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El modelo de comunicación digital que hace temblar la democracia liberal

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Grupos violentos y extremistas emprenden de manera sistemática guerras de comunicación para erosionar de forma deliberada la cohesión social de las democracias liberales consolidadas. Aprovechan que las instituciones públicas han perdido el monopolio en la creación de mensajes hegemónicos y que los medios ya no juegan el papel de mediadores para comunicarse y dialogar de manera directa con la ciudadanía.

Una innovación tecnológica revolucionó la gobernanza mundial a partir del siglo XV. La invención de la imprenta permitió reproducir, difundir y compartir ideas y conocimientos a gran escala. La razón, la ciencia y la perspectiva, que caracterizan la época de la modernidad, comenzaron a abrirse paso de manera global y forjaron movimientos culturales y políticos que transformaron la política y las estructuras de gobierno durante siglos. Las revoluciones liberales de finales del siglo XVIII —Revolución Francesa e Independencia de Estados Unidos— no pueden entenderse sin la producción y difusión de ideas políticas que permitió la imprenta. Pero, sobre todo, esta innovación tecnológica facilitó la consolidación de un modelo de gobierno que ha permanecido exitoso hasta el siglo XXI: la democracia liberal.

Seis siglos después de la gran revolución tecnológica, social y política que provocó la imprenta, el mundo debate sobre las consecuencias que está generando en la gobernanza la última gran innovación tecnológica: internet y las redes sociales. Existe la hipótesis generalizada de que un buen uso del potencial de estas nuevas herramientas de comunicación puede contribuir a perfeccionar y consolidar el modelo de democracia liberal. Sin embargo, también se está generalizando el temor de que una mala utilización de estas innovaciones puede acabar erosionando de manera irreversible tanto al modelo liberal de democracia como a la misma figura del estado-nación. Las consecuencias de este último escenario son tan inquietantes como impredecibles.

De momento existe la evidencia de que la irrupción de internet y las redes sociales ha alterado de manera considerable el escenario en el que se conformaba la opinión pública y el debate público, un elemento que según pensadores como Jürgen Habermas es la “piedra angular” de una democracia liberal. Hasta finales del siglo XX, la opinión pública se formaba mediante la interacción de tres actores perfectamente identificados: instituciones públicas, medios de comunicación y ciudadanos. Igualmente, existía un consenso al afirmar que en el proceso de creación de mensajes hegemónicos entre la opinión pública existía una relación vertical, en la que las instituciones públicas tenían más facilidades para enfocar el debate público y los medios ejercían de mediadores entre los mensajes de la administración y los ciudadanos.

Las instituciones públicas han perdido el monopolio en la creación de mensajes hegemónicos y los medios ya no juegan el papel de mediadores

La irrupción de internet y de las redes sociales, así como la democratización en el acceso a la tecnología de grabación, edición y difusión de material audiovisual, han provocado que en el siglo XXI estos modelos de configuración de la opinión pública y, por ende, de la propia cohesión de las democracias liberales quedaran obsoletos. En primer lugar, las instituciones públicas han perdido el monopolio que venían ostentando en la creación de mensajes hegemónicos y, en segundo lugar, los medios ya no juegan el papel de mediadores, puesto que nuevos agentes políticos pueden comunicarse y dialogar de manera directa con los ciudadanos sin la necesidad de tener que pasar por un mediador.

Este nuevo panorama se ha convertido en una gran oportunidad para que grupos violentos y extremistas emprendan de manera sistemática guerras de comunicación para erosionar de manera deliberada la cohesión social de democracias liberales consolidadas.

Los ex directivos de Google, Schmidt y Cohen1, ya asumieron en el año 2013 que la guerra y los conflictos violentos utilizarían las nuevas tecnologías para combatir contra los Estados en nuevos campos de batalla. Según estos autores: “La tecnología es una herramienta que genera igualdad de oportunidades y ofrece recursos muy poderosos para que las personas logren sus objetivos: algunos de ellos muy constructivos, otros de una inimaginable fuerza destructora. La verdad innegable es que la conectividad también beneficia a grupos terroristas, violentos y extremistas. La actividad terrorista del futuro incluirá aspectos físicos y virtuales, desde el reclutamiento a la implementación de actos terroristas”2.

Lo cierto es que, casi diez años antes (2005), el actual líder de Al Qaeda, Ayman Al Zawahiri, ya expresó de manera muy clara las expectativas que el nuevo panorama comunicativo estaba generando entre los grupos terroristas: “y yo os digo: estamos en una batalla, y más de la mitad de esta batalla está teniendo lugar en el terreno de los medios de comunicación. Y esa batalla en los medios es una batalla por ganar las mentes y los corazones de los miembros de la Umma”3.

Al Qaeda, desde comienzos del siglo XXI puso en marcha una ambiciosa campaña de comunicación digital destinada a elaborar productos de comunicación audiovisual de calidad y personalizados para distintas audiencias que se distribuían de manera directa a sus públicos potenciales a través de páginas web. Uno de los mejores ejemplos de esta estrategia fue la revista Inspire, lanzada en junio de 2010 con el objetivo de socializar el mensaje de Al Qaeda entre audiencias jóvenes de Estados Unidos, Inglaterra y otros países angloparlantes. El encargado de elaborar y diseñar esta revista fue precisamente un ciudadano estadounidense, con doble nacionalidad yemení, nacido en California el 22 de abril de 1971, Anwar Al Awlaki.

La estrategia de comunicación de Al Qaeda a comienzos del siglo XX permitió a este grupo terrorista comunicar sus mensajes de manera directa a sus audiencias, sin tener que depender del papel mediador de los medios de comunicación. Esto permitía al grupo terrorista no solo marcar la agenda mediática y política, sino también controlar el enfoque con el que sus mensajes impactaban finalmente entre las audiencias. Así, el uso de la tecnología facilitó que un grupo subnacional violento y extremista pudiera competir de manera directa con los estados a la hora de forjar sentimientos de pertenencia y alianzas identitarias que movilizaran a sus públicos objetivos y pudieran generar cambios de comportamiento político.

Sin embargo, la estrategia comunicativa de Al Qaeda planteaba dos importantes limitaciones. El principal obstáculo consistía en que la comunicación de este grupo terrorista era unidireccional. Es decir, los responsables de comunicación de Al Qaeda publicaban su material en internet en sus medios de comunicación propios, pero quedaban a la espera de que, de manera proactiva, los usuarios accedieran a estos contenidos. Este flujo unidireccional suponía que, en la práctica, solo accedieran a los contenidos elaborados por los terroristas públicos ya familiarizados y previamente influenciados por la dialéctica yihadista. Resultaba muy complicado para los terroristas impactar en nuevas audiencias.

La segunda limitación estaba condicionada por la escasa variedad temática de las narrativas de Al Qaeda, que pivotaban exclusivamente en torno a dos áreas: la justificación de la violencia en base a la interpretación yihadista del Islam; y el victimismo ante una supuesta guerra perpetúa de Occidente contra los musulmanes que, según la dialéctica islamista, se inició con las cruzadas y que se extendería hasta pleno siglo XXI. Esta escasez temática apenas generaba resonancia e interés en audiencias ajenas a este pensamiento, lo que limitaba la expansión ideológica y el reclutamiento en nuevos grupos sociales.

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La irrupción de Estado Islámico en el año 2014 permitió superar estos retos. Los terroristas de Dáesh lograron afianzar un innovador uso de internet y de las nuevas tecnologías de la comunicación que se ha demostrado de gran eficacia para los intereses de grupos violentos y extremistas y una terrible amenaza en el largo plazo para instituciones públicas y democracias liberales.

El objetivo final de la estrategia de comunicación del Califato digital es el de quebrar la relación de confianza entre los ciudadanos y sus instituciones públicas mediante la construcción y difusión de una narrativa de construcción nacional alternativa en torno a un proyecto político totalitario y extremista. Esta propuesta comunicativa está diseñada e implementada en un proceso de cuatro pasos que se ha demostrado de gran eficacia para seducir y movilizar a decenas de miles de ciudadanos —incluso a aquellos no familiarizados previamente con la causa yihadista— en torno a un proyecto político violento que pretende sustituir al estado en el largo plazo.

Los cuatro pasos de la estrategia de comunicación digital de Dáesh son los siguientes:

  • Detección de las vulnerabilidades sociales y política un estado. Dáesh entendió y analizó correctamente la marginalización social, económica y política en la que se encontraban los ciudadanos suníes de Irak y de Siria en los últimos diez años. Igualmente entendió la crisis de confianza en las instituciones públicas que se estaba produciendo entre las nuevas generaciones de muchos países occidentales.
  • Crear una narrativa de construcción nacional. Las narrativas del autoproclamado Estado Islámico, a diferencia de Al Qaeda o de otros grupos yihadistas previos, no se centraron exclusivamente en temáticas propias del islamismo, sino que se centraron en explotar las vulnerabilidades sociales, económicas y políticas detectadas entre sus audiencias potenciales y en ofrecer una alternativa política que canalizara y movilizara a decenas de miles de ciudadanos frustrados con sus administraciones públicas. El análisis de los 1.500 vídeos publicados por el Estado Islámico desde enero de 2014 hasta diciembre de 2018 demuestra que más de la mitad de la narrativa está destinada a construir un nuevo contrato social positivo con sus públicos potenciales. El 22 por ciento de los vídeos explican su capacidad de gobernar y de gestionar servicios públicos y el 31 por ciento son entrevistas con milicianos o ciudadanos suníes que expresan las supuestas bondades de vivir en el Califato. Esta narrativa de construcción nacional se distribuye a través de productos de comunicación en diversos formatos para que puedan ser difundidos en distintas plataformas y puedan impactar en diferentes audiencias.
  • Creación de una red de medios propios. El Estado Islámico creó desde el año 2014 una red de empresas multimedia que trabajaban de forma coordinada y permitían difundir de manera directa y segmentada sus mensajes a diferentes audiencias. Esta red consistía en una agencia de noticias, una agencia de infografías, una revista en árabe, cuatro revistas en inglés, ruso, francés y turco, una emisora de radio, tres productoras audiovisuales generalistas y treinta cuatro productoras audiovisuales locales.
  • Automatización de las redes sociales. El último paso de la estrategia de comunicación del Estado Islámico consistió en la difusión de manera masiva de sus productos de comunicación a través de las redes sociales, con el objetivo de impactar en las audiencias potenciales, sin tener que esperar a que estas accedieran de manera proactiva al contenido.

Un estudio pormenorizado sobre la distribución de mensajes en redes sociales de Dáesh realizado con la empresa española Alto Analytics permitió identificar cómo el Califato utiliza para distribuir sus productos de comunicación en Twitter una media de 522 perfiles digitales que generan en torno a 1.700 tuits en aproximadamente dos horas. Los responsables de comunicación de Dáesh utilizan una media de nueve bots en cada una de sus campañas con el objetivo de lograr el máximo volumen de mensajes en el menor tiempo posible. Así mismo, es muy habitual que estos bots inserten el contenido de las campañas de Dáesh parasitando los principales hastags que son trending topic en aquellas conversaciones donde se encuentran sus audiencias principales.

Es cierto que el Estado Islámico ha sido derrotado sobre el terreno. Sin embargo, el Califato digital sigue aún activo. Los terroristas siguen siendo capaces de publicar cada mes una media de ocho vídeos, cuatro revistas y más de medio centenar de notas de prensa y comunicados. Solo en noviembre de 2018 los responsables de comunicación del Califato lograron publicar 853 enlaces con contenido a su material audiovisual en plataformas digitales comerciales disponibles abiertas para ser consultados por cualquier usuario de internet. Un mes después de la publicación de estos enlaces, el 30 por ciento de ellos permanecían aún disponibles.

