Categoría: ARTÍCULOS

Humanos alienados, subvencionados, transparentes y culpables

A la sombra de la rémora socialista, en la urgencia de encontrar nuevos campos en los que hacer efectivas las máximas marxistas de igualitarismo, control del individuo, colectivismo y justicia social, y ante la imposibilidad de volverse de nuevo contra los ricos – aquí casi todos los somos– surgen nuevas formas de vasallaje no menos liberticidas.

POR: LUIS I. GÓMEZ

Corrían los años 1989-1990 y los marxistas de todo el mundo se hundían en su perplejidad. El socialismo real no sólo era derrotado por el odiado capitalismo, había implosionado en su propia incapacidad para generar incluso la menor de sus premisas: los pobres, los alienados, los obreros seguían siendo pobres, alienados y obreros. Eso que los “progresistas” llaman capitalismo no sólo era superior en todos los aspectos: no había alternativa.

Dondequiera que el capitalismo tendía sus redes, aumentaban el poder adquisitivo y el bienestar social de las personas, provocando la aparición de nuevos Estados de Derecho incluso allí dónde nadie osaba vaticinar, no hablo ya de promover, un movimiento de democratización (curiosamente exceptuando los países ricos en recursos naturales, en manos de las oligarquías locales). Ése y no otro es el verdadero efecto de la “globalización”. Allí donde no ha sido posible una integración en la globalización capitalista – como en buena parte de África – se mantienen la injusticia, el hambre y la pobreza como dolorosos denominadores comunes.

Del socialismo se dice que es el mejor sistema, aunque no haya logrado funcionar NUNCA en la vida real. Paradójicamente, en la misma medida que iba en aumento el bienestar social ha ido creciendo el cáncer del “Estado social”, que nos sugiere a todos la ilusión de que la socialdemocracia (la de “derechas” y la de “izquierdas”) nos libera y protege de todos los riesgos posibles en nuestras vidas. Ninguno de los teóricos y políticos del “bienestar social” ha sido capaz de despedirse de sus queridas estructuras mentales, apenas desenmohecidas con los elixires homeopáticos del 68. A la sombra de la rémora socialista, en la urgencia de encontrar nuevos campos en los que hacer efectivas las máximas marxistas de igualitarismo, control del individuo, colectivismo y justicia social, y ante la imposibilidad de volverse de nuevo contra los ricos – aquí casi todos los somos– surgen nuevas formas de vasallaje no menos liberticidas.

La redistribución de riquezas no se logra hoy mediante embargos y asesinatos de Estado, basta una política impositiva que permita controlar un número cada vez mayor de individuos y grupos subvencionados, atrapados en la trampa de una solidaridad fingida en tanto que obligatoria. El beneficiado cae ingenuo en el ardid, deja de ser dueño de su destino para convertirse en marioneta de las agencias de trabajo, cifra en las estadísticas de los centros de salud, número en los ministerios de interior y hacienda. Olvida el orgullo y el amor propio para alinearse en la cola de los que esperan, derrotados, la limosna mensual del Estado. Ya no son su trabajo, ni su talento, ni su mérito los que otorgan valor a su vida. El Estado es quien decide quién cobra más, quién menos, quién por trabajar y quién por no hacerlo. Y si tiene la osadía de ahorrar, tampoco podrá decidir quiénes son beneficiarios de su ahorro cuando fallezca: el Estado se encarga, vía impuesto de sucesiones, de designar a los agraciados, mayormente él mismo y su aparato.

Hoy no son necesarios «KGBES» ni “Stasis” para hacer de nosotros seres transparentes al arbitrario escrutinio del Estado. El miedo, bien utilizado como argumento, se ha encargado de ello. El chantaje surte su máximo efecto bajo la amenaza de violencia cuando estamos desarmados. La amenaza terrorista es usada por el Estado -monopolista de la violencia- para obligarnos a los ciudadanos -desarmados, maniatados por las leyes incluso en el ejercicio de la legítima defensa- a desnudarnos ante los voyeurs ministeriales: datos personales, videocámaras, control de lo publicado en Internet. La divisa es sencilla: renunciemos a nuestra intimidad a cambio de la protección del Estado.

Y el sentimiento de culpa. El buen socialista sabe que lo más importante para conseguir colectivizar al ser humano es la motivación. Es imprescindible disponer de una idea-motor, un lema, un objetivo común por el que “merezca la pena” luchar juntos. Hay cientos de ellas aplicables en lo local: nación, lengua, identidad. Pero en un mundo globalizado estos son conceptos demasiado limitados, por particulares. Por ello hemos retomado la vieja idea del hombre como ser malvado en sí mismo y necesitado de educación, de ilustración para liberarle de sus “culpas”. Aparecen nuevos delitos de odio, somos culpables del heteropatriarcado opresor, del neocolonialismo neoliberal, de toda el hambre y toda la pobreza en el planeta, del cambio climático… así, sin filtro.

El hombre que come carne, que ensucia el aire con su coche, que “impacta” el medio con sus fábricas es culpable. El hombre es una bestia para el hombre y es la bestia del planeta, y debemos ser conscientes de nuestra culpa, incluso si para ello tenemos que olvidar o ignorar que hemos de comer para vivir, que hemos de movernos para ganar dinero, que sin fábricas no hay ni hospitales ni comida. La solución de los problemas que genera nuestra maldad innata no puede ser abandonada en manos del individuo, ignorante y sedicioso. Ellos toman las riendas y nos muestran el camino de redención.

