Fidel solamente estaba repitiendo las tácticas que unas décadas antes había implantado otro dictador comunista, Iósif Stalin. (Archivo)
El fallecido Olavo de Carvalho concluyó que muchas de las teorías marxistas no pasaban de ser falacias y mentiras. Por ejemplo, asumir que la lucha de clases es la constructora de la historia no tiene ningún asidero en la vida real. Ya que las personas tienen más progreso y mejores condiciones de vida cuando colaboran entre ellas. La lucha de clase destrozaría todo, pero no construirían nada.
Sin embargo, el verdadero peligro del marxismo y del wokis mo, su hijo posmoderno, no radica en sus disparatadas pretensiones de ciencia, sino en haber servido de justificativo para cometer toda clase de crímenes. Veamos.
Durante su «juicio» por traición a Cuba ―objetivamente, era un teatro montado porFidel y Raúl― el comandante Huber Matos dio testimonio de la infiltración comunista en el proceso revolucionario.
Matos denunció que la Reforma Agraria era, en realidad, una expropiación de tierras a pequeños productores agrarios y familias sembradoras de arroz. Esas ideas ―que salían de la mente de Ernesto Guevara y otros comunistas― no tenían el apoyo de los productores cubanos. Pero eso no le importó a Castro, y para implantarlas recurrió a la táctica de todos los tiranos, encarcelar y matar a sus oponentes.
Pero Fidel solamente estaba repitiendo las tácticas que unas décadas antes había implantado otro dictador comunista, Iósif Stalin.
En su extensa obra, Iósif Stalin: una biografía, el escritor Robert Service nos relata que durante su juventud el dictador ruso era, junto a su pandilla, el principal organizador de asaltos a bancos y familias adineradas. Su mayor golpe lo dio en 1907, cuando su mara robó una diligencia de caudales. Luego del asalto huyeron a Finlandia. El atraco llenó de orgullo aVladímir Lenin.
En 1922, dos años después de la muerte de Lenin, Iósif Stalin acapara el poder en la URSS, y comienza una purga de sus opositores. León Trotski, su mayor enemigo, fue desterrado de la Unión Soviética en 1929; él se exilia en México. Pero Stalin ya había ordenado su ejecución. En 1940 el militante comunista catalán Jaime Ramón Mercader del Río sería el encargado de cumplir esa orden.
Aunque los teóricos marxistas dicen que ambos tenían diferentes posturas en cuanto al futuro del comunismo, en verdad se trató de una vil y vulgar pelea de matones por el poder. Obviamente, Stalin resultó más sanguinario que Trotski.
No obstante, no es necesario retroceder tanto en la historia, ni viajar tan lejos para encontrar ejemplos, Álvaro García Linera, ex vicepresidente de Bolivia, fue uno de los principales exponentes del indigenismo, una especie de versión boliviana del wokismo.
Su militancia en la causa indigenista no se limitó a escribir libros o artículos, sino que, a principios de la década del 90, fundó El Ejército Guerrillero Túpac Katari (EGTK). La organización estuvo involucrada en asaltos a camiones de remesas y atentados a antenas de telecomunicaciones.
El discurso indigenista sirvió para que los crímenes cometidos por el EGTK sean vistos ante la opinión pública como un acto de «reivindicación» histórica. Pero como dice Max Manwaring, experto en seguridad y violencia pandillera, son simples hampones intentando figurar como luchadores sociales.
Incluso el propio Evo Morales es un producto de las ONGS y el dinero de los cárteles del narcotráfico. Su imagen de «líder» de los indígenas no pasa de ser una escena teatral para ocultar su naturaleza criminal, pedofilia incluida.
A modo de cierre, aquellos que piensan que todo se reduce a una batalla cultural o a procesos electorales son, en el mejor de los casos, funcionales a las dictaduras. Los militantes del castrochavismo están dispuestos a mantener el poder a cualquier costo, incluidos las guerras civiles y el terrorismo de Estado (lo dijo el propio Hugo Chávez). Nunca se trató de política, sino de crimen transnacional.
Una madre del vecindario ha creado problemas recientemente. Problemas macroeconómicos. He aquí una forma de detectar esos problemas y de ayudar a alimentar la bondad de nuestro modo de vida económico.
Hace unos meses su chico fue de puerta en puerta, presentándose con confianza, explicando su propósito y entregándonos un folleto detallado: «Niño de doce años dispuesto a trabajar». Intentaba ganar dinero para ir a la escuela de vela. Yo estaba impresionado. Mi mujer también. Les dijimos a nuestros hijos que se impresionaran.
Hay virtud en el trabajo duro y la iniciativa, y esa virtud se duplica cuando se trata de preadolescentes y adolescentes. Felicito al chico y a la madre, ambos completamente desconocidos para mí.
Pero entonces las cosas se pusieron feas. No con el chico: era estupendo. Le llamé para que nos subiera a casa los cubos de basura vacíos un día que íbamos a estar fuera de la ciudad. Le prometí diez dólares a mi regreso. Estaba encantado y realizó la tarea con lo que imagino que fue una gran presteza. Nunca me habían subido tan bien los cubos de basura a casa.
Las cosas se pusieron feas cuando recibí el mensaje de mamá: «Fue una tarea fácil. No hace falta pagar».
Una peligrosa premisa subyacente
Reconozco que la tarea era fácil y que diez dólares eran muy generosos. Diablos, ¡probablemente podría haber negociado con el chico una rebaja de cinco dólares! El hecho de que tuviera un salario de reserva de cero fue notable y una oportunidad perdida para evitar infringir la legislación sobre trabajo infantil.
También admito que la caridad y la buena vecindad son hermosas e importantes. Pero esto era otra cosa. El sequitur de la madre era «fácil; ergo, gratis», un análogo del más familiar «difícil; ergo, caro». Con ello, había caído en un razonamiento económico (y moral) que está muy extendido en la sociedad y es peligroso en todas partes. Los economistas lo llaman teoría laboral del valor.
En términos sencillos, la teoría afirma que la cantidad de trabajo duro invertido en un producto o servicio es lo que determina su valor (y su precio). Cuanto más duro sea el trabajo, más valor se genera y, por tanto, más se debe remunerar al trabajador. Suena bastante inocente.
De hecho, esa lógica entra tan fácilmente en el cerebro que está profundamente arraigada en nuestra sensibilidad moral. Es la intuición que nos dice que el duro trabajo y el compromiso de los profesores deberían estar mejor remunerados. Es el impulso que nos dice que los ingresos por lanzamiento, por palabra, por hora y por post de, respectivamente, atletas, actores, directoresejecutivos y personalidades de Instagram son injustamente altos.
La madre calculó claramente el esfuerzo del chico y se avergonzó de que el esfuerzo no se correspondiera con la remuneración. Quería que el niño aprendiera el valor del trabajo duro. ¿Qué había que aprender en esta situación de dinero fácil? Quizá algo indecoroso.
Perspectiva económica neoclásica
Yo veía la oportunidad de aprendizaje de otra manera. Su madre y yo íbamos a luchar por el alma de este niño y por el futuro de nuestro orden económico.
El valor, como reconocen la mayoría de los economistas desde la revolución marginal de finales del siglo XIX, no se determina en realidad calculando el número de horas de producción. Más bien, el valor lo determina el cliente, es decir, cuánto aprecia el producto en relación con su disponibilidad. El valor es intrínsecamente subjetivo.
En lo que se conocerá como la «debacle de los cubos de basura de 2023», yo valoraba mucho el servicio de cubos de basura. Los cubos de basura en la acera señalaban ausencia e invitaban a los malhechores a entrar y robar mis preciosas chucherías y brillantes adornos. Habría pagado veinte dólares. Quizá más.
El chico tuvo suerte con mi acertijo. Pero esta suerte no era gratuita. Era un emprendedor. Se le ocurrió la idea, elaboró unos folletos excelentes y luego se armó de valor para ir de puerta en puerta y mirar a los ojos a completos desconocidos y causar impresión. También tuvo que recordar que, entre el preálgebra y los LEGO, tenía que recuperar cubos de basura en el frío. Probablemente estuvo ansioso durante días.
La teoría laboral del valor se equivoca al dirigirnos a calcular lo más visible. Pero para mí había mucho más beneficio que el que podía obtenerse del fácil movimiento de objetos vacíos. Y mover esos objetos vacíos suponía mucho más que caminar los veinte metros que me separaban de mi casa. Como dijo el filósofo romano Séneca (y el famoso entrenador de fútbol y plagiario Vince Lombardi), «La suerte es cuando la oportunidad se encuentra con la preparación».
Una moral alternativa
De ahí mi contribución moral a la crianza de este niño: Tu valor está en toda tu persona, no sólo en tu «trabajo». Tus ideas tendrán valor en la sociedad actual. Tus agallas tendrán valor. Tu carácter también. Averigua qué aprecia el mundo. Ganarás bien y mejorarás la suerte de los demás.
Adam Smith veía moralidad en ese espíritu de búsqueda de riqueza. Aquel niño de doce años era mi carnicero, mi cervecero o mi panadero aquel día. No me ofreció sus servicios por espíritu caritativo, sino por espíritu egoísta para llegar a la escuela de vela. Y eso está bien. Fíjate en el resultado, no en la intención. Me proporcionó efectivamente una limosna (o lo que los economistas llaman «excedente del consumidor»).
