Categoría: HISTORIA

EL ISLAM Y SUS BRUTALIDADES.

 

«El subcontinente indio sufrió la humillación y la destrucción bajo el Islam, tal como la sufrió África. El general islámico Mohammad Bin Qasim diezmó las grandiosas civilizaciones budista e hindú. Actuando bajo órdenes de un representante del Califa Islámico, Gobernador Hijaj Bin Yousaf (quien era un enemigo mortal del Hazrat Alí y de la familia del Hazrat Hussein – algunos de los cuales se habían refugiado bajo la protección del monarca budista Rajá Dahir en Sindh), Mohammad Bin Qasim conquistó el reino en el 712 EC. Sus pillos y saqueadores demolieron templos, destrozaron esculturas, saquearon palacios y asesinaron miles de personas. Le tomó tres días a su armada islámica el aniquilar los habitantes de Debal, y sus mujeres y niños fueron capturados para la esclavitud. Después perdonó a muchos prisioneros y trató de establecer una regla de ley justa, lo que enfureció al muy islámico y asesino gobernador Hijaj Bin Yousaf; por tanto, Qasim volvió otra vez a la barbaridad Islámica y masacró entre seis mil y dieciseis mil personas en Brahiminabad, sus mujeres y sus niños fueron enviados a los mercados islámicos de esclavos en Arabia.

Este fue el comienzo de la destrucción de la civilización India clásica de la antigüedad, y el comienzo de la era medieval de oscurantismo islámico en India. El siglo XI fue testigo de otro asesino y saqueador islámico, el Sultán Mahmud Ghaznavi, un agente del Califa Islámico, quien arruinò totalmente la grandiosa civilización india y saqueó y robo la mayoría de sus bienes. Cincuenta mil hindúes fueron masacrados en solo uno de sus ataques en Somnath; invadió India más de 17 veces. Miles de hombres y mujeres hindúes fueron enviados a los mercados afganos islámicos de esclavos. Las altamente culturizadas y civilizadas hijas de las familias hindúes nobles fueron vendidas a los iletrados, incultos y bárbaros afganos por el equivalente de sólo un Franco (Libra/Dólar) cada una. Después de que cada musulmán afgano tuviera cuatro esposas, hubo cantidad de superavit de mujeres; a esto, esos malignos mullahs islámicos respondieron con una ingeniosa traducción de los versos coránicos, probando que Alá permitía que cada mujer se casara con 18 mujeres al tiempo, junto con un número ilimitado de mujeres que hacían de concubinas. Pronto, los nuevos instrumentos militares del Califa Islámico, los Turcos y Mongoles, siguieron diezmando a la capturada ciudad de Delhi y convirtieron la totalidad de India en un enorme campo de esclavos al aire libre. El Sultán Firoze Shah Tughlaq – un legislador turco e islámico – tenía 100.000 esclavos y miles de esclavas sexuales en su harem; el piadoso Mongol Islámico, el Emperador Shahjenan, tenía 15.000 esclavas y concubinas en su harem personal. De hecho, los invasores y dictadores turcos islámicos hicieron en India lo mismo que hicieron en Armenia – la totalidad de las razas de los pueblos fueron exterminados. (Sin embargo, se le debe dar crédito al Emperador Mongol agnóstico, humanista, y de mente secular, Akbar el Grande, quien se rehusó a recibir el título de «Rey de los Musulmanes», y prefirió ser llamado «la sombra de Dios»- porque, según declaró (de acuerdo con la mentalidad y lenguaje de su era), su dios era la deidad benéfica y protectora de todos los hindúes, musulmanes y otras razas de humanos y criaturas semejantes. El renunció a su fe en el Islam y trató de usar su genio en crear una religión pluralista que comprendiera las tradiciones de todas las religiones e ideologías prevalecientes en la India. Incluso invitó a los Sacerdotes Jesuitas cristianos para que desde Goa, llegaran a su palacio de discusión ideológica, pero no se pudo tragar el mito infantil de Jesús como Hijo de Dios).

El Imperio Islamico medieval del Califato Turco de Osmania desapareció después de la derrota del Eje en la Primera Guerra Mundial, con el ascenso del héroe secular turco Mustafá Kemal Pasha. Sin embargo, pronto se metamorfoseó en el Imperio espiritual islámico saudita moderno. Vale anotar que mientras que el muy cristiano Sacro Imperio Británico Romano del Occidente requería destacamentos armados para controlar los cuerpos de efectivos en todas sus colonias, el Imperio teocrático espiritual Islámico Saudí del oriente dependía de las permanentes armadas de clérigos -Mullahs e Imanes- estacionados en las mezquitas para controlar las mentes de sus hombres -el control social, cultural espiritual y psicológico. Es cierto que el Islam desmanteló las antiguas lealtades tribales árabes y algunos de sus tabúes y tradiciones; sin embargo, creó una nueva tribu en el nombre del Islam con el profeta mismo como líder, y su familia y tribu -Hashmis y Quresh- adquirieron un estatus elevado y sagrado y reemplazaron a la tribu medieval arcaica a la manera de una nueva tribu teocrática. Sin embargo, esencialmente continuaron muchos de los antiguos ritos paganos de adoración, al igual que muchos de sus tabúes y tradiciones. Las lealtades tribales de sangre fueron reemplazadas con las nuevas lealtades religiosas tribales. En el nivel intelectual, el Islam es simplemente la continuación de la Jahiliya (ignorancia) medieval con los ropajes sagrados del Islam – la Jahilia Islámica (la ignorancia medieval islámica). El Islam moderno es de hecho, simplemente una continuación de la ignorancia tribal y la actitud mental retrógrada de carácter medieval.

Desde la llegada del petróleo saudí, los petrodólares comenzaron a respaldar a los movimientos extremistas islámicos alrededor de todo el mundo y continúan haciéndolo. Los petrodólares saudíes han creado miles de centros Islámicos para el control y propaganda social y política a lo largo de todo el mundo -las mezquitas; 1000 mezquitas fueron construidas en los Estados Unidos únicamente, sólo en los últimos años. El lavado cerebral y la propaganda política islámica continúan en estas mezquitas y madrasas -las escuelas religiosas-, al igual que en los periódicos, magazines, programas de radio y televisión, todos islámicos. Todo tipo de terrorismo extremista y fundamentalismo islámico emana y fluye del «Núcleo del mal- el epicentro del horrible Islamismo- los saudíes». Porque el Alá de los saudíes hace que sea obligatoria la sumisión de todos los humanos al Islam. Aquellos que se rehúsen a someterse a Alá, o que difieran de la versión saudita del Islam son llamados «el partido de Satán», y deben ser eliminados por los saudíes o por sus zombies pagados, de cerebro lavado- los musulmanes- llamados «el partido de Alá». Arabia Saudita es de hecho el peor ejemplo de medievalismo islámico y de retrogradación mental y social. La esclavitud fue legal en Arabia Saudita hasta 1960 cuando fue oficialmente abolida ¡a raíz de una petición personal del Presidente Estadounidense no musulmán John Fitzgerald Kennedy! Sin embargo, la esclavitud continúa con otros nombres nuevos: las sirvientas domésticas extranjeras -la propiedad privada de los bárbaros beduinos Islámicos. Los petrodólares saudíes continúan respaldando a los mullahs extremistas y fundamentalistas, y continua atrayendo los estados islámicos hacia la barbarie de las leyes Sharia Islámicas medievales, y los saudíes continúan difundiendo el terrorismo islámico de los mullahs y el totalitarismo teocrático Islámico por todo el mundo.

LA AUTÉNTICA VERDAD SOBRE LOS MORISCOS.

 

ESTA ES LA VERDADERA HISTÓRIA y no las MAMARRACHADAS Y MANIPULACIONES QUE LOS «PSOISTAS», «PROGRES» Y OTROS EMBUSTEROS Y DESPRECIABLES además de ANALFABETOS SUJETOS INTENTAN IMPONER.

Y lo que es peor, UNA DE LAS MANERAS DE TRATAR DE IMPONER SUS EMBUSTES Y MANIPULACIONES ES A TRAVÉS DE ESA «BAZOFIA INFECTA» DE PSEUDOASIGNATURA LLAMADA EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANIA.

Esta AUTÉNTICA MEMORIA HISTÓRICA NO LES INTERESA, O LA CALLAN O LA MANIPULAN O LA NIEGAN:

Expulsión de los moriscos. Grabado.

 

El 29 de julio de 1236 Fernando III de Castilla hizo su entrada triunfal en la ciudad de Córdoba, cabeza del califato y símbolo de la España musulmana. A diferencia de conquistas anteriores, Fernando exigió a sus moradores que, a riesgo de sus propias vidas, abandonasen la ciudad de inmediato. Los atemorizados cordobeses buscaron refugio en Sevilla y otras ciudades de la vega baja del Guadalquivir, pero el castellano, que estaba de racha, se plantó allí pocos años después actuando de idéntica manera. En sólo un reinado conquistó media Andalucía y no tuvo que retroceder ni un paso porque la había vaciado literalmente de moros.

El rey sabía que si quería consolidar sus victorias no podía permitirse el lujo de dejar en la retaguardia bolsas de enemigos potenciales que, al primer descuido, montasen una revuelta contra el dominio castellano. Sólo hizo una excepción con la ciudad de Murcia y ésta se levantó apenas veinte años después de haber sido conquistada. Jaime I de Aragón tuvo que sofocar la rebelión y, esta vez sí, acabar la tarea repoblando la huerta con colonos catalanes y aragoneses.

Esta táctica de largar a los que había y poner colonos llegados del norte funcionó a la perfección. A excepción del fugaz episodio murciano, ninguna de las ciudades recobradas por Castilla durante los siglos XIII y XIV se perdió posteriormente. Pero la sabia lección se olvidó con el tiempo. Cuando los Reyes Católicos conquistaron Granada a finales del siglo XV, aceptaron que la mayor parte de la población se quedase donde estaba. Probablemente Isabel y Fernando pensaban que, dada su insignificancia, y con los medios de persuasión con los que contaba la recrecida Corona, estos moros dejarían de serlo de grado o por la fuerza en un par de generaciones.

Apoyo a los piratas berberiscos
No fue así. A pesar de los bautismos en masa, de las prédicas constantes de los misioneros y de la vigilancia religiosa, los moros siguieron practicando el islam en su refugio de la inaccesible Alpujarra. Pero su tiempo no sólo lo invertían en tan pías dedicaciones. Animados por la cercanía de África, empezó a correr entre ellos el mito de que más pronto que tarde desde allí llegaría un caudillo moro, un tal Alfatim, que a lomos de un caballo verde los libraría de la odiosa opresión cristiana. Muchos creían ver a ese caudillo en las incursiones de los piratas berberiscos en la costa española, así que ayudaron todo lo posible para que éstas fuesen más numerosas y destructivas.

La rebelión en la Alpujarra de Granada
No contentos con echar una mano a los piratas, en 1568 se produjo un levantamiento a gran escala en la Alpujarra granadina. El papel de Alfatim lo interpretó Aben Humeya, en el siglo Fernando de Valor y Córdoba, que se echó al monte con una cuadrilla de moriscos y consiguió poner en pie de guerra toda la Alpujarra. La rebelión duró tres años, durante los cuales el ejército de Felipe II, entonces el más poderoso del mundo, tuvo que emplearse a fondo para sofocarlo. A su término los moriscos de la Alpujarra fueron trasladados a otras zonas del reino para que, privados de sus redes de apoyo y de la propaganda de los imanes, no volviesen a liarla.

