Categoría: ARTÍCULOS

Rios de sangre / Rivers of blood (SPANISH-ENGLISH)

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Por/By Jesus Lainz para/for Libertad Digital

Los hijos de la Merry Old England siempre han estado orgullosos de que los bobbies, ese emblema de la paz y el civismo de una gran nación, vayan armados solamente con un silbato. En un país tradicionalmente próspero y tranquilo como el suyo, se han dedicado fundamentalmente, desde su creación hace doscientos años, a ayudar, informar y, casi de pasada, a mantener el orden con su simple presencia.

Si el protagonismo policial en el Reino Unido se ha podido calificar de liviano, menor aún ha sido el militar, al menos en casa. Pues a los británicos, colonizadores de una cuarta parte del planeta, nunca les gustó ver militares por sus calles. Preferían exportarlos. Por eso George Orwell pudo escribir en 1941, con sus compatriotas movilizados contra la Alemania de Hitler:

Todavía se recuerda el tiempo en el que los casacas rojas recibían abucheos en plena calle y los dueños de las tabernas públicas más respetables negaban la entrada a los soldados.

Pero aquellos días hace mucho que se fueron para no volver, pues el tiempo no pasa en balde sobre las personas, las sociedades, la política y la técnica. Y así hoy nos encontramos con que, tras la masacre de Manchester y ante la amenaza de nuevos atentados, la policía no da abasto para garantizar la seguridad de los ciudadanos y el gobierno ha tenido que desplegar el ejército por las calles. Y lo mismo sucede en una Francia en estado de emergencia desde hace dos años.

¿Volverá Europa a ser el continente próspero y pacífico que fue desde el final de la Segunda Guerra Mundial? El tiempo dirá, pero parece poco probable mientras siga en pie de guerra ese sector del mundo musulmán fanáticamente decidido a imponer su orden en el resto del mundo.

La guerra a la que se enfrenta Europa no se parece a ninguna de las muchas guerras que han ensangrentado su suelo durante siglos, pues en esta ocasión no hay campo de batalla ni enemigo desplegado en él. Para ser exactos, todo es campo de batalla y cualquiera puede ser el enemigo, un enemigo que además cuenta con la doble ventaja de elegir momento y lugar y de no importarle perder la vida en su acción.

El multiculturalismo ha fracasado por ser contrario a la naturaleza del hombre, aunque demasiados sigan sin enterarse, o más bien sin querer enterarse. Ya avisaron de ello voces musulmanas muy autorizadas, como la del rey marroquí Hasán II en 1993 en una televisión francesa:

–Entrevistadora: ¿Usted querría que los musulmanes se integrasen en Francia? ¿Está usted a favor o en contra del principio de la integración?
–Hasán II: Yo no querría en modo alguno que sean el objeto de una tentativa de integración, puesto que no se integrarán jamás.

–¿Usted cree que ellos no querrán o que serán los franceses los que los rechacen?
–Ellos no podrán. Sería posible entre europeos, pues su mundo es el mismo, su religión, etc. Los movimientos europeos a lo largo de la historia han sido entre el este y el oeste. Pero esto es entre continentes, y no hay nada que hacer: serán malos franceses.

–Así pues, ¿nos desaconseja usted intentar la integración?
–Les desaconsejo en lo que se refiere a los míos, los marroquíes, que intenten un cambio de nacionalidad, pues nunca serán franceses al 100%, se lo puedo asegurar.

El rey de Marruecos se había limitado a constatar una evidencia inaceptable para el pensamiento único occidental: que por encima de la nacionalidad que figure en un pasaporte siempre estarán otros vínculos comunitarios de mucho mayor peso y más hondas raíces. Y si el vínculo dominante es una religión exasperada por motivos políticos, económicos, culturales y teológicos de largo alcance, las consecuencias suelen ser explosivas. Nunca mejor dicho lo de explosivas, desgraciadamente.

Un cuarto de siglo antes de las declaraciones de Hasán II, en 1968, el erudito y político conservador británico Enoch Powell fue defenestrado de su partido por haber augurado «ríos de sangre» en la Gran Bretaña futura si no se ponía freno a la inmigración afroasiática. Aunque su prometedora carrera terminó abruptamente a causa de ello, su camarada Margaret Thatcher, recién concluido su mandato presidencial, admitió en 1991 que, aunque quizá lo expresase empleando palabras inadecuadas, Powell había acertado.

Madrid, París, Londres, Niza, Bruselas, Berlín, Manchester… Efectivamente, los ríos de sangre han comenzado a manar.

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The children of Merry Old England have always been proud that the bobbies, that emblem of peace and civility of a great nation, are armed only with a whistle. In a traditionally prosperous and peaceful country like theirs, they have been fundamentally dedicated, since its creation two hundred years ago, to help, inform and, almost in the past, maintain order with its simple presence.

If the role of police in the United Kingdom has been described as light, less has been the military, at least at home. For the British, colonizers of a quarter of the planet, never liked to see soldiers in its streets. They preferred to export them. That is why George Orwell was able to write in 1941, with his compatriots mobilized against Hitler’s Germany:

The time is still remembered when the redcoats received boos in the street and the owners of the most respectable public taverns denied entry to the soldiers.

But those days have long been gone so as not to return, because time does not pass in vain on people, societies, politics and technology. And so today we find that after the massacre in Manchester and the threat of new attacks, the police are unable to ensure the safety of citizens and the government has had to deploy the army through the streets. And the same thing happens in a France in a state of emergency for two years.

Will Europe become the prosperous and peaceful continent that has been since the end of World War II? Time will tell, but it seems unlikely as long as this sector of the Muslim world is fanatically determined to impose its order on the rest of the world.

The war that Europe is facing does not resemble any of the many wars that have bloody its soil for centuries, because on this occasion there is no battlefield or enemy deployed in it. To be exact, everything is a battlefield and anyone can be the enemy, an enemy that also has the double advantage of choosing time and place and not mind the loss of life in its action.

Multiculturalism has failed because it is contrary to the nature of man, although too many are still unaware, or rather unwittingly. Already very well-known Muslim voices were announced, such as that of the Moroccan king Hasan II in 1993 on a French television:

Interviewer: Would you want the Muslims to be integrated into France? Are you for or against the principle of integration?

-Hasan II: I would not want in any way to be the object of an attempt at integration, since they will never be integrated.

– «Do you think they will not want to, or will the French reject them?»

-They will not be able to. It would be possible between Europeans, because their world is the same, their religion, etc. European movements throughout history have been between east and west. But this is between continents, and there is nothing to do: they will be bad French.

-«So, you advise against integration?»

– I advise against the Moroccans, who try to change their nationality, because they will never be 100% French, I can assure you.

The king of Morocco had confined himself to finding unacceptable evidence for Western single thinking: that other nationalities included in a passport would always be other community ties of much greater weight and deeper roots. And if the dominant bond is a religion exasperated by political, economic, cultural and theological motives of far-reaching, the consequences are usually explosive. Never better than explosive, unfortunately.

A quarter of a century before Hasan II’s remarks in 1968, British conservative scholar and politician Enoch Powell was ousted from his party for having augured «rivers of blood» in future Britain if no hindrance to Afro-Asiatic immigration . Although his promising career ended abruptly because of this, his comrade Margaret Thatcher, just completed his presidential term, admitted in 1991 that, although he might have put it in inappropriate words, Powell had been right.

Madrid, Paris, London, Nice, Brussels, Berlin, Manchester … Indeed, the rivers of blood have begun to flow.

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Del cerdo / Of the pig, por/by Alfonso Ussia (SPANISH-ENGLISH)

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NOTA PREVIA: El artículo es del año 2012, y se realizó a raíz de una noticia sobre el tema ocurrida en dicho año pero, tal y como van sucediendo las cosas, ES DE TOTAL ACTUALIDAD A PESAR DEL TIEMPO TRANSCURRIDO y, como he dicho en otras ocasiones, CREO QUE TENEMOS QUE TOMAR DE UNA VEZ CONCIENCIA DE QUE, POR UNA NEFASTA INTERPRETACIÓN DE LO QUE SON LOS DERECHOS HUMANOS Y LA TOLERANCIA, LO QUE EN REALIDAD ESTÁ OCURRIENDO ES QUE ESTAMOS PERDIENDO DERECHOS A CAUSA DE UNA JUSTIFICACIÓN ABSURDA, LA DE QUE «HAY QUE RESPETAR LAS COSTUMBRES Y CREENCIAS DE OTROS»

El artículo NO TIENE DESPERDICIO:

Del cerdo por Alfonso Ussía

«Del cerdo, hasta los andares»; «del cerdo, hasta la conversación». En España tenemos en grandísima consideración al cerdo. Lamentablemente, cuando intentamos insultar a un prójimo usamos de todos los sinónimos porcinos para herir con más contundencia. Cerdo, puerco, marrano, guarro, cochino y demás lindezas. Pero sin el cerdo en nuestra ración diaria alimenticia no seríamos nada.

