Izquierda e Islam, la extraña pareja

Nada hay más contrario a todo lo que defiende la izquierda que el islam. Porqué son aliados hoy en Occidente es uno de los grandes misterios de nuestro tiempo.

«Hay muchísima gente que aquí, en Occidente, no tiene ninguna salida y yo creo que son elementos estructurales en donde hemos fallado. No sólo en la seguridad, no sólo en las agencias de información».

Son las palabras ya famosas/infames del eurodiputado de Podemos Miguel Urbán explicando la negativa de su partido a sumarse al Pacto Antiyijadista. Olviden por un momento el esperpéntico concepto de «estructurar gente», fruto probable de haber oído campanas sin saber muy bien dónde. Con diferentes grados de confusión o precisión gramatical y semántica, Urbán está lejos de encontrarse solo en su postura más que comprensiva con los radicales islámicos, en España y en el resto de Occidente.

Lejos de ello: desde el propio Pablo Iglesias pidiendo diálogo, a la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena asegurando que «la respuesta a la barbarie no es la venganza, sino hablar» o su homóloga barcelonesa Ada Colau y su concejal Gerardo Pisarello («el Gobierno de Hollande responde a las muestras de solidaridad y de condolencia con más terrorismo desde el aire. Un acto indecente que no resolverá nada»), son otros tantos indicios de uno de los fenómenos más curiosos de la historia ideológica de nuestros tiempos: la alianza antinatural de la izquierda con el islam.

El Islam -más el radical, pero incluso el moderado- representa una visión de la sociedad que está en el extremo opuesto de lo que la izquierda defiende con más énfasis. Todo aquello de lo que los podemitas puedan y suelan acusar a la derecha, el Islam lo cumple elevado a la máxima potencia. ¿Estado secular? Imposible: el islam no diferencia entre ambos, y muchos de sus mandatos exigen una autoridad política que los aplique. ¿Ideología de género? Absolutamente ‘haram’. ¿Feminismo? No me haga reír. Pacifismo, tolerancia, libertad de expresión… Elijan el campo que quieran.

Y, sin embargo, las evidencias de una alianza táctica entre la izquierda, y especialmente la más radical, y el islam, y especialmente el islam más radical, están por todas partes. Ante cualquier comportamiento violento de grupos islamistas, es siempre la izquierda la que muestra la reacción más comprensiva, esforzándose por ‘explicar’, minimizar o incluso justificar el acto.

Vivimos un momento de extraños compañeros de cama, de fractura de las líneas ideológicas de la posguerra y alianzas inesperadas. Ante cada nueva crisis observamos cómo ya no hay una derecha que defienda en bloque una postura, atacada también en bloque por la izquierda. Así, el conflicto de Ucrania o la figura de Putin agrupa a izquierdistas y derecha en un bando y a otra izquierda y otra derecha, en el otro.

Pero ninguna de estas alianzas es, como señalamos, tan violentamente antinatural como la que une al islam con la izquierda. ¿Cómo es posible, de dónde nace este estrambótico ‘pacto de suicidio’?

Lo primero que hay que entender, el sucio secreto de la izquierda occidental, es que a lo largo de la posguerra fue perdiendo su base natural, su ejército proletario, los parias de la tierra de los que canta la Internacional. El obrero fabril, lejos de cumplir las profecías de Marx y depauperarse hasta la absoluta indigencia y multiplicarse en número, mejoró de forma constante sus perspectivas económicas y nivel de vida, pasando a engrosar la creciente clase media. La izquierda, aunque mantuvo la retórica obrerista, necesitaba urgentemente otra ‘clase oprimida’ que justificara su visión y su lucha, y encontró muchas: el propio planeta, con el ecologismo, las mujeres oprimidas por el Patriarcado, los homosexuales y demás compañeros de viaje, los pueblos indígenas oprimidos por la herencia colonial, los inmigrantes discriminados por nuestra sociedad xenófoba…

El Islam representa a estos dos últimos grupos. El islamismo exterior, en el extranjero, viene a ser una revuelta marxista de los desheredados con un pintoresco disfraz religioso; el interior, es la reacción contra la opresión xenófoba. Los musulmanes son, en fin, una potente internacional proletaria que aún no tiene la conciencia correcta, pero es solo cuestión de tiempo.