El humano alienado, subvencionado, transparente y culpable. Bienvenidos a un mundo feliz. El futuro a la vuelta de la esquina. Un futuro que, de hecho, ya está aquí.

Esta columna fue publicada originamente en la revista Disidentia.

Las olas de calor ni son más frecuentes ni más largas que antes en todo el mundo

La tesis de que las olas de calor son ahora más frecuentes y más largas que en el pasado es incierta, ya sea porque los datos anteriores a 1950 son escasos o se ignoran por completo.

Uno de los principales registros de olas de calor y temperaturas mundiales procede de un grupo internacional de científicos del clima y meteorólogos cuyos datos se actualizaron por última vez en 2020. Dichos datos proceden de la base de datos de temperaturas diarias del Centro Hadley de la Oficina Meteorológica de Reino Unido.

Los datos del Centro Hadley parecen apoyar la afirmación de que las olas de calor han aumentado a escala mundial desde aproximadamente 1990. Los datos también indican que las olas de calor actuales son mucho más frecuentes que durante la década de los treinta, una conclusión que contradice los datos sobre la frecuencia de las olas de calor en Estados Unidos, que cuenta con datos detallados sobre las olas de calor que se remontan a 1900.

En Estados Unidos las olas de calor eran mucho más frecuentes y más largas y calurosas en la década de 1930 que en la actualidad. La duración total anual de las olas de calor ha descendido de 11 días en la década de los treinta a unos 6,5 días en la década de 2000. El índice máximo de ola de calor en 1936 fue tres veces mayor que en 2012 y hasta nueve veces mayor que en muchos otros años.

Aunque los registros de Estados Unidos y del resto del mundo muestran un aumento de la duración total anual de las olas de calor desde 1970, el aumento en Estados Unidos es mucho menor que el nivel de los años treinta, que era de 11 días, en comparación con el nivel actual, que es de sólo unos 7 días.

La discrepancia entre los dos conjuntos de datos refleja probablemente la diferencia en el número de estaciones de temperatura utilizadas para calcular la temperatura máxima media. Los datos del Centro Hadley proceden de 942 estaciones, frente a las 11.000 de los datos estadounidenses. Para que la compilación general del Centro Hadley se considere fiable, debería probarse con el conjunto de datos de Estados Unidos, mucho más amplio.

Una característica notable de los datos de la tendencia mundial a partir de 1950 es la pronunciada variación de las olas de calor de un país a otro, que va desde un aumento de más de 4 días por década en países como Brasil, a menos de 0,5 días por década en la mayor parte de Estados Unidos y Sudáfrica, hasta una disminución de 0,5 días por década en el norte de Argentina.

Un calentamiento generalizado en todo el planeta contradice unas variaciones regionales tan acusadas en las olas de calor. Es más probable que las disparidades se deban a la insuficiencia de datos. Además, la tendencia está exagerada artificialmente porque la fecha de inicio de 1950 se encuentra en medio de un período de 30 años de enfriamiento mundial, de 1940 a 1970.

Las olas de calor de la década de los treinta en Estados Unidos se vieron agravadas por la sequía del Dust Bowl, que agotó la humedad del suelo y redujo los efectos moderadores de la evaporación. Pero no sólo el Dust Bowl experimentó temperaturas abrasadoras en la década de los treinta.

En el verano de 1930 dos olas de calor consecutivas que batieron el récord, cada una de las cuales duró ocho días, afectaron a Washington DC; mientras que en 1936, la provincia de Ontario (muy alejada de las Grandes Llanuras, donde se concentraba el Dust Bowl) vio cómo el mercurio se elevaba hasta los 43 grados centígrados en la ola de calor canadiense más larga y mortífera de la que se tiene constancia.

El “dust bowl” en Estados Unidos, durante los años treinta

El “Dust Bowl” (tazón de polvo) fue un período de fuertes tormentas de polvo que dañaron la agricultura de las llanuras y praderas que se extienden por norteamérica, desde el golfo de México hasta Canadá, impactando principalmente en Estados Unidos. Se prolongó al menos entre 1932 y 1939, y fue precedida por un largo periodo de precipitaciones por encima de la media.

FUENTE: mpr21

Igualdad, igualitarismo y otros vicios

Radica en la esencia de nuestra naturaleza el ser diferentes. La genética ya nos separa y permite una clasificación. El igualitarista, además de llamarme racista, argumentaría que somos iguales en un 99%. Claro, eso es lo que nos iguala a, por ejemplo, los cerdos. No se habrá parado a pensar que la señora de al lado es genéticamente igual en un 99,99% y, sin embargo, ella puede tener hijos y él no.

POR: LUIS I. GÓMEZ

Esto de la igualdad es el cuento de nunca acabar, el producto más espectacular de la mitología postmoderna. Las cosas -los humanos- son únicamente iguales cuando enturbiamos la vista. Igualdad es ausencia de resolución. Colocamos peras y manzanas en una cesta y ya tenemos “fruta”. Todos los humanos caemos al cesto del igualitarismo y ya somos iguales. Nadie es listo, nadie tiene una nariz enorme. Vistos así, en el cesto, tras la neblina igualitarista, son imposibles el mérito, el libro, la historia. ¿De qué íbamos a hablar, disputar, si todos fuésemos “fruta”? ¿De dónde saldrían la genialidad o la excelencia? Los escritores contarían siempre la misma historia, los medios las mismas “verdades” y los historiadores el mismo cuento.

