Categoría: POLÍTICA

Sánchez e Iglesias: máximos responsables de la crisis sanitaria y económica de España. / Sánchez e Iglesias: those most responsible for the health and economic crisis in Spain

España se enfrenta a la mayor crisis económica desde la Guerra Civil con uno de sus peores saldos públicos (de toda la Unión Europea) y con el peor Gobierno en democracia.

Por  Hugo Pereira Chamorro en PANAN POST

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El gobierno socialcomunista de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias es el máximo responsable del desborde de la situación sanitaria y económica. (EFE)

El gobierno socialcomunista de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias es el máximo responsable del desborde de la situación sanitaria y económica. El anteponer sus intereses ideológicos, para contentar los deseos de las radicales feministas, y el focalizar toda su atención en  favorecer las exigencias de sus maquiavélicos socios de Gobierno, entre ellos Quim Torra y su “coñazo catalán”, obviando y minusvalorando el coronavirus, se ha traducido en más de diez mil muertos y casi -de momento- ciento veinte mil contagiados.

Pedro Sánchez desoyó todas y cada una de las exigencias que la OMS y otros organismos internacionales realizaban a todos los países, entre ellos -obviamente- a España, y que pedían encarecidamente la prohibición de eventos multitudinarios y la realización de test rápidos de forma masiva. Pues bien, ni una cosa ni la otra. No solo se ha permitido la congregación de cientos de miles de personas entorno al 8M sino que, además, otros eventos, como los deportivos, pudieron llevarse a cabo con total normalidad. Esto es una auténtica negligencia que se ha llevado por delante la vida de miles de personas, dejando desoladas a tantas miles de familias.

Y sí que se podía saber. Que no nos engañen. La Policía, hace escasos días, nos confirmó que desde enero ya se había ordenado la compra de mascarillas y otros utensilios sanitarios. Además, la que era en aquel entonces una epidemia descontrolada en China estaba ya invadiendo otros países asiáticos y europeos. Se sabía y bien. Es más, se sabía tan bien que decidieron hasta mentir y ocultar el número de muertos ocurridos entre los días 7 y 8 de marzo para no alertar a la población. El problema es que si el Gobierno prohibía determinados eventos, no habría excusa para mantener el 8M y, claro, la gran fiesta ideológica de la izquierda no podría, de ninguna forma, verse cancelada. “Antes muertos que fascistas”.

La gran crisis económica que nos viene encima

A esta gran crisis sanitaria, empero, le precederá una gran crisis económica. Y si el Gobierno ya ha demostrado que ni ante el peligro de que personas mueran es capaz de dejar a un lado su sectarismo, imaginad qué desastre acometerá en la economía. Y no es cuestión de imaginarse nada. Ya lo estamos comprobando. España se enfrenta a la mayor crisis económica desde la Guerra Civil con uno de sus peores saldos públicos (de toda la Unión Europea) y con el peor Gobierno en democracia.

Para poder entender por qué en España se originará una gran crisis económica, debemos tener en cuenta nuestros precedentes. En el año 2019, el conjunto de las administraciones registró un déficit de 32.882 millones (que se corresponde al 2’6% del PIB) que duplica el objetivo del 1’3%. A pesar ello, los ingresos públicos subieron un 3’8% interanual. En otras palabras, el Estado aumentó el gasto en un 4’1% (recordemos: viernes sociales, elevación de las pensiones, elevación de los sueldos públicos…). En este sentido, la deuda pública cerró el pasado ejercicio en el 95’5% del PIB cuando el máximo de endeudamiento que se establece en el Tratado de Maastricht es del 60%.

Pedro Sánchez, por tanto, no tiene margen para endeudarse. Ahora más que nunca entendemos por qué era, y es, necesario sanear las cuentas públicas en los tiempos en los que sí se podía hacer y así tener, cuando se requiera, capacidad de endeudamiento. Actualmente, nos encontramos con que España e Italia cargan con muchos más pasivos que Alemania y Holanda, países que, desde 2013, se esforzaron en reducirlos de forma sostenida, mientras que los primeros los mantuvieron esencialmente estables.

En consecuencia, ahora, España e Italia (entre otros), por no haber equilibrado su presupuesto y aumentado así su margen de endeudamiento, están pidiendo que Alemania y Holanda, que sí hicieron los deberes, les “regalen” financiación fácil, sin prácticamente coste o condiciones. Una vez más, por tanto, vemos la necesidad de aplicar las medidas liberales, que postulan mantener las cuentas en equilibrio (no tener más gastos que ingresos) y, sobre todo, no despilfarrar dinero público, de modo que no se incremente la deuda o, en todo caso, los impuestos (que imposibilitan, en muchas ocasiones, la función empresarial). La mayoría de los expertos estiman que la caída del PIB podría oscilar entre el -5% y el -13% en 2020.

Como decía antes, no es cuestión de imaginación, ya estamos viendo las nefastas medidas económicas que está aplicando el Gobierno de España y que nos llevará directo al agujero negro. En primer lugar, no está teniendo en cuenta la desaceleración que ya hacía mella antes de la crisis; en segundo, no está comprendiendo que nuestras empresas (la mayor parte de ellas, pequeñas, con menos de diez trabajadores -concretamente el 89% de las PYMES-) no pueden aguantar varios meses con cero ingresos y afrontando el obligado pago de impuestos y de costes fijos que se van acumulando (la media de caja de que disponen estos negocios, en el mejor de los casos, es de 35-60 días); en tercero, el Gobierno piensa, o eso da a entender, que cuando el estado de alarma cese, las compañías van a poder, no solo recuperar lo que han perdido, sino, además, obtener más beneficios; y, en cuarto, y fundamental problema de base, no se hacen cargo del escenario en que nos encontramos.

Por desgracia, los últimos datos evidencian que no nos enfrentamos a una crisis con forma de “V”, sino de “L”, lo cual implica un desplome de la economía bastante abrupto y una recuperación lenta y muy dura. Parece que, incluso, la situación se volverá estructural, y podríamos estar ante una recesión aún peor que la iniciada en 2008. Por todos estos motivos, el Gobierno está abordando francamente mal, tanto el diagnóstico, como las soluciones.

 

Autoritarismo vs. libertad en tiempos de coronavirus. / Authoritarianism vs. freedom in times of coronavirus.

No es sostenible (como muchos políticos y aún científicos argumentan) una cuarentena prolongada o indefinida.

Por Andres Patarroyo para PANAN POST

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Para áreas como la economía, la teoría del cisne negro, enuncia que cada cierto tiempo aparece un escenario de sucesos en la sociedad de tremendo impacto socioeconómico de manera “sorpresiva” y, que, habiendo hecho un ejercicio de retrospectiva, se podría explicar y eventualmente predecir.

Eso es justamente lo que ha sucedido con la aparición del COVID-19, un brote que, debido a su elevada tasa de contagio, pasó de ser una simple epidemia (que tenía el potencial de ser regional como habían sido las anteriores brotes de gripe surgidos hace varios años en las provincias chinas), a ser un virus con alcance global.

El surgimiento de esta pandemia ha llevado a que muchos gobiernos alrededor del mundo hayan optado por incrementar el control a los ciudadanos, bajo el clásico pretexto de que: “​el papá Estado sabe mejor que tú, que es lo que te conviene y por ende, yo Estado, dicto que permanezcas en cuarentena obligatoria el tiempo que yo considere necesario​”.

Bajo ese contexto, las ideas de la libertad, soportadas por la ciencia y la técnica, deben prevalecer. No es sostenible (como muchos políticos y aún científicos argumentan) la cuarentena prolongada o indefinida. O bueno, sí se puede realizar, con el consecuente resultado de la decapitación de la economía, el estrangulamiento del comercio y la consiguiente depresión económica. Es la falsa disyuntiva entre la salud y la economía. En otras palabras, te pones en cuarentena para cuidar la salud, pero al perder tu empleo te enfermas del estrés para encontrar otro empleo y sostener a tu familia. ¿Entonces quién decide que salud cuidar? ¿El estado?

Quienes están a cargo de la administración de un país deben considerar variables técnicas que a su vez permitan que el ciudadano no permanezca confinado en su residencia. Tarde o temprano, debemos enfrentar el virus y si es el caso, contagiarse. Se sabe que Corea del Sur, Singapur, Taiwán e incluso Japón, no impusieron cuarentenas a su población. ¿Cómo se logró esto? A través de la aplicación gratuita de ​tests masivos a su población. ¿Que hicieron para preservar la libertad? extendieron ​recomendaciones a la población para que permanezcan en sus casas sin obligarlos a estar en ellas, sin cerrar la economía y sin arrestar a nadie.

¿El resultado de esto? Las más bajas tasas de crecimiento de infectados (cuando escribo estas líneas: Corea y Taiwán 1%). Corea y Taiwán por ejemplo, llevarían al doble el número de contagiados cada 151 días, sin restricciones a la libertad individual y sin clausurar la economía, mientras que países con cuarentenas impuestas como India y Perú las doblaría cada 4.5 días (datos del Washington Post y del New York Times).

No se trata únicamente de realizar el test, luego de ello, el ciudadano portador del virus es identificado y aislado y se hace seguimiento del círculo social con el cual tuvo contacto, generando una base de información sólida para enfocarse en los pacientes actuales y prevenir futuros contagios.