En un colegio de Cataluña, el cerdo está en grave peligro de extinción por la presión de sus alumnos árabes. La dirección de ese colegio redacta sus circulares a los padres de los colegiales en catalán y árabe, y obvian el español o castellano. Esta necedad supera los límites de la política nacionalista y se convierte en un problema de inteligencia. Cataluña, además, está muy ligada al cerdo, por ser la provincia de Lérida la que más número de cerdos de granja produce de todo el territorio nacional. Pero en un centro docente de Tarrasa, en concreto, el «President Salvans» del barrio de Can Palet, los niños españoles no pueden comer en el recreo bocadillos de jamón porque se lo impiden los niños musulmanes. Y los responsables del colegio, tan contentos, porque consideran normal que los derechos de los niños musulmanes sobrevuele al de los niños cristianos en un colegio de España.

El jamón, el chorizo, el salchichón – aunque sea de Vic–, el fuet –por mucho que provenga de «Casa Tarradellas»–, y todos los productos que tengan su origen en el formidable cerdo, están prohibidos en un colegio de España porque los alumnos musulmanes no toleran semejante agresión contra su religión. Si no prohibidos, sometidos con la complicidad de los responsables del colegio, a su persecución, enajenación y alojamiento en los cubos de la basura. Y para mí, que esa animadversión medieval contra el cerdo que experimentan los musulmanes es consecuencia de la envidia. No saben cómo salir del lío de que el cerdo es un animal impuro –nada más impuro que el camello o el dromedario que no paran de tirarse cuescos en las caravanas–, y no ha nacido musulmán valiente que se atreva a decir en La Meca o en Tarrasa un «¡hasta aquí hemos llegado!» que  sería muy bien acogido por una buena parte de la población islámica. La Iglesia Católica esperó muchos siglos para suavizar la prohibición de comer carne los viernes, espectacular bobada que aún persiste aunque muy pocos cumplan con la norma. Es decir, que comer una rodaja de chorizo de Cantimpalos un viernes de vigilia es pecado, y zamparse una langosta cocida o unas cigalas a la plancha está muy bien. A ver si nos dejamos de chorraditas. Pero no existe persecución ni acoso al respecto, porque la Iglesia concede a los creyentes el amparo de su propia conciencia. Lo contrario que los musulmanes, que están apresados en la Edad Media y todavía no conocen la maravilla de la naturaleza, y por lo tanto, de Dios, que es una loncha o un taco de jamoncito del bueno, que así le dicen los andaluces, el jamoncito, «lo más grande que hay en el mundo» según el Beni de Cádiz.
Nos parece muy bien –y uso del «nos» no con carácter mayestático sino porque escribo después de consultar con unos amigos–, que los niños musulmanes se lleven al colegio para comer en los recreos bocadillos de camello o de cabra o de oveja. Pero que impidan en España a los españoles comer jamón, nos demuestra el nivel de estupidez y cobardía que hemos alcanzado. Con la colaboración de los nacionalistas que gobiernan la autonomía donde más jamón se produce.

Tontos, es poco. Merecen otro calificativo,  pero dirán que soy un anticatalanista y un fascista cavernario. Que se lo pongan ellos mismos.

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PREVIOUS NOTE: The article is from the year 2012, and it was made following a news on the subject happened in that year but, as things are happening, IT IS OF TOTAL CURRENTLY IN THE EVENT OF THE TRANSCURRED TIME and, as I said in Other times, I BELIEVE THAT WE HAVE TO TAKE ON ONE TIME AWARENESS THAT, FOR A NEVERASED INTERPRETATION OF WHAT ARE HUMAN RIGHTS AND TOLERANCE, WHAT IS IN REALITY IS OCCURRING IS THAT WE ARE LOSING RIGHTS THROUGH AN ABSURD JUSTIFICATION, THE THAT «IT IS TO RESPECT THE CUSTOMS AND BELIEFS OF OTHERS»

The article DOES NOT HAVE WASTE:

Of the pig by Alfonso Ussia

«From the pig to the floors»; From the pig to the conversation. In Spain we have the greatest consideration of the pig. Unfortunately, when we try to insult a neighbor, we use all the synonyms of swine to hurt more forcefully. Pork, pork, pig, pig, pig and other things. But without the pig in our daily food ration we would be nothing.

In a school in Catalonia, the pig is in serious danger of extinction by the pressure of its Arab students. The direction of this school writes its circulars to the parents of the schoolboys in Catalan and Arabic, and they obviate the Spanish or Castilian. This folly goes beyond the limits of nationalist politics and becomes a problem of intelligence. Catalonia, moreover, is closely linked to the pig, because it is the province of Lleida which produces more pigs from the whole country. But in a teaching center in Tarrasa, specifically the «President Salvans» in the neighborhood of Can Palet, Spanish children can not eat ham sandwiches because they are prevented by Muslim children. And the school officials, so happy, because they consider it normal that the rights of Muslim children overruns that of Christian children in a school in Spain.

Ham, chorizo, sausage – even from Vic -, the fuet – however much it comes from «Casa Tarradellas», and all the products that originate in the formidable pig, are prohibited in a school in Spain because Muslim students do not tolerate such aggression against their religion. If not prohibited, submitted with the complicity of those responsible for the school, their pursuit, alienation and accommodation in the garbage bins. And to me, that medieval animadversion against the pig that the Muslims experience is a consequence of envy. They do not know how to get out of the mess that the pig is an unclean animal – no more impure than the camel or dromedary who does not stop hitting the caravans – and is not born brave Muslim who dares to say in Mecca or In Tarrasa a «we have arrived!» That would be welcomed by a good part of the Islamic population. The Catholic Church waited many centuries to soften the ban on eating meat on Fridays, spectacular nonsense that still persists although very few comply with the norm. That is, eating a slice of chorizo ​​from Cantimpalos on a Friday of vigil is a sin, and crawling a cooked lobster or grilled lobster is very good. Let’s see if we’ll freak out. But there is no persecution or harassment in this respect, because the Church grants believers the protection of their own conscience. The opposite of the Muslims, who are imprisoned in the Middle Ages and still do not know the wonder of nature, and therefore of God, which is a slice or a cudgel of the good, which the Andalusians say, The ham, «the greatest thing in the world» according to the Beni of Cadiz. It seems to us very well – and I use «nos» not with a majesty but because I write after consulting with friends – that the Muslim children are taken to school to eat snacks on camel or goat or sheep. But that in Spain prevents Spaniards from eating ham, it shows us the level of stupidity and cowardice that we have reached. With the collaboration of the nationalists who govern the autonomy where more ham is produced.

Fools, it’s not enough. They deserve another qualification, but they will say that I am an anticatalanist and a fascist cave. Let them put it themselves.

 

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Mensajes urgentes al mundo musulmán / Urgent Messages to the Muslim World

por Nonie Darwish
24 de Mayo de 2017

La primera reacción de EEUU tras el 11-S debería haber sido cancelar los visados de todos los países de mayoría musulmana, salvo los de máxima importancia. Pero nuestros políticos tenían las manos atadas, no por temor a una reacción violenta de los países islámicos, que probablemente esperaban un boicot de EEUU, sino por temor a una reacción negativa de los medios y los progresistas de Occidente.

La decisión de permitir que los musulmanes, refugiados y demás sigan entrando en EEUU tras el 11-S fue un error, y no ha hecho ningún favor al islam y a los reformistas musulmanes. He aquí por qué:

El caos y el derramamiento de sangre en el mundo musulmán, incluso en los países musulmanes más moderados, como Turquía, se produce entre los musulmanes que quieren aplicar la ley islámica de la sharia, de manera total y sobre todos mediante un gobierno teocrático, y los que quieren menos sharia adoptando un régimen militar. Occidente no entiende que la única forma de gobierno que puede hacer frente a una teocracia islámica totalitaria es un gobierno militar, y ningún otro. ¿Quién podría imaginar que una junta militar podría considerarse el único salvador frente a las tiranías islámicas que quieren que todos vivan totalmente, al ciento por cien, bajo las leyes de la sharia?