Conspiraciones en Valencia contra el reino
Pero no sólo había moriscos en Granada. En el Levante quedaba una numerosa comunidad que, en su momento, no había sido expulsada por la crónica escualidez demográfica que arrastraba la Corona de Aragón. Estos moriscos valencianos constituían aproximadamente un tercio de la población y no hacían sino aumentar en número e importancia económica. El rey sobrellevaba la existencia de esta morería irregular porque sus miembros pagaban buenos impuestos y eran diestros cultivando la tierra. La manzana, sin embargo, tenía su gusano. Al abrigo de su creciente número y con la cabeza lavada por alfaquíes que vivían entre ellos, empezaron a conspirar contra el reino que se había mostrado tan tolerante con ellos.

Quinta columna de la piratería berberisca
Durante siglos la piratería berberisca fue el gran azote de la costa española. Las expediciones se montaban en el norte de África, en puertos como Argel, Orán o Bujía. La flota real trató de poner coto a la amenaza por la vía militar tomado al asalto las plazas, pero eran demasiadas leguas de costa y muchos los candidatos en apuntarse a tan lucrativo negocio. En España la comunidad morisca ejercía de quinta columna en territorio enemigo. Señalaban los lugares de desembarco y se apuntaban al saqueo si era menester. Iban, además, más sobrados de motivos que los argelinos para vengarse con toda su furia de los cristianos que, a fin de cuentas, les habían arrebatado su Al Ándalus en tiempos no tan lejanos.

¿Por qué fueron expulsados?
Y no era ése su único peligro. Los franceses, que se casaban con cualquiera que pudiese fastidiar a España, miraban la posibilidad de utilizar a los moriscos como punta de lanza para abrirle a su archienemigo un frente interno. Así, con las guerras de religión en pleno apogeo, el inacabable conflicto de Flandes, los problemas en Italia, la campaña de Inglaterra, las traiciones de Francia, los litigios marítimos con Portugal, la amenaza turca y la conquista de las Indias, lo último que podía permitirse el Habsburgo español era una guerra intestina de imprevisibles consecuencias y necesariamente destructiva.

Ésta fue la razón por la que, después de estudiarlo durante cerca de veinte años, los moriscos fueron expulsados de España. Fue en 1609 y no se hizo de un modo precipitado como cabría suponer en un país como el nuestro. Empezó en Valencia, se continuó por Aragón y finalmente Cataluña. Desmontada la morería aragonesa, se procedió a la castellana, mucho menor y más dispersa por todo el reino tras la rebelión alpujarreña. Para 1614 no quedaba un solo morisco en todo el país. La ley les había permitido llevarse los bienes muebles, no así los inmuebles, que pasaron a engrosar el patrimonio de la nobleza en concepto de indemnización. En total se calcula que salieron entre 300.000 y 350.000, la mayor parte provenientes de Aragón y Valencia. Un número algo mayor al de judíos que, poco más de un siglo antes, habían sido expulsados, aunque aquella vez por motivos estrictamente religiosos.

Sin ninguna intención de integración
La expulsión contó entonces con detractores, especialmente los aristócratas, que veían cómo se les escapaba una mano de obra abundante, barata y disponible. El grueso de la población la recibió con alborozo y, en algunas zonas, hasta con alivio. La comunidad morisca no sólo se había demostrado inasimilable desde el punto de vista religioso y cultural, sino que suponía una espada de Damocles balanceándose inestable sobre la piel de toro. La mayor parte de los moriscos apenas hablaba romance y seguía practicando el islam a su manera. No tenían, por añadidura, ninguna intención de integrarse.

Traicionados por sus líderes, creyéndose sus propias patrañas, cometieron un error tras otro durante el siglo XVI. En la rebelión de las Alpujarras, por ejemplo, no escatimaron violencia contra los cristianos, profanaron las iglesias y se cebaron con los sacerdotes y frailes que cayeron en sus manos. Esto sucedió 80 años después de la conquista de Granada, tiempo que habían dedicado a rumiar odios y preparar el desquite. En Levante la comunidad no era tan belicosa, pero jamás hizo por la labor de fundirse en la ya por entonces centenaria sociedad cristiana del Reino de Valencia.

El peligro del anacronismo
Visto desde nuestro siglo, la expulsión de 300.000 personas quizá nos parezca una atrocidad, y probablemente lo sea, pero los hechos históricos no pueden juzgarse de un modo anacrónico, es decir, que no podemos emplear nuestro prisma ni nuestra escala de valores actual para emitir un veredicto sobre lo que pasó hace 400 años. Si lo hacemos, cometeremos un error de bulto y correremos el riesgo de no entender absolutamente nada de lo que sucedió antes de nuestra llegada al mundo. En cualquier otro país de Europa -no digamos ya del África musulmana-, una comunidad como la morisca hubiese sido expulsada sin contemplaciones cuando no, en tiempos y lugares más recios, diezmada por pogromos y persecuciones.

Los moriscos fueron el último aliento del islam en España del mismo modo que los mozárabes fueron los restos de la Hispania romana en Al Ándalus. Ambas comunidades quedaron aisladas primero y, finalmente, se perdieron en el devenir de la Historia. Intentar traer al presente a los moriscos reivindicando su causa es, por lo tanto, como aplicar un electroshock a una momia con la esperanza de que ésta resucite. Por más que lo hagamos, no resucitará y esto debe quedarnos claro; el conocimiento de la Historia sirve para muchas cosas, entre las que no figura recrearse en ella para inventarse el presente.

FUENTE: http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=11798

 

PASAJES HISTÓRICOS. LA BATALLA DE TRAFALGAR

 

La batalla de Trafalgar. Por G.Sarasúa:
La batalla de Trafalgar tuvo lugar el 21 de octubre del año 1805 a la altura de cabo Trafalgar (Cádiz), enfrentándose la flota británica, comandada por el almirante Horacio Nelson, contra una flota combinada franco-española bajo el mando del almirante Vileneuve. Fue la última gran acción de guerra en el mar de este periodo, perdiéndose al rededor de 5.000 vidas y 15 buques (esto último principalmente a causa del temporal del SW que se desató sobre los maltrechos buques al día siguiente) y sus consecuencias se prolongaron mucho más allá de las guerras napoleónicas.

Titubeos de Villeneuve:
El siglo XVIII presenció la lucha continua entre España, Francia e Inglaterra por la hegemonía atlántica. La Revolución Francesa de julio de 1789 supuso un paréntesis y la alianza de todas las monarquías contra la Francia revolucionaria (Inglaterra, Austria y España le declaran la guerra en el año 1793) hasta que en el año 1796 España y Francia firman el tratado de San Ildefonso, que en la práctica supuso la imposición de los criterios de Napoleón ante la capacidad y superioridad de su ejército. En esa época reinaban Carlos IV y su esposa María Luisa, siendo Godoy su favorito. Napoleón quería invadir Gran Bretaña y para ello debía dominar el canal de la Mancha. Ordena que toda su flota se concentre en Bretaña. El 30 de marzo del 1805 el almirante Villeneuve logra romper el bloqueo británico en Tolón, y tratando de unirse al resto de la flota francesa pone rumbo a las Antillas. En Cádiz se incorporó parte de la flota española bajo el mando del almirante Francisco Gravina. El resto de la flota francesa queda bloqueada en Brest y otros puertos. Nelson tuvo conocimiento de la marcha de Villeneuve el 10 de abril y comenzó una persecución a lo largo del Atlántico. Después de un enfrentamiento, el 22 de julio, a la altura de Finisterre, contra e almirante Calder y su escuadrón de 15 navíos (apresó dos buques franceses y hundió a los españoles San Rafael y Firme) la flota combinada fondea en Vigo. El día 13 de agosto se les une Cosme Damián de Churruca en el San Juan Nepomuceno, comandando una flota de otros nueve navíos. Se hacen a la mar y el almirante Villeneuve, tras titubear ante la orden de partir hacia el canal de la Mancha (presumiendo la presencia de Nelson en la zona), decide poner rumbo a Cádiz, adonde arribaron el 20 de agosto, demorando la posible invasión de Inglaterra. Parece ser que Villeneuve recibe el 14 de septiembre la orden de dejar Cádiz y proceder a Nápoles pero decide permanecer en la ciudad. Ese mismo día Nelson parte de Porstmouth con la intención de unirse a la flota de Collingwood, que ya bloqueaba el puerto de Cádiz. El 28 de septiembre llegó al golfo de Cádiz. Y comenzó la espera.

Estrategia de Nelson:
Nelson había concentrado su flota de 27 buques a unas 50 millas al oeste de Cádiz, manteniendo un sistema de aprovisionamiento con base en Gibraltar y manteniendo una cadena de comunicación basado en señales visuales (código de banderas) entre sus fragatas. Ya el 9 de octubre Nelson reunió a sus capitanes y les explicó su plan. Los buques formarían en dos columnas, con Nelson al mando de una y Collingwood de la segunda. La primera atacaría perpendicularmente hacia el centro de la línea enemiga (formación en fila, la habitual en el combate naval entonces) y la segunda, próxima a la anterior, a la parte posterior de la misma línea. Esa táctica, valiente por cuanto supone aguantar el fuego enemigo hasta alcanzarlo, permitía:

     

  • Aprovechar las dos bandas de cada buque inglés para disparar a cada uno de los buques enemigos que quedaban a cada banda una vez alcanzada la línea enemiga; disparos encima dirigidos ala proa o popa, zonas peor protegidas que el costado en los navíos de línea.
  • Emplear las carronadas, cañones de corto alcance cargados con metralla y que tenían efectos devastadores sobre las cubiertas enemigas (que, por cierto, no fueron montados a bordo de la flota franco-española a pesar de disponer de ellos).
  • Al cortar la línea enemiga, los buques que quedaban delante debían virar y regresar para entrar en combate perdiendo un tiempo precioso.
  • De hecho, esta táctica lo que conseguía era disminuir el número de buques enemigos que pudiesen en trar en acción, y por ende, el número de cañones.
  • Una vez entre las líneas enemigas, se intentaba rodear a cada buque enemigo por al menos dos navíos propios.
  • La acción era novedosa (sólo se había empleado en dos ocasiones anteriormente por los propios británicos) por lo que la reacción no podía estar preparada.

