
Los seres humanos nacemos para ser INDIVIDUOS LIBRES, no para obedecer normas ni cuidar o salvar planetas.
LA LIBERTAD, SI NO ES INDIVIDUAL, NO ES LIBERTAD. Politicamente MUY incorrecto.
Categoría: POLÍTICA

Los seres humanos nacemos para ser INDIVIDUOS LIBRES, no para obedecer normas ni cuidar o salvar planetas.

Por: Jorge Hau
Lo que ocurre es que cuando el comunismo llega al poder lo hace sobre ya algo existente, toda una sociedad con muchos ya propietarios de sus casas, de sus coches, entonces algunas no se la expropiarán. Si usted vive en una mansión, posiblemente si la tomen y la dividan o lo obligarán a compartirla con quienes no tienen casas. Si usted tiene un solo coche, ni siquiera lo molestarán pero si tiene muchos, seguro que le quitan algunos para dárselos a los miembros del partido comunista en comando de toda la nación.
Con el tiempo, comenzarán con la fabricación en masa de viviendas, quizá tipo bloques al estilo de toda la URSS y Europa oriental cuando todos eran comunistas. Si usted tiene la mala suerte de vivir en una zona que quieran desarrollar, bueno, le quitarán su casa y le ofrecerán uno de esos apartamentos que están fabricando y que lucirá exactamente igual al que recibirán todos los demás.
En cuanto a su coche, con el tiempo no servirá y tendrá que desecharlo. No conseguirá repuestos y tarde o temprano ya no podrá circular más, quiza no consiga neumáticos, ni baterias, ni nada de eso. Y es muy probable que jamás podrá tener un coche propio, la prioridad en comunismo es el transporte público no los coches para individuos. Tampoco le expropiarán su ropa, sus zapatos, su ropa interior y objetos u otros artículos y utensilios de uso personal.
La ideología comunista va es en contra de la propiedad de los medios de producción no en contra de toda propiedad privada. Y ahí está el asunto. En comunismo la competencia es vista como un desperdicio, las marcas desaparecen y habrá una sola marca para cada producto, producido por empresas en manos del estado o que han expropiadas. De manera que no existirá variedad que ira desapareciendo con el tiempo. La prioridad es vestir a todos, no vestir algunos con la moda.
Todos comenzarán a lucir iguales a los demás. La igualdad es prioritaria en comunismo y el simple hecho de querer ser diferente, de vestir diferente será mal visto, será condenado por la sociedad comunista que verá todo ese compartimiento como proveniente de la sociedad capitalista decadente. La música, si proviene de otros paises que no son comunistas, será prohibida o al menos condenada como algo negativo.
Surgirá un nacionalismo extremo que te harán odiar todo lo que provenga de afuera. Comenzarán a cambiar la historia para borrar todo aquello que no les gusta y añadirán cosas que nunca pasó ni ocurrió realmente, para así crear próceres y personajes que elevarán la causa comunista, pero que nunca ocurrió. Crearán héroes y le enseñarán a los niños a venerarlos.
Recuerde también, ya no habrá múltiples canales de TV, centenas sino miles de estaciones de radio en el país, ni múltiples periódicos. El comunismo controla la informacion y la noticia y de esa manera ya usted nunca mas podrá enterarse de cosas que no le conviene al gobierno. Escuchará sólo aquellas que pasan la censura del estado y que el estado manipula para siempre aparecer que son ellos los buenos, quienes toman las mejores decisiones, que son ellos los héroes, que sin ellos nada de lo que usted reciba sería posible.
Le quitarán su autoestima, su individualidad para ser reemplazado por nosotros, ya no se permitira el yo, siempre es el nosotros, no se permitirá el beneficio propio, todo tiene que ser por el bien común. Usted seguirá siendo propietario de su ropa, de su par de zapatos, y de todo lo que tenga en su vivienda, pero recuerde, la vivienda se la dio el estado, el transporte publico se lo dará el estado, la educación se lo dará el estado, su salud se lo dará el estado, todo girará en torno al estado.
Le harán creer que todo lo que usted tiene y disfruta proviene de estado y que tienes que agradecerlo por toda tu vida, te harán creer que el estado hace un bien o presta ayuda de manera desinteresada. Ya no importa lo que ganes, y lo que hagas, todos son iguales, y si no pueden producir suficiente, te darán una Tarjeta de Racionamiento, un Carnet de la Patria con un paquetito de azúcar, varias harinas, un paquete de espaguetis, otro de arroz y cuando tus hijos tengan hambre, te harán recordad que ellos comen no gracias a usted, sino gracias al estado benefactor.
Las viviendas que fueron privadas y aun se preservan, lucirán abandonadas porque el estado no llevará a cabo reparaciones de ningún tipo a viviendas privadas, y como no ganarás suficiente, lucirán como ruinas, la prioridad es mantener lo que ellos construyeron y distribuyeron entre la población, no mantener propiedad privada de individuos. Ellos no harán nada al respecto con tu propiedad, usted no podría hacerlo solo por su propia cuenta. Las consecuencias son inevitables.
El problema del comunismo no es que te quitarán tu cepillo de diente, tus calzoncillos, medias, pantalones franelas y camisas, tu bicicleta si tiene una, tu coche si tienen uno, y tu vivienda s tienes una. Tampoco serán los precios, todos serán muy barato pero no se consigue nada, hay que hacer colas kilométricas por horas en espera que cuando llegues puedas comprar algo que necesitas.
El milagro comunista es que Cuba tenga que importar azúcar, y que Venezuela tenga que importar petróleo, gasolina u otros derivados del petróleo. El milagro comunista es que Venezuela y Cuba no tengan suficiente agua potable, ni electricidad, o gas para la población. El problema del comunismo es que el estado asume el papel del individuo, el que toma las decisiones por ti, el que alimenta tus hijos, el que decide que será de ellos en el futuro. El estado es todo y se ubica por encima de todos sus ciudadanos. En comunismo, el individuo no tiene valor alguno. El sistema comunista es una máquina de hacer guerra que dedica casi todos sus recursos en armamentos y un enorme ejército.

En los pocos países que quedan que se autodenominan «comunistas», todo es del estado. Nada es tuyo, ni siquiera lamentablemente tu vida.