Smith nació este año hace trescientos años. Su tipo de pensamiento moral amenazaba el monopolio de los líderes políticos y espirituales de su época. Hoy hace lo mismo. A Alexandria Ocasio-Cortez le gustaría que pensaras que a menudo intercambiamos dinero por las almas alienadas de los trabajadores. El Papa Francisco insiste en que las transacciones laborales son eventos «ganar-perder» entre los que tienen y los que no tienen.
Mi intercambio con el chico dice lo contrario. En los mercados, cambiamos deseos por provisiones, necesidades por satisfacciones y sueños por realizaciones. Todos somos pobres que se convierten en ricos, y ricos que proveen a pobres.
Formación continua
Al final, pagué al chico y no prediqué. La moralidad del mercado se aprende a menudo simplemente participando en él.
Si el chico y yo seguimos haciendo negocios juntos este año, ambos saldremos ganando. Además, para garantizar la continuidad de las transacciones, es probable que él se mantenga íntegro y yo evite ser un grosero y un bruto (a pesar de este artículo).
El año que viene mi vecindario experimentará una demostración de la mano invisible de Smith, así como del doux commerce. Se trata de una demostración que se repite una y otra vez en las sociedades libres, en las que diversos desconocidos se reúnen, resuelven los problemas de los demás y se comportan de un modo que favorece la tolerancia, la democracia, la paz y la confianza.
Una sociedad así es una causa a la que merece la pena donar. Así que busca a ese chico del barrio dispuesto a trabajar, y asegúrate de pagarle. Estarás alimentando el milagroso sentimiento de que el comercio tiene sus virtudes. Al hacerlo, estarás pagando por todos nosotros.
Scott Drylie is an Assistant Professor of Economics, Cost Analysis, and Acquisition Management at the Air Force Institute of Technology in Dayton, Ohio.
Estamos viviendo tiempo de la caída final de instituciones.
Instituciones que en su momento se formaron – algunas de ellas – con buenos fines y así sirvieron en sus primeras etapas. Ciclos cumplidos.
Hoy ya son cáscaras vacías, fósiles. Y la mayoría de ellas, totalmente podridas, corruptas por procesos de infiltración y de la naturaleza humana – o no humana – de aquellos que solo persiguen el poder y someter a los demás y fueron ocupándolas.
Y está demostrado que en su estertor final, se han unido bajo el más espurio y demencial fin, que es el de lograr un totalitarismo global.
Una institución central – se podría definir – donde todos los pervertidos morales, psicópatas, criminales, soberbios, pretenden llevar a la humanidad completa a un final programado por ellos.
Si bien esto no comenzó hace poco, hoy ya lo expresan a cara descubierta y a los cuatro vientos.
Sólo los idiotas y los idiotizados por ellos, sus propagandas y programación, no quieren o no pueden verlo. Y así fueron y forman el ejército de los idiotas útiles de siempre.
Pero el presente es del individuo que por su propio impulso se ha liberado de ellas, y traza su propio camino de libertad.
Con la información a su alcance como jamás en la historia se había producido, esta claro que aquellos que aún están atados a esas instituciones, las directivas de sus corruptos y perversos ocupantes, no podrán ser parte de esta era de liberación.
Lo corrupto y lo fosilizado, jamás puede renacer.
Y el tiempo de evolución del Individuo Libre, capaz de conectar con su propia conciencia, construirse espiritual y mentalmente desde allí y considerar al prójimo como iguales, en comunidad, con autoridades naturales reconocidas y nunca impuestas, es imposible que sea detenido.
Junto con el final-final de lo viejo. (Individuo Libre)
Hace pocos días el director del FBI afirmó que “muy probablemente” el origen de la pandemia había sido un escape accidental de laboratorio en Wuhan[1], sumándose así a diversos informes que han ido aflorando recientemente y al informe eminentemente científico del Senado de EEUU, publicado en octubre de 2022, que descartaba la teoría de un origen zoonótico natural y espontáneo[2].
Aunque probablemente el momento elegido para estas tibias iniciativas esté relacionado con la situación geopolítica actual y que por ahora carezcan del énfasis que merece la responsabilidad por la muerte de millones de personas, estamos ante un cambio de relato radical, pues durante la pandemia los medios de comunicación negaron y censuraron la teoría de un escape de laboratorio, aunque prestigiosas publicaciones médicas como el BMJ lo consideraban verosímil[3]. Dado que el único objeto de la censura es ocultar la verdad, de por sí éste era ya un indicio revelador, pero hay más.
El origen extremadamente probable de la pandemia
Como es bien sabido, en Wuhan existían dos laboratorios biológicos de seguridad y se sabía que al menos uno de ellos estaba trabajando con el mismo tipo de coronavirus que el SARS-CoV-2[4]. Como es obvio, la probabilidad a priori de que, de todas las ciudades del mundo, el virus emergiera precisamente en una ciudad donde existían dichos laboratorios sin que estos tuvieran nada que ver es ridículamente baja. Si se produce un vertido tóxico al lado de una fábrica de productos químicos, ¿de quién sospechamos?
En segundo lugar, la eficiencia con la que el SARS-CoV-2 se unía a los receptores ACE2 y la elevada contagiosidad del covid entre humanos encajaba mal con un origen zoonótico espontáneo. Existen escasos precedentes históricos de grandes pandemias de origen zoonótico procedente de mamíferos en el que el vector de transmisión no haya sido un insecto y la probabilidad de que una enfermedad pase de forma natural de mamífero a humano y se convierta en altamente contagiosa entre humanos es muy baja. Asimismo, la evidencia genética del coronavirus no mostraba que hubiera circulado por otros animales que no fueran seres humanos.
Por último, tres años después no se ha encontrado el animal origen del SARS-CoV-2 ni el grupo de animales contagiados que hiciera de reservorio de la enfermedad. Si ellos fueron el origen de la epidemia, ¿dónde están esos animales enfermos? Tampoco han seguido contagiando a humanos: ¿sólo los contagiaron una vez y sólo en Wuhan? La realidad es que no hay evidencia científica alguna que apoye la a priori muy improbable teoría del origen natural de la epidemia.
Los interesados en ocultar la teoría del escape biológico
El interés de la dictadura comunista china en ocultar un potencial escape biológico es evidente, pero ¿qué interés ha tenido la burocracia de EEUU en contribuir a tal ocultación hasta ahora? Existen tres motivos. El primero era un motivo político: Trump había acusado a China y el establishment norteamericano estaba juramentado para desacreditarle en todo lo que dijera, aunque fuera verdad[5].
El segundo motivo es que existía la preocupación de que culpar de la pandemia a un accidente biológico en un laboratorio gubernamental pusiera en riesgo los programas biológicos que todas las potencias – incluido EEUU – tienen en distintas partes del globo.
Pero el motivo más relevante es que conocidas instituciones de salud norteamericanas dirigidas por conocidos científicos y burócratas habían financiado parte de los experimentos en Wuhan debido a la prohibición legal de realizarlos en territorio estadounidense.
El intento de encubrimiento involucró a la corrupta OMS, que casualmente eligió a uno de estos científicos para unirse al equipo enviado a Wuhan “para investigar” el origen de la pandemia y aseverar, naturalmente, que los chinos nada habían tenido que ver[6], al fáustico Dr. Fauci[7], y a 27 científicos que publicaron una carta en The Lancet tildando de “teoría conspiratoria” la posibilidad de un escape de laboratorio. El escándalo fue mayúsculo, pues pronto se supo que 26 de los 27 tenían vínculos directos o indirectos con el propio laboratorio de Wuhan o sus financiadores[8].
Algunos creen que el escape no fue accidental y que la epidemia fue provocada. Sin embargo, si el gobierno chino hubiera querido desatar una epidemia nunca lo habría hecho en su propio territorio y mucho menos en una ciudad con laboratorios biológicos. Es más, aquellos que defienden que la epidemia fue provocada se verían obligados en pura lógica a mirar hacia algún adversario de China, como EEUU. Lo considero muy improbable.
Que el escape fuera accidental no exime al gobierno chino de responsabilidad ante la negligencia y ante algo mucho peor: su opacidad inicial, plagada de ocultaciones (consustanciales a un régimen comunista) y la exportación del virus al resto del mundo, de la que existen indicios de dolo al no prohibir presuntamente los vuelos internacionales una vez había prohibido los nacionales[9].
Si no hemos vivido una pandemia natural sino un accidente de laboratorio a lo Chernóbil con uno o varios escapes a lo largo del otoño del 2019, el relato sobre el covid cambia. Entre otras cosas, la psicosis sobre una futura epidemia se reduce considerablemente y Bill Gates queda en entredicho como sedicente profeta de pandemias y consejero sobre cómo prevenirlas. ¿Por qué no propone impedir que los yonquis del poder, sus científicos arrogantes y las vampíricas empresas farmacéuticas sigan jugando al peligroso juego de la manipulación genética de patógenos con fines bélicos o lucrativos?