Historia de un desastre:
Mientras tanto, en Cádiz, y tras enterarse de la decisión de Napoleón de sustituirle por el almirante Rosily, Villeneuve resuelve hacerse a la mar el sábado 19 de octubre y así se lo hace saber a Gravina. Su intención es dirigirse hacia el Mediterráneo. Los mandos es pañoles desaconsejaron esa decisión. Historiadores y escritores parecen coincidir en que dicha decisión era un tremendo error ante al superioridad británica, no en número de navíos, sino en la preparación de las tripulaciones, además de estar mejor pagados. Se estima que la cadencia de tiro inglesa era tres veces más rápida que la de la flota combinada. A pesar de ello, y ante cierta apatía por parte de quienes debían defender los intereses de España, el 19 se hicieron a la mar parte de los buques, con tan mala suerte que debido a una en calmada la salida de Cádiz ya fue un pequeño desastre, debiendo quedar fondeados. En ese momento fueron avista dos por la fragata inglesa Sirius, que izó la señal «370» (Enemy’s ships are coming out of port) y toda la flota inglesa lo supo. El día 20 toda la flota combinada consiguió hacerse a la mar y puso rumbo al SE. Al amanecer del 21 la flota inglesa fue avistada por la fragata francesa Hermione y Villeneuve da arden de regresar a Cádiz. Nuevo error la maniobra es complicada y lenta (el viento es flojo del NW) y la fila que se mantenía a duras penas (a recordar la mala preparación de las tripulaciones) quedó deshecha, ocupando unas cinco millas de longitud. Son las diez de la mañana y Churruca que queda al final de la fila observa la maniobra inglesa y comprende que la única solución es ordenar a los primeros buques de la flota combinada que vuelvan a virar. Pero esa orden llegó tarde y además fue casi desobedecida por el francés Dumanoir, cuya actitud fue estudiada en consejo de guerra (el cual no encontró razones para castigarlo).

Final de la batalla:
A las 11:48 Nelson izó un mensaje que decía: England expects that every man will do his duty. La batalla comenzó hacia el medio día y duró hasta las seis de la tarde, aproximadamente, cuando el navío francés Achille explotó. La táctica que daba ventaja numérica a los ingleses hizo que poco a poco los buques de la flota combinada fuesen cayendo bajo el fuego de dos o más enemigos. Además, la formación en fila de la flota combinada no era tal fila, quedando varios navíos mal colocados sin poder entrar en combate. Sirva como ejemplo el texto de Cayetano Valdés, comandante del Neptuno (a señalar que había tres Neptunos, uno por cada país) sobre elSan Juan de Nepomuceno:

    Doblada la retaguardia, fue puesto entre dos fuegos por dos navíos enemigos, los dos de tres puentes (Belleisle yTonnant). La defensa del Nepomuceno, y el empeño de los enemigos por rendirle, fue de lo más obstinado que cabe. A las tres y media de la tarde se hallaba este navío sin gobierno, desarbolado de todos sus masteleros; acribillados sus palos; velamen y costados, con siete balazos a lumbre de agua, cordadas casi todas sus jarcias, inutilizados 19 cañones, y con más de la tercera parte de la tripulación fuera de combate. Sin embargo, seguía su vigorosa defensa, resuelto su comandante y segundo Cosme Churruca y Francisco Moyua, a perecer antes que rendirse. Ambos murieron en el acto de combate, por sus heridas, y aunque el teniente de navío Joaquín Núñez, que los sustituyó, siguió la defensa durante media hora, mas convencido de ser inútil, y un sacrificio infructuoso el que se hacía impunemente de los restos de tan valerosa tripulación, desesperanzado de ser socorrido, y aumentados los daños hasta quedar casi destrozado, se rindió con acudo de su oficialidad al navío Dreadnought. Tuvo 120 hombres muertos y 175 heridos. Los ingleses quedaron asombrados de la defensa de este navío y aseguraban que se había batido de un modo que no había ejemplo.

El Santísima Trinidad, de 136 cañones, uno de los objetivos de Nelson por ser el mayor navío de línea jamás construido, se fue a pique esa noche mientras era remolcado por otras tres buques ingleses. A bordo quedaron 80 heridos no pudiendo hacer nada por ellos. El Príncipe de Asturias, a bordo del cual iba Gravina, hubo de ser socorrido y remolcado a Cádiz con el almirante herido. (Germán Sarasúa)

(*) La actuación de Calder, que aparente mente huyó debido a los daños sufridos en sus buques, fue duramente criticada en su país, debiendo aclarar su actuación ante un juzgado militar (poco antes de la batalla de Trafalgar hubo de regresar a Gran Bretaña a bordo del navío Prince of Wales, de 98 cañones).

La flota británica incorporaba tripulantes por tres vías: el voluntariado, un sistema de cuota municipal o local y otro semejante al de la leva española (estos últimos solían hacerse voluntarios posteriormente). Pero en cualquier caso estaban mucho mejor pagados y se respetaban escrupulosamente los beneficios por las capturas de otros buques. Sirva como ejemplo que hasta el año 1808 el comandante de la nave obtenía 3/8 del premio y el resto se repartía entre el conjunto de la tripulación. Ese año, dicha proporción fue modificada, obteniendo el comandante 2/8 a partir de entonces.

Comienzo de la supremacía inglesa en la mar:
La batalla supuso la muerte de Nelson (a causa de un disparo desde la cofa del Bucentaure francés), el suicidio posterior de Villeneuve, la muerte de Gravina en Cádiz a los pocos meses como consecuencia de las heridas sufridas en combate, la de Churruca y así hasta casi 5.000 personas. Hubo más de 4.000 heridos y se perdieron 15 buques a causa de un temporal posterior que hundió parte de la maltrecha flota. Los ingleses echaron todos los muertos al mar pero conservaron el cuerpo de Nelson. El oficial inglés, que entró en la cámara de Churruca y al descubrir su cuerpo exánime dijo: Varones tan ilustres como éste no deberían estar expuestos a las resultas de un combate, sino que su vida debería guardarse para el progreso y adelanto de la humanidad. Devolvieron sus pertenencias y su buque, el San Juan Nepomuceno, fue remolcada a Gibraltar y durante muchos años la cámara se conservó cerrada con una placa en la que se leía en letras de oro el nombre de Churruca, y si algún visitante entraba se le advertía que entrase descubierto. Los náufragos de aquella batalla y posterior temporal fueron atendidos por las poblaciones del litoral gaditano, sin distinción de nacionalidad, siendo así reconocido por las autoridades británicas. Nunca más Napoleón intentó invadir Inglaterra, fijando sus ojos en el este de Europa. Se señala esta batalla como el comienzo de la decadencia de España, a partir de la cual no pudo defender sus intereses de ultramar. Y por último, se inicia el periodo de la dominación marítima de Gran Bretaña hasta bien entrado el siglo XX, sólo puesta en entredicho por Alemania durante la Primera Guerra Mundial.

FUENTE: http://mgar.net/var/trafalgar.htm

FRANCISCO LARGO CABALLERO. EL LENIN ESPAÑOL

 

Todo un «figura» el tio, MENUDO «ANGELITO». La quintaesencia de la TOLERANCIA y el TALANTE.

Gran «demócrata». Desde niño (espero que se haya notado el sarcasmo).

Y con estos dirigentes HISTÓRICOS nos vienen luego hablando del «partido de las libertades» y en los ochenta hasta se montaron ese EMBUSTE MAMARRACHO Y CANALLA de los «CIEN AÑOS DE HONRADEZ».

Francisco Largo Caballero fue el líder del PSOE durante la Dictadura de Primo de Rivera, la II República y la Guerra Civil. Durante esta época lideró el sector más radical del partido frente a la opción moderada representada por Besteiro.

Fervoroso defensor del marxismo y la dictadura del proletario, el Golpe de Estado de Largo Caballero y el PSOE en 1934 es considerado el inicio de la Guerra Civil.

 

APUNTES BIOGRÁFICOS

1.- Conocido como «El Lenin Español», su apodo ya da una idea de su crueldad y carácter sanguinario, comparable para sus contemporáneos con el impulso de la dictadura comunista de la Unión Soviética.

2.- Al igual que el resto del PSOE, Largo Caballero colaboró la Dictadura de Miguel Primo de Rivera hasta el final, llegando a ser incluso Consejero de Estado, lo que le valió para fortalecer a la UGT (el sindicato nacido a partir del PSOE) y perseguir a la CNT. Haciendo gala de un oportunismo sin igual, al caer la Dictadura de Primo se unió al comité revolucionario que preparaba la República. Con la llegada de ésta fue nombrado Ministro de Trabajo con el gobierno provisional de Alcalá Zamora, volviendo a serlo con Azaña entre 1931 y 1933.

3.- En 1934, tras largos y concienzudos preparativos, Largo Caballero lideró en la sombra el Golpe de Estado del PSOE contra la legalidad de la República. De hecho, presidía el Comité Nacional Revolucionario (nacido el 3 de febrero de 1934) junto a otros conocidos asesinos socialistas, como Carrillo, Vidarte, o De Francisco, entre otros. El balance del Golpe de Estado socialista fue de casi 1.400 muertos en 26 provincias. La insurrección no triunfó finalmente, y el líder socialista, que fue encarcelado, pretendió eludir toda responsabilidad en los terribles hechos. La Historia demostraría años después su implicación total en el fallido Golpe de Estado.

Las elecciones fueron ganadas por las derechas el 19 de noviembre del 33. Ese mismo día Largo Caballero instaba a la Directiva del Partido a concretar “un movimiento revolucionario a fin de impedir un régimen fascista” (Citas y reuniones,19 y 26-XI-33, en S, Juliá, Los Socialistas en la política española, Madrid, Taurus, 1997, p. 199 y 200). No fue, por lo tanto, el alzamiento del 34 una consecuencia del abuso de la derecha en el Gobierno durante su mandato, ya que éste aún no había tomado posesión y el golpe ya se preparaba.

4.- Tras las elecciones de febrero de 1936, el PSOE se encontró ásperamente dividido entre el sector de Prieto y el de Largo, quedando totalmente marginado, una vez más, el moderado y democrático Besteiro. El de Largo inició, en competencia con los anarquistas y los comunistas, una campaña de violencias, de organización y armamento de milicias, de imposición de la ley desde la calle, que prácticamente anularon la muy relativamente democrática Constitución republicana. Las relaciones entre los dos sectores socialistas se tornaron violentas, hasta el grado de que Prieto estuvo cerca de ser linchado por socialistas de Largo en el famoso mitin de Écija.

5.- Durante su etapa al frente del Gobierno del Frente Popular, convirtió a España en un protectorado de la Unión Soviética, con absoluta libertad para los sicarios del GRU y la NKVD (luego KGB) tanto en lo militar como en lo policial. Después de haber autorizado formalmente el envío del oro del Banco de España a Moscú, un día se cansó de las continuas interferencias de los soviéticos en su tarea y echó de su despacho, prácticamente a patadas, al embajador Rosenberg. Firma así su sentencia de muerte política, que le será ratificada cuando se niega a la ilegalización -y persecución implacable- del POUM, tras los sucesos de mayo del 37. Desde ese momento, quedará políticamente vetado en su propio bando.

En otoño del 37, Largo es expulsado de la UGT con la disculpa que no había pagado sus cuotas, tal y como indica él mismo en sus memorias. Es detenido por los guardias de Asalto. La correspondencia y fondos bancarios de la UGT fueron secuestrados. Dice con amargura: “En la historia del proletariado español no se ha conocido atropello semejante. Ni los enemigos naturales de la UGT se habían atrevido a realizarlo. FPI (Fundación Pablo Iglesias), AFLC XXV, p. 1.226.

