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¿POR QUÉ EL COMUNISMO CREA MONSTRUOS?

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POR QUÉ EL COMUNISMO CREA MONSTRUOS
¿QUÉ VENENO INOCULA EL COMUNISMO? ¿CÚAL ES EL ANTÍDOTO?

Por Vaktar111

Comportamientos y personas de perfil psicopático y débiles mentales existen y han existido siempre y en todas las culturas e ideologías. Pero por encima de todas ellas, se encuentra el comunismo…… también denominado de otros muchos y variados formatos, ya que ven que no funciona, como por ejemplo, liberalismo, progresismo, socialismo, colectivismo buenista, igualdad entre ciudadanos, etc, etc………… Nada funciona porque todo es lo mismo. Quizá si lo llaman juegos reunidos geyper, la gente se anime a echarle un ojo por su lado lúdico.

Bueno, ahora ya en serio. Las matanzas masivas, los gulags, las ejecuciones sumarias, el autoritarismo proletario salvaje…… todo ello ejecutado por seguidores de esta ideología es algo espeluznante. La gran mayoría de grupos terroristas que hemos sufrido en occidente tienen en su base la ideología marxista-leninista-superclaifragilisticaespialidosa.

Y todo esto, después de comprobar una y otra vez, la ineficacia, absurdez y total falta de mejora de la vida de la gente, hace que uno se pregunte…¿ Qué crea tal falta de empatía, tal cabezonería a la hora de instalarse en una posición cerril e inútil. Y sobre todo, qué mecanismo existe para que no sean capaces los comunistas de aceptar derrotas electorales y recurrir alegremente a la violencia?

Bueno, estas son cuestiones interesantes para gente analítica como yo (Si, si, riamos todos juntos un rato, venga).

ESTUDIANDO LA MENTALIDAD COMUNISTA

Nadie nace siendo un dictador y asesino de masas, un agitador profesional violento como los movimientos autodenominados antifascistas. Así que ¿ Qué existe en la mente individual y colectiva para que algunos pretendan imponer un sistema de valores peligroso e inútil? Como estudioso de la historia de la humanidad (venga, otras risas…) vengo observando este fenómeno desde que tengo uso de razón………hace unos tres años aproximadamente. Y mi conclusión personal es clara y cristalina, el comunismo se vende de una manera especial que tocan los mecanismos psicológicos de los seres de neurona prensil, y que dañan de forma permanente su capacidad de analizar, criticar y pensar por sí mismos.

Por supuesto, soy consciente de que los comunistas son personas diferentes entre sí, y no todos ellos siguen la doctrina autoritaria y violenta de sus dictados, así como el vergonzoso comportamientos de los fundadores y dirigentes durante la historia, de la cual, parecen tener un filtro especial para mejorar los distintos raseros morales a usar dependiendo de la ocasión y olvidar a Stalin, Pol Pot, la china más rancia, Lenin, El asesino Guevara, Castro, etc.

Así es como el comunismo nazi comienza a esculpir las mentes de los jóvenes, a través de determinados mecanismos psicológicos como el adoctrinamiento, la repetición constante de mantras falsos y el ostracismo si el individuo piensa por sí mismo. Todo esto lleva pasando desde la revolución proletaria en su día, y define esta ideología como una sociedad tribal sin ninguna capacidad de desarrollo personal fuera de los dictados de su ideario fascista.

EL LAVADO DE CEREBRO COMO MÉTODO DE EDUCACIÓN

Lavar el cerebro a la gente para hacerlos creer cosas que van contra la propia naturaleza humana (tales como odiar a quien piensa diferente de forma feroz y matar si es así dictado por la nomenklatura) es tradicionalmente conseguido a través de dos mecanismos: repetición y dolor.

La aplicación de dolor psicológico rompe la resistencia de las personas a asimilar las ideas que sean y los mensajes más ridículos. Así se reforma a los disidentes políticos. Los ejércitos más despiadados lo usan para crear soldados sin civilizar, y las sectas religiosas lo emplean para fanatizar a sus miembros, exactamente igual que el comunismosocialismo…………………….blablablabla.

La ideología comunista simplemente carece del grado de entendimiento sobre el desarrollo humano que hay en idearios distintos y civilizados. Y por eso, el adoctrinamiento, la inoculación de miedo y el ostracismo hace que muchos jóvenes inexpertos crean que todos esos métodos son aceptables y meritorios.

La incontable repetición de mantras colectivistas y autoritarios en la universidad, el entorno de amigos, la familia y los medios de comunicación, hace muy difícil defenderse del adoctrinamiento, aun cuando el sujeto observe que todo eso va en contra de su propia naturaleza y su sentido común, aparte de los más básicos patrones de compasión y empatía.

Como se sabe en psicología desde hace mucho, cualquier cosa grabada a fuego en mentes jóvenes requiere de un enorme esfuerzo para tener la posibilidad de hacer entrar en razón al individuo. Este es el motivo por el cual los nazis de izquierdas en general, a pesar de la evidente naturaleza inhumana de esa ideología y su obvia incapacidad para equipar a sus seguidores de mecanismos de autocrítica y de sentido del humor más básico, tienen un convencimiento profundamente arraigado de que lo que piensan es lo correcto y lo demás es basura a quemar.

CUATRO FACTORES CAPACITADORES PSICOLÓGICOS

No sólo el adoctrinamiento salvaje es un lavado de cerebro completo. También hay que fijarse en cuatro características psicológicas que refuerzan ese comportamiento intolerante, violento y autoritario, y son:

RABIA, AUTO-CONFIANZA, RESPONSABILIDAD PARA CON UNO MISMO E INTOLERANCIA.

En lo referente a la rabia, la gente de sentido común y tolerantes de las sociedades occidentales suelen verlo como un síntoma de debilidad. Las explosiones incontroladas, las amenazas por redes sociales, la quema de coches en la calle, los ataques a la policía, etc. Son la forma más rápida y eficiente de perder reputación, y aunque esa gente muy enfadada puede ser temida en ocasiones, jamás son respetadas. En el entorno nazi-comunista, la rabia es aceptada, y ser capaz de intimidar a los demás se ve como un signo de fuerza interior y posición de estatus.

En las sociedades avanzadas occidentales, la capacidad de manejar la crítica y la aceptación de resultados electorales negativos, es visto como algo constructivo y con un solo gesto se le quita importancia si es que no tiene base, lo que expresa auto-confianza y autenticidad.

Como muchos habréis notado en los fascistas comunistas, estos no aceptan los reveses a su ideología de locos. Aquí, la crítica, no importa si razonable, se ve como un ataque al honor, y se espera que ese honor sea restaurado a costa de lo que sea para silenciar al oponente político. Los comunistas casi nunca intentan contrarrestar una crítica con argumentos lógicos, y en vez de eso se hacen los ofendidos e insultados, usando el insulto y la descalificación como intento de etiquetar al oponente y que este se asuste y calle. Las palabras racista, facha, xenófobo, etc. Son de uso común entre esta ralea, ante la falta de argumentos. Piensan que llamarme racista a mí me va a callar, pobriños. Como he dicho en ocasiones anteriores, la palabra racista merece una disculpa pública por parte de estos bichos virulentos por su mal uso, y otra hacia los pobres que realmente han sufrido discriminación por cuestiones de raza.

El tercer factor psicológico tiene que ver con la responsabilidad de asumir los hechos propios, lo que se denomina locus de control interno. Esto no significa otra cosa que tener la capacidad de gobernar sus vidas por factores internos propios, como la propia elección, punto de vista y recursos personales para manejar emociones y situaciones. Los izquierdosos crecen para experimentar, con los ojos en blanco, que sus vidas no dependen de ellos. Lo que los musulmanes llaman “insha´Allah” (la voluntad de dios, en este caso la voluntad de la colectividad progre).

Todo este autoritarismo deja muy poco espacio para la asunción de responsabilidades personales, de ahí la penosa mentalidad de victimismo e intento de asustar con el cuento del lobo cuando pierden elecciones, y siempre son los ganadores, sobre todo si son de otro espectro ideológico, los que deben ser castigados y reprendidos por hacer las cosas bien y ser elegidos. No es interesante y bonito??

Por último, el cuarto factor que hace a estas personas vulnerables al violento mensaje dictatorial del colectivismo tiene que ver con la tolerancia. Mientras que las personas abiertas y de pensamiento crítico definen a una buena persona como tolerante, los izquierdosos fascistas viven en la “certeza absoluta” de que lo que piensan ellos es lo único aceptable, y los demás deben seguir esos dictados. Piensan que son superiores, lo que lo llamo “supremacismo zurdo”. Usan la propaganda y el miedo para preparar a su rebaño para la batalla y la violencia. Matar a otra persona es más fácil si lo odias y no lo percibes como humano.

¡POR QUÉ SE CREAN MONSTRUOS?

El cóctel psicológico y cultural de rabia, baja autoestima, victimismo y deseo de ser ciegamente guiados por gente autoritaria, más la agresiva y discriminatoria visión de los izquierdistas de la realidad, todo ello forzado por el adoctrinamiento y el miedo al ostracismo, promueven la violencia y el odio contra los que profesan otras opiniones políticas, y es la razón por la cual el comunismo crea monstruos descabezados.

EL PROBLEMA DE ESA IDEOLOGÍA DE LOCOS

El dilema con el comunismo es que hay tantos factores psicológicos deshumanizadores empujando a los “creyentes” hacia una actitud violenta hacia sus contrarios de pensamiento que un choque violento (al menos desde el punto de vista psicológico) es inevitable. Con tanta presión grupal y emociones negativas dentro de esa secta, todos apuntando al resto, estamos a las puertas de la tormenta perfecta, y no veo posibilidades de evitarlo.

Para cambiar hay que querer, y no veo esa intención en los robots comunistas.

Demasiada gente subestima el poder de la psicología de masas dentro de la política y la cultura. Como hemos visto hasta ahora, todas las concesiones hechas, el trato de igual a igual y el compartir espacio político dentro de la sociedad por parte de los políticamente correctos dirigentes y la gente normal, les importan un carajo a estos pollos descabezados de la hoz y el martillo, y estimo que no seremos capaces de evitar ese agresivo movimiento contra la cultura occidental, a no ser que………………..

Sólo, aparte de la gran alternativa, podremos ganar esta batalla no retrocediendo un centímetro, aferrándonos a los valores realmente democráticos y liberales de convivencia, y quizá ganar la batalla de las ideas.

La gran pregunta es: CUANTA DIGINIDAD, DERECHOS CIVILES, SANGRE, DINERO Y LAGRIMAS NOS COSTARÁ.

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Ultras y requeteultras, por Gádor Joya

He pensado que voy a diseñar unos carteles para poner en vuestras puertas que pongan “Cuidado con el ultra”. Eso sí, lo que ya no os puedo prometer es que vais a tener a la Guardia Civil en la puerta porque no sois moderados, ni llamáis a la violencia hablando bajito, como Pablo.

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Manifestantes de izquierda acampan en la plaza del Carmen de Granada enprotesta por el resultado electoral de Vox en las elecciones andaluzas de 2018 /EFE

Por Gádor Joya

Sois unos ultras. Mirad que os lo tengo dicho, pero nada, vosotros a lo vuestro, a ultrear como locos. Y luego pasa lo que pasa. Que llegan los moderados, los tolerantes, y se enfadan con vosotros, ¡normal!