La capacidad de resistencia del Califato digital representa un importante reto para la seguridad pero no es el único. Las lecciones aprendidas y el modelo de comunicación digital diseñado por este grupo terrorista han creado escuela. El grupo terrorista islamista sirio, Hayat Tahrir Al Sham, que oficialmente no está alineado ni con Al Qaeda ni con Dáesh, publicó solo durante 2018 un total de 188 campañas de comunicación, mientras que los grupos vinculados con Al Qaeda llegaron a las 146 campañas de comunicación. Gran parte de los contenidos de estos grupos terroristas, especialmente en el caso de Hayat Tahrir Al Sham, está basado en el modelo del Califato destinado a generar un nuevo contrato social con la población suní mediante la comunicación digital y el uso de las nuevas herramientas y tecnologías de la comunicación.

Gobiernos, empresas y sociedad civil afrontan un reto generacional. La tecnología se ha convertido en un arma de doble filo que, en malas manos, se ha probado como una eficaz herramienta para movilizar a decenas de miles de ciudadanos contra la base fundacional del estado-nación y la democracia liberal.

Notas

 1Cohen, J, y Schmidt, E. (2014): El futuro digital. Madrid, Ediciones Anaya Multimedia

 2Schmidt, E.; Cohen, J.. Op. cit., p. 151.

 3Mansfield, L. (2006): His Own Words. A translation of the Writings of Dr. Ayman al Zawahiri. Nueva Jersey: TLG Publications. Pg. 214.

Bibliografía

Instituto Español de Estudios Estratégicos. La posverdad. Seguridad y defensa. (Cuaderno de Estrategia 197, 2018). Disponible en: http://www.ieee.es/publicaciones-new/cuadernos-de-estrategia/2018/Cuaderno_197.html
Lesaca, J. (2017): Armas de Seducción Masiva, Barcelona, Editorial Península.
Ortiz Moyano, A. (2018): Falsos profetas. Claves de la propaganda yihadista. Barcelona, Editorial UOC.
Torres Soriano, M.R. (2014): Al Andalus 2.0. La ciberjihad contra España. Granada, Biblioteca Gesi.

Hay momentos de la vida en que callar se convierte en una culpa. Hablar, una obligación

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Estoy hablando a las personas que no siendo estúpidas ni malas, se hallan en la prudencia o en la duda. Y a ellas les digo: ¡Despierta, gente, despierta! Intimidados como estáis por el miedo de ir a contracorriente o parecer racistas no entendéis, o no queréis entender, que aquí está ocurriendo una Cruzada al Revés. En su esencia, la nuestra es una guerra de religión y quien lo niegue, miente (…) una guerra que ellos llaman Yihad, Guerra Santa (…) No entendéis, no queréis entender, que para los musulmanes Occidente es un mundo que hay que conquistar, castigar, someter al Islam.
Acostumbrados como estáis al doble juego, cegados como estáis por la miopía, no entendéis o no queréis entender que nos han declarado una guerra de religión. Promovida y fomentada por una facción de aquella religión, puede ser, (¿puede ser?), pero de religión. (…) Que puede ser que no aspire a conquistar nuestro territorio, pero mira a la conquista de nuestras almas. A la desaparición de nuestra libertad, de nuestra sociedad, de nuestra civilización. Es decir, al aniquilamiento de nuestra manera de vivir o de morir, de nuestra manera de rezar o no rezar, de pensar o no pensar. De nuestra manera de comer y beber, de vestirnos, divertirnos, informarnos… No entendéis o no queréis entender que si no nos ponemos, si no nos defendemos, si no combatimos, la Yihad vencerá. Vencerá y destruirá el mundo que bien o mal hemos logrado construir, cambiar, mejorar, hacer un poco más inteligente. (…)
Destruirá en suma nuestra identidad, nuestra cultura, nuestro arte, nuestra ciencia, nuestra moral, nuestros valores, nuestros principios, nuestros placeres… Sí señores: nuestros placeres también. ¿No comprendéis que los Osama bin Laden se creen verdaderamente autorizados a mataros a vosotros y a vuestros hijos porque bebéis vino o cerveza, porque no lleváis la barba larga o el chador o el burkah, porque vais al teatro y al cine, porque escucháis a Mozart y canturreáis una cancioncilla, porque bailáis en las discotecas o en vuestras casas, porque miráis la televisión, porque lleváis minifalda o pantalones cortos, porque en el mar o en la piscina estáis desnudos o casi desnudos, porque jodéis cuando y donde y con quien os da la gana?

Oriana Fallaci
La rabia y el orgullo (La Esfera, 2002)

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Bienvenido a la democracia genital / Welcome to genital democracy

 

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Cada vez más, en las sociedades democráticas se da la paradoja: cuanto más presumen de democracia e igualdad, más se aplaude el autoritarismo. Y así, vivimos sumergidos en el culto al autoritarismo de género, que es la forma más aplaudida de autoritarismo.

Por Miguel Vidal Santos

En una sección de El País llamada “bienestar” anuncian el nacimiento de un nuevo sexo (o así), el sexo de los autosexuales:

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14 mujeres se ‘casaron’ consigo mismas en Bilbao en junio de 2018.

Autosexual, sección “bienestar”.

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En un lugar donde el norte se situara donde señala la brújula y el sur, en el sentido opuesto, esto hubiera aparecido (si es que a algún insensato le hubiera dado por proponerlo al jefe de sección) en sucesos. Pero aquí, hoy, en España, el hecho de que se publique en un periódico nacional se considera una muestra del progreso de nuestra sociedad.

El interés mediático y político no ya por el sexo, sino por sus formas más extravagantes, la obsesión por el uso que hacemos de nuestro sexo, o el empeño en conseguir que los niños estén más pendientes de su sexo que de jugar, no responde en absoluto a ningún “progreso”, ni a que con ello se estén defendiendo supuestos derechos civiles.

Y no responde a que los redactores de los medios “progresistas” y los partidos mayoritarios, tanto de izquierdas como de derechas, estén obsesionados con el sexo.

Se trata de una actividad política. Pura y dura política. Y su finalidad es muy simple: que el Estado logre hacerse el dueño de tu cama. En el momento en que eso suceda, su poder sobre ti ya no conocerá límites.

“[El sexo] es tan importante que desborda la influencia política, y al mismo tiempo necesita de ella, de su injerencia, para evitar la reproducción de prejuicios, conductas y perpetuación de roles instaurados y recibidos como únicos.”

El sexo como herramienta política en manos del poder, con la cobertura del respeto a “la diversidad”:

“En el pensamiento criminal de creer que hay una ideología de género por explicarle a los niños (también niñas trans, y niños trans) que lo que ven por la calle no es lo normal —porque también hay chicas que se enamoran de chicas y chicos de chicos, aunque no los vea de la mano ni besándose por las calles de sus pueblos y sus ciudades (no, Chueca no es España)— está el trasfondo no sólo de la negación sino del exotismo: que la diversidad lo siga siendo a condición de que se pueda señalar, ya sea para sugerir su cura o para aislarla como desperfecto biológico, manteniéndose fuera del alcance de los niños. Cuando lo que hay que mantener lejos de ellos es una ideología de odio muy concreta.” (Fuera del alcance de los niños)

A base de oficializar comportamientos privados a cuál más minoritario, o más raro, o más retorcido (y permíteme decirlo: a cuál más idiota), se intenta normalizar lo anormal (¡oh, dioses del igualitarismo, ha escrito “anormal”!).

“[La autosexualidad es] la capacidad de tener una relación romántica y sexual con nuestra persona.

Igual que los heterosexuales se sienten atraídos por personas de otro sexo y los homosexuales por personas del mismo sexo, los autosexuales se sienten atraídos por sí mismos.”

Identificado y “beatificado” el comportamiento anormal, se convoca a los sacerdotes del culto al sexo estatalizado para que vistan a la mona de la seda políticamente correcta: la diversidad. Señoras, señores, que pasen los sexólogos:

“Es fácil confundir el narcisismo con esta orientación, pero tiene algunas diferencias fundamentales, sobre todo porque el trastorno de la personalidad narcisista necesita público.

A raíz de sentirse enamorada de una misma, el momento de la masturbación es el momento de encuentro íntimo con una misma bajo este sentimiento de amor.” (Ni hetero ni homosexual: soy autosexual y estoy enamorada de mí misma)

No te engañes, no son solo charlatanes, los sexólogos son los encargados de meterse bajo las sábanas con el patrocinio del Estado, que previamente les ha otorgado acreditación pública.

Son sexólogos charlatanes que viven de adjetivar con términos buenistas unas pautas de conducta que requerirían tratamiento y no exaltación mediática. No se puede servir mejor al Estado genitalizado que se va conformando en las sociedades occidentales.

Democracia con adjetivo

Democracia popular, alardeaban los regímenes comunistas.

Democracia bolivariana, presumen los tiranos venezolanos.

Democracia islámica, disimulan los ayatolás.

Democracia igualitaria, proclama el poder en Occidente.

Democracia feminista, pregonan los políticos varones de partidos españoles de izquierda.

Y por esta vía, se ordena a los ciudadanos lo que deben pensar y lo que deben votar:

“Algo que debió ocurrir hace tiempo y que sin duda ocurrirá. EE UU ha tenido 45 presidentes varones. Ya toca una presidenta en la Casa Blanca.” (Ya toca una presidenta en la Casa Blanca)

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Hay que votar en función del “género”, no de la ejecutoria pasada, ni de los programa, ni de las ideas que cada candidato defiende, ni de sus valores, ni de su trayectoria política y personal. No importan otras consideraciones, tan solo lo que cada cual lleva entre las piernas.

La democracia genital.

Cada vez más, en las sociedades democráticas se da la paradoja: cuanto más presumen de democracia e igualdad, más se aplaude el autoritarismo. Y así, vivimos sumergidos en el culto al autoritarismo de género, que es la forma más aplaudida de autoritarismo:

“Los varones deben reclamar a la empresa que quieren pasar más tiempo con sus hijos.” (“El presentismo del hombre ha empeorado la brecha salarial con la mujer”)

Deben, tienen que, ya toca…

Es como la ola de calor, actualler, hay que estar preparados para hacerle frente cuando llegue y hay que combatirla a fondo cuando ha llegado. Solo así podremos hacer España mejor a pesar de los 40 grados y de los adjetivadores de democracia en el poder.

¡Si Dios quiere!

 

ESPAÑA -A PESAR DE CIERTOS ESPAÑOLES-ARTURO PÉREZ REVERTE.

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!Y ASÍ NOS VA!

– Los americanos tienen El Álamo, Gettysburg,
-Los franceses Alesia.
– Los judíos, Masada.
– Los griegos, el Paso de las Termópilas.
– Los alemanes, los bosques de Teutoburgo.
– Los ingleses, Trafalgar.
– Los portugueses, Aljubarrota
– Los rusos, Stalingrado.
– Hasta los zulúes tienen algo… Insaldwana

Y los españoles, debido a los traidores por un lado y los
cobardes por otro, no tenemos…
-Las Navas de Tolosa, por insidiosa
-La Batalla del Ebro, por fascista
-Lepanto, por intolerante
-Tenochtitlán, por genocida
-Bailén, por retrógrado
-Amberes, Breda, Northlinghen, por no herir sensibilidades
-Villaviciosa, por no plural ¿Sigo?