Cuando el expresidente de EEUU Barack Obama honró a los Hermanos Musulmanes con su primer gran discurso como presidente, ¿quiénes eran los invitados de honor en las primeras filas? Los líderes de los Hermanos Musulmanes. Las formas de gobierno islamistas militares de Oriente Medio, menos radicales, fueron marginadas y por lo tanto debilitadas. El entonces presidente de Egipto, Hosni Mubarak, cuya relación con los Hermanos Musulmanes había sido muy turbia, entendió el mensaje. No asistió. Con la jugada de Obama, el equilibrio de poder entre dos fuerzas que combaten por el control del gobierno se inclinó inmediatamente a favor de los Hermanos Musulmanes. Por primera vez desde su fundación en 1928, se hizo oficialmente con el control del gobierno egipcio tras el caos en 2011 de la «Primavera Árabe». Un año después, 22 millones de egipcios tuvieron que sufrir una sangrienta contrarrevolución para traer de vuelta el tipo de gobierno que los egipcios siempre habían favorecido frente a la teocracia islámica.

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Cuando el anterior presidente de EEUU, Barack Obama, pronunció su primer discurso presidencial de importancia, en El Cairo en 2009, sus invitados de honor, sentados en primera fila, fueron líderes de la Hermandad Musulmana. Los regímenes militares del Medio Oriente, menos radicales que los islamistas, fueron dejados de lado y, así, debilitados. (Imagen: la Casa Blanca).

Ahora, la izquierda occidental está lanzando otro peligroso mensaje a los ciudadanos de a pie del mundo musulmán: ¡No deben temer nada los musulmanes moderados y otros por la posible infiltración del islam radical! ¡Miradnos, gobiernos occidentales! Estamos metiendo refugiados a los que no pueden vetar aunque sean infiltrados del ISIS. Aunque los Hermanos Musulmanes son ilegales y está considerada organización terrorista en varios países musulmanes, a nosotros en Occidente no nos preocupan en absoluto. De hecho, nosotros los occidentales somos tan bondadosos y generosos que estamos animando a muchas organizaciones a operar legalmente en Occidente bajo la bandera de los Hermanos Musulmanes, ¡incluso organizaciones que simpatizan con el grupo terrorista Hamás, que están jurando derrocarnos! ¡Mirad qué valientes somos, qué confiados y libres de «islamofobia»!

Al asumir que los Hermanos Musulmanes no son peligrosos para las sociedades libres, y dejando entrar a refugiados de las áreas infestadas de terrorismo en Oriente Medio, estamos enviando un mensaje a los musulmanes moderados de Oriente Medio: Los ciudadanos de Occidente ni siquiera se molestan en proteger su sistema libre para que no sea conquistado por los fanáticos de la sharia, así que tal vez los sueños del Califato no son algo tan malo, al fin y al cabo.

Occidente, al aceptar a todos los refugiados sirios, no sólo está enviando el «involuntario» mensaje anterior; también está dejando Siria sin ningún tipo de resistencia ante el Califato (ISIS). La compasión de Occidente al aceptar a los refugiados que escapan del ISIS acabarán permitiendo que los radicales sean los únicos que gobiernen sin oposición en Siria e Irak.

Se ha defendido como un gesto de compasión una política exterior estadounidense que recomienda absorber sin vetos a los refugiados musulmanes, pero en realidad es pura negligencia y pone temerariamente en peligro a los ciudadanos, las libertades occidentales y la democracia.

Rescatar a todos los refugiados musulmanes tiene algunas consecuencias indeseadas:

  • Les estamos diciendo equivocadamente a los reformistas musulmanes, y en especial a los de Oriente Medio, que no tienen nada que temer por la infiltración del ISIS.
  • Al no declarar a los Hermanos Musulmanes organización terrorista estamos volviendo a legitimarla y reforzarla.
  • Al no mostrar la adecuada respuesta agresiva al terrorismo islámico, Occidente no es percibido como gentil, sino como débil.

Al aceptar al islam y sus refugiados sin los vetos adecuados, Occidente no está haciendo ningún favor al islam ni a los musulmanes: para los reformistas, está acabando con cualquier esperanza de reforma.

Se necesita imperiosamente una mano firme para tratar con el mundo musulmán. Debemos decir: no, no podemos aceptar vuestras aspiraciones yihadistas. No podemos aceptar vuestra imposición al mundo de vuestro estilo de vida; vuestro estilo de vida es inaceptable para nosotros. Antes de enviar a vuestros refugiados, debéis acabar con vuestra cultura yihadista de «nosotros contra ellos». El mundo civilizado ya no considera tolerables vuestras aspiraciones a un Califato islámico.

Si Occidente tiene el coraje de hacer esto, tal vez un día la historia atribuya la reforma del mundo musulmán a, en parte, la fuerza y la convicción de Occidente contra la tiranía y el sufrimiento humano.

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El multiculturalismo es el discurso de la clase dominante / Multiculturalism is the discourse of the ruling class (SPANISH-ENGLISH)

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Por Yolanda Couceiro Morín | Publicado originalmente en La Tribuna del País Vasco

El multiculturalismo es una filosofía política dominante en los medios de comunicación, las universidades y en muchas instituciones públicas determinantes. Dicho de otra manera: el multiculturalismo controla el discurso público, aunque su capacidad de intimidación ante las personas comunes es menor que años atrás. En respuesta a ese retroceso que experimenta la aceptación de esta ideología, ante el rechazo de ese quimérico modelo de sociedad, los multiculturalistas optan por radicalizarse. Diabolizan a sus adversarios a la menor contestación de sus planteamientos. El multiculturalismo está cayendo poco a poco, pero ningún régimen cae sin defenderse.

Pero no estamos ni de lejos ante el fin de la política de las minorías, simplemente porque la mutación demográfica de las sociedades occidentales está ya tan avanzada que no cabe pensar que eso no tendrá consecuencias políticas. La inmigración masiva de las últimas décadas transformará (ya ha transformado) profundamente nuestras sociedades, y hace falta una buena dosis de ingenuidad o de ceguera ideológica para pensar que será para bien. La realidad diaria está aquí para desmentir todo optimismo en lo concerniente a una imposible convivencia pacífica y provechosa con esta marea humana cada día más conflictiva y amenazante.

Los gobiernos se separan mentalmente de la nación. Asistimos a la multiplicación de los comunitarismos que justifican sus reivindicaciones en nombre de los derechos humanos. La asimilación, es decir la integración sustancial a la sociedad de acogida, es una necesidad ineludible. Pero eso se ha vuelto imposible con el multiculturalismo, ya que en nombre de un concepto desviado de «lucha contra las discriminaciones» se han roto los mecanismos que permitían tradicionalmente integrarse a la sociedad de acogida.

El multiculturalisno no sólo es la ideología oficial de la izquierda mundana, sino también de la derecha financiera. La primera siente menguar su poder, aunque sin duda seguirá teniendo por mucho tiempo todavía una verdadera capacidad de intimidación ideológica. El discurso mediático dominante delimita los contornos de lo posible y lo pensable, y sigue formateado por lo políticamente correcto. De ese lado no tenemos que alimentar vanas esperanzas a corto plazo: no estamos en vísperas de ver a los periodistas y los presentadores de televisión de los grandes medios plantear preguntas serias sobre cuestiones candentes que demandan unas respuestas valientes y sinceras.

El tratamiento sistemático de la cuestión de la inmigración y otras «crisis de refugiados» en clave «humanitaria» y sentimental nos deja ver claramente cuán alejados estamos de un vuelco en la actual hegemonía ideológica y mediática. Por otra parte la suma de las reivindicaciones minoritarias en una perspectiva de deconstrucción de las naciones occidentales sigue estando en el corazón de la izquierda multiculturalista, y no vemos que vaya a cambiar.

Las minorías viven en la fantasía (artificialmente creada ex profeso para su consumo) del reino del «macho blanco heterosexual», opresor, misógino, homófobo y racista, por supuesto. En los próximos años, la izquierda inmigracionista, diversitaria, multiculturalista, seguirá con su tarea de destrucción de todas las normas históricas y antropológicas que constituyen nuestra civilización.

Contrariamente a lo que piensan algunos optimistas, que creen que hemos tocado fondo, todavía queda mucho por deconstruir. El bando inmigracionista se ha embarcado en una lógica de erradicación: el «viejo mundo» debe morir para que el mundo soñado nazca. Su guerra contra los «malos» mezcla fanatismo y nihilismo, y nos envía un mensaje claro: lo que algunos quieren conservar del «mundo de ayer» está envenenado por el odio, los estereotipos y los prejuicios. Por lo tanto hay que partir desde cero. El progresismo permanece aferrado a la fantasía de la «tabla rasa».