No les queda otro remedio que salir a las calles a quemar cosas y a amenazar con despedazaros, con mataros y todas esas cosas que tanto les gusta a la gente pacífica y comedida que no os tolera. Bueno, también están los de guante blanco que se sientan detrás de una mesa en los matinales de las televisiones, ideales y bien peinadas ellas y estudiadamente desenfadados ellos, todos a una gritando, a su manera, contra vosotros, los ultras. Pero nada, seguís “erre que erre”.

Parece que no os habéis dado cuenta de que en España todo lo que suponga ser coherente con algún que otro principio es un acto de desfachatez ultra y fascista que la pseudoprogresía no está dispuesta a tolerar; y estáis todo el día provocando con que si hay que defender la igualdad y la dignidad del ser humano desde su concepción; que si hay que procurar que los pobres que vienen de fuera lleven aquí una vida mejor y no sean engañados y manipulados en origen y en destino; que si hay que ahorrar en administraciones y centralizar competencias; que si hay que tratar por igual al hombre y a la mujer y luchar contra cualquier tipo de violencia; que si hay que dar libertad a la gente para que profese su religión; que si hay que dejar a los padres que eduquen a sus hijos…

En fin, todas esas barbaridades que defendéis. Y si además os mantenéis en firmes defendiéndolo sin claudicar y sin dejaros chantajear por los sedientos de dinero y poder, todavía peor.

Así que nada, pedazo de ultras, es imposible que hagáis esto por convicción, por coherencia, por principios. Seguro que tenéis a gente rica, hetero y blanca financiándoos, seguro que sois de alguna secta rara de estas que está forrada y os estáis llevando la pasta por ahí, y luego os iréis con los vuestros a disfrutar mientras los progrecillos rabiosos se quedan aquí levantando España todos los días, subiendo la persiana del local o con su furgoneta de comercio en comercio.

Si veis que están acampando todo el día por las plazas o quemando contenedores en la calle no penséis que son malos chicos y no curran, es que tienen tiempo para todo, ellos sí que tienen principios de verdad.

He pensado que voy a diseñar unos carteles para poner en vuestras puertas que pongan “Cuidado con el ultra”, para que así la gente de bien, la que gusta de darle a todo y a todos para no mojarse con nada tengan cuidado cuando pasen cerca de vosotros. Así no se acercarán a vosotros y al menos os dejarán vivir en paz.

Eso sí, lo que ya no os puedo prometer es que vais a tener a la Guardia Civil en la puerta porque no sois moderados, ni llamáis a la violencia hablando bajito, como Pablo. Aunque ahora que Pedro Sánchez los va a echar de Navarra, puede que haya algunos de ellos que quieran sumarse a vosotros para seguir defendiendo la unidad de España, las tradiciones, los valores y esas cosas tan casposas que defendéis los ultras. Pero mientras sí y mientras no, vosotros a lo vuestro, con esa sonrisita de bobos como si no pasara nada, mirando para otro lado y sin dejar vuestra causa. Y luego queréis que no os peguen…..Si es que no tenéis remedio.

#PodemosBasura #PodemosChusma

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El orgasmo no es un complot de Occidente»: Islam y sexo, una relación de amor y odio

En las sociedades musulmanas, la aproximación al sexo es cada vez más problemática a medida que los islamistas y ultraconservadores ganan peso. ¿Su solución? Una represión aún mayor

MUSULMANAS EN BERLIN
Dos chicas con velo pasan ante el cartel de un ‘sex shop’ en Berlín, en julio de 2017. (Reuters)

«El orgasmo no es un complot de Occidente». Lo clama el escritor argelino Kamel Daoud, harto ya de una oleada de tabúes que se van apoderando del mundo musulmán: cada día se exige más a las mujeres que sean decentes, púdicas, religiosas, vírgenes… pero también cada día aumenta el acoso sexual en la calle. A las que parece que no lo son, primero, y luego, a todas.

La dicotomía se presenta entre la mujer virtuosa y virgen, que no plantea una amenaza al patriarcado, frente a una ‘occidentalizada’, es decir sexualmente permisiva, que supone una depravación moral. Todo es cuestión de un pudor regulado por las ‘fetuas’ (dictámenes religiosos) de imames y telepredicadores, fundamentalistas de un nuevo islam que ha demonizado el sexo y ha convertido el cuerpo de la mujer en su gran obsesión. Algo que hay que cubrir con un velo y tener bajo control estricto.

El jeque marroquí Abdelbari Zemzemi es el rey de las fatuas sexuales. Ha dado su bendición a las mujeres para que usen “una zanahoria o una botella” para masturbarse y a los hombres para que se compren una muñeca hinchable como pareja. Cualquier cosa está bien “para no caer en el pecado”, es decir, tener relaciones sexuales fuera del matrimonio. Eso nunca.

Los permisos de Zemzemi solo se aplican –dice– a las personas “que lo necesitan” y especialmente a las que están teniendo“impedimentos” para unirse en el santo matrimonio. Para los demás, “amén” a todo experimento, siempre cuando sea entre cónyuges. En un dictamen anterior, Zemzemi consideró que el sexo de un marido con su difunta esposa, recién fallecida, es “totalmente legítimo” porque ella, su mujer, “le pertenece antes y después de la muerte”.

A falta de leyes, la sociedad se encarga de establecer las reglas: un hombre y una mujer no pueden pasar la noche juntos en un hotel egipcio ni marroquí a falta de un certificado de matrimonio. Puede que sin este papel, incluso un paseo romántico por la costa de Tánger, cogidos de la mano, acabe en comisaría. Darse un beso en público es ya una falta de respeto, con anillo o sin él.

Proteger el honor de la familia por encima de todo, ser chica de bien, y actuar de acuerdo a lo preestablecido es el máximo deber ciudadano de cada fémina. De ahí que violar a una mujer no se considera tanto una agresión contra la libertad de ella sino como un delito contra la moral pública; un delito en el que ella tendrá parte si – a ojos de la sociedad – hizo algo para que el hombre se sintiese “impulsado” a violarla. Por ejemplo andar sola de noche o llevar una falda corta. El delito no es la agresión, es el sexo. Por eso también está penado en casi todos los países musulmanes el sexo libremente consentido entre adultos (el artículo 490 del Código Penal marroquí prevé hasta un año de prisión para ello, aunque raramente se aplica).

La sexualidad femenina como amenaza

“A mí se me ha perforado la mente con que el sexo antes del matrimonio es malo y que mi virginidad es lo más importante”, reconoce Mariam, de 24 años. “La mayoría de las mujeres árabes con las que he tenido relaciones solo mantienen sexo anal para no romper su himen, e incluso así, después tienen muchos remordimientos”, explica Karim, de 27 años. “Aunque es cuestión de vergüenza y timidez, de tabú, también tiene mucho de ignorancia. Todos sabemos cómo se tienen hijos, pero nadie habla del sexo porque les da vergüenza. Hablar de disfrutarlo es ya algo inimaginable”.

La obsesión por regular y controlar cada detalle de las relaciones individuales en las sociedades musulmanas, espoleada por la oleada de fundamentalismo religioso que vive la región desde hace un par de décadas, ha convertido la cuestión del sexo en un tabú social cada día más severo. La propia idea de una “sociedad musulmana”, tal y como la define el fundamentalismo islámico, es precisamente la de una sociedad en la que no existe la “depravación moral de Occidente”, es decir la posibilidad del sexo libremente compartido y disfrutado entre adultos. En la sociedad islámica, tal y como la intentan fijar los jeques del fundamentalismo, el honor de un hombre reside en el control del cuerpo de todas las mujeres de su familia: su esposa, sus hijas, su hermana, su madre. La sexualidad de ellas es una amenaza para el orden social, una fuente de inmoralidad: no tienen capacidad de controlarse a sí mismas y necesitan de un hombre que proteja su virtud y su pureza.

“Sé un hombre: tapa a tus mujeres”. Este fue el lema de una campaña que hizo furor en las redes sociales en Marruecos el pasado verano. No era una idea nueva: copiaba una iniciativa lanzada en Argelia en 2015. El mensaje cargaba a los hombres de la responsabilidad de garantizar que “sus” mujeres no fueran en bikini a la playa ni llevaran ropa corta o ajustada en verano. La respuesta no tardó: la activista marroquí Betty Lachgar –ya experimentada en lanzar campañas por la libertad sexual, por la derogación de la ley que criminaliza las relaciones sexuales entre adultos no casados, la despenalización del aborto y la legalización de la homosexualidad– y la rifeña Zoubida Maallem Boughaba difundieron el lema “Sé una mujer libre”.

“Nuestras abuelas no llevaban velo”

Zoubida Maallem y otra activista, la melillense Mimunt Hamido Yahia, coordinadora del blog No Nos Taparán, lamentan que estas campañas contra la “desnudez” -estar en bikini cuenta como “estar desnuda”- estén “colonizando” el norte de África, donde hasta hace una generación no hubo tanto sentido del pudor. “Nuestras madres no llevaban hiyab, y nuestras abuelas menos”, defiende Hamido. Distingue entre el típico pañuelo campesino, que se ha llevado en todas las sociedades rurales del Mediterráneo, y el hiyab moderno, que se asocia a una idea de castidad y pureza, de ocultamiento del cabello de la mujer por su supuesto atractivo sexual y que incluso ha llegado ya hasta a las pasarelas de moda de marcas como Dolce & Gabbana. “En las fotos de mi abuela se le ven las trenzas bajo la pañoleta”, asevera.

La idea de ocultación de la mujer como pecaminoso objeto de deseo subyace en la teología islámica, pero solo se hizo presente a nivel público en las sociedades musulmanas en los últimos 30 años. El terreno comenzó a gestarse en los años setenta, cuando el islam político comenzó su andadura, pero se hizo visible por primera vez desde las tribunas del poder con la Revolución iraní en 1979. Luego llegó el ascenso de los talibanes en Afganistán, la guerra civil –perdida militarmente, pero ganada en el terreno social– de los islamistas en Argelia en los años 90 y, ya después de la Primavera Árabe, el auge de los Hermanos Musulmanes en Egipto o del partido Ennahda en Túnez.

La globalización de estos movimientos, que se declaran salvadores de un mundo laico, ha venido acompañado de un protagonismo cada vez mayor de los predicadores que se inspiran en Arabia Saudí y Qatar, dos países dominados por la escuela wahabí, un movimiento ultraortodoxo nacido en el siglo XVIII, y considerado secta casi hereje hasta el siglo XX. Ahora está en vías de convertirse en la única versión conocida del islam, sobre todo en Europa, donde los colectivos de musulmanes inmigrantes, a menudo de segunda o incluso tercera generación, desconocen totalmente la fe de sus abuelas y se alimentan únicamente de las fetuas que hallan en los foros de internet, impregnadas de un fundamentalismo exacerbado no tan lejos de la ideología del Daesh.

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Un grupo de egipcias protesta contra el acoso sexual en el centro de El Cairo (Reuters)

El sexo fuera del matrimonio, el gran tabú

Esta relación de amor-odio que mantiene el islam con el sexo es bastante reciente. Durante los siglos de esplendor de la civilización arábiga, hasta aproximadamente el XVII, abundaba no solo la poesía erótica –tanto heterosexual como homosexual– sino también los tratados de sexología e incluso los manuales para ligar. El flirteo se consideraba una de las bellas artes, de Córdoba a Bagdad, y no consta que tener éxito se castigara con la lapidación. “Tenemos la suerte de que la religión musulmana, a diferencia de la católica o la judía, considera que la relación sexual debe dar placer, no sólo servir a la procreación”, subraya la feminista marroquí Aïcha Zaïmi Sakhri, que a finales de los años 90 lanzó la revista ‘Femmes du Maroc’.