Recientemente Google y Apple se han unido para trabajar en una aplicación que, en tiempo real, pueda darle información al ciudadano de cuales son las áreas con mayor riesgo de contagio, basados en la información suministrada de los tests. Algo así como el “waze” del corona-virus donde la aplicación tendrá información de manera anónima de los contactos alrededor de los individuos que han tenido contacto con la epidemia. Estos mecanismos inteligentes son los que en el futuro ayudarán a prevenir y a mitigar el efecto de la infección.

Dada la coyuntura actual, los gobiernos se ven tentados a imponer medidas restrictivas y a actuar como un estado policial restringiendo las libertades civiles anteponiendo el autoritarismo sobre la técnica. Si bien el estado tiene un papel relevante en principio para movilizar recursos y población en el corto plazo y de manera forzada, en el mediano y largo plazo ese esquema no es sostenible.

Otro caso de abuso de poder de los gobiernos, son los controles de precios. Sin ahondar en tecnicismos, la historia ha dado incontables ejemplos de cómo la libre competencia es la mejor alternativa para la fijación de precios de un bien o un servicio. Pero la tentación de los gobernantes en regular e intervenir el mercado lleva a pretender nuevamente reinventar la rueda y decretar que X o Y producto no debe ser objeto de “especulación”. ¿Cuál es el gran problema? La distorsión de precios que esto conlleva, porque, como bien es sabido, a través del control de precios no se generan los incentivos necesarios para que las empresas y los productores comercialicen sus bienes y servicios.

Puedo continuar con innumerables ejemplos de cómo la intervención del sector privado más que la del Estado ayuda a prevenir riesgos y a salvar vidas. Bill Gates recientemente ha iniciado la financiación de varios grupos de investigación, que en paralelo, avanzan en la carrera de buscar la vacuna contra el virus, de modo que, si cualquiera de ellos la encuentra, los demás no pierdan el incentivo monetario por perder la carrera para obtener la patente. Personalmente creo que tiene más probabilidades Bill Gates de encontrar una vacuna para el virus que un burócrata desde el estado fabulando un plan para hacerlo.

Una alternativa desde el punto de vista liberal definitivamente no es mantener el confinamiento, ni el control de precios, una alternativa será convivir con el virus y aplicar las medidas técnicas arriba enunciadas: test masivos, aislamiento de pacientes y generación de bases de datos para trazar los posibles contagios, abriendo la economía y recomendando a los ciudadanos permanecer en casa. No es menos importante, otorgar créditos a grandes empresas y pymes, a la vez que se alivia la carga tributaria a empresas e individuos.

Muchos ponderan al Estado como el “gran salvador” en esta hora amarga para la humanidad, olvidando que fue el mismo estado comunista chino quien pecó por acción y omisión al no informar oportunamente al mundo sobre la gravedad del tipo de contagio y de la cepa del virus, siendo este mismo estado quien persiguió al afamado doctor Li Wenliang, cuando este alertaba sobre el riesgo potencial de la epidemia. Ese mismo estado en muchos lugares del planeta restringe la libertad de movimiento de los ciudadanos, a cambio de dar alivios tributarios, sube impuestos y en general, prefiere que la economía de guerra sea para usted y la bonanza sea para ellos.

Andrés Patarroyo es ingeniero de software egresado de la Universidad Nacional de Colombia. Actualmente trabaja en el sector de las tecnologías de la información como Product Manager y Analista de Negocios. Defensor de la libertad.

LA PROPIEDAD NO ES UN ROBO. ES UN DERECHO HUMANO. / PROPERTY IS NOT THEFT. IT IS A HUMAN RIGHT.

Se comienza por declarar impotente al individuo

y se concluye por justificar la intervención de la sociedad

en su acción. Destruyendo la libertad, sujetando sus pensamientos,

sus más íntimas afecciones, sus necesidades, sus acciones todas.”

Mayor General Ignacio Agramonte

Por Carlos Alberto Montaner

dsc7977-e1542228226888Ésta es una magnífica oportunidad de abordar el tema de la propiedad. La estructura de poder en Cuba, incluido Raúl Castro, sabe que se equivocó totalmente al suscribir el comunismo, especialmente desde 1968, cuando Fidel Castro decretó la “ofensiva revolucionaria” y fueron confiscadas hasta las herramientas de los zapateros.

Entonces, unas 60 000 microempresas, casi todas familiares, pasaron a ser operadas por el Estado, con todo lo que ello tiene de ineficiencia y desidia. La situación, que ya era catastrófica, se agravó hasta la desesperación. La Isla se convirtió en el país más comunista del planeta y así le ha ido a esa pobre nación.

Hoy, quienes erraron y traicionaron la revolución colocándola bajo la advocación del marxismo-leninismo y la dictadura, tratan de enmendar el desastre, pero no saben cómo hacerlo. Han convocado a una nueva Constituyente, pero no permiten que los intelectuales y artistas afines, agrupados en la UNEAC, muchos de ellos aparentemente partidarios de la Revolución, participen en las discusiones. Les temen a las ideas no controladas.

Ni siquiera se atreven a elegir el camino chino o el vietnamita (cero libertades políticas y abundante propiedad privada). Los paraliza el fantasma de Fidel Castro. ¿Qué hubiera hecho o dicho el Máximo Líder? Durante más de medio siglo abdicaron de la facultad de pensar con cabeza propia y ya no saben cómo hacerlo. Tienen la certeza de haber destruido los fundamentos de una sociedad, pero carecen del coraje de admitirlo.

Comencemos.

La primera persona que declaró que algo era suyo no cometió un delito. Lo que afirmaba que le pertenecía, probablemente así era. Quien arrancó una fruta o mató a un animal para comérselo, sintió que eran suyos. Había invertido su propio esfuerzo y tiempo en lograrlo.

Entre los mamíferos superiores dedicados a la cacería se repite la tendencia. La criatura alfa que dirige la manada, captura y mata a su presa, sacia su apetito y luego deja los restos, que a veces son abundantes, a los miembros de su grupo.

Ese es el comienzo remoto de la prosperidad y el progreso: la propiedad. La propiedad podía ser privada, de un individuo o de una familia, del grupo o del Estado, pero alguien debía asumir la posesión del bien.

¿Es la propiedad un robo?

“La propiedad es un robo”, escribió Pierre Joseph Proudhon en 1840.

Era una frase para epatar a la burguesía, pero se trasformó en un juicio moral compartido absolutamente injusto. La propiedad, por el contrario, es un elemento clave en cualquier sociedad. Otras personas respondieron a la frase de Proudhon agregando que el verdadero robo era apoderarse de unos bienes por los que no habían luchado.

La propiedad privada, en cualquiera de sus formas, es una manera objetiva de remunerar a los emprendedores, lo que a veces no está reñido con el altruismo. Bill Gates dedica el 90% de su inmensa fortuna a ejercer la caridad por medio de su fundación. Y si Estados Unidos es una nación extremadamente rica y poderosa, es porque ha alentado la labor de los emprendedores: los Edison, los Ford, los Steve Jobs de este mundo.

La democracia liberal no les encuentra inconvenientes a los emprendedores y mucho menos le teme al éxito económico que pueden obtener. Es al revés: son los empresarios que fracasan los que destruyen el capital. Los triunfadores lo crean y todos nos beneficiamos de ellos directa o indirectamente.

Directamente, se benefician los trabajadores que devengan un salario, los consumidores que obtienen un bien o un servicio que valoran positivamente, o los accionistas que ven cómo se multiplica el precio de sus acciones al tiempo que reciben dividendos.

Indirectamente, se beneficia el conjunto de la sociedad con el pago de impuestos de estos empresarios. ¿Para qué arriesgar el capital colectivo en una empresa pública, cuando recibimos el 20 o 25% (o más) de los beneficios de las empresas privadas? Si ganan, ganamos todos. Si pierden, pierden ellos, los capitalistas.

En los Estados bien administrados, sin corrupción o amiguismos, esos beneficios se convierten en escuelas, alcantarillados, electricidad, puentes y otras obras de infraestructura que multiplican la eficacia de los empresarios privados.

Por otra parte, sabemos que la empresa pública suele ser una fuente de corrupción, de clientelismo y de pérdidas de recursos. Por eso, entre los criterios empleados por la Unión Europea para admitir a las naciones ex comunistas que llamaron a sus puertas, estuvo que privatizaran todas las empresas en manos del Estado. Fue una sabia medida.

La discusión sobre las virtudes y defectos de la propiedad privada o pública es muy antigua y desde entonces no se ha terminado de debatir. Los griegos tuvieron dos modelos clásicos: Esparta y Atenas. La sociedad espartana era un apéndice del Estado. El Estado ateniense, en cambio, era un apéndice de la sociedad. Platón era un defensor del modelo estatista espartano. Aristóteles, del modelo liberal ateniense.

Aristóteles afirmaba algo que todavía es un razonamiento correcto: cuando todo es de todos, nada es de nadie. Nadie se responsabiliza con el mantenimiento de los bienes comunes y es inevitable la decadencia.

En las ciudades cubanas, especialmente en La Habana, el señalamiento de Aristóteles es absolutamente claro. ¿Por qué, después de seis décadas de comunismo, las calles, los parques, las viviendas están destruida como si hubieran sufrido un bombardeo? Porque nada era de nadie, y porque las decisiones sobre el mantenimiento de esas infraestructuras eran tomadas por unos apparatchicks remotos que carecían de un interés directo en los bienes.

