Mes: mayo 2011

MARY HOPKIN – » KNOCK, WHO’S THERE? «

El histórico «Festival de Eurovisión». Este festival, musicalmente hablando, siempre ha sido chunguete, la verdad sea dicha, pero en los sesenta y la primera parte de los setenta si se presentaban cosas que iban desde lo agradablemente audible hasta algunas cosas de verdadera calidad, rara vez rock, pero si buen pop, pop comercial, pegadizo y con un sonido decente, al menos digno, ahora, a partir ya de finales de los setenta…..y bueno, lo de los últimos 20 años ha ido desde patético a nefasto pasando por insufrible y para colmo, si ya en los sesenta y setenta lo de las votaciones no era todo lo limpio que cabria esperar, lo de ahora es ya de juzgado de guardia para posterior condena a muerte o al menos a cadena perpetua.

Este año lo verán (yo, como de costumbre, ni de coña) otra vez, los paises del este votandose entre ellos, los nórdicos idem de idem y «los de siempre» haciendo «lo de siempre» (lease «el gilipollas»).

Volviendo a la época en que al menos había cosas que merecian la pena, o por lo menos eran audibles, aquí traigo yo una que me gustó mucho, fué en 1.970 y esta inglesita rubita tan maja (uppsss…mucho me temo que he sido descubierto) representó a Inglaterra con este temita, comercial, dulzón, pegadizo pero muy bien tratado, de buen sonido y nada «guatraposo» ni «chabacano-horteroide». Yo iba con este tema lo que me trajo ciertos problemillas ya que, es de imaginar, en lugar de ir con la canción española, ir a favor de la «pérfida Albión», pero ¡¡que leches!!, con «el Julito Catedrales» iba a ir yo, ¡¡veeeengaa yaaa, mis cojones treinta y tres!!!.

Al final….no ganó ninguna de las dos, aunque mi inglesita quedó por delante, jejejeejejeeeee.

En cuanto a la chica, tiene una voz realmente preciosa, fué un descubrimiento de Paul McCartney quien la apadrinó desde el principio y su estilo siempre fué muy melodioso, romántico y con temas de verdadera calidad pero menos comerciales que este, el cual, evidentemente, es un tema precisamente hecho a medida de un festival de este estilo, aunque, repito, en aquella época al menos, no se descartaba del todo la calidad y el buen gusto, cosa que no ocurre en la actualidad.

Y es de destacar el sonido, entonces todavía la tecnología no permitia los trucos y triquiñuelas tanto de sonido como de la propia voz de quien cante y sin embargo…bueno, se comprueba facil, aquí está la actuación en directo, suena de vicio, bien, pues si alguien tiene la curiosidad, puede luego buscar en «Youtube» la versión en estudio y verán que practicamente no cambia nada, es decir, que en directo suena perfectamente. Vale la pena hacer la comparación.

Well, aquí dejo a ¡¡¡mmmmm….!! la rubita Mary Hopkin y en cuanto a lo de hoy pues…no he oido ninguna canción y….creo que voy a intentar seguir librandome, no me apetece caer enfermo.

MARY HOPKIN – » KNOCK, WHO’S THERE? «

Tears of rain run down my window pane,
I’m on my own again,good evening, sorrow.
Sit and dream of how things might have been,
And as I close my eyes, I get the strangest feeling.

(chorus)
Knock knock, who’s there?
Could this be love that’s calling?
The door is always open wide.Knock knock – who’s there?
Now as the night is falling,
Take off your coat and come inside.

Climb the stair and then I say a prayer,
For someone who could share my situation.
But instead as I lay down my head,
I have to leave it all to my imagination

(chorus)

La la la la la, la la la la,
La la la la la la la la la la la.
La la la la la, la la la la
La la la la la la la la la la la

Sit and dream of how things might have been,
And as I close my eyes I get the strangest feeling

(chorus)

Take off your coat and come inside

 

Las lágrimas de la lluvia correr por el cristal de mi ventana,
Yo estoy por mi cuenta otra vez, buenas noches, tristeza.
Siéntese y el sueño de cómo las cosas podrían haber sido,
Y a medida que cierro mis ojos, tengo la extraña sensación.

(Estribillo)
Knock knock, quién está allí?
¿Podría ser este amor que está llamando?
La puerta está siempre abierta wide.Knock knock – ¿Quién está ahí?
Ahora que la noche está cayendo,
Quítate el abrigo y entrar.

Sube la escalera y luego me di una oración,
Para alguien que pudiera compartir mi situación.
Pero en cambio, como yo pongo mi cabeza,
Tengo que dejarlo todo a mi imaginación

(Estribillo)

La la la la la, la la la la,
La la la la la la la la la la la.
La la la la la, la la la la
La la la la la la la la la la la

Siéntese y el sueño de cómo las cosas podrían haber sido,
Y en cuanto cierro los ojos me da la extraña sensación

(Estribillo)

Quítate el abrigo y ven en el interior

 

LAS REGLAS DE UN LADRÓN CHISMOSO.

 

“Haz como digo no como hago”, es el lema de los cínicos e hipócritas. Entre esa clase de gente, pocos se destacan como Julian Assange, el director de Wikileaks, que estuvo a punto de ser nombrado “Hombre del Año” por la revista Time.

Assange es el metiche, fisgón, ladrón y alcahuete, más famoso e influyente de nuestros tiempos.

La falta de reglas claras de privacidad en internet y la inseguridad de los sistemas de uso ordinario, le permiten meterse en las computadoras de casi cualquiera y husmear la vida y obra de los demás.

Assange es el tipo de persona que no quieres que desaparezca de tu vista si está en tu casa u oficina, pues si lo haces te revisará los armarios y se llevará algo de tu pertenencia íntima.

Julian Assange ha sido hasta ahora un ladrón de información con fines egocentristas. No está muy claro de qué subsiste, pero debe de tener benefactores que le ayudan a pagar los servidores que utiliza y, si está vivo, es porque de algo o de alguien se alimenta.

Su ideología política es de izquierdas y cultiva un declarado y delirante odio contra los Estados Unidos. Un progre cualquiera.

Assange, libre nuevamente de hacer lo que le viene en gana, ha decidido ganar dinero vendiendo la información que roba. La mejor parte de su novedosa actividad comercial es que se encargó de establecer claramente en su flamante empresa, que todo lo que él le hace a los demás está prohibido que se le haga a él.

Este sinuoso personaje es muy parecido a los presidentes socialistas que proponen frugalidad y viven en el lujo; hablan de honradez y son descarados cuatreros; pregonan la libertad pero persiguen a sus adversarios ideológicos.