Desde hace más de 200 años, se viene dividiendo el mapa político en dos facciones: derecha e izquierda. En medio de ellas estaría el llamado «centrismo».
Si equiparamos a la derecha con el conservadurismo y a la izquierda con el socialismo, ¿qué es el centrismo? Aparentemente sería una mezcla de ambas facciones. Existen, de hecho, posiciones que son llamadas de «centro-izquierda» y de «centro-derecha», para referirse a aquellas personas y partidos más cercanas al centro político. Lo que mucha gente no tiene en cuenta es que estamos ante un mapa variable, y esto significa que aunque la derecha no cambie sus posiciones, el resto del mapa sí ha cambiado: se está estirando hacia la izquierda.
En los últimos años, la izquierda ha vivido un proceso de radicalización, que ha invertido la tendencia que se dio en Occidente en la postguerra, cuando los llamados socialdemócratas fueron abandonando las tesis marxistas y aceptando la economía de mercado y la democracia liberal. Desde hace tiempo, el llamado centro-izquierda ha ido asumiendo tesis que hasta entonces sólo defendía la extrema izquierda, como el feminismo radical y la ideología de género (y especialmente su versión más radical, la teoría queer).
La derecha pudo haber aprovechado esa oportunidad para evidenciar el creciente extremismo izquierdista, pero decidió iniciar una huida hacia el centro en un intento por ocupar ese espacio que creía abandonado por la izquierda. Al intentar ocupar el centro, la derecha abandonó sus posiciones de siempre y fue arrastrada por la izquierda en su proceso de radicalización. ¿Cómo pudo ocurrir esto? Pues por la sencilla razón de que el centro político es una posición equidistante: con una izquierda más radicalizada, el centro se mueve hacia la izquierda. Cuanto mayor es la deriva extremista de la izquierda, mayor es el desplazamiento izquierdista del centro político.
El problema de los partidos centristas es que la sociedad no se mueve al mismo ritmo que ellos. El creciente divorcio entre el centrismo y sus votantes ha dado lugar a una nueva derecha, que ha acabado ocupando ese espacio abandonado por el centro-derecha. Esa nueva derecha ha empezado a librar una batalla ideológica que el centrismo no puede dar, debido a su equidistancia. Esto representa un gran problema para los partidos centristas, que estaban muy tranquilos cuando no tenían competencia por la derecha. Ahora que la tienen, el centrismo debe elegir: seguir dejándose arrastrar por la izquierda o recuperar las posiciones perdidas. La mayoría del centrismo ha elegido la primera opción, porque ya no sabe hacer otra cosa que dejarse arrastrar por la izquierda.
Ésa es la razón de que cada vez sea más difícil distinguir a un centrista y a un socialista. Debido al desplazamiento de la izquierda hacia la extrema izquierda, que está llegando a unas cotas inimaginables hace sólo unos años, los centristas de hoy están ocupando las coordenadas ideológicas de los socialistas de ayer, y el proceso no se detiene, por lo que la deriva izquierdista del centrismo está condenada a ir a peor, como ya estamos comprobando. De hecho, el centrismo ya viene asumiendo viejas posiciones de la extrema izquierda (como las citadas del feminismo radical y de la ideología de género) igual que lo hizo la izquierda. El centrismo de hoy es el socialismo de hace 10 o 15 años.
Esto presenta un reto para la nueva derecha que se mantiene fiel a los planteamientos conservadores. ¿Tiene sentido que la derecha conservadora se sienta afín a un centrismo abiertamente socialista? ¿Cómo conciliar las posiciones provida de la derecha conservadora y la militancia abortista que ha adoptado el centrismo en su viaje hacia la izquierda, por ejemplo? En Polonia esa ruptura ya se produjo hace años: la derecha conservadora (el partido Prawo i Sprawiedliwość, PiS) es ya directa rival de la centrista Platforma Obywatelska (PO, abiertamente proaborto y aliada con la izquierda).
En España aún no se ha dado esa ruptura, pero Vox (partido conservador y provida, socio del partido PiS) tiene una relación cada vez más difícil con el Partido Popular (PP, centrista y socio de la PO), que viene asumiendo gran parte de las tesis ideológicas de la izquierda y cuya secretaria general ha afirmado sentirse más cerca de los socialistas del PSOE que de Vox. La cuestión es que si el PP sigue su viaje hacia la izquierda, será insostenible para Vox pactar con ese partido y tendrá que asumir que el PP es tan rival de la derecha como el PSOE.
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Foto: La Moncloa. El socialista Pedro Sánchez, presidente del gobierno d España, saludando a Alberto Núñez Feijóo, presidente del Partido Popular, en una visita de éste al palacio de La Moncloa.

Garrulos y que no saben nada de nada, su estrategia es siempre la misma, RECHAZAN EL DEBATE porque lo pierden, está claro, y entonces huyen hacia adelante desviando los temas, o, lo mas fácil, infantilón y propio de quienes, sencillamente, SON OBTUSOS CONGÉNITOS o simples cazurros que mas les valiera hacer algo útil e irse a esos pueblos abandonados o casi a pastorear y arar, que para eso, alguno de ellos si servirá, si.
Ver el Tweet completo, con el vídeo y atentos a los encuestados, NI UNO SOLO PASARÍA UN EXAMEN SERIO DE CULTURA GENERAL:
Las llamadas «políticas progresistas» no tienen nada de progreso, al contrario, limitan lo mas importante del ser humano, LA LIBERTAD.
Si, porque, se pongan como se pongan, los seres humanos NACEMOS PARA SER INDIVIDUOS LIBRES, no estúpidos colectivistas que se autorestringen libertad para chorradas como el cambio climático y lo que pretenden limitar. ¡¡¡EH, LIMITAR PARA NOSOTROS!! ELLOS SEGUIRÁN DE PUTAS Y COMIENDO LO QUE LES VENGA EN GANA SALVO INSECTOS Y GUSANOS.
Bueno … Lo mismo alguno si los come, pero porque el mismo lo ha decidido, al fin y al cabo, en otros paises lo hacen desde tiempo inmemorial, pero, volvemos a lo mismo, DECIDIENDO LIBREMENTE, NO PORQUE LO DIGA «PAPÁ ESTADO».
PAPÁ ESTADO PROGRE, CLARO.
Por cierto, aunque parece fuera de tema ¿Alguien me puede decir donde está escrito, que «Ser Supremo» lo ha dicho, quien ha decidido de motu propio que venimos al mundo a preocuparnos de cuidar el planeta? Porque yo, desde luego, entiendo que la primera obligación de todo ser vivo, no solo el humano, es SU PROPIA SUPERVIVENCIA, LA SUYA, NO LA DE SUS DESCENDIENTES, por tanto, no venimos aquí a restringirnos libertades y otras cosas, venimos a vivir cada uno nuestra vida de la mejor manera que podamos y, desde luego, restingiendo cosas NO es la mejor manera de vivir.
Al fin y al cabo, y por frio que parezca, es REAL y eso es lo que cuenta, tarde o temprano, habrá una o varias generaciones que estarán presentes cuando todo se vaya al garete, que se irá, y si no preguntad a cualquier científico (a ser posible, que no sea de izquierdas porque entonces no es científico, ha comprado el título), un día el Sol hará alguna trastada, algún meteorito de esos, o vaya uno a saber, pero el caso es que hay infinitas posibilidades mas de que ocurra algo de esto a que ese supuesto «calentamiento global producido por nosotros los «malutos» humanos», se cargue el planeta. Puede que tarde siglos o puede ser mañana mismo (ejemplo clarísimo y está la cosa pendiente de un hilo y se sabe que tarde o temprano va a ocurrir, me refiero a esto: https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/grandes-reportajes/cuando-yellowstone-estalle-2_312
En fin, a ver si empezamos a darnos cuenta que NO HAY NADA PEOR QUE UN GOBIERNO DE IZQUIERDAS.



La defensa de los animales es un principio de la dignidad humana. El hombre que maltrata a su perro delata su crueldad, y esto se entiende desde los tiempos de Esopo. En la actualidad, muchas personas se preguntan si el sufrimiento de los animales puede reducirse. Más allá de anécdotas como el anormal que pega a su caniche o el encierro de vaquilla de las fiestas de un pueblo, está el dilema de la alimentación. Yo, carnívoro empedernido, no deseo que las reses y polluelos que degluto tengan una existencia parecida a la de los muebles embalados de Ikea. Quisiera que las cadenas de producción ganadera tuvieran mejores condiciones para los animales, aunque sé que la industrialización de la ganadería es un factor esencial en el desarrollo de las grandes sociedades. Al menos, hasta que alguien descubra cómo producir carne a precios asequibles para una sociedad con tantos miles de millones de comensales.
«ME PREGUNTO SI, EN ESTA SITUACIÓN DE IMBECILIDAD GENERALIZADA, PODRÍA TENER ÉXITO UNA CAMPAÑA PARA SALVAR A LAS MEDUSAS QUE SON ASESINADAS CADA VERANO EN LAS PLAYAS»
Pero una cosa es tener conciencia de que los animales sienten y padecen, y estar a favor de que se cuide de ellos lo mejor posible, y otra creer que las películas de Disney son como documentales de la 2, es decir: que los animales y los humanos no somos tan distintos como nos había dicho Darwin. En este sentido, animalistas y creacionistas caen en un error con base equiparable.
Esta semana algunos quedamos asombrados por la repercusión de la vida de un perro en una situación de contagio del virus del ébola en España. Cualquiera que asomase el hocico a los mentideros se daba cuenta que la noticia del día era la del perro de Teresa, auxiliar de enfermería contagiada de esta enfermedad. Muchos internautas que llamaban al padre Pajares “el cura ese” se referían al perro por su nombre de pila, y la amenaza del sacrificio preventivo del can, finalmente llevada a cabo, movilizó en change.org a más de 300.000 personas que querían salvar al chucho de la muerte a cualquier precio. Algunas personas llegaron a formar un cordón humano en la puerta de la casa de la enfermera donde permanecía el perro, como cuando el banco desahucia a una familia.

