Mes: junio 2023

Los impuestos son robo y no pueden justificarse ni siquiera por causas caritativas

Por Dumo Denga. ORIGINAL IN ENGLISH

En su artículo «Las multinacionales obtienen beneficios obscenos de las crisis mundiales —pónganles impuestos para defender los derechos humanos», Magdalena Sepúlveda pedía más impuestos a las multinacionales y a los ricos como medio para financiar políticas destinadas a proteger a los más vulnerables de lo que ella llama «la crisis del coste de la vida». En este artículo, me gustaría responder a Sepúlveda diciendo que la fiscalidad es un robo y que cualquier intento de justificar los impuestos, especialmente por caridad, llevará a conclusiones irracionales.

A mi entender, Sepúlveda adopta la filosofía de la socialdemocracia. Dicha filosofía es una subcategoría del socialismo y se distingue por abogar por derechos de propiedad privada relativamente más fuertes en comparación con el marxismo y el leninismo, los cuales rechazan por completo los derechos de propiedad privada.

Además, los defensores de la socialdemocracia (SDA) creen que parte de los ingresos obtenidos por los propietarios pertenecen a la sociedad, de ahí sus continuos llamamientos a favor de más impuestos, un nuevo impuesto sobre la riqueza o cualquier otro impuesto destinado a lograr fines igualitarios (que incluyen, entre otros,«reducir la desigualdad» o «una distribución más equitativa de la riqueza»). Los interesados en saber más sobre los orígenes de la socialdemocracia pueden leer el libro de Hans-Hermann Hoppe titulado Social DemocracyEn el artículo de Sepúlveda, hay un momento en el que, en mi opinión, muestra sus afiliaciones con la socialdemocracia. Afirma: «Las pandemias, las guerras y las recesiones no eximen a los Estados de cumplir sus compromisos en materia de derechos humanos. Deben gravar más a las multinacionales y a los más ricos para financiar políticas específicas que protejan a los más vulnerables contra la crisis del coste de la vida».

Los impuestos son un robo y los ASD como Sepúlveda se enfrentan a un problema moral cuando abogan por los impuestos, independientemente de los fines de los impuestos propuestos. La razón se deriva de la teoría de la ley natural de la propiedad, popularizada por Murray Rothbard, Walter Block y Hoppe. La ley natural proporciona cuatro reglas simples y lógicamente conectadas para la propiedad privada:

  1. Una persona es dueña de su propio cuerpo.
  2. Una persona es propietaria de todo bien escaso otorgado por la naturaleza que haya puesto en uso mediante su propio cuerpo antes que nadie. Es el concepto de apropiación originaria.
  3. Una persona es propietaria de todos los productos nuevos que ha creado mediante sus propios bienes originalmente apropiados y su propio cuerpo, siempre que no se haya dañado la propiedad de otros durante el proceso de producción.
  4. La propiedad de los bienes que se han apropiado o producido originalmente sólo puede transferirse del propietario anterior al posterior mediante un acuerdo contractual voluntario.

Los impuestos son un robo porque violan la cuarta regla, que exige que la propiedad se transfiera mediante un acuerdo contractual voluntario. Los impuestos no requieren ningún acuerdo contractual para la transferencia de la propiedad del contribuyente al Estado. Efectivamente, los impuestos son una reclamación sobre la parte de la propiedad de los ciudadanos por parte del Estado, y el hecho de que los ciudadanos no se adhieran a dicha reclamación puede tener como resultado el encarcelamiento, que es una amenaza de violencia. Esto no es diferente de ser asaltado por un ladrón que utiliza una pistola para obtener cooperación.

Los ASD podrían refutar afirmando que los ingresos obtenidos mediante los impuestos se utilizan para financiar el sistema judicial y otras funciones estatales que tienen por objeto ayudar al orden social y la caridad, que a partir de aquí se denominan «causas sociales». Sin embargo, tal refutación no aborda la violación de los derechos naturales que conlleva la tributación. Si se aceptara tal refutación, entonces se deduce que los ladrones comunes, incluidos los que utilizan la amenaza de la violencia para coaccionar la cooperación, están justificados para tomar por la fuerza la propiedad de sus víctimas siempre que el producto de tal delito se utilice para causas sociales.

