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La izquierda intelectual y el coronavirus. El comunismo reinventado de Zizek. / The intellectual left and the coronavirus. Zizek’s reinvented communism.

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«El descubrimiento del coronavirus y la declaración de pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS) reactivó rápidamente los mecanismos de la intelectualidad izquierdista, que más temprano que tarde comenzó a panfletear contra su odiado sistema capitalista y a favor del mil veces probado y fracasado socialismo.»

Por Ezequiel J. Eiben

El descubrimiento del coronavirus y la declaración de pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS) reactivó rápidamente los mecanismos de la intelectualidad izquierdista, que más temprano que tarde comenzó a panfletear contra su odiado sistema capitalista y a favor del mil veces probado y fracasado socialismo.

La principal voz cantante a nivel internacional en la trinchera de la intelectualidad izquierdista -que incluso ya publicó un libro pormenorizando sus reflexiones sobre el coronavirus- es Slavoj Žižek –el filósofo cultural más ponderado por su nicho en la actualidad-. Respecto del contexto actual, el autor avizora esperanzado el fin del capitalismo y el retorno del comunismo.

Explicó del siguiente modo la alternativa: “A medida que se extiende el pánico por el coronavirus, tenemos que tomar la decisión final: o promulgamos la lógica más brutal de la supervivencia del más apto, o algún tipo de comunismo reinventado con coordinación y colaboración global”.[1]

Luego, advirtiendo que sus expresiones serían objeto de burla, aclaró a qué quería referirse con comunismo reinventado: “Si miles de personas serán hospitalizadas por problemas respiratorios, se necesitará un número enormemente mayor de máquinas respiratorias, y para obtenerlas, el estado debe intervenir directamente de la misma manera que interviene en condiciones de guerra cuando se necesitan miles de armas, y debe confiar en la cooperación de otros estados. Al igual que en una campaña militar, la información debe compartirse y los planes deben coordinarse por completo: ESTO es todo lo que quiero decir con ‘comunismo’ necesario hoy, o como lo expresó Will Hutton: “Ahora, una forma de globalización no regulada y de libre mercado con su propensión por crisis y pandemias ciertamente se está muriendo. Pero está naciendo otra forma que reconoce la interdependencia y la primacía de la acción colectiva basada en la evidencia»”.[2]

Para despejar cualquier duda de su posición favorable al comunismo y contraria al liberalismo, Žižek interpretó al coronavirus como un golpe al “sistema capitalista global. Una señal de que no podemos continuar por el camino que estábamos recorriendo hasta ahora, de que un cambio radical es necesario”.[3] E insistió con las supuestas señales que arroja la pandemia: “¿Acaso no es todo esto una clara señal de que necesitamos una reorganización de la economía global para que deje de estar a merced de los mecanismos del mercado? Por supuesto, no estamos hablando aquí de comunismo de viejo cuño, sino simplemente de alguna clase de organización global que pueda regular y controlar la economía, así como limitar la soberanía de los Estados nación cuando sea necesario. En otros momentos los países han sido capaces de hacerlo frente a la amenaza de la guerra, y ahora todos nosotros nos estamos encaminando hacia un estado de guerra médica”.[4]

El problema con los oportunistas es que aprovechan cada momento de crisis, pandemia, miedo o pánico para vender con tapa nueva el mismo añejo libro de recetas que siempre conduce a quemar la comida. Pero si uno se mantiene alerta, es posible identificarlos y exponerlos.

En primer lugar, Žižek plantea una falsa dicotomía: supervivencia del más apto, o comunismo; siendo la primera asociada al capitalismo y la manera pacífica y civilizada de comunicarse endilgada al comunismo. El capitalismo ha puesto en contacto países alrededor de todo el globo, comerciando materias primas y productos finales, valiéndose cada uno de su ventaja comparativa, y marcando el camino de la relación entre partes vía acuerdos y no combates. Los intentos de la izquierda intelectual de acusarlo de “darwinismo social” quieren pintar la imagen de un sistema que somete a reglas condenatorias de grandes masas poblacionales y favorecedoras de unos pocos que se adaptan a su juego, lo que parecería indicar que dichas reglas son manejadas por una minoría o están en algún lado en abstracto simplemente reclamando su obediencia. Pero un principio fundante del capitalismo es la autonomía de la voluntad: las partes se relacionan para mutuo beneficio a través de reglas convenidas contractualmente. El comunismo, por el contrario, ha montado dictaduras aberrantes y su idea de solidaridad empieza y termina implementándose por la fuerza, aplastando vidas y haciendas particulares en nombre de un bienestar colectivo que no es tal, ya que millones perecen. La manera de “sobrevivir” en un estado comunista es apagando la conciencia, no criticando al gobierno, no pensando en público, y practicando la delación para ganarse el breve e hipotético favor del régimen. El planteo inicial, a todas luces, es una falacia insalvable.

En segundo lugar, Žižek habla de la reinvención del comunismo, como si este fuera una buena idea pero mal aplicada, o una doctrina de buenas intenciones que simplemente necesita un ajuste de tuercas para funcionar como se espera. Trasnochadas añoranzas de lado, el comunismo significa una cosa y solo una cosa: represión. Represión que lleva a la censura, represión que erige dictaduras, represión que asesina al por mayor, represión que provoca hambrunas e inanición. Todos los horrores imaginables y los que escapan a las peores pesadillas, mediante la represión de los dominantes sobre los dominados. Represión contra el vecino para que no lo asocien a uno, y represión contra la familia riesgosa, porque entregar a las autoridades puede salvar y levemente acomodar. Los horrores mediante la represión entre dominados. Represión sobre la propia mente para no tener ideas inconvenientes, y represión de la propia voz para no quedar expuesto. Los horrores mediante la represión de un dominado a existencia racional y consiente. El comunismo es inherentemente perverso, no meras aplicaciones equivocadas. Que Žižek proponga un comunismo reinventado es igual a que alguien proponga un nazismo reinventado. ¿Podemos imaginar un nazismo reinventado con coordinación y cooperación global? Un nazismo que no invade Polonia, Holanda, Francia, pide permiso y cooperación para llevar la esvástica a todos lados. Un nazismo que no organiza el genocidio de seis millones de judíos, sino que coordina gentilmente su traslado a otros lares y con mucha cooperación se queda con sus propiedades, joyas, obras de arte y cuentas bancarias. ¿Es una ridiculez? Sí, del mismo tamaño que la ridiculez del comunismo reinventado. Si al nazismo le quitan el genocidio, el racismo y el estatismo, los nazis dirían que están hablando de otra cosa pero no de nazismo. Si al comunismo le quitan la brutal represión, el igualitarismo coercitivo, la abolición de la propiedad privada, el control sobre los medios de producción, los impuestos progresivos para expoliar al capital, el terrorismo contra la burguesía y las hambrunas al campesinado, los comunistas ortodoxos dirían que se está hablando de otra cosa pero no de comunismo. Visto desde el otro lado: no aceptaríamos un nazismo reinventado que esta vez va a funcionar bien al agregársele economía de mercado y relaciones pacíficas entre pueblos, porque sabríamos lo que realmente es el nazismo y que los agregados no pertenecen ni pueden pertenecer al ethos nazi. De igual modo, no aceptamos un comunismo reinventado al que se le agrega coordinación y cooperación global, porque sabemos que los regímenes comunistas son represivos y entendemos lo que pueden llegar a significar esas palabras agregadas bajo los estándares comunistas.

En tercer lugar, es mentira que haya una globalización desregulada con propensión a las crisis. En el ámbito del derecho internacional público hay regulaciones y extensa normativa de organismos internacionales supraestatales y de los propios estados nacionales. Regulaciones también existen en la rama del derecho internacional privado. Entonces, regulaciones hay. En cuanto a las propensiones a las crisis, digamos que la última gran crisis que repercutió en el mundo previo al COVID-19 fue la “Gran Recesión” del 2008, donde el estado mediante regulaciones cumplió su rol junto a la banca en la generación de la burbuja inmobiliaria. Las crisis por desregulación son la excusa empleada por Žižek para reclamar la centralización de los recursos al amparo del estado interventor, que como se ve también es una falacia. Y si a ello le sumamos una vasta experiencia histórica y una extensa biblioteca liberal teórica demostrando cómo la planificación central del estado destruye el sistema de precios, las posibilidades de inversión, y genera escasez de insumos básicos, no puede concluirse otra cosa que el remedio propuesto es peor que la supuesta enfermedad.