Científicos entendidos explicaron que el perro no debía ser sacrificado. No porque defendieran su vida perruna, sino porque hubiera debido estudiarse si el animal funcionaba como transmisor pasivo del virus. Los perros lamen a otros perros y llevan una vida errática. Un comportamiento peligroso en una situación de descontrol sobre un virus tan letal. Muchos animalistas estaban tan obsesionados con salvar al perro que compartían el testimonio de estos científicos en las redes sociales, inconscientes de lo que significa poner al animal en cuarentena. Como dijo una amiga veterinaria: ¿se creen que es ponerle un piso en Fuengirola?
Lo importante para esta oleada de animalistas era salvar la vida del perro a toda costa, y así se manifestaron por la vida del perro, y firmaron una petición para salvar la vida del perro. Petición que contenía tantas faltas morales como de ortografía, y que redactó una internauta que, con toda razón, elegía la foto de una niña para su avatar de change.org.
A mí todo aquello me ponía los pelos de punta. No por miedo al ébola, sino por el comportamiento de la multitud.

Excálibur, así se llamaba el perro, pertenecía a una mujer sobre la que pesa todavía el riesgo de muerte. Una auxiliar de enfermería a la que pusieron a trabajar con enfermos de ébola sin haberla adiestrado en profundidad para quitarse el traje, en un nuevo caso de incompetencia de las autoridades. Sin embargo, el perro movilizó más apoyos que la enfermera. Si los negros que caen como moscas en África caminasen a cuatro patas y estuvieran cubiertos de pelo, es posible que consiguieran despertar un poco de esta inmensa, desnortada e infantiloide compasión.
«HUBO QUIEN COMPARÓ EL MOMENTO DEL SACRIFICIO DEL PERRO CON LA EJECUCIÓN DE MIGUEL ÁNGEL BLANCO»
Decían muchos animalistas que una cosa no quitaba a la otra. Que ellos defendían lo mismo al perro que a la enfermera, los misioneros y los negros de África. No percibieron lo terrible que es defender “lo mismo” a unos que otros, no se dieron cuenta, y para colmo mentían: Médicos sin Fronteras sigue pidiendo ayuda para su operativo de emergencia en los países afectados. Por supuesto, no han recibido ni una pequeña parte de los apoyos que recibió el perro. Quizás si Liberia ladrase…
Me pregunto si, en esta situación de imbecilidad generalizada, podría tener éxito una campaña para salvar a las medusas que son asesinadas cada verano en las playas. Miles de perros mueren en perreras, o atropellados porque los anormales de sus dueños los abandonan en la cuneta cuando se van de vacaciones, pero Excálibur se convertía en perro mediático y desataba una inmediata movilización. La velocidad y la trayectoria de la campaña delataba un preocupante relativismo moral. Buscando en Twitter “Excálibur” y “Ana Mato”, aparecían cientos de comentarios de internautas que consideraban la vida del perro más valiosa que la de la ministra. Hubo quien, incluso, comparó el momento del sacrificio del perro con la ejecución de Miguel Ángel Blanco a manos de ETA.
El infantilismo y el relativismo moral alcanzaban tal grado de notoriedad que asustaban. Pero no es una sorpresa, si uno se para a pensar en las bases de la corriente animalista.

El animalismo existe desde hace siglos en Occidente, pero ha alcanzado una gran popularidad cuando la generación Disney se ha hecho mayor. No es paradójico que en los años de la crisis económica se hayan multiplicado en los medios de comunicación las consignas de los animalistas. Las protestas contra las fiestas populares donde se maltrata a los animales, parrafadas sobre la dieta vegana y manifestaciones antitaurinas aparecen cada pocos días en los medios. Mientras muchas familias españolas no tienen qué comer, los animalistas nos recuerdan lo pecaminoso que les resulta vernos tragar una hamburguesa. Todo esto hace pensar que el animalismo es un movimiento radical con un origen eminentemente burgués, aunque por supuesto muchas personas de origen y de vida humildes se hayan dirigido a esta corriente.
Defienden a los animales porque, según dicen, ellos no pueden defenderse. Creen que esto es una declaración de intenciones, pero en realidad es una falla argumental que los retrata. Uno puede defender la necesidad de llevar la democracia con aviones militares a un país como Irak, pero los iraquíes podrán negarse a ello y montar un Estado Islámico. Uno puede creer que las autoridades mexicanas deben arrancar la lacra de los narcos de la sociedad, pero posiblemente los narcos acaben agujereando al activista a base de balazos. En cambio, perros, gatos, corderos y zarigüeyas permanecen impasibles mientras las legiones de animalistas se dejan las horas del reloj en defenderlos de las agresiones del hombre.

En este sentido, el animalismo es una causa vacía: defiende los derechos de un colectivo que no los ha exigido y que no va a causar ningún problema a sus supuestos benefactores.
El animalismo no tiene malas intenciones, pero puede llegar a ser nocivo como todas las deformaciones grotescas de la bondad humana. Los presupuestos de los animalistas más radicales tienen tintes alienígenas: proclaman la igualdad de todos los seres con sistema nervioso que moramos sobre la tierra, y con una frecuencia alarmante comparan el valor de la vida de un humano con la de cualquier ratón de laboratorio. Cuando un animalista escribe que la vida de su perro es más valiosa que la de mucha gente, recibe un apoyo enorme por parte de otros animalistas. Ahí está lo nocivo de esta corriente que en principio tiene tan buenas intenciones: al equiparar el valor de la vida de los animales con la vida humana, considera que quien mata a un animal, aunque sea en un matadero alimenticio, está cometiendo un asesinato. Por lo tanto, si el animalismo sigue creciendo y logra representación en cámaras legislativas, las consecuencias podrían llegar a ser mucho más serias que los comentarios de cuarenta defensores de los gatos en una red social.

