Ya empezaba a ser notorio el problema. Las redes ilegales conocidas como RDA, empezaron a popularizarse. Nadie le prestó la debida atención al asunto.
Era común saber de jóvenes que conseguían dinero y lo reunían entre ellos, para pagar una membresía que compartirían a diario. Quince días de conexión costaban casi un salario mensual básico.
Los conocedores en neuroinformática podían armar fácilmente una red de dopamina artificial, siguiendo una receta con pasos sencillos y bien definidos que, por su cantidad, tomaba años completar. El producto final era una red que cobraba por el acceso e interconectaba a los usuarios. Aquel que se conectaba a una RDA, debía hacerlo mediante un cable especial que iba directo a cualquier vena que elija. El cable funcionaba de forma parecida a una impresora 3D: mediante las instrucciones recibidas desde el servidor, dibujaba moléculas parecidas a las de la dopamina natural, usando como lienzo las células sanguíneas residuales…
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Gracias por compartir :)
Un abrazo desde Ecuador…
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Saludos.
Perdona por la tardanza. No encendia el ordenador desde el pasado dia 7 de enero, he querido desconectarme de todo durante un tiempo, no me gusta como están las cosas ni a nivel global ni nacional ni local y he querido aislarme todo lo posible durante un tiempo.
Salud.
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Entiendo.
Un abrazo desde esta dimensión :)
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