Radica en la esencia de nuestra naturaleza el ser diferentes. La genética ya nos separa y permite una clasificación. El igualitarista, además de llamarme racista, argumentaría que somos iguales en un 99%. Claro, eso es lo que nos iguala a, por ejemplo, los cerdos. No se habrá parado a pensar que la señora de al lado es genéticamente igual en un 99,99% y, sin embargo, ella puede tener hijos y él no.

Sólo somos iguales en la masa, como fans de una banda de rock, amantes del Hip-Hopp o hinchas de un club de fútbol, diluyendo nuestra individualidad. El amante de Wagner me decía: los hiphopper son imbéciles. En principio correcto, pues el wagneriano es muy libre de clasificar a quien quiera como quiera. Por otro lado, el wagneriano no es más que un adaptado, quien con semejantes afirmaciones busca fundamentalmente el aplauso de sus iguales. Esto le convierte en, cuando menos, igual de imbécil que el hiphopper, quien siempre podrá responder con un: “los wagnerianos también son imbéciles, …”.

LO INCORRECTO ES MASCULINO, BLANCO Y VIVE EN OCCIDENTE

Luego tenemos algunas denominaciones diferenciales, que, según las reglas de lo políticamente correcto, deben ser usadas por los sujetos correctos en el contexto correcto: el negro, que no significa otra cosa que “el hombre de color”, puede permitirse cambios en su autodenominación (e imponerlos a los demás) desde que es dueño de su propia denominación, algo que el pobre blanco no conseguirá jamás. Así es que un negro puede llamar “negro” a otro negro, pero un blanco no puede hacerlo. En mi caso, la cosa no funcionaría, pues mi caso no está sujeto a las sagradas reglas de la corrección política: ¿se imaginan que mañana saliese a la calle y le dijese a todo el mundo algo como “no me llame blanco, llámeme hombre descolorido, o rostro pálido”?  … aunque esto último también tiene connotaciones racistas. Ya saben, lo incorrecto es masculino, blanco y vive en occidente. Evidentemente, las mujeres son mejores, aunque sean “iguales”, blancas y vivan en occidente.

Ese poder sobre la propia autodenominación es el que también pretenden alcanzar los representantes de algunas religiones cuando rechazan cualquier crítica con la disculpa del racismo (o el multiculturalismo). Y quienes están dispuestos a aceptar ese mantra no caen en lo absurdo que resulta hablar de una raza cristiana, o católica, o musulmana, … ¿qué les parece la raza budista? Todo absurdo es posible bajo la niebla de la corrección política, desde la miopía del igualitarismo a ultranza.

EN LAS EXCELENCIAS DE LOS DEMÁS APRENDEMOS A RECONOCER NUESTRAS PROPIAS VIRTUDES Y NUESTRAS LIMITACIONES

Sólo somos iguales en nuestra libertad. En nuestra capacidad de llegar a ser todo aquello en lo que podemos convertirnos. En lo demás, nadie se parece a nadie. La igualdad no es una meta, es el principio. La única igualdad a la que aspiro es aquella que me sitúa al nivel de quien puedo llegar a ser yo. Y sólo los ignorantes y los soberbios renuncian a ello.
Todos somos diferentes y, por ello, todos somos excelentes. Quien renuncia a descubrir su propia excelencia amparado en el igualitarismo es un necio. Quien renuncia reconocer la excelencia en el otro también. En las excelencias de los demás – ¡ojo!  no sólo en los excelentes- aprendemos a reconocer nuestras propias virtudes y nuestras limitaciones.

La única igualdad que existe, que debemos proclamar y defender, es la igualdad sin excepciones ante la ley. Sigo esperando que alguien me explique por qué, que un hombre asesine con premeditación y alevosía a una mujer es peor que si una mujer asesina a un hombre con premeditación y alevosía. Sigo esperando que alguien me explique por qué alguien que gracias a su trabajo y esfuerzo y las gotas de suerte (oportunidad) que de ello se generaron no puede ser más rico (incluso infinitamente más rico) que alguien que, o bien no tuvo esa suerte, o no se esforzó lo suficiente, o simplemente no tenía las mismas cualidades que el primero.

EL DESCUBRIMIENTO DE LA EXCELENCIA EN LAS MUJERES, EN LOS DISCAPACITADOS, EN LOS HOMBRES … NO SE CONSIGUE POR LEY, NI POR MEDIO DE SUBVENCIONES

El igualitarismo es la peor forma de totalitarismo, pues niega al humano toda posibilidad de crecimiento, en tanto que nos mantiene ignorantes de nuestro virtuosismo. Si además está revestido de “solidaridad compasiva” hacia quienes – por el motivo que fuere – no son conscientes de sus propias virtudes, o no pueden desarrollarlas, genera la peor de las desigualdades: la que nace de la imposición por la cual los sujetos de dicha “solidaridad compasiva” sólo son conscientes de su minusvalía.

El descubrimiento de la excelencia en las mujeres, en los discapacitados, en los hombres … no se consigue por ley, ni por medio de subvenciones. Basta con re-conocerles como lo que son: humanos capaces de llegar a ser todo aquello en lo que pueden convertirse, que siempre será diferente a aquello en lo que yo puedo convertirme y, por tanto, nuevo y enriquecedor.

Recuerden: al final, cuando ya no veamos más que la cesta llena de “fruta”, terminaremos en smoothie, fácil de envasar, cómodo de conservar. Bueno, ya lo están haciendo.

Esta columna fue publicada originalmente en la revista online Disidentia.