La fragilidad argumental del animalismo contiene una gran paradoja, que se manifiesta en la acusación que los animalistas radicales han elegido para quienes nos rebelamos contra su doctrina. Nos llaman, despectivamente, especistas. Antropocéntrico o especista es aquel humano que se considera superior a un mono titi o una merluza. ¿Dónde está la gran paradoja? En que el animalismo se levanta precisamente sobre un antropocentrismo radical: proyecta en los animales cualidades humanas, hasta el punto de considerar a los animales sujetos de derecho.
Esta confusión, de nuevo motivada por nobles sentimientos, resulta aparatosa desde un punto de vista humanista. El animalista cree que los animales tienen derechos aunque con frecuencia se muestra incapaz de explicar de dónde emanan estos derechos. Suele referirse al derecho a la vida de los animales como si fuera un mandato del reino natural que los humanos deben acatar, pero no especifican dónde está escrita esta ley.
Asumido este dogma, no se dan cuenta de que la ecuación funciona exactamente al revés: somos nosotros, los hombres, quienes tenemos el derecho a disfrutar de los animales. Por supuesto, es un derecho que nos hemos otorgado: son milenios usando a las bestias para acarrear el peso de los carros, a los perdigueros para ayudarnos en la caza, a las lombrices para servir de cebo en nuestros anzuelos. Nosotros inventamos los derechos y tenemos la potestad de repartirlos, y todos los derechos de que disfrutan los animalistas parten de la misma fuente: desde la libertad para expresar sus planteamientos por escrito o para manifestarse en la calle, hasta la garantía de que nadie, por mucho que aborrezca lo que digan, podrá reprimirlos por la fuerza sin recibir un castigo.
Pero ahí está el problema capital de la ideología animalista: en que los animales no tienen derechos, de la misma manera que no tienen obligaciones. No pueden acatar leyes, ni hacerlas cumplir a otros animales1. Cuando educamos a un perro para que no cague en casa estamos imponiéndole reflejos condicionados a su conducta, lo cual es totalmente diferente a imponer una ley. Pero que los animales no tengan derechos no significa que deban ser vulnerables a la crueldad humana: de nuestro derecho a utilizar a los animales emana nuestra obligación de cuidar de ellos. Es decir: no es que mi perro tenga derecho a una vida digna por ser un perro, sino que yo tengo la obligación de dársela, y por lo tanto debo ser castigado si lo maltrato. A cambio de mis cuidados, el perro me premia con su lealtad, su cariño y su simpatía, elementos tan intrínsecos a los perros que cualquiera con un poco de sensibilidad sufre cuando se le arrima por la calle un chucho abandonado.
Entre las dos posturas, la del derecho intrínseco del animal y la de nuestra obligación de cuidar a los animales, hay una distancia tan grande como la que separa a los niños de los adultos. Pero precisamente ahí, en el infantilismo, está el talón de Aquiles de los animalistas contemporáneos.


FUENTE / SOURCE: EL ESTADO MENTAL

El extremismo ideológico de la izquierda española vuelve a exhibirse hoy en el Congreso de los Diputados con una reforma que lesiona derechos humanos.
Según indica la agenda del Congreso de los Diputados, hoy se votará en esa cámara la reforma de la ley del aborto de 2010 impulsada por el gobierno de Pedro Sánchez (se puede leer aquí el dosier de esa reforma en la web del Congreso). La reforma, promovida por el gobierno de coalición formado por los socialistas del PSOE y los comunistas de Podemos, tiene como fin desproteger aún más los derechos de los niños por nacer, eliminando el periodo de reflexión para las madres que desean deshacerse de sus hijos no nacidos, eximiendo a las menores de entre 16 y 18 años del permiso paterno para abortar y elaborando un registro de objetores que amenaza con crear listas negras con profesionales sanitarios que se niegan a eliminar vidas humanas en el vientre materno.
Esta reforma viene a agravar todavía más la actual del ley del aborto, que permite matar a los hijos por nacer hasta la 14ª semana de vida o hasta la 22ª si sufren una discapacidad. Esta norma choca con el Artículo 15 de la Constitución, que protege el derecho a la vida, y con la sentencia 53/1985 del Tribunal Constitucional, que señaló: «si la Constitución protege la vida con la relevancia a que antes se ha hecho mención, no puede desprotegerla en aquella etapa de su proceso que no sólo es condición para la vida independiente del claustro materno, sino que es también un momento del desarrollo de la vida misma; por lo que ha de concluirse que la vida del nasciturus, en cuanto éste encarna un valor fundamental –la vida humana– garantizado en el art. 15 de la Constitución constituye un bien jurídico cuya protección encuentra en dicho precepto fundamento constitucional«.
Además de lo anterior, da la casualidad de que hace sólo una semana, el Congreso aprobó otro proyecto de ley del gobierno que protege a todos los animales vertebrados, imponiendo penas de prisión para todos aquellos que maten o incluso lesionen a cualquier animal, aunque no sea doméstico. Esta ley ha generado polémica porque, conforme a su actual redacción, cualquier persona podría ir a la cárcel en España por matar o lesionar a una rata.
Esa ley animalista (se puede ver aquí su dosier parlamentario) impone pena de prisión de tres a dieciocho meses a quien lesione a un animal vertebrado, sin establecer ninguna excepción ni especificando si se trata de una cría o de un animal en periodo prenatal. Aquellos que maten a un animal vertebrado se enfrentan a una pena de prisión de doce a veinticuatro meses. Las penas de prisión contempladas por esa reforma resultan aún más chocantes si tenemos en cuenta que la actual ley del aborto modificó el Artículo 145 del Código Penal y estableció una simple multa para aquellas madres que aborten «fuera de los casos permitidos por la ley». En el caso de las personas que provoquen un aborto a una mujer con su consentimiento, el castigo es prisión de uno a tres años.
Se da la circunstancia, además, de que la citada ley animalista contempla que las penas se impongan en su mitad superior cuando concurran ciertas circunstancias, como el ánimo de lucro, el uso de veneno o el uso de instrumentos y objetos peligrosos para la vida o la salud del animal. Se trata de las mismas circunstacias que concurren en la práctica de abortos admitidos por la ley.
Así pues, si un médico utiliza un fórceps para matar a un bebé por nacer de 12 semanas de vida no se tiene que enfrentar a ningún reproche penal, pero podría ser condenado a una pena de prisión de hasta dos años si usa esa misma herramienta para matar a una rata. La pena podría llegar a ser superior por dar muerte a esa rata de la que se le impondría a ese médico si perpetrase un aborto ilegal, en caso de que no concurriesen circunstancias agravantes en este último. En España hemos llegado al disparate legal y ético de dar más protección a las ratas que a seres humanos inocentes e indefensos. Y aún hay políticos que consideran que no tiene sentido seguir hablando sobre el aborto…