Los defensores del multiculturalismo están embarcados en un proyecto de destrucción. Pretenden arrasar la sociedad actual para reemplazarla por un conglomerado de etnias y razas, que han de vivir cada cual por su lado, encerradas cada cual en su propio gueto. Esa es la sociedad con la que sueñan: la división en lugar de la unión, la separación en lugar de la unidad, la segregación en lugar de la integración. Cada grupo por su lado, enfrentados todos contra todos en la defensa de sus intereses divergentes, sin ninguna fusión cultural, económica ni social. En este panorama, los distintos grupos étnicos, religiosos y culturales pretenden conservar celosamente sus usos y costumbres aunque estos vayan en contra de las leyes y los valores de los países de acogida.

En las sociedades occidentales, la democracia reconoce el derecho de las minorías, pero también impone una ley común para todos. Ninguna minoría puede pretender que se le otorgue el privilegio de transgredir los derechos duramente ganados a lo largo de décadas y siglos de conquistas sociales. Ninguna minoría puede pretender poner a toda la sociedad de rodillas ante unas reivindicaciones que exigen nada menos que desandar el largo camino de progreso logrado y volver a un pasado de discriminaciones, desigualdad entre hombres y mujeres y oscurantismo religioso y cultural.

Es tiempo de que los hombres y las mujeres de Europa tomen consciencia de los peligros actuales, hagan oír su voz y se enfrenten a esos grupos minoritarios (pero muy poderosos) que quieren transformar nuestros países en unas sociedades medievales y arcaicas.

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ENGLISH

Multiculturalism is a dominant political philosophy in the media, universities and in many public institutions that are decisive. Put another way: multiculturalism controls public discourse, although its ability to intimidate ordinary people is less than years ago. In response to this decline in acceptance of this ideology, faced with the rejection of this chimerical model of society, multiculturalists opt to radicalize. They diabolize their opponents to the smallest answer of their approaches. Multiculturalism is falling slowly, but no regime falls without defending itself.

But we are nowhere near the end of minority politics, simply because the demographic mutation of Western societies is so advanced that it can not be thought that this will have no political consequences. The massive immigration of the last decades will (and has already transformed) our societies deeply, and it takes a good dose of naivety or ideological blindness to think that it will be for the better. The daily reality is here to deny all optimism regarding an impossible peaceful and profitable coexistence with this human tide more and more conflictive and threatening.

Governments are mentally separated from the nation. We witness the multiplication of communitarianisms that justify their claims in the name of human rights. Assimilation, ie substantial integration into the host society, is an inescapable necessity. But this has become impossible with multiculturalism, because in the name of a deviant concept of «fighting against discrimination», the mechanisms that traditionally allow the integration of the host society have been broken.

The multiculturalism is not only the official ideology of the worldly left, but also of the financial right. The former feels its power diminishing, although it will undoubtedly continue to have for a long time still a true capacity for ideological intimidation. The dominant media discourse delimits the contours of the possible and the thinkable, and is still formatted by the politically correct. On that side we do not have to feed vain hopes in the short term: we are not on the verge of watching journalists and TV presenters from the mainstream media raise serious questions about burning issues that demand brave and sincere answers.

The systematic treatment of the issue of immigration and other «refugee crises» as a «humanitarian» and sentimental clue clearly shows how far we are from a reversal in the current ideological and mediatic hegemony. On the other hand the sum of the minority claims in a perspective of deconstruction of the western nations remains at the heart of the multiculturalist left, and we do not see that it will change.

Minorities live in the fantasy (artificially created for their consumption) of the realm of the heterosexual white male, oppressive, misogynist, homophobic and racist, of course. In the coming years, the immigrant left, diversified, multiculturalist, will continue with its task of destroying all the historical and anthropological norms that constitute our civilization.

Contrary to what some optimists think, who believe that we have bottomed out, there is still much to deconstruct. The immigrant side has embarked on a logic of eradication: the «old world» must die for the dream world to be born. Their war against the «bad guys» mixes fanaticism and nihilism, and sends us a clear message: what some want to keep from the «world of yesterday» is poisoned by hatred, stereotypes and prejudices. So you have to start from scratch. Progressivism remains attached to the fantasy of the «shallow table».

Defenders of multiculturalism are embarking on a project of destruction. They aim to destroy the present society to replace it with a conglomeration of ethnic groups and races, who have to live each one by their side, each enclosed in its own ghetto. That is the society with which they dream: division instead of union, separation rather than unity, segregation rather than integration. Each group on its side, faced all against all in the defense of their divergent interests, without any cultural, economic or social fusion. In this context, different ethnic, religious and cultural groups are anxious to preserve their customs and customs even if they are contrary to the laws and values of the host countries.

In Western societies, democracy recognizes the right of minorities, but also imposes a common law for all. No minority can claim to be granted the privilege of transgressing rights harshly gained over decades and centuries of social conquest. No minority can claim to put the whole society on their knees before demands that demand nothing less than to retrace the long road of progress achieved and return to a past of discrimination, inequality between men and women and religious and cultural obscurantism.

It is time for the men and women of Europe to become aware of the current dangers, to make their voice heard and to confront those (but very powerful) minority groups who want to transform our countries into medieval and archaic societies.

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A ver si lo asumen de una vez: ‘el pueblo’ y ‘la mayoría social’ no son 25.000 podemitas

PODEMOS NO LOGRA LLENAR SOL PERO YA SE AUTOPROCLAMA COMO ‘EL PUEBLO’

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INFORMA: ElentirVigo

Tras reconocer Pablo Iglesias que su moción de censura es un paripé que no tendrá éxito y que sólo busca incordiar al PSOE, ayer el partido chavista se concentró en la Puerta del Sol de Madrid.

Querían ganar en la calle lo que perdieron en las urnas

El objetivo venían declarándolo sin rodeos desde hace días: consideran que el Parlamento no es representativo y el concepto abstracto de “la calle” sí que lo es. Y con ese concepto de “la calle” se refieren, claro está, a la plaza que ayer aspiraban a llenar. El mensaje es ya muy viejo: pretendían ganar con manifestaciones lo que fueron incapaces de ganar en las urnas. El caso es que el partido morado no pasa por su mejor momento: en las últimas Elecciones Generales se dejaron más de un millón de votos por el camino, y la reciente purga de los errejonistas ha generado mucho descontento interno. Prueba de ello es que hace unos días Podemos sometió a votación esa moción de censura entre sus afiliados, y sólo votó el 18% de los inscritos. Un fiasco.

El fracaso de Podemos: no consiguió llenar la Puerta del Sol

Podemos intentó movilizar a lo que le queda de sus bases para la concentración de ayer. El partido fletó 50 autobuses desde distintos puntos de España para viajar a Madrid, incluso ofreció el viaje gratis. Sin embargo, ayer por la tarde a las 19:30 horas, cuando aún no había terminado la concentración, éste es el aspecto que ofrecía la Puerta del Sol:

PODEMOS MANIPULACIÓN

Se observa con claridad que a pesar de todos los esfuerzos Podemos no llenó la plaza.

Dicen que fueron 40.000 en una plaza que en Nochevieja se llena con 25.000

En un desesperado intento por vender la movilización como un éxito, ayer Podemos dijo que fueron 40.000 manifestantes, cifra que la Delegación del Gobierno rebajó a 6.000. Yo no soy experto en mediciones de plazas, pero en diciembre de 2015, ya con Carmena en la alcaldía de Madrid, el Ayuntamiento limitó el aforo de Sol a 25.000 personas para Nochevieja, fecha en la que esa plaza está realmente abarrotada. Según el Ayuntamiento, en la Puerta del Sol hay una superficie ocupable de 10.957 metros cuadrados, excluyendo bocas del Metro, quioscos y estatuas. Para Nochevieja esperaban una ocupación de 2,6 personas por metro cuadrado. A la vista de las “calvas” que había ayer en Sol, es evidente que ayer Podemos no se acercó a eso ni de lejos, así que la cifra de 40.000 manifestantes es claramente falsa. Si hubiesen abarrotado la plaza como en Nochevieja, serían 25.000. Está claro que no llegaron ni siquiera a eso.