Entre consejos de belleza, moda y reportajes críticos con el patriarcado se escondía en cada número una doble página negra con información sexual: anatomía del clítoris, consejos de cómo llegar al orgasmo, masturbación. “Claro que es audaz, dirán dios mío, de qué hablan… pero no está prohibido. Lo que no podemos hacer es hablar del sexo fuera del matrimonio. De este tema hablamos sólo entre líneas. Porque estas relaciones están prohibidas por la ley”, reconocía Sakhri. Pero el placer en sí no está demonizado por los teólogos.

Similar iniciativa lanzó, una década más tarde, la artista Joumana Haddad en Líbano, con la revista Jasad (Cuerpo). Pero en los países entre Casablanca y Beirut, poco material hay para ellas y ellos para informarse. En Egipto funciona desde hace pocos años la plataforma digital Ma3looma (“Un dato”), fundada para combatir la enorme ignorancia de la juventud en materia sexual. Lo más atractivo es su servicio de preguntas y respuestas, siempre anónimas. Las dudas expresadas muestran el nivel de educación sexual: “No, usted no se puede quedar embarazada con un beso”. “No, tampoco por lavar su ropa interior junto a la de un hombre”, advierte, en respuesta a las cientos de preguntas que recibe cada más.

El tabú sexual en Egipto es tan amplio que –a diferencia de lo que ocurre en Marruecos– una entrevista a un sexólogo en televisión se puede convertir en escándalo nacional. “Estos temas son para hablarlos en la pareja y en la habitación”, insistió el muy popular presentador Tamer Amin. El escritor egipcio Ahmed Naji fue condenado a dos años de prisión por “violar la moral pública” con uno de los capítulos de su novela. El demandante, un lector de su libro, le acusó de provocarle “taquicardias y una bajada de tensión arterial”. Por lo mismo, la educación sexual no existe ni en las escuelas ni en las conversaciones entre padres, amigos o incluso hermanos. Porque el saber lleva al querer, creen. Hablar sobre el sexo hará que los jóvenes intenten tener relaciones sexuales sin esperar a la boda.

El problema es que el sustituto de la educación sexual, la pornografía en internet, crea una concepción distorsionada de las relaciones entre hombres y mujeres, un mundo donde no hace falta el consentimiento ni el respeto. Y las consecuencias están a la vista: el auge del acoso sexual callejero. Un acoso verbal, que a menudo deriva en frotamientos. Sus autores se justifican con la imposibilidad de “aliviar” sus pulsiones sexuales de otra manera. Al no poder establecer un diálogo normal con una chica -a ellas les dicen que no hablen con chicos extraños-, el cuerpo femenino se convierte en un mero objeto.

Y ese objeto del deseo sigue ahí, aun bajo todas las capas de tela. Cuando Rania Fahmi, de 20 años y de una zona rural de Egipto, sale a la calle, lo hace vestida de negro y de largo, sin nada que marque una curva, con el pelo cubierto… pero parece que la simple presencia de una mujer en un callejón basta para despertar la bestia masculina. Rania se ha visto obligada a arrear varios golpes con el bolso al hombre que la acosaba, haciéndose viral en las redes sociales y llevando a su agresor a prisión.

¿De quién es la culpa si destapas la carne?

La gravedad de la situación obligó a reaccionar el pasado septiembre a la Universidad Al Azhar, una de las mayores autoridades religiosas del islam, feudo del conservadurismo. «Algunos tratan de hacer de la ropa de una mujer o de su comportamiento un pretexto para justificar el terrible crimen del acosador, como si la mujer fuera responsable de tal pecado», declaró esta institución. Pero la fetua tuvo poco impacto entre la oleada de mensajes que cada día llegan desde telepredicadores y páginas web religiosas, y que coinciden todas en que la mujer es la responsable de evitar el acoso, no dando oportunidad. El jeque australiano Taj Aldin al-Hilali, oriundo de Egipto, lanzó su famosa parábola del gato y la carne para explicar el acoso. Si se deja una carne en la mesa sin tapar, y el gato se la come, ¿de quién es la culpa? Del gato no: solo sigue su instinto. Lo que hay que tapar es la carne, concluyó el predicador.

El símil resume a la perfección la teología islámica respecto al cuerpo de la mujer: constituye motivo de ‘fitna’, es decir cizaña, enfrentamiento, incitación a la rebeldía. El hombre –sostiene esta escuela– es un animal rapaz por naturaleza; si se quiere evitar que se abalance sobre una mujer en la calle y así perturba el orden social, hay que evitar que tenga oportunidad para ello. Hay que evitar que haya mujeres en la calle o, si las hay, al menos hay que taparlas para que no se vea incitado a asaltarlas.

Este es, precisamente, el razonamiento teológico que fundamenta el uso del velo islamista, conocido como hiyab. O su versión más estricta, el niqab o burka, que cubre toda la cara. Por eso, argumenta Mimunt Hamido, defender el velo en España como signo de “multiculturalidad” o “respeto a costumbres ajenas” es desconocer totalmente el significado que conlleva y que es “una separación sexista de la sociedades entre agresores por naturaleza y agredidas culpables”. “El velo no es una prenda más: es un símbolo que clasifica las mujeres en decentes e indecentes”, denuncia. En esta línea, un abogado egipcio, Nabil al Wahsh, ha afirmado incluso en la televisión que violar a las mujeres con pantalones vaqueros ajustados es un «deber nacional» y acosarlas es “una obligación patriótica”. Porque, dijo, nadie quiere ver a una mujer atrayendo la atención de los hombres.

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Una mujer en la piscina del Wome Deluxe Hotel, un resort ‘halal’ en Alanya, Turquía. (Reuters)

Otro famoso símil para convencer a las chicas de que elegir el hiyab es la única manera de ser una mujer decente es el de la piruleta: “Si te ofrecen dos caramelos, uno con su envoltorio y el otro ya abierto y rodeado de moscas ¿cuál elegirías?” Las “moscas”, en esta versión, son los chicos que siguen a una mujer en la calle para gritarle obscenidades. Pero sufrir este acoso no es culpa de las moscas: es culpa de quien no lleva el envoltorio.

Socialmente. Legalmente no, o ya no. El pasado septiembre, el Gobierno marroquí anunció por fin una nueva ley, largamente reclamada por los movimientos feministas, para erradicar la violencia contra las mujeres. No solo tipifica por primera vez como delito forzar a alguien a casarse contra su voluntad, sino también penaliza con seis meses de cárcel y multa el acoso sexual. Queda por ver si se aplicará.

La experiencia de Egipto no deja mucho lugar al optimismo: también allí se castiga el acoso con seis meses de prisión y multa desde una reforma legal de 2014. Pero cuando la activista Amal Fathy publicó este año un video en las redes sociales en el que relataba cómo había sido acosada sexualmentecuando hacía gestiones en un banco y denunciaba que el Gobierno no está haciendo lo suficiente para proteger a las mujeres contra esta lacra, el arma legal se convirtió en bumerán. El video llegó a la prensa internacional y la policía no tardó en ir a su casa y arrestarla. A finales de septiembre pasado, un tribunal la sentenció a dos años de cárcel y una multa de 490 euros por “difundir noticias falsas” y manchar la imagen del país.

El himen a toda costa

Atrapados entre sus impulsos sexuales y la responsabilidad de vigilar sobre la decencia de “sus” mujeres –un concepto que para muchos no incluye solo las de su familia, sino todas las de su país o incluso cualquier musulmana en el mundo– , muchos jóvenes han descubierto una válvula: las otras. Las que no son musulmanas. Las ‘occidentales’. Ellas no necesitan ser decentes: nacen putas, más o menos. Ligar con una europea es la solución perfecta para un chico musulmán que no tiene medios para casarse, pero se horroriza ante la idea de manchar el honor de la que podría ser su futura esposa.

Es la vía de escape de Tareq (nombre ficticio) , un egipcio de 25 años para el que “no hay otra solución más allá del matrimonio” para poder tener relaciones sexuales con una mujer. Reconoce que es “una necesidad humana digan lo que digan los religiosos” e ironiza que está “harto del porno”. “Quiero tocar a un cuerpo humano sin pagar por ello”, suspira, mientras toma una cerveza en un bar de Ámsterdam. El Barrio Rojo es su atracción favorita: “¿Y qué quieres que haga? ¿Violar a las chicas en la calle? Aquí al menos dan a la gente esta salida, allí nos ahogamos con lo que hay”. El próximo verano celebrará su boda por todo lo alto con una chica cinco años más joven y a la que apenas conoce. Ambos residen en El Cairo. Le quedan pocos meses pero “son una eternidad”. No tiene remordimientos por lo que pueda pensar su prometida. Es un matrimonio arreglado con “una chica decente y con estudios”, cuenta con orgullo.

Ella no tiene esta vía de escape mientras se prepara para la misma boda. Será el día en el que perderá la virginidad, ese símbolo de dignidad que le garantiza un matrimonio. Un símbolo que no ha perdido vigor desde los días de la tradición en los que garantizaba el honor público de la familia. Hace una generación –lo cuenta la socióloga marroquí Soumaya Naamane Guessous en su tesis “Más allá del pudor”, una investigación sobre las costumbres sexuales de las marroquíes, realizada en los años 80 y bestseller en todas las librerías marroquíes hasta hoy, con una decena larga de reediciones– no faltaban madres que daban a sus hijas el consejo de ‘enrollarse’ con sus novietes todo lo que quisieran… siempre y cuando preservaran el himen. Eso no.

Hoy, la obsesión llega más lejos. Hay casos en los que una pareja de novios,tras una etapa de encuentros sexuales, decide casarse… y que por mutuo acuerdo deciden que la chica acuda a una clínica para recomponerse el himen y ser virgen de nuevo para su ahora futuro esposo. Porque ¿cómo se va a casar él con una chica que no haya sabido preservarse para el día de la boda?

En el Magreb, la floreciente industria de la recomposición del himen se denuncia a veces como un negocio que se aprovecha de los tabúes y, como no, los refuerza. Pero en otras longitudes puede ser un salvavidas. En los países árabes al este de Egipto, y hasta el sureste de Turquía, persiste la terrible costumbre de los asesinatos de honor: si el vecindario sospecha que una chica podría haber perdido la virginidad, o que actúa como si pudiera estar dispuesta a perderla, sobre la familia recae la obligación de matarla. Una tradición tan fuerte que varios países prácticamente la permiten por ley: en Jordania, el castigo para el asesino no suele sobrepasar los seis meses.

Cuando se propuso, en 2003, reformar la ley para abolir la atenuante del ‘honor’ vulnerado, los diputados de los Hermanos Musulmanes votaron en contra. Ante la pregunta de cómo podían proteger con su voto una tradición que no viene en el Corán ni es compatible con la norma islámica de que nadie debe ser ejecutado sin juicio público y sentencia de un juez, la respuesta era fácil: no, matar no es islámico, aducían, pero sirve para evitar que a las chicas se les ocurra cometer un pecado.