La ‘ley trans’, la polémica y controvertida ‘ley trans’, ya es una realidad. El pasado jueves 16 de ferebro, el Congreso aprobó la ley de Irene Montero con la abstención de Carmen Calvo. Y se ha aprobado ignorando las alertas de cientos de expertos y familias que defienden que hay puntos muy problemáticos en la norma, especialmente en todo lo que tiene que ver con los menores.
Los redactores de la ley han ignorado, entre otras cosas, que en el caso de los niños y adolescentes, los problemas de disforia de género (es decir, la incomodidad que pueden sentir algunas personas porque su identidad de género no coincide con el sexo de nacimiento) tienen origen en otros problemas psicológicos que nada tienen que ver con la falta de identidad, como depresión, ansiedad o trastornos obsesivos-compulsivos, que puede solucionarse con otros tratamientos.
También, han obviado el hecho de que un 40% sufre de trastorno del espectro autista y que un 70% han sufrido bullying, abusos o malos tratos, según los datos del Colegio de Médicos de Madrid. «Esto es lo que primero hay que tratar», señalan.
Con datos, la doctora Lisa Littman, especializada en problemas de disforia y transexualidad, reveló en su estudio más reciente que el 62,5% de pacientes jóvenes diagnosticados con disforia de género tienen otros problemas psicológicos previos, que se tienen que tratar antes de iniciar la transición. «No se puede hacer una ley que destruye la vida de muchos por una minoría. La ley tiene que contemplar todas las opciones. Y muchas de esas opciones son que la disforia no se produce porque sea realmente transexual, sino porque hay un problema anterior que se refleja en un rechazo del propio cuerpo», cuentan desde la Agrupación de Madres de Adolescentes y Niñas con Disforia Acelerada (AMANDA), una plataforma que da voz a jóvenes que en algún momento han querido cambiarse de sexo y más tarde se han arrepentido.
En esta misma línea, los doctores expertos en la materia Kaltiala-Heino, R., Bergman, H., Työläjärvi, M., & Frisén, L., revelaron en un informe de 2018 que el 80% de niños y niñas que en la pubertad manifestaron disforia de género la superaron una vez terminada la pubertad de manera natural. «Es fundamental tener en cuenta estos datos. La supresión del criterio médico, la rapidez y la facilidad de realizar la transición provocan un aumento de casos que no tendría que ocurrir, porque la disforia tiene su origen en un problema mayor y subyacente. Es necesario que hagan la ley incluyendo informes psicológicos en todas las etapas que demuestren que la disforia y el rechazo al propio cuerpo no oculta otros trastornos, especialmente en los menores», han denunciado en repetidas ocasiones distintos expertos a este periódico.
Otros datos que han ignorado los redactores de la ley, para la que, según los expertos, no han contado con ellos: el 50% de las personas que iniciaron la transición la abandonaron debido a que ésta no aliviaba su disforia de género (estudio de Elie Vandenbussche) o que un 59% de personas detransitaron (revirtieron su operación de cambio de sexo) debido al hecho de encontrar mecanismos alternativos para afrontar la disforia (información del Comité Nacional de Salud y Bienestar de Suecia). «Lo repetimos y no nos cansaremos de repetirlo, con la esperanza de que algún día nos escuchen y modifiquen esta ley: no se puede prescindir del análisis psicológico en los menores con disforia».
Tampoco han analizado las consecuencias físicas de transicionar, especialmente de hacerlo a edad temprana, en pleno desarrollo físico. Entre otras: el 100% de estos menores pasan a utilizar hormonas de distinto sexo una vez tratados con bloqueadores de la pubertad, lo que les deja permanentemente estériles.
El estudio Dhejne desvela que la tasa de suicidios consumados en el grupo de reasignación de sexo, 10 años después de que ésta se produjera, en comparación con la población general, se multiplica por 19, al igual que la tasa de mortalidad por todas las causas y de atención psiquiátrica, que se multiplica por tres, en comparación la del resto de la población.
La vicepresidenta del Colegio de Médicos de Madrid, Luisa González, declaró el pasado 20 de febrero en El programa de Ana Rosa que están «muy preocupados porque es una ley completamente acientífica». «Los protocolos sanitarios que se derivan de esta ley están fuera de toda ciencia, producen efectos adversos irreversibles. Hay daños en la fertilidad irrevocables, insatisfacción del deseo sexual, aumento de la incidencia de tumores y no se ha tenido en cuenta ni el testimonio de los desistidores ni la experiencia de países que llevan 12 años por delante y han dicho que hay que tener cuidado», denunció la doctora.
Por otro lado, los resultados de un estudio científico en Canadá realizado en hombres tras realizarse una vaginoplastia desvela que un tercio de los que se someten a la operación tienen problemas serios para ir al baño y problemas sexuales; un 50% tienen fuertes dolores a lo largo de su vida y que el 100% son farmacodependientes para siempre.
Además, todos ellos, especialmente las mujeres, sufren problemas hormonales muy serios que repercuten en su salud física y psicológica…
Más allá de los problemas de salud que se esconden tras la disforia y el cambio de sexo, las familias y las asociaciones alertan del peligro de perder la patria potestad con esta ley. Si los padres no quieren enfrentarse a la posible pérdida de la patria potestad de sus hijos, se ven abocados a autorizar todos los tratamientos médico-quirúrgicos que reclamen.
La alerta se basa en el punto 66.4 del proyecto de ley, en el que se dice que «la negativa a respetar la orientación e identidad sexual, expresión de género o características sexuales de una persona menor, como componente fundamental de su desarrollo personal, por parte de su entorno familiar, deberá tenerse en cuenta a efectos de valorar una situación de riesgo, de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 17 de la Ley Orgánica 1/1996, de 15 de enero». Esta ley, a su vez, asegura que si se considera que un menor está en una situación de riesgo, se podrá evaluar la situación y la entidad pública competente podrá tomar decisiones que pueden incluir, entre otras cosas, retirar la patria potestad.
Por otro lado, los médicos denuncian que, al igual que con los padres, la ley les deja desprotegidos en los casos en los que, por algún motivo, decidan que la operación de transición no es necesaria y que el problema del paciente se puede solucionar por otras vías, como las consultas psicológicas.
En el artículo 75.4.d se califica como infracciones administrativas muy graves «la promoción o la práctica de métodos, programas o terapias de aversión, conversión o contracondicionamiento, ya sean psicológicos, físicos o mediante fármacos, que tengan por finalidad modificar la orientación sexual, la identidad sexual, o la expresión de género de las personas, con independencia del consentimiento que pudieran haber prestado las mismas o sus representantes legales». En el siguiente artículo se establecen además cuáles son las sanciones para todos aquellos que cometan una infracción muy grave, que van desde multas de entre 10.000 y 150.000 euros, inhabilitación profesional de tres años o la denegación, supresión, cancelación o suspensión, total o parcial, de subvenciones que la persona sancionada tuviera reconocidas.