En donde existe propiedad privada, los dueños quieren preservarlas y aportan una parte de sus ahorros a estos fines. Yo adquirí en Madrid un hermoso piso construido en 1807 sobre los muros de donde había vivido y donde murió Cervantes dos siglos antes. Mi familia y yo vivimos diez años en esa vivienda. Luego la vendimos. La casa se mantiene en perfecto estado, pese a los defectos de la construcción original.

La “plusvalía”

Marx hablaba en Das Kapital de “la acumulación primaria de capital” como una forma de despojar a los trabajadores de lo que les pertenecía. Esta operación de despojo es la raíz de su teoría de “la plusvalía”, un error conceptual que muchas personas continúan propagando. La plusvalía era esa diferencia entre lo que vale el trabajo de una persona y lo que realmente le pagan. El capitalista se queda con la plusvalía y acumulaba más capital.

Hasta que, en su propia época, Eugen von Böhm-Bawerk, de la Escuela Austriaca de economía, definió esa diferencia como un premio que, a veces, recibían los inversionistas por arriesgar su capital generando bienes o servicios que las personas podían o no adquirir. Cuando uno sabe que las empresas de nueva creación fracasan un 75% de las veces, advierte que Marx estaba minuciosamente equivocado.

Cuando uno sabe que una deriva de la regla de Pareto, esa que establece que apenas el 20% de los productos que se ofertan alcanzan el 80% de las ventas, advierte que Marx no tenía una idea muy clara de cómo se creaba la riqueza o cómo se perdía.

Estaba tan afianzada la definición marxista de la plusvalía que recuerdo en Moscú, durante la transición a la economía de mercado, a un excamarada que a voz en cuello justificaba los atropellos y la corrupción con la hipótesis que se trataba de “una forma de acumulación primaria de capital”. Había dejado de ser marxista, pero no podía alejarse del razonamiento fundamental del fundador de la secta.

La plusvalía era algo tan esencial en el pensamiento de Karl Marx que cuando éste muere, en 1883, en la despedida de duelo que le hace Friedrich Engels, su amigo del alma y del bolsillo, quien mejor conocía su obra, afirma que al pensador alemán se le deben dos hallazgos clave para la humanidad: la plusvalía y el materialismo dialéctico. Dos errores –agrego- basados en dos ilustres pensadores también equivocados: David Ricardo con su “Teoría del Valor”, donde se origina la hipótesis de la plusvalía, y Georg Hegel, punto de partida del materialismo dialéctico.

¿Hay algún asidero que demuestre el carácter de “derecho natural” de la propiedad. Creo que sí. Las personas son capaces de dar la vida por lo que les pertenece o por lo que creen que les pertenece. Están dispuestas a matar o morir por adquirir ciertos bienes. No hay nada más humano que defender “lo nuestro” con los dientes. Así como también protestar contra cualquier “agravio comparativo” en la posesión de los bienes.

Egoísmo y altruismo 

No obstante, frente a ese “derecho natural” a la propiedad, quienes se oponen a ella no sólo opinan que ahí radica el inicio de las actitudes egoístas que dan lugar a sangrientas querellas, sino que existen determinadas personas que muestran su disposición a compartir los bienes en comunas, cooperativas y otras formas de propiedad colectiva.

Eso en gran medida cierto. Nadie debe dudar que hay algunas personas extremadamente solidarias que se sienten moralmente compensadas en sociedades igualitarias en las que no existe la propiedad privada. La Madre Teresa es un buen ejemplo. Al Dr. Albert Schweitzer le concedieron el Premio Nobel en 1952 por haber dedicado su vida al bienestar de las personas más pobres y enfermas del planeta.

El problema surge cuando se les trata de imponer a todos los seres humanos lo que parece ser la tendencia de una minoría. Esto suele ocurrir en las sociedades colectivistas. Al fin y al cabo, la “dictadura del proletariado” fue proclamada por el propio Marx y durante los 74 años que duró el experimento de la URSS todo lo que se consiguió fue endurecer la represión hasta que que resultaba obvio que no se trataba de un fenómeno temporal, sino que el carácter contra natura del sistema requería de la mano dura y los gulags para poder prevalecer.

Afortunadamente, la “democracia liberal” ha resuelto ese dilema autorizando todo tipo de propiedad, siempre que la vinculación sea libremente escogida por los ciudadanos. En Israel, España o Estados Unidos, en cualquier “democracia liberal”, las personas pueden acceder a una cooperativa, sumarse a una comuna, poseer una empresa por acciones o tener una empresa personal o familiar. La afinidad puede ser religiosa, ideológica, étnica o de cualquier índole. Lo esencial es la existencia de libertad para elegiry cumplir con las leyes.

¿Es mejor o peor la propiedad colectiva o la privada en cualquiera de sus formas? A mi juicio, y al de cualquier observador que no vea los resultados a través de los anteojos ideológicos, le privada es infinitamente mejor.

Es mejor, en la creación de riquezas. Ahí están los ejemplos de las dos Alemania y las dos Corea para demostrarlo.

He utilizado el ejemplo decenas de veces: los mismos ingenieros alemanes que en Occidente fabricaban los Mercedes Benz, en la Alemania Oriental creaban los Trabant, y apenas lograban alcanzar el 50% del per cápita de los occidentales. Los de la Alemania comunista, ante la competencia, habían creado un muro en Berlín y dado órdenes de disparar a matar para evitar que sus ciudadanos continuaran huyendo del “paraíso del proletariado”.

En 1953, cuando terminó la Guerra de Corea con un precario armisticio, los surcoreanos, esencialmente la zona agrícola de la Península, tenían los niveles de pobreza de Honduras. Los del norte, los colectivistas, en cambio, contaban con una base industrial muy afectada por los bombardeos, pero con una tradición de éxitos indiscutible. Hoy los surcoreanos alcanzan la riqueza de Holanda y es la tierra de Samsung, Kia, Hyundai y un honroso etcétera. Los del norte tienen el per cápita de Honduras y han provocado hambrunas que han matado a dos millones de personas.

Es bastante evidente: la propiedad no es un robo. Es un derecho humano que a todos nos conviene que exista.

La sociedad y la propiedad. Seminario.
Interamerican Institute for Democracy
Miami, FLORIDA. 13 de noviembre de 2018

PSOE/PODEMOS: LA RUINA DE ESPAÑA. / PSOE / PODEMOS: THE RUIN OF SPAIN.

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Para Europa, Pedro Sánchez es un apestado, la negativa en recibir al Presidente Guaidó distanciandose de la política común del resto de mandatarios de la Unión y la defensa del sátrapa venezolano lo han señalado en Europa y EEUU.

La cohabitación con el comunismo radical, Podemos (#UnidasPandemias), le ha cerrado las puertas de todos focos de decisión de las democracias occidentales. Estados Unidos ha puesto en su mira a Sánchez y a Iglesias, tras imputar a Maduro y Cabello en delitos de narcótrafico y seguir siendo el gobierno español uno de los escasos valedores del tirano. Tras acceder Iglesias a la información del CESID, se ha cortado el acceso a toda información sensible de la Otan.

No pintamos nada. Nadie recuerda por el maldito virus que Marruecos experto en oler la debilidad de España ha confirmado la amenaza de apropiación de las aguas territoriales frente a Canarias. Nadie ha salido en nuestra defensa. Portugueses e italianos han conseguido rebajas en los aranceles por exportaciones del aceite en USA, nosotros, no.

Finalmente la desastrosa gestión en la Pandemia, somos el país con peores números por habitantes ha puesto en evidencia la solvencia de este gobierno. No tendremos eurobonos ni carta blanca en la financiación de nuestra inmensa deuda, ese legado habitual del socialismo cada vez que gobierna, porque a los ojos de la Unión no somos de fiar. En todo caso recibiremos ayuda si nos dejamos intervenir, eso supone sudor y lágrimas, pero no habrá regalo alguno. Con este gobierno no esperemos nada, en todo caso la ruina de España por muchos, muchísimos años .

La izquierda intelectual y el coronavirus. El comunismo reinventado de Zizek. / The intellectual left and the coronavirus. Zizek’s reinvented communism.

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«El descubrimiento del coronavirus y la declaración de pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS) reactivó rápidamente los mecanismos de la intelectualidad izquierdista, que más temprano que tarde comenzó a panfletear contra su odiado sistema capitalista y a favor del mil veces probado y fracasado socialismo.»

Por Ezequiel J. Eiben

El descubrimiento del coronavirus y la declaración de pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS) reactivó rápidamente los mecanismos de la intelectualidad izquierdista, que más temprano que tarde comenzó a panfletear contra su odiado sistema capitalista y a favor del mil veces probado y fracasado socialismo.

La principal voz cantante a nivel internacional en la trinchera de la intelectualidad izquierdista -que incluso ya publicó un libro pormenorizando sus reflexiones sobre el coronavirus- es Slavoj Žižek –el filósofo cultural más ponderado por su nicho en la actualidad-. Respecto del contexto actual, el autor avizora esperanzado el fin del capitalismo y el retorno del comunismo.