La incontenible infantilización de Occidente

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La adolescencia se extiende hoy hasta edades muy avanzadas, generando una sociedad inmadura, unos sujetos que exigen cada vez más de la vida pero entienden cada vez menos el mundo que los rodea

Por Juan M. Blanco en Disidentia

Desde hace años, sociólogos, antropólogos o psicólogos vienen advirtiendo sobre la infantilización de la sociedad postindustrial. La media de edad aumenta incesantemente, la población envejece, pero los rasgos adolescentes permanecen en una porción significativa de sujetos adultos. La juventud se ha convertido en icono de culto, objeto de incesante alabanza, de veneración. Lo grave no es que la gente intente aparentar juventud física, recurra en exceso a la cirugía estética o a los implantes capilares. Es más preocupante que un creciente porcentaje de adultos se afane en el cultivo consciente de su propia inmadurez. Hoy día no son los jóvenes quienes imitan la conducta de los adultos… sino al revés. La experiencia, el conocimiento que proporciona la edad no es ya virtud sino rémora, un lastre del que desprenderse a toda costa. It’s so hard to get old without a cause. Youth is like diamonds in the sun, and diamonds are forever.

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Marcel Danesi, profesor de antropología y autor del libro “Forever Young”, describe este síndrome colectivo: la adolescencia se extiende hoy hasta edades muy avanzadas, generando una sociedad inmadura, unos sujetos que exigen cada vez más de la vida pero entienden cada vez menos el mundo que los rodea. La opinión pública tiende a considerar la inmadurez deseable, incluso normal para un adulto. Como resultado, cunde una sensación de inutilidad, de profunda distorsión: quienes toman las decisiones cruciales suelen ser individuos con valores adolescentes. Va desapareciendo la cultura del pensamiento, de la reflexión, del entendimiento y es sustituida por el impulso, la búsqueda de la satisfacción instantánea. La infantilización se impone.

El discurso político se simplifica, dogmatiza, se agota en sí mismo, se limita a meras consignas, sencillas estampas. Pierde la complejidad que correspondería a un electorado adulto. En concordancia con la visión adolescente del mundo, no se exige en los líderes políticos ideas, capacidad de elaboración, sino belleza, atractivo, tópicos, divertidas frases, una imagen que conecte con un electorado envejecido en edad pero muy rejuvenecido en mentalidad.

Infantilización: los derechos, o privilegios, imperan sobre los denostados deberes

Los nuevos tiempos son testigos de la preponderancia de los rasgos infantiles sobre los maduros. La impulsividad, los instintos, dominan a la reflexión; el placer a corto plazo a la búsqueda del horizonte. Los derechos, o privilegios, imperan sobre los denostados deberes, esas pesadas obligaciones de un adulto. La inclinación a la protesta, al pataleo, domina a la auto superación. Y la imagen se antepone al mérito y el esfuerzo.

Los medios de comunicación actúan en consecuencia: incluso la prensa más seria promociona el cotilleo más obsceno, el chascarrillo, el escándalo, esas noticias que hacen las delicias del público con mentalidad adolescente. Resulta preocupante la fuerte deriva de la prensa hacia el puro entretenimiento, la mera diversión, en detrimento de la información y análisis rigurosos. La preponderancia de ubres y glúteos sobre la opinión razonada.

El creciente infantilismo fomenta la difusión de miedos, esos temores inventados o exagerados que generan los reflejos distorsionados de la calle en la oscuridad de la habitación. Surge una “sociedad del pánico, tremendamente conservadora, que en el cambio ve peligros, no oportunidades. Una colectividad asustadiza, víctima fácil del terrorismo internacional. Jamás fue el mundo tan seguro como en el presente; pero nunca el ciudadano medio vivió tan aterrado. Ni el intelectual tan temeroso de escribir lo que ocurre.

Vivimos en una sociedad bastante cobarde, insegura, que se asusta de su sombra, de lo que come o respira, que siente pánico ante noticias que, por definición, no son más que excepciones. Prueba de ello es la creciente atracción por el milenarismo: igual que en la Edad Media, los predicadores del Apocalipsis ejercen una singular fascinación, aunque sólo pretendan llenarse los bolsillos.

El populismo, culminación de la infantilización

Muchos olvidan que la madurez consiste básicamente en la adquisición de juicio para distinguir el bien del mal, la formación de los propios principios y, sobre todo, la disposición a aceptar responsabilidades. Y que los dirigentes han contribuido con todas sus fuerzas a diluir o difuminar la responsabilidad individual. A sumir al ciudadano poco avisado en una adolescencia permanente. El Estado paternalista aseguró al súbdito que resolvería hasta la más mínima de sus dificultades a cambio de renunciar al pensamiento crítico, de delegar en los dirigentes todas las decisiones. Fue la promesa de una interminable infancia despreocupada y feliz.

La mentalidad infantil encaja muy bien en la sociedad compuesta por grupos de intereses, que tan magistralmente describió Mancur Olson. Unas facciones que actúan como pandillas de adolescentes en entornos donde escasea la responsabilidad, donde el grito, la pataleta, el alboroto, son vías mucho más eficaces para conseguir ventajas que el mérito y el esfuerzo. Un marco donde predomina quien más vocifera, “reivindica”, apabulla. O el que tiene más amigos, mejores contactos e influencias. Raramente quién aporta razones más profundas.

El populismo constituye la fase final, el perfeccionamiento del proceso de infantilización, la cosecha definitiva de esas semillas sembradas concienzudamente por los dirigentes del Mundo Occidental. Nada tan significativo como el discurso arbitrista, empachado de “lo público”, proclive al reparto de prebendas, tendente a eliminar los restos de responsabilidad individual. Líderes adolescentes y caprichosos para una sociedad infantil, anestesiada, entretenida con los juguetes que los de arriba dejan caer a voluntad.

La verdad sobre el Islam (The truth about Islam)

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Globalización. Multiculturalismo. ¿Qué aporta el Islam a nuestra sociedad? ¿Sobre qué nos están mintiendo? Aquí, la verdad sobre el Islam.

La inmigración ilegal es un problema para Europa. Hace años que refugiados de Marruecos, Siria, Irak, Irán…empezaron a llegar a nuestras costas. El año 2016 fue uno en el que más refugiados consiguieron alcanzar las costas Europeas. Muchos con algo en común: El Islam. ¿Es compatible el Islam con Europa? ¿Qué es el Islam? ¿Son pacifistas? ¿Qué es lo que está cambiando? ¿Está tan lejos la islamización? ¿O queda a la vuelta de la esquina?

¿Cómo es el Islam en Oriente Medio?

Primero, ante todo, hay que dejar claro qué es el Islam exactamente. En los colegios nos dicen que es una religión pacifista y hasta casi igual que la nuestra. Pero, ¿es cierto?

El Islam es una religión que le teme a las libertades, es opresiva y violenta. Lo podemos apreciar con el burka o el velo, que inferioriza y victimiza a la mujer. Las mujeres solo pueden salir de su casa con el consentimiento de su marido, las niñas se pueden casar con hombres adultos musulmanes, está permitido golpearlas y si desobedecen al marido, pueden recibir severos castigos. El Islam no contempla la transexualidad ni la homosexualidad y mucho menos las diferencias ideologías. El Islam es totalitario.

En países como Arabia Saudí, Yemen, Irak o Irán, el sistema jurídico se basa en la ley islámica, la ley Sharia. Esta ley está controlado por la así llamada policía religiosa que arresta a todo aquel que lea la biblia, a todo aquel que coma cerdo, a toda aquella que no vaya cubierta…

Recomiendo éste video:

Llegan a Europa

Para subirse a una embarcación y cruzar el Mediterráneo con destino a Europa tienen que pagarle a las mafias que dirigen las lanchas. Una vez que pagan, se suben a las pateras y llegan a Europa, -corriendo el riesgo de morir ahogados en la travesía-, son “rescatados”, -“rescatados” porque muchas veces las mafias llaman a salvamento marítimo y es éste el que acude a sus costas-, y atendidos.

Reciben dinero, salud gratuita, colegio gratuito, clases gratuitas, alojamiento gratuito y todo esto sin saber quiénes son porque vienen sin documentación y muchas veces no hablan nuestro idioma.

El Islam en Europa

Occidente está construido sobre las bases religiosas judio-cristianas. Nuestra cultura se basa en las libertades, en los derechos, los deberes y en la democracia. Hemos construido la mejor cultura posible que garantiza el bienestar para todos. Entonces llega la multiculturización, lo cual no es malo, porque culturas y religiones distintas enriquecen las naciones (miren Estados Unidos); pero hay que saber decir que no es lo mismo convivir con un latino o un estadounidense, que con un musulmán. Todo se basa en vive y deja vivir.

No me importa que mi vecino rece cinco veces al día en dirección a la Meca o tres veces al día en dirección a Jerusalem, pero sí que me importa que no salude a las mujeres que no van tapadas, que falte al respeto a transexuales o a personas que crean en otra religión.

Lo que hay que tener claro es que en Europa somos y hemos sido muy, muy, muy solidarios con los refugiados. Pero no hay que olvidar que Europa es nuestra y que nosotros decidimos quién entra y quién no. Nosotros, basándonos en muchos aspectos, podemos cerrar o abrir nuestras fronteras. Estamos en nuestro pleno derecho a decir que todos aquellos que crean y defiendan la Sharia NO pueden pisar Europa, que todos aquellos radicales, -que se estima que son entre un 15% y un 25% de la población musulmana-, tampoco, igual que todos aquellos con vínculos terroristas…

Y también hay que saber decir basta. Los líderes Europeos deben saber decir NO a la inmigración ilegal cuando se dan cuenta que en Europa ya no caben más. Somos solidarios, pero no todos caben en nuestra casa y oiga, eso hay que saber decirlo con claridad. Es inmoral dejar que miles de personas corran el riego de morir para llegar a Europa cuando aquí no van a ser tratados con dignidad, cuando van a ser deportados o cuando van a acabar en la calle, -que es lo que está pasando-.

Los Europeos hemos sido bastante solidarios  pero debemos asumir que no hay sitio para todos. Los centros de menores están llenos, los hospitales, las calles… La tasa de violación se ha multiplicado, la de asesinatos y robos, terrorismo… ¡Oiga! ¡¿No ven lo que ha pasado en Suecia, en Inglaterra o en Alemania?! ¡Incluso en Francia!

Las mujeres no pueden caminar seguras por la calle, las cárceles se han convertido en células terroristas, los musulmanes ocupando las callen se ha vuelto algo habitual… ¡Hay hasta ciudades controladas por la ley Sharia!

Debemos pedir a los políticos que se dejen de buenismo y que intervengan YA. Hay que desmantelar las células terroristas, cerrar las mezquitas que inculquen la yihad, expulsar a los violadores o los que defiendan la Sharia, decir alto y claro ¡BASTA! Porque estamos llenos. Porque no saben todos. Porque no estamos obligados a acoger a todos en nuestra casa. Porque nosotros decidimos.

Y hay que hacerlo YA.

FUENTE: EL ENFURECIDO

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POR QUÉ EL ESTADO DE BIENESTAR DESTRUYE A LAS PERSONAS

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LA SITUACIÓN DE REINO UNIDO DEBERÍA CONSTITUIR UN TERRIBLE AVISO PARA EL RESTO DE EUROPA. Y NO HABLAMOS DEL ‘BREXIT’, SINO DE LA DEVASTACIÓN SOCIAL QUE PUEDE PROVOCAR LA COMBINACIÓN DEL ESTADO DE BIENESTAR Y CIERTO TIPO DE CULTURA O FILOSOFÍA VITAL. COMPARADO CON ELLA, EL ‘BREXIT’ ES UN ASUNTO TRIVIAL

POR THEODORE DALRYMPLE

FUENTE: Expansión

En el hospital en el que trabajaba como médico prácticamente ningún niño era hijo de padres casados, excepto los hijos de inmigrantes indios. Tal vez en algunos países la ausencia de vínculo matrimonial no importe, ya que los progenitores se esfuerzan por seguir juntos para no perjudicar a los niños. Pero en Reino Unido ese no era el caso. Cuando un adolescente británico cumple 15 años, es mucho más probable que tenga un televisor en su cuarto a que tenga un padre viviendo en casa. De hecho, el adolescente no habita un hogar tradicional; habita un hogar por el que desfila una serie cambiante de personas. Ese adolescente tiene en realidad tres progenitores: la madre, el Estado y la televisión.