En última instancia los mayores errores en economía obedecen a una aplicación muy desacertada de lo que en teoría de los juegos se denomina “la suma cero”, esto va desde la parla habitual en muchos medios a representantes de la Iglesia, hasta el keynesianismo y el estatismo en general.
El argumento central que alimenta el resentimiento y la envidia es la noción de lo que se conoce con lo que Ludwig von Mises bautizó con el nombre de “el dogma Montaigne”, es decir, que la pobreza de los pobres se debe a la riqueza de los ricos. En el siglo XVI, Michel Montaigne -a pesar de buenas contribuciones en otras materias- concluyó en su ensayo número veintidós que “no se saca provecho para uno sin perjuicio para otro” en el contexto de todas las transacciones.
Éste es el punto de partida de una equivocación garrafal que ha teñido buna parte del discurso que pretende explicar aspectos clave de la economía. Al contrario, en toda transacción libre y voluntaria en el mercado, ambas partes ganan siempre. Para recurrir a la terminología de la teoría de los juegos, en esta situación hay suma positiva. En cambio, cuando tiene lugar la violencia, sea gubernamental directa o indirecta a través de que acepta la intimidación sindical o al otorgarle mercados cautivos a empresarios prebendarios, hay suma cero, es decir, en estos casos inexorablemente lo que gana uno lo pierde otro del mismo modo que ocurre cuando se asalta un banco. Curiosamente los patrocinadores de la suma cero en transacciones libres y voluntarias imponen esa modalidad en lo que defienden, es decir, el estatismo en sus diversas variantes.
Es muy frecuente que se piense que la pobreza relativa de unos se debe a la riqueza de otros, que si unos tienen “demasiado” no queda para otros. Esto es un completo disparate. La riqueza no es algo estático. Los recursos naturales de hace siglos eran iguales o mayores aun que los actuales y, sin embargo, en la actualidad la gente en general vive mejor respecto de la época de Montaigne en la que la condición natural era las hambrunas, las pestes y la miseria (incluso los reyes morían por una infección de muelas). Esta mejora se debe a marcos institucionales que respetan derechos de propiedad, lo que al destapar la olla de la energía creadora hace que se multiplique y extienda la riqueza y que el obrero de un país civilizado pueda vivir mejor con posibilidades tales como calefacción, automóvil, agua potable y medios de comunicación y, por cierto, más tiempo que un príncipe de la antigüedad.
En física se ha visto desde la formulación precaria de Lucrecio pasando por Newton, Lavoisier y Einstein que nada se pierde y todo se transforma. La cuantía de la masa de materia, incluyendo la energía es la misma en el universo pero lo relevante para el aumento de la riqueza no es el incremento de lo material sino su valor. Puede ser que artefactos tales como un teléfono antiguo contengan más materia que un celular pero el servicio de este último y su precio son sustancialmente distintos.
La creación de riqueza es creación de valor en el contexto de un proceso dinámico. En la medida en que el empresario ofrece en el mercado bienes y servicios que la gente acepta, incrementará su patrimonio y en la medida en que no acierte lo disminuirá. Dejando de lado la lotería, solo hay dos maneras de enriquecerse: sirviendo a los demás o robando a los demás. El primer método es el de la sociedad abierta y los mercados libres, el segundo es el de los regímenes socialistas e intervencionistas en los que el favor oficial establece los patrimonios de los allegados y amigos y condena a la miseria al resto.
No es reclamando que se lesione el derecho de quienes crearon riqueza lícitamente la forma de prosperar, sino contribuyendo a crear el propio patrimonio sirviendo a otros. Hoy, salvo raras excepciones, resulta en verdad tristes los espectáculos que ofrecen candidatos a ocupar la escena política en todas partes del llamado mundo libre: compiten en una carrera desenfrenada de promesas para ver quién saquearía más los bolsillos de los que tienen recursos para entregárselos graciosamente a los que tienen menos patrimonios.
Resulta triste a la luz de los postulados de los Padres Fundadores quienes consideraban fundamental el derecho de propiedad, de responsabilidad individual y de desconfianza al poder gubernamental. James Madison, el padre de la Constitución estadounidense, escribió en 1792 que “El gobierno ha sido instituido para proteger la propiedad de todo tipo […] Éste es el fin del gobierno, solo un gobierno es justo cuando imparcialmente asegura a todo hombre lo que es suyo”. También en nuestro medio el padre de nuestra Constitución fundadora, Juan Bautista Alberdi, se preguntaba y respondía: “¿Qué exige la riqueza de parte de la ley para producirse y crearse? Lo que Diógenes exigía a Alejandro: que no le haga sombra.”
¡Qué lejos estamos de los principios de libertad cuando observamos que de un tiempo a esta parte gobernantes y futuros gobernantes incluso en Estados Unidos, el otrora baluarte del mundo libre, se han dejado seducir por el bochornoso síndrome de la suma cero! Pensemos lo que queda para países con tradiciones menos civilizadas. Es imperioso retornar a las bases sólidas de la sociedad libre a través de una educación más esmerada y cuidadosa respecto de valores fundamentales.
Por su parte una de las pocas sentencias acertadas de John Maynard Keynes con razón estampó que “Las ideas de los economistas y de los filósofos políticos, tanto cuando están en lo cierto como cuando no lo están, son más poderosas de lo que se supone corrientemente. Verdaderamente, el mundo se gobierna con poco más. Los hombres prácticos, que se creen completamente libres de toda influencia intelectual, son generalmente esclavos de algún economista difunto”.
El párrafo no puede ser más ajustado a la realidad. Sin embargo Keynes ha tenido y sigue manteniendo la influencia más nefasta de cuantos intelectuales han existido hasta el momento. Mucho más que Marx, quien debido a sus inclinaciones violentas y a su radicalismo frontal ha ahuyentado a más de uno. Keynes, en cambio, patrocinaba la liquidación de la sociedad abierta con recetas que, las más de las veces, resultaban de una mayor sutileza y difíciles de detectar para el incauto debido a su lenguaje alambicado y tortuoso.
Es del caso repasar los pensamientos de Keynes en este contexto de la suma cero que navega en sus escritos. Los ejes centrales de su obra más difundida (Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero) consisten en la alabanza del gasto estatal, el déficit fiscal y el recurrir a políticas monetarias inflacionistas para “reactivar la economía” y asegurar el “pleno empleo” ya que nos dice en ese libro que “La prudencia financiera está expuesta a disminuir la demanda global y, por tanto, a perjudicar el bienestar”.
Tal vez los trabajos de mayor lucidez sobre Keynes estén consignados en el noveno volumen de las obras completas del premio Nobel en Economía F.A. Hayek (The University of Chicago Press, 1995) y en el meduloso estudio de H.Hazlitt traducido al castellano como Los errores de la nueva ciencia económica (Madrid, Aguilar, 1961). Numerosas universidades incluyen en sus programas las propuestas keynesianas y no como conocimiento histórico de otras corrientes de pensamiento, sino como recomendaciones de la cátedra. Personalmente, en mis dos carreras universitarias y en mis dos doctorados tuve que estudiar una y otra vez las reflexiones keynesianas en el mencionado contexto. Todos los estatistas de nuestro tiempo han adoptado aquellas políticas, unas veces de modo explícito y otras sin conocer su origen. Incluso en Estados Unidos irrumpió el keynesianismo más crudo durante las presidencias de Roosevelt: eso era su “New Deal” que provocó un severo agravamiento de la crisis del treinta, generada por las anticipadas fórmulas de Keynes aplicadas ya en los Acuerdos de Génova y Bruselas donde se abandonó la disciplina monetaria.
Las terminologías y los neologismos más atrabiliarios son de su factura. No quiero cansar al lector con las incoherencias y los galimatías de Keynes, pero veamos sólo un caso, el que bautizó como “el multiplicador”. Sostiene que si el ingreso fuera de 100, el consumo de 80 y el ahorro 20, habrá un efecto multiplicador que aparece como resultado de dividir 100 por 20, lo cual da 5. Y préstese atención porque aquí viene la magia de la acción estatal: afirma que si el Estado gasta 4 eso se convertirá en 20, puesto que 5 por 4 es 20 (sic). Ni el keynesiano más entusiasta ha explicado jamás como multiplica ese “multiplicador”.
En definitiva, y aquí es una de las instancias en que se filtra de contrabando la suma cero, Keynes apunta a “la eutanasia del rentista y, por consiguiente, la eutanasia del poder de opresión acumulativo de los capitalistas para explotar el valor de escasez del capital”. Resulta sumamente claro y específico lo que escribió como prólogo a la edición alemana de la obra mencionada, en 1936, en plena época nazi: “La teoría de la producción global, que es la meta del presente libro, puede aplicarse mucho más fácilmente a las condiciones de un Estado totalitario que la producción y distribución de un determinado volumen de bienes obtenido en condiciones de libre concurrencia y un grado considerable de laissez-faire”.
En resumen, la incoherencia de la suma cero en la cooperación social en libertad está presente en todas las exposiciones estatistas que empobrecen moral y materialmente por más que como queda dicho estén en boca de no pocos sacerdotes muy escasos de conocimientos elementales en ciencias sociales de muy diversa jerarquía eclesiástica y de expositores cacofónicos dignos de una torpeza de dimensiones colosales que alardean de proteger a los más vulnerables con lo que los extienden por doquier.