Y un montón de ineptos, embusteros, interesados, desgraciados, chusma, incultos, maricomplejines,… traidores y cobardes (insisto) que han dirigido, dirigen y dirigirán las mentes…
de los que se dejen, de esta gran nación que es España.

Cuando paso cerca de Despeñaperros (sitio donde se despeñaron miles de perros invasores e impositores de sus ideas (políticas, religiosas, filosóficas, … ….), siempre salgo despotricando que no haya nada allí para conmemorar algo tan importante, tan épico, tan cristiano.

He estado en Normandía, y estuvimos cuatro días viendo museos, cementerios, edificios históricos de la batalla de Normandía, en Estados Unidos de cualquier escaramuza sin importancia hacen un
centro histórico con museo incluido, y aquí tenemos el 800 aniversario de lo que considero la batalla más importante de la historia de Europa (o sea del mundo) y no hacemos nada

….Ya ni siquiera se estudia en los colegios, creo. Moros y cristianos degollándose, nada menos. Carnicería sangrienta. Ese medioevo fascista, etcétera. Pero es posible que, gracias a aquello,… mi hija no lleve hoy velo cuando sale a la calle.

Ocurrió hace ocho siglos, cuando tres reyes españoles dieron, hombro con hombro, una carga de caballería que cambió la historia de Europa.

El próximo 16 de julio se cumple el 803 aniversario de aquel lunes del año 1212 en que el ejército almohade del Miramamolín Al Nasir, un ultra radical islámico que había jurado plantar la media
luna en Roma, fue destrozado por los cristianos cerca de Despeñaperros.

Tras proclamar la yihad -seguro que el término les suena- contra los infieles, Al Nasir había cruzado con su ejército el estrecho de Gibraltar, resuelto a reconquistar para el Islam la España cristiana e invadir una Europa -también esto les suena, imagino debilitada e indecisa.

Los paró un rey castellano, Alfonso VIII. Consciente de que en España al enemigo pocas veces lo tienes enfrente, hizo que el papa de Roma proclamase aquello cruzada contra los sarracenos, para evitar que, mientras guerreaba contra el moro, los reyes de Navarra y de León, adversarios suyos, le jugaran la del chino, atacándolo por la espalda.

Resumiendo mucho la cosa, diremos que Alfonso de Castilla consiguió reunir en el campo de batalla a unos 27.000 hombres, entre los que se contaban algunos voluntarios extranjeros, sobre todo
franceses, y los duros monjes soldados de las órdenes militares españolas.                                             Núcleo principal eran las milicias concejiles castellanas -tropas populares, para entendernos-           y 8.500 catalanes y aragoneses traídos por el rey Pedro II de Aragón; que, como gentil caballero que era, acudió a socorrer a su vecino y colega.                                                                                           A última hora, a regañadientes y por no quedar mal, Sancho VII de Navarra se presentó con una reducida peña de doscientos jinetes -Alfonso IX de León se quedó en casa-.

Por su parte, Al Nasir alineó casi 60.000 guerreros entre soldados norteafricanos, tropas andalusíes y un nutrido contingente de voluntarios fanáticos de poco valor militar y escasa disciplina:
chusma a la que el rey moro, resuelto a facilitar su viaje al  anhelado paraíso de las huríes, colocó en primera fila para que se comieran el primer marrón, haciendo allí de carne de lanza.

La escabechina, muy propia de aquel tiempo feroz, hizo época.                                    

En el cerro de los Olivares, cerca de Santa Elena, los cristianos dieron el asalto ladera arriba bajo una lluvia de flechas de los temibles arcos almohades, intentando alcanzar el palenque fortificado donde Al Nasir, que sentado sobre un escudo leía el Corán, o hacía el paripé de leerlo -imagino que tendría otras cosas en la cabeza-, había plantado su famosa tienda roja.                                                 La vanguardia cristiana, mandada por el vasco Diego López de Haro, con jinetes e infantes castellanos, aragoneses y navarros, deshizo la primera línea enemiga y quedó frenada en sangriento combate con la segunda.

Milicias como la de Madrid fueron casi aniquiladas tras luchar igual que leones de la Metro Goldwyn Mayer.                                                                                                

 

Atacó entonces la segunda oleada, con los veteranos caballeros de las órdenes militares como núcleo duro, sin lograr romper tampoco la resistencia moruna.       La situación empezaba a ser crítica para los nuestros -porque sintiéndolo mucho, señor presidente, allí los cristianos eran los nuestros-; que, imposibilitados de maniobrar, ya no peleaban por la victoria, sino por la vida.

Junto a López de Haro, a quien sólo quedaban cuarenta jinetes de sus quinientos, los caballeros templarios, calatravos y santiaguistas, revueltos con amigos y enemigos, se batían como gato
panza arriba.                                                                                                                         Fue entonces cuando Alfonso VIII, visto el panorama, desenvainó la espada, hizo ondear su pendón, se puso al frente de la línea de reserva, tragó saliva y volviéndose al arzobispo Jiménez de Rada gritó: «Aquí, señor obispo, morimos todos».                                                                                               Luego, picando espuelas, cabalgó hacia el enemigo.                                 Los reyes de Aragón y de Navarra, viendo a su colega, hicieron lo mismo.  Con vergüenza torera y un par de huevos, ondearon sus pendones y fueron a la carga espada en mano.
El resto es Historia: tres reyes españoles cabalgando juntos por las lomas de Las Navas, con la exhausta infantería gritando de entusiasmo mientras abría sus filas para dejarles paso. Y el combate final en torno al palenque, con la huida de Al Nasir, el degüello y la victoria.

¿Imaginan la película?… ¿Imaginan ese material en manos de ingleses, o norteamericanos?..
Supongo que sí.                                                                                                                     Pero tengan la certeza de que, en este país imbécil, acomplejado de sí mismo, gobernado por políticos aún más imbéciles carentes de toda identidad… no la rodará ninguna televisión, ni la subvencionará jamás ningún ministerio de Educación, ni de Cultura, porque aquí no habría despelote ni mariconeo, sino gente real que por amar a su tierra luchaban a morir.

¡Ojo! ¡Importante!

Tardamos 8 SIGLOS, o sea, ¡¡800 AÑOS!! en echarles de la península, nuestra tierra!                      

Fue por nuestra desunión, porque España la formaban distintos reinos y no uno solo.  Combatíamos entre nosotros -como ahora con las 17 autonomías innecesarias- y no tuvimos un solo Rey, una sola nación, un único mando militar para expulsarles, de eso se aprovecharon durante ¡8 siglos! y ellos, los de la media luna sí que lo recuerdan, por eso se aprovechan, de nuestra actual desunión, para una segunda invasión silenciosa… bajo la permisividad de políticos de bajo perfil, acomplejados, miedosos de llamar las cosas por su nombre…, nada que ver con aquellos valerosos guerreros cristianos que combatieron y derramaron su sangre ¡para…. nada!
Ellos recuerdan nuestra desunión, la misma que tenemos ahora y que muchos políticos fomentan.     Y ellos lo saben… y de paso, se frotan las manos, se ríen y se aprovechan para  su segunda invasión.
Nosotros hemos olvidado la historia, pero ellos no…. mal asunto.
Durante mucho tiempo fui todo lo que pude… ahora soy todo
lo que quiero.

Arturo Pérez Reverte.

¿Por qué los impuestos son un robo?

IMPUESTOS11

“La idea de que la libertad política puede preservarse en ausencia de libertad económica, y viceversa, es una ilusión”.

Ludwig von Mises (1881-1973), en Planning for Freedom

Por Sergio Villalta en Instituto libertad

Existe una creencia muy generalizada en que pagar impuestos es una obligación moral y que no hacerlo es un acto deleznable. Parecido a cualquier otra acción que siendo ilegal es a la vez muy censurable.

También existe el sofisma de que los impuestos son un mal necesario. Al menos aquí se reconoce la inmoralidad del tributo – sin embargo -, se le exculpa a medias cuando se dice que es un mal; pero un mal que es ineludible y además necesario.

I. La autopropiedad.

En primer lugar es necesario afirmar que el hombre es dueño de si mismo. Derecho del cual goza simplemente por su condición de ser humano. Es decir, por su condición de hombre cada persona es dueña de si misma (de su cuerpo y de su mente) por derecho propio.

Este derecho no deviene de ningún otro hombre, tampoco de ningún grupo o gobernante. La propiedad de si mismo es una proposición moral.

Y una sociedad libre (una sociedad “voluntarista”) necesariamente debe basarse en este principio.

Murray Rothbard lo describe en su obra “La Ética de la Libertad”, al explicarnos que solo existen tres posibilidades:

A) Que cada individuo sea dueño de sí mismo. Esto es el derecho de ser dueño de uno mismo por libre voluntad.

B) Que algunas personas sean dueñas de otras. Esto sería la esclavitud o servidumbre de un hombre para con otro de sus semejantes.

C) Que cada persona sea dueña de una parte de todas las demás personas. Y esto significaría la propiedad comunal y universal de voluntades.

En la tercera opción no podría un hombre cortarse su cabello, a no ser que tuviera el permiso del resto de la humanidad entera. Puesto que cada parte de su cuerpo sería propiedad de los demás.

Esta tercera opción por la impracticabilidad absoluta que conlleva degenera en un absurdo teórico.

Sobra decir que solamente la primera opción sería compatible con una sociedad libre, porque es mediante el gozo de la libertad de acción de cada individuo que se puede disponer de uno mismo.

Y en sentido contrario: para la libre disposición de su persona, el hombre necesariamente tienen que gozar de la libertad para determinar su voluntad.

II. El derecho a la vida.

Siendo el hombre dueño de si mismo, este goza de la libertad de vivir. Esto es así y no de otra manera, porque la primera condición para que el individuo pueda reclamar su propiedad es que esté vivo.

Sin vida no es posible enunciar nada, menos una voluntad. Tampoco le sería posible al individuo establecer la propiedad de si mismo ante los demás, ni ante él mismo. Y sin estar vivo: ¿cómo podría gozar de la libertad de voluntad o de acción?

Además, como la propiedad de si mismo implica la posibilidad de declarar el derecho a la vida, este es en primer lugar una condición natural y a la vez una consecuencia posterior del derecho de propiedad.

El gran ensayista libertario Frank Chodorov lo explica así:

“El derecho absoluto de propiedad deriva del derecho original a la vida porque no tiene sentido el uno sin el otro: los medios de vida deben identificarse con la vida misma.”

III. La propiedad

Si cada hombre es dueño de si mismo y este es libre para vivir – es decir para actuar de acuerdo a su libre voluntad -, entonces por consiguiente somos libres para gozar del fruto de nuestras acciones y de nuestra voluntad.

¿Cómo podríamos tener la libertad de ser dueños de nosotros mismos y tener un libre albedrío, pero no ser libres de disfrutar de todo aquello que se deriva de nuestra misma propiedad y de nuestra voluntad?

Si se puede hacer lo primero necesariamente deberá ser posible hacer los segundo. Salvo los casos – claro está -, en que se agrede o provoca un daño a terceros.

Al ser el hombre dueño de si mismo y tener la libertad para decidir sus acciones, es consecuencia lógica, que tendrá también la libertad de gozar de todo lo que su voluntad produzca.

Porque de no ser así tendríamos que aceptar que otro individuo (un tercero) tendría el derecho a gozar de lo que otra persona produzca por derecho propio.