Según publicó el experto en reportajes legales David Allen Green en el blog de The New Statesman; Assange impuso por contrato, que ningún empleado de Wikileaks puede divulgar información de la empresa.

Los empleados de Wikileaks deben firmar un convenio de confidencialidad o “no divulgación de datos”, bajo pena monetaria de 12 millones de Libras. El equivalente aproximado a 20 millones de dólares.

Según ésta y las demás clausulas, Wikileaks asume la condición de una empresa comercial con fines de lucro en el rubro de obtención y venta de información infiltrada y deja de ser una desenfrenada organización altruista en busca de la verdad, como alegan sus extraviados admiradores y defensores.

En realidad Wikileaks es una cofradía de hackers improductivos que ponen en riesgo la seguridad de los estados y las vidas de millones de personas, a cambio de fama anónima y de la obtención de cierta tortuosa forma de placer, en una penosa mezcla de infantilismo e imbecilidad.

La nueva Wikileaks prohíbe la revelación de información que indique cómo funciona la empresa y cómo se conducen sus directores. Tampoco permite que se “infiltre” información a los medios o cualquier otra entidad que pueda impedir la venta de dicha información y restringe el comportamiento de sus empleados, con derecho a enjuiciarlos, si hacen que la información acumulada se devalúe.

Hasta el momento, Wikileaks no ha vendido nada de lo que ha divulgado, pero intentó subastar miles de emails sobre Hugo Chávez. Un chantaje que no llegó muy lejos, puesto que la corrupción del gobierno venezolano es tan conocida, que al Demente Coronel no le afecta que se le añadan algunas páginas adicionales de historia a su prontuario.

Finalmente, Assange se da a conocer tal como es, confirmando lo que dijeron sus amigos más cercanos: mafioso, inescrupuloso, dictatorial, intolerante. Un australiano que si hubiese nacido en nuestro continente, con esas cualidades, podría ser presidente de casi cualquier república latinoamericana.

FUENTE: http://brechner.typepad.com/jose_brechner/

LA TÁCTICA DEMOGRÁFICA DE LOS MUSULMANES.

 

La manera más conocida de los musulmanes para amedrentar y subconscientemente lograr cierto dominio sobre las sociedades occidentales,
es la del terrorismo. Pero hay una forma más sutil para influenciar sobre los pueblos que los acogen, es la táctica demográfica.

Las mujeres musulmanas a diferencia de las occidentales, no usan anticonceptivos y son alentadas a parir numerosa prole. Es común ver
familias con 10 o 12 hijos. Esa situación genera una desproporción numérica en los lugares a donde emigran, y es usada para imponerse sobre la sociedad anfitriona, para convertirse eventualmente en mayoría. La maniobra es practicada en Israel por los palestinos, en Líbano por los Chiitas y Sunitas, y en Europa, por los mahometanos en general, donde ya suman 54 millones.

Hasta 1979 prácticamente no se veían musulmanes en Copenhague. Los daneses recibían cordialmente a los extranjeros, sintiéndose orgullosos de su socialismo liberal que había derrocado a los conservadores en 1929, y resaltaban por sus éxitos socio-económicos.

Dinamarca se esforzó por ser una sociedad abierta donde ofrecían a los recién llegados las mismas ventajas que a sus connacionales. La criminalidad era bajísima, el nivel educativo excepcional, y los acompañaba una admirable historia de humanismo y multiculturalismo.

Para 1990 la población musulmana había crecido y no mostraba ningún interés por integrarse a la sociedad danesa, más bien empezó a condenar su liberal estilo de vida, al que consideran decadente.

En un artículo publicado por Daniel Pipes y Lars Hedegaard en el que pronosticaron que el problema migratorio explotaría en Dinamarca, relataron:
«Los inmigrantes musulmanes constituyen el cinco por ciento de la población, pero consumen el 40 por ciento de la ayuda social». «Los musulmanes son apenas cuatro por ciento de la población danesa de 5.4 millones, pero forman la mayoría de los violadores convictos, un asunto inflamable, considerando que prácticamente todas sus víctimas son no-musulmanas. Similares proporciones se manifiestan en otros crímenes».

Un estudio reciente muestra que sólo cinco por ciento de los musulmanes contraen matrimonio con danesas. Las costumbres islámicas obligan a que la hija de ambos se case con algún pariente mahometano de lo contrario está sujeta a la pena de muerte, cosa que lógicamente atemoriza a las escandinavas.
Los islamistas no tienen ningún respeto por las costumbres y normas del lugar, y predican abiertamente que introducirán las leyes coránicas cuando la población alcance mayor número. Al ritmo actual, en 40 años uno de cada tres habitantes será musulmán.

No es entonces de extrañar, que en 2005 hubiera el brote de violencia callejera por la publicación de las caricaturas de Mahoma en la prensa danesa, que fue rematado con el ataque suicida a la embajada de Dinamarca en Pakistán la semana pasada, del que Al Qaeda se adjudicó la autoría.

En 2001, los daneses eligieron a su gobierno más conservador en 70 años dejando atrás sus generosas ideas inmigratorias. Hoy Dinamarca tiene las leyes más estrictas de Europa en ese campo, lo que ha sido tildado de «racismo» por la prensa progre europea.

Hoy, si quieres ser danés, debes tomar tres años de lenguaje; debes pasar un examen sobre historia y cultura de Dinamarca; debes haber vivido siete años en el país para solicitar ciudadanía; debes mostrar intención de trabajar, y debes tener un empleo esperándote. Si quieres traer una esposa, ambos cónyuges deben tener más de 24 años, y no te resultará tan fácil llevar contigo a tus familiares y amigos. No podrás construir una mezquita en Copenhague, aunque tus hijos tendrán alrededor de 30 escuelas de cultura y lengua árabe para elegir.

En 2006, el Ministro de Empleo Claus Hjort Frederiksen, explicó que los musulmanes han abusado del sistema de seguridad social en tal medida, que eventualmente podrían llevar al estado a la bancarrota.

La Ministra de Inmigración Rikke Hvilshoj destaca por su firmeza en aplicar las leyes. Para testear a la ministra, el imán radical Ahmed Abdel Rahman Abu Laban, le exigió una compensación monetaria, «para aplacar la sed de venganza de la familia», por un musulmán que fue asesinado en un suburbio.