por Oriana Rivas
Tuvieron que pasar tres años y más de un millón de muertes solo en Estados Unidos para que desde ese país respaldaran a una hipótesis fuertemente criticada sobre el origen de la pandemia por coronavirus. Según documentos clasificados del Departamento de Energía, «probablemente surgió de una fuga de laboratorio».
Esta conclusión no hace más que reforzar reclamos que venían desde la anterior Administración Trump con el expresidente advirtiendo que la pandemia podría haberse originado en un laboratorio de Wuhan, China. Pero en ese entonces, Anthony Fauci, el principal epidemiólogo de EE. UU., lo recriminó y dijo que «no había evidencia científica» de eso. En diciembre de 2022 el médico renunció tras 50 años de carrera, pero eso no impide que su imagen se desmorone aún más.
Incluso el mismo Fauci comenzó a dudar de la teoría que tanto defendía sobre el «origen natural» del virus. Lo admitió en mayo de 2021. Así comenzaron a verse a las costuras y sus contradicciones. Esta vez, con el informe revelado por The Wall Street Journal ahora es posible tener más luz sobre el caso.
El Departamento de Energía de EE. UU. estaba indeciso sobre el origen de la pandemia por covid-19. Pero una vez actualizada su posición, se une al FBI, que llegó a la misma conclusión hace dos años. ¿Por qué es importante lo que dice el gabinete de políticas energéticas? Porque «tiene una experiencia científica considerable y supervisa una red de laboratorios nacionales, algunos de los cuales realizan investigaciones biológicas avanzadas», apunta el medio estadounidense.
Aunque medios que adversan al expresidente Donald Trump tratan de minimizar la revelación, valiéndose del juicio de «baja confianza» que arrojó el Departamento de Energía sobre su conclusión. Lo cierto es que ya van dos agencias que se inclinan por el origen de la pandemia en un laboratorio. Otras dos están indecisas y cuatro siguen apuntando al origen natural.
Hallar la procedencia de un virus que paralizó parcialmente la economía mundial y mató a casi siete millones de personas ha sido un camino lento e interrumpido. La Organización Mundial de la Salud permitió que las investigaciones de científicos en China quedaran limitadas por orden del régimen comunista de Xi Jinping, mientras que en EE. UU. decantó en una discusión partidista. Con todo y eso, al menos una nueva agencia se inclina por la hipótesis de la fuga de laboratorio. El informe habría sido proporcionado recientemente a la Casa Blanca y a miembros clave del Congreso.
Debido al revuelo que está generando la conclusión del Departamento de Energía, el asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, Jake Sullivan, tuvo que salir al paso. No obstante, no mostró una posición firme. Comentó a CNN que «no hay una respuesta definitiva» sobre la fuga del virus en un laboratorio de Wuhan y que de obtener más conocimientos «lo compartirán con el Congreso y el pueblo estadounidense».
«Hay una variedad de puntos de vista en la comunidad de inteligencia. Algunos elementos han llegado a conclusiones por un lado. Otros por el otro. Varios de ellos han dicho que simplemente no tienen suficiente información para estar seguros», mencionó.
Recordó cuando Biden dio en mayo de 2021 un plazo de 90 días a la inteligencia de EE. UU. para investigar el origen del mortal virus. Sin embargo poco o casi nada salió de allí. Lo que sí queda un poco más claro, es que las averiguaciones arrojan poco a poco luz sobre qué pudo haber detrás de la pandemia.


POR: Fernando del Pino Calvo-Sotelo
Nuestro viejo y querido planeta Tierra sigue girando ajeno por completo a las pretensiones de sus habitantes, pero para quienes viven del floreciente negocio del fraude climático el 2022 ha sido un mal año.
Nadie lo diría, leyendo los mismos medios que repiten las mentiras sobre el covid o las sandeces sobre la guerra de Ucrania, pero los iconos del cambio climático han ido quedando al desnudo como lo que siempre fueron: mentira, propaganda, humo.
¿Sabe usted que los satélites muestran que la Tierra es cada vez más verde? A pesar del crecimiento de la población, cada vez hay más superficie cubierta por árboles[1], es decir, que no existe ya un problema de deforestación en el planeta gracias a la disminución de la superficie quemada por incendios forestales[2], a la reforestación y al aumento del maravilloso CO2, alimento por antonomasia de plantas y árboles, sinónimo de vida.
Para empeorar las cosas, diciembre ha terminado con un frío polar sin precedentes en EEUU, que los obedientes periodistas achacan a la tormenta “Elliot” como hace dos años fue “Filomena”. Ya saben, cuando hace mucho frío sólo es meteorología (una simple “ola de frío” con “vientos árticos”), pero cuando hace calor ya no hay “olas de calor” naturales y recurrentes, sino “calentamiento global”.
Por cierto, ningún “científico” supo predecir este frío siquiera con un par de semanas de antelación, pero saben a ciencia cierta lo que pasará en el planeta dentro de 100 años.
El primer ídolo climático caído es la reducción del hielo del Ártico, un mantra constante a pesar de su irrelevancia, pues sólo supone el 0,07% del hielo del planeta. Además, su potencial derretimiento no implicaría un aumento del nivel de los océanos, pues flota ya en la superficie del mar (principio de Arquímedes). El hecho es que, tras algunos años reduciéndose, la superficie media de hielo en el Ártico se está estabilizando e incluso ha crecido[3]:

Por primera vez desde el 2008 este año la ruta marítima del Norte que bordea la costa de Eurasia no ha estado libre de hielos, y en su mínimo estival la superficie de hielo del Ártico ha superado los 6 millones de km2 (12 veces la superficie de España), casi la mayor cifra desde 2007[4], año en que el periodista y político Al Gore hizo caja profetizando que en el 2013 el Ártico estaría sin hielo. Nadie ha sabido predecir este aumento, y nadie sabe por qué se ha producido.
Hablar del Ártico es hablar del oso polar, icono ecologista por excelencia convertido en víctima del “calentamiento global”. La imagen (¡de dibujos animados!) de un pobre osito ahogándose fue tan efectiva en una sociedad tan infantilizada como la nuestra que conocidas organizaciones ecologistas la utilizaron para sablear al personal en exitosas campañas.
Esto no dejaba de resultar extraño, pues el oso polar es el mamífero terrestre que tiene menos probabilidad de ahogarse: su récord de natación ininterrumpida en mar abierto es de 687 km durante casi 10 días de travesía en aguas gélidas.
Mensaje para adultos: el oso polar no es un osito de peluche sino un peligroso y despiadado depredador que despelleja a sus presas antes de comérselas (a veces, aún vivas) en una sangrienta orgía de rojo sobre blanco. También practica el canibalismo matando y comiendo crías de su propia especie[5]. Pues bien: para desmayo de sus presas, su población crece sin parar y se estima hoy en 32.000 ejemplares[6]. Uf, qué alegría.
Groenlandia es un reservorio de hielo 125 veces más importante que el Ártico. La superficie de esta enorme isla, cuatro veces el tamaño de España, está cubierta por una capa de hielo de 3 km de espesor. Durante algunos años su hielo disminuyó ligeramente, pero también se está recuperando y este año ha estado por encima de la media desde 1980[7].
La Antártida es la mayor reserva de hielo del planeta (un 90% del total) con un volumen 1.250 veces superior al del Ártico. Como es el caso de Groenlandia, la mayor parte del hielo está cubriendo el continente con un espesor medio de más de 2km y una pequeña parte flota libremente en sus costas.
En conjunto, la Antártida está ganando hielo según un estudio de la NASA[8], pero incluso la pequeña parte que flota, mucho más inestable y objeto habitual de filmaciones en las que grandes trozos de hielo caen al mar, crece ligeramente desde hace 40 años[9].
En definitiva, parece que no deberíamos perder el sueño por el hielo del “continente helado” (llamado así por algún motivo), cuya temperatura media es de -57°C y cuyo Polo Sur se enfría ligeramente desde hace 60 años[10], habiendo sufrido su invierno más gélido en el 2021[11]:

Nadie supo predecir este enfriamiento, y nadie sabe por qué se ha producido.
Otro icono de la propaganda climática ha sido el blanqueamiento y destrucción de los corales causado, claro está, por el calentamiento. Dado que la primera referencia al blanqueamiento de los corales australianos data del año 1575, que los océanos apenas están mostrando calentamiento desde que se miden con las boyas Argo y que los corales son impresionantemente longevos y resistentes, la relación causa-efecto disparaba las alarmas habituales de las mentiras del fraude climático.
Esto ha quedado demostrado este año cuando, contrariamente a las cansinas profecías catastrofistas, la superficie de coral en la Gran Barrera australiana ha crecido hasta batir el récord de los últimos 36 años, especialmente en la zona norte[12].