Explicó del siguiente modo la alternativa: “A medida que se extiende el pánico por el coronavirus, tenemos que tomar la decisión final: o promulgamos la lógica más brutal de la supervivencia del más apto, o algún tipo de comunismo reinventado con coordinación y colaboración global”.[1]

Luego, advirtiendo que sus expresiones serían objeto de burla, aclaró a qué quería referirse con comunismo reinventado: “Si miles de personas serán hospitalizadas por problemas respiratorios, se necesitará un número enormemente mayor de máquinas respiratorias, y para obtenerlas, el estado debe intervenir directamente de la misma manera que interviene en condiciones de guerra cuando se necesitan miles de armas, y debe confiar en la cooperación de otros estados. Al igual que en una campaña militar, la información debe compartirse y los planes deben coordinarse por completo: ESTO es todo lo que quiero decir con ‘comunismo’ necesario hoy, o como lo expresó Will Hutton: “Ahora, una forma de globalización no regulada y de libre mercado con su propensión por crisis y pandemias ciertamente se está muriendo. Pero está naciendo otra forma que reconoce la interdependencia y la primacía de la acción colectiva basada en la evidencia»”.[2]

Para despejar cualquier duda de su posición favorable al comunismo y contraria al liberalismo, Žižek interpretó al coronavirus como un golpe al “sistema capitalista global. Una señal de que no podemos continuar por el camino que estábamos recorriendo hasta ahora, de que un cambio radical es necesario”.[3] E insistió con las supuestas señales que arroja la pandemia: “¿Acaso no es todo esto una clara señal de que necesitamos una reorganización de la economía global para que deje de estar a merced de los mecanismos del mercado? Por supuesto, no estamos hablando aquí de comunismo de viejo cuño, sino simplemente de alguna clase de organización global que pueda regular y controlar la economía, así como limitar la soberanía de los Estados nación cuando sea necesario. En otros momentos los países han sido capaces de hacerlo frente a la amenaza de la guerra, y ahora todos nosotros nos estamos encaminando hacia un estado de guerra médica”.[4]

El problema con los oportunistas es que aprovechan cada momento de crisis, pandemia, miedo o pánico para vender con tapa nueva el mismo añejo libro de recetas que siempre conduce a quemar la comida. Pero si uno se mantiene alerta, es posible identificarlos y exponerlos.

En primer lugar, Žižek plantea una falsa dicotomía: supervivencia del más apto, o comunismo; siendo la primera asociada al capitalismo y la manera pacífica y civilizada de comunicarse endilgada al comunismo. El capitalismo ha puesto en contacto países alrededor de todo el globo, comerciando materias primas y productos finales, valiéndose cada uno de su ventaja comparativa, y marcando el camino de la relación entre partes vía acuerdos y no combates. Los intentos de la izquierda intelectual de acusarlo de “darwinismo social” quieren pintar la imagen de un sistema que somete a reglas condenatorias de grandes masas poblacionales y favorecedoras de unos pocos que se adaptan a su juego, lo que parecería indicar que dichas reglas son manejadas por una minoría o están en algún lado en abstracto simplemente reclamando su obediencia. Pero un principio fundante del capitalismo es la autonomía de la voluntad: las partes se relacionan para mutuo beneficio a través de reglas convenidas contractualmente. El comunismo, por el contrario, ha montado dictaduras aberrantes y su idea de solidaridad empieza y termina implementándose por la fuerza, aplastando vidas y haciendas particulares en nombre de un bienestar colectivo que no es tal, ya que millones perecen. La manera de “sobrevivir” en un estado comunista es apagando la conciencia, no criticando al gobierno, no pensando en público, y practicando la delación para ganarse el breve e hipotético favor del régimen. El planteo inicial, a todas luces, es una falacia insalvable.

En segundo lugar, Žižek habla de la reinvención del comunismo, como si este fuera una buena idea pero mal aplicada, o una doctrina de buenas intenciones que simplemente necesita un ajuste de tuercas para funcionar como se espera. Trasnochadas añoranzas de lado, el comunismo significa una cosa y solo una cosa: represión. Represión que lleva a la censura, represión que erige dictaduras, represión que asesina al por mayor, represión que provoca hambrunas e inanición. Todos los horrores imaginables y los que escapan a las peores pesadillas, mediante la represión de los dominantes sobre los dominados. Represión contra el vecino para que no lo asocien a uno, y represión contra la familia riesgosa, porque entregar a las autoridades puede salvar y levemente acomodar. Los horrores mediante la represión entre dominados. Represión sobre la propia mente para no tener ideas inconvenientes, y represión de la propia voz para no quedar expuesto. Los horrores mediante la represión de un dominado a existencia racional y consiente. El comunismo es inherentemente perverso, no meras aplicaciones equivocadas. Que Žižek proponga un comunismo reinventado es igual a que alguien proponga un nazismo reinventado. ¿Podemos imaginar un nazismo reinventado con coordinación y cooperación global? Un nazismo que no invade Polonia, Holanda, Francia, pide permiso y cooperación para llevar la esvástica a todos lados. Un nazismo que no organiza el genocidio de seis millones de judíos, sino que coordina gentilmente su traslado a otros lares y con mucha cooperación se queda con sus propiedades, joyas, obras de arte y cuentas bancarias. ¿Es una ridiculez? Sí, del mismo tamaño que la ridiculez del comunismo reinventado. Si al nazismo le quitan el genocidio, el racismo y el estatismo, los nazis dirían que están hablando de otra cosa pero no de nazismo. Si al comunismo le quitan la brutal represión, el igualitarismo coercitivo, la abolición de la propiedad privada, el control sobre los medios de producción, los impuestos progresivos para expoliar al capital, el terrorismo contra la burguesía y las hambrunas al campesinado, los comunistas ortodoxos dirían que se está hablando de otra cosa pero no de comunismo. Visto desde el otro lado: no aceptaríamos un nazismo reinventado que esta vez va a funcionar bien al agregársele economía de mercado y relaciones pacíficas entre pueblos, porque sabríamos lo que realmente es el nazismo y que los agregados no pertenecen ni pueden pertenecer al ethos nazi. De igual modo, no aceptamos un comunismo reinventado al que se le agrega coordinación y cooperación global, porque sabemos que los regímenes comunistas son represivos y entendemos lo que pueden llegar a significar esas palabras agregadas bajo los estándares comunistas.

En tercer lugar, es mentira que haya una globalización desregulada con propensión a las crisis. En el ámbito del derecho internacional público hay regulaciones y extensa normativa de organismos internacionales supraestatales y de los propios estados nacionales. Regulaciones también existen en la rama del derecho internacional privado. Entonces, regulaciones hay. En cuanto a las propensiones a las crisis, digamos que la última gran crisis que repercutió en el mundo previo al COVID-19 fue la “Gran Recesión” del 2008, donde el estado mediante regulaciones cumplió su rol junto a la banca en la generación de la burbuja inmobiliaria. Las crisis por desregulación son la excusa empleada por Žižek para reclamar la centralización de los recursos al amparo del estado interventor, que como se ve también es una falacia. Y si a ello le sumamos una vasta experiencia histórica y una extensa biblioteca liberal teórica demostrando cómo la planificación central del estado destruye el sistema de precios, las posibilidades de inversión, y genera escasez de insumos básicos, no puede concluirse otra cosa que el remedio propuesto es peor que la supuesta enfermedad.

En cuarto lugar, Žižek apuesta a la alimentación de su idea mediante la difusión del pánico, anunciando guerra médica, y exhortando a la aparición de una organización global controladora de la economía. Organizaciones internacionales que inciden en la economía de los estados soberanos –por invitación de estos, valga decir- ya existen, como el Fondo Monetario Internacional (FMI) –paradójicamente repudiado por las izquierdas vernáculas-, que a su vez nace de una organización internacional con influencia en las políticas internas de los países, la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Siguiendo un camino similar al imaginado por el autor esloveno, la creación del FMI “se planteó en julio de 1944 en una conferencia de las Naciones Unidas celebrada en Bretton Woods, Nuevo Hampshire (Estados Unidos), cuando los representantes de 44 países acordaron establecer un marco de cooperación económica internacional destinado a evitar que se repitieran las devaluaciones cambiarias competitivas que contribuyeron a provocar la Gran Depresión de los años treinta”.[5] Básicamente, Žižek propone que surja con urgencia algo que ya existe, y además, quiere que surja de manera extrema. Pero su imaginada coordinación comunista es imposible: la burocracia es incapaz de manejar cientos de millones de señales, gustos, preferencias e iniciativas individuales so pretexto de una planificación eficiente. No hace falta remontarse a la China maoísta o a la Unión Soviética para ilustrar el punto. La planificación central no funciona mejor que el mercado ni siquiera a nivel municipal. Los agentes económicos son los mejores jueces de sus propios intereses, es la interacción entre oferta y demanda lo que permite la existencia de precios, las fijaciones del estado de precios máximos provocan falta de incentivo para invertir ante la pérdida de rentabilidad y ergo desembocan en desabastecimiento, y todo los puntos refutadores que la teoría liberal ya ha probado sobradamente. Además, son las sociedades abiertas las que mejor intercambian información, las que tienen predisposición a relacionarse mediante el comercio para beneficio recíproco, y las que respetan los derechos fundamentales de los individuos envueltos en las transacciones. Nada de eso propone el comunismo, que muy por el contrario, arruina lo que puede funcionar por sí mismo reemplazando las decisiones de la gente con talento y concentrándolas en funcionarios ignorantes que siguen su propia agenda política. Para cerrar el punto, las guerras siguen existiendo en la cara de la ONU (de hecho esta las beneficia cuando apaña a criminales como el caso del terrorismo palestino), la Segunda Guerra Mundial se desató después de haberse creado la predecesora Liga de las Naciones, y los foros internacionales son plataformas donde las dictaduras le hablan de igual a igual a las repúblicas, por lo que si alguien piensa que la centralización internacional en un organismo omnipotente es garante de paz, mejor sería desistir de tal idea.