Hvilshoj desestimó la demanda, ante lo que el imán arguyó que esa era la costumbre en la cultura islámica. La ministra replicó que lo que se hace en los países musulmanes no es necesariamente lo que se hace en Dinamarca.

La respuesta no se dejó esperar. Prendieron fuego a su casa mientras dormía con su esposo e hijos. Todos lograron salvarse, pero tuvo que mudarse a un lugar secreto, y tanto a ella como a otros ministros, por primera vez les fueron asignados guardaespaldas, en un país donde la violencia era inusual.

Lo que suceda en la próxima década, determinará si Dinamarca sobrevive como un bastión de vida civilizada, con su elevado sentido humanístico y responsabilidad social, o si se convertirá en una nación en guerra civil contra los promotores de la Sharia.

FUENTE:  www.josebrechner.com

 

Mahoma era un déspota genocida, exterminador, asesino, torturador, secuestrador, homófobo, violador y pedófilo. Su vida de atrocidades está en los Hadices y sus bárbaras costumbres ordenadas en el Corán.
«no podréis escapar de Alá, y Alá será quien afrente a los incrédulos.» Corán 9 – 2
«Y a quienes no creen, anunciadles castigo doloroso» Corán 9 – 3
«…Alá ama a quienes lo temen.» Corán, 9-4
«matad a los idólatras donde los encontréis. Cogedlos, sitiadlos. Preparadles toda clase de emboscadas.» Corán, sura 9, 5.
«Desean que descreas como ellos, para ser iguales. No los tomes por amigos, salvo que se alíen con vosotros por la causa de Alá. Si se vuelven [de la causa de Alá], entonces cogedlos, matadlos donde los encontréis» (Corán 4-89)

CONSULTORIO DE REVISTA ATENDIDO POR UN HOMBRE‏.

 

¿POR QUÉ A LOS HOMBRES NUNCA LES ENCARGAN DAR CONSEJOS SENTIMENTALES EN LAS REVISTAS FEMENINAS…….?

Veamos un ejemplo de cuál sería el resultado:
 
 
CONSULTA
 
Apreciado Mario:
Espero que me pueda ayudar.
 
El otro día temprano me fui a trabajar, dejando a mi marido en casa viendo la televisión. Había recorrido un poco más de un kilómetro cuando el motor empezó a sonar y el coche se paró. Volví rápido a la casa para pedirle ayuda a mi marido.

 

Cuando llegué y entré no pude creer lo que vi…. Mi marido estaba en nuestra habitación con la hija de la vecina.
Yo tengo 32 años, mi marido 34 y la muchacha 22. Estamos casados hace 10 años. Cuando le pregunté, me confesó que tenían relaciones desde hacía 6 meses. Le dije que debía terminar con eso y me prometió que la dejaría.

 

Me aclaró que lo echaron del trabajo y debido a eso se encontraba muy deprimido.
Yo lo quiero mucho, pero desde que le di ese ultimátum, ha estado muy callado, ausente y distante. Temo que se vaya y me abandone. Estoy desesperada. ¿Qué debo hacer?
Anticipadamente agradecida,
Patricia.
 
RESPUESTA
Querida Patricia:
Cuando un coche se para después de haber recorrido una distancia corta, puede ser debido a una serie de factores.
Comienza por verificar si el depósito tiene gasolina. Después fíjate si el filtro no está obstruido. Verifica también si tiene algún problema con la inyección electrónica.
Si nada de eso resuelve el problema, puede ser que la bomba de gasolina tenga algún defecto y no deje pasar la suficiente cantidad…
Espero haberte ayudado.
Sinceramente, Mario

CUANTA RAZON TIENE.

 

Nos estamos idiotizando por segundos
 
Lo que muestra el vídeo nos pasa a todos de vez en cuando.

«Desconéctate para Conectarte«.

Es un anuncio tailandés, da igual, se entiende  perfectamente.
SÓLO DURA 90 SEGUNDOS… ¡VALE LA PENA!

PINCHAR EN LA IMAGEN


OSTRACISMO, APRENDAMOS DE LOS GRIEGOS.

 

Una de las cosas que más me llama la atención del mundo de los políticos, es la nula responsabilidad social que tienen en la gestión que realizan.

Un político, puede llevar a un país a la ruina, como el caso de Grecia, Irlanda, endeudar una comunidad autónoma hasta límites insospechados, e imposibles de afrontar, y su único “castigo”, es la posibilidad de no resultar reelegido en los próximos comicios.

Por ello, para castigar los abusos de poder, en la antigua democracia griega, se inventó el ostracismo.

Seguramente el término les suene, pero poco saben de dónde procede.

La ley del ostracismo aparece a finales del s. VI a.C. La ley establecía la pena de destierro para aquellos políticos que fueran encontrados culpables de acumular un exceso de poder.

El término ostracismo procede del término griego “óstraca” que significa literalmente conchas, y era utilizado por el modo en el que los ciudadanos griegos, usaban una pieza de barro, de las que abundaban en el barrio griego de Cerámicos con forma de concha, para votar una vez al año en la asamblea, el nombre de aquellos gobernantes, que en su opinión habían realizado un abuso del poder que les había sido otorgado.

Para que la condena se llevase a cabo, se requerían 6000 votos que eran aproximadamente dos tercios, de la población de la ciudad.

Algo así es inviable en nuestros días, pero aunque no podamos expulsar a un político de un país, por haberle causado un gran daño, deberíamos de aprender de los antiguos, y buscar una manera de castigar una gestión nefasta que haya llevado a millones de ciudadanos inocentes a la mayor de la ruinas.

 

By Rafael Soto Santos

FUENTE: PERIODISMOINDEPENDIENTE.ES

«LO DE BILDU É UN CAXONDEO»

 

VERY TYPICAL SPANISH PURO, OIGA, SE LO JURO.

No se apartan mucho de la verdad, no, ¿las pruebas?, entrad en cualquier bar.

CLICK EN LA IMÁGEN.

RIESGO PARA LA SEGURIDAD DEL EQUIPO Y LOS NAVEGADORES WEB.

 

Riesgos para la seguridad del equipo

 

 y los navegadores web

 

Courtney Macavinta

Buscar en: Nuevos objetivos
 

Gayle Trent, una escritora que reside en Virginia, recuerda muy bien el día en que un virus se apoderó de su equipo. Fue víctima de lo que se conoce como un virus redirigido de navegador, que consiste en un virus que se distribuye mediante alertas de seguridad falsas o ventanas emergentes que surgen mientras se navega por la Web.