No estoy hablando de una minoría cuya situación es trágica, pero que carece de relevancia social. Más de la mitad de los niños británicos nacen fuera del matrimonio. Para un buen porcentaje de ellos, su modelo de familia consiste en una sucesión de extraños. Los novios de sus madres van y vienen, y lo más probable es que alguno o varios de ellos sean francamente desagradables.

Un indicador de la destrucción de la vida familiar es el hecho de que una quinta parte de los niños británicos no come con otro miembro de su familia (o quizás debería decir: con otro miembro de su hogar) más de una vez cada dos semanas. Vale la pena analizar este hecho.

LA CALLE ES MI CASTILLO

Compartir mesa es seguramente uno de las formas de socialización más importantes, aunque sea algo elemental. El niño aprende a controlarse: tiene que compartir y esperar su turno, tiene que conversar en lugar de simplemente afirmar algo o expresarse con la mayor fuerza posible. En al menos una quinta parte de los hogares británicos, este tipo de relaciones no existen. En la cárcel en la que también trabajé, conocí a muchos prisioneros que nunca habían comido con alguien en su casa.

En esos hogares (en los que, dicho sea de paso, a menudo ni siquiera hay una mesa a la que las personas puedan sentarse juntas, pese a que no faltan varias pantallas enormes de televisión) no se cocina; solo se calientan alimentos preparados en el microondas. A los niños se les deja coger comida de la nevera cuando tienen hambre. Lo que encuentran son alimentos dulces y grasos, que consumen frente a la televisión y que, no por casualidad, han hecho que estén entre los más gordos del mundo. Este patrón también ayuda a explicar el terrible hecho de que la gente tire tanta basura a la calle. Solía decirse que el hogar de un inglés era su castillo, pero ahora la calle es su comedor. Come casi tanto en la calle como en casa y, como es antisocial, arroja los desperdicios a su alrededor igual que una vaca en el campo.

Este patrón de consumo antisocial, derivado de las ideas de los intelectuales progresistas, indica que estas personas no quieren aceptar lo obvio y no quieren enfrentarse a realidades desagradables, que cuestionen su opinión sobre el mundo. La explicación que ofrecen es que existen «desiertos alimentarios» en las zonas donde este patrón es prevalente. En otras palabras, que no hay tiendas en las que las mujeres puedan comprar alimentos frescos.

Pero esto es lo mismo que empezar a construir la casa por el tejado. La razón por la que no hay tales tiendas es que nadie compraría en ellas si las hubiera. En las zonas donde viven inmigrantes asiáticos pobres, existen comercios que venden gran variedad de verduras a un precio tan barato que es muy difícil que una persona pueda llevarse a casa ella sola todo lo que puede comprar a cambio de lo que cuestan unos pocos platos para calentar en el microondas.

El problema es otro: algo ha ido terriblemente mal con nuestra cultura.

SOLEDAD

Cuando trabajaba como médico, preguntarle a un paciente joven quién era su padre era una pregunta un poco delicada. A menudo respondía moviendo la cabeza: no sabía quién era o lo había olvidado, o quizá lo odiaba. Uno me contestó: «¿Se refiere a mi padre actual?» De hecho, los padres en el sentido tradicional casi habían desaparecido: había inseminadores y había padrastros, pero no había padre tradicional. Por cierto, la descomposición extrema de la familia explica en parte las dificultades para encontrar vivienda: mientras una familia nuclear necesita un hogar, una fragmentada necesita dos o más hogares. La cantidad de personas que viven solas en Reino Unido ha aumentado considerablemente como resultado de la ruptura de la estructura familiar. Dado que no se construyen más casas para satisfacer la demanda, los alquileres suben y la calidad de las viviendas existentes disminuye.

No es inconcebible que las buenas escuelas compensen de alguna manera las deficiencias de la vida hogareña, pero de hecho sucede lo contrario. Gracias a la pedagogía «progresista», varias generaciones no saben leer correctamente, de modo que una parte no insignificante de la población ni siquiera entiende que es necesario leer correctamente. Esto explica por qué, incluso en épocas en que la tasa de paro es alta, las empresas británicas a menudo prefieren la mano de obra extranjera a la británica, y por qué la productividad per cápita británica sigue siendo tan baja. Cuando decía a mis pacientes jóvenes que leyeran un texto para analizar su capacidad de lectura, a menudo señalaban una palabra larga y decían: «no la conozco», como si el inglés se escribiera con ideogramas en lugar de con el alfabeto.

PRUDENCIA

¿Qué papel ha desempeñado el estado de bienestar en esta catástrofe social? Como mínimo la ha hecho posible, casi inevitable.

Cuando empecé a trabajar como médico en 1974 todavía existía una generación que había vivido momentos muy difíciles: la Gran Depresión, la guerra mundial o la escasez de la posguerra. Esa generación no tenía la culpa de las dificultades que sufrió y estaba orgullosa de haber sobrevivido a esas penurias sin recurrir a mucha asistencia pública, cosa que les avergonzaba. Recordaba que la prudencia era una virtud y era fiscalmente conservadora, por así decirlo. Para esa generación era una cuestión de honor no comprar lo que no podía pagar; consideraba más vergonzoso el endeudamiento incontrolado que la pobreza.

Pero esta forma de pensar cambió pronto y la antigua cultura de la prudencia dio paso a una nueva de imprevisión, en la que a mucha gente no le importaba contraer deudas e incluso no pagarlas. El estado de bienestar garantizaba un nivel de vida por debajo del cual era imposible caer (independientemente de cómo cada uno eligiera vivir) y que no era muy inferior al de un trabajador no cualificado. Las prestaciones y las ayudas sociales dejaron de ser discrecionales y se convirtieron, al menos según la opinión de quienes las recibían, en derechos inalienables. Este cambio de actitud se reflejó en el lenguaje. En 1974, una persona que recibía dinero de la asistencia social decía: «Me dan el cheque el viernes». Cuatro décadas más tarde, decía: «Me pagan el viernes». Pagar es una remuneración por haber hecho un trabajo, por supuesto, y el trabajo por el que el estado de bienestar paga un cheque es una remuneración por simplemente seguir existiendo.

Al mismo tiempo, se lanzó un ataque a nivel intelectual, fiscal y legal contra el matrimonio como institución. Este último ha sido durante mucho tiempo objeto de crítica por parte de los intelectuales, por supuesto. Marx lo detestaba e Ibsen escribió obras muy fuertes contra él. (Cualquiera se da cuenta de que en Casa de muñecas Nora abandona a sus hijos sin ni siquiera pensarlo). George Bernard Shaw tachó el matrimonio de «prostitución legalizada». Para estos intelectuales, la plenitud de la personalidad humana solo se alcanzaría si se eliminaran todos los aspectos contractuales, convencionales y sacramentales en la relación entre los sexos.

Inspirado por esta crítica utópica e incluso adolescente, el Gobierno fue eliminando progresivamente las ventajas financieras y legales del matrimonio, hasta el punto de que ahora ya no tiene casi ninguna: por extraño que parezca, las clases altas, las que más criticaron la institución del matrimonio en abstracto, han resultado las más tradicionales en la práctica. Si yo creyera en conspiraciones, diría que la política social británica de los últimos 60 años ha sido un complot para mantener baja a la clase más baja.

La destrucción de la familia en Reino Unido no hubiera sido posible sin el estado de bienestar. Ahora hemos llegado a una situación en la que muchas mujeres consideran que la independencia no es la independencia del Estado o del erario público, sino la independencia (tanto económica como emocional) de los padres respecto de sus hijos. La dependencia total del Estado no les parece en absoluto una dependencia, porque lo que el Estado les da es un derecho inalienable. Ni siquiera se plantean si el hombre que va a ser el padre de su próximo hijo es apto para la paternidad. Tampoco se plantean si ese hombre les dará alguna ayuda financiera, porque el Estado siempre pagará. Pero si ni un hombre ni una mujer se plantean nada antes de tener un hijo, ¿en qué tipo de personas se han convertido?

ADICCIÓN

Para un porcentaje considerable de la población británica, la solidaridad social ahora consiste principalmente, o incluso exclusivamente, en las ayudas del Gobierno y sus organismos de asistencia. En Reino Unido nos sorprende la relativa paz social que reinó en España durante la Gran Recesión, porque sabíamos que si sufriéramos una crisis tan profunda (lo que ciertamente no es imposible e incluso podría ser probable), la agitación habría sido incontrolable. Dado que la familia ha sido pulverizada por una combinación de política social y fiscal, de una parte, y por el relativismo moral, de otra, no es una posible fuente de ayuda en tiempos difíciles. La imprudencia no ha sido solo de la población, sino también del Gobierno (supongo que su supuesta preocupación por el bien del país no es solo una máscara que oculta su preocupación por su propio interés). De hecho, el Estado ha actuado como un narcotraficante: ha vuelto a buena parte de la población adicta a sus ayudas, de modo que su eliminación plantea verdaderas dificultades y, como los políticos solo piensan en las próximas elecciones, hacer reformas es muy difícil.

Nuestro estado de bienestar ha corrompido algo más que los modales de los británicos: ha corrompido nuestro pensamiento y nuestra honradez intelectual. Un ejemplo de esto es el uso del término austeridad para referirse a los esfuerzos para equilibrar el presupuesto. No está claro si este intento de hacerlo, o al menos el intento de frenar el crecimiento de la deuda pública (gran parte de la cual es imputable al gasto en prestaciones sociales), es una buena idea desde el punto de vista económico; la opinión de los expertos no es unánime. Pero usar la palabra austeridad para denostar el intento de que la diferencia entre el ingreso y el gasto público no sea mayor del 3% del PIB en el año correspondiente es una infamia. Si tuviera que ir al banco a pedir un crédito porque gasto más que lo que gano y dijera que en el futuro solo gastaré un 3% más de lo que ingreso, ¿estaría siendo austero?

CORRUPCIÓN

En Reino Unido hubo otro ejemplo del efecto del estado de bienestar sobre nuestra honradez intelectual. En 2004 había 2,5 millones de personas que recibían ayudas públicas porque supuestamente estaban demasiado enfermas para trabajar. El estado de bienestar había dado lugar a más inválidos que la Primera Guerra Mundial. ¿Cómo había logrado esta notable hazaña?

La respuesta es la corrupción. No me refiero al tipo de corrupción en la que se entrega dinero por debajo la mesa, sino a algo mucho peor. (En una situación económica excesivamente regulada, la corrupción de ese tipo puede incluso incrementar la eficiencia). Me refiero a la corrupción del alma, por así decirlo.