6.- Con Largo Caballero como Presidente, las checas (prisiones) del PSOE, creadas a imitación de las soviéticas, asesinan, violan y roban, desatando el terror en muchos lugares de España, pero especialmente en Madrid. Ser sospechoso de reaccionario, haber acudido a misa con regularidad, o leer el ABC eran motivos suficientes para sufrir toda suerte de torturas por parte de los socialistas. Entre septiembre y diciembre de 1936, no menos de 12.000 personas fueron asesinadas en Madrid…, religiosos, gentes de derechas, burgueses, intelectuales, desafectos al régimen frentepopulista o simplemente victimas de ajustes de cuentas personales sufrieron torturas y perdieron la vida.

7.- Las temibles checas socialistas también se usaron para eliminar a gente apolítica o incluso de izquierda. Así, misteriosamente desaparecieron algunos enemigos políticos del propio Largo Caballero como Marcelino Valentín Gamazo (Fiscal General de la República), Ángel Aldecoa Jiménez (magistrado) o el Capitán Gándara.  

Ángel Aldecoa Jiménez, de 58 años, magistrado, fue detenido porque había juzgado un atentado relacionado con Largo Caballero, al parecer, no de la manera que hubiera complacido al dirigente socialista. Aldecoa pagó su independencia judicial frente al PSOE con el fusilamiento. 

Marcelino Valentín Gamazo, Fiscal General de la República, acusó a Largo Caballero por los sucesos de octubre de 1934 en estricto cumplimiento de sus deberes dentro de la legalidad republicana. El 5 de agosto de 1936, un grupo de milicianos llegó a la casa de campo de Rubielos Altos donde residía Gamazo con su familia y, tras realizar un registro y proceder a destrozar los objetos religiosos, comenzaron a golpearle delante de sus hijos pequeños a pesar de sus súplicas para que ahorraran a los niños aquel espectáculo. A las doce y media de la noche, en el paraje conocido como Cerrajón, del término de Tevar, Cuenca, Marcelino Valentín Gamazo y sus hijos José Antonio, Javier y Luis de 21, 20 y 17 años respectivamente fueron fusilados.

8.- El 13 de septiembre de 1936, mediante decreto reservado refrendado por el Presidente de la Republica Manuel Azaña, el gobierno presidido por Largo Caballero autorizada al Ministro de Hacienda, el también socialista Juan Negrín, a trasladar las reservas de oro, plata y papel moneda del Banco de España “al lugar que estime de más seguridad”. El lugar elegido por este triunvirato de la estupidez fue la Unión Soviética. Tan seguro era que del tesoro nunca más se supo.

Sobre el valor de lo transportado basta decir que las reservas del Banco de España ocupaban el cuarto lugar en la clasificación mundial después de Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña. Entre 8.000 y 10.000 cajas fueron trasladadas al puerto de Cartagena y allí embarcadas en cuatro buques a Odessa. Uno de los miembros del Comisariado del Pueblo para las Finanzas de la Unión Soviética que colaboró en el desembarco escribió que “si todas las cajas de oro que apilamos en los muelles de Odessa se colocaran aquí una al lado de la otra, cubrirían completamente la Plaza Roja”.

Se completaba así el mayor robo de las arcas estatales que jamás haya sufrido España. Los responsables, cómo no, los socialistas liderados entonces por Largo Caballero.

La decisión de trasladar el oro fue tomada de la forma más oscura por tres ministros socialistas (Largo Caballero, Prieto y, sobre todo, el propio Negrín, entonces ministro de Hacienda), contraviniendo diversas leyes y al margen del resto del gobierno y del mismísimo presidente de la república, Azaña.

9.- En diciembre del 36, Stalin envía una carta a Largo aconsejándole que abra un parlamento aparentemente libre como estratagema para así ganarse la ayuda de las democracias liberales, y no sus lógicas sospechas. Largo le contestó que en la zona frentepopulista, en la que él presidía el Gobierno, nadie sentía la menor inclinación hacia las formas parlamentarias. En su carta del 06-01-37, contesta a Stalin: “Cualquiera que sea la suerte que el porvenir preserva a la institución parlamentaria, ésta no goza entre nosotros, ni aun entre los republicanos, de defensores entusiastas”.  

10.- Su falta de convicción democrática quedó reflejada para siempre en otro gesto más: la colocación de la efigie del sanguinario dictador comunista Josif Stalin en la madrileña Puerta de Alcalá.

11.- Tanto Largo Caballero como Indalecio Prieto vetaban la inclusión de homosexuales en las listas electorales del PSOE porque consideraban que alguien «indigno» (textual) no podía figurar en ellas.  

12.- En 1933, la CEDA gana las elecciones, siendo el Partido Radical la segunda fuerza más votada. Todas las izquierdas obtuvieron poquísimo respaldo del pueblo. Largo, en una comida con asistencia de diputados, miembros de la UGT y del PSOE, dijo: “el proletariado no tiene otra salida más que la violencia” (El Noroeste (2-1-34)). La coalición parlamentaria (que no gubernamental) radical-cedista no llevaba ni un mes con mayoría en el Parlamento y no habían derogado ninguna de las «magnificas» leyes de Largo, pero éste ya encontraba motivos suficientes para recurrir a la violencia como prueba de su gran talante democrático.

13.- Aunque a lo largo de toda su madurez no gustase hablar de ello, aprendió las primeras letras en escuelas religiosas, concretamente en los Escolapios primero y en la escuela de San Antón de Granada después.

14.- Participó de manera activa y en calidad de líder (fue miembro del comité organizador) en la fallida huelga revolucionaria de 1917, lo que le valió una condena de 30 años de prisión por parte de los tribunales de justicia. No los cumplió, ya que a los nueve meses de ingresar en la cárcel fue amnistiado y elegido diputado por Barcelona. Como veremos, esta de 1917 no sería la única ocasión en que los socialistas se volverían contra el orden legalmente constituido. 

15.- En las elecciones municipales de abril de 1931, los monárquicos obtuvieron  una clarísima victoria en el conjunto de España. Los candidatos republicanos sólo consiguieron mejores resultados en algunas capitales de provincia, lo que les valió para no reconocer su derrota y salir a la calle reclamando el poder y la instauración de la República. El Rey, Alfonso XIII, cedió ante la presión, y así fue como se instauró un nuevo régimen (la República) que nadie quería y como Largo Caballero llegó a convertirse de la noche a la mañana y sin esperarlo en Ministro de Trabajo.

16.- Pese a que en sus mítines era recurrente referirse al peligro de que en España se instaurase el fascismo, Largo Caballero sabía bien que eso era poco menos que imposible. Así lo reconoció el propio Largo ante representantes hispanoamericanos en Organización Internacional del Trabajo, donde en junio de 1933 dijo que «en España, afortunadamente, no hay peligro de que se produzca ese nacionalismo exasperado (…) No hay un ejercito desmovilizado (…) No hay millones de parados que oscilen entre la revolución socialista y el ultranacionalismo (…) No hay nacionalismo expansivo ni militarismo (…) No hay líderes». Quedaba claro, por lo tanto, que a su apelación al peligro fascista no era más que una estrategia para asustar a las masas y atraerlas engañadas hacia la revolución socialista.

17.- En 1921 los contrarios a la Internacional Comunista habían ganado por poca diferencia en el seno del PSOE. Largo se declaraba entonces «reformista». Un partidario de la III Internacional y del acercamiento que ella suponía a los dictados de Moscú, describía así a Largo: «Cuando habla, insulta; cuando calla, envenena el ambiente con su silencio; cuando mira, pronostica denuestos. Acusa con reticencias y silencios de refinada hipocresía y maldad. Jamás es sincero. Siempre en guardia, almacena cifras y datos de personas para su día. No combate con ideas, sino con anécdotas. Utilitario y egoísta, cree que le ha llegado la hora de cosechar».

18.- Apresado en Francia por la Gestapo, fue encarcelado en un campo de concentración nazi. Aquella experiencia le hace apreciar, quizá por primera vez y como nunca, el sentido de la libertad. Y en sus memorias, redactadas o ayudadas por Enrique de Francisco, escribe:»Hace años, en un mitin celebrado en el cine Pardiñas, en el que hablamos Saborit, Besteiro y yo, decía yo que si me preguntasen qué quería, mi respuesta sería ésta: ¡República! ¡República! ¡República!. Si hoy me hicieran la misma pregunta contestaría: ¡Libertad! ¡Libertad! ¡Libertad!». Curiosa frase de uno de los mayores anti- liberales que ha dado la historia reciente de España.

19.- Madariaga escribió de él: “Te humillaron no los burgueses, sino los socialistas amigos de los comunistas y de Moscú a quien no quisiste obedecer”. (Salvador de Madariaga. Españoles de mi tiempo, Barcelona, Planeta, 1974).

 

ASÍ HABLABA LARGO CABALLERO

– “Quiero decirles a las derechas que si triunfamos colaboraremos con nuestros aliados; pero si triunfan las derechas nuestra labor habrá de ser doble, colaborar con nuestros aliados dentro de la legalidad, pero tendremos que ir a la Guerra Civil declarada. Que no digan que nosotros decimos las cosas por decirlas, que nosotros lo realizamos” (El Liberal, de Bilbao, 20 de enero de 1936).

Lo dijo el 19 de enero de 1936 en un acto electoral en Alicante. Efectivamente, Largo ya había iniciado la Guerra Civil en octubre de 1934, aunque su sublevación fue sofocada entonces por suerte para todos los españoles. Lejos de arrepentirse, estaba decidido a volver a la carga contra la legalidad vigente.

* * *

– “La clase obrera debe adueñarse del poder político, convencida de que la democracia es incompatible con el socialismo, y como el que tiene el poder no ha de entregarlo voluntariamente, por eso hay que ir a la Revolución”.

Lo dijo Largo en un mitin celebrado en Linares el 20 de enero de 1936. Sin duda, unas palabras muy en la línea de aquella famosa frase de Lenin, de quien Largo Caballero tomaría el apodo. “¿Libertad? ¿Para qué?”, dijo en una ocasión el líder soviético.

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– “La transformación total del país no se puede hacer echando simplemente papeletas en las urnas… estamos ya hartos de ensayos de democracia; que se implante en el país nuestra democracia”.

Esto lo dijo Largo el 10 de febrero de 1936, en el Cinema Europa. Su democracia era, evidentemente, la de las purgas, los asesinatos masivos y, en definitiva, la dictadura del proletariado.

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“En las elecciones de abril (1931), los socialistas renunciaron a vengarse de sus enemigos y respetaron vidas y haciendas; que no esperen esa generosidad en nuestro próximo triunfo. La generosidad no es arma buena. La consolidación de un régimen exige hechos que repugnan, pero que luego justifica la Historia”. “Vamos a la Revolución social. ¿Como? (una voz del público: como en Rusia) No nos asusta eso…Habrá que expropiar a la burguesía por la violencia”. “Tenemos que recorrer un periodo de transición hasta el socialismo integral, y ese período es la dictadura del proletariado, hacia la cual vamos. Había que “preparar la ofensiva socialista”. Lo dijo el 1 de noviembre de 1933. Largo Caballero, Discursos a los trabajadores, Barcelona, Fontamara, 1979, p.151-2. M. de Coca, Anticaballero, Madrid, Centro, 1975, p.85 y ss. M. Tuñón de Lara, La crisis del estado: dictadura, República, guerra (1923-1939), Barcelona, Labor, 1986, p. 129,170..

