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La “violencia de género” es un problema de igualdad, no un problema de cantidad

Lanzo al respetable el siguiente experimento mental. Imaginemos que en España hubiera unos 60 asesinatos de pareja al año, con las víctimas repartidas por igual entre mujeres y hombres. ¿Estaríamos hablando, con escándalo, de un problema que supone el 0,02% del total de muertes en España? Lo dudo mucho. Hay otras causas mayores de muerte sobre las que -en teoría- se podría actuar, y no nos escandalizan nada.

Es 19 veces más frecuente que una mujer se suicide, a que la mate su pareja masculina. Y 53 veces más frecuente que un hombre se suicide, a que mate a su pareja femenina. Pero nadie hace una guerra o campaña moral contra el suicidio. Bueno, nadie, hasta que la podemía intenta relacionar suicidios y desahucios, y con eso ya tiene alguien a quien atacar. Que es una característica de la lucha moral; no es tanto para favorecer a alguien, como para atacar a alguien.

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¿Por qué apuesto que la misma cifra de asesinatos de pareja, pero bien repartidos, no darían nada que hablar? Por otros ejemplos relativamente similares, como suicidios, carreteras, y homicidios en general.

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Hace unos años hubo mucha acción contra las muertes en carretera. Y ahí tenemos un ejemplo del tipo de cifra que nos motiva a la acción. Por ejemplo, en 1989 las muertes en carretera suponían un 2,5% del total de muertes en España. Dos órdenes de magnitud más que la “violencia de género”. Y ha bajado a representar, en 2017, el 0,5% de las muertes totales de España. Aun así, 18 veces más que la violencia de género. Pero ya no hablamos con escándalo de las muertes en carretera, ni pensamos en ulteriores esfuerzos. No nos permitiría atacar a nadie, no tiene morbo.

Si hablamos de suicidio, es mucho peor. 0,9% del total de muertes, en vez del 0,5% de accidentes de tráfico. Pero hay una diferencia; es fácil pensar en formas eficaces de reducir los accidentes de tráfico, pero no mucho para los suicidios. Lo que nos da otra pista verosímil de lo que nos mueve a la acción, cuando no se trata de atacar a un grupo (una “guerra moral”). No solo se trata de la cantidad de muertes que ocurren, sino de las razonables posibilidades de conseguir algo con el esfuerzo. De cajón. No actúas si no esperas resultados, o si el coste es inasumible. Salvo cuando el objetivo es el actuar, y no el resultado.

Podemos darle una vuelta de tuerca al ejercicio mental. Es obvio que dentro de la pareja, la violencia física será casi exclusiva del hombre. En los mamíferos, la violencia física dentro de la especie corre abrumadoramente del lado de los machos. Por eso el 90% de todos los homicidios los producen hombres. ¡Pero los hombres matan a muchos más hombres que mujeres. Sin que nadie se escandalice por la violencia “no machista”! Y supongo que tampoco será “machismo” que los hombres salven con gran preferencia a las mujeres sobre los hombres. La frase -las mujeres y niños primero- es la quintaesencia del “heteropatriarcado machista”. Eso, aparentemente, no hay que corregirlo. Ninguna desigualdad a la vista, ahí.

No hay ninguna violencia “machista” estructural. Sí hay una estructura por la que el macho es más violento (en general) que la hembra. Pero no mata mata más mujeres “por ser mujeres”, sino lo contrario. Y además, es una medición muy fácil de hacer, que yo sospecho que nadie quiere hacer. Se perdería el formidable morbo moral de atacar a un grupo por lo que es.

Medida posible: ¿Qué tasa de homicidios de pareja hay en parejas homosexuales masculinas, comparadas con las heterosexuales? Si fuera la misma tasa, no serían asesinatos “por ser mujeres”, sino por ser pareja. ¿A que no se le ocurre medir eso a ninguna de nuestras combativas feministas, corriendo el riesgo de que se vaya al carajo toda su apasionante lucha moral?

De ahí mi apuesta. No es un problema de cantidad; es un problema de igualdad. De una igualdad que ni existe, ni va a existir. Se puede reducir la violencia. Se ha hecho. Y seguro que se puede hacer más, y se hará. Pero intentar reducir el diferencial de violencia macho / hembra, en una especie de mamíferos, es de coña. Aunque igual no se trata de eso, sino de una conveniente disculpa para … lo que se ve. Disculpa que nunca va a desaparecer, mientras exista un solo asesinato de pareja. ¡El asesino será hombre! Semos así.