Alrededor del 70% de las personas que consideraban que estaban demasiado enfermas para trabajar en 2004 en realidad no tenían ninguna enfermedad. Cuando preguntaba a algunos de mis pacientes que recibían ayudas cuál era su enfermedad, ni siquiera comprendían la pregunta; uno incluso respondió que su enfermedad era el certificado que acreditaba que estaba enfermo, expresando así inconscientemente una verdad. En aquel momento el Gobierno deseaba fervientemente que la gente pensara que había resuelto el problema del paro y, por supuesto, los enfermos no eran desempleados. Por tanto, una transferencia de la categoría de desempleados a la de enfermos era buena para la propaganda electoral (algo que, por cierto, la prensa francesa se tragó en su totalidad).

Los desempleados, por su parte, estaban encantados, porque la prestación por enfermedad era algo mayor que la de desempleo. Por un curioso capricho de la psicología humana, los que fueron transferidos a la prestación por enfermedad empezaron a sentirse realmente mal: si le pagas a un hombre por sentirse mal, comenzará a sentirse mal, especialmente si no quiere considerarse un fraude.

Finalmente, los médicos estuvieron dispuestos en masa a certificar que las personas estaban enfermas aunque sabían perfectamente que no lo estaban. Hicieron esto para evitar problemas o escenas desagradables. La única vez que un paciente (llamémoslo el señor A) presentó una protestó contra mí fue porque me negué a firmarle una baja. El señor A se quejó de mí a los gerentes del hospital, estos me pidieron explicaciones y yo escribí lo siguiente: «El señor A es un borracho que pega a su esposa y no voy a firmarle ningún papel». No volví a tener noticias del señor A, pero estoy convencido de que otro médico le dio su certificado. Después de todo, las personas dependientes son emprendedoras a su manera y, al fin y al cabo, ¿beber demasiado y pegar a la esposa no es una enfermedad?

Así que había tres clases de personas corruptas, una de ellas (no la política) una profesión que antes era distinguida. Esto me lleva a mi conclusión: que mi objeción al estado de bienestar tal como se practica en Reino Unido no es que sea económicamente insostenible, aunque podría serlo, sino que ha ejercido y todavía ejerce un efecto profundamente corruptor sobre la personalidad humana.

Theodore Dalrymple es psiquiatra, articulista y escritor.

La independencia catalana: lo que no te cuentan / Catalonian Independence: what you are not being told

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LA VERSIÓN ORIGINAL EN INGLÉS SE PUEDE LEER AQUÍ / THE ORIGINAL VERSION IN ENGLISH CAN BE READ HERE: https://themolesite.wordpress.com/2017/10/08/catalonian-independence-what-you-are-not-being-told/

 

El asunto de la independencia Catalana no es lo que parece. Muchas personas creen que simplemente “personas normales” tienen un deseo de independencia. Aunque, por supuesto, hay personas con un verdadero deseo de independencia en Cataluña, hay muchas cosas que pasan en la sombra. Una de las principales cosas es que detrás del movimiento hay fuerzas geopolíticas internacionales que intentan balcanizar a España.

Globalistas y el movimiento separatista catalán

Hay mucha prueba que los globalistas participan en el movimiento separatista: primero, George Soros financia a los separatistas de Cataluña. Se ha mostrado este hecho en sus propios publicaciónes.

Nueva noticia 28 de Junio 2018: Soros interfiere directamente en la política Española. ¿Fue el cambio político en España de PP de Rajoy a PSOE de Sanchez un golpe de estado porque los globalistas no gustaron como PP manejó el problema independista?

Globalistas y su agenda secreta

Más indicaciones incluyen la explicación de Nigel Farage, diputado en Bruselas desde hace más de 20 años, y visto como el instigador del Brexit: las tácticas de la UE en Bruselas son socavar y debilitar los estados nacionales. Una de sus tácticas, según Farage, es fortalecer las regiones y vincularlas directamente a Bruselas en lugar del país. La estructura y los presupuestos existen:

‘¡La UE quiere estados débiles!’

Aqui tenemos un ejemplo de una región, apoyado por UE, la región Catalana-Occitania. Y la estructura incluyendo embajadores en Bruselas ya existe.

La estrategia para debilitar a los estados nacionales toma muchas formas, una es manipulando a las masas para que crean que el multiculturalismo, la migración ilegal, y el voto ilegal por la independencia son buenos y “derechos humanos”. Otra por ejemplo es la propaganda del genero-neutral para debilitar las familias tradicionales.
Las mismas personas que están detrás de los separatistas impulsan la inmigración masiva y el multiculturalismo con el objetivo de ‘debilitar la homogeneidad nacional’, según ellos mismos. Globalistas Peter Sutherland, importante miembro de Bilderberg, y George Soros están en el centro del poder y son aliados.

Hemos escrito algunos artículos en inglés que demuestran que la UE está detrás de la organización de la inmigración masiva.

El ex activista globalista, empresario y político europeo Freddy Heineken, antiguo propietario de la empresa cervecera Heineken, escribió en 1990 un ensayo sobre la federalización de Europa, una división de Europa en muchas regiones.
Muchos diputados de la UE en posiciones poderosas, como el empresario y ex ministro-presidente de Bélgica Guy Verhofstadtabogan por una Europa federal y de hecho la abolición de España como un país independiente.

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Figura 1: Soros, Verhofstadt y la federalización o balkanización de España

El objetivo de la UE es un súper estado y las regiones más pequeñas y débiles son más fáciles de controlar que países fuertes. Como Vaklav Klaus, ex presidente de la República Checa, nos recordó en una declaración de Jean Monnet, que era uno de los padres fundadores de la UE: “Las naciones de Europa deben ser guiadas hacia un superestado sin que su gente entienda lo que está sucediendo“.

Globalistas y el islam

También apoyan mucho al islam, aquí un ejemplo de Bélgica:

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Figura 2: ¿La UE y el islam, cambiando la historia? ‘El islam es nuestra historia también’.

Cataluña tiene una gran comunidad musulmana y, con independencia, el porcentaje de musulmanes será uno de los más grandes de Europa. Ya tienen policia musulmana

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Figura 3: Musulmanes rezando en Cataluña.

George Soros y el EU activamente apoyan y financian grupos islamicos incluso Hermanos Musulmanes.

Globalistas y la conexión Podemos – Comunista

Otras indicaciones de las fuerzas detrás del movimiento separatista incluyen que la fundación ‘Open Society’ de Soros, que aparte de apoyar a los separatistas con dinero, publica que Pablo Iglesias, líder del partido comunista español Podemos, es un aliado. Pablo Iglesias apoya la separación catalana.

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Figura 4a: La Fundación Open Society de George Soros y, según el informe, sus aliados.
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Figura 4b: Dentro de la lista de aliados de Open Society encontramos a Pablo Iglesias.

Puede parecer extraño que el globalista Soros llame anti-globalista Iglesias ‘un aliado’. Quizás no sea tan extraño. Este artículo, que también menciona a Soros como iniciador y donante financiero del partido Podemos, tiene una explicación lógica: ‘Independencia’ Catalana – Una herramienta de capital contra los obreros.

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Figura 5: Hablamos de Podemos y otra relación con George Soros por su ‘open Democracy’.

Soros también apoya la inmigración masiva en Cataluña, por lo que Cataluña podría convertirse en una región fallida si tiene éxito.

Globalistas tocando a todos los movimientos rebeldes en todo el mundo, jugando ambos lados

Además, los rebeldes sirios Al-Nusra y FSA tomaron el lado de los separatistas catalanes. Estos rebeldes están apoyados por las mismas fuerzas internacionales de la OTAN-EEUU-UE:

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Figura 6: Bandera de independencia de Cataluña y rebeldes sirios que agitan la ‘bandera de independencia’ rebelde de Siria. Tenga en cuenta que la bandera verde de Siria con 3 estrellas que usan los rebeldes proviene del período sirio cuando estaban bajo mandato francés. Tanto por ‘independencia’.

Y vemos banderas de comunistas, anarquistas y neonazis: las banderas rojo-negras de ‘sangre y tierra’, que vemos en Cataluña en el video de RT (01:07), que también vimos en el movimiento Maidan en Ucrania de los nazis de Azov, Svoboda y el Right Sector. Otra vez, también apoyado por las mismas fuerzas internacionales. Curiosamente, los antifas usan los mismos colores que los neonazis.

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Figura 7: A la izquierda la bandera roja y negra en Kiev, Maidan, y a la derecha una bandera muy similar durante la manifestación separatista en Barcelona.

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Figura 8: A la izquierda se ve la bandera roja y negra de los neonazis del Right Sector en Kiev, a la derecha el símbolo antifascista antifa.

La cuenta de Twitter separatista catalán usa los mismos símbolos de antifa.

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Figura 9: A la izquierda: Twitter de Antifa pidiendo a las personas para informar quiénes fueron a la manifestación de 8-O. A la derecha: claro símbolo antifa.

Esta cuenta de twitter también pide información sobre personas que fueron a la manifestación pro unionista el domingo 8 de octubre, es decir, para preparar una lista negra. La cuenta de twitter se llama a sí mismo Los antifascistas de la Universidad de Barcelona, apoyando a los separatistas, y usando la bandera antifa en Cataluña, pero queda por ver quiénes realmente están detrás de esta cuenta de Twitter. Podría ser una cuenta falsa para dar mal imagen a los separatistas. Notificamos cualquiera nueva cosa, mediante un nuevo artículo o una actualización de esta página web.

Sabemos que en los Estados Unidos las mismas personas de las organizaciones de Soros apoyan tanto a los grupos antifa(antifascistas) como a los neo nazis, por ejemplo, en Charlottesville. Y el alcalde de Charlottesville trabajó para Podesta’s, financiado por George Soros , ‘Center for American Progress’.

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Figura 10: Charlottesville: El alcalde trabajó para la organización financiada por Soros.

Los mismos grupos antifa se ven en muchos otros países, por ejemplo en Hamburgo, Alemania, o aquí en los Países Bajos. Es verdaderamente una organización ‘Global’.

Entonces podemos concluir que las fuerzas en la sombra apoyan a ambos grupos ultraizquierdistas (antifa) como ultra derecha (Right Sector), usando banderas iguales o muy similares.

Globalistas y los símbolos del movimiento separatista catalán

Por último, pero no menos importante, uno debe tener en cuenta que los separatistas no usan la bandera catalana original, que es 4 franjas rojas sobre un fondo amarillo, sino la bandera contiene una estrella masónica añadida, el tipo que vemos en la bandera de la UE, con el mismo fondo azul. Este diseño también se ve en por ejemplo la bandera Cubana comunista.

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Otros movimientos separatistas en otras partes del mundo también usan este triángulo y patrón de estrella, por ejemplo en Yemen.

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Figura 12: La bandera separatista en Yemen.

Los separatistas enfatizan su apoyo a la OTAN también. Arthur Mas siempre declaró que quiere incorporar Cataluña en la OTAN.
Tenga en cuenta que los líderes de los Separatistas siempre dicen que quieren la independencia de España, pero quieren permanecer dentro de la UE. La pregunta en septiembre 2009 a los catalanes fue: ‘¿Estás de acuerdo en que Cataluña se convierta en un estado independiente, democrático y de derecho social, integrado en la Unión Europea‘?

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Figura 13: La clave: Cataluña integrado en la Unión Europea.

La posición oficial de la Unión Europea “Cataluña estará fuera de la UE y tendrá que volver a presentarse para poder ingresar a la UE” es solo una forma de calmar a los anti-separatistas. La UE siempre hace lo que quiere, como hemos visto con los referendos celebrados en toda Europa y sus resultados, especialmente en Francia y los Países Bajos (dos veces). El juego es, por supuesto, mantener a Cataluña bajo el control de Bruselas, pero también asegurarse de que no alejan a Madrid de la UE.

