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Reprobación necesaria ante la depravación. Por Jesús Salamanca Alonso

Si tuviésemos un presidente con sentido común y un Gobierno equilibrado, la pervertida ministra de Igual Da ya estaría cesada.

JESÚS SALAMANCA ALONSO – 30 SEPTIEMBRE 2022

El daño ya está hecho. La gravedad de las declaraciones de esta muchacha a quien, para desgracia de la sociedad española, le han regalado un ministerio inservible más para jugar que para trabajar, merecen una reprobación ante el grado de degeneración al que ha llegado. No conozco docente que dé el visto bueno a tan miserables declaraciones que «blanquean» el delito de la pederastia. Cualquier profesor con dos dedos de frente pondría contra el espejo a esta inservible, pero resabiada y acomplejada ministra que se dice feminista.

En un país civilizado y democrático no se pueden consentir aberraciones de ese calibre. Esta muchacha, por desgracia todavía ministra de Igual Da, ha acabado por destaparse y arruinar su propia imagen; una imagen que ya estaba en entredicho tras lo de volver a casa «sola y borracha». Me parece ético que los servicios jurídicos de diversos partidos tomen cartas en el asunto antes de que la avanzada actitud de degeneración llegue a delito irreversible.

¡Miedo me da si alguna vez esta muchacha, ministra para desgracia social y por gracia de un presidente indecente e imprudente, tiene que educar a menores! Con ese pensamiento, en otra época las Juntas de Protección de Menores o los Tribunales Tutelares le hubieran retirado la patria potestad, doy fe. Con esas ideas es imposible que sepa construir educación, sensatez, democracia, sentido común, valores y ética. No tardaremos en conocer la opinión del Defensor del Menor.

Estoy convencido de que, si esas aberraciones de Montero llegan a oídos del juez Calatayud, las desmonta en un santiamén. Mucha «bocachanclería» de atropellada feminista y depravada ministra, pero nulo razonamiento y peor planteamiento. Si ha llegado a ministra un espécimen así, muy mal ejemplo estamos dando a la sociedad. El fraude social ya lo tenemos instalado donde no debe estar.

Si tuviésemos un presidente con sentido común y un Gobierno equilibrado, la ministra de Igual Da ya estaría cesada, al menos es lo que sucedería en cualquier país democrático alejado de ideologías de pervertido comunismo. Ha metido ideología, comunismo, política, pederastia y feminismo en el mismo saco. Y el feminismo a la española ya sabemos lo que es y lo que representa; nada que ver con el auténtico feminismo amazónico, equilibrado, demócrata y sensato. ¿Han oído al feminismo español alguna declaración en apoyo de las mujeres iraníes? ¿Cuántas feministas han acudido en apoyo de las universitarias iraníes? Ahí tienen la prueba. Para que vean que esto no es feminismo, sino simple y pervertido «chiringuiteo».

Hasta ahora, el Ministerio de Igual Da solo ha hecho daño al conjunto de la sociedad española. Y muchas veces se ha hecho ese daño a través de esta muchacha que alardea de ministra, pero que toda la sociedad sabe cómo ha llegado ahí. Impensable en cualquier otra situación que no fuera para mantener en el colchón de Moncloa a un parasitario presidente instaurado en la mentira y la falsedad, además de en el fraude. Recuerden aquello que se fraguó de «presidente cum fraude» tras destaparse el plagio y falsedad de su tesis, así como de los estudios y oscuros avatares africanos de su media naranja.

Blanquear la pederastia no es el mejor camino para dejar un buen recuerdo ministerial, precisamente de un ministerio que perfectamente podría ser una simple jefatura de servicio y, si me apuran, un simple servicio administrativo. El hecho de convertirlo en ministerio ha hecho que se aborregara con gente sin preparación y donde los asesores no han aportado nada de nada; muchos de ellos procedentes de la delincuencia activista. Creo que no precisan nombres.

No se puede consentir que la ministra llegue a ese blanqueo y a la degeneración que se la suponía, y ahora se demuestra. Blanquear la pederastia en público y afirmar lo de las relaciones sexuales de los niños, con el apoyo explícito del sector socialista del Gobierno, deja al descubierto un claro desprecio a la democracia, al sentido común y a la dignidad del ser humano. Alguien debe explicar a la titular «bocachanclas» ministerial que comete un error de bulto.

No debe de saber esta muchacha, para desgracia todavía ministra de Igual Da, que en España la edad mínima de consentimiento son los 16 años. No me extraña que en el seno de esa formación política prochavista hayan aparecido pederastas de viejo cuño, así como aterrizado condenadas por delitos de atentado a la autoridad. Recuerden la «aventura» de un tal Palacio de Podemos en las Cortes de Castilla y León, y cuya sentencia condenatoria todavía puede verse en las redes sociales y en internet.

En fin, a ver quién se atreve a decir que la afirmación de la chulesca ministra no es muy grave. De ella se deduce que un menor podría tener relaciones sexuales con un adulto si ambos consienten. Es tan torpe esta muchacha, por desgracia torpe e inservible ministra, que no se para a pensar que esa persona mayor incurriría en delito.

El propio Gobierno ha entrado en cerrazón, a pesar de la barbaridad cometida por la muchacha del Ministerio de Igual Da. Con tal de seguir durmiendo en Moncloa y mantener «chupeteros» ministeriales, Antonio «el mentiroso» y su séquito de contradictorios tiralevitas no dudan en ser cómplices necesarios de su disparate.

Se precisan más españoles con sentido común, además de serios y rigurosos tribunales de Justicia, para eliminar a esta plaga de depravados que degradan a la sociedad, a la mujer en general y condenan a la infancia al maltrato.

La sociedad ya ha dictado sentencia de su reprobación hacia la «menestra» de Igual Da. No podemos consentir que hable sin que se lave la boca con agua fuerte.