Dado el problema de la refutación de las «causas sociales», los ASD tendrán que usar otro argumento que es que la tributación no viola la ley natural porque existen contratos «implícitos» o «conceptuales» entre los propietarios y el Estado que dan cuenta de la tributación. Tal refutación fracasa a la hora de justificar los impuestos porque estos contratos «implícitos» o «conceptuales» no existen. Para que exista un contrato, debe haber al menos dos partes que se pongan de acuerdo y, lo que es más importante, las partes deben ser conscientes del contrato que se está acordando.

Sin embargo, si tales contratos existen, entonces los APS tendrán que demostrar también cómo los ciudadanos aceptan tales contratos. En otras palabras, los ASD tendrán que demostrar cómo un ciudadano acepta un acuerdo no terminable con el Estado en el que se conceden al Estado amplios poderes sobre la propiedad privada de un ciudadano. En mi opinión, demostrar que existen acuerdos «conceptuales» o «implícitos» entre el ciudadano y el Estado y que los ciudadanos celebran dichos acuerdos mediante consentimiento expreso o tácito es una tarea casi imposible.

Hoppe, en el capítulo quince de su libro titulado La economía y la ética de la propiedad privada), justifica aún más mi punto de vista sobre la celebración de un acuerdo de este tipo.

Es inconcebible que alguien pueda aceptar un contrato que permita a otra persona determinar permanentemente lo que puede o no puede hacer con su propiedad, ya que al hacerlo esa persona se habría quedado indefensa ante ese decisor último. Del mismo modo, es inconcebible que alguien acepte un contrato que permita a su protector determinar unilateralmente, sin el consentimiento del protegido, la suma que éste debe pagar por su protección.

Teniendo en cuenta la cita anterior y mis objeciones anteriores, argumentar que los impuestos no violan la ley natural debido a acuerdos «implícitos» o «conceptuales» entre el Estado y los propietarios debe abandonarse porque es inconcebible que los propietarios acepten tales contratos.

Con respecto al artículo de Sepúlveda y su llamamiento a aumentar los impuestos a las empresas multinacionales y a los ricos, hay que señalar que los impuestos violan los derechos naturales a pesar de las intenciones de la fiscalidad, ya que en la práctica permiten que el Estado tome por la fuerza una parte de la propiedad de uno sin su consentimiento. El derecho natural exige que la propiedad se transfiera mediante acuerdos contractuales voluntarios.

Además, las razones esgrimidas en un intento de justificar la tributación —ya sea por causas sociales o que la tributación responde a acuerdos «implícitos» o «conceptuales» entre el Estado y los propietarios— deben rechazarse porque la primera justifica efectivamente el robo en general, mientras que la segunda es inconcebible.

[Una versión de este artículo se publicó originalmente en ManPatria.]

Author:

Dumo Denga (@dumodenga) is an Austro-Libertarian and co-hosts the ManPatria Podcast

The real labor exploitation is that the State steals half of your salary through taxes.
«- You’re paying too little tax.»

Adiós a una delictuosa forma de hacer política

#PodemosBasura #PodemosChusma #PodemosMugre

Por EDUARDO INDA

Un importantísimo empresario español me apuntó allá por 2015 a propósito de la irrupción de Podemos en la escena política:

—La verdad es que estos tíos son unos perroflautas pero vienen muy bien para espolear a una clase política corrupta, adocenada y acomodada, de hecho, mis hijos les votan—.

Me tocó los pelendengues que un pijo como mi interlocutor, con hijos pijos a los que les ha venido poco menos que todo dado, se erigiera en entusiasta de una formación a la que le pone destrozar la economía de libre mercado, que enviaría okupas a invadir su casaza y que si pudiera lo metería directamente en la cárcel:

—Pues si tú opinas eso y tus hijos les votan, tienes un problema y gordo—.