Basta con observar una lista parcial de intelectuales de izquierdas que mostraron una actitud ambigua, justificaron o incluso celebraron públicamente el atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York de 2001 para hacerse una idea de la amplitud del fenómeno: Jean Baudrilliard, Damien Hirst, Norman Mailer, Dario Fo, Nelson Mandela, Harold Pinter, Arundhati Roy, Jose Saramago, Susan Sontag, Karlheinz Stockhausen, Oliver Stone, Hunter S. Thompson, Ted Turner, Desmond Tutu, Peter Ustinov, Gore Vidal…

Sí, el islam parece representar todo lo que la izquierda aborrece, pero eso es solo producto de la ‘falsa conciencia’. El enemigo es el de siempre, Occidente, y muy especialmente su herencia cristiana. Explica perfectamente el periodista y autor británico Peter Hitchens:

“La hostilidad de la izquierda hacia el cristianismo es específica, porque el cristianismo es la religión de sus propios hogares y de su tierra. El Islam ha sido un credo distante y exótico que nunca se les ha enseñado como una fe viva y probablemente nunca se les ha propuesto en la práctica como opción de vida. Por tanto pueden simpatizar con él porque es el enemigo de su monocultura y como un factor anticolonialista y, por tanto, progresista. Algunos marxistas formaron alianzas con los musulmanes británicos pese a sus muy reaccionarias actitudes con respecto a las mujeres y los homosexuales. Otros prefieren vivir en un estado de doblepensar no resuelto.”

La izquierda está atrapada en una prisión conceptual marxista que la obliga a ver el mundo bajo un prisma simplista, el de opresor/oprimido, ciega para cualquier realidad que no quepa en ese esquema aunque le golpee en la cara. Como resume el periodista americano Dennis Mitzner,la izquierda pasa por alto la religiosidad islámica porque ve a los musulmanes como parte de su propia lucha contra la hegemonía occidental. «El islam no parece a la izquierda una amenaza en el mismo sentido que el cristianismo o el judaísmo. Miran a cristianos y judíos y ven riqueza; miran a los musulmanes y ven pobreza». Siendo hijos de Marx, «ver el mundo bajo el prisma de las condiciones económicas es perfectamente lógico».

En Occidente, el islam se deja querer. Vota a esa misma izquierda sin dios porque es votar concesiones, sin más. Pero la ironía es que la victoria total de cualquiera de los dos aliandos es el exterminio absoluto del otro. Si la izquierda triunfa absolutamente, impondrá un régimen en el que no habrá lugar para la discriminación de los homosexuales, la discriminación de las mujeres o, ya que vamos a ello, la religión, mucho menos una que pretenda imponerse políticamente. Si, por el contrario, los islamistas se salen con la suya, la izquierda sufrirá el mismo destino que el resto de los infieles, multiplicado. Los cristianos tienen un lugar, subordinado y servil, en la cosmovisión islámica. Los ateos, en cambio, son reos de muerte. De la independencia de la mujeres o de la ‘visibilización’ de los homosexuales, mejor nos olvidamos.

Para los izquierdistas más perceptivos, los que advierten estas irreconciliables diferencias -igual que para los islamistas más astutos-, se trata de una carrera. La izquierda confía en ‘domar’ a los islamistas, que a corto plazo suponen, sin más, un contingente añadido de votos. Confían en que nunca lleguen a imponerse numéricamente o que, cuando lo hagan, ya hayan sido convenientemente secularizados por la influencia de la vida occidental. En su cosmovisión, la religión no es más que «superestructura». Su ignorancia sobre los siglos de historia musulmana suele ser total.

Para los islamistas, en cambio, la izquierda occidental son traidores útiles en Dar al Herb, la Tierra de la Guerra, de los que han encontrado muchos a lo largo de la historia, fenómenos pasajeros que serán absorbidos y sometidos a su tiempo sin problemas. Y que, si se obstinan en sus ideas seculares y nefandas, ni siquiera obtendrán el magro consuelo de los dhimmis y su destino será la espada.