En conclusión, la pandemia es el contexto del cual la izquierda intelectual quiere valerse para profundizar el control de los estados sobre el mercado, la propiedad privada, y la libertad individual. En este caso, a través de la “osadía” de proponer un sistema criminal pero reinventado, con decenas de millones de muertos a sus espaldas pero reinventado. Nunca olvidar que para la izquierda intelectual la ideología va primero y la realidad después, por ende la materia prima desde la cual parten los enfoques no son los datos que arroja la realidad sino las premisas prefabricadas que tiñen cualquier análisis a posteriori. Desde esta perspectiva, se valida un comprobado totalitarismo como la salvación de la humanidad, y mientras Žižek pretende ser original, los dictadores del mundo se relamen con la posibilidad de implementar lo que este recomienda.

Este es el segundo de la serie de artículos titulada “La izquierda intelectual y el coronavirus”.


[1] Slavoj Zizek: Global communism or the jungle law, coronavirus forces us to decide, 10/03/2020, RT op-ed.

[2] Ibídem

[3] Un golpe tipo ‘Kill Bill’ al capitalismo, Slavoj Žižek, 20/03/2020

https://ctxt.es/es/20200302/Firmas/31443/Slavoj-Zizek-coronavirus-virus-sistema-Orban-comunismo-liberalismo.htm

[4] Ibídem

[5] El FMI: Datos básicos

https://www.imf.org/es/About/Factsheets/IMF-at-a-Glance

La izquierda intelectual y el coronavirus. El ataque al capitalismo. / The intellectual left and the coronavirus. The attack on capitalism.

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«De modo que, con el talante de quien no se cansa de perder batallas y ser desmentido, la izquierda intelectual posmoderna propone sus siempre maquilladas pero harto conocidas recetas colectivizadas»

Por  Ezequiel J. Eiben

La realidad es un fijador de las reglas de juego para cualquier análisis, un absoluto infranqueable. Mas a pesar de su implacabilidad fáctica, la práctica de desoír lo que la siempre presente dicta es recurrente, y se ve especialmente reflejada en el grupo de personas dedicadas a la actividad intelectual que acampan al costado izquierdo del camping político.

No importa si la verdad danza desnuda frente a sus narices en un descontrolado baile ritual, no importa si la cocina se ha prendido fuego y ya desde el comedor pueden observarse sus llamas y el humo empieza a afectar los pulmones; si alguien está empecinado en negar o evadir la evidencia más cristalina encontrará en su mente motivos para hacerlo o  los fabricará rápidamente para hallarlos al instante. Cuando se trata de la izquierda intelectual, la ecologista y la pedagoga social, millones de árboles pueden ser talados con tal de asentar en incontables páginas las cavilaciones que explican esa extraña percepción de que A no es A, y que hay posibilidades dialécticas e incluso mérito en la contradicción.

El presente contexto de pandemia declarada ante el esparcimiento del coronavirus  (COVID-19) ha hecho las veces de nuevo escenario para que este desafío a lo existente, lo patente, lo obvio y lo evidente suba y haga su número frente a un público dentro del cual algunos ya consumieron anteriores obras y no tienen defensa cuando les presentan algo similar para consumir.

De modo que, con el talante de quien no se cansa de perder batallas y ser desmentido, la izquierda intelectual posmoderna propone sus siempre maquilladas pero harto conocidas recetas colectivizadas; y con la fragilidad de quien no se cansa que le mientan, una cantidad de receptores se levanta a aplaudirlas a pesar que cada clap erosiona una parte irremplazable de su individualidad rendida.

La situación que se genera es un nuevo ataque frontal al capitalismo, o al difuso, no identificado y significante vacío “neoliberalismo”, y la correspondiente exhortación a adoptar el socialismo. Y en dicho marco el coronavirus, dependiendo el enfoque conveniente, es villano, héroe, o invento. El coronavirus es un villano que mata gente desprotegida cuyo origen y esparcimiento recae en la culpa del capitalismo que no provee sistemas de salud efectivos. Pero el coronavirus también es un héroe porque pone en jaque las estructuras del capitalismo global y está sembrando las minas que detonaran sus piernas y provocaran su estrepitoso derrumbe durante décadas ansiado. Pero cuidado, porque el coronavirus también puede ser un invento de los medios de comunicación masivos del capitalismo para generar pánico a los residentes en los estados capitalistas que están experimentando con el control poblacional y calculando asesinatos al por mayor para renovar la matriz productiva.

En todo y cualquier caso, para la izquierda intelectual el coronavirus es un fenómeno íntimamente relacionado al capitalismo, y es solamente a partir de este que podemos entenderlo, encuadrarlo, analizarlo y evaluarlo. La solución viene de la mano del socialismo, su manejo estatal de la situación y la solidaridad que inspira en la sociedad. Pero echar un vistazo a los hechos y no a las abstracciones imaginarias, y poner el punto de arranque en la realidad y no en la ideología, permiten efectuar otro tipo de consideración –a partir de lo que sabemos hasta aquí, no de lo que deseamos que fuese cierto aunque colisione con la evidencia-.

El coronavirus se originó en China. Hace 70 años que China es comunista. El partido comunista chino que gobierna con autoritarismo, censura y represión tiene más de 90 millones de integrantes. Ante la aparición del coronavirus, sus agentes se movilizaron como típicos comunistas, siguiendo los pasos de la checklist comunista ya aplicada en la Unión Soviética y Alemania Oriental, por citar algunos ejemplos. Se ocultó el origen del virus, se encubrió su esparcimiento, se demoró el reconocimiento ante el mundo de que ya estaba en marcha, se persiguió y desapareció a críticos, se atacó a profesionales de la salud que concientizaban, se comandó una operación diplomática para evadir responsabilidades y echar culpas a una potencia extranjera (Estados Unidos). Todo lo que histórica y habitualmente han realizado los comunistas, lo llevó a cabo el régimen comunista chino.

La pandemia está afectando muchos países, la situación de muchos estados entrando en cuarentena prácticamente al unísono es inaudita, y algunos de ellos están adoptando medidas sin precedentes en sus tierras. Pero nótese que entre los más afectados, se encuentran algunos de los modelos más admirados por la izquierda.

En Europa, España está sufriendo altas tasas de contagio, muchas muertes, y la inoperancia del gobierno que hace mal las compras sanitarias y falla en equipar sus hospitales. En España gobierna el socialismo.

Si la mirada se fija en Sudamérica, se encontrará que Venezuela, que no podía abastecer de papel higiénico a su población, mucho menos puede enfrentar responsablemente un virus nuevo y letal para los grupos de riesgo. Venezuela es gobernada por el socialismo desde hace décadas.

Argentina ha aplicado el aislamiento preventivo y obligatorio para toda la población a sabiendas de que su sistema de salud no tiene suficientes respiradores, carece de un número suficiente de camas, y de formación profesional al menos para parte del personal de la salud pública. Encima, es incapaz de organizar un cobro de jubilaciones, amontonando al grupo de riesgo de mayores de 65 años en las calles durante horas, y sus políticos practican la corrupción adquiriendo con sobreprecios alimentos para “solidariamente” repartir entre los necesitados cuando esos mismos políticos fijan precios máximos que los privados no deben superar so pena de sanción. En Argentina está gobernando en un nuevo mandato la misma izquierda que gobernó 12 de los últimos 16 años.

Mientras tanto, países que el progresismo relaciona a “la derecha”, con gobiernos más afines al capitalismo, están a la vanguardia de la investigación científica buscando tratamientos y vacunas para prevenir y curar el coronavirus. Tales son los casos de Estados Unidos e Israel. Otros países, con mayor libertad económica que los arriba mencionados en Europa y Latinoamérica, en principio están mejor equipados para afrontar la pandemia, como Suecia –que mantiene un estado de bienestar y ha anunciado que ni siquiera decretará una cuarentena obligatoria para todos- y Chile –que en contraste con el predecesor decretó “estado de catástrofe” pero donde reconocidos izquierdistas prefieren resguardarse antes que pasar penurias en Cuba-.

Entonces, el capitalismo no aparece como el culpable del origen del virus, ni como el responsable por los estragos causados en sociedades atrasadas, ni sus cimientos deberían temblar por el esparcimiento global. Al contrario, es la sociedad de avanzada, tecnológica, libre, la que mejor puede descubrir el antídoto científico contra el virus, y son las sociedades abiertas y pacíficas las que mejor pueden intercambiar mercantilmente productos, servicios y conocimiento especializado para hacer frente a la pandemia en sus respectivos territorios. Ese tipo de sociedades se dan en el escenario capitalista, no en el autoritarismo izquierdista.

Como el populismo marxista atrapa a las masas con su demagogia / How Marxist populism traps the masses with its demagoguery

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NO EXISTE NINGUN PLAN SOCIAL GRATIS.

En la mitad de una clase, en una universidad, uno de los alumnos, inesperadamente, le preguntó al profesor:

– ¿Usted sabe cómo se capturan los cerdos salvajes?