Época triste y ruin, de hombres pequeños. Por Jesús Aguilar Marina

Es esta una época de hombres pequeños, de homúnculos. De unos enanitos agarrados a las ubres de la patria, de la que viven y a la que paradójicamente desean destrozar. Enanos estatales, autonómicos, provinciales, municipales… Todos separatistas, antifranquistas activos, traidores… Antiespañoles, en definitiva. Y malvados. Son una carcoma. Unos okupas instalados en puestazos o puestecillos, en los medios informativos, en los chollos de la cultura, en eventos varios, en ministerios y tribunales, en despachos policiales o militares, en las universidades… 

Viven de la patria que odian, del sudor de los trabajadores que aún se esfuerzan y a los que humillan. Y últimamente también de multar a los que circulan a 109 Km/h por autovías con repentinos tramos limitados a 100 km/h. Porque necesitan el dinero para sus gastos personales y para los gastos de sus condicionales, a los que hay que pagar los servicios prestados. 

Gente que parasita gracias al vasto nepotismo que nos invade y corroe. Todos amiguetes, familiares, amantes, cuñaos… Todos inútiles, vagos, fracasados -funcionarios o no- que en su vida las han visto más gordas. Todos resentidos con los luchadores que se ganan las lentejas sin parcialidades ni amiguismos. Todos ellos, individuos con dos caras que, afiliados al partido de turno, andan sueltos como diablos y con el rabo trenzan subvenciones y esquilman los filones de España. Gente que corta diariamente el cuello a la excelencia, por rencor, y para que no les prive de la carnada. 

Personajillos de la política, en fin, o sus afines; asesores, consejeros, políticos de la casta que se esfuerzan por mantener las apariencias, sabiendo que el mundo -los electores- les darán crédito para todo lo demás. Pero no se le puede dar veneno a la serpiente, que es lo que llevan haciendo los españoles hace décadas: engordar a esta caterva, sus dilectos delincuentes públicos. Locura es correr en la oscuridad, en esa oscuridad que es hoy España, como es locura esconder la cabeza bajo el ala cuando se derrumba un monte sobre nosotros. Y que esta época es un tiempo triste y mutilado está claro, pues malos tiempos son aquellos en los que es preciso proclamar lo obvio. 

No hay justicia suficiente para juzgar y condenar unas faltas como las de nuestros políticos traidores y codiciosos, y las de su cohorte. No es casualidad, sino farsa falaz y estratégica propaganda la formación y proliferación de tantas tertulias televisivas o radiofónicas vendidas al Sistema. Hay que ser muy sectario o muy venal para participar con gente entregada a organizar e integrar semejantes debates, porque querer oír o colaborar con lo que en ellos se dice es querer una bajeza. 

El caso es que, España, sumida en la oscuridad, arriesga a cada instante perderse; pero, tal vez, de modo inconsciente, en estos días de indiferencia e ignominia, los esclavos estén esperando al Hombre; y el Hombre llegará, con mirada plácida y rebelde. No es este su mundo, en el que hay miseria, gentes sufrientes y niños violados en plena inocencia o asesinados antes de nacer, y muchachos y doncellas vendidos al vicio de los ricos. 

Este Hombre, que quiere la paz, tendrá que encender la guerra, porque el más santo no puede mantenerse en paz cuando no le place al vecino malvado. Condenará a los traidores y dignificará a la patria, redimirá a los perseguidos por la venal justicia, pero no podrá resucitar a los muertos que se cobraron las instituciones globalistas y sus secuaces aprovechando las provocadas pandemias, ni podrá cambiar finalmente la naturaleza de los redimidos que, al cabo, le han de señalar con el dedo para que lo eliminen los enemigos, o han de contemplar su ejecución, inertes y en silencio. 

Morirá, una vez más, con mil heridas, ofreciendo su sangre a la verdad, dirigiendo sus ojos a los escasos compañeros que se sacrificaron o lucharon junto a él, para que prosigan esa inacabable marcha hacia la utópica redención del ser humano. E, instantes antes de su muerte, recordará a Dante en su Comedia, y lo parafraseará amargo y afligido, viendo como las ovejas ignorantes van al pasto y vuelven del pasto repletas de inexistencia, de ignominia.   

«Cristo no dijo a sus primeros seguidores: “Andad y predicad patrañas al mundo”, sino que les dio como sustento la verdad y esta apareció en sus labios como escudo y lanza. Ahora, para predicar se abusa de los engaños y de las bufonadas, y los papagayos se hinchan de orgullo. Si el vulgo lo quisiera ver no admitiría las indulgencias ni las humillaciones de manos de aquellos por cuya culpa ha crecido tanto la necesidad, la perversión y la traición en la tierra. Así engordan los puercos y otros muchos que son peores que puercos, pagando en moneda no acuñada».

JESÚS AGUILAR MARINA.

Las cuatro estaciones de Pedro Sánchez. (Mentiras, Corrupción, Nepotismo y Traiciones). Por Ramiro Grau Morancho

Nuestro amado líder, ha encargado la producción de una serie, docudrama, o lo que sea, titulado “Las cuatro estaciones” rememorando la gran obra del Vivaldi.

Solo que Vivaldi era un genio, y él es un pobre tonto, eso sí, con muchas pretensiones, y balcones a la calle.

Esas cuatro estaciones, deberían titularse así:

  • Mentiras,
  • Corrupción,
  • Nepotismo y
  • Traiciones

Voy a explicar, brevemente, estos episodios:

Llego al poder por medio de una moción de censura, diciéndole a todo el mundo que iba a convocar elecciones inmediatamente…

Mentira.

Se agarró al poder como una lapa, y permaneció en esa situación un año y medio, más o menos, hasta que vio que había laminado a sus opositores, que el PP estaba en la inopia, como siempre, y que podía tejer una tupida red de favores mutuos con los separatistas catalanes, los republicanos y los proetarras, amén de las femihistéricas.

No le importó en absoluto, y nunca le ha importado, el futuro de España, trabajar por la consecución del bien común, luchar por dejar a nuestros hijos una España y una sociedad mejor que la nuestra, etc.

Él es su Dios, cree estar por encima del bien y del mal, y que se puede engañar a todo el mundo, todo el tiempo…

Corrupción.

La llegada del Covid, contra el que nada se hizo, ni se facilitó información útil a la población, con el tonto Simón diciendo sus bobadas por las televisiones, daba la impresión de que lo que menos le importaba era atajar el problema.