Uno de los gerifaltes mediáticos culpables de haber convertido en Gulliver a esta banda de liliputienses, regalándoles un protagonismo que no se merecían ni por representatividad ni por legitimidad moral, me espetó la misma chorrada, palabra arriba, palabra abajo:

—Estos tíos han venido muy bien para sacudir un sistema anquilosado por culpa de tantos años de bipartidismo y para limpiar de golfos este país—, sentenció este irresponsable de tomo y lomo.

—Por muy mala que sea la España constitucional, siempre será mejor que la que quiere implantar esta chusma, que no son ni más ni menos que machacas de Nicolás Maduro, y para corruptos, ellos, que se han financiado con dinero manchado de la sangre de los demócratas venezolanos e iraníes—, respondió un servidor, harto de tanta tontería y falsedad.

No me hicieron falta semanas, ni días, ni tampoco horas para certificar que Pablo Iglesias es un tipejo. En el primer programa en el que coincidí con él se permitió el lujo de llamarme «sinvergüenza», «tonto» e «impresentable». Yo, obviamente, no repliqué a aquel sujeto malencarado, sucio, con pinta de no haberse lavado en tres o cuatro días. «No es cuestión de hacer de un ciudadano lumpen una estrella televisiva», cavilé. Nadie le dijo nada, el conductor del programa se hizo el sueco, ni lo calló ni lo largó y pensé dónde hubiera acabado yo de emplear esos mismos términos con otro contertulio: «En la puñetera calle».

Tengo muy claro que por muy mala que sea la España constitucional, siempre será mejor que la que quiere implantar la chusma podemita

Aquella jornada empezó la cacería contra mi persona. Entre tanto, comprobé, tan estupefacto como indignado, cómo cada vez se les otorgaba más protagonismo en los medios. No podía entender cómo se daba cancha a un individuo como Iglesias que había montado el 15-M, que salía en vídeos cuasiorgasmeándose por el apaleamiento de un antidisturbios que protegía el Congreso, que había sido financiado por la narcodictadura venezolana y por esa autocracia iraní que cuelga homosexuales y lapida mujeres y que era el quintacolumnista de la asociación de presos etarras, Herrira, en Madrid.

Años después, no muchos, un par tal vez, tres ministros de Mariano Rajoy coincidieron en su versión de los hechos en otras tantas conversaciones diferentes: «Alzaprimar a estos indeseables fue idea de Soraya Sáenz de Santamaría, que la puso en marcha con sus medios amigos y con la ayuda de Félix Sanz Roldán para frenar la vuelta del PSOE al poder en un momento en el que estábamos en caída libre por los interminables casos de corrupción, la mayoría, por cierto, anteriores a nosotros».

A ningún país europeo en particular y a ninguno occidental en general se le habría ocurrido jamás proteger y dopar mediática, judicial y económicamente una formación de extremísima izquierda que quiere implantar por estos pagos una tiranía similar a la que ha matado de hambre a unos venezolanos que contemplan impotentes cómo los precios han llegado a crecer un 65.000% anual. Cuando me mentaban «lo listo» que era Pablo Iglesias, yo siempre contraargumentaba en idénticos términos:

—Con buena picha, bien se folla. Si te ponen todas las teles a tu disposición, tienes dinero a mansalva, los jueces te perdonan la vida y los periodistas te ríen las gracias, cualquiera puede parecer Einstein o Demóstenes—.

Enfrentarme en La Sexta Noche al delincuente de Pablo Iglesias y ser durante años prácticamente su única némesis, excepción hecha de un Federico Jiménez Losantos que le cantó las cuarenta desde el minuto uno, de Vicente Vallés y de Ana Rosa , no me salió gratis. Hube de soportar la mayor campaña de linchamiento a un periodista en democracia. Lo más suave que me llamaban era «hijo de puta» y lo habitual era el manido «fascista», «cocainómano», cuando no me he metido una raya en mi vida, e incluso «maltratador», cuando jamás he puesto una mano encima a una mujer . Calumnias que no quedaron impunes: presenté una ristra de querellas y las gané todas. Que son unos quinquis quedó tanto más claro el día que publicaron en redes sociales la dirección de mi casa y el modelo de vehículo que conduzco. El objetivo de esta despiadada campaña de coacciones y acoso no era otro que meterme el miedo en el cuerpo y, de paso, ver si sonaba la flauta y algún desalmado me rompía la crisma por la calle.