A Podemos se le va la mano con el autobombo

Pero seamos generosos e imaginemos que Podemos lo hubiese conseguido y que hubiese logrado convocar a 25.000 personas en Sol. Esa cifra es, aproximadamente, la población de municipios como Marín, Calahorra o Navalcarnero. La menos poblada de las capitales de provincia españolas, Teruel, tiene 35.000 habitantes. Yo creo que convocar una concentración y que se sumen 25.000 personas no está nada mal, al contrario: es un éxito si quieres llamar la atención sobre cualquier tema o incluso demostrar que tu movimiento político no está formado por cuatro gatos. El problema llega cuando con 25.000 manifestantes -como mucho- lanzas mensajes como éstos:

PODEMOS MANIPULACIÓN1

Esto lo escribió ayer Yolanda Rodríguez Martínez, concejala podemita de Madrid. Doy por hecho que doña Yolanda sabe, aunque sea por aproximación, cuál es la población de la ciudad a cuyos vecinos representa. ¿En serio esta concejala piensa que “el pueblo” son 25.000 personas? Otro tanto se podría decir de este tuiteo de Izquierda Unida Andalucía:

PODEMOS MANIPULACIÓN2

Dejando a un lado que la plaza ni siquiera estaba llena (obsérvese como la foto de IU Andalucía deja fuera del encuadre la esquina de Sol que mostraba más espacios vacíos), ¿cuando hablan de “el pueblo” a lo que se refieren es a 25.000 fans -como mucho- de Podemos y sus portamaletas de IU? Pero lo más divertido lo publicó ayer el diputado aragonés de Podemos Pablo Echenique:

PODEMOS MANIPULACIÓN3

A ver si lo entiendo: ¿se autoproclaman la “mayoría social” y son incapaces de reunir a 25.000 personas en Madrid? Lo de la incompatibilidad con la democracia podría dar para un debate, pero ¿se da cuenta de lo ridículo que resulta sacar a colación ese tema mientras está intentando deslegitimar al Parlamento como representante del pueblo?

¿Podemos (71 escaños) tiene más derecho a gobernar que el PP con 137?

Los lectores de Contando Estrelas ya saben que el Partido Popular no es santo de mi devoción. En las pasadas elecciones generales no voté por ese partido: voté en blanco, ya que no me convencía ninguna de las opciones que se presentaban por mi provincia. Pero como demócrata, hay algo que me cuesta entender: según Podemos el PP (7,9 millones de votos y 137 escaños) no merece gobernar, algo que sí le corresponde a Podemos (que junto a sus confluencias obtuvo 5 millones de votos y 71 escaños). Es posible que el mesianismo que viene caracterizando a Pablo Iglesias le haya hecho olvidar las más básicas nociones de matemáticas, pero en una democracia gobierna el que consigue reunir los votos y los escaños suficientes para formar gobierno, y eso lo ha conseguido el PP y no Podemos. El olvido de las matemáticas más básicas por parte de la cúpula de Podemos debe llegar a extremos delirantes cuando quieren convencernos de que unas elecciones no significan nada y lo que importa es haber reunido en una plaza a -como mucho- 25.000 podemitas. Por supuesto, no son los primeros que piensan así. Esto ya ocurrió hace casi un siglo. En Italia en 1922, tras su derrota electoral del año anterior, el exdirigente socialista Benito Mussolini se hizo con el poder mediante la famosa Marcha sobre Roma, movilizando a 25.000 fascistas. ¿Es éste el modelo que está siguiendo Pablo Iglesias para hacerse con el poder?

Ni una bandera de España ayer en la Puerta del Sol

Por último, no quiero dejar sin comentar uno de los detalles más llamativos de la movilización podemita de ayer: en la Puerta del Sol no había ni una bandera de España. No es un detalle nuevo, pero que se haya vuelto a repetir tras la presentación de una moción de censura debería animarnos a reflexionar sobre un detalle: estos tipos pretenden gobernar nuestra Nación pero detestan la bandera que nos representa a todos, y nos representa porque así lo expresaron los españoles en referéndum democrático y por abrumadora mayoría en 1978.

(Foto: Twitter Podemos)

La “Operación Galaxia” de Pablenin y la “Solución Armada” de Soraya

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Por Federico Jimenez Losantos en Libertad Digital

Con muy pocas horas de diferencia y entre la indiferencia mediática, cercana a la idiocia, las dos soluciones anticonstitucionales para el futuro de España, la que en la Izquierda acaudilla Pablenín y en la derecha la Vicepresidenta del Gobierno en nombre -o no- de Rajoy han coincido en ofrecer, sin legalidad o legitimidad alguna que lo permitan, la sede de la Soberanía Nacional, el Congreso de los Diputados, para que los golpistas catalanes que, de momento, encabeza el flequilludo Carles Puigdemont alias Cocomocho, la humillen a gusto con sus proclamas independentistas.

Nunca el golpismo ha sido tan aceptado como solución para lo que se supone que no tiene solución: el empeño de la casta político-mediática de Barcelona en vulnerar todas las leyes y el empecinamiento de la clase mediático-política de Madrid en garantizar la impunidad de esa ilegalidad.

Soraya usa las Cortes como Despacho

El más tonto de la clase de Sostres, Quico Homs, dice que «Cataluña le ha proclamado la guerra democrática a España». Como nunca se dio el caso de que los generales de un ejército cobren la nómina en la intendencia del enemigo, nadie le cree. Pero de ahí a ofrecer el Templo de las Leyes, como ha hecho Soraya, a los apóstatas de Alí Pujol y los mujaidines de Godó hay mucho trecho: el que va de la defensa de la Ley a la complicidad con el delito. Como no le funciona el despacho de Barcelona, Supersoraya ha decidido abrir negociaciones con los golpistas en su finca de las Cortes.

 

No es sorprendente que Pablo Iglesias se sumara de inmediato, como parte de su moción de censura contra el régimen constitucional, a la oferta de la Vicepresidenta, que hecha en rueda de Prensa oficial compromete a todo el Gobierno de Rajoy, ministro a ministro. Tampoco sorprende ya el silencio de Rivera: andará preparando la invasión del Valle de los Caídos en memoria de la del de Arán por Carrillo y la toma de la Moncloa por los Cien mil Hijos de Macron en recuerdo de los fusilamientos del 3 de Mayo.

La Prensa aplaude la astucia golpista de Moncloa

En rigor, lo más triste es que la Prensa, buena parte de la cual criticó a ZP cuando propuso a Ibarreche la votación en Cortes del Plan separatista celebre, ha aplaudido unánimemente la oferta de Soraya y su Gobierno como una astuta trampa que ofreciendo diálogo deja «sin armas» a los que no quieren dialogar. Siempre buscando en la cobardía «cargarse de razón».

¿Desde cuándo un Parlamento está para dialogar con los golpistas? Sólo cuando negocia las condiciones para sumarse al Golpe de Estado. Y eso es lo que propone Soraya frente al golpismo separatista catalán: una «Solución Armada» como la que ofreció el ex-jefe de la Casa del Rey a las Cortes secuestradas por Tejero el 23 de Febrero de 1981, ofreciendo formar parte de un Gobierno presidido por él, se suponía que en nombre del Rey, a todos los partidos políticos excepto los nacionalistas: con Felipe González de vicepresidente y una lucida representación del arco parlamentario, con algún comunista independiente para que no faltara consenso sindical y tal.

El Golpe del 23F, en perspectiva

El golpe del 23F, como recordaba ayer Javier Somalo, empieza en la Operación Galaxia de Tejero e Inestrillas descubierta en 1978, y perdonada al modo suicida del golpe de Hugo Chávez con un añito de arresto. Sólo se reactiva en serio cuando Suárez gana las elecciones de 1979 y el Rey y el PSOE empiezan a moverle la silla y el Partido al Presidente legítimo. Ahí es donde se inserta la moción de censura de González, que no fue sino un episodio más de la demolición de Suárez y la demostración de su debilidad a los poderes fácticos: Rey, Ejército, partidos y medios de comunicación.

La dimisión por sorpresa de Suárez «para que la democracia no se convierta en un paréntesis en la Historia de España» convierte el anunciado golpe de Estado en tardío e innecesario, pero los tejeros de la Galaxia y los generales campechanos estaban ya comprometidos, en marcha, así que se improvisó una salida no sangrienta con dos soluciones: la militar ilegal de Armada y la civil y legal de la LOAPA, para atender los motivos legítimos de inquietud militar y civil: el terrorismo y el separatismo. Al final, todo quedó en una inundación de legitimidad para Campechano y un cosechón de votos para el PSOE, que, desde entonces, triscaron y trincaron juntos.

Iglesias repone la Operación Galaxia, aunque su oceánica ignorancia histórica le hace creer que reestrena la Moción de Censura contra Suárez. No obstante, Tejero pudo subirse en marcha al fondo golpista de aquella moción y, de tener más talento y ser asesino en vez de matón, quién sabe en qué y cómo habría terminado el 23F. Y Pablenín se ha subido rápidamente a la «solución Armada» de Soraya para llegar al Poder vulnerando el orden constitucional. Tejero estaba dispuesto a subordinarse a Miláns, y Pablenín estaría dispuesto a subordinarse a Sánchez si gana las primarias del PSOE. Lo que no entendió Tejero era que no matar a los diputados en sus escaños suponía pactar con ellos, y eso eran la solución Armada y el pacto del capó.