El profesor creyó que era una broma y esperaba una respuesta graciosa. El joven respondió que no era una broma, y con seriedad comenzó su disertación:

– Para capturar cerdos salvajes, primero se localiza un lugar en la floresta al que los cerdos salvajes suelen ir, y allí se coloca diariamente un poco de maíz en el suelo.

Así, los cerdos salvajes vienen todos los días a comer el maíz “gratis” y, cuando se acostumbran a venir diariamente, usted va construyendo una cerca alrededor del lugar donde se acostumbraron a comer, un lado por vez…

Cuando ellos se acostumbran a un lado de la cerca, vuelven para comer el maíz, y usted construye otro lado de la cerca…

Ellos vuelven a acostumbrarse y vuelven a comer.

Usted va construyendo la cerca alrededor, poco a poco, hasta instalar los cuatro lados del cercado alrededor de los cerdos.

Al final, instala una puerta en el último lado.

Los cerdos ya están habituados al maíz fácil y a las cercas, y así comienzan a venir solos por la entrada.

Es entonces cuando usted cierra el portón y captura a todo el grupo.

Así de simple, paso a paso, hasta que en el último segundo los cerdos pierden su libertad.

Ellos comienzan a correr en círculos dentro de la cerca, pero ya están presos.

Después, comienzan a comer el maíz fácil y gratuito.

Se acostumbran tanto a eso que se olvidan de cómo cazar por sí mismos, y por eso aceptan la esclavitud.

Incluso, se muestran agradecidos con sus captores y, durante generaciones van felices al matadero.

Ni siquiera desconfían de que la mano que los alimenta es la misma que los mata.

El joven le comentó al profesor que era exactamente eso lo que él veía que sucedía en su país, en su provincia, en su ciudad, con su pueblo.

Los gobiernos populistas, en sus proyectos dictatoriales, escondidos bajo el manto “democrático”, estuvieron lanzando maíz gratuito durante tiempo suficiente para alcanzar la mansedumbre sistemática.

Y cada nuevo “Gobierno Salvador” disfraza de “programas sociales” sus limosnas, da dinero que saca del bolsillo del propio trabajador, realiza misiones, planes, indulgencias, leyes de “protección”, subsidios para cualquier cosa, expropiaciones indebidas, programas de “bienestar social”, fiestas, ferias o festivales, uniformes, pan y circo, transporte “gratis”.

“¡G R A T I S!”

Toda esa “gratuidad” que nos ofrecen tales estafadores, disfrazados de políticos, llena de felicidad a un pueblo mal acostumbrado con las migajas del maíz fácil y “gratuito”. Nos roban la capacidad de ser críticos, pensantes y personas emprendedoras.

Sin embargo, claro que nada nos salió “gratis”.

Consecuentemente, ¡“no existe almuerzo gratis”!

Finalmente, si usted se da cuenta de que toda esa maravillosa “ayuda” gubernamental es un problema que se opone al futuro de la democracia en nuestro país, deberá compartir este mensaje.

O cruce los brazos, y coma también el maíz…

Y espere la matanza.

¡ESPAÑOLES “ANESTESIADOS, INCONSCIENTES”, DESPERTAD!

FUENTE: Verdades Ofenden

En España se hace lo que Pablo Iglesias quiere: PanAm Podcast / In Spain what Pablo Iglesias wants is done: PanAm Podcast

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Medios de izquierda y de derecha se han unido para protestar respecto a la censura impuesta por el Gobierno socialista español (PanAm Post)

España es en este momento el país con mayor número de muertos por coronavirus por millón de habitantes.

España es en este momento el país con mayor número de muertos por coronavirus por millón de habitantes, también es el país con mayor cantidad de sanitarios contagiados, y a pesar de que el Gobierno socialista lleva ya semanas lidiando con la pandemia, los errores son cada vez más grandes y se cometen equivocaciones garrafales de manera sistemática.

En el podcast de hoy hablamos de la dramática situación que vive España por cuenta, más que de el coronavirus, de la actuación del Gobierno de coalición. Nuestro invitado es Hugo Pereira Chamorro, politólogo e investigador en el Think Tank Civismo.

Pereira recuerda hoy que el Gobierno desoyó todas las advertencias que desde la OMS se hicieron respecto al coronavirus y a las previsiones que se debían tomar para enfrentar la pandemia. En su momento, los socialistas en el poder, dijeron que tenían suficiente material sanitario y que estaban seguros de que no habría desabastecimiento de suministro -como advertía la OMS que sucedería-, hoy, cuando muchos sanitarios tienen que trabajar incluso sin equipo de protección, el Gobierno dice que no tenía cómo saber que el virus iba a causar tales estragos.

Conversamos también sobre las medidas económicas impuestas por el Gobierno en medio de esta crisis. Pereira señala la locura de los socialistas al pretender que los empresarios sigan pagando todos los impuestos que pagan normalmente como si no tuvieran sus negocios cerrados y siguieran teniendo ingresos. Y, además, el Gobierno les prohíbe despedir empleados.

Además hablamos de la pelea por el poder que hay dentro del Gobierno. Para nuestro invitado de hoy Pablo Iglesias tiene un gran dominio sobre Sánchez, quien no se atrevería a quedarse sin el apoyo del podemita. Nuestro entrevistado señala que el presidente español intenta tener contento tanto al líder del partido morado, como al sector del Partido Socialista liderado por Nadia Calviño, pero que en este momento es claro que Iglesias es el que está ganando el pulso

Hoy conversamos sobre la terrible situación que vive España, sobre la mentira sistemática del Gobierno español, la ineptitud con la que actúan y cómo -por lo menos un sector del Gobierno- está claramente aprovechando la crisis.

No dejar que una crisis se desperdicie. / Not Letting a Crisis Go to Waste.

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ARTÍCULO ORIGINAL EN INGLÉS / ORIGINAL ARTICLE IN ENGLISH: Not Letting a Crisis Go to Waste

Me resulta evidente que las secuelas de la crisis de covid19 tendrán una crisis diferente para Estados Unidos, tal vez para el mundo. Estamos en un precipicio: ¿seremos ‘un mundo’ o seguiremos siendo naciones separadas? Voto por lo último, pero los globalistas no están dejando que se desperdicie una buena crisis.

Tengo que dar crédito donde se debe al escritor del personal de The Atlantic, Ed Yong, por escribir un artículo completo sobre cómo podemos responder a covid19 y lo que viene después. Haré referencia al artículo,  Cómo terminará la pandemia , en esta publicación.

El crédito que se debe es el hecho de que hizo un trabajo bastante bueno al cubrir las opciones. Si bien su punto de vista, y sin lugar a dudas, The Atlantic, sobre las opciones que deberíamos elegir era claro, el autor nos dio las opciones y cubrió a fondo los contras de la opción a la que está predispuesto. Puedo apreciar eso.

Después de argumentar que el covid19 es, de hecho, una crisis, y por qué, describe cuáles son las opciones en los próximos meses, cuál es el «juego final» y qué puede ser después.

Actualmente, estoy indeciso sobre cuánto o una crisis creo que es esto, pero en aras de la discusión, iré con el autor diciendo, claro que es malo, pero …

I. Los próximos meses

Encuentra cuatro cosas que deben suceder y … «rápidamente» .

Cosa que debe hacerse # 1: Producción en masa de equipo médico preventivo: máscaras y guantes y similares. No hay discusión allí, pero no necesitamos que el gobierno haga eso por nosotros. Hay informes de todas las empresas que ya están enfrentando el desafío de convertir sus producciones e industrias para ver y satisfacer la creciente necesidad de lo que falta. Pero, esos esfuerzos no son, y probablemente no serán lo suficientemente buenos para nuestra pequeña globalización centralizada del mundo. No. La respuesta es, por supuesto, el gobierno … gran gobierno.

2. Y, ese mismo grupo burocrático, no electo, gubernamental resolverá lo que debe hacerse # 2 : ¡Debemos tener más pruebas! Porque «datos». No importa que alrededor del 81% de los que lo atrapan solo se queden en casa con síntomas leves y lo superen, debemos saber¡Cuánta gente lo tiene! Ahora, por supuesto, es importante que el personal médico y los que ingresan al hospital con síntomas graves puedan averiguar quién tiene qué. Pero, el resto del maldito mundo se ha cerrado y la mayoría de las personas, y las empresas, están temblando en sus zapatos sobre la posibilidad de atraparlo y / o difundirlo, ¿realmente necesitamos inundar los hospitales para realizar pruebas cuando tenemos no a los síntomas leves? ¿Realmente necesitamos saber o podemos dejar que la cosa siga su curso? Podríamos, pero los científicos quieren sus ratas de laboratorio y sus datos.

Cosa que debe hacerse # 3: Ser socialmente ‘distante’ porque hay una curva para aplanar. De acuerdo, lo entiendo, le doy un poco de tiempo a la industria médica no preparada para manejar el ataque terrorista, pero él actúa como si todos tuviéramos una opción en este momento. Y, la elección es el asunto en cuestión. Llevará semanas o meses llegar a los hospitales donde necesitan estar. Semanas a meses para que la prueba llegue a donde debe estar, y 

«En estos momentos, cuando el bien de todos depende de los sacrificios de muchos, la coordinación clara es importante: la cuarta necesidad urgente. La importancia del distanciamiento social debe ser impresa en un público que también debe ser tranquilizado e informado».