Sin duda Largo Caballero sabía mucho de esos hechos que repugnan y de cómo debía manipularse luego la información para que la Historia los acabara justificando.

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– “Si los socialistas son derrotados en las urnas, irán a la violencia, pues antes que el fascismo preferimos la anarquía y el caos».

Ya en aquella época, como ahora, para el PSOE todo grupo que no el suyo era considerado inmediatamente «fascista” y “retrógrado”.

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 Si no nos permiten conquistar el poder con arreglo a la Constitución… tendremos que conquistarlo de otra manera”. (febrero de 1933). Largo Caballero, Escritos de la República, Pablo Iglesias, 1985, p.34-5.

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– El 23-11-31 Largo, entonces Ministro de Trabajo, ante la posibilidad de que las Cortes se disolviesen por no tener mayoría, amenaza: “Ese intento sólo sería la señal para que el PSOE y la UGT lo considerasen como una provocación y se lanzasen incluso a un nuevo movimiento revolucionario. No puedo aceptar la posibilidad, que sería un reto al partido, y que nos obligaría a ir a una guerra civil”. Acta de sesiones del Parlamento. El Debate, 24-11-31, Madrid.

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“Antes de la República creí que no era posible realizar una obra socialista en la democracia burguesa. Después de veintitantos meses en el gobierno… si tenía alguna duda sobre ello, ha desaparecido. Es imposible». (Agosto de 1933, en la Escuela de Torrelodones). FPI, XIII, p .452, El Socialista, 16-8-33.

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“Se dirá: ¡Ah esa es la dictadura del proletariado! Pero ¿es que vivimos en una democracia? Pues ¿qué hay hoy, más que una dictadura de burgueses? Se nos ataca porque vamos contra la propiedad. Efectivamente. Vamos a echar abajo el régimen de propiedad privada. No ocultamos que vamos a la revolución social. ¿Cómo? (Una voz en el público: ‘Como en Rusia´). No nos asusta eso. Vamos, repito, hacía la revolución social… mucho dudo que se pueda conseguir el triunfo dentro de la legalidad. Y en tal caso, camaradas habrá que obtenerlo por la violencia… nosotros respondemos: vamos legalmente hacia la revolución de la sociedad. Pero si no queréis, haremos la revolución violentamente (Gran ovación). Eso dirán los enemigos, es excitar a la guerra civil… Pongámonos en la realidad. Hay una guerra civil… No nos ceguemos camaradas. Lo que pasa es que esta guerra no ha tomado aun los caracteres cruentos que, por fortuna o desgracia, tendrá inexorablemente que tomar. El 19 vamos a las urnas… Más no olvidéis que los hechos nos llevarán a actos en que hemos de necesitar más energía y más decisión que para ir a las urnas. ¿Excitación al motín? No, simplemente decirle a la clase obrera que debe preparase… Tenemos que luchar, como sea, hasta que en las torres y en los edificios oficiales ondee no la bandera tricolor de una República burguesa, sino la bandera roja de la Revolución Socialista”. El Socialista, 9-11-33.

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“Cuando el Frente Popular se derrumbe -anunció-, como se derrumbará sin duda, el triunfo del proletariado será indiscutible. Entonces estableceremos la dictadura del proletariado, lo que… quiere decir la represión… de las clases capitalistas y burguesas”. (24-5-36, en Cádiz, tras la victoria del Frente Popular, al que pertenecía el PSOE). El socialista, 26-5-36. H. Thomas, La guerra civil española, Grijalbo, Barcelona, 1976, p. 203.

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– “Hay que apoderarse del poder político; pero la revolución se hace violentamente: luchando, y no con discursos”. (Durante el Congreso de las Juventudes Socialistas). R. Calaf Masachs, Revolución del 34 en Asturias, Fundación José Barreiro, Oviedo, 1984, p. 57.

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“No creemos en la democracia como valor absoluto. Tampoco creemos en la libertad”. (Verano de 1934 en Ginebra). M. Martínez Aguiar, ¿a dónde va el Estado español?, Madrid, p.135.

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“Nuestro partido, es ideológicamente, tácticamente, un partido revolucionario… cree que debe desaparecer este régimen». Durante un mitin en el Cinema Europa de Madrid (1-10-34). 

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– “Un recuerdo para todas las víctimas ocasionadas por la represión brutal de octubre (se refiere al golpe de estado contra la República dado por el PSOE)… y que prometemos que hemos de vengarlas… No vengo aquí arrepentido de nada… Yo declaro… que, antes de la República, nuestra obligación es traer al socialismo… Hablo de socialismo marxista… socialismo revolucionario… somos socialistas pero socialistas marxistas revolucionarios… Sépanlo bien nuestro amigos y enemigos: la clase trabajadora no renuncia de ninguna manera a la conquista de Poder… de la manera que pueda…La República… no es una institución que nosotros tengamos que arraigar de tal manera que haga imposible el logro de nuestras aspiraciones… Nuestra aspiración es la conquista del poder… ¿Procedimiento? ¡El que podamos emplear!… Parece natural que se aprovechase ahora la ocasión para inutilizar a la clase reaccionaria, para que no pudiera ya levantar cabeza”. El Socialista, 13-1-36. Lo dijo en el cine Europa.

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– «El Partido socialista no es un partido reformista (…) cuando ha habido necesidad de romper con la legalidad, sin ningún reparo y sin escrúpulo. El temperamento, la ideología, y la educación de nuestro partido no son para ir al reformismo». Durante su discurso en el XIII Congreso del PSOE, celebrado en 1932, siendo Ministro de Trabajo.

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– «El jefe de Acción Popular decía en un discurso a los católicos que los socialistas admitimos la democracia cuando nos conviene, pero cuando no nos conviene tomamos por el camino más corto. Pues bien, yo tengo que decir con franqueza que es verdad. Si la legalidad no nos sirve, si impide nuestro avance, daremos de lado la democracia burguesa e iremos a la conquista del Poder». 13 de noviembre de 1933.

EL RACISMO NAZI-ONALISTA DE JAVIER ARZALLUS

 

Javier Arzalluz, durante muchos años presidente del PNV, ha pasado a la historia de España como uno de los mayores racistas que ha dado las Vascongadas.

Recogemos a continuación algunas de las frases más destacadas de su nefasta trayectoria política, basada siempre en el insulto y el racismo:

No es casualidad el ramalazo sermonero que empleaba el caudillo vasco en su habitual ‘homilía’ dominical, porque hace ya unos lustros, el jovencito Arzalluz iba para cura…. Jesuita, más concretamente, aunque el años después líder nazi-onalista se quedó en el camino y tras cantar misa colgó el alzacuellos. Aquí tenemos un par de fotos del seminarista Xavier, en dos poses de lo más angelical…

Arzalluz, en su etapa de seminarista

ASÍ HABLA ARZALLUZ

– «Podrán llegar a ser más, a ganar electoralmente, pero no gobernarán jamás». (22 de febrero de 2001) 

«Nunca le pediré a ETA que se disuelva, mientras haya un preso en la cárcel». (11 de diciembre de 2000)

«Tanto ETA como el PNV nacieron para liberar al País Vasco». (16 de noviembre de 2000)

– «Por muy ridícula que se haya vuelto la tesis de la raza después de los desafueros de Hitler y compañía, es evidente que en la época de sabino aquí había un pueblo incluso racialmente definido» (Cambio 16, nº 437, 20 de abril de 1980).

– «…Prefiero un negro que hable euskera a un blanco que lo ignore».

– «..estos chicos de ETA… los chicos de la gasolina… los jóvenes patriotas vascos».

– «No puede concebirse que los de fuera se conviertan por los votos en dueños de nuestra casa, que así se vaya perdiendo nuestra identidad, ya que a algunos no les importa nada, y no estoy hablando de limpieza étnica».

– «Tenemos un pueblo dividido. Ha venido mucha gente de fuera. No creo que los vascos nos hayamos portado mal con la gente de fuera, y ahora parece que éstos quieren apropiarse de nuestro país».

– «El hecho de que un vasco coja un pistola para matar es una cuestión de carácter, a un catalán no se le ocurriría, forma parte de la personalidad de los vascos».

– «Y una cosa es todo eso de la limpieza étnica e historias parecidas, y estamos en contra de todo eso, y otra el que los de fuera, con el voto de fuera sean los dueños de la casa. Y perdamos todo nuestro ser y nuestra esencia porque a algunos no les interesa en absoluto. Y menos aún, si las cosas van así por medio de la colaboración de algunos de aquí».

– «Nosotros tenemos muchos inmigrantes que llegaron bajo el régimen de Franco. Entonces se plantea la misma pregunta que en Alemania: ¿Es alemán un turco que haya vivido varias décadas en Alemania? ¿Quiere serlo? No todos los que viven con nosotros quieren ser vascos».

– «Cuando estoy hablando de (…) el «factor Rhesus» o de cuestiones de sangre, estoy hablando de razas. Ese es un dato objetivo».

– «El racismo comienza cuando alguien, por el hecho de tener ojos azules o cabellos rubios o porque el otro es negro, cree que es más que el otro. Ahí comienza el racismo. Eso es lo que hicieron Hitler, y Chamberlain y Rosemberg y todos esos. Ahí estropearon el concepto».

– «Un tal Blázquez (…) que ni es vasco ni sabe euskera».

– «¿Es mucho pedir que no pisen lo nuestro y que sus hijos aprendan la lengua de aquí?»  

EL ISLAM COMO RELIGIÓN. LAS SECTAS

De todos es sabido que es necesario conocer bien al enemigo que te ataca para defenderse con efectividad. Ese es precisamente el objetivo de este trabajo, intentar dar unas pinceladas que sirvan primero para demostrar que estamos ante un enemigo de la Verdadera Religión*, y segundo para tener una imagen rápida y clara de su estructura, que facilite el profundizar en su conocimiento, y el gozar de una mínima capacidad crítica a fin de asimilar correctamente la información que de él nos llegue. Por un lado, repasaremos de manera sucinta los fundamentos de la creencia islámica, y las fuentes y elementos adicionales en materia doctrinal; por otro, intentaremos fijar las diferencias entre los distintos grupos islámicos más importantes, diferencias que convierten a los mahometanos en una masa mucho menos homogénea de lo que a menudo se piensa

El término “Islam” es de origen árabe y significa “sumisión”. Según la fe islámica, Dios ha transmitido a la humanidad una serie de revelaciones a través de diversos profetas a lo largo de los siglos, de Adán a Jesús, pasando por Noé, Abraham y Moisés, entre otros. De hecho, los musulmanes se consideran a sí mismos, junto con cristianos y judíos, como descendientes de Abraham, en una pretensión absolutamente mítica e infundada. Creen que estas revelaciones anteriores fueron imperfectas, y que, además, fueron deformadas por los hombres con el devenir del tiempo. Mahoma es el último de los profetas, el más importante, el que cierra el ciclo de la revelación divina con el libro sagrado, el Corán. Así pues, allí donde la Torah o el Evangelio entren en contradicción con los preceptos coránicos, veremos una huella de la corrupción humana o una revelación incompleta. Se trataría de la obra de Satanás, que aleja a los hombres y a las naciones del servicio de Dios.