pabloiglesias22

4 comentarios sobre “Izquierda e Islam, la extraña pareja

  1. Los «islamistas» asi como los migrantes, provienen de paises comunistas o ex comunistas.
    El muro de Berlin no ha caido porque «el comunismo ha fallecido» sino porque ese ha conquistado la mentalidad y estructuras occidentales. La mentalidad de la «muchedumbre» es lo que mas ha trabajado y aprovechado la izquierda en los ultimos 50 anos. Pero era necesario un cambio de estrategia para acabara por una parte con el enemigo mas viejo y terco de la izquierda, la religion y mudar la atencion para que alguien (????) no pida como era moral y democratico un Proceso del Comunismo para hacer un balance del genocidio mas grande de la historia y de las consecuencias a largo plazo que supone… El islamismo es una religion violente? no lo se, …pero tengo la sensacion de que al final importante es que la populacion europea sea alarmada, insegura, y orientada hacia un enemigo falso …

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    1. No, error, nada que ver, y de que vienen de paises ex-comunistas nada ¿cuando ha habido algún régimen comunista en la zona del Golfo Pérsico, en la Península Arábiga o en el norte de Africa?. El Islam es una ideologia totalitaria, disfrazada de religión, cuyo objetivo es y ha sido siempre, desde que la predicaba el analfabeto resentido, psicópata y depravado Mahoma, actuando como un auténtico señor de la guerra, armando hasta las cejas y encabezando todo un ejercito de psicópatas como el, también armados, que actuaban exactamente igual que lo hace ahora el DAESH, el instaurar una dictadura totalitaria teocrática a nivel global.

      NO hay ningún enemigo falso, el Islam es lo que es, solo hace falta leer el Corán y los Hadices y no tiene ni amigos ni socios. La izquierda los puede creer amigos pero para nada, esa gente también vota y en cuanto sean suficientes, harán partidos puramente islamistas, votarán, tendrán mayoria e instauraran la Sharia, no el comunismo. A la izquierda la usan como «totos útiles», nada mas y nada menos; en cuanto tengan mayoria, los tratarán igual que al resto, o convertirse o someterse, pasando a ser poco menos que ciudadanos de tercera y con un impuesto especial, un tributo, que ya cobraban a los musulmanes en la mismísima edad media o morir.

      Pretender que esto es un complot comunista es un gravísimo error que solo a ellos les viene bien, no es un enemigo erroneo sinó REAL.

      Hay suficientes post en este blog, con enlaces a otros artículos e informaciones, suficientes como para darse cuenta de que aquí el comunismo no pinta nada, excepto en el hecho de que la estúpida izquierda habla de «alianza de civilizaciones», multiculturalismo y demas zarandajas, algo que, repito, el Islam, en el momento que tenga opciones de ganar unas elecciones se encargará de cargarse para instaurar su dictadura totalitaria teocrática.

      Y prueba de ello es que la antigua Unión Sovietica los tenia mas controlados que al resto, no se fiaban de los dirigentes locales del partido, que rara vez conseguian llegar a altos puestos en el aparato del estado o lo que vemos actualmente en China, donde igualmente tienen a los pocos chinos de religión musulmana totalmente controlados y en cuanto alzan la menor voz, les dan bien fuerte sin cortarse un pelo.

      Actuan tal y como dijo Mahoma que actuaran. Todo eso que se cargaron los talibanes en Afganistan, aquellas estatuas budistas que eran patrimonio de la humanidad, lo que ahora se carga el DAESH, lo hacia el propio Mahoma cuando entraba a saco en las ciudades, matar y violar, destrozar todo vestigio de de culturas que no son Islam y obligar a los sobrevivientes a convertirse o morir; la única diferencia, claro está, son las armas pero en el resto es calcado.

      El enemigo está bien definido, es el Islam, no hay Islam moderado e Islam radical, hay Islam y punto y no es una religión de paz digan lo que digan todos los que se empeñan en ello, el mismo significado de «Islam» es «sumisión» y vuelvo a repetir que, con leer el Corán y los Hadices queda bien claro de que se trata.

      Basta ver artículos como este: http://acapulco70.com/islam-101/

      O este otro, en este caso, publicado en este mismo blog: https://ramrock.wordpress.com/2015/11/18/tres-hechos-sobre-el-islam-que-probablemente-no-sabias/

      Y solo son dos ejemplos, hay muchísima información.

      Para quien realmente quiera informarse claro, y no obcecarse en engaños. El Islam existia desde mucho antes que el comunismo, que el capitalismo, que Estados Unidos, que la OTAN, que la U.E., que el colonialismo de las «malutas e imperialistas» potencias europeas y siempre, siempre, siempre, ha estado intentando lo mismo y actuando de igual forma.

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