La ocasión tejeril del Pablenín

Lo que imagino que sí entiende Pablo Iglesias, que es ligeramente más listo que Tejero, es que una «solución Soraya» le abre el camino al Poder a corto plazo, haciendo lo más difícil, que es la voladura del régimen constitucional y el pacto con el separatismo catalán, el PP y el PSOE (ojalá no Ciudadanos, pero vaya usted a saber) y con la Guardia Roja de la UKO, los vichinskis de la Fiscalía Procorrupción y los manipulite de la Audiencia Nacional metiendo en la cárcel a la flor y nata de los partidos mayoritarios. Un par de plebiscitos y a mandar. O sea, a una guerra civil a la venezolana.

El golpismo del 23F y el de ZP al humillar las Cortes ante la ETA e Ibarreche toparon con los partidos políticos de oposición y muchos medios de comunicación. El de Soraya y Pablenín, con un pequeño grupo, éste, y ni la menor Oposición. Si los golpistas fracasan, será por tontos o porque no saben qué régimen quieren imponer. Soraya se pasa de lista y puede acabar tontamente, pero Pablenín sí sabe el régimen que quiere imponer y presidir. Una encuentra ya pocos obstáculos. El otro, aún tendrá menos.

El olor a comida mata

¡¡¡¡¡YA ESTÁ BIEN!!!! A ver, SOMOS ADULTOS, cada uno sabe O DEBE SABER que es bueno y que es malo para la salud o, aun mas importante, PARA SU SALUD, DEJEN A CADA INDIVIDUO QUE DECIDA LIBREMENTE.

¡¡¡¡¡¡BASTA DE PROHIBIR, BASTA DE NORMAS, A LA MIERDA «PAPÁ ESTADO!!!

¡¡¡Y A LA MIERDA TAMBIEN TODOS LOS TOTALITARIOS QUE GUSTAN DE PROHIBIR PARA, SEGÚN SU PROPIO PENSAMIENTO QUE NO NECESARIAMENTE REPRESENTA A TODO EL MUNDO, «HACER UN MUNDO MEJOR»!!!!

¡¡¡¡¡MENOS NORMAS, MENOS PROHIBICIONES, MENOS ESTADO Y MAS LIBERTAD INDIVIDUAL!!!!!!!

Avatar de Kaw-djerContra la ley "antitabaco"

Image result for eating burger in trainLos expertos en obesidad dicen que se debería prohibir la comida rápida en los medios de transporte públicos para evitar la «glotonería en movimiento«.

Un artículo de The Telegraph se hace eco en el Reino Unido de esta nueva «petición» de los «expertos».

«Debería prohibirse la comida rápida en los autobuses y los trenes, como parte del esfuerzo necesario para «animar» al público a abandonar el picoteo a todas horas.»

Al parecer el «comer sobre la marcha», está causando los problemas de obesidad del Reino Unido según estos expertos, por lo que piden a los políticos que realicen cambios drásticos (leyes anti-comida, suponemos).

«Se deben tomar medidas en los autobuses, trenes y tranvías, igual que se hizo con otros riesgos para la salud, como el fumar y el alcohol, que han sido prohibidos.»

«El Profesor Jason Halford, de la Asociación Europea de la Obesidad, insta a los políticos…

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Vea el satírico vídeo que no pudo censurar Iglesias y ridiculiza a Podemos

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Un momento del vídeo (en el que se lee el estribillo) sobre Podemos que comienza a correr como la pólvora.

Se está convirtiendo en una bomba en YouTube y redes sociales. Una versión del “Despacito” que se está haciendo poco a poco viral. La música de Fonsi sirve para despellejar a los morados.

Sin duda alguna poco a poco va a ser un éxito en las redes sociales para disgusto de los dirigentes de Podemos que se ven retratados en el vídeo. Ellos, los Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero, Irene Montero, Ramón Espinar, Pablo Echenique y compañía que tanto han utilizado las redes para arremeter contra sus rivales políticos, fundamentalmente el PP, ahora ven como el ingenio popular le ha pagado con la misma moneda.

Y es que la youtuber Zooropina, tal y como ha constatado ESdiario, ha aprovechado el ritmo y música del éxito imparable de Luis Fonsi, el tema Despacito, para con una particular letra despellejar sin piedad a Podemos.

Retrasito se llama el tema adaptado, que les mostramos en ESdiario, fruto de la originalidad de la usuaria que justifica su creación con esta introducción que da paso al vídeo: “Me desperté ayer con esto en la cabeza. Necesitaba hacer esta versión y dar mi punto de vista. Ahora que abiertamente he dicho que no me gusta un pelo Podemos, qué mejor que una declaración musical. Espero lo disfrutéis y no tengáis en cuenta que no soy cantante profesional y que encima, estoy resfriada. Gracias por la consideración. Que lo disfrutéis”.

De momento no ha alcanzado los 500 millones de reproducciones del tema de Fonsi, pero ya acumula miles de reproducciones en YouTube y, sobre todo, un sinfín de “compartidos” en las redes sociales, fundamentalmente en Facebook pero también en Twitter. Un vídeo musical que no tiene desperdicio con imágenes de líderes de Podemos bailando al son de la canción o en situaciones que acompañan la crítica letra.

 Les dejamos el vídeo y también la transcripción del tema que está corriendo como la pólvora.

Si lleváis un tiempo dando el espectáculo,
el Congreso, cada día un show.
No todo el que piense distinto es un cafre
son la trama o lo cuñados,no.

Vais siempre de listillos con moralidad,
siempre por encima del bien y del mal
sobran mariscadas y falta discurso.

Y para rematar fletáis un autocar,
que pa’ dar por culo no quiere arrancar
sale más a cuenta tunear un vespino.

(Estribillo)
Retrasito,
todo ya en Podemos es un retrasito
dicen democracia pero es comunismo,
esto es lo que pasa por lo abrir un libro.
Retrasito,
todo el mundo es malo si no ve lo mismo
de la hipocresía saltan al cinismo
ahora ser moderno es ensalzar Marxismo.

¿Qué tal si os ganáis el sueldo con menos chorradas?
Y que por un solo día, sepamos por qué se os paga.
Tanta «MÁQUINA DEL FANGO»
tanta «TRAMA» y «CASTA»
pero os habéis convertido, en «LA GENTE» que más gasta.

Y cada día es un escándalo,
llevo meses notándolo.
Montáis el espectáculo
y luego vais negándolo.
Aun no lo sabéis pero ya sois la nueva CASTA
Por soltar consignas os cae una buena PASTA

A ver si un día de estos, una buena idea sale,
y dejáis de actuar como una panda de anormales.
Ya estamos cansados de discursos y lecciones,
luego que el PP os come en las elecciones.

Pasito a pasito,
barriendo retrasito.
Vamos protestando, poquito a poquito.
Y si os molesta, es una protesta.
Y a estas alturas no queda delicadeza.

Pasito a pasito,
bajando el puñito.
Tanta tontería, ya somos grandecitos.
Y es que estamos hartos de tanta bobada.
Al final Podemos, se va a quedar en nada.

(Estribillo)
Retrasito,
todo ya en Podemos es un retrasito
dicen democracia pero es comunismo,
esto es lo que pasa por lo abrir un libro.
Retrasito,
todo el mundo es malo si no ve lo mismo
de la hipocresía saltan al cinismo
ahora ser moderno es ensalzar Marxismo.

¿Qué tal si os ganáis el sueldo con menos chorradas?
Y que por un solo día, sepamos por qué se os paga.
Tanta «MÁQUINA DEL FANGO»
tanta «TRAMA» y «CASTA»
pero os habéis convertido, en «LA GENTE» que más gasta

Retrasito,
vivir del franquismo eso está muy visto
no hay que ser mediocre, hay que ser más listo.
2017 muera el comunismo.

Pasito a pasito,
barriendo retrasito.
Vamos protestando, poquito a poquito.
Y si os molesta, es una protesta.
Y a estas alturas no queda delicadeza.

Pasito a pasito,
bajando el puñito.
Tanta tontería, ya somos grandecitos…

Justicia y “justicia social” son dos cosas muy distintas / Justice and «Social Justice» Are Two Very Different Things

ARTÍCULO ORIGINAL EN IDIOMA INGLÉS / ORIGINAL ARTICLE IN ENGLISH LANGUAGE: 

https://mises.org/blog/justice-and-social-justice-are-two-very-different-things

Por/By 

sjRecientemente, la teórica política de Harvard, Danielle Allen, escribía en el Washington Post sobre “La expresión más importante en el juramento de fidelidad”: “con libertad y justicia para todos”.