Ahí está, el bien de todos. El bien común. Requiere el sacrificio de muchos y la importancia de este sacrificio debe ser grabada en nosotros. Pensamiento comunista. Uno se pregunta, sin escasez de ejemplos históricos a considerar, cómo esta necesidad nos será grabada. 

Esa es la batalla ante nosotros. ¿El bien mayor se convertirá en nuestro mayor valor moral? Ciertamente es del autor y cada opción a la que se inclina lo refleja. El bien mayor requiere mucho control sobre los muchos. Requiere que ‘la mayoría’ sacrifique su libertad de elección hasta su libertad para ver las opciones y elegir una que no satisfaga a los campeones del bien común. 

Dio las opciones, pero a lo largo del artículo, está claro que una opción es buena, las otras son malas. Una opción es lo que debemos hacer, sin importar las consecuencias. Los otros debemos rechazarlos. Solía ​​haber un momento en que informar era simplemente la transmisión de los hechos, las opciones dadas a las personas con el entendimiento de que las personas eran libres de decidir qué hacer con esa información. Pero, ahora, se nos dice qué debemos pensar y qué debemos hacer.

«Persuadir a un país para que se quede voluntariamente en su hogar no es fácil, y sin pautas claras de la Casa Blanca, los alcaldes, gobernadores y dueños de negocios se han visto obligados a tomar sus propias medidas».

¡OH NO! ¿La gente tiene que pensar por sí misma, crear soluciones y tomar el asunto en sus propias manos? ¡¿Qué?! ¡Que horrible! Respuesta descentralizada? ¡Oh no! No sé qué está experimentando en su ciudad y estado, pero los «alcaldes, gobernadores y dueños de negocios» aquí, en Maine, están bien, de acuerdo con su punto de vista de lo que debe hacerse, en su respuesta . 

Y, es categóricamente incorrecto que la Casa Blanca no haya dado pautas. Eso es todo lo que han hecho porque eso es todo lo que pueden hacer porque la Constitución impide que la Casa Blanca sobrepase los derechos del Estado y de los pueblos, razón por la cual los gobernadores, alcaldes y dueños de empresas lideran la acusación. Por supuesto, el autor parece un tipo inteligente, imagino que ya lo sabe. Sobre el motivo apuntalamiento, aquí, lo que ha sido contactado en astucia y subliminal es que tiene que haber más, centralizado , federal el poder y el control . Porque, pensamiento ‘progresista’ y comunista para el bien común. Cosa que debe hacerse # 4 .

Debe. Ese es el término con el que tomo la ofensa. Hay opciones y puntos de vista diferentes sobre lo que debe hacerse si es que hay algo. Y, las personas llegan a tener puntos de vista diferentes y pueden presentar sus argumentos por ellos. Ese derecho humano e inalienable le pertenece a Yong y, igualmente, nos pertenece a usted y a mí, independientemente de su experiencia en el tema. 

II El final del juego

«En estas condiciones, hay tres finales posibles: uno que es muy poco probable, uno que es muy peligroso y uno que es muy largo».

Nuevamente, leeremos una presentación relativamente justa de los tres posibles finales. Felicitaciones al autor por ser lo suficientemente honesto como para explorar las opciones. Sin embargo, su opinión, sobre cuál es el mejor juego final, será clara. Y, realmente, debería haber comenzado con el final del juego, porque su elección del final es lo que informó a su lista anterior de lo que debe hacerse.

Final del juego n. ° 1, el escenario muy poco probable: la afectividad universal para llevar el virus «al talón» al mismo tiempo. Estoy de acuerdo con el autor en que el barco ha navegado en ese. Por supuesto, esta opción es la que le gustaría ver rectificada cuando llegue a las opciones de Consecuencias.

Final del juego # 2, el escenario muy peligroso: inmunidad colectiva. Deje que el virus haga lo que va a hacer. Esto, por cierto, es mi punto de vista. Lo sorprendente para mí es que los que gritan más fuerte por lo que se debe hacer para evitar la posible carnicería de covid19, son los mismos que creen fervientemente que las personas están superpoblando el planeta, utilizando los recursos y son un factor clave en, lo que creen es una crisis de carbono del cambio climático global. Estas mismas personas no tendrán más de 1 o 2 hijos porque no quieren colocar más personas en el planeta que las que los reemplazará. Apoyan el aborto, en parte, para resolver la sobrepoblación. Bill Gates, por su propia admisión, no involucró a su fundación en los esfuerzos mundiales de vacunación hasta que aprendió cómo las vacunas ayudan con el control de la población. 

Escuche, tonterías, una plaga o una pandemia, es el control de la población de la naturaleza, una tormenta humana para limpiar el aire si lo desea. Una manera de disminuir la población excedente es justo en el sentido de que no somos nosotros quienes decidimos quién vive y muere. Si está fuera de nuestro control, no es un peso moral cargar sobre nuestros hombros y termina con una miríada de argumentos sociales. En realidad, no tenemos que preocuparnos por la cantidad de niños que tenemos, matando a millones de humanos inocentes antes del nacimiento por año, u obligando a los humanos a inyectarse sustancias contra su voluntad porque la naturaleza tiene una manera de mantener a la población bajo control. 

Y, una vez más, los que gritan con más miedo son los que intimidarán a un cristiano por creer en la creación más que en la evolución. Si se produce una pandemia, los débiles mueren y los fuertes sobreviven, ¿no sería eso una evolución en progreso? La inconsistencia lógica basada en el miedo es asombrosa.

No creo que la población deba ser controlada y no creo en la evolución o el cambio climático como un problema. Yo, simplemente, acepto que esa mierda pasa. Que hay una certeza de dolor y pérdida en la vida y que a ninguno de nosotros se nos promete una vida larga, saludable y placentera. Deje que el virus haga lo que va a hacer, deje que la población sobreviviente gane inmunidad y permita que las personas sean libres de elegir los riesgos que desean asumir con la vida que tienen. Porque la alternativa no solo representa una sorprendente inconsistencia lógica de sus partidarios, sino que también es …

Final del juego # 3, el escenario muy largo: Y, el que resultará en un control masivo y abuso de derechos humanos y libertades inalienables. 

«El tercer escenario es que el mundo juega un juego prolongado de whack-a-mole con el virus, eliminando brotes aquí y allá hasta que se pueda producir una vacuna. Esta es la mejor opción, pero también la más larga y complicada».

… Y, requiere una gran cantidad de control centralizado de la población mundial durante un período prolongado de tiempo.

Despliegue de vacunas: lo que sin duda se sumará a, ahora, en muchas áreas del país y del mundo, los programas de vacunación forzada que le impiden vivir pacíficamente en la sociedad si se atreve a optar por no participar, y eso es si puede optar por no hacerlo. . Controlar.

«Pero ‘necesitamos estar preparados para hacer múltiples períodos de distanciamiento social’, dice Stephen Kissler de Harvard». 

A través de una estimación de 2022. Control.

«Mucho de los próximos años, incluida la frecuencia, la duración y el momento de los trastornos sociales, depende de dos propiedades del virus, que actualmente se desconocen». 

Y, saber requiere recopilación de datos y observación a largo plazo. Controlar.

«Ya sea por la acumulación de inmunidad colectiva o por la tan esperada llegada de una vacuna, al virus le resultará cada vez más difícil propagarse explosivamente».

Es decir, ha sido y seguirá siendo el debate sobre cada tema a partir de este momento: el camino que permite la máxima libertad humana o el camino que permite el máximo control humano. Y, la división ideológica entre nosotros hace que sea casi imposible llegar a un compromiso entre los dos. Nos dirigimos al ojo de la tormenta, el punto en el que dos bandos se enfrentan para estar listos para ganar la batalla y la guerra sobre la cual la visión ideológica ganará y dictará nuestro curso colectivo a través del próximo período de la historia.

III. Las secuelas

Una vez más, dando crédito donde se debe, el autor, presuponiendo, en confianza, que su final y su lista de deberes son el curso de acción correcto, tiene suficiente integridad para mirar honestamente las consecuencias no deseadas, los efectos secundarios, si quieres, de seguir su línea de pensamiento.

Desempleo y devastación para la economía.

Problemas de salud mental y emocional a largo plazo a medida que las personas se ven inmersas en una agitación de la vida salvajemente antinatural a la que están acostumbradas.

Pero está bien porque «las pandemias también pueden catalizar el cambio social».

Estaremos mejor porque la gente se lavará mejor las manos, oh, y …

No dejar que la crisis se desperdicie # 1: Trabajar desde casa y hacer llamadas en conferencia. La agenda de la revolución tecnológica. 

No dejar que la crisis se desperdicie # 2: licencia por enfermedad adecuada, arreglos flexibles de cuidado infantil y políticas laborales justas. Regulación gubernamental del libre mercado. Dirigido hacia el socialismo, que conduce al comunismo, y al menos, ciertamente representa un mayor control del mercado por parte del gobierno. 

No dejar que la crisis se desperdicie # 3: sistema de salud igualitario. Asistencia sanitaria universal. Socialismo / Comunismo.

No dejar que la crisis se desperdicie # 4: «Es el individualismo, el excepcionalismo y la tendencia [de los EE. UU.] De igualar hacer lo que quieras …» 

Adopción de la identidad y la ideología nacionales comunales: el bien mayor: el comunismo.

No dejar que la crisis se desperdicie # 5: «Años de retórica aislacionista también tuvieron consecuencias». 