Forzó una “legislación” de urgencia, por medio de decretos-leyes, que luego convalidaba el Congreso, con el inane Casado en la no oposición.

Se permitió que los ministros, altos cargos, comunidades autónomas, y hasta los ayuntamientos, comprarán material sanitaria a precios que producen vergüenza ajena pero claro, había que pagar la mordida correspondiente a los políticos, conseguidores o intermediarios, y para el partido correspondiente.

Digamos que generalizó las prácticas corruptas de Jorge Pujol en Cataluña, a todo el territorio nacional.

Nepotismo

Cualquier amigo, conocido o correligionario de Pedro Sánchez, si está en el paro, es porque quiere…

A todos los que han acudido a él les ha nombrado ministros, altas cargas –no es un error-, o asesor es, aunque no supieran hacer una 0 con un canuto.

Es el  típico tonto al que le gusta rodearse de gente más tonta que él, todavía, para que no se note mucho que es tuerto.

Y claro, en el país de los ciegos, el tonto es el  rey.

Ha asaltado, manu militari, todas las instituciones destinadas a preservar el débil Estado de Derecho que tenemos:

  • La fiscalía general del Estado, ahora ya del Gobierno.
  • El tribunal de cuentas, que da carpetazo a todo fraude que se denuncie ante él.
  • El Defensor del Pueblo, un ex fraile rebotado –no sabemos si expulsado o huido de la orden correspondiente-, al que se encomienda perseguir los “abusos” de algún sacerdote o religioso, convirtiéndole en un Gran Inquisidor contra la Iglesia Católica.
  • La CNMV YCNMC, en donde coloca a sus peones, el último, Bacigalupo, el ministro de la inútil Teresa Ribera.
  • Y, por último, pero no menos importante, el asalto a INDRA, que, “casualmente” es la empresa que controla informáticamente los resultados electorales…, por lo que el gran pucherazo está al caer.

En  definitiva, se ha cargado nuestro escaso Estado de Derecho,  eso sí, ante el pasotismo general, como si la cosa no fuer con nosotros.

Es muy difícil conseguir libertades y derechos públicos, pero es muy fácil perderlos…

Traiciones

Todo ello cimentado sobre una política de traiciones, a todo y a todos.

Y, en primer lugar, al  PSOE, que ha desmantelado, orillando a sus mejores cabezas, y convirtiendo al  gobierno y al partido en un grupo de sumisos y sumisas, que le ríen las gracias, y dicen que es el más inteligente, el más guapo, y el encanto de las nenas, y de los nenes…

Para muestra, un botón, las reiteradas declaraciones de la ministra portavoz, a la que el cargo le viene grande, muy grande.

¿Por qué no llamarla ministra insultadora de la oposición, denominación que iría más en consonancia con su verdadera función…?

Pero, aparte de esa traición, que podríamos llamar interna, a su propio partido, que ha desmantelado, ha traicionado al Estado, y al propio Rey, tolerando los ataques contra la monarquía por parte de sus socios republicanos, separatistas y proetarras.

Además de abandonar las políticas de estado, con la causa saharaui, pueblo al que España traicionó, y es hora de decirlo, con toda claridad, entregándolo a Marruecos, la potencia ocupante, en lugar de cumplir con nuestras obligaciones de derecho internacional, como potencia administradora del territorio, celebrando un referéndum de autodeterminación, etc.

Pues bien, este petimetre abandonó la política de estado de España, de medio siglo, para “regalar” el  Sáhara Occidental al país que se ha apoderado, manu militari, del territorio, y todo ello en  secreto, obedeciendo a oscuros intereses, presiones o chantajes, que espero algún día podemos conocer debidamente.

En otras palabras, ha traicionado a todos y a todo, primero para conseguir el poder político, y después para mantenerse en él, todo el tiempo posible.

¿Se puede engañar a todo el mundo, todo el tiempo…?

Pienso que no.

De cualquier forma, las elecciones de mayo de 2023 nos darán la respuesta.

RAMIRO GRAU MORANCHO.

EL SISTEMA REAL ES PRIMERO MENTAL

El concepto abstracto de «el estado» y sumado al de «el gobierno», forman un escudo protector de simples criminales para poder ejercer todas las brutales violaciones del Derecho Individual contra la población.

Es hipnótico, por tanto es inconsciente.

El poder real primario de aquellos es, mental.

No hay dudas de que la anomia general y paralela sumisión a criminales, van de la mano de algo muy similar a un Síndrome de Estocolmo masivo.

No se puede eliminar a un hombre consciente de su individualidad, a una mente liberada. Sólo matarlo.

Pero tampoco se puede rescatar a una mente muerta como individuo, que en su programa sólo cree en directivas y leyes de esa letal ficción: la «autoridad» y el sistema que los sustenta.

La real autoridad va por la orilla opuesta, claro.

Su base es miedo y adoctrinamiento. No es un individuo libre.

Incluso superó la disonancia cognitiva, para transformarse en un no dubitativo defensor del sistema que lo asfixia y de sus propios verdugos. Vota por ellos, se identifica con ellos, en ese vacío de conciencia individual, despersonalización.

Para escapar de un manicomio, primero tienes que reconocer que estás dentro de uno y que tú no estás loco ni eres estúpido como ellos.

Estamos rodeados de locos y estúpidos que defienden el manicomio, a pesar del maltrato y crímenes contra ellos porque creen que fuera de él, no hay vida posible.

(Individuo Libre)

Democracia: Experimento fallido

El problema es el sistema. La democracia es un experimento fallido. Es una dictadura encubierta, y por ende igual de inmoral pero mucho más hipócrita, y por lo tanto, peligrosa.

Como cualquier gobierno, es simplemente un mafia, pero MONOPÓLICA y que además se auto-declara «legal» (¿puede concebirse algo más inmoral?) Abre los ojos !!! Te están quitando tu vida y tu ilusión. Los «políticos de raza», PARÁSITOS VITALICIOS, inmorales, mentirosos, ladrones, esclavistas y criminales. Portadores de las personalidades más aberrantes.