Confinamientos, mascarillas e inmunidad natural: una epidemia de mentiras
“Nada hay oculto que no llegue a descubrirse ni nada secreto que no llegue a saberse” (Lc 8, 16-18). Con el paso del tiempo el Himalaya de falsedades que ha rodeado la epidemia del covid está saliendo a la luz. Este aluvión de mentiras cimentó un programa de manipulación de masas sin precedentes para crear la histeria colectiva necesaria para lograr que la población aceptara mansamente una claustrofóbica dictadura sanitaria.
La implantación de los ilegales confinamientos (“dos semanas para aplanar la curva”, ¿recuerdan?) no sirvió para nada salvo para arruinar mental y económicamente a millones de personas.
Las mascarillas, primero denostadas y luego histéricamente impuestas, nunca dejaron de ser una completa farsa, una superstición, un símbolo de sumisión y un negocio para los comisionistas de turno. Ningún plan de epidemias previo contemplaba su uso y no existía evidencia sobre su utilidad para el público en general, pero ha sido un reciente estudio Cochrane (máxima fiabilidad estadística) el que ha dado la puntilla a la creencia de que las mascarillas valgan para prevenir la transmisión de virus como la gripe o el SARS-CoV-2. En efecto, su conclusión es que el uso comunitario de mascarillas quirúrgicas supone “poca o ninguna diferencia en el desenlace de gripe/SARS‐CoV‐2 confirmada en laboratorio en comparación con no utilizarla”, y que “las mascarillas N95 (FFP2) no implican “diferencias claras en comparación con el uso de mascarillas médicas/quirúrgicas (…)[10]”.
Si las mascarillas quirúrgicas y FFP2 no servían para impedir el contagio y la transmisión del virus (como evidencia que dos años de obligatoriedad no impidieran que éste circulara a voluntad), imaginen cómo nos tomaron el pelo con las mascarillas de tela. En España, tras torturar a los niños en colegios transformados en campos de concentración, la tomadura de pelo continuó en el transporte público y continúa aún en hospitales y farmacias.
La campaña de terror mediática también hizo creer que toda la población estaba expuesta a idéntico riesgo cuando se sabía que estadísticamente la enfermedad sólo revestía peligro para personas mayores y para quienes sufrían comorbilidades muy específicas. A pesar de que esta evidencia era conocida desde principios de 2020, Gates tuvo la desfachatez de afirmar en 2022 que “[al principio] no entendíamos que el covid tenía una letalidad bastante baja y que sobre todo afectaba a los ancianos, de modo similar a la gripe, aunque algo diferente[11]”. Los adultos sanos y, sobre todo, los jóvenes, adolescentes y niños, nunca corrieron un grave riesgo, pero este dato se ocultó para mantener a la población aterrorizada y maximizar el lucro del escandaloso programa de vacunación universal.
Asimismo, el contubernio político-mediático-farmacéutico negó el poder de la inmunización natural y exigió a quienes habían pasado la enfermedad que se vacunaran igualmente. La literatura médica y una robusta evidencia científica decían que esto era un disparate, y así lo denuncié desde el principio. Tres años después, un macro estudio financiado por la Fundación Gates concluye que la inmunización natural otorgaba una protección “igual o superior” a la de las vacunas, “muy elevada y duradera” contra la reinfección y gravedad para las variantes anteriores a ómicron y algo menor contra la reinfección, pero igualmente potente contra la gravedad, con ómicron[12]. La realidad es que la inmunización natural de virus respiratorios, que excita la producción de anticuerpos IgA en las mucosas y la inmunidad celular (células T), es siempre superior a la provista por vacunas sistémicas como las del covid.
Terapias genéticas y “vacunas” ineficaces e inseguras
Finalmente topamos con las terapias genéticas o “vacunas” covid imprudentemente aprobadas e impuestas a toda la población sin que cumplieran con los requisitos exigidos a toda vacuna: necesidad (criterio incumplido salvo para la población de riesgo), eficacia y seguridad. Incluso crearon un pasaporte sanitario para forzar la vacunación de los renuentes a pesar de que las “vacunas” nunca fueron concebidas para impedir la transmisión (como reconoció la propia Pfizer), de modo que la meta del 70% de inmunidad de rebaño no dejó de ser otra quimera para vender más vacunas. El fracaso de las vacunas antigripales, que “60 años después de su introducción no han logrado nada para prevenir la infección”, es un ejemplo de que “ninguno de los virus respiratorios en mucosas ha sido efectivamente controlado por ninguna vacuna[13]”. Esto se sabía desde un principio, pero se ocultó.
En la edición de Davos de 2022 el propio Gates reconoció que las vacunas covid “no tienen un efecto demasiado duradero y no son buenas bloqueando la transmisión”, con lo que se preguntaba “qué sentido tenía” comprobar si las personas estaban vacunadas[14]. Irónicamente, en Davos la organización exigía prueba de triple vacunación[15].
Las “vacunas” no sólo han resultado ineficaces e innecesarias para la inmensa mayoría de la población para la que el covid era estadísticamente leve (como se sabía, repito, desde 2020), sino que han provocado unos efectos adversos sin precedentes que explicaría el actual exceso de mortalidad cardiovascular y una multitud de bien documentados efectos isquémicos, inmunitarios, oculares, neuropáticos, herpes, menstruales, de fertilidad masculina e incluso cancerígenos[16].
¿Quién asumirá la responsabilidad?
Ante tanta acumulación de evidencias, ¿qué responsabilidad asumirán los políticos y las autoridades “sanitarias” que nos encerraron ilegalmente impidiéndonos circular con libertad, que abandonaron a nuestros mayores y los condenaron a morir solos, que nos obligaron a pasear como presos dos horas al día, a llevar mascarilla en el campo y a sentar familias separadas en restaurantes, que incitaron al odio hacia los no vacunados y nos empujaron mediante el pasaporte sanitario a inyectarnos unas terapias genéticas experimentales, ineficaces y poco seguras?
¿Qué responsabilidad asumirán los periodistas ignorantes y sin escrúpulos que aterrorizaron a la población durante dos años mintiendo constantemente, ocultando la realidad de las mal llamadas “vacunas” como si fueran agentes de ventas de la industria farmacéutica, animando escandalosamente a inyectarse a jóvenes, embarazadas y niños y censurando a quienes aportaban datos científicos mientras los estigmatizaban calumniándolos hipócritamente como “negacionistas”?
¿Qué responsabilidad asumirán las turbias agencias del medicamento que parecen controladas por las grandes empresas farmacéuticas y aprobaron con enorme negligencia[17] unos productos ineficaces e inseguros mientras boicoteaban todo tratamiento terapéutico? ¿Y los colegios de médicos que amenazaron y persiguieron a los pocos facultativos que osaban levantar su voz para protestar ante tanto atropello acientífico?
¿Qué responsabilidad asumirán tantos médicos de especialidades de todo tipo que incitaron a sus pacientes a vacunarse indiscriminadamente sin distinción de edad o circunstancias y ahora callan los efectos secundarios que ven de primera mano, que aceptaron como obedientes funcionarios las consignas de las “autoridades” sin pensar por sí mismos y sin leer un solo estudio científico sobre el covid mientras pontificaban desde su ignorancia abusando de la autoridad de la bata blanca?
¿Y qué decir de aquellos “expertos” entrevistados en los medios que no paraban de repetir necedades políticamente correctas atraídos por el brillo de un protagonismo efímero y que ahora han vuelto a la sombra de la que nunca debieron salir?
Contrasten estas actuaciones con la de los pocos médicos que tuvieron el enorme coraje de poner en peligro su carrera para defender la verdad científica o la de aquellos que no tenían tiempo de dar su opinión porque estaban ocupados tratando desesperadamente de salvar vidas en aquella traumática primavera de 2020. O la de aquellos ciudadanos, por cierto, que resistieron heroicamente la presión e histeria de las masas y decidieron no vacunarse en ejercicio de su libertad.
¿Qué lecciones debemos sacar de este enorme fraude?
La experiencia del Himalaya de falsedades que hemos vivido debería enseñarnos a desconfiar axiomáticamente del contubernio político-mediático-farmacéutico, de las “autoridades” políticas o sanitarias, pues son la misma cosa, y de la enorme corrupción que engloba a la industria farmacéutica y el amplio campo de voluntades que puede comprar.
De modo más profundo, lo que hemos vivido es un colosal fracaso del cientificismo que propugna la omnipotencia del hombre y “La Ciencia”, el mismo que despreciaba nuestro maravilloso sistema inmunológico natural mientras ponía su fe en una chapuza de “vacunas”, y cuyas ínfulas no son más que un despliegue de soberbia.
Pero lo más importante que debemos aprender es que quienes han aprovechado un accidente de laboratorio para poner en marcha un experimento totalitario creen haber creado un precedente y aspiran a lograr el atajo hacia un gobierno global mediante una dictadura sanitaria global. Ésta es la función del Tratado de Pandemias que la OMS (cofinanciada por la Fundación Gates) quiere aprobar antes de que el senil Darth Biden abandone el poder.