Esto sería igual que proclamar a este tercero como dueño de todos los derechos que hicieron posible ese disfrute.

El tercero devendría en dueño finalmente de aquello que produjo esos frutos – es decir -, de la vida y voluntad de la otra persona. En este último caso estaríamos ante la esclavitud.

IV. El robo.

Siempre es fácil identificar al robo cuando este se produce a un nivel individual. Por ejemplo: imagine que usted ahorró parte de su salario durante varias semanas para comprarse una bicicleta.

Ahora imagine que un día cualquiera otro individuo le roba a usted su bicicleta a punta de pistola. Ante este hecho no habría discusión alguna en llamarlo por lo que es: un robo.

Existe una tendencia innata a identificar al robo. No es necesario ser un intelectual, ni una mente brillante para entender que la propiedad de otros debe respetarse.

Nuestra moral está predispuesta a condenar el robo. De niños se nos enseña a no robar.

En en la tradición judeo-cristiana – así como en otras -, el no robar constituye un mandamiento. Existe una si

mpatía natural que surge ante el que ha sido asaltado en un camino solitario.

Sentimos repulsión e ira ante el ladrón que se aprovecha de la debilidad o descuido de otro para robarle. Y hasta se podría sentir incluso compasión ante el ladrón que ha sido robado.

Si dos hombres roban a otro tampoco habría dificultar en identificar esta acción. Fácilmente se tendría como un robo.

Podríamos hipotéticamente aumentar la cantidad de ladrones de manera exponencial: 2, 4, 8, 16, 32, 64, etc., pero a medida que aumenta la cantidad – asombrosamente -, es más difícil para algunos identificar el robo.

En especial cuando los ladrones llegan a ser un grupo muy numeroso y proclaman una justificación para apropiarse de los bienes de otros, en nombre de la “sociedad”, la “seguridad”, la “necesidad”, la “justicia”, o cualquier otro pretexto.

V. El robo legal

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La pregunta es: ¿habría una diferencia entre la acción de una persona que roba a otra y la acción de todo un grupo cuando este llega a robarle a uno de sus miembros?

O más claro: ¿en qué punto el robo deja de ser un robo? ¿Si los ladrones son mil? ¿Un millón? ¿La mitad de la población? ¿La mitad más uno? ¿Dos tercios de la población de un país, el 80%, etc.?

La respuesta es que no hay diferencia alguna. El robo sigue siendo robo, independientemente del número de ladrones que ejecuten la acción e independientemente de la excusa que lleguen a invocar.

No hay diferencia si se llaman a si mismos como una mayoría, una “supermayoría” o la “sociedad” o el “gobierno”, y aunque se ampare la acción en una ley, el robo sigue siendo robo.

Chodorov nos explica:

“No es la ley la que en primera instancia define el robo, es un principio ético que la ley puede violar, pero no suplantar. Si por necesidades de la vida consentimos la fuerza de la ley, si por una larga costumbre perdemos de vista su inmoralidad, ¿se ha eliminado el principio? Un robo es un robo y ninguna cantidad de palabras puede hacer de él algo distinto.”

Así como no podemos justificar que otro individuo (un tercero) tenga el derecho de disfrutar de todo lo que la voluntad y la autopropiedad de una persona produzcan – tampoco podemos aceptar que el “Estado”, el “Gobierno” o la “Sociedad” lo puedan hacer.

Ya que en última instancia el “Estado”, el “Gobierno” y la “Sociedad” no son más que una abstracción y representan nada más a un conjunto de individuos.

Ni el “Estado”, ni el “Gobierno”, ni la “Sociedad” tienen un cuerpo, una mente y menos una voluntad propia. Solo reflejan la voluntad de un grupo particular de hombres.

Así como no podemos aceptar que un tercero sea dueño de todos los derechos (o de las causas) que hicieron posible los frutos de la propiedad – porque el tercero devendría en dueño finalmente de aquello que produjo esos frutos -, es decir, de la vida y voluntad de la otra persona; de igual manera tampoco podemos aceptar que un grupo de personas que se presentan a si mismas como el “Estado”, el “Gobierno” o la “Sociedad” lo hagan.

Si el robo es moralmente censurable en la primera instancia, lo es necesariamente en la segunda también. Ya que el robo no deja de serlo en función de la cantidad de ladrones que lo lleven a cabo. Y tampoco deja de serlo en función del motivo por el cual se haga.

Y si no tenemos el derecho de robar la propiedad de otro, tampoco podemos delegar ese poder en el “Gobierno”, en el “Estado” o en la “Sociedad”. Ya que no podemos entregar a otro un derecho que no poseemos.

No existe ninguna obligación moral en pagar impuestos. De la misma forma que no existe obligación moral en obedecer al ladrón cuando nos amenaza para que le entreguemos la billetera.

Lo cual no significa que sea aconsejable no pagar impuestos. De la misma forma que tampoco es aconsejable no entregarle la cartera al hampón que nos amenaza con matarnos.

Podemos entender ahora que al decir: los impuestos son un “mal necesario”, esto equivale a decir, que el robo es un “mal necesario”. Similar a decir que la esclavitud es un “mal necesario”.

Aceptar esto sería aceptar que una sociedad libre debería – y podría -, construirse a partir del uso de la violencia.

Sería igual a decir que una sociedad libre podría – o debería -, construirse con base en la esclavitud. En cualquier caso estamos ante un oxímoron.

En mucho mejores palabras Hans Hermann Hoppe nos dice:

“Obviamente, los impuestos no son pagos normales ni voluntarios, por bienes y servicios, porque a usted no se le permite abstenerse de pagar si no está satisfecho con el producto. Usted no será castigado si deja de comprar coches de Renault o perfumes de Chanel, pero será arrojado a la cárcel si deja de pagar los costos de escuelas públicas o universidades estatales, o los gastos pomposos (…) Tampoco es posible interpretar los impuestos como pagos de alquiler normal…”

Así como ninguna cantidad de palabras puede cambiar la naturaleza inmoral de un robo, tampoco ninguna “ley” puede cambiar la naturaleza inmoral de los impuestos. Es necesario siempre repetir a viva voz: ¡sí, los impuestos son un robo!

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El origen golpista, totalitario y violento del PSOE: un pasado que hoy intenta blanquear

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SU FUNDADOR, PABLO IGLESIAS, AMENAZÓ DE MUERTE A UN OPONENTE EN LAS CORTES.

Por/By @ElentirVigo

El PSOE es, sin duda, uno de los actuales partidos españoles cuyo pasado debería provocar más vergüenza a sus actuales dirigentes. Pero no hay vergüenza que valga cuando se vive de la mentira.

Ayer la portavoz del Gobierno, Isabel Celaá, dijo sin ruborizarse lo siguiente: “lleva 140 años haciendo democracia y luchando por las libertades”. Podéis ver aquí el vídeo de su declaración. ¿Es cierto lo que dice Celaá? Ni por asomo. Más bien podríamos afirmar todo lo contrario. Si por algo destacó el PSOE durante gran parte de la historia fue por actuar como un partido totalitario tan extremista como los comunistas. Basta con ver las barbaridades que decía y hacía su fundador.

El discurso de odio del fundador del PSOE: “Queremos la muerte de la Iglesia”

Fundado en 1879, el PSOE fue desde sus inicios un partido marxista. En agosto de 1902, el partido celebró eu VI Congreso en la ciudad de Gijón. En aquel evento, el fundador del PSOE, el ferrolano Pablo Iglesias Posse, lanzó un discurso de odio: “Queremos la muerte de la Iglesia, cooperadora de la explotación de la burguesía; para ello educamos a los hombres, y así le quitamos conciencias. Pretendemos confiscarle los bienes. No combatimos a los frailes para ensalzar a los curas. Nada de medias tintas. Queremos que desaparezcan los unos y los otros“. En 1918, mientras los bolcheviques desarrollaban en Rusia una brutal persecución contra los cristianos, el PSOE incorporó a su programa el objetivo totalitario de “la disolución de todas las órdenes religiosas”. Con estas declaraciones, en las que plasmaban sus prejuicios ideológicos, Pablo Iglesias y su partido encendieron la mecha que unas décadas después llevarían a muchos socialistas a participar en una de las más brutales persecuciones anticatólicas de la Europa contemporánea.

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Pablo Iglesias en un mitin del PSOE en 1909 durante la Semana Trágica de Barcelona. El 11 de julio de ese año, el fundador del partido declaró en un acto público: “Hay que combatir al Gobierno empleando todos los medios”.

La retórica golpista de Pablo Iglesias Posse

El PSOE tardó más de 30 años en obtener representación. Lo logró en 1910. En la tarde del 7 de julio de 1910, Pablo Iglesias participó en el debate del discurso de la Corona con una incendiaria intervención: “el partido al que yo represento aspira a concluir con los antagonismos sociales, a establecer la solidaridad humana, y esta aspiración lleva consigo la supresión de la Magistratura, la supresión de la Iglesia, la supresión del Ejército, y la supresión de otras Instituciones necesarias para ese régimen de insolidaridad y antagonismo.” Es decir, que los marxistas del PSOE pretendían eliminar a la Iglesia, a los jueces y a los militares: un programa genuinamente totalitario. Y como suele ser habitual en los totalitarios, su defensa de unas ideas abominables no conoce límites, ni siquiera la violencia: “este partido no ha cambiado de opinión respecto a este particular; estará en la legalidad mientras la legalidad le permita adquirir lo que necesita; fuera de la legalidad, como han estado todos los partidos, cuando ella no le permita realizar sus aspiraciones“, señaló Iglesias.

Un año antes Iglesias y su partido ya habían ofrecido un anticipo de su intento de subvertir la legalidad vigente, cuando el PSOE intentó extender a toda España, mediante una huelga general, los incidentes violentos de la Semana Trágica de Barcelona, lo que provocó la detención de Iglesias y del resto de la cúpula del partido. Y no sin motivo. El 11 de julio, en un mitin del PSOE, Iglesias había pronunciado un discurso abiertamente golpista en el que afirmó: “Los enemigos del pueblo español no son los marroquíes, sino el Gobierno. Hay que combatir al Gobierno empleando todos los medios. En vez de tirar hacia abajo los soldados deben tirar hacia arriba“, añadió, en una incitación clara a los militares para que disparasen contra sus jefes. Hay que tener en cuenta, además, que España estaba en guerra: las declaraciones de Iglesias eran un acto de traición.

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El diputado conservador Antonio Maura fue amenazado de muerte por Pablo Iglesias en una sesión de las Cortes celebrada en la tarde del 7 de julio de 1910, con motivo del debate del discurso de la Corona.

Lanzando una amenaza terrorista desde la tribuna de las Cortes

El fundador del PSOE no se conformó con hacer gala de una retórica golpista. Además, en la citada sesión del 7 de julio de 1910, desde la tribuna de las Cortes, Iglesias amenazó al diputado conservador Antonio Maura con un atentado terrorista si volvía a presidir el Consejo de Ministros: “Tal ha sido la indignación producida por la política del gobierno presidido por el Sr. Maura, que los elementos proletarios, que nosotros, de quienes se dice que no estimamos a nuestra nación, que no estimamos lo intereses de nuestro país, amándolo de veras, sintiendo las desdichas de todos, hemos llegado al extremo de considerar que antes que Su Señoría suba al poder debemos llegar al atentado personal“.