Viven de lo que te roban a ti, todos los días, minuto a minuto, porque no producen nada. Te esclavizan con sus regulaciones (sus «leyes» = fraude) que tú no has consentido. Controlan tu vida, no se someten a las mismas reglas que tú, ya que gozan de una inmunidad legal que tú no tienes (fueros y protección). Te dicen cómo tienes que vivir. Te impiden comerciar libremente, te imponen restricciones, te envían a la quiebra y a la miseria, mientras ellos viven a costa de ti. Crean más y más dependientes para asegurar su control sobre ti.

Han demonizado la virtud, la libertad y al libre mercado culpándolo de las distorsiones que SÓLO el gobierno genera y que sin el cual NUNCA existirían, porque el mercado, como ley natural, siempre se auto-regula. Y han adoctrinado a las personas para que culpen al libre mercado por las «distorsiones» y crean que necesitan un gobierno (ellos) para «corregirlas». Las evidencias hablan por sí mismas. Despierta !!! Sé libre !!!

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“La República resistirá hasta que los políticos se den cuenta de que pueden sobornar al pueblo con su propio dinero”

– Alexis de Tocqueville — «La Democracia en América» — (1835)

«UNIVERSO 25» Y NUESTRO PRESENTE

El experimento “Universo 25” es uno de los experimentos más terroríficos de la historia de la ciencia, que, a través del comportamiento de una colonia de ratones, fue un intento de los científicos por explicar las sociedades humanas.

En la película Matrix, el Agente Smith le dice a Morpheus que el primer Matrix era un mundo donde todos serían felices y dijo que Matrix era un completo desastre. La gente se suicidó. Se perdieron cosechas enteras (seres humanos utilizados como baterías para las máquinas).

El Agente Smith se dio cuenta de que los humanos definen la realidad a través de la miseria y el sufrimiento. Pero The Matrix es solo una película, ¿verdad? ¿Podría una utopía terminar en personas que se suicidan en masa? ¿Puede una utopía convertirse en una distopía?

Los ratones son un 85 por ciento similares a los humanos. Dicho esto, ¿cómo sería una utopía de ratones? Incluiría un suministro ilimitado de alimentos, múltiples niveles y pequeños condominios de roedores aislados.

Esta utopía de ratones fue parte de los experimentos de John Calhoun llevados a cabo en un recinto de nueve pies cuadrados en una instalación rural en Poolesville, Maryland. Este recinto era conocido como Universo 25.

El llamado “Paraíso de los ratones”, un espacio especialmente diseñado donde los roedores tenían Abundancia de comida y agua, así como un gran espacio habitable.

En un principio, colocó cuatro parejas de ratones que en poco tiempo comenzaron a reproducirse, lo que hizo que su población creciera rápidamente.

Sin embargo, después de 315 días su reproducción comenzó a disminuir significativamente. Cuando el número de roedores llegó a 600, se formó una jerarquía entre ellos y entonces aparecieron los llamados “miserables”.

Los roedores más grandes comenzaron a atacar al grupo, con el resultado de que muchos machos comenzaron a “colapsar” psicológicamente.

Como resultado, las hembras no se protegieron y, a su vez, se volvieron agresivas con sus crías.

Con el paso del tiempo, las hembras mostraron un comportamiento cada vez más agresivo, elementos de aislamiento y falta de ánimo reproductivo. Hubo una baja tasa de natalidad y, al mismo tiempo, un aumento de la mortalidad en los roedores más jóvenes.

Entonces apareció una nueva clase de roedores machos, los llamados “ratones hermosos”. Se negaron a aparearse con las hembras o a “luchar” por su espacio. Todo lo que les importaba era comer y dormir. En un momento, los «machos hermosos» y las «mujeres aisladas» constituían la mayoría de la población.

Según Calhoun, la fase de la muerte constaba de dos etapas: la “primera muerte” y la “segunda muerte”. El primero se caracterizó por la pérdida de propósito en la vida más allá de la mera existencia: ningún deseo de aparearse, criar jóvenes o establecer un papel dentro de la sociedad.

Con el paso del tiempo, la mortalidad juvenil alcanzó el 100% y la reproducción llegó a cero. Entre los ratones en peligro de extinción, se observó homosexualidad y, al mismo tiempo, aumentó el canibalismo, a pesar de que había mucha comida.

Dos años después del inicio del experimento, nació el último bebé de la colonia. Para 1973, había matado al último ratón del Universo 25. John Calhoun repitió el mismo experimento 25 veces más, y cada vez el resultado fue el mismo.

El trabajo científico de Calhoun se ha utilizado como modelo para interpretar el colapso social y su investigación sirve como punto focal para el estudio de la sociología urbana.

Actualmente estamos presenciando paralelismos directos en la sociedad actual… hombres débiles y feminizados con poca o ninguna habilidad y sin instintos de protección, y mujeres excesivamente agitadas y agresivas sin instintos maternales.

¿PODRÍA SUCEDER A LOS HUMANOS?

Esta “utopía de los roedores” ha sido tema de interés entre los consejos de planificación urbana y las agencias gubernamentales de todo el mundo. Cuando se eliminan las necesidades de la vida de un individuo, la vida deja de tener un propósito. Los ratones, como humanos, prosperan con un sentido de identidad y propósito dentro del mundo en general. John Calhoun llegó a la conclusión de que cuando se tienen en cuenta todas las necesidades y no existe ningún conflicto, el acto de vivir se reduce a sus elementos fisiológicos más básicos: comida y sueño. Argumentó que experiencias como el estrés, la ansiedad y la necesidad de sobrevivir hacen necesario participar en la sociedad. Debido a los experimentos de Calhoun, podemos predecir que una utopía humana sería de corta duración. Quizás el experimento Universe 25 ofrece una idea de la desaparición de la humanidad. Sin embargo, en los últimos tiempos, la gente se ha preguntado si el experimento realmente podría aplicarse a los humanos.