Allen reconocía que la justicia requiere “igualdad ante la ley” y que la libertad existe “solo cuando es para todos”. Pero confundía democracia (definida por los progresistas como “construir una mayoría distribuida por todo el país, como se necesita para la victoria en el colegio electoral”) con libertad, que es algo muy diferente. Igualmente, reemplazaba el significado tradicional de justicia (“dar a cada uno lo suyo”, según Cicerón) con una versión de “justicia social” incoherente con este. Y su dos ejemplos principales de derechos (“derechos” a la educación y la atención sanitaria) eran incoherentes tanto con la libertad para todos como con la justicia para todos.

Los estadounidenses no pueden tener al tiempo libertad y este tipo de justicia social, bajo cuya tutela se puede reclamar que se proporcione educación y atención sanitaria, por no mencionar alimento, vivienda, etc. Los derechos positivos a recibir esas cosas, en ausencia de una obligación de obtenerlos, debe violar la libertad de otros, porque un gobierno debe tomar recursos de los ciudadanos sin su consentimiento para financiarlos. Proporcionar esas prestaciones públicas a unos viola forzosamente los derechos de otros a sí mismos y a su propiedad.

La única justicia que puede ser “para todos” implica defender derechos negativos (prohibiciones frente a otros, especialmente el gobierno, para impedir intrusiones no deseadas), no derechos para que te den cosas. Además, solo esa justicia puede conciliarse con libertad “para todos”. Por eso los derechos negativos son los que pretendían proteger la Declaración de Independencia y la Constitución, especialmente la Declaración de Derechos. Pero estas libertades fundacionales continúan erosionándose por la continua búsqueda e invención de cada vez más derechos positivos.

Siguiendo a John Locke, la Declaración de Independencia afirma que todos tienen derechos inalienables, incluyendo la libertad, y que el propósito central del gobierno es defender esos derechos negativos. Todo ciudadano puede disfrutar de ellos sin infringir los derechos de otros, porque imponen a otros solo la obligación de no invadir o interferir. Pero cuando el gobierno crea nuevos derechos positivos (que requieren distraer recursos de otros) estos nuevos “derechos” violan los verdaderos derechos inalienables de otros. En otras palabras, la gente reconoce estos derechos positivos como un robo, salvo cuando lo lleva a cabo el gobierno.

Casi todos los derechos estadounidenses incluidos en la Constitución son protecciones contra el abuso del gobierno. El preámbulo deja eso claro, igual que la enumeración de los poderes limitados concedidos al gobierno federal. Esto se refuerza con descripciones explícitas de algunos poderes no otorgados, especialmente en la Declaración de Derechos, cuyos derechos negativos fueron calificados por el juez Hugo Black como los “no deberás”. Incluso el derecho positivo esencial de la Declaración de Derechos (a un juicio con jurado) existe en buena medida para defender los derechos negativos de los ciudadanos inocentes a no ser aplastados por el gobierno. Y las enmiendas novena y décima no dejan ninguna duda de que todos los derechos no delegados expresamente al gobierno federal (incluyendo la atención sanitaria y la educación) quedan en manos de los estados o del pueblo

La libertad significa que me gobierno a mí mismo, protegido por mis derechos negativos, y que los acuerdos voluntarios son los medios para resolver los conflictos. Por el contrario, asignar derechos positivos a otros significa que algún otro impone sus decisiones y los recursos tomados de mí. Pero como nadie tiene derecho a robarme, no pueden delegar ese derecho a que el gobierno me obligue a proporcionar recursos que desee dar a otros, ni siquiera por voto mayoritario. Para que nuestro gobierno se mantenga dentro de su autoridad delegada, reflejando el consentimiento de los gobernados expresado en “la ley principal del país”, solo puede aplicar derechos negativos.

Nuestro país se  fundó sobre derechos inalienables, no derechos concedidos por Washington. Eso significa que el gobierno no tiene poder legítimo para eliminarlos. Sin embargo, como la gente descubre cada vez más cosas que quiere que paguen otros y se ha manipulado el lenguaje de los derechos para crear apoyo popular, nuestro gobierno ha ido aumentando la violación de derechos que tenía que defender. Y no hay manera de cuadrar esa “justicia social” coactiva con “libertad y justicia para todos”.

principioslibertarios4

Breve retrato del joven progresista. / Brief portrait of the young progressive. (SPANISH/ENGLISH)

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POR Agustín Laje Arrigoni

Progreso no es lo mismo que progresismo. Lo primero designa la cualidad de un hecho o una serie de hechos específicos que permiten el avance en algún campo de la realidad; lo segundo es la ideología según la cual todo hecho novedoso entraña esta cualidad. Es en virtud de esta diferenciación conceptual que debemos retratar al joven progresista de la sociedad occidental contemporánea.

En efecto, deslumbrado por toda novedad —por su mera condición novedosa— el joven progresista es parte del paisaje socio-político de nuestros tiempos. Podemos verlo en Facebook dedicando algunos minutos de su día a despotricar contra las “multinacionales”, a través de su MacBook último modelo que compró en su último viaje a Europa debidamente financiado por papá; en Change.org firmando peticiones para proteger al tigre de bengala y, al mismo tiempo, otras para legalizar el asesinato del ser humano por nacer que indulgentemente denomina “interrupción del embarazo”; en Twitter condenando al “heterocapitalismo patriarcal” en 140 caracteres por la violación que una joven sufrió ayer, en manos de un violador que la justicia (con minúscula) soltó anteayer en virtud de la ideología garantista que el joven progresista también defiende en sus próximos 140 caracteres.

El joven progresista es un producto bien diseñado por la institución educativa y los medios de comunicación dominantes. Probablemente no lo sepa, pero es el hijo necesario de la crisis histórica del marxismo clásico que derivó de la absorción de la clase obrera por el capitalismo avanzado. Habiendo quedado huérfana de su sujeto revolucionario arquetípico, la izquierda se replegó sobre la juventud que protagonizó en la década del ’60 hechos de trascendencia mundial como el Mayo Francés, los movimientos contraculturales y la emergencia de la New Left norteamericana.

Claro: quienes en aquellos tiempos eran jóvenes, hoy son los adultos que educaron al joven progresista contemporáneo. El problema, no obstante, es que a diferencia de sus antepasados progresistas, el joven progresista de nuestros días ha dejado de ser contracultural: se ha convertido en una figurita repetida y verdaderamente mainstream de un espacio ideológico4 que intercambió la guerra de guerrillas por los viajes de mochileros, también financiados por mamá y papá.

Debe remarcarse a este respecto que el desprecio que el joven progresista siente por los mayores, sus valores y jerarquías “alienantes”, es directamente proporcional sin embargo al uso que aquél hace de los frutos del también “alienante” trabajo que éstos desarrollan. Algo debe quedar claro: no hay joven progresista sin acceso a la tarjeta de crédito de mamá y papá. Aquélla siempre está lista para ser reventada, preferentemente en viajes multiculturales capaces de encubrir la vorágine de consumo capitalista (en la que el progresista tanto adora zambullirse) detrás de algún famélico ser humano del mundo sub-desarrollado que será congelado en una fotografía de IPhone, debidamente subida a las redes sociales con alguna nada novedosa reflexión que culpabilice al “capitalismo salvaje” del hambre de este pobre hombre, que jamás conoció ningún capitalismo por cierto.

Para el joven progresista, la única cultura que no debe ser conservada es la de su propia sociedad. De ello resulta una de sus acusaciones favoritas: “¡etnocéntrico!”, dirá apuntando con el dedo a todo aquel que ose criticar culturas diferentes de la propia, levantando una suerte de protección epistemológica que, mientras permite escandalizarnos respecto del hecho de que el hombre occidental prefiera una mujer sin vello en las axilas a aquellas que desean dejarse vello y teñirlo de azul o de rosa, cierra la posibilidad de toda crítica por ejemplo a culturas que practican la ablación sobre la mujer: es decir, la mutilación de su clítoris. Las africanas e indígenas son, claro, culturas chic.

No importa que la cultura foránea produzca atraso y pobreza. El progresismo, ya lo dijimos, nada tiene que ver con el progreso: es apenas su deformación ideológica. Nada podría ser más claro para ejemplificar el caso que las culturas indígenas: no importa que sus condiciones culturales impidan todo atisbo de modernización económica; importa “conservarlos” y fomentar ideológicamente su atraso, como quien desea conservar alguna especie en algún zoológico que esporádicamente visita para pasar el tiempo libre mirando ejemplares extraños del mundo animal. ¿No es esto lo que hace, en efecto, el joven progresista cuando al regresar de sus viajes de mochilero comenta a sus amigos —con sonrisa de oreja a oreja, como quien se topa con algún objeto hasta el momento desconocido pero fascinante— sobre “las cholas” que vio en algún destartalado medio de transporte del altiplano sudamericano?