Este tratado otorgaría potestad absoluta a la OMS en caso de emergencia sanitaria e incentivaría estados de pandemia permanente. No olviden que la OMS[18] modificó la definición de pandemia para que incluyera cualquier enfermedad contagiosa, aunque fuera un virus conocido y estadísticamente leve[19], que aprovechó la insignificante viruela “del mono”, que ya nadie recuerda, para declarar una “emergencia sanitaria internacional[20]” y que tres años después aún mantiene vigente la declaración de pandemia con el covid. Ésta es una amenaza real para nuestra salud y libertad. Tómenla en serio.
Desde el 30 de noviembre, fecha en que se puso a disposición de los usuarios, la “revolución” ChatGPT ha sacudido el panorama informático, dando una pequeña noción de las aplicaciones posibles de la inteligencia artificial.
Entre otras cosas, ChatGPT es un motor conversacional basado en un modelo lingüístico que se ha entrenado con millones de documentos en línea. Es capaz de generar textos de forma fluida, simulando una conversación humana convincente.
Cuando salió al mercado, el número de usuarios creció rápidamente, hasta el punto de que en la actualidad la utilizan más de cien millones de internautas. Es la aplicación informática que ha atraído más atención en menos tiempo. Lo más sorprendente es la capacidad de la máquina para imitar un diálogo, para dar respuestas que son, si no exactas, al menos superficialmente coherentes.
Ante el éxito, OpenAI, la empresa emergente que ha desarrollado el chatbot, ha lanzado una versión de pago. Por 20 dólares al mes, los estadounidenses primero, y luego el resto del mundo, podrán interactuar con el robot y obtener respuestas sobre los temas que se le pregunten… si es capaz de ello.
Microsoft, que ya tenía una participación en OpenAI, ha invertido más dinero en el negocio: 10.000 millones de dólares. Dado el éxito y el interés de Microsoft, Google entró en pánico. La empresa es muy consciente de la importancia del robot conversacional y de su impacto en las búsquedas en internet, el negocio principal de Google.
También ha avanzado mucho con su propia versión, Bard, con la que pretende hacer la competencia a ChatGPT, ofreciendo la posibilidad de que los usuarios interactúen con el chatbot. Pero Bard decepcionó y los especuladores sacaron su dinero rápidamente. Las acciones de Alphabet cayeron hasta un 8,9 por cien el miércoles. Ha sido la mayor caída de las acciones de la empresa en los últimos tres meses.
Pero la inteligencia artificial ya es un negocio especulativo. Otras empresas del gremio se han subido rápidamente a la cresta de la ola. Incluso se ha creado un fondo cotizado en bolsa en torno a esta moda. Como las demás tecnologías, la fiebre puede durar tanto como la especulación.
ChatGPT ha sido entrenado con preguntas cuidadosamente seleccionadas y, por lo tanto, con el sesgo asociado a ellas. Un desliz podría ser costoso para la marca comercial, por lo que orienta las respuestas para evitar ser políticamente incorrecto. Es la robotización intelectual.
La inteligencia jamás puede ser artificial. Es lógico que en internet los robots se hagan pasar por personas. Para eso se han creado. Lo sorprendente no es eso, sino que las personas funcionen como robots.
Lo mismo que los buscadores, ChatGPT expresa la ideología dominante de manera mecánica. En internet no hay más que una pregunta y una respuesta relevantes:
— Pregunta: ¿A dónde va Vicente? — Respuesta: A donde va la gente
La uniformidad y la corrección política de los buscadores son una forma de censura, de la misma naturaleza que la que ya existe en las redes sociales. Algunos malintencionados ya han empezado a medir el sesgo introducido en las bases de datos de las que ChatGPT extrae sus respuestas.
En un futuro próximo la inteligencia artificial será la Nueva Inquisición y el nuevo juez del decoro, lo mismo que la Wikipedia, las universidades, los colegios profesionales… y la Guardia Civil.
Dentro de 20 años, de acuerdo con los principales investigadores de la Inteligencia Artificial (IA), casi la mitad de todos los puestos de trabajo actualmente ocupados por seres humanos serán automatizados por las computadoras o los robots. ¿Qué propósito cumplirán estos individuos anteriormente empleados?
La élite de la sociedad ha estado discutiendo este épico momento por décadas.
En abril de 2000, Bill Joy, cofundador de Sun Microsystems, escribió un artículo para la revista Wired llamado «¿Por qué el futuro no nos necesita?» La premisa del artículo gira en torno a la posibilidad de que los seres humanos se vuelvan obsoletos. El trabajo de Joy comienza describiendo su experiencia al leer una parte del Manifiesto deUnabomber Theodore Kaczynski.
Kaczynski se dirigió al científico de computación David Gelernter, uno de los amigos de Bill Joy. Para su consternación Joy tuvo que estar de acuerdo con Kaczynski en su perspectiva.
El manifiesto de Kaczynski describe un futuro distópico en el que una élite despiadada erradica a los seres humanos inútiles como consecuencia de la revolución tecnológica. En un escenario alternativo, la élite son «buenos pastores» que se aseguran que «…las necesidades físicas de cada uno estén satisfechas, que todos los niños sean criados en condiciones psicológicamente higiénicas, que todo el mundo tenga una afición sana para mantenerlo ocupado… Estos seres humanos diseñados pueden ser felices en tal sociedad, pero con toda seguridad, no pueden ser libres. Ellos han sido reducidos a la condición de animales domésticos«, escribe Kaczynski.
En el intervalo entre la toma de posesión robótica y nuestra potencial extinción, nuestras vidas como seres humanos se verán afectadas en gran medida. La revolución industrial provocó un temor similar con la amenaza de la automatización mecánica. Esta nueva revolución está alterando el mismo código genético de la humanidad, re-cableando nuestro cerebro, y creando nuevas formas de vida desconocidas para la historia. La tecnología ha permitido que nuestro mundo esté digitalmente conectado 24/7. La telemedicina permitirá a los médicos monitorear de forma remota la salud de los pacientes en el país usando un sistema de sensores, incluyendo su inodoro. Pero ¿qué pasa con el elemento humano? Estamos en una era de aparente conexión, pero ¿estamos realmente entrando en una era de desconexión?
Los titulares de noticias recientes parecen sugerir que este puede ser el caso. Nuestras interacciones sociales están cambiando dramáticamente debido a la prevalencia de la tecnología. Nuestros cerebros están siendo literalmente re-cableados. Los instintos humanos se están torciendo. Nuestra habilidad para conectarnos con otros todavía existe, pero se dirige a ajustes artificiales. La tecnología está aumentando – y, finalmente, podrá sustituir – partes de nuestra humanidad que nos han ayudado a sobrevivir y avanzar por mucho tiempo. ¿Seremos totalmente domesticados por nuestra tecnología? Una cosa es cierta: La idea del Ser Humano está a punto de cambiar drásticamente en la era digital híbrida a la que estamos entrando.
Medios Sociales: ¿No Tan Sociales?
Los medios sociales son una gran manera de mantenerse en contacto con tus amigos en línea. Pero, ¿cómo afectan nuestras vidas digitales a nuestras vidas reales? Investigadores de la Universidad de Benedictino en Mesa, Arizona encontraron que los usuarios de Facebook mostraron signos de ansiedad en las reuniones cara a cara con la gente que «conocieron» en línea. El Daily Mail informó recientemente.
Los sujetos que «merodeaban» en los perfiles de las personas que conocieron después físicamente registran una mayor cantidad de ansiedad.
¿Cómo más estamos siendo afectados por los medios de comunicación «sociales»? Por lo general asociamos (en EE.UU.) el cumpleaños #16 con las licencias de conducir y salir a dar una vuelta en el coche. Para las nuevas generaciones, este ya no es el caso. En los Estados Unidos, el número de adolescentes con licencias de conducir está disminuyendo drásticamente. En 1983, el 69% de los adolescentes de 17 años tenía una licencia. En 2010, sólo el 46% de los jóvenes de 17 años tenía una.
Una joven de 19 años de edad, dijo al Washington Post que, «Si no pude conseguir un viaje para ver a mi amigo que vive en otro pueblo… Podría hablar por mensajería instantánea o Skype«.
Krystine Batcho, profesor de psicología en Lemoyne College, dijo a CBS News recientemente que los medios sociales están provocando un «fenómeno de distanciamiento» entre los usuarios. «Cuanto mayor es el uso de medios sociales a través del tiempo, la satisfacción con la vida disminuye«, dijo Batcho.
Batcho también señaló que los jóvenes no están desarrollando el lenguaje de la comunicación cara a cara.
Fuera del impacto en sus vidas personales, los usuarios de Facebook están, de hecho, ayudando a crear sistemas de inteligencia artificial cuando comparten su información en línea. Estos sistemas de autoaprendizaje se están expandiendo más cada día a medida que más información se ha publicado. El director general de Digital Sky Technologies, una empresa de capital de riesgo de Rusia, invirtió fuertemente en Facebook en 2010, diciendo que sería «…una de las primeras plataformas de inteligencia artificial en algún momento en los próximos 10 años«.
