les pareció que no valía la pena la pérdida de tiempo, hombres y dinero por romanizar ese territorio, eso es lo cierto.

De la Necia Necedad, Virtuosa Virtud (Y a Herminio le tiran un huevo)

Ni Renovada Ni Novedosa, la Banda del Sánchez

Una mafia mueve los hilos de Pedro Sánchez y hace una exhibición de dominación

El presidente del «Frente Popular» insulta a medio país «al borde de la insurrección civil»

El presidente del «Frente Popular» insulta a medio país «al borde de la insurrección civil»

Pedro Sánchez declaró ayer la guerra a la más de media España que no le vota.

Pilar Díez

Pedro Sánchez interviene durante el primer día del debate de investidura. | EFE

El Mundo

«Sánchez levanta un «muro» para ser presidente frente a media España». El muro de Pedrín, lo ha bautizado Bustos. La intervención del chulo playa fue una declaración de guerra a la mitad de los españoles. Pues a la guerra. «Sánchez se erigió en el primer candidato a la Presidencia que no solo no aspira a gobernar para la mitad de España, sino que lo hará en su contra«, dice el editorial. La mitad de España no le reconoce como su presidente.

«No es cierto que el presidente sea la única alternativa a un Gobierno de PP y Vox: tras el 23-J Alberto Núñez Feijóo le ofreció un acuerdo que Sánchez rechazó. El bloque plurinacional no es una condena, sino una decisión consciente: la de expulsar al centroderecha del espacio democrático». Es lo que ha elegido este impresentable. Sánchez gobierno con quien gobierna porque quiere, no por obligación.


«Por eso, en un discurso netamente frentista, Sánchez convirtió al rival político en una caricatura semifascista que nunca debe gobernar». El discurso fue un insulto y un escupitajo en la cara de los españoles que no le votan, que son la mayoría. «En lugar de presentar un programa de gobierno, como debía, enarboló un discurso agresivo contra el PP y contra el propio Feijóo«. «La sesión anticipa una legislatura extremadamente tensa y cautiva de la radicalidad». No podía ser de otra manera con un radical déspota en la Moncloa.


Como dice Jorge Bustos, «él no aspira a la comprensión, el cariño o la gratitud de los españoles, ni siquiera de la mitad de ellos: él es un tipo que ha jurado venganza, y le basta ir encontrando por el camino aliados que compartan su resentimiento inextinguible. ¿Contra quién? Al principio contra los barones que lo echaron, después contra la derecha que le ganaba en las urnas, luego contra los empresarios que se reían de él, ahora le ha entrado la perra con la Iglesia, más tarde le tocará al Rey: tanto da». Muchos se van a acordar de lo que hicieron el 23J.

David Jiménez Torres dice que «el daño que se está haciendo a nuestra democracia era asombrosamente evitable». «Se dice con frecuencia que Sánchez es un político valiente. Pero sus medidas supuestamente valientes han facilitado, al menos a corto plazo, su permanencia en el poder». Es lo único que le importa, por Dios a estas alturas no creo que quepa ninguna duda. «Siempre hubo opciones más valientes e indudablemente mejores que la que se ha elegido: la del frentismo, la arbitrariedad y la huida hacia adelante. Pero esas opciones ya se han desvanecido. Y el nuevo camino que se abre ante nosotros es mucho más sombrío». Nos enfrentamos a un tipo al que le gusta mucho la fruta. Pero eso ya lo sabíamos el 23J, cuando aún teníamos opciones.

Raúl del Pozo tampoco da crédito a la maldad infinita de Sánchez. «Con un país al borde de la insurrección civil, el candidato -en un discurso larguísimo, tedioso, cargante- criticó la escalada de las derechas de reaccionarias; les dijo que no aticen el odio, aunque él sea el primer culpable de esta escalada de polarización por su comportamiento sectario, maniqueo y oportunista al pactar con los enemigos de la nación e imponer un Gobierno frentista contra la mayoría de las instituciones, que se han echado a la calle. Ha llegado a culpar al PP del odio y la crisis de Cataluña diciendo que su receta condujo al desastre. No atacó a los que proclamaron la independencia porque son sus cómplices». Ese tipejo de barra de bar es sólo eso, odio y sectarismo. «En su primera réplica, Feijóo devoró a Sánchez y a su discurso, y le dijo que ha perdido la razón y la poca coherencia que le quedaba». El problema es que a Sánchez le resbala lo que le digan. Está completamente loco. Pero, como dice Raúl, «todos los discursos son inútiles porque Sánchez tiene amarrada la amnistía, la investidura y la presidencia. Lo demás son palabras«. Exacto. Tuvimos las urnas para librarnos de este monstruo zumbado. Y no lo aprovechamos.

El País

«Sánchez defiende la amnistía para un Gobierno que frene a los ultras», dice el periódico ultra de las mil colinas. El discurso de odio del presidente de media España. Carlos Cué, entregado sanchista, dice que «Pedro Sánchez sale al ataque una vez más». «Sánchez y Feijóo protagonizan un tenso debate como preludio de una legislatura al rojo vivo», dice Xosé Hermida. Hombre, si el mismo presidente declara la guerra a media España qué se puede esperar.


El panfleto sanchista está mucho más tranquilo que los últimos días. Como dice Íñigo Domínguez, las matemáticas son impepinables. El editorial no editorializa, es más bien una crónica. «Un debate durísimo, encarnizado, pero de absoluta normalidad democrática en un Congreso de los Diputados». A El País le parece normal que el presidente de un país levante un muro contra más de medio país, mienta, insulte y se ría del jefe de la oposición. Todo muy normal. «Sánchez defiende sus pactos, que incluyen las medidas de gracia, como un freno contra la ultraderecha». Sí, estuvo dos horas riéndose de nosotros en nuestra cara.