Complemento añadido. Un artículo interesante de Marta Iglesias:

Complemento añadido. Estudio que apunta a los que se pregunta en la entrada.

Intimate Partner Homicide Methods in Heterosexual, Gay, and Lesbian Relationships. Krystal D. Mize, MA Todd K. Shackelford , PhD. Florida Atlantic University.

Homicide rates for married and unmarried heterosexual partners, gay partners, and lesbian partners were calculated using population estimates secured from the U.S. Census (2003; population estimates available on request). The intimate partner homicide rate was:

  • 63.72 per million per annum for gay couples
  • 21.25 per million per annum for heterosexual couples
  • 9.07 per million per annum for lesbian couples.

Añadido, para los comentarios:

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Esto no tiene demasiado que ver, pero es para guardarlo aquí. Y que nadie entienda que me parece mal; solo es información.

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Fuentes. Los datos vienen del INE:

FUENTE: plazamoyua.com

No, yo no mato mujeres

«Ya está bien, me niego a aceptar ni la más mínima culpa por los delitos que yo no he cometido, por las actitudes que no tengo. Yo no mato mujeres, señor Fernández Vara, señoras militantes del feminismo ultra.»

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Por  en Libertad Digital

Ya está bien, me niego a aceptar ni la más mínima culpa por los delitos que yo no he cometido, por las actitudes que no tengo. Yo no mato mujeres, señor Fernández Vara, señoras militantes del feminismo ultra, no las mato ni por ser mujeres, ni por ser mediopensionistas ni por vestir de una u otra forma. No las mato, no las golpeo, no las maltrato. Nada.

Yo no soy un delincuente, mucho menos un asesino. No soy un engranaje más de una supuesta máquina de opresión, ni un eslabón nuevo de no sé qué cadena secular. Convivo con muchas mujeres en mi propia casa, en el trabajo o cuando estoy entre amigos, y las trato a todas como lo que son: personas, iguales, sin imponerles nada, pero sin dejarme imponer ningún peso moral por asesinatos que yo condeno como el que más y por delitos que a mí también me asquean.

Hay una estrategia clara para socializar determinadas culpas, en algunos casos por un fanatismo cuasirreligioso, en otros por puro rencor, en ocasiones porque es un carro del que se espera recoger un puñado de votos, a veces por simple y llana estupidez, pero la culpa no puede ser de un grupo social: en una sociedad democrática con un mínimo de justicia las culpas no son nunca ni de los hombres, ni de las mujeres, ni de los pobres, ni de los ricos… Son de los culpables. Culpables que, por cierto, son aquellos condenados por un tribunal tras un proceso con garantías, no necesariamente los que se señalan en los pseudoinformativos televisivos, las primeras páginas de los periódicos o determinadas cuentas de Twitter.

La violencia doméstica es intolerable, cualquier tipo de violencia ejercida contra una persona más débil es intolerable, sea esa persona una mujer, un niño o un hombre, y que eso ocurra entre las paredes del hogar o en el marco de una relación afectiva está claro que hace la situación mucho más dramática y dicho comportamiento más repugnante.

 

Pero el problema de las mujeres asesinadas por sus parejas no lo vamos a solucionar ni llamando a las cosas por lo que no son, ni convirtiendo a la mitad de la humanidad en potenciales asesinos y culpables sin juicio. Porque no lo somos, porque no debemos soportar esa infamia y porque tampoco lo vamos a consentir.

MENTIRAS SOBRE LA VIOLENCIA DE GENERO.

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Es mentira que la violencia tenga genero.


Es mentira que por ser hombre seas mas peligroso, o seas peor persona.


Es mentira que un hombre no sea necesario en la educación de sus hijos o que una madre lo haga mejor sola.


Es mentira que exista un colectivo de feministas que se preocupe por las mujeres y sus derechos porque masacrando hombres, masacras tambien a sus madres, hijas y hermanas.


Es mentira que sea la justicia o la igualdad lo que se esconde tras las pretensiones de estos colectivos fenministas, cuando todas comen y cobran de esto y han montado una industria de cientos de miles de enchufadas a dedo con este cuento feminazi.