En cuarto lugar, Žižek apuesta a la alimentación de su idea mediante la difusión del pánico, anunciando guerra médica, y exhortando a la aparición de una organización global controladora de la economía. Organizaciones internacionales que inciden en la economía de los estados soberanos –por invitación de estos, valga decir- ya existen, como el Fondo Monetario Internacional (FMI) –paradójicamente repudiado por las izquierdas vernáculas-, que a su vez nace de una organización internacional con influencia en las políticas internas de los países, la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Siguiendo un camino similar al imaginado por el autor esloveno, la creación del FMI “se planteó en julio de 1944 en una conferencia de las Naciones Unidas celebrada en Bretton Woods, Nuevo Hampshire (Estados Unidos), cuando los representantes de 44 países acordaron establecer un marco de cooperación económica internacional destinado a evitar que se repitieran las devaluaciones cambiarias competitivas que contribuyeron a provocar la Gran Depresión de los años treinta”.[5] Básicamente, Žižek propone que surja con urgencia algo que ya existe, y además, quiere que surja de manera extrema. Pero su imaginada coordinación comunista es imposible: la burocracia es incapaz de manejar cientos de millones de señales, gustos, preferencias e iniciativas individuales so pretexto de una planificación eficiente. No hace falta remontarse a la China maoísta o a la Unión Soviética para ilustrar el punto. La planificación central no funciona mejor que el mercado ni siquiera a nivel municipal. Los agentes económicos son los mejores jueces de sus propios intereses, es la interacción entre oferta y demanda lo que permite la existencia de precios, las fijaciones del estado de precios máximos provocan falta de incentivo para invertir ante la pérdida de rentabilidad y ergo desembocan en desabastecimiento, y todo los puntos refutadores que la teoría liberal ya ha probado sobradamente. Además, son las sociedades abiertas las que mejor intercambian información, las que tienen predisposición a relacionarse mediante el comercio para beneficio recíproco, y las que respetan los derechos fundamentales de los individuos envueltos en las transacciones. Nada de eso propone el comunismo, que muy por el contrario, arruina lo que puede funcionar por sí mismo reemplazando las decisiones de la gente con talento y concentrándolas en funcionarios ignorantes que siguen su propia agenda política. Para cerrar el punto, las guerras siguen existiendo en la cara de la ONU (de hecho esta las beneficia cuando apaña a criminales como el caso del terrorismo palestino), la Segunda Guerra Mundial se desató después de haberse creado la predecesora Liga de las Naciones, y los foros internacionales son plataformas donde las dictaduras le hablan de igual a igual a las repúblicas, por lo que si alguien piensa que la centralización internacional en un organismo omnipotente es garante de paz, mejor sería desistir de tal idea.

En conclusión, la pandemia es el contexto del cual la izquierda intelectual quiere valerse para profundizar el control de los estados sobre el mercado, la propiedad privada, y la libertad individual. En este caso, a través de la “osadía” de proponer un sistema criminal pero reinventado, con decenas de millones de muertos a sus espaldas pero reinventado. Nunca olvidar que para la izquierda intelectual la ideología va primero y la realidad después, por ende la materia prima desde la cual parten los enfoques no son los datos que arroja la realidad sino las premisas prefabricadas que tiñen cualquier análisis a posteriori. Desde esta perspectiva, se valida un comprobado totalitarismo como la salvación de la humanidad, y mientras Žižek pretende ser original, los dictadores del mundo se relamen con la posibilidad de implementar lo que este recomienda.

Este es el segundo de la serie de artículos titulada “La izquierda intelectual y el coronavirus”.


[1] Slavoj Zizek: Global communism or the jungle law, coronavirus forces us to decide, 10/03/2020, RT op-ed.

[2] Ibídem

[3] Un golpe tipo ‘Kill Bill’ al capitalismo, Slavoj Žižek, 20/03/2020

https://ctxt.es/es/20200302/Firmas/31443/Slavoj-Zizek-coronavirus-virus-sistema-Orban-comunismo-liberalismo.htm

[4] Ibídem

[5] El FMI: Datos básicos

https://www.imf.org/es/About/Factsheets/IMF-at-a-Glance

La izquierda intelectual y el coronavirus. El ataque al capitalismo. / The intellectual left and the coronavirus. The attack on capitalism.

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«De modo que, con el talante de quien no se cansa de perder batallas y ser desmentido, la izquierda intelectual posmoderna propone sus siempre maquilladas pero harto conocidas recetas colectivizadas»

Por  Ezequiel J. Eiben

La realidad es un fijador de las reglas de juego para cualquier análisis, un absoluto infranqueable. Mas a pesar de su implacabilidad fáctica, la práctica de desoír lo que la siempre presente dicta es recurrente, y se ve especialmente reflejada en el grupo de personas dedicadas a la actividad intelectual que acampan al costado izquierdo del camping político.

No importa si la verdad danza desnuda frente a sus narices en un descontrolado baile ritual, no importa si la cocina se ha prendido fuego y ya desde el comedor pueden observarse sus llamas y el humo empieza a afectar los pulmones; si alguien está empecinado en negar o evadir la evidencia más cristalina encontrará en su mente motivos para hacerlo o  los fabricará rápidamente para hallarlos al instante. Cuando se trata de la izquierda intelectual, la ecologista y la pedagoga social, millones de árboles pueden ser talados con tal de asentar en incontables páginas las cavilaciones que explican esa extraña percepción de que A no es A, y que hay posibilidades dialécticas e incluso mérito en la contradicción.

El presente contexto de pandemia declarada ante el esparcimiento del coronavirus  (COVID-19) ha hecho las veces de nuevo escenario para que este desafío a lo existente, lo patente, lo obvio y lo evidente suba y haga su número frente a un público dentro del cual algunos ya consumieron anteriores obras y no tienen defensa cuando les presentan algo similar para consumir.

De modo que, con el talante de quien no se cansa de perder batallas y ser desmentido, la izquierda intelectual posmoderna propone sus siempre maquilladas pero harto conocidas recetas colectivizadas; y con la fragilidad de quien no se cansa que le mientan, una cantidad de receptores se levanta a aplaudirlas a pesar que cada clap erosiona una parte irremplazable de su individualidad rendida.

La situación que se genera es un nuevo ataque frontal al capitalismo, o al difuso, no identificado y significante vacío “neoliberalismo”, y la correspondiente exhortación a adoptar el socialismo. Y en dicho marco el coronavirus, dependiendo el enfoque conveniente, es villano, héroe, o invento. El coronavirus es un villano que mata gente desprotegida cuyo origen y esparcimiento recae en la culpa del capitalismo que no provee sistemas de salud efectivos. Pero el coronavirus también es un héroe porque pone en jaque las estructuras del capitalismo global y está sembrando las minas que detonaran sus piernas y provocaran su estrepitoso derrumbe durante décadas ansiado. Pero cuidado, porque el coronavirus también puede ser un invento de los medios de comunicación masivos del capitalismo para generar pánico a los residentes en los estados capitalistas que están experimentando con el control poblacional y calculando asesinatos al por mayor para renovar la matriz productiva.

En todo y cualquier caso, para la izquierda intelectual el coronavirus es un fenómeno íntimamente relacionado al capitalismo, y es solamente a partir de este que podemos entenderlo, encuadrarlo, analizarlo y evaluarlo. La solución viene de la mano del socialismo, su manejo estatal de la situación y la solidaridad que inspira en la sociedad. Pero echar un vistazo a los hechos y no a las abstracciones imaginarias, y poner el punto de arranque en la realidad y no en la ideología, permiten efectuar otro tipo de consideración –a partir de lo que sabemos hasta aquí, no de lo que deseamos que fuese cierto aunque colisione con la evidencia-.

El coronavirus se originó en China. Hace 70 años que China es comunista. El partido comunista chino que gobierna con autoritarismo, censura y represión tiene más de 90 millones de integrantes. Ante la aparición del coronavirus, sus agentes se movilizaron como típicos comunistas, siguiendo los pasos de la checklist comunista ya aplicada en la Unión Soviética y Alemania Oriental, por citar algunos ejemplos. Se ocultó el origen del virus, se encubrió su esparcimiento, se demoró el reconocimiento ante el mundo de que ya estaba en marcha, se persiguió y desapareció a críticos, se atacó a profesionales de la salud que concientizaban, se comandó una operación diplomática para evadir responsabilidades y echar culpas a una potencia extranjera (Estados Unidos). Todo lo que histórica y habitualmente han realizado los comunistas, lo llevó a cabo el régimen comunista chino.

La pandemia está afectando muchos países, la situación de muchos estados entrando en cuarentena prácticamente al unísono es inaudita, y algunos de ellos están adoptando medidas sin precedentes en sus tierras. Pero nótese que entre los más afectados, se encuentran algunos de los modelos más admirados por la izquierda.

En Europa, España está sufriendo altas tasas de contagio, muchas muertes, y la inoperancia del gobierno que hace mal las compras sanitarias y falla en equipar sus hospitales. En España gobierna el socialismo.