“Fue terrible, parecía que los gremlins habían invadido el teclado”, comenta ella. “Cuando encendía el equipo y escribía una dirección URL para acceder a un motor de búsqueda, el navegador me dirigía a otro sitio. Sabía que no era la dirección que yo había escrito. Cuando comenzaron a aparecer imágenes pornográficas en la pantalla, tuve la certeza de que el equipo estaba infectado y decidí apagarlo”.

Un vecino, que casualmente era técnico informático, ayudó a Trent a limpiar su equipo de virus. Lo que le sucedió a Trent es algo muy común. Si bien los navegadores web son una vía de acceso a Internet, también pueden ser una puerta abierta a su casa. Esta puerta abierta puede permitir que virus y otros programas maliciosos hagan estragos en su equipo. Asimismo, puede hacer posible que los piratas informáticos roben su información personal o usen su equipo para cometer otros cibercrímenes. Los resultados incluyen robos de identidad, pérdidas de datos y estafas financieras. Con el fin de proteger su navegador, los expertos dicen que se pueden llevar a cabo las siguientes acciones para navegar de una manera más segura:

1. No haga clic en advertencias sobre virus ni ventanas emergentes.

Las vulnerabilidades del navegador suelen quedar expuestas mediante tres canales: el navegador en sí, los complementos del navegador, las extensiones o plug-ins, o usted mismo (es decir, los vínculos en los que hace clic o a las medidas preventivas que no toma).

Actualmente, los expertos sostienen que los usuarios de Internet suelen ser engañados mediante “scareware”. Se trata de alertas de seguridad falsas que recibe el usuario informándole que el equipo tiene un virus y que es necesario “hacer clic” en un vínculo para descargar software que lo elimine. En realidad, la descarga infecta al equipo con un virus.

“La mejor medida que se puede tomar es tener precaución y leer todas las opciones antes de hacer clic en ellas”, comenta Richard Hughes, dueño de Hey PC Guy!, una empresa de servicios de asistencia tecnológica. “Es sorprendente ver la cantidad de infecciones que se podrían evitar si se leyeran las ventanas emergentes y se detectara que no se trata de un mensaje que proviene del software antivirus instalado”.

2. Aumente la seguridad del navegador.

Es posible que no sepa que está usando elementos que se conocen como complementos gratuitos para el navegador, plug-ins o extensiones. Generalmente, estos programas permiten que el navegador lleve a cabo las siguientes acciones: mostrar vídeos, archivos PDF o documentos, o reproducir música o juegos por medio de tecnologías, por ejemplo, Java. Tienen la capacidad de agregar elementos útiles a su navegador, como una barra de herramientas con un cuadro de búsqueda. Por desgracia, ciertos complementos falsos del navegador también pueden permitir la entrada de virus en el equipo.

En función del navegador que está en uso, se pueden seguir los siguientes pasos para aumentar la seguridad del navegador:

  • Internet Explorer.Sea prudente con respecto a los complementos que descarga. Vaya a Herramientas > Gestionar complementos para saber cuáles son los complementos que están en uso, comenta Hughes. Puede eliminar los que no reconozca o no descargó usted. En primer lugar, analice los complementos online para estar seguro de no eliminar algo que le resulte útil. También puede restablecer Internet Explorer en la ficha Opciones avanzadas y vuelva a empezar desde el inicio. Sin embargo, comenta Hughes, es posible que se pierda parte de la funcionalidad. Será necesario que decida cuáles son los complementos esenciales y vuelva a instalarlos.
  • Firefox.Asegúrese de instalar solamente los plug-ins de sitios de confianza, incluidos los sitios de Firefox, comenta Jason Hamilton, técnico de TI que publica y ofrece orientación en 404TechSupport. Además, recomienda la instalación de No Script, que permite que sólo determinados sitios web a elección (p.ej., el servicio bancario en Internet) ejecuten JavaScript, Java, Flash y otros plug-ins, conforme a lo establecido en el sitio de No Script. En Preferencias > Seguridad también puede hacer clic en la casilla para que le informen cuándo los sitios web tratan de instalar complementos.
  • Safari.En Safari > Preferencias > Seguridad, puede decidir la habilitación de Java, ventanas emergentes y plug-ins. Para controlar los plug-ins, vaya a Ayuda > Instalar plug-ins. Para eliminar uno, salga del navegador y vaya a la carpeta del equipo: Biblioteca/plug-ins de Internet/. Allí es donde puede eliminar los plug-ins no deseados.
  • Google Chrome.Cuando se usa este navegador, es posible que se le advierta cuando un sitio posee contenido “inseguro” y se le preguntará si sólo desea cargar datos seguros. De acuerdo con lo comentado por Hughes, para revisar la configuración, vaya a Opciones > Memoria física.
  • Todos los navegadores. Mantenga el software del navegador actualizado con la versión y los parches de seguridad más actualizados. En las preferencias de seguridad, seleccione si desea que le adviertan sobre la existencia de cookies, o si opta por rechazarlas a todas por completo. Las cookies almacenan algunos de sus datos o preferencias personales en un sitio web mientras navega (por ejemplo, su cesta de la compra en su sitio favorito de ventas minoristas requiere el uso de una cookie). Por las dudas, mantenga el software antivirus actualizado siempre.

 

3. Mantenga el software antivirus actualizado.

Incluso los usuarios de Internet más cautos pueden ser víctimas de un engaño que los haga visitar sitios fraudulentos. Por tal motivo, es esencial instalar y ejecutar software de seguridad, además de asegurarse de actualizar dicho software con frecuencia para estar protegido contra nuevas amenazas. En la actualidad, algunos programas de seguridad impiden que el software peligroso se descargue en su equipo mientras navega por la Web. Además, algunos programas identificarán sitios web sospechosos o no seguros en los resultados de búsqueda para que usted esté mejor informado antes de visitarlos.

4. Haga los deberes.

Es una decisión inteligente comparar navegadores para saber cuáles son los más seguros o los que ofrecen la funcionalidad deseada. Consulte revistas informativas como CNET o PC Magazine. Asimismo, antes de aceptar un complemento, investigue un poco antes de llevar a cabo su instalación.

“Si se utiliza Internet con cuidado”, comenta Hughes, “no hay motivos para que su equipo se infecte”.

Copyright (c) 2010 Studio One Networks. All rights reserved.

FUENTE: http://es.norton.com/yoursecurityresource/detail.jsp?aid=web_browser_security

EDGAR ALLAN POE – «EL HOMBRE DE NEGOCIOS».