¿Notan la portada en la que posa Puigdemont, líder de los separatistas catalanes, frente a la bandera catalana Y de la UE, una coincidencia?

Globalistas y la ruptura de los estados nacionales: Serbia

Los globalistas tenian el mismo objetivo durante la balcanización de Yugoslavia en los 90, cuando debilitaron a Serbia separando áreas como Kosovo, Bosnia y Macedonia. Existe un libro sobre el papel de la princesa holandesa Mabel Smit, que se casó con el principe fallecido Friso, como director de la organización de George Soros en Bosnia.

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Figura 14: George Soros, Erdogan y princesa holandesa Mabel Smit

Globalistas, su prensa controlada y manipulación masiva

La organización Human Rights Watch (HRW), patrocinado excesivamente por George Soros, critíca firmemente a la policía Española en Barcelona. ¿Coincidencia?

La prensa principal cuentan muchas mentiras. En Cataluña, había muchas imágenes de personas “heridas”, que eran de 2012, o manipuladas o las víctimas no estaban tan heridas como parecía. Por ejemplo, la mujer que supuestamente rompió sus dedos. Tenga en cuenta que el referéndum fue una estafa total, era fácil votar varias vecesNo había control en absoluto.

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Figura 16: Votando varias veces

Los globalistas también participan en películas de propaganda como lo hicieron durante la revolución de Maidan. Interesante es la fuerte comparación en los próximos 2 videos, uno de Maidan:Soy un ucranianoy el siguiente de Cataluña:Ayuda a Cataluña. Rescata Europa‘. No pone ‘Rescata Cataluña’, sino, ‘Rescata Europa‘. Y fíjense en la propaganda como ella dice: ‘Somos Europeos‘.

Globalistas y las elecciones

Además, dicen que hay una mayoría absoluta de catalanes que apoyan la independencia. Eso es mentira. No sabemos cuántos catalanes apoyan independencia, la única indicación fiable (?) Es la propia investigación de la Generalitat de Cataluña sobre el asunto en julio de este año. Según su propio informe solo el 39% dijo que iban a votar sí.

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Figura 17: Solo el 39% votaría sí según la investigación del separatista catalán.

Hubo un gran porcentaje de abstinencias, aquellos que no quisieron decir lo que iban a votar, pero con la presión actual creo que la mayoría de esas personas no apoyan la independencia, ya que la investigación fue realizada por el movimiento separatista. Esto último es una especulación, pero no podemos encontrar una mayoría bajo la autonomía catalana. El argumento que los partidos a favor de la independencia dominan el parlamento catalán tampoco tiene escrutinio, ya que en las votaciones era casi 50-50 y, mirando a un país como Holanda, extrañamente el pueblo votó siempre a favor de los partidos pro UE, pero en los referendos siempre contra la UE, como el tratado de Lisboa: ‘No’, y el referéndum de ‘Ucrania en la UE’: ‘No’. Grandes campañas y propaganda pro-EU en la televisión y la radio por parte del gobierno holandés no cambiaron estos resultados.

Eso, junto con el hecho de que la mayoría del resto de España está en contra, creo que no hay base para la independencia catalana.

Globalistas y sus objetivos

Realmente parece que los globalistas están intentando crear el caos y destruir países, mediante la inmigración masiva, y separar regiones de los países, utilizando la ventaja de la psicología de masas en que la mayoría de las personas elegirá al lado del “flojo”: los inmigrantes pobres necesitan comida y refugio, los catalanes pobres solo quieren usar sus derechos de votar y ‘independencia’. ¿Quién podría estar en contra?


La periodista Cristina Martín en el año 2015 en su libro “Los planes del Club Bilderberg para España” advirtió que los globalistas del club Bilderberg intentan ‘crear una España Federal para debilitar el país y van a utilizar a Cataluña como laboratorio para ello‘. Una entrevista con ella se puede leer aqui:

Cataluña y los planes del Club Bilderberg para España

Gente que piensan que Bilderberg no existe o es una ‘conspiración que no es real’, aqui un video de 2014 de un periodista que pregunta por la calle al señor Sutherland, del hay que debilitar la homogeneidad nacional, que van a discutir ese año dentro del club. La reacción del señor es interesante.

 

 

 

Por la libertad y la palabra

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El pogromo contra el español es la guerra contra España.

Por Hermann Tertsch

El 9 de septiembre hay convocada en Barcelona una manifestación para exigir a Pedro Sánchez que cumpla su palabra y convoque elecciones porque una inmensa mayoría de los españoles, lo dicen las encuestas, no lo considera legitimado para tomar las decisiones que está tomando sin ser elegido. Esa manifestación debería ser el comienzo de una movilización general en toda España para que plazas y calles se llenen de ciudadanos que demanden elecciones inmediatas y exijan respeto para la voluntad popular a este Gobierno, que tiene la osadía de decir que a los españoles no les convienen ahora las elecciones o que sería un despreciable «contar votos malamente».

Los españoles se juegan mucho más que ese saqueo fiscal planeado. Se juegan su libertad y la unidad de la patria, confirmados ya los planes de Sánchez del choque de «las izquierdas» contra «las derechas» en su siniestro intento de ganar ahora la guerra civil de hace 80 años. Ese despreciable proyecto lo asume y hereda de Zapatero, hoy muy significativamente ya la mano derecha de Nicolás Maduro, un dictador narcocomunista que debe acabar ante Tribunal Penal Internacional de La Haya por los crímenes contra su pueblo. Sánchez se ha negado a tachar de dictador a Maduro y comparte con él no solo los consejos de Zapatero. También la alianza con los comunistas españoles de Podemos, cuyos dirigentes fueron decisivos en la deriva del chavismo hacia la dictadura. Como lo son ahora en convertir el programa del nuevo Frente Popular español en una rápida operación para hundir al país en la dependencia, en la desinformación y mentira histórica, el abuso y la servidumbre.

Una semana después de esa manifestación por la libertad y la unidad de España frente a los intentos de destruir la nación y someterla en pedazos a tiranías marxistas, hay otra gran convocatoria, también en Barcelona, el día 16. Será la primera gran manifestación a favor de la libertad de elección de lengua y del uso del español. Convocada por la asociación Hablamos Español, una iniciativa joven de inmensa vitalidad que crece sin cesar, recoge firmas y goza ya de numerosos apoyos. Pretende hacer lo que no hicimos en cuarenta años y hoy pagamos dramáticamente: defender el derecho de todo español a estudiar, trabajar y vivir en lengua española en todos los rincones de España. La traición a este derecho se inició muy pronto. Ahí está ya en 1981 el Manifiesto de los 2.300 de un grupo de intelectuales encabezados por Amando de Miguel y Federico Jiménez Losantos que lo denunciaron. Sufrieron represalias, este último un atentado, y la mayoría acabó fuera de Cataluña. Ahí comenzó la «limpieza cultural», el pogromo contra el español que ha alcanzado una brutalidad propia de odios balcánicos. La terrible indiferencia general por este maltrato del nacionalismo gobernante contra mayorías castellanohablantes ha sido fomentada por todos los gobiernos de España, tanto del PSOE como del PP, para no irritar a sus socios. Pero la expulsión del castellano de las regiones con nacionalismos es mucho más que una disputa cultural. Pretende erradicar la presencia y las huellas de la lengua común para poner en duda la propia existencia allí de ese pasado común. Desde la toponimia a las lápidas, de los archivos a los carteles, se pretende que desaparezca todo testimonio de la huella de España y la lengua española. Por eso hablar o escribir de «Girona» o «Lleida» o «Araba» o «Iruña» cuando se habla o escribe en español es colaborar con el pogromo hispanófobo. Fíjense hasta qué punto están implicados nuestros políticos y periodistas el la fatal deriva. Fíjense hasta qué punto la lucha por la lengua común es la lucha en defensa de la libertad.

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Rokhaya Diallo y el racismo necesario (Rokhaya Diallo and the necessary racism)

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Rokhaya Diallo se ha convertido en un icono del movimiento ‘antirracista’ en Francia.

La profesión de “perito en microrracismos” tiene un futuro brillante en la sociedad dominada por el marxismo cultural, en estrecha competencia con la de perito en micromachismos.

Por Francisco José Contreras

Les presento a Rokhaya Diallo. Nacida de padres africanos en París en 1978, su trayectoria es la de una triunfadora: cursó estudios de Derecho Internacional y Europeo y de markéting en la Universidad París I, se ha desempeñado profesionalmente con éxito, y llegó a pertenecer al Consejo Nacional de lo Digital (Conseil National du Numérique). Aunque, desde que creó en 2007 la asociación Les Indivisibles, su ocupación primordial ha sido el activismo y el periodismo. Digamos que se ha convertido en una profesional del antirracismo. En la última década ha denunciado constantemente el “racismo institucional y sistémico” del país que acogió a sus padres, le proporcionó una educación de calidad, subvenciona su asociación y le proporciona tribunas mediáticas masivas para difundir sus diatribas (Diallo es omnipresente en las televisiones y radios francesas). También escribe en el Washington Post.

¿Dónde se oculta ese terrible racismo francés? La asociación de Diallo concedió entre 2009 y 2015 los “Y’a bon Awards”, una especie de Premio Limón al racista del año. Casi todos los galardones se adjudicaron a supuestos “islamófobos”: es decir, la crítica del Islam es computada como racismo (en realidad, el Islam es una religión practicada por gente de todas las razas). También son racistas los fabricantes de tiritas y esparadrapo: ¡siempre son de color blanco! La voluntad de humillar a las personas de piel oscura es evidente. Los comentarios de Diallo suscitaron toda una polémica en Twitter: el #sparadrapgate. La profesión de “perito en microrracismos” tiene un futuro brillante en la sociedad dominada por el marxismo cultural, en estrecha competencia con la de perito en micromachismos.

Más enjundiosas son las consideraciones de Diallo sobre porcentajes de desempleo o delincuencia en las diversas etnias: “en la isla [francesa] de Guadalupe, el 57% de los jóvenes [mayoritariamente negros] están en el paro”; “el 60% de los detenidos por la policía en Francia son musulmanes, aunque los musulmanes no son más que el 10% de la población”. Ojo al truco: la sobrerrepresentación africana o magrebí en las estadísticas de delincuencia o desempleo no puede tener otra explicación, según Diallo, que el racismo de policías, jueces y empresarios. No se toma en consideración la posibilidad de que, en lo que se refiere al éxito económico, se trate de diferencias de formación, ambiente familiar, capacidad, esfuerzo… Y, en lo que se refiere a la delincuencia, la procedencia de países con culturas más violentas, amén del propio fracaso académico-profesional (si uno está en el paro, es más probable que caiga en el delito).

Tenemos, pues, lucha antirracista para rato. Pues, mientras no se alcance una perfecta igualdad de resultados interracial (o sea, ratios de delincuencia, éxito académico, etc. exactamente proporcionales al peso demográfico de cada raza), tendrán una excusa para gritar “¡racismo!”. El paralelismo con la falacia de la “brecha salarial de género” es evidente.

Pero esta exigencia de perfecta igualdad de resultados interracial e inter-género sólo podrá conseguirse mediante una masiva, asfixiante intervención del Estado, que promueva a los grupos en supuesta desventaja (mujeres y razas no blancas) y machaque la cresta del colectivo opresor, los varones blancos heterosexuales. Sólo una tiranía de la corrección política podrá impedir la disparidad de resultados. La “discriminación positiva” es un lecho de Procusto que estira los logros de algunos colectivos, mientras amputa los de otros. Recordemos que el lecho de Procusto era un instrumento de tortura.