Adopción de una identidad e ideología globalista.

Este punto, como nota al margen, me hizo reír: «» La gente creía en la retórica de que la contención funcionaría «, dice Wendy Parmet» 

Entonces, ¿estás diciendo que no deberíamos tratar de distanciarnos o contener el virus? Sí, me reí. Está bien obligar al individuo a distanciarse socialmente y sacar a la Guardia Nacional para contener el virus dentro de las comunidades, pero, Dios no lo quiera, tratamos como nación, de distanciarnos de otras naciones para tratar de contener el virus fuera de nuestras fronteras. … porque, evidentemente, la contención es una mentira, creemos.

“Los mantenemos fuera y estaremos bien. Cuando tienes un cuerpo político que incorpora estas ideas de aislacionismo y etnonacionalismo, eres especialmente vulnerable cuando ocurre una pandemia ”.

Entonces, debemos dejar que el público regrese a las escuelas, negocios y hogares de ancianos, ¿verdad? Porque aislarnos nos hace especialmente vulnerables.

Si tan solo pudieras ver la sonrisa en mi cara.

No dejar que la crisis se desperdicie # 6: «Las consecuencias de desfinanciar a las agencias de salud pública, perder experiencia y estirar los hospitales ya no se manifiestan como artículos de opinión enojados, sino como pulmones vacilantes». 

Reembolso: altos impuestos, en última instancia, socialismo. Confiar aún más en la «experiencia» continúa construyendo a los «expertos» como la autoridad y ahoga las voces y voluntades de la gente cuando esa autoridad no está de acuerdo. Uno ve la capacidad de solicitar al gobierno una reparación de agravios que salen volando por la ventana.

No dejar que la crisis se desperdicie # 7: «Espere ver un aumento en los fondos para virología y vacunación, un aumento en los estudiantes que solicitan programas de salud pública y más producción doméstica de suministros médicos».

La financiación gubernamental de una vocación particular es la creación de carreras «sostenibles». Los estudiantes que solicitan solo las opciones que el gobierno declara, a través de fondos, según sea necesario para una sociedad sostenible es la agenda de la reforma educativa. La producción nacional de suministros para las industrias necesarias para la sostenibilidad es literalmente el comunismo que entra en vigencia.

No dejar que la crisis se desperdicie # 8: «Las lecciones que los Estados Unidos extraen de esta experiencia son difíciles de predecir, especialmente en un momento en que los algoritmos en línea y las emisoras partidistas solo sirven noticias que se alinean con las ideas preconcebidas de su audiencia». 

Tengo que tomar medidas enérgicas contra la libertad de expresión y la libertad de prensa, porque, Dios no lo quiera, hay un desafío para la narración suprema de cómo todos debemos ver las cosas y qué se debe hacer.

No dejar que la crisis se desperdicie # 9: «La nación gira, como lo hizo después de la Segunda Guerra Mundial, del aislacionismo a la cooperación internacional».

Globalismo

«Espere que las pandemias encabecen la agenda en la Asamblea General de las Naciones Unidas».

Las Naciones Unidas es la institución que se estableció después de la Segunda Guerra Mundial. Es la infraestructura en el lugar y madura para la recolección de un gobierno global.

«En 2030, el SARS-CoV-3 emerge de la nada, y se pone en práctica en un mes».

2030 no es una fecha arbitraria. La ONU tiene sus Objetivos de Desarrollo Sostenible establecidos para 2030.

Y, con una crisis mundial como covid19, confíe en que los globalistas están trabajando horas extras para no dejar que la crisis se desperdicie.  

CENSURA SOCIAL-COMUNISTA: El diario «La Razón» censura el último artículo de ALFONSO USSIA. / SOCIAL-COMMUNIST CENSORSHIP: The newspaper «La Razón» censors the last article by ALFONSO USSIA.

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ASÍ EMPEZARON OTROS, SIN IR MAS LEJOS, HUGO «MUGRE» CHAVEZ, DIFUNTO PRESIDENTE DE VENEZUELA, PRIMERO ARTÍCULOS, DESPUÉS PERIÓDICOS, DESPUES …

Este es el SOBERBIO artículo que el periódico «La Razón», donde era columnista habitual y en su nombre, su servil directorcillo, Francisco Marhuenda, ha censurado a Alfonso Ussia para no incomodar al totalitario gobierno social-comunista que, desgraciadamente, tenemos en España.

El charlatán.
Por Alfonso Ussía.
Sánchez no se atreve a enfrentarse a una rueda de prensa abierta, libre y sin censuras en las preguntas. Es un timador. El pasado martes habló – mejor escrito, leyó-, durante una hora para no decir nada, y terminada su lectura, un hombre muy respetuoso, le formuló cuatro cariñosas preguntas cuyas respuestas ya tenía preparadas. El periodismo también es culpable. Se confirma, que aprovechando el barullo y la paralización de la ciudadanía en sus encierros domésticos, Sánchez ha ratificado al comunista bolivariano Iglesias en la Comisión del CNI. Me decepcionó que Casado se olvidara de semejante barbaridad. Esa designación supera con creces el calificativo de traición, pero al español confinado esos detallitos no le preocupan, de momento. Si ya quedó mal Sánchez leyendo su homilía y respondiendo a las preguntas elegidas de cuatro amiguetes, ya me dirán lo que hubiese ocurrido si los periodistas que asistieron a la prédica verborreica de Sánchez hubieran sido profesionales libres. -¿Por qué admitió usted que uno de sus vicepresidentes en cuarentena, se sentara a su lado en un Consejo de Ministros? ¿Por qué no tuvo usted la firmeza cívica de obligarle a abandonar la mesa? ¿Relaciona usted el contagio del coronavirus de su esposa y la compañera de Iglesias con la manifestación feminista del 8 de marzo? ¿ Ha leído usted las conclusiones de la OMS y de una buena parte de los dirigentes europeos que consideran una barbaridad haber permitido esa concentración? ¿Fue el vicepresidente Iglesias el que le coaccionó para actuar con tan demostrada irresponsabilidad y cobardía? ¿Sabía ya, cuando autorizó semejante gamberrada infecciosa que pocas horas más tarde declararía el Estado de Alerta? ¿Dónde están esos 200.000 millones de euros de los que usted presume? ¿Ha iniciado su reparto, o está a la espera de reunirlos? ¿Por qué ordenó en su momento, a principios de su mandato, el desmantelamiento del hospital de campaña más avanzado del mundo diseñado y construido por el Cuerpo de Sanidad Militar? ¿Relaciona usted el lamentable contagio de su esposa con su asistencia a la manifestación y los besos que intercambió con la ministra de Igualdad, la gran promotora de la farsa? ¿Confía usted en la creciente mansedumbre de los españoles durante su confinamiento hogareño, o teme que finalizada la cuarentena, actúen judicialmente contra ustedes por su insuperable incompetencia, sus mentiras, sus ocultamientos y sus desvergüenzas en la gobernación de España? ¿Recibió en su momento los informes científicos que le advertían de una propagación masiva del virus si no se adoptaban las medidas necesarias para impedirla? Y por último, señor Sánchez. Como Presidente del Gobierno de una Estado democrático y libre, al menos hasta su llegada al poder, ¿por qué impide la presencia y las preguntas de los periodistas independientes, tal como hicieron sus predecesores, incluido el calamitoso y nefasto Rodríguez-Zapatero? ¿Se trata de una consigna soviética de Podemos? Y perdón, porque la última nunca es la última. ¿Por qué sigue bajándose los pantalones, y posteriormente los calzoncillos, y después de ello mostrándoles el culo a los separatistas catalanes para que le propinen una patada en el trasero de todos los españoles? Gracias, señor, Sánchez. Le deseamos una feliz estancia en su hogar, y una pronta comparecencia, acompañado de su cómplice antiprofiláctico ante el Tribunal Supremo. Creo que haría usted bien en saber que su vicepresidente en cuarentena que se salta la cuarentena, y cuya compañera padece de la pandemia, llevó a la manifestación a una niña de pocos meses de edad, lo cual es de esperar que se le antoje como una imprudencia establecida en los ámbitos del delito contra los menores.
Una hora de cotorra y cuatro preguntas preparadas. Para mí, que el periodismo libre haría bien en sentirse avergonzado. No está España para saberse gobernada por Zipi y Zape, Mortadelo y Filemón o los inspectores de policía de los libros de Tintín, Dupont o Dupond. ¡Qué tediosos y afectados botarates! Le preguntaron en una rueda de prensa libre, en la Casa Blanca, al Presidente de los Estados Unidos Lyndon B. Johnson el motivo de su reafirmación en el cargo de Director del FBI del nada popular J.Edgar Hoover. Y Johnson, que no tenía la respuesta preparada respondió con lozana frescura y sinceridad. «Es mejor tener a ese individuo dentro de mi tienda y meando hacia afuera, que fuera de mi tienda y meando hacia dentro». El problema de los españoles no se soluciona buscando la bondad o maldad de elegir bien el destino de la micción. Los españoles tenemos a dos individuos, socios de Gobierno, que están en la azotea haciendo pis hacia abajo, allá donde nos encontramos todos, y sin boina.
No obstante, uno confía en una reacción ciudadana cuando se abran las puertas de nuestras casas y las voces de la indignación puedan ser oídas. Y las empresas que presumen de periodismo libre, que se lo miren o dejen de enviar a sus profesionales a una representación teatral.