Aquí tenemos otro relato del gran Edgar de los de su colección de «Cuentos humorísticos» o «Relatos humorísticos», en fin, los relatos que no son los que mas conocemos, vaya. Otro de los que van en la linea de «El Angel de lo extraño» y demás.

Una vez mas, es humor pero….un humor….en fin, si, esto es….un hombre de negocios, unos negocios, una forma de hacer negocios…

Bueno, el protagonista, emprededor, lo que es emprendedor….¡¡lo es!! y en cuanto a imaginación…..¡¡¡voto al diablo!!!.

Ahora bien, los resultados…………

Otra magnífica «flipada» de Mr. Allan Poe para hacernos «flipar».

Y la verdad…..casi que no, como que si la cosa es así….pues a mi….hacerme «hombre de negocios»………

 

“El método es el alma de los negocios.” (proverbio antiguo)

Yo soy un hombre de negocios. Soy un hombre metódico. Después de todo, el método es la clave. Pero no hay gente a la que desprecie más de corazón que a esos estúpidos excéntricos, que no hacen más que hablar acerca del método sin entenderlo; ateniéndose exclusivamente a la letra y violando su espíritu. Estos individuos siempre están haciendo las cosas más insospechadas de lo que ellos llaman la forma más ordenada.

Ahora bien, en esto, en mi opinión, existe una clara paradoja. El verdadero método se refiere exclusivamente a lo normal y lo obvio, y no se puede aplicar a lo outré. ¿Qué idea concreta puede aplicarse a expresiones tales como “un metódico Jack o’Dandy”, o “un Will o’the Wisp”?

Mis ideas en torno a este asunto podrían no haber sido tan claras, de no haber sido por un afortunado accidente, que tuve cuando era muy pequeño. Una bondadosa ama irlandesa (a la que recordaré en mi testamento) me agarró por los talones un día que estaba haciendo más ruido del necesario, y dándome dos o tres vueltas por el aire, y diciendo pestes de mí, llamándome “mocoso chillón”, golpeó mi cabeza contra el pie de la cama. Esto, como digo, decidió mi destino y mi gran fortuna.

Inmediatamente me salió un chichón en el sincipucio, que resultó ser un órgano ordenador de los más bonitos que pueda uno ver en parte alguna. A esto debo mi definitiva apetencia por el sistema y la regularidad que me han hecho el distinguido hombre de negocios que soy.

Si hay algo en el mundo que yo odie, ese algo son los genios. Los genios son todos unos asnos declarados, cuanto más geniales, más asnos, y esta es una regla para la que no existe ninguna excepción. Especialmente no se puede hacer de un genio un hombre de negocios, al igual que no se puede sacar dinero de un Judío, ni las mejores nueces moscadas, de los nudos de un pino.

Esas criaturas siempre salen por la tangente, dedicándose a algún fantasioso ejercicio de ridícula especulación, totalmente alejado de la “adecuación de las cosas” y carente de todo lo que pueda ser considerado como nada en absoluto. Por tanto, puede uno identificarse a estos individuos por la naturaleza del trabajo al que se dedica. Si alguna vez ve usted a un hombre que se dedica al comercio o a la manufactura, o al comercio de algodón y tabaco, o a cualquiera otra de esas empresas excéntricas, o que se hace negociante de frutos secos, o fabricante de jabón, o algo por el estilo, o que dice ser un abogado, o un herrero, o un médico, cualquier cosa que se salga de lo corriente, puede usted clasificarle inmediatamente como un genio, y, en consecuencia, de acuerdo con la regla de tres, es un asno.

Yo, en cambio, no soy bajo ningún aspecto un genio, sino simplemente un hombre de negocios normal. Mi agenda y mis libros se lo demostrarán inmediatamente. Están bien hechos, aunque esté mal que yo lo diga, y en mis hábitos de precisión y puntualidad jamás he sido vencido por el reloj. Lo que es más, mis ocupaciones siempre han sido organizadas para adecuarlas a los hábitos normales de mis compañeros de raza. No es que me sienta en absoluto en deuda en este sentido con mis padres, que eran extraordinariamente tontos, y que, sin duda alguna, me hubieran convertido en un genio total si mi ángel de la guarda no hubiera llegado a tiempo para rescatarme. En las biografías, la verdad es el todo, y en las autobiografías, mucho más aún, y, no obstante, tengo poca esperanza de ser creído al afirmar, no importa cuan seriamente, que mi padre me metió, cuando tenía aproximadamente quince años de edad, en la contaduría de lo que él llamaba “un respetable comerciante de ferretería y a comisión, que tenía un magnífico negocio”. ¡Una magnífica basura! No obstante, como consecuencia de su insensatez, a los dos o tres días me tuvieron que devolver a casa a reunirme con los cabezas huecas de mi familia, aquejado de una gran fiebre, y con un dolor extremadamente violento y peligroso en el sincipucio, alrededor de mi órgano de orden. Mi caso era de gran gravedad, estuve al borde de la muerte durante seis semanas, los médicos me desahuciaron y todas esas cosas. Pero, aunque sufrí mucho, en general era que me sentía agradecido a mi suerte. Me había salvado de ser un “respetable comerciante de ferretería y a comisión, que tenía un magnífico negocio”, y me sentía agradecido a la protuberancia que había sido la causa de mi salvación, así como también a aquella bondadosa mujer, que había puesto a mi alcance la citada causa.

La mayor parte de los muchachos se escapan de sus casas a los diez o doce años de edad, pero yo esperé hasta tener dieciséis.

No sé si me hubiera ido entonces de no haber sido porque oí a mi madre hablar de lanzarme a vivir por mi cuenta con el negocio de las legumbres, ¡De las legumbres! ¡Imagínense ustedes! A raíz de eso decidí marcharme e intentar establecerme con algún trabajo decente, sin tener que seguir bailando con arreglo a los caprichos de aquellos viejos excéntricos, arriesgándome a que me convirtieran finalmente en un genio. En esto tuve un éxito total al primer intento, y cuando tenía dieciocho años cumplidos tenía ya un trabajo amplio y rentable en el sector de Anunciadores ambulantes de Sastres.

Fui capaz de cumplir con las duras labores de esta profesión tan sólo gracias a esa rígida adherencia a un sistema qué era la principal peculiaridad de mi persona. Mis actos se caracterizaban, al igual que mis cuentas, por su escrupuloso método. En mi caso, era el método, y no el dinero el que hacía al hombre: al menos,, aquella parte que no había sido confeccionada por el sastre al que yo servía.