Si la mirada se fija en Sudamérica, se encontrará que Venezuela, que no podía abastecer de papel higiénico a su población, mucho menos puede enfrentar responsablemente un virus nuevo y letal para los grupos de riesgo. Venezuela es gobernada por el socialismo desde hace décadas.

Argentina ha aplicado el aislamiento preventivo y obligatorio para toda la población a sabiendas de que su sistema de salud no tiene suficientes respiradores, carece de un número suficiente de camas, y de formación profesional al menos para parte del personal de la salud pública. Encima, es incapaz de organizar un cobro de jubilaciones, amontonando al grupo de riesgo de mayores de 65 años en las calles durante horas, y sus políticos practican la corrupción adquiriendo con sobreprecios alimentos para “solidariamente” repartir entre los necesitados cuando esos mismos políticos fijan precios máximos que los privados no deben superar so pena de sanción. En Argentina está gobernando en un nuevo mandato la misma izquierda que gobernó 12 de los últimos 16 años.

Mientras tanto, países que el progresismo relaciona a “la derecha”, con gobiernos más afines al capitalismo, están a la vanguardia de la investigación científica buscando tratamientos y vacunas para prevenir y curar el coronavirus. Tales son los casos de Estados Unidos e Israel. Otros países, con mayor libertad económica que los arriba mencionados en Europa y Latinoamérica, en principio están mejor equipados para afrontar la pandemia, como Suecia –que mantiene un estado de bienestar y ha anunciado que ni siquiera decretará una cuarentena obligatoria para todos- y Chile –que en contraste con el predecesor decretó “estado de catástrofe” pero donde reconocidos izquierdistas prefieren resguardarse antes que pasar penurias en Cuba-.

Entonces, el capitalismo no aparece como el culpable del origen del virus, ni como el responsable por los estragos causados en sociedades atrasadas, ni sus cimientos deberían temblar por el esparcimiento global. Al contrario, es la sociedad de avanzada, tecnológica, libre, la que mejor puede descubrir el antídoto científico contra el virus, y son las sociedades abiertas y pacíficas las que mejor pueden intercambiar mercantilmente productos, servicios y conocimiento especializado para hacer frente a la pandemia en sus respectivos territorios. Ese tipo de sociedades se dan en el escenario capitalista, no en el autoritarismo izquierdista.

Como el populismo marxista atrapa a las masas con su demagogia / How Marxist populism traps the masses with its demagoguery

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NO EXISTE NINGUN PLAN SOCIAL GRATIS.

En la mitad de una clase, en una universidad, uno de los alumnos, inesperadamente, le preguntó al profesor:

– ¿Usted sabe cómo se capturan los cerdos salvajes?

El profesor creyó que era una broma y esperaba una respuesta graciosa. El joven respondió que no era una broma, y con seriedad comenzó su disertación:

– Para capturar cerdos salvajes, primero se localiza un lugar en la floresta al que los cerdos salvajes suelen ir, y allí se coloca diariamente un poco de maíz en el suelo.

Así, los cerdos salvajes vienen todos los días a comer el maíz “gratis” y, cuando se acostumbran a venir diariamente, usted va construyendo una cerca alrededor del lugar donde se acostumbraron a comer, un lado por vez…

Cuando ellos se acostumbran a un lado de la cerca, vuelven para comer el maíz, y usted construye otro lado de la cerca…

Ellos vuelven a acostumbrarse y vuelven a comer.

Usted va construyendo la cerca alrededor, poco a poco, hasta instalar los cuatro lados del cercado alrededor de los cerdos.

Al final, instala una puerta en el último lado.

Los cerdos ya están habituados al maíz fácil y a las cercas, y así comienzan a venir solos por la entrada.

Es entonces cuando usted cierra el portón y captura a todo el grupo.

Así de simple, paso a paso, hasta que en el último segundo los cerdos pierden su libertad.

Ellos comienzan a correr en círculos dentro de la cerca, pero ya están presos.

Después, comienzan a comer el maíz fácil y gratuito.

Se acostumbran tanto a eso que se olvidan de cómo cazar por sí mismos, y por eso aceptan la esclavitud.

Incluso, se muestran agradecidos con sus captores y, durante generaciones van felices al matadero.

Ni siquiera desconfían de que la mano que los alimenta es la misma que los mata.

El joven le comentó al profesor que era exactamente eso lo que él veía que sucedía en su país, en su provincia, en su ciudad, con su pueblo.

Los gobiernos populistas, en sus proyectos dictatoriales, escondidos bajo el manto “democrático”, estuvieron lanzando maíz gratuito durante tiempo suficiente para alcanzar la mansedumbre sistemática.

Y cada nuevo “Gobierno Salvador” disfraza de “programas sociales” sus limosnas, da dinero que saca del bolsillo del propio trabajador, realiza misiones, planes, indulgencias, leyes de “protección”, subsidios para cualquier cosa, expropiaciones indebidas, programas de “bienestar social”, fiestas, ferias o festivales, uniformes, pan y circo, transporte “gratis”.

“¡G R A T I S!”

Toda esa “gratuidad” que nos ofrecen tales estafadores, disfrazados de políticos, llena de felicidad a un pueblo mal acostumbrado con las migajas del maíz fácil y “gratuito”. Nos roban la capacidad de ser críticos, pensantes y personas emprendedoras.

Sin embargo, claro que nada nos salió “gratis”.

Consecuentemente, ¡“no existe almuerzo gratis”!

Finalmente, si usted se da cuenta de que toda esa maravillosa “ayuda” gubernamental es un problema que se opone al futuro de la democracia en nuestro país, deberá compartir este mensaje.

O cruce los brazos, y coma también el maíz…

Y espere la matanza.

¡ESPAÑOLES “ANESTESIADOS, INCONSCIENTES”, DESPERTAD!

FUENTE: Verdades Ofenden

En España se hace lo que Pablo Iglesias quiere: PanAm Podcast / In Spain what Pablo Iglesias wants is done: PanAm Podcast

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Medios de izquierda y de derecha se han unido para protestar respecto a la censura impuesta por el Gobierno socialista español (PanAm Post)

España es en este momento el país con mayor número de muertos por coronavirus por millón de habitantes.

España es en este momento el país con mayor número de muertos por coronavirus por millón de habitantes, también es el país con mayor cantidad de sanitarios contagiados, y a pesar de que el Gobierno socialista lleva ya semanas lidiando con la pandemia, los errores son cada vez más grandes y se cometen equivocaciones garrafales de manera sistemática.

En el podcast de hoy hablamos de la dramática situación que vive España por cuenta, más que de el coronavirus, de la actuación del Gobierno de coalición. Nuestro invitado es Hugo Pereira Chamorro, politólogo e investigador en el Think Tank Civismo.

Pereira recuerda hoy que el Gobierno desoyó todas las advertencias que desde la OMS se hicieron respecto al coronavirus y a las previsiones que se debían tomar para enfrentar la pandemia. En su momento, los socialistas en el poder, dijeron que tenían suficiente material sanitario y que estaban seguros de que no habría desabastecimiento de suministro -como advertía la OMS que sucedería-, hoy, cuando muchos sanitarios tienen que trabajar incluso sin equipo de protección, el Gobierno dice que no tenía cómo saber que el virus iba a causar tales estragos.

Conversamos también sobre las medidas económicas impuestas por el Gobierno en medio de esta crisis. Pereira señala la locura de los socialistas al pretender que los empresarios sigan pagando todos los impuestos que pagan normalmente como si no tuvieran sus negocios cerrados y siguieran teniendo ingresos. Y, además, el Gobierno les prohíbe despedir empleados.

Además hablamos de la pelea por el poder que hay dentro del Gobierno. Para nuestro invitado de hoy Pablo Iglesias tiene un gran dominio sobre Sánchez, quien no se atrevería a quedarse sin el apoyo del podemita. Nuestro entrevistado señala que el presidente español intenta tener contento tanto al líder del partido morado, como al sector del Partido Socialista liderado por Nadia Calviño, pero que en este momento es claro que Iglesias es el que está ganando el pulso

Hoy conversamos sobre la terrible situación que vive España, sobre la mentira sistemática del Gobierno español, la ineptitud con la que actúan y cómo -por lo menos un sector del Gobierno- está claramente aprovechando la crisis.

No dejar que una crisis se desperdicie. / Not Letting a Crisis Go to Waste.

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ARTÍCULO ORIGINAL EN INGLÉS / ORIGINAL ARTICLE IN ENGLISH: Not Letting a Crisis Go to Waste

Me resulta evidente que las secuelas de la crisis de covid19 tendrán una crisis diferente para Estados Unidos, tal vez para el mundo. Estamos en un precipicio: ¿seremos ‘un mundo’ o seguiremos siendo naciones separadas? Voto por lo último, pero los globalistas no están dejando que se desperdicie una buena crisis.