El Corán no es fruto, como en el caso del Antiguo y el Nuevo Testamento, de una inspiración de Dios, que se sirve de instrumentos humanos para dar a conocer su Palabra, sino que es dictado por Dios mismo a Mahoma a través de San Gabriel. El texto sería simplemente la transcripción literal de un Corán increado, transcripción realizada en lengua árabe que resulta ser, por ende, sagrada. Durante la vida del profeta, esas palabras se conservaron de memoria por parte de un grupo de discípulos especialmente dedicados a esta tarea. Diezmados en una de las múltiples batallas iniciales para imponer el Islam en Arabia, se decidió ponerlas por escrito para asegurar su pervivencia. La redacción definitiva más antigua corresponde al tiempo del califa Otmán, y fue realizada por Zaid ibn Tabib, que hizo la clasificación de los 6226 versículos en 114 suras, ordenadas de mayor a menor extensión, con la excepción de la primera sura, la Sura al-Fatiah, que sólo tiene 7 versículos.

El Corán es, pues, un trabajo perfecto, eterno e inalterable. Así como los católicos decimos que Dios se ha hecho hombre y hablamos de Encarnación, para describir la creencia musulmana, habría que decir que Dios se ha hecho libro, y que este libro es el Corán. No hay ninguna posibilidad de interpretación crítica o histórica, ni de distinción entre elementos fundamentales y accesorios. El apego al Corán inunda la vida del musulmán: recitado a los niños en la cuna, memorizado en cuanto se aprende a hablar, copiado para aprender a escribir, compañía en el tránsito de la muerte. En una religión sin sacerdotes y sin sacramentos, el libro es la relación casi exclusiva con Dios. Así pues, es un craso error hablar de clero islámico, no tiene sentido alguno; sólo existen predicadores, exegetas y jueces. Los ulemas son estudiosos del Corán encargados de la predicación; los imanes son los líderes espirituales de la comunidad musulmana (umma). Ello, sumado a una doctrina de libre examen, hace que no quepa hablar en sentido estricto de ortodoxia y herejías islámicas, sino de corrientes mayoritarias o minoritarias.

Fundamentos doctrinales. Los cinco pilares.

La predicación inicial de Mahoma se basó en tres puntos: el monoteísmo radical, un único dios, todo bondad y todo poder; la idea de juicio final; y la respuesta del hombre que ha de ser triple: gratitud, adoración (afirmación pública de fe) y generosidad.

Dios creó la naturaleza de la nada, dando como resultado un conjunto armónico, un cosmos ordenado cuyo propio funcionamiento es la principal prueba de la existencia de su Creador. Alá es enteramente autosuficiente, con lo que es ridículo suponerle compañeros o hijos. Creó a los ángeles para que formaran su corte y a los hombres y genios (jinn) para que le sirvieran obedientemente. Dios es además misericordioso, y dispuesto a perdonar al pecador arrepentido, siempre y cuando profese la auténtica fe y le adore sinceramente. Es el señor del día del Juicio, en el que cuidadosamente serán contabilizados el debe de faltas y el haber de méritos de cada uno, para que eternamente se goce en el paraíso o se padezca en el infierno. Paraíso, por cierto, vívidamente descrito como lleno de concupiscencias y placeres terrenales; revisaremos este punto a la hora de tocar la moral islámica. En el Corán se reconoce además otra clase de juicio divino, que afecta a la historia de las naciones, castigadas con la destrucción o sojuzgadas por pueblos más virtuosos si no se someten al Islam.

Aparte de estos postulados iniciales, la doctrina islámica, tremendamente simplista, se asienta sobre lo que se conoce como “los cinco pilares”:

Xahada o testimonio: la proclamación de la unicidad de Dios, expresada en la fórmula “No hay más Dios que Alá, y Mahoma es su profeta”. Esta profesión debe ser hecha pública por cada musulmán al menos una vez en su vida, lo que equivale al ingreso en la comunidad islámica.

Salat u oración: realizada cinco veces al día. Consiste en unas frases pronunciadas siguiendo un conjunto de posturas: de pie, inclinado, postrado y sentado. La oración pública tiene lugar el viernes, día de la semana reservado para las observancias religiosas especiales. Cada viernes, los musulmanes acuden a una sesión especial de oración que tiene lugar al mediodía. A ella asisten los varones, en tanto que las mujeres hacen las plegarias especiales en casa. Lo que hace diferente a la plegaria del viernes en el sermón dado por el imán, que se conoce como jutba, en el que se habla a menudo de asuntos políticos o sociales.

Sawn o ayuno: se practica todos los años durante el Ramadán, el noveno mes del año, en recuerdo del mes en el que Mahoma recibió la revelación divina. Se combina la abstinencia física y el incremento de las prácticas religiosas, con lo que se obtiene el perdón de los pecados anteriores. Los enfermos o viajeros quedan exentos de la obligación, debiendo compensarla cuando les sea posible en días posteriores.

Zakat o limosna: ha tenido y tiene diversas interpretaciones. En algunas épocas, se entendía como tal el pago de un impuesto al Estado, como vehículo de sostenimiento de la comunidad; hasta que no se pagaba, no se podía considerar legítima la propiedad y fortuna de un musulmán. Hoy en día se espera de los musulmanes que lo paguen voluntariamente. Conviene distinguirlo de la sadaqa que es un acto de caridad, no una obligación.

Hayy o peregrinación a La Meca: todo musulmán debe hacerlo al menos una vez en su vida, siempre y cuando tenga los medios necesarios y no deje sin satisfacer las necesidades domésticas. Se realiza durante el duodécimo mes del año y va acompañado de numerosos ritos, abstinencia y purificaciones. En La Meca, se participa en unos actos rituales que duran 5 días.

La Sunna y la Shariah

La Sunna o tradición es la segunda fuente de la fe. Vino a completar y explicar el Corán tras la muerte de Mahoma. Son los testimonios de la vida del profeta, sus prácticas religiosas y los recuerdos (hadices) sobre su conducta en vida. Estos hadices fueron filtrados y seleccionados en el siglo IX y contienen principios éticos y prescripciones para la vida social. La Sunna es, como veremos, la primera fuente de división dentro del Islam.

La Shariah (camino) es la ley islámica. El Corán tiene carácter de código moral, civil y penal: no estamos ante una doctrina social inspiradora que debe informar los principios sobre los que se asiente la ley sino ante la ley en sí. La Shariah es la aplicación práctica de ese código, que debe extenderse a todos los ámbitos de la vida, entendidos en una indivisible unidad de acuerdo con la filosofía social islámica. La shariah privada ha sido más respetada, mientras que la pública ha sido saltada siempre que le ha convenido al poder político; en el Islam, la “teología” (más correctamente cabría decir pseudoteología), siempre ha estado subordinada a los intereses temporales: de lo contrario, los musulmanes no pagarían impuestos ni conocerían las instituciones crediticias, por ejemplo. Existen cuatro escuelas jurídicas “ortodoxas” en el Islam, que se reconocen mutuamente como legítimas: maliquí, hanafí, chafí y hanbalí; al margen de estas, que son todas sunnitas, hay una quinta escuela chiíta. La coincidencia entre ellas estriba siempre en los cinco pilares.

Todos los actos del hombre se clasifican en cinco categorías legales: deber absoluto (exige recompensa o castigo), actos meritorios (recompensa si se realizan), actos permisibles, actos reprensibles (sin castigo) y actos prohibidos (castigados). En lo penal, la apostasía, el asesinato, el daño físico premeditado y el bandidaje se castigan con la muerte; el homicidio o los daños físicos involuntarios se sancionan con una multa; el robo, con la amputación de la mano derecha; el adulterio, la falsa acusación y el consumo de alcohol con azotes; el resto de delitos, considerados leves, sólo implican una amonestación. En lo civil, el hombre tiene un grado superior a la mujer según el Corán, con derecho a golpearla como marido o como padre; el matrimonio no es indisoluble, se acepta la poligamia y la separación a iniciativa de cualquiera de los cónyuges; el Estado debe establecer los mecanismos necesarios para el sostenimiento económico de las mezquitas.

Elementos adicionales del Islam

Conviene insistir en el simplismo y las contradicciones internas del Islam, seguidas inevitablemente del caos absoluto que es el Corán. Hasta el siglo X, y más como una necesidad defensiva frente a la Teología cristiana que otra cosa, no aparecen los mutazilíes, los dogmatizadores del Islam, que contaron desde el principio con la oposición de los círculos conservadores, refractarios a toda sistematización. Los filósofos medievales como Avicena y Averroes, que intentaron integrar el pensamiento griego, fundamentalmente el aristotélico, con el Islam, llegaron necesariamente a anular varios artículos de fe, hasta el punto de considerar la religión como “filosofía para la plebe”, una especie de metáfora generalizada para aquellos que no podían alcanzar a comprender la filosofía. Ni que decir tiene que enseguida el Islam “ortodoxo” cercenó cualquier intento subsiguiente de especulación racional. ¡Cuán diferente es la historia de la escolástica cristiana, brillantísima síntesis de Razón y Fe, como sólo puede esperarse de la Fe verdadera!

En la moral islámica encuentran cobijo pecados capitales. Desde la concupiscencia, fomentada por la creencia en un paraíso hedonista, hasta la ira, pasando sobre todo por la soberbia; soberbia tanto de la umma situada por encima de los “perros infieles”, como del musulmán que se enfrenta a la misericordia de Dios armado únicamente del libre examen. Se consideran graves los pecados que atentan contra Dios y contra la fe, y los que destruyen o dañan la vida humana; los pecados leves serían aquellos que afectan a los medios de vida y el falso testimonio. Dios perdona todos los pecados salvo la incredulidad y la injusticia. La moral ha sido motivo de controversia en el Islam: los mutazilíes afirmaban que el hombre era capaz de establecer mediante la razón la bondad o maldad de un acto; los asharíes conservadores, por el contrario, asumían que esto era competencia exclusiva de Alá. En todo caso, la moral queda siempre subordinada por la ley (más o menos un “es moral lo que es legal”).

La umma es la comunidad islámica, que no se fundamenta en principios de raza o nacionalidad, y que trasciende las fronteras. Es el conjunto de quienes se someten a Dios y obedecen su ley.

La Ijma es el acuerdo de la comunidad. Es un importantísimo matiz que sirve para justificar cualquier evolución de la doctrina o el derecho islámico, y en la que encuentran amparo, dentro del propio Islam, todas las manifiestas contradicciones que un estudio detallado revela. Enunciado en palabras de Mahoma, el principio se puede transcribir como “mi comunidad nunca consentirá un error”. En fin, podemos considerarla en cierta medida como la primera actualización, anterior al liberalismo, de la estupidez protagórica. La umma se convierte así en infalible, y como en su momento la umma determinó que cierta diversidad de opinión sobre la interpretación del Corán es un regalo misericordioso de Dios (allá por la época de la dogmatización de la que hablábamos antes), voilà que el texto inflexible, eterno e inmutable se interpreta a gusto del consumidor sin reparos teológicos a priori. La ijma permitió que apareciese el misticismo, del que hablaremos luego, y el culto a los santos, prohibidísimo en el Corán, pero que se aceptó por la práctica popular árabe, de raigambre politeísta.