El aislamiento de La Naturaleza («Desconexión»), hacinamiento, centralización de provisión de recursos, servicios…

Hoy estamos viendo lo que un ínfimo grupo de delirantes «ingenieros sociales» con poder centralizado y con actos a nivel global bien divulgados, entre otros de sus puntos a desarrollar, se encuentran las denominadas «ciudades inteligentes».

No hace falta agregar más. Esta en aquellos cuyas mentes se liberaron e investigan, interiorizarse de que se trata en profundidad eso y sus intenciones. (Individuo Libre)

Barra libre para la pederastia. Por Eduardo García Serrano

Irene Montero, haciendo gala de su arrogancia,  de su repulsiva ignorancia y de su crueldad ideológica, acaba de proclamar que los niños tienen derecho a mantener relaciones sexuales con adultos siempre que haya consentimiento por parte del niño.

Por: EDUARDO GARCÍA SERRANO

Todo lo que civiliza a un hombre colapsa y se derrumba ante la justificación de la pederastia socapa del consentimiento del niño avasallado, violado, ultrajado, acariciado por las puercas manos de un cerdo con priapismo que sólo satisface su lujuria en un pubis infantil. Irene Montero, haciendo gala de su arrogancia,  de su repulsiva ignorancia y de su crueldad ideológica, acaba de proclamar que los niños tienen derecho a mantener relaciones sexuales con adultos siempre que haya consentimiento por parte del niño. Por un atavismo impreso en nuestra información genética, el niño, cualquier niño, busca amparo y seguridad, y esos dos anhelos, el cachorro del hombre, sólo los ve colmados en la figura del adulto, principalmente de sus padres, de cualquier adulto, próximo o desconocido, da igual: ¿a quién no se le ha agarrado de la mano un niño perdido, lleno de miedo y de lágrimas, en la playa o en unos grandes almacenes, que busca en su momentáneo desamparo la seguridad y el cobijo que él sabe que sólo un adulto puede proporcionarle? De ahí que el consentimiento de un niño sea lo más fácil y barato de obtener; en el más problemático de los casos basta con ofrecerle, a cambio de su consentimiento, una bolsa de chucherías o un juguete.

Todos lo sabemos. Los pederastas también. Irene Montero también lo sabe porque es adulta y porque es madre. Por lo tanto, en su propuesta de tolerar las relaciones sexuales de los adultos con los niños, previo consentimiento del niño (¡por supuesto, faltaría más!) no hay más que ponzoña y crueldad, pus y mierda a granel para despachar en la barra libre de la pederastia, que es tan antigua, tan sucia y tan sórdida como la propia Irene Montero quien, en la Roma decadente, no hubiera sido ni siquiera cajera en una tienda del Foro, sino sprintías, moneda sexual romana, con la que se pagaba a las putas y que, por extensión, daba nombre a esos selectos esclavos que organizaban las orgías de los patricios llenándolas de sutilezas y de toda clase de cópulas monstruosas en las que, en el clímax de la bacanal, se hacía participar a niños pequeños, muy pequeños. Mis pececillos, los llamaba el Emperador Tiberio  porque los sumergia en su piscina para que le practicaran felaciones bajo el agua. Si la eyaculación llegaba antes de que el niño se ahogase, estupendo. De lo contrario su cadáver era arrojado por los acantilados de Capri o a la piscifactoría de voraces morenas, lugar al que iban a parar (vivos) los que contrariaban la voluntad o el capricho del Emperador, incluídas las Irenes Montero de la época. O sea, las sprintías del César.

La pederastia es un pecado y un delito que perturba la moral más primaria del hombre. Sólo tiene un castigo que no está recogido en nuestros decadentes y tolerantes códigos democráticos. El castigo evangélico: “¡Ay del que escandalizare a una sola de estas criaturas, más le valdría atarse una piedra de molino al cuello y arrojarse al lago!” Hay, también, otro castigo para el pederasta: el que le aguarda en prisión, la soga o la puñalada carcelarias, porque hasta los delincuentes de moral más elemental y primaria entienden en su ferocidad que los niños no se tocan, ni siquiera con un consentimiento expreso obtenido en el trueque de una bolsa de chucherías o de un juguete.        

El lenguaje de Babel

No me sorprendería que los mismos que están maquinando la distorsión del lenguaje en la actualidad, y con ello el desbarajuste global, sean la reencarnación de los arrogantes espíritus que causaron la debacle en la torre de Babel.

Por Gloria Chávez Vásquez.

La inclusividad y el mito

Lo de la confusión del lenguaje, en el caso de Babel, suena más bien a una terrible insolación en medio de un conflicto laboral con inmigrantes, que no hablaban el idioma de la región de Senaar, donde construían la torre.

En ese momento, cada cual resolvió declararse en paro y regresar al lugar de donde había venido. La torre, que pretendía ser un templo muy alto, solo llegó a los siete pisos y la única explicación que se le ocurrió al capataz, se le transmitió al rey: los albañiles enloquecieron y empezaron a hablar en otras leguas. Aquella excusa, la misma que se le dio al pueblo, terminó por convertirse, primero en leyenda y luego en mito.

La biblia nos cuenta, por ejemplo, de cómo Yahvé, en un acto divino, confundió lingüísticamente a los que pretendían construir un edificio tan alto que llegara al cielo y de paso sirviera de refugio, en caso de diluvio. Según la versión sagrada, los constructores empezaron a hablar sin ton ni son. No se sabe si el rey, que financiaba la obra, también hablaba otra lengua a la hora de pagar. Como quiera que sea, el historiador persa, Al-Tabari (839-923 A.D.) cuenta que del babélico revolú se originaron 72 idiomas.

Las fuentes judías definen la de Babel, como “la generación de la secesión”, altiva, anárquica, autodestructiva, cuyos seres no reconocían ni respetaban su puesto y querían disputárselo al Creador. En otras tradiciones, metafísicamente hablando, los de Babel son, desde entonces, espíritus perdidos, confundidos. Como los ángeles caídos, son criaturas rebeldes; almas cuyo único objetivo es reencarnar para sembrar el caos.

¿Lenguaje incluyente o divisivo?

Pero volviendo al mundo actual, los internautas conocen el video viralizado hace ya un tiempo, en donde una persona que se identifica con el género no binario, rompe a llorar en plena clase en línea porque un estudiante le llama “compañera” en lugar de “compañere”.