Tengo que dar crédito donde se debe al escritor del personal de The Atlantic, Ed Yong, por escribir un artículo completo sobre cómo podemos responder a covid19 y lo que viene después. Haré referencia al artículo,  Cómo terminará la pandemia , en esta publicación.

El crédito que se debe es el hecho de que hizo un trabajo bastante bueno al cubrir las opciones. Si bien su punto de vista, y sin lugar a dudas, The Atlantic, sobre las opciones que deberíamos elegir era claro, el autor nos dio las opciones y cubrió a fondo los contras de la opción a la que está predispuesto. Puedo apreciar eso.

Después de argumentar que el covid19 es, de hecho, una crisis, y por qué, describe cuáles son las opciones en los próximos meses, cuál es el «juego final» y qué puede ser después.

Actualmente, estoy indeciso sobre cuánto o una crisis creo que es esto, pero en aras de la discusión, iré con el autor diciendo, claro que es malo, pero …

I. Los próximos meses

Encuentra cuatro cosas que deben suceder y … «rápidamente» .

Cosa que debe hacerse # 1: Producción en masa de equipo médico preventivo: máscaras y guantes y similares. No hay discusión allí, pero no necesitamos que el gobierno haga eso por nosotros. Hay informes de todas las empresas que ya están enfrentando el desafío de convertir sus producciones e industrias para ver y satisfacer la creciente necesidad de lo que falta. Pero, esos esfuerzos no son, y probablemente no serán lo suficientemente buenos para nuestra pequeña globalización centralizada del mundo. No. La respuesta es, por supuesto, el gobierno … gran gobierno.

2. Y, ese mismo grupo burocrático, no electo, gubernamental resolverá lo que debe hacerse # 2 : ¡Debemos tener más pruebas! Porque «datos». No importa que alrededor del 81% de los que lo atrapan solo se queden en casa con síntomas leves y lo superen, debemos saber¡Cuánta gente lo tiene! Ahora, por supuesto, es importante que el personal médico y los que ingresan al hospital con síntomas graves puedan averiguar quién tiene qué. Pero, el resto del maldito mundo se ha cerrado y la mayoría de las personas, y las empresas, están temblando en sus zapatos sobre la posibilidad de atraparlo y / o difundirlo, ¿realmente necesitamos inundar los hospitales para realizar pruebas cuando tenemos no a los síntomas leves? ¿Realmente necesitamos saber o podemos dejar que la cosa siga su curso? Podríamos, pero los científicos quieren sus ratas de laboratorio y sus datos.

Cosa que debe hacerse # 3: Ser socialmente ‘distante’ porque hay una curva para aplanar. De acuerdo, lo entiendo, le doy un poco de tiempo a la industria médica no preparada para manejar el ataque terrorista, pero él actúa como si todos tuviéramos una opción en este momento. Y, la elección es el asunto en cuestión. Llevará semanas o meses llegar a los hospitales donde necesitan estar. Semanas a meses para que la prueba llegue a donde debe estar, y 

«En estos momentos, cuando el bien de todos depende de los sacrificios de muchos, la coordinación clara es importante: la cuarta necesidad urgente. La importancia del distanciamiento social debe ser impresa en un público que también debe ser tranquilizado e informado».

Ahí está, el bien de todos. El bien común. Requiere el sacrificio de muchos y la importancia de este sacrificio debe ser grabada en nosotros. Pensamiento comunista. Uno se pregunta, sin escasez de ejemplos históricos a considerar, cómo esta necesidad nos será grabada. 

Esa es la batalla ante nosotros. ¿El bien mayor se convertirá en nuestro mayor valor moral? Ciertamente es del autor y cada opción a la que se inclina lo refleja. El bien mayor requiere mucho control sobre los muchos. Requiere que ‘la mayoría’ sacrifique su libertad de elección hasta su libertad para ver las opciones y elegir una que no satisfaga a los campeones del bien común. 

Dio las opciones, pero a lo largo del artículo, está claro que una opción es buena, las otras son malas. Una opción es lo que debemos hacer, sin importar las consecuencias. Los otros debemos rechazarlos. Solía ​​haber un momento en que informar era simplemente la transmisión de los hechos, las opciones dadas a las personas con el entendimiento de que las personas eran libres de decidir qué hacer con esa información. Pero, ahora, se nos dice qué debemos pensar y qué debemos hacer.

«Persuadir a un país para que se quede voluntariamente en su hogar no es fácil, y sin pautas claras de la Casa Blanca, los alcaldes, gobernadores y dueños de negocios se han visto obligados a tomar sus propias medidas».

¡OH NO! ¿La gente tiene que pensar por sí misma, crear soluciones y tomar el asunto en sus propias manos? ¡¿Qué?! ¡Que horrible! Respuesta descentralizada? ¡Oh no! No sé qué está experimentando en su ciudad y estado, pero los «alcaldes, gobernadores y dueños de negocios» aquí, en Maine, están bien, de acuerdo con su punto de vista de lo que debe hacerse, en su respuesta . 

Y, es categóricamente incorrecto que la Casa Blanca no haya dado pautas. Eso es todo lo que han hecho porque eso es todo lo que pueden hacer porque la Constitución impide que la Casa Blanca sobrepase los derechos del Estado y de los pueblos, razón por la cual los gobernadores, alcaldes y dueños de empresas lideran la acusación. Por supuesto, el autor parece un tipo inteligente, imagino que ya lo sabe. Sobre el motivo apuntalamiento, aquí, lo que ha sido contactado en astucia y subliminal es que tiene que haber más, centralizado , federal el poder y el control . Porque, pensamiento ‘progresista’ y comunista para el bien común. Cosa que debe hacerse # 4 .

Debe. Ese es el término con el que tomo la ofensa. Hay opciones y puntos de vista diferentes sobre lo que debe hacerse si es que hay algo. Y, las personas llegan a tener puntos de vista diferentes y pueden presentar sus argumentos por ellos. Ese derecho humano e inalienable le pertenece a Yong y, igualmente, nos pertenece a usted y a mí, independientemente de su experiencia en el tema. 

II El final del juego

«En estas condiciones, hay tres finales posibles: uno que es muy poco probable, uno que es muy peligroso y uno que es muy largo».

Nuevamente, leeremos una presentación relativamente justa de los tres posibles finales. Felicitaciones al autor por ser lo suficientemente honesto como para explorar las opciones. Sin embargo, su opinión, sobre cuál es el mejor juego final, será clara. Y, realmente, debería haber comenzado con el final del juego, porque su elección del final es lo que informó a su lista anterior de lo que debe hacerse.

Final del juego n. ° 1, el escenario muy poco probable: la afectividad universal para llevar el virus «al talón» al mismo tiempo. Estoy de acuerdo con el autor en que el barco ha navegado en ese. Por supuesto, esta opción es la que le gustaría ver rectificada cuando llegue a las opciones de Consecuencias.

Final del juego # 2, el escenario muy peligroso: inmunidad colectiva. Deje que el virus haga lo que va a hacer. Esto, por cierto, es mi punto de vista. Lo sorprendente para mí es que los que gritan más fuerte por lo que se debe hacer para evitar la posible carnicería de covid19, son los mismos que creen fervientemente que las personas están superpoblando el planeta, utilizando los recursos y son un factor clave en, lo que creen es una crisis de carbono del cambio climático global. Estas mismas personas no tendrán más de 1 o 2 hijos porque no quieren colocar más personas en el planeta que las que los reemplazará. Apoyan el aborto, en parte, para resolver la sobrepoblación. Bill Gates, por su propia admisión, no involucró a su fundación en los esfuerzos mundiales de vacunación hasta que aprendió cómo las vacunas ayudan con el control de la población. 

Escuche, tonterías, una plaga o una pandemia, es el control de la población de la naturaleza, una tormenta humana para limpiar el aire si lo desea. Una manera de disminuir la población excedente es justo en el sentido de que no somos nosotros quienes decidimos quién vive y muere. Si está fuera de nuestro control, no es un peso moral cargar sobre nuestros hombros y termina con una miríada de argumentos sociales. En realidad, no tenemos que preocuparnos por la cantidad de niños que tenemos, matando a millones de humanos inocentes antes del nacimiento por año, u obligando a los humanos a inyectarse sustancias contra su voluntad porque la naturaleza tiene una manera de mantener a la población bajo control. 

Y, una vez más, los que gritan con más miedo son los que intimidarán a un cristiano por creer en la creación más que en la evolución. Si se produce una pandemia, los débiles mueren y los fuertes sobreviven, ¿no sería eso una evolución en progreso? La inconsistencia lógica basada en el miedo es asombrosa.