Enfrentarme al delincuente de Iglesias y ser durante años prácticamente su única némesis, salvo algunas honrosas excepciones, no me salió gratis

Proseguí mi batalla contra esta banda en la más absoluta de las soledades, salvando las honrosas excepciones antedichas. Lo consideraba y lo considero una obligación moral. Me niego a que estalinistas impongan su verdad en el imaginario colectivo, menos aún a que gobiernen mi país. No me rendí. No había otra. No quería dejar a mis hijos un país peor que el que hemos heredado nosotros con democracia total, plena separación de poderes, integración en la Unión Europea y homologación absoluta con cualquiera de los grandes del mundo libre.

Otros de los responsables del auge podemita, involuntarios en este caso, fueron Juan Carlos I y Alfredo Pérez Rubalcaba, que abdicaron y renunciaron a la Secretaría General del PSOE, respectivamente, apenas una semana después de que estos facinerosos irrumpieran en las instituciones por primera vez. Los cinco escaños que obtuvieron en las elecciones europeas de 2014 tuvieron para ellos sensación a victoria pese a que habían quedado en cuarta posición. Ellos irrumpían y se las piraban el hombre que había pilotado la Transición de la dictadura a la democracia, que llevaba la friolera de 39 años en el trono, y el presidente que no lo fue pero que atesoró más poder que ningún otro ministro en democracia. Un error de manual que disparó el poder y las expectativas de una formación que poco tiempo más tarde, en enero de 2015, lideraba las encuestas en intención de voto.

Provoca vergüenza ajena recordar que se presentaba a unos corruptos como los posmodernos Robin Hood que nos iban a liberar de la mangancia. Como gente austera a un individuo que prometió no abandonar jamás Vallecas pero que a las primeras de cambio se pilló un casoplón de 1,2 millones por 720.000 euros en una suerte de milagro de los panes y los peces que convendría aclarar, exclusiva de OKDIARIO que marcó un antes y un después. Como políticos diferentes a mentirosos compulsivos que jamás cumplieron la palabra dada de no cobrar nunca más de tres salarios mínimos y donar el resto a ONGs. O como inmaculados demócratas a chusmita a la que se les llenaba la boca de la palabra «libertad de expresión» pero que, en cuanto podían, reclamaban la nacionalización de los medios de comunicación privados. Entre tanto, la Justicia hacía la vista gorda con golferías como la financiación iraní del canal de Pablo Iglesias o los pagos venezolanos durante y después de la creación de Podemos.

Lo peor de todo es que, a pesar de las mil y una evidencias, se había establecido cual lugar común la especie de que eran tipos ejemplares, luchadores por la libertad, ciudadanos a los que les importaba un pepino el vil metal. La esquizofrenia había llegado a tales extremos que lo anormal se había convertido en lo normal, lo inmoral en lo moral y lo ilegal en lo legal. Al punto que Pedro Sánchez dio entrada en el Gobierno a estos personajes más sucios por dentro que por fuera, que ya es decir.

Resulta vergonzoso recordar que se presentaba a unos corruptos como los posmodernos Robin Hood que nos iban a liberar de la mangancia

Iglesias y cía, que ya en el Ayuntamiento de Madrid habían exigido puestos de «máxima visibilidad y mínima responsabilidad», hicieron lo propio al entrar en el Gobierno de un Pedro Sánchez que había prometido hasta la saciedad que jamás los metería en el Consejo de Ministros por aquello de no padecer pesadillas. Un embuste presidencial más. Lo bueno es que pronto quisieron más balón y se les dio dinero y competencias. Una barbaridad toda vez que ninguno de ellos había hecho nada de provecho en su vida: Irene Montero no había pasado de cajera novata en Saturn, Iglesias era un profesor que se dedicaba a invitar a las alumnas de Políticas a acompañarle al baño remedando a un conocido futbolista y Echenique es verdad que se había licenciado en Físicas pero tampoco aportaba lo que se dice un currículum de relumbrón. Era uno más en el CSIC y había militado en ¡¡¡Ciudadanos!!! Lo propio de un pedazo de burgués como él. Monedero fue más listo: jamás se metió en la vida institucional. Hacía el mal y se forraba pero siempre extramuros.