El ser humano, cien por cien natural

Lo natural está de moda. Vamos al supermercado y nos encontramos con que las patatas, los zumos, los huevos, la leche de coco y hasta las barritas energéticas son cien por cien naturales -quién lo hubiera sospechado de las patatas- y en algunos casos incluso “bio”. Aún recuerdo cuando allá por los setenta y principios de los ochenta, a caballo de los movimientos neohippies, cuatro gatos reclamaban para sí mismos y los demás la vuelta al naturalismo. Hoy, incluso las centrales nucleares diseñan sus campañas publicitarias presentándose como respetuosas con el medioambiente, climaneutrales y, por lo tanto, las mejores aliadas de la naturaleza. La naturaleza es al mismo tiempo pura y sagrada, disponible y un recurso. ¿No se trata de una seria contradicción? De manera enrevesada, reaparece aquí la dialéctica entre la dominación y la liberación. El tipo de concepto de naturaleza que uno elige no solo es decisivo para cuestiones éticas o políticas, sino que también revela la cuestión de la misma naturaleza del ser humano.

Parece ser que a la hora de definir naturaleza nos ocurra lo mismo que le ocurría a San Agustín con el concepto del tiempo: sabía lo que era, siempre y cuando no le preguntaran al respecto; porque cuando trataba de explicarlo, nunca lo conseguía. Hablar de la naturaleza en la vida cotidiana es tan usual como extrañamente misteriosa cuando pensamos detenidamente en ella. La naturaleza es ambigua y un viejo concepto. En primer lugar, significa transformación, crecimiento, adaptación, desarrollo. Podríamos seguir dándole atributos y ampliando el concepto hasta convertirlo en algo tan abstracto que lo incluya todo o la nada en absoluto. Nuestra mente necesita un “algo” opuesto o al lado -o fuera- de la naturaleza para poder definirla con precisión: frecuentemente hemos recurrido a la razón, la cultura, la costumbre, Dios o incluso la tecnología. Llevamos siglos en busca de una fórmula mágica, una teoría general de la naturaleza, que nos permita mantener intacto el abismo conceptual históricamente generado en occidente entre naturaleza y cultura, o civilización si lo prefieren.

REPASANDO LA HISTORIA

El término «naturaleza» proviene del latín natura, que coincide en su significado lógico con la palabra griega physis. Bajo este concepto se coloca todo aquello que no ha sido hecho por el hombre, la techné, es decir, el arte y la artesanía, que no se consideraban algo natural. En la antigüedad, el término “naturaleza” significaba la totalidad de las cosas que se originaron sin intervención humana y existen independientemente del ser humano. Caracterizando todo el ser y el devenir, el principio orgánico está integrado en la physis / natura. Así, en Platón, el organismo se concibe como una imagen del mundo viviente. En Aristóteles, la naturaleza es el devenir de la materia, la causa de su forma y su propósito. En el caso de los estoicos, la physis se reduce a lo externo, que se distingue precisamente de la naturaleza (racional) superior del hombre: el orden moral como instancia enfrente del orden natural. En la Edad Media cristiana (occidental), la naturaleza aparece como la creación de Dios, independientemente actuante, como el verde viviente. La naturaleza humana se define desde su semejanza a Dios creador. Dios es la naturaleza creativa (natura naturans) que creó las entidades mundanas (natura naturata).

EN JEAN-JACQUES ROUSSEAU, LAS IDEAS DE LA ILUSTRACIÓN SE MEZCLAN CON LA ALABANZA DE LA NATURALEZA, Y NACE LA IDEA DE QUE EL HOMBRE SE HA ALEJADO DEMASIADO DE LA NATURALEZA

El humanismo y el Renacimiento permiten la aparición de la idea de la intervención y la viabilidad de generar naturaleza: ya sea como médico o mago, arquitecto, mecánico o alquimista, la materia se redescubre como algo esencialmente disponible para el ser humano. La comprensión moderna de la naturaleza, que surgió en el período moderno temprano, se puede identificar con dos nombres: René Descartes y Francis Bacon. «Someter a la tierra» – de acuerdo con la palabra bíblica (ver Génesis 28), Bacon equipara el conocimiento natural con su dominación. La naturaleza se convierte en  cuestionable mediante la medición y el experimento, al tiempo que se vuelve autónoma mediante la formulación de las leyes generales de la naturaleza. Déscartes hace una separación entre lo que él llama res extensa y la esfera mental. Esta separación dualista entre la mente y la naturaleza todavía es muy poderosa hoy en día. Mediante el desarrollo tecnológico y los hallazgos científicos, el ser humano ha llegado al antiguo lugar creado y está modelando demiúrgicamente la machina mundi, que se piensa que es una estructura altamente compleja pero controlable.

En Jean-Jacques Rousseau, las ideas de la Ilustración se mezclan con la alabanza de la naturaleza, y nace la idea de que el hombre se ha alejado demasiado de la naturaleza. Los románticos contribuyen como mejor saben a mitificar lo natural como lo primigenio y bueno, mientras que Alexander von Humboldt reúne la naturaleza física y moral del hombre. Más tarde, al valor estético de la naturaleza se le une un valor ético, tal como la religión lo había hecho anteriormente con la naturaleza como producto de la creación.