El Socialista, periódico oficial del PSOE, comentó la amenaza en su número del 15 de julio reconoció sin rodeos que Pablo Iglesias había defendido “su tesis de que para evitar á España el bochorno de ser regida nuevamente por un político tan funesto como el jefe del partido conservador era menester apelar á todos los medios, incluso á la violencia“. Sin el menor atisbo de crítica, el diario socialista presentaba el discurso de Iglesias como “una colosal victoria del proletariado”. Una cosa que llama la atención repasando el periódico del PSOE es el culto a la personalidad de su líder, al que se presentaba como “un héroe de sus ideas y un mártir probable de sus justas y loables ambiciones”.

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Portada del número del 29 de julio de 1910 de ‘El Socialista’, el periódico oficial del PSOE. En este número, el diario se mofó abiertamente del atentado sufrido por Maura una semana antes. Un atentado que había sido precedido de la incitación de Pablo Iglesias al atentado personal contra el diputado conservador.

Iglesias se negó a condenar el intento de asesinato contra Maura

La amenaza provocó un escándalo y el presidente de las Cortes exigió a Iglesias que retirase esas palabras, porque “no puede ampararse en la inmunidad parlamentaria para cometer un delito”. Pablo Iglesias se negó a rectificar. Unos días después, el 22 de julio, Manuel Possá Roca tiroteó a Maura cuanto éste viajaba en tren a Barcelona con su familia, hiriéndole en una pierna y en un brazo. Las Cortes emitieron una declaración oficial condenando el atentado. Pablo Iglesias se negó a apoyar la condena. El 29 de julio, El Socialista se burlaba del atentado en su portada: “El mismo Universo atribuye á la intervención de la santísima virgen el haber escapado con vida el Sr. Maura del infame atentado. ¡Pues fíate de la virgen y no corras!”.

En la página 3, una nota titulada “Sobre el atentado personal”, El Socialista justificó la amenaza de Pablo Iglesias contra Maura apelando a la doctrina católica sobre el tiranicidio. En otro infame artículo que aparecería en su portada, el periódico del PSOE culpaba al propio Maura de su asesinato frustrado “por sus orientaciones reaccionarias”. Es decir, que para el periódico del Partido Socialista, tener determinadas ideas justificaba asesinar al que las defendiese.

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Pablo Iglesias acompañado de otros dirigentes del PSOE, entre ellos Francisco Largo Caballero, en la manifestación del 1 de mayo de 1919 en Madrid, junto a una gran pancarta con el lema “Viva Rusia”. El PSOE y su líder se sentían muy identificados con la joven dictadura soviética. La foto, que apareció censurada en su momento por Abc, apareció en el semanario Los Domingos de Abc del 6 de julio de 1980).

“Viva Rusia”: la afinidad del PSOE y de Iglesias por el comunismo soviético

Otro de los puntos que suelen “olvidar” los propios socialistas es que Pablo Iglesias simpatizaba con la Unión Soviética y en 1919 el PSOE mostró su disposición a ser el representante español de la Tercera Internacional, con sede en Moscú. El PSOE no disimulaba de ningún modo es afinidad. En su número del 13 de julio de 1919, El Socialista afirmaba: “La Revolución rusa es un acontecimiento magno, y si lograra doblar todos los cabos y vencer todas las dificultades que sistemáticamente se la oponen, lo de Rusia constituiría -lo es ya, sin duda-, la gran epopeya socialista, hacia la que volverán sus ojos, admirados, todos los hombres de buena voluntad“. El periódico del PSOE añadía: “hoy la obra de los rusos encuentra eco en todos los pechos proletarios y, a pesar de las campañas calumniosas de la prensa, que cobra sus censuras a tanto la línea, y a despecho de todos los mentidos horrores que por ahí han circulado, el instinto dice a las masas profundas de proletarios que la Revolución sovietista es su revolución, la que realizará la mayor parte de sus ideales”.

Otro de los gestos de simpatía de Iglesias y de su partido hacia la dictadura bolchevique quedó plasmado en una foto de la manifestación del 1 de mayo de 1919 publicada por la prensa de la época, en la que se ve a Pablo Iglesias y otros dirigentes del PSOE junto a una pancarta con el lema “Viva Rusia”. El 2 de mayo en Abc el lema de la pancarta apareció censurado en la foto, aunque unas páginas más adelante el periódico mencionaba el “Viva Rusia” de la pancarta. El diario explicaba, además, que los convocantes, apelando a la libertad “han intentado que se cerrasen a la fuerza varios establecimientos que estaban abiertos en las calles por donde la manifestación transcurría. Y apoyados por el ya citado concepto de libertad apedrearon a los guardias de Seguridad que estaban allí precisamente para garantizar el ejercicio de las libertades ciudadanas. Estos procedimientos de coacción y de violencia, ejercidos en nombre de tan sano principio, repugnan a los que verdaderamente lo aman”.

El debate sobre la posible adhesión a la Internacional Comunista continuó en el PSOE hasta el congreso extraordinario de 1921, cuando el partido se dividió ante la dureza de las condiciones impuestas por los soviéticos, que incluían, por ejemplo, la expulsión de todos los afiliados que se hubiesen opuesto a la Tercera Internacional, lo que habría implicado la expulsión del propio Iglesias. Teniendo en cuenta sus simpatías de antaño por la URSS, cuesta menos entender hechos como la medalla del Senado concedida por el PSOE al dictador soviético Kostantin Chernenko en 1984, uno de los últimos tiranos comunistas de la línea dura en ese régimen, y la negativa del PSOE a condenar los crímenes del comunismo en 2006, en una sesión del Consejo de Europa.

(Foto principal: Pablo Iglesias Posse, fundador del PSOE)

Secta islamista senegalesa dirige el “top manta” en España

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El ‘jebelu’ (en uolof, lengua de Senegal y Gambia, significa sumisión, pero no esclavitud, sino adhesión o entrega a un colectivo o un proyecto) es la condición que une a los miembros del Mouride o Muridiya, la mayor congregación del islam al sur del Sáhara, a la que pertenece la inmensa mayoría de los senegaleses que venden bolsos, gafas, camisetas…falsas, en el “top manta” de las calles españolas.

Fuentes de la Sección de Propiedad Intelectual e Industrial de la Policía Nacional llevan detectando presencia creciente de senegaleses en el ‘top manta’ desde el 2001, pero es desde hace cinco años -explican- que los muridís (miembros de la cofradía Mouride) tienen una presencia monopolística en esta modalidad de venta ambulante ilegal.

La confesión es una rama del islam. Uno de cada cuatro senegaleses es muridí, y todos, bajo el liderazgo de ‘marabús’ (líderes religiosos), tienen como califa a Moutakha Mbake, descendiente del fundador, Amadú Bamba (1853-1927).

Los senegaleses muridís emigrados a España, Italia, Francia o Estados Unidos forman ‘dahiras’ en cada ciudad, y mantienen una vinculación espiritual, pero también económica, con la gran ‘dahira’ (asociaciones, parroquias administradas por un jeque y reguladas en lo religioso por un ‘marabú’) de Touba, en el centro de Senegal, su ciudad santa, la Jerusalén o Meca del muridismo.

Tres federaciones de ‘dahiras’ (Catalunya, Madrid y Andalucía) lideran en España. A través de ellas, una vez al año se canalizan donaciones desde cuentas bancarias españolas hasta una cuenta en Touba. No todo el dinero procede de la manta: en la costa cantábrica hay también ‘dahiras’ de senegaleses enrolados en barcos de pesca.

Las fuentes policiales no llaman mafia a las redes de manteros,pero sí ven características de organización criminal. Organización porque hay jerarquía, ‘omertá’ (ley del silencio para con la Policía) y recaudación organizada del dinero ganado y blanqueo, con frecuencia en forma de donaciones a mezquitas de dentro y fuera de España. Pero la principal sombra de una organización detrás del ‘top manta’ es la ausencia de riñas por el espacio. Alguien pone orden.

Los integrantes del ‘top manta’ no tienen un código escrito, pero sí normas y costumbres. Estas son las 10 principales:

1- No competirás en precio ni en producto con tu grupo ni te pelearás con tu hermano.
2- Compartirás el espacio respetando los turnos de ocupación y sin reclamar para ti lugar de prevalencia.
3- Ayudarás en el aviso y la huida cuando aparezca la Guardia Urbana.
4- Acogerás en tu casa al recién llegado hasta que tenga sitio propio para residir.
5- Respetarás a tu ‘gulú’ (veterano).
6- Ayudarás a tu ‘dachar’ (novato).
7- Aportarás tu nombre y tu pasaporte si te son requeridos para la recogida de paquetes de mensajero o en oficinas de Correos.
8- No hablarás a la Policía.
9- Cotizarás para las necesidades de tu ‘dahira’, y para las de la ciudad santa de Touba.
10- Santificarás las fiestas en comunidad con tus hermanos muridís.

Esa organización es criminal porque genera lucro por la comisión de un delito, el de venta ambulante de productos que violan la propiedad industrial.

Redacción

SALARIO MÍNIMO: ¿PARA QUÉ?

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Cuanto más produce el individuo, tanto más acrecienta la riqueza de toda la comunidad. Cuanto más produce, tanto más valiosos son sus servicios para los consumidores y, por lo tanto, para los empresarios. Y cuanto mayor es su valor para el empresario, mejor le pagarán. Los salarios reales tienen su origen en la producción, no en los decretos y órdenes ministeriales.

Henry Hazlitt – Economía en una Lección

Por Bernal Mauricio

Por lo general, el argumento económico en favor a incrementar el salario mínimo se resume en que incrementos en el mismo, permitirá incrementar la demanda agregada, lo que permitirá incrementar la producción, lo que a su vez estimulará nuevamente.

De Historia de las Doctrinas Monetarias de Juan Ramón Rallo tratamos el primer argumento, que deriva de la tradición subconsumista y consiste en que, a mayor demanda agregada, mayor oferta agregada. Si bien existen diversos medios para cebar la demanda agregada, uno de ellos es aumentando el salario mínimo por decreto, es decir, que incrementos en el salario están concebidos para incrementar la demanda de bienes de consumo, lo que a su vez, incrementará la oferta agregada. Dicho argumento subconsumista (propio de los mercantilistas) de que sin aumentos en la demanda agregada la oferta agregada se deprimiría deprimiendo a su vez a la demanda agregada en un círculo vicioso de depresiones, podemos encontrarlo en Simonde de Sismondi, quien, sin proponérselo, revivió los razonamientos mercantilistas al igual que Thomas Malthus; posteriormente economistas como James Mill (padre de John Stuart Mill), David Ricardo y Jean Baptiste Say refutaron el argumento subconsumista, puesto que no es la demanda agregada la que determina la oferta agregada y con esto el crecimiento, sino por el contrario, es la producción la que posibilita la demanda de otros productos.