Abjurar de su mandamiento «máxima visibilidad y mínima responsabilidad» los hundió para siempre. No sólo no eran ni la décima parte lo listos que se creían sino que, además, mezclaron su chulesca prepotencia con la ignorancia y la ideología más extrema. Como no podía ser de otra manera, se les vieron las costuras y acabaron como el rosario de la aurora. Pacto con ETA aparte, las meteduras de pata cósmicas de Irene Montero han terminado por llevarse por delante no sólo a Podemos sino también al Partido Socialista. La rebaja de penas a 1.127 violadores, pederastas y abusadores, y la puesta en libertad anticipada de un centenar de ellos, y esa demencia que es esa Ley Trans que permite cambiarte de sexo siendo un niño han sepultado a estos seres diabólicos. El karma, que nunca falla.

Las autonómicas madrileñas fueron el primer varapalo a Pablo Iglesias. Se presentó pensando que se iba a comer a Isabel Díaz Ayuso, a la que trataba con su habitual machismo cavernícola, y acabó devorado por el mayor fenómeno político de nuestra historia reciente. Desde entonces no han dado pie con bola. Eso sí: han forrado el lomo a miles de amiguetes con surrealistas contratos otorgados desde el Ministerio de Igualdad: desde uno para medir el machismo en los algoritmos, hasta otro para combatir el uso del rosa en la vestimenta en las niñas, pasando por algunos tan surrealistas dedicados a «estudiar las diferencias entre hombres y mujeres ante los huracanes» o para analizar «la cosificación de las mujeres en las series españolas».

Pacto con ETA aparte, las meteduras de pata cósmicas de Irene Montero se han llevado por delante no sólo a Podemos sino también al PSOE

Las desgracias no vienen solas. Que se lo digan o se lo cuenten a Irene Montero, que esta semana ha sido condenada por el Supremo a pagar 18.000 euros al ex marido de la secuestradora líder de Infancia Libre, al que tildó públicamente de «maltratador», a sabiendas de que era falso. Lo mismo que le ocurrió al golfo de Juanma del Olmo, su sicario en las redes, que hizo lo propio con la memoria de un chico asesinado en los 80 por la candidata morada a alcaldesa de Ávila en 2019. Fue sancionado penalmente y obligado a abonar 10.000 euros a sus familiares por calificarle falsamente de «violador».

Se la pegaron en las elecciones municipales y autonómicas de hace 14 días y ahora han tenido que pasar por el trágala de ir dentro de Sumar y calladitos. La liberavioladores y sueltapederastas Irene Montero no irá en puestos de salida con lo cual el chollo del carguito, los asesores, el coche oficial, los viajes en Falcon a Nueva York y la piñata con dinero público se le ha acabado. Iglesias es ya un juguete roto que recuerda al Poli Díaz de sus peores días. Y Echenique carecerá de los potentes altavoces que tenía a su disposición para esparcer su fascistoide bilis.

Ramón Espinar al menos ha tenido la decencia de pedir «perdón» por haber pertenecido a «la secta de Podemos», afirmación que conlleva también la condición de organización criminal. Todas las sectas son organizaciones criminales. Qué lejos quedan los tiempos en los que el hijísimo del ex consejero de Cultura y Hacienda de Joaquín Leguina me interpelaba a la salida de La Sexta Noche con una amabilidad no exenta de puerilidad:

—Oye, Inda, ¿tú eres tan malo en tu vida privada como aparentas en los programas de televisión?—.