Es mentira que sea en favor de la igualdad que en los divorcios sea todo para la mujer, los hijos, la casa, sueldo, coche y la protección de la ley.


Es mentira que tras perder sus hijos, su casa, su salario, y su vida, ser encerrados, estigmatizados, perseguidos etc cuando algun hombre reacciona de forma violenta, lo haga por razones de genero y no de desesperación o defensa última ante la injusticia reinante en su contra.


Es mentira que sea justo legislar procedimientos distintos, organos jurisdiccionales de excepción, cauces diferentes y consecuencias juridicas distintas según la victima sea hombre o mujer. No hay bondad alguna en las leyes de autor propias del nazismo o del comunismo de Stalin.


Es mentira que se respeten los derechos y garantias penales que fija la constitución y las leyes penales internacionales cuando se producen detenciones preventivas sin mas prueba que la diferencia que existe en las entrepiernas de denunciante y el denunciado. Igualdad ante la ley, presunción de inocencia y seguridad jurídica, son ya recuerdos del pasado para la mitad masculina de la población. ¿Quien es la feminazi que pensaba que esto acababa bien? ¿cuanto ha mamado por este servicio?


Es mentira que con estas aberraciones montruosas se proteja a la mujer, porque cualquier ser humano normal, si le quitas sus hijos, su casa, su salario y ademas lo encierras en prision 72 horas sin mas razón que agilizar el tramite del expolio, con una llamada de telefono, te puede inflar a palos el lunes en cuanto salga y podriamos considerarlo una reacción de lo mas normal,  sea hombre, mujer, animal o cosa quien perpetra semejante aberración. Solo tendriamos que aplicar una ley de excepción similar contra las mujeres y tambien veriamos cuanto de violentas son.


Es mentira que el PP vaya a cambiar algo que les da votos, porque hay mas feminazis empujando en medios de comunicación, que gente comprometida en defender los derechos del hombre, y ademas, generalmente el rojerio crea los prostibulos publicos y pesebres subvencionados donde la casta puedan mamar como fieras a nomina, coche y pensión, a costa del trabajo y los impuestos de sus propias victimas, pero el PP al llegar no cambia el modelo del expolio sino solo los nombres y apellidos de los beneficiarios del expolio. Da demadiado dinero y votos como para contar la verdad.


Es mentira que la mujer no mate en el ámbito domestico, son centenares las victimas entre niños, ancianos y hombres de toda edad y condición que son asesinados sin la menor difusión publica que amenazara la industria de genero del putismo reinante. De malos tratos psicologicos y fisicos, ni hablemos. Cualquiera sabe que una mujer puede ser tan mala o mas que el peor hombre, aunque esto las leyes excretadas por cuatro fulanas resentidas analfabetas y paritarias, lo omitan, para convertir la violencia en el único medio de defensa de cientos de miles de hombres perseguidos por esas mismas leyes.


Es mentira que el lobby femistoide hembrista y acomplejado de la pólitica del pesebre, haga nada por solidaridad. Todas cobran.


Es mentira que les preocupe el numero de victimas, porque cuantas mas haya, mas presupuesto, mas leyes de autor, mas guerra y mas maman de un pesebre cada vez mayor. Estas garrapatas viven de parasitar una  guerra entre hombres y mujeres que ellas mismas generan a base de leyes injustas y persecución. Sin guerra no hay femifurcias ni pesebre donde mamar.


Añade tu mentira, suma a este texto todas las aberraciones que conozcas de esta gentuza monstruosa y hagamos un texto cuanto mas largo y completo mejor. Añade lo que falta y hazlo circular por internet.

 