Pero la réplica que definitivamente refuta el razonamiento de que no es la demanda de los consumidores la que consigue la generación de rentas, sino que es la inversión del exceso de renta sobre los gastos de los consumidores la que mantiene altas las rentas  se halla en el artículo El mejor test de Hayek para un economista de Jesús Huerta de Soto, para quien:

“Me parece más que nunca que es verdad que la comprensión de la doctrina de que ‘la demanda de producto no es demanda de trabajo’ es ‘el mejor test para un economista’”.[1]

Hayek quiere destacar aquí uno de los puntos clave de la teoría del capital: la estructura productiva real es muy compleja y está formada por muchas etapas, de tal manera que un aumento en la demanda de productos de consumo siempre perjudicará el empleo en las etapas más alejadas del consumo (que son precisamente donde se emplea a la mayoría de los trabajadores). O, en otras palabras, los empresarios pueden perfectamente ganar dinero incluso si disminuye su ingreso (o “demanda agregada”), si reducen sus costes al remplazar trabajo por equipos de capital, generando indirectamente una demanda importante de empleo en las etapas de la producción de bienes de capital más alejadas del consumo.[2]

Ahora bien, dejando de lado las cuestiones de tipo moral sobre si es justo o no incrementar el salario mínimo o, dicho de otra manera, si depende de los políticos y sus arbitrariedades el incrementarlo ¿Qué es lo que incrementa el salario mínimo? Guiándonos por la teoría económica, la productividad marginal que añada el trabajador al proceso productivo es lo que permite lograr incrementos en el salario, sea en una empresa unipersonal, de responsabilidad limitada o sociedad anónima, el principio es el mismo. Si el salario mínimo que decreta el gobierno se ubica por encima de la productividad marginal de un trabajador o, dicho de otra manera, si el trabajador no produce por encima de lo que le impone el salario mínimo, el empresario no tendrá incentivos a contratar, ya que si los costos son mayores al valor que produce incurrirá en pérdidas. En palabras de Henry Hazlitt:

La mejor manera de elevar, por lo tanto, los salarios, es incrementando la productividad del trabajo. Tal finalidad puede alcanzarse acudiendo a distintos métodos: por una mayor acumulación de capital, es decir, mediante un aumento de las máquinas que ayudan al obrero en su tarea; por nuevos inventos y mejoras técnicas; por una dirección más eficaz por parte de los empresarios; por mayor aplicación y eficiencia por parte de los obreros; por una mejor formación y adiestramiento profesional. Cuanto más produce el individuo, tanto más acrecienta la riqueza de toda la comunidad. Cuanto más produce, tanto más valiosos son sus servicios para los consumidores y, por lo tanto, para los empresarios. Y cuanto mayor es su valor para el empresario, mejor le pagarán. Los salarios reales tienen su origen en la producción, no en los decretos y órdenes ministeriales.

Pero además, el incremento salario mínimo aumentará la demanda elevando los precios con el tiempo, lo que terminará traduciéndose en mayores costos de producción dado el mayor costo laboral del incremento del salario mínimo para las empresas; es decir, que por un lado, el salario mínimo eleva la renta del trabajador, pero por otro lado, al elevarse el precio de los bienes que consume el efecto incremento se neutraliza pero termina perjudicando a los trabajadores informales, que difícilmente ganan más allá del salario mínimo.

Y es que el problema de decretar “el” salario mínimo es que no tiene en cuenta las distintas rentabilidades de todas las empresas que producen en el país: ¿el gobierno tendrá el conocimiento de las rentabilidades de todas las empresas que operan en el país como para establecer un “nivel” de salario mínimo tal que beneficie a todas? Si la rentabilidad que estiman los proyectos empresariales no cubre los costos impuestos por el salario mínimo lo que está generando el gobierno aún sin que no se lo haya propuesto es destruir dichos proyectos empresariales y, por tanto, la generación de nuevos puestos de trabajo.

Más aún, puesto que cualquier persona que abra una empresa pagaría un salario que vaya acorde con lo que el trabajador produce, según el documento de trabajo de la Fundación INESAD:

Los bajos niveles de productividad laboral que, en las últimas décadas, representaron, en promedio, apenas el 15% de la productividad de los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), y el 38% de América Latina. Aún más, entre 2005 y 2016, la productividad laboral en el país tuvo una tasa de crecimiento promedio anual de apenas el 0,6%.

Sin embargo, vemos que el salario mínimo por decreto, para el mismo periodo 2005-2016 ¡se ha incrementado 310%! según cifras del INE. Ante este panorama, uno podría preguntarse: si no hay incentivos para contratar trabajadores por parte del sector privado ¿por qué el desempleo bajó? Lo que puede explicarse por: el incremento en la demanda de puestos de trabajo por parte del gobierno y es un factor que explica los elevados niveles de informalidad laboral. Sobre lo primero, escribí un artículo explicando dónde es que creció más la demanda de empleo y por qué no beneficia a la sociedad boliviana. Sobre lo segundo ¿Cuál es el problema de la elevada informalidad? En que pone en riesgo la sostenibilidad del sistema integral de pensiones (en camino a su estatalización) y supone una merma de ingresos impositivos para el Estado.

Así las cosas, el salario mínimo es un factor que impide la generación de empleo pero no el único, otros factores como la rigidez laboral y la facilidad para hacer negocios en el país, por ejemplo, complementan la batería de medidas que: perjudican sobre todo a los jóvenes en busca de su primera experiencia laboral que actualmente están luchando por incorporarse al mercado de trabajo, desalienta nuevas inversiones, destruye el capital, beneficia a la cúpula de los sindicatos, empeora la competitividad de las exportaciones, lo que a su vez, merma la acumulación de reservas internacionales, etc. Por tanto, el salario mínimo, junto con todas las trabas que impiden incrementar el empleo tienen que eliminarse, de otra forma los efectos secundarios mencionados que afectan a la economía nunca terminarán.

[1] F.A. Hayek, The Pure Theory of Capital, Londres: Routledge, 1976, p. 439. [Teoría pura del capital]

[2] Huerta de Soto, J. (2006). Money, Bank Credit and Economic Cycles, Auburn, AL: Ludwig von Mises Institute, 2006, pp. 265-395. [Dinero, crédito bancario y ciclos económicos].

 

CONOCIMIENTOS BÁSICOS PARA COMPRENDER EL ENSAYO JIHADISTA ISLÁMICO.

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«El hecho de que la gran mayoría de los musulmanes no apoyen esta violencia no distorsiona el significado real de la jurisprudencia islámica en este sentido. Todos los textos, tradiciones e historia en el islam son autoritarios .»

Por Vaktar111 (ORIGINAL ARTICLE IN ENGLISH)

REALIDAD DE LA INFLUENCIA DE LA RELIGIÓN EN MENTES JIHADISTAS

PREÁMBULO

Este es un estudio muy importante para comprender cómo funcionan las mentes de los jihadistas, cómo y por qué quieren destruir la civilización occidental y cualquier otra forma no islámica, y proporcionarán las herramientas para entrar en el cerebro de esos monstruos.

A pesar de la propagación global de la violencia yihadista en el último siglo y este, muchas personas mal informadas piensan que toda esta violencia islámica es un subproducto de una mala interpretación de las escrituras islámicas. Nada puede estar más lejos de la realidad. Jihad no es una batalla espiritual interior, no tiene nada que ver con fortalecer tu alma o convertirte en una mejor persona. Las enseñanzas reales del islam son claras. Jihad id luchando cualquiera que sea el medio para conquistar el mundo, la umma debe prevalecer.

El hecho de que la gran mayoría de los musulmanes no apoyen esta violencia no distorsiona el significado real de la jurisprudencia islámica en este sentido. Todos los textos, tradiciones e historia en el islam son autoritativos .

El principal problema que encontramos con el islam es … no es solo una religión, es un método político, social y psicológico para socavar la individualidad. Los yihadistas aspiran a dirigir y administrar estados, como hemos visto en Siria e Irak, aunque sea brevemente. Y esta «Administración» se adquiere por medios violentos, terroristas e insurgentes .

Entonces, estamos hablando de política aquí, sin consideraciones religiosas, cuando intentan superar los regímenes democráticos o los pueblos occidentales e implementar su programa jihadista. El objetivo final es establecer

Califato global.

«El Islam es un régimen completo y completo para la totalidad de la vida humana, que los musulmanes están obligados a implementar y ejecutar por completo» Hizb at-Tahrir, fundador de Daesh.

Como todos ustedes ya saben, no hay separación entre religión y política en el islam, como los jihadistas señalan con fuerza, no hay esferas privadas y públicas … todo es comunitario, debido a dos características del islam: es completo (Kamil), perfecto y suficiente, y comprensivo (Shamil), es decir, que abarca todos los aspectos de la vida humana.

La lengua árabe tiene una palabra para «política» (siyasa) que corresponde a la categoría occidental. Pero no es un concepto coránico, lo que podría explicar por qué no es un concepto central en la narrativa jihadista. Hay, por otro lado, varios conceptos importantes que ocupan un lugar destacado en el pensamiento yihadista y podrían describirse como políticos en nuestros términos. Estos incluyen Khalifa (califa), Sharia y el término menos conocido hukm, que significa «juicio» o «regla».

Estos términos árabes aparecen mucho en los escritos yihadistas, y provienen del Corán, convirtiéndose en la piedra angular de la teoría política yihadista. «Hukm», del verbo hakama (juzgar) tiene el sentido de la regla de significado en todas sus dimensiones políticas. El verbo «hakama» está presente en tres pasajes estrechamente relacionados en la quinta sura (al-Mai’da, la tabla), que a menudo se citan en la literatura yihadista, particularmente en argumentos que buscan justificar el estatus infiel de los gobiernos en la actualidad. Estados de mayoría musulmana.

La fórmula se encuentra por primera vez en la última parte del versículo 42: «Los incrédulos son aquellos que no juzgan de acuerdo con las revelaciones de Dios». El pasaje se repite con pequeñas variaciones en los versículos 45 y 47. Los yihadistas interpretan que esto indica que cualquier gobernante que no gobierne en estricta conformidad con la ley de la Sharia es un infiel y, por lo tanto, debe ser resistido, incluida la violencia, visto como apóstatas y como debe ejecutado.

Khalifa, o califa, proviene del verbo Khalafa, que significa seguir o tener éxito. Califa significa literalmente sucesor y, en el contexto del islam, el anuncio de Daesh de su supuesto califato en 2014 proporciona una ilustración vívida de cómo los yihadistas utilizan el concepto coránico del califa en apoyo de sus objetivos políticos.

La declaración se tituló «Esto es lo que Dios ha prometido» y comienza con el versículo 55 de durat aan-Nur (La luz), que dice:

«Dios les ha prometido a aquellos de ustedes que creen y hacen buenas obras para hacerlos maestros en la tierra como él hizo a los que fueron antes de ellos, para fortalecer la religión, Él eligió de ellos, y para cambiar sus temores a la seguridad …». “Que me adoren y no sirvan a nadie más que a mí. Malvados son los que después de esto me niegan ”.

El verbo traducido como «hacer maestros» («gobernantes» en otras traducciones) es «istakhlafa» de la raíz Khalafa y, por lo tanto, con connotaciones de califa. Sobre la base de este y relacionado con los pasajes quran, la declaración de ISIS afirma que Dios ha prometido la soberanía y el liderazgo global del islam sobre la tierra, pero que el cumplimiento de esta promesa depende de que Dios sea adorado en el monoteísmo más estricto. En consecuencia, allanar el camino para el cumplimiento de la promesa de Dios es una de las misiones centrales del movimiento yihadista global.

Este examen de la exégesis yihadista ilustra que si bien los jihadistas no reconocen formalmente la distinción occidental entre política y religión, sin embargo tienen algo así como una teoría política. Dios gobierna la tierra como soberano a través de su ley revelada en forma de Sharia, y la tarea política es asegurar que su gobierno soberano se ponga en práctica al someter y ordenar a todas las relaciones sociales humanas al arbitraje de esa ley revelada.

La aparente contradicción entre la inseparabilidad de la religión y la política se resuelve al recordar que el islam es una forma de vida completa y completa. Para los jihadistas, el Islam es nidham (régimen) y un manhaj (programa) que se implementará completamente tanto en el ámbito privado como en el público. En ese sentido, la teoría política yihadista y el manifiesto político que fluye de ella son simplemente dimensiones de vivir el islam.