El joven progresista sobreestima su papel y su realidad. Se ve a sí mismo como un ejemplar del “hombre nuevo”, pero no como el “hombre nuevo” que llamaba a construir el Che Guevara, dedicado con rudeza al más duro trabajo por meros incentivos morales, sino más bien como el “hombre nuevo” de Herbert Marcuse, un hombre con “sensibilidades” presuntamente superiores que hoy traducimos en lloriqueos banales y safe spaces universitarios: esos cuartos especiales con los que ya cuenta en Estados Unidos para encerrarse cuando alguien dicen algo “ofensivo”.

Es entendible que esta sobreestimación haga del joven progresista un completo narcisista. Él está convencido de ser poseedor de una mente superior, “de avanzada”, “propia de los tiempos que corren”. Por ello califica de “retrógrado” a todo aquel que no festeje sus trillados slogans, como si la historia tuviera un orden preestablecido de manera necesaria: una suposición que en el marco de la filosofía de la historia nada tiene de novedosa, valga aclarar. Pero el joven progresista cree, en el fondo, ser un “libre pensador”; un tipo hecho a sí mismo, ajeno a las “estúpidas tradiciones y creencias” del medio que lo rodea. La verdad sobre él es que no es mucho más que un pobre diablo fabricado en serie, un muñequito hecho a medida, cuyos moldes pueden ser fácilmente advertidos en cualquier película de Hollywood o en cualquier serie de NetFlix: su arquetipo no es ya el proletariado marxista, sino el protagonista del filme “Into the Wild”.

Producto que se cree a sí mismo original, pero que rebela en su praxis su producción serial, el joven progresista no es tampoco difícil de identificar en sus gustos y usos del lenguaje. “Sensibilidad social”, “Redistribución de la riqueza”, “Pueblos originarios”, “Enfoque de género”, “Popular”, “Pueblo”, son algunos de los sobreutilizados conceptos que forman parte de su lenguaje afirmativo; “capitalismo salvaje”, “afán de lucro”, “neoliberalismo”, “patriarcado”, “cisgénero”, “imperialismo”, “heterocapitalismo”, “genocidio blanco”, “hombre blanco heterosexual”, son algunos de los componentes de su lenguaje condenatorio. Cada vez que pronuncia alguno de estos significantes, se siente parte de los que buscan “un mundo mejor”, por supuesto.

Lo interesante de esta reproducción en masa que está en el origen de nuestro joven progresista, es que esconde relativamente bien su propia dinámica detrás un convencimiento contracultural que ya no puede ser sostenido por mucho tiempo más. En efecto, el joven progresista hoy es hegemónico: su rebeldía hoy es conformismo; su lucha política hoy es divertimento; sus consignas hoy son pose; su estética hoy es tendencia mainstream; su ideología hoy es obligación; su vocabulario hoy es redundancia; su revolución hoy es una cortina de humo que protege al establishment.

Algo de esto debe haber visto Johnny Rotten, vocalista legendario de Sex Pistols, cuando recientemente dijo que el antiprogresismo es, en los días que corren, el “nuevo punk”.

inglaterra

ENGLISH 

Progress is not the same as progressivism. The first designates the quality of a fact or a series of specific facts that allow the advance in some field of reality; The second is the ideology according to which every new fact involves this quality. It is by virtue of this conceptual differentiation that we must portray the progressive young man of contemporary Western society.

In fact, dazzled by any novelty-by its very novel condition-the young progressive is part of the socio-political landscape of our times. We can see him on Facebook spending a few minutes of his day ranting against the «multinationals», through his latest model MacBook bought on his last trip to Europe duly financed by Dad; At Change.org, signing petitions to protect the Bengal tiger and, at the same time, others to legalize the murder of the unborn human being that he indulgently calls «termination of pregnancy»; On Twitter condemning «patriarchal heterocapitalism» in 140 characters for the rape that a young woman suffered yesterday, in the hands of a rapist that justice (with lower case) released the day before yesterday by virtue of the guarantor ideology that the young progressive also defends in his next 140 Characters.

The young progressive is a product well designed by the educational institution and the mainstream media. He probably does not know it, but he is the necessary child of the historical crisis of classical Marxism that derived from the absorption of the working class by advanced capitalism. Having been left orphaned by her archetypal revolutionary subject, the left retreated over the youths who staged in the 1960s events of global significance such as the French May, the counterculture movements and the emergence of the New Left.

Of course: those who in those days were young, today are the adults who educated the young contemporary progressive. The problem, however, is that unlike his progressive ancestors, the progressive young man of today has ceased to be countercultural: he has become a recurrent and truly mainstream figure of an ideological space4 that exchanged guerrilla warfare for travel Of backpackers, also financed by mom and dad.

It should be pointed out in this connection that the contempt that the young progressive sees for the elders, their «alienating» values and hierarchies, is directly proportional to his use of the fruits of the «alienating» work that they develop. Something must be clear: there is no progressive young man without access to the credit card of Mom and Dad. This is always ready to be busted, preferably on multicultural trips capable of covering up the vortex of capitalist consumption (in which the progressive so much loves to dive) behind some starving human being in the underdeveloped world that will be frozen in a photograph of IPhone, Duly uploaded to social networks with some nothing new reflection that blames «savage capitalism» on the hunger of this poor man, who never knew any capitalism by the way.

For the young progressive, the only culture that should not be preserved is that of their own society. This is one of his favorite accusations: «ethnocentric!» He will point his finger at anyone who dares criticize cultures different from his own, raising a kind of epistemological protection that, while allowing us to scandalize about the fact that man Western preference for a woman without hair in the armpits to those who want to leave their hair and dye it blue or pink, closes the possibility of all criticism for example to cultures that practice ablation on women: that is, the mutilation of their clitoris. African and indigenous are, of course, chic cultures.

It does not matter that foreign culture produces backwardness and poverty. Progressivism, as we have said, has nothing to do with progress: it is hardly its ideological deformation. Nothing could be more clear to exemplify the case than the indigenous cultures: it does not matter that their cultural conditions prevent any hint of economic modernization; It is important to «preserve» them and ideologically promote their backwardness, as if they want to preserve some species in a zoo that sporadically visits to spend their free time looking at strange examples of the animal world. Is this not what the young progressive man does when he returns from his backpacking trips to his friends – with a smile from ear to ear, like someone who encounters something unknown yet fascinating – about » The cholas «that he saw in some ramshackle transport of the South American highlands?

The young progressive overestimates his role and his reality. He sees himself as an exemplar of the «new man,» but not as the «new man» who called for the construction of Che Guevara, rudely dedicated to hard labor for mere moral incentives, but rather as the «new man «By Herbert Marcuse, a man with supposedly superior» sensitivities «that today we translate into banal whining and university safe spaces: those special rooms with which he already counts in the United States to lock himself up when someone says something» offensive «.

It is understandable that this overestimation makes the young progressive a complete narcissist. He is convinced of being a possessor of a higher mind, «advanced», «own of the times that run.» For that reason, he describes as «retrograde» anyone who does not celebrate his trite slogans, as if history had a pre-established order in a necessary way: an assumption that within the framework of the philosophy of history has nothing new, worth clarifying. But the young progressive believes, at heart, to be a «free thinker»; A self-made type, oblivious to the «stupid traditions and beliefs» of the environment around him. The truth about him is that he is not much more than a poor serial devil, a tailor-made doll whose molds can easily be noticed in any Hollywood movie or any series of Netflix: its archetype is no longer the Marxist proletariat , But the protagonist of the film «Into the Wild».

A product that believes itself original, but that rebels in its praxis its serial production, the young progressive is not difficult to identify in his tastes and uses of language. «Social Sensitivity», «Redistribution of Wealth», «Original Peoples», «Gender Approach», «Popular», «People», are some of the overused concepts that form part of their affirmative language; «Wild capitalism,» «profit-seeking,» «neoliberalism,» «patriarchy,» «cistern,» «imperialism,» «heterocapitalism,» «white genocide,» «heterosexual white man,» are some of the components of his language condemnatory. Whenever you pronounce any of these signifiers, you feel part of those who are looking for «a better world,» of course.

What is interesting about this mass reproduction that is at the origin of our young progressive is that he hides his own dynamics relatively well behind a countercultural conviction that can no longer be sustained for much longer. In fact, the young progressive today is hegemonic: his rebellion today is conformism; His political struggle today is fun; His slogans today are pose; Its esthetics today is mainstream trend; His ideology today is an obligation; Their vocabulary today is redundancy; Its revolution today is a smokescreen that protects the establishment.

Some of this must have seen Johnny Rotten, legendary vocalist of Sex Pistols, when he recently said that anti-progressism is, in these days, the «new punk.»

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