No creo que la población deba ser controlada y no creo en la evolución o el cambio climático como un problema. Yo, simplemente, acepto que esa mierda pasa. Que hay una certeza de dolor y pérdida en la vida y que a ninguno de nosotros se nos promete una vida larga, saludable y placentera. Deje que el virus haga lo que va a hacer, deje que la población sobreviviente gane inmunidad y permita que las personas sean libres de elegir los riesgos que desean asumir con la vida que tienen. Porque la alternativa no solo representa una sorprendente inconsistencia lógica de sus partidarios, sino que también es …

Final del juego # 3, el escenario muy largo: Y, el que resultará en un control masivo y abuso de derechos humanos y libertades inalienables. 

«El tercer escenario es que el mundo juega un juego prolongado de whack-a-mole con el virus, eliminando brotes aquí y allá hasta que se pueda producir una vacuna. Esta es la mejor opción, pero también la más larga y complicada».

… Y, requiere una gran cantidad de control centralizado de la población mundial durante un período prolongado de tiempo.

Despliegue de vacunas: lo que sin duda se sumará a, ahora, en muchas áreas del país y del mundo, los programas de vacunación forzada que le impiden vivir pacíficamente en la sociedad si se atreve a optar por no participar, y eso es si puede optar por no hacerlo. . Controlar.

«Pero ‘necesitamos estar preparados para hacer múltiples períodos de distanciamiento social’, dice Stephen Kissler de Harvard». 

A través de una estimación de 2022. Control.

«Mucho de los próximos años, incluida la frecuencia, la duración y el momento de los trastornos sociales, depende de dos propiedades del virus, que actualmente se desconocen». 

Y, saber requiere recopilación de datos y observación a largo plazo. Controlar.

«Ya sea por la acumulación de inmunidad colectiva o por la tan esperada llegada de una vacuna, al virus le resultará cada vez más difícil propagarse explosivamente».

Es decir, ha sido y seguirá siendo el debate sobre cada tema a partir de este momento: el camino que permite la máxima libertad humana o el camino que permite el máximo control humano. Y, la división ideológica entre nosotros hace que sea casi imposible llegar a un compromiso entre los dos. Nos dirigimos al ojo de la tormenta, el punto en el que dos bandos se enfrentan para estar listos para ganar la batalla y la guerra sobre la cual la visión ideológica ganará y dictará nuestro curso colectivo a través del próximo período de la historia.

III. Las secuelas

Una vez más, dando crédito donde se debe, el autor, presuponiendo, en confianza, que su final y su lista de deberes son el curso de acción correcto, tiene suficiente integridad para mirar honestamente las consecuencias no deseadas, los efectos secundarios, si quieres, de seguir su línea de pensamiento.

Desempleo y devastación para la economía.

Problemas de salud mental y emocional a largo plazo a medida que las personas se ven inmersas en una agitación de la vida salvajemente antinatural a la que están acostumbradas.

Pero está bien porque «las pandemias también pueden catalizar el cambio social».

Estaremos mejor porque la gente se lavará mejor las manos, oh, y …

No dejar que la crisis se desperdicie # 1: Trabajar desde casa y hacer llamadas en conferencia. La agenda de la revolución tecnológica. 

No dejar que la crisis se desperdicie # 2: licencia por enfermedad adecuada, arreglos flexibles de cuidado infantil y políticas laborales justas. Regulación gubernamental del libre mercado. Dirigido hacia el socialismo, que conduce al comunismo, y al menos, ciertamente representa un mayor control del mercado por parte del gobierno. 

No dejar que la crisis se desperdicie # 3: sistema de salud igualitario. Asistencia sanitaria universal. Socialismo / Comunismo.

No dejar que la crisis se desperdicie # 4: «Es el individualismo, el excepcionalismo y la tendencia [de los EE. UU.] De igualar hacer lo que quieras …» 

Adopción de la identidad y la ideología nacionales comunales: el bien mayor: el comunismo.

No dejar que la crisis se desperdicie # 5: «Años de retórica aislacionista también tuvieron consecuencias». 

Adopción de una identidad e ideología globalista.

Este punto, como nota al margen, me hizo reír: «» La gente creía en la retórica de que la contención funcionaría «, dice Wendy Parmet» 

Entonces, ¿estás diciendo que no deberíamos tratar de distanciarnos o contener el virus? Sí, me reí. Está bien obligar al individuo a distanciarse socialmente y sacar a la Guardia Nacional para contener el virus dentro de las comunidades, pero, Dios no lo quiera, tratamos como nación, de distanciarnos de otras naciones para tratar de contener el virus fuera de nuestras fronteras. … porque, evidentemente, la contención es una mentira, creemos.

“Los mantenemos fuera y estaremos bien. Cuando tienes un cuerpo político que incorpora estas ideas de aislacionismo y etnonacionalismo, eres especialmente vulnerable cuando ocurre una pandemia ”.

Entonces, debemos dejar que el público regrese a las escuelas, negocios y hogares de ancianos, ¿verdad? Porque aislarnos nos hace especialmente vulnerables.

Si tan solo pudieras ver la sonrisa en mi cara.

No dejar que la crisis se desperdicie # 6: «Las consecuencias de desfinanciar a las agencias de salud pública, perder experiencia y estirar los hospitales ya no se manifiestan como artículos de opinión enojados, sino como pulmones vacilantes». 

Reembolso: altos impuestos, en última instancia, socialismo. Confiar aún más en la «experiencia» continúa construyendo a los «expertos» como la autoridad y ahoga las voces y voluntades de la gente cuando esa autoridad no está de acuerdo. Uno ve la capacidad de solicitar al gobierno una reparación de agravios que salen volando por la ventana.

No dejar que la crisis se desperdicie # 7: «Espere ver un aumento en los fondos para virología y vacunación, un aumento en los estudiantes que solicitan programas de salud pública y más producción doméstica de suministros médicos».

La financiación gubernamental de una vocación particular es la creación de carreras «sostenibles». Los estudiantes que solicitan solo las opciones que el gobierno declara, a través de fondos, según sea necesario para una sociedad sostenible es la agenda de la reforma educativa. La producción nacional de suministros para las industrias necesarias para la sostenibilidad es literalmente el comunismo que entra en vigencia.

No dejar que la crisis se desperdicie # 8: «Las lecciones que los Estados Unidos extraen de esta experiencia son difíciles de predecir, especialmente en un momento en que los algoritmos en línea y las emisoras partidistas solo sirven noticias que se alinean con las ideas preconcebidas de su audiencia». 

Tengo que tomar medidas enérgicas contra la libertad de expresión y la libertad de prensa, porque, Dios no lo quiera, hay un desafío para la narración suprema de cómo todos debemos ver las cosas y qué se debe hacer.

No dejar que la crisis se desperdicie # 9: «La nación gira, como lo hizo después de la Segunda Guerra Mundial, del aislacionismo a la cooperación internacional».

Globalismo

«Espere que las pandemias encabecen la agenda en la Asamblea General de las Naciones Unidas».

Las Naciones Unidas es la institución que se estableció después de la Segunda Guerra Mundial. Es la infraestructura en el lugar y madura para la recolección de un gobierno global.

«En 2030, el SARS-CoV-3 emerge de la nada, y se pone en práctica en un mes».

2030 no es una fecha arbitraria. La ONU tiene sus Objetivos de Desarrollo Sostenible establecidos para 2030.

Y, con una crisis mundial como covid19, confíe en que los globalistas están trabajando horas extras para no dejar que la crisis se desperdicie.  

CENSURA SOCIAL-COMUNISTA: El diario «La Razón» censura el último artículo de ALFONSO USSIA. / SOCIAL-COMMUNIST CENSORSHIP: The newspaper «La Razón» censors the last article by ALFONSO USSIA.

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ASÍ EMPEZARON OTROS, SIN IR MAS LEJOS, HUGO «MUGRE» CHAVEZ, DIFUNTO PRESIDENTE DE VENEZUELA, PRIMERO ARTÍCULOS, DESPUÉS PERIÓDICOS, DESPUES …

Este es el SOBERBIO artículo que el periódico «La Razón», donde era columnista habitual y en su nombre, su servil directorcillo, Francisco Marhuenda, ha censurado a Alfonso Ussia para no incomodar al totalitario gobierno social-comunista que, desgraciadamente, tenemos en España.