EL PAISAJE SUPUESTAMENTE NATURAL EN REALIDAD DEBERÍA LLAMARSE PAISAJE CULTURAL

Hoy en día se pueden identificar dos conceptos de la naturaleza en competencia: el mecanicista y el organicista. El primero, basado en la metáfora de la máquina, se caracteriza, en primer lugar, por la división sujeto-objeto, en segundo lugar, por el mecanicismo, en tercer lugar, por el experimento y, en cuarto lugar, por la relación dominación-esclavitud. En el segundo concepto, el órgano sirve como una alegoría, que contiene la idea de totalidad, organicidad, simpatía y la igualdad de todos los seres vivos. Desde ambas concepciones, sin embargo, nos encontramos con un problema nuevo: la naturaleza virgen, la pura, aquella sobre la cual la sociedad no ha trabajado aún, no existe. Desde que existe el ser humano no ha dejado de cambiar su entorno, afectando a la naturaleza. El paisaje supuestamente natural en realidad debería llamarse paisaje cultural.

EL SER HUMANO ES PARTE DE LA NATURALEZA

Hablamos de la naturaleza y nos olvidamos de nosotros mismos: nosotros mismos somos la naturaleza, parte inseparable de ella. En consecuencia, la naturaleza es algo bastante diferente de lo que sentimos cuando pronunciamos su nombre. Convertir nuestras ideas, nuestras percepciones del medio en que vivimos en principios absolutistas no nos acerca a la realidad. En absoluto.

Y, sin embargo, más allá del etiquetado de productos de consumo procedente del entorno (natural), obviamente naturales, con la marca “bio” o “cien por cien natural”, caemos una y otra vez en la tentación de deificar todo aquello que no somos “nosotros” a costa, siempre, de demonizar todo lo que nosotros hacemos. El caso de la llamada “huella ecológica” es aquí un buen ejemplo. Sus promotores describen la influencia humana en la naturaleza como intrínsecamente mala. Somos vistos como una enfermedad en el planeta. La metáfora de la huella ecológica transmite la idea de que pisoteamos la tierra con nuestras sucias botas. En consecuencia, por ejemplo, somos juzgados moralmente por el alcance de nuestras emisiones de CO2. Un viaje a Los Ángeles supone tres toneladas y media de CO2, el viaje al restaurante X kilos, el filete en el plato sigue sumando y así sucesivamente.

SI NO HUBIÉRAMOS AUMENTADO NUESTRA HUELLA ECOLÓGICA, AÚN VIVIRÍAMOS EN CUEVAS, TENDRÍAMOS UNA ESPERANZA DE VIDA DE APROXIMADAMENTE 35 AÑOS Y MORIRÍAMOS DE HAMBRE

Esta actitud hacia la existencia humana está en profunda contradicción con las ideas nacidas del humanismo y la Ilustración. Si no hubiéramos aumentado nuestra huella ecológica, aún viviríamos en cuevas, tendríamos una esperanza de vida de aproximadamente 35 años y moriríamos de hambre. La metáfora de la huella ecológica busca destruir la aspiración histórica e inspiradora de la humanidad de conseguir progreso, bienestar y libertad enfrentándose -adaptándose- a los caprichos crueles de la naturaleza.

Los promotores de este tipo de ideas son como una autoridad religiosa moderna ansiosa por controlar nuestro comportamiento. Recuerda el Galileo Galilei de Bertold Brecht, donde los pobres deben ser felices sabiendo que Dios lo quiere así y les está poniendo a prueba. En el mismo estilo, los ecoverdistas de hoy quieren que los pobres sean felices sabiendo que la naturaleza requiere de su pobreza o les exige lograr un equilibrio místico indefinible. Pero deben seguir siendo pobres.

A diferencia de los ecoverdistas, creo que deberíamos sacar a los pobres de su miseria y mejorar las vidas de todos: hacer crecer nuestras economías, aumentar nuestra huella ambiental y liberar nuestro potencial creativo y adaptativo. O, como habría dicho Francis Bacon, necesitamos dominar más la naturaleza y obligarle a revelar sus secretos.

POR: Luis I. Gómez en DESDE EL EXILIO

La conjura de los niñatos. Por Rodolfo Arévalo

«Hay niñatos en la universidad que parecen querer tener que volver a cubrir heridas de bala con vendas negras como decía la canción de Cecilia»

Rodolfo Arévalo en La Paseata

Estos días están de regreso los tontos de baba de los estudiantes, que parecen salidos de la época en que corríamos delante de los caballos de los grises por la universidad, pero sin tantas agallas, ni tanto huevos, porque los niñatos saben que no van a acabar en la dirección general de seguridad, tras unas buenas leches, saliendo ante el juez a cumplir su condena. Menos por haber impedido entrar a unos viejos a oír una conferencia de Olona, que ni siquiera milita en VOX por real decreto de Abascal, y eso que se supone que esto es una democracia.

Estos infantiles caletres no solo no saben lo que es, fue y será el comunismo sino que les parece Tope Guay ¡Jatetú!. ¡Pero qué panda de imbéciles! hemos creado tras la muerte del dictador Franco. Creo que se nos a ido la mano con los gilipolles y estamos saturados de sal pimentado comunista a diestra y a siniestra. Si estás criaturas desnortadas supieran cuantos grandes comunistas se pudrieron en las cárceles castristas, leninistas, estalinistas y de cualquier otros istas de ultra izquierda moderarían un poquito, no mucho su lengua viperina y desconocedora de lo que no sea el chupete de la chiquillada de este principio de siglo. Claro que si quieren repetir, los primeros años del siglo veinte, son libres, por estúpidos y bobos, de volver a jugar con la misma pólvora y quemarse otra vez en la mierda de sociedades en las que triunfó su ideología.

Sin ir más lejos preguntad al Putin, Stalin redivivo de la modernidad. O a los herederos de Castro o por cierto Maduro y otros. Claro que el Putin ex KGB, sabe de la barbarie y crueldades de las policías políticas de la Rusia comunista, como de las de cualquier otra “democracia por los cojones” constituidas en Repúblicas socialistas. Perdón socialistas, también por los cojones, que últimamente no se puede tener otra palabra en la boca, porque nos los están tocando continuamente.