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EL VERDADERO POSTMACHISMO

Desde pequeño, mis padres, padre y madre naturalmente, me inculcaron entre otros valores, el de procurar alejarme de la hipocresía. Por desgracia hoy vivimos en una sociedad alienada por una gran mentira de Estado, que constituye la más hipócrita contrarreacción a la cordura, la sensatez y el auténtico sentido de Justicia e Igualdad. Una reacción que ha terminado contaminando todas las instituciones y resortes de poder, y que por decreto, bajo pena de garrote vil, nos induce a ser complacientes y dóciles con su doctrina. Yo soy de los que mantiene que la Igualdad y la Libertad no se imponen, se conquistan. La Libertad la ha conquistado la sociedad española, que se ha dotado de una Democracia en la que todos gozamos de derechos y libertades; la Igualdad entre hombres y mujeres ha sido conquista de estas últimas, por esfuerzo, tesón, sacrificio, mérito y demostración de capacidad, y ello indudablemente tras una historia marcada por la desigualdad. La mujer moderna del siglo XXI afortunadamente no tiene nada que ver con el estereotipo de mujer florero, subsumida al varón de hace 40 años. Indudablemente pueden persistir situaciones de discriminación, desigualdad y relación de poder, que hay que combatir y erradicar, pero resulta injusto, humillante y margina a esas mujeres que se han hecho a ellas mismas, que por el mero hecho de pertenecer al género femenino, deban de recibir una protección extraordinaria adicional, ser calificadas como víctimas por el mero hecho de ser mujeres y requerir de tutela institucional y normas de discriminación positiva. Con el franquismo existía otro tipo de machismo protector de la mujer, un ser humano inferior digno de protección social al ser susceptible de manipulación y engaño, de ahí que la mujer quedara amparada por la tutela marital. La mujer, pues, será libre e igual cuando sepa reconocer que la peor rémora que le impide superar el techo de cristal para conseguir en igualdad el acceso a posiciones de dirección, decisión, responsabilidad y poder, lo constituye el nuevo postmachismo que lidera el movimiento feminista integrista y radical.

Un movimiento que se fundamenta en una doctrina de pensamiento único, que no acepta y tolera debate sobre sus dogmas, una nueva ideología de género de corte totalitario y que trata por todos los medios de silenciar al disidente. Todas las mujeres están en situación de discriminación y desigualdad con respecto al varón en la relación de pareja o expareja, y esa premisa, intocable, justifica la redacción de una norma, bienintencionada y necesaria por principios, pero perversa e injusta en sus resultados. Sería estúpido negar la existencia de mujeres que han sufrido y siguen sufriendo maltrato machista, pero la sociedad ya percibe que una injusticia no puede ser contrarrestada con otra injusticia. Personalmente llevo luchando en beneficio de las mujeres maltratadas que padecen miedo, humillación, vergüenza y auténtica desigualad y asimetría con respecto al maltratador, que, muchas veces, no requiere de la agresión física para anularla como persona, desde mucho antes de la entrada en vigor de la Ley de Violencia, desde mucho antes de la aparición de los demagogos nombrados a dedo que hoy sostienen la bondad del instrumento legal por ellos ideado, sin fisuras, sin admisión de réplicas: Según su plan estratégico ideológico, no existen denuncias injustas e infundadas, bajo la perspectiva del derecho penal de autor en que se basa la Norma, y según el cual la gravedad del acto cometido no lo aporta el contenido del propio acto ilícito sino la pertenencia al género masculino. No existen niños manipulados alienados y adiestrados en el odio hacia el otro progenitor, pues se consagra que ello es un invento de maltratadores. No existen denuncias radicalmente falsas de mujeres despechadas a quienes se les brinda apoyo institucional y marco legal para conseguir su propósito de venganza. No existen hombres injustamente detenidos, maltratados y a los que, muchas veces, sólo les queda la digna vía del suicidio…

Ya no es cuestión de datos estadísticos, que además sólo tienen capacidad de elaborar quienes con ellos pretenden sólo confirmar sus planteamientos ideológicos, unos datos que admiten distintas interpretaciones, unos datos que sería conveniente contrastar con la realidad de la calle, que ya he empezado a reconfigurar su consciencia del problema. El debate social está abierto, sin que la nueva inquisición que ya controla el Legislativo, el Ejecutivo, y gran parte del Cuarto Poder mediático, pueda intentar aplastar por la fuerza a aquellos miembros del Poder Judicial cuyo único pecado es ser independientes e imparciales, negándose a estar contaminados por esa perniciosa ideología de género que tanto daño está haciendo a la mujer moderna y a las familias. Y sin que se pueda en estos tiempos cercenar la Libertad de pensamiento, expresión y opinión, pues quien se atreve se convierte en maltratador. Siempre el mismo pobre discurso descalificador e infamante