Tu vida y vitalidad, literalmente, se están utilizando para crear una matrix de la vida real. Como James Bamford informó para NOVA en el año 2009, la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA) ha estado desarrollando – y es probable que ahora se use activamente – lo que los denunciantes han llamado «HAL«. Es una inteligencia artificial que se nutre de las llamadas telefónicas, la geolocalización del teléfono celular , correos electrónicos, y lo has adivinado, Facebook. Un ex investigador del proyecto dice «Piensa en 2001: Una odisea del espacio y el personaje más memorable, es HAL 9000. Estamos construyendo a HAL.
El «Ahora Digital«
«El yo que una vez conocimos ha dejado de existir. Un universo digital abstracto es ahora una parte de nuestra identidad«. –
Abha Dawesar
¿A medida que el mundo que nos rodea se desmorona, estaremos atrapados en un estado de complacencia, siempre y cuando todavía estemos «conectados»? La percepción de satisfacción y la sensación de que «todo está bien» está cada vez más ligada a la capacidad de iniciar sesión en la red, buscaremos en nuestro feed de Facebook, y nos mantendremos al día sobre una corriente interminable de datos.
La tecnología digital y las redes sociales han cambiado nuestra identidad y nuestras percepción del mundo. La novelista india Abha Dawesar examinó esta cuestión en una platica en TED 2013. El ahora digital «…no es el ahora de un fuerte dolor en el pie o el segundo en el que muerdes un pastel o las tres horas que usas en un gran libro. Este ahora lleva muy poca referencia física o psicológica a nuestro propio estado «, dijo Dawesar.
Internet ha ampliado nuestro conocimiento de los problemas mundiales, y ha permitido a millones de personas de ideas afines comunicarse. Esto es, sin duda, una consecuencia positiva de la tecnología. Esta misma tecnología también puede ser profundamente desconectante.
El mundo digital ha creado otra capa en la parte superior de nuestra realidad existente. Ha mapeado nuestras calles, perfilado nuestros gustos, y cableado objetos cotidianos en la nube de Internet. Google Glass y la tecnología de realidad aumentada permiten a las personas interactuar con esta realidad digital en capas en la parte superior del mundo físico. Finalmente una lente artificial nos permitirá ver esta realidad aumentada ante nuestros ojos.
¿Estamos totalmente presentes cuando estamos absortos en nuestros teléfonos inteligentes? Muchos de nosotros hemos visto a gente caminando distraídamente mientras envian mensajes de texto en sus teléfonos. ¿Cuántos momentos de conexión potencial con otras personas nos estamos perdiendo? Más y más personas están invirtiendo más tiempo en la creación y gestión de identidades en línea, mientras que se descuidan las del mundo real. Existen numerosas empresas que ofrecen servicios de «gestión de la identidad en línea«. Para aquellos que quieren permanecer en el anonimato, otros servicios ofrecen borrarte de la web.
En esta era de desconexión, el «ahora digital» está desconectado de nuestras vidas presentes. Es una distracción, pero una especialmente tentadora. Nos llama de vuelta incluso cuando parte de nosotros se resiste. Como estamos descubriendo, los dispositivos que ofrecen contenidos digitales pueden alterar nuestro cerebro.
Demencia digital: Externalización de la Memoria Humana
Nuestros dispositivos inteligentes capturan el momento para nosotros. Los investigadores están descubriendo que, debido a la dependencia de los aparatos, ya no estamos recordando las cosas mismas. En lugar de ello, recordamos dónde encontrarlas. Usamos Google para encontrar la respuesta. Nuestro teléfono dispone de la información que necesitamos. La memoria humana es, de hecho, subcontratada. ¿Podrán nuestros cerebros adaptarse a esta nueva tecnología de una manera que ya no necesitemos recordar personas, lugares y cosas como antes?
Este fenómeno se ha convertido en un problema reconocido por los científicos en Corea del Sur, que lo han llamado «demencia digital«. Los surcoreanos son intensos usuarios de tecnología que se apresuran a recoger nuevos gadgets. Esto hace que la población sea un «canario en la mina de carbón« para la detección de los peligros que representa la tecnología para la humanidad.
En 2011 los científicos de la Universidad de Columbia, Harvard y la Universidad de Wisconsin, realizaron un estudio sobre cómo la memoria humana se ve afectada por el uso de Internet. A dos grupos se les dio información para escribirla en un ordenador. A uno se le dijo que la información se guarda en el ordenador. El otro grupo cree que la información se borra. Como informa el New York Times, «Los sujetos fueron significativamente más propensos a recordar la información si pensaban que no serían capaces de encontrarla más tarde. «Los participantes no hicieron el esfuerzo de recordarla cuando pensaban que después podrían buscar la trivial declaración que habían leído«, escriben los autores.»
La tecnología vestible como Google Glass grabará nuestra vida en cada detalle. Patrones de sueño, hábitos de alimentación, conexiones sociales y más, todo será grabado. ¿Se externalizará toda nuestra vida? Nuestros «amigos» están flotando en la nube de Internet. ¿Qué sucede cuando la red se cae y la tecnología a la que nos hemos vuelto dependientes para gestionar nuestras vidas ya no está allí? ¿Todavía sabremos quiénes somos? Nuestras vidas internas están íntimamente conectadas con recuerdos vívidos. Cada vez más, nuestras identidades en línea están tomando precedencia sobre nuestros seres del mundo real.
Según Ray Kurzweil, principal ingeniero de la tecnología de Google, este problema podría llegar a ser «resuelto» por la conexión de nuestro cerebro a la nube de Internet. Esto podría lograrse utilizando dispositivos «…del tamaño de las células de la sangre …podremos enviarlos dentro de nuestro cerebro a través de los capilares, y básicamente conectar nuestro cerebro hasta la nube«, dice Kurzweil.
Desconectarse de la Matrix
Así como los vacíos de poder se desarrollan cuando superpotencias colapsan, hay un vacío de poder que se forma cuando dejas el timón de tu mente, cuerpo y espíritu. Serás ocupado por las agendas de otras personas y víctima de las circunstancias. En este estado podrás funcionar como un androide biológico ignorante, inconsciente viviendo guiones de otra persona. Desconectate de la matrix y recupera tu conciencia.
En una época de creciente tiranía tenemos que estar alerta, con discernimiento y ojos claros. La red tecnológica que se está infiltrando en nuestras vidas tiene el potencial para separarnos de nosotros mismos y del mundo en general, mientras que al mismo tiempo, nos da la ilusión de conexión. Paradójicamente, la tecnología está ayudando en el proceso de la toma de conciencia de esta situación.
The Washington Post publicó un artículo sorprendente en 2008 titulado «El futuro de Washington, una historia«. El artículo miró el futuro de EE.UU., con un enfoque en Washington D.C., múltiples expertos en los campos de la economía, la tecnología y la política contribuyeron a la pieza. Describe una sociedad de alta tecnología en el que los ataques terroristas «a pequeña escala» y los manifestantes enojados plagan las calles, mientras que los chips de identificación implantables (RFID) permiten a los trabajadores del gobierno pasar a través de los puestos de control.
A medida que el mundo exterior se desmorona, «Google LifeServices» sustituye a grandes tiendas y centros comerciales hace mucho abandonados. Ellos proporcionan a las personas experiencias preenvasadas de actividades al aire libre y experiencias de vida.
El artículo del Post especula que finalmente habrá una revolución en contra de estas tendencias. Prevén un «movimiento de nostalgia del papel» que anima a la gente a escribir cartas y boletines de barrio después de que se disolvió el servicio postal. Los personajes de ficción en la pieza reflejan los viejos tiempos de «…placeres simples de demorarse en las comidas o descubrir algún nuevo camino por el bosque.» Las personas que participan en esta revolución de la conexión verdadera son vistos como «extremistas políticos o religiosos» por su deseo de desconectarse.
En 2010 el Ministerio de Defensa del Reino Unido publicó un documento titulado Tendencias Mundiales Estratégicas – hacia 2040. Para el año 2040 – y es probable que antes de esa fecha – muchos futuristas y científicos proyectan que la tecnología habrá avanzado exponencialmente, llevando a la muy esperada «singularidad» más cerca de la realidad. El Ministerio de Defensa alude a algunos de estos posibles desarrollos, incluyendo la aparición de una «Internet de las cosas», la radical extensión de la tecnología en la vida, y la vigilancia de personal a través de los dispositivos inalámbricos de detección de humor. El documento dice: «… que incluso entre aquellos que hacen un estilo de vida explícito para permanecer al margen [de la red de tecnología], la elección de desconectarse puede considerarse un comportamiento sospechoso«.
Necesitamos una revolución de la conexión verdadera antes de llegar al punto de no retorno.
Por Daniel Taylor
Daniel Taylor es un investigador independiente, autor, activista y webmaster de oldthinkernews.com
Leer la mente, telepatía, insertar y eliminar memorias, intercambio directo de pensamientos a través de ordenadores, super soldados, aprender Karate en un minuto, suena a ciencia ficción pero estas tecnologías podrían estar más cerca de lo que crees, algunas incluso a menos de 10 años.