El video volvió a circular recientemente, tras la entrevista de Univisión, en la que Jorge Ramos, interroga al Premio Nobel de Literatura y miembro de la Real Academia de la Lengua EspañolaMario Vargas Llosa, sobre los pronombres inclusivos. El escritor no pudo contener la risa ante la posibilidad de que se utilice “todes” en lugar de “todos”, cuando se hable de hombres y mujeres juntos.

Ya lo había dicho en otra entrevista en 2016, que el lenguaje se concibe de forma natural y que hay reglas en su uso que se deben respetar y por tanto no se puede distorsionar para satisfacer una ideología.

“El uso de la letra como supuesta marca de género, _explicó entonces el intelectual_, es ajeno al sistema morfológico del español, además de ser innecesario, pues el masculino gramatical funciona como término inclusivo en referencia a colectivos mixtos, o en contextos genéricos o inespecíficos”.

Ramos preguntó al Nobel sobre si esta postura no era machista, pues en principio, el feminismo es uno de los elementos para proponer su uso. “Si hay más mujeres que hombres debería de ser ‘nosotras’ en lugar de ‘nosotros’, formuló el periodista.

“Yo estoy de acuerdo con las feministas en las cosas fundamentales, sin ninguna duda. Hay que combatir los prejuicios, hay que promover a las mujeres. Pero desnaturalizar el lenguaje porque se considera machista, es una estupidez que de ninguna manera yo voy a aprobar. La lengua se va renovando, adaptando, y no se la puede forzar sin provocar traumas lingüísticos”.

Piruetas lingüísticas

“Un individuo que tiene una limitación en el lenguaje por su falta de educación y de cultura, que pretenda cambiarlo, es el colmo de la ignorancia y la arrogancia”, apunta el escritor español Arturo Pérez Reverte y agrega que “las piruetas lingüísticas son innecesarias”.

Miembro, como Vargas Llosa, de la RAE, Pérez Reverte observa que “cuando el ser humano empieza a perder habilidades mentales, lo primero que sufre es la memoria y el lenguaje”. Y se refiere al lenguaje incluyente como a “un disparate lingüístico vinculado a la política, al feminismo radical, a la incultura y a la política demagógicamente correcta”.

Pérez R. critica “a las autoridades locales que imponen idioteces que violentan el sentido común y acosan a las personas por querer ejercer su derecho a hablar y escribir con propiedad la lengua española”.

La respuesta de la izquierda ante estos argumentos, se reduce a acciones injustas o violentas como las del dictador Daniel Ortega que ordenó en junio de este año, la disolución de la RAE en Nicaragua, por considerarla un “agente extranjero”. De paso cerró otras 82 agencias de tipo social y cultural que no se acomodaban a su ideología marxista.

La politización del lenguaje

Pero, como dice la filósofa y feminista estadounidense, Camille Paglia, la cultura y el lenguaje es de todos y para todos. No existe el derecho a deformarlo para hacerlo más inclusivo. Solo la literatura puede hacerlo más personal. “¡Contribuya al lenguaje, escriba un poema, escriba un libro, en lugar de destruirlo!” aconseja a los promotores del lenguaje incluyente a quienes considera, además, “agitadores políticos” que están invadiendo la privacidad y la libertad de pensamiento y de expresión.

El idioma es un legado, creado por intelectuales y artistas serios y dedicados, que han contribuido a la literatura y a la cultura, señala Paglia al tiempo que cuestiona: “¿Cómo se atreven los maniáticos a dictar como debemos hablar o como debemos usar los pronombres?”  La escritora aplaude, al tiempo que apoya, la decisión de maestros y académicos que rehúsan, el uso en las aulas, de los pronombres propuestos por los activistas del género.

El escritor y profesor colombiano Alister Ramírez Márquez, miembro de la RAE en Estados Unidos, afirma que el movimiento para cambiar los pronombres y hacerlos inclusivos, ha creado una gran confusión en todas las esferas. Por otra parte, el academista no cree en el uso arbitrario de los pronombres ni en que la lengua se adapte a la imposición de un grupo élite académico. Ramírez considera más importante “eliminar los prejuicios raciales, culturales y de género antes que dictar nuevas reglas a la lengua”.

Misión del lenguaje

Como ocurre en el mundo del arte, los ideólogos y activistas radicales recurren a la manipulación del lenguaje como una forma incongruente de desestabilizar la sociedad. Esa táctica, añadida al desadaptado social, que solo encuentra satisfacción en la protesta y el desorden, tiene como efecto, solo el caos. Lo paradójico es que, al tiempo que, en su hostilidad, exigen respeto e inclusión, ellos mismos son ofensivos y divisivos. La hipocresía de sus acciones es muy obvia. El lenguaje inclusivo es otra forma de separar, dividir, segregar. Una cosa es la libertad de expresión en los reclamos de justicia social, pero otra, la conveniente distorsión del lenguaje y la cultura.

Aparte de ser libre, el lenguaje es orgánico, es una función viva que crece y muta con el ser humano. Es una evolución lenta, gradual, que se adapta al ritmo de la transformación social. Bien empleado, el lenguaje une porque mejora la comunicación. Forzar sus funciones para lograr objetivos políticos es mera falta de imaginación en las desesperadas provocaciones.  

Gloria Chávez Vásquez escritora, periodista y educadora reside en Estados Unidos.