El charlatán.
Por Alfonso Ussía.
Sánchez no se atreve a enfrentarse a una rueda de prensa abierta, libre y sin censuras en las preguntas. Es un timador. El pasado martes habló – mejor escrito, leyó-, durante una hora para no decir nada, y terminada su lectura, un hombre muy respetuoso, le formuló cuatro cariñosas preguntas cuyas respuestas ya tenía preparadas. El periodismo también es culpable. Se confirma, que aprovechando el barullo y la paralización de la ciudadanía en sus encierros domésticos, Sánchez ha ratificado al comunista bolivariano Iglesias en la Comisión del CNI. Me decepcionó que Casado se olvidara de semejante barbaridad. Esa designación supera con creces el calificativo de traición, pero al español confinado esos detallitos no le preocupan, de momento. Si ya quedó mal Sánchez leyendo su homilía y respondiendo a las preguntas elegidas de cuatro amiguetes, ya me dirán lo que hubiese ocurrido si los periodistas que asistieron a la prédica verborreica de Sánchez hubieran sido profesionales libres. -¿Por qué admitió usted que uno de sus vicepresidentes en cuarentena, se sentara a su lado en un Consejo de Ministros? ¿Por qué no tuvo usted la firmeza cívica de obligarle a abandonar la mesa? ¿Relaciona usted el contagio del coronavirus de su esposa y la compañera de Iglesias con la manifestación feminista del 8 de marzo? ¿ Ha leído usted las conclusiones de la OMS y de una buena parte de los dirigentes europeos que consideran una barbaridad haber permitido esa concentración? ¿Fue el vicepresidente Iglesias el que le coaccionó para actuar con tan demostrada irresponsabilidad y cobardía? ¿Sabía ya, cuando autorizó semejante gamberrada infecciosa que pocas horas más tarde declararía el Estado de Alerta? ¿Dónde están esos 200.000 millones de euros de los que usted presume? ¿Ha iniciado su reparto, o está a la espera de reunirlos? ¿Por qué ordenó en su momento, a principios de su mandato, el desmantelamiento del hospital de campaña más avanzado del mundo diseñado y construido por el Cuerpo de Sanidad Militar? ¿Relaciona usted el lamentable contagio de su esposa con su asistencia a la manifestación y los besos que intercambió con la ministra de Igualdad, la gran promotora de la farsa? ¿Confía usted en la creciente mansedumbre de los españoles durante su confinamiento hogareño, o teme que finalizada la cuarentena, actúen judicialmente contra ustedes por su insuperable incompetencia, sus mentiras, sus ocultamientos y sus desvergüenzas en la gobernación de España? ¿Recibió en su momento los informes científicos que le advertían de una propagación masiva del virus si no se adoptaban las medidas necesarias para impedirla? Y por último, señor Sánchez. Como Presidente del Gobierno de una Estado democrático y libre, al menos hasta su llegada al poder, ¿por qué impide la presencia y las preguntas de los periodistas independientes, tal como hicieron sus predecesores, incluido el calamitoso y nefasto Rodríguez-Zapatero? ¿Se trata de una consigna soviética de Podemos? Y perdón, porque la última nunca es la última. ¿Por qué sigue bajándose los pantalones, y posteriormente los calzoncillos, y después de ello mostrándoles el culo a los separatistas catalanes para que le propinen una patada en el trasero de todos los españoles? Gracias, señor, Sánchez. Le deseamos una feliz estancia en su hogar, y una pronta comparecencia, acompañado de su cómplice antiprofiláctico ante el Tribunal Supremo. Creo que haría usted bien en saber que su vicepresidente en cuarentena que se salta la cuarentena, y cuya compañera padece de la pandemia, llevó a la manifestación a una niña de pocos meses de edad, lo cual es de esperar que se le antoje como una imprudencia establecida en los ámbitos del delito contra los menores.
Una hora de cotorra y cuatro preguntas preparadas. Para mí, que el periodismo libre haría bien en sentirse avergonzado. No está España para saberse gobernada por Zipi y Zape, Mortadelo y Filemón o los inspectores de policía de los libros de Tintín, Dupont o Dupond. ¡Qué tediosos y afectados botarates! Le preguntaron en una rueda de prensa libre, en la Casa Blanca, al Presidente de los Estados Unidos Lyndon B. Johnson el motivo de su reafirmación en el cargo de Director del FBI del nada popular J.Edgar Hoover. Y Johnson, que no tenía la respuesta preparada respondió con lozana frescura y sinceridad. «Es mejor tener a ese individuo dentro de mi tienda y meando hacia afuera, que fuera de mi tienda y meando hacia dentro». El problema de los españoles no se soluciona buscando la bondad o maldad de elegir bien el destino de la micción. Los españoles tenemos a dos individuos, socios de Gobierno, que están en la azotea haciendo pis hacia abajo, allá donde nos encontramos todos, y sin boina.
No obstante, uno confía en una reacción ciudadana cuando se abran las puertas de nuestras casas y las voces de la indignación puedan ser oídas. Y las empresas que presumen de periodismo libre, que se lo miren o dejen de enviar a sus profesionales a una representación teatral.

Alerta anticomunista./ Anti-communist alert. #UnidasPandemias #PodemosBasura

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Estamos, una vez más, en la encrucijada de España

Por Fernando Valbuena

Pablo Iglesias es, usando el femenino del que tanto abusa su partido, mala. Una mala persona. Lo canta cada vez que habla. El tal sujeto es un cáncer para la convivencia; para más inri, un cáncer maligno. Y, para desgracia de propios y ajenos, un cáncer que crece donde más daño puede causar: en el consejo de ministros. Sé que al decirlo escribo mi nombre en la negra lista de las chekas, de los gulags, de las sacas, de las tapias y de las fosas comunes… pero aún hay esperanza. Todo dependerá de nosotros mismos, de nuestra voluntad de oponernos a su maldad.

La situación es grave. Los vivos nunca antes habíamos visto algo parecido. Algo tan pequeño como un virus está haciendo un daño tan grande como nadie recuerda. La muerte de más de mil compatriotas ha traído de su mano no solo el luto, también, y sobre todo, el miedo. El miedo es un enemigo formidable. Toda civilización teme su abrazo. Entre nosotros habita ya el miedo, no solo el miedo a la muerte, sino también el miedo al hambre y a la miseria. El miedo, una ponzoña donde crecen las más bajas pasiones, donde los arribistas sin escrúpulos buscan ganancia.

Hoy, en España, la vida está comprometida y, además, la bolsa. La bolsa y la vida pendientes de un hilo para miles de compatriotas. El fantasma del paro. El drama del cierre de cientos de miles de pequeños negocios. La angustia de otros tantos cientos de miles de ahorradores ante el desplome de la Bolsa. Todo eso… y el miedo que ha venido para crecer sin freno. Un miedo denso y oscuro. El miedo que agiganta las sombras, el mismo miedo que convierte los sueños en pesadillas; el miedo, aliado sucio de sucios agitadores.

Pablo Iglesias comanda una revolución repleta de odios viejos. Una revolución, la suya, que el mundo ha padecido cien veces; una revolución que aspira a la dictadura comunista, al terror rojo. En esto no hay medias tintas,… hay más de cien millones de muertos. Eso es el terror rojo: la Rumanía de Ceausescu, la Cuba de Castro, la Albania de Enver Hoxha, la Camboya de Pol Pot, la Venezuela de Maduro,… Hambre y piojos. Y más de cien millones de muertos.

«Debemos politizar el dolor»; ha dicho el pequeño aprendiz de tirano. Esta crisis es una oportunidad para su egolatría. Está esperando, cual Lenin, su tren blindado. Cuanto peor mejor. Mejor para su casta, peor para el resto. El dolor, pero también el miedo y la mentira, son sus herramientas para derribar el régimen de paz y convivencia en el que, hasta hoy, mal que bien, vivimos los españoles,… Dolor, miedo y mentira a partes iguales, el veneno con que «asaltar los cielos», con que alcanzar el poder absoluto. Él y los suyos, los que nos han dividido hasta la náusea, los que nos han enfrentado sin tregua: hijos frente a padres, mujeres frente a hombres, empleados frente a patrones, inquilinos frente a caseros… Ellos, los que, en esta hedionda degradación moral, esperan su hora torva.

No, no se trata de si se ha saltado la cuarentena o no; no se trata de si es responsable de miles de contagios por jalear las manifestaciones del 8 de marzo, no; no se trata siquiera del bochorno de ver al vicepresidente del Gobierno de España alentando una cacerolada contra el Rey (todavía) de España (todavía). No, no se trata de eso. O, al menos, no se trata solo de eso. Hay algo mucho más importante en juego: el pan, la libertad y aún la vida de todos y cada uno de los españoles. Estamos ante un paso estrecho, ante un desfiladero donde, en sus cumbres, acechan bandoleros despiadados. Una encrucijada en la que se decide el futuro de España. Por eso conviene estar en alerta tensa. Alerta anticomunista, por supuesto.

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El PSOE y Podemos imitan una receta de Lenin con sus requisas: éste fue su efecto en la URSS. / PSOE and PODEMOS imitate a recipe by Lenin with his requisitions: this was its effect in the USSR

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ESTA POLÍTICA YA ESTÁ CAUSANDO DESABASTECIMIENTO DE MATERIAL SANITARIO EN ESPAÑA

La imprevisión del Gobierno socialista-comunista ante la extensión del coronavirus le ha llevado a una huida hacia adelante que ya está empezando a tener efectos muy negativos en el suministro.