Resulta triste que un compañero juez me haya tenido que mandar como muestra de ánimo y apoyo, la letra de una canción de Nacha Guevara que es un reto a las dictaduras y un canto a la Libertad: Por el pájaro enjaulado/ por el pez en la pecera/ por mi amigo que está preso/ porque ha dicho lo que piensa…/ Yo te nombro Libertad. Esperemos, esperanza amarga que comparto con Dº Miguel de Unamuno, que la fuerza de la razón se imponga a la razón de la fuerza, y que políticos inteligentes y honestos, perciban que esa necesidad de cambio y reforma que muchos proclamamos, como mayoría silente desde las catacumbas, al margen de ser una demanda a voces de lo socialmente correcto, puede sumar réditos electorales, pues las mayorías despiertas también votan y son las que pueden ayudar a ganar una elecciones.

FRANCISCO SERRANO CASTRO

FUENTE: Francisco Serrano Castro. Artículo publicado en http://www.elmundo.es/papel/2009/12/27/espana/21659688.html

 

LA VIOLENCIA EN LA PAREJA (Análisis comparativo de una recopilación de estudios internacionales).

 

Desde 1975, año en que se llevó a cabo la primera gran encuesta nacional sobre violencia doméstica en los Estados Unidos, el número de estudios similares realizados en todo el mundo no ha dejado de crecer. Actualmente, varios cientos de estudios empíricos demuestran de modo concluyente: i) que hombres y mujeres ejercen la violencia de pareja en proporciones similares; y ii) que, estadísticamente, la mujer es la principal iniciadora de las agresiones físicas en la pareja, y es falso que la violencia femenina sea exclusivamente de autodefensa. Ese corpus mundial de estudios sobre violencia en la pareja debería ser el fundamento estadísticamente correcto de las políticas y legislaciones sobre violencia doméstica …si no estuviese permanentemente excluido de ellas por resultar políticamente incorrecto y contrario a los prejuicios ideológicos vigentes.

En este sitio web se muestran los resultados de una extensa recopilación de estudios sobre la violencia en la pareja, seleccionados con arreglo a un único criterio de inclusión y, a la vez, condición indispensable: que tengan en cuenta la violencia ejercida (perpetración) o sufrida (victimización) por ambos miembros de la pareja heterosexual.

Los estudios se sistematizan en los dos anexos siguientes:

Anexo 1: Recopilación de 400 estudios sobre violencia en la pareja, con indicación de las tasas de victimización por agresiones físicas para ambos sexos, cuyos resultados globales son los siguientes:

los hombres sufren mayores niveles de victimización por violencia física total o leve en 209 estudios y por violencia física grave en 89 estudios;

las mujeres sufren mayores niveles de victimización por violencia física total o leve en 78 estudios y por violencia física grave en 34 estudios; y se registran tasas similares para ambos sexos por violencia física total o leve en 108 estudios y por violencia física grave en 34 estudios.

Anexo 2: Recopilación de 84 estudios con indicación de las conclusiones sobre la iniciación y reciprocidad de las agresiones físicas por sexos, cuyos resultados globales son los siguientes:

60 estudios registran mayores niveles de perpetración de violencia física no recíproca o iniciación de las agresiones físicas por las mujeres;

13 estudios registran mayores niveles de perpetración de violencia física no recíproca o iniciación de las agresiones físicas por los hombres; y

11 estudios registran niveles similares de violencia física no recíproca o iniciación de las agresiones físicas para ambos sexos.

NOTAS EXPLICATIVAS

1) Distribución geográfica

Los estudios del Anexo 1 abarcan más de 30 países, con arreglo a la siguiente distribución : Estados Unidos (240); Canadá (18); Reino Unido (17); Nueva Zelanda (12); España (12); Australia (8); Brasil, Hong Kong, China (6); Portugal, Sudáfrica (5); Alemania (4); Chile, China, Corea del Sur, Filipinas, Israel, Italia, México (3); Finlandia, Perú, Rusia, Tailandia (2); Barbados/Jamaica/Trinidad y Tabago, Bélgica, Botswana, Canadá/Italia, Cuba, Dinamarca, EE.UU./Canadá, EE.UU./Hong Kong, EE.UU./México, Francia, Ghana, Irán, Irlanda, Japón, Nigeria, Países Bajos, Pakistán, Polonia, Rumania, Sudáfrica/Tanzanía, Suiza, Ucrania, Uganda, Vietnam (1); y múltiples países (13).