Fomentar el resentimiento entre razas y sexos no parece una política muy saludable. Además de poner en peligro la cohesión social –dividiéndonos en “comunidades” enfrentadas- devalúa la responsabilidad individual al habituar a la gente a culpar a la sociedad de sus propias limitaciones y fracasos. Suspendí el examen por el sesgo racista de los examinadores, no porque no haya estudiado lo suficiente. Así que me voy a los Campos Elíseos a romperlo todo (más de 300 detenidos y 45 policías heridos en las celebraciones de la victoria en el Mundial).

En realidad, el llamado antirracismo es la forma que ha adoptado el racismo en la sociedad actual (entendiendo “racismo” en sentido amplio como “obesión por la raza”). La modernidad había encontrado una solución civilizada para los problemas raciales: la “desracialización” de la mirada, la puesta entre paréntesis del color. Martin Luther King dijo: “Sueño con un país donde se juzgue a las personas, no por el color de su piel, sino por el contenido de su carácter”. El corolario son las leyes colour-blind, que prescinden del dato racial a la hora de distribuir derechos y deberes: ven en la persona un ciudadano incoloro, no un miembro de tal o cual etnia. El ideal debería ser una sociedad de individuos, no de tribus raciales; una sociedad en la que la pigmentación de la piel resulte un rasgo anecdótico, no muy diferente del RH o la estatura.

Ahora bien, el antirracismo no quiere leyes ciegas al color, sino leyes que, distinguiendo entre razas opresoras y oprimidas, mantengan encendida la obsesión por la pertenencia racial (además, con un matiz revanchista y de enfrentamiento). Los antirracistas no quieren que nos olvidemos de la raza: insisten en recordarle a cada uno la suya.

Este énfasis en la concienciación racial llega a extremos delirantes. Por ejemplo, los “campamentos de verano descolonizadores”, en los que se prohíbe la entrada a los blancos (¿Imaginan la que se armaría si alguien tuviese la mala idea de crear un campamento cerrado a los negros?). O bien, las asociaciones de estudiantes negros o magrebíes en las Universidades, si bien este es un fenómeno más frecuente en EE.UU. y Canadá, donde existen grupos juveniles afroamericanos, orientales, nativo-americanos, hispanos… pero resulta impensable la creación de una “asociación estudiantil blanca”: inmediatamente surgirían las acusaciones de supremacismo y neonazismo.

Rokhaya Diallo se opuso en un artículo del Washington Post a la supresión del término “raza” en la Constitución francesa, debatida hace unos meses. Es lógico. Diallo necesita que la raza siga siendo muy importante: que la gente se defina –y se enfrente- en función de ella. ¿De qué vivirían, si no, los antirracistas?

Cuando el gran Joe Louis se convirtió en el primer boxeador negro en ganar el título mundial de los pesos pesados, un periodista le preguntó: “¿Estás orgulloso por [lo que significa para] tu raza?”. Su memorable respuesta fue: “Sí, estoy muy orgulloso por mi raza. La raza humana, por supuesto”. Para las huestes de Diallo, Joe Louis era un tío Tom.

La mentira de los impuestos a los “ricos”(The lie of the taxes to the «rich»)

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If my best isn’t good enough then how can it be good enough for two?”

George Michael

Por  Daniel Lacalle 

Por fin. Al final lo reconocen. Las subidas de impuestos no son para pagar las pensiones ni para reducir el déficit, son por “justicia social” –según la Ministra de Hacienda-.

La frase es magnífica y se une a aquellas proféticas palabras de Carmen Calvo, que ustedes recordarán “el dinero público no es de nadie”. Dice así: «Hay subidas de impuestos con afán recaudatorio y otras que se hacen por justicia social».

La frase parece una broma. Todas las subidas de impuestos tienen afán recaudatorio. ¿“Justicia social”? Pues no. Si lo que le preocupase a nuestra ministra es la justicia social, habría atajado la administración paralela,esa red clientelar de empresas y fundaciones fantasma, que en su comunidad, Andalucía, detrae más de 3.000 millones de euros anuales de recursos públicos (un 3,5% más que en 2017 en el presupuesto de la Comunidad, casi el 10% del gasto no financiero total). Y lo mismo en otras comunidades autónomas. Más de 28.000 millones anuales.

Si al PSOE le preocupase la justicia social, no habría subido impuestos a familias y empresas en todas las comunidades autónomas gobernadas con Podemos hasta alcanzar una presión fiscal entre un punto y hasta dos puntos superior a la media nacional.

El cuento de demonizar las rentas altas empieza por el lenguaje. “Rentas altas”. ¿Quién define “altas”? Parte de hacer creer al que lo lee o escucha que es una renta injusta o desproporcionada. No dicen “las rentas más productivas” o “las rentas mejor remuneradas”, no. “Rentas altas”. Para que usted piense que somos malvados explotadores. 

El PSOE y Podemos les cuentan el cuento de que 600.000 personas van a pagar 20.000 millones más de gastos anuales, ustedes se lo creen y, mientras se carcajean, les suben los impuestos a todos con nombres originales (verdes, locales, regionales, Google, CO2). Luego bajan el listón “de rico” a medida que su voracidad confiscatoria no se ve saciada. Hasta que usted es rico y no se había enterado.

En España, el contribuyente medio dedica 177 días de sueldo anual para pagar impuestos.

Las “rentas altas”, por su parte, trabajan 180 días al año solo para pagar impuestos.

Si partimos de un contribuyente soltero y sin hijos que gana 150.000 euros brutos al año, vemos que su cuña fiscal ya es del 48,25% en las comunidades autónomas del régimen común, y que llega hasta el 53,11% en NavarraEl concepto de “renta alta” es en realidad casi inexistente en España.

Las rentas de 150.000 euros abonan unos 84.000 al año en impuestos, antes de entrar en impuestos indirectos, al ahorro, a la vivienda, etc. Es decir, el equivalente a unos cuatro sueldos brutos medianos.

Ellos saben que un incremento del 10% en el tipo efectivo medio sobre las rentas de más de 150.000 euros hundiría la recaudación entre 500 millones y 2.500 millones de euros. En el más optimista de los casos, efecto casi nulo. Como indica Juan Rallo, hay diversos estudios que lo demuestran.

Si le preocupase la justicia social, no consideraría aceptable detraer en impuesto de la renta más de la mitad de los ingresos de un trabajador, sea cualificado o no, para luego detraer un tercio de sus ahorros, un cuarto de su vivienda y un quinto de su consumo. Pero si le preocupase la justicia social, desde luego se daría cuenta que expoliando a los 90.000 ciudadanos, trabajadores, que ganan más de 120.000 euros ni se pagan las pensiones ni se reduce el déficit ni se mejora el patrón de crecimiento ni aumentan los salarios.

En España la mayor desigualdad es entre contribuyentes y burócratas.

Aquí, de lo que se trata no es de garantizar el estado de bienestar, que se garantiza creando empleo, empresas grandes y sólidas y atrayendo inversión.Se trata de financiar el gasto clientelar y poner escollos al crecimiento para presentarse luego como el salvador. “No le importa quemar el bosque si se convierte en rey de las cenizas” como decían en Game of Thrones.

Ninguna sociedad ha hecho más ricos a los pobres haciendo pobres a los ricos.

Pero lo que es absolutamente intolerable es que digan que no va a afectar a “la clase trabajadora”. Como si los que ganan 120.000 o 150.000 euros al año, o lo que sea, no fueran trabajadores. Y además, incansables, como los demás. Como si los médicos, ingenieros, arquitectos o cualquier grupo que se gane su salario con su esfuerzo no fueran trabajadores que se levantan cada mañana para generar crecimiento, empleo y prosperidad.

Estamos ante una guerra de odio al mérito, al éxito y a la prosperidad. El odio populista a la gran empresa o a los salarios superiores no es la defensa del pueblo o el pequeño empresario. Es la constatación de la envidia al éxito. Porque la definición de gran empresa se va rebajando –como la de “ricos”- hasta que el kiosco de barrio les parece Exxon.

En España tenemos aproximadamente 600.000 personas que ganen más de 60.000 euros y a eso llaman “ricos”. Y unas 750 empresas contribuyen a la inmensa mayoría del impuesto de sociedades. Esas empresas son hasta un 30% más pequeñas en tamaño a la media de los grandes grupos de nuestros países comparables, pero lo llaman “grandes empresas”. La empresa española es fundamentalmente pequeña y mediana y, encima, más pequeñas que la media de nuestras economías comparables.

La fiscalidad confiscatoria es devastadora para el estado de bienestar, el crecimiento y el empleo. Porque los impuestos confiscatorios generan un efecto depresor, y estamos sobrepasando ese nivel con el cuento de que “hay margen”. 

“Recaudamos poco”, dicen. Y usan presión fiscal (una ratio recaudatoria, ingresos fiscales sobre PIB) en vez de cuña fiscal (lo que usted y yo pagamos con respecto a lo que ganamos). La primera es ópticamente baja. La segunda es muy alta. ¿Cómo lo solucionan? Subiendo impuestos. Y siguen recaudando “poco”. El que parte, reparte y se lleva la mejor parte.

¿Se han dado cuenta que los que siempre encuentran margen lo hacen con el dinero de los demás? ¿Que los solidarios con el salario y ahorro ajeno siempre consideran que usted gana demasiado y ellos gastan poco?

Una renta de 150.000 euros paga más impuestos que cuatro salarios medianos. ¿No deberíamos incentivar que fuera atractivo atraer inversión, contratar y subir sueldos en vez de multiplicar el coste del impuesto al trabajo y la inversión para que nunca aumenten?

Las grandes empresas generan 1,21 millones de empleos. Es decir, crean 1,21 millones de puestos de trabajo más que los populistas que las atacan. ¿No deberíamos atraer más y mejores?

Según Funcas, el 10% más rico en términos de renta soporta el 48% de todo lo que se recauda en impuesto sobre la renta.

Los “ricos”, señora ministra, son los que mantienen en sus sillones a esos que jamás han creado un puesto de trabajo ni arriesgado sus ahorros para montar una empresa, que jamás se han quedado hasta altas horas de la madrugada, fines de semana y sin vacaciones, para crear riqueza. Los “ricos” son los que pagan el sueldo a esos que atacan al capitalismo desde su iPad pagado con nuestros impuestos mientras se toman un mes de vacaciones después de cuarenta días de “gobierno”. Nunca he visto a unos anticapitalistas más apegados al capital… de los demás.

Las “rentas altas”, señora ministra, son la clase trabajadora que mantiene a su clase política.

Los trabajadores, empresarios, autónomos y familias que ustedes llaman “los ricos” están hartos de los políticos rentistas extractivos, que usan la demagogia para incitar el odio y multiplicar el gasto clientelar, no garantizar el estado de bienestar. 

Lo verdaderamente preocupante de España es esta carrera hacia cero de subir impuestos constantemente para recaudar peor y menos. Y así nunca progresaremos. Pero nos daremos palmadas en la espalda diciendo que la culpa es de la nueva, e inferior, definición de “los ricos”. Prepárese.

No se engañen, los populistas saben que las empresas y “rentas altas” pagan muchos impuestos. Lo que buscan es fomentar la envidia, destruir lo que queda y echar a quien quiera venir. Y presentarse como la solución repartiendo las migajas de lo que quede. Destruyendo miles de empleos al día, como ya hemos visto en el pasado. Justicia social.

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