Pero discúlpenme, debo de aclarar que solo son socialistas para los miembros del polit buró y sus esbirros. Si comparamos es lo mismo que los estudiantes o Talibanes de los países islámicos, igual de sectarios y crueles pero también igual de bobitos al servicio de una ideología que para ellos, los “estudiantes” de allí es Allah. Perdón Dios Lenin que estás bajo una losa por la gracia de Dios, poco tienes por hacer frente a una dictadura bastante peor que la tuya política, la teocracia religiosa.

Que a estas alturas del siglo XXI todavía haya memos que quieren ver las ventajas de las sociedades dictatoriales comunistas, dice muy poco del nivel intelectual de muchos jóvenes en España y por ende, de la inteligencia de la actualidad, que nos retrotrae a otras épocas más digamos cazurras. Se supone que los estudiantes son lo más granado de la sociedad, y es por esto que no me extraña en absoluto que los empresarios demócratas que hoy regentan empresas en España tengan problemas para encontrar trabajadores despabilados y valiosos por estos lares patrios. Si todos se debaten entre estertores comunistocircenses de infantilidad, no me extraña nada de nada.

Yo cuando en el setenta y ocho vote por la Constitución, creía que la caterva de imbéciles pro Estalinistas que había en España durante la guerra civil, habrían desaparecido como piojos tras un baño con vinagre extra fuerte, pero mira tu por dónde, la incombustibilidad de los bobos seguidores de la post Rusia de los Zares sigue permaneciendo y no arderá hasta que sus propios cerebros no revienten en las propias cárceles futuras de sus encumbrados dictadores comunistas.

Aquí está visto que la gente solo aprende a base de bombazos, por eso las bombas en los trenes de Atocha, de esta forma se deduce que aprender se aprende más en una guerra civil que en una democracia de lujo y fantasía de ahí el interés de estos remama huevos de repetir las agresiones que conducen la las guerras. Aprender también aprendieron del comunismo los Etarras a la hora de combatir el Estado Democrático Español y creí, mira por dónde, que la gran mayoría de los españoles habían tomado nota de lo divertido que es ver salir muertos y heridos, de las casas cuartel, de las calles, incluso niñas de cinco años de comandancias de policía nacional, que qué culpa tendrían ellas de nada, también de las vías del tren de Atocha, pero no, mira tu por dónde hay niñatos en la universidad que parecen querer tener que volver a cubrir heridas de bala con vendas negras como decía la canción de Cecilia, mujer inteligente donde las hubiera, no como otras de la actualidad militantes de grupoides feminoides, absurdoides.

Que sí majetes que sí, que basta ya de vuestras niñadas gilipollas y si queréis comunismo pedid pasaje para cualquier Edén comunista que por el mundo hay varios. Porque si pretendéis ser vosotros los mandamases, vais de culo y cuesta abajo por gilipollas. Como decía la canción de un amigo “Mequetrefe, pelo largo y gafas de intelectual, métete en tus asuntos, que tienes mucho que estudiar

OBSERVANDO UN PERVERSO SISTEMA CERRADO

El profundo problema de las personas, comunidades, que priorizan valores morales, respeto de derechos individuales, es que son víctimas.

No pueden detectar el nivel de deshumanismo, maldad, perversión, sadismo, de los psicópatas en el poder, por cuestiones profundas y graves.

Algo en sus mentes, en sus genes, les impide ver. Y por eso proyectan sus parámetros citados, en la imaginaria posibilidad de que estos degenerados de La Creación, malnacidos, «comprendan» y sean buenos, los traten bien, justamente, mañana.

Se indignan diariamente como expresión crónica y esquizofrénica circular, de las nuevas barbaridades, ilegalidades y la conocida lista de brutalidades del gobierno y la política toda, contra ellos.

Ese nivel de ceguera, proyección ficticia, es en realidad de una estupidez sin límites para quienes comprendemos la profundidad del mal, su absoluta ausencia de empatía, de los que – al ser psicópatas – necesitan el poder como su ecosistema natural. Y así lograr depredar, esclavizar a aquellos que se entregan de manera ciega, inconsciente a su sometimiento gracias a un sistema deformado y deforme llamado «democracia», «gobierno». Que aceptan como necesario gracias a otro programa-defecto en sus genes/mentes: la fantasía de «la autoridad».

Y decimos «fantasía» porque esos criminales – sus amos – no son poseedores de real autoridad, autoridad natural, sino seres que ese sistema por ellos deformado y aceitado, les permite «llegar»: Los peores de la población tienen su paraíso en todo el engranaje político-gubernamental y de ese modo, tipos criminales de diverso grado e índole, vagos, improductivos, mentirosos, manipuladores, pueden soñar en ser mañana «señor presidente», «señor diputado», «señor intendente», etc. etc.

Y sus víctimas en el llano, aceptando todo gracias a esa condición nata, más el adoctrinamiento escolar, el de los medios masivos (herramienta del poder para mentir, ocultar, programar), los hace totalmente inermes. Más allá de berrinches, manifestaciones, publicaciones, que no son más que la catarsis del impotente.