El hombre blandengue. Por Vicky Bautista Vidal

El hombre blandengue

«Peligrosa campaña del Ministerio ese de igualdad desigual que funciona con arreglo a desigualdades y miserias casi obsoletas»

POR: Vicky Bautista Leal en La Paseata

No voy a ser yo quien niegue a “algunas” los tiempos oscuros de la diferencia entre géneros que en la tribu terráquea hubo y que sigue existiendo en mayor medida en ciertas partes del planeta, fomentada por la ignorancia y por la comodidad de quienes han asumido la “lotería” de pertenecer al género dominante en sus, para mí mal llamadas culturas: “El hombre”. Ese algo abstracto que montó el tenderete humano y que proviene de la misma humanidad, se encargó desde el principio de ensuciar todo trato, todo acuerdo, toda necesidad entre los habitantes del mundo: La Paz debe siempre ser erradicada. El amor discriminado, las diferencias vestidas de enemistad, la muerte y el asesinato publicitados, el miedo potenciado, la inseguridad viene de fábrica debido a que ninguno tenemos ni idea consciente de que es esto y que hacemos aquí…

Llegamos a acuerdos y constituciones entre sexos, que fueron, en los comienzos, necesarios. Éramos pocos, dispersos en grupos familiares donde cada uno tenía un cometido para la supervivencia de la tribu.

Con inteligencia se dividieron las labores. El hombre, físicamente más fuerte cumplía el cometido de enfrentarse a mamuts, leones y toda clase de animales feroces para conseguir el alimento del grupo. Mientras, la mujer, cubría las necesidades manteniendo el fuego encendido, preparando las pieles, cocinando la caza, pariendo los hijos, manteniendo el orden de lo cotidiano para que la comunidad avanzase hacia adelante.

La misma mujer, la que criaba, fomentaba y alentaba en los varones que paría la “bestialidad” necesaria en el momento para cumplir con su papel de futuro proveedor “porque era lo que tenía que ser”.

Lo malo es que esos acuerdos no evolucionaron. Y cuando las necesidades fueron otras y las formas avanzaban, el mundo, que podría haber adelantado en todos los campos, mantuvo a algunos de ellos apartados del desarrollo, como la relación entre géneros, que siguió, por comodidad para uno de ellos, como en las cuevas Neandertales.

El hombre y la mujer, diferentes en su sexo por la necesidad de reproducir la especie, no supieron compensar las diferencias ni igualar derechos porque, la comodidad de unos y la inercia obligada de la mayoría de las otras, desembocaron en las culturas presentes. Algunas más desarrolladas que otras, pero sin pulir ese subconsciente colectivo y ancestral al que ayudan los procesos típicos de cada sexo en cuestión de hormonas y mecanismos corporales que exigen y que son los gobernantes de ciertos cerebros que ignoran por completo cual podría ser su verdad si decidieran permitir que el intelecto (La parte que nos diferencia de los animales) presentara ante ellos las posibilidades de dar el salto cuántico definitivo para hermanar y no separar a los seres humanos de distinto sexo pero igual alma, intelecto y sentimiento en lo que son: seres complementarios que se necesitan mutuamente.

El pobre hombre, pues de él tratamos, se encontró desde el principio de los tiempos con un papel a interpretar donde se le exigían cualidades que no tenía por qué tener.

Emocionalmente castrado en tiempos en los que se le exigía fuerza, silencio emocional y una energía que no todos disfrutaban, el hombre entrenado asumía forzosamente lo que “debía ser” y pagaba un precio común: La muerte prematura.

Tanto a causa de las guerras como por la forma de vivir insana y por el cansancio vital que debía proporcionarles “cumplir” con su cometido, mantener un grupo familiar, mostrarse viril y enérgico, disimular sus miedos y sus sensibilidades… Aparentar lo que se llamó hombría sin dejar resquicio a la debilidad e incluso a la cobardía, que los hombres no eran ni vulnerables ni lloraban.

El mundo ha estado desde siempre lleno de viudas. Se dice que se debe a que la mujer, genéticamente es más fuerte debido a que tiene que lidiar con embarazos y partos…

Seguramente sí. Pero la presión de ser macho dominante, se quiera o no y la obligación de “demostrar” para que luego el Fary no les llamase “Hombres blandengues”, consumiría a cualquiera.

El hombre, en la historia, por necesidad de su fama y de sus obligaciones se degradaba físicamente en las guerras, en su forma de vivir, de beber y de comer. Pero también le pasó factura el miedo a no estar a la altura, el exceso de responsabilidades y la educación machista, normal hasta hace no muchos años.

Se conocen los problemas de obesidad y enfermedades como la gota y la diabetes a causa de los excesos de reyes, y nobles. Sin embargo, no era el caso de los pobres que, aunque mantenían por su sexo y educación la misma forma de sentir y sentirse, eran por fuerza más frugales en todo y mantenían su salud algo más de tiempo.

Respecto al pasado machista, también es verdad que pocas madres enseñaban a su hijo a comprender al otro género, no fuera a ser que se volviera un “calzonazos”: traducción materna de hombre blandengue que de ninguna manera debía disfrutar la futura nuera. ¡Faltaría más! Porque su nenuco había nacido para ser servido, convirtiéndose ellas en servidoras sin horario y sin ayuda de marido e hijos hasta su muerte para demostrar lo muy dignas y sacrificadas en aras del antiguo sistema Neandertal que eran. Por supuesto, esperaban de las futuras mujeres de sus hijos la misma filosofía y comportamiento, como mandaba la tradición, y lo que es peor, de sus hijas también.

Tampoco recibieron muchos una mínima educación ética realmente con arreglo a sus relaciones con las mujeres y sobre todo la ética de sexo que sobrevuela a los modales y a la buena educación incluso.

– ¡Nene! ¡Caca! ¡Ahí no se poliniza! – Perdonen la broma. Pero en su verdadero contexto quiere decir, de nuevo, que la empatía entre géneros no se fomentaba, llegando a sentir muchos que tenían derecho al uso y disfrute, literalmente, de todo lo que llevase faldas. Búsquese, por ejemplo, lo que era el “derecho de pernada”: El dueño de la propiedad feudal tenía derecho a acostarse en toda boda con la novia antes que el marido, de forma que muchos campesinos eran hijos del señor del castillo. Así, por la cara y por unas leyes miserables que ya dan a entender lo que se consideraba a la mujer en épocas pasadas: botín de guerra, esclava, sustraída por piratas para venderla, violada; que lo mismo da que fuera en un harem como concubina que en una choza en el campo por soldados que la consideraban un premio a sus asesinatos.