En abril de 2017, Mark Zuckerberg, CEO de Facebook confirmaba que están desarrollando tecnología para permitir a los usuarios comunicarse utilizando sólo sus pensamientos. «Suena imposible, pero está más cerca de lo que piensas«, dijo la Sra. Regina Dugan, quien se unió a Facebook desde Google el año pasado y anteriormente lideró DARPA, la división avanzada de investigación de defensa del gobierno de Estados Unidos. Dijo que permitir a la gente transcribir rápidamente pensamientos les permitiría enviar mensajes y correos electrónicos en un instante, pero dijo que el proyecto era sólo el comienzo de los esfuerzos de lectura mental de Facebook. La Sra. Dugan sugirió que en el futuro, las personas podrían compartir pensamientos directamente, eliminando las barreras de los diferentes idiomas.
Imagina que la telepatía fuera real. Si por ejemplo, pudieras transmitir tus pensamientos a una computadora o a otra persona simplemente pensando en ellos. Pues según la fundadora de Openwater, Mary Lou Jepsen, esto será posible en sólo ocho años, gracias a la tecnología en la que su compañía está trabajando. Jepsen es una ex ejecutivo de ingeniería en Facebook, Oculus, Google [X] e Intel. También ha sido profesora en el MIT y es inventora de más de 100 patentes. La tecnología M.R.I. actual ya puede ver tus pensamientos: «Si te arrojaran a una máquina de resonancia magnética ahora… podría decirte qué palabras estás a punto de decir, qué imágenes tienes en la cabeza, o en que canción estás pensando» dijo Jepsen.
Jepsen no es la única que sueña con la comunicación por el pensamiento. A principios de este año, Elon Musk lanzó Neuralink, una compañía con el objetivo de fusionar nuestros cerebros con el poder de la computación, aunque con un enfoque diferente. «Elon Musk está hablando de nanopartículas de silicio pulsando a través de nuestras venas para hacernos una especie de computadoras semi-cyborg», dice Jepsen. Pero, ¿por qué no adoptar un enfoque no invasivo? No se puede hablar de telepatia sin tocar las implicaciones éticas, si el uso de un sombrero le permitiera leer pensamientos, entonces: «¿Puede la policía hacerte usar un sombrero así? ¿Puede el militar hacerte usar ese sombrero? ¿Tus padres pueden hacerte usar ese sombrero?
En 2014, un científico en la Universidad de Harvard probó enviar una imagen dentro de la cabeza de alguien a otra persona, enviando un mensaje de la India a Francia. «Es una especie de realización tecnológica del sueño de la telepatía, pero definitivamente no es mágico«, dijo a AFP Giulio Ruffini, físico teórico y co-autor de la investigación. Para el experimento, una persona que llevaba un electroencefalograma (EEG) inalámbrico, vinculado a internet pensaría un simple saludo, como «hola» o «ciao». Una computadora tradujo las palabras en código binario digital, presentado por una serie de unos o ceros. Luego, este mensaje fue enviado por correo electrónico desde la India a Francia, y entregados vía robot al receptor, que a través de la estimulación cerebral no invasiva podía ver destellos de luz en su visión periférica. Los sujetos que recibieron el mensaje no oyeron ni vieron las palabras en sí, sino que pudieron informar correctamente los destellos de luz que correspondían al mensaje.
Los investigadores de la Universidad Carnegie Mellon hicieron recientemente un avance científico utilizando algoritmos de máquina para adivinar con precisión lo que la gente está pensando. En otras palabras, como la universidad se refirió a ella, han «aprovechado la tecnología de ‘lectura de la mente’ para decodificar pensamientos complejos.» «El nuevo estudio demuestra la codificación cerebral de 240 eventos complejos, oraciones que utilizan un alfabeto de 42 componentes de significado, o características semánticas neuronalmente plausibles, que consisten en características, como persona, configuración, tamaño, interacción social y acción física». Según el estudio, publicado en Human Brain Mapping, usando el algoritmo inteligente, el equipo pudo discernir lo que se pensaba en un momento dado – e incluso el orden de una oración en particular. Después de entrenar el algoritmo en 239 de las 240 frases y sus escaneos cerebrales correspondientes, los investigadores fueron capaces de predecir la última frase basada sólo en los datos del cerebro. La investigación tiene implicaciones para el futuro del sistema de justicia penal.
De acuerdo con DARPA, «existe una gran necesidad de dispositivos económicos de grabación neural ($30 USD) y fáciles de usar», también conocidos como «aplicaciones inteligentes de grabación de actividad eléctrica cerebral» para permitir el uso generalizado por las escuelas y los ciudadanos promedio». «Tener EEGs en todos los salones de clases de Estados Unidos atraería a los estudiantes en ciencia y tecnología de una manera que antes no era posible en el campo de la neurociencia…» y con ella «los estudiantes podrían registrar su propia actividad cerebral y descargar los datos a sus dispositivos, en el mismo salón de clases.
Por su parte DARPA ha invertido 65 millones de dólares para un programa que desarrolle un ‘chip cerebral’ que permita a los seres humanos simplemente conectarse con una computadora. A principios del año pasado en enero, DARPA lanzó Neural Engineering System Design (NESD) para investigar la tecnología que podría convertir a los soldados en cyborgs, dicen que el sistema podría dar supersentidos a los soldados. El objetivo es «desarrollar un sistema implantable capaz de proporcionar una comunicación de precisión entre el cerebro y el mundo digital». El primer año del programa se centrará en hacer avances fundamentales en hardware, software y neurociencia, y probar esos avances en animales y células cultivadas. La Fase II del programa llama a estudios básicos continuos, junto con avances en miniaturización e integración, con atención a posibles vías para la aprobación regulatoria para pruebas de seguridad humana de dispositivos recién desarrollados. «El objetivo es lograr este enlace de comunicaciones en un dispositivo biocompatible de un tamaño no mayor de un centímetro cúbico.
Recordemos que en abril de 2013, el entonces presidente de los EE.UU. Barack Obama anunció una iniciativa federal para mapear el cerebro humano, de la misma manera que el genoma humano ya había sido mapeado. La iniciativa se llamó oficialmente B.R.A.I.N., un acrónimo de “Investigación del Cerebro Mediante la Mejora Innovadora de Neurotecnologías“. Ahora queda claro porque DARPA era una de las agencias más interesadas en dicho proyecto.
Avanzar la neurociencia no es el único experimento en el que DARPA ha estado trabajando; También están tratando activamente de fusionar al hombre con máquinas… esencialmente transhumanismo. El complejo militar industrial ha estado tratando durante años de desarrollar exotrajes robóticos y robots mechs para aumentar la fuerza de un soldado según lo documentado por el exosuit Raytheon Sarcos XOS 2. Lo que hace que su portador sea más fuerte, tenga una mayor agilidad y resistencia como un superhéroe. Al mismo tiempo que el lanzamiento del exosuit XOS 2 en 2015 el ejército también lanzó «The Revision Kinetic Operation Suit«. El traje tiene una visión nocturna incorporada, computadoras, un sistema de comunicaciones y un exoesqueleto de metal suspendido que envuelve el 60% Del cuerpo de un soldado con armadura. Es tan pesado que un esqueleto de metal motorizado para llevar el peso es necesario para mover al soldado.
En una serie de experimentos, los neurocientíficos fueron capaces de eliminar selectivamente diferentes tipos de recuerdos almacenados en una sola neurona perteneciente a un caracol marino. La hazaña, detallada en la revista Current Biology, sugiere que los recuerdos problemáticos -como los responsables del PSTD y la ansiedad- en el cerebro humano podrían ser extirpados sin dañar otros recuerdos. Por su parte neurocientíficos en Francia han implantado falsos recuerdos en los cerebros de ratones dormidos. Usando electrodos para estimular y registrar directamente la actividad de las células nerviosas, crearon recuerdos asociativos artificiales que persistieron mientras los animales dormían y luego influían en su comportamiento cuando despertaban. La manipulación de los recuerdos mediante el bricolaje con células cerebrales se está convirtiendo en rutina en los laboratorios de neurociencia. En el pasado un equipo de investigadores utilizó una técnica llamada optogenética para etiquetar las células que codifican recuerdos temerosos en el cerebro del ratón y para activar y desactivar los recuerdos, y otro lo utilizó para identificar las células que codifican los recuerdos emocionales positivos y negativos, así podrían convertir recuerdos positivos en negativos, y viceversa.
Investigadores han diseñado roedores capaces de ver la luz infrarroja mediante la implantación de sensores en su corteza visual. En otro experimento arreglos de microelectrodos implantados en el cerebro de monos paralizados recogieron y decodificaron las señales que antes se habían asociado con el movimiento de las piernas. Esas señales fueron enviadas de forma inalámbrica a dispositivos que generan pulsos eléctricos en la parte inferior de la columna, lo que provocó el movimiento de los músculos de las patas de los monos. Dos ratas – una en Carolina del Norte y la otra en Brasil – trabajaron juntos en una tarea comunicándose telepáticamente, gracias a implantes en su cerebro. Ratas ciegas con un sensor y una brújula unidos a sus cerebros fueron capaces de navegar a través de un laberinto casi tan bien como ratas con visión regular.