La España "que no se rinde" se revuelve contra su epílogo letal Jesús Fernández Úbeda


Daniel Gascón dice, sin embargo, que «si te importa la mentira, es difícil estar a favor de la impunidad a cambio de la investidura». «Todo el mundo sabe que la amnistía obedece a una sola necesidad: los siete votos de Junts. El único motivo real está ausente de la exposición de motivos de la proposición de ley. Todo lo demás —los «argumentos jurídicos», la «pedagogía» política, la apelación a «la concordia»— es farfolla». Y aburren a las ovejas. «No motiva la ley otro interés que la conveniencia personal: la de Pedro Sánchez y la de Carles Puigdemont. Los beneficiados directos de la amnistía son los que la han impulsado y redactado». Y aún así, es mucho más inquietante la declaración de guerra de un loco peligroso como el chulo que castiga. Muchos irán al exilio para evitar la cárcel.

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Luz Sánchez Mellado da cuenta lo que ha logrado Sánchez. «De lo que estoy segura es que, aquí y ahora, mientras España, ña, ña, ña, se rompe o se refuerza, en las barras de los bares, los grupos de WhatsApp de amigos y familias, y las mesas de las casas se está acordando no hablar de política ni de coña para tener la fiesta en paz y no salir tarifando». Una verdad como un templo.

ABC

«Sánchez agrava la fractura entre españoles para tapar la amnistía». No, que va. Sánchez es un enfermo y goza con la fractura. Tapar la amnistía le importa un bledo, tiene los votos que es lo único que le importa. «Pedro Sánchez inauguró ayer un género preocupante en los discursos de investidura. Rompiendo la costumbre mantenida durante décadas por todos los candidatos a la presidencia del Gobierno, el todavía presidente en funciones dedicó la mayor parte de su turno de palabra a desacreditar al jefe de la oposición», e insultar a la más de media España que no le vota. «En ningún momento abandonó el tono confrontativo».
«Nada más tomar la palabra mencionó conjuntamente a Vox y al Partido Popular, formaciones a las que deslegitimó y tildó de antidemocráticas, lo que es tanto como demonizar a millones de españoles«. Echarlos de España.

Una puñalada trapera contra millones de ciudadanos Pablo Planas

«El discurso del presidente en funciones fue creciendo en agresividad y llegó a plantear, de forma inquietante, la necesidad de elevar un muro contra todas las fuerzas que pueden suponer una alternativa a su gobierno. A Sánchez no le tembló la voz a la hora de emplear expresiones gravísimas y llegó a afirmar que nos encontramos ante un «dilema existencial», lo que evocó la funesta retórica de otros tiempos». El 36, para ser exactos. «Sánchez cultivó irresponsablemente el miedo a la alternancia política como un recurso emocional con el que legitimar los excesos de su Gobierno y la erosión institucional a la que nos condenan sus pactos». «El Partido Popular tiene ante sí la enorme responsabilidad de ejercer una oposición firme con el objetivo prioritario de mantener la igualdad entre españoles, el marco constitucional y de reconstruir nuestra amistad civil frente a un Gobierno de evidentes tintes divisivos«. Hablemos claro, tintes guerracivilistas.


«El verdadero, único programa consiste en evitar que gobiernen los fachas. En el presuntuoso lenguaje sanchista, levantar un muro de defensa de la democracia», dice Ignacio Camacho. «Pero no se trata de un muro sino de una trinchera». Es un tipo peligrosísimo, un grandísimo degustador de fruta. «Toda la línea argumental del candidato se basa en la alineación de bloques, en conducir al país a un enfrentamiento bipolar, a una confrontación civil, a una fractura deliberada de la convivencia». Ya sabemos a lo que atenernos.

La Razón

«Sánchez elige el radicalismo y la crispación para tapar la amnistía». Y dale molinos. Sánchez no necesita tapar la amnistía. Le traen al fresco las manifas y las protestas. Y siempre ha sido un radical. «El debate de investidura es la crónica de la legislatura que se viene. División, insulto, Gobierno sometido al chantaje independentista, y con Vox tensando la cuerda por la derecha para echar más leña al fuego en el que se calienta Pedro Sánchez». Carmen Morodo la tiene tomada con Vox. Aquí no hay más amenaza que Pedro Sánchez.

«En un clima de división social, política, institucional y judicial sin precedentes, Sánchez no fue ayer al Congreso a rebajar la tensión, sino a echar más gasolina porque la polarización y el eslogan de la extrema derecha es el pegamento que une a sus socios y que justifica todas sus concesiones». Con precedentes, Carmen, con unos precedentes que terminaron en una dictadura de 40 años.

Dice Marhuenda que «el rostro que mostró durante su intervención confirma que tenemos enfrente a un político crispado, frentista y vengativo». Y con un odio y una maldad que hiela la sangre. «No quiere ser presidente del Gobierno de España sino de un Frente Popular. Por ello, se dedicó a atacar la sensibilidad de la mayoría de los españoles».


Para Sergio Alonso «España involuciona a toda marcha hacia una dictadura encubierta». «Cesiones que, como las anteriores pactadas con Bildu, dinamitan el orden constitucional que ha propiciado hasta ahora una convivencia próspera y pacífica entre españoles de todo signo y condición, con altibajos esporádicos de violencia instigados por los mismos que a partir de este momento teledirigirán La Moncloa si un milagro no lo remedia». Los milagros no existen, existen las urnas. O existieron.

¡Francine, presidenta corrompida y corruptora de menores!

Estos ENGENDROS (y no, repito que no me sale de los cojones usar lenguaje inclusivo y no haré jamás) tenemos en este pobre país.

Catalufa de mierda …

Golpe a golpe, verso a verso

Judas contra el Estado de Derecho