Del concepto de umma se deriva también la visión geopolítica del Islam. Dar al-Islam (la casa del Islam) es el conjunto de países que tienen al Islam como religión de Estado, y dar al-Harb (la casa de la guerra) es el mundo no musulmán, impío. En dar al-Islam, el infiel monoteísta (dhimmi) es tolerado, aunque no puede optar a ninguna función político-administrativa; su único derecho es el de someterse a la ley islámica para ser protegido política y militarmente, a cambio de un impuesto. Esta es la razón de la supervivencia de minorías dhimmis en los países musulmanes. No existe la posibilidad de matrimonio mixto si el varón es dhimmi (el Corán prohíbe incluso la mera amistad con el infiel), ni se pueden levantar templos nuevos, ni se admite en un juicio el testimonio de un dhimmi. El proselitismo no musulmán también está prohibido, mientras que el Islam debe ser predicado en iglesias y sinagogas.

Por otra parte, los habitantes de dar al-Harb pueden ser muertos en tierras musulmanas si han entrado sin autorización, aunque sean náufragos. De hecho, dar al-Harb pertenece de derecho al Islam, que debe recuperarlos tan pronto como las circunstancias lo permitan. Es obligatorio hacerle la guerra o someterlo, no hay paz más allá de la conversión y la sumisión. La tregua (sulh) sólo es lícita cuando no hay posibilidad de victoria, los musulmanes pueden predicar en tierra infiel sin reciprocidad y toda medida adicional redunda en un beneficio para asegurar la victoria final. Que los gobiernos occidentales examinen con atención este precepto, y deduzcan de él el auténtico significado de la yihad o guerra santa.

Sectas y variedades del Islam

El laberinto de variantes dentro de la creencia islámica es casi infinito, como corresponde a una doctrina sin jerarquía y sin ortodoxia alguna. Nos limitaremos a repasar las más significativas, que conviene conocer para saber enfrentarse mejor a la realidad compleja del Islam, añadiendo algún caso especialmente curioso o llamativo.

Los sunnitas aceptan la Sunna, que consideran sirve para adaptar el Corán a todo tiempo y lugar. Creen en el califato electivo, no admiten secta alguna y, considerados en sentido amplio, suponen el 90% del total de los musulmanes. Los wahabíes, en el poder en Arabia Saudí, no son una secta en sí mismos, sino una variante especialmente puritana y ortodoxa del sunnismo. Rechazan radicalmente toda forma de idolatría, lo que les llevó tiempo atrás a al destrucción de santuarios en Kerbala y en la propia ciudad de La Meca. Tras la conformación del Estado saudí, relajaron en parte su doctrina, aunque se les considera el régimen más extremista del mundo islámico, al margen de los talibán afganos. A modo de ejemplo, sirva decir que no abolieron la esclavitud hasta 1962.

Los chiítas (guerrilleros de Alí) apoyan el califato hereditario. La división con los sunnitas, profundizada doctrinalmente en el transcurso de los siglos, arranca de su defensa de Alí, yerno de Mahoma, a quien éste había investido de una “jurisdicción igual a la suya”. Sin embargo, a la muerte del profeta fue postergado por tres califas antes de dirigir la comunidad, y cuando accedió al califato se enfrentó con una oposición virulenta, hasta ser derrotado en combate. Los chiítas duodecimanos o imaníes (el 90% de los chiíes) esperan la vuelta del duodécimo descendiente del profeta, perdido en el desierto, y que les dejó descabezados desde el siglo IX. En el chiísmo la palabra del ayatollah equivale a la ley.

Los jaridchíes son un grupo escindido en los primeros tiempos del chiísmo, debido a lo que ellos consideraron actitud cobarde de Alí. Creen que el califa no tiene por qué ser descendiente del profeta, sino que ha de ser el más digno y piadoso de la comunidad, lo que les dio cierto éxito en poblaciones no árabes, como las del Magreb. Sostenían que la comisión de pecados serios sin arrepentimiento excluye al individuo de la umma, lo que les llevó a considerar impías a las autoridades en su época inicial. Los jaridchíes más moderados, también denominados mzabíes o ibadíes, sobreviven hoy en día en número de apenas millón y medio, repartidos por Omán, Djerba y el sur de Argelia.

Los ismaelitas son otra secta de chiítas radicales escindidos, con fuertes influencias del gnosticismo y el neoplatonismo. Entre las variantes de esta secta encontramos a los alawíes, que creen que Alí fue una encarnación de Alá; los drusos, surgidos tras la desaparición en el Cairo del califa al Hakim, a quien consideran también una encarnación de Dios; y la novelesca secta de los hashassin, los “asesinos”, especie de orden antitemplaria extendida por Armenia, Siria y Tierra Santa en la época de las Cruzadas. Fundada por el misterioso Anciano de la Montaña, tenía su centro en la fortaleza de Alamut, donde los miembros eran adiestrados en las artes del asesinato y fanatizados mediante el uso de estupefacientes, lo que les llevaba a cometer los más audaces crímenes seguros de alcanzar el Paraíso. Llegaron a asesinar a grandes personalidades de la época, tanto musulmanas como cristianas, entre ellas un Gran Maestre del Temple. Fueron definitivamente arrasados por las hordas mogolas.

Los sufíes, o místicos musulmanes, no son en realidad una secta en sí mismos, pues surgieron en las distintas variantes del Islam. Aficionados a la música, el baile y la poesía, elevaron el árabe vulgar a lengua religiosa, lo que les valió cierto predicamento entre las capas populares. Contaron en su momento con recia oposición, pero, finalmente, la ijma sirvió para justificar el misticismo “verdadero”, que encontró alambicadas confirmaciones en el Corán y la Sunna, frete al misticismo herético, de tipo panteísta. El misticismo ortodoxo es de carácter fundamentalmente ético; pretende la unión con Dios a través de la purificación moral del alma. En realidad, los sufíes absorbieron las enseñanzas de místicos judíos y cristianos que vivían en determinadas zonas de Oriente Medio, y fueron desarrollando sus ideas ascéticas iniciales en prácticas más formales. Así nacieron centros de sufismo a cargo de un maestro con sus discípulos que sirvieron para expandir el Islam; con el paso del tiempo los centros se transformaron en las llamadas órdenes sufíes, inspiradas por las enseñanzas del maestro original.

Los ahmadíes o babíes son los seguidores de un iluminado decimonónico que decía ser la reencarnación de Cristo y del Krishna hindú. En términos coloquiales, serían una especie de testigos de Jehová del Islam; eso sí, radicalmente anticristianos. Desarrollaron una doctrina pacifista y universalista y se declararon religión independiente, logrando numerosos adeptos en los Estados Unidos, fundamentalmente entre la población negra.

El llamado Islam popular viene a representar la anuencia de la ijma para continuar con prácticas animistas o espiritistas, destinadas a mantener a raya a toda clase de espíritus y diablillos que pululan por el mundo. Sin embargo, quizás el más importante Islam popular sea el de Indonesia. Indonesia es el país islámico más poblado (200 millones de habitantes), y también el menos islámico. La mayor parte de la población, los llamados abangan (campesinos) practican una religión sincrética, muy influida por el sufismo, de marcado carácter panteísta. Los musulmanes “ortodoxos”, conocidos como los santri (conocedores de la Escritura), y que se ven a sí mismos como una élite en medio de una vasta masa de ignorantes o descreídos, sólo tienen cierta relevancia numérica en Sumatra.

Finalmente, también cabe hablar de musulmanes secularizados, cada vez menos importantes, pues solían ser aquellos que habían derivado hacia el marxismo.

Islam y Cristianismo

Consideremos brevemente las relaciones entre Islam y Cristianismo. Los mahometanos consideran a Jesús como un gran profeta, y creen en la virginidad de Santa María. Pero el Corán hace al Niño Jesús negar su divinidad, y edifica una leyenda por la que, en la Cruz, Jesús es suplantado, siendo asunto a los cielos en vida. Y es que, evidentemente, carece de sentido el acto redentor de la cruz cuando no hay pecado original que redimir, pues resulta que el propio Dios ya perdonó a Adán inmediatamente después de la caída, limitándose a hacerle padecer la decrepitud física del envejecimiento. Por lo tanto, existe una oposición ya no sólo de orden teológico, sino de orden antropológico con el Cristianismo, al no concebir al hombre como inclinado al mal. Otro aspecto muy a tener en cuenta en esta confrontación es el sirk, es decir, el término árabe que describe la asociación de algo con dios. El sirk es uno de los pecados imperdonables, pecado que precisamente cometen los cristianos al proclamar la divinidad de Cristo. De hecho, el Islam considera politeístas a los cristianos por creer en la Santísima Trinidad. En definitiva, el Corán no puede considerarse, a pesar de la pretensión musulmana, una continuación superadora de la revelación bíblica, toda vez que niega todos los fundamentos doctrinales de la verdadera Religión, que se asienta sobre el Verbo encarnado y vivo, y no sobre el Verbo escrito.

Como señala acertadamente Luis María Sandoval en su artículo “Esencia y papel del Islam”, publicado en la revista Arbil, es fácilmente explicable la escasa capacidad evangelizadora entre los musulmanes, debido a la propia estructura de su religión. Es una creencia postcristiana, con la capacidad de configurarse por lo tanto en contra del cristianismo, y adaptada mefistofélicamente a la medida del hombre. Este simplismo sería igualmente el causante de la propensión del Islam hacia el extremismo.

Islam y Occidente

Las relaciones entre el Islam y Occidente pueden entenderse en una doble clave temporal: el complejo del pasado y la esperanza del futuro. El colonialismo fue, en efecto, un golpe increíble sufrido por los países islámicos. Embebidos de su desprecio hacia los infieles, se encontraron repentinamente con la súbita, aplastante e indiscutible derrota frente a las escasas pero modernas tropas coloniales. La trascendencia de esta circunstancia es tal que hoy en día no podría entenderse el sentimiento de los mahometanos hacia Occidente sin concebirlo como un gran complejo heredado de aquellos tiempos.

Un complejo que se tradujo en diferentes posturas que intentaban justificar el desastre. Todas coinciden en que ninguna se baja del burro de la superioridad:

La teoría conspiratoria, absurda, justificada por míticos documentos que nadie ha visto nunca.

La teoría del castigo de Alá, que había permitido la derrota de los creyentes por su desviación de la fe mahometana.

La teoría de que, en realidad, el avance de Occidente se debe a la grandiosa herencia cultural del Islam medieval, de manera que la superioridad técnica y material es, en realidad, de origen islámico.

Esta última teoría, no menos fantasiosa que las otras dos, goza, sin embargo, de un incomprensible predicamento en la historiografía débil y entreguista del Occidente actual. En todo caso, no es este el lugar de rebatirla, pues nos llevaría demasiado lejos en la exposición.