Por todo esto, es «normal» y no de sorprender a aquellos que observamos esta moneda de dos caras entre víctimas y victimarios e intentamos «despertarlos», que se nieguen a ello e incluso nos acusen de todo tipo de estupideces imaginarias, a su nivel. (Individuo Libre)

Los cortes de luz darán lugar a cortes de internet

Los gobiernos europeos han reconocido que este invierno pueden producirse cortes de electricidad organizados, planificados, localizados y de corta duración, en la red eléctrica.

El objetivo de dichos cortes es eliminar los picos de consumo, sobre todo en determinadas horas del día, cuando la caída de las temperaturas provoquen una demanda excesiva para la calefacción.

La Federación francesa de Operadores de Telecomunicaciones, por su parte, ha anunciado que sin electricidad los repetidores móviles dejarán de funcionar y el 95 por cien de las comunicaciones de emergencia pasan por esas redes.

Es un problema sin solución. La única posibilidad sería instalar un generador en los relés para garantizar su funcionamiento. Pero la red tiene demasiados relés y encender un relé apagado requiere más tiempo que encender un cuadro de luces. Las interrupciones pueden durar horas, cortando los servicios de internet y telefonía tanto a particulares como a empresas.

El teletrabajo no sólo quedará interrumpido sino que se producen daños. El ordenador puede perder los datos y el enrutador se puede desconfigurar.

En España, las empresas debe computar el tiempo que duren los cortes como tiempo efectivo de trabajo, sin que los trabajadores deban recuperar ese tiempo ni sufrir descuento alguno de los salarios.

FUENTE: mpr21

 

¡Más madera, es la guerra!

Cuando Pedro Sánchez nos habla mirándonos a la cara y agita sus brazos de dentro hacia afuera mostrando las palmas de sus manos como gesto de humildad, lo que realmente pretende es que creamos que se nos ofrece voluntariosamente para resolver los problemas que padecemos todos.

Sin embargo cuando sonríe compulsivamente sin controlar los músculos de su apolíneo rostro cuando alguien osa a opinar diferente, o simplemente a contradecirlo, realmente lo que consigue es el efecto contrario pues su soberbia lo supera y, o bien arremete e insulta aprovechando su poder y ventaja por ser quien es, o trata de desgastar al adversario enviando contra estos de forma orquestada a sus esbirros con cartera de Ministro, y estos a su vez a sus comisarios políticos con cargo de Secretarios de Estado, de la misma manera que haría un chulo putas o macarra de barrio.

A los españolitos cada vez nos hacen menos gracia sus ocurrencias y bravuconadas pues todos sufrimos la subida de los precios y todos nos sorprendemos y aturdimos cuando nos toca darnos un baño de realidad cada vez que repostamos en la gasolinera o nos llega la factura del agua, la luz, el gas o vamos a comprar comida al Carrefour (ahora que está tan de moda y es tan progre).

Es conocido que los cambios en la dirección de los gobiernos en nuestro país se suelen producir cuando aprieta el bolsillo y por tanto vienen mal dadas, salvo en la actual excepción provocada: primero por una moción de censura cimentada en una sentencia mal redactada y posteriormente corregida; y en  segundo lugar, gracias a una elección donde las minorías que quieren volver al cantonalismo mas rancio, decidieron por la mínima nuestro devenir hacia el actual desparrame político. 

De hecho y pese a que muchos analistas invitamos a la mesura en el gasto durante los periodos vacacionales, ya circula una encuesta por los medios en el que aseguran que el 52% de los encuestados ya reconocen que no llegarán a final de mes en septiembre. Desde luego la situación invita a ello, al cambio de rumbo cuando toque: más aún cuando afloran estudios sensatos con datos de los denominados tozudos al reflejar objetivamente la realidad. Beber de fuentes claras sin contaminar con dinero público (que ya es grave reconocer esto), es complicado pero hasta los medios subvencionados comienzan a usarlos para empezar a cuestionar a quien los colmó durante gran parte de la legislatura.

Los comento cuatro datos sin ánimo de congestionarlos que tienen que ver con la variación interanual de las bajas en la Seguridad Social de los contratos indefinidos: ¿Recuerdan cómo se felicitaban por los miles y miles de contratos indefinidos que habían surgido como florecitas en el campo, gracias a la puñetera reformilla laboral, que según ellos era obligatorio llevar a cabo para recibir los Fondos Next Generation? Pues no han superado el periodo de prueba el 902,6% del total ¿Y la que liaron con los fijos discontinuos? Pues están en su casa sin contar como parados el 521,8% del total ¿Saben que porcentaje de bajas de contratos indefinidos se han producido de forma no voluntaria? El 320,9% de los contratos totales ¿Y voluntarias? El 258,7% ¿Y cuánto porcentaje representan los despidos por causas objetivas? El 234,7%  y por ultimo respecto a este tema: ¿Conocen cuanto se ha incrementado el porcentaje de despidos disciplinarios? Un 170%.

En fin, que parece evidente que no era necesaria la reforma ni mucho menos centrando el asunto en hacer indefinidos o transformar formalmente los contratos temporales en fijos discontinuos, si al final el mercado laboral digan lo que digan, se regula solo y aunque lo debe hacer dentro del marco legal, es evidente que los vicios o virtudes del pasado según se mire, se siguen produciendo de la misma forma aunque en proporciones impresionantes, lo cual solo demuestra que las medidas fueron propagandísticas y mediáticamente falsarias, pues el objeto de las mismas era cambiar la forma de contar parados eliminando de la ecuación por arte de magia, a casi un millón. 