Yolanda Díaz está en las antípodas ideológicas de un liberal como yo. A mí jamás se me ocurriría ensalzar a dos asesinos en serie como Fidel Castro y Hugo Chávez. Pero hay que reconocer que cada vez está más cerca de la socialdemocracia que del comunismo y que sus formas, exquisitas, nada tienen que ver con el matonismo de Iglesias, del ex jefe de ETA Otegi o de los golpistas catalanes. La caza y captura de periodistas que practicaba Pablo Iglesias no va con ella, es más, fue uno de los grandes motivos de discrepancia con él.

España es un país mejor con la desaparición de la primera línea política de delincuentes como Pablo Iglesias, Irene Montero, Pablo Echenique o Juan Carlos Monedero. De la batasunoide Ione Belarra o de la zumbada de Ángela Rodríguez Pam no hablaré más de la cuenta porque no han pasado de ser meras comparsas. El cuento ha terminado bien pero pudo haber acabado como el rosario de la aurora. Algunos dimos la cara y nos costó muy caro en términos de linchamiento público. Lo volvería a hacer setenta veces siete. Era y es una obligación moral y un acto de patriotismo.

Que os pudráis en el infierno y que llevéis tanta paz como descanso dejáis.

Parábolas y Metáforas Cuasi Evangélicas en torno a la Mar Salá

Avatar de Felix Fernandez de Castro,bucker125

AVISO: El estilo pseudo bíblico de este Post NO tiene intenciones irreverentes, ni mucho menos herejes, El Periódico de México | Versión para imprimir | Columnas-VoxDei | �¡Ay de  vosotros, escribas y fariseos hipócritas!�ya que no ataca ni Dogma ni Buenas Costumbres; la intención es sólo la de darle un toque de Realismo y Melodrama a la época que pretende evocar, con propósitos meramente estéticos, en un inocente ambiente estival y nautico; por lo demás, el Post está muy en sintonía con la convocatoria del Sanchez de Erecciones Generales Anticipadas para el 23 de Julio, pero SIN JODER tanto al Personal. 

El texto bíblico más caro del mundo: llegó a ser vendido por US$ 38  millones | Londres | Nueva York | Hebreo | Cristianismo | MIX | GESTIÓN

Metáfora y Parábolas, en cuanto a Estilo, y Nautico o Naval en cuanto al Tema del Símil en si mismo, ya Ecuación general y canónica de la parábola - YouTubeque es Domingo, y parece que por fin empieza el Verano, con esos Calenturientos Calentones Globales de los que nos advierte la Genocida Agenda 2030, que aprovecha para atribuirlos a nuestros Malos Hábitos de Burgueses Explotadores de las Masas Proletarias. Es también intención del Post…

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Podemos lastra Sumar porque resta. Por Jesús Salamanca Alonso

#PodemosBasura #PodemosChusma #PodemosMugre #PodemosParásitos #PodemosDisoluciónYa

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«Para Podemos solo eran importantes los nombres y la necesidad de ocupar escaños; máxime en un momento en que económicamente la formación morada está en ruina técnica y explícita».

LastrePodemosIone Belarra e Irene Montero en la bancada azul de los ministros.

A Belarra se le ha caído el sombrajo. Desde el principio intentó tomar la delantera y poner a Podemos en un orden preferente para las listas, pero no lo ha conseguido. La defunción de Podemos el 28M y los fatales resultados obtenidos han sido la puntilla, por lo que Podemos no se ha librado de las banderillas negras que le ha endilgado la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz; es más, las expectativas de antes de las elecciones municipales y autonómicas han quedado en agua de borrajas. No obstante, a pesar de las dificultades, Sumar y Podemos concurrirán juntos a las elecciones del 23-J tras salvar el obstáculo de Irene Montero…

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Irene Montero, cadáver político. Por Ignacio Fernández Candela

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Irene

Con los últimos escarceos por colocar a la reina del pesebre, Irene Montero, Pablo Iglesias demuestra que se le ha subido a la chepa la tucana del desempleo a la cabeza del artificio SUMAR. El delfín de pico afilado, híbrido de mamífero pensante y pájaro de mal agüero, ha impuesto la doctrina atrabiliaria comunista, beligerante y excluyente, por la consigna bolivariana de aglutinar a la ultraizquierda que tantos favores debe al Delcygate y al chantaje del sátrapa monclovita que ha regalado cuatro años de coche oficial a una manada de ineptos. Se exige una representación somera de lo podemita. Si no estuviéramos en una España pacificada, estos se mataban en pos de los residuos del pastel que han carroñeado a costa de la ruina de España. Yolanda Díaz se frota las patitas a la espera de recoger los frutos de la ineptitud con los que premia la izquierda a sus…

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Fin del camino: ¡el pueblo está harto!