El movimiento jihadista global y su violencia es verdaderamente un movimiento político. La pregunta, sin embargo, es si la política por sí sola puede proporcionar una comprensión completa y completa del movimiento y su violencia. Esto nos lleva a la teología.

TEOLOGÍA

Teología

La teología, en el sentido occidental, no es una categoría en el pensamiento yihadista o, posiblemente, en el pensamiento islámico. Un término árabe equivale a la palabra inglesa «teología», ilm al-lahut, pero se refiere exclusivamente a la teología cristiana.

El Islam, por otro lado, tiene su propia tradición indígena de erudición con un vocabulario único designado por el término general ulum Islamiya (ciencias islámicas). Estos cubren una amplia gama de disciplinas, algunas con correlaciones en otras religiones, como tafsir (exégesis), también en el judaísmo y el cristianismo. Otros son particulares del Islam, como la ciencia de los hadices, el estudio de la biografía del profeta y el asbab an-nuzul, que es la ciencia que determina la secuencia y las circunstancias en las que cada pasaje del Corán se reveló desde pasajes dentro de suras individuales. No están dispuestos en orden cronológico.

Aún así, uno puede emplear productivamente la concepción occidental (o cristiana) de la teología para el análisis del movimiento jihadista global de la misma manera que con la política. Esto extrae algunas características distintivas que no son capturadas por la política y que diferencian al movimiento jihadista global de los movimientos políticos seculares con los que se lo compara a menudo (de manera engañosa).

Una definición cristiana convencional de teología «denota la enseñanza acerca de Dios y su relación con el mundo desde la creación hasta la consumación, particularmente porque se establece de una manera ordenada y coherente». [6] En este sentido, es posible concluir que los yihadistas tienen una teología que da forma a su visión del mundo y su actividad política.

La introducción de la categoría «teología» también permite identificar algo único acerca de los conceptos políticos yihadistas, como el califa, Shari’a y hukm. Son conceptos teológicos en sentidos gemelos que se relacionan con la enseñanza sobre Dios y su relación con el mundo, y encuentran su fuente en un texto considerado como la palabra literal de Dios, que articula Su voluntad para la humanidad.

Algunos de los conceptos fundamentales del pensamiento y la actividad yihadistas se pueden describir utilizando dos categorías occidentales distintas: política y teología. Dicho de otra manera, se requieren dos categorías conceptuales occidentales para describir adecuadamente, y mucho menos explicar, aspectos clave del pensamiento yihadista, que se combinan para formar una «teología política». como conceptos teopolíticos que se relacionan tanto con la relación de Dios con el mundo como con la administración de los estados.

Una comprensión del terrorismo jihadista global ilustra la necesidad de integrar la política y la teología. La legitimación moral para matar ciudadanos occidentales es fundamentalmente teológica, basada en una interpretación de los mandamientos hechos por Dios en el Corán y el modelo de guerra practicado por Muhammad y sus sucesores. Pero la selección de objetivos terroristas a menudo se hace sobre la base de consideraciones políticas. Los objetivos rara vez se seleccionan, si acaso, por revelación, sino por su valor estratégico, simbólico y político para la agenda política yihadista más amplia: llegar al poder e implementar el «verdadero» gobierno islámico.

¿Por qué, entonces, es tan controvertido hablar de teología cuando se trata del movimiento yihadista global y su violencia? Una explicación es la naturaleza de las ciencias sociales contemporáneas donde existe una incomodidad palpable y, a veces, explícita con la categoría de teología. Esto se puede atribuir a lo que Jason Blum califica acertadamente como el «naturalismo metodológico y ontológico» de la mayoría de los investigadores de ciencias sociales, la idea de que «los fenómenos deben explicarse únicamente a través de categorías y causas naturales [mundanas, no religiosas] …».

El naturalismo metodológico y ontológico trata la teología de sus temas como irrelevante porque no existe tal cosa como la «relación de Dios con el mundo». Los conceptos teológicos y la retórica, junto con la práctica y la experiencia religiosas, deben explicarse únicamente por los fenómenos naturales y las causas. que son necesariamente ulteriores cuando los sujetos reclaman motivaciones y objetivos teológicos. La política, a diferencia de la teología, se considera una categoría real, tangible y, lo más importante, natural y, por lo tanto, legítima para explicar el movimiento jihadista global.

Sin embargo, existe una tensión para los científicos sociales, porque la literatura yihadista está saturada de lenguaje teológico. Así que los investigadores deben hacer algo con la teología expresada de los yihadistas. Dos estrategias son comunes en la literatura académica y en el comentario público. Una es minimizar la importancia de la teología jihadista y luego ignorarla. La otra es interpretar la teología jihadista como meramente política con otro nombre.

Thomas Hegghammer, un destacado experto en el movimiento jihadista global, ofrece una ilustración vívida de la estrategia de «minimizar e ignorar». Si bien reconoce que el movimiento «tiene dimensiones tanto teológicas como políticas y puede analizarse desde ambas perspectivas», aboga por centrarse exclusivamente en la política porque la teología, aunque útil para comprender el «origen intelectual de textos particulares», no puede explicar las «preferencias políticas». De los yihadistas. [8] Los yihadistas, por lo tanto, tienen una teología, pero no se considera que sean particularmente esclarecedores de su agenda política violenta y revolucionaria.

Por su parte, el politólogo francés Olivier Roy, quien ha publicado ampliamente sobre islamismo y terrorismo islamista, sostiene que la violencia yihadista surge de lo que él llama la «islamización del radicalismo» y no la «radicalización del islam». Sostiene que «la juventud rebelde «Simplemente han» encontrado en el Islam el paradigma de su revuelta total «. [9] En otras palabras, los jihadistas deben entenderse realmente como revolucionarios políticos, que incidentalmente expresan sus tendencias a través del Islam, tal vez por razones de conveniencia, es decir, fueron Nacido en familias y comunidades musulmanas.

La evidencia, sin embargo, obliga a Roy a usar el término «religión» constantemente, lo que socava su tesis de que la teología es auxiliar. Él admite que los yihadistas extranjeros de Francia y Bélgica parecen abrumadoramente ser musulmanes «nacidos de nuevo» que, «después de vivir una vida altamente secular … de repente renuevan su observancia religiosa». Además, concluye que son «creyentes sinceros». Confundido por el hecho de que existe una “escasez de conocimiento religioso entre los yihadistas. [10] Roy toma esta escasez de conocimiento teológico como evidencia de que la teología es incidental al impulso revolucionario que lleva a los jóvenes musulmanes rebeldes a la violencia. Este es un claro ejemplo de la estrategia política por otro nombre.

El análisis de Roy refleja un problema común entre los científicos sociales contemporáneos: la incapacidad de tomar en serio la experiencia religiosa profesada, o incluso observable, incluso cuando se aplican a los jóvenes que han tomado la decisión trascendental de abandonar sus vidas para luchar y morir en el mundo. nombre del islam

Otra fuente de controversia se relaciona con los eruditos musulmanes occidentales, para quienes las preguntas sobre la teología yihadista son inevitablemente normativas. Hay mucho más en juego para los estudiosos musulmanes que una simple descripción precisa de la teología yihadista. Es completamente comprensible que tales estudiosos deseen cuestionar las afirmaciones teológicas normativas hechas por los yihadistas y ofrecer una lectura alternativa de esas mismas fuentes y tradiciones.

La tensión, sin embargo, surge del hecho de que el movimiento jihadista global no plantea cuestiones teológicas normativas para los estudiosos no musulmanes, ni tampoco para la mayoría de los occidentales. Sin embargo, algunos eruditos musulmanes interpretan mal las declaraciones descriptivas de los estudiosos no musulmanes sobre las creencias yihadistas contemporáneas como declaraciones normativas sobre el Islam en general, y luego se oponen a tales descripciones. Se oponen a que los eruditos no musulmanes adopten el lenguaje de los yihadistas porque creen que legitima injustamente a los yihadistas.

Algunos llevan esta oposición a los extremos. La académica musulmana Asma Afsaruddin, por ejemplo, ha argumentado que «aquellos que describen las acciones de estos grupos militantes como jihad son parte del problema». Incluso ha sugerido provocativamente que es «Islamophobes» quien «se enfoca en la noción de jihad como combate armado «. [11] Esta oposición a hablar incluso de teología yihadista empuja a muchos eruditos no musulmanes a las aguas más cómodas y no polémicas de las explicaciones políticas, que también son las que ofrecen los eruditos musulmanes como Afsaruddin.

Pero como Sun Tzu observó famoso: «Si te conoces a ti mismo pero no al enemigo, por cada victoria obtenida, también sufrirás una derrota». [12] Cerrar el estudio honesto y empírico del pensamiento yihadista es absolutamente contraproducente, una receta para lo grosero malentendido de un enemigo con el que Occidente, con razón o sin ella, se encuentra en guerra. Los eruditos musulmanes como Afsaruddin deben reconocer que no es la «islamofobia» lo que ha llevado a la jihad a la discusión pública: el movimiento jihadista global en sí es responsable. Si no hubiera jihadistas autodenominados que libraran la jihad autodenominada contra muchos estados de mayoría musulmana y sus aliados occidentales, entonces la cuestión de la jihad probablemente sería tan poco discutida como lo fue antes del 11 de septiembre. Los eruditos musulmanes como Afsaruddin también podrían ser más sensibles al hecho de que,

Religión

La religión es la categoría conceptual occidental más fácilmente observable en el pensamiento yihadista. El término din (religión) aparece con frecuencia y de manera central en la literatura yihadista. Además, la jihad, tal como fue concebida por los yihadistas, se considera un elemento fundamental de din al-Islam (la religión del islam). Se podría argumentar que, en el universo conceptual yihadista, los conceptos teopolíticos como califa, Shari’a y hukm se entienden correctamente simplemente como religiosos, o incluso más precisamente, como islámicos, que caen bajo la rúbrica de din.

Pero la categoría «religión» crea una verdadera confusión en el contexto occidental, convirtiéndola en una categoría difícil para analizar el movimiento jihadista global y su violencia. El núcleo del problema es que la religión en el contexto occidental generalmente se interpreta como un fenómeno plural y genérico, en el sentido de que hay múltiples religiones que comparten una esencia común. La visión occidental es evidente en la preocupación de las universidades occidentales con la religión comparativa como metodología de investigación y objetivo de los estudios religiosos, y en la obsesión concomitante con la identificación y definición de la esencia putativa transcultural de la religión.

El académico estadounidense Kenneth Rose, por ejemplo, define la religión como «la búsqueda humana por relacionarse con una dimensión inmaterial de la beatitud y la inmortalidad». [13] El intelectual católico franco-estadounidense René Girard define la religión como «cualquier fenómeno asociado con los actos de recordar, conmemorando y perpetuando una unanimidad que surge del asesinato de una víctima sustituta «. [14] Estas son definiciones esencialistas clásicas de la religión. El problema es que los yihadistas creen en una sola religión: el islam. Cuando emplean el término «religión» (din), no tiene connotaciones plurales o genéricas, lo que hace que las definiciones académicas de la religión sean marginalmente útiles como marcos analíticos para comprender el movimiento jihadista global.

Es cierto que las definiciones de religión de Rose y Girard podrían aplicarse en sentido amplio al movimiento yihadista global. Pero es poco probable que la búsqueda de la beatitud y la inmortalidad y la conmemoración del asesinato de una víctima sustituta ayude a la comprensión de la mentalidad y la agenda jihadistas. Cualquier investigación provechosa de la dimensión religiosa del movimiento jihadista global debe comenzar con el Islam, no con lo que el movimiento jihadista global podría compartir en común con el budismo.