Difaman a una empresa y dejan a la sanidad andaluza sin mascarillas

Mientras el Gobierno se dedica a instigar caceroladas contra la monarquía para así distraer la atención sobre su mala gestión de esta crisis sanitaria, han empezado a ocurrir cosas que auguran momentos aún más difíciles. Este martes, la requisa por parte del Gobierno de 150.000 mascarillas sanitarias en Jaén dejó desabastecida a la sanidad andaluza, que es la que había encargado ese material a la empresa que sufrió la requisa, una empresa que además fue difamada desde el Gobierno, que presentó la recogida como una incautación, lanzándose varios medios a propagar falsas acusaciones contra esa firma, que ya ha desmentido el bulo del Gobierno. Esa medida ha provocado una protesta del Gobierno andaluz al Gobierno central.

La Comunidad de Madrid también sufre los efectos de las requisas masivas del Gobierno

Este jueves el problema ha surgido en la región con más casos de coronavirus en España: la Comunidad de Madrid ha denunciado que el Gobierno retiene en las aduanas el material sanitario que necesita: “Desde que estamos en el estado de alarma, nosotros como comunidad no podemos comprar material y tenemos retenido en las aduanas material de todo tipo”, ha denunciado la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso, añadiendo: “En las últimas 48 horas, no nos ha llegado ni una sola mascarilla, absolutamente nada para los hospitales. Estamos trabajando a mínimos”. Esto después de que el Gobierno de Sánchez haya centralizado la distribución de ese material.

El Gobierno niega las requisas mientras la Guardia Civil las confirma

En respuesta a esas acusaciones, hoy el Ministro de Sanidad, Salvador Illa, ha negado que haya requisas y ha asegurado que ese material ya se ha enviado. Pero a decir verdad, la credibilidad del ministro y de todo el Gobierno está ya muy tocada después de pasarse semanas restando importancia a esta amenaza sanitaria. Que ahora niegue requisas mientras la propia Guardia Civil las anuncia en su web es la guinda que faltaba para confirmar que en este difícil momento el ejecutivo sigue mintiendo a los españoles para tapar los efectos de su imprevisión y sus improvisaciones, y también de algo que viene caracterizando a la facción más extremista de este Gobierno: su torpe empeño en despreciar la ayuda de la iniciativa privada, maltratando a las empresas que la ofrecen generosamente, una política ideológica y sectaria que tiene su máxima plasmación en los mensajes de Podemos y de Izquierda Unida contra la sanidad privada.

El resultado de esta medida: freno a las importaciones de material sanitario

Hoy Libre Mercado informa que las requisas generalizadas de material sanitario por parte del Gobierno español están frenando su importación“El riesgo de que el material sea requisado en frontera ha hecho que muchos fabricantes se nieguen a vender a clientes en España, ya que nadie les asegura que van a cobrar”. Pasa lo mismo con los importadores: las empresas españolas que compraban ese material en el exterior están recibiendo un claro incentivo para dejar de hacerlo: “Illa lo que hace es quitárnoslo y llevárselo a Madrid”. A esto hay que añadir que el Gobierno no explica cómo, cuándo y en qué cuantía va a pagar a las empresas que sufren las requisas, a lo que hay que añadir los retrasos del Gobierno en los pagos. Como señala @absolutexe, en enero de este año “la administración central del estado debía a sus proveedores 488 millones de euros”. Se trata, además, de un problema que no se limita a las mascarillas: también afecta a los guantes de nitrilo, hisopos, gafas de protección, batas desechables e impermeables, soluciones hidroalcohólicas y respiradores. Primero nos ha tocado pagar la imprevisión del Gobierno y sus retrasos a la hora de adquirir ese material, y ahora nos tocará pagar sus modos autoritarios.

Lo que provocó la política de requisas instaurada por Lenin

La actuación del Gobierno de Sánchez no es la propia de un estado de alarma, ni siquiera de un estado de excepción. El ejecutivo está aplicando unas formas propias de una economía de guerra, y para más inri al estilo soviético. De hecho, este desastre que está provocando con la importación de material sanitario empieza a recordar mucho a la Prodrazvyorstka, la política de requisas impuesta por Lenin. Esa medida se puso en marcha en 1918 cuando la Rusia bolchevique empezó a sufrir el desabastecimiento de grano. La ocurrencia de los comunistas fue confiscar a los campesinos primero el grano, y después el forraje, las patadas y la carne, en muchos casos pretendiendo obligarles a producir estos artículos sin garantizar siquiera un pago por ellos. En agosto hubo en Tambov una revuelta campesina contra esas requisas, que fue brutalmente reprimida por los comunistas, dejando 240.000 muertos entre las ejecuciones masivas y los internamientos en el Gulag, el sistema de campos de concentración instaurado por la dictadura de Lenin.

Cuanto peor, mejor: jugando con la desesperación de la gente

La represión también alcanzó a los hambrientos obreros de las fábricas que se declararon en huelga por las duras condiciones impuestas por los bolcheviques: en abril de 1919, en la fábrica de Putilov, 900 huelguistas fueron detenidos y 200 fueron ejecutados sin juicio previo. El propio Lenin animaba a matar a los huelguistas, tachándolos de saboteadores: “Me sorprende que usted tome el asunto con tanta ligereza y no ejecute inmediatamente un gran número de huelguistas por el delito de sabotaje”, le dijo a Vladimir Smirnov en un telegrama el 29 de enero de 1920 ante las huelgas de los trabajadores de la región de los Urales. El resultado de estas políticas leninistas fueron hambrunas masivas en las que murieron entre 3,9 millones y 7,75 millones de rusos, kazajos y tártaros. Hay que decir que el propio Lenin fomentaba estas desdichas, bajo la premisa de cuanto peor, mejor, en la creencia de que la desesperación de las masas a causa del hambre les haría más favorables a los comunistas: “Todas las consideraciones indican que más adelante no lo haremos, porque en ningún otro momento, además del hambre desesperada, nos dará ese estado de ánimo entre la masa general de campesinos que nos garantizaría la simpatía de este grupo”, escribió en una carta dirigida al Politburó el 19 de marzo de 1922 que se conserva en la librería del Congreso de EEUU.

Al menos dos ministros del Gobierno de Sánchez son admiradores de aquel brutal dictador

A la vista de los planteamientos del primer dictador comunista, en este momento empieza a resultar más escalofriante que nunca acordar de que al menos dos ministros del Gobierno, Pablo Iglesias y Alberto Garzón, son admiradores de Lenin. Recordemos que en marzo de 2013, sólo un año antes de fundar Podemos y en una conferencia para las Juventudes Comunistas, Iglesias llegó a compararse con Lenin en su papel de títere de los alemanes para desestabilizar a la Rusia zarista, pero en su caso con la dictadura islámica de Irán ocupando el sitio de Alemania. ¿Qué recetas y qué resultados hemos de esperar de un Consejo de Ministros en el que se sientan totalitarios que admiran a ese dictador criminal que mató de hambre a millones de personas? Desde luego, tenemos el peor gobierno posible en una situación tan crítica como ésta.

FUENTE: Outono.net

La policía del pensamiento / The thought police

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La policía del pensamiento

«Suetonio escribe en la vida de Tiberio que «en una ciudad libre conviene que la mente y la lengua sean libres» y en la actualidad sufrimos a la policía del pensamiento»

Por Jorge Hernández Mollar

Se viene desarrollando en algunas redes una nueva “policía de pensamiento” que sin pudor alguno censura o pone cortapisas a opiniones que contradicen determinadas ideologías.

La era digital ha revolucionado la vida del hombre y será estudiada en un futuro como una de las edades que abre un nuevo ciclo de la historia de la humanidad a continuación de la era contemporánea, esto es tan cierto como que una simple palabra, relato o la expresión de un pensamiento circula por todo el globo terráqueo en una fracción de segundo gracias a las redes de comunicación que internet ha creado.

Suetonio escribe en la vida de Tiberio que en “una ciudad libre conviene que la mente y la lengua sean libres” (“in civitate liberta mentemque linguam libertas esse decet), pero esta nueva era digital ¿nos hace mas libres? ¿son nuestras ciudades más libres? ¿nuestras mentes y lenguas pueden expresarse más libremente?

No son baladíes estas preguntas a la vista de cómo se viene desarrollando en algunas de estas redes una nueva “policía de pensamiento” que sin pudor alguno censura o pone cortapisas a opiniones que contradicen determinadas ideologías. Simplemente la transcripción que he hecho en Facebook de los párrafos de un artículo sobre la utilización hoy de menores en parlamentos y cumbres como si fueran mayores, al estilo de la sobreactuación de Greta Thunberg en la COP25, ha originado una reacción inmediata de la red censurándola como “Información falsa” por considerar “objetivamente inexactas” las afirmaciones que se contenían en dicho artículo.