Cada mañana, a las nueve, me presentaba ante aquel individuo para que me suministrara las ropas del día. A las diez estaba ya en algún paseo de moda o en algún otro lugar, dedicado al entretenimiento del público. La perfecta regularidad con la que hacía girar mi hermosa persona, con el fin de poner a la vista hasta el más mínimo detalle del traje que llevaba puesto, producía la admiración de todas las personas iniciadas en aquel negocio.

Nunca pasaba un mediodía sin que yo hubiera conseguido un cliente para mis patronos, los señores Cut y Comeagain.1 Digo esto con orgullo, pero con lágrimas en los ojos, ya que aquella empresa resultó ser de una ingratitud que rayaba en la vileza. La pequeña cuenta acerca de la que discutimos, y por la que finalmente nos separamos, no puede ser considerada en ninguno de sus puntos como exagerada por cualquier caballero que esté verdaderamente familiarizado con la naturaleza de este negocio. No obstante, acerca de esto siento cierto orgullo y satisfacción en permitir al lector que juzgue por sí mismo. Mi factura decía así: “Señores Cut y Comeagain, sastres, A Peter Proffit, anunciador ambulante.” 10 de julio Por pasear, como de costumbre, y por traer un cliente.

0,25 dólares 11 de julio Por pasear, como de costumbre, y por traer 0,25 dólares 1 Cut significa cortar, y Comeagain, vuelva otra vez. (N del T.) un cliente.

12 de julio Por una mentira, segunda clase; una tela negra estropeada, vendida como verde invisible.

0,25 dólares 13 de julio Por una mentira, primera clase, calidad y tamaño extra; recomendar satinete como si fuera paño fino.

0,75 dólares 20 de julio Por la compra de un cuello de camisa de papel nuevo o pechera, para resaltar el Petersham gris.

2 centavos 15 de agosto Por usar una levita de cola corta, con doble forro (temperatura 76 F. a la sombra).

0,25 dólares 16 de agosto Por mantenerse sobre una sola pierna durante tres horas para exhibir pantalones con trabilla, de nuevo esti- 037 ½ dólares lo, a 12 centavos y medio por pierna por hora.

17 de agosto Por pasear, como de costumbre, y por un gran cliente (hombre gordo) 0,50 dólares 18 de agosto Por pasear, como de costumbre, y por un gran cliente (tamaño mediano) 0,50 dólares 19 de agosto Por pasear, como de costumbre, y por un gran cliente (hombre pequeño y mal pagador).

6 centavos 2,96 ½ dólares La causa fundamental de la disputa producida por esta factura fue el muy moderado precio de dos centavos por la pechera. Palabra de honor que éste no era un precio exagerado por esa pechera. Era una de las más limpias y bonitas que jamás he visto, y tengo buenas razones para pensar que fue la causante de la venta de tres Petershams. El socio más antiguo de la firma, no obstante, quería darme tan sólo un penique, y decidió demostrar cómo se pueden sacar cuatro artículos tales del mismo tamaño de un pliego de papel ministro. Pero es innecesario decir que para mí aquello era una cuestión de principios.

Los negocios son los negocios, y deben ser hechos a la manera de los negociantes.

No existía ningún sistema que hiciera posible el escatimarme a mí un penique —un fraude flagrante de un cincuenta por ciento—. Absolutamente ningún método. Abandoné inmediatamente mi trabajo al servicio de los señores Cut y Comeagain, afincándome por mi cuenta en el sector de Lo Ofensivo para la Vista, una de las ocupaciones más lucrativas, res—; potables e independientes de entre las normales.

Mi estricta integridad, mi economía y mis rigurosos hábitos de negociante entraron de nuevo en juego. Me encontré a la cabeza de un comercio floreciente, y pronto me convertí en un hombre distinguido en el terreno del “Cambio”. La verdad sea dicha, jamás me metí en asuntos llamativos, me limité a la buena, vieja y sobria rutina de la profesión, profesión en la que, sin duda, hubiera permanecido de no haber sido por un pequeño accidente, que me ocurrió llevando a cabo una de las operaciones normales en la dicha profesión. Siempre que a una vieja momia, o a un heredero pródigo, o a una corporación en bancarrota, se les mete en la cabeza construir un palacio, no hay nada en el mundo que pueda disuadirles, y esto es un hecho conocido por todas las personas inteligentes.

Este hecho es en realidad la base del negocio de lo Ofensivo para la Vista. Por lo tanto, en el momento en que un proyecto de construcción está razonablemente en marcha, financiado por alguno de estos individuos, nosotros los comerciantes nos hacemos con algún pequeño rinconcillo del solar elegido, o con algún punto que esté Justo al lado o inmediatamente delante de éste. Una vez hecho esto, esperamos hasta que el palacio está a medio construir, y entonces pagamos a algún arquitecto de buen gusto para que nos construya una choza ornamental de barro, justo al lado, o una pagoda estilo sureste, o estilo holandés, o una cochiquera, o cualquier otro ingenioso juego de la imaginación, ya sea Esquimal, Kickapoo u Hotentote. Por supuesto, no podemos permitirnos derribar estas estructuras si no es por una prima superior al 500 por ciento del precio del costo de nuestro solar y nuestros materiales. ¿No es así? Pregunto yo.

Se lo pregunto a todos los hombres de negocios.

Sería irracional el suponer que podemos.

Y, a pesar de todo, hubo una descarada corporación que me pidió precisamente eso, precisamente eso. Por supuesto que no respondí a su absurda propuesta, pero me sentí en el deber de ir aquella noche y cubrir todo su palacio de negro de humo. Por hacer esto, aquellos villanos insensatos me metieron en la cárcel, y los caballeros del sector de lo Ofensivo para la Vista se vieron obligados a darme de lado cuando salí libre.

El negocio del Asalto con Agresión a que me vi obligado a recurrir para ganarme la vida resultaba» en cierto modo, poco adecuado para mi delicada constitución, pero me dediqué a él con gran entusiasmo, y encontré en él, como en otras ocasiones, el premio a la metódica seriedad y a la precisión de mis hábitos, que había sido fijada a golpes en mi cabeza por aquella deliciosa ama. Sería, desde luego, el más vil de los humanos si no la recordara en mi testamento. Observando, como ya he dicho, el más estricto de los sistemas en todos mis asuntos, y llevando mis libros con gran precisión, fue como conseguí superar muchas dificultades, estableciéndome por fin muy decentemente en mi profesión.