El hacking cerebral, por así decirlo, ha sido una fascinación futurista durante décadas. La idea de que tendremos, inevitablemente, chips en nuestros cerebros y formas de interactuar directamente con los dispositivos de computación ha sido un elemento básico de las obras más cibernéticas, desde Neuromancer de William Gibson hasta Ghost in the Shell de Masamune Shirow a The Matrix de Wachowski. La realidad, sin embargo, es mucho más complicada y peligrosa. Muy pocas personas en el mundo tienen arreglos de múltiples electrodos implantados dentro de sus cráneos hoy.
La memoria humana está a punto de sobrealimentarse. Una prótesis de memoria que se está probando no sólo podría restaurar los recuerdos a largo plazo, sino que también puede utilizarse para cargar nuevas habilidades directamente al cerebro. Los primeros ensayos involucrarán a personas con epilepsia. Las convulsiones a veces pueden dañar el hipocampo, haciendo que el cerebro pierda su capacidad de formar recuerdos a largo plazo. Para reparar esta capacidad, Theodore Berger de la Universidad de California del Sur y sus colegas usaron electrodos ya implantados en los cerebros de las personas como parte del tratamiento para la epilepsia para registrar la actividad eléctrica asociada con la memoria. El equipo después desarrolló un algoritmo que podría predecir la actividad neuronal que se piensa que ocurre cuando una memoria a corto plazo se convierte en una memoria a largo plazo, ya que pasa a través del hipocampo. El equipo de Berger usará este algoritmo para instruir a los electrodos a predecir y luego imitar la actividad que debe ocurrir cuando se forman memorias a largo plazo. «Con suerte, reparará su memoria a largo plazo», dice Berger. Estudios previos con animales sugieren que la prótesis podría incluso dar a las personas una mejor memoria de lo que podrían esperar naturalmente. Un enfoque similar podría ser utilizado para implantar nuevos recuerdos en el cerebro. El equipo de Berger registró la actividad cerebral en una rata que había sido entrenada para realizar una tarea específica. La prótesis de memoria replicó entonces esa actividad en una rata que no había sido entrenada. La segunda rata fue capaz de aprender la tarea mucho más rápido que la primera rata – como si ya tuviera algún recuerdo de la tarea. «Hay buenas razones para creer que el intercambio de memoria puede ocurrir«, dice Berger.
Estamos siendo vigilados hasta nuestros genes, gracias a una potente combinación de hardware, software y recolección de datos que escanea nuestra biometría, nuestros rostros, iris, voces, genética, incluso nuestro andar- los procesa a través de programas de computadora que pueden romper los datos en «identificadores» únicos, y luego los ofrece al gobierno y a sus aliados corporativos para sus respectivos usos. Ahora con las tecnologías emergentes, nuestros pensamientos ya no están exentos.
George Orwell escribióen su libro 1984: «Nada era tuyo excepto los pocos centímetros cúbicos dentro de tu cráneo«. Un detalle que al parecer no paso por alto a los tecnocratas de la actualidad en Silicon Valley.
La tecnología está a punto de traer abiertamente una era en la que las autoridades gubernamentales pueden leer la mente de las personas sin su permiso y usarla contra ellos, incluso en los tribunales, antes de cometer un crímen, con una policía del pensamiento, por crímenes de pensamiento y etiquetando a las personas incluyendo a los niños como criminales potenciales basados en sus ondas cerebrales. Además, implementar una tecnología como esta hará que los hackers traten de explotarla creando una situación peligrosa para los usuarios que saben de lo que es capaz.
No es una cuestión de si esta tecnología será utilizada con abuso, es una cuestión de cuándo sucederá.
«Mis tres objetivos principales serían reducir la humanidad a 100 millones en todo el mundo, destruir la infraestructura industrial y hacer resurgir las zonas silvestres, para que sus especies al completo tomen el mundo»
Dave Foreman, ecologista estadounidense, miembro destacado del ambientalismo radical
He aquí unos ejemplos de los sucesivos apocalipsis, que debieran habernos eliminado, varias veces, de la faz de la Tierra (algunas incitan a la hilaridad):
Año 1967, Diario The Salt Lake Tribune: Hambruna terrible en 1975.
Año 1969, The New Times: Todos desaparecerán en una nube de vapor azul en 1989.
Año 1970, The Boston Globe: Edad de hielo para 2020.
Año 1970, Redlans Facts: América estará sujeta a racionamiento de agua para 1974 y de alimentos para 1980.
Año 1970, Revista Life: Los ciudadanos de las grandes urbes requerirán máscaras de gas para 1985, año en el cual la contaminación del aire habrá reducido a la mitad la cantidad de luz solar que llega a la Tierra.
Año 1971, The Washington Post: Nueva edad de hielo para 2020-2030.
Año 1972, Maurice Strong., director del programa de la ONU para el medio ambiente: El hombre también puede ser responsable de la tendencia al enfriamiento. Científicos sugieren que las emisiones de polvo y otras partículas liberadas a la atmósfera por la agricultura y la quema de combustible puedenbloquear la luz solar para que no llegue y caliente la superficie de la Tierra.
Año 1974, Revista Time: 1974, The Guardian: Los satélites espaciales muestran que una nueva era de hielo se acerca rápidamente.
Año 1976, The New Times: El enfriamiento del planeta traerá hambruna inminente.
1978, The New Times: Según los expertos: sin fin a la vista para la tendencia de enfriamiento.
Año 1983, EPA de Estados Unidos: Un calentamiento global catastrófico podría comenzar en 1990.
Año 1988, El País: Las Maldivas se hunden en el Índico.
Año 1988, Revista Salon: El principal experto en clima del mundo predice que el Bajo Manhatan se encontrará bajo el agua en 2018.
Año 1989, The Oshkosh Northuvetern: Un estudio realizado por expertos concluye que el aumento del nivel del mar arrasará las naciones en el año 2000 si no se hace nada.
Año 2000, The Independent: Los niños no sabrán lo que es la nieve.
Año 2002, The Guardian: Hambruna en diez años si no dejamos de comer pescado, carne y productos lácteos. Gran Bretaña será como Siberia en 2024.
Año 2008, el científico de la Nasa Jim Hasen: El Ártico se quedará sin hielo en 2018.
Año 2008, Al Gore: El Ártico no tendrá hielo en 2013/14.
Fuente: citado por J. García, El rebaño, pp. 215-221. Contiene las referencias de las fuentes.
La meteorología ha deparado un tórrido y prolongado verano, cuyos precedentes había alejado del recuerdo el transcurso de décadas. Como sucede cada vez que la meteorología aprieta, en uno u otro sentido, el cambio climático, convertido, por la hipérbole en catástrofe climática, es causa recurrente de todos nuestros males, que justifica el castigomerecido, que los políticos nos aplican bajo onerosas disposiciones, dada nuestra culpabilidad por los malos hábitos y costumbres con que gobernamos nuestras vidas.
Empecemos por constatar que, desde el origen del planeta Tierra, los ciclos climáticos se alternan de manera natural. Tomemos el ejemplo de la Edad de Piedra, durante el periodo Paleolítico (desde hace 1.500.000 hasta hace unos 10.000 años), cuando la población mundial era tan reducida que su capacidad de contaminación era inexistente. Durante esa extensa cronología tuvieron lugar cuatro glaciaciones –con anterioridad había habido otras-: Mindel, Gunz, Ris, Würm con sus correspondientes periodos interglaciares, en los que el frío era sustituido por las condiciones propias de un clima templado, dando lugar a un cambio climático.
Los efectos de los cambios climáticos repercutieron en la erosión, la modificación de la red fluvial, las inundaciones, el nivel del mar, la sequía, los incendios forestales. También modificaron la fauna, la vegetación y las formas de vida humana. La temperatura global y el nivel del mar han estado fluctuando desde siempre.
Cuando finalizó la cuarta y última glaciación, el Paleolítico cedió el paso al Mesolítico. Las temperaturas alcanzaron los niveles del clima templado y, como consecuencia del cambio climático, las especies animales resistentes al frío desaparecieron de las latitudes medias. El reno que había llegado a habitar en el sur de Europa, se desplazó hacia las proximidades del Ártico, mientras que el mamut y el rinoceronte se extinguieron y apareció una nueva fauna, propia del clima templado como el ciervo, el corzo o el jabalí. Los bosques de coníferas y abetos se desplazaron hacia el Norte de Europa y Canadá, siendo sustituidos por especies como el roble, avellano, olmo. El hábitat humano se fue haciendo sedentario y surgieron incipientes poblados. La incipiente agricultura y ganadería fueron sustituyendo a la economía depredadora. Los utensilios se adaptaron y perfeccionaron para atender a las nuevas necesidades agrícolas y domésticas.
Desde entonces hasta hoy los ciclos climáticos se han sucedido, provocando tanto altas como bajas temperaturas o han oscilado entre periodos de sequía y lluviosos.
Los anuncios sobre el final de los tiempos han estado presentes a lo largo de la Historia. Antaño, eran los dioses quienes enviaban catástrofes a la humanidad como castigo por su mal comportamiento. Hoy, es el planeta, elevado a la condición de divinidad, que enfurecido por las agresiones que cada uno de nosotros le causamos, nos castiga y castigará con las catástrofes merecidas, acordes con nuestra culpabilidad.