Es de extrema gravedad que por un lado se confunda la información y la opinión en cuanto esconde una peligrosa línea inquisitorial de limitar la libertad de expresión y pensamiento y por otra parte se va diluyendo subrepticiamente con esa censura, el aprecio y el gusto por la libertad dejando paso a un nuevo fundamentalismo que no respeta la “la libertad del otro” para opinar sobre temas discutidos o discutibles como ocurre con el cambio climático, el aborto, la eutanasia o la ideología de género.

Si a esto se le añade la perversión del lenguaje que se nos trata de imponer como es la insistente y a veces ridícula diferenciación de géneros masculino y femenino; llamar “interrupción del embarazo” al aborto; pre-embrión al embrión o incluso desterrar las palabras de padre o madre por progenitores estamos ante lo que se podría calificarse ya de un intento de la nueva progresía, de estatificar la libertad a la medida de una falaz dictadura cultural de pensamiento único.

La persecución inquisitorial está llegando ya al extremo de proponer penalizar la inadaptación a esta nueva cultura o incluso animar a la delación ante la opinión o pública o a las autoridades para represaliar tamañas desviaciones de la auténtica cultura. El gran Quevedo se hizo eco en su época de afán absolutista en estos conocidos tercetos. “¿No ha de haber un espíritu valiente? / ¿Siempre se ha de de sentir lo que se dice? / ¿Nunca se ha de decir lo que se siente?”.

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La ley de violencia de género es un fraude / The law of gender violence is a fraud

«La ley está fracasando por la sencilla razón de que está diseñada desde la ideología o perspectiva de género y no desde la interpretación de la realidad.»

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Nos educan para vivir en pareja (mejor dicho: nos inculcan que “lo mejor es vivir en pareja”) toda la gente acaba imaginando de forma más o menos realista cómo será ese momento de vivir “a dos”, que se supone que será de dicha, de felicidad… Todos pensamos que ese es el estado perfecto, lo mejor para ser feliz es “encontrar la mujer de mi vida, el hombre de mi vida”, envejecer juntos, “hasta que la muerte nos separe”… El problema es que esa aspiración bastante común, no es cierta, es una de las muchas falsedades que nos inculcan, y que acaba frustrando a muchísima gente, causando profundas infelicidades, tragedias personales y de grupo; tal vez sea necesario incluir con urgencia en el currículo escolar una asignatura de educación relacional-afectivo-sentimental, posiblemente se acabarían muchas rupturas tormentosas, impregnadas de rencor, de sensación de fracaso, y cosas por el estilo…

La tendencia general es a considerar un fracaso el que una pareja no funcione, pero por supuesto nadie suele arrogarse responsabilidad alguna en tal “fracaso”, siempre la “culpa” es del otro o de la otra… De considerar así las cosas a pensar que es legítimo “castigar” a la otra persona hay una distancia muy corta. Otra cuestión no menos importante, que condiciona especialmente las rupturas de pareja es la tendencia a prolongar la relación “innecesariamente”, darse enésimas oportunidades para “salvar” la pareja, cuando desgraciadamente la relación está tan deteriorada que ya no cabe remedio de ningún tipo…

Sirva este comentario –necesario- como preámbulo al asunto que pretendo abordar: la llamada “Ley Integral contra la violencia de género” y las causas de su fracaso.

Ha pasado ya tres lustros desde su aprobación, y las cifras de mujeres asesinadas siguen siendo semejantes a las que se decía que se pretendía poner freno con la aprobación de la LIVG (por supuesto, también la cifras de varones, de niños, de ancianos, siguen en un “tono” muy semejante).

¿Qué está fallando? No cabe duda de que la ley no está funcionando. Es importante señalar que la frase tantas veces repetida de, “no para de aumentar el número de mujeres muertas” y cosas por el estilo (amplificada hasta la saciedad por los diversos medios de comunicación…) es una absoluta falsedad, pues como demuestran las estadísticas del Ministerio del Interior el número de mujeres y hombres muertos en el ámbito familiar, se mantiene más o menos estable…

La ley está fracasando por la sencilla razón de que está diseñada desde la ideología o perspectiva de género y no desde la interpretación de la realidad. La Ley Integral contra la violencia de género es un homenaje a tal doctrina (que no son pocos los que la consideran totalitaria…) cuyos efectos resultan negativos no solamente por su escasa eficacia sino porque ha judicializado penalmente las relaciones de pareja.

¿Es la perspectiva de género una doctrina totalitaria? La perspectiva del género es una doctrina que pretende una respuesta “global” a la totalidad de la problemática del ser humano, como ocurre con el marxismo en cuyas fuentes bebe sin lugar a dudas.

Según la interpretación de la ideología de género la sociedad actual está fundamentada en el matrimonio y la familia, familia en la que existe una determinada división de roles, es intrínsicamente perversa porque está sujeta a los dictados de una “clase” dominante: los varones; la familia es un ámbito donde se educa de manera que facilita la violencia contra la mujer.

La teoría en la que se inspira la fracasada ley es que la violencia contra la mujer, los feminicidios, es la respuesta del “macho dominante” a los deseos de emancipación y libertad de la mujer. El varón apegado a formas de conducta ya periclitadas, el varón educado en la familia y la religión judeocristianas, en el patriarcado, niega la autonomía de su pareja y a partir de un determinado límite resuelve el conflicto matándola.

Naturalmente, dado que es una ideología bastante chapucera, no existen datos que corroboren o apoyen tales hipótesis. Todo lo contrario.

Si la hipótesis de la “perspectiva de género” fuera verdad, la violencia y, sobre todo, los asesinatos se darían en mayor medida en las personas educadas de forma más tradicional que en las personas jóvenes. Sin embargo, la tozuda realidad demuestra que las cosas no son así: la inmensa mayoría de homicidas son menores de 40 años, y el veinte por ciento menores de 30. Las homicidas mayores de 50 años, el grupo en teoría más peligroso por su supuesto “patriarcalismo”, apenas representan el 40 por ciento de los casos.

Si la teoría fuera cierta, las personas con mentalidad tradicional deberían cometer más homicidios que las más “liberales” o “progres”. Pero no es así. Las personas unidas por matrimonio religioso presentan una menor tendencia al homicidio que las unidas por matrimonio civil, y a su vez, éstas muchísimo menos que las que viven como pareja de hecho. Casualmente, las estadísticas demuestran que existen 10 veces más posibilidades de homicidio en una relación de pareja de hecho.

Si las afirmaciones de la perspectiva de género, que inspiran la ley fueran ciertas, los países “más liberales”, con una mayor tradición de emancipación de la mujer, como los países nórdicos y anglosajones, deberían poseer una incidencia mucho menor que los países de raíz tradicional y católica, como Portugal, España, Italia, Grecia (ortodoxa), incluso Irlanda. Pero no es así, sino todo lo contrario. Suecia tiene el dudoso honor de liderar el ranking junto con Gran Bretaña y los Países del Norte de Europa, mientras que la cola corresponde precisamente a los países mediterráneos e Irlandia.

El tópico-estereotipo de un presunto “macho violento” de pelo en pecho, color cetrino y mirada cejijunta frente a un rosado nórdico, de ojos azules y actitudes liberales, es falsa: el nórdico estadísticamente presenta una mayor tasa de feminicidios y, no sólo esto, sino también de violaciones.

¿Falla la ley porque no ve que el origen de la violencia intrafamiliar está en la ruptura de pareja? Existen tres factores, que a menudo se olvidan, que guardan una íntima relación con los feminicidios. Uno ya ha sido señalado, las parejas de hecho; el segundo es la inmigración desestructurada, sin familia (que no la inmigración a secas) y el tercero son los procesos de ruptura de pareja.

Pero en realidad estos tres factores se pueden resumir en un único factor: el que ya hemos nombrado de las rupturas, porque la inmigración desestructurada suele derivar en parejas de hecho y éstas presentan un grado de inestabilidad, de ruptura, por consiguiente, muchísimo más elevado que los matrimonios. De ahí también, que el aumento del número de divorcios tienda a presionar al alza el número de homicidios.

Pero la ley no quería abordar en profundidad el asunto porque resulta social y políticamente incorrecto señalar la ruptura como el factor de riesgo, porque lo importante era criminalizar al hombre-varón, y no buscar la causa real del por qué en unos casos concretos la violencia estalla mientras que en la mayoría no. Para la ideología de género es necesario que la violencia contra la mujer sea inherente al sistema y el feminicidio su corolario.