Por supuesto, no es ilegítimo investigar si puede haber vínculos intrínsecos entre la religión y la violencia. Pero esta es una pregunta aparte de la del papel de la religión del Islam (din al-Islam) en el pensamiento y la acción jihadistas, y la combinación de ambos no ayuda a comprender este último. Las cruzadas cristianas de los siglos XII y XIII o el enredo de la iglesia alemana con el Tercer Reich no iluminan el pensamiento, las motivaciones y los objetivos de los yihadistas del siglo XXI. Sin embargo, este tipo de problemas se entrometen constantemente en la discusión del movimiento jihadista global.

Conclusión

La falsa dicotomía entre religión y política ha sido un largo análisis y discusión del conflicto de Occidente con los jihadistas contemporáneos. En lugar de adherirse a este paradigma fácil y anticuado, los académicos, periodistas y legisladores occidentales deberían deshacerse de su negación desde hace mucho tiempo del papel de la teología islámica en el jihadismo contemporáneo. Reconocer que Occidente se enfrenta a una potente «teología política islámica» en la forma del movimiento jihadista global será un primer paso hacia la comprensión de la verdadera naturaleza de uno de sus desafíos de seguridad más duraderos.

Autor: Jonathan Cole tiene un Ph.D. en teología política de la Universidad Charles Sturt y una maestría especializada en estudios del Medio Oriente de la Universidad Nacional de Australia. Ha trabajado como analista senior de terrorismo en la Oficina de Evaluación Nacional y en la Dirección de Señales de Australia.

EL MARXISMO CULTURAL CONTRA EL PUEBLO

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Por Antony Mueller 

Aunque el marxismo original y el movimiento obrero prácticamente ha desaparecido, la teoría marxista sigue prosperando en las instituciones culturales, instituciones académicas y los medios de comunicación.

Pero no se trata de la teoría marxista económica convencional. Se trata de un nuevo marxismo, adulterado y bajo un nuevo ropaje.

Otro nombre para el neo-marxismo de creciente popularidad en los Estados Unidos es “marxismo cultural.” Esta teoría dice que la fuerza que impulsa a la revolución socialista no es el proletariado ̶ sino los intelectuales. Si bien el marxismo casi que ha desaparecido en el movimiento laboral, la teoría marxista hoy día florece en las instituciones culturales, en el mundo académico y en los medios masivos.

Este “marxismo cultural” se remonta a Antonio Gramsci (1891-1937) y a la Escuela de Frankfurt (Frankfurt School). Los teóricos del marxismo reconocieron que el proletariado no jugaría el papel histórico esperado como un “sujeto revolucionario.” Por tanto, para que la revolución se dé, el movimiento tenía que depender de los líderes culturales para destruir la cultura y moral existentes, principalmente cristiana, y luego dirigir a las masas desorientadas hacia el comunismo, como su nuevo credo. El objetivo de este movimiento es establecer un gobierno mundial, en el cual los intelectuales marxistas tienen la palabra final. En este sentido, los marxistas culturales son la continuación de lo que empezó con la revolución rusa.

Lenin y los soviéticos

Conducidos por Lenin, los perpetradores de la revolución consideraron su victoria en Rusa tan sólo como el primer paso hacia la revolución mundial. La revolución rusa no fue ni rusa ni proletaria. En 1917, los trabajadores industriales en Rusia representaban tan sólo una pequeña fracción de la fuerza de trabajo, que consistía principalmente de campesinos. La revolución rusa no fue resultado de un movimiento laboral sino de un grupo de revolucionarios profesionales. Una mirada más cercana a la composición del Partido bolchevique y a los primeros gobiernos del estado soviético y a su aparato represivo, revela el verdadero carácter de la revolución soviética, como un proyecto que no se dirigió a liberar al pueblo ruso del yugo de los zares, sino que, por el contrario, era para servir como plataforma de lanzamiento para la revolución mundial.

La experiencia de la Primera Guerra Mundial y sus repercusiones mostraron que el concepto marxista del “proletariado” como una fuerza revolucionaria, era una ilusión. En el ejemplo de la Unión Soviética, uno también puede ver que el socialismo no funciona sin una dictadura. Estas consideraciones hicieron que los principales pensadores marxistas llegaran a la conclusión de que se requeriría de una estrategia diferente para establecer el socialismo. Los autores comunistas diseminaron la idea de que la dictadura comunista debería llegar envuelta en un disfraz. Antes de que el socialismo pudiera tener éxito, la cultura existente tenía que cambiar. El control de la cultura debe preceder al control político.

Ayudando a los neo-marxistas estaba el hecho de que, muchos de sus esfuerzos por tomar el control de la cultura, se dieron en paralelo con la injerencia del estado sobre las libertades individuales. Al mismo tiempo, durante las últimas décadas, la llamada corrección política ha tenido un surgimiento, el gobierno de los Estados Unidos ha obtenido un arsenal vasto de instrumentos represivos.

Pocos estadounidenses parecen conocer que los Estados Unidos están todavía bajo la ley de emergencia, que ha estado en vigencia desde que George W. Bush usó el privilegio ejecutivo para declarar un estado de emergencia nacional en el 2001. En ese mismo año, el 9 de setiembre también abrió el camino para lograr la aprobación de la Ley Patriota. Partiendo de una puntuación de alrededor de 95 puntos, el “Aggregate Index of Freedom” de Freedom House para los Estados Unidos, ha caído a 86 puntos en el 2018.

Corrupción Moral

El camino hacia el gobierno de los marxistas culturales es la corrupción moral de la gente. Para lograr esto, los medios masivos y la educación pública no deben ilustrar, sino confundir y conducir al error. Los medios y el sistema educativo trabajan para enfrentar a una parte de la sociedad con la otra parte. En el tanto en que las identidades de grupo se hacen más específicas, se hace más detallado el catálogo de victimización y de historia de la opresión. Convertirse en una víctima reconocida de represión, es el camino para ganar estatus social y obtener el derecho a una asistencia especial, de respeto e inclusión social.

La demanda de justicia social crea una corriente interminable de gastos considerados esenciales ̶ para salud, educación, ancianidad y para toda aquella gente que está en “necesidad,”, son “perseguidos” u “oprimidos,” ya sea cierto o imaginario. El flujo de gasto interminable en estas áreas corrompe las finanzas del estado y da lugar a las crisis fiscales. Esto ayuda a los neo-marxistas para acusar al “capitalismo” de todos los males, aun cuando, de hecho, es el estado regulador el que provoca los fracasos sistémicos y cuando es el exceso de deuda pública lo que causa la fragilidad financiera.

La política, los medios y la judicatura nunca toman una pausa en la realización de las nuevas guerras interminables: la guerra contra las drogas o contra la presión sanguínea alta o las campañas que afirman la lucha interminable contra la gordura y la obesidad. La lista de los enemigos crece diariamente, ya sea el racismo, la xenofobia o el anti-islamismo. El epítome de este movimiento es la corrección política, la guerra en contra de que uno tenga una opinión propia. Mientras que el público tolera exposiciones desagradables de comportamiento, particularmente bajo el culto de las artes, día tras día crece la lista de palabras y opiniones prohibidas. La opinión pública no debe ir más allá de las pocas posiciones aceptadas. Aun cuando el debate público se ve empobrecido, detrás de puertas cerradas florece una diversidad de opiniones radicales.

Los marxistas culturales empujan moralmente a la sociedad hacia una crisis de identidad, por medio de estándares falsos o éticas hipócritas. El fin ya no es más la “dictadura del proletariado” -debido a que este proyecto ha fallado- sino la “dictadura de los políticamente correctos,” cuya autoridad suprema descansa en las manos de los marxistas culturales. Como una nueva clase de sacerdotes, los guardianes de la nueva ortodoxia manejan las instituciones, cuyo poder ellos tratan de extender sobre todas las partes de la sociedad. La destrucción moral del individuo es un paso necesario para lograr la victoria final.

El opio de los intelectuales

Los creyentes en el neo-marxismo son principalmente intelectuales. Los trabajadores, después de todo, son una parte de la realidad económica del proceso de producción y saben que las promesas socialistas son basura. En ninguna parte se estableció el socialismo como resultado del movimiento laboral. Los trabajadores nunca han sido los perpetradores del socialismo, sino siempre sus víctimas. Los líderes de la revolución han sido intelectuales de partidos políticos y el estamento militar. Era responsabilidad de los intelectuales y artistas esconder la brutalidad de los regímenes socialistas, por medio de artículos, libros, películas, música y pinturas, para darle al socialismo una apariencia de ser intelectualmente científico, estético y moral. En la propaganda socialista, el nuevo sistema aparenta ser tanto justo como productivo.

Los marxistas culturales creen que algún día ellos serán los únicos que tienen el poder y que son capaces de dictarle a las masas como vivir y qué pensar. A pesar de ello, los intelectuales neo-marxistas se llevarán una sorpresa. Cuando llegue el socialismo, la “dictadura de los intelectuales” será cualquier cosa excepto ser benigna ̶ y no muy diferente de lo que sucedió después de que los soviets tomaron el poder. Los intelectuales estarán entre sus víctimas. Después de todo, esto fue lo que pasó en la Revolución Francesa, que fue el primer intento de una revolución por intelectuales. Muchas de las víctimas de la guillotina fueron prominentes intelectuales, quienes anteriormente habían apoyado la revolución ̶ Robespierre entre ellos.

En su obra La muerte de Danton, el dramaturgo Georg Büchner tenía un carácter que decía: “Como Saturno, la revolución devora a sus propios hijos.” No obstante, más apropiadamente uno debería decir que la revolución devora a sus padres espirituales. Los mismos intelectuales, que en la actualidad promueven el marxismo cultural, serán los primeros en la lista si su proyecto de conquista logra el éxito.

Conclusión

Contrario a lo que Marx creía, la historia no está predeterminada. La marcha a través de las instituciones ha llegado lejos, pero todavía no se ha dado una conquista plena. Todavía hay tiempo para cambiar el rumbo. Para contrarrestar al movimiento, uno debe notar la debilidad inherente en el marxismo cultural. En el grado en que los neo-marxistas alteraron al marxismo clásico y eliminado sus fundamentos básicos (profundizar la proletarización, el determinismo histórico, el colapso total del capitalismo), el movimiento se ha hecho incluso más utópico que lo que alguna vez fue el socialismo previo.

Como sucesores de la Nueva Izquierda, los “socialistas democráticos” propagan una mezcolanza de posiciones contradictorias. Debido al carácter del movimiento como promotor del conflicto de grupos, el neo-marxismo es ineficaz para servir como un instrumento para ganar un poder político coherente, como sería necesario bajo una dictadura. Aun así, esto no significa que el movimiento neo-marxista no tenga un impacto. Por el contrario: debido a sus contradicciones inherentes, la ideología del marxismo cultural es la fuente principal de una confusión profunda, que ha atrapado a casi todos los segmentos de las sociedades occidentales modernas ̶ y lo cual está cerca de ampliarse hasta proporciones aún más peligrosas.


Traducción por Jorge Corrales.

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Antony Mueller

Antony Mueller es un profesor alemán de economía que actualmente enseña en Brasil. Es autor del libro Beyond the State and Politics. Capitalism for the New Millenium (2018).

 

 

VÍA: THE MISES REPORT