La verdad sea dicha, pocos individuos establecieron un negocio en cualquier rama mejor montado que el mío. Transcribiré aquí una o dos páginas de mi Agenda, y así me ahorraré la necesidad de la autoalabanza, que es una práctica despreciable, a la cual no se rebajará ningún hombre de altas miras. Ahora bien, la agenda es algo que no miente.

1 de enero. Año Nuevo. Me encontré con Snap en la calle; estaba piripi. Memo; él me servirá. Poco después me encontré a Gruff, más borracho que una cuba. Memo; también me servirá. Metí la ficha de estos dos caballeros en mi archivo, y abrí una cuenta corriente con cada uno de ellos.

2 de enero. Vi a Snap en la Bolsa; fui hasta él y le pisé un pie. Me dio un puñetazo y me derribó. ¡Espléndido! Volví a levantarme.

Tuve alguna pequeña dificultad con Bag, mi abogado. Quiero que pida por daños y perjuicios un millón, pero él dice que por un incidente tan trivial no podemos pedir más de quinientos. Memo. Tengo que prescindir de Bag, no tiene ningún sistema.

3 de enero. Fui al teatro a buscar a Gruff.

Le vi sentado en un palco lateral del tercer piso, entre una dama gruesa y otra delgada.

Estuve observando al grupo con unos gemelos hasta que vi a la dama gruesa sonrojarse y susurrarle algo a G. Fui entonces hasta su palco y puse mi nariz al alcance de su mano.

No me tiró de ella, no hubo nada que hacer.

Me la limpié cuidadosamente y volví a intentarlo; nada. Entonces me senté y le hice guiaos a la dama delgada, y entonces tuve la gran satisfacción de sentir que él me levantaba por la piel del pescuezo, arrojándome al patio de butacas. Cuello dislocado y la pierna derecha magníficamente rota. Me fui a casa enormemente animado; bebí una botella de champaña, apunté una petición de cinco mil contra aquel joven. Bag dice que está bien.

15 de febrero. Llegamos a un compromiso en el caso del señor Snap. Cantidad ingresada —50 centavos— por verse.

16 de febrero. Derrotado por el villano de Gruff, que me hizo un regalo de cinco dólares.

Costo del traje, cuatro dólares y 25 centavos.

Ganancia neta —véanse libros—, 75 centavos”.

Como pueden ver, existe una clara ganancia en el transcurso de un breve período de tiempo de nada menos que un dólar y 25 centavos, y esto tan sólo en los casos de Snap y Gruff, y juro solemnemente al lector que estos extractos han sido tomados al azar de mi agenda.

No obstante, es un viejo proverbio, y perfectamente cierto, que el dinero no es nada en comparación con la buena salud. Las exigencias de la profesión me parecieron un tanto excesivas para mi delicado estado de salud, y una vez que finalmente descubrí que estaba totalmente deformado por los golpes, hasta el punto que no sabía muy bien qué hacer y que mis amigos eran incapaces de reconocerme como Peter Proffit cuando me cruzaba con ellos por la calle, se me ocurrió que lo mejor que podría hacer sería alterar la orientación de mis actividades. En consecuencia, dediqué mi atención a las Salpicaduras de Lodo, y estuve dedicado a ello durante algunos años.

Lo peor de esta ocupación es que hay demasiada gente que se siente atraída por ella, y en consecuencia, la competencia resulta excesiva. Todos aquellos individuos ignorantes que descubren que carecen de cerebro como para hacer carrera como hombreanuncio, o como pisaverde de la rama de lo Ofensivo para la Vista, o como un hombre de Asalto con Agresión, piensan, por supuesto, que su futuro está en las Salpicaduras de Lodo. Pero jamás pudo haber una idea más equivocada que la de pensar que no hace falta cerebro para dedicarse a salpicar de lodo. Especialmente no hay en este negocio nada que hacer si se carece de método. Por lo que a mí respecta, mi negocio era tan sólo al por menor, pero mis antiguos hábitos sistemáticos me hicieron progresar viento en popa. En primer lugar elegí mi cruce de calles con gran cuidado, y jamás utilicé un cepillo en ninguna otra parte de la ciudad que no fuera aquélla. También puse gran atención en tener un buen charco a mano, de tal forma que pudiera llegar a él en cuestión de un momento. Debido a esto, llegué a ser conocido como una persona de fiar; y esto, permítanme que se lo diga, es tener la mitad de la batalla ganada en este oficio. Jamás nadie que me echara una moneda atravesó mi cruce con una mancha en sus pantalones. Y ya que mis costumbres en este sentido eran bien conocidas, jamás tuve que enfrentarme a ninguna imposición. Caso de que esto hubiera ocurrido, me hubiera negado a tolerarlo. Jamás he intentado imponerme a nadie, y en consecuencia, no tolero que nadie haga el indio conmigo. Por supuesto, los fraudes de los bancos eran algo que yo no podía evitar.

Su suspensión me dejó en una situación prácticamente ruinosa. Estos, no obstante, no son individuos, sino corporaciones, y como todo el mundo sabe, las corporaciones no tienen ni cuerpo que patear ni alma que maldecir.

Estaba yo ganando dinero con este negocio cuando en un mal momento me vi inducido a fusionarme con los Viles Difamadores, una profesión en cierto modo análoga, pero ni mucho menos igual de respetable. Mi puesto era sin duda excelente, ya que estaba localizado en un lugar céntrico y tenía unos magníficos cepillos y betún. Mi perrillo, además, estaba bastante gordo y puesto al día en todas las técnicas del olisqueo. Llevaba en el oficio mucho tiempo, y me atrevería a decir que lo comprendía. Nuestra rutina consistía en lo siguiente: Pompey, una vez que se había rebozado bien en el barro, se sentaba a la puerta de la tienda hasta que veía acercarse a un dandy de brillantes botas. Inmediatamente salía a recibirle y se frotaba un par de veces contra sus Wellingtons. Inmediatamente, el dandy se ponía a Jurar profusamente y a mirar a su alrededor en busca de un limpiabotas. Y allí estaba yo, bien a la vista, con mi betún y mis cepillos. Al cabo de un minuto de trabajo recibía mis seis peniques.

Esto funcionó moderadamente bien durante un cierto tiempo. De hecho, yo no era avaricioso, pero mi perro lo era. Yo le daba un tercio de los beneficios, pero él decidió insistir en que quería la mitad. Esto fui incapaz de tolerarlo, de modo que nos peleamos y nos separamos.

Después me dediqué algún tiempo a probar suerte con el Organillo, y puedo decir que se me dio bastante bien. Es un oficio simple y directo, y no requiere ninguna habilidad particular.