Por GRACIANO PALOMO

Es difícil encontrar un jefe de Gobierno en España que haya tenido más comprensión por parte de los gobernados y que tras un lustro infinito de mentiras, abuso de poder y múltiples viajes a ninguna parte, aparezca hoy ante los ciudadanos contribuyentes como un pollo sin cabeza, un todavía primer ministro enfurecido porque el pueblo no le quiere, en definitiva, un sujeto al que hay que descabalgar democráticamente del poder a la primera oportunidad, es decir, el próximo mes de julio.

¿Por qué hay que echar a Sánchez con la aquiescencia de la mayoría? Por las siguientes razones básicas:

– Desde su llegada al poder mediante una moción de censura fake utilizó los poderes del Estado para colocar bombas nucleares precisamente en el mismo corazón del Estado de Derecho, sin importarle que con esos procederes ponía en almoneda al mismo.

– Porque ha mentido tanto y a tanta gente que resulta imposible a estas alturas creerle ni una sola palabra, aunque la diga con tanto énfasis como ridiculez de su costumbre.

-Porque ha utilizado el dinero de los españoles exclusivamente para sus predios electorales y políticos, olvidando que un jefe de Gobierno está para atender los cantos y susurros de todo el pueblo.

– Porque, uno tras otro, en cinco años ha sido capaz de subir 57 impuestos que han colocado a las clases medias, autónomos y profesionales en situación muy difícil y a miles de ellos al borde de la extinción.

– Porque en lugar de aplicar el sentido común y el interés general en sus decisiones antepone las ganancias a título personal, importándole una higa el resultado final para la permanencia de una gran nación que al día de hoy cuentas los días para desembarazarse de tan tóxico personaje.

– Porque, contrariamente a lo afirmado 20 docenas de veces, pactó con los enemigos de una inmensa mayoría del pueblo español que desea seguir habitando la nación española y denominarla como se la ha conocido durante muchos siglos.

– Porque sus pactos inconfesables con bilduetarras, separatistas golpistas, comunistas melancólicos de Lenin, StalinCastroChávezMaduro y Kirchner, son incompatibles con un presidente del Gobierno de un país miembro de la Unión Europea. Tan incompatibles como los procederes de un Sánchez desaforado y podemizado atacando brutalmente contra todo aquél que no le baila el agua y no le da cobertura en las urnas.

– Porque ha convertido al PSOE que fue pieza clave en la Transición en un guiñapo, poniendo a la histórica formación de rodillas ante un secretario general que actúa como un sátrapa irredento.

– Porque ha elevado los índices de pobreza de los españoles a cotas desconocidas. Mientras él derrocha y se conduce como un Trump cualquiera, miles y miles de ciudadanos empobrecidos hacen cola a las seis de la mañana en los comedores de Cáritas y otras organizaciones de caridad y compasión.

Por todo lo descrito anteriormente con hechos demostrables, ¿cree el lector que Pedro Sánchez se merece continuar durmiendo en su mullido colchón monclovita y seguir abrevando a costa de unos ciudadanos que no pueden más?

Bildu HUNDE la campaña del PSOE e Irene Montero, CONDENADA por el Tribunal Supremo

La soberbia de Sánchez

Ni vagos, ni aprovechados, ni caraduras, ni solos y borrachos, ni terroristas, ni…, ni…

#PodemosBasura #PodemosChusma #PodemosMugre

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Empleo¡Que no vuelvan a la política! Ni vagos, ni aprovechados, ni caraduras, ni solos y borrachos, ni…, ni…

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Si quieres que un ‘perroflauta’ okupe tu casa…