La segunda clave temporal que mencionaba es la de la esperanza en el futuro: esperanza a la que me lleva mi deber del optimismo para juzgar la situación actual. El Islam, utilizado como un ariete más para demoler el Occidente cristiano, es, posiblemente, la única gran potencia humana que escapa al control del Mundialismo. El perro rabioso ha mordido la mano del amo, un amo que creía controlarlo sin problema alguno en base a laicización y progreso material cuando llegase el momento. En el largo plazo, y espero que no se me acuse de tener las menores ansias de devenir en profeta, existirán dos salidas a la situación. O bien el Islam arrasa Occidente, como así hizo, por ejemplo, con el Norte de África en los siglos VII-VIII hasta no dejar ni el menor rastro de aquella floreciente perla cristiana; o bien se transforma como digo, en la gran esperanza, en la gran oportunidad. Esta solución, que es por la que quiero decantarme, implicaría que el Islam fuese el catalizador de la reacción de Occidente, que, viendo como con el liberalismo, el hedonismo y el materialismo no pueden hacer otra cosa que sucumbir ante el empuje musulmán, resurja de sus ya ni siquiera humeantes cenizas para, con brío renovado, reconstruir la Cristiandad.

Conclusión

A la luz de lo que es el Islam, es evidente que es un enemigo de nuestra Fe, un enemigo poderoso e irreconciliable, con el que no caben componendas y ecumenismos. Un enemigo poderoso, pero, como vemos, dividido y vencible, a pesar de la imagen homogénea que a veces transmite y que nos intimida con cierta aureola de imbatibilidad. Y un enemigo irreconciliable, ante el que sólo cabe la encomienda a San Miguel Arcángel para combatirlo: desde la Fe, con la oración; desde la razón, con la Teología y la Filosofía; desde la acción práctica, con la lucha por la restauración de la Iglesia; y, cuando llegue el momento en el que sea necesario –momento que mucho me temo que llegará–, desde las trincheras, con las armas en la mano.

Texto: Arturo Fontangordo para Revista Arbil

*NOTA: Creo preciso aclarar que YO ME DESMARCO DE TÉRMINOS COMO «VERDADERA RELIGIÓN» .

EL ABUELO DE ZP, LA «DEMOCRÁTICA» VIDA DEL CAPITÁN LOZANO.

 

La verdad sobre el abuelo del peor Presidente de la democracia española 

«Procede de una familia comprometida políticamente. Su abuelo (el capitán Lozano), fue fusilado en Puente Castro (León) en 1936. En su testamento, escrito pocas horas antes de ser ejecutado dice “muero inocente y perdono», palabras que marcaron profundamente a José Luis Rodríguez Zapatero desde que su padre, Juan Rodríguez Lozano, le desveló el contenido del documento». 

Estas entrañables palabras figuran en la biografía que el PSOE hace en su página web del Secretario General del Partido y, gracias a una carnicería con 193 víctimas perpetrada por agentes marroquíes, Presidente del Gobierno de España. Resulta curiosa la mención al compromiso político de un militar en una web del PSOE. Un militar es un profesional al servicio del Estado, de la Patria si lo prefieren y no un conspirador político como el caso que nos ocupa. 

Las continuas invocaciones a la Guerra Civil, la obsesión por los símbolos y ese interés de hacer «Historia-ficción» y llevar a las izquierdas al triunfo de un conflicto que desgarró España durante tres años con una durísima postguerra, no son fruto de la demagogia ignorante de un gobierno formado por Ministras de cuota y borregos de tercera, sino por el odio escondido en el fondo del corazón del Presidente hacia aquellos a los que culpa de la muerte de su abuelo, el «demócrata» Capitán Lozano.

Es interesante recurrir al expediente que se guarda en el Archivo Militar de El Ferrol y poder comprobar in situ las profundas convicciones democráticas del abuelo del hoy Presidente del Gobierno (quiera Dios por el bien de todos que por poco tiempo). El «Capitán Lozano» no creía ni creyó en la Democracia nunca, pues era un revolucionario marxista. A los hechos me remito. En 1934 escribió una carta ofreciéndose al director del diario «El socialista», de reconocido prestigio «democrático»,  para escribir artículos de temática militar y hacer proselitismo en los cuarteles a través del susodicho panfleto revolucionario, con el objeto de ganar adeptos en los estamentos militares en favor de la Revolución. Curiosamente, en octubre del mismo año ocurrieron los sucesos de Asturias y Cataluña (abortados por el gobierno los conatos revolucionarios que se produjeron en otros puntos de España), que llevaron a una Guerra Civil apenas dos años después. 

Conforme al Código de Justicia Militar vigente en aquel momento, la pena establecida para aquellos militares que hubiesen contribuido a conspirar para derrocar un gobierno legítimo era la de muerte. Por lo tanto en el caso del «Capitán Lozano» no podemos hablar de asesinato o de crimen, sino de ejecución. En 1934 el «Capitán Lozano» conspiró activamente contra el gobierno legítimo de la República con objeto de extender la pólvora revolucionaria por las instalaciones militares de la provincia de su destino. Eso en cualquier Código de Justicia Militar es Alta Traición.

Estoy seguro de que el famoso expediente del «capitán Lozano» del Archivo Militar de El Ferrol, desaparecerá misteriosamente, al igual que parte de los documentos del Archivo de Salamanca. El gobierno que surgió del Atentado del 11 de marzo de 2004 está dispuesto a rescribir la Historia. La vinculación activa del PSOE en la Revolución de Asturias, que nació con vocación de ser Revolución a nivel nacional y se quedó en un sangriento movimiento local con cientos de víctimas y contra un gobierno legitimado por las urnas, no es grato recordarlo para muchos dirigentes actuales del partido. Para ellos, la Guerra Civil la inició Franco (falsedad histórica, ya que Franco fue el último general de renombre en unirse al Alzamiento y hasta pocos días antes estuvo intentando hacer entrar en razón al camaleónico político Diego Martínez Barrio) y por lo tanto él es el único responsable del baño de sangre que para nuestro país supuso el conflicto y la dura postguerra. Todavía es grato comprobar con páginas webs oficialmente marxistas publican artículos con títulos cómo «La Revolución Española 1931-39», pues reconocen explícitamente lo que muchas personas e historiadores venimos denunciando desde que tenemos uso de razón.

Probablemente el día que se reconozca oficialmente el Movimiento del 18 de Julio como un movimiento Contrarrevolucionario, quedarán cerradas las heridas del conflicto. Mientras se sigan removiendo fosas, retirando placas, sustituyendo monumentos e inventando demócratas como el «Capitán Lozano», la Guerra Civil continuará latente en el fondo de los corazones de los españoles.

Después de todo esto, es explicable la actitud radical del Presidente del Gobierno (por Gracia del Islam más fanático): Toma como ejemplo de conducta la de un abuelo militar, con mínimos valores castrenses, y un gran «talante» revolucionario. Así nos luce el pelo.

EL FALSO MITO DE «AL-ANDALUS»

 

La invención de la España musulmana como lugar paradigmático de una humanidad superiortuvo lugar hace 250 años y se renueva hasta hoy en innumerables versiones. Así, los teóricos franceses nos presentan un mundo islámico idealizadoy pluriteísta como contrapartida al mundo papista, dogmático e inquisidor que representa el esclerotizado occidente con sus hogueras y su Iglesia Católica y culpable. Siguiendo el concepto de Rousseau de «salvaje noble» también se da forma al «musulmán u oriental noble» y Pierre Bayle, Montesquieu, Voltaire y otros lo convierten en «modelo de virtud»(Siegfried Kohlhammer). En la utopía pedagogizante de Herder aparecen los Hispano-Arabes finalmente como «profesores de Europa» que habrían terminado, gracias a su «luz clara» y el «genio oriental», con la «oscuridad» de la cultura occidental . Cuando llegan los románticos (Chateaubriand -«Le dernier Abencérage», 1826 – y Washington Irving -«Tales of the Alhambra», 1832 – fueron los primeros) la mentira ya es perfecta.

El dominio árabe en España fue fruto de una invasión militar garantizado por una clase dirigente violenta y militarizada. En tan sólo cien años y a golpe de espada y fuego, los seguidores del Profeta (fallecido en 632 DC) se construyeron un imperio desde el Indo hasta Lisboa.

Por supuesto que todos los ejércitos de la época, todas las guerras de la época, distaban mucho de ser grupos de caballeros tomando té o partidas de ajedrez. La más cruda de las brutalidades, la esclavización de los vencidos, el saqueo eran la práctica de todos los ejércitos de aquellos tiempos. Pero «la brutalidad sin límites, la regularidad y el carácter sistemático de las devastaciones musulmanas», nos cuenta la historiadora británico-egipcia Bat Ye’or, diferencian la expansión islamo-árabe de las empresas militares de los ejércitos griegos, eslavos y latinos del tiempo, y la convierten quizá en «la acción más grande y sanguinaria de saqueo de la historia». «La Dschihad es una tarea santa», escribió Ibn Khaldun en el Siglo XIV, un político, sociólogo y descendiente de una familia noble musulmana de Al-Andalus, «debido a la universalidad de la misión islámica y la obligación de que todo el mundo se convierta al Islam, debemos recurrir al convencimiento o a la fuerza». Y sigue: «el Islam tiene la orden de alcanzar el poder sobre las otras naciones.»

En Al-Andalus terminó por reinar una paz ficticia mantenida sobre todo por las normas de la Dhimma (que no eran más que un contrato en el que decía: “paga o muere») y la potencia militar de los ocupadores. Ibn Abdun, un letrado malaquita y jurista, escribió en el año 1100 en Sevilla un tratado para el califa en el que se podía leer entre otras cosas:

«Un musulmán no puede dar masajes a un judío, tampoco a un cristiano. No puede retirarles la basura o limpiarles las letrinas; es más acorde a ley que judíos y cristianos realicen tales trabajos, pues se trata de trabajos menores» (Nr. 153).

«No debemos consentir que un recaudador, un policía, un judío o un cristiano se vistan como un jurista, un rico o un notable, sino que debemos odiarlos, evitar el contacto con ellos y no se les debe saludar con el “la paz sea contigo», pues son posesos de Satán y han olvidado dar gracias a Allah. Pertenecen al partido de Satán. En verdad, quienes pertenecen al partido de Satán terminarán sufriendo (Sure 58:19). Deben llevar una marca para así poderles reconocer en su vergüenza» (Nr. 169).

«No se debe poner en manos de judíos ni de cristianos ningún libro científico a no ser que el autor sea de su misma condición» (Nr. 206)

El Apartheid religioso se convierte muy rápidamente en un Apertheid social. Sólo en la mitad del siglo X, bajo Abderramán III y Al-Hakam II, se puede hablar de «consentimiento interreligioso», pero nunca de ecumenismo. No era infrecuente encontrar judíos o cristianos en la corte o en puestos científicos.

PARA QUIEN NO LO SEPA: Averroes tradujo las obras de Aristóteles para el sultán Jusuf I. En cuanto éste murió, su sucesor, Jakub Al-Mansur dictó en 1195 un decreto por el que la filosofía griega era prohibida, se quemaron los libros de Aristóteles y las obras de Averroes. A éste se le latigó ante la mezquita de Córdoba y se le desterró. Murió poco después.

En otras palabras, no existió el mito de Al-Andalus como paraíso de culturas, de entendimiento o de ecumenismo. Es mentira.

SON LAS MENTIRAS DEL ISLAM, NI MAS NI MENOS.