Se puede conseguir un organillo a cambio de una simple canción, y para ponerlo al día no hay más que abrir la maquinaria y darle dos o tres golpes secos con un martillo.

Esto produce una mejora en el aparato, de cara al negocio, como no se pueden ustedes imaginar. Una vez hecho esto, no hay más que pasear con el organillo al hombro hasta ver madera fina en la calle y un llamador envuelto en ante. Entonces uno se detiene y se pone a dar vueltas a la manivela, procurando dar la impresión de que está uno dispuesto a seguir haciéndolo hasta el día del juicio. Al cabo de un rato se abre una ventana desde donde arrojan seis peniques junto con la solicitud “cállese y siga su camino”, etc., etc. Yo soy consciente de que algunos organilleros se han permitido el lujo de “seguir su camino” a cambio de esta suma, pero por lo que a mí respecta, yo consideraba que la inversión inicial de capital necesaria había sido excesiva como para permitirme el “seguir mi camino” por menos de un chelín.

Con esta ocupación gané bastante, pero por algún motivo no me sentía del todo satisfecho, así que finalmente la abandoné. La verdad es que trabajaba con la desventaja de carecer de un mono, y además las calles americanas están tan embarradas y la muchedumbre democrática es muy molesta y está repleta de niños traviesos.

Estuve entonces sin trabajo durante algunos meses, pero finalmente conseguí, gracias al gran interés que puse en ello, procurarme un puesto en el negocio del Correo Fingido. El trabajo aquí es sencillo y no del todo improductivo.

Por ejemplo: muy de madrugada yo tema que hacer mi paquete de falsas cartas.

En el interior de cada una de éstas tema que garrapatear unas cuantas líneas acerca de cualquier tema que me pareciera lo suficientemente misterioso, y firmar todas estas epístolas como Tom Dobson, o Bobby Tompkins, o algo por el estilo. Una vez dobladas y cerradas todas, y selladas con un falso matasellos de Nueva Orleáns, Bengala, Botany Bay o cualquier otro lugar muy alejado, recorría mí ruta diaria como si tuviera mucha prisa.

Siempre me presentaba en las casas grandes para entregar las cartas y solicitar el pago del sello. Nadie duda en pagar por una carta, especialmente por una doble; la gente es muy tonta y no me costaba nada doblar la esquina antes de que tuvieran tiempo de abrir las epístolas. Lo peor de esta profesión era que tenía que andar tanto y tan deprisa, y que tenía que variar mi ruta tan frecuentemente.

Además, tenía escrúpulos de conciencia.

No puedo aguantar el ver abusar de individuos inocentes, y el entusiasmo con el que toda la ciudad se dedicó a maldecir a Tom Dobson y a Bobby Tompkins era realmente alga horrible de oír. Me lavé las manos de aquel asunto con gran repugnancia.

Mi octava y última especulación ha sido en el terreno de la Cría de Gatos. He encontrado este negocio extraordinariamente agradable y lucrativo, y prácticamente carente de problemas.

Como todo el mundo sabe, el país está infectado de gatos; tanto es así, que recientemente se presentó ante el legislativo, en su última y memorable sesión, una petición para que el problema se resolviera, repleta de numerosas y respetables firmas. La asamblea en aquellos tiempos estaba desusadamente bien informada, y habiendo aceptado otros muchos sabios y sanos proyectos, coronó su actuación con el Acta de los Gatos. En su forma original, esta ley ofrecía una prima por la presentación de “cabezas” de gato (cuatro peniques la pieza), pero el Senado consiguió enmendar la cláusula principal sustituyendo la palabra “cabezas” por “colas”. Esta enmienda era tan evidentemente adecuada que la totalidad de la Cámara la aceptó me, con.

En cuanto el gobernador hubo firmado la ley, invertí la totalidad de mi dinero en la compra de Gatos y Gatas. Al principio sólo podía permitirme el alimentarles con ratones (que resultan baratos), pero aun así cumplieron con la Ordenanza Bíblica a un ritmo tan maravilloso que finalmente consideré que la mejor línea de actuación sería la de la generosidad, de modo que regalé sus paladares con ostras y tortuga. Sus colas, según el precio establecido, me producen ahora unos buenos ingresos, ya que he descubierto un método por medio del cual, gracias al aceite de Macassar, puedo conseguir tres cosechas al año. También me encanta observar que los animales se acostumbran rápidamente a la cosa y acaban prefiriendo el tener el tal apéndice cortado que no tenerlo. Me considero, por lo tanto, realizado y estoy intentando conseguir una residencia en el Hudson.

ZI ZEÑÓ, DE CÁI CÁI‏

 

Un gaditano está bebiéndose una cervecita en un bar de Sevilla. Recibe una llamada en su móvil. Descuelga, sonríe de oreja a oreja y le dice al camarero que ponga una ronda para todo el bar, porque ha sido padre. Su mujer ha tenido un típico bebé gaditano con un peso al nacer de 11 kilos.
>
> Los clientes del bar, todos puros sevillanos, miran con incredulidad al gaditano, pues nadie puede creer que un recién nacido llegue a pesar 11 kilos. Pero el gaditano se encoge de hombros y dice: “Es la media en Cái, pisha. Como he dicho, mi niño s un típico bebé gaditano”.
>
> Los sevillanos, no del todo convencidos, se acercan y le felicitan, también se oyen exclamaciones desde otras partes del bar, incluso una mujer se desmaya debido a dolores empáticos.
>
> Dos semanas más tarde el gaditano vuelve al bar. El camarero, que le reconoce, le dice, “¡Hola, mi arma!, usted es el padre del típico bebé gaditano que pesó 11 kilos al nacer ¿no? Todo el mundo ha estado haciendo apuestas sobre cuanto pesaría su hijo después de dos semanas. Y ya que esta aquí, díganos cuanto pesa ahora”. Todos los sevillanos que llenan el bar tienen las orejas como radares.
>
> El gaditano responde con orgullo paternal: “Ocho kilos”.
>
> El camarero, confuso y desconcertado, le dice: “¿Qué ha pasado? Si el bebé pesaba 11 kilos el día que nació”.
>
> El orgulloso padre gaditano se toma pausadamente un buen trago de su botellín, se recrea en la suerte, mira vacilón a toda la clientela que espera expectante, se seca los labios en la manga, se inclina levemente ladeado hacia el camarero y con aire cómplice exclama:
>
> “Lo hemos operado de fimosis”.