Lo cierto es que, en lugar de igualar las relaciones entre los dos sexos, el egoísmo y la falta de formación, quisieron considerar a la mujer como un objeto, una propiedad, utilidad que debía ser vendida, otorgada como botín de guerra y esclavizada…

Si las madres eran colaboradoras necesarias mucho más lo eran los padres, que inculcaban en sus hijos desde muy niños, según la tradición, lo que “debía” ser un hombre.

Tiempos hubo en los que muchos padres, con el pretexto de hacer de su hijo un hombre, los llevaban al burdel para lanzarlos en los brazos de cualquier prostituta, lo que podía resultar un trauma enquistado para la futura vida sexual del chico o, con suerte, una lección más positiva que le ayudase a relacionarse físicamente el resto de su vida con las mujeres.

Que las cosas siguen estado así en algunos países es cierto. Que las guerras hacen emerger a la canalla atávica de violadores y abusadores, también es cierto; pero el paso del tiempo y los cambios necesarios, nos han llenado el mundo, por suerte, de “Hombres blandengues” que llevan a sus hijos al colegio, hacen la compra, las cosas de la casa y lo que se tercie sin que se les caiga la barba y el bigote y su masculinidad sufra ni un ápice. Y que lloran si están tristes y demuestran sus sentimientos sin que sus atributos viriles se descompongan o se caigan al suelo como se ve que tanto se temían nuestros ancestros, y el Fary, que no era precisamente un filósofo de alguna escuela griega ni el adalid de la actualidad.

Las cosas han cambiado, menos para las bellas durmientes que viven del ministerio de Igualdad, que parece que se durmieron un día del siglo XI y se han despertado hoy intentando reivindicar con muy poca gracia cosas que ya lo están, porque, hace mucho tiempo que las mujeres podemos salir solas y volver a casa borrachas y solas o acompañadas sin que pase gran cosa.

Que sí, existen violadores y maltratadores de género, que son, en primer término, tarados mentales que utilizan los últimos ramalazos machistas para justificar sus asesinatos por lo que en realidad son criminales. Que las “culturas” atrasadas de gente que no come jamón no ayudan, pues también, pero que el mundo dispone de grandes cantidades de hombres blandengues que van dejando de lado una historia algo siniestra.

En estos momentos no se justifica la existencia de un ministerio que debería llamarse del tiempo, porque sus “integrantas”, cuestionan las cosas como si no hubiera pasado nada desde el siglo XII, por ejemplo y considerando a todos los hombres como a esos asesinos aislados que son delincuentes y que existirán siempre hasta que la ciencia no descubra la manera de sanar cerebros con taras psicóticas o discapacidades ocultas.

Los problemas sentimentales entre hombres y mujeres normales siempre serán: “Tú me quieres, pero yo no… o viceversa. Nos querremos hasta que Dios quiera… Te dejo porque se ha acabado el amor” … Pero lo otro, lo que sí causaba dolor y aislamiento y de alguna manera, aunque en ocasiones pareciera tolerable, posesión y servidumbre, se ha disuelto, quedando dos o tres nenes de mamá, algún hombre de otra época, ya mayor, y un puñado de animales sin cerebro exigiendo servicio y pleitesía… pero, poco más…

De momento, y si algún cataclismo social o sísmico no destruye todo y la historia vuelve a empezar. ¡Que pereza!

La novela de George Orwell y lo actual

Diferentes portadas de la novela 1984 de George Orwell

1984 es una obra fuerte, pero real y no muy lejana a la actualidad.

Por Lisbeth Samaniego G.

“No estamos lejos de 1984, quien sabe si ya lo hemos estado viviendo desde el momento en que llegamos al mundo”. 

1984 es una obra fuerte pero real y no muy lejos de la actualidad. Como hemos evidenciado fue escrita en 1949, un tanto revolucionaria, y anticipatoria.

El ser humano desde el momento en que nace llega al mundo como una tabula rasa, sin conocimientos, sin ideas, sin objetivos. Al crecer vamos formándonos las ideas de los demás, las costumbres que observamos de quienes nos rodean. Somos como una cámara que va captando desde lo más minucioso hasta lo más grande.

Pero la libertad no llega a ser del todo nuestra, pero si es, lo que a lo largo de nuestra vida nos han hecho creer, siendo esto todo lo contrario a lo que se conoce como libertad. En 1984 se menciona “Al gran hermano” el cual te vigila, dando a comprender que bajo vigilancia están todos seguros. 

En la actualidad este “gran hermano” se da mediante aquellas personas que nos rodean, la sociedad que nos impide la libre expresión de ideas, la sociedad que nos impide un sueldo igualitario entre hombres y mujeres, las etiquetas, las utopías de la lucha  contra  la esclavitud femenina, la lucha contra el machismo, o como se menciona en El cuento de la criada: “Benditas sean las sumisas”  la realidad y el control en el que nos encadena la sociedad. Una lucha desde tiempos memorables e incansable sin poder ponerle un fin. 

Sí nos enseñan a ser libres, pero crecemos con cadenas; estas cadenas no son visibles debido a que se encuentran en nuestros pensamientos, en nuestra conciencia, ese algo que nos frena y ese “gran hermano” que nos vigila llamado sociedad y etiquetas.

Lo que pretenden las series como El cuento de la criada y Black Mirror es una base de 1984 que desea explicarnos la realidad que vivimos de manera desnuda ante nuestros ojos. 

“La guerra es la paz, La libertad es la esclavitud, La ignorancia es la fuerza”. 1984

“Odia y vivirás tranquilo, sé libre y te esclavizarán tus decisiones, piensa igual que los demás y serás aceptado por la sociedad”.

¿Fuerte no?, ¿real?, sí. 

Nuestra sociedad se ha caracterizado por la autonomía, por creer que el pensamiento crítico es un acto de rebeldía y un cambio de opinión una lucha inalcanzable, manteniéndonos bajo su yugo de ideales, de etiquetas, que han salido favorecidas gracias a aquellos que no han conseguido un pensamiento crítico, llegando a convertirse en una gangrena cerebral. Logrando así la sociedad una doble moral, por temor a perder su autoridad, por temor a perder a los adeptos sin pensamiento crítico ni lógico; porque los ignorantes son muchos.