2) Sistematización de los datos

En lo que respecta a la sistematización de los datos sobre victimización o violencia sufrida conviene tener en cuenta las consideraciones siguientes:

Para unificar y simplificar su presentación, los resultados de los distintos estudios se han consignado en la tabla del Anexo 1 como expresión de la victimización o violencia sufrida -con independencia de que, en los estudios originales, esos datos se refieran a la perpetración, a la victimización, o a ambas- y en forma de porcentajes, que es el tipo de cuantificación más frecuente en los estudios considerados.

Se ha determinado que un estudio registra mayores tasas de victimización para uno u otro sexo cuando la diferencia entre ambas medidas es superior al 10% de la mayor de ellas; en los demás casos, las tasas se han considerado similares.

Las sumas por tramos y formas de violencia (total/leve o grave) no coinciden con la cifra real de estudios incluidos, debido a que no todos ellos contienen datos sobre ambos tipos de violencia (total/leve y grave).

En la etapa inicial de la recopilación se consignaba una única fila de resultados globales para cada estudio. Por eso, en el caso de algunos estudios que ofrecen sus resultados únicamente de forma desglosada por comportamientos, y no global, se calcularon los correspondientes promedios para obtener un resultado único; y en el caso, más frecuente, de estudios que presentan por separado los datos obtenidos a partir de la declaraciones de cada miembro de la pareja se procedió a cruzar los datos declarados por ambos sexos para obtener un dato único (los promedios así obtenidos se indican con la letra «a» en voladita o superíndice). Al establecer tales promedios y cruzar esos datos no se han reinterpretado, en ningún caso, los resultados globales de mayor o menor victimización de cada sexo.

Posteriormente, se ha optado por consignar los resultados con el mismo nivel de desglose que se ofrezca en el estudio original, por lo que en numerosos estudios se presentan dos filas de resultados (en general, correspondientes a las respectivas declaraciones de hombres y mujeres) o incluso más, si el nivel de desglose del estudio lo exige. Este formato está aplicándose también a muchos de los estudios a los que se refiere el apartado anterior, en un intento por restablecer los valores originales en toda la tabla.

En general, en el caso de los estudios que ofrecen datos (no longitudinales) tanto sobre períodos de varios años como sobre el año inmediatamente anterior a la encuesta, se han preferido los segundos, por considerarse más fiables. Por otra parte, el alcance del presente trabajo se circunscribe preferentemente a la violencia física y, siempre que el nivel de desglose de los datos ofrecidos en los estudios lo permite, se prescinde de la violencia sexual y de la violencia psicológica.

3) Fuentes de consulta

El presente trabajo es fruto de la consulta directa, rigurosa y objetiva de cada uno de los estudios recopilados. Las fuentes de consulta han sido las principales revistas y publicaciones especializadas en temas de violencia y familia, y determinadas publicaciones de instituciones gubernamentamentales. La inmensa mayoría de esas fuentes de consulta son fácilmente accesibles a través de internet, por ejemplo en las siguientes bases de datos: British Library, APA Databases, Sage Journals, ScienceDirect, Blackwell Publishing, Citeulike, Wiley Interscience, Cat.Inist, PubMed, Scielo, Pier Professional y Springerlink, entre otras. Por último, unos pocos estudios proceden de libros o publicaciones en papel.

CONCLUSIÓN FINAL

La inevitable conclusión del presente trabajo es que existen cientos de estudios empíricos sobre la violencia perpetrada o sufrida dentro de la pareja heterosexual cuyos resultados no pueden pasarse por alto, como viene siendo habitual, a la hora de formular las políticas y normas de prevención de esa violencia.

O dicho de otro modo: no están justificadas las políticas y normas de prevención de la violencia en la pareja basadas en meros postulados ideológicos y en certezas preestablecidas, o en sus equivalentes encuestas diseñadas con sesgo ideológico y excluyente, sino que es preciso tener presentes los resultados de los cientos de estudios empíricos que analizan el fenómeno de la violencia con criterio imparcial y omnicomprensivo, es decir, teniendo en cuenta los comportamientos de hombres y mujeres.

FUENTE, CON ARTÍCULOS COMPLETOS POR SEPARADO, GRÁFICAS ESTADÍSTICAS Y DESCARGA DE DOCUMENTOS EN: Crónicas del Absurdistán.