“El Gobierno de la gente”, así se autoproclaman desde el comienzo de la gira “Motomami” de Pedro Sánchez, pero lo cierto es que ni los temporales están contentos porque la mayoría siguen igual que antes; los pensionistas están con la mosca detrás de la oreja, porque los cálculos que promete una y otra vez el ministro del ramo al ser interanuales implica palmar dinero de cara al año que viene; la economía esta gripada por muchas amenazas de tomar las calles que haga la ministra de trabajo; las colas del hambre cada vez son más y más largas; en Cataluña se siguen tomando la Constitución por el pito del sereno de manera recurrente y en Vascongadas más o menos según venga la cosecha de nueces; la inmigración ilegal sigue a buen ritmo para no variar por mucho que digan que si se llevan bien con unos o lo van a intentar con los otros; estos otros son aliados de Putin por lo que ya veremos lo que tardan en cortar el grifo del gas y así nos va, y la vida sigue, y todo pasa hasta que desde la UE (que es la abuela que faltaba por parir), dice que hay que subir los tipos de interés para controlar la inflación y las hipotecas se desbocan. 

Y nos dicen que si es que habíamos estado viviendo por encima de nuestras posibilidades (y tal…) ¡Pero vamos a ver, que culpa tenemos la ciudadanía si te regalaban los préstamos y las hipotecas a pedo puta? Pues ahora además de decirte que en las horas punta igual te cortan el suministro y que si puedes te pongas placas solares hasta en el cielo de la boca, resulta que nos terminan de ajusticiar con una subida impresionante que ya es la puntilla. 

¡Más madera como decía Groucho Marx, que nos quedan aún dieciséis meses de Sánchez, a saber de Putin, más la madre que parió a Panete y a su prima Úrsula…

FUENTE: Ataraxia Magazine

RESCATAR UN PERVERTIDO CONCEPTO

 

La corrupción del poder ha hecho que mucha gente confunda a la real, natural autoridad, con bandas de criminales que someten con sus arbitrios, leyes, vejaciones al Derecho Individual, a lo amplio de todo el globo.

Una comunidad sana pasada, presente o futura, fue, es o será la que reconozca primero al individuo en su Libertad, sin pisar la ajena, como un ser Libre y sin necesidad alguna de recibir órdenes, imposiciones, restricciones de nadie.

La autoridad en las comunidades que en lo profundo de la Historia fueron prósperas, sea cual sea el continente en que se desarrollaron, pulsaron en esa frecuencia Natural. «Usos y costumbres», «Derecho consuetudinario», enraizan en Nuestra Naturaleza, son previos a toda legislación y las leyes auténticas escritas, sólo son eco e inspiración de aquello.

En los últimos siglos, eso que se ha dado en llamar «estado», «gobierno», han pervertido, distorsionado y cercenado ese pulso natural. Han servido finalmente para crear castas de forajidos de toda clase, dueños de vidas y bienes, gracias a la otra ficción que es en realidad El Caballo de Troya moderno: la democracia.

De administraciones y organizaciones vigilantes del Derecho, como pensaron aquellos iluminados libertadores pos guerras, que no se inmiscuyesen en El Individuo que simplemente respetaba el derecho ajeno, se llegó a estas castas pseudo dictatoriales a las que generaciones ya, masas de programados cual grey religiosa, no se atreven a cuestionar. Habiendo sido vaciados mentalmente primero, de aquella simpleza de antaño, comunidades que vivían los citados usos y costumbres.

Por lo tanto, no se trata de dinamitar toda autoridad, sino que los individuos revean, investiguen los orígenes de organización natural, que mantuvieron tiempos de equilibrio. O esa ignorancia seguirá sosteniendo falsas autoridades, ciegos a ese saber y quejosos eternos de las consecuencias obvias que producen sistemas que protegen seres que en realidad deberían estar entre rejas pero son «amos» de millones. (Individuo Libre)

¿Inclusivo?

Reenviado de WhatsApp:

¿¿¿Inclusivo ????

El otro día me senté en un restaurante con un amigo. Llega la encargada para atendernos, nos saluda con una sonrisa y se da el siguiente diálogo:

Hola chiques!

Chiques? le dije yo, también con una sonrisa.

Así es, somos un restaurante inclusivo! (dijo con orgullo).

Mira que bien, me viene estupendo entonces, porque en un ratito viene un amigo que es ciego. Tienen la carta en Braille?

Ay no, eso no tenemos.

Ah ok, viene mi señora pero viene con mi hija, que es Asperger. ¿Carta con pictogramas para la gente autista, tienen?

No, perdón… Me dijo visiblemente nerviosa.

No te hagas drama, suele pasar. Me imagino que lengua de señas para los clientes sordos deben saber… cierto?

La verdad me estás matando (me contesto sonriendo nerviosa).Ella ya no estaba cómoda, sonreía con vergüenza, un poco de culpa, y un poco de malestar también.

Y ahí le dije:No te hagas drama, suele pasar. Pero entonces lamento contarte que no sois un local inclusivo, sois un local progre de cotillón, parte del triste relato que está de moda. En el caso de tu local, esta gente no podría hacer algo tan básico como comunicarse y pedir de comer o beber.

Quieres ser inclusivo? Incluye a todos ellos, y todos los que el sistema directamente no da lugar. Es difícil, sí y mucho, pero no debemos ser tan hipócritas como sociedad… una «E» no te hace inclusivo… Te hace idiota, así de claro.

Yo he copiado y pegado este texto. Cada uno que haga lo que crea. Yo añado… Como sigamos tragando y «tolerando» todas las estupideces que nos meten con calzador la panda de analfabetos que hay por ahí dirigiendo instituciones acabaremos como borregos…o lo somos ya???