Nadie supo predecir este aumento y nadie sabe por qué se ha producido.
Finalmente, cabe mencionar que la evidencia empírica tampoco muestra un aumento de fenómenos meteorológicos extremos: no hay ninguna tendencia apreciable en sequías, ni olas de calor, ni inundaciones, ni huracanes, como ven en el siguiente gráfico[13]:

La temperatura atmosférica sólo se ha podido medir con cierta precisión desde que se desplegaron los primeros satélites en 1979, y la del mar sólo desde 2007, cuando concluyó el despliegue inicial de boyas Argo (un termómetro por cada 100.000 km2 de océano).
Así, desde 1979 (un año frío) los satélites han mostrado un aumento de temperatura de 0,13°C por década[14], variación que quizá caiga dentro del rango de error instrumental, aunque desde finales del s. XX la temperatura atmosférica apenas ha variado:

La medición de temperaturas de esa inmensidad de volumen que es la atmósfera del planeta tiene enormes limitaciones, a pesar de la seguridad con que se manifiestan algunos.
Para observaciones muy anteriores a 1979 sólo existe un limitado número de termómetros que cubren un porcentaje ridículo de la superficie del planeta (y sólo en el hemisferio norte), y que además están contaminados por el llamado “efecto de isla urbana de calor” (UHI), es decir, por mediciones hechas con termómetros que hace 100 años estaban en mitad del campo y que hoy están en medio de la ciudad (con asfalto, coches y calefacciones).
Para mediciones de temperatura en series paleoclimáticas (de miles o cientos de miles de años) la principal fuente son las estimaciones derivadas de los isótopos de oxígeno atrapados en el hielo antártico y, en menor medida, groenlandés, que dan una idea de la temperatura local (sólo en dos puntos de la Tierra) y que además se comportan de modo asíncrono.
Pues bien, coincidiendo con este ligerísimo aumento de temperaturas la concentración de CO2 en la atmósfera ha pasado del 0,025% al 0,04%. Los instigadores del fraude climático (los yonquis del poder globalistas y grandes intereses económicos) han desarrollado una simplista relación causa-efecto que, contrariamente al mantra del “consenso”, es cuestionada por muchos científicos de enorme prestigio.
Así, han culpado a una pobre criatura llamada hombre, que pasaba por ahí, del “cambio climático”, como si el clima no hubiera cambiado siempre de forma natural, y pronostican que de seguir aumentado la temperatura unos pocos grados más llegará el apocalipsis.
No sé si a ustedes les pasa, pero yo sobrevivo sin problemas a diferencias de temperatura de 10°C todos los días del año entre la mañana y la tarde y de 30°C entre el invierno y el verano. ¿Creen que el hombre y el planeta no pueden adaptarse a un suave aumento de temperatura de 1 o 2°C en los próximos dos siglos, si es que llega a producirse?
¿Qué solución proponen para evitar el Apocalipsis? Lo de siempre: más poder y más dinero para unos pocos y el empobrecimiento y la servidumbre para el resto.
El principio fundamental del clima es la ciclicidad, y al igual que la marea primero sube y luego baja, ni el día ni la noche, ni el frío ni el calor, ni la lluvia ni la sequía, ni el verano ni el invierno, ni siquiera los gobernantes psicópatas son eternos.
Lo mismo pasa con el clima: es cíclico y lleva cambiando desde el albor de los tiempos con glaciaciones en las que el nivel de los océanos era 120m inferior al actual y calentamientos posteriores, pero la propaganda climática ha aprovechado estos ciclos naturales para crear su relato apocalíptico extrapolando ad infinitum tendencias de corto plazo.
El clima terrestre es un sistema multifactorial, complejo y caótico sobre el cual el hombre apenas comprende una pequeña parte. De ahí que las predicciones meteorológicas fallen estrepitosamente más allá de unos pocos días o que esta increíble ola de frío y nieve en EEUU haya llegado casi por sorpresa.
Cualquier físico atmosférico honrado reconoce que lo que ignoramos del clima es mucho más de lo que conocemos. Afectado por la radiación solar, los movimientos de traslación y rotación, por las grandes masas oceánicas y sus corrientes, por las nubes, sujetas a retroalimentaciones de distinto signo, y por gases de efecto invernadero (de los que el más importante es el vapor de agua), simplemente no conocemos bien su funcionamiento.
La tendencia de las temperaturas, además, depende del punto de partida elegido. Como dice el geólogo Ian Plimer, “si usted quiere mostrar que hay calentamiento, tome el período 1979-1998; si quiere mostrar que no lo hay, escoja los últimos 24 años; si quiere demostrar que hay calentamiento por causas naturales, escoja los últimos 300 años; si quiere demostrar que hay enfriamiento, escoja los últimos 6.000; y si quiere demostrar que el clima es cíclico por causas naturales, tome el último millón de años, como hago yo[15]”.
Querido lector: cuando le asusten con el cambio climático, recuerde la manipulación masiva que hemos sufrido con el covid. La táctica es similar: el miedo como herramienta de control, la ocultación de datos, el abuso de la mentira, la censura, la manipulación y corrupción de “la Ciencia”, el falso consenso, la persecución del disidente (¡negacionista!), la servil complicidad de los medios y el afán de poder.
Y no olviden que el fraude del cambio climático (“calentamiento global”) tiene un alto precio: la pérdida de la libertad y un empobrecimiento masivo, del que la inflación es un ejemplo. El objetivo final es concentrar el poder y el dinero en unos pocos.
“No existe ninguna emergencia climática” afirman más de 1.400 científicos en la World Climate Declaration[16]. Sin duda. Esa pretenciosa criatura llamada hombre no tiene el poder de determinar el clima de su planeta ni, por ahora, la capacidad para comprenderlo. Qué más quisiera.
[1] Global land change from 1982 to 2016 | Nature
[2] A human-driven decline in global burned area | Science
[3] Sea Ice Mysteries – Watts Up With That?
[4] Summer’s waning light | Arctic Sea Ice News and Analysis (nsidc.org)
[5] EXCLUSIVE: Male Polar Bear Chases and Eats Cub | National Geographic – YouTube
[6] Polar bears continued to thrive in 2021 – The Global Warming Policy Foundation (thegwpf.org)
[7] Massive Increase in Greenland Surface Ice Sheet Suggests Possible Overall Gain in 2022 – The Daily Sceptic
[8] NASA Study: Mass Gains of Antarctic Ice Sheet Greater than Losses | NASA
[9] New Perspectives on the Enigma of Expanding Antarctic Sea Ice – Eos
[10] Fifty-year Amundsen–Scott South Pole station surface climatology – ScienceDirect
[11] It has never been so cold at the South Pole | Polarjournal
[12] Annual Summary Report of Coral Reef Condition 2021/22 | AIMS
[13] Little evidence of changes in extreme weather trends – The Global Warming Policy Foundation (thegwpf.org)
[14] Roy Spencer, PhD (drroyspencer.com)
[15] Not for Greens, Ian Plimer, 2014.
[16] World Climate Declaration – Clintel