Si nos atenemos a la realidad, actualmente, existe un consenso acerca del aumento de temperatura en la Tierra.Resulta más complicado averiguar en qué medida influye en ello el ser humano. Los científicos invierten su tiempo y esfuerzo en investigar, formular hipótesis, que hasta que no están verificadas no elevan a la condición de ciencia. Por otro lado, un grupo organizado, con cuantiosos incentivos y numerosos altavoces mediáticos, se presentan como la voz universal y única con pretensiones de ciencia.
No existe mejor recurso para dominar a la sociedad que el miedo –como se ha comprobado durante la pandemia-. La naturaleza, ese dios vengativo, debe ser apaciguado con ofrendas y sacrificios, de los que los sumos sacerdotes climáticos resultarán beneficiados con la parte alícuota de las ofrendas.
La inminencia del apocalipsis climático como hecho irrefutable, ha derivado en un sucedáneo de religión. «Una religión obligatoria como palanca para imponer un nuevo orden, cuya esencia es sospechosamente vieja» (J. Benegas). Entre sus preceptos a observar se encuentran el dejar de comer carne, el vivir en una casa más reducida, el renunciar al coche privado, el dejar de viajar en avión, el renunciar a tener hijos, que contribuirían a la contaminación humana.
En los años 70 el apocalipsis climático se anunciaba producido por el frío; el petróleo se acabaría en 10 años, siendo optimistas en 20. En la década de los 80, las ciudades no quedaron, como se había anunciado, sepultadas bajo el agua y arrasadas por huracanes violentísimos. En el siglo XX, debiéramos haber muerto de frío. En el XXI, aseguran, algunos “expertos”, que pereceremos abrasados. ¡Qué cosas! Propias de la profesión de activista mediático.
¿A qué intereses benefician las consecuencias de la miseria energética autoimpuesta en Occidente? China emite el 30% de emisiones de carbono en el mundo; Estados Unidos el 13,4 %; la Unión Europea el 9%; España el 0,9 %. Curiosamente la carga onerosa medioambiental recae sobre los que menos contaminan. Occidente está siendo arruinado por unos gobiernos de cursis, cuando no de políticos espurios, obsesionados con las emisiones cero, que ponen el porvenir de sus ciudadanos –imaginen cómo y por qué- en manos de un puñado de autócratas corruptos y tiránicos, cuyos países contaminan sin rubor, mientras se frotan las manos ante tan estúpida entrega incondicional a sus intereses.¿Será por qué quien que paga, manda? Ni que decir tiene, que el gran beneficio, producido por el timo climático, que obtienen las grandes corporaciones empresariales, oligopolios del capitalismo globalista, está aliado con la propaganda «ecolojeta», realimentada y legitimada por el activismo climático «progre», el cual no se entera o se entera demasiado bien.
«En Occidente ha proliferado una nueva profesión que consiste en ser activista, es decir, jugar a ser revolucionario amparado por el sistema que dice querer derrocar y financiado por multinacionales, grandes empresas y el poder político»
J. García, el Rebaño, p. 173.
«…los situados más a la izquierda. De hecho, estos son los únicos que, desde entonces, han sabido promover entre los electores grandes causas, mientras que los conservadores se han limitado a argumentar que son buenos gestores.…
En la búsqueda de una hegemonía permanente, se ha eliminado la dependencia de la realidad y, en consecuencia, su exposición a la crítica y el disenso. Así hemos llegado hasta el presente, donde, mediante la agitación del pánico moral, las grandes causas, como elEcologismo, el Feminismo, el Igualitarismo o el Identitarismo, han alcanzado la categoría de santas cruzadas inasequibles a la crítica. En su defensa, la masa, enardecida y convertida por los políticos y los medios de información en creyentes, no se anda con reparos».3.
Pedro Sánchezse ha convertido en el prototipo moderno de los políticos charlatanes, de los que hablan durante horas sin decir nada sustancioso, de los que cultivan la forma más que el fondo, de los que creen que gobernar consiste en engañar y dominar a los pueblos con la palabra.
En la reciente Moción de Censura del profesor Tamames, Sánchez habló durante una hora y cuarenta minutos sin responder a una sola de las cuestiones planteadas por el candidato de la moción, todo un record de charlatanería barata al servicio del poder.
Los charlatanes son una plaga y constituyen el mayor vicio de la política del presente.
Para que los charlatanes triunfen en política se necesita un pueblo previamente degradado y aborregado con mentiras, miedo, desinformación y falsas promesas. Con un pueblo capaz de pensar y discernir, los charlatanes no tendrían cabida en la política y tendrían que dedicarse a lo que hacían antes de la degeneración de la política: entretener a la gente en los mercados y plazas con sus cuentos, fábulas y monólogos.
Pero la política ha caído tan bajo y se ha degenerado tanto que los charlatanes se han convertido en líderes, infectando la sociedad con sus mentiras, estafas y frivolidades.
La charlatanería ha progresado tanto en España, manejada por políticos corruptos, tanto de izquierdas como de derechas, que tiene ya sus reglas y recetas:
El catedrático sevillano y profesor Francisco Garrudo, experto en filología y semántica, describe así la receta española para ser charlatán de éxito: «Mézclese cuarto y mitad de «me voy a dejar la piel» con unas cucharaditas de «como no puede ser de otra manera», añádase una pizca de «de aquellos lodos estos barros» y sazónese a placer con «progresismo» y con un poquito de tonterías de «todos y todas, andaluces y andaluzas, ciudadanos y ciudadanas, etcétera y etcétero», y ya tiene usted una sosa berza del 90% del discurserío político de este país…».
El discurso de nuestros políticos en campaña o en sede parlamentaria carece de calidad y cada día es mal frívolo, vacío y previsible. Ellos saben donde meter la consigna del día, la píldora informativa o el ataque al adversario para los titulares de los medios de comunicación.
El libro ‘Posverdad’ (Alianza), del periodista británico Matthew D’Ancona, muy bueno y muy breve, explica con precisión de cirujano “cómo ha ido decayendo el valor de la verdad como moneda de reserva de la sociedad, y el contagio epidémico de un pernicioso relativismo disfrazado de legítimo escepticismo”. Es una descripción precisa de lo que nos está pasando.
El contenido de «Posverdad» ayuda a navegar por una época de escaso liderazgo real, políticos estafadores y de engaños masivos, en la que el valor de la verdad como divisa de la sociedad ha ido decayendo y cuyas consecuencias más visibles hasta ahora son, entre otras, el Brexit, la victoria presidencial de Donald Trump, la negación del cambio climático, la demonización de los inmigrantes y, sobre todo, la perversión del liderazgo político y el asesinato de la democracia.
Pedro Sánchez, cuentista de frivolidad y temeraria corrupción antidemocrática, podría escribir un segundo volumen sobre la Posverdad como biblia de la política moderna.
La víctima de toda esta basura de la posverdad y la manipulación mafiosa y corrupta del discurso político es, una vez más, el pueblo, maltratado y vapuleado por la que probablemente es la peor casta de políticos de la Historia.
Los políticos españoles que han gobernado en las últimas décadas deberían dimitir en masa porque el tamaño de su fracaso es inmenso. Ningún otro país de Europa rechaza con tanta intensidad a sus políticos.
El balance que han acumulado es aterrador: decadencia, pérdida de prestigio, democracia degenerada, desigualdad, violaciones de la Constitución, avance de la pobreza, politización de la Justicia, desmoralización, desilusión colectiva y un largo etcétera de errores y suciedades, además de una corrupción de amplio espectro que convierte la política en estercolero.
No hay datos fiables del rechazo en la totalidad del mundo, pero España debe encontrarse entre los cinco primeros en fracaso de la política y a los políticos.
Miles de imágenes como la publicada inundan las redes sociales, todas denunciando el fracaso de la política y el sucio comportamiento de los políticos españoles que gobiernan
¿Qué más necesitan los políticos españoles para reconocer que han fracasado y dimitir en masa? ¿Están esperando a que la gente tome las calles y los eche a patadas? ¿Por qué ni siquiera se plantean cambiar el sistema y regenerarlo? ¿Buscan una confrontación con el pueblo al que dicen servir?
España es el país de la Unión Europea en el que hay más desconfianza hacia los partidos políticos. En concreto, un 90% de los españoles desconfía de ellos, frente a apenas un 7% que confía y un 3% que no sabe o no contesta, según el reciente Eurobarómetro que elabora la Comisión Europea, publicado esta semana.
La desconfianza se ha elevado respecto al año pasado en cuatro puntos y, como ya ocurría entonces, está muy por encima de la media de la UE (75%).
Asimismo, también ha crecido en dos puntos el porcentaje de españoles que desconfía del Gobierno, un 73% de la población, situándose sólo por debajo de las tasas de Eslovaquia (82%), Croacia (75%), Rumanía (74%) y Grecia (74%), según se desprende de las entrevistas realizadas por la Comisión Europea entre enero y febrero a casi 38.000 personas de los 27 Estados Miembros.
Lo que no detecta el barómetro es otra realidad medida y comprobada por otras investigaciones sociológicas: el rechazo a los políticos en España se transforma con rapidez en odio, hasta el punto de que las elecciones próximas van a quedar marcada por el rechazo a los partidos, más que por la